Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
Tratábamos
aquí hace apenas unos días la "fianza" que el gobierno egipcio va a
poner a las parejas que se casen en prevención de los gastos que ocasionará el
divorcio en el futuro, ya que las cifras de divorcio actuales son del 25% de
los matrimonios celebrados, una cifra que en estos achuchados tiempos, con la
libra por los suelos, supone una carga importante.
Nos
hemos quejado con frecuencia de que lamentarse del divorcio en Egipto tratando
de dar lecciones matrimoniales sirve de muy poco. No ha servido en estos años y
no es probable que lo haga en el futuro puesto no es cuestión solo de
"ciencia", sino de otros factores que hacen que allí (y en otras
partes), el divorcio sea el resultado final de un proceso que empezó mal,
especialmente por la pretensión de las familias, que presionan para matrimonios
tempranos pensando que así es más fácil de controlar la situación o la admisión
de formas que son ya improcedentes en las relaciones, como la violencia
familiar.
En
Egyptian Streets leemos un artículo firmado de nuevo por Mona Abdou —esta buena
periodista está recuperando el trabajo centrado en los problemas reales— con el
titular "Women’s Rights Bodies File Complaint Against Inflammatory
TV Anchor Yasmin Ezz".
El problema egipcio con la prensa no es nuevo. Se trata de
una batalla en la que la propaganda ha desplazado la influencia de los medios a
determinados personajes especialmente de la televisión que se han ido
convirtiendo en una especie de influencers masivos. Cada cierto tiempo, alguno
de ellos alcanza notoriedad por sus acciones demagógicas y retrógradas en el
hábito de las costumbres, algo importante en un país que recibe instrucciones
desde las mezquitas y los medios, a veces intercambiables.

La base tradicional de Egipto es clara; cuando se produjeron
las elecciones que llevaron al islamista Morsi a la presidencia, el 75% de los
representantes elegidos eran parte de una combinación de salafistas e
islamistas de los Hermanos Musulmanes. Eso lo aprendió al-Sisi cuando, un año
después, dio el golpe de estado que le llevó al poder donde todavía sigue. La
política egipcia se hace desde la mentalidad de un militar que hace del
Ejército su fuerza pero también se tiene que manejar con esa peculiar masa de
población con una enorme distancia entre unos y otros, entre las élites
favorecidas, ricas, controlando los puestos principales, y decenas de millones
que siguen anclados en una mentalidad retrógrada de un islam. Al-Sisi navega
gobernando con Al-Azhar a su lado, dejando que sean los clérigos los que confirmen
sus instrucciones y se enfada cuando no lo hacen, como ocurrió durante algunos
años ante la ausencia de reformas. Pero Egipto no se reforma porque es más
fácil controlar la ignorancia que las críticas. Y los críticos, los que
surgieron el 25 de enero con la Primavera Egipcia, se tuvieron que ir ante las amenazas
y presiones de unos y otros, de militares y fanáticos.
Se dejó un hueco en manos de unos medios que no podían
criticar y sí lanzar mensajes retrógrados. Aquí comentamos casos durante años,
hasta que la prensa egipcia quedó sepultada al comprarle los amigos de la
presidencia los medios críticos o desplazar a sus direcciones. Hoy da pena ver
muchos medios que anteriormente fueron críticos convertidos en siervos
acríticos o, como es el caso, en fuente de pensamiento reaccionario.
Aquí hemos sostenido y lo seguimos haciendo que la verdadera
piedra de toque del cambio es la política respecto a las mujeres. Las mujeres
son el cambio y la revolución. Todo lo que ayude a potenciar su papel, defender
su estado en las familias o fuera de ellas, es revolucionario y contribuirá al
cambio. Por contra, los movimientos reaccionarios se centran en una visión que
podemos llamar "tradicional", jerárquica, desigual y muchas veces
violenta.
Las cifras crecientes de divorcios son precisamente un
indicador de que la pareja o la familia no se han convertido en lo que se
prometía. Esto ocurre en muchas partes, pero en Egipto se produce —como aquí en
cierto sentido con los negacionistas de la violencia de género— un aumento de
una política familiar retrógrada y violenta. Una cosa es negar la violencia doméstica,
que ya es malo, y otra considerar que la violencia es un elemento esencial para
mantener la vida familiar en "orden". Por decirlo así, la alternativa
al divorcio es la "paliza", fusión de teoría y práctica patriarcal en
un solo acto.
El artículo del que hablamos y del que todo lo dicho anteriormente
podemos considerar como una especie de introducción, de puesta en situación,
nos habla de la queja oficial del Consejo Nacional para las Mujeres por las
intervenciones de una periodista televisiva sobre esta cuestión:
On 11 January, the Egyptian Council for Women’s
Rights (ECWR) filed a complaint to the Supreme Council for Media Regulation
against television commentator Yasmin Ezz, averring that Ezz’s rhetoric
promotes violence against women. In response, the National Council for Women
(NCW) followed up with an official statement.
Within its statement, the NCW “announce[d] its
rejection and deep dissatisfaction with the abusive content” presented on Ezz’s
daily segment on MBC Egypt, Kalam el-Nas (‘Talk of the People’).
Ezz, who is a polarising figure in Egyptian
media spheres, has continually been accused of inflammatory speech that calls
on women to accept violence and degradation at the hands of men.
Her take on hyper-traditional, misogynistic
gender roles has earned her both fame and notoriety, with the NCW allegeding
that Ezz’s speech “is insulting and reactionary, and includes […] the
normalisation of insulting and beating wives by husbands.”
According to the NCW statement, Ezz “takes
advantage of individual cases circulated on social media to normalise domestic
violence, spreading ideas that destroy the Egyptian family—the pillar of
society.” The statement continues to stress that this “bullying” is
unconstitutional, and conflicts with over 20 articles delineating issues of
citizenship and equality, criminalising violence and discrimination, as well as
respecting women and preserving their dignity.*
Que una presentadora, Yasmin Ezz, pueda justificar y señalar
la necesidad de las palizas caseras contra las mujeres puede parecer extraño a
los ojos exteriores, pero sabiendo lo que hemos señalado anteriormente, la base
fuertemente religiosa egipcia y que todo estos siempre se argumenta desde la
religión, desde la normalización espiritual,
extraña menos.
La queja del Consejo Nacional de las Mujeres tiene una
función doble, demostrar que el gobierno puede hacer algo (al menos quejarse) y
tratar de que no le coman el terreno. Es evidente que las mujeres se deben
quejar de este trato mediático que se traducirá en justificación de la
violencia que sufrirán en nombre de la tradición y de la santidad familiar de
la que el varón debe ser ejemplo. Las palabras de Ezz evidentemente son la
receta para evitar esa disolución de las familias por culpa de mujeres que
tienen opinión, desean trabajo y no están calladas, todo ello pecados a los
ojos del tradicionalista.
El problema de la violencia se escinde en dos: las palizas y
su justificación mediática. Pegar deja de estar mal y se convierte, por el
contrario, en un bien que se debe ejecutar para evitar el mal, la disolución de la familia, algo que quieren desde el
exterior los países extranjeros, los ateos y las feministas, todos ellos lacras
sociales que tratan de evitar que Egipto sea de nuevo el padre de la Humanidad,
como proclama su constitución en su preámbulo.
La nota elaborada por el Consejo Nacional de las Mujeres
señala (traducido del árabe automáticamente):
El Consejo Nacional de la Mujer,
encabezado por la Dra. Maya Morsi, y todas sus integrantes e integrantes, sus
comités permanentes, su secretaría general y sus dependencias en las
gobernaciones, manifiestan su rechazo y profundo descontento por el contenido
abusivo presentado a través del “Kalam al -Nas" programa emitido en
"MBC Egypt" por la emisora / Yasmine Ezz, que representa insultar,
humillar, menospreciar y dañar a las mujeres egipcias. También es un contenido
destinado a ignorar la conciencia social de lo que se está logrando sobre el
terreno en términos de arduos esfuerzos para empoderar a las mujeres egipcias.
El Consejo anuncia que presentó una queja
oficial esta mañana ante el Consejo Supremo de Regulación de Medios contra el
programa, ya que el Consejo recibió muchas quejas de mujeres egipcias a través
de las plataformas de redes sociales expresando su rechazo a este contenido
ofensivo y pidiendo que se detuviera.
El Consejo afirma su rechazo categórico de
cualquier contenido que humille e insulte a las mujeres egipcias, ya que el
contenido presentado por el programa sobre las mujeres egipcias es insultante y
reaccionario, e incluye la incitación a la violencia contra las mujeres
egipcias, la normalización de insultos y golpes a las esposas por esposos, y
que las mujeres deben aceptar la violencia y la humillación, y también incluye
contenido El programa también se burla y acosa la condición de la familia
egipcia, lo que conduce a la destrucción de la estructura social y la creación
de conflictos dentro de la familia, sin tener en cuenta las disposiciones de la
constitución egipcia, que incluía más de 20 artículos que regulaban cuestiones
de ciudadanía e igualdad, criminalizaban la violencia y la discriminación,
respetaban a las mujeres y preservaban su dignidad.
El Consejo destaca que la gran civilización
egipcia solía pintar mujeres en los templos como símbolo de fuerza, vida y
crecimiento, y la mujer egipcia era la reina que gobernaba y luchaba en las
guerras, y ahora ocupa los más altos cargos de liderazgo y aspira a más.
El consejo aclara que este programa y su contenido no son adecuados para
una institución de medios de renombre que proporciona contenido de medios
significativo que goza de gran prestigio entre el público egipcio, ya que este
contenido viola el código de honor de los medios, que requiere elevar el nivel
de discusión de las redes sociales. y asuntos familiares a un nivel que
equivale al papel de la mujer como socia principal que contribuye a la
construcción de la familia, junto con el hombre que la respeta y valora su
papel, además de que el código mediático de la mujer prevé presentar a la mujer
como un modelo informado, educado y comprometido. El consejo también destaca la
gravedad del impacto de los mensajes descontrolados que contribuyen
significativamente a reducir el respeto por las mujeres y, por lo tanto,
aumentan los índices de violencia contra ellas.
El Consejo Nacional de la Mujer hace un
llamado a las responsables del canal a tomar las medidas necesarias para frenar
este contenido reaccionario.
En conclusión, el Consejo Nacional para la Mujer afirma que no
descuidará ninguno de los derechos de las mujeres egipcias y no aceptará
prejuicios ni derogaciones de ellos de ninguna manera. #El Consejo Nacional de
la Mujer
[ir a
versión en árabe]
La pelota pasa ahora al tejado del Consejo de los Medios,
una forma poderosa de control dentro de la política egipcia, cuya constitución
vimos aquí, una forma centralizada de controlar los medios desde el poder. ¿Van
a tomar medidas? La responsable del Consejo Nacional de las Mujeres, la Dra. Maya
Morsi, ha recibido más de mil de mensajes de apoyo en la página de Facebook por
haber denunciado la actuación negativa de defensa de la violencia contra las
mujeres.
La pregunta que nos hacemos es si esa solución violenta es una
forma "patriótica" de "resolver" el problema del
desmoronamiento familiar, enrarecido por la tendencia tradicional hacia el
pasado (la violencia contra las mujeres en todas sus formas) o es simplemente
la "ignorancia" de quien quiere aprovechar este tipo de cuestiones
para darse notoriedad. También puede haber mezclas de ambas.
No es la primera vez que desde estos canales se hace este
tipo de declaraciones con este tipo de soluciones. Los "ilustrados"
egipcios mantienen las formas retrógradas populares porque es la que les
permite seguir en sus puestos en la cúpula social. Se fomenta un
tradicionalismo ignorante amparado en un mal entendido sentido nacional. Una
vez más, los medios egipcios embrutecen.
3/12/2018
El crítico debe guardar silencio porque es molesto al
revelar cuáles son los mecanismos del poder. Sin embargo estos dañinos falsos
modernos acaban siempre bendiciendo la ignorancia que les permite seguir controlando
desde sus minaretes mediáticos la sociedad a la que mantienen convenientemente
polarizadas asegurándose sectores de la opinión pública.
Esto es lo que ocurre en un país que mandó a sus críticos al
extranjero, que compró los medios para asegurarse que nadie criticaría al
poder, que jugó a un imposible equilibrio entre lo moderno y lo retrógrado para
convertirse en el fiel de una balanza. Los que se saben poderosos por tener
medios controlados, pasan sus facturas.
La nota del Consejo está también llena de retórica hueca sobre cómo
se pintaba en los templos a las faraonas y demás. La violencia no se critica
diciendo que en el pasado las mujeres fueron guerreras. Se trata del presente, de violencia real justificada.
Los que admiten la violencia no lo hacen por lo que ocurrió en la época más
remota, sino en un presente en el que callan las fuerzas de Al-Azhar que
deberían decir con frecuencia y énfasis que golpear a las mujeres no te hace buen musulmán, sino personas brutal y autoritaria por mucho que vayas a
iglesia o mezquita el día que toque. Sin embargo, no es eso lo que ocurre.
Para entender mejor esta situación deberíamos volver al mes
de enero del 2022, cuando el diario Al-Monitor recogía una polémica sobre la
reforma propuesta para aumentar las penas contra los maltratadores en el seno
de la familia. Ya entonces aparecen los tres implicados: Al-Azhar, la MBC y el
Consejo Nacional de las Mujeres, con la cuestión de la violencia masculina en
la familia y su sentido:
The Egyptian parliament is currently reviewing
a proposed amendment to Article 242 of Penal Code No. 58 of 1937, stipulating
harsher punishment for domestic abuse and violence. If approved by the House of
Representatives, an abusive husband may face a jail sentence of up to five
years and a minimum of three years instead of the current maximum one-year
sentence.
The amendment put forward by Amal Salama, a
member of parliament's Media Committee, aims to curb the high divorce rates in
the country. According to the Central Agency for Public Mobilization and
Statistics, a total of 213,000 divorces were registered in Egypt in 2020, with
one divorce case happening every two minutes. The previous year witnessed even
higher divorce rates, with a total of 226,000 registered cases.
The proposed revision has stirred controversy
in Egypt and prompted attacks on Al-Azhar Grand Imam Sheikh Ahmed el-Tayeb by
women's rights advocates over remarks he made on Egyptian TV in 2019. This,
after MBC Masr broadcast an excerpt from Tayeb's TV appearance on a Ramadan
show three years ago.
In the clip, Tayeb says it is permissible for a
husband to hit a disobedient spouse "to preserve the family."
"The Quran advocates symbolic beatings as
a means of disciplining a disobedient wife, without causing her harm or
injury," notes the sheikh. He cautions that "the spanking is not
without limits. It is permissible on condition that no bones are broken and no
organs are harmed."
Tayeb continues, "The husband should
neither use his hand nor slap his spouse on the face; he should not cause
physical or psychological harm to the woman. Rather, what is meant (by the
Quranic verses) is a (light) tap on the wife's body with a miswak or
toothpick." A miswak is a small teeth-cleaning twig that was used in the
days of Prophet Muhammad.
The sheikh was clearly referring to a Quranic
verse (Surat al Nisaa) that addresses disobedient or defiant wives: "But
those wives from whom you fear arrogance, first advise them; then, if they
persist, forsake them in bed. And finally, strike them. But if they obey you
once more, seek no means against them. Indeed, Allah is ever Exalted and
Grand."
While Islam does not promote or encourage
violence or coercion against women, cultural practices in the patriarchal
society sanction oppression and abuse of women to control and subjugate them.
According to the National Council for Women
(NCW), the state body concerned with protecting women's rights, 86% of wives in
Egypt suffer spousal abuse. In August, the NCW put the number of "women at
risk of domestic violence" at 8 million annually. The statistic may be
even higher considering that it is culturally unacceptable for battered wives
to report incidents of domestic violence to the police.***

Todas las piezas se juntan hoy: el papel de la MBC
recordando las disculpas coránicas sobre la violencia femenina desde Al-Azhar,
en la figura de su líder, Al-Tayed, cuando comenzó a tratarse el aumento de los
divorcios y ahora con cifras de escándalo, la presentadora lo interpreta como
antes lo hicieron, de forma patriarcal y violenta: los divorcios crecen porque
los hombres no sujetan a las mujeres. El aumento de las penas de 1 a 5 años
solo ha servido, en esta tradicional interpretación coránica, para que aumenten
los divorcios. Todo encaja. No es una presentadora que desvaría; es un
conflicto más entre la necesidad de modernidad y reforma y la tradición de la
violencia machista. Son los varones los que deben controlar, a bofetadas, que
no se deteriore la familia y, con ella, el país. Lo dicho en el medio concuerda
con lo que en su momento dijo Al-Tayed. Saben quiénes son sus audiencias y lo
que estas quieren escuchar. Saben también que condenarles es arriesgado porque
tienen gente, mucha gente detrás.
Egipto no sale de sus contradicciones, imposibles de
encajar con los tiempos. Mientras las mujeres no tengan su papel real en la familia y en la
sociedad, este tipo de situaciones se seguirán produciendo. Justificar la violencia contra las mujeres para "evitar" el aumento de divorcios es dañino y absurdo. Lo que se producirán es más divorcios resultado de esa misma violencia. Pero esa visión refuerza el poder patriarcal, que es de lo que se trata pues los demás poderes se construyen sobre él.
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| 14/01/2023 |
De la mutilación genital al divorcio, las políticas egipcias no cambian apenas o quedan en papel mojado, lo que hace que la situación de las mujeres sea muy preocupante. La justificación y recomendación de que sea una herramienta de corrección social es anacrónica y preocupante. Si la familia se sostiene sobre la violencia contra la mujer, que pasa a ser su enemiga oficial, la visible, el futuro es realmente oscuro y, especialmente para los políticos, difícil de justificar. El problema se plantea no tanto por la situación violenta real sino por su abierta proclamación y defensa, tanto desde Al-Azhar como desde los medios populistas de comunicación. Ahora, hoy mismo, pasa a Sindicato de Medios, para interrogar a la presentadora. Veremos qué ocurre, cuál es su defensa y que respuesta se le da.
El fenómeno no es aislado y lo estamos viendo cada día en
muchos países donde el "feminismo" es el enemigo y la violencia de
género una exageración ideológica. Allí donde existe ese poder patriarcal, la
violencia se normaliza como una
herramienta de corrección familiar en nombre de Dios o del diablo. Las víctimas son las mismas.
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| 22/11/2022 |
* Mona Abdou "Women’s Rights Bodies File Complaint
Against Inflammatory TV Anchor Yasmin Ezz" Egyptian Streets 12/01/2023
https://egyptianstreets.com/2023/01/12/womens-rights-bodies-file-complaint-against-inflammatory-tv-anchor-yasmin-ezz/
** Consejo Nacional de la
Mujer https://www.facebook.com/ncwegyptpage/posts/pfbid02yzsVge7mgRgdd5kgDnEwwx3yrpkRoRCpTcdypyVE4jX9KPPcsjqfRdQ1yXxxwUGgl
*** Sahira Amin "Proposed domestic
violence bill prompts rare criticism of Al-Azhar sheikh" Al-Monitor 5/02/2022
https://www.al-monitor.com/originals/2022/02/proposed-domestic-violence-bill-prompts-rare-criticism-al-azhar-sheikh#ixzz7qMXDdsSp