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sábado, 21 de diciembre de 2024

El cambio turístico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace mucho tiempo que se temía un titular como este de 20minutos:
"El turismo británico está abandonando España y ya ha encontrado sustituto, avisan los turoperadores"*. Supongo que es el titular que más aparece en las pesadillas de un país que depende cada vez más del turismo.

El titular lleva algún tiempo rondando por las mesas de los medios, pero no era fácil que se manifestara por temor a ser acusados de "alarmistas", algo que al sector turístico no le gusta nada. Pero con media España manifestándose en la calles con lo que se ha dado en llamar "turismofobia" ya no era el momento de seguir guardando estas informaciones por si se pasaba el temporal.

En 20minutos nos dicen:

El principal país emisor de turistas a España es Reino Unido. Durante todo el año llegan súbditos de las islas en busca de temperaturas más cálidas, pero según los turoperadores, esto está cambiando.

TUI, uno de los mayores turoperadores de Europa, sostiene que los británicos están empezando a abandonar España como destino principal, y ya han encontrado sustituto, o más bien, sustitutos.

Sébastien Ebel, director general de TUI Group, ha observado un cambio notable en los patrones de viajes de los turistas británicos. "Lo que vemos es que más gente va a Egipto en invierno en lugar de a las Islas Canarias", afirma, en declaraciones recogidas por el Mirror.*



Entre la turismofobia, el escándalo de los alquileres turísticos, la temporalización de la economía para ajustarla a los eventos vacacionales y, últimamente, el golpe de la dana en pleno corazón del sector turístico, el titular resulta ser inquietante para los llevan décadas modelando el sistema económico español hacia un tipo preciso. La oscilación entre el turismo masivo y el turismo de lujo, no resuelve nada, sino que provoca su tipo específico de problema, que acaba pagando el país en su conjunto.

Desde hace unas semanas no deja de sorprenderme el largo anuncio elaborado para promoción del pueblo de Mijas y sus 12 campos de golf, sus restaurantes de lujo y la oferta de una zona saludable y tradicional y otra en la que acceder al gasto suntuoso y festivo. Tienen de todo para que los más ricos puedan hacer unos hoyos y después celebrarlo a todo tren con una amplia oferta. Sí, "turismo de lujo", según las autoridades y patrocinadores del pueblo y sus eventos señalan. Ese es su objetivo.



Este modelo es el que está destinado al fracaso por diversas vías. Todas ellas llevan al mismo punto: un espacio que se aleja de sus habitantes para convertirlo en un espacio para sus visitantes. De hecho, los habitantes que no puedan vivir de este modelo tendrán que emigrar a lugares en los que puedan estar simplemente.

Pero los enormes sacrificios y transformaciones del espacio selecto que hay que crear se pueden volver inútiles con un simple cambio de los que realmente manejan el cotarro, los turoperadores, que son quienes llevan y traen, los que buscan destinos más provechosos para sus propios negocios. Ellos tienen lo que más importa, el turista.

El riego de que se vayan a Egipto, Túnez o Marruecos está siempre ahí, pero la inestabilidad política no ha impedido. Los ataques a los centros turísticos son mucho más serios que nuestras manifestaciones. Allí, el riego no es que les disparen con pistolitas de agua en las calles, sino con pistolas a secas. Nunca ha habido buenas migas entre los fundamentalistas y el turismo, al que ven como una agresión que trae malas costumbres, gente que come y bebe lo que no debe, mujeres que insisten en enseñar la piel para ponerse morenas, parejas que se miran a los ojos en plena calle.

No nos queremos acordar pero en España tuvimos una temporadita de estallido de bombas en zonas playeras, bombas puestas junto a palmeras en paseos marítimos. Indudablemente iban a hacer mella en nuestro negocio turístico, que se puede acabar con un par de estallidos en zonas bien elegidas.


El País 18 de agosto de 2017

Hemos conseguido sobrevivir turísticamente a la pandemia permitiendo que la gente viniera y se quitara las mascarillas ante las protestas de los dueños de discotecas que no entendían eso de bailar y ligar con la cara tapada.

Ahora hay una rebelión turismofóbica, por decirlo así. Tiene su lógica en la perdida de la paciencia ante la dirección de un país desequilibrado hacia una fórmula que una dana que ha golpeado allí donde más se había especulado. Volvemos a recordar esa frase que ha emergido del desastre: "¿Qué va a pasar con los pisos bajos?" ¿Quién va a comprar todos esos chalecitos situados donde no deben? ¿Quién se va a sentar en lo que queda de esas terracitas playeras situadas en las salidas del agua mal canalizada? ¿Quién va a pagar esos precios impagables para la gente nacida en este país, condenada mucha de ella a abandonar sus lugares por la imposibilidad de pagar los alquileres e hipotecas?


Pero el turismo no depende solo de nuestra oferta. Como vemos, ya hay otras ofertas. Pero está también la crisis de la demanda. La inseguridad en Europa crece y ya sabemos que eso desencadena deseos de ahorro, de seguridad. Con Putin lanzado bombas y desafíos, la gente puede pensar más de lo debido. Entonces, el sector pide a los españoles —¡entonces se acuerdan!— que ocupen, beban, coman, etc. todo aquello que se había preparado para los de fuera que no vienen. ¡Y los españoles acuden felices!

Nacional y autonómicamente hemos llenado el calendario para tener "puentes" y festivos en los que debemos aprovechar ofertas. Los medios nos animan a ello.

La noticia de que los británicos están pensando en otros destinos debería enseñarnos algo sobre los peligros del turismo, sobre la necesidad de controlar la codicia, de planificar diversificando, equilibrando necesidades. El escándalo de los "alquileres turísticos" es una prueba de qué importa realmente, de dónde va el beneficio y de lo poco que se piensa en esos millones de personas condenadas a aceptar cualquier cosa para malvivir. 

 

* "El turismo británico está abandonando España y ya ha encontrado sustituto, avisan los turoperadores" 20minutos 20/12/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5666327/0/turismo-britanico-esta-abandonando-espana-encontrado-sustituto-avisan-turoperadores/

jueves, 22 de agosto de 2024

El caso del peregrino incendiario

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se están produciendo muchos cambios en esto del delito. No hablo ya de la cuestión de la violencia de género, que se encuentra por encima de categorías como las profesiones o nacionalidades, de las profesiones o religiones. Hablo de casos como el del peregrino incendiario (no me atrevo a llamarlo "pirómano") que nos ha dejado un tanto sorprendidos.

En 20minutos leemos esta somera descripción del asunto:

Agentes de la Guardia Civil han procedido este martes a la detención de un peregrino de 33 años como presunto autor de un delito de Incendio Forestal. El hombre ha sido localizado en la localidad de Foncebadón, en León.

Un equipo del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), con ayuda de la Oficina Móvil de Atención al Peregrino (OMAP) del Instituto Armado, inició en el lunes la investigación para esclarecer las causas del incendio. Desde el inicio del fuego se sospechaba que hubiera sido intencionado debido a la proximidad del primer foco con la carretera.

Gracias a la colaboración ciudadana, y la labor exhaustiva de los agentes, las pesquisas llevaron a la detención de un varón de nacionalidad extranjera. El hombre se encontraba haciendo el Camino de Santiago y, tras provocar el incendio, continuó su marcha.*


No sé si es por secreto sumarial o por otra circunstancia, pero la ausencia de explicaciones nos sume en la perplejidad del hecho. Podemos aceptar una patología tras el incendio; podemos aceptar una nueva modalidad de "turismo incendiario" incluso. Pero lo que es un poco extraño, un cambio demasiado brusco, es el del concepto de "peregrino". Esa "naturalidad" del "tras provocar el incendio, continuó su marcha", tal como se nos dice en el texto, nos provoca una desazón y nos abre múltiples preguntas en los límites del absurdo:

¿Era "devoto" el peregrino? ¿Esperaba conseguir algún tipo de indulgencia por realizar el camino? ¿Lo retomarán en el mismo punto cuando lo suelten, si es que le condenan? ¿Imagina un paraíso de incendiarios en la otra vida?

Quizá todo venga del cambio conceptual de "peregrino" al de "turista religioso", tenga que ver la falta de necesidad de creer en algo para realizar el camino, que antes significaba "algo". ¿Es hoy el camino una alternativa paisajista e histórica a lo que antes tenía un sentido religioso? ¿Saben quién se supone que está enterrado en Santiago de Compostela?

No sabemos la nacionalidad del peregrino incendiario. No sé si nos dirá mucho o poco cuando se sepa, pero puede ser de cualquier religión o fe. Lo único que sabemos es que su concepto de "peregrino" no excluye ser "incendiario", que su compromiso religioso no considera un mal el prender fuego a los montes, que en su credo no está el mandamiento "no incendiarás".

El asunto no es trivial y debe ser aclarado en sus motivaciones. Lo digo por otras noticias que nos calientan el verano: movimientos antiturísticos contra los peregrinos del Camino.

En EFEagro se nos habla de una reunión de alcaldes de "camino francés" celebrada ayer tratando de frenar el rechazo en aumento:

El municipio de Molinaseca (León) se ha convertido este miércoles en el escenario del homenaje al peregrinaje con la visita de los diez alcaldes de la mancomunidad de municipios gallegos del Camino Francés, que aprovecharon para poner en valor este turismo peregrino frente a las opiniones que exponen una "caminofobia" a la que se enfrentan.

El director del Xacobeo en la Xunta, Ildefonso de la Campa, ha lamentado esas consideraciones frente a las que puso de manifiesto que las administraciones están luchando.

Considera que es un "sinsentido" esa crítica frente al "éxito del Camino", dijo, con un turismo "de muy alto nivel y muy respetuoso con el medio".

Reconoce que los 600.000 peregrinos que llegan a Santiago cada año están "aportando valor y hay que potenciarlo poniendo los recursos adecuados para que la peregrinación sea una experiencia positiva".

Y ha asegurado que está siendo así, por lo que pide que no se hable de retocar el número de kilómetros para conseguir la Compostela ni se avance en otras ideas porque al peregrino hay que dejarlo que caminen "en paz" mientras las administraciones trabajan en lo que deben, que es darles servicios.

El alcalde de Molinaseca, Alfonso Arias, se suma a esa defensa y considera que hay que defender un turismo "siempre controlado".** 

Interesantes palabras de los alcaldes, sí, pero que no creo sirvan de mucho. Nos muestra con claridad la percepción turística del Camino y no explican en qué consiste ese "aportando valor". Como se puede apreciar, el Camino ha dejado de tener sentido como elemento religioso y ha pasado a ser un simple "camino" —no "el Camino"— al final del cual te dan un certificado. El "Camino" ha dejado de tener "peregrinos" y ya tiene turistas a los que hay que dar "servicios", "oferta", "comodidades". ¡Nada de recortar el "camino"!, como pretenden algunos, o que vayan por otro sitios.

No especifican mucho los alcaldes sin ese con ese "turismo controlado" que mencionan se refieren al número (siempre son pocos si pueden ser más) o a las acciones (como el incendio) o los actos por los que se quejan de tanto tráfico.

Ahora son percibidos como "molestia" por unos y como "negocio" por otros. Por eso me resulta interesante saber los motivos del "peregrino incendiario", saber si esos incendios provocados son espirituales, psicopáticos o un golpe de calor.

* "Detenido un peregrino como presunto autor del incendio forestal de Castrillo" 20minutos 20/08/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5598005/0/detenido-un-peregrino-como-presunto-autor-incendio-forestal-castrillo/

** "Alcaldes gallegos del Camino Francés se defienden de la "caminofobia"" Efeagro 22/08/2024 https://efeagro.com/camino-frances-caminofobia-espana/

martes, 20 de agosto de 2024

La guerra turística

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El telediario de RTVE de esta misma mañana nos ofrecía dos reportajes "turísticos". El primero de ellos nos hablaba de las ventajas de alquilar barcos en vez de ir a hoteles o alquilar apartamentos; se nos daban precios, coste por persona, el precio de alquilarlos con patrón y todo lujo de detalles sobre sus ventajas. No era, se nos decía, algo "de ricos", como habitualmente se piensa, sino que hay barcos para todos los bolsillos. Se entrevistaba al presidente de una asociación de "empresas náuticas" que nos hablaba de las bondades de este tipo de turismo. Mientras lo veía, me venían al recuerdo las recientes imágenes de los barcos estrellados en las costas de baleares porque los inexpertos navegantes tuvieron pánico ante el temporal y se dirigieron hacia la costa, lo contrario de lo que debían hacer. Por supuesto, todo esto ni se mencionó. Se trataba de vender bondades y no peligros, La explicación —todo la tiene— era la falta de conocimientos de los osados. Nada que no se puede corregir con un buen cursillo o contratando un patrón con experiencia.

El otro reportaje nos hablaba de lo interesante que resulta hacer turismo de bodegas, una variante en la que gente —nacionales y extranjeros, llegada de todos los puntos— recibían una explicación por parte de una guía sobre el proceso de elaboración del vino y se pasaba poco después, de la historia y la teoría, a la práctica, es decir, a la degustación (y compra, supongo) de los ricos caldos.

¿Qué sentido tiene incluir estos reportajes —en realidad, "publirreportajes"— en los telediarios? No tienen nada que ver con las "noticias", en cualquier sentido que le demos a la palabra. Son meros espacios publicitarios, venta de posibilidades turísticas.

El calor es una mera excusa para mostrarnos playas y terrazas de chiringuitos. Los reporteros se trasladan a distintos puntos de la geografía costera para decirnos que la gente "combate el calor" a base de cervezas y refrescos, de baños. Las piezas son idénticas, un modelo repetido, una "alternativa" al calor.

El turismo de interior, cultural, etc. recibe también sus inyecciones promocionales. Hay que equilibrar para que nadie se sienta olvidado. Dentro de lo posible, claro, pues me imagino que la competencia para lograr esos espacios en los informativos, entre noticias y deportes, debe ser feroz.

Esto ocurría en una cadena nacional, pero ¿qué ocurre en las autonómicas? Estas ya han asumido que su tarea es promover el turismo en la zona. Los programas, por ejemplo, de gastronomía abundan. Muchos de ellos se realizan desde restaurantes que consiguen así una promoción extra. 

Los medios son colonizados (con mucho gusto, en la mayoría de los casos) por el sector turístico; se convierten en escaparate promocional.

Las luchas entre sectores pueden llegar a ser encarnizadas y sutiles. La reacción ciudadana contra los pisos turísticos, que ha acabado llegando a la política exigiéndoles acción (como en Sevilla, cortando el agua a los pisos turísticos ilegales), podemos entenderla también como una lucha desde los sectores organizados (y legales) de la hostelería contra el "intrusismo" de aquellos que compiten contra ellos. Los apartamentos turísticos afectan a la oferta oficial, la de los sectores hoteleros, que ven reducida su presencia ante la proliferación de esa otra oferta competitiva. Mucha de esta oferta se debe a particulares que tratan de conseguir ingresos amortizando la inversión inmobiliaria que realizaron. Ante la falta de perspectivas de otro tipo de ingresos, muchos propietarios han decidido ofrecer sus apartamentos en las zonas turísticas, sus segundas viviendas, para obtener ingresos, Eso afecta directamente a los negocios hosteleros.

Los medios se hacen eco de esa lucha y proliferan los reportajes sobre los perjuicios causados por la elevación de los precios de la vivienda y los alquileres en zonas como Baleares, Canarias o ciertas ciudades en donde el crecimiento ha sido exponencial. La promoción turística la hacen unos y otros se llevan el beneficio. El resultado es ese señalamiento informativo acusando a los descontrolados, haciéndoles responsables. Lo son, pero quizá solo de la mitad, pues la otra mitad ya está causada por el turismo como desarrollo que mata otras posibilidades evitando la diversificación.

En estos días, para contrarrestar los efectos negativos, los gabinetes de comunicación de los sectores y empresas turísticas se esmeran en los dobles mensajes, los positivos son sobre lo bien que le va a España con el turismo, ponderando los ingresos, puestos de trabajo creados, evitando señalar la baja calidad del empleo, su estacionalidad y que vas a la calle en cuanto que se terminan puentes, festivos y vacaciones. Los negativos se centran en los efectos del intrusismo, de todas estas formas que proliferan disputando a los grandes sectores su mercado. Es una lucha feroz que puede seguirse a través de las inserciones en los medios.

Las patronales controlan en gran medida el flujo de informaciones —suelen ser grandes anunciantes— y consiguen crear la agenda mediática turística. Han ido modelando a los medios para que exista una oferta constante que se inserta de forma más o menos sutil. Esto no es nuevo, pero nunca había sido tan intenso, lo que es seña de la lucha encarnizada en el mercado.

La estrategia en la cuestión de los pisos turísticos no busca tanto devolver la paz a los vecinos y hacer que bajen los precios de los alquileres, sino que esa competencia desaparezca. Entonces los políticos toman medidas porque "los ciudadanos las exigen".

Estamos empezando a ver con cierta claridad el mundo "turístico" que no espera por delante si no se busca un equilibrio que permita aparecer posibilidades más extendidas de trabajo, menos estacionales, precarias y tan mal pagadas. No podemos acostumbrarnos, dar por bueno, la firma de 10, 20, 30 o más contratos de trabajo porque te contratan y te despiden en un fin de semana. Hace falta algo más que la "turistización" de los espacios como alternativa obligada en pueblos y ciudades, con una inflación galopante que nos impide vivir, por lo que dejamos de ser útiles para el consumo, que es lo que se deja al turista. Lo tuyo es atenderlos y estar mal pagado.

Hemos vuelto a una nueva versión en color de "¡Bienvenido, Míster Marshall!", pero en clave turística. Los medios nos ofrecen nuevas posibilidades de volver al campo como alternativa ante la oferta de algún tipo de empleo estable. 

Un reportaje de los estudios para pastor, en el que unos pocos jóvenes aprenden lo necesario para la profesión nos ilustraba el fin de semana pasado. La vuelta al campo se ve como la única alternativa al desempleo o al "mal empleo". Habría que modernizar el campo, lo que ha quedado como "España vaciada", para que esas posibilidades se conviertan en empleos productivos y rentables.

Los medios empiezan a ofrecer reportajes en los que se plasma del descontento frente al fenómeno turístico, cada vez más expansivo y con más efectos directos y secundarios sobre la población. Las gentes empiezan a protestar por lo que ya consideran una invasión inflacionista en toda regla. Como no puede haber un país con dos precios, es el más alto el que se impone a todos. Los inversores, los que compran para hacerse con el negocio, son distantes y no tienen muchos miramientos.

Los conflictos que hoy vemos en los medios y en la calle se irán agravando a corto y medio plazo. Es en los medios donde se escenifican los enfrentamientos de intereses y el abandono. Hacen falta políticos capaces de enfrentarse al problema real, lo que significa que habrá presiones sobre ellos o, simplemente, serán financiados en sus campañas por los sectores interesados.

Los ataques (todavía) incruentos contra los turistas que llegan son solo la punta del iceberg de los intereses y conflictos en marcha, del profundo malestar que ya es imposible controlar. Hay muchos conflictos e intereses en esa lucha, pero también algo incuestionable, que es deterioro de la vida laboral, de la vida social restringida por la precariedad y por las ambiciones insolidarias. Esto no es una cuestión meramente de "emprendimiento"; lo es de un profundo desequilibrio en el desarrollo, donde los intereses y la negligencia de los partidos e instituciones, rendidas a lo fácil ha sido una puerta abierta al desastre que vivimos.

Los medios siguen intentando mantener un triunfalismo de la cantidad, mientras los políticos modifican las formas de contar el desastre para que parezca menos. Pero la realidad es tozuda y los meses largos para tan poco sueldo. Las repercusiones sobre la emancipación, sobre la natalidad, sobre el empleo, etc. están ahí y no se puede convencer ya a la gente que es una mala racha.