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viernes, 30 de enero de 2026

Todas las batallas necesitan un himno

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer hablábamos de la manipulación y de los silencios que ocultan, de la forma en que se intentaban romper, las noticias nos ofrecen de nuevo ejemplos con los que romper los intentos de ocultación.

El primero de ellos nos llega desde los Estados Unidos y de lo ocurrido con la inmigración junto a las muertes de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis, sucesos que han despertado la contestación por todo el país. La situación ya tiene letra y música en la voz de Bruce Springsteen, el "Boss":

El cantante Bruce Springsteen ha lanzado la canción "Streets of Minneapolis" en protesta por la violencia de agentes federales de inmigración en la ciudad, que durante este mes de enero ha provocado la muerte de dos ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renee Good.

Springsteen ha explicado en redes sociales que escribió la canción el sábado, la grabó el martes y la lanzó el miércoles como respuesta al "terror estatal" que se vive en Mineápolis.

La obra está dedicada a los vecinos inmigrantes de la ciudad, así como a la memoria de Pretti y Good, mientras la ciudad persiste bajo tensión por los operativos de agentes migratorios y las exigencias de justicia por las muertes.

En el tema, la voz rasposa de Springsteen transmite indignación mientras critica al "rey Trump" y a sus "matones federales", relatando los hechos que condujeron a la muerte de Good y Pretti y cuestionando la versión oficial de los agentes.*


El hecho desborda lo que se llamó hace tiempo "canción protesta", que iba más en la línea de conflicto generacional y se concretaba en hacia actos como la guerra de Vietnam por parte de cantantes y grupos musicales. Aquí la protesta tiene un sentido nítido, muy claro en sus objetivos y señalamientos: la presencia en la calle de ese cuerpo policial federal encapuchado que asesina alevosamente.

Canciones como la de Springsteen tienen la función de unificación de las voces para tratar de vencer al gran enemigo tras el silencio. Hoy más que nunca las guerras de la opinión son decisivas por su alcance al disponer de esas redes, esas "autopistas" de la información, capaces de inundar el espacio comunicativo.

Nos hablaban también ayer de artistas que apoyaban a Trump y sus políticas, pero mucho me temo que han hundido sus propias carreras con las pérdidas de audiencias. No sé si Trump las invitará a fotografiarse con él en la Casa Blanca, pero no tienen comparación con lo que representa el "boss".

Todas las batallas necesitan un himno y en esta es Springsteen quien lo ha compuesto y nos propone cantarlo, hacerlo nuestro.

En las múltiples situaciones de conflicto, la presencia de los cantantes es decisiva. Los actores se han sumado a las protestas, pero no nos invitan a cantar juntos, a sentir las emociones. El canto es un compromiso, un sentimiento compartido, una sensación de fuerza y unidad.

En España, los medios han celebrado la presencia de Rosalía en un concierto por Palestina. Su presencia atrae la atención, pero Rosalía no ha creado un himno, como Springsteen. Ha sumado su presencia a otro fin loable, pero que cesará con el cierre del concierto.

En 20minutos se nos dan algunas claves de lo que ha ocurrido. Tras hablarnos del éxito de su presencia y de que ella consideraba un honor estar allí, el medio nos recuerda:

Hace unos meses, la artista fue duramente criticada por no pronunciarse públicamente sobre la guerra en Gaza. Precisamente, el diseñador Miguel Adrover, rechazó vestirla porque no se había posicionado en el conflicto entre Israel y Palestina. 

Esta situación le dolió mucho, tal y como reveló en una entrevista a El País Semanal: "Respeto mucho el activismo, el real. Pero si un artista está haciendo un disco no puede estar también haciendo un activismo con sentido y, entonces, soltar un story en redes no sé hasta qué punto es frivolizar [...] Me siento mucho más cómoda cuando tengo una conversación de tú a tú con una persona y hablo largo y tendido de algo que cuando hago un story", alegó. **


 

Nadie tiene la obligación obviamente de ese "activismo", pero sí se valoran ciertos actos en determinados momentos. No vamos a interpretar el sentido de lo ocurrido o del cambio, sí valoramos en cambio su presencia activa, más que activista, en ese concierto, su aparición por sorpresa y el aplauso del público.

Lo que vive Estados Unidos es una doble guerra institucional y callejera que exige una toma clara de postura pues las acciones se sustentan en lo ocurrido en las urnas justificando lo que ocurre después, las acciones emprendidas desde arriba. Puede que algunos ya se arrepientan de lo que sus votos han conseguido. Otros estarán muy satisfechos y piden más.

Es triste que las decisiones políticas se basen cada vez más en los movimientos de rechazo o apoyo en las redes sociales, tomadas como reflejo del país. Parece que la presidencia está preocupada por las reacciones populares ante la brutalidad criminal del ICE, que se vuelve incontrolable tras sus máscaras y las versiones oficiales delirantes que les respaldan.

Esto es en gran medida por la incapacidad de controlar las reacciones, ya sean del tipo del himno de Bruce Springsteen o esos conciertos pro Palestina que se producen en diversas partes del mundo o al cómic solidario del que hablábamos ayer para recaudar fondos y tratar de paliar hambre y enfermedades causas por la represión genocida.

A lo que estamos asistiendo y que llaman "nuevo orden mundial" se compone de fuerza bruta y control de las comunicaciones. Esta segunda batalla la están perdiendo claramente, lo que les hace enfrentarse a cómo gestionan la primera, la del uso de la fuerza. 

Como veíamos ayer, tratan de encontrar huecos y tapaderas, silencios que encubran sus acciones. Por eso hay que aumentar la visibilidad de las protestas, como bien saben los habitantes de Mineápolis. Los palestinos no pueden manifestarse, pero para eso está el resto del mundo, para evitar que la brutalidad se camufle o se haga invisible.

Canciones y conciertos, cómics, películas, documentales, camisetas... todo es bueno para hacer que no se olvide. Es la única forma de frenar esta brutalidad.  Springsteen nos ha dado una forma de defensa componiendo y cantando, permitiendo unir voces por todo el mundo.

 

* "Bruce Springsteen lanza una canción contra los agentes de inmigración del ICE por las muertes en Mineápolis" RTVE.es/Agencias 29/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260129/bruce-springsteen-lanza-cancion-contra-muertes-mineapolis-por-agentes-inmigracion/16914627.shtml

** "Rosalía actúa por sorpresa en el concierto por Palestina en Barcelona: "Es un honor subirse a este escenario"" 20minutos/Agencias 29/01/2026 https://www.20minutos.es/musica/rosalia-actua-por-sorpresa-concierto-por-palestina-barcelona-es-un-honor-subirse-este-escenario_6927674_0.html?autoplay

jueves, 25 de mayo de 2023

Como dos falsas gotas de agua

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Este mundo se debate entre una realidad aceptable y una apariencia plástica, manipulable, que cada vez se parece más a aquello de lo que procede y es más difícil de reconocer. Esto provoca inseguridad de diverso tipo. En un mundo reproducible, empaquetable, enviable de un sitio a otro, donde se llega a millones en segundos, que es imparable..., en un mundo así, ¿quiénes somos?

Varias noticias en el día me dejan pensativo, confundido. La primera se me llega a través del diario El Mundo con el siguiente titular "Videollamadas con la cara y la voz clonada de tu mujer para pedirte dinero: las estafas con inteligencia artificial se disparan en China". Aunque luego se matice inmediatamente que ese "se disparan" se trata de "varios casos", lo que se nos cuenta es ya un caso que nos advierte de este extraño presente que se ha plantado ante nosotros. Me sorprende, en primer lugar, el reclamo del "tu mujer", lo que le da a la noticia y a los roles representado un extraño sesgo machista, especialmente cuando el primer caso que se nos cuenta es el de Guo, que recibió el timo con la cara de su mejor amigo. Supongo que lo de la videollamada de la esposa es un reclamo teniendo en cuenta el público receptor de este tipo de artículos. Por cierto, para mayor confusión, la noticia aparece en la sección de "Macroeconomía", lo que nos hace dudar no solo de la realidad, sino del diccionario.

El hecho de que tu cara, tu voz, tus gestos... puedan ser clonados y recreados para que te llegue un mensaje pidiendo dinero es grave. Pusimos el acento cuando se empezó a mostrar esta tecnología en el peligro que saliera el presidente de un país declarando la guerra a su vecino, por ejemplo, o cualquier otra circunstancia de este tipo. Al final todo se ajusta a diferentes escalas, incluidos los estafadores de la vida cotidiana dando sablazos, que son los que le acaban sacando provecho, como se nos cuenta en el diario.

Estas cosas siembran la duda sobre la realidad, tal como la compra venta de votos siembra nuestras dudas sobre los políticos (¿han sido elegidos con votos comprados u honestos?) y la política misma (¿es solo una imitación de una democracia?).

Como profesor, me enfrento el próximo curso a la posibilidad de que los trabajos que reciba hayan sido elaborados por cualquier aplicación instalada en un simple teléfono. ¿A quién debo evaluar? ¿Cómo debo considerar lo que me entreguen si dudo de ello? Sé que hay compañeros a los que esto les motiva mucho, que los convierte en detectives platónicos de la realidad tratando de saber qué es verdad y qué ilusión y engaño, pero no es mi caso. De cualquier manera, nos obliga a enfrentarnos a nuestro trabajo de una manera distinta y, la verdad sea dicha, poco gratificante. ¿Qué haces si desaparece la confianza en lo que tienes delante?

El otro caso significativo de este necesario recelo ante lo que nuestros ojos ven es el de las falsas fotografías semidesnuda de la cantante Rosalía, lanzadas a la red por parte de un cantante deseoso de promocionarse. La posibilidad de simular una realidad de forma tan convincente es un peligro, de la misma forma que era la simulación de imagen, voz y movimiento del caso anterior. Con esta posibilidad se abre la manipulación del otro, que es utilizado para fines diversos y casi nunca buenos.

El caso tiene la trascendencia de su protagonista y permite al malversador de imágenes, al defraudador de realidades adquirir notoriedad en un mundo que necesita inventarse primero y falsearse después.

En un magnífico documental sobre Charles Chaplin que tuve ocasión de disfrutar hace unos días se nos contaba cómo el éxito de Chaplin se tradujo en un sinfín de imitadores que se lanzaban a las pantallas copiando bastón, movimientos, zapatos, chaqueta y todo lo identificable de su personaje. Chaplin demandó a uno de ellos, un tal Charlie Aplin. La defensa de Aplin frente a Chaplin es que no le imitaba a él, sino a un imitador de Chaplin. La genialidad de su abogado compensaba la falta de originalidad del defendido. Eran los inicios de un mundo que se reproducía y multiplicaba en pantallas. Miramos más a las pantallas que a la realidad de la que proceden o no. La Inteligencia Artificial nos preocupa. Pero debería preocuparnos más la duplicación manipulada de los que tenemos delante, Imagen Artificial, con referente real o irreal. Ver para creer, solemos decir. Esto ha adquirido un nuevo e inquietante sentido en nuestro mundo. 

Nos queda un consuelo: sin la realidad no puede existir la imitación, que la necesita de forma parasitaria. El primer interesado en que no desaparezca el original es el que le imita, de cuya notoriedad vive. Pero se puede hacer mucho daño.


* Lucas de la Cal "Videollamadas con la cara y la voz clonada de tu mujer para pedirte dinero: las estafas con inteligencia artificial se disparan en China" El Mundo 24/05/2023 https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2023/05/24/646e32abfdddffa0548b45a2.html