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viernes, 20 de diciembre de 2024

Cosa de ricos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia es "nueva" y es confirmación de tendencia y hechos previos. Quizá la noticia sea el descaro con el que se hablan las cosas en este mundo mediático y "enredado".

La noticia nos la trae 20minutos con el titular "Elon Musk quiere ahora usar sus millones para impulsar el ascenso de Farage en Reino Unido"*. Nigel Farage estaba un tanto desvaído en el panorama británico por las reyertas en el interior de los partidos y los relevos en el gobierno, pero indudablemente el "hombre del Brexit" sigue ahí, activo, jugando un juego de equilibrios entre la Rusia de Putin, los Estados Unidos de Trump y la caótica Unión Europea, con sus crisis de gobierno y de desgobierno.

En cierto sentido, Farage ha estado silencioso desde la salida de Trump del poder. Alguna aparición ocasional, pero poca cosa en comparación con su promoción del "Brexit", logrando debilitar a Europa con la salida de Gran Bretaña. Europa, lo hemos repetido en muchas ocasiones, es el objetivo de múltiples fuerzas que coinciden en su debilitamiento y desunión, ya sea por casos obvios como la guerra de Ucrania o la defensa de la OTAN. El fomento de los nacionalismos populistas es una de las principales estrategias coincidentes para deshacer la Unión.

La vuelta de Nigel Farage a los titulares viene de la mano del nuevo ascenso del trumpismo, su regreso a la actividad, y de su forma de entender la política a través del dinero:

El hombre más rico del mundo todavía no ha llegado a la oficina desde la que ayudará al presidente electo Donald Trump a recortar la plantilla de trabajadores públicos. Hasta ese momento, Elon Musk, además de hacer negocios millonarios, apunta nuevos intereses. Después de hacerlo en Estados Unidos, el empresario quiere ahora influir directamente en la política del Reino Unido.

La pieza elegida para presionar en tierras británicas es Reform UK, el partido de Nigel Farage, esa formación que nació y triunfó con el Brexit. Farage le ha dicho a la BBC que mantiene "negociaciones abiertas" con el multimillonario para que haga donaciones al partido. El político dice que este lunes, durante su visita a Mar-a-Lago, la residencia de Trump en Florida, "habló del tema del dinero" con Musk.

¿Una donación de 100 millones?

Sus palabras vienen a confirmar los rumores que hablan de millonarias donaciones del jefe de X, Tesla y SpaceX al partido ultraderechista británico. Se dice que Musk estaría dispuesto a entregar a Reform UK hasta 100 millones de dólares.

Farage contó que en su charla en Florida cuando se trató de una posible donación "no se habló de cifras concretas". Sin embargo, añadió que la especulación de que el multimillonario podría hacer una donación de hasta 100 millones era "para los pájaros". Según Reform UK, su líder había "aprendido mucho de Musk sobre el juego de Trump".*

La política vinculada al poder del dinero es probable que haya existido siempre, pero lo que es nuevo es el descaro con el que nos invierten y los otros aceptan, lo público del asunto.

En el artículo se preguntan por la legalidad de la inversión, pero solo una cuestión vinculada con la "nacionalidad", algo que nos dicen será fácilmente solventable al ser el padre de Elon Musk sudafricano y poder solicitar la nacionalidad británica. No hay planteamiento ético; es solo algo que los empleados de Musk pueden solicitar y resolver. ¿Cuánto se tarda en ser "sudafricano"? Lo dan por hecho, ¿dónde está el problema?

Que la política haya vuelto a ser una cosa de ricos, de esas élites que la democracia trataba de eludir, como su propio nombre indica, no es buena señal para el mundo, mucho menos para el mundo que lucha por libertades que el rico tiene como privilegio.

La pregunta clave de la política ha pasado a ser "¿cuánto?". Se hace ya con todo descaro. Aquello que nos llamó la atención de Trump —de qué te sirve el poder, es decir, el dinero, sino puedes cambiar las cosas— se ha vuelto mone4da común, valga la expresión. Y lo más sorprendente, aunque quizás no tanto, es que a los gobernados lo aceptan de buena manera, quizá pensando que les caerá algo. Me viene a la memoria una vieja idea, creo que británica, que venía a decir que era mejor ser gobernado por ricos porque estos no necesitaban robar.  No sé si alguna vez esto fue cierto, pero el tiempo nos muestra que los ricos nunca se consideran lo suficientemente ricos.

La financiación del partido de Nigel Farage por parte de Musk, incorporado al futuro gobierno de Trump es un ejemplo de los extremos a los que se está llegando en política, en la que nunca dejamos de sorprendernos por el aumento del descaro. "¿Y qué?", nos dicen con una sonrisa cínica. Y a ver quién los para.

Que un partido ultranacionalista acepte millones de dólares des otro país, que acepte incluso que Musk se nacionalice británico para darles los fondos, pudiera ser sorprendente en otro tiempo. Ahora no lo es. El argumento, claro, es que ese dinero,  como el del Brexit será usado contra Europa, que es de lo que se trata. Farage, como Marine LePen y otros ultranacionalistas europeos, visitaban con asiduidad el Kremlin y Washington. Disfrazar de nacionalismo los intereses de los mega ricos ha sido una de las jugadas más exitosas de los últimos tiempos. Les ha funcionado muy bien.

Con la mitad de Europa camino del caos —Alemania, Francia, mejor no hablar de España—, con otra parte en manos de la ultraderecha y unas fronteras en alerta militar, con Corea del Norte enviando tropas a Ucrania, con Putin proponiendo competiciones de misiles, etc. los cien millones de dólares de Elon Musk son solo el principio de lo que está por llegar.

Hay pocas esperanzas de que la política norteamericana tenga un desarrollo adecuado con la tropa que Trump está reuniendo. Habrá que ver si las locuras particulares son compatibles con la realidad y entre ellos mismos. No es lo mismo decir locuras en tu cuenta de redes que pretender que se apliquen. Es probable que el colapso sea grande. Si además se pretende influir y guiar el mundo hacia los intereses norteamericanos, sean factibles o no, lo que nos espera por delante es complicado y complejo. Lo es especialmente porque, como estamos viendo, cuando el caos crece, algunos aprovechan para ver prosperar sus causas paradas. Putin, por ejemplo, ha perdido Siria en menos de una semana.


Muchos británicos se han dado cuenta de lo erróneo del Brexit y eso ha llevado al retroceso de Nigel Farage y los suyos. Quizá esos 100 millones de dólares le vengan bien.

Lo prometido por Elon Musk da mucho para pensar en diversas cosas, entre ellas en la influencia del dinero en la política en detrimento de las ideas. Ya da igual que sean buenas o malas, aceptables o discutibles. Musk y Trump tienen una idea y, lo más importante, el dinero para llevarla a cabo, dentro o fuera de los Estados Unidos. Un camino peligroso este.

Se produzca finalmente la donación o no es una cuestión importante, sí, pero la simple posibilidad ya le permite a Nigel Farage unas ciertas acciones y ser visto de otra manera. La simple noticia es un salvavidas lanzado al agua tumultuosa británica. Es, sobre todo, una señal para terceros.

Ya no hay disimulo. Financiar el partido de Nigel Farage es actuar sobre Gran Bretaña y sobre Europa. Que la discusión sea sobre la nacionalidad de quien hace el pago no deja de ser un chiste. 

 

* "Elon Musk quiere ahora usar sus millones para impulsar el ascenso de Farage en Reino Unido" 20minutos 20/12/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5665687/0/elon-musk-quiere-ahora-usar-sus-millones-para-impulsar-el-ascenso-de-farage-en-reino-unido/

martes, 26 de marzo de 2024

¿Quién es la "economía"? o los ricos sin saberlo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El que no se consuela es porque no quiere, advertía el dicho popular.  En RTVE.es titulan "El INE confirma que la economía española creció un 2,5% en 2023 por la fortaleza del consumo", un artículo firmado por Diana Fresneda.

Cuando peor suelen estar las cosas, los titulares gloriosos tienen a justificar la realidad, a mostrarlo desde un punto de vista positivo que nos hace dudar. ¿Quién es la "economía"? ¿Es "alguien" o es una "figura retórica"? ¿Cuando la economía "va bien, vamos bien? ¿La "fortaleza del consumo" significa que estamos todos "fuertes" o solo algunos? ¿Qué ocurre cuando unos datos dicen unas cosas mientras que el resto dicen lo contrario o se alejan mucho del retrato de la realidad que dicen mostrarnos? ¿En qué consumimos con tanta "fortaleza"?

A más de uno le habrán surgido estas dudas cada vez que leemos esos titulares con los que la prensa se contradice a sí misma con el resto de los titulares publicados. Qué pensamos cuando leemos que:

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este martes que la economía española repuntó un 2,5% en el conjunto de 2023, una décima más de lo esperado, y se situó a la cabeza de las principales economías de nuestro entorno. Pese al estancamiento de la zona euro por el alza de los tipos de interés, el mercado laboral resistió y tiró con fuerza del consumo privado mientras las exportaciones resistieron el envite en un contexto internacional de incertidumbre.*

¿Se siente usted (o yo) en esa "economía" que está a la cabeza de Europa? Yo no y probablemente usted tampoco. Pero estas cosas mediáticas están pensadas para que usted se sienta orgulloso, parte de algo grande y eficaz, justo lo contrario de lo que usted siente la mayor parte del año.

La noticia constante en la página de RTVE.es, la que no se va nunca, es el listado de las gasolineras más baratas en España, para que pueda usted ahorra tres o cuatro o cinco eurillos al llenar el depósito. No es el único medio que lo tiene. Estará allí por algo.

Los datos del empleo, tan felices, entran en contradicción a las quejas de que muchos de ellos son "basura", contrato y despido en un puente o fin de semana. Vaya usted a algún restaurante y verá, casi con todo probabilidad, personal distinto cada vez que vaya, algún fijo y el resto por conocer, como me sucede a mí cuando voy a un restaurante de comida rápida el fin de semana. Conozco otro que cambia cada mes de personal. Allí nadie es fijo; nadie sobrevive al final de mes. Podríamos seguir los ejemplos sobre el mundo que vemos a nuestro alrededor.

Entonces nos produce cierta extrañeza leer que: 

En palabras del ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, los datos publicados por el INE "confirman la buena marcha de la economía española": "Frente a las predicciones catastrofistas y los relatos sesgados, las cifras son claras e incontestables", ha recalcado en un mensaje remitido a los medios.

Cuerpo ha destacado que los datos de crecimiento vienen respaldados por cifras récord en el empleo, con la afiliación rozando los 21 millones de personas; y una inflación que se ha reducido en ocho puntos en apenas un año y medio, lo que a su juicio atestigua que “su moderación está siendo compatible con el crecimiento”.*

¿Será que cuentan mal? No lo creo, pero las cifras se pueden presentar de muchas maneras. Se pueden crear categorías que den al final lo que ninguna refleja realmente: a usted o a mí, el hecho de que a unos les vaya bien a otros mejor y a otros muy mal.

Yo no dudo más que de la distancia existente entre lo que las cifras de la economía dicen y lo que dicen los que la viven día a día mal que les pese. Es decir, lo que va de los conceptos a la realidad, de la teoría a las personas.

¿Están incluidos en esa fortaleza del consumo los koldos, amigos de koldos y tíos bernis de toda España? ¿Están incluidas las parejas, las esposas y esposos, novios y novias, de personas influyentes deseosas de que ocurran otro pelotazo pandémico? Quizá la pandemia sea un buen ejemplo de la radicalidad de la economía: ¿podemos decir que la pandemia fue una buena ocasión de hacer crecer la economía de algunos y aceptarla como un bien? Es indudable que algunos (todavía no sabemos cuántos) hicieron su agosto (sabia expresión sobre la economía turística). Ahora bien, ¿cómo se contabilizó eso?

Hay muchos datos que no nos hablan de esa abstracción llamada "economía", por la debemos sacar pecho en Europa. No, la verdad. Esos datos hablan de viviendas, de empleo, de salud, de precariedad, de carencia de servicios, de una España vaciada y otra especulativa, de centros de diferente tipo cerrados, de hacer kilómetros para ir a una escuela, banco u hospital... Nos hablan de muchas cosas que aquellos que viven en pisos de millones de euros pagados por los impuestos de todos no pueden entender.

En tiendo que haya gente feliz con esta situación, incluidos los ministros, diputados, senadores y demás casta en cada nivel, pero no son los comunes. Que sumando, dividiendo, sacando medias, etc. sale un país puntero y feliz, pues estupendo. El que no se consuela es porque no quiere, como ya dijimos. Felicitemos, pues, a la economía española por su buen estado y esperemos estar pronto a su altura.

¿Somos ricos y no lo sabemos? Nada más fácil que mover las cifras, nada más difícil que mover la realidad.


* Diana Fresneda "El INE confirma que la economía española creció un 2,5% en 2023 por la fortaleza del consumo" RTVE.es 26/03/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240326/ine-pib-economia-espana-2023/16032428.shtml


sábado, 10 de septiembre de 2022

De ricos y pobres (a la española)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo estamos en las portadas por datos negativos. Esta vez se trata de algo relevante para la vida diaria, el poder adquisitivo. Los titulares lo confirman en diversos medios: "El salario real cae un 4,4%, el doble de la media en la OCDE" (La Vanguardia), "La OCDE alerta de un recorte "sustancial" del poder adquisitivo de los trabajadores y pide revalorizar el salario mínimo" (RTVE) entre otros.

Significa algo simple, con el mismo dinero podemos comprar menos cosas; nuestro poder de adquirir disminuye. Si todo sube menos los salarios, que pueden incluso disminuir, como desgraciadamente experimentamos cada día, lo que podamos adquirir es cada vez menos. Con la inflación son los precios los que suben, mientras que nuestras perspectivas de adquisición disminuyen. Para comprar lo mismo hay que tirar del ahorro, que se acaba consumiendo. Se reduce el gasto para poder vivir dentro de "lo posible", que es aquello que podemos hacer con lo que tenemos.

Vivimos en una crisis que se nos dice se ha producido por la guerra de Ucrania y las manipulaciones por parte de Rusia. Eso es solo una parte. Aquí ya hemos planteado la idea de que la posibilidad de manipular a través de la energía es muy grande, ya que afecta a todos los sectores. Rusia comenzó a "preparar la crisis" con antelación: creo unas condiciones que supusieran menor margen de maniobra para Europa en el momento de la invasión de Ucrania. Creía Putin que así la victoria se lograría antes, pues la Unión ya estaría condicionada por los precios, las protestas por sus subidas y las crisis de empleo que se provocaría. Todo ello sería lo suficientemente preocupante para la Unión Europea, que metida en una enorme crisis sufriría las consecuencias. Putin parte siempre de un principio: la debilidad de la democracia. Esto supone que los gobiernos, cada vez más inestables por todas partes, "temen" a la opinión pública, que esta es egoísta y manipulable, algo que el fomenta a través de la creación y desarrollo (financiándolo muchas veces) de conflictos sociales, políticos, territoriales, etc. La guerra que se da en Ucrania se produce mucho más allá gracias a este tipo de situaciones.

Pero el caso español tiene sus propias condiciones, la que hacen que tengamos una economía débil, hipersensible a cualquier variación (casi siempre para mal) y con unos desarrollos especiales respecto al resto de Europa. Casi siempre que se da un dato, el de España suele ser negativo. Por ello se insiste tanto en el "crecimiento" porcentual. Es cuando nuestra ministra dice que "vamos a crecer el doble que la media europea", por ejemplo. Se ahorran las cifras reales y se nos habla de tantos por ciento, lo que no permite saber en qué consiste ese "crecimiento" real y que no vemos casi nunca traducido en hechos más que cuando son realmente efectivos en sectores de la economía.

En Antena 3, en medio de la crisis actual, se nos ofrece un artículo con el titular "Los ricos se duplican en España en los últimos 10 años". Allí se explica:

Parece mentira que pese a ver la situación económica actual, la cual llevamos arrastrando durante varios años en nuestro país, sean cada vez más las grandes fortunas que encontramos a lo largo de nuestro territorio.

La economía española no se encuentra en su mejor momento y la vida, cada día que pasa, se vuelve más cara y, con ello, difícil para muchas familias el poder afrontarla. Sin embargo, muchas personas parecen vivir lejos de esta realidad, y son cada vez más los ricos en el mundo, y también en España.

Según los datos del año 2020 sobre la recaudación del Impuesto de Patrimonio de la Agencia Tributaria, los contribuyentes que declaran patrimonios superiores a 30 millones de euros se han multiplicado por más de dos en la última década, pasando de 352 declarantes en el año 2011, a los 724 del 2020.

Esto refleja que la cantidad de personas ricas en España no haya hecho más que aumentar. En 2012 los ricos eran 443, ascendiendo a 471 en 2013, superando los 500 un año después hasta situarse en los 508. Se alcanzaron los 549 en 2015, unos 30 más un año más tarde y los 611 en 2017. No obstante, pese al ligero retroceso de 2018 del número de ricos hasta los 608, esta cifra creció significativamente un año más tarde hasta los 701.

En 2020, los contribuyentes de este impuesto alcanzaron los 218.991, frente a los 212.284 de un año previo. Por tanto, más de 6.700 declarantes nuevos se sumaron a la declaración del Impuesto por una suma media de 3,5 millones de euros. * 

Los dos primeros párrafos son auténticamente naif. Podemos pensar en la diferencia entre un "país rico" y un "país de ricos". Que haya cada vez más "ricos", gente con patrimonios superiores a esos 30 millones de euros, no nos indica que no haya crisis, sino más bien lo contrario. Lo que significa realmente es que aumenta la desigualdad y que el dinero de todos a unos pocos bolsillos, los de esos que se enriquecen por encima, muy por encima de los demás. Si la primera noticia nos habla del empobrecimiento general por la pérdida de poder adquisitivo por la inflación, la bajada de los salarios, etc., la segunda nos confirma que muchos de esos movimientos se reparten de forma muy diferente.

Es aquí donde entra un factor esencial del que nosotros no disponemos en todos estos años, un modelo de economía con unos objetivos sociales compartidos. Tenemos que elegir entre ser un país rico o en ser un país de ricos, en los que se permiten las desigualdades que hacen que lo que unos ganan no repercuta en la sociedad. Por esos cualquier modelo se debe basar en el acuerdo social, en unos objetivos por encima de que cada cual se haga rico como pueda, que sería la base de este modelo liberal que tenemos,  por encima de los propios gobiernos.

El modelo más social, que trataría de un crecimiento armonioso, de cubrir las necesidades y evitar las grandes diferencias, es sustituido por un modelo más individualista en el que se reducen las reglas para permitir que cada uno aproveche lo que tiene por delante en beneficio propio, considerado el único estímulo posible para el desarrollo. Este último modelo, evidentemente, provoca más ricos y más pobres. La cuestión no es solo de diferencias, sino que esas diferencias establecen nuevas diferencias, con lo que se van ampliando el abismo y, lo que es peor, el poder empieza a tener un color cada vez más complicado de cambiar. Los favorecidos se reproducen y mantienen sus privilegios, creando castas de las que es difícil librarse. No hay fin ni límites para la ambición, por lo que nunca se es suficientemente rico y, como en una mesa de juego, este no se acaba hasta que no se "limpia" a todos los demás jugadores de la mesa.

La pobreza está aumentando; está aumentando, además, la debilidad de los pobres. De hecho, cuando se les protege, se importan nuevos pobres para poder mantener las condiciones de explotación. Lo vemos en determinados países en los que los inmigrantes carecen de derechos que no sean los que benefician a sus nuevos amos. Esto puede llegar a extremos como los de Arabia Saudí, por poner un ejemplo conocido, en el que si el trabajador se queja es puesto inmediatamente en la frontera, un privilegio que mantiene su empleador e "importador"; ante esa amenaza, los que se quedan son sumisos y obedientes. Muchos prefieren al inmigrante sin derechos, al clandestino; cuando más opaco sea, mejor; será más fácil de explotar.

Que crezca el número de ricos y aumente el de pobres es una muy mala señal. Significa que el sistema se está polarizando, que decrece el espacio intermedio sobre el que se asienta el movimiento social, tanto de ascenso como de descenso. Significa que hay vías para enriquecerse que solo están al alcance de algunos, mientras que el empobrecimiento por las crisis afecta a una gran parte de la población, a su mayoría.

La falta de acuerdo sobre el modelo social lo vemos todos los días en las discusiones sobre si se recortan los beneficios escandalosos de los sectores o si se amplía el salario mínimo. Son dos formas de ver la vida, la del que tiene beneficios y ahorro sobrado y la del que no llega a fin de mes y encima se le pide que consuma, que viaje, vaya a fiestas, etc., es decir, que no deje de gastar para sostener la economía y mantener vivo el movimiento de los capitales.

No sé muy bien de dónde van a sacar el dinero que gastan los que cada vez ganan menos. Sí sé, en cambio, de dónde quieren sacar el dinero los que quieren ser cada vez más ricos: del gasto público. Lo que no pueden gastar los ciudadanos lo debe gastar el estado para que puedan seguir siendo más ricos pagando menos a sus asalariados. El final de todo esto se ha escrito muchas veces: el nuevo o viejo rico, acaba en otro país, donde le dejan seguir haciendo lo mismo y le llaman "inversor", mientras que el que se queda sin recursos o empleo acaba siendo sostenido por el estado, ante el escándalo de los sectores privados.

Los países deben alcanzar una conciencia identitaria propia, no el trasnochado y virulento nacionalismo (como el fomentado por Trump). Eso implica un sentido de comunidad y de responsabilidad hacia todos. No es sencillo; hay múltiples problemas para ello, propios y globales. Pero si no se intentan, el desastre, la miseria y demás se irán apoderando de nosotros.

No solo vivimos una crisis económica. Está —desde hace mucho tiempo— en crisis nuestro débil modelo económico, dictado desde poderosos sectores, que nos han llevado de una crisis a otra, como se vio en la incentivación del crédito y la crisis inmobiliaria. Hay que sentarse y pensar sobre el conjunto de país que hemos hecho y que no conseguimos rectificar.  

* Lara Fidalgo "Los ricos se duplican en España en los últimos 10 años" Antena 3 7/09/2022 https://www.antena3.com/noticias/economia/ricos-duplican-espana-ultimos-diez-anos_2022090663176dd8142d7b0001a063fb.html 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Georgina o dos o tres cosas que sé sobre la riqueza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
 ¿Pero qué tiene agosto que desata la imaginación furibunda de personas cuya perfección se alcanza en el silencio? Pensábamos hace unos días que podíamos echar el cierre, que apenas quedaban unas horas, que se podía hacer balance final, pero nos equivocábamos. Y es que los bocazas y charlatanes apuran hasta el último segundo de la última hora del último día.
La irritada prensa de medio mundo recoge las expresiones y valoraciones que sobre la riqueza y la pobreza ha expresado la que según la revista Forbes es la mujer más rica del mundo, la australiana Gina Rinehart. Los periódicos del planeta repiten su mensaje evangelizador aunque difieren en cómo definir a la enviada: "la niña de papá más rica del mundo", "millonaria australiana", "magnate de la minería", y en general "la mujer más rica del mundo". El mensaje central que les ha lanzado a los australianos es el siguiente:

"Si tienen envidia de aquellos que tienen más dinero, no se sienten a lamentarse, hagan algo para ganar más dinero por sí mismos, pasen menos tiempo bebiendo, fumando y pasándolo bien, y más trabajando duro"*



Georgina Rinehart —Gina entre sus pocos amigos— puede hablar de la riqueza porque, afortunadamente para ella, sabe muy bien lo que es porque lleva toda su vida disfrutando de ella. Pero hay otras cosas de las que no está tan capacitada para hablar y lo ha hecho: de la pobreza y del trabajo. Nunca ha sido pobre y, según cuenta la prensa que la conoce, nunca ha tenido necesidad de trabajar demasiado. Para ella trabajar es "mandar", aunque se ponga un casco en las fotos y sostenga un trocito de carbón. Ventajas de nacer rica. Esta vez se ha saltado su norma de no conceder nunca entrevistas y ha lanzado un mensaje al mundo en forma de artículo proclama.

Cuando Georgina dice que los pobres no hacen nada, reciben el dinero de otros, se dedican a beber, fumar y pasárselo bien con los amigos —como ha hecho en su resumen balzaquiano—, no está definiendo a los pobres sino a los ricos y, en especial, a los hijos de los ricos. Parece una novela de F.S. Fitzgerald. En realidad, la gente que tiene envidia de los ricos, no la tiene de los que trabajan, sino de los que no tienen que hacerlo porque son ricos por herencia. La expresión "vivir de las rentas" es la que define el rico envidiado y odioso. Georgina Rinehart nunca se encontró con Diógenes.
Creo que eso de la "ética del trabajo" lo inventaron los padres protestantes ricos ante el temor de que sus hijos e hijas, Gina, se pulieran el dinero de sus progenitores sin dar un palo al agua o, en tu caso, una paletada en la mina. Todo lo más, alguna inauguración.


La novela burguesa del siglo XIX nos retrata es degeneración gastona de los hijos de padres que se han forjado una fortuna trabajando. Los novelistas tenían claras algunas distinciones que eran las de la propia sociedad del momento. Había dos clases de pobres: los que trabajaban mucho y les servía de poco, y los que no hacían nada y acababan en alcoholizados en las tabernas y prostíbulos. Había también dos clases de ricos: los que trabajaban y tenían éxito pero no se divertían mucho porque no tenían tiempo, y los ricos que —como lo eran— tenían todo el tiempo libre del mundo, no daban un palo al agua y se emborrachaban y acababan también en los prostíbulos (para ricos) o con sus amantes mantenidas. Estos últimos se convertían en pseudo aristócratas y se les cortaba la cabeza. El temor de los ricos trabajadores era que su hijos se convirtieran en parásitos de sus propias fortunas igual que los pobres se convertían en parásitos de los ricos según su visión.


Y esa es la versión de Georgina Rinehart, que es la de los economistas clásicos. Pero los economistas suelen tener sueldo y procuran decir las cosas con más diplomacia y educación, algo que los millones de Georgina han extirpado de su corazón mineralizado, que no minero. Ella tiene la sutileza del carbón

Wayne Swan, Ministro del Tesoro
Georgina, al fin, ha logrado el protagonismo. Ha tenido la iniciativa —como emprendedora heredera— de escribir un artículo solicitando que se baje el salario mínimo para que vayan los inversores a su país, algo que se escucha en Puerto Banús todos los días sin tanto escándalo o en Berlín. Pero es que Georgina ha conseguido irritar mucho, mucho. Nos cuentan en The Telegraph británico:

She was attacked by the Treasurer, Wayne Swan, as well as union leaders and business people.
A fellow outspoken mining tycoon, Clive Palmer, also said he disagreed with her views on how to become a millionaire.
" I spend a fair bit of time socialising, drinking and going to the football and things like that," he told the Brisbane Times.
"That's her advice. If she doesn't want to do that she can make money all day"**


Conmovedoras las palabras del magnate Clive Palmer desmarcándose del puritanismo extremo de Georgina Rinehart. En el fondo, le viene a decir, eres una aburrida; haz como yo y dedica una parte de tu tiempo a "socializar" (¡ay, la semántica!), échate una birras y desmádrate en el estadio. ¡Eres rica, diablos! Pero a Georgina no le va "socializar". Ella es así, rica distante. Lo que le va a ella es pontificar.


Y a eso vamos. Ni la tontería más grande es sencilla bajo el sol del día. A mediados del mes de junio hubo un gran revuelo en Australia. Georgina Rinehart, la magnate heredera de la minería, la mujer más rica del mundo (o la segunda o tercera, que a los envidiosos nos da igual), se convirtió en la principal accionista de Fairfax Media, un importante grupo mediático australiano de periódicos, emisoras de radio y televisiones. (¿Qué le pasa a Australia con sus magnates de la información?). Y la millonaria entró como un canguro en una cacharrería, eliminando los acuerdos sobre independencia editorial que los medios australianos tenían firmados desde 1988. Rinehart dijo que era la dueña y que allí mandaba ella. The Telegraph recogió el conflicto así:

Australia's treasurer, Wayne Swan, said Mrs Rinehart's push for control of Fairfax Media posed a threat to democracy and urged her to respect the independence of journalists.
The iron ore tycoon, who recently became Fairfax's largest individual shareholder, is reportedly seeking the right to hire and fire editors and wants to take control without abiding by the company's charter of editorial independence.
Mr Swan, the acting prime minister, said Mrs Rinehart's plans have "very big implications for our democracy".
"I think we should all be very concerned at this turn of events," he said.
"She certainly has a commercial right to do what she has done, but it appears to be that she will go a step further, not respect the charter of independence, and reserve her right to direct journalists with instructions that follow her commercial imperatives."***


El conflicto político está servido. El Ministro del Tesoro y viceprimer ministro australiano, Wayne Swan, se lanza al ruedo inmediatamente. La cuestión no está, pues, tanto en lo que ha dicho —un mensaje ya rancio y repetitivo—,  ella no quiere ser la nueva Ayn Rand, sino en cómo, cuándo y dónde lo ha dicho, "sus" periódicos, después de haberlos comprado. 
El titular del diario británico en junio era muy expresivo "Periodistas y políticos australianos unen sus fuerzas contra Gina Rinehart". Lo ven como un problema político y "democrático". Una lucha contra el gobierno laborista, por un lado, pero también contra la libertad de prensa, que es de todos y para todos, porque —lo ha dejado bien claro— sus periódicos dicen lo que ella piensa, y lo que ella piensa ya lo sabemos porque lo ha escrito. Y donde ella paga, nadie piensa.


Pocos días después, el 26 de junio, The Telegraph recogía la respuestas de Georgina Rinehart: amenaza de vender la participación en la empresas si no tiene el control editorial absoluto. Quien paga, manda. Georgina Rinehart, según el diario, estaría siguiendo la senda de su padre rico, que también entendía que los periódicos son para influir:

Mrs Rinehart's foray into the media – she today separately increased her stake in a television network – has been compared with similar moves by her late father and mentor, the West Australian mining pioneer Lang Hancock, who started his own newspaper because he felt the local press was not supportive of his attempt to open new mines.****


La "agenda editorial" de Georgina Rinehart se centra, entre otras cosas, en su "escepticismo" sobre el cambio climático. Tiene la idea de que son los periodistas quienes han metido esas "tonterías" en la cabeza de la gente, "tonterías" que frenan el desarrollo y las iniciativas y ganancias empresariales, y se muestra decidida a cambiarlo comprando el más antiguo grupo mediático australiano y tomando sus riendas editoriales. Por los mismos motivos cree que las opiniones sobre la industria nuclear ha sido manipuladas y hay que cambiarlas. Es manipulación todo lo que los demás opinan y ella no cree.
Llamar envidiosos a los pobres, pedir que se bajen los salarios, etc. no son más que partes del "programa" político y económico más amplio de Georgina Rinehart. Ahora tiene periódicos y radios y televisiones para explicarlo al mundo. 
¿Por qué la gente sin dinero se empeña en tener opiniones?, se pregunta Georgina por las mañanas. El resto del día lo dedica a remediarlo.

* "Una millonaria australiana: "Menos beber y fumar y más trabajar duro"" La vanguardia 31/08/2012 http://www.lavanguardia.com/economia/20120831/54345299467/menos-beber-fumar-mas-trabajar-duro.html
 ** "Gina Rinehart criticised for 'jealous' poor remarks" The Telegraph 331/08/2012 http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/australiaandthepacific/australia/9511505/Gina-Rinehart-criticised-for-jealous-poor-remarks.html#
*** "Australian journalists and politicians join forces against Gina Rinehart" The Telegraph 19/06/2012 http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/australiaandthepacific/australia/9340881/Australian-journalists-and-politicians-join-forces-against-Gina-Rinehart.html
**** "Gina Rinehart threatens to sell stake in Fairfax unless given editorial influence" The Telegraph 26/06/2012 http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/australiaandthepacific/australia/9355965/Gina-Rinehart-threatens-to-sell-stake-in-Fairfax-unless-given-editorial-influence.htm





lunes, 23 de julio de 2012

Impuestos, paraísos o por qué los ricos se quedan (también) con la chica

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos dice la BBC que los paraísos fiscales, según un estudio elaborado por la Red de Justicia Fiscal, "albergan" tanto dinero como el PIB de Estados Unidos y Japón juntos*. Si hay comparaciones que son odiosas, esta es escandalosa. El hecho de que puedan existir lugares cuya finalidad sea recoger el dinero negro de cierta gente del resto del mundo para evitar la tributación es ya escandaloso. A Mitt Romney puede costarle la presidencia de los Estados Unidos su opacidad fiscal, sus agujeros negrísimos de declaraciones inexistentes o invisibles de los pasados años. Mitt es un súper rico. La cuestión viene, seguramente, de que los ricos son anteriores a los impuestos y no se hicieron para ellos. En la declaración de la Red se dice de forma sencilla y clara: "Only the little people pay taxes"**.  Más adelante explican:

Networks of banks, lawyers and accountants create complex and secret financial structures, reducing transparency and enabling tax evasion. Claims of corporate social responsibility are undermined when low corporate tax payments are exposed. Such behaviour is economically inefficient, socially destructive, and profoundly unethical.**



La cuestión esencial es que en tiempos como estos, tiempos de crisis, los paraísos fiscales florecen porque los temerosos súper ricos duermen más tranquilos cuando su dinero está a buen recaudo, protegido por las firmes leyes de países —más bien barriadas financieras— que no tienen otra finalidad que ampararlos y por las relajadas legislaciones de aquellos en los que operan. Puede que Adán y Eva fueran expulsados del paraíso, pero los súper ricos no.

La BBC resume el informe de la Red de Justicia Fiscal en estos escuetos términos: "pone de relieve cómo los bancos ayudan a una elite de ricos a mover el dinero hacia jurisdicciones secretas, tales como Suiza y las Islas Caimán."* No entendemos muy bien porqué se utiliza el término "secretas", cuando nada está más publicitado por su eficacia que los paraísos fiscales.
Creo que forma parte de una coartada intelectual de la sociedad, de una especie de ajuste mental para no reconocer que los delincuentes pasean por delante de nuestras narices y que su botín no está enterrado en la playa de una isla tropical desierta, sino en coquetuelos islotes —marítimos o terrestres—, meras cagadas de mosca sobre el mapa, pero que tienen unos bancos respetuosos de una única ley: la que protege a sus clientes. Es normal: los ricos han hecho los bancos y los bancos han hecho a los ricos. Usted y yo somos la materia prima que hay que trabajarse.
Lo escandaloso —y que es ahora denunciado— no es que los bancos de las Caimán o Suiza hagan lo que hacen. Lo realmente preocupante son las cada vez mejores relaciones que esos bancos tienen con las entidades off paraíso, es decir, aquellas en las que los mortales tenemos nuestros míseros ahorrillos o nos prestan para la tele de plasma, el coche o la casa, allí donde ponemos nuestra nómina y nos dan una cacerola.

Reclamantes "tropicalizados" de los impuestos de Romney


La consecuencia que se saca de esto no es solo que los ricos tienen dinero, algo obvio, sino que tienen amigos, algo que la gente pensaba que no era posible, que su propio dinero les hacía ariscos y temerosos, protegidos por gente que impide el paso a las personas simpáticas, que viven escondidos en áticos de rascacielos o recluidos en islas acorazadas. Pero, por motivos de seguridad, las islas en las que viven los ricos y en las que guardan su dinero están separadas.

Anoche me programé en mi cine particular la comedia de George Cuckor, El multimillonario (Let's Make Love 1960). La película se abre con una divertida secuencia resumen sobre cómo se ha enriquecido a través de generaciones la familia de Jean-Marc Clement (Yves Montand), el último de una cadena de millonarios que vive su frustración particular por ser rico: las mujeres le aman por su dinero.
Con tanto dinero en sus cuentas y chicas que le admiran, su fama de Don Juan ha crecido. Se entera de que en una pequeña obra musical que se está montando en su ciudad, Nueva York, preparan un número en el que se le va a parodiar. Asesorado por su consultor de relaciones públicas (los ricos tienen esas cosas), decide presentarse allí para mostrar que es capaz de reírse de sí mismo. Pero el destino —en forma de guionista— ha decidido que se enamore a primera vista de la cantante principal del espectáculo, Marilyn Monroe. Hasta aquí, lo normal.
El juego de la comedia proviene de que le ofrezcan el papel de "Jean-Marc Clement", ya que no le han reconocido. Deberá aprender a representarse a sí mismo tal como otros lo ven: petulante, soberbio, don Juan, patoso... Y no les falta razón. La parte más divertida de la película es cómo Clement contrata para que le den clases a las grandes superestrellas de la época: a Milton Berle para ser gracioso, a Bing Crosby para aprender a cantar y a Gene Kelly para el baile. Un curso intensivo y bien pagado que le convertirá en artista.



También, en clave de comedia, contiene algunos ilustrativos consejos sobre cómo conquistar a la chica: hazte con el control económico del teatro para presionar al director sobre qué números seleccionar y quién debería interpretarlos o haz que Milton Berle asista a un ensayo para decir que eres muy gracioso (aunque no lo seas) y que deberían subirte el sueldo (aunque no te lo merezcas). Todo se perdona en el amor, nos dicen. El multimillonario consigue a la chica, a la que no le interesa el dinero.
El público captó la idea pronto y fue la primera película protagonizada por Marilyn Monroe que perdió dinero. No se puede tener todo. "Let's make love" no convenció como alternativa de superación de la lucha de clases. Que las chicas pobres pierdan todos sus prejuicios y se casen con los multimillonarios no le parecíó educativo a nadie.



No sé si el millonario que se queda con la chica pagaba impuestos o tenía parte de su fortuna en paraísos fiscales. Me temo que no, que por tradición familiar tendía a pagar poco. La teoría de los más ricos es que nadie se ha hecho rico pagando impuestos. Cuando los pagas, tienes menos dinero, está claro; eres un poco menos rico. Por eso la citada expresión, "Only the little people pay taxes", gusta tanto a los ricos, porque les sirve para demostrar su indiferencia hacia esa "little people" que deberían dejar de quejarse y trabajar más para pagar sus impuestos.

Los ricos se quejan de que tienen que pagar impuestos, mientras los pobres están deseando cotizar porque es señal de que tienen algún ingreso. Ya es triste desear tener un trabajo para poder pagar impuestos. Pero si los que no tienen dinero no pueden pagar impuestos y los que sí lo tienen no quieren pagarlos, la cosa se complica bastante.
Y es ahí donde viene la ayuda de la amistad. Esos paraísos fiscales y la red extensa que se va tejiendo a su alrededor, fuera de sus aguas, que afecta a los bancos encantados de hacer operaciones con tan buenos clientes. Relajar las legislaciones también ayuda mucho y recortar el número de inspectores todavía más.
Si se quedan con Marilyn, pueden hacer cualquier cosa.

* "Informe dice que paraísos fiscales albergan el PIB de Estados Unidos y Japón juntos" BBC 22/07/2012 http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2012/07/120722_ultnot_paraisos_fiscales_rg.shtml
** Tax Justice Network http://www.taxjustice.net/cms/front_content.php?idcat=3




miércoles, 2 de mayo de 2012

Mierda vieja de perro muerto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si la casta literaria se mide, entre otras cosas, por la plasticidad de las metáforas, Stephen King se ha ganado un hueco en el Parnaso al señalar que la mayoría de los ricos son tan aburridos como la “mierda vieja de perro muerto”*. sin llegar a entender la admiración que despiertan en la mayoría de los mortales.
Confieso que no soy lector habitual de King pero desarrollé cierta admiración personal por él cuando, hace doce años, escribí un artículo titulado “El libro que acabaría con todos los libros”* sobre su experiencia de intentar desmontar el monopolio editorial por medio de la publicación electrónica. Había experimentado con lo que sería el primer intento del sistema de e-book con su novela “Riding the Bullet” —400.000 descargas en 24 horas— y escribió directamente para la web. “My friends, we have the chance to become Big Publishing's worst nightmare”**, recoge The New York Times de la época que escribió en la página web de la desafiante publicación.

Después tuve ocasión de ver un documental sobre su vida en un canal de televisión. Uno de sus profesores recordaba que era un estudiante pobre, el estudiante más pobre que había visto en su vida. Stephen King salía de los niveles más bajos de la sociedad y comenzó, tras vender algunos cuentos, a remontarlos con la publicación de Carrie. Su ascenso fue imparable hasta convertirse en lo que es hoy.
En ocasiones le sale ese espíritu de la persona que ha surgido de la nada y que no se olvida de ello. Otros salen de ella y se pasan el día demostrando a los demás cómo son seres bendecidos por su espíritu emprendedor. King lo tenía, una auténtica máquina humana de escribir, un adicto, pero en la escritura eso no significa nada; el mundo está lleno de escritores fracasados que escriben mucho. Estudiaba y escribía; lavaba sábanas para ganarse la vida malamente y escribía. Igual que otros están orgullosos de haber pasado por las grandes universidades y centros de elite, me imagino que King está orgulloso de haber pasado por los lugares más humildes. Quizá ni lo necesita, le baste con haberlo vivido y sacar consecuencias de ello. A King no le caen bien los ricos glamurosos por los mismos motivos que es fan de The Ramones y de AC/DC, me imagino, porque no ha renunciado a ser como era; solo vive de otra forma, en otro sitio.


Y Stephen King, al que nadie le regaló nada, que no se dedica a ver desde la cima del éxito cómo crecen sus empresas, sino a escribir muchas horas diarias, ha reclamado que le suban los impuestos. Ha señalado que él gana mucho y solo paga el 28% de sus ingresos, y cree que debería pagar el 50%. Ya en Alemania se dieron algunos casos así, de empresarios millonarios que se avergonzaban de que el gobierno de Merkel se anduviera con paños calientes cuando lo que tenía que hacer era subir los impuestos a los que más ganaban. Pero son alemanes y muchos tienen sentido del deber, no eran escritores de historias de terror y de mente retorcida.

Stephen King no es alemán. Es rico porque le pagan por lo que hace cada día o por lo que ha hecho en días anteriores. Pero hay ricos y ricos distanciados del mundo: ricos y ricos satisfechos de sí mismos; ricos y ricos egoístas. Hay incluso ricos y ricos con padres ricos. Es lo que ha tratado de mostrar King.
La polémica sobre la riqueza y su finalidad ha entrado a raíz de que Mitt Romney sea millonario. A diferencia de Stephen King, Romney es hijo de pobre que llegó a millonario. Ha sido él mismo el que se la ha buscado porque ha planteado su riqueza como una forma de éxito y el éxito como una forma de eficacia. Lo más duro que ha hecho Romney, según su propia confesión, es patrullar las calles de París como mormón en busca de adeptos para la causa. Allí le envió su padre. Romney se vende como el empresario que América necesita frente al “profesor” Obama, desconectado de la realidad y enfrascado en sus libros, lejos del mundo.
Romney ha dicho que no está dispuesto a pedir disculpas porque su padre fuera millonario (“I’m certainly not going to apologize for my dad and his success in life”). Era la respuesta a que Obama dijera de él que había nacido con “una cuchara de plata en la boca”.

En tiempos de crisis, las recetas de Romney no son las de Obama, lógicamente. Romney es el rico que se ofrece como modelo eficaz. Cuestionar su eficacia no es cuestionar su riqueza, sino el derecho de hablar de ella cuando la gente pierde sus hogares, seguros médicos, empleos, etc.
Por eso las palabras de Stephen King, en el artículo que ha publicado en The Dealy Beast (“Tax Me, for F@%&’s Sake!”, título elocuente y expresivo, digno de un escritor de éxito) se dirigen directamente a Mitt Romney y entran como un rayo en la campaña electoral.
King se muestra decepcionado porque se ponga como ejemplo el que algunos superricos donen una parte de su riqueza al margen de los impuestos —él dona 4 millones de dólares anuales a bibliotecas, servicios comunales, etc.— y que eso sirva para salvar el tipo a los ricos insolidarios. Eso, nos dice, es solo una pequeña gota. Se trata de que todos lo hagan y no porque sean almas caritativas, sino porque así debería ser en justicia. El problema está en que los ricos son intocables y su éxito un ejemplo que les santifica a los ojos de todos (incluidos ellos mismos). King señala en su artículo:

No me preguntes por qué, yo tampoco lo entiendo, pero la mayoría de los ricos son tan aburridos como la mierda vieja de perro muerto [...] Supongo que parte de este amor loco derechista viene de la idea de que en EE UU cualquiera puede convertirse en rico si trabaja duro y ahorra. Mitt Romney ha dicho, en efecto: ‘Yo soy rico y no pido disculpas por ello’. Nadie quiere que lo hagas, Mitt. Lo que algunos de nosotros queremos es que reconozcas que no podrías haber triunfado en EE UU sin EE UU. Que fuiste lo bastante afortunado de nacer en un país donde el ascenso social es posible (un tema sobre el que Barack Obama puede hablar con la autoridad de la experiencia), pero en el que los canales para hacer posible semejante ascenso social están cada vez más obstruidos. Que no es justo pedir a la clase media que asuma el peso de una cantidad desproporcionada de impuestos. Más que injusto, es jodidamente antiamericano, eso es lo que es”.**

S. King diciendo públicamente en 2011 lo que ahora ha escrito en 2012

La sinceridad de Stephen King deja al descubierto la cara hipócrita del patriotismo que no entiende que una “patria” es la totalidad de una población y no solo una parte privilegiada de ella, que no se hace patria favoreciendo a los más ricos y haciendo caer el peso de las consecuencias de los desvaríos y tropelías de la elite financiera —ese es el origen ya aceptado de la crisis— sobre los más debilitados a los que se manda al matadero. La conversión de la injusticia en discurso patriótico es difícil de comprender aunque fácil de utilizar.

Ecos del artículo de S. King
Lo que el escritor nos enseña a todos es que una sociedad más justa y solidaria puede defenderse mejor de los desastres, a menos que sigas pensando que los desastres son “oportunidades” que algunos deben aprovechar, sarcasmo que se nos sigue repitiendo desde muchas esferas.
Stephen King es un rico que nunca se olvidó de que fue pobre. Y en vez de dedicarse a dar consejos sobre cómo abandonar la pobreza y teorizar sobre el “riesgo moral” (si ayudas a los pobres no tendrán estímulo para salir de la pobreza), una de las mayores infamias teórico-prácticas de la Historia, trata de ayudar a la gente a vivir mejor, a no tener que pasar por las penurias que él pasó, a crear las condiciones para que la gente se pueda ganar la vida honestamente.
Esta vez King ha entrado en el género del horror sin tener que retorcer la realidad. Ya es bastante retorcida. 

* "Stephen King: Tax Me, for F@%&’s Sake!" The Dealy Beast 30/04/2012 http://www.thedailybeast.com/articles/2012/04/30/stephen-king-tax-me-for-f-s-sake.html
** "What Is Stephen King Trying to Prove?". The New York Times 13/08/2000 http://partners.nytimes.com/library/magazine/home/20000813mag-king.html?scp=10&sq=riding%20the%20bullet&st=cse
*** "Stephen King: soy rico, súbeme los impuestos". El País 1/05/2012 http://elpais.com/elpais/2012/05/01/gente/1335890166_923369.html  [Nota: El País no reproduce el artículo de S. King, solo traduce el resumen realizado por The Guardian]

El artículo de S. King