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martes, 7 de octubre de 2025

El regreso de las chapuzas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Qué significa que un país funcione o no funcione? Llevamos una racha de chapuzas de muy diverso calibre. La chapuza es un término que durante mucho tiempo se consideró muy "español" y que muchos creíamos desterrado. Desgraciadamente hemos vuelto al reino de la chapuza, por más que se presuma de modernidad.

La chapuza, además, está afectando principalmente a las mujeres, como ocurre con el caso de las pulseras que no detectan la proximidad de los agresores que deben estar alejados y, ahora, con la cuestión de la detección del cáncer de mama. Pasamos de unas chapuzas a otras sin habernos recuperado de la anterior.

Leemos en RTVE.es sobre este "penúltimo" escándalo chapucero: 

La polémica por los retrasos en el diagnóstico del cáncer de mama sacude Andalucía. La Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (AMAMA) denuncia que al menos 50 pacientes sevillanas han acudido a ellas denunciando un diagnóstico tardío y ha exigido a la Consejería de Salud que revise todas las mamografías hechas en los últimos cinco años. Ante esta situación, la Junta ha pedido disculpas y ha prometido que las afectadas podrán acceder a un "circuito preferente".

La presidenta de AMAMA, Ángela Claverol, ha explicado a EFE que en la asociación están atendiendo casos tanto de esta provincia andaluza como de otros puntos de la comunidad como Málaga o Algeciras (Cádiz). "Ahora mismo tenemos cerca de 50 casos, con nombres, DNI y teléfonos y tenemos todavía muchísimas llamadas perdidas que responder", ha asegurado y ha calificado la situación de "terrible catástrofe".

"A algunas mujeres las están llamando cuando no se puede hacer nada porque tiene un cáncer avanzado. Por eso queremos que encuentren dónde está el fallo y que se depuren responsabilidades", ha sentenciado la presidenta de Amama. "Dentro de ese programa te hacen una mamografía, donde pueden recoger sospechas y, si te he visto, no me acuerdo. No han estado llamando a las mujeres, esto es muy fuerte", ha añadido.*


No sé si "muy fuerte" es la expresión más adecuada para este tipo de chapuzas y negligencias que suponen un auténtico atentado contra la salud de las mujeres. Saber "dónde está el fallo" es una prioridad, una respuesta a un sistema que de una u otra forma se vende a sí mismo sin tener mucho dentro. Vende promesas que no se corresponden con la eficacia del propio sistema, que naufraga hasta que alguien se da cuenta y entonces estalla el escándalo.

¿De qué sirven pulseras para detectar la proximidad de los agresores si no funcionan o siembran la inquietud? ¿De qué sirven las pruebas para detectar el cáncer si no llegan a donde deben? Esa pregunta habría que hacerla a los que construyen una administración sin sentar las bases de la eficacia de su funcionamiento. Y ese es desgraciadamente el problema. Se trata de aparentar más de lo que se tiene y, sobre todo, ser incapaces de manejarlo. El problema es que son las vidas de otros las que están en el aire y nadie responde por el buen funcionamiento que las garantice,

¿Cuántas chapuzas quedan por descubrir? ¿Cuántos fallos quedan por detectar? Y es que llevamos una detrás de otra. No es posible confiar, que es la base de un país, que pueda confiar su salud, su vida al sistema. Y está claro que una parte del sistema no funciona, no es capaz de ofrecer unos mínimos de seguridad.

Estas chapuzas son graves y afectan a sectores y actividades con mucha gente por medio. En el nivel personal, las quejas se multiplican en diversos sentidos, pero que apuntan casi todos a lo mismo: falta de personal, falta de personal cualificado, una atención mínima por falta de ese personal necesario.

Los problemas de las pulseras inútiles son otra dimensión de esta chapuza variada:

Para la titular de la cartera de Igualdad, "con este revuelo que se ha generado lo que se ha creado es una situación de miedo y angustia que no se corresponde con la realidad". Redondo ha añadido además que el Ministerio ha estado "tutorizando" y "monitorizando" la transición entre las empresas que prestaban el servicio "para que se generaran los menos problemas posibles".

Por otro lado, la ministra ha apuntado que "lamentablemente" no hay tecnologías "infalibles". "Se pueden producir fallos tecnológicos, pero se producían con el anterior servidor, se producen con el actual y se producirán en el futuro porque no hay una tecnología perfecta, que impida que una situación tecnológica, por ejemplo un fallo de cobertura, se produzca", ha afirmado.**



No sé muy bien a lo que la ministra llama "la realidad", pero desde luego se encuentra alejado de lo que opinan las víctimas. Señalar que los culpables son los que han denunciado la chapuza es una vieja estrategia que viene de la incapacidad de cambiar una situación.

No ayuda nada este clima bélico en el que unos aprovechan las pulseras y otros los informes médicos sobre los casos posibles de cáncer. ¡Si dedicaran la energía de esas luchas a resolver los problemas la situación podría ser otra!

Lo peor es que las chapuzas se extienden a muy diversos campos. Sencillamente, muchas cosas no funcionan. Podemos echarle las culpas al cambio climático por las danas, pero lo cierto es que se permite construir donde no se debe y no hablemos de los responsables de tomar medidas. No hablemos tampoco del apagón masivo y misterioso. Tampoco de los incendios. Sin duda, chapuzas. En 20minutos nos dan en titulares más chapuzas: "El 30% de los trenes de Cercanías llegaron tarde a su destino en septiembre, con un retraso medio de 11,1 minutos". ¿Hemos dejado de funcionar o quizá esperamos demasiado del sistema? Sea como sea, "chapuza", la vieja palabra, parece que ha regresado para quedarse.

¿Mala planificación, incapacidad de prever consecuencias, falta de recursos o de personal cualificado...? Probablemente una mezcla de todo ello y algunas cosas más. Lo cierto que cuando se escarba un poquito empiezan a aparecer chapuzas, una tras otra. Algún día de estos hablaremos de las obras en Madrid y del transporte público, por ejemplo. 


* "Pacientes de Andalucía denuncian retrasos en la detección de su cáncer de mama y la Junta habla de "casos aislados"" RTVE-es 1/10/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251001/pacientes-andalucia-retrasos-deteccion-cancer-mama/16752050.shtml

** "Redondo admite que se puede haber absuelto a maltratadores por los fallos en las pulseras" 20minutos 6/10/2025 https://www.20minutos.es/nacional/redondo-admite-que-se-puede-haber-absuelto-maltratadores-por-los-fallos-las-pulseras_6512656_0.html


sábado, 11 de marzo de 2023

Atención a la atención médica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias  sobre la atención médica se suceden en los medios. De seguir así constituirán una sección específica, los "sucesos médicos", es decir, la recolección de hechos violentos, disfuncionales, etc. que se relacionan con la atención médica.

Aquí hemos tratado en varias ocasiones este fenómeno que ocupa cada vez más espacio mediático, por un lado, y en nuestras conversaciones cotidianas, donde se expresan las experiencias del día a día.

Me vienen a la memoria algunos largos viajes en tren —hace décadas— en los que la gente compartía sus experiencias. "¿Y para qué han ido ustedes a Madrid?" —se preguntaban para ir matando el tiempo. "Nos han mandado a ver al especialista" — comentaban los interpelados. En pocos minutos se contaba la enfermedad causa del viaje, a lo que respondían otros con sus experiencias médicas en una especie de competición sobre cuál era la enfermedad más grave, rara o larga en su tratamiento. El hecho de que no existan aquellos trenes, con sus compartimentos de ocho personas hizo pasar a la historia estas conversaciones médicas de viaje. Hoy todos vivimos en internet y salimos un rato a la realidad para comer e ir al baño.

Las agresiones a médicos y demás personal sanitario se están convirtiendo en una situación cada día más habitual. Le echamos la culpa de la pandemia a todo, pero mucho me temo que los aplausos que se dedicaba a los sanitarios cada día, a las siete de la tarde, han pasado a la historia sustituidos por las agresiones sin horario específico.

En RTVE.es titulan con un preocupante "Las agresiones a los médicos baten récord en 2022: las mujeres y la atención primaria, principales víctimas". Nos explican: 

En la mayoría de los casos, los médicos tienen que sufrir amenazas e insultos. Concretamente, en el 84% son este tipo de vejaciones, y mayoritariamente las mujeres son las que las sufren.

Además, durante el pasado 2022 las lesiones a los médicos aumentaron un 3% y estas agresiones ya representan el 16% de las sufridas por parte de los profesionales del sector.  Según los datos del informe anual, de las 843 agresiones comunicadas, el 10% acabó en baja laboral. 

En un año marcado por la continua elevada presión asistencial de la atención primaria, dos de cada diez agresiones no estuvieron relacionadas con la atención médica o cuestiones asistenciales. Dentro de este ámbito, destaca que la mayoría fueron por el tiempo en ser atendidos (64,3%), seguido de un mal funcionamiento del centro médico (24,9%) y de todo lo relacionado con los protocolos COVID-19 (11,7%). *


 

Este tipo de situaciones es característico del primer escalón, es decir, agresiones a aquellos que están en primera línea, los que tienen que dar la cara ante los pacientes. Esto establece ya una primera división entre los que toman decisiones alejados de los problemas y aquellos que padecen sus consecuencias en sus propias carnes. La mayor parte de los problemas que crean situaciones de conflicto son debidas a las políticas y decisiones tomadas en despachos, no en consultorios, lo que lleva a una guerra doble: con los de arriba, los decisores —las autoridades políticas y sanitarias— y con los de abajo, con aquellos a los que hay que atender de mala manera o los que padecen los errores provocados por la situación laboral en la mayoría de los casos. En este sentido, ese 64,3% debido a la tardanza en ser atendidos es bastante claro.


Una serie de problemas de la Sanidad tienen que ver con cómo se concibe esta. La lucha en defensa de la Sanidad Pública es un ejemplo claro. La destrucción, devaluación, o reducción de un modelo público eficaz está en el frente de batalla. Lo que sí está claro es que el modelo sanitario está encima de la mesa, que es un debate permanente porque los conflictos —las agresiones y demás— cobran cada vez más importancia. Los temas debatidos van desde el número de pacientes atendidos a la desaparición de los centros en los pueblos, pasando por la teleasistencia y sus problemas.

Lo hemos dicho en muchas ocasiones: los dos grandes pilares de una sociedad moderna son la educación y la sanidad. Tenemos graves problemas en ambos y debería haber grandes pactos que garantizaran que no son campos de batalla política, de especulación o de abandono en cualquiera de sus vertientes, de la financiación al personal, de la investigación médica y farmacológica al desarrollo tecnológico aplicado.

Cada día aparecen cifras negativas en muchos sectores que, sencillamente, se ignoran. Esto vale para el suicidio infantil y juvenil, la salud mental o las agresiones médicas, como en este caso. Los datos de agresiones son muy claros: 

Las agresiones a los profesionales de la medicina batieron récords en el año 2022, con las mujeres y los médicos de atención primaria como principales víctimas, según datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos. 

En total, durante el año pasado, los médicos comunicaron 843 acciones violentas, lo que supone un aumento del 38% respecto al año anterior.  De todas las agresiones sufridas, el 61% corresponde a las mujeres, un dato que consolida la tendencia de los últimos años, en los que se reflejaban que las mujeres acaparan la mayor parte de las agresiones. Además, la mayoría se concentran entre los colegiados más jóvenes.*


Que sean las mujeres y los más jóvenes no es una casualidad. Se trata de que se desplazan a los que tienen menos "argumentos" a los puestos que empiezan a ser peligrosos. Es decir: a los últimos en llegar se les manda allí donde existe riesgo: son los que no pueden decir que no. Las agresiones implican una falta de respeto, pero también de respaldo a los que las sufren. Las consecuencias son muchas veces las bajas, producidas por los efectos de su propia ansiedad. Si uno acude cada día a trabajar con el miedo a ser atacado, insultado, agredido, etc. la salud se resiente.

Los políticos han conseguido elegir las peleas en las que participan y dejar de lado otras, las más importantes. Son ellos los que marcan la agenda de debates o discusiones. Los ciudadanos tienen otras preocupaciones importantes que, sin embargo, quedan muchas veces de lado. Las cifras de agresiones en el sector nos están indicando algo, un estado social, una irritación que se acumula y estalla ante la falta de soluciones en cosas importantes, como es la salud.

Redacción Médica

En una España que envejece, estresada, la salud es esencial, un sector en crisis que solo se enfoca desde la rentabilidad, como ha ocurrido con las residencias de mayores, cuyo desastre la pandemia ha dejado en evidencia con decenas de miles de muertes sobre las que se trata de pasar de puntillas. Somos el país de mayor consumo de ansiolíticos, cuyo reverso son esos estados de ansiedad que acaban estallando en las consultas, en los centros de salud, en la atención primaria o en cualquier otro lugar del sector.

Mal pagados, estresados, con largas y agotadoras jornadas de trabajo, ahora maltratados también el sector sanitario se merece un mejor trato, algo que repercutirá en nuestra propia salud. Cuidando el sector nos cuidamos a nosotros mismos. Es nuestra salud lo que realmente nos estamos jugando.

 

ABC

* "Las agresiones a los médicos baten récord en 2022: las mujeres y la atención primaria, principales víctimas" RTVE.es 9/03/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230309/agresiones-medicos-baten-record-2022-mujeres-atencion-primaria-principales-victimas/2430731.shtml

- Informe agresiones 2021

- Informe agresiones 2017-2018