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sábado, 4 de abril de 2026

Destituciones

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La política norteamericana actual es a la vez simple y compleja, pero hay que introducir un tercer factor, las contradicciones. Hablamos con frecuencia de las contradicciones de Donald Trump, pero solo algunos se atreven a tratar de explicar cómo es posible que se produzcan las últimas destituciones, la de la Fiscal General Pam Bondi y la del jefe del Estado Mayor, Randy George, junto con al menos dos generales. Anteriormente la de Kristi Noem, Secretaria de Seguridad Nacional, otra sonada destitución.

Son tres puestos clave en estos momentos y que confirman, pese a lo que se diga en las declaraciones oficiales, que algo no va tan bien como nos cuentan en titulares y comunicados.

Se ha resaltado que, a diferencia de lo ocurrido en el primer mandato, Trump se había rodeado de "leales" seguidores para evitar precisamente la contestación, es decir, tener que estar vigilando a los que le rodeaban o que estos manifestaran sus opiniones en contra.

Ahora se están produciendo renuncias y ceses que contradicen los ya de por sí contradictorios mensajes de la presidencia. Trump puso, por ejemplo, a un "antivacunas" al frente de la Sanidad nacional. Al frente de la rebautizada como Secretaría de la Guerra (en lugar de Defensa) ha puesto a otro de esos personajes como los que le gustan a Trump, Peter Hegseth.

En RTVE.es nos informa de este último cese: 

El Departamento de Guerra de EE.UU. ha ordenado este jueves al jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy George, retirarse de su cargo de forma inmediata, un anuncio que se produce en medio de la guerra en Irán. George, encargado de organizar las fuerzas de tierra del Ejército estadounidense, ha sido cesado de su cargo por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, después de haber estado a cargo desde agosto de 2023, de acuerdo con el portavoz del departamento, Sean Parnell.

Parnell ha confirmado la retirada de George asegurando en su cuenta de X que: "El general Randy A. George se retirará de su cargo como el 41º jefe de Estado Mayor

Relación conflictiva con el secretario Hegseth

Previamente, medios estadounidenses como CBS y CNN habían informado que George ha tenido una relación conflictiva con el secretario Hegseth y otros altos mandos en medio del conflicto de Irán por la toma de decisiones.* 

Con los ceses de la Fiscal Pam Bondi y del militar Randy George, el trumpismo trata de hacer ver una política de eficacia (en la empresas despiden al que no funciona) a la vez que encuentra cabezas de turco a las que responsabilizar de los problemas. E indudablemente existen claros problemas generados por las falsas expectativas de los mensajes presidenciales.

Se va convirtiendo en una visión común que no estamos ante una "guerra rápida", un desfile militar, una acción a la venezolana, de ida y vuelta. La caída en picado de la popularidad presidencial es una forma de confirmar con datos la situación en contra que todos perciben. Los mensajes triunfalistas han dejado de funcionar y se vuelven contra él. El objetivo de los ceses es tratar de hacer ver que los cesados son los responsables del fracaso. A unos les cesan, otros dimiten anticipándose al desastre que prevén.

Los medios ven el cese de R, George como resultado de la situación de la guerra con Irán. No está tan claro lo que ha llevado al cese de la fiel Pam Bondi, la mujer que ha destruido la idea de imparcialidad de la Fiscalía. Quizá no ha hecho todo lo que se le pedía y con el descaro exigido. Según interpretan algunos, la causa estaría en el caso Epstein del que Trump no ha conseguido librarse tras la publicación masiva de documentos. Trump esperaba otra cosa y esto se ha traducido en el cese. La persona que la sustituya ya sabrá con claridad que se espera de ella.

Sean estos u otros los motivos, el mensaje que mandan es el de frustración de las expectativas. No es fácil saber la falta de sentido de la realidad y de la función de las instituciones. Cuando los norteamericanos salen a la calle con carteles de "No Kings" no saben realmente el tipo de "rey" han colocado al frente del país y lo que este ha colocado para asegurarse el control del país y hacer que funcione la deriva autoritaria que representa.

Lo que se ha hecho no afecta solo a los Estados Unidos, sino que tiene consecuencias mundiales, como estamos viendo tras el inicio de varios conflictos armados, guerras en toda regla, guerras sin declararse oficialmente, sin el permiso de la Cámaras. No esperaba que duraran tanto, quería presentarlas como prueba del "MAGA" y, sin embargo, lo que transmitido es justo lo contrario, especialmente la sumisión a una presidencia violenta, soberbia y autoritaria. Los norteamericanos no son ahora "más grandes", sino justo lo contrario, son meros juguetes en manos de alguien que les adula y arrastra hacia el desastre interior y exterior.

No han entendido que el "Great" del "MAGA" se fundamentaba precisamente en la aceptación del liderazgo norteamericano basada en la confianza. Trump le ha dado la vuelta y lo que ha generado es lo opuesto, rechazo, distanciamiento, falta de idea de comunidad, Occidente ya no es el mismo Occidente. Trump entiende que el MAGA es la fuerza, la dominación, cuando ha sido precisamente lo contrario: la confianza mutua.

Las destituciones son los primeros signos de decadencia y muestran la decepción ante el modelo creado. Lo que está ahora por ver es si las crecientes críticas le llevarán a tomar medidas extremas o si se moderará. Creo que es más probable lo primero, ya que el cambio sería visto como señal de debilidad. ¿Cómo puede salir de la guerra en Irán en la que ha metido sin venir a cuento a los Estados Unidos? ¿Cómo alejarse de las acciones genocidas y bélicas de Israel? ¿Cómo dejar de ser mediador y estar convertido en parte de los crímenes de guerra y una acusación de cómplice de genocidio?

Si cada vez que alguien se resiste a hundirse en el desastre lo cesa, estos son solo el principio pues serán cada vez menos los que desean caminar hacia el desastre y que se les utilice como chivo expiatorio. A las destituciones se le juntan los que bajan anticipadamente del barco. No quieren ser asociados al desastre que se atisba en el horizonte.

Cada vez son más las noticias de acuerdos entre países que no quieren depender de las políticas imperialistas norteamericanas. El mundo sabe que no puede ser indiferente a la irresponsabilidad pretenciosa de una gran potencia que ha dejado de ser "grande" y ya solo es "fuerte", algo que no es bastante para resolver problemas, solo para crearlos. 

RTVE.es

* "Destituyen al jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU. en plena guerra de Irán" RTVE.es/Agencias  3/04/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260403/destituyen-jefe-estado-mayor-ejercito-eeuu-guerra-iran/17008778.shtml

miércoles, 20 de agosto de 2025

La España de los reproches

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras España arde los políticos buscan la forma de responsabilizar al otro en juegos sobre este país multinivel que hemos construido y que va de Europa al más pequeño pueblecito semiabandonado (o completamente abandonado) en cualquier zona del territorio. En este amplio espacio dividido y jerarquizado, España se debate entre echar balones fuera de unos y la exigencia de acciones reales, de sentido común o técnicas.

Los fuegos no salen de nuestras primeras planas, ya sea por superar tristes récords, por muertos y heridos o por el cabreo de los ciudadanos que ven destruido lo que les rodeaba, posesiones y una vida de recuerdos, que reviven la sordera ante sus avisos.

En RTVE.es nos dan un titular de la quinta entrega de la serie "España se quema", de Daniel Rivas desde Sanabria (Zamora), ""¡Se me quema la casa!": el grito de los frustrados vecinos del Parque Natural de Sanabria que "nadie cuida""*.

Hemos pasado de las autoridades a los técnicos y, especialmente, al pueblo que sufre estos incendios y que ya pide cabezas de los que no les atendieron, de los que no hicieron caso de las advertencias:

El cielo es naranja y flotan virutas de ceniza. El viento aparece, remueve el polvo del suelo y, sin dar más explicaciones, se ausenta. Él y el calor van a marcar la supervivencia de las poblaciones. Censi, la hija de Elena, califica el incendio de "predecible".

En su opinión, los ganaderos ya avisaban este domingo de la evolución de las llamas de un fuego cercano y sus consecuencias si se acercaba a los núcleos de población. "Conocen el monte mejor que nadie, pero ninguna autoridad les pregunta por su opinión". Cristian y su familia tienen caballos en la zona y, hace dos días, los bajó al río para rodearlos de agua e intentar salvarles. Desde entonces, ayuda a otros ganaderos a poner a resguardo a sus animales.

"Estamos muy enfadados", recoge Censi. Y explica que en su localidad hay tractores y, si alguien les hubiera coordinado, hubieran podido hacer cortafuegos: "Antes los incendios los apagábamos todos juntos, ahora no nos dejan".* 

Las quejas de este tipo se multiplican en todas partes: no se ha hecho caso a los que conocían la zona, a los que advertían de lo que podía ocurrir.

La conversión de los montes en zonas "controladas", donde "control" significa que nadie puede tocarlas y, a la vez, que quedan a expensas del abandono, una muy mala forma de entender la naturaleza y su protección.

La idea ahorrativa de una naturaleza que se cuida a sí misma y de la que hay que mantener alejados a los seres humanos, se encuentra con la terrible constatación que eso que algunos llaman "protección" no es más que "abandono". Una naturaleza sin control es una naturaleza abocada su destrucción a la más mínima incidencia o, como sucede ahora, a la "tormenta perfecta" de todas las coincidencias: olas de calor, vientos fortísimos, grandes cantidades de lluvia en las estaciones anteriores, etc. Un rayo, una chispa, un incendiario... hacen el resto.

Ese "antes los incendios los apagábamos todos juntos, ahora no nos dejan" con que se cierra los párrafos del texto citado está lleno de una queja muy común: que nadie escucha a los que viven allí, que ya sea por la lentitud burocrática, por el desconocimiento de muchos de los que ocupan desde la política responsabilidades en la prevención de catástrofes, por la mala gestión de recursos o por la contratación temporal mínima al periodo de incendios del personal-

La paradoja es que cuanto más se controla la naturaleza más graves son las consecuencias. Quizá deberíamos revisar los dos conceptos, el de "vigilancia" y el de "naturaleza" para ver dónde nos estamos equivocando porque es seguro que lo estamos haciendo a la vista de los resultados.

Hay que desechar un concepto naif y romántico de la "sabia naturaleza" pensando que quizá es precisamente el origen, que dejar a su aire el crecimiento es un error y que lo que llamamos "proteger" tiene un efecto contrario, el de la acumulación de elementos peligrosos de difícil control.

Quizá habría que revisar a la vez la idea de "vigilancia" y centrarnos en la "prevención", que es mucho más un concepto "activo" que exige más tiempo, todo el año, y no solo algo que se aplica en el periodo veraniego.

Como se hartan de repetir, "los incendios se previenen en invierno", que es cuando se desarrollan los problemas. Hay que empezar a pensar que cada árbol, cada bosque, cada zona protegida o no, es causa de incendio si no se controla cuando se puede.

Hoy, que aplicamos tecnologías de última generación a la mayor tontería, podemos aplicarla a la prevención de muchas maneras, comprendiendo su funcionamiento y midiendo los grados de peligro y probabilidad. Podemos saber qué debemos cortar o recortar ante la posibilidad que chispa o rayo hagan de las suyas.

En la España vaciada hay que vigilar lo que no queda tan vacío como se pensaba. Declarar "patrimonio" enormes zonas no significa dejarlas a su suerte, sino justamente lo contrario, una mayor responsabilidad.

Los destrozos están dejando una España calcinada en lo que es tomado de una forma fatalista: los incendios ocurren el verano. Pero los veranos, cuando los pueblos atraen a sus fiestas, tenemos esos otros invitados. El fatalismo viene de la falta de prevención, es decir, de inversión y buena gestión técnica de los recursos.

Me gustaría que se convocaran más congresos, grupos de investigación, ediciones científicas, para proponer soluciones, formas de estudio, análisis de las circunstancias, etc. Me gustaría que se escuchara a la gente que tiene experiencias de cómo se controlaban anteriormente estos desastres.

Me gustaría que los incendios fueran una emergencia que dejara de un lado laos reproches entre unos y otros, que fuera un factor de unión para evitar que este desastre, que afecta a los ciudadanos de cualquier  color político, no se volviera a producir. Sería una señal de responsabilidad que muchos desean ver. No es lo que estamos viendo. 

 

* Daniel Rivas  "¡Se me quema la casa!": el grito de los frustrados vecinos del Parque Natural de Sanabria que "nadie cuida" RTVE.es 19/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250819/incendio-forestal-sanabria-frustracion-vecinos-nadie-cuida-arda/16700349.shtml

sábado, 16 de agosto de 2025

El caso de los burros abandonados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La actualidad de la España ardiente apenas deja espacio para otro tipo de cuestiones o, para ser más preciso, refleja otro tipo de cuestiones que pasan por la "eficacia" o por la falta de ella.

Que los medios de comunicación nos traigan ahora las disputas de los partidos y gobiernos so0bre los fuegos que asolan España se lee ahora en un contexto nuevo y nos muestra la incapacidad de la clase política de enfrentarse a una situación extrema, como es la destrucción de masiva recursos y de las vidas que se le van sumando por su causa.

La España del momento se debate entre la realidad —los incendios— y la fantasía de las fiestas desplegadas por todo el país; entre los desplazados por los incendios y los turistas dispuestos a vivir la "postal" española, cada vez más distante de la realidad.

Cada vez es más sólido el consenso que no se trata de una cuestión de medios sino de su gestión. La consideración de los incendios como cuestión "veraniega" hace que no se entre en que lo que arde se acumula el resto del año.

Cadena SER

Ayer hablábamos aquí de la utilización de medios naturales para la limpieza de materia inflamable del monte. Se hablaba de animales a los que se llevaba a pastar. Hay muchos lugares en los que se introdujo esta práctica, sin embargo apenas hay información sobre los resultados. ¿Ha funcionado en los lugares donde se practicó? ¿Ha servido de algo?

El rastreo de información me llevó hasta una noticia que adquiere hoy una siniestra actualidad. Ocurrió en 2021 y con secuelas en 2023. Lo leemos en la página web de Telemadrid con el titular "La polémica muerte de un grupo de burros antiincendios en Castellón":

El revuelo político que ha provocado la polémica muerte de una decena de burros antiincendios en el Desierto de Las Palmas, en Castellón, ha precipitado la dimisión del director general de Medio Natural de la Generalitat Valenciana, Benjamín Pérez.

La Generalitat abrió un expediente informativo la semana pasada para esclarecer los hechos y presentará además una denuncia ante la Guardia Civil por el fallecimiento de los animales, que formaban parte de un grupo más amplio introducido en este espacio para prevenir incendios.

La consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, Mireia Mollà, ha dicho en una comparecencia ante los medios que no ha habido una "tutela adecuada" y que la investigación apunta a indicios de "una acción humana".

Según los informes veterinarios, los animales presentaban estrés, pérdida de peso y mordiscos.

Por otro lado, la investigación concluye que hay "indicios" de que la "acción humana" ha podido intervenir en la muerte de los animales, dado que por ejemplo se ha cortado varias veces la valla que los cercaba y también se ha tenido constancia de una denuncia de "amenaza de muerte" a burros de una finca situada a un kilómetro de la de este grupo.*


Las imágenes de los burros muertos nos hacen preguntarnos sobre los intereses o falta de interés que había detrás.

La noticia nos da cuenta de cómo fue un ganadero quien pidió que se habilitara una parcela dentro del parque natural para que los burros pastaran allí y, de paso limpiarían el monte. En qué momento lo burros fueron una molestia, se les dejó de atender y empezaron a presentarse los síntomas de abandono y de crueldad no se nos explica. Fueron los jueces los que tuvieron que intervenir en un caso claro de maltrato animal.

En 2023 se investigó al responsable del Parque natural por no haber vigilado el trato que se daba a los animales y su abandono de todo cuidado. Lo que parece claro es que no había ningún sentido de "programa", lo que hubiera supuesto algún tipo de seguimiento. 

Se autorizó a los burros en una parcela del parque. Por lo demás, quedaron a su suerte y esta es la que les determinaban los humanos. En El Español se explicaba en 2023 "Los équidos murieron de hambre, ya que la Generalitat Valenciana no realizó un informe sobre la vegetación disponible para alimentarlos."**

Hace unos pocos días los medios no mostraron otro cruel abandono en una finca, esta vez de perros dejados morir. Ni el más mínimo asomo de piedad hacia los animales.

Pero volvamos a la cuestión. La responsabilidad de la administración, que llevó a la dimisión del director general de Medio Natural de la Generalitat Valenciana, Benjamín Pérez. ¿Qué sentido tenía el pseudo "proyecto", qué seguimiento se le hacía para ver su eficacia? Según parece, ninguno. Alguien pidió que se le dejara una zona para los burros; se le dio con la excusa del "plan antiincendios" y los burros murieron. Los veterinarios consultados explican que los burros, como otros animales acostumbrados a vivir en cautividad, se defiendan mal dejados a su suerte en la naturaleza. No es proceso de un día, así que el abandono fue claro. No era un plan de incendios; era un plan de ahorro y una demostración de cruel inoperancia de unos y otros.

Es un ejemplo claro de lo que debe cambiar. No basta con lo que se hace o se deja de hacer. Esta España que ha pasado del campo a la ciudad, de los animales de trabajo a las mascotas de compañía sustituyendo a los hijos necesita otros planteamientos. Se nos dice que de los 675.000 burros censados a mediados del siglo pasado, quedan ahora apenas 30.000, muchos de ellos en parques, como atracción turística, para que los niños y adultos se den un paseo. Y eso los que tienen suerte.

El campo requiere vigilancia y atención; inversión y decisión basada en planes reales. La cuestión es ¿están preparadas nuestras administraciones para realizarlo? Las quejas son constantes. Hemos conseguido una administración que  está cogida entre burocracia y alfileres. Son los dos peores efectos, los de la tardanza infinita en todo por falta de recursos y la perentoriedad de esos recursos, que no se ajustan a la realidad. Cuando los políticos se defienden diciendo que hay bastantes recursos y que dan lo que les piden es solo una media verdad. Hay que emplearlos por los que saben y en el momento necesario. Esto es mucho más necesario en este tipo de situaciones catastróficas.

Las personas en los servicios antiincendios se quejan con razón por ser contratados cuando los fuegos están ya en el horizonte; serlo además de forma provisional, por los cuatro meses de verano, que es cuando se piensa que se darán los fuegos. En absoluto cuando se están gestando creando las condiciones para que se produzcan. El resto lo estamos viendo cada día.

Volvemos a decirlo: es necesaria otra perspectiva ante los incendios. Es necesaria otra forma de verlos en su totalidad, como un proceso que no comienza con el fuego en sí, sino mucho antes. Es importante porque esto va a más con el cambio climático; hay que dejar de lados a los negacionistas y a sus intereses oscuros, ya sean ideológicos o económicos. Y hay que pedirle a la clase política unidad y dedicación, aunque sea lo que más les cueste.

Los incendios que padecemos son señal de ineficacia, de desinterés y de abandono. No se ha hecho bien el tránsito de la España rural a la España urbanita y turística. No ha habido guía o control. Esto es el resultado en una España vaciada de personas, pero no de árboles que ahora el cambio climático, junto a la desidia, convierte en llamas.

No, no es solo cuestión de medios. Es sobre todo "gestión" y valoración de los riesgos reales. El caso de los burros muertos es solo un ejemplo más de cómo (no) se gestiona. 

 

* "La polémica muerte de un grupo de burros antiincendios en Castellón" Telemadrid / Europa Press 28/10/2021 Actualizado: 10/8/2023 https://www.telemadrid.es/programas/madrid-directo-om/burros-muertos-Castellon-9-2391150882--20211028071122.html

** "La instructora del caso de los burros antiincendios propone juzgar al pastor jefe del parque natural" El Español 6/10/2023 https://www.elespanol.com/espana/comunidad-valenciana/20231006/instructora-caso-burros-antiincendios-propone-juzgar-pastor-jefe-parque-natural/799920326_0.html

viernes, 15 de agosto de 2025

Ovejas, burros y políticos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme avanzan los incendios, los micrófonos se acercar a los desplazados, aquellos que han tenido que abandonarlo todo para poder estar a distancia del fuego. Los incendios se multiplican por toda España, imparables.

La respuesta política deja en evidencia la incapacidad de hacer frente a lo que está ocurriendo y las respuestas sobre las causas salen del margen, de técnicos y ciudadanos que nos hablan del abandono en que se encuentra la España vaciada, la España olvidada.

Los recursos van allí donde hay votos, con poca fortuna para pueblo que ya carecen de casi todo. Es la primera ley electoralista: invierte donde hay votos, Y en España se hace este tipo de política con todo descaro. Carentes de casi todo, de sanidad a educación, de bancos a farmacias, no iban a tener mucho interés en unos pocos votos. La España vacía es también la España olvidada, dejada a su suerte.

Y entonces llegó el cambio climático.

Hay diversas formas de negacionismo y una de ellas es el olvido. Los políticos son urbanitas, desconocen el campo, no han vivido en él, no tienen recuerdos más allá del ladrillo. Los debates sobre quién tiene las responsabilidades se suman a otros debates improductivos pero reveladores del tipo de política posible.

Incapaces de invertir en algo que cuyo éxito es que no se produzca, como son los incendios, han sido incapaces de prever lo que suponía "olvidar la España olvidada". Negacionistas activos o pasivos, prefieren que el buen tiempo atraiga al turismo y no han sabido (o querido) prever las consecuencias del cambio.

La dana fue el primer aviso impactante; este es el segundo. Negarse a verlo solo es agravar las consecuencias. España vive del (buen) tiempo y el tiempo ha cambiado.

A las lluvias constantes del invierno y la primavera, nos dicen, sigue la sobreabundancia de vegetación seca en verano, la que nadie limpia de campos y montes dejados a su suerte. Campos abandonados en los que la maleza crece sin control. Lo que los animales se comían cuando los sacaban a pastar hoy sigue creciendo.

Nos vienen diciendo desde hace años que donde hay burros no hay incendios. Son los que se comen el pasto y evitan que se acumule y seque. Basta con llevarlos a las zonas de alrededores para que la limpien reduciendo el peligro de incendio y haciéndolos más controlables en su caso. El método no es caro y es ecológico. Otro tanto se dice de los rebaños de ovejas, un método igualmente eficaz contra los incendios. ¿Pero quién se queda con burros y ovejas en la España vacía y olvidada? Quizá, ante los destrozos, alguien se dé cuenta del valor del sector.

Todo apunta, día tras día, a lo mismo: las olas de calor aumentan y son más duraderas, por lo que este panorama se va a seguir repitiendo mientras no se actúe sobre el problema. Como alguien dijo, los incendios se previenen en invierno. Es una gran verdad que nuestros responsables no acaban de asimilar. Acostumbrados a hacerse la foto, burros y ovejas no parecen los más favorecedores. Es  preferible —como veíamos hace unos días aquí— construir un toro de 300 metros de altura en Alcorcón para atraer turistas que tener toros reales manteniendo limpios los pastos que el fuego se comerá por rayo, chispa o descuido.

Hace falta cambiar la mentalidad y si no se hace desde la clase política, tendrá que salir de la ciudadanía, que acabará organizándose alrededor de la prevención. Esto no se puede repetir porque España en su totalidad no puede permitírselo.

La obsesión turística por las llegadas masivas está causando protestas por sus efectos. Pero los incendios son también causados por ese desvío efectista de la presión del turismo, que son elementos de distorsión. Más preocupados por organizar fiestas y celebraciones en verano, los responsables políticos no se enfrentan a lo obvio, el fuego deshace cualquier perspectiva turística. Las tierras calcinadas no son un atractivo; los fuegos se perciben como amenaza. La España quemada, con temperaturas tórridas e incendios, y arrasada por las danas en los barrancos taponados por colonias de chalets, no es un reclamo turístico.

Si los políticos que no han sabido (o querido, insistimos) ver el problema, han silenciado a los expertos, que contratan bomberos solo por unos meses en los servicios anti incendios, etc. no sirven, habrá que cambiarlos por otros y exigirles la prioridad de actuaciones claras frente al problema del cambio climático y el futuro de España, país especialmente expuesto por su suma de elecciones poco pensadas.

La gente exige propuestas y soluciones, anticipación y estudio del problema. Exige gente preparada, más allá de la falsificación de títulos universitarios. Gente que resuelva problemas y no que viva de lanzárselos unos a otros o de hacer chistes más o menos ingeniosos sobre las tragedias.

Burros, ovejas, toros forman parte de soluciones tradicionales, pero funcionan. Ya lo hagan bestias o seres humanos, lo cierto es que la España vaciada es un peligro constante si no se cuida, si no se la percibe como necesitada de cuidados e inversiones todo el año.

Los diversos desastres producidos exigen otro tipo de personas y de ofertas. La gente lo va viendo más claro con cada nuevo problema que se acumula. El cambio climático está en el origen y las sequías, los incendios, las lluvias torrenciales, etc. han llegado para quedarse; no son algo pasajero, sino una situación que nos va a acompañar nos guste o no.

La meteorología ha pasado del final de los telediarios a su comienzo en titulares.

jueves, 10 de julio de 2025

Circo romano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé qué les pareció a ustedes lo de ayer en el congreso, pero no es fácil de asimilar como "normalidad" democrática, institucional o como quieran etiquetarla. No, no es fácil ponerle nombre como tampoco era fácil asistir al espectáculo ofrecido.

La política española tiene que cambiar. Como escribió un insigne poeta, "How can we know the dancer from the dance?" (W.B. Yeats), con la política ocurre algo similar: no se puede separar la política de lo que hacen y dicen los políticos. Y lo que hicieron ayer en el Congreso de los diputados fue, sin duda, "político" marcando una forma de hacer política con su actuación.

Más allá de los hechos, de los idearios, están las "formas" algo muy importante porque es lo que percibimos los demás y muchos identifican como una forma de hacer política. La política, a diferencia de otros campos, tiene un importante porcentaje de "ejemplaridad", un concepto que en un mundo de apantallas, de observación continua, ha sido cambiado por el de actuación en un sentido teatral. Los políticos acaban actuando ante sus electores y la actuación es esencialmente una forma de simulación. No requiere autenticidad ni ejemplaridad, valores perdidos, sino solo eficacia medida en resultados posteriores.

Nosotros debemos creer que los arrepentimientos son sinceros, que las acusaciones buscan mejorar el sistema, etc. Sin embargo, no es eso lo que sentimos ante un espectáculo (literalmente) como el de ayer en el Congreso.

No sé quién gano, pero sí sé quién perdió: todos nosotros. Perdimos los que esperamos alguna respuesta a nuestros problemas reales, para los que no quedan tiempo ni energías. Sabemos que tenemos ya pocas esperanzas de que le importen a alguien más allá de los votos y promesas.

La sensación que te llena después de ver todo lo que vimos —insultos, bajezas, hipocresía, rasgado de vestiduras de unos y otros— es de profunda tristeza, no por ellos, que tienen pocas esperanzas, sino por nosotros víctimas satisfechas, arrastrados al partidismo, abocados a la radicalidad irracional de defender a los "míos" y atacar a los "suyos". El modelo no deja otra; o conmigo o contra mí, según la vieja fórmula.

Se extrañan los políticos de que a sus filas vaya gente que les defrauda. ¿Qué esperaban? Después de lo visto ayer, ¿quiénes creen que se sentirán atraídos por el ejemplo?

ABC

Mucho me temo que los efectos del pleno de ayer duren décadas, que el mal ejemplo sentado por unos y otros defendiendo sus propios intereses, su colocación en primera línea del poder al que se aferran porque más allá no son nada, tenga esos efectos perversos y duraderos.

Han hecho "historia", sí, pero quizá en un sentido negativo que son incapaces ellos mismos de entender. Los efectos directos los vemos en muchos datos que nos muestran la decadencia de la democracia y el atractivo que muchos jóvenes le encuentran a las formas autoritarias. Hay quien les vende esa "eficacia" mostrando los penosos resultados de esa ejemplaridad negativa.

No quiero escribir mucho más sobre esto. Es deprimente.

8/05/2025

sábado, 28 de junio de 2025

Ese maldito cinco por ciento

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En su búsqueda desesperada de "algo" que le permita salir de nuevo de la tumba, Pedro Sánchez ha encontrado algo, ese cinco por ciento que le permite volver a restablecer la línea de trincheras por enésima vez contra un enemigo que reúna las fuerzas dispersas.

La política española es tan débil por la ausencia de mayorías que den estabilidad y criterio que los gobiernos (incluidos algunos autonómicos) deben salir cada día a la palestra a definirse y redefinirse, a buscar la caza diaria que les permita subsistir en una larga agonía. Esta vez ha sido Trump y su cinco por ciento frente al que se opone un "2,1%" que nos coloca fuera del sistema, primeros en la cola de los europeos pobres.

Pero la necesidad de encontrar "gigantes" a los que enfrentarse para asumir su cuota de heroicidad tienen un pequeño problema: que esta vez los gigantes no son molinos, sino gigantes de verdad. En términos políticos y económicos, el choque con los gigantes nos puede costar un ojo de la cara.

Demasiada prisa se han dado en decir que Trump "no puede" negociar la política arancelaria fuera de Europa. "No puede· es una expresión que motiva especialmente a Trump; le encanta, podríamos decir a la vista de la experiencia. La machada de Sánchez la podemos pagar todos los españoles si empieza a subir los aranceles a productos específicos de nuestro país o si le da por prohibir su entrada.

Creo que poner por delante la legalidad en el caso de Trump es ser demasiado optimista. Sánchez además se lo ha puesto en bandeja. Pero esto del cinco por ciento nos enfrenta igualmente al resto de la OTAN, a Europa, que no puede ver con buenos ojos que un miembro decida no pagar lo mismo que ellos. ¿Qué es eso del "modelo social", del "bienestar", etc. que se esgrime para el incumplimiento?

No deja de ser sorprendente que Sánchez levante el escudo europeo de la política económica común cuando se aleja del común europeo en defensa. ¿Funciona todavía lo de "OTAN no, bases fuera" y aquel ambiguo "OTAN de entrada no" con el que fu sustituido? Algo debe quedar en el inconsciente histórico colectivo español.

El negarse al cinco por ciento le sirve a Sánchez para atraer de nuevo a socios que le aprietan por la corrupción dentro del partido, algo que no hay por dónde agarrarlo, por más que dentro algunos de defiendan a capa y espada. Y tiene un colchón: cuando se apliqué el 5%  ¡puede que ya no esté en el poder! Él habrá defendido algo que no lo necesitaba por inexistente y el marrón le caerá al siguiente... que es poco probable que sea él!

Dentro de este carácter sistémico de la política española, que Sánchez reciba apoyos relativos desde la izquierda, obliga al PP de Núñez Feijoo a acercarse al trumpismo sumiso de la OTAN y a llevarse este las broncas de Vox, que le acusa de incongruente en sus críticas al PSOE que dice es apoyado por el PP.

Lo irónico de este anti trumpismo es que lleva a hacer causa justa de lo contrario que se ha firmado alcanzar, ese 5%. Eso sirve para que acusen a Sánchez de mentiroso y para que Trump se lo tome como la excusa perfecta para matar mosquitos, es decir, nosotros.

Por si fuera poco, necesitado de causas justas, Sánchez se lanza de cabeza contra Israel. Al igual que con lo de la OTAN, las posiciones de los países son contradictorias. Sánchez necesita convertirse en un presunto líder europeo al que nadie sigue. Se lo pone fácil a Benjamín Netanyahu, que le coloca como enemigo declarado, como "anti israelí".

De nuevo, ese movimiento tiene sus ventajas de cara a los apoyos internos, pero sirve de muy poco. Cada medida que proponga, como ya está sucediendo, le hará estar más solo en Europa, donde la patética imagen de la foto final con un marginado y solitario Sánchez no le hace ningún favor. Pronto será un apestado y hasta Rutte hará algún chiste a su costa. Seguro que ya está en ello.

La larga agonía de Sánchez en el poder da para una serie televisiva de médicos y hospitales. Dispuesto como está a resistir, su postura le debilita en Europa donde, por la mitad, ya habría dimitido la mayoría.

Tampoco internamente en el partido le va bien. Los movimientos desde dentro, con gente de paso que ya no está en el aparato, firmando cartas y manifiestos, le hacen daño indudablemente. Por más que salgan algunos preguntándose "si Felipe González se ha hecho de derechas", la cuestión no es esa.

Los partidos, de forma sana o de forma corrupta, se han convertido en espacios de intereses personales y la idea de dimisión es un extremo que muchos no tienen en su lista de acciones políticas. Los que temen que no quede nada de PSOE tras Sánchez se suman a los que piensan que fue Sánchez quien los creo desde una nada militante. Unos le salieron bien y otros andan por los juzgados. Lo que está claro es que si Sánchez sale, quedará poco en pie porque hay muchos esperando en la puerta a que les avisen.

Si empiezan los problemas personalizados a España por ese "5%" que se resiste aunque se haya firmado, que Europa ignora y a Trump motiva, las miradas se dirigirán de nuevo a Sánchez que tendrá que buscarse nuevas gestas heroicas para mantenerse en el poder.

Como el título de aquel famoso disco: "¿Crisis? ¿Qué crisis?".


jueves, 15 de mayo de 2025

Filtraciones y goteras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno de los periodistas participantes en el coloquio de RTVE argumentaba sobre el concepto de "interés periodístico" para referirse a la publicación de los "WhatsApp" filtrados al diario El Mundo. Sin embargo, no quedaba el asunto demasiado claro: ¿interés del medio, interés de los lectores, interés político general, interés partidista...? Es obvio que todos estos intereses se pueden juntar por pares o, incluso, en su totalidad, en una especie de "macro interés" del que solo saldría beneficiado el que no tiene nada que perder.

Vivimos en un mundo revuelto, confuso y fangoso. A esto no escapa el mundillo (¿por qué siempre en diminutivo?) periodístico, que es usado por unos y por otros, a la vez que ve "oportunidades" en el río revuelto.

Es obvio que quien ha filtrado estos mensajes (¿queda alguna duda?) quería perjudicar a unos y no beneficiar a nadie. Es como el que hace una pintada insultante en la pared antes de saltar por la ventana desde un décimo piso, por usar una metáfora comprensible fácilmente. Es el "¡moriremos matando!" que algunas películas han convertido en acción heroica, solo que aquí no hay héroes, solo inmundicia y el descubrimiento (¿todavía quedan ingenuos?) de cómo se las gastan los partidos políticos. La discusión que algunos plantean sobre si lo filtrado es delito no es más que marear la perdiz. Para que sea dañino no tiene porqué ser un delito según algún código legal. Basta con ser dañino, con destruir la imagen, con perturbar el orden.

Acostumbrados a los golpes bajos en la política entre partidos, no se puede ser unas horas fieros y otras horas mansos. Esto traducido a acción significa que la política española es el reino de las batallas públicas y de las privadas. No hay respiro y sí mucha lucha; también mucho abrazo e hipocresía.

Todo esto ha convertido a los partidos en un espacio de lucha y tensión constantes en las que corres el riesgo de que alguno te salga rana, que el "amigo" de hoy sea el "traidor" de mañana. El fondo de todo esto, claro está, es esa compleja convivencia de intereses y corrupción que salpica a todos los partidos dado lo variado del reparto del poder a través de ayuntamientos, autonomías y poder central. El hecho de que el poder este repartido en vertical y en horizontal dibuja un mapa sujeto a múltiples formas de corrupción que se polarizan en dos ámbitos, lo relacionado con el suelo —de recalificaciones a adjudicaciones de obras— y de todo aquello que suponga compras públicas en cualquier nivel, algo que va de las mascarillas de la pandemia a cualquier otra adquisición.

Es triste pero es una gran verdad: la diversificación de la política no ha traído más democracia sino más oportunistas.

Ha llevado, por otro lado, a la atracción de personajes "fieles", de "Koldos" y similares, personajes capaces de pedirte un taxi o de organizarte un encuentro con una panda de corruptos de los que sacar tajada comisionista. Muchos actúan creyendo que sus jefes les protegerán llegado el caso. No siempre es así en la cadena y muchos se guardan ases en la manga por si les dejan tirados.

Cualquier sinvergüenza saca millones de euros. Lo que los honrados trabajadores son incapaces de conseguir en una vida, ellos lo consiguen de un pelotazo. Les basta tener "contactos", algo que va de un familiar bien colocado a un jefe al que invocar para los negocios. Aquí no hay crisis de la vivienda y te construyen un chalecito (o varios) sin que se sepa de dónde ha salido el dinero. De lo que sacan viven ellos, la familia y las otras compañías paralelas que se hayan buscado.

Cito algunas veces un caso en el que los padres habían recomendado a su hija que, dado lo inseguro del mercado laboral en España, se dedicara a la política. Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos.

El Mundo

Se enfadan y rasgan las vestiduras porque se ha levantado una esquinita y se ha visto lo que había debajo, el pastel político. La lucha política se expande y usa a los medios, que pasan a ser el escenario del conflicto, el ring al que suben a luchar. ¿Que los medios se benefician del escándalo y del morbo? ¡Por supuesto! Acostumbrados a controlar los mensajes y a los mensajeros, se arma el lío cuando el sistema se descontrola y lo que sale no gusta y además beneficia a terceros.

La hipócrita actitud de rasgarse las vestiduras cuando sale a la luz el "mensaje privado" se vuelve contra ti. En este caso ha sido inmediato. ¿Que los medios están siendo utilizados en este conflicto no "privado" sino "interno", como ya señalamos? Claro. ¿Y qué? No se puede contentar a todos o pedir ética los que no la tienen. El que filtra no se plantea eso. El medio es el mensajero. El miedo ahora es a lo que salga después, a esta gradación progresiva de información. Son filtraciones y goteras que dejan en evidencia el mal estado de los partidos. Un día les toca a unos y otros días a otros. El problema, como repetimos en ocasiones, es el proceso selectivo mismo, el atractivo que estos tienen para los que se preocupan más de su propio beneficio o del poder que del resto de los españoles, rodeados de problemas. Necesitamos buenos políticos, buenos gestores, honestos, con ideas y soluciones para los problemas y no que los políticos sean el problema.

No solo habría que prohibir el móvil en los colegios.