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sábado, 21 de marzo de 2026

La libertad informativa y la censura

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El trumpismo acaba de recibir un duro golpe en su línea de flotación. En estos tiempos, es esencial para su existencia y eficacia el control de la información y de los informadores. A los mecanismos de censura automáticos, los aplicados desde la tecnología y la difusión de la información —como los "sombreados" de información, la aplicación de algoritmos selectivos o eliminación directa de los mensaje en la redes— le siguen aquellos realizados desde la administración en ejercicio de fuerza directamente sobre los informadores.

Las maneras autoritarias de la presidencia se han extendido por todo su entramado administrativo intentando controlar la información. A los insultos directos sobre los informadores en ruedas de prensa y declaraciones (especialmente sobre las periodistas dejando al descubierto además del narcisismo el machismo creciente) se suman las prohibiciones de acceso a la información a medios y personas en distintos accesos, esta vez en la Secretaría de Guerra. Es aquí donde los jueces han puesto freno, tal como se nos cuenta en RTVE.es: 

A mediados de octubre del año pasado, decenas de reporteros entregaron sus credenciales y abandonaron el Pentágono. Lo hacían en señal de rechazo a una nueva normativa por la que eran sometidos a una autorización previa de información por parte del secretario de Guerra. Estas nuevas reglas permitían expulsar a periodistas que publicaran información no aprobada: una restricción grave a la labor de los medios de comunicación. Organizaciones periodísticas de todo tipo prometieron seguir informando pero advirtieron que estas medidas representaban una amenaza al periodismo independiente. La imagen de los reporteros abandonando el Pentágono cobró relevancia en redes sociales y medios de comunicación.

Apenas medio año más tarde un juez federal de Estados Unidos ha declarado este viernes ilegal la norma del secretario de Guerra, Pete Hegseth, que restringía el acceso de la prensa a sus instalaciones, al considerar que violaba la primera Enmienda.

Paul Friedman, juez del Tribunal de Distrito de Washington, ha sostenido que la normativa otorgaba al Pentágono un poder excesivamente amplio y arbitrario para retirar acreditaciones a reporteros, sin criterios claros ni mecanismos de apelación.* 

Esa distinción de "independiente" es algo que se queda corta. No debemos asumir esa gorma de clasificar a los medios que el propio poder asume y exige como "conmigo o contra mí". El periodismo que no es independiente no es periodismo, es otra cosa, es propaganda disfrazada.

El verdadero periodismo es independiente en su función social. En tiempos en donde la independencia se considera un problema, como los actuales, lo que se hace es reducir la consustancial independencia por medios tan burdos como los de la Secretaría de Guerra o los que los poderes financieros ejercen sobre los medios restringiendo su capacidad de informar e imponiendo direcciones que le sean favorables. Se promueve a determinadas personas afines al poder a la dirección de los medios, dejándolos bajo un control absoluto.

Aquí hemos comentando cómo un determinado país ha logrado entregar los medios a la presidencia como "regalo" asegurando así que solo se muestre una parte de lo que ocurre en él, eliminando la crítica o, sencillamente, la imagen de la realidad sustituyéndola por una fantasía colorista. Eso no es Periodismo.

Que en Estados Unidos se plantee algo similar como objetivo no deja de ser una acción más en la ruta del totalitarismo encubierto, como las guerras lo son del imperialismo camuflado.

La deriva estadounidense es grave y acelerada, extremándose en los momentos críticos. Cuando mayor es la crítica, aumenta la represión, los impedimentos para informar y crece la manipulación mediática, una herramienta esencial de acción sobre la ciudadanía convertida en audiencia expuesta en un universo mediático.

Con una estructura en dos pasos, el de la información vertical (control de los medios de forma activa, positiva o negativamente) y el de la difusión horizontal para el que se controlan las redes y se crean instituciones para duplicar sus efectos, como la red universitaria de extrema derecha que cubre todo el país y cuyo líder fue asesinado.

¿Se recuperará el país de esta presidencia, volverá a promover valores acordes con su esencia democrática? Es la gran pregunta. Se está viendo que los mecanismos de defensa de la caída interna de los valores, sustituidos por una retórica patriotera, mítica y reaccionaria están más incrustados de lo que se pensaba y que hay mucha gente detrás, tanto votantes como instituciones ocupando el tejido social.

Los jueces van frenando, como ocurre en este caso, los intentos de control absoluto, de una combinación de aplausos y silencios, pero puede que pronto no sea suficiente. Cada vez hay menos dudas de que lo que ocurre es un fenómeno de enorme profundidad que nos arrastra a todos, dentro y fuera del país.

Lo preocupante es la falta de respeto a los principios democráticos. Cada vez que los jueces tumban alguna acción del gobierno, se comienza a buscar la forma de volver a sus efectos mediante otras, Es decir, no ha sentido alguno de que se vulneran las normas y principios de la democracia sino que se busca una manera de volver contra ellos. No hay espíritu de enmienda sino voluntad de volver a saltarse los principios buscando huecos legales para infringirlos de nuevo. Esto es cada vez más imitado en otros países al ver que les funciona. La voluntad autoritaria crece. 

 

* Miguel A Castro Uceda "Un juez de EE.UU. anula la política del Pentágono que limita el acceso a la prensa independiente" RTVE.es 21/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260321/juez-eeuu-anula-politica-del-pentagono-limita-acceso-a-prensa-independiente/16991040.shtml

miércoles, 15 de noviembre de 2023

La responsabilidad del periodista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario El Mundo ha dado sus premios internacionales de Periodismo. El primero se lo han concedido a Carlos Dada, fundador y director de El Faro, diario dominicano. El segundo se lo han concedido a la periodista y ensayista turca Ece Temelkuran, fulminada con el tradicional arma del poder en todos los regímenes autoritarios, el telefonazo. Hay muchas formas de acabar con un periodista, como por ejemplo, a la rusa, cayendo desde un balcón, a la mexicana, un tiro y adiós, etc.

A Ece Temelkuran lo han hecho con el teléfono, una llamadita y fuera. Temelkuran se ha traído a su madre desde Turquía, probablemente para que se quede tranquila y vea que a los periodistas no se les trata igual de mal en todas partes, que incluso se les valora y premia. En otros simplemente se les olvida. En Turquía, nos dicen hay 200 periodistas encarcelados, lo que no está mal para un país de la OTAN.

Una cosa que me sorprende es cómo, cada vez que se asesina, encarcela, etc. a los periodistas, no se les rinde homenaje en nuestras facultades de Ciencias de la Información con un minuto de silencio o poniendo sus nombres en alguna lista, muro o espacio de homenaje. Lo cierto es que en todos estos años nadie ha tenido el detalle. A los periodistas les exigimos muchas veces que se arriesguen, pero no siempre somos justos con ellos cuando lo hacen.


Voy a comentarlo por si a alguien le parece bien, que nuestros alumnos sean conscientes de que hay gente que pierde vida, espacio o fortuna porque resulta molesto a los poderes políticos, económicos o de cualquier otro orden.

Hoy he tenido precisamente una reunión temprana para organizar en enero un acto de presentación de un libro que considero necesario en estos tiempos en los que apenas se leen libros o la prensa en cualquier formato. La idea de que es necesario recuperar algo que hay dentro del Periodismo que comparte con el alma humana, con sus deseos más íntimos.

Se habla mucho de la necesidad del periodismo para la democracia, pero la verdad es que cada vez valoramos menos la actividad periodística y, quizá por ello, la democrática. Confieso que no tengo clara la dirección del problema. No veo con claridad si es la falta de democracia la que afecta al Periodismo o si es el desinterés informativo el que acaba afectando a la democracia. Supongo una cosa va con otra aunque no sea fácil saber cómo interactúan.

Defender no solo la profesión periodística, sino también su función en una sociedad que debe estar informada para poder decidir con conocimiento, se va convirtiendo en algo subversivo y casi vicioso, malsano. En tiempos como estos, lo que triunfa es la manipulación, que ya no se ve como un problema moral, sino como una cuestión técnica. No se trata de evitarla, sino de hacerla funcionar en la dirección adecuada. Puro pragmatismo.

Luego está la galopante incultura, que hace mucho más fácil la manipulación, incluida la del propio informador, al que se le dan ya las instrucciones para que movilice la opinión en un sentido u otro. Siempre ha sido más fácil engañar a los ignorantes.

Del discurso de la ensayista y periodista turca Ece Temelkuran me han gustado unas palabras claras y arriesgadas en este mundo tan complejo: 

El verdadero periodismo, que devasta el alma de tantas formas, comienza cuando te das cuenta de que la objetividad no es neutralidad y que este trabajo conlleva una responsabilidad moral.*

El mundo nos da ejemplos cada día de situaciones y actos ante los que no se puede ser neutral. El dolor humano no admite la indiferencia, la neutralidad, que sería deshumanizarnos hasta niveles inconcebibles. Está bien hacer notar esa distancia —que muchos confunden— entre lo que neutralidad y lo que es objetividad. Ser objetivo es estimar las causas de lo que ocurre. No nace uno "objetivo", sino que por el contrario la objetividad la da la capacidad de comprender, el conocimiento profundo de las cosas. Con ella podemos comunicar con conocimiento de causa y, especialmente, evitar la manipulación y el engaño, que es precisamente a lo que lleva la ignorancia. En un mundo de ignorantes es muy difícil comprender y, por supuesto, hacer comprender. La formación periodística es formación humana; no es solo técnica, que es la más sencilla. Es precisamente un trabajo de escultura del propio yo para poder ser justos con el mundo, no neutrales. Y ser justos con el mundo es intentar comprenderlo, darle sentido a la gran pregunta: ¿por qué existe el mal? Es una cuestión ética y moral. Ha muchas formas de Periodismo, muchos textos distintos dentro de un periódico, de un programa de radio, etc. Pero todas deben buscar ese punto de equilibrio entre lo que podemos dar y lo que el mundo necesita. Eso vale para muchas cosas, de la crítica literaria a la crónica de guerra.

El periodista no debe ser neutral, sino comprometido; es más, justamente comprometido. No es fácil. Lo fácil, como nos demuestran cada día, es ponerse al servicio de los poderosos y darle color a sus razones o sentido a la ausencia de las mismas.

Explicar(se) el mundo no es sencillo. Por eso el periodista no solo debe saber escribir bien, un término confuso. Debe pensar y saber expresar de la mejor forma lo que ha visto y pensado. Los ignorantes, los simples, los indiferentes, etc. son peligrosos en el Periodismo.

 

* Jorge Benítez "Ece Temelkuran: "El verdadero periodismo comienza cuando te das cuenta de que la objetividad no es neutralidad"" El Mundo / Papel 13/11/2023 https://www.elmundo.es/papel/lideres/2023/11/13/65525cdee9cf4a7f398b457a.html

miércoles, 2 de agosto de 2023

La quema de coranes en Suecia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que nos temíamos que ocurriría con la quema de los coranes en Suecia está ya empezando a ocurrir. El falso conflicto entre la "libertad de expresión" y este tipo de actos hacen ver que, efectivamente, como señalamos, los suecos tienen un acomplejado concepto de lo que es la libertad y la democracia. Es algo que está hecho para ciudadanos suecos respetuosos y conscientes, pero que no es entendido por una parte de exiliados que eligen otro país para desahogar su ira.

El mal ejemplo empezó en los Estados Unidos por parte de un pastor que decidió quemar coranes para mostrar al mundo (sin preguntarle antes) su "valor" infinito quemando coranes. Es sencillo de hacer, pero las consecuencias las pagaron miles de personas que se vieron en peligro antes los radicales. Hay muchos occidentales repartidos por el mundo musulmán y el radical no pregunta porque le da igual matar a unos que a otros, poner la bomba en una iglesia o en una embajada. El pastor pirómano en nombre de la libertad estaba tranquilo y seguro, pero no así las personas inocentes a las que puso en peligro, las que acabaron muertas en las diferentes represalias.

Esto no es una discusión teórica sobre la libertad de expresión o sobre la democracia. La quema de libros de otras religiones no es un acto de libertad; es un acto de odio. ¿Tenemos derecho a expresar nuestro odio de esta forma? Como todo este tipo de dilemas no se puede evitar el mal que causan. ¿Se es "libre" de causar previsiblemente el mal a otros, causar su muerte, ponerlos en peligro con nuestras "libres acciones"?

En RTVE.es se nos cuentan estas primeras consecuencias:

Un trabajador turco del consulado honorario de Suecia en la ciudad de Izmir, en el oeste de Turquía, ha recibido un disparo y ha resultado gravemente herido frente al edificio del consulado, algo que ha aumentado la tensión ya existente por las quemas de ejemplares del Corán que han provocado protestas en todo el mundo y que ha obligado al Gobierno sueco a reforzar los controles fronterizos.

La medida de Suecia, que será aprobada este jueves, permitirá a la Policía sueca inspeccionar vehículos, practicar cacheos y realizar diversas acciones para aumentar el control de identidad, según ha explicado el primer ministro del país, Ulf Kristersson, en una rueda de prensa junto al ministro de Justicia, Gunnar Strömer.

En cuanto al incidente en el consulado de Suecia en Izmir, el Ministerio sueco ha informado de que el sospechoso ha sido detenido y que la Policía turca está investigando lo sucedido.*


Las medidas tomadas por Suecia siguen siendo para evitar que les entren allí terroristas, pero no para evitar que se puedan quemar coranes, que parece que siguen considerando un ejercicio de libertad. ¡Qué sencillo! ¡No tener que argumentar, que debatir, que criticar! ¡Solo un cerilla...!

Sigo pensando que la gran beneficiada de todo esto es Rusia. En primer lugar, permite crecer el odio anti occidental por los países musulmanes; en segundo lugar, permite a los islamistas agitar las bases sociales que controlan a través de redes y mezquitas. Eso sirve, en tercer lugar, para poner en un compromiso las alianzas y lazos que puedan existir entre los gobiernos de algunos países musulmanes y Occidente. Finalmente, permite que Rusia siga tomando posiciones en Oriente Medio ante el rechazo de Occidente por parte de la sociedad.

Quemar libros no es un acto de libertad sino de represión y así ha sido toda la vida. Las sociedades autoritarias queman libros. Intentar convertirlo en un acto de libertad es fruto de una sociedad que no sabe comprender la libertad ni su responsabilidad. Una vez descubierta esta falla, se aprovecharán de ella.

La primera consecuencia ya la estamos viendo, pero la segunda será el rechazo de los refugiados e inmigrantes considerándolos como los responsables del peligro a que todos se ven expuestos. Esto es ponérselo en bandeja a la ultraderecha fundamentalista existente en nuestras sociedades y en continuo crecimiento.

Una libertad acomplejada es el sistema más débil y favorecedor a medio y largo plazo del autoritarismo. Al final, serán los regímenes islámicos los que se verán favorecidos en mayor proporción: las sociedades libres tenderán a no querer, a rechazar a los refugiados y exiliados políticos y podrán cerrarles más puertas, además de convertirles en parte de esa "agenda extranjera" anti islámica que venden.

Conozco muchos musulmanes tranquilos que rechazan la violencia; es a los que hay que apoyar y no ofender innecesariamente. Su postura pasa a ser más comprometida si tienen que justificarse cada día ante los que quieren posiciones violentas, extremistas. La quema solo trae autoritarismo y más violencia. Complica la vida a los de dentro y a los de fuera, que es lo que los extremistas busca para seguir su cruzada interna deshaciéndose de los reacios a secundarles. Beneficia a la extrema derecha ultranacionalista al crean un ambiente contra la emigración. Algunas quemas son fruto de la extrema derecha y no de refugiados. Atraen la atención dentro como únicos defensores de "lo nacional" frente a la "invasión", al "gran reemplazo", la política que implanta la ultraderecha norteamericana ante la llegada de la inmigración del sur.

Donde hay que ejercer la crítica directamente es sobre los continuos casos de violaciones de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres, de los laicos o ateos. Quemando coranes no se soluciona nada y, por contra, se complican muchas cosas y a muchas personas que lo acabarán pagando.

El carácter vergonzante de las medidas tomadas no hace sino complicar las cosas. Señalan en el artículo citado anteriormente: 

Tanto el Gobierno sueco como el de Dinamarca, donde también se han producido quemas del Corán, anunciaron hace unos días que estudian la posibilidad de restringir esos actos o prohibir los que se convoquen ante embajadas extranjeras, una propuesta que ha recibido críticas de la oposición política en ambos países.

"No se trata de limitar la libertad de expresión, sino de ampliar el control de los permisos para las reuniones públicas", ha explicado Kristersson.* 

Las reacciones de la "oposición política" hacen ver la falta de criterio sobre estos casos y cómo se aprovechan para las disputas internas.

Los grandes beneficiados; los propios islamistas, que ven aumentar su fuerza y liderazgo, y Rusia, que recibe con alegría la orientación antioccidental creciente. 


* "La tensión crece por las quemas del Corán: Suecia reforzará sus fronteras por el aumento de las amenazas" RTVE.es 1/08/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230801/tension-crece-quemas-coran-suecia/2453256.shtml

jueves, 20 de julio de 2023

El efecto mariposa sueco

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Algo que comienza en Estocolmo puede acabar produciendo diversos efectos conectados con el origen. La quema de unas páginas del Corán frente a la embajada de Iraq en la capital sueca por parte de un exiliado iraquí provoca la quema de la embajada sueca.

Suecia ha preferido asumir los riesgos derivados de la quema antes que renunciar a algo llamado la "libertad de expresión", según dictaminaron los tribunales suecos. Como toda libertad, la de expresión requiere vigilancia y cuidado; también responsabilidad,  especialmente cuando la pagan terceros en sus carnes. Parece que no se aprendió suficiente de los casos anteriores, especialmente el de aquel pastor que decidió quemar un Corán en Estados Unidos. Las muertes de personas que no tenían nada que ver con la quema se produjo por todo el mundo.

Entiendo que hay muchas formas de expresar la libertad que uno siente, pero seguro que unas son mejores que otras, especialmente cuando no se plantea ningún deseo de diálogo o de crítica, que ambas formas se pueden dar dentro de la libertad de expresión. Quemar no es ni crítica ni diálogo, sino todo lo contrario. Es una forma de expresión que lo expresa todo por el acto mismo. No hay palabra, solo un acto destructivo. Los jueces se expresan con sus sentencias y le habrán dado vueltas al asunto, me imagino. Habrán hecho abstracción mental del espacio, Suecia, país tranquilo y democrático, desligándolo de los efectos posibles en lugares menos tranquilos y nada democráticos. Entiendo que lo mismo ha hecho el autor de la quema, que en vez de dar una conferencia criticando al régimen, ha optado por la quema de páginas del Corán, que es más rápido y no tienes problemas de idiomas.

Las autoridades suecas, según se informa, hacen responsables a las iraquís de la seguridad de las embajadas, en este caso, la suya. Pero una cosa es la realidad en Suecia y otra cosa la realidad y la ley en Iraq, algo que sabe perfectamente el exiliado que ha quemado el Corán y por eso se fue a Suecia a hacerlo. No solo es importante la libertad de expresión, sino saber dónde la aplicas por lo que pueda pasar. El exiliado no ha querido correr riesgos. No parece estar muy agradecido a Suecia por acogerle, por lo que se ve.

Pero los efectos son varios. Por ejemplo, y no creemos que sea casual, el caso, mezclado con sus propios exiliados, le está sirviendo a Erdogan para poner obstáculos al ingreso de Suecia en la OTAN en momentos en los que esto beneficia directamente a Rusia por la guerra de Ucrania. Erdogan pone así todos los obstáculos que puede, aunque tenga que ceder en algún momento. Pero el mal ya está hecho en un tiempo en que la rapidez cuenta.

La beneficiada de todo esto es Rusia, sin duda. Las diferentes embajadas de países islámicos (Arabia Saudí, por ejemplo), han llamado a sus embajadores como protesta o han citado a los de Suecia para leerles la cartilla diplomática.

Supongo que los suecos han pensado al menos un poco en lo que hacen. Como es habitual, los que mueven la sociedad a través de redes y mezquitas han aprovechado para hacer ver cómo Occidente odia al islam. Una frase que se repite en los medios de diferentes países por parte de los manifestantes: "We are mobilised today to denounce the burning of the Koran, which is all about love and faith."*


Estos lujos de libertad no producen ningún elemento positivo y sí, en cambio, muchos negativos. Dan la posibilidad de manejar a millones de personas en todo el mundo islámico además de ser un poderoso argumento para producir nuevos ataques, algo que al disidente pirómano le trae al fresco. Le dan a Rusia argumentos para acercarse a nuevos apoyos en su lucha contra occidente, penetrando más en el mundo islámico. Hacen que algunos países se lo piensen mejor antes de dar asilo a los activistas que utilizan su territorio y les crean complicaciones. Finalmente, es un argumento contra la propia democracia, ya que los activistas del fundamentalismo harán ver la falta de capacidad crítica de los que solo saben quemar y no dar argumentos. Cuando las personas que desean democracia en los países musulmanes más radicales tratan de argumentar en su favor, lo que sale a relucir es esto, la quema de coranes. Lo demás desaparece.

Todo muy irónico e impredecible.

* "Iraqi protesters torch Swedish embassy in Baghdad" Ahram Online, / AFP 20/07/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/505110/World/Region/Iraqi-protesters-torch-Swedish-embassy-in-Baghdad.aspx

martes, 16 de agosto de 2022

El equívoco

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El caso del ataque contra Salman Rushdie adquiere tintes de absurdo. ¿Es tan difícil entender que Jomeini lanzó una fatwa, que eso no es una orden al pueblo iraní, sino algo extensivo a cualquier musulmán? Evidentemente el imán Jomeini es el punto de partida, el emisor, quien decreta, un iraní. Una vez establecido esto, el largo tramo que va de 1989, momento en el que se lanzó la fatwa, hasta hoy es una lotería para ver a quién se le ocurre ser mejor musulmán que al resto y acabar con él.

Esto se puede comprobar en que el detenido con las manos en la masa, es decir, con el cuchillo en la mano ensangrentada, aquel que lo hizo ante todos, se ha declarado "no culpable", lo que no deja de ser un chiste de mal gusto desde nuestra cultura jurídica, pero concuerda con su pensamiento de obediencia religiosa: se ha limitado a hacer lo que una autoridad religiosa le decía que era la voluntad de Dios, su camino al Paraíso, al que va a por el Premio Gordo. Pese a haber nacido en los Estados Unidos y ser de origen libanés, un país multiconfesional, el criminal se siente parte de una unidad espiritual más amplia, la de los creyentes, que pueden ser de cualquier sitio siempre que cumplan los preceptos.

Era de una enorme ingenuidad pensar que solo un iraní podía atentar contra Salman Rushdie y matarlo, que era una cuestión "nacional". Pero lo que está claro es que quien menos recelo iba a suscitar era un norteamericano, como señala el pasaporte o documentación del detenido. Si esperabas un iraní, el camuflaje perfecto es que lo haga un norteamericano. Nos dicen los medios que la facilidad del ataque se debió a que la fundación que organizaba el acto se negó a que se pusiera un arco detector de metales en la entrada. ¡Otros que no lo entendieron bien! Gracias a su obcecación ofrecieron un momento único a los asistentes a su acto naif. Tuvieron suerte que fuera con un arma blanca y no con un artefacto explosivo.

El absurdo crece en este despropósito donde el "protegido" Rushdie es la víctima o el culpable según los intereses de los que hablan. En RTVE.es leemos: 

El Gobierno de Irán ha culpado este lunes al escritor Salman Rushdie del ataque que sufrió el pasado viernes en una presentación en el estado de Nueva York por insultar a 1.500 millones de musulmanes y ha rechazado "categóricamente" lazos con el atacante. "No consideramos a nadie más que a él (Rushdie) y a sus seguidores dignos de culpa e incluso de condena", ha asegurado en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Naser Kananí.*

 

 "El que la hace, la paga", en términos piadosos. Si el que da las cuchilladas se considera "no culpable", el que las recibe se las merecía, desde esta peculiar interpretación. Peculiar, sí, pero coherente. El problema es que esa "coherencia" solo la ven ellos. Pero es ese muro cultural existente el que hace absurdas las consideraciones incompatibles.

Estados Unidos se empeña en señalar con el dedo al gobierno de un país, Irán, como si el ataque hubiera sido un "atentado organizado", como sí han realizado en otras ocasiones. Pero la estrategia en el caso de Salman Rushdie fue otra, la fatwa. Y la fatwa no es un plan oculto, sino un edicto público, un llamamiento a la totalidad a ver quién coge la vez y realiza el mandato propuesto, que obligaría a todo buen musulmán que se cruzara con Rushdie. El mecanismo es circular: las autoridades dicen lo que Dios quiere y los fieles no pueden rechazarlo, pues sería cuestionar todo el esquema y el fundamento de la "sumisión". Siempre hay alguien entre Dios y tú para aclarar las dudas.

Según esto, la estrategia de Irán es clara: 

En lugar de ello, ha rechazado vínculos con el atacante, el joven Hadi Matar, nacido en Estados Unidos y de origen libanés, y cualquier responsabilidad iraní.
"Rechazamos definitivamente cualquier lazo con el atacante", ha remarcado el portavoz. "Nadie tiene derecho a acusar a Irán", ha añadido el diplomático.

[...] Además, Kananí ha hecho un llamamiento para no usar la libertad de expresión para insultar las creencias de los demás. "Pedimos que se aplique una libertad de expresión imparcial", ha subrayado.* 

El final, claro está, es un chiste que solo se entiende allí donde hay libertad de expresión. Por el mismo mecanismo, los iraníes solo entienden por "libertad de expresión" aquello que no les molesta o, si se ponen finos, aquello que no le molesta a Dios, algo que son las autoridades religiosas quien lo determina, según las pocas interpretaciones posibles, ya que si hay alguna más de las tradicionales es eliminada (otra forma peculiar de libertad de expresión) declarando herética. Para el buen musulmán no existe más libertad que hacer lo que dice el Libro. Para evitar confusiones, el Libro es interpretado conforme a la jurisprudencia oficial. Una vez que las autoridades han hablado, no hay nadie más que pueda hacerlo. Aquí hemos comentado muchos casos en los que a alguien se le ha ocurrido intentar interpretar algo de manera diferente y cómo ha sido condenado o peor. Esto es aplicable a los que intentan modernizar ideas, siempre "perversos"; en cambio los que quieren ir para atrás siempre tienen el respaldo divino. Ellos son los puros y los demás los herejes.

"Libertad de expresión" no es un término compatible con quien decreta la muerte de otra persona por lo que escribe. En la vida hay muchas cosas que no nos gustan, que consideramos irreverentes, etc. pero la diferencia es precisamente que no se mata a la persona en cuestión porque no nos gusta. Por eso, las palabras del régimen iraní son absurdas, tanto como la del norteamericano del cuchillo y las puñaladas diciendo que es "no culpable".

Por supuesto, muchos musulmanes de todo el mundo pensarán que no les gusta que alguien escriba algo como lo escrito por Rushdie, pero no cogerán un cuchillo y lo matarán si se cruzan con él. Pero basta uno para hacerlo y sale de donde menos se espera. 

El hecho cierto es que el piadoso "no culpable" y el "no responsable" gobierno iraní han conseguido con el "buen atentado" aumentar las ventas por todo el mundo de la obra de Salman Rushdie, que sería la parte positiva de este absurdo de intransigencia e irresponsabilidad cansina.

El régimen iraní se declara inocente y declara culpable a Rushdie, que es la forma de decir que "se lo merece". Todos entendemos que es "su punto de vista", que no tienen otro ni quieren tenerlo mientras tengan a los clérigos al frente del país. Sería realizar esfuerzos inútiles intentar convencerlos de otra cosa. Pero tampoco es de recibo que un término como "libertad de expresión" sea interpretado por un régimen que lo tiene proscrito. Esto no va solo contra Salman Rushdie sino contra sus propios conciudadanos, además, claro está, de escritores, periodistas, cineastas, etc. que son legión fuera de ese país oscurecido por el fanatismo religioso.

Tenga cuidado, porque, según el gobierno iraní, en cualquier momento puede ser declarado "seguidor de Salman Rushdie" y que le caiga una buena por leer sus obras. Ya lo han padecido editores, traductores, etc. por todo el mundo. Esto no va solo con Rushdie, sino con algo más amplio, más universal, que no quieren entender.

 * "El Gobierno de Irán culpa a Rushdie del ataque que sufrió y rechaza lazos con el atacante" RTVE.es / Agencias 15/08/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220815/iran-culpa-rushdie-ataque/2396364.shtml

martes, 9 de marzo de 2021

Historia (vulgar) de Z

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



No hay que dejar caer ciertos casos en el olvido, sobre todo porque muchos cuentan con él, como en los casos de los asesinatos de Giulio Regeni o de Shaimaa al-Sabbagh ambos en Egipto. En otras ocasiones, la tendencia mediática a fascinarnos con lo inmediato hace que muchos hechos puedan quedar al margen del foco diario. Es lo malo de pensar en términos de "noticia" o de "actualidad".

El caso del asesinato del profesor Samuel Paty no debe ser olvidado. Un profesor que es que es degollado por un extremista de 18 que es guiado hasta él por una serie de conexiones que nos permiten comprender mejor las conexiones y mentalidades que rodean este trágico caso en el que una clase sobre la Libertad de Expresión se convierte en un ejercicio de lo contrario. El crimen final es el resultado de una serie de fuerzas que se van conectando hasta llegar al momento del asesinato. Hay un comienzo y un final. Es como un problema en el que se van dibujando los puntos que permiten establecer el recorrido del odio.



La BBC, donde primero vi la noticia, hablaba escuetamente sobre las mentiras de una de las chicas de la clase, de 13 años*. Ella era la que habría encendido la mecha que acabó con la muerte de su profesor a manos de asesino.  El texto habla de una "espiral" trágica que llevó al asesinato. Una espiral, sí, podemos llamarlo de esta manera y tratar de no pensar demasiado en el encadenamiento del absurdo que rige muchas veces nuestras vidas; son los entrecruzamientos de líneas imprevistas, de trivialidades, de azares.

La mentira inicial es relevante. Hay que conocer la trivialidad, la vulgaridad de los motivos de la muerte en casos en casos como este, en el que todo se disfraza con el nombre de Dios, al que se dice servir como brazo ejecutor. Hay que dejar al descubierto la perversa vulgaridad del motivo para comprender hasta qué punto las grandes palabras acaban tomando forma en pequeñas cabezas.

En Le Monde —con información de Le Parisien— encontramos un relato detallado en el que la chica reconoce haber mentido en la versión que le contó a su padre. Con esa versión, el padre comenzó a realizar llamamientos por las redes sociales contra el profesor. Esos llamamientos acabarían en manos de un predicador islamista que encontró allí su causa y la forma de expandir su ira y odio. El siguiente eslabón será el final de la cadena, el asesino checheno, de 18 años, que sería finalmente quien levantaría el cuchillo para degollar a Samuel Paty.



Los dos párrafos finales de Le Monde son desoladores al mostrarnos esa trivialidad de las cadenas de acontecimientos, la cutrez del destino que lleva a la muerte como culminación de despropósitos.  Nos explica el diario francés:

 

« Ce mensonge aux conséquences tragiques s’inscrit dans un contexte familial : complexée par la réussite scolaire de sa sœur jumelle, Z. n’aurait pas osé avouer à son père les motifs réels de son exclusion peu avant le drame, liés en fait à son mauvais comportement », écrit Le Parisien. Poussée dans ses retranchements par les policiers qui lui demandent si elle n’a pas « inventé cette histoire de caricature pour se sentir exister » aux yeux de son père, lui rappelant qu’elle est souvent « comparée » à sa jumelle, « bien plus assidue », l’adolescente est passée aux aveux : « J’ai menti sur un truc. » Z. explique qu’elle n’a jamais vu les caricatures projetées par Samuel Paty, ni le 5 ni le 6 octobre.

« C’est en fait une fille de sa classe qui lui en a parlé le mercredi 7, au lendemain du cours sur la liberté d’expression, auquel elle n’a pas assisté en raison de son exclusion, motivée par son absentéisme chronique », relate Le Parisien.**

 


La rivalidad entre dos gemelas, Z displicente y la otra trabajadora, estudiosa. la una expulsada por su mal comportamiento que trata de disfrazar sus faltas con una acción heroica a los ojos de su padre, un padre de fácil encrespamiento, de facilidad para convertirse en líder de las denuncias, en el hombre religioso que reclama venganza buscando un protagonismo ante su comunidad.

¡Cuántas veces ha buscado Z una ocasión de superar a los ojos de su exigente y perfecto padre a su gemela, dechado de virtudes! La chica había dicho a su padre que fue expulsada dos días de clase por la cuestión de las caricaturas para cubrir su expulsión anterior.

La frase en Le Monde nos revela es drama de la necesidad de la aprobación paterna: "« inventé cette histoire de caricature pour se sentir exister » aux yeux de son père". Z, nos dicen, no existía a los ojos de su padre, que solo daba existencia con su mirada a la gemela de su preferencia. La mirada del padre, la existencia o la invisibilidad, el ser y el no ser. Comprendemos ese vivir marcado por la sensación de inexistencia.



Las mentiras de Z no tienen disculpa, pero tienen una cierta explicación en esa mirada buscada, en esa necesidad de salir del vacío, de tapar sus fallos con excusas. Y la clase sobre la Libertad de Expresión con la caricaturas del profeta le brindaban la ocasión perfecta para justificar su ausencia, darle un sentido "noble" a los ojos de su padre.

Este podía haber aceptado simplemente la historia de su hija. Pero no se quedó ahí. Necesitaba la ocasión de mostrarse indignadamente virtuoso ante la comunidad. Era su forma de aumentar prestigio. También él busca una mirada y lo hace con persistencia, los tres mensajes grabados que cuelga en la redes solicitando acciones contra Samuel Paty.



La búsqueda de protagonismo de hija y padre encuentra pronto otros ansiosos por liderar la comunidad, el predicador islamista que atrae nuevas miradas mostrando exaltado su indignación, exigiendo medidas, pidiendo que el blasfemo se castigado como se merece. Sus mensajes se difunden hasta que finalmente será un joven de 18 años, deseoso de entrar pronto en el paraíso y que se cumplan ya todas las promesas que se le hacen al que realiza la yihad, ese esfuerzo voluntarioso para llegar a Dios, decide hacerlo cortando el cuello de Samuel Paty. Sus deseos serán cumplidos y caerá abatido a tiros por la Policía. No sabemos si sus deseos se cumplieron.

Ahora el protagonismo buscado se invierte. Los que buscaban atraer las miradas han encontrado un tipo de atención distinto al que buscaban. Z tendrá que vivir toda su vida con el remordimiento de la mentira y con haber hecho mejor indirectamente a su gemela. El padre tendrá un mayor protagonismo cuando sea condenado por incitación al asesinato, convirtiéndose en héroe de todos aquellos que envidiarán su firmeza denunciando al profesor muerto por las mentiras de su hija. El predicador también verá aumentado su prestigio y los años de cárcel que le puedan caer serán vistos como piezas importantes en su camino al paraíso. Todos consiguieron la atención que buscaban de un padre, de una comunidad, de un asesino.

La Legión de Honor reposó durante unos instantes sobre el féretro de Samuel Paty, profesor de Geografía e Historia, que decidió enseñar tolerancia.

 

 

* "Samuel Paty: French schoolgirl admits lying about murdered teacher" BBC 9/03/2021 Samuel Paty: French schoolgirl admits lying about murdered teacher

** "Attentat de Conflans : la collégienne à l’origine du drame reconnaît avoir « menti »" Le Monde 8/03/2021 https://www.lemonde.fr/societe/article/2021/03/08/attentat-de-conflans-la-collegienne-a-l-origine-du-drame-a-reconnu-avoir-menti_6072330_3224.html

lunes, 18 de enero de 2021

El censor censurado o fábulas de la Sociedad de la Información

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La supresión de las cuentas de Donald Trump en Twitter y en otras plataformas es cuestionada ahora por la Unión Europea, según el titular hoy de La Vanguardia. El titular en cuestión va antecedido por un "Libertad de expresión" que nos centra el problema y reza así: "La UE critica la censura del Twitter de Trump y teme que siente precedente".

Tiempos duros para tomar decisiones de este tipo. Nada se nos manifiesta claro, sino en zonas de claroscuros y, sobre todo, tal como se quiera mirar. Al que le dijeran hace unos años que alguien tenía el poder de "censurar" al presidente de los Estados Unidos en su propio país le habría hecho gracia pensando que se trataba de una broma.

La cuestión, como siempre, es decidir entre palabras con las que definir lo ocurrido por más que escapen a todas ellas: ¿"censura", "cierre de cuenta", "expulsión"...? Son enfoques distintos, matices, pero todos ellos dan perspectivas variadas. ¿Es Trump un "usuario" más? ¿No puede ser cancelada su cuenta si incurre en determinadas conductas impropias?

El problema de fondo es tener que decidir entre dos súper poderes que abusan: una presidencia enloquecida y autoritaria, que usa las redes sociales para difundir mentiras, crear odio y atacar a quien le parece, por un lado, y por el otro unas empresas que controlan el tráfico en nuestra vida virtual, manejan de forma más que dudosa nuestros datos y son capaces de imponernos normas que les benefician, añadiendo que logran enormes beneficios pero procuran eludir impuestos. Ninguna de las dos genera simpatías y, curiosamente, ambas se encuentran en los Estados Unidos.

El cierre de la cuenta de Trump a manos de las poderosas empresas de comunicaciones norteamericanas se lo plantea la Unión Europea como un problema de principios cuando es más bien un problema de actores y acciones. En conflicto, con unos y otros, aunque sean conflictos distintos, la Unión ha preferido manifestarse por el principio de libertad de expresión frente al control de la empresas, que las convierte en más poderosas de lo que ya son.

En el propio texto de La Vanguardia, con un epígrafe que resalta "La decisión es correcta, pero peligrosa", se recogen algunas opiniones de una de las partes:

 

El riesgo que supone la censura unilateral de la cuenta online de un presidente la reconoce incluso el autor de esta censura. El director general de Twitter, Jack Dorsey, considera que expulsar a Trump fue la decisión correcta, pero que supone un peligroso precedente: “Tener que tomar estas acciones fragmenta la discusión pública. Nos divide. Limita el potencial para clarificar, redimir y aprender. Y establece un precedente que considero peligroso: el poder que un individuo o una corporación tiene sobre una parte de la conversación pública global”. Twitter justifica el cierre por el riesgo de que se incrementara la violencia después del asalto al Capitolio. Sin embargo, otras voces le acusan de no haber actuado antes. “Con respecto a Donald Trump, han llevado a cabo un trabajo muy deficiente durante mucho tiempo”, dijo a AFP Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, que añadió que con su modelo de negocio, que prima las visitas, lo tienen difícil de gestionar.*

 


Desde la perspectiva de la gestión de la propia imagen, a las empresas Twitter, Facebook, etc. que han bloqueado las cuentas y canales de Trump —no lo olvidemos, el presidente de los Estados Unidos— ha sido una decisión doblemente arriesgada. Censurar al presidente no es algo que se haga todos los días y les aleja de esa idea que pretender reflejar de ser un mero medio neutro, además del desgaste de hacerlo a una persona que, si bien ha perdido las elecciones, ha conseguido más de 70 millones de votos. No pueden ser un medio neutro si en su interior se producen situaciones de incitación al odio, violencia, acoso a las personas, etc. Y todas ellas tienen un negro historial en este tipo de situaciones: tarde y mal, que es de lo que se les acusa ahora.

No suele ser bueno juzgar situaciones extremas con principios generales, porque no siempre se ajustan; tampoco sacar la consecuencia de que lo que se ha hecho con Trump se hará con cualquiera, aunque se mencione el término "precedente".

Creo que se recrimina a Twitter y a las demás plataformas por hacerlo y se les hubiera criticado igual o más por no hacerlo. Me imagino que hay mucha gente en las redes sociales difundiendo odio y mentiras. La hay. Pero no son el presidente de los Estados Unidos. Trump ha roto los comportamientos que se esperan de un presidente, mientras que se ha comportando como un vulgar "hater". Eso definiría a Trump, demasiado vulgar para la presidencia, demasiado importante como "hater". Esa combinación explosiva descoloca todo.

Tenemos un serio problema cuando juzgamos situaciones derivadas del mundo virtual, las redes de comunicación, etc. desde la perspectiva de los conceptos tradicionales. Ni los tiempos ni los efectos son los mismos. Todo sucede de forma instantánea y global. No hay tiempo, como en los viejos tiempos, para que el censor se leyera los artículos del medio de turno y no saliera hasta que diera el visto bueno. No hay tiempo para retirar una edición o pedir una orden para frenar la salida de un libro difamatorio, por ejemplo, o retirarlo de las librerías. Esos tiempos han pasado y el mundo de la información es el mundo del prestigio y del desprestigio, de las mentiras y lo indemostrable que corren como la pólvora.




La Unión Europea haría bien en preocuparse por algo más que por el poder de censura de las compañías, un tema que no es trivial. Deberíamos preocuparnos por la emergencia continua de líderes de grupos que necesitan ser finalmente censurados porque atentan contra la convivencia. Es decir, en última instancia, toda transgresión de este tipo es un por un problema de convivencia democrática, que es lo que está en el fondo de la cuestión. Si Trump se hubiera comportado como debiera hacerlo un presidente de los Estados Unidos, pero esto es ir contra la realidad y el sentido común, que nos dicen que ha habido una enorme cantidad de personas que compartían sus fantasías. El problema no es tanto Trump, la punta del iceberg, sino el resto del hielo, el del uso de todas estas herramientas para deteriorar la convivencia, erosionar las instituciones, etc.

Nuestra forma de pensar suele partir de delimitar un problema. El problema ahora es el "sistema" en su conjunto y esto son las manifestaciones de esos problemas. Hay dos realidades aquí: el crecimiento del poder antidemocrático que representa Trump y el crecimiento de las compañías norteamericanas que buscan el control global de las comunicaciones e imponen sus reglas desde la fuerza. Desde Europa, el problema de Trump se ve momentáneo y circunstancial; el de las grandes empresas de tecnología, en cambio, es visto como algo en continuo crecimiento y a largo plazo.



Pero el problema real es también que empiecen a aparecer "trumps", como ya ocurre, por toda Europa. Es un problema complejo y real, no una fantasía. Si empezamos a contar los líderes autoritarios que han llegado al poder, solos o en coalición, y el crecimiento de partidos xenófobos, nacionalistas, populistas, etc. y cómo está afectado esto a la salud política europea, veremos que necesitamos algún tipo de medidas. Trump es un anticipo. No sé si sabremos librarnos de la misma forma, si es que lo han hecho.

Las redes sociales, como espacio informativo y relacional, están siendo usadas como detonantes de la convivencia, para la erosión de personas y grupos, para la difamación y la agitación, para la desinformación general que provoque movimientos desestabilizadores desde dentro y desde fuera. Esto ocurre hoy en las redes sociales en la que la aparente democratización de la información, su horizontalidad, está desencadenando un estado de manipulación solo logrado en los estados totalitarios. Otra cuestión es el efecto de estas campañas, pero es cuestión de tiempo, de ir cortando las bases democráticas. Son una herramienta poderosa que permite la sensación de poder —piense en Trump— al que pulsa el botón de envío.




Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos. Su poder no ha estado en el botón nuclear, en las reuniones del G7 o en las ruedas de prensa de la Casa Blanca. Finalmente, su poder real ha sido el de convencer a la mitad de los norteamericanos de que le habían robado las elecciones, que existía una conspiración múltiple contra él y los Estados Unidos, etc. El botón peligroso era el de "enviar". Lo ha sido en los miles y miles de tuits con los que ha inundado el país y ha congregado a millones de seguidores convencidos de las mentiras que les ha contado, con los que ha creado héroes y villanos.

Puede que Trump se haya acabado, pero el modelo no. Estamos aplicando criterios de la época de la Revolución Francesa, incluso de la norteamericana, en un mundo muy distinto. Los principios necesitan ser repensados para que su esencia se mantenga.

La libertad de prensa es otra cosa desde que una sola persona puede tener más seguidores que un medio tradicional. Trump consiguió convencer a muchos norteamericanos que la "prensa es el enemigo del pueblo". En su lucha con los medios se ha escenificado el cambio de mundo. Me quedo con el rifirrafe con Jim Acosta, el corresponsal en la Casa Blanca de la CNN. Eran el presidente y un periodista acreditado que le plantó cara cuando el presidente insultó a su medio y se negó a contestarle. Me parece un momento ejemplar e histórico de la historia del enfrentamiento entre la prensa y el poder. Hoy el poder no necesita ya a la prensa; le bastan las redes sociales y sus equipos de comunicación para puentear a los medios quedándose con su papel y anulando la crítica. ¿Hubiera podido sobrevivir un presidente con la mayoría de la prensa en contra? No basta la Fox para explicar a Trump. Hace falta analizar el ecosistema informativo en su conjunto para tratar de encontrar solución a lo que tenemos por delante: el deterioro político del contrario a través de campañas sistemáticas.




Para ello, el primer paso es la eliminación del peso de las campañas electorales convirtiendo en el final de un proceso continuado que dura el conjunto de la legislatura, convertida en campaña bélica. Trump no ha dejado de tuitear ni un día. Ha creado su propia audiencia, sus seguidores que han retuiteado sus mensajes, tal como él ha retuiteado los suyos que le convenían (o le fabricaban para eliminar responsabilidades).

La cuestión de la "libertad de expresión", diferente a la "libertad de prensa" se modifica cuando cualquier afirmación se convierte en viral en segundos. La tarea del "Fact Check" emprendida para contrarrestar las noticias falsas, los discursos llenos de mentiras de Trump, llegaban, sí, pero tarde. El mal ya estaba hecho, como el abogado que retira su pregunta capciosa después de lanzarla hacia el jurado. Ya ha conseguido su objetivo.

Es difícil regular el monstruo gigantesco que hemos creado. Es difícil sobre todo porque los que quieren aprovechar sus huecos para su beneficio lo pueden seguir haciendo aprovechándose en factores como el anonimato, la generación de cuentas infinitas, la capacidad de evitar rastreos, etc. Es difícil regular algo que tiene que ver con las libertades si las personas no se sienten comprometidas con los fines de la convivencia, es decir, cuando no existe buena voluntad. ¿Pero es posible buena voluntad en estas guerras en las que se ha convertido la política, una guerra sin cuartel y cada vez de mayor violencia, incluso física, como en asalto al Capitolio?

 Estamos en un cambio crítico de cultura, eso que hemos llamado "Sociedad de la Información" que implica un desarrollo tecnológico importante, por un lado, pero por otro un retroceso en la convivencia en un mundo en el que los entramados del poder convergen en la política como antes no se había hecho y en el que, más importante, la capacidad de desestabilizar a otros en la distancia deja en pañales los mecanismos de la Guerra Fría. Ya no hay "bloques"; todo forma parte de un sistema manipulable a través de la interacción informativa. El hecho de que la máxima manipulación se haya dado el la democracia norteamericana y desde la propia Casa Blanca debería hacernos reflexionar, porque la cuestión no es baladí.

Los regímenes autoritarios saben dos cosas: a) que pueden manipular a otros a distancias; y b) que debe cerrar sus espacios informativos con grandes firewalls para evitar que les hagan lo mismo a ellos. El retroceso en la libertad de expresión, del que nos advierten las instituciones que velan por ella, es fruto directo de este último hecho. El que manipula sabe que puede ser manipulado y trata de evitarlo.




La llegada de Trump al poder y lo que hizo desde allí es consecuencia de un conjunto de circunstancias. Pensarlas de forma separa o independiente no es buen método. Tampoco pensarlas sin actualizar los criterios clásicos. Debemos pensar, además, que lo que hemos visto lo estamos viviendo ya, quizá con otra intensidad pero con el mismo efecto de subversión del sistema democrático y de convivencia.

Los que tienen menos poder lo buscan a través precisamente de la amplificación del mensaje por medio de las redes. La red es una forma barata de resonancia. A esto se le suma la aplicación de las técnicas de Big Data y de obtención de información, un gigantesco negocio de venta y reventa de datos en bruto que posteriormente son refinados para mejorar su eficiencia. Esto no es ciencia-ficción; está ya aquí y probablemente mucho más evolucionado de lo que pensemos, sin cantar muchas de sus ventajas por temor, precisamente, a los mecanismos de defensa legales que se puedan imponer. Pero es muy fácil con hacerse con grandes cantidades de información, una buena inversión en algo que antes se eliminaba. La eficacia aumenta y es fácil crear fricciones cuando se saben los resortes que se han de tocar, a quiénes de ha de llegar, etc.

La Vanguardia cierra su artículo planteando los dos modelos, el norteamericano y el europeo de enfrentarse a estas cuestiones:

 

En cualquier caso, la censura de la cuenta de Trump pone de manifiesto tanto el papel de actores sistémicos de las plataformas tecnológicas como el enfoque radicalmente distinto con que las regulan Bruselas y Washington. En Estados Unidos rige la Sección 230 de la Communications Decency Act (CDA), que habilita a las plataformas a regularse por sí mismas y que las dota de un alto grado de inmunidad legal. En cambio, la UE lanzó en diciembre dos reformas para mantener bajo un control mucho más estricto a los gigantes digitales, tanto desde el punto de vista de su responsabilidad en lo que publican como, desde la perspectiva de la competencia, la posición predominante que les da su posición de gatekeepers , con acceso a datos confidenciales de potenciales competidores. 

Son dos directivas, Digital Single Act y Digital Market Act, que prevén, entre otras medidas, multas si las plataformas no retiran en un tiempo determinado contenidos juzgados ilegales o incitadores del odio a requerimiento de la justicia. Ésta es la gran diferencia. En lo que trabaja la Unión Europea es en una acción del poder judicial que se añade a los controles propios internos de la empresa. Todo con un objetivo final, que lo que sea ilegal offline, también lo sea online, y con los tribunales, no una empresa privada, disponiendo de la última palabra.*


 ¿Sirven de algo, como planteábamos antes, en un campo instantáneo? La lentitud de las medidas, de su resolución, etc. puede que den más garantías legales, pero estas serán aprovechadas principalmente por los que tengan intención de desinformar y manipular. 

La idea de lo ilegal offline y online es, a mi parecer, tremendamente inocente, pues son dos medios de velocidades y efectos distintos, también sus consecuencias. El acoso escolar es un ejemplo claro cuando da el salto a las redes sociales. No se pueden comparar los resultados por más que se puedan establecer principios teóricos  iguales. Esto es especialmente claro en lo que afecta a la difusión, algo que las mismas leyes reconocen. Hoy por hoy, el mundo online y el offline pueden compartir principios, pero no resultados. Son muy diferentes, por mucho que se empeñen los políticos comunitarios.




La pregunta sobre qué hacer, si preservar la libertad de expresión, que se vuelve a favor de quienes la eliminan después, o ejercer la censura precisamente para poder recibir información verificada y no solo embustes, no es nueva. Desde siempre las libertades se han empleado de forma positiva por muchos y negativa por unos pocos que han buscado aprovecharse. 

No es fácil responder y menos tomar decisiones que gusten a todos. Pero es el debilitamiento de la energía democrática, el aumento del autoritarismo en su diversas fórmulas, la falta de escrúpulos y de principios de los que aspiran al poder, etc. lo que nos lleva a esta situación. Las nuevas formas de producirse los conflictos internacionales son el otro factor desestabilizador que se padece ya hoy con claridad.

Que queramos verlo o no es otra cuestión. Criticar la censura de Trump es fácil. Quejarse de que lo han hecho tarde, también es sencillo. Pero enfrentarse a la totalidad del problema ya no lo es tanto. El mundo es complejo y, muchas veces, complicado. Hay empresas que son más poderosas que muchos estados. Que sean capaces de censurar a un presidente puede ser un mal precedente, según dicen en la UE. Es cierto. Pero el problema, insistimos, se debe ver desde el conjunto. Quejarse puede parecer suficiente, pero no lo es.

La pregunta es ¿quién "calla" a alguien como Trump? ¿El Tribunal Supremo? Nadie lo había hecho y quizá lo hicieron demasiado tarde. Mostrar preocupación con la boca chica o a posteriori, puede ser muy diplomático, pero no deja de ser una queja fácil cuando ya han hecho el trabajo sucio. Todo el sistema de garantías de la presidencia, Trump lo ha utilizado mal y en su beneficio. No ha buscado independencia, sino inmunidad. Al final, como Al Capone, cae como "usuario" que no respeta la reglas generales. 




Es interesante leer ahora la "orden ejecutiva" firmada por Trump en junio del 2020 intentando prevenir la "censura online". El hombre que mandaba callar a los demás, el que retiraba la palabra en las ruedas de prensa, el que prohibía el acceso a los medios no deseados, el que los insultaba en público, etc. trataba simplemente de evitar que le devolvieran la pelota, que alguien pudiera cortar sus discursos fuera del ámbito que controlaba. Nunca ha sido Trump amante de los derechos de los demás, sino más bien amigo de privilegios.

No lo convirtamos en un héroe silenciado, como tratan de hacer los mismos que han asaltado el Capitolio y los que han sido incapaces de contener su ira verbal o ataques anteriores a esa libertad de expresión que reclaman. Tampoco caigamos en la tentación de convertir en héroes de la libertad de expresión a unas compañías que juegan con la información, que nos cercan cada día haciendo su negocio y fomentando el de otros.

No es sencillo, por lo que es mejor pensar en qué hacer antes que se llegue a esos niveles de conflicto, cada vez más difíciles de controlar. Mejor prevenir que curar, como dice nuestro sabio refrán. Pero vamos tan deprisa que no vemos el paisaje ni escuchamos con claridad nuestro destino.

 


 

* Jaume Masdeu "La UE critica la censura del Twitter de Trump y teme que siente precedente" La Vanguardia 18/01/2021 https://www.lavanguardia.com/internacional/20210118/6184308/ue-critica-censura-twitter-trump-teme-siente-precedente.html