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jueves, 3 de diciembre de 2020

Cómo sobrevivir a Trump, el hombre generoso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 


No hace mucho recogíamos aquí la idea de un analista sobre el camino que Trump tenía por delante marcado por tres líneas posibles: destituciones, órdenes ejecutivas y perdones presidenciales. Las tres líneas tienen como función 1) eliminar enemigos y desleales a la vez que nombra personas afines (como hizo en las Agencias de Seguridad y el Pentágono); 2) poner en marcha iniciativas de última hora para ganar adeptos, pagar favores, realizar venganzas, etc.; y 3) dejar al margen de la ley a aquellos que le han protegido y ayudado, especialmente, a aquellos que podrían irse de la lengua si se sienten abandonados. Las tres líneas están en marcha conforme se acerca el momento del relevo. Trump no deja para mañana lo que no podrá hacer de nuevo.

La república presidencialista se está mostrando excesivamente "imperial". Los norteamericanos lo están descubriendo. Poco a poco, gracias a Trump, se dan cuenta de lo que implica que los mecanismos excepcionales estén en manos de un sinvergüenza que los usa sin medidas y sin pudor, con una descaro y arbitrariedad que solo alguien como Trump se puede permitir. No sabemos lo que Trump ve cada día en el espejo, pero si sabemos que no le importa cómo le ven los demás.

La tercera línea, la de los perdones, está llegando al límite de lo razonable, si es que el poder dado a un presidente de poner a alguien por encima de la ley se puede llamar "razonable" en un estado de derecho. De nuevo, los norteamericanos se están dando cuenta de su poder, pero también del problema que plantea haber llevado a la Casa Blanca a alguien con la moral (o su ausencia) de Donald Trump.

En la CNN, el artículo firmado por Zachary B. Wolf lleva el siguiente titular "Can Trump pre-pardon his children?" y contiene el análisis de los despropósitos que Trump está planteando para salir no airoso, pero sí de rositas o al menos intentarlo. Él, su familia y sus colaboradores directos. Ya lo ha hecho con Mike Flynn, el ex militar acusado dos veces de mentir en las investigaciones federales sobre las cuestiones rusas. Wolf comienza su artículo con la misma sorpresa que muchos norteamericanos: 

Beg your pardon? 

It's something you ask of somebody else for something you've already done. And that, more or less, is how it's been viewed in the Constitution.

But each day brings new reporting about how President Donald Trump might creatively stretch and bend his expansive pardon power not just to protect himself but also to shield his children and his closest associates from future legal problems -- all moves that would test the spirit of the power and legal precedent.

Trump has yet to acknowledge his electoral defeat, but he's clearly eyeing the door. We've heard about his interest in using the pardon power on himself, a prophylactic application that is not specifically verboten but would betray the legal principle of standing in judgment of oneself. CNN's Jim Acosta reported Wednesday that the public should expect a "flurry" of pardons before Trump leaves office -- and that some of his advisers believe that it would be perfectly fine for Trump to pardon his family members and other associates preemptively, even though they haven't been charged with any crimes.

We also learned this week that the Department of Justice is investigating a potential presidential pardon bribery scheme, although details are few, and no charges have been leveled. CNN has also reported on Trump's consideration of pardoning:

Ivanka Trump and her husband, Jared Kushner, who worked for him on his campaigns and in the White House.

Donald Trump Jr. and Eric Trump, who helped with his campaigns and ran his business and his now-defunct charity.

Rudy Giuliani, who sought dirt on Joe Biden from foreign governments and has been Trump's lawyer.

Trump's already pardoned his former national security adviser Michael Flynn, who pleaded guilty twice to lying to the FBI but had not yet been sentenced, for any and all crimes pertaining to the special counsel investigation.* 


Me llama la atención el uso del adjetivo "creativo" aplicado a estas prácticas, cuya función es la misma que en "contabilidad creativa", un eufemismo para las malas prácticas contables que llevan al límite la ortodoxia dejándola a un paso de perder su nombre. Lo creativo aquí es el juego de lo posible antes de llegar a lo delictivo; es lo que el sentido de la vergüenza te impide hacer salvo que no tengas vergüenza, como es el caso.

Si surgen dudas, como se señala, sobre la legalidad de un "pre perdón" que sería —ya puestos— como una "post inmunidad". A Flynn se le puede perdonar porque ya ha sido condenado, pero ¿se pueden perdonar los delitos que no sabemos que han ocurrido? ¿No es ya bastante complicado —más bien descarado— perdonarse a sí mismo?

Hasta este momento de la Historia, los presidentes de los Estados Unidos o de casi cualquier parte con la excepción de los dictadores aburridos, han tratado de preservar la idea de la justicia o de la acción en beneficio de la mayoría. Pero Trump va a perdonar y a tratar de perdonarse sectariamente, por decirlo así. No es un perdón, es un corte de mangas.

Va a perdonar a las personas que cometieron delitos contra el propio sistema democrático (los otros están por ver), a personas de su familia y allegados, después de haberlos puesto a delinquir en su nombre y beneficio. Si esto sale adelante, la democracia americana habrá perdido cualquier tipo de respeto en el mundo. Es lo que ocurre cuando en un buen sistema se eligen malos tipos. La confianza que se deposita en un cargo es pisoteada por quien lo ocupa.

Las informaciones que se citan en el último párrafo de una trama corrupta de perdones presidenciales puede ser —si se confirma— uno de los mayores escándalos en la democracia norteamericana. Con todo, la gran pregunta es "¿cómo van a reaccionar los 70 millones de votantes de Trump? La CNN entrevistaba ayer a personas que decían seguir confiando en la victoria de Trump. Esto se hace después de que uno de sus fieles, el Fiscal General, haya tenido que reconocer que no hay ninguna evidencia de fraude en las elecciones que pueda alterar el resultado. Por supuesto, los titulares ya hablan del posible despido de William Barr. Las autoridades republicanas de Georgia han salido a decir al presidente que deje de sembrar dudas haciendo afirmaciones falsas, que su estado —les guste o no— ha votado lo que ha votado. Le advierten que puede haber muertes si sigue con esa actitud calentando a los electores y tratando de convencerles de que han sido engañados. ¿Le importa a Trump? Ni lo más mínimo. Salvo la seducción, la ceguera absoluta, no hay explicaciones para que Trump siga haciendo lo que hace... y le sigan en ello. 

El artículo de la CNN se cierra con una aclaración: 

It's important, however, to remember that presidential pardons do no good in civil proceedings and state courts, according to Bowman. They also can't stop Congress, and perhaps more likely than a criminal investigation would be congressional investigations led by House Democrats.

Most of the President's current legal problems are at the state level in New York, where the Manhattan district attorney, Cyrus Vance, is investigating Trump's finances, his tax avoidance, his charity and his involvement in hush money payments to women who have alleged affairs with him. But we also don't know the full extent of Trump's actions, or of his children's or Giuliani's activities.* 

Si al final, Capone fue a la cárcel por impago de impuesto, podría decirse que no importaría la causa por la que le encarcelaran, un destino probable. Pero Capone era Capone, amo de una ciudad, pero no de los Estados Unidos ni pretendía serlo de medio planeta, que Trump considera como suyo. Los norteamericanos van a tener que vivir las próximas décadas —quizá todo su futuro— viviendo entre la porquería que Trump, su familia y sus sicarios, han desperdigado por todo el sistema. Ahora tienen la evidencia que no es Dios quien les inspira para la presidencia y que Trump es más bien una perversión humana, demasiado humana.

Convivir con la porquería no es fácil y provocará imitadores, alentados por lo arriba que se puede llegar con malos principios y peores prácticas. Cuando salga la porquería, habrá negacionistas y también personas que con un mínimo de sentido de la vergüenza se horroricen por la malversación de la historia y de la buena voluntad. Trump no es el único ejemplo de cómo alguien así puede llegar tan alto; hay otros. Pero si el sistema no da una respuesta adecuada a lo realizado por Trump y los suyos —lo que sabemos y lo que queda por saber, que no será poco— el sistema se hundirá, perderá su autoestima y cundirá el desánimo.

Cuando Trump salió elegido presidente, algunos norteamericanos trasladaron su residencia a Canadá porque no soportaban la vergüenza de estar en un país gobernado por este personaje. No sabemos si, con todo esto, volverán o tardarán en recuperar la confianza. Trump es más generoso con sus perdones que con sus impuestos. Veremos si esta generosidad no le crea más problemas. Trump no será presidente en los próximos cuatro años, pero puede que tengamos que seguir hablando de él.

 

* Zachary B. Wolf "Can Trump pre-pardon his children?" CNN 2/12/2020 https://edition.cnn.com/2020/12/02/politics/trump-presidential-pardon-children/index.html






viernes, 5 de abril de 2019

Redactores, traidores o la batalla de la redacción

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que se cuenta y quién lo cuenta. La polémica crece en Estados Unidos sobre el informe elaborado por Robert Mueller sobre las cuestiones relacionadas con Donald Trump, Rusia y los posibles manejos conjuntos para lograr la victoria presidencial. La cuestión se centra en que, siguiendo el procedimiento, Mueller entregó el largo y detallado informe al fiscal general, Charles Barr, nombrado por Donald Trump. Tras leerlo, este realizó un breve resumen diciendo que no había indicios de ningún delito. La cosa se podría haber quedado ahí de no ser porque el clima de irritación fue creciendo ante el bloqueo de la información de informe en su totalidad. Los rumores sobre lo que el informe puede contener y la rapidez con la que Trump se dio por liberado de responsabilidades han tenido el efecto contrario. En vez de acallar rumores, los han multiplicados convertido en sospechas. Las excusas de que se debe proteger la seguridad y a terceros referidos en el informe ya no satisfacen a nadie, por lo que se ha montando persisten corriente de exigencia de que se haga público el informe sin "editar", es decir, sin que nadie altere la redacción, dejar el texto de Mueller intacto.
The Washington Post señala hoy mismo en su lugar preferente:

Revelations that special counsel Robert S. Mueller III’s still-confidential report may contain damaging information about President Trump ignited a fresh round of political fighting on Thursday, ushering in a new phase of the nearly two-year-old battle over the Russia probe.
Members of Mueller’s team have told associates they are frustrated with the limited information that Attorney General William P. Barr has provided about their investigation into Russian interference in the 2016 election and whether Trump sought to obstruct justice, according to multiple people familiar with the matter.
While Barr concluded the special counsel’s evidence was not sufficient to prove that the president obstructed justice, some of Mueller’s investigators have said their findings on obstruction were alarming and significant, one person with knowledge of their thinking said.*


La batalla que se esperaba se produce finalmente. Salvo cosas muy raras, la perderá Barr porque el informe, una vez puesto en duda la versión que ha hecho con su resumen de seis páginas, basta que salga un fragmento eliminado o tergiversado en contradicción con lo dicho por Barr en su documento editado para que salga todo a la luz porque entonces será imparable. El foco se desplazará entonces a la relación Trump-Barr, ya que se entenderá que Trump le nombró fiscal para que frenara el informe de Mueller. Esa consecuencia se producirá en cuanto salte la sombra de una sospecha.
Trump ha conseguido enturbiar la política nacional junto con la internacional. Su arte consiste en convencer a los suyos de que sufre una persecución por parte de los que ahora llama "socialistas", los demócratas, porque él es demasiado bueno para que ellos lo soporten. Recordemos aquellas declaraciones tras el encuentro con Barack Obama en las que dijo que el expresidente poco menos que le amaba, pero que era demasiado pudoroso para reconocerlo. Trump vive en su maloliente burbuja narcisista. Eso no va cambiar nunca porque lo produce él mismo, es su efecto tóxico. Lo malo es el efecto institucional que va a producir.
¿Cuánto tiempo tardará Estados Unidos en recuperarse de los estragos y heridas causados por Donald Trump? ¿Cuánto tiempo tardará en recuperar una parte del mundo la confianza en los Estados Unidos? Quizá muchos piensen que la política es pragmática y que el mundo se adaptará rápido. No lo creo.


Trump ha servido para ver las carencias del sistema, sus debilidades, el fraccionamiento de la sociedad norteamericana, lo fácil que es desbaratar lo que se ha tardado años en construir. Trump ha mostrado eso.
La cara positiva es que muchos se han dado cuenta y tratan de evitar la llegada de los demagogos. De hecho, el mundo se está defendiendo de Donald Trump. Así puede entenderse muchas de las reacciones de la Unión Europea al comprender que no se puede confiar en los Estados Unidos y, algo peor, que Trump y los que están detrás tienen un plan más agresivo para deshacer la Unión a través del apoyo a los populismos ultraderechistas.
Los principios estratégicos de Trump: Debilita a tus aliados para que te necesiten; abronca primero y abraza después a tus enemigos para controlarlos. Lo primero lo hace con Europa, lo segundo con Corea, por ejemplo. Jura admiración a los que después dejas tirados (Egipto y otros países árabes frente a Israel).
Trump lanzó las campanas al vuelo tras el informe positivo de Barr. Ahora puede que no esté tan contento porque las sospechas crecen a medida que se trata de evitar que el informe se haga público.
El analista de la  CNN, Elie Honig, un ex fiscal federal, escribe:

The Mueller report is coming. Attorney General William Barr notified Congress that he was "well along" in making redactions to the report, and expected to release the report by "mid-April, if not sooner."
But a big question remains: Just how much of Mueller's report will we see? Barr carves out several types of information that he might redact from it. On the uncontroversial end of the spectrum, Barr is in the process of redacting information about pending criminal investigations that Mueller has referred to other prosecutors -- Barr's confirmation of continuing investigations here is significant in its own right -- and sensitive intelligence materials. Such redactions are appropriate and necessary.
Then things get trickier. Barr says he will remove "information that would unduly infringe on the personal privacy and reputational interests of peripheral third parties."**


La nueva redacción establece una distinción en el informe: lo que se ve y lo que no se deja ver. Esta división hace que la necesidad de ver la parte que se oculta haga crecer el nivel de presión, mediática y política para poder sacarlo a la luz. Se ha pedido que se saque íntegro, sin retocar, y no con los retoques y omisiones. Esto no dejará a nadie contento, como señala el propio Honig.
El final del artículo de Honig en la CNN señala:

In the interest of transparency and public confidence in the Department of Justice, Barr should put away his redaction pen and disclose as much of Muller's report as possible. Anything less will raise one big question: What is Barr trying to hide?**

Es, en efecto, la credibilidad del sistema lo que está en juego. Es algo más allá del propio Trump y afecta y afectara a las instituciones estadounidenses. Las sospechas solo se resolverán con la publicación íntegra del informe. Si no hay nada que ocultar, como dice directamente Trump a los que le preguntan, el informe se habría dado a la luz porque las sospechas son muy graves. Pero si solo queda ese informe o la edición del resto para maquillar la realidad que revela, el problema pasará a un nivel distinto, con una importante crisis institucional que pondría bajo sospecha a dos instituciones esenciales, la presidencia y la Fiscalía General del Estado, dos poderes.
Cualquier redacción del texto dejará la pregunta de Elie Honig en el aire: ¿qué se trata de ocultar? La exigencia de la publicación íntegra crece. Aquí se puede aplicar aquello de "traductor, traidor" y "Lost in translation".



* "Potentially damaging information in Mueller report ushers in new political fight" The Washington Post 4/04/2019 https://www.washingtonpost.com/politics/potentially-damaging-information-in-mueller-report-ushers-in-new-political-fight/2019/04/04/10ea64f0-56f0-11e9-9136-f8e636f1f6df_story.html?utm_term=.1d2527d1ed31
** Elie Honig "What is Barr trying to hide?" CNN 4/04/2019 https://edition.cnn.com/2019/04/04/opinions/cross-exam-barr-redactions-elie-honig/index.html