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jueves, 2 de octubre de 2014

Otra de espías

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La renuncia de la jefa del Servicio Secreto de Estados Unidos, Julia Pierson, es hoy la portada de la mayor parte de los periódicos norteamericanos y de más allá de sus fronteras. Un problema más para Barack Obama, que se añade a las incompetencias en materia de información admitidas por el director de la NSA, James Clapper, sometido a escrutinio de los legisladores en varias ocasiones. Al presidente le crecen los enanos en un momento especialmente delicado de la política internacional y en el que la atención debería estar centrada en focos conflictivos. Sin embargo, los escándalos obligan a mantener la mirada doméstica, para delicia de los republicanos, empeñados en mostrar la incompetencia general de Obama y de los que designa para sus puestos.
The Washington Post establece las dimensiones del problema:

The 6,700-member agency, long an elite class of skilled professionals who prized their jobs, now suffers from diminished luster and historically high turnover rates. Officers in charge of protecting the White House say they have grown resentful at being belittled by their bosses and routinely forced to work on off-days. Some agents who have sworn to take a bullet for the president and his family have little faith in the wisdom or direction of their senior-most leaders. Those chronic woes have been amplified in recent days by revelations of a string of humiliating security lapses that have raised concerns about the president’s safety and prompted the agency’s biggest crisis since President Ronald Reagan was shot outside the Washington Hilton three decades ago.*


Las grabaciones caseras del jardín de la Casa Blanca atravesado por un individuo que se limita a saltar la valla del edificio teóricamente más seguro, un objetivo prioritario para los millones de enemigos acumulados por los Estados Unidos, es una bomba informativa. Es una invitación amigable a intentarlo. Ya no será necesario planificar mucho, parecen demostrar las imágenes; basta con hacerlo y hasta donde llegues.
El Servicio Secreto lleva un tiempo en el ojo del huracán. Ha habido escándalos en estos últimos tiempos que afectaban a la conducta de los agentes en visitas al extranjero en sus tareas de vigilancia del presidente. Parece que algunos de ellos se aburrían y decidieron concederse algunas distracciones. La prensa norteamericana los contó y los demás los recogieron. Pero la seguridad en la Casa Blanca llega más lejos a los ojos de los ciudadanos estadounidenses. Es el centro, la referencia. Si no hay seguridad allí, ¿dónde la hay?


La cuestión de la seguridad del Presidente es, además, parte del imaginario americano. A nosotros no se nos ocurre que Mariano Rajoy sea un objetivo de nadie, no por nada, sino por falta de hábito. El sistema presidencial norteamericano, cierto mesianismo de la psique colectiva, respecto a su papel, favorece esa cuestión. The Washington Post habla, en el artículo citado anteriormente, de "sacred mission" para referirse a las tareas del Servicio Secreto, ese recibir la bala dirigida al Presidente o su familia. Por eso el impacto ha sido mayor.
Sin embargo, la cuestión no es tanto un fallo de seguridad como un fallo en la confianza. La dimisión de Julia Pierson tiene motivos más graves que el salto de la valla. The New York Times señala:

Julia Pierson resigned under pressure as director of the Secret Service on Wednesday after failing to quell a bipartisan political furor over repeated breaches of White House security and losing the confidence of the president her agency is charged with protecting.
Ms. Pierson’s support in the West Wing began crumbling late Tuesday, in large part because she did not tell the White House of a security failure in Atlanta last month when an armed man was allowed to ride in an elevator with President Obama at the Centers for Disease Control and Prevention.
Despite meeting with the president last week, Ms. Pierson informed him about the incident only minutes before it was reported in the news media on Tuesday evening, officials said.**


Una vez más, seguimos insistiendo en que Obama elige mal o le va quedando menos en donde elegir. La ocultación del incidente del ascensor en Atlanta es tan grave como el incidente mismo. Y su explicación, minutos antes de que saliera a los medios de comunicación por parte de Pierson, es una demostración de que además de ser incompetente era consciente de su propia incompetencia, algo que no sé si calificar como virtud o estupidez.
Si analizamos el segundo mandato de Barack Obama no se puede prescindir de estos "detalles", "incidentes" o "ineptitudes" constantes, que no creo que se puedan achacar nada más que a la inquina de los republicanos. Los primeros que abandonaron a Barack Obama y se desentendieron de él fueron sus principales apoyos demócratas e independientes que creyeron en sus programas profundos de reformas y, más específicamente, su promesa de limpiar la corrupción y especulación económica que había llevado a los Estados Unidos al borde del desastre económico. Wall Street siguió en pie, con tranquilidad absoluta y nadie responsable de hacer tambalearse la economía mundial quedó como responsable. Es más, Obama confirmó en el cargo a muchos de los responsables de los desastres. Sus apoyos más valiosos dejaron pasar un tiempo, escribieron algunos artículos y se retiraron a esperar una ocasión mejor.

Estos incidentes, indudablemente relacionados, que han puesto en la piqueta al director de la NSA, James Clapper, y a Julia Pierson, ya ex directora del Servicio Secreto, no deben entenderse de forma aislada, sino dentro de una definición del espionaje norteamericano que le ha causado problemas con los amigos y aliados. Los errores de valoración e información sobre el Estado Islámico, la totalidad de lo que ocurre en Oriente Medio, la "cuestión turca", las chapuzas norteamericanas en Ucrania (recordemos las escuchas que los rusos hicieron públicas sobre a quién preferían y a quién se debía apartar del futuro gobierno), etc. Los enormes fallos de seguridad saltaron a primer plano con el atentado del maratón de Boston, del que habían dispuesto de toda la información pero fueron incapaces de valorarlo. Y, sobre todo, el caso Snowden dejando en evidencia a todo el sistema de espionaje norteamericano en el mundo.
De todo esto no es responsable el director de un servicio, por muy importante que sea. Es una política global fallida, una forma nefasta e ineficaz de gestionar la información por parte del Estado que presume de ser el garante de la estabilidad mundial. Lo cierto es que hace décadas que nunca había estado más desestabilizado el mundo. No voy a responsabilizar a Obama de que el mundo se desestabilice, aunque sí es responsable de algunas inestabilidades directamente. Después de dos mandatos en la Casa Blanca creo que alguna responsabilidad tiene. Y es una responsabilidad que va desde quién pisa su jardín a quiénes le cortan el césped en algunos lugares del mundo.


The Washington Post recoge en una de sus secciones las insinuaciones de la periodista televisiva Mika Brzezinski sobre que Julia Pierson no era la persona adecuada para ese puesto y que había sido colocada allí por "ser mujer". Lo hizo en el programa Morning Joe de la cadena MSNBC. Mika Brzezinski es hija del conocido Consejero de Seguridad Nacional con el presidente Carter, Zgibniew Brzezinski. La periodista se hizo célebre al negarse a leer en directo una noticia sobre Paris Hilton e intentar quemar el guión, que finalmente metió en una trituradora de papel durante la emisión***.

It wasn’t just the incompetence that bothered Brzezinski but something else as well. She declared her suspicions that the “steps” in Pierson’s career might not “match” her high-profile job. And after Scarborough wondered aloud why Pierson remained in that job, Brzezinski let it fly: “So I’m going to go further,” she said. “I want to know why she has that job as the first woman to lead the agency, and I want to know why she still has it.” She’d commented earlier that her fellow panelists might have been “afraid to touch on” this point.
Commentator Donny Deutsch commended Brzezinski for treading lightly on the touchy topic of gender and merit. “That was soft,” said Deutsch. “As opposed to, Did she get the job because she’s a woman?” Determined, perhaps, to get Brzezinski to say exactly what she was thinking, Scarborough asked her if she was saying that Pierson got the job because she was a woman. To which, Brzezinski replied: “I’m asking how and why she got the job, given the state of the situation there is today, and those inferences other people can make.”***


Uno de los ataques más frecuentes contra los nombramientos de Obama es que obedecen a criterios de "diversidad" más que de eficacia. La acusación en este caso es precisamente en ese sentido: no puso al candidato más adecuado, sino que fue buscando un perfil determinado. Y eso no siempre es fácil de encontrar. La insinuación de Brzezinski apunta a que no era la idónea y por eso califica su nombramiento como "sexista", se hizo por ser "mujer" y no por la idoneidad al cargo.
En 2010 Mika Brzezinski publicó un libro aconsejando a las mujeres sobre cómo conseguir sus derechos en el trabajo y exigir sus salarios justos conforme a sus méritos reales. En este marco, la acusación de que Pierson estaba en su puesto no por su eficacia y mérito, sino por "imagen" es una insinuación que puede ser considerada un disparo en la línea de flotación de Obama. Evidentemente, Pierson pasó el filtro y tenía su hoja de servicios impecable. Es fácil hacer leña del árbol caído, pero el problema para Obama es que se le está clareando mucho el bosque. Son demasiados árboles en el suelo y eso hace que las sospechas tomen tanta fuerza como los miedos.


Como jefa del Servicio Secreto, Julia Pierson habrá guardado muchos, pero su cara es el espejo del alma. Si las fotografías de James Clapper ante la Comisión eran patéticas, las de Julia Pierson en las mismas circunstancias son un tratado de la frustración por comunicación gestual. La frustración y la rabia interna hacen que las comisuras de sus labios desciendan hasta casi tocar el suelo. Ella había sido colocada en ese puesto —y quizá fuera a esto a lo que se refería Mika Brzezinski— para cambiar la imagen de un servicio secreto norteamericano testosterónico que había llenado de prostitutas colombianas el hotel en el que se encontraban durante un viaje presidencial. Aquel escándalo pudo hacer que el nombramiento se decantara hacia una mujer. No ha sido mucho tiempo en el puesto, que algunos han calificado como de "bajo perfil". No ha sabido o no ha podido hacerlo mejor. Los problemas del Servicio Secreto no se le pueden achacar a ella; ya eran graves antes y van más allá de la cuestión de la seguridad del Presidente.
Nos cuentan en otro artículo del The Washington Post lo que le dijeron en la Comisión:

“I wish to God you protected the White House like you protected your reputation here today,” Rep. Stephen F. Lynch (D-Mass.) told Pierson at Tuesday’s congressional hearing.
Pierson told lawmakers that “it is obvious that mistakes were made. I take full responsibility. What happened is unacceptable. It will never happen again.”****


Personal competente, avanzada tecnología y, si ha fortuna, ayuda divina es la fórmula infalible. Pero Dios no puede hacerlo todo.

* "Pierson failed to provide fresh start for Secret Service that administration wanted" The Washington Post 1/10/2014 http://www.washingtonpost.com/politics/pierson-failed-to-provide-fresh-start-for-secret-service-that-administration-wanted/2014/10/01/51a642a2-49a8-11e4-891d-713f052086a0_story.html?hpid=z1
** "Julia Pierson, Secret Service Director, Resigns Under Pressure About Breaches" The New York Times 1/10/2014 http://www.nytimes.com/2014/10/02/us/julia-pierson-secret-service.html?rref=homepage&module=Ribbon&version=origin&region=Header&action=click&contentCollection=Home%20Page&pgtype=article
*** "Mika Brzezinski MSNBC anchor refuses 2 air Paris Hilton junk" YouTube https://www.youtube.com/watch?v=3T34hzHJG2c

**** "Julia Pierson resigns as Secret Service director after series of security lapses" The Washington Post 30/10/2014 http://www.washingtonpost.com/politics/julia-pierson-resigns-as-secret-service-director/2014/10/01/ea39a396-499f-11e4-891d-713f052086a0_story.html?hpid=z1






martes, 30 de septiembre de 2014

Generalmente bien informado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La forma que tiene Barack Obama de asumir los errores no deja de ser curiosa y me imagino que para algunos resultará algo cargante. En ocasiones hemos considerado al presidente como el ciudadano peor asesorado de los Estados Unidos, algo que no es para llenarse de orgullo, desde luego. No sabemos a ciencia cierta si es así o si realmente es el presidente más difícil de asesorar de la Historia. Por los resultados pudiera parecer lo mismo, pero las causas son diferentes. La Historia nos lo dirá.
El presidente Obama suele dar la razón a sus subordinados cuando se equivocan, que es una forma interesante de mantener el liderazgo. No quiero decir que les apoye, sino que les da la razón literalmente. Si un subordinado dice haberse equivocado, inmediatamente Barack Obama le da la razón generosamente.
La última ocasión se la han brindado respecto a la evidentemente errónea valoración del Estado Islámico:

En una entrevista emitida en la noche del domingo por el legendario programa de CBS ’60 Minutes’, el presidente Barack Obama admitió este error, citando a su director Nacional de Inteligencia, Jim Clapper, quien hace dos semanas reconoció que el espionaje estadounidense se había equivocado al valorar a la baja al EI.
“No fuimos capaces de prever que las fuerzas iraquíes en el norte del país colapsarían”, dijo Clapper el pasado 18 de septiembre en The Washington Post en referencia al avance yihadista. “No fuimos capaces de predecir su voluntad de luchar y eso es siempre un problema”, estableció Clapper. “No lo hicimos en Vietnam”, finalizó el director nacional de inteligencia estableciendo un paralelismo entre aquella guerra que transformó EE UU y el conflicto que ha devuelto a Obama a una zona y una contienda que creía dejadas atrás.
El presidente utilizó la admisión de fracaso de Clapper. “Es cierto, es absolutamente cierto”, dijo el mandatario. “Jim Clapper ha reconocido que yo creo que ellos [la comunidad de inteligencia] subestimaron lo que había estado pasando en Siria”, manifestó Obama.*


Es interesante porque Obama no reconoce que se equivoca, sino que da la razón a los que dicen haberse equivocado. Con el largo historial de errores de cálculo que se tiene —del espionaje de Snowden al Estado Islámico, pasando por la pifia del Obama-care en su vertiente informática— las meteduras de pata suelen tener un abnegado subalterno que evita que sea el presidente quien cargue con el mochuelo. En el Japón imperial, a la antigua usanza, no sé lo que hubieran tenido que hacer sus subordinados tras el reconocimiento de estos tremendos errores.


En realidad Obama se ha equivocado en sus planteamientos generales sobre Oriente Medio, como hemos tenido ocasión de tratar aquí en muchas ocasiones, no porque tengamos más información que él, sino porque sumas dos y dos  y escuchas lo que dice la gente todos los días en vez de escuchar a los que fueron colocados por él o se dejó olvidados el ex presidente Bush cuando se dedicó a la pintura. Sinceramente, no sé de dónde los ha sacado. Y eso que tiene a Kerry como un bombero, para arriba y para abajo. Se está ganando el hombre la nominación demócrata, si es que le quedan ganas todavía.


La corresponsal de El País  en Washington, Yolanda Monge, nos recuerda la afición del presidente Barack Obama a hacer comparaciones muy gráficas para que las entienda todo el mundo:

En enero, el mandatario comparaba a los yihadistas del EI con un equipo canterano al decir al periodista David Remnick que por mucho que los aspirantes se pusieran la camiseta de Kobe Bryant eso no los convertía en los Lakers.*

Y le creyeron, claro. No menos desafortunada es la calificación de Rusia como una "potencia regional", que no sabemos si también fue un error de percepción —por no ponerse las gafas— y que tan mal sentó a Vladimir Putin, que enseguida se puso a corregir el malentendido sacando pecho imperial.
En Oriente Medio y norte de África sus cálculos han sido desastrosos. Recuerdo un artículo de hará un año en un diario egipcio en el que el analista, miembro del consejo diplomático asesor nacional, señalaba que a Obama le habían dicho que Mubarak no caería y se lo creyó. También le dijeron que Mohamed Morsi era un valor seguro y que tampoco caería. También quedó en evidencia. No nos atrevemos a preguntar por la situación actual, que parece sólida.
A Obama le quedan muchos defensores fuera. Todos aquellos dirigentes que no han sido espiados mantienen una gran simpatía por el presidente. Saben que, en el fondo, no es cosa suya, que aquello de que se espía porque se puede estaba destinado al consumo interno más que a los amigos de fuera. También aquí ha sido un desdecirse constante con la NSA como fondo. Pero a la gente no le entra en la cabeza que la persona más poderosa del mundo esté generalmente tan mal informada. No solo se les fuga la información, sino que la que les llega va de mal en peor.
Lo cierto es que lo de Jim Clapper tiene su mérito; que el jefe de la Inteligencia salga así, en plan kamikaze, a descargar de responsabilidades a su Comandante en Jefe, y dispuesto a confesar sus errores de cálculo, es muy sacrificado y no lo hace cualquiera. Sin embargo, James Clapper es un clásico en pedir disculpas y reconocer errores. Se le ha cuestionado desde sus comienzos. Cuando fue nombrado por Obama en 2010, los que le examinaron para ver su idoneidad para el cargo, ya manifestaron sus reticencias sobre este general de aviación retirado.


Al menos, quizá para curarse en salud, advirtió en 2013 que los recortes en el espionaje tendrían efectos desastrosos para los Estados Unidos. Como eso lo suelen decir todos los "recortados", no fue profeta en su tierra. Y ocurre lo que ocurre. Se mire como se mire, se ha espiado mucho a quien no se debía —a los aliados y socios, como Merkel o Rousseff, a los ciudadanos norteamericanos y europeos— y no se ha espiado nada a los que lo ponen un poco más difícil y no se dejan. Luego sales con lo de que has valorado mal la situación. Es siempre el exceso de confianza lo que pierde a los imperios.

Cuando saltó en 2013 otro escándalo de la NSA, el espionaje a los propios norteamericanos, a Clapper le tocó ir a dar la cara al Senado. El director contestó sobre lo que sabía, que si estás a cargo de la Agencia Nacional de Inteligencia debería ser mucho. Sin embargo, Clapper tuvo que mandar una carta desdiciéndose de sus repuestas poco después y pidiendo disculpas:

Director of National Intelligence James Clapper apologized to Congress in a letter released today for giving a “clearly erroneous” answer to a question about whether the government collects data on millions of Americans.
“My response was clearly erroneous – for which I apologize,” Clapper wrote in a letter to Senate Intelligence Committee Chairman Dianne Feinstein, D-Calif.
The letter came after Clapper was accused of lying in response to a question by Sen. Ron Wyden, D-Ore., about whether the National Security Agency collects “any type of data at all on millions or hundreds of millions of Americans.”
In his March testimony, Clapper answered “no,” later adding, “not wittingly.”**


¡Lo que se consigue con añadir una palabra tras el "no"! Maravillas del lenguaje. Pero a Clapper le ha tocado ir a dar más explicaciones sobre cosas absurdas, como considerar a la Hermandad Musulmana como un grupo "secular". Clapper es la "guerra fría" él solo y tengo mis dudas de si es materia novelesca de LeCarré o Graham Greene.
Clapper ha dicho esta vez:

“No fuimos capaces de prever que las fuerzas iraquíes en el norte del país colapsarían”, dijo Clapper el pasado 18 de septiembre en The Washington Post en referencia al avance yihadista. “No fuimos capaces de predecir su voluntad de luchar y eso es siempre un problema”, estableció Clapper. “No lo hicimos en Vietnam”, finalizó el director nacional de inteligencia estableciendo un paralelismo entre aquella guerra que transformó EE UU y el conflicto que ha devuelto a Obama a una zona y una contienda que creía dejadas atrás.*


Le ha faltado decir que no fueron capaces de prever el Crack del 29. Creo que Clapper ha decidido tirar por la calle de en medio y cantarlo todo. El enemigo, los yihadistas, puede engañarte, que para eso es el enemigo; pero que te engañen los amigos, el ejército iraquí, después de tantos años dándoles instrucciones, armas y cobijo, es un poco fuerte. Eso de "no fuimos capaces de predecir su voluntad de luchar y eso es siempre un problema" es una frase digna de un gran momento, de un Custer en Little Big Horn. La diplomacia tampoco es lo suyo, ni tan siquiera la psicología, porque no se le ocurre a nadie mencionar a nadie Vietnam en las actuales circunstancias. Supongo que es su idea de dar moral a las tropas.


Efectivamente, sí, es un problema estar formando un ejército durante años y que luego salgan corriendo dejando el armamento atrás. Clapper lo llama "colapsar". También lo es estar financiando ejércitos en Oriente Medio y que luego les compren armas a los rusos y se hagan la foto con Putin para chinchar. Y también armar rebeldes que luego luchan contra ti y cosas así. Lo es que se te escapen los analistas de la CIA con los datos de tus espiados.  ¡Contentos tienen que estar en el Pentágono!
Hoy, con el mundo patas arriba, el verbo "subestimar" se nos antoja demasiado eufemístico para una superpotencia que presume de escuchar a todos.

* "Obama admite que EE UU subestimó la fuerza del Estado Islámico" El País 29/09/2014 http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/29/actualidad/1411961563_538668.html
** "James Clapper Apologizes to Congress for ‘Clearly Erroneous’ Testimony" ABC News 2/07/2014 http://abcnews.go.com/blogs/politics/2013/07/james-clapper-apologizes-to-congress-for-clearly-erroneous-testimony/