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miércoles, 9 de diciembre de 2020

Christopher Nolan y las pantallas menguantes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Son muchas las batallas que se libran en el escenario de la actual pandemia. Hay muchas guerras abiertas más allá de vacunas o turismo. Hay una enorme batalla que puede hacer cambiar muchas cosas, especialmente en el campo de la cultura. A la enseñanza online, al teletrabajo, a la salida de las ciudades, etc. hay que sumar la batalla de las pantallas, la que afecta al arte del siglo XX y que se ve afectado en el siglo XXI, como se ha visto afectada por la entrada del mundo digital la cultura centrada en el libro y, en consecuencia, bibliotecas y librería, dispositivos lectores, etc.

La cuestión no es nueva. Es otra versión de la guerra anterior entre pantallas, algo que se produjo en los años 50 con la llegada de la TV. A la pantalla grande, le surgió un competidor en la pantalla del televisor, que iniciaba un híbrido entre lo que había sido la cultura de la imagen, representada por el cine, y lo que había sido la radio, algo ligado a un espacio casero hasta la llegada del "transistor" que permitía la salida de casa, el acompañamiento del aparato y su contenido, que había estado enfocado al hogar. Las radios de los coches era un viejo sueño que se empezó a hacer realidad en los cincuenta y explotó como fenómeno masivo a finales de la década.



La Televisión se convirtió en el gran rival del Cine haciendo que este entrara en crisis y tuviera que transformarse por dentro y por fuera. Para competir con la pequeña pantalla, el cine tuvo que decantarse finalmente por el color de forma generalizada y por experimentos como el 3D de los 50 y las pantallas enormes, las panorámicas, los "scopes", las que solo se podían ver en las salas. Frente al color y la pantalla ancha, la televisión competía con una pequeña pantalla, de muy baja definición, cuadrada y en blanco y negro. El cine apostó por lo espectacular, con géneros como las "catástrofes" (Aeropuerto, El coloso en llamas, La aventura del Poseidón...), las tecnologías de efectos digitales, etc.

Hoy la Televisión contraataca y lo hace en los momentos en que el público no puede acudir a las salas de cine, una pieza esencial del proceso que ha ido transformándose en las formas de exhibición (del cine al multicines), su programación (acortando la vida de las películas en pantalla) y diversificando los formatos (vídeos, DVD, Blu-Ray, etc.).



En la BBC, el director británico Christopher Nolan lanza un fuerte ataque a este futuro que deja fuera las salas de cine y sus condiciones de proyección: 

Director Christopher Nolan has criticised Warner Bros over its plans to release major movies on HBO Max.

The titles, such as Dune, Matrix 4 and The Suicide Squad, will now premiere simultaneously on the streaming site and in US cinemas next year.

The move comes in response to the pandemic, but has also been viewed as a further blow to the cinema industry.

Nolan, who has worked with Warner Bros since 2002's Insomnia, said his reaction to it was one of "disbelief".

The BBC has asked Warner Bros for a response.

"There's such controversy around it, because they didn't tell anyone," Nolan told Entertainment Tonight.

"In 2021, they've got some of the top filmmakers in the world, they've got some of the biggest stars in the world who worked for years in some cases on these projects very close to their hearts that are meant to be big-screen experiences."

He added: "They're meant to be out there for the widest possible audiences. And now they're being used as a loss-leader for the streaming service - for the fledgling streaming service - without any consultation. So, there's a lot of controversy."

"It's very, very, very, very messy. A real bait and switch. Yeah, it's sort of not how you treat filmmakers and stars and people who, these guys have given a lot for these projects. They deserved to be consulted and spoken to about what was going to happen to their work."*


 

La guerra es importante y podemos representarla como el cine como acto social, que es lo que implica la sala de proyección, y el cine como acto familiar, el que tiene lugar en la sala de estar, donde el tamaño de las pantallas de los televisores, la alta definición alcanzada y el convertirlos en aparatos colgables en una pared o el uso de proyectores, permite crear variantes del "home-cinema", una definición bastante clara del objetivo.

La llegada de la TV implicaba crear un centro de atención y recepción. La TV, en su modelo norteamericano, era una prolongación comercial del mundo publicitario, que llegaba al hogar como lo había hecho anteriormente la radio, como forma de patrocinio, anuncios, etc. En el fondo, se trataba de concentrar a la gente para introducir el mayor número posible de comerciales por unidad de tiempo. Era la publicidad la que pagaba la programación o las suscripciones a los canales de cable.

La queja de Nolan es por lo que considera —no le falta razón— una enorme traición de las grandes empresas del sector, aquellas que se vieron afectadas por la llegada de la TV y que vieron debilitada su capacidad de penetración e influencia.

La pandemia nos hace quedarnos en casa y salir menos. Eso es fácil de entender. Afecta a muchos sectores, especialmente a los que se basan en la movilidad de algún tipo, ya sea para comer, divertirse, educarse, trabajar o disfrutar de la cultura.



Los museos han desarrollado visitas virtuales; los restaurantes han fomentado el reparto de la comida para llevar; las bibliotecas dan servicio online... Pero ¿esto es circunstancial o viene para quedarse como muchos advierten?

No es casual que sea Christopher Nolan que se haya quejado con la mayor intensidad frente al estreno en plataformas digitales a la vez que en cine. Nolan es el mayor del cine en pantalla grande o, incluso, enorme. Cualquiera que conozca su cine sabe que muchas veces rueda pensando en IMAX, en la mayor definición posible para dar la ilusión de realidad, como consiguió en las escenas de El caballero oscuro, con una resolución de 18.000 líneas. Si pensamos que la televisión durante muchos años tuvo 625, entendemos el problema. El aumento de definición en las grabaciones digitales y de la mejora de reproducción con los televisores 4K, ya estandarizados, por encima de las 55 pulgadas ha hecho desarrollarse las plataformas de "streaming". Pero para Christopher Nolan es un retroceso y, sobre todo, una traición ya que su idea del espectáculo cinematográfico es otra muy distinta y necesitada de la sala, de las mejores salas para ver sus obras.

La queja de Nolan es importante porque es un cineasta de peso en el panorama actual. Su trabajo ha dado suficientes ganancias a las empresas y satisfacción a los espectadores como para ignorarlo. Sin embargo, es lo que se ha hecho. Una vez más, es la maldición del cine, la "industria" ignora a los "creadores". No hay arte más compartida ni arte más jerarquizada. Así ha sido desde el origen.



Pero la cuestión va más allá de Nolan y su perfeccionismo visual. Afecta a un sector en plena extinción y que ha solventado sus crisis mediante reducción, encogiéndose, e invirtiendo en sus mejoras (del Dolby Atmos a la proyección de alta definición digital, pasando por las butacas).

El cine, el llamado "arte del siglo XX", ha sido considerado así por casi todos menos por la propia industria, que ha ignorado a sus grandes creadores, reduciéndolos en lo que ha podido. Hoy las salas se enfrentan al mal hábito, cada día más extendido, de las pantallas pequeñas. Por muy grandes que sean las que tengamos en casa, siempre serán inferiores a lo que tenemos en la sala, que ya sufrió una gran reducción en las últimas décadas. Los multicines sueles tener salas de diferentes tamaños para tratar de ajustar público y formatos. Lo que temen muchos es la muerte de una parte esencial del sector cinematográfico, como es la proyección. No me refiero a los aspectos económicos, sino a los que determinan lo que es la lectura misma de la imagen.

Hay gente que sufre por los bares. Yo lo hago por las salas de cine. En mi casa hay miles de DVD y BD y como persona que trabaja habitualmente en la enseñanza del cine (de las clases a la creación de un cinefórum), no dejo de ir siempre que puedo al cine, a experimentar las condiciones de la sala oscura, de la pantalla grande. El tamaño de la pantalla sí importa, es una forma que determina la experiencia como lo hace el tamaño del lienzo en la pintura. Cualquiera que visita un museo tras haber visto las reproducciones en libros o documental siente un primer choque ante el tamaño real del lienzo. El tamaño determina el lenguaje, como sabe cualquiera que haya visto películas en las que el plano está pensado, compuesto y tiene un tamaño ideal de reproducción. Puede que este no sea muy preciso, pero lo obvio es que sí hay diferencias entre una pantalla de cine y una pantalla de TV, por muy grande que esta sea. La espectacularidad de Nolan, su realismo, como él mismo proclama está en la definición, tiene un tamaño y unos requisitos que si no se cumplen en la proyección nos llevan a un texto aproximado.



Desde el punto de vista de la cultura, la asistencia a las salas conlleva un ritual social, un aspecto diferencial que no tiene la pantalla televisiva en la que todo se entremezcla y el zapping acaba reinando. Es social y es psicológico.

Puede que todos estos factores ya no importen y la gente acepte los cambios sin darles importancia. Las tendencias son claras. Los que tienen capacidad de imponer las formas, lo harán. Demostrarán, una vez más, que mandan unos y otros crean. Asistiremos a este conflicto, existente desde el origen del cine, un arte condicionado por público y productores, cuyos interese no siempre coinciden, pero que ambos afectan al medio en sí y a los que tratan de darle sentido.

Nolan se queja de lo que considera una falta de respeto al cine mismo. Sabe que todo es empezar y lo que hoy es variedad de ofertas, mañana será una reducción en la que se irán depurando las proyecciones en beneficio de la forma más barata.

Sigo acudiendo a las salas. No por motivos solidarios —que también— sino por motivos estéticos y sentimentales. Una parte importante de mi vida ha transcurrido frente a esas pantallas que te permiten salir y adentrarte en lo que nos muestran. Muchos de mis recuerdos más antiguos están asociados a experiencias de cine en salas, como lo está la música o la literatura. Hoy veo a gente que ven sus series en teléfonos móviles en el transporte público, en sus pequeños ordenadores en copias de mala calidad descargadas desde cualquier sitio. No sé si la guerra está perdida o no. Pero nunca sabes cuál es la última batalla.

Cuando Google me manda la síntesis de mi mes con los lugares más visitados, ver que en estos tiempos de movilidad reducida es el cine de mi pueblo me produce cierta sonrisa y satisfacción. Es una vieja costumbre que seguirá mientras sigan abiertos. 



* "Christopher Nolan: Director criticises Warner's streaming plan" BBC 8/12/2020 https://www.bbc.com/news/entertainment-arts-55227474

domingo, 9 de noviembre de 2014

Christopher Nolan y los sentimientos que hacen avanzar al mundo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Durante años, mis alumnos de licenciatura y posteriormente de grado tuvieron como oferta para sus trabajos la película de Christopher Nolan, "Memento" (2000). Nolan no era nadie entonces y se enfrentaban a una película "rara" que les desesperaba al principio pero en la que iban entrando poco a poco después hasta quedar muchos fascinados por sus laberintos. Acababan apreciando una forma de cine que se ha ido depurando en el tiempo desde las complejidades formales a las emocionales.
Hace unos días pude ver su primer trabajo, Following (1998), que no había tenido ocasión de ver anteriormente. La complejidad narrativa y formal expresa que es un ensayo general en blanco y negro, 16 mm, y 69 minutos de metraje de lo que será poco tiempo después "Memento", un arabesco fascinante que exige del espectador toda su capacidad de razonamiento e intuición.

Las películas de Christopher Nolan tienen densidad narrativa, brillantez visual, pero son siempre —y creo que este es un gran valor— el desarrollo de un conflicto emocional que lleva al extremo a sus personajes y que nos involucra a todos en sus recovecos básicos. Las películas de Nolan están llenas de dilemas emocionales y morales entremezclados. Ahí reside su fuerza.
El estreno de Interestelar (2014) este fin de semana confirma esta forma de construir sus historias desde los sentimientos y su complejidad. Mientras algunos resaltan los "agujeros de gusano", la relatividad o los problemas con el tiempo, Nolan pone todo esto al servicio de los elementos primarios y más importantes para él: los conflictos de los sentimientos.
Lo que "Interestelar" nos muestra es una historia de egoísmos y generosidades, de compromisos y cobardías envueltas en una trama "cósmica". Las historias más grandes necesitan de los núcleos más sencillos. Quizá el secreto ante nuestros ojos del cine de Nolan es construir gigantescos edificios para albergar lo que nos hace humanos, nuestros conflictos sentimentales, ya sea encontrar nuestra identidad o convivir con nuestros recuerdos, como en "Origen" (Inception 2010). El arte siempre ha bebido de nuestras fortalezas y debilidades y esas nacen del sentimiento, de los lazos que nos unen con los demás y de los obstáculos y conflictos que surgen.


El gran drama de la extinción de la especie humana se construye aquí sobre pequeñas historias de conflictos emocionales, individuales, a los que no podemos renunciar. Kubrick rodó su 2001. Una odisea espacial con una frialdad perfeccionista reduciendo a los personajes a arquetipos, piezas casuales, desconectándolos de las emociones. Eran piezas en un drama cerebral y abstracto. Por el contrario, Nolan estructura su historia sobre los sentimientos que provoca, por lo que da a la obra una estructura distinta: el cumplimiento de una promesa hecha por un padre a su hija.
La "promesa" es uno de los motivos más poderosos en las narraciones ya que de ella sale la fuerza que dirige la acción, como ocurre en el caso de Interestelar. En mitad de la crisis que amenaza a la humanidad, Nolan consigue que nuestra tensión como espectadores se centre en esa historia sencilla que se recubre con toda la brillantez visual y narrativa. Como si de una narración volteriana se tratara, los protagonistas van recorriendo planetas distintos en los que se encontraran ante decisiones con las que equilibrar su deber y sus sentimientos en un conflicto casi kantiano. Es un aprendizaje sentimental.


Por muy espectaculares que sean las historias de Christopher Nolan, sus núcleos son humanos y es lo que hace grandes sus películas: no olvida que no hay mayor espectáculo que el ser humano en sus conflictos y paradojas. En esto engarza con los grandes narradores y dramaturgos. Nada tiene más interés para nosotros que dejarnos llevar por la corriente de las emociones y los sentimientos. La historia es la forma de darles cuerpo para que tomen forma.

Puede que debamos adscribir la película al género de la Ciencia-Ficción, pero solo lo es externamente, es su envoltorio genérico. En su interior lo que late es un drama familiar, los vínculos poderosos de la sangre encarnada en esa familia de granjeros que nunca dejarán de serlo por más que alcancen las estrellas o se dediquen a vencer las cuestiones de la relatividad o de la física cuántica. Es la sangre y sus lazos lo que cuenta.
Como suele ocurrir en sus obras, es en ese equilibrio entre la historia y su exterior y los sentimientos y su interior donde reside su gran atractivo. Al final, el problema de la "relatividad" del paso del tiempo no es el del cambio en sí, sino el de la fidelidad y la constancia, el del deseo de ver a los tuyos antes de que hayan desaparecido. Por más que nos enfrentemos a esas grandes cuestiones de la física y el universo, de la biología, las reducimos a efectos sobre la realidad que vivimos, a lo que nos importa realmente. No nos importa tanto cómo habrá cambiado el mundo, sino si nos seguirán queriendo o nos habrán olvidado cuando regresemos. Puede que el tiempo sea relativo, pero el sentimiento no, se mantiene constante en el tiempo camuflado bajo distintas apariencias. Son científicos, pero —como podemos escucharles decir—, sus propias decisiones se toman en los lugares profundos dominados por los sentimientos.
La escena final de la película resume su sentido a la perfección. Creo que es un gran acierto dramático y narrativo de Nolan haber hecho un final intimista en una película espectacular. Al final sobra la espectacularidad queda revelada la desnudez del sentimiento que se ha ido acumulando durante casi tres horas de narración. No se necesita más.


Una de las buenas películas de este año, Perdida (Gone Girl 2014), de David Fincher, nos hablaba de la falsedad y debilidad de los sentimientos ante los intereses, del triunfo de la frialdad patológica. La de Nolan sostiene la tesis contraria: por encima de todo somos seres que nos guiamos por los impulsos poderosos de las emociones, positivas y negativas. Nuestros lazos son los que motivan los sacrificios y las esperanzas, la angustia y el perdón. Es de ahí de donde sacamos la fuerza y el compromiso para avanzar y mover el mundo. La misma fuerza que impulsa al sacrificio y abandonarlo es la que nos hace regresar.






martes, 31 de julio de 2012

La camiseta (y lo que representa)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Me ha emocionado. RTVE nos mostraba anoche imágenes de la audiencia ante el juez del asesino de Aurora (Colorado), James Holmes. Entre los asistentes llegados a la sala una joven herida luce su camiseta negra de Batman, acompañada por otras personas, quizá la familia. Si Holmes, quieres ser The Joker, ellos reivindican a su héroe, sin necesidad de confundir ficción y realidad, simplemente contraponiendo la camiseta con el logo del murciélago al odio indiscriminado e irracional del asesino de doce personas y decenas de heridos. No necesitan decir "soy Batman"; simplemente se divierten viendo sus películas o leyendo los cómics.
Supone una gran fortaleza mental ponérselas. No es fácil enfundarse en una camiseta cuya sola visión les lleva al recuerdo, psíquico y corporal, de los momentos más angustiosos de sus vidas. El cuerpo tiene también su memoria dolorosa. Llevan vendajes sobre las heridas, resultado del ataque cruel de Holmes, pero se han metido en sus camisetas, que quizá llevaran al estreno de la película, como los fans suelen hacer en estos acontecimientos.  Es su traje de gala, como otros lucen sus modelos sobre la alfombra roja. Es su modesta, sencilla e ilusionada forma de mostrar su deseo de divertirse con la proyección que llevan tiempo esperando, su fiesta.


Ahora la camiseta es un icono, como lo han sido las capuchas en el caso del asesinato del joven Trayvon Martin, muerto por alguien que pensaba que ser negro, adolescente, salir por la noche y llevar capucha eran causas suficientes para dispararte. Millones de personas, de todas las edades y posiciones, decidieron llevar capucha para mostrar su repulsa contra los motivos absurdos que llevaron  a la muerte de Martin.

Las personas que se presentaron con su logo de Batman sobre el pecho proclamaban también algo; manifestaban una actitud frente al crimen y al criminal. Se reivindicaban ellos mismos como espectadores de Batman; reclamaban su derecho a estar sentados allí, a disfrutar de una parte de la cultura popular profundamente arraigada desde hace décadas. Batman forma parte de la vida de mucha gente desde hace varias generaciones a través de los cómics, las películas, las series de televisión, los dibujos animados, los disfraces, etc.
La productora de Christopher Nolan encargó a la comunidad "Designed by Hümans"* la organización del concurso de diseños de la camiseta para la película. Es una comunidad abierta y creativa compuesta por todos aquellos que les gusta realizar diseños para camisetas; remiten sus proyectos a la comunidad y son votados por los miembros. Una de las proyectos era "The Dark Knight Rises". Artistas del diseño de todo el mundo han enviado sus propuestas que han sido votadas por la comunidad. De los cinco finalistas, unos se han centrado en Batman, otros en el villano Bane y otros en la lucha entre ambos o la ciudad bajo el signo de caballero oscuro. Han puesto toda su energía y creatividad en la realización de esos magníficos diseños.

El diseño ganador del concurso de Designed by Hümans

El crítico Scott Meslow, en The Atlantic, escribía, dos días antes del estreno y de la tragedia, recordando la amplitud cultural y generacional del fenómeno Batman, más allá de las películas recientes:

But to truly understand the cultural footprint of Caped Crusader, one has to go exploring the staggering number of Batman fan tributes that exist. There are currently almost 10,000 custom Batman items for sales on Etsy, including wedding cake toppers, dog collars, and women's underwear. There are 7,148 stories based on Batman comics on FanFiction.net, and another 4,987 specifically based on Batman Begins and The Dark Knight. And anyone who goes through a post-The Dark Knight Rises slump can find relief in one of the more than 5,000 "Batman fan films" currently on YouTube, which include a smattering of professional-quality shorts like Batman: The Last Laugh, Batman: City of Scars, or Batman: Dead End, the Citizen Kane of the Batman fan film community. It cost its director/writer/producer $30,000 of his own money and was dubbed on its 2003 release by filmmaker Kevin Smith as "possibly the truest, best Batman film ever made."*


Meslow se refería a la trilogía de Christopher Nolan señalando su incidencia en el "dark" del caballero, en su profundización en los aspectos más trágicos. Cuenta en su artículo cómo había jugado con su primo de nueve años en la consola con Batman Lego, y entonces había podido comprender la amplitud del fenómeno Batman y su introducción en la cultura popular. Había un Batman "oscuro", como el de Nolan, y otros muchos Batman que satisfacían otras dimensiones. Batman es una posibilidad de proyección personal y social, como es característico de la reinterpretaciones de la cultura popular.
Meslow concluye en su artículo, haciendo referencia a la película anterior de la trilogía de Nolan:

The Dark Knight ends with Gary Oldman's Commissioner Gordon calling Batman "the hero Gotham deserves, but not the one it needs right now." But it's my experience that every generation manages to find the Batman it needs.*


También los psicópatas y criminales buscan sus emblemas en cada generación, sus modelos en los que sostenerse y justificarse. Es cosa suya. La entrada en el juzgado de víctimas llevando la camiseta con el logo de Batman es una reafirmación de sus propias historias personales, en las que el caballero oscuro ha jugado un papel como ilusión, entretenimiento o motivo de creación. James Holmes no ha conseguido matar la ilusión de la gente. Junto al lugar de los asesinatos han extendido el logo de Batman sobre el suelo. Velas encendidas mantienen el duelo por los perdidos. Junto a unas flores, en la vigilia, alguien ha colocado un cartel: "Aurora es fuerte". Tan fuerte como para ponerse sus camisetas frente al asesino.


* Designed by Hümans "The Dark Knight Rises Contest" http://www.designbyhumans.com/shirt-design-contest/the-dark-knight-rises.html
** Scott Meslow "Why Bat-Fans Are So Rabid" The Atlantic 19/07/2012 http://www.theatlantic.com/entertainment/archive/2012/07/why-bat-fans-are-so-rabid/260064/





sábado, 21 de julio de 2012

Oscuro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Me enteré de la matanza de Aurora (Colorado) minutos antes de salir para el cine para ver la nueva película de Batman. Fueron las últimas noticias que escuché: un tiroteo en un complejo con dieciséis salas de cine. El hecho se produjo en una sesión nocturna de estreno, la segunda más importante en los Estados Unidos después del estreno de Harry Potter y las reliquias de la muerte, 2ª parte.
La película de Christopher Nolan es magnífica; es el cierre de la cadena de venganzas con las que el cineasta y guionista, junto con su hermano Jonathan, completaron la historia del superhéroe más vulnerable y oscuro, dejando tres grandes películas para la historia del cine de la última década. Nolan no es un cultivador de la violencia, sino su analista. Todas sus películas son indagaciones sobre nuestros sueños y pesadillas y su origen social. De Memento a Origen y la trilogía de Batman, Nolan trata de una sociedad víctima de sus propias contradicciones y miedos, dominada por falsos héroes (en la política, en los negocios...) que aplasta, en cambio, a los que intentan ayudarla. 
La película anterior de la trilogía, El caballero oscuro, es un análisis devastador del comportamiento llevado al extremo de la supervivencia: la sociedad prefiere vivir en la mentira antes que enfrentarse a la verdad sobre sí misma. Necesita héroes, pero esos héroes son falsos, como es el caso de Harvey Dent, el "caballero blanco", el fiscal villano convertido en héroe para mantener las apariencias sociales, cuyo homenaje, ocho años después, es el comienzo de la tercera entrega.

Heath Ledger como The Joker
El papel central de El caballero oscuro lo desempeñaba uno de los villanos más inquietantes de la historia del cine, The Joker, cuya maldad provenía de su crueldad profunda, alimentada por la lucidez del conocimiento negativo del género humano. The Joker no solo hacía el mal, sino que lo explicaba. El caballero oscuro estuvo nominada a seis premios de la Academia de Cines y ganó dos, uno de ellos para el actor Heath Ledger por su interpretación extraordinaria de The Joker, que mereció además el Globo de Oro. Los premios fueron póstumos, pues su suicidio le impidió disfrutarlos. The Joker desapareció del universo de Batman; Heath Ledger, del nuestro.


En la tercera entrega de la serie de Nolan, el villano Bane también combina la lucidez de sus análisis con su brutalidad. Ha sido criado en el fondo de un agujero prisión del que solo una persona consiguió escapar, un lugar para condenados. El agujero que les muestra el cielo es su principal instrumento de tortura: es la esperanza inútil de escapar, lo que da a la película de Nolan un tono existencialista camusiano, convirtiendo a los humanos en sísifos condenado a subir por la ladera —las paredes del agujero en este caso— para intentar salvarse. La tortura mayor es la esperanza porque nos mantiene vivos.


Pero el auténtico villano de esta tercera entrega entró por la puerta lateral de un cine en la localidad de Aurora, en Colorado. Lo hizo con una máscara antigás, un chaleco antibalas y cargado de armas que utilizó contra el público de la sala. El conocido crítico de cine del Chicago Sun-Times, Roger Ebert, escribía hoy mismo en The New York Times:

JAMES HOLMES, who opened fire before the midnight premiere of “The Dark Knight Rises,” could not have seen the movie. Like many whose misery is reflected in violence, he may simply have been drawn to a highly publicized event with a big crowd. In cynical terms, he was seeking a publicity tie-in. He was like one of those goofballs waving in the background when a TV reporter does a stand-up at a big story.*

Tiene razón Ebert. El asesino no vio la película. No sé sí Holmes se hubiera comportando de otra manera si la hubiese visto, pero me gustaría pensar que sí, que el arte nos enseña algo sobre la vida y sobre nuestra carencias y limitaciones, sobre nuestros heroísmos y miserias. Me gustaría pensar que si Holmes hubiera desviado por unos segundos la vista hacia la pantalla, se hubiera sentido fascinado por las imágenes e incapaz de resistirse, se habría sentado discretamente en un rincón de la sala y habría meditado a su término. Me gusta pensarlo. Pero Holmes no fue a ver la película, sino al público.
Entro en la web oficial de la película y encuentro un breve mensaje de Christopher Nolan que se superpone a las imágenes de la película. Comienza manifestando su horror por el crimen y su dolor por las víctimas y sus familia. Y continúa:

[...] Creo que las películas son una de las grandes formas americanas de arte y que la experiencia compartida de contemplar una historia en una pantalla es un importante y gozoso pasatiempo. La sala de cine es mi hogar, y la idea de que alguien pudiera violar este inocente y esperanzador lugar de una forma insoportable es devastadora para mí. Ninguno de nosotros podría expresar adecuadamente nuestros sentimientos por las víctimas inocentes de este atroz crimen, pero nuestros pensamientos están con ellos y sus familias.**


Vídeo mensajes grabados por los fans en la página oficial eligiendo la máscara

La relación del arte con el mundo de la realidad es compleja porque no son mundos separados: el arte incluye la realidad y la realidad el arte. Cuando Nolan crea sus películas, ha vivido en un mundo al que devuelve sus películas. Es lo que define la existencia del arte y lo que posibilita su eficacia. No puede existir un arte desligado del mundo y de la experiencia y, además, si existiera sería inútil porque no podría ser comprendido por nadie.
Escribe Roger Ebert:

I’m not sure there is an easy link between movies and gun violence. I think the link is between the violence and the publicity. Those like James Holmes, who feel the need to arm themselves, may also feel a deep, inchoate insecurity and a need for validation. Whenever a tragedy like this takes place, it is assigned catchphrases and theme music, and the same fragmentary TV footage of the shooter is cycled again and again. Somewhere in the night, among those watching, will be another angry, aggrieved loner who is uncoiling toward action. The cinematic prototype is Travis Bickle of “Taxi Driver.” I don’t know if James Holmes cared deeply about Batman. I suspect he cared deeply about seeing himself on the news.*

Como en todo lo que tiene que ver con las motivaciones, no es sencillo elaborar ni una teoría general ni una particular del caso.  Unas teorías se nos pierden en las reflexiones sobre los males de la sociedad y otras entre los maltratos de la infancia o las vejaciones de los compañeros de clase. Unos se preguntan por cómo afectará a la taquilla y otros sobre por qué no aprovechan ambos candidatos a la presidencia estadounidense para enfrentarse al problema de las armas en Estados Unidos. Sería, en efecto, una buena ocasión. Pero mañana se cumplirá el primer aniversario de la matanza de Utoya, del asesino de más de setenta personas, en la pacífica y desarmada Noruega. Las armas son importantes, pero no basta.
Entre las víctimas, la prensa comenta el caso de una joven periodista de deportes, Jessica Redfield que sobrevivió hace apenas un mes a otro tiroteo en Toronto. Sus compañeros de Sporting News le han dedicado unas palabras de recuerdo: "The world is a worse place without her after the movie theater shooting in Colorado that robbed all of us of a chance to see her reach her goals."***

En su blog, Jessica Redfield se preguntaba todavía por el tiroteo de Toronto, del que se había librado por un impulso repentino. Daba las gracias por estar viva y disfrutar de todo lo que la vida le ofrecía, intentando recuperarse y comprender la sinrazón del tiroteo:

I say all the time that every moment we have to live our life is a blessing. So often I have found myself taking it for granted. Every hug from a family member. Every laugh we share with friends. Even the times of solitude are all blessings. Every second of every day is a gift. After Saturday evening, I know I truly understand how blessed I am for each second I am given.
I feel like I am overreacting about what I experienced. But I can’t help but be thankful for whatever caused me to make the choices that I made that day. My mind keeps replaying what I saw over in my head. I hope the victims make a full recovery. I wish I could shake this odd feeling from my chest. The feeling that’s reminding me how blessed I am. The same feeling that made me leave the Eaton Center. The feeling that may have potentially saved my life.****


Sus compañeros comentan su último twit:

"Our last Twitter exchange was Thursday night, about the Batman movie that she was going to see in Colorado. It was pure silliness, sharply sarcastic and made me smile. Only now, her shout of "MOVIE DOESN'T START FOR 20 MINUTES" is just haunting."***

Vista hacia atrás, la vida siempre adquiere extraños e inquietantes sentidos; pero la vivimos hacia adelante, abriendo puertas. Quizá Jessica Redfield había elegido el acontecimiento del estreno para despejar sus pensamientos de los hechos recientes de Toronto. Todo se vuelve oscuro y la vida vuelve a superar al arte en su retorcimiento, pero lo importante eran sus ganas de vivir, reales, ilusionantes, para salir del agujero al que las circunstancias la habían arrojado. La esperanza, como en el agujero cruel de la película de Nolan, está en un lejano círculo de cielo inalcanzable, pero hacia el que hay que trepar cada día para intentar salir porque la leyenda nos dice que alguien lo consiguió.
Jessica Redfield quería vivir. James Holmes, en cambio, solo quería matar. El mundo es oscuro y el arte trata de expresarlo para entenderlo. Puede que no lo consigamos nunca porque ese "mundo" que tratamos de entender está hecho con los sueños de Jessica y con las pesadillas de James Holmes. Christopher Nolan solo trata de comprenderlo y explicarlo. Eso hace el verdadero arte.


* Roger Ebert "We’ve Seen This Movie Before" The New York Times 20/07/2012 http://www.nytimes.com/2012/07/21/opinion/weve-seen-this-movie-before.html?_r=1&hp
** The Dark Knight Rises (web oficial) http://www.thedarkknightrises.com/apps.php
*** "Colorado shooting: Jessica Redfield was a passionate journalist—and a good friend" Sporting News NHL 20/07/2012 http://aol.sportingnews.com/nhl/story/2012-07-20/colorado-shooting-dark-knight-rises-jessica-redfield-ghawi-jesse-spector
**** Jessica Redfield "Late Night Thoughts on the Eaton Center Shooting" A Run On of Thoughts. http://jessicaredfield.wordpress.com/2012/06/05/late-night-thoughts-on-the-eaton-center-shooting/





viernes, 27 de abril de 2012

Otra vuelta de torniquete (o amnesia pagana)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En estos días se percibe más actividad en el metro de Madrid y en el tren de cercanías. Cada mañana tomo ambos para ir hasta la facultad y en uno y otro he tenido encuentros con los revisores tanto en el interior de los vagones como en las salidas, donde esperan las llegadas de los trenes para solicitar el billete a los viajeros. Aumento de la vigilancia, sin duda. Normalmente los suelo ver el día en que hay exámenes de selectividad en la Universidad Autónoma, que es como pescar en un cubo. Como mucho, un par de veces más en el año.
La “batalla del metro” ha comenzado. El diario El Mundo nos da hoy algunas de las claves en su artículo «'Memetro' o cómo 'olvidar' pagar el billete de metro llega a Madrid»*. “Memetro”, nos explican, es el nombre de la asociación creada en Barcelona para saltarse los controles y no pagar los billetes con ciertas garantías de éxito. “Memetro” viene por la magnífica película “Memento” (Christopher Nolan 2000), una película de culto que propongo a mis alumnos desde hace siete u ocho años para que comprendan e indaguen los efectos de la manipulación en aquellos que carecen de información. La película ha pasado de rara a ser un clásico moderno. El protagonista no puede fijar los recuerdos y olvida lo que ha hecho en las horas anteriores, por lo que busca registrar externamente sus actos a través de fotografías, tatuajes, etc. para evitar ser manipulado por aquellos que se aprovechan de su falta de memoria. 

Memento (Christopher Nolan 2000)

“Memetro” surge del extraño caso de la amnesia colectiva de los que se “olvidan” de pagar el billete del metro, una amnesia “pagana”. Víctimas de esta peculiar enfermedad que solo se produce ante los torniquetes de entrada y las máquinas expendedoras de billetes, cuya función también han olvidado, se han agrupado en una asociación —sin ánimo de lucro, pero sí de ahorro— que, nos dicen en el diario, tiene como fin el estudio del origen de esta enfermedad social.


La asociación ha creado un sistema de alertas en tiempo real, con su propia aplicación para móviles, en el que los informadores avisan de en qué estación se encuentran los revisores para que los olvidadizos tomen otro rumbo hasta que desaparezca el peligro recordatorio. También han creado un fondo común para que, en el caso de ser atrapados sin billete, puedan pagar las multas. Como si se tratara de una película de espías, esconden billetes usados del día en las estaciones por si es necesario presentarlo al revisor y salvar la cara (y la bolsa). Todo un exitoso montaje que van sumando asociados.

Ya dimos cuenta de las campañas orquestadas para colarse en el metro de Madrid en su momento. Pero la organización que llega desde Barcelona y que se está expandiendo con velocidad va más a allá, por lo que puede apreciarse. El encarecimiento de los billetes del transporte público y el creciente malestar social por recortes y amenazas de recortes favorece esta forma de “ahorro-protesta”, que es una manera de politización del colarse de toda la vida justificado ahora por la necesidad y precariedad creciente de los usuarios. Dos pájaros de un tiro.
La acción individual y semioculta pasa a ser una acción colectiva, reivindicativa y publicitada para mayor gloria del ingenio y del desafío al sistema representado por las taquillas y torniquetes. No basta con colarse; hay que decirle al “sistema” unas cuantas cosas. En el artículo, uno de los fundadores señala:

Para David el "trastorno memetro es un síntoma del sistema enfermo": "El trastorno viene del discurso de los políticos, que cuentan una cosa en elecciones y luego cuando son elegidos se olvidan de todo; es un tipo de amnesia que se ha contagiado a los usuarios", precisa.*

Atrápame si puedes (S. Spielberg 2002)
El argumento es, pues, “si los políticos se olvidan de cumplir, nosotros nos olvidamos de pagar”. Esta traducción o lectura de la política y de la acción ciudadana en clave de incumplimientos tiene sus peligros, como es evidente para cualquiera. La deriva social que implica no se sabe muy bien cómo puede acabar. O sí, con solo un poquito de imaginación.
Existe un evidente malestar social que irá creciendo conforme los efectos de la crisis se vayan haciendo más patentes y se vaya saliendo de la colorida ciudad Esmeralda para caer en una Kansas en blanco y negro. Y no nos esperará el simpático Totó, sino un doberman de colmillos afilados y cara de mal café. El género cinematográfico en el que convirtamos lo que nos ocurra será una decisión que deberemos tomar pronto. Por ahora se ha elegido la película Memento como referencia, un thriller ingenioso y barroco de Nolan. Pero en el futuro cambiará forzosamente. Las apuestas de algunos, por el momento, están por “Atrápame si puedes” (Catch Me If You Can, Steven Spielberg 2002), pero pueden subir  pronto las de “Battle Royale” (Kinji Fukasaku 2001). Los que hayan visto ambas películas entenderán las diferencias. Podemos pasar del joven estafador simpático a la masacre juvenil.

Battle Royale (Kinji Fukasaku 2001)

Lo peor de todo es que no me gusta lo que veo ni lo que imagino, ni el desafío social ni el clima de amenaza permanentes. No son el ideal de lo que considero una sociedad en la que me gustaría vivir. Nos falla el modelo que llevamos años construyendo ante la indiferencia más absoluta de muchos de los que ahora se quejan en un sentido y en otro. Este es el resultado. O se busca paliar los efectos negativos de la crisis o con prepotencia y mano dura solo se conseguirá un mal clima, mucho peor de lo esperado. 
A tres escalones del bono basura, la cosa no está para bromas. Necesitamos todo el ingenio para salir de esto.

* “'Memetro' o cómo 'olvidar' pagar el billete de metro llega a Madrid”. El Mundo 27/04/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/26/madrid/1335458048.html