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sábado, 16 de mayo de 2015

La sordera del faraón

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El conflicto entre el gobierno egipcio y la prensa, al menos, parte de ella sigue abierto y creciendo en intensidad y claridad. Esto último es importante resaltarlo porque muchas veces este tipo de conflicto se manifiesta de formas indirectas o veladas. Ahora, en cambio, aunque se recurra a metáforas, los mensajes son directos por parte de una prensa que se ve cada día más maniatada en sus posibilidades de crítica y opinión. El famoso pacto de no criticar al gobierno, la Policía, el Ejército o los jueces tenía que acabar de mala manera, pues lo que se pedía era que la Prensa dejara de serlo.
El diario Egypt Independent (Al Masry Al Youm) después de una serie de conflictos en los últimos días, publica un duro artículo dirigido directamente al poder. Lo firma un periodista reconocido, editor de diversas publicaciones, Anwar al-Hawary, y tiene el título "The priests and the pharaoh". En él se deja clara la postura y función de la prensa y se advierte al poder de las consecuencias de este enfrentamiento. La forma elegida por al-Hawary, como ya han hecho otros en ocasiones anteriores, es dirigirse directamente a la cabeza del poder con una medida retórica:

Believe me when I tell you deep from my heart that I will not be able to pretend to be a priest, nor will you be able to pretend to be a pharaoh. For people can read us. They will immediately know what we are trying to hide.
On behalf of myself and all the priests, from the highest to the smallest editor, I say to you, unfortunately, that the time of the priests has ended. We no longer have that extraordinary ability to mislead people, play with their minds, bedazzle them or adorn the ruler for them to worship.
People have destroyed the halo around the ruler. They have broken the fear barrier. They have proved to be no longer dependent on priests and rulers.
It is the herald of a new history. And we priests must recognize the new reality and know our limits because we live among the people and we cannot but wish to win their acceptance and avoid their anger. For they are the supreme sovereignty and the supreme legitimacy.
The current tension between the media and the regime is not good for us or for you simply because we cannot criticize you as long as you work within the framework of the Constitution, respond to demands in the street, enjoy popularity, meet your promises and achieve your tasks.
It is only the people, not the priests of the media, that can bring you to account because it was they who brought you to power in the first place.*


El tiempo de los sacerdotes ha terminado. Es el tiempo del pueblo. En otras circunstancias, comenzar explicando que el poder reside en el pueblo podría parecer una obviedad, un gesto retórico presuntuoso. El hecho de recordárselo al presidente, sin embargo, no lo parece a la luz de las circunstancias actuales en las que los recortes de derechos y libertades sigue avanzando. La situación egipcia, con el camino escogido por el poder, no puede avanzar en una buena senda, sino hacia una creciente represión de unos y desmoralización de otros. Por eso el comienzo tiene su sentido retórico y político. La función de la clase sacerdotal ya no es mantener al faraón en su sitio, sino decirle al faraón las necesidades y aspiraciones del pueblo, el nuevo soberano.
El camino tomado desde el 30 de junio es incierto para unos y demasiado claro para otros. Pese a las declaraciones del presidente Al-Sisi sobre "estar en el buen camino", lo cierto es que no es eso lo que se percibe mirando en ninguna dirección. La justificación en la seguridad parece llevar el mismo camino que tomó la ley de excepción del recuperado Hosni Mubarak, durar treinta años y acabar con las gentes en las calles pidiendo rabiosamente el fin de una era.


La segunda parte del artículo se centra en los aspectos concretos del conflicto con el periódico:

It is not good for us or for you to summon the chairman of a private newspaper for investigation into freedom of publication issues related to the Interior Ministry. And when the chairman refuses to pay bail, he is kept overnight in custody with criminal detainees to give him a lesson. Then he is released, but not before patronizing him to be a friend of the state and a patriot.
It is not good for us and for you to confiscate 50,000 copies of another private newspaper for something it has published. And even if that newspaper made a mistake, it was part of its diligence and no more.
In fact, what those newspapers published was for your own good because they pointed to daunting challenges that you and us face together. Those papers have been and will remain with you all the way. It was not they who have changed. It was the mood of the street that was with you, then began to fade out of suspicion and distrust.*


La calle ha cambiado. Ese parece ser el principal mensaje. Ya no se vive el mismo ardor que antes. La euforia por la salida de los Hermanos Musulmanes y Morsi del poder se está pasando y se empieza a ver la realidad complicada. Los periódicos se limitan a constatar este cambio de opinión y actitud.
La continuidad impune de las fuerzas de seguridad tras la era de Mubarak ha colmado la paciencia de muchos. El intento de unir las dos "revoluciones", la del "25 de enero" y el "no-golpe" del 30 de junio es cada vez más difícil. La retórica gubernamental intenta mantenerlos unidos para así conseguir un margen de actuación y legitimidad. Pero lo cierto es que una cosa es pedir la salida de un gobierno que recortaba las libertades y otra hacer lo mismo en nombre del mismo pueblo que lo reclama. Egipto salió a la calle multitudinariamente a pedir a manifestar su protesta por la promesa incumplida d de gobernar para todos, que fue lo dicho por Morsi. Salió a reclamar nuevas elecciones. Su negativa a hacerlo permitió el regreso de los militares. ¿Pecó el pueblo egipcio de inocente al pensar que lo que traerían los militares sería más libertad? Probablemente sí. Y tendrá que pagarlo durante mucho tiempo. La "sisimanía", por decirlo así, tendrá sus consecuencias en la medida en que se vuelve a caer en el error repetido de trasladar el poder de forma emocional a una persona o institución en vez de asumir su responsabilidad como sociedad.


La excusa repetida una y otra vez por al-Sisi es que "evito una guerra civil" con su intervención. La Historia no se escribe con posibilidades, sino con hechos. Y los hechos son los que están sobre la mesa desde entonces. La lucha contra los islamistas se ha extendido contra todos aquellos que discrepan. Las cárceles están llenas de activistas de derechos que no quisieron aceptar la absorción del poder por los militares. Sí, el tiempo de los predicadores ha terminado, pero puede que muchos no se hayan enterado.
Mada Masr recoge como un gran acontecimiento un hecho que puede parecer ridículo visto desde fuera: el desliz cometido por el diario Al-Ahram al calificar la "revolución del 30 de junio" como un "golpe de estado". Con ello se rompe un tabú institucional y psicológico. Señalan en Mada Masr:

The state's flagship newspaper Al-Ahram has once again found itself in dire straits, forced to apologize for describing the General Prosecution as the “coup’s prosecution” in a report published Monday.
The report in the newspaper’s print edition, titled “From Khanzendar to Khafaga … The Muslim Brotherhood continue to target justice,” describes an alleged failed attempt to assassinate Judge Moataz Khafaga earlier this week and compares it with the assassination of Judge Ahmed al-Khazindar in 1948.
The report’s last paragraph mentions that the Giza Criminal Court, which is headed by Khafaga, is trying 21 members of the Ultras White Knights, and that “the coup’s prosecution claims they attempted the murder of the head of the Zamalek club as well as vandalizing public property inside the club.”
The gaffe prompted an avalanche of sarcastic reactions on social media, some suspecting that the newspaper merely copied that paragraph from a pro-Brotherhood website and neglected to correct it.
Others accused the Muslim Brotherhood of infiltrating the 140-year-old institution.
The “coup’s prosecution” is a term typically used by the Brotherhood in their statements and news, in line with the ongoing media war over whether June 30 was a people’s revolution or a military coup.**



Las discusiones sobre este asunto pueden parecer absurdas, pero son eternas como otras tantas cosas en Egipto. Se informa a continuación de las disculpas publicadas por el medio ante ese desliz que ha llevado a hacer dudar de si la redacción ha sido infiltrada por los Hermanos Musulmanes. Al menos esta vez —por el momento— no se ha considerado que fuera una conspiración de Occidente. Aunque sea una anécdota, refleja perfectamente el clima de tensión constante en el que se vive en Egipto y, en especial, la vigilancia continua sobre la prensa.
El artículo de Anwar al-Hawary finaliza reafirmando el compromiso de la prensa con la calle, con las gentes:

It is the duty of the press to reflect the rhythm of the street. If we only catch the rhythm of the ruler, we will only sell one copy, which is the free copy that goes to the presidential palace, unless the budget of the presidency can afford to buy the million copies that the papers print.
Perhaps the Supply Minister, who takes a picture with each and every loaf of bread that is produced to the extent that we are no longer able to distinguish between his face and the face of the loaf, can then forcibly distribute the copies to the citizens on their ration cards.
In the last 5,000 years of tyranny, we priests have decorated rulers for people to worship, sometimes relying on the ignorance of people, other times on the power of the rulers. But those times are gone. Now, you cannot protect us from the wrath of the people.*


La ironía de que si se escribe para el gobierno, con tirar un ejemplar para su presidente es suficiente, es una forma aguda de decir claramente que ellos van a estar con lo que la gente desee. El pacto forzado para dejar las manos libres al gobierno no podía llevar más que al hundimiento de ambos. La creencia en que se puede pactar hacer desaparecer las críticas es solo una idea de alguien que se creyó realmente la "sisimanía", es decir, que el aura no se desgasta, que la gente lo permitirá siempre todo y que lo hará durante más tiempo si sabe menos. ¡Gran error! Es una gran ingenuidad heredada de los tiempos en los que era posible aislar y controlar la información. Por eso los tiempos de los predicadores y los faraones han muerto. Son los tiempos de los pueblos.
Las últimas palabras de al-Hawary son muy directas a la presidencia:

Hear my words. The people are my master and yours. They can bring me and you to account.
And I hope that God forgives us all on doomsday.*

La retórica escogida por el periodista elude la acusación directa y se incluye en la responsabilidad de lo que ocurra ante las futuras exigencias del pueblo. Ese "nosotros", que incluye al faraón y los sacerdotes, debe rendir cuentas ante el pueblo que es el "amo".
No sé cuál será la lectura que el poder haga desde su distanciamiento. Es más fácil secuestrar ediciones de periódicos o tener una noche en comisaría a un editor que controlar la brutalidad policial o las injusticias judiciales.
Por lo pronto, ayer mismo Ahram Online nos traía la noticia de otra suspensión de un programa televisivo: "Egyptian presenter Reem Maged's new TV show suspended". Se hace eco de la desaparición del programa tras su segunda entrega. Maged es una periodista que jugó un papel clave en los medios durante la revolución del 25 de enero, retransmitiendo las historias que se daban en la plaza. Posteriormente tuvo un papel destacado en la denuncia del papel de la Junta Militar (la SCAF) que se hizo con el poder en la transición. Maged pasó al silencio después de 2013, solo roto por sus actos de solidaridad con presos políticos. Señalan en Ahram Online:

Her new programme, however, focuses on female issues in Egypt and presents inspiring examples of women. It started airing on both ONTV and Deutsche Well’s Arabic channel on 2 May.
Reports in local media suggest that there has been pressure from the authorities to ban Maged from appearing on Egyptian channels.
"What makes it painful to me is that I willingly haven't been working for two years for reasons I have stated before. During these two years I insisted not to work for a non-Egyptian channel…for emotional rather than professional reasons," she said.
"I found out I was deprived from working in an Egyptian broadcaster."***


Una vez más, se calla otra voz. Puede que las múltiples advertencias que se les están haciendo al faraón no sirvan de mucho. Entonces, como señala al-Hawary, que Dios nos perdone el día del Juicio Final.

* "The priests and the pharaoh" Egypt Independent 12/05/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/priests-and-pharaoh
** "Al-Ahram apologizes for ‘coup’ blunder" Mada Masr 15/05/2015 http://www.madamasr.com/news/al-ahram-apologizes-%E2%80%98coup%E2%80%99-blunder

*** "Egyptian presenter Reem Maged's new TV show suspended" Ahram Online 15/05/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/130340/Egypt/Politics-/Egyptian-presenter-Reem-Mageds-new-TV-show-suspend.aspx






jueves, 7 de mayo de 2015

Preguntas y líos o el final de la luna de miel

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
"Sé lo que es bueno para ti"
Creo que es normal que un periódico especule sobre los motivos de otro periódico para publicar unos artículos. Lo que no creo que sea tan normal es que un periódico se ponga a especular sobre sus propios motivos. Y eso es lo que ha hecho en un artículo el diario Ahram Online. Su titular ya es sorprendente: "Egyptian police abuses spark surprise backlash from normally tame media".*
Que un medio —que algunos consideran semioficial— se pregunte qué hay detrás de los medios en las denuncias contra los abusos de la Policía es interesante. Las peculiaridades del caso egipcio, que son muchas, condicionan de nuevo los acontecimientos y las respuestas mediáticas. El insólito "pacto" entre medios y poder para no criticar (por decirlo así) las actuaciones gubernamentales, en las que se incluyen jueces, militares y policía, pasa factura de rareza en lo que ocurre en la prensa egipcia, constantemente distorsionada por hechos como este o la ideologización de las empresas tras los medios.
Podemos leer en Ahram Online el siguiente:

When the mass protests that erupted in mid-2013 forced the Muslim Brotherhood from power, Egypt’s notorious police were lionised in state and private media and hailed as the rescuers of a people "rising up" against Islamists.
Though previously a symbol of the heavy-handed tactics that led to Hosni Mubarak's downfall in 2011, the interior ministry was further emboldened after the public began to see it as the victim of attacks from extremist groups seeking to unsettle what they called “infidel coup authorities”.
As portraits of policemen killed in these attacks hung from balconies, trees and walls, footage of military funerals drew the public's sympathy, washing away memories of a recent history of police brutality, torture and extrajudicial punishments.
In this context, the country's pervasively pro-state media treated any criticism of the police as an attempt to undermine the state in its “war against terrorism”, leaving human rights advocates struggling to convince ordinary people that the police does not always behave perfectly.
Following former army chief Abdel-Fattah El-Sisi's ascension to the presidency, human rights groups documented increasingly more police violations, and a government report stated that 90 detainees had died in police custody in 2014.
Yet the media kept to what seems to have been an unspoken agreement to refrain from stirring up a hornet’s nest, preferring instead to focus on pressing issues unrelated to the powerful security apparatuses.*


La descripción de la situación anterior no deja de ser llamativa. Las críticas, viene a decir, hasta el momento venían de los afectados por el derrocamiento de Morsi, algo que tampoco es absolutamente cierto, porque han quedado medios y profesionales que han salvado la dignidad periodística señalando la brutalidad de los medios, aun estando alejados de la Hermandad o de cualquier otro grupo que hubiera sido tildado de "terrorista". Muchos han padecido esa violencia institucional, teniendo que aguantar que se les considerara proclives a las tesis de la Hermandad, a sabiendas que eso era solo una forma de castigo o agresión sobre ellos.
La rotundidad con la que Ahram Online cierra la descripción anterior hace ver que se da por hecha y que no es solo una percepción: "The honeymoon appears to be over."* Es difícil mejorar la metáfora y sus implicaciones respecto a la situación anterior que ahora se describe con crudeza.


Hace tiempo que llevamos percibiendo este tipo de movimientos que parecen ir en un mismo sentido, la distancia respecto a las actuaciones gubernamentales. La situación egipcia no puede seguir dependiendo de la capacidad de sus cárceles o de los ataques institucionales o privados contra los que denuncian que por este camino no se va muy lejos. Lo ocurrido con los activistas seculares, como el caso de Shaimaa al-Sabbagh, ha tenido que ser una dura prueba para todos aquellos que se había sumado a la contención de las críticas mediante el insólito pacto. El cese del ministro del Interior en la anterior crisis de gobierno no parece haber cambiado nada ni haber sido suficiente. Tampoco se ha pasado por alto la altanera actuación del ministro de Cultura en su visita a Alejandría ofendiendo a una funcionaria en un gesto prepotente que le fue recriminado por todos. Egipto, una vez más padece el drama de la sequía política, resultado del rodillo de Mubarak y de la promoción de los aduladores del poder.
Señalan en Ahram Online:

Over the last month, a wave of criticism has been directed against the interior ministry, initiated by a series of articles in Al-Dostour newspaper, an anti-Mubarak publication that later became pro-army following the Brotherhood’s rise to power.
Al-Dostour appeared to have set off a domino effect, with many others following suit, including Al-Masry Al-Youm, Al-Watan and state-run newspaper Al-Ahram.
Al-Masry Al-Youm published a series of articles detailing cases of police torture and mistreatment of detainees under the title “Holes in the official uniform”, prompting the interior ministry to swiftly accuse the responsible editor of trying to settle a score, as the ministry had previously accused him of “spreading false news”.
“Everything we said is documented,” Yousri El-Badri, the editor in charge of the series at Al-Masry Al-Youm, told Ahram Online. "We have evidence of every single incident we reported."
“The ministry did not like it, and they tried to portray it as a personal feud. It’s their problem, not ours.”
The prosecution summoned El-Badri and several other colleagues for questioning over the newspaper’s reports, but the hearing was postponed upon the request of Egypt’s Journalists Syndicate.*


El detonante —tenía que ser así— es la prensa. El "pacto insólito" no puede durar eternamente y servir para tapar las carencias del sistema y sus errores de planteamiento. Aunque no lo digan, muchos egipcios llevan por dentro el dolor del engaño. Los que de buena fe pensaban que se podía enderezar hacia una situación mejor el desastroso gobierno de Morsi y los Hermanos Musulmanes, se ven hoy en una situación complicada para explicar por qué no mejoran las cosas y se acaban los argumentos.

La visita del presidente El-Sisi ha España ha sido triste. Por más que las fotos amables de nuestros políticos se hayan reproducido, la prensa no ha sido tan amable. Los diarios El País y El Mundo calificaban directamente de "dictador" al presidente egipcio. Lo han llamado incluso "mal menor", un personaje con el que hay que convivir para evitar que la zona se degrade más. Y si nos compran un AVE, pues mejor. Solo el diario ABC eludió la crítica directa para no tener que criticar a la monarquía por recibirlo y no hacer mención alguna a la situación de los derechos humanos y la democracia. Egipto se merece algo más que esto, cuatro años después de una revolución que el mundo valoró positivamente y apoyó. Hoy los primeros que pisotean la revolución son los egipcios que la consideran una especie de conspiración entre atea e islamista (según el día) para hundir a Egipto y sacar al mártir de la democracia, Hosni Mubarak, del poder. Cada vez que se libera a un miembro del antiguo y corrupto régimen, se da una bofetada a la revolución y se escupe sobre los cadáveres de los que dieron la vida en las calles. El espectáculo del viejo dictador siendo felicitado por su cumpleaños no deja de ser lamentable. 


En este contexto no podemos dejar de citar la aparición hace un par de semanas de un nuevo texto con un ilustrativo y directo título "Who is responsible for this mess?‏" y lo firma en Egypt Independent uno de sus responsables editoriales, Anwar al-Hawary. ¿A qué "lío" se refiere?. Lo explica desde el comienzo:

The situation is as follows: A stalled road map, stalled subway stations, stalled power stations, stalled investments, stalled hospitals, stalled universities, stalled facilities and stalled services.
People have been dissatisfied for two years, particularly since the eve of the June 30, 2013 revolution. It was not enough to bring down the Muslim Brotherhood, just as it was not enough to bring down Mubarak, simply because the challenge of building is far greater that the challenge of demolishing.
The country needs creative and innovative political engineering to redesign, rather than restore, the whole political and social structure. It is a religious-military structure that was imposed on us during the first period of tyranny (1952-2012).
Both parties began as allies, then ended up as enemies from the time of Nasser through to Sadat and Mubarak.
And here we are now still simultaneously pushing the brakes and the gas, with the forces of acceleration fighting against the forces that pull back, leaving us uncertain of whether we are moving forward or backward.**


La diferencia entre "rediseñar" y "restaurar" parece el tipo de decisión que hay que tomar cuando no se sabe bien si hay que echar abajo un edificio o si solo requiere retoques. El problema del edificio "egipcio" va más allá del estado del edificio y afecta a la inteligencia del arquitecto y a la pericia de los encargados, algo que hasta el momento no ha sido demasiado brillante. Lo único que ha sido realmente un éxito ha sido la elección abrumadora del presidente. El enganche de los egipcios a un estado faraónico con obras como las del Canal o la nueva Capital corren riesgos severos y son poco claras en planificación (como algunos ya han señalado), recursos y forma de obtenerlos. Los resultados también están por ver todavía.


Pero no son las obras públicas las que sacarán a Egipto adelante, sino la obra de arquitectura, el rediseño del Estado para ajustarlo al estado moderno que aspira a ser resistiendo las tendencias retrogradas y vigilantes de muchos. El sueño de la primavera árabe no era este "lío" en el que todos están metidos ahora por el incumplimiento de las promesas y la rebaja de las aspiraciones. De no ser por el peligro real del terrorismo yihadista, el Estado no tendría ninguna disculpa para actuar como actúa y eso lo que le están diciendo desde muchas posiciones.
El núcleo del conflicto lo presenta con toda claridad Anwar al-Hawary en su artículo:

The military was not in the picture. It was the civilians who confronted the religious rule. They just wanted the army to side with them like it did on January 25, nothing more. But they could not imagine that they would move from a religious tyranny that they can oppose, to a national tyranny that they can not. Though opposing religious despotism may be heroic, opposing a national tyranny is considered betrayal.
Unfortunately, the wrong mandate of July 26, 2013 has brought us back to square one, which is the state of calm and quiet. And here we are two years later continuously reaping the mess.
The question remains: Who is responsible for this mess?**


Los militares no estaban en la foto, pero se colaron. Creo que al-Hawary habla a medias, dando por supuesto que el Ejército estaba tras la revolución o al menos a su lado. El egipcio separó la imagen del militar de la del estado policial de Mubarak. Pero era el Ejército quien estaba detrás de Mubarak, como lo estaba de Tantawi o como lo está detrás de Al-Sisi. No hay una entidad neutral, sino un gigantesco entramado militar, empresarial y propietario de una parte muy importante de Egipto.
La idea de estar entre una "tiranía religiosa" (Morsi y la Hermandad) y una "tiranía nacional" es la que muchos egipcios no se atreven a formularse por temor a despertar de su propio "Matrix". Sin embargo, esa es una realidad insoslayable que solo el síndrome de Estocolmo parece evitar.


En estos días se ha producido una nueva división entre los partidos egipcios, que cada vez se decantan más por el boicot a las elecciones generales, algo que llevamos tiempo señalando. El parlamento que se pretende crear es una sacralización del poder presidencial bajo ropajes de apariencia democrática. Sin embargo, lo que se hace es debilitar la posibilidad de que exista una normalidad democrática en la que los partidos tengan alguna realidad social. Eso no interesa ni a militares (que se reservan la baza nacionalista) ni a los clérigos, que son el poder ascendente, una vez sacados los partidos religiosos, los verdaderamente respaldados por los Hermanos Musulmanes y los salafistas, los únicos con organizaciones poderosas gracias al debilitamiento de los demás y los pactos recurrentes con el poder militar, que siempre ha considerado que puede encerrarlos si hace falta.


Hoy la excusa para que Egipto no avance hacia una democracia real es el yihadismo y el extremismo islamista convertido en terrorista. Occidente vuelve aburrido a mirar para otro lado ante la violación de los derechos humanos por temor a que los extremistas deterioren más la situación. ¿pero cuánto tiempo es esto sostenible? Los que se encargaron de debilitar las fuerzas del progreso y avivar las del fundamentalismo lograron su propósito. Los pasos dados no caminan hacia una normalización democrática —es imposible—, sino a un enquistamiento autoritario, hacia la señalada "tiranía". La alianza de militares y clérigos no va a sacar adelante las libertades a las que se aspira, solo a crear un nuevo-viejo orden. Más de lo mismo, con diferentes arreglos musicales.
Mientras las encuestas dicen que aumenta la popularidad del presidente y su primer ministro, la aparición de artículos como los que mencionamos sigue confirmando la tendencia que señalamos ya hace algún tiempo. 
Los periódicos, consideran algunos, han terminado su luna de miel; veremos cómo reacciona el miembro despechado. Ahora la pregunta es quién ha montado este lío y cómo salir, si es posible, de él. ¡Gran pregunta!

An Egyptian teachers asks her students, “And he who does not love Papa Sisi, where does he go?” The children answer, “To prison, miss.”

* "Egyptian police abuses spark surprise backlash from normally tame media" Ahram Online 5/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/129297/Egypt/Politics-/Egyptian-police-abuses-spark-surprise-backlash-fro.aspx
** "Who is responsible for this mess?‏" Egypt Independent 29/04/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/who-responsible-mess%E2%80%8F