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domingo, 7 de mayo de 2023

La guerra rara de Putin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La guerra de Ucrania entra en una nueva fase, una fase rara. Por un lado, tenemos a ese señor tan enfadado, el jefe del grupo Wagner, un invento para externalizar la violencia estatal rusa. Se pagan unos sueldos y así se evita el problema de que se te subleve la población porque les llevas los hijos a la guerra. El problema es cuando el sueldo que te paguen, por muy alto que sea, no te cunde porque te matan y no lo puedes disfrutar. El problema, parece ser, que no les envían munición y así, claro, ¿quién gana una guerra?

El enfado del jefe de Wagner tiene sentido, sobre todo porque tener unos empleados de ese tipo tiene sus riesgos. Si te pasas reclutando mercenarios, no lo hace precisamente en la Cruz Roja. Parece que algunos de ellos tenían como alternativa a ser mercenarios la cárcel rusa, que no es precisamente el mejor sitio para vivir. Conforme con que te alistes, pero, al menos, ¡un poco de munición!

Lo del dron sobre el Kremlin tiene también lo suyo. Ha mostrado la eficiencia de los dispositivos de defensa, sí, pero no sabemos desde dónde venía volando el dron. ¿A travesó media Rusia como el que no quiere la cosa y llegó hasta las proximidades de su objetivo, según dicen, hasta el mismísimo Putin?

Todo el mundo sabe que Rusia es un lugar inseguro, que los opositores tienden a saltar desde edificios altos o a mostrar signos de proximidad al Polonio, un elemento del que es mejor estar alejados. Pero eso no les importa a los descuidados opositores.

Un documental de la BBC, visto de madrugada, muestra el enfado de muchos británicos al enterarse de que sus gobiernos han silenciado las tropelías de Putin en suelo británico. Uno de sus intervinientes cierra el capítulo diciendo que los gobiernos occidentales le han consentido demasiado a Putin en estos años y que él ha tenido la idea de que es imparable, que puede hacer lo que quiera sin que se le conteste. La explicación no es mala: Rusia ha tejido una red de relaciones económicas importante con gobiernos y particulares de todo Occidente. No contamos las que ha trenzado con las dictaduras; no es necesario.

Sabemos que tiene redes de contactos con Reino Unido, con Francia, con Italia, con Hungría..., con prácticamente toda Europa. No es una novedad y aquí lo hemos comentado en diversas ocasiones. Pero es bueno repetirlo y dejarlo claro. Sí, la nómina de Putin y sus sicarios empresariales es mucho más amplia de lo que suponemos, con muchos nombres estrella, bien asentados en consejos de administración de empresas con fondos rusos. Ellos velan por los negocios del jefe. De vez en cuando sale alguno a la luz, como el caso del ex canciller Schroeder.

En 2022, leíamos en El Correo una entrevista con el ex canciller, en la que se indicaba:

En mayo, el Parlamento alemán le retiró algunos de sus privilegios como excanciller, como los gastos de su oficina, 419.000 euros el año pasado. Schröder ha presentado una demanda contra esa decisión. El SPD, el partido socialdemócrata al que pertenece, también lo ha invitado a irse. Pero, hasta ahora, lo único que ha dejado es el consejo de administración del consorcio petrolero ruso Rosneft, que presidía, con un sueldo oficial de 600.000 euros al año. También ha rechazado un puesto similar en Gazprom, la empresa gasista rusa, pero sigue en el consejo de Nord Stream AG.*

Dicen también que el SPD, los socialdemócratas alemanes —su partido —, han retirado de sus tiendas las tazas con su cara estampada y que su esposa las compró todas. Un detalle. Ahora, nos dicen, Schroeder se las regala a sus invitados. Me imagino que no serán muchos, aunque pueden tener un valor sentimental para algunos o incluso en eBay pueden alcanzar buen precio como rareza. 

Putin se hizo muchas fotos en los tiempos de preparación, del egipcio Al-Sisi —que le recibió con carteles con su cara decorando la avenida del Nilo en el Cairo— hasta Marine LePen o Boris Johnson, sin dejarnos de lado a su querido Donald Trump. ¡Vaya par gobernando el mundo!

Todos estos atentados con drones, bombas, etc. que Putin dice que Ucrania está realizando en territorio ruso, cerca de los centros neurálgicos, no le están sirviendo de mucho a menos que haya algún factor del que no tengamos constancia sobre el estado real de la guerra. Las amenazas de los Wagner de abandonar el frente son reales y el enfado del líder realmente monumental. Serán relevados por un batallón checheno, está vez mercenarios más vocacionales, por decirlo así. El por qué el líder checheno se mete en este embolado tiene mucho que ver con ese cinturón de sicarios que Putin ha estado tejiendo como estrategia defensiva. Su obsesión (no solo la suya) es tener las fronteras cubiertas con países controlados, dictaduras fieles que se prestan a mantener a sus dirigentes en el poder mediante la represión, para la que cuentan con la diligente limpieza Rusia, que les elimina opositores por el mismo precio. Son los primeros interesados en que Putin no salga del gobierno, lo que les causaría un serio problema.

En el diario El Mundo leemos sobre lo que pasa con la opinión pública rusa: 

(...) los rusos perciben cada vez más cerca el peligro de la campaña militar ante el aumento de actos de sabotaje en territorio ruso, ataques con drones contra depósitos de combustibles y el Kremlin, e intentos de asesinatos como el de hoy contra el popular escritor nacionalista Zajar Pripelin.** 


Putin, por supuesto, responsabiliza de todo lo que pase en Rusia a Ucrania, se muestra como una víctima del país invadido. Ucrania niega la mitad, por no decir la totalidad, de las atribuciones  que Putin le hace. Pero esto es parte del juego ruso de propaganda. Desde el principio se presentaron como víctimas de Occidente, la OTAN, Ucrania.

Pero esta es una guerra confusa desde su inicio. Se han sucedido las destituciones de los responsables del Ejército y ahora es el jefe de los mercenarios el que da un ultimátum y se va de allí ante la falta de munición dejando plantado el frente de batalla. No es lo que acostumbramos a ver en una guerra. Ahora les relevan los chechenos, otra rareza. La gente joven sale de Rusia para evitar que les recluten forzosos. Y ahora nos dicen que Putin necesita una victoria para plantarse al frente del pueblo en la Plaza Roja y contarles algo bueno. Todo es raro.

De todo esto, lo que parece claro es que Putin sigue, pero también que no sabemos cuánto tardarán en estallar algunas cuestiones que se van acumulando. Esta iba a ser una guerra relámpago, cortita, un paseo militar, pero a alguien le fallaron los cálculos de manera estrepitosa. Los ideólogos más furibundos también están en el punto de mira o sus familiares. ¿Raro?

Los ucranianos defienden su tierra, algo que da fuerza de resistencia y motivación, algo por lo que luchar. La mitad de los rusos, en cambio, se preguntarán qué demonios hacen en Ucrania. ¿Cuánto tiempo les va a durar la ilusión por la victoria? ¿Empiezan a estar mal vistos los optimistas de la guerra? ¿Cuántas victorias necesita Putin ante el pueblo ruso para declararse vencedor? ¿Vencedor de qué?

Conforme pase el tiempo, la guerra deja de tener sentido porque la única salida sería borrar a los ucranianos de la faz de la tierra. Lo que llevaría la frontera rusa más allá, sí, pero a otro problema igual o más complicado. Está claro que los ucranianos no van a aceptar un gobierno con un títere de Putin, como ocurre en Bielorrusia. La solución, si es que se puede llamar así, no es esa. El problema es que el absurdo que acumula no permite llegar a solución aceptable por nadie. Los ucranianos no van a dejar su tierra y los rusos no se pueden retirar, lo que crearía una situación de debilidad inadmisible para ellos y peligrosa para los que se apoyan en ella.

Si lo que Putin buscaba era "seguridad", ¡vaya chapuza!

* "GERHARD SCHRÖDER: «¿De verdad serviría de algo distanciarme en lo personal de Putin?»" El Correo 27/08/2023 https://www.elcorreo.com/xlsemanal/personajes/gerhard-schroder-amigo-putin-politica-rusia-gas-guerra-ucrania.html

** "El líder checheno Kadirov mueve a sus hombres hacia Bajmut, cuya toma Putin quería cerrar en los próximos días" El Mundo 6/05/2023 https://www.elmundo.es/internacional/2023/05/06/645695e7e4d4d86a218b45b7.html

sábado, 23 de abril de 2022

El gran ojo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En casi todas las culturas existe un elemento simbólico para representar la vigilancia de nuestros actos, el ojo que todo lo ve. Con diferentes fundamentos mítico-religiosos, la mirada cenital cae sobre nosotros.

Hoy tenemos algo que, lejos de ser simbólico, se nos ha vuelto muy real: la mirada desde arriba. El cambio es que ya no es divina, sino tecnológica. Hoy somos observados de forma masiva desde una perspectiva superior en sentido físico. Es una visión desde arriba, en donde la altura varía desde la cámara instalada en una farola, el dron que nos sobrevuela, el avión que nos fotografía desde varios kilómetros o una mirada desde fuera del planeta, desde un satélite.

Tengo una alumna este año que estaba muy interesada en el uso periodístico de los drones y a la que le propuse que se adentrara en el papel que han tenido en la reciente erupción del volcán en La Palma. En ello está, con resultados interesantes que veremos ya en unas semanas. No hace mucho, se aprobó en mi Facultad un curso sobre "Periodismo de drones", un campo que se está constituyendo en una especialidad informativa y necesitada de regulación y garantías.

Chequeando 5/04/2022

Los drones son solo una forma de esas miradas cenitales que hoy han cambiado ángulo y perspectiva de la mirada. De esta forma se oponen las mirada humanas, que son las que nos transmiten hoy desde cámara y teléfonos, a las miradas verticales que nos llegan desde esas alturas mencionadas, esos ojos celestiales que ya no tienen nada de divinos y sí mucho de tecnología.

La primera página de RTVE.es se nos abre hoy con una mirada desde el cielo, una mirada que nos revela una terrible situación: 

El alcalde de la ciudad de Mariúpol, en el sur de Ucrania, Vadym Boychenko, ha denunciado la supuesta existencia de una gran fosa común en la que han podido ser enterrados entre 3.000 y 9.000 cadáveres. Se ha apoyado en imágenes vía satélite tomadas por la empresa estadounidense Maxar, la misma que difundió las imágenes de la concentración de tropas rusas en la frontera antes de que comenzara la guerra, hace ya 58 días. *

Todos los medios se están abasteciendo hoy de estas imágenes, hasta el momento reservadas a las grandes potencias que las manejaban para usos estratégicos. Sin rebuscar mucho, quizá haya que remontarse a la llamada "crisis de los misiles" de Cuba, con la que se produjo el enfrentamiento, en plena Guerra Fría, de Estados Unidos con la Unión Soviética a cuenta de las bases de misiles creadas en suelo cubano.

Hoy las miradas desde el cielo nos revelan constantemente una perspectiva imposible de lograr desde el suelo, dificultosa incluso para los aviones, que corren riesgo al sobrevolar determinadas zonas de conflicto.

La precisión de las imágenes pone en evidencia las declaraciones de los agentes involucrados. Cualquier cosa que se realice en espacios abiertos puede ser explorada desde el espacio, fotografiada y, si es conveniente, difundida.

Hoy, la mirada espacial —desde satélites o drones— nos muestra los efectos de la desertización al comparar imágenes de las mismas zonas con diversos lapsos de tiempo; las ciudades destruidas por los bombardeos que "no existen" según la potencia que bombardea, pero cuyos efectos son claros.

Uno de los ejemplos de mayor precisión lo hemos tenido con las imágenes de los cadáveres en las calles ucranianas. La combinación de imágenes horizontales, de las cámaras que nos mostraban a ras de suelo los cadáveres, con las imágenes que desde el espacio nos mostraban en secuencias el tiempo que llevaban allí ha sido uno de esos ejercicios reveladores que marcan, junto al dolor, el cerco a las negaciones de lo evidente.

¿Es la verdad la que nos llega desde el cielo? Desgraciadamente, todo lo que el ser humano construye y cuenta está sujeto a las propias imperfecciones, no ya tecnológicas, sino de la manipulación. 

Es en lo que se amparan los propios mentirosos. Sin embargo, el crecimiento de la mentira y la manipulación, desde la "realidad alternativa" y demás lucubraciones sobre la "imposibilidad" de alcanzar alguna "verdad", han obligado a plantearse diversas exigencias para evitar pensar que nada se pueda afirmar. Las formas de verificación han de caminar a la par que las de la posibilidad de engaño. Por eso hay que crear constantemente sistemas, organizaciones, instituciones, etc. de las que nos podamos fiar, entidades comprometidas con la verdad posible.

El papel del periodista ya no es solo informar, sino confirmar, verificar. Él puede ser el camino a la intoxicación de la opinión pública y eso exige una nueva forma de preparación más exigente, dotarle de instrumentos y tecnología capaz de hacer que sus lectores den por buena la información que les llega. Esto es una exigencia.

Las imágenes que hoy obtenemos de cámaras de seguridad callejeras o de entidades privadas, desde las terrazas de las casas mostrando lo que ocurre bajo sus ventanas, desde drones y satélites, etc. tienen un enorme valor que afecta, por el remodelado del espacio informativo en su conjunto, al fotoperiodismo, por un lado, y a las imágenes oficiales, por otro. En un mundo superpoblado de imágenes, la verificación y la privacidad se ven sometidas a prueba.

La mirada desde arriba es muchas veces automática, sin selección alguna; es fruto de la exploración continua, de un mirar sin cese sobre los mismos espacios. Es el cambio, la ocurrencia de algo nuevo en ellos, lo que determina su importancia. Desde el espacio, desde una esquina, solo se ve, pero es la percepción humana la que dará sentido, interpretación a lo que ha ocurrido ante la absoluta indiferencia de la máquina vigilante.

Esta mirada omnipresente de la que ya no nos podemos desprender tiene sus evidentes peligros. Hoy mirar es fijar testimonios, evidencias de lo que pasa que mañana pueden ser utilizadas por otros. Nos dicen que las tropas rusas han ido requisando o destruyendo los teléfonos de las poblaciones por las que pasaban. No han podido hacerlo con los satélites que los sobrevolaban con su mirada activa.

En un tiempo en el que desconfiamos de las palabras, las imágenes parecen querer sustituirlas reafirmando su verdad. Ver para creer, decimos. 

Solidaridad con el pueblo ucraniano


* "Ucrania denuncia una gran fosa común cerca de Mariúpol con miles de cadáveres" RTVE.es 22/04/2022  https://www.rtve.es/noticias/20220422/guerra-ucrania-rusia-mariupol-donbas-combates-jornada-58/2336600.shtml

sábado, 22 de junio de 2019

Teoría del error tonto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como considerábamos ayer en el párrafo final de nuestro texto, cabía la posibilidad de que Donald Trump decidiera dejar que todos dieran un paso al frente para dejarlo expuestos al dar un paso atrás. Y es eso exactamente lo que hizo en un cuando dio marcha atrás frente a su equipo de halcones deseosos de lanzarse sobre Irán.
En un ejercicio insólito de relaciones públicas, Trump se ha presentado como un pacifista convencido y magnánimo frente a los chacales de su equipo, que han quedado a la altura del betún. Trump se ha encargado de dramatizar el suceso al contarlo a los medios. Se trataba de echar carne a los biógrafos y, como han señalado algunos medios, realizó la insólita descripción de su visión del caso:

But between 7 p.m. and 8 p.m. ET on Thursday, as US military personnel in the region made final preparations for the airstrikes, Trump met once more with his advisers and military officials as the minutes counted down to the time of impact. It was the President's last chance to object to the operation and call it off.
"They came in about a half hour before," Trump said of the military brass. "And they said, 'Sir, we're ready to go. We'd like a decision.' I said, 'I want to know something before you go. How many people will be killed, in this case, Iranians?' "
"They said -- came back, they said, 'Sir, approximately 150,' " Trump recalled in an interview with NBC's "Meet the Press." "And I thought about it for a second and I said, 'You know what? They shot down an unmanned drone, plane, whatever you want to call it. And here we are sitting with 150 dead people.' "
"I didn't like it. I didn't think -- I didn't think it was proportionate," Trump said.*



Conmovedor. Los que debe estar a punto de bombardear la Casa Blanca son los Pompeo, Bolton y compañía, tras quedar como los malos de la película. Cuando Hollywood haga la película de esto se tendrá en cuenta para el reparto.
Lo que ha quedado alrededor de Trump es el grupo de optimistas del desastre, una pandilla proclive a liarla. La respuesta de Mike Pompeo, Bolton, Pence, etc. es la de los que tienen una visión épica de las intervenciones norteamericanas en los conflictos. El respeto se consigue a base de fuerza. Estimula la industria y despierta el fervor patriótico. Además, a los que no lo apoyan se les puede llamar "traidores", como ya ocurrió en Vietnam. Estupendo para unas próximas elecciones. Cuando el mundo vea cómo resolvemos los problemas, se soluciona solo lo de Venezuela y Corea del Norte nos vuelve a amar en público.
En la mejor tradición de su peculiar forma de ser, Donald Trump ha aprendido no a delegar, sino a hacer cargar a otros con las consecuencias posibles de las decisiones negativas. La rapidez con la que se ha convertido en el bueno de la película, deteniendo lo que él mismo había puesto en marcha lo hace muy evidente. Inmediatamente se ha puesto al frente del pacifismo.
Lo más sorprendente es lo que podríamos llamar la "Teoría del error tonto". Hemos pasado del "cometieron un error" al "cometieron un error tonto":

"You'll find out," Trump warned, ominously, as reporters peppered Trump with questions in the Oval Office about how he planned to retaliate. "They made a very big mistake."
But pressed further, Trump explained that he didn't just view that "mistake" as a strategic miscalculation that Iran would dearly pay for, but perhaps instead as a mistake of a different variety: an inadvertent error.
"I find it hard to believe it was intentional," Trump said. "I think it could've been somebody that was loose and stupid."*



¡Sorprendente! Es difícil pensar en un político que pueda dar una respuesta así sin inmutarse. Pensar que fue un tonto el que cometió la estupidez de derribar el dron ya que ¿a quién se le ocurriría desafiar de esa manera al todopoderoso Estados Unidos? Debe reconocerse que el argumento es tan sencillo que resulta, como el anterior, conmovedor.
Dicen que Trump no tenía claro el efecto de bombardear Irán, qué es lo que pasaría con esos 150 muertos redondos. No es matemático, pero tampoco tan difícil de ponerse en el escenario. Basta con ver lo que ha ocurrido en la Casa Blanca con los halcones restantes. Lo más probable es que los moderados de los regímenes de la zona quedaran desbordados en cadena mediante una escalada de violencia que sacudiría escenarios más alejados de Irán como respuesta. Al régimen de los ayatolas les basta con elevar la voz y salir a quemar banderas norteamericanas (más banderas de las que ya queman), pero los grupos repartidos por toda la zona tienen capacidad de respuesta para atacar los intereses norteamericanos, en especial los de los aliados más belicistas. No sería inteligente abrir los frentes, pero los que lleguen con la reclamación no serán los más inteligentes, sino los más intransigentes. Las primeras víctimas serían, desde luego, los moderados iranís. Después, ¿quién sabe?


Un bombardeo sobre Irán, cuando se llevan meses apretando las clavijas y jugando con fuego en las tensiones, tendría un efecto muy diferente al de Siria. Rusia ha intervenido a favor del régimen existente y contra adversarios que no disponen de aviación, con una población dividida. El caso iraní no tiene parangón. Es una guerra entre dos países que, además, comprometería a la OTAN, a los aliados europeos que se verían obligados a ver sus bases usadas como parte de las operaciones. Es decir, arrastraría a Europa y se crearía un gran conflicto con Turquía, dando la ocasión a Erdogan a sacar pecho en un momento delicado de su mandato.
Cualquiera que despliegue el mapa de la zona, con varias guerras abiertas sobre el terreno, guerras de incierto final, como Yemen o el caos de Libia, pensaría que echar más leña al fuego es absurdo. Pero eso es lo que hizo Donald Trump cuando se dedicó a desmantelar los acuerdos existentes para ofrecerse como nuevo mediador. El "trato del siglo", tal como pomposamente se considera a lo pergeñado sobre Israel y Palestina, quedaría absolutamente paralizado con una intervención militar sobre Irán en la zona. Ahora se trata de buscar una alternativa sancionadora a Irán por el derribo "tonto" del dron norteamericano.
La Teoría del Error Tonto no puede ser usada una segunda vez. Queda por ver cómo la interpreta Irán, si la acepta como tal o si insiste en que era realmente lo que querían hacer. La Teoría deja en mal lugar al equipo de Trump, que no han sabido tener la penetración aguda de su Comandante. Lo que hagan desde este momento les obligará a descifrar si lo que hacen es solo un "error" o un "error tonto", cuestión peliaguda y para la que no sabemos si están preparados.
Trump ha descargado sobre sus los iranís el error. Quizá el error era ponerlo en marcha. Los drones son para lo que son y la creencia en que toman vista turísticas no es muy factible. Ese momento es una consecuencia de las hostilidades anteriores y de la forma de hacerlo. Es el cántaro que va a la fuente. Al final el conflicto estallará en un "error mal calculado" si no se remedia. ¿Cómo? Esa es la cuestión.
No ha hecho mucha gracia la forma de contar Trump el suceso. El mundo sigue sin acostumbrarse a Trump.



* "Inside Trump's Iran decision: 'I really watched him agonize over this'" CNN 22/06/2019 https://edition.cnn.com/2019/06/21/politics/donald-trump-iran-decision-details/index.html