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lunes, 19 de enero de 2026

¿Saldrá Trump de la Casa Blanca?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme pasan los días y hay nuevos acontecimientos, los medios comienzan a tratar algo que parecía impensable y aquí hemos tratado en diversas ocasiones: la posibilidad de que a Donald Trump no le apetezca dejar la Casa Blanca, como está establecido, ante la imposibilidad de encadenar tres mandatos.

Se usa en muchas ocasiones para referirse a un presidente norteamericano la expresión "el inquilino de la Casa Blanca". Por lo que parece, ya empieza a pensarse en que el "inquilino" se sienta "propietario".

Lo tratan con detalle en 20minutos en el artículo titulado "¿Puede ser destituido Trump como presidente de EEUU? Estas son las opciones y los posibles escenarios"* En el texto se contemplan diversas posibilidades, desde que JD Vance se presente con Trump como vicepresidente y luego renuncie a que, sencillamente, se atrinchere y decida convertir la Casa Blanca en El Álamo, que no haya quien le saque, posibilidad no desdeñable. De hecho, el artículo se cierra recordando el asalto al Capitolio por gente armada, a lo que hay que añadir que lo primero que hizo en este segundo mandato fue indultarlos y darles tratamiento de patriotas.

Trump ha puesto el mundo patas arriba y lo de quedarse en la Casa Blanca ya no parece tan descabellado como podría parecerlo hace solo unas fechas. Si ayer hablábamos de las advertencias de psiquiatras del mundo sobre su personalidad narcisista ya en 2017, a día de hoy las preocupaciones van sobre lo que esto supone para la toma de decisiones y, en particular, en cómo se enfrentará a su salida del cargo, si es que esto es posible en su mente.

Las teorías que Trump ha manejado para explicar por qué se encuentra al frente del país tendrán que encajar con las excusas para no abandonarlo. Si miramos las explicaciones podemos vislumbrar lo que puede ocurrir. Alguien que ve su mandato como un designio divino, que se ve a sí mismo como un "enviado", un "mesías" que está ahí para llevar a los Estados Unidos a liderar el mundo, necesariamente tiene que percibir su salida de la presidencia como un "problema", como algo que está por encima de los designios humanos.

Trump se está cargando de tareas que el mundo "necesita". Si no lo hace él, no lo hará nadie, por lo que se considera absolutamente necesario para que se cumpla su destino y el del mundo, ambos fusionados.

Trump, que nunca fue un ejemplo de humildad cristiana, ha actuado en nombre de Dios, que le salvó enviando un ángel. Durante estos años ha vendido biblias y ha invocado a Dios como su asesor presidencial favorito.

El llamado "sionismo cristiano", como tuvimos ocasión de explicar aquí hace unos días, considera que no se han completado las "profecías" y que es necesario ayudar a cumplirlas. Por supuesto, el "nuevo pueblo elegido" es el norteamericano, algo que encandila a una parte importante de su electorado, que asume ese destino marcado desde el inicio de los tiempos.

Todo esto se traduce ahora en la cuestión de si los seres humanos podemos "oponernos" a los mandatos divinos. Eso incluye el desalojo de la Casa Blanca. Como ya expresó (y ahora se entiende mejor) que solo se le puede ganar con trampas, si gana, es que Dios lo quiere y si pierde (en cualquier sentido) es un engañoso triunfo, un fraude.

Pero queda la cuestión de cómo puede perder si no se puede presentar. Y es ahí donde radica la cuestión, el problema real. Necesitará construir un entramado para justificar y explicar que el país, el mundo, necesita que él siga al frente.

Veremos cómo lo hace. Pero no debemos dejar esto de lado por improbable. 

 

* "¿Puede ser destituido Trump como presidente de EEUU? Estas son las opciones y los posibles escenarios" 20minutos 18/01/2026 https://www.20minutos.es/internacional/puede-ser-destituido-donald-trump-como-presidente-eeuu-estas-son-opciones-posibles-escenarios_6922640_0.html

martes, 28 de octubre de 2025

El tercer mandato

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En varios textos anteriores (ayer mismo) hemos hablado del "riesgo" de que Trump se "presentará" a un tercer mandato presidencial. Ya tenemos ese tema ofrecido por RTVE.es citando al propio Trump en su interés por seguir en la Casa Blanca.

Se nos dice lo siguiente al respecto:

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado que le "encantaría" optar a un tercer mandato como presidente del país a pesar de que la Constitución lo impide. Sin embargo, ha respaldado la idea de que su actual vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, formen una candidatura para los comicios de 2028. En la opinión del mandatario estadounidense, este tándem sería "imparable".

Trump ha afirmado a los reporteros a bordo del Air Force One, antes de llegar a Japón, que le "encantaría" presentarse por tercera vez y asegura que tiene los "mejores números" en las encuestas. Estas declaraciones no le han impedido apoyar a Vance como futuro candidato presidencial y a Rubio como aspirante a vicepresidente en 2028. El presidente estadounidense ha descartado como tercera opción postularse para

Rubio, que se encontraba presente durante estas declaraciones, sonrió al ser propuesto por Trump, pero ha evitado hacer declaraciones al respecto. La pregunta fue hecha después de que Steve Bannon, exasesor suyo, aseguró en una entrevista que ya hay un plan para que Trump pueda estar otro mandato en la Casa Blanca. Esta posibilidad está prohibida por la 22ª enmienda de la Constitución estadounidense.* 

Si está Steve Bannon por medio, debería vigilarse especialmente esa posibilidad. Bannon es el que ha "montado" la "ultraderecha europea" tras hacerlo con la norteamericana. Si Bannon le ofrece un plan suficientemente "atractivo" a Trump habrá que tener mucho cuidado, porque a lo mejor no se trata de tener un "tercer mandato", sino de prolongar el segundo, por extraño que nos pueda parecer.

Todo lo que ocurre en Estados Unidos desde que está Trump es "extraño", incluso lo es para muchos norteamericanos que van reaccionando una vez entendido que la "extrañeza" es un estado peligroso si se queda ahí. Jugar con el interés por un tercer mandato puede actuar como un cebo para atraer ideas, posibilidades.

¿Estarían los Estados Unidos dispuestos a aceptarlo o llevaría más allá de un enfrentamiento "verbal"? Si se aceptan, como están aceptando muchos, la excepcionalidad del mandato sobre su condición de "elegido", no solo por las urnas, sino por el dedo supremo, ¿puede aceptarse un tercer mandato? O, precisando más el argumento, con la idea de "MAGA" y de ser un enviado para que se cumpla ese destino, ¿sirven de algo las leyes humanas o considerarse un mero tecnicismo?

Si no estuviéramos hablando de Trump y tipos como Steve Bannon, podríamos pensar que se trata de una frivolidad. Nada es frívolo con Trump o quizás la frivolidad es tan intensa y extensa que nada puede escapar a ella.

La cuestión esencial es que Donald Trump es la punta de un iceberg de gigantescos intereses de muy diversa naturaleza. A lo mejor empiezan ya a normalizar esa idea del tercer mandato. Decir que es "imposible" puede ser realmente otra frivolidad que, por no creerla posible, acabe produciéndose aludiendo a un "estado de necesidad".

Quizá el titular de RTVE.es nos lleva en una dirección equivocada al poner el énfasis en el "pero", dando por excluido el tercer mandato. Pero para alguien que está invadiendo estados y ciudades invocando leyes centenarias pensadas para situaciones extremas, el universo de posibilidades puede ser más amplio que para el resto.

La prensa se divide en los que lo consideran una balandronada y los que saben que cuando Trump quiere algo, no para hasta conseguirlo. Queda mucho mandato por delante. Lo importante es saber cuánto-

 

* "Trump afirma que le "encantaría" optar a un tercer mandato en 2028, pero apoya el tándem Vance-Rubio" RTVE.es / Agencias 27/10/2025  https://www.rtve.es/noticias/20251027/trump-tercer-mandato-2028-apoya-tandem-compuesto-vance-rubio/16788829.shtml

sábado, 2 de agosto de 2025

El agresivo presidencialismo de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Al mundo no le es fácil sustraerse a los actos y palabras de Donald Trump, que es algo más que presidente de los Estados Unidos. La variedad de titulares y frentes nos hacen ser plenamente consciente que su presidencia establece nuevos límites y funciones que anteriormente no habían sido explorados.

Lo primero que el noticiario de RTVE.es nos contaba era el envío de dos submarinos nucleares hacia Rusia y la amenaza sobre el fin de la guerra en Ucrania, sobre cuyo desarrollo no ha dejado de actuar en una dirección u otra según soplaran los vientos del momento.

Como reconocen muchos, el problema con Trump no es solo lo que hace o puede hacer sino la enorme incertidumbre que genera. En un mundo que se ha convertido en "mercado", la incertidumbre es el mal que temen las corrientes de intereses que lo recorren.

Nos quedamos en lo anecdótico, como que se quede con una medalla deportiva o decir que no le molestaría ser "papa", pero lo malo está tanto en lo que hace como en lo que los demás piensan que pueda hacer. Ese es el rasgo más daño hace y por el que le temen. Nada parece que pueda fijarle límites y él se mueve en todas direcciones. El problema es que lo hace fuera del marco de su país y sus efectos llegan hasta los confines del planeta en todos los órdenes.

Me llama la atención un párrafo de Marshall McLuhan, profeta de tantas cosas, sobre lo característico de la presidencia norteamericana en su "Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano" (1964). En el inicio de la obra, señala que

Aparte de la monarquía, la Revolución Norteamericana no tenía ninguna institución legal medieval que descartar o erradicar. Por otra parte, muchos han sostenido que la presidencia estadounidense se ha vuelto mucho más personal y monárquica de lo que pudo ser nunca ningún monarca europeo.* 

El problema con Trump no es solo que sea "más personal y monárquica", sino que a esa idea de poder "absoluto" se añade la imprevisión, por no utilizar otras expresiones más duras que pongan en cuestión su forma de funcionar. Siempre hemos sabido del "personalismo" de la figura presidencial norteamericana, pero Trump le ha dado un peligroso sentido nuevo cuando puede amenazar desde su propia percepción distorsionada del poder.

Antes de que llegara por segunda vez al poder, nos llamó la atención una respuesta que dio en 2002 a preguntas sobre su película favorita, Ciudadano Kane. Quién seleccionó a Trump para hablar de Kane sabía lo que hacía. Trump no entendía, según contestó, para qué servía el poder si no se divorciaba; el poder es precisamente lo que te permite tener lo que quieres.

Me pareció en su momento que la respuesta dejaba al descubierto la mentalidad de Trump: ¿de qué te sirve ser presidente de los Estados Unido, el país más poderoso del mundo, si no puedes conseguir lo que quieres? Y ese "lo que quieres" no tiene límites ni matices.

Hoy Trump tiene el poder absoluto y, con él, posee la "verdad" absoluta, algo que se produce cada vez que nos explica el funcionamiento del mundo que controla. El mundo según Trump es sencillo: lo bueno es obra suya; lo malo de los demás.

Dos noticias superpuestas en el diario El País nos muestran dos caras de Trump: "EE UU envía dos submarinos nucleares a zonas cercanas a Rusia" y "Trump despide a su responsable de Estadísticas Laborales por los malos datos de empleo en julio". La primera, se nos dice, responde a las palabras despectiva que el expresidente ruso, Dimitri Medvédev, le ha dedicado. Trump, que no deja de insultar a media humanidad, responde enviando submarinos nucleares con el riesgo que supone de adentrarse en un conflicto. El despido de la responsable de las estadísticas del paro norteamericano, señala, forma parte de una conspiración política que supone aportar datos negativos. No es la primera vez que aplica estos argumentos conspirativos para tapar los efectos negativos que puedan producir sus acciones.

Ambas noticias forman parte de esa mentalidad absolutista, arbitraria y sin límite que le caracteriza y que McLuhan anticipaba como posibilidad. Al no tener esos modelos autoritarios, el sistema presidencialista norteamericano se muestra en toda su crudeza y arbitrariedad.

Una de las clásicas críticas al modelo democrático hacía hincapié en el peligro de "elegir mal", de que el "pueblo" fuera víctima de los demagogos. Trump se enfrenta diariamente a los poderes de equilibrio, de la prensa a los jueces, pasando por los que se le oponen en ambos partidos, contra los que arremete a la más mínima. Lo preocupante son los "apoyos" populares que cosecha y le siguen como a un iluminado, 

Los grandes poderes económicos tienen claro qué buscan y encuentran, aunque cada vez sea más difícil tener planes con tanta variabilidad e incertidumbre. Pero ¿qué saca el pueblo? Eso es lo que está poco claro y cuando las cifras del desempleo aumentan, según Trump, es una conspiración.

Trump no ve límites a sus actuaciones. El mundo es su escenario. Presiona, amenaza, cambia de opinión constantemente. Eso no es bueno para nadie. Es lo que McLuhan supo ver como problema de la institución presidencial, que podía traer un "presidente absoluto". Había que esperar a que apareciera el peor presidente para comprobarlo.

domingo, 20 de julio de 2025

Balance de 6 meses de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nos recuerdan que Trump lleva ya seis meses en la Casa Blanca. Seis meses es un periodo en el que a los medios les gusta pararse y echar la vista atrás. Luego llegarán los años y otros periodos de tiempo a los que concedemos un valor para la evaluación. En Estados Unidos le dan importancia, por ejemplo, a los cien primero días de mandato, que consideran deben dejar ya huella sobre su posterior recorrido.

Trump no necesitó cien días. En apenas unas horas en la Casa Blanca ya le vimos en su firmar frenético de órdenes con las que puso el país (y el mundo) patas arriba. No todo le ha salido bien (en sus propios términos, claro) y tiene abiertos diversos contenciosos nacionales, internacionales y personales, como el caso Epstein, que le ha puesto frenético al irse los medios por una línea que parece no controlar.

No es fácil realizar una correcta evaluación de esos seis meses. Hay efectos directos de sus medidas, pero también hay muchos movimientos incontrolados, efectos secundarios, para bien y para mal.

En RTVE.es, Uxía Pérez sintetiza así el balance de lo ocurrido en este periodo:

En su primer día al frente de la Casa Blanca, Donald Trump prometió que Estados Unidos sería "más grande, más fuerte y más excepcional que nunca antes". Su advertencia, de acuerdo con los ideales republicanos, no se quedó corta. Después de seis meses sentado en el Despacho Oval, ha forzado al máximo la maquinaria del Estado para ajustarla a sus deseos mesiánicos y, para ello, ha hecho caer a cualquiera que lo desafiara, incluyendo a quien le catapultó hasta la presidencia y que durante meses fue su mano derecha. Con o sin Elon Musk en Washington, la nueva Administración ha proseguido con lo prometido: recortes, deportaciones y aranceles. Pero lo que se le resiste es uno de sus pronósticos más optimistas de la campaña. Aseguró que acabaría con los conflictos en sus primeras 24 horas. Tras tomar posesión, cambió la fecha a 100 días, y, medio año después, la paz, tanto en Gaza como en Ucrania, sigue sin llegar.*

Que desde que Trump está en la presidencia se hayan multiplicado los conflictos y las muertes en Oriente Medio, con un Benjamín Netanyahu que cree que le ha tomado la medida a su ego (como, por ejemplo, con la entrega de la copia de la carta pidiendo el Premio Nobel de la Paz para él) mientras hace lo que quiere.

Recordarle a Trump que prometió paz en 24 horas tras su elección es ponerle contra la pared, pues son esos detalles los que le importan. Cuando Trump promete algo de este tipo pone en juego lo que él considera lo más importante, su propia imagen, lo propio de un narcisista. No hay que tomarse a broma su idea de ser el "mejor presidente de los Estados Unidos", que "le gustaría ser Papa" o que deben esculpir su rostro en el Monte Rushmore o sus insinuaciones de un tercer mandato, algo prohibido por la propia Constitución norteamericana.

Trump no llegó a la Casa Blanca por un golpe de estado; llegó por el voto de decenas de millones de norteamericanos. Trump prometió gran parte de lo que vemos. Los votantes le aceptaron sus baladronadas y sus promesas, sus insinuaciones. Cuando le votaron por segunda vez ya conocían el episodio del asalto armado al Capitolio para impedir que Biden tomara posesión, negándole haber ganado las elecciones, un discurso que asumieron de Trump, que consideraba que era "imposible" batirle en las urnas.

Una parte mayoritaria del pueblo norteamericano le ha comprado sus discursos sobre racismo y xenofobia; ha creído en una conspiración mundial para invadir lentamente los Estados Unidos; ha aceptado la idea de que la Unión Europea se creó para "j..." a los Estados Unidos; le han comprado su forma de tratar con otros países mediante el chantaje arancelario, de "vender" la defensa como un producto rentable para Estados Unidos...

El problema real de Trump es que tiene detrás a millones de ciudadanos norteamericanos que aplauden sus prácticas haciendo suyo el principio de que tener el poder da privilegios, que eso de los derechos son tonterías de débiles para acomplejar a los fuertes, "moral de débiles", una idea nietzscheana que él ejecuta intuitivamente.

Trump tiene fecha de caducidad; el problema está en el cambio experimentado por la sociedad norteamericana, un cambio que se debería analizar por el efecto del cambio en el futuro, pero especialmente por las imitaciones y expansiones que están ocurriendo.

En La vanguardia se generaliza la idea de que Trump está en caída libre. Así afirman o, más prudentemente, se preguntan algunos de sus articulistas. Sin embargo, eso supondría movimientos preocupantes tanto por sus posible reacciones a la crisis como por la crisis que se produciría para el relevo. Han pasado solo  seis meses, pero ¿quedaría en evidencia Trump por casos como el de Epstein o las burlas de Putin o Netanyahu?

En estos seis meses de segundo mandato, Trump ha tomado la exhibición de la fuerza como forma de gobierno. Amenazas, chantajes, arbitrariedades son su marca de identidad en lo personal y en lo político, la transferencia de su personalidad a su reino, los Estados Unidos. Trump no es político, solo quiere ser poderoso. Esto quiere decir que las normas, derechos, etc. son percibidos como obstáculos que debe eliminar sin complejos.

El ejemplo de los aranceles de castigo a Brasil por la "persecución" al golpista Bolsonaro es claro. Trump actúa desde el trono que le da la presidencia. Ya sea por mandato divino o de la otra forma de divinidad, es decir, su ego, no hay distancia entre deseo y realidad.

Universidades, medios, empresas... le temen. Lo hacen porque saben que no existe un marco limitador, que Trump representa el absolutismo moderno en su forma más arbitraria y exhibicionista. Trump interviene en las guerras del mundo y en la fórmula de la Coca-Cola; interviene en las fronteras declarando criminales natos a quienes las cruzan y cambiando el nombre de los mapas. En su visión enferma, es imprescindible para que el mundo funcione como debe.

Han pasado solo seis meses. Sí, la falta de acuerdo en las guerras, en frenar a Putin y Netanyahu, la guerra arancelaria contra el mundo... son importantes. Pero lo es más que no haya una respuesta clara contra Trump y lo que representa. No la hay dentro de Estados Unidos ni fuera. Enfrentarse a alguien que no tiene límites causa terror por la incapacidad de saber cuál será su próximo movimiento.

No, Trump no va a traer nada parecido a una "paz" en ningún orden. Se están reforzando los regímenes autoritarios y se abren otros que le imitan. Los cambios son más profundos de lo que pensamos y pueden cambiar las relaciones con los Estados Unidos por todo el mundo.

Trump ha sobrevivido a casi todo, pero ¿podrá sobrevivir a sí mismo?

 

* Uxía Pérez "Guerra comercial y falta de acuerdos de paz, balance de los primeros seis meses del regreso de Trump" TRVE.es 20/07/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250720/guerra-comercial-acuerdos-paz-seis-meses-trump/16663214.shtml

jueves, 3 de octubre de 2024

Los límites de la presidencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Podía hacer Donald Trump lo que le diera la gana por el hecho de ser presidente? La respuesta se centra en un concepto, el de "inmunidad" y en la forma en que sea interpretado. A Trump le va mucho en ello y aboga por el uso más amplio del concepto. A los demás les compete demostrar que Trump abusó de lo que está pensado para otras formas y fines.

En RTVE.es nos informa de la batalla legal en marcha y contra reloj por tratar de poner las acciones de Donald Trump, todavía presidente pues no se había hecho el relevo, algo que el propio Trump trató de evitar, Se nos dice

"Trabajando con un equipo de conspiradores privados, el acusado actuó como candidato cuando utilizó múltiples medios criminales para perturbar, mediante fraude y engaño, la función gubernamental mediante la cual se recolectan y cuentan los votos, una función en la que el acusado, como presidente, no tenía ningún papel oficial", sostiene el fiscal especial a cargo de la investigación.

En un informe de 165 páginas, los fiscales estadounidenses afirman que Donald Trump actuó fuera del ámbito de sus funciones como presidente cuando presionó a funcionarios estatales y al entonces vicepresidente Mike Pence para tratar de anular su derrota en las elecciones. En concreto, trató de revertir los resultados electorales legítimos en siete estados que había perdido: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Nuevo México, Pensilvania y Wisconsin. Esos esfuerzos, añade la Fiscalía, tenían como objetivo "el engaño".

De ese modo, intenta desmontar el argumento de que gozaba de inmunidad presidencial y, por el contrario, asegura que actuó en una capacidad privada. "Aunque era el presidente en ejercicio durante las conspiraciones denunciadas, su plan era fundamentalmente privado", dice el texto, según el cual ninguna de las acciones de Trump en ese momento eran inmunes a una eventual persecución.*


La oposición "público / privado" es esencial en el caso, pues parece evidente que Trump actuó en su propio interés y no en el del país, por más que él opine lo contrario. La palabra "revertir" da cierto empaque al más llano concepto de "manipulación". Trump intento cambiar el sentido del voto y alcanzar la victoria de forma fraudulenta y seguir así en la Casa Blanca, al frente del país.

Para nada puede decirse que actuó como "presidente", pues el primer deber de un presidente es respetar y hacer respetar las normas y bases de la democracia. Hizo, en cambio, lo contrario. No solo trató de manipular los votos de los estados, sino que incitó al asalto al parlamento, con muertes como consecuencia, tratando de impedir los actos de relevo y toma de posesión del nuevo presidente.

Creo que esto es más que evidente para quien lo quiera ver. Sin embargo, no solo sus abogados trabajan en sentido contrario —lo que es comprensible— sino que hay decenas de millones de personas que consideran verdadera la justificación de Trump para hacerlo: Trump defendía la democracia americana de los ataques demócratas, piensan y repiten.

Lo que se pone sobre la mesa con todo esto son los valores fundamentales de la democracia, sus postulados teóricos y prácticos, Sitúan, por decirlo gráficamente, a los Estados Unidos en el nivel de la Venezuela de Maduro. Ambos son ejemplos de la perversión del poder. Afortunadamente —y por ahora— la definición institucional de los Estados Unidos está medianamente clara por más que personajes como Trump quieran modificarla en su propio interés.

La teoría trumpista de la inmunidad es una forma clara de admisión de los hechos. No se debate tanto que ocurrieran o no, ya que hay evidencias más que suficientes. Lo que se debate es la teoría del poder "absoluto", por encima de la ley, de un cargo como es la presidencia del país. A Trump le sobran las leyes, las instituciones, cualquier idea de "equilibrio". Su idea del poder es enfermiza, patológica, y absoluta personalista. Quizá incluso "personalista" sea excesiva en este caso; es "trumpista", pues no es extensiva a otros presidentes, sino que queda reservada en exclusiva a su persona. Trump es Trump.

Cada día que el mundo se complica más, el peligro de que Trump llegue a la presidencia de nuevo eleva en riesgo. Él se presenta como el "gran arreglador", como la persona que evitará todos los peligros, riesgos, etc. haciendo que el mundo fluya en paz bajo su "reinado", que debería extenderse hasta su último suspiro, por encima de plazos o cualquier otra limitación temporal.

Es más que probable que Trump considere "necesario", bueno para el mundo, que ocupe la Casa Blanca. Eso es parte de su problema... y el de todos.

The New York Times

 * "La Fiscalía presenta pruebas de que Trump usó "medios criminales" para revertir los resultados electorales de 2020" RTVE.es 2/10/ y 3/10/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241002/fiscalia-pruebas-trump-medios-criminales-revertir-resultados-elecciones-2020/16271958.shtml

sábado, 18 de noviembre de 2023

Sánchez a prueba

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La cara de Pedro Sánchez mientras realizaba la promesa constitucional decía bastante. Mostraba cansancio, que es algo del pasado, pero sobre todo preocupación, que es algo hacia el futuro. Lo que le ha costado conseguir los votos para ser investido presidente puede haber sido un juego de niños en comparación con lo que tiene por delante, una legislatura que le puede parecer eterna.

Comienza ahora la realidad del cambalache, es decir, el reparto de concesiones y la manifestación de los pactos como hechos concretos, sacados a la luz por la necesaria acción y que va a irritar a alguien más que a la oposición. Hay demasiadas voces manifestando su oposición a lo construido por Sánchez para mantenerse en el poder, algo que puede costar caro en sentidos que todavía se nos escapan y van más allá de los altercados en las puertas de Ferraz y otras sedes socialistas repartidas por toda España.

Sánchez se ha metido en demasiados problemas y ahora empiezan a aflorar. Me refiero a los tantas veces señalados problemas con sus socios.

La oposición es doble, como ocurrió en la pasada legislatura. La oposición oficial, la del PP y demás partidos del centro y la derecha, es la más fácilmente detectable; es pública y busca hacerse notar. La más problemática es la otra oposición, la interna, en manifestaciones que van ahora desde el independentismo a los sectores a su izquierda, a los que las maniobras de meterles entre medias Sumar no va a debilitar y adquieren con este nuevo estado una también nueva forma de beligerancia.

Antena 3 nos deja el siguiente titular en esa línea de conflictos: "Los nacionalistas vascos auguran una legislatura "muy complicada" y aprovechan la amnistía para defender un referéndum en el País Vasco". Allí explican: 

Los independentistas alardean de tener en su mano esta legislatura y no van a dejar que esta oportunidad pase. Insisten en que la estabilidad de este gobierno dependerá del cumplimiento de Pedro Sánchez. Tanto Esquerra como Junts dicen que sus votos no serán en balde y confían en que este acuerdo les acerque más a la independencia de Cataluña porque ambos no van a renunciar a la celebración de un referéndum de autodeterminación, ya que el objetivo sigue siendo separarse de España.

Los 'sí' de este jueves en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Pedro Sánchez, se empiezan a convertir en "ya veremos" debido a las advertencias de los independentistas catalanes. "Si no cumplen los acuerdos, el señor Sánchez tendrá que buscar el soporte por otro lado", ha dicho Miriam Nogueras en una entrevista en SER Catalunya. Aunque incluso dentro de Junts existe división y hay a quien les cuesta creer que ese sueño de la independencia se convierta en realidad. Ponsatí dice que "aceptar la insumisión que nos quiere imponer España nos aleja de la independencia".* 

Me imagino que muchos estarán ya pensando con qué recursos cuenta Sánchez para evitar lo inevitable, que los independentistas le pidan abrir el camino a la independencia. Quizá no ha visto en el diccionario qué significa "independencia", "independentismo" e "independentista" o "autodeterminación", "referéndum"; quizá tampoco conoce sus reivindicaciones y que no se caracterizan precisamente por su amor a España, se vean dentro o fuera de ella. Quizá no se acuerde que el día en que lo puedan conseguir unos reivindicarán Navarra y otros los "países catalanes", quedando poco de la España que se formó hace siglos. Me temo que hay demasiada política y muy poca historia ni sentido común o visión de futuro.

Lo más curioso del caso es que el poder que tienen estos grupos minoritarios se debe exclusivamente a la incapacidad de ponerse los demás de acuerdo y, especialmente, al empeño en la destrucción de un centro político fuerte que pudiera servir para evitar los pactos con los extremos. Pero ambos partidos se han empeñado en la destrucción de un posible centro que, como tienen otros países, evita el chantaje de las minorías.

La política española, de esta forma, se basa no en los acuerdos, sino en el chantaje de los cuatro votos que tienen los grupos minoritarios

Los de Podemos también se han lanzado a pedir y con su estrategia de amenaza se sitúan en los límites junto a los independentistas. Como juegan con el republicanismo y el federalismo como horizonte, pues tampoco les parecen muy mal estas cosas. Todo lo que sea romper en esta línea les parece un avance.


El titular de Raúl Piña en El Mundo da cuenta de lo que pasa en estos primeros momentos tras la toma de posesión: "Díaz dinamita la relación con Podemos, que exige un canal directo con Sánchez "si quiere nuestros cinco votos"". La respuesta de Belarra es clara: "Los ministros de Podemos los elegimos en Podemos" y propone a la anteriormente defenestrada Irene Montero. Y esto no ha hecho más que empezar.

Con la amenaza constante de dejarle en la estacada, Sánchez debe tener una imagen muy elevada de sí mismo —o muy pobre de los demás— para creer que va a poder superar lo que tiene por delante que es algo más que "sangre, sudor y lágrimas". Si cree que puede controlar la situación, la realidad se encargará de ponerle a prueba.

Por delante tiene algo más que un infierno en casa. Lo tiene dentro y fuera. El sistema político español hará que los más radicales dentro de las autonomías presionen a los más moderados para reducir su peso político y robarles votos. Eso significa que necesitarán cobrar pronto las deudas a Sánchez para evitar que se les coman. Ante esta presión, ¿qué hará Sánchez?

Por parte de la derecha, ya el PP se ve desbordado presionado por Vox y la reaparición de grupos extremistas que le desbordan en los actos callejeros, de los que se tendrá que alejar para evitar que desde la izquierda le acusen de radicalismo y violencia, como ya está ocurriendo.

Las nuevas concesiones a los independentistas que irán saliendo a la luz según el calendario que le hayan impuesto a Sánchez marcarán el paso de la legislatura y la contestación al gobierno. Lo malo es que muchas de las acciones que se van a realizar pueden ser irreversibles. Lo que sea de esta naturaleza necesariamente deberá ser un acuerdo constitucional y eso parece difícil.

¿Tiene Sánchez algún plan B de supervivencia? ¿Lo tenemos el resto? 

 

* Ángela Clemente "Los nacionalistas vascos auguran una legislatura "muy complicada" y aprovechan la amnistía para defender un referéndum en el País Vasco" Antena 3 17/11/2023 https://www.antena3.com/noticias/espana/nacionalistas-vascos-auguran-legislatura-muy-complicada-aprovechan-amnistia-defender-referendum-pais-vasco_202311176557a27e32499c000148c976.html

sábado, 31 de diciembre de 2022

Trump, el tío Ben y los impuestos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No me da mucha pena acabar el año hablando de Donald Trump. Trump no solo es un mal pasado, sino un peor futuro, pues si fuera reelegido después de todo lo que sabemos que ha hecho y ha dicho, el futuro de cualquier versión aceptable de la democracia en Estados Unidos y, por imitación, en otros países sería algo peor que incierto. Un pueblo que eligiera por segunda vez a Trump no tendría perdón a los ojos de la Historia, sí, con mayúsculas. La influencia de los Estados Unidos en el mundo, para bien y para mal, es grande. En este segundo caso, sería deplorable.

Un Trump llegado por segunda vez a la Casa Blanca sería la confirmación del error persistente que fue su elección como presidente. Con un mandato de exhibición narcisista, con todos los socios mundiales contando los días que le faltaban para terminar su mandato, la perspectiva de una nueva elección es aterradora. Si "segundas partes no fueron buenas", según reza el dicho, la segunda parte de Trump sería aterradora.

The New York Times

Para evitar esa tentación posible, los poderes norteamericanos tratan de dejarlo en evidencia ante el pueblo elector. Se trata de aclarar su participación en el asalto, un verdadero intento de golpe de estado, al Capitolio del 6 de enero, para evitar el nombramiento de Joe Biden. Pero a ello le siguen todos los frentes, en especial el de los impuestos y los de los fondos oscuros de sus negocios. Hay declaraciones de presiones sufridas diciendo que "solo" necesitaba algunos miles de votos para ganar un estado y otras de corte similar. Ahora sale a la luz un nuevo dato por el que se ha luchado en diversos frentes desde que salió, sus declaraciones de impuestos, un secreto que Trump pensaba bien guardado si seguía en la Casa Blanca. Ya hemos mencionado en varias ocasiones aquellas palabras suyas en un documental previo a la llegada al poder: "de qué sirve ser poderoso si no lo ejerces". Eso se llama "privilegio" y la idea narcisista de que se perpetuaría en la Casa Blanca porque nadie podría ganarle ayudó a que bajara la guardia.

En RTVE.es se nos da cuenta de los problemas de Trump con los impuestos: 

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump (2017-2021) pagó cero dólares en impuestos federales en 2020, año en el que perdió los comicios para su reelección. 

Los datos salen después de que un comité del Congreso de Estados Unidos haya publicado este viernes las declaraciones de impuestos del expresidente Donald Trump de los últimos seis años, incluidos los cuatro de su mandato (2017 - 2021), cerrando así cerrando un largo litigio con el republicano, quien aspira a ser el candidato presidencial de su partido en 2024.

Trump había solicitado al Tribunal Supremo que sus declaraciones se mantuvieran en secreto, pero la máxima instancia judicial estadounidense rechazó el pasado 22 de noviembre su petición.

“Un presidente no es un contribuyente ordinario. Tiene poder e influencia a diferencia de cualquier otro estadounidense. Y un gran poder conlleva una responsabilidad aún mayor", ha dicho en un comunicado el presidente del comité, el congresista Richard Neal.

Según la revisión hecha por medios locales, la documentación publicada, con centenares de hojas, revelaría que el expresidente pagó muy poco en impuestos sobre la renta durante los años en los que estuvo en el Gobierno.* 

La aplicación de la "doctrina Spiderman" (un gran poder conlleva una gran responsabilidad) es lo opuesto a la doctrina Trump: "un gran poder conlleva una gran tranquilidad, por no decir impunidad". Los historiadores señalan que la frase no fue una invención del "Tío Ben", sino que viene de la época de Damocles, pero en este caso, Trump es más cerca de ser un súper villano de Marvel, que del mundo griego.

¿Caerá Trump, como algunos gánsteres, por los impuestos? ¡Cuidado con los impuestos!

En el Independent en español, Andrew Feinberg, con el titular "Trump se pronuncia tras la publicación de sus declaraciones de impuestos", nos explica las reacciones del ex presidente: 

Dijo que la publicación de sus declaraciones para los años 2015 a 2020 “acarreará cosas horribles para tanta gente” y causará que las divisiones en los Estados Unidos “empeoren mucho”.

“Los demócratas radicales de izquierda han convertido todo en un arma, pero recuerden, esa es una peligrosa calle de doble sentido”, dijo el expresidente. También afirmó que las declaraciones muestran que ha sido “orgullosamente exitoso” e ilustran la forma en que ha sido “capaz de utilizar la depreciación y otras deducciones fiscales como incentivo para crear miles de puestos de trabajo y magníficas estructuras y empresas”.** 

Las declaraciones tienen dos claves. La primera es la amenaza, claramente. Trump amenaza con "sufrimientos" y "división". Eso se traduce en más movimientos a través de los medios afines y las redes sociales incitando al desorden, señalando que es una "víctima". Pero la segunda clave es más interesante, la del "éxito". Trump se ha presentado siempre como el paradigma del éxito, la cumbre de la idea del hombre que se ha hecho a sí mismo a través de los negocios. La riqueza es la demostración, en clave de éxito, de esa autoconstrucción que le lleva hasta la cima del mundo, la presidencia de los Estados Unidos. Trump no es un demócrata ni puede serlo; desde su narcisismo patológico, ha sido su fuerza y esfuerzo lo que le ha llevado, de éxito en éxito, hasta alcanzar ese trono que se merece él solo y nadie más. Hay algo en su forma de pensar que le impide aceptar que su destino pueda estar en manos de los otros... pero a eso se le llama "democracia". Es entonces cuando Trump usa su "éxito" para convencer a las masas de votantes: su éxito les llevará a ellos al suyo. Por eso esa alusión final a que su riqueza ha servido "como incentivo para crear miles de puestos de trabajo". Es la doctrina de la concentración de la riqueza y del descenso en cadena de la riqueza, desde las cumbres hasta el pueblo llano. Hacen falta ricos porque ellos crean puestos de trabajo. ¿Les suena?

Sin embargo, las sombras sobre el éxito de Donald Trump han sido muchas y el hecho de que ocultara sus datos de impuestos va más allá del fraude fiscal. Es el temor a que se vean su "cuentas", las de sus empresas y no haya dinero que ocultar, sino dinero no ganado. A Trump no le preocupa defraudar, le preocupa que se vea que sus empresas no han sido todo lo exitosas que ha dicho que eran. Le preocupa mostrarse o ser percibido por los demás como un fracasado. Desde esa perspectiva del fracaso, toda su retórica del éxito y del dinero en cascada se desmorona. Trump no solo vive lujosamente, sino que necesita mostrar su lujo, necesita que los demás vean en él ese efecto en cascada.

La publicación de sus declaraciones de impuestos es un fuerte golpe. Ahora quiere transformarlas en algo "positivo" (ingenio e ingeniería declarativa), pero de ser así ya lo habría hecho él antes. Si no lo hizo y luchó en cambio porque no se publicaran es porque sabía que iban a revelar más de lo que quería dar a conocer.

La responsabilidad de un presidente es clara: debe ser ejemplar, usar bien sus posibilidades y ser honestamente transparente. En la visión de Trump sucede al contrario. No hay privilegio que no deba ser usado, si no ¿de qué sirve ser presidente? Frente a la responsabilidad, la impunidad y el privilegio.

Hace mal el ABC al titular como si esto fuera una guerra de unos contra otros. La guerra es contra una forma de interpretar la democracia como si fuera una monarquía absolutista y despectiva. Lo que se juegan los Estados Unidos (y gran parte del mundo) es algo más que una declaración de impuestos. El hecho de que siga habiendo millones de electores que siguen pensando que Trump es el futuro solo habla de distorsiones de lo que debe ser una democracia. No es la primera vez que se da esta paradoja del autoritario elegido democráticamente. Las memorias de los que sirvieron a su lado son una declaración clara del comportamiento y de la desesperación por hacerle entender qué se podía y no podía hacer, incluidos los asesores militares o de inteligencia.

Las instituciones están por encima y son garantía de la supervivencia del sistema. Si  no entendemos esto, el futuro será siempre un peligro acechante. Trump no ha sido ningún regalo a los Estados Unidos, como él pretende; ha sido más bien el ejemplo de cómo se pervierte un sistema democrático con la mentira sistemática y con los privilegios por delante. 

* "La publicación de las declaraciones de la renta de Trump desvela que no pagó ningún impuesto federal en 2020" RTVE.es Agencias 30/12/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221230/congreso-estados-unidos-impuestos-donald-trump/2413275.shtml

** Andrew Feinberg "Trump se pronuncia tras la publicación de sus declaraciones de impuestos" Independent español 30/12/2022 https://www.independentespanol.com/noticias/eeuu/trump-declaraciones-impuestos-publicadas-congreso-b2253680.html

domingo, 22 de septiembre de 2019

¿Por qué provocas?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los "misterios de Egipto" no son solo algo que afecte al pasado. Hoy en día siguen oscureciendo su realidad, al otro lado del siempre extraño muro tras el que se encuentra el poder. El artículo que publicaba ayer Mada Masr comenzaba: "Something big — that we do not yet fully understand — is happening in the halls of power. Maybe we know some of it, and will get to know more with time. Perhaps we won’t learn more at any time in the near future."* Si este es el sentimiento que despierta la vida política en Egipto, imaginemos el desconcierto que produce fuera de sus fronteras, sin los ojos convenientemente entrenados a esta realidad que solo se reconstruye a través de indicios que hay que interpretar.
Tengo una amiga que se enfada cada vez que escribo de Egipto, señal de que no le interesa lo más mínimo lo que allí ocurra.  Aunque los egipcios piensen lo contrario, que el mundo está pendiente de ellos en todo momento, lo cierto es que no hay un interés excesivo en un país que no es fácil de entender, incluso para ellos mismos, aunque no lo reconozcan. La imagen que de sí mismos tienen es una fabricación del nacionalismo que se ha mantenido desde los años cincuenta en que se instauró el régimen actual. Manipulados en todas sus etapas, los egipcios han asimilado y aplaudido la imagen que desde el poder les ofrecían. Y en el centro está el Ejército, la institución que ocupa la posición faraónica, el padre que les atiende, alimenta y consuela, ya sea con camiones de pan o leche en plena calle o ofreciéndoles los trabajos en los que poder sobrevivir unos y enriquecerse otros.


Los vídeos de denuncia que han removido las aguas egipcias han sobrepasado los que lanzó Mohamed Alí desde España. A sus ataques han seguido otros, unos identificados y otros anónimos en los que se denuncian —en muchos de ellos dando nombres y situaciones concretas— situaciones de corrupción o de despilfarro.
No hace mucho, me contaba una persona de visita en España el tremendo despilfarro que había visto al asistir a uno de esos eventos organizados por el poder para mayor gloria del régimen. Pensando en los niveles de pobreza en los que vive una gran parte del país, aquello era peor que corrupción; era desprecio, indiferencia.
Hay indicadores de auténtico escándalo social en educación, en salud, en acoso sexual. La acusación de los vídeos no hace sino resaltar el escándalo de la pérdida de sentido social que el régimen tiene, por encima de la retórica grandilocuente empleada. Egipto no se limpió con ninguna de las revoluciones, ni en la verdadera (2011) —a la que se ha difamado convirtiéndola en una operación sediciosa— ni en la del "no coup" (2013), la que llevó al poder a al-Sisi, el militar que prometió que no habría gobierno militar ni que él se haría con el poder. La Historia muestra lo contrario. Y no nos vale el cuento de que Sadat se le apareció en sueños para pedirle que se hiciera cargo del país.


La rabia es la de aquellos a los que se pide sacrificios y solo reciben reprimendas cualquier cosa, donde se les acusa constantemente de ser "cargas para el estado" y responsables de la pobreza. Se hace desde los que viven bien, a la sombra del presidente, del Ejército, de la Administración que controlan, de la empresas llevadas por los militares, etc.
En Mada Masr se relata la proliferación de vídeos como una reacción de rabia ante la noticia de que se están construyendo palacios y no viviendas sociales:

One of the most popular video responses to the accusations was posted by Sherif Faranca on his fitness and zumba dancing focused Facebook page. The video now has over 2.5 million views.
“You’re complaining that people are sharing [the videos on social media]. Did you ask yourself why people are sharing? I’ll tell you. First of all, because we have a one-sided media. This means that the only way people can let off steam is through social media. The media does not reflect people’s problems so people take to social media,” Faranca says in the video.
“Now we come to the presidential palaces. I won’t dwell on the small things, but believe me this hurt all of us. We’re all barely getting by. We’re a mess. So when we hear about the presidential palaces you’re building and your answer is ‘I’ll still build more’ … Who said that modern states are judged by their ability to build luxurious presidential palaces? You know more than I do. Why are they being built? Even if they aren’t for you, these serve one individual and we have so many people that we need to serve. So tell me, why are they being built? Why are you provoking us?” he says.
“Your answers weren’t at the level we were expecting. This isn’t about Mohamed [Ali], he just raised suspicions. The response [to the accusations] needed to be objective and clear. Is there actual corruption? What about the army generals he talked about? Are they what he says they are? Are there actually that many presidential palaces? If he’s a liar, tell us that he’s a liar upfront and with proof.”*



Pero las respuestas no llegan o no son satisfactorias. Las guerras al otro lado del muro egipcio sacan al exterior distintos tipos de basura. Para algunos, existe una guerra entre servicios de Inteligencia —como se señala en el propio artículo de Mada Masr— que se ven perjudicados por el uso que la presidencia hace de unos frente a otros. Muchos de los videos circulantes dicen estar presentados por militares enmascarados que sacan a la luz los negocios de unos y otros, de los generales y oficiales beneficiados por el sistema.

La historia del Egipto moderno, del que nace en como República en los 50 ya es la historia cainita de sus militares, de sus luchas internas en el poder, de sus apoyos dentro y fuera, de las alianzas con los Hermanos a sus estrategias con Rusia o con los Estados Unidos o con ambas a la vez, como pretende al-Sisi, el más prepotente y endiosado de todos ellos. Esa es la historia egipcia, la de los intereses de los grupos militares y de sus apoyos. Es una versión musulmana del Rojo y negro, de Stendhal, del ascenso social a través del "rojo", el color de los uniformes, y del "negro", el de las sotanas. En su versión egipcia, son también las vías militares y las marcadas por Al-Azhar las que determinan las relaciones de poder, llegando a enfrentamientos como los de Nasser o a disputas instrumentales como las de Al-Sisi hoy.
En medio, las historias de islamistas, salafistas, etc. intentando controlar la "piedad" y los "negocios", la sociedad real dirigiendo intrigas, firmando alianzas, emprendiendo campañas de descrédito, atentados, llamadas en las mezquitas al desorden o al odio contra el poder o contra Occidente, mientras los Estados Unidos financia un ejército que se entrena en sus propias academias, como al-Sisi; contra Israel, con el que hacen buenos negocios en la sombra mientras lanzan violentas soflamas en las calles contra ellos. Es una doblez constante, aplaudiendo o quejándose según interese.
Sí, Egipto es el país contradictorio, cegado por sus propios intereses, amante de sus vicios endémicos, que besa y aplaude a sus dictadores, mientras insulta, difama y encierra a los que piden libertades y democracia. 


No ha habido gobierno en Egipto que haya acabado bien. Ya Nasser se deshizo de parte de sus compañeros; Sadat encerró a los nasseristas tras la muerte de Nasser; Sadat murió a manos de militares de su propio Ejército, un grupo de islamistas; Mubarak fue derrocado por el propio Ejército como mal menor y poder seguir en el poder; Morsi fue derrocado por su propio ministro de Defensa, el mariscal al-Sisi, hoy en poder. Este invoca las figuras adversarias de Nasser y Sadat como sus precedentes en un intento de abarcarlo todo. Pero no funciona.
Esa es la historia Egipcia. No hay otra. Si algo se está cociendo, no será con el pueblo. Esa es la experiencia vivida. La única preocupación es cómo seguir gobernando para mantenerse en el poder. Y les funciona. 
"¿Por qué provocas?" es una pregunta con más sentido del que parece.


* "Shoot, post and share: The viral accusations against Sisi and the military that led to Friday’s protests" Mada Masr 21/09/2019 https://madamasr.com/en/2019/09/21/feature/politics/shoot-post-and-share-the-viral-accusations-against-sisi-and-the-military-that-led-to-fridays-protests/