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sábado, 15 de junio de 2013

El silenciamiento de los medios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Conforme el mundo se vuelve más mediático, se complica la vida de los medios de comunicación, un "estorbo necesario" para una saludable vida democrática. Que los medios sean molestos, en un mundo tan confuso, es casi una obligación.
Como regla general, cuando un país en el que ya se dan ciertas condiciones de normalidad informativa y democrática se dedica a legislar sobre los medios, busca crear obstáculos para su labor. Cuanto menos se retoquen mejor, porque casi nunca es por cuestiones generales, sino obedeciendo a casos concretos, y eso suele ser una mala manera de legislar. 
Hay mecanismos suficientes para sancionar abusos, más que para prevenirlos (algo que siempre es peligroso en este terreno). La normalidad democrática debería favorecer siempre la normalidad informativa a través de la independencia y la pluralidad, situación que, ya sabemos, solo es perfecta en los libros. En la realidad, la situación puede ser sumamente imperfecta y siempre con posibilidad de empeorar. Pero eso no se corrige restringiendo el papel de los medios, sino asegurando su independencia.


La concepción de la política como esencialmente mediática, como una cuestión de "imagen" o "marcas" que pueden ser reconfiguradas o manipuladas para obtener un rendimiento, es uno de los grandes males de la política y de los medios mismos, que acaban pagando en muchas ocasiones su aparente poder y omnipresencia con el control y la sumisión ante terceros. Por eso es esencial el compromiso del profesional con la información y con la ciudadanía que la recibe. Muchas veces se encuentre en medio.
Es preocupante el creciente deterioro en muchas partes del mundo de la independencia de la prensa y algo tiene que ver con el crecimiento paralelo de la conciencia ciudadana. Los medios pasan a ser amigos o enemigos, afectos u opositores. En medio de esas dos tendencias se encuentran los ciudadanos que necesitan de una información lo menos condicionada posible para construir su representación de la realidad en la que viven. Los medios (y sus profesionales) viven entre el intento de instrumentalizarlos y los de silenciarlos.


Donde se pueden silenciar los periódicos o televisiones, se cierran; donde no hay posibilidad, se recortan las libertades en beneficio del silencio. De nuevo, el gobierno de Rafael Correa —ese político que rompe periódicos públicamente en sus mítines— da un paso legislativo más en su larga línea de silenciamiento mediático. Nos informa el diario El País:

Los artículos más controvertidos de la Ley de Comunicación son el 26 y el 55. El primero, según consta en el archivo final de la ley, crea el delito de “linchamiento mediático”. Esta figura queda definida como la “difusión de información que, de manera directa o a través de terceros, sea producida de forma concertada y publicada reiterativamente a través de uno o más medios de comunicación con el propósito de desprestigiar a una persona natural o jurídica o reducir su credibilidad pública”.
Según Mary Verduga, diputada de Alianza País, con este delito se pretende evitar que los periodistas afecten la dignidad de las personas. El paradigma que esgrime el Gobierno es el caso de María Augusta Calle, diputada de su partido, que sufrió un “linchamiento mediático” —palabras del propio Correa— por parte de la “prensa mercantilista”, que la acusó de vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).*


Por supuesto que la reducción de la credibilidad pública puede estar entre los objetivos legítimos de la información, especialmente cuando los afectados, sean quienes sean, son mentirosos o viven de ocultar su propia realidad. Podríamos decir, según esto, que señalar que el señor Bárcenas tienes 47 millones de euros en cuentas en Suiza forma parte de una campaña de "desprestigio", de "linchamiento mediático", según la definición de  Correa. La creación de un "delito" tan difuso y con "presunción de conspiración" es la antesala de recortes en las libertades de información. La legislación habitual contra la difamación puede ser perfectamente suficiente sin entrar en "nebulosas" en las que el hecho de que una persona sea criticada por todos los medios presuponga una "conspiración" en su contra.

Lo malo es que los políticos autoritarios tienden a ver "conspiraciones" allí donde se les critica. El primero ministro turco también ve "conspiraciones mediáticas". Sin embargo, la prensa internacional ha resaltado la falta de relieve con que una parte de la prensa turca ha reflejado los graves incidentes ocurridos estos días. No es de extrañar que esto suceda si Turquía es el país con más periodistas encarcelados. En Egipto, las denuncias del control de los medios públicos por parte de la Hermandad Musulmana de Mohamed Morsi y las presiones sobre los privados, que llegan a cerrar, es otra manifestación de este "malestar en la información" libre. No son los únicos lugares. En diferentes países de Latinoamérica ganan terreno este tipo de prácticas —judiciales, económicas— en las que los gobiernos buscan reducir la prensa que se les opone.
Las críticas vertidas en España por todos los medios ante la pretensión de una ley restrictiva de las informaciones en los procesos judiciales han sido unánimes. Aquí el caso esgrimido es el de los "juicios paralelos", que se parece demasiado a la idea de Correa de los "linchamientos mediáticos". Los argumentos dado por el ministro Gallardón no han convencido a nadie y so, por cierto, bastante pobres y lamentables.


Los cauces de la justicia ordinaria son más que suficientes para evitar o sancionar los comportamientos que se excedan en lo que marca la ley. Plantear una ley de este tipo en el momento en que está pasando por los juzgados una parte importante (en cantidad y calidad) de la clase política y empresarial de este país es una auténtica provocación. La clase política debe asumir que el abarrotamiento de los juzgados por casos de corrupción es algo que se debe a su propia inoperancia y que el mero planteamiento de una ley así no puede ser analizado independientemente de la situación en que se presenta. Si quieren favorecer el trabajo de los jueces —algo que todos deseamos—, que les den más medios para realizar su labor.


La prensa no es perfecta, ni mucho menos, y tiende en muchas ocasiones al abuso, como se ha mostrado suficientemente en Reino Unido, por ejemplo, con el caso de News of the World. Pero los mecanismos no pueden ser el recorte de las informaciones sino la sanción de las conductas que lo merezcan. Informar implica una responsabilidad muy grande; informar bien, una obligación, una aspiración permanente. "Bien" significa aquí navegar de forma equilibrada entre una serie de derechos, individuales y colectivos, algo que no siempre es claro, fácil o sencillo. Se pueden contar casos en los que la prensa puede haber entorpecido un caso judicial, pero se pueden contar muchos más en los que la prensa ha puesto a trabajar a los jueces con sus informaciones. Eso no se debe olvidar.

Los abusos informativos se pueden dar y, de hecho, se dan cada día, pero es importante saber discriminar lo que es el abuso de unos profesionales o medios concretos y lo que actúa en detrimento de la información a la ciudadanía. Siempre se ha pensado que la libertad implica riesgos de mal uso. La restricción de la información, por el contrario, es una completa garantía de la pérdida de libertad de todos. El silencio no es nunca democrático.
Las garantías deben surgir de una conciencia profesional estricta que valore su propio papel en la vida democrática. Los medios también deben ser autocríticos, analizar su propio papel y comprender que su comportamiento determina muchas otras cosas. Esto no solo debe verse como "poder", sino esencialmente como "responsabilidad". La esencia de la prensa no es ser "poderosa", sino ser veraz y responsable. Mientras actúe bajo esos criterios está cumpliendo con sus objetivos.


* "Correa crea el delito de “linchamiento mediático” para controlar a la prensa" El País 14/06/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/06/14/actualidad/1371232204_252270.html





viernes, 30 de noviembre de 2012

Espacios pequeños, egos grandes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Deformado por análisis de realidades que son un poema y de poemas que son realidades, no sé cómo interpretar las declaraciones de Anna Albán, la embajadora de Ecuador en el Reino Unido:

"[...] dijo en una rueda de prensa que Assange sufre de una afección pulmonar crónica, y que el Estado ecuatoriano está corriendo con los gastos. Assange, en la misma entrevista, no quiso confirmar la noticia. La embajadora alertó de que las condiciones de salud del hacker podrían empeorar ya que se encuentra en un espacio reducido donde puede faltarle aire.*

Lo maravilloso del lenguaje es su capacidad de decir muchas cosas con una misma frase. Lo que vincula al lenguaje diplomático con el literario es la cantidad de recursos retóricos que acumula para insinuar lo que no dice y no decir lo que entendemos. En ocasiones, los embajadores son maestros del eufemismo y miden sus palabras con el mismo fervor y cuidado con el que los poetas cuentan sus sílabas.


Según parece, Julian Assange ha tenido unas palabras poco amables —vamos a decirlo así— para con el país que le acoge, que debe pensar que es la Posada del Peine. Quizá tenga la pretensión de que Ecuador ha aparecido en el mapa mundial gracias a su presencia en el reducido espacio de la embajada londinense. La cuestión y ofensa ha venido precisamente de lo opuesto a lo que ha hecho la embajadora ecuatoriana, no ha medido sus palabras y las palabras son muy traicioneras. Assange debería tomar lecciones de la representante diplomática.


Nos cuenta el ABC en otra noticia el origen del problema:

[...] Julian Assange, quien se encuentra refugiado en la embajada ecuatoriana de Londres ha aseverado que «Ecuador es insignificante», cuando la presentadora de la CNN, Erin Burnett, le dijo que por qué no contestaba sus preguntas sobre el Gobierno de Rafael Correa.
«Es muy importante para mí, y su gente ha sido muy generosa conmigo, pero no es un actor mundial importante», prosiguió.
«Sudamérica y los acontecimientos que ocurren en Sudamérica son interesantes y significativos, pero no son el tema ahora. El tema es lo que nos pasa a todos, lo que cuenta este libro», indicó blandiendo una copia de su recién publicada obra "Cypherpunks: La libertad y el futuro de Internet".
Assange evitó así pronunciarse sobre un informe del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) citado por Burnett y según el cual Ecuador es «uno de los países más restrictivos» con la libertad de prensa.**


Cuando Julian Assange se refugió en la embajada de Ecuador escribimos sobre el caso e imaginábamos a sus asesores desplegando el mapa para ver qué países podían ser favorables a aceptar el asilo. Por eliminación de aquellos que estaban ya en contenciosos, los que no se comprometerían y la consideración de los que tenían dirigentes con necesidad de lavado de imagen, quedaba Ecuador como candidato más favorable a las intenciones de Assange y su equipo. Señalamos entonces que era un ironía que el presidente que tenía más conflictos y contenciosos abiertos con la prensa y con la libertad de información, Rafael Correa, el hombre que rompía periódicos en público para deleite de sus seguidores, y que se permitía la humorada hace unos días de llegar a la cumbre de Cádiz preguntando por "Anita Pastor", fuera quien aceptara finalmente acoger al hacker emprendedor. Pero todo tenía su lógica y las piezas acaban encajando y las manzanas cayendo.



El punto flaco de alguien que va por el mundo justificando todo lo que hace por ser el paladín de la libertad de información es no poder defender esa incongruencia en directo, frente a un medio de información —la CNN— que necesita para mantener su caso caliente—frente a la tendencia a enfriarlo de Reino Unido—, y que además está aprovechando su entrevista para promocionar su libro. Y se perdió él solo. Ante la presión de la entrevistadora, Assange escogió el peor de los caminos, ningunear a Ecuador. No podía defender al indefendible Correa, no podía evitar las preguntas sobre los ataques a la libertad de expresión sin resultar un demagogo y habló finalmente. Su libro, él mismo, es lo realmente importante; Ecuador no es nadie. Tiene razón la embajadora cuando dice que Assange se encuentra en un lugar muy pequeño y que le cuesta respirar, que necesitaría espacios más grandes. Suecia, tal vez.


Lo importante es cómo se lo han tomado en Ecuador, claro; cómo les ha sentado ese regalo envenenado —que ya dijimos que no se merecían— que su locuaz presidente le coló sin comerlo ni beberlo. El diario El Comercio ya muestra las reacciones:

Esas expresiones del ‘hacker’ australiano han desatado revuelo dentro y fuera del país, ya que Ecuador le brinda asilo desde hace cinco meses. Gracias a esa protección, Assange no ha sido extraditado a Suecia, donde la Justicia lo requiere para procesarlo por dos supuestos delitos sexuales.
[...] Assange lució una de las camisas bordadas que utiliza el presidente Rafael Correa y quería básicamente hablar de su último libro, ‘Cypherpunks: La libertad y el futuro de Internet’.
[...] Esas palabras no cayeron bien entre analistas y ex diplomáticos, que las consideraron desafortunadas. Sobre todo, porque el Gobierno ecuatoriano creyó en sus argumentos, de que supuestamente Estados Unidos lo quiere juzgar por haber filtrados miles de cables diplomáticos secretos. “La palabra insignificante, quiere decir que no tiene ninguna importancia en el mundo, que no es un jugador que importa. El Gobierno ecuatoriano es el ofendido”, señala Mauricio Gándara, ex embajador en Reino Unido. A su juicio, las declaraciones del fundador de Wikileaks evidencian el pobre concepto que tiene del Ecuador y las gestiones que ha hecho para ayudarlo. Y, por lo tanto, cree que el Régimen debiera retirarle el asilo político y entregarlo a las autoridades británicas.***


El detalle aportado por El Comercio —que puede apreciarse en la foto de la entrevista de la CNN— sobre la camisa que lucía Assange, regalo de Rafael Correa —nos dicen—, resulta casi conmovedor. Casi tanto como el desmentido de que el hacker padezca ninguna enfermedad crónica, ni que su estado revista gravedad. "Assange no está malito", titula con sorna el diario de Quito "Últimas noticias". Me imagino que si hay alguien deseando que su "espacio" recupere la normalidad es la embajadora de Ecuador, que tiene la sede convertida en plató, enfermería o lugar de paso de celebridades que acuden, como Lady Gaga, a apoyar al aburrido, según confesión propia, Assange en su retiro.
Previsiblemente, la prensa atacada por Correa aproveche para devolverle la pelota y convertir a Assange no en un vehículo promocional como él quería — de la "marca Correa", no de la "marca Ecuador", por usar la terminología española— sino en un grano al final de su espalda. Dentro de poco será muy probable ver las mismas manifestaciones que se dieron a su favor en la calles, delante de la residencia presidencial, luciendo grandes carteles con un "¡Assange vete, go home!". Será interesante ver las reacciones de esos miles de ciudadanos ecuatorianos que salieron este verano a las calles a manifestarse en favor de Assange, saber qué se les pasa ahora por la cabeza. ¿Qué pensarán ahora después de que Correa les convenciera de que se habían enfrentado al "imperio" —eso pone en algunos carteles— y que Ecuador "frenaba" a los Estados Unidos, Reino Unido y Suecia juntos en nombre de la "libertad de expresión", la misma que ha utilizado Julian Assange para ofenderles innecesariamente en la entrevista de la CNN. Al final, la culpa la tendrá la periodista por preguntar; será una conspiración para hacerle decir lo que no quería decir y que ha sido descontextualizado*. No es lo que opina la práctica totalidad de la prensa de Ecuador.

Quizá algunos estén esperando a que se publique el libro de Assange en Ecuador para comprobar qué es eso tan importante ante lo que su país es "insignificante". ¿Será un bestseller en Ecuador? ¿Quizá done parte de los beneficios a causas benéficas en el país? ¿Irá algún día a firmar ejemplares a Ecuador?
Al final, después del desmentido sobre su salud y el silencio del Ministerios de Asuntos Exteriores ecuatoriano —que dice estar estudiando las declaraciones de Assange—, nos quedamos con la interpretación metafórica de las declaraciones de la embajadora Ana Albán. Necesita más espacio para ventilar su ego.
Lo dijimos en su momento y lo repetimos ahora: Ecuador es un gran país que no se merece esto.

* "Garzón asegura que las palabras de Assange se han sacado de contexto" ABC 30/11/2012 http://www.abc.es/internacional/20121130/abci-garzon-defiende-assange-201211292029.html
** "Ecuador dice que Assange sufre problemas respiratorios" ABC 29/11/2012 http://www.abc.es/internacional/20121129/abci-assange-ecuador-infeccion-pulmonar-201211290936.html
*** "Assange no mide sus palabras y dice ‘insignificante’ a Ecuador" El Comercio (Quito) 30/11/2012 http://www.elcomercio.com/politica/Assange-mide-palabras-insignificante-Ecuador_0_819518213.html







viernes, 17 de agosto de 2012

Un hombre bien informado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Me imagino que cuando Julian Assange extendió el plano de Londres y contempló las posibles embajadas en las que podría refugiarse, se le pasaron muchas cosas por la cabeza. La primera de ellas, el grado de compromiso que podía esperar del país elegido. La segunda, el nivel del espectáculo que podía esperarse de la manipulación de su caso por parte de los receptores. Todo el mundo cobra por el servicio y Assange debió elegir cuidadosamente un país que no provocara demasiado a Gran Bretaña y que le interesara adquirir el protagonismo suficiente como para estar rodeado de micrófonos y cámaras una temporada. Ni un país que se achante, ni un país que provoque. Y más que elegir un país, se trataba de elegir un dirigente con afán de protagonismo, que disfrutara sin excesos con la caja de lápices y la pared en blanco que le iba a poner en bandeja con su caso. Assange es un jugador de ajedrez, un estratega inteligente que ha sabido crearse su propia figura ante la opinión pública. Sabía que la elección tenía que ser muy meditada. Y necesitaba información; no se puede tomar la decisión adecuada sin información. Ir a ciegas es una locura. Él lo sabe mejor que nadie.


En su ir tanchado poco a poco de los nombres de la lista —excluida toda Europa, poco seguras Asia y África—, solo le quedaban los tres o cuatro candidatos obvios en América del Sur; países que se lleven lo bastante mal con Estados Unidos como para acogerle, pero no lo suficiente mal como para provocarles. No eligió a Rafael Correa en vano. ¿Acertó?

Seguro que los que le asesoran en español —su abogado estrella es Baltasar Garzón— conocedores de los gobiernos de la zona, pensaron que Correa era más recomendable que algunos otros que podrían ser menos cautos y chafar el asunto con Gran Bretaña, por conflictos ya abiertos —como Argentina, en contencioso permanente con Reino Unido, en cuyo caso llovería sobre mojado— o con ganas de abrirlos a la menor ocasión, como es el caso de Chávez, en Venezuela, al que le hubiera encantado abrazar a Assange en la escalerilla de un avión en Caracas y cantar con él boleros.
La elección de Rafael Correa parecía la más adecuada: un país que no tiene grandes intereses ni conflictos con Reino Unido, cuyo presidente desea el protagonismo necesario para mantener su imagen ante su país como un adalid de los derechos humanos —de los que le importan casi todos menos el de expresión, a la vista de cómo tiene a la prensa allí— y, de paso, en el exterior.

Lo que no podían esperarse Julian Assange y supongo que Baltasar Garzón es el despropósito político jurídico en el que se basa la aceptación del asilo, una chapuza de tal calibre que no resiste la lectura sin llegar a la mitad con una sonrisa. Expresiones como "no es inverosímil que se le aplique un trato cruel y degradante" (punto 6), "existen serios indicios de retaliación [venganza] por parte del país o los países" (6), "existe la certeza de las autoridades ecuatorianas de que es factible la extradición del señor Assange a un tercer país" (punto 5), "al tenor de varias declaraciones públicas y comunicaciones diplomáticas realizadas por funcionarios de Gran Bretaña, Suecia y Estados Unidos de América, se infiere que dichos gobiernos no respetarían las convenciones y tratados internacionales" (punto 10)... Un exceso jurídico y diplomático en toda regla.



Pero lo que supone un sarcasmo auténtico son los primeros puntos en los que se realiza una alabanza de Julian Assange como defensor de la libertad de expresión a cargo de uno de los políticos mundiales más denunciados por atacar a la prensa y por reducir los periódicos que le critican a través de la presión de la justicia: " Julian Assange es un profesional de la comunicación galardonado internacionalmente por su lucha a favor de la libertad de expresión, la libertad de prensa y de los derechos humanos en general ". Puede que lo sea, sin duda. Pero quien no lo es, desde luego, es Rafael Correa, el hombre al que le gusta romper periódicos públicamente en sus mítines. Espero que a Julian Assange no se le ocurra nunca revelar documentos secretos de Ecuador, por la cuenta que le trae.



En mayo, en el Día Internacional de la Libertad de Prensa, la ONG ecuatoriana Fundamedios denunciaba 156 agresiones a la libertad de expresión en 2011 y 53 en 2012. Ecuador, decían "es el país donde más aceleradamente se están deteriorando las condiciones para ejercer la libertad de expresión"*, según recogió el diario La Prensa de Nicaragua. Es demasiado lavado de imagen, desde luego. Puede que quien informó a Assange sobre dónde pedir asilo, no sepa muy bien dónde le mandó. O sí.

Se concluye el escrito justificatorio con la aplicación al caso de todos los tratados habidos y por haber al respecto:

Todas estas modalidades de asilo y de protección internacional están justificadas por la necesidad de proteger a esta persona de una eventual persecución política, o de una posible imputación de delitos políticos y/o delitos conexos a estos últimos, lo cual, a juicio del Ecuador, no solamente pondría en peligro al señor Assange, sino que además representaría una grave injusticia cometida en su contra.*

Esperemos que los asesores de Assange hayan elegido bien. Debería recordarse el papel que Gran Bretaña —y Baltasar Garzón— jugó en la detención y retención de Augusto Pinochet en Londres y que permitió el despegue de la hasta el momento tutelada democracia chilena. Entonces Reino Unido era la democracia para Garzón y Chile, con su senador Pinochet, la dictadura. El escrito del gobierno ecuatoriano convierte en dictaduras de las que huir a Estados Unidos, Gran Bretaña, Suecia y, con ellos por extensión, la Unión Europea al completo.

Cameron es muy suyo y ha amenazado con invadir la sede diplomática. A David Cameron, por decirlo así, le va la marcha. Ya lo ha demostrado. En plena forma tras el entrenamiento olímpico, un reto de este tipo puede motivarle más de la cuenta. Un choque Cameron-Correa puede ser demasiado para la diplomacia, el derecho y el sentido común. Si Cameron entra al trapo e invade la embajada, está invalidando el asilo internacional para muchos otros casos en los que los perseguidos sí se juegan realmente la vida y no caen, como ahora, en las "terribles y corruptas garras" de los jueces suecos.
Desconozco si las acusadoras de Julian Assange mienten o no. Que no quiera ser juzgado por las filtraciones en Estados Unidos, lo puede entender cualquiera. Que no quiera ser juzgado en Suecia, es mucho más dudoso. Y que no quiera ser juzgado, a secas, sospechoso, aunque humano. Ponerse a dudar del sistema sueco de justicia es un despropósito absoluto. Y que lo haga un Rafael Correa, por escrito, más todavía. Suecia es un país absolutamente democrático, independiente y soberano, un estado de derecho, que ha acogido y acoge miles de perseguidos políticos cada año de todos los países, entre ellos una gran cantidad de latinoamericanos, incluidos los que ahora les ofenden. Insultarlos no tiene sentido y es lo que han hecho.


Acusar a la fiscalía, al sistema judicial sueco en su conjunto, de conspiraciones contra Julian Assange es dejarse llevar por la paranoia y la demagogia y, lo peor de todo, arrastrar a un país como Ecuador —que no se lo merece— al ridículo y a un conflicto del que no va a sacar absolutamente nada más que las ovaciones y aplausos de algunos países de la zona, que se jalean entre ellos, pero que respiran tranquilos porque no les ha caído el muerto del asilo de Assange en sus embajadas.

Un repaso por la prensa ecuatoriana nos muestra que, una vez más, Correa ha conseguido dividir a sus ciudadanos entre los que opinan que ya tienen bastantes problemas como para que su presidente les meta en otros que ni les van ni les vienen, que solo tendrán consecuencias negativas, mientras que otros sacan pecho desafiando a las grandes potencias. La mención del anti-USA, del colonialismo, etc. es siempre una baza segura. Ahora toca ser anti suecos.
El caso corre el riesgo de convertirse en un spin off del serial WikiLeaks, con Rafael Correa como protagonista, robándole las escenas a Assange, y los cameos de algunos dirigentes en los capítulos sucesivos. Por ahora, el "piloto" no está mal. Veremos cómo van las audiencias y cuántas temporadas dura.


* "ONG denuncia 156 agresiones contra la prensa de Ecuador durante 2011" La Prensa (Nicaragua) 3/05/2012 http://www.laprensa.com.ni/2012/05/03/planeta/100203/imprimir
** http://www.elcomercio.com/politica/Declaracion-Gobierno-Republica-Ecuador-Assange_ECMFIL20120816_0001.pdf

Anexo: Los once puntos de la declaración oficial de Ecuador para conceder el asilo de Julian Assange.
1. Que Julian Assange es un profesional de la comunicación galardonado internacionalmente por su lucha a favor de la libertad de expresión, la libertad de prensa y de los derechos humanos en general; 
2. Que el señor Assange compartió con el público global información documental privilegiada que fue generada por diversas fuentes, y que afectó a funcionarios, países y organizaciones; 
3. Que existen serios indicios de retaliación por parte del país o los países que produjeron la información divulgada por el señor Assange, represalia que puede poner en riesgo su seguridad, integridad, e incluso su vida;
4. Que, a pesar de las gestiones diplomáticas realizadas por el Estado ecuatoriano, los países de los cuales se han requerido garantías suficientes para proteger la seguridad y la vida del señor Assange, se han negado a facilitarlas;
5. Que, existe la certeza de las autoridades ecuatorianas de que es factible la extradición del señor Assange a un tercer país fuera de la Unión Europea sin las debidas garantías para su seguridad e integridad personal;
6. Que la evidencia jurídica muestra claramente que, de darse una extradición a los Estados Unidos de América, el señor Assange no tendría un juicio justo, podría ser juzgado por tribunales especiales o militares, y no es inverosímil que se le aplique un trato cruel y degradante, y se le condene a cadena perpetua o a la pena capital, con lo cual no serían respetados sus derechos humanos; 
7. Que, si bien el señor Assange debe responder por la investigación abierta en Suecia, el Ecuador está consciente que la fiscalía sueca ha tenido una actitud contradictoria que impidió al señor Assange el total ejercicio del legítimo derecho a la defensa;
8. Que el Ecuador está convencido de que se han menoscabado los derechos procesales del señor Assange durante dicha investigación;
9. Que el Ecuador ha constatado que el señor Assange se encuentra sin la debida protección y auxilio que debía recibir de parte del Estado del cual es ciudadano;
10. Que, al tenor de varias declaraciones públicas y comunicaciones diplomáticas realizadas por funcionarios de Gran Bretaña, Suecia y Estados Unidos de América, se infiere que dichos gobiernos no respetarían las convenciones y tratados internacionales, y darían prioridad a leyes internas de jerarquía secundaria, contraviniendo normas expresas de aplicación universal; y,
11. Que, si el señor Assange es reducido a prisión preventiva en Suecia (tal y como es costumbre en este país), se iniciaría una cadena de sucesos que impediría que se tomen medidas de protección ulterior para evitar la posible extradición a un tercer país.

Fuente: http://www.elcomercio.com/politica/Declaracion-Gobierno-Republica-Ecuador-Assange_ECMFIL20120816_0001.pdf




viernes, 9 de marzo de 2012

El nuevo “¡China go Home!”

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La fotografía que nos muestra el diario El País de un grupo de mujeres manifestándose en Quito rodeadas de policías y con la pancarta “Fuera empresas chinas del Ecuador”* puede ser el inicio de algo, un primer síntoma. Mientras otros acuden a solicitar a China mayor implicación en las crisis del euro e inversiones, otros plantean otras cuestiones muy diferentes.
El conflicto permanente entre manifestantes y contramanifestantes en que el presidente Correa tiene convertido al país, se traduce ahora en un conflicto de gran calado: el de la minería. Correa se enfrenta ahora con la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) que en otro tiempo fue uno de sus apoyos, quienes denuncian los terribles efectos que tendrá sobre la zona la extracción de cobre, además del incumplimiento de todos los procedimientos establecidos. El 5 de marzo la embajada de China fue ocupada por los manifestantes que protestaban contra firma del acuerdo minero entre la empresa china Ecuacorrientes y el Estado.


El conflicto puede ser el primer episodio de un largo serial sobre los efectos sociales y medioambientales de la búsqueda exterior de materias primas por parte del gobierno chino. El crecimiento de algunos países, su mejora durante la crisis mundial, puede empezar a pasar la factura por lo que se ha recibido y que ahora se reclama. El movimiento de rechazo hacia Europa y Estados Unidos, encabezado por países como la Venezuela de Chávez y el Ecuador de Correa, que les ha llevado a convertirse en socios de China empieza a mostrar su otro lado. La exportación de materias primas a China y la importación de productos pueden crear unas dependencias y condicionamientos para el crecimiento.

Ecuador no es el único caso ya que China ha inyectado dinero a otros países a cambio de materias primas. En Brasil, los expertos comenzaron a avisar ya en 2010:

El intercambio con China es "un retroceso" para este país, opinó José Augusto de Castro, vicepresidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB). Cuando se trata de materias primas "el importador decide, controla cantidad y precios", por lo que se genera un "mercado inestable", al contrario de lo que sucede con los bienes manufacturados, explicó.
Además, los productos básicos generan trabajos de pésima calidad, mientras los manufacturados utilizan mano de obra calificada y de mejor nivel salarial, tienen un efecto multiplicador en el empleo al alargar la cadena productiva, y expanden el mercado interno, acotó a IPS.**

China acaba imponiendo sus exportaciones en unos mercados que cada vez producen menos. La alternativa es el proteccionismo, algo difícil de realizar con quien está comprando tus materias primas.
Mientras China va mejorando su producción, que requiere cada vez más especialistas y mano de obra formada —algo que están realizando a gran velocidad—, la importación de materias primas de otros países condena a estos a ser suministradores y a un desarrollo limitado ya que decaen sus exportaciones. Los que distinguen entre crecimiento y desarrollo, hacen bien.
El conflicto que se está produciendo en Ecuador es el resultado de la forma de trabajo de Rafael Correa y de la letra pequeña de los acuerdos. En agosto de 2011, Rafael Correa decía lo siguiente:

Los préstamos de China “son buenas noticias” para Ecuador porque son a largo plazo y solo exigen a cambio “petróleo y no los sacrificios horrendos que impone el FMI”, dijo el presidente Rafael Correa, al responder a los analistas que critican el elevado monto y las altas tasas de interés de esas operaciones.
Hay quienes “ponen el grito en el cielo porque 52 por ciento de nuestro petróleo está comprometido para ser entregado a China”, como pago de los préstamos recibidos, pero “antes más de 75 por ciento iba a Estados Unidos, a cambio de nada, y nadie criticaba”, dijo Correa en su primer encuentro con la prensa extranjera en 10 meses.[...]
Ante la pregunta de IPS sobre el secreto con que se manejan los contratos de crédito con China desde 2009, [Patricio] Rivera [ministro de Finanzas]  respondió que se debía a un pedido de ese país, porque “las condiciones dadas a Ecuador son mejores que las concedidas a otros estados. El gobierno del gigante asiático no desea que se divulguen, justificó.
Rivera confirmó que los vencimientos de deuda a pagar a China entre este año y 2012 suman 3.000 millones de dólares.***


La explicación dada por el ministro de Finanzas Rivera es realmente interesante sobre las formas de actuación de unos y otros. Si el gobierno de Ecuador no se preocupa de los efectos sobre su país, desde luego, no son los chinos los que lo harán. China sigue su política y sus objetivos. Que se preocupen los demás de defender los suyos. Los efectos son que hemos pasado del “USA go Home” al “China go home”, a tenor de lo que nos muestra el cartel de las manifestantes en Quito. Y no es el único lugar donde están apareciendo. El pasar a ser la segunda economía mundial tiene sus consecuencias y a los poderosos no siempre les mira bien.
El Instituto Internacional de Finanzas (IIF) acaba de hacer público un informe sobre la situación de la zona y los efectos de sus relaciones con China:

"A pesar de que el aumento del comercio entre América Latina y China ayudó a la región a obtener estabilidad, diversificando sus socios comerciales (...) la creciente dependencia del mercado chino y de (la exportación de) materias primas requiere que se mejoren las defensas contra pérdidas comerciales agudas y prolongadas", expresa el informe.****


Las complejidades de la economía mundial son grandes. El debate sobre si la Economía es un juego en el que todos pueden ganar o siempre pierde alguien, nunca está cerrado. El concepto de “avance regresivo” —tal como titula IPS su noticia sobre los efectos en Brasil— es una de esas paradojas en las que muchas veces los avances quedan relativizados cuando intentas definir “avance”. Que crecer es mejor que no hacerlo, parece obvio a algunos, aunque no tanto a otros. Lo que no está nada claro es si crecer de ciertas maneras no es contraproducente. España crecía por encima de la media europea hace muy poco. Hoy tenemos lo que tenemos. La ilusión del crecimiento puede ser muy peligrosa si no se acompaña de una realidad más allá de las cifras.

* "La mayor organización indígena de Ecuador se moviliza contra Correa". El País 8/03/2012 http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/08/actualidad/1331190707_452752.html
** "China, un avance regresivo" IPS 17/02/2010 http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=94701
*** "Ecuador: Correa defiende créditos de China". Observatorio Petrolero Sur 24/08/2011 http://www.opsur.org.ar/blog/2011/08/24/ecuador-correa-defiende-creditos-de-china/
**** "Cautela latina ante desaceleración china". Expreso 9/03/2012 http://expreso.ec/expreso/plantillas/nota.aspx?idart=3054690&idcat=19308&tipo=2



Anexo: la carta presentada ante la embajada china

Quito, 5 de Marzo de 2012
Sr. Yuan Guisen
Embajador de China en el Ecuador
Av. Atahualpa y Amazonas
Quito

Las organizaciones, colectivos y personas que suscribimos esta Petición manifestamos a Usted que la Cordillera del Cóndor, territorio entregado como concesión a la empresa ECSA (Ecuacorriente) para la ejecución del proyecto Mirador es una de las zonas de más rica biodiversidad y culturas del Ecuador, lo que afectará para siempre territorios de los pueblos indígenas y a la naturaleza
Rechazamos la firma del contrato anunciado y por ello nos declaramos en ocupación no violenta de la Embajada China.

INFORMAMOS QUE
La Constitución del Ecuador garantiza los Derechos de la Naturaleza, los Derechos Colectivos y de Pueblos Indígenas, los que están siendo violentados con la firma del contrato.
La firma del contrato significa una interferencia en la política nacional debido a que existe un conflicto entre los pueblos y comunidades de los territorios concesionados y el gobierno nacional.

DENUNCIAMOS a los pueblos de Ecuador y China los actos ilegales e ilegítimos que pretenden consagrarse con la firma de este contrato:
Que el gobierno ecuatoriano ha decidido firmar el contrato minero sin que se haya aprobado el Estudio de Impacto Ambiental ni la Licencia Ambiental y sin el Consentimiento de las Comunidades y Pueblos Indígenas, requisitos indispensables para toda empresa minera.
El incumplimiento del Mandato Minero emitido por la Constituyente, que establece la reversión de las concesiones mineras por falta de consulta, por encontrarse en áreas protegidas, por afectar fuentes y nacientes de agua, entre otras.

DEMANDAMOS:
Comunicar a las autoridades del Ecuador de este rechazo.
Instar a la empresa Ecuacorriente S.A abstenerse de firmar el contrato.
Que el gobierno Chino investigue a sus empresas por la criminalización que propician, desconociendo los derechos de las comunidades y pueblos del Ecuador e incumpliendo los procedimientos legales establecidos en el país.
Que se abstenga de utilizar cualquier tipo de arbitraje o mecanismos de presión, pretendiendo argucias legales para afectar la soberanía del país.
Resaltamos que después de esta acción no se podrá argumentar el desconocimiento del conflicto, las ilegalidades e irregularidades en relación a la suscripción de este contrato.

Por organizaciones ecologistas, de derechos humanos, de mujeres.



sábado, 18 de febrero de 2012

Payasos y circos: la quema del emperador

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
"Se ha demostrado que no sólo se puede enjuiciar a los payasitos, sino también a los dueños del circo", ha señalado ese profundo conocedor del gremio —posee sus propios espacios radiofónicos y televisivos y dirige su propio "circo"— que se llama Rafael Correa, presidente reinante de Ecuador. No creo que se ofenda porque le apliquen a él los mismos campos profesionales que él aplica a los demás. Correa es un hombre con un micrófono.
El problema de Correa y sus correazos es que no le molesta un periodista, un director o un medio específico. Lo que le molesta es la mera posibilidad de ser objeto de crítica. Para el presidente, el hecho de que puedan ser criticadas sus actuaciones le resulta una ofensa. Y esa ira personal se transforma en ira institucional, la de la presidencia del país, envolviendo a las demás instituciones, contra la prensa. Lo que le molesta no solo es que se hable de él; le molesta simplemente que otros hablen. Correa es un político más de la escuela verborrágica latina, la de los que les gusta el micrófono, intimidar y cantar boleros o rancheras, según el día; tener su propio canal y recibir los aplausos enfervorecidos de personas que se derriten y deleitan con sus ataques a los demás.

El que Correa llame “payasos” a los periodistas y “circos” a los medios —y les ha llamado cosas peores—, nos da la medida del tipo de político que es y, lo peor de todo, del tipo de país que quiere. Su caudillismo es, como el del mismo grupo con el que se identifica, narcisista, exigente de que la única voz que se escuche en el país sea la suya, suyos los únicos análisis de la realidad, y suyos los únicos chistes que han de ser reídos.
Lo peor de Correa es su mala pedagogía. Con sus insultos, amenazas y descalificaciones a la prensa (en realidad, a todo el que le lleve la contraria), está maleducando a todos aquellos que consideran que así se gobierna. Correa es un freno a la mentalidad democrática, además de a la democracia misma. Si la democracia es diálogo, con Correa es insulto.
Son estos personajes los que acaban cercenando las posibilidades de una democracia real en la que la actuación política pueda ser criticada. El problema no es que Correa se sienta injuriado y vaya a los tribunales, algo que siempre podrá hacer si considera que lo ha sido injustamente. El problema real es el ataque y descrédito contra lo que significa el papel de la prensa en un sistema democrático.


Se dice de Ecuador que la verdadera oposición no se hace en el parlamento sino en la prensa. Con sus ataques, Correa quiere quedarse solo, como voz única, como solitario y omnipotente intérprete de una realidad que controla a su gusto. Como rezaba el título que Correa puso a una obra reciente “Ecuador: de Banana Republic a la No República”. Efectivamente, ese ha sido el tránsito, dada la anulación que de la República está haciendo con su personalismo autoritario.


Uno de los males que se señalan derivados de este modo permanente de intimidación es la autocensura, el miedo de la prensa a hablar de lo que tiene delante. Al final queda una sociedad temerosa de criticar lo que observa o, simplemente, de contradecir a un presidente visionario en su concepción del futuro hacia el que hay que caminar y al que todos se ven arrastrados por temor a ser atacados o encarcelados. Los periodistas y directivos de los medios han pedido asilo en otros países o han abandonado Ecuador, como es característico de las dictaduras. Los suyo es más sutil, pero igual de efectivo.

Para Rafael Correa el país es un gigantesco patio de butacas en el que los ciudadanos están asistiendo a la representación del monólogo teatral de un actor eterno. Cualquier voz discordante, le molesta.
El 31 de diciembre es costumbre de los ecuatorianos, como despedida del año, quemar monigotes. Este año, Rafael Correa presidió la quema de su propio monigote** como demostración de que no existía, como muchos comentaban, censura o miedo a representarlo y quemarlo en efigie. Como demostración se mostraron imágenes de los puestos callejeros en los que se podían encontrar los monigotes para la quema. La representación popular de Correa lo presenta —como no podía ser de otra forma— con un micrófono en la mano. Correa es en realidad un telepredicador político. Puede que no se parezca mucho, pero es el micro el que lo identifica. También, este hombre que considera los medios como un circo, tiene el suyo propio. Y no quiere competencia. El periódico que el monigote aprieta en su mano, y se quemará con él, lo muestra.

Correa y su "monigote": micrófono y periódico en cada mano
El simple hecho de que sea Rafael Correa quien prenda fuego a su propia imagen nos muestra lo contrario de lo que pretendía, que solo él está autorizado a hacerlo o que los demás solo lo pueden hacer porque él lo hace. El discurso que se realiza con la quema, lo aprovechó Correa, por supuesto, para hacer una sátira de sus rivales políticos.
El emperador quema su propia efigie porque nadie más que él puede hacerlo sin riesgo. Quizá su visión de los medios como un circo le convierta a él en quien decide con su imperial pulgar quién vive y quién no. Payasos o leones, todos son circos.

*  "La sentencia contra el diario 'El Universo' tensa la relación de Correa con los medios". El Mundo 17/02/2012 http://www.elmundo.es/america/2012/02/17/noticias/1329500349.html
** “Correa despide el año quemando su propia imagen”. El Universal (México) 31/12/2011  http://www.eluniversal.com.mx/notas/819612.html