martes, 28 de febrero de 2023

La visita didáctica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En plena tormenta por los casos de bullying, de acoso escolar, con media sociedad horrorizada mientras la otra media piensa en qué ponerse, el diario El Mundo nos sorprende con el titular "Hacienda visita colegios para "educar" a los jóvenes en la obligación de pagar impuestos", algo que me parece muy loable, porque no hay como invertir en buenos ciudadanos para el futuro.

La pregunta que nos salta a la mente es obvia: ¿para cuándo lo mismo contra el acoso escolar? ¿No va a haber una iniciativa similar para "educar" a los jóvenes de que está muy feo eso del acoso, que cuesta cada año muchas vidas, que el suicidio es la segunda causa de muertes entre jóvenes, etc.? 

En la información del diario leemos sobre estas visitas:

Intensificar las visitas a colegios e institutos para concienciar a los estudiantes, para explicar a los jóvenes por qué es importante pagar impuestos y tratar así de que en el futuro cumplan con sus obligaciones tributarias. Es uno de los objetivos que Hacienda se ha marcado para este año, y así lo refleja en el Plan Anual de Control Tributario que ayer publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE).

«La Agencia Tributaria considera que uno de los puntos de partida en la lucha contra el fraude ha de ser la educación cívico-tributaria, en el convencimiento de que puede servir para incidir en el comportamiento tributario de los futuros contribuyentes», explica el organismo que dirige Soledad Fernández.

«Por ello, se pretende avanzar en el desarrollo de acciones en el ámbito educativo que fomenten un mejor entendimiento de la necesidad de que toda la sociedad contribuya al sostenimiento del bien común», añade el documento. Y eso pasa, añaden fuentes de la Agencia Tributaria, por esas visitas a colegio e institutos que, remarcan, ya se hacían en el pasado pero que se paralizaron como consecuencia de las restricciones que desató la pandemia del coronavirus. Otra muestra de esta actividad, exponen, son los premios de educación cívico-tributaria.* 


Nada más lejos de mi intención que criticar una iniciativa institucional para mejorar algo. ¿Pero cree alguien que eso puede funcionar así, que se puede ser buen ciudadano sin ser buena persona? ¿Puede haber un "buen comportamiento tributario" si no hay un "buen comportamiento" a secas? ¿Qué es el "bien común" para alguien que lleva a otros con sus acciones de acoso a suicidarse?

Hoy mismo, las noticias nos cuentan el intento de suicidio, lanzándose desde un cuarto piso, de un joven de quince años que sufría de burlas, que se burlaban de él por padecer autismo. No sé si Hacienda ha visitado ese colegio y les ha convencido para que en el futuro sean buenos contribuyentes, jóvenes preocupados por los demás, al día con sus declaraciones.

Hacienda siempre ha tratado de hacernos sentir parte de algo, aunque sea del presupuesto nacional. Aquel "Hacienda somos todos" no igualaba en la declaración de la renta, ¡qué bueno ser parte de algo, sentirse que somos necesarios, útiles, que contribuimos al bien común y que alguien, supuestamente, nos lo va a agradecer! Pero todo esto suena ridículo en medio de esta avalancha de caso sobre el acoso, de la inoperancia cuando no la desidia de los centros escolares, donde no se sabe muy bien qué se aprende realmente para la vida futura.

Como siempre, somos un país donde se valora poco la enseñanza, por mucho que se diga. Se ha percibido como una entrada al mundo laboral y no como una entrada en la vida. Las notas son lo importante; lo demás es palabrería, algo que se traduce en una lucha constante entre familias y centros, entre alumnos entre sí. Pero muchos, sin duda, serán buenos contribuyentes, personas con cuyos impuestos se crearán nuevos centros en los que se reproducirán los acosos sin que haya presupuesto para abordarlos.

Volvemos a insistir en la unidad de la persona y sus efectos sociales. Nos hemos acostumbrado a visiones parciales de los datos. Las personas tienen todo un campo de posibilidades. Cuando crece el acoso, cuando lo hace el maltrato y la violencia de género, etc. no son solo datos; son casos reales, personas reales, sufrimientos y muertes reales.


No hemos llegado a saber si los criminales, los que explotan de furia y matan o los que ejercen su maldad de forma lenta y meticulosa, están al tanto de sus impuestos, si donan a alguna institución (religiosa o laica) para de sus impuestos poniendo la x en el casillero correspondiente. No existe el acosador, el violador, el asesino, el criminal "buena persona", "buen contribuyente".

En los casos de violencia de género, el noventa por ciento se acompaña con las declaraciones de vecinos, familiares, conocidos, etc. diciendo estar sorprendidos porque siempre se les veía bien, porque no mostraban síntomas de que pudieran acabar así. Este "así" suele ser la tumba, el hospital, la huida en el mejor de los casos.

Todo esto es una forma de ser, de estar en el mundo, que se va generando precisamente como sentido de superioridad, costumbre en el uso de la violencia o de su deseo contenido de aplicarla en el momento de encontrar alguien lo suficientemente débil como para sentirse superior, propietario de sus vidas, algo que puede acabarse con un gesto suyo. Eso también se aprende en las escuelas, que es el espacio donde se aprenden muchas cosas más que las asignaturas. 

En la noticia sobre el joven de 15 años que se lanzó desde un cuarto piso, leemos:

Según el progenitor, Pol "tiene un grado de autismo" y "dificultades para relacionarse, pero es muy inteligente y se da cuenta de todo lo que le rodea". Según el testimonio del padre, antes de lanzarse, el joven dejó escrito que no quería vivir "en un mundo donde la mala gente es aplaudida y las personas sensibles, nobles y de buen corazón siempre tienen las de perder".

Aunque el padre del menor considera que su hijo no era víctima "directamente" de acoso, sí que piensa que "hay muchas maneras de hacer sentir mal a las personas y todo suma" y que Pol era víctima de risas y de expresiones como "este tío es un rarillo, míralo cómo se mueve, no se relaciona con nadie".

De esta manera, "así estaba completamente solo día tras día, en la hora del patio, en la biblioteca, para no recibir burlas", explica el padre, que lamenta que "hasta que llega un día en el que su mente lógica dice qué hago yo aquí, ya no me quedan momentos de felicidad".**


Sí, es una buena pregunta, la que ronda en la mente de personas que ponen en la balanza del sufrimiento si merece la pena seguir viviendo o es mejor acabar. Efectivamente, hay muchas maneras de hacernos sentir fuera de lugar, solos, aislados.

El joven apunta algo importante sobre ese mundo nuestro en el que "la gente mala es aplaudida". Puede que no nos guste, pero no puede ser más clara la descripción del mundo que hacemos. La visita didáctica de Hacienda trata de evitar que el modelo "pa' la saca" prenda en jóvenes que ven cómo los sinvergüenzas triunfan y se llevan las portadas, cómo hay que abofetear a la pareja en Tiktok para conseguir visitas y triunfar, y muchos otros casos. Sí, el aplauso tiene cada vez menos conciencia.

Hacienda quiere que seamos "buenos ciudadanos", contribuyentes cumplidores por el "bien común". Nuestro aplauso. En las cosas del dinero, todos somos conscientes. Pero si entramos en otros terrenos, nos damos cuenta de la pobreza mental, afectiva, social en la que vivimos, incapaces de frenar este estado de acoso y el sufrimiento que provoca.

En La Vanguardia hablan de la "pandemia de la salud mental" y titulan "Los profesores desbordados por el malestar emocional en el aula". Creo que, sin mala intención, hay un mal enfoque. Equiparar la "pandemia" (aunque sea una metáfora) de muchos casos en los que el acoso es la fuente, solo tiene sentido si el virus son los otros. Sin embargo, se sigue tratando como una "enfermedad" que reside en el "paciente", que en realidad es una "víctima". Echar la culpa o asociarlo con la "pandemia" es liberar de responsabilidades. Igualmente, calificar la situación de "malestar emocional" es recurrir a un eufemismo.

Esto es una lucha por el dominio, de fuertes contra débiles, entendiendo por tales a los que se consideran aislados, como señala el padre del joven que intentó suicidarse lanzándose desde un cuarto piso. Es lo mismo que forzó a lanzarse a las gemelas, es el acoso al diferente, al que tiene que levantarse cada día con una opresión en el estómago, con una voz en la mente que le grita "¡no vayas!", al temblor ante la visión del edificio. Mientras recibe sonrisas del profesorado y escucha las palabras acogedoras, acompañadas de sonrisas, "¡Buenos días!" al entrar en el infierno.

Vuelvo a la idea de estos días: lo que ocurre en colegios e institutos es un mal social que se diseminará en el futuro por toda la sociedad dando lugar a los acosadores, a los violadores en grupo o en solitario, al abuso en las empresas y puestos de trabajo. Se aprende que hay fuertes y débiles, que se mira para otro lado, que muchos lo encubren para no verse comprometidos.

Y al igual que Hacienda nos quiere buenos ciudadanos y contribuyentes, conscientes del bien común, deberíamos empezar a explicar en esos mismos centros lo que es la diferencia entre personas, que los débiles o los diferentes deben ser ayudados y protegidos, no maltratados o burlarse de ellos. Pero todo a nuestro alrededor nos dirige en la dirección contraria, el mundo es de los fuertes, de los implacables, de los que solo piensan en los demás como víctimas a las que acosar y explotar en cualquiera de los términos que se consideren aceptables.

 Creo que necesitamos más "visitas didácticas", más voces diciendo que está mal llevar a otros a la desesperación, maltratar. Reciben visitas sobre la violencia de género, ahora de Hacienda. va siendo hora de considerar el acoso escolar como lo que es, un mal ejemplo peligroso, un entrenamiento perverso para la vida. Hay que empezar a llamar "enfermos" a los que lo practican y no a quienes lo padecen.  Quizá haya que luchar contra la "violencia sumergida" al igual que se hace contra la economía sumergida.

* Daniel Viaña "Hacienda visita colegios para "educar" a los jóvenes en la obligación de pagar impuestos" El Mundo 28/02/2023 https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2023/02/28/63fcd8c1fdddff27998b4596.html

** Angela Clemente "Un niño de 15 años con autismo que no quería vivir "donde la mala gente es aplaudida" se lanza desde un cuarto piso" Antena 3 27/02/2023 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/nino-15-anos-autismo-que-queria-vivir-mundo-donde-mala-gente-aplaudida-lanza-cuarto-piso_2023022763fca315b385600001629d90.html

lunes, 27 de febrero de 2023

La excusa de los recursos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez salen más datos sobre el suicidio de las gemelas. Cada vez son de mayor negrura y nos muestran aspectos negativos del comportamiento institucional y social. Cuando pensamos que estamos hablando de unas niñas de 12 años hay algo que hace crujir nuestro interior, que levanta la indignación. Cada dato, cada aportación de conocidos, de gente de su entorno, de familiares, etc. vemos la inoperancia, la falta de motivación en un ámbito que es el futuro de nuestra sociedad; lo que somos, seremos.

Nos hemos acostumbrado a que todo, absolutamente todo, sea cuestión de expertos, de personas que se han de ocupar de los problemas y que eso nos exonera, nos libera de cualquier responsabilidad.

Pensamos que son los recursos los que fallan, que alguien no cumplió con su trabajo. Pero hay cosas que son trabajo de todos. El año pasado una alumna llegó a proponerme la dirección de su trabajo fin de grado y le interesaba la "salud mental". Le propuse inmediatamente que lo hiciera sobre la situación en la Universidad, en su entorno. Así lo hizo, miramos lo que teníamos y lo que se había hecho en otros lugares. Sirvió, al menos, para saber cómo estamos.

Pero el conocimiento no es una solución. Investigamos, pero más allá de esto, nos damos cuenta de que las situaciones que nos llegan tienen su origen en las múltiples deficiencias sociales que llevan a que estos casos trágicos caso ocurran.

En RTVE.es lo expertos hablan sobre lo ocurrido:

El túnel del suicidio es multicausal y nunca puede atribuirse a una única razón, pero, en los menores, el acoso escolar se presenta como un importante riesgo. Los expertos consultados por RTVE.es coinciden en que puede existir una clara conexión entre ambas cuestiones y es una opinión que los datos respaldan. Según el último Estudio sobre Conducta Suicida y Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en España (2012-2022) de la Fundación ANAR, el 70% de los estudiantes con ideación suicida declaró haber sufrido maltrato en el colegio.

"Tienen una relación estrecha", coincide el profesor y presidente de la Asociación Anti Bullying Sanlúcar (Absa) José Manuel Parada. Uno de esos casos es el del hijo de Víctor, que buscó ayuda en la organización. Ahora ha cumplido 19 años, pero hace menos de uno que fue víctima de acoso por parte de sus antiguos compañeros. Durante casi una década tuvo que soportarlo también cada día. Cuando la situación salió a luz, las pruebas psicológicas revelaron que el adolescente tenía “un índice de suicidio del 90%”.  “Teníamos muchísimo miedo, lo acompañamos al servicio para no dejarlo solo”, relata el progenitor, quien lamenta la inacción de la escuela y la falta de prevención.

 “Muchos centros no tienen recursos para afrontar esta lucha”, añade por su parte el presidente de la asociación al recordar la “escasa formación” de algunos docentes tanto respecto al bullying como al suicidio. A esta problemática que algunos denuncian se le suma en reiteradas ocasiones la sobrecarga de trabajo de los agentes educativos y el tabú, así como la falta de personal orientador y, por ende, de implicación. "La prevención es presencia y escucha", explica en esta línea la psicopedagoga Mar Cortina, "y eso solo lo podemos hacer si disponemos de tiempo".*


La verdad de lo señalado no quita que los casos de abuso, con resoluciones más o menos graves, sea una tarea de todo. Los acosadores están en el sistema educativo, no son alguien que venga de fuera. Los que insultan a alguien porque no es español están en el sistema educativo; los que atacan a una niña que se siente varón están en el sistema cada día. Están sentados en sus pupitres y ejercen su violencia dentro del sistema educativo, delante de sus profesores y tutores.

Volvemos a la pregunta que nos hacemos en estos días, la básica: ¿qué significa "educar"? ¿Qué es "enseñar" y "aprender"? Lo ocurrido no es por un problema de recursos. Falla el sistema entero, la totalidad de la escuela.

Pero hay que ir más allá. La escuela que tenemos no es más que el reflejo de una sociedad en la que ocurre lo mismo. La infancia, lo repetimos, no es una isla; no es un periodo aislado, es la antesala donde experimentamos lo que nos rodea, donde volcamos lo que escuchamos, vemos. La escuela tiene límites, la vida no. Y es esa interacción entre la vida y la escuela en donde está el problema.

Ahora podemos entender ese intento de evitar que pensáramos que se había producido acoso, que no había existido. Todo eran patologías personales y conflictos familiares que se llevaban a una escuela idílica, desgraciadamente sin recursos. Todo una forma descarada de evitar responsabilidades pero, sobre todo, de evitar que veamos las feas escuelas, los espacios de aprendizaje negativo.

La frialdad de nuestra sociedad, pegada a sus teléfonos, que usa sus teléfonos para difundir sus violaciones, las palizas, las infracciones, etc. es lo que hay que tapar. Pero los acosadores de hoy son los violadores de las "manadas" de mañana, los que dan palizas por divertirse y un sinfín de síntomas que se ignoran porque son "cosas de la edad", que ya se pasarán. Pero no se pasan.

Las excusas de los recursos, de la falta de formación, de personal especializado, etc. son solo formas de liberarnos de la responsabilidad de que estamos formando acosadores, gente intransigente que hoy lo hacen con compañeros de la escuela, mañana con compañeros de trabajo. ¿Los motivos? Nunca faltan: que son de fuera, que quitan los puestos de trabajo... cualquier excusa es buena para satisfacer esa parte violenta del ego. La violencia entrena en el poder. El fuerte contra el débil, la mayoría frente a la minoría.

No, no es problema solo de "expertos". No nos dejemos arrastrar por las cifras, por las probabilidades, etc. Son las marcas de nuestra incapacidad de ir más allá de ellas. Pero esas cifras que se nos dan son nada si no nos hacen actuar. Cuando tenemos un caso de acoso como el que desencadenado todo esto, no son las cifras las que nos dicen qué debemos hacer.

Coincido con lo expuesto a continuación:

Aunque puedan resultar temas incómodos en el aula, no hay mejor herramienta contra el bullying y el suicidio que la prevención y la visibilización. En el Instituto de Educación Secundaria Orba, en Alicante, la psicopedagoga y jefa del Departamento de Orientación Mar Cortina lo tiene claro. "Para resolver un caso de acoso escolar se necesita haber educado antes en el respeto y en la convivencia", desmitificando "la figura del chivato" y creando un ambiente "seguro" en el que los menores "puedan decir lo que ven". 

"Tenemos que hacerles entender que quien calla cuando ve un acto que hace sufrir a otra persona es cómplice", algo que puede conseguirse con tiempos como las tutorías. Pero, además, es imprescindible que los propios docentes eduquen con sus actos y sienten las bases de la vida en común desde el primer contacto. "Al primer insulto o zancadilla hay que reaccionar" y enviar el mensaje de que ese comportamiento no tiene cabida en una escuela. "No hay que dejar que ni un solo comentario que nos hagan los chavales se quede sin resolver", defiende Cortina. * 

No hay otra. La violencia crea sus propias dinámicas; se convierte en una forma de "normalidad" en la que todo ocurre por culpa de la víctima, a la que se responsabiliza. Son los docentes lo que deben marcar con claridad cuáles son los valores de la convivencia y filtrar lo negativo para que no se convierta en esa normalidad negativa que se adueña del centro. Hace falta mejor comprensión sobre cómo funciona la psicología del grupo, cuáles son sus dinámicas, dejar de centrarse en la víctima como responsable y comprender que el enfermo es el grupo. Esto es esencial para poder atajar lo que se forma y evitar la atracción de la impunidad grupal.

En esa escuela habrá muchos que hayan participado en el acoso. Algunos se habrán dado cuenta de los efectos de sus acciones. Otros, en cambio, dirán que no es problema suyo, que si no son capaces de aguantarlo que se vayan. Hay que mostrar con claridad los valores de respeto, de la dignidad de las personas. No es fácil en un mundo donde los ejemplos no cunden, donde todo se resuelve en gritos e insultos, en descalificaciones, donde se justifican marginaciones por ser de otro lugar, aunque este se encuentre a unos pocos kilómetros, donde hablar otra lengua es suficiente para ser señalado con el dedo y ser fruto de acoso.

Tenemos lo que somos y somos lo que tenemos. Mirar hacia otro lado o tapar la realidad no soluciona ningún problema. La excusa de los recursos no tiene sentido. La educación es la solución.


* Laura Gómez Sánchez "Suicidio y acoso escolar, una "relación estrecha" en un problema multicausal: "Muchos centros no tienen recursos"" RTVE.es 25/02/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230225/acoso-escolar-suicidio-prevencion/2427112.shtml

 

domingo, 26 de febrero de 2023

Gemelidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La historia de los gemelos separados que se encuentran gracias a un "error" de etiquetado nos la cuentan en 20minutos y tiene algo de fábula moderna sobre el reencuentro. «El azar quiso que un error al etiquetar al hermano equivocado en una fotografía de Facebook los volviese a unir de nuevo. "Me criaron como a un hijo único. Hasta que alguien en Facebook me etiquetó en una foto. Era yo, pero no era yo. Era él", ha contado uno de los jóvenes, natural de Idaho.»*

Los gemelos siempre han sido un misterio que pone a prueba nuestro sentido de la identidad. Ese "era yo, pero no era yo. Era él", tiene algo que rompe la idea identitaria, en crisis, que tanto nos preocupa hoy.

El triste caso de las gemelas que se intentaron suicidar, con una de ellas intentando ser diferente, querer ser chico y llamarse Iván, nos trae esa dura batalla doble, sobre la identidad personal y el vínculo con el otro/a y sobre la identidad sexual.

En el caso que se nos cuenta en 20minutos, la identidad se sorprende al encontrarse duplicada. Los lazos entre gemelos son especiales y el vínculo único. ¿Cómo vivían la una el caso de la otra, su deseo de ser diferente? Finalmente las dos saltaron al vacío. Ni como mujer ni como hombre se pudieron librar de algo superior a ellas: cómo las percibían sus acosadores.

¿Cómo vivirán ahora esto los nuevos gemelos? ¿Cuáles serán sus lazos, cuál será su identidad? Me imagino que a la sorpresa inicial del verse fuera, como exteriores a sí mismos, como conocidos desconocidos, le seguirá una etapa de descubrimiento y de reescritura propia. ¿En qué son iguales, en qué se diferencian? Es en la construcción de esas figuras en donde radica el sentido de lo social y las relaciones que mantenemos, cómo nos ven y cómo nos vemos.

El acoso es un aislamiento en un "él" al que no se le deja participar en un "nosotros". A la identidad personal (yo) se le enfrenta la poderosa identidad comunal, la pertenencia a una entidad en la que participar (un nosotros integrador). Como seres sociales, buscamos ese sentido de grupo; como seres racionales, necesitamos sentir que somos un "yo" diferenciado. Es en el equilibrio entre el yo y el nosotros donde nos construimos.

También construimos la alteridad, la diferencia que no solo nos permite sentirnos diferentes, sino que puede llegar a la estigmatización de los otros, convertidos en  "ellos" distantes y peligrosos, una amenaza que debe ser controlada.

El drama de las gemelas argentinas, acosadas, la solidaridad entre ambas hasta llegar al suicidio, nos hace preguntarnos por el futuro de la superviviente. ¿Cómo lo afrontará? ¿Cómo enfrentarse a la desaparición de la otra cuando quisieron irse juntas de este mundo?

Por mi barrio viven unos gemelos absolutamente idénticos. En décadas nunca vi al uno sin el otro. Aunque vistieran de forma diferente, bastaba con ver las caras para darse cuenta de una duplicación perfecta. Caminaban rozándose los hombros, con un ritmo sincronizado y nunca les vi hablar en su camino, nunca detenerse a hablar con alguien. Era un extraño fenómeno de identidad que me imagino les llevó a crearse una soledad conjunta. No creo que nadie pueda llegar a entender una relación de este tipo, esa unión.

Los gemelos americanos han descubierto algo más que un hermano perdido. Tienen tiempo para descubrirse en el otro, una parte de sí mismos que conocen y otra que desconocen. Tampoco será fácil sentir la intensidad de ese encuentro. La gemela superviviente afronta una vida complicada, difícil.

Es preocupante esta forma de construir el nosotros, un enfrentamiento con lo que es diferente, a lo que podemos señalar con el dedo, de lo que podemos reírnos. Todo ello nos permite agruparnos con los fuertes, los violentos y de escapar a lo que más tememos: ser nosotros el próximo objetivo. La complicidad y el silencio son fórmulas del miedo. La crueldad en el acoso nos refleja.

Como sociedad buscamos un "nosotros" cada vez más agresivo, más tajante, más distanciado de los otros, sobre los que cargamos nuestras frustraciones y complejos. Es en la diferencia donde buscamos la identidad, algo frente a los otros. Las etiquetas distintivas se elevan como barreras y acaban creando violencia, segregación. Hay muchos intereses en ello. 

La queja que se escucha es la de los recursos, ¿y la de la voluntad? ¿Dónde está la voluntad de acabar con este cáncer social del acoso?

Mientras no construyamos una sociedad que busque anular diferencias y no construirse sobre ellas, la violencia, el sufrimiento, el abuso, etc. serán partes de nuestras vidas. Esto no es solo un caso, una historia; es un aviso. 


* "Un error en Facebook logra un emotivo reencuentro, 20 años después, de dos gemelos separados al nacer" 20minutos 25/02/2023 https://www.20minutos.es/gonzoo/noticia/5104633/0/reencuentro-20-anos-despues-gemelos-separados-nacer-error-facebook/

sábado, 25 de febrero de 2023

Calentando en la banda

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El PSOE empieza tímidamente a llamar a las cosas por su nombre ante sus "socios" de gobierno, Podemos. Ya se habla de "electoralismo", que es lo que el partido lleva practicando unos y sufriendo otros en un delicado equilibrio de cálculo sobre cuánto se gana y cuánto se pierde en cada momento de esta cuenta atrás que supone que los mítines aparezcan ya.

En RTVE.es leemos el texto que acompaña al vídeo con las declaraciones de los dos "polos" gubernamentales:

Desde Podemos, la ministra ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra, ha lamentado la estrategia de España en Ucrania ya que considera que eleva la escalada bélica, mientras que en la parte socialista del Gobierno, la ministra Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, ha achacado las críticas de la formación morada a la cercanía del período electoral. En el PP, han reiterado su apoyo al Gobierno del envío de armas a Ucrania, aunque ha criticado las contradicciones entre el Gobierno y el Ministerio de Exteriores sobre el armamento que se hará llegar.*

"Si ha dicho eso, probablemente sea porque ya estén calentando la banda para las elecciones", ha dicho la ministra Mª Jesús Montero, la ministra consultada para "responder" a los puyazos de hoy al PSOE.

La postura de Podemos es cómoda: actúa simultáneamente como gobierno y como oposición. Desde dentro disponen del altavoz gubernamental y del morbo mediático que suscita sus discrepancias, que después son amplificadas por la oposición, que disfruta viendo cómo los "socios" se pelean. Esto lo aprovecha podemos diciendo que el PSOE y el PP se alinean en cuestiones esenciales, lo que le permite obtener un buen rédito. O, al menos, eso esperan y desean. Como "oposición", Podemos tiene todos los beneficios provisionales de no ser atacada en demasía por sus socios, que temen dar excesivo espectáculo o presionar demasiado.


El final es previsible. Lo más probable es que Podemos y el PSOE tengan que escenificar una ruptura pública ante la incapacidad de poder seguir juntos. Eso lo marcarán las elecciones y lo más probable es que ambos señalen que les es imposible aguantar más. El PSOE lo habrá hecho por "responsabilidad de gobierno" (les necesitaba para gobernar) y Podemos por otra responsabilidad, evitar que sus socios gubernamentales se escoraran demasiado a la derecha, presumiendo de que todo lo conseguido por la izquierda se les debe a ellos. No hace falta ser guionista de thrillers para saber esto y ellos lo saben. Pero la política se hace en muchos sitios, entre ellos los platós y las ruedas de prensa. La política hoy —de Donald Trump a Podemos, pasando por todos los casos intermedios— es parlanchina, melodramática y escénica, términos que asocio todos ellos con el teatro, unas veces Ionesco y Beckett y otras un drama naturalista sobre familias rotas e hijos ilegítimos abandonados a la puerta de un convento. El que lo haga primero (los dos amagan) tendrá una ligera ventaja que será recortada pronto por la acusación de tener todo preparado.

La expresión usada por la ministra, "calentando la banda", en cambio, tiene un sentido deportivo y nos quiere decir que están listos ya para saltar al campo, que traducido significa: ir a la batalla electoral en una nueva modalidad que es jugar todos los partidos de la liga en el mismo campo y a la misma hora, "fútbol total". Es como esa estupenda y divertida película "Todo a la vez en todas partes", pero sin gracia y aburrida. Es decir, solo quedarían la confusión y los malos modos, una pelea total a múltiples bandas al que no acabamos de acostumbrarnos.

Espero la llegada de las elecciones no por votar, sino por atender este espectáculo transformista que se nos prepara por parte de todos los grupos. Para calentarnos, tenemos el extraño caso de la transformación de Ramón Tamames, ex comunista de pro y ahora parte de una moción de censura de VOX, algo que solo se sostendría en una comedia italiana y con el maestro Alberto Sordi en la interpretación o como un extraño caso de posesión diabólica con mala fe y cierta sorna. Pero el país está así de confuso y teatralizado, ¡qué se le va a hacer! No sé sabe muy bien lo que hace ahí Tamames, pero el caso es que está ahí. 

De igual forma, otro titular no dice que Joaquín Leguina está muy contento con Isabel Díaz Ayuso en Madrid. El que fuera presidente socialista de la Comunidad de Madrid tampoco parece estar colocado donde suponemos que debería estar, pero así está el partido electoral, confuso y de "revival", aunque un poco descolocado. Mientras a Sergio Ramos le dan de baja por la edad, la "joven" y "nueva política" parece enfrentarse a sus espíritus de las navidades pasadas. No lo entendemos, pero ¡qué más da, total!

Nos quedan muchos episodios por ver en este culebrón que es la política española. Los habrá de todos los géneros y calado. Cada nueva convocatoria requiere subir el listón, la sorpresa, la audacia desatada. ¿Qué nos reserva este futuro? Los guionistas no sueltan prenda. 


* "Belarra lamenta la estrategia de España en Ucrania y el PSOE califica las críticas de electoralistas" RTVE.es  24/02/2023 https://www.rtve.es/play/videos/noticias-24-horas/belarra-lamenta-estrategia-espana-ucrania-psoe-califica-criticas-electoralistas/6819338/

viernes, 24 de febrero de 2023

La realidad del acoso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El caso de las niñas gemelas de 12 años que saltaron al vacío —que comentábamos ayer— va adquiriendo cada vez tintes más sombríos y revelan qué tipo de sociedad estamos creando y sus resultados trágicos. Nuestras categorías mentales establecen divisiones donde no las hay realmente. Esto no es una "cosa de niños", algo que se "cura con la edad". Son los sólidos cimientos de una construcción social basada en la discriminación, en la agresión al diferente, que se manifiesta como una mezcla de odio, burla y violencia. El clima de acoso que se manifiesta en colegios, institutos, etc. no se olvida ni por parte de quien lo sufre no por parte de quienes lo ejercen, que aprovecharán las ocasiones que las circunstancias de la vida les ofrezcan para repetir ese comportamiento. Entenderlo de otra manera es favorecer esto, la punta del iceberg.

En el diario El Mundo se nos anticipa y aclara lo que ayer se dudaba por parte de algunos:

Los agentes indagan el entorno de las menores para determinar qué tipo de acoso podían sufrir. Además de preguntar a amigos y compañeros de instituto también rastrean sus redes sociales. El entorno de las hermanas apuntaban en varios medios que las menores recibían burlas por su origen argentino. Además, Alana, la que falleció, también por su decisión de querer cambiar de sexo. En este sentido, los mensajes que amigos y familiares han dejado, junto a velas y ramos de flores, en un improvisado altar frente al edificio en el que residían las menores no deja dudas.

«Te has ganado el cielo, pequeña. Descansa en Paz. Justicia» o «me quedo con los momentos buenos, con esa sonrisa que tenías siempre en esa cara hermosa», eran algunos de los recuerdos de la hermana fallecida junto a fotos de las dos gemelas con familiares y amigos. Algunos de ellos explicaban que su decisión de convertirse en chico incrementó las burlas que ya venían de antes por su acento argentino.

Incluso el Observatori Contra l'Homofòbia fue más allá y aseguró en un mensaje por las redes sociales: «Una noticia que nos rompe el corazón, un niño trans de 12 años se suicida en Sallent. Una muerte marcada por la intolerancia, el bullying y la transfobia. Enviamos todo el calor al entorno de Iván y nos ponemos a disposición en caso de que se solicitara acompañamiento psicosocial y jurídico».*

No sé si retrocedemos o avanzamos; solo se ve lo que somos, una sociedad en la que se aplaude nuestra generosidad como donantes de órganos, pero en la que conviven personas capaces de burlarse de otros, de acosarlos hasta hacerles insoportable su presencia en la tierra. Esas cartas de despedida que dejaron, que no transcienden; esas dos sillas en la terraza desde la que saltaron, son signos de nuestro propio fallo social e institucional.

El temor a ser señalados como responsables —por acción u omisión— hace que se nos diga todo lo que se estaba haciendo, lo que refleja una inacabable lista de carencias e ineficacia. Por mucho que se diga, la triste realidad es el salto desde el tercer piso. En la información se nos dice que "todo apunta a un salto voluntario". ¿Qué sentido se la da a "voluntario" en un caso claro de acoso? Que no hubiera nadie más en esa terraza no quiere decir no se las empujara

Mientras nos dediquemos a tratar al acosado como un enfermo y no a tratar como enfermos o delincuentes a los infractores, a los que acosan, atacan, se burlan, presionan, hacen la vida imposible, etc. a los que marcan como sus "juguetes" de rabia, aquellos con los que sentirán superiores, con los que desahogarán sus frustraciones y limitaciones, complejos personales, etc. no vamos a hacer mucho.

Al acoso lo llamamos "bullying" y ya nos parece algo que viene de fuera, que antes no existía y hubo que importar nombre y concepto del exterior. Nada más lejos de la realidad, nada más engañoso. Da igual cómo lo llamamos, es algo nuestro, una forma de violencia social y personal que busca cobardemente salir de la pobreza mental en la que vivimos, de este aburrimiento hipnótico que nos rodea, en la falsedad de los lazos sociales y la falta de sentido de comunidad mientras se refuerzan los lazos tribales de los grupos.

McLuhan habló de la "aldea global" y siempre hablamos del segundo término. Pero el primero nos define como comunidades tribales, más primitivas, donde la individualidad se trata de forma violenta ante los poderes del grupo. McLuhan no teorizó sobre las redes sociales, ya que no existían en su momento, pero habría tenido mucho que decir sobre este "primitivismo" salvaje que convierte nuestras ciudades en fragmentarios centro de batalla, donde se desahoga la violencia que genera el anonimato. Lo hemos visto en el fenómeno de los linchamientos, donde ese anonimato permite ejercer la violencia eliminando la racionalidad que supone la Justicia.

El anonimato en los grupos no supone libertad, sino un sentido de impunidad que hace que se actúe a sabiendas de que la responsabilidad se diluye, por lo que se intensifica en los años protegidos por la minoría de edad.

No es casual que estos sucesos ocurran en unas edades determinadas. Los 12 años de las gemelas es la edad de la mayoría de su entorno escolar, los que les rodean. Se ha transmitido en los grupos que existe una protección legal que se interpreta en muchos casos como una forma de impunidad, una edad en la que se puede hacer de todo porque no hay responsabilidad.


Se burlaban de ellas por su acento; por su identidad sexual. Ahora se intenta establecer más factores que acabarán diluyendo el sentido del suicidio buscando mayor responsabilidad en la propia familia. Se trata de salvar dos cosas: la responsabilidad institucional de no haber detectado esto, por un lado, y la incontrolable violencia social que se padece, que es un fracaso en su conjunto, por otro. 

¿Qué es una institución educativa en la que los alumnos aprenden a burlarse de otros, a acosar hasta llevar a otros a la muerte? ¿Dónde se aprende el respeto a los demás, el valor de las personas? Enseñamos matemáticas, física, química... y hasta ética o religión, ciudadanía, pero ¿qué queda de ello al cerrar los libros, al salir del aula, en las calles? ¿Qué es aprender; qué es enseñar?

Se nos habla del aumento de la violencia (esos fines de semana a puñaladas en las calles), del aumento de la violencia de género (ese 20% que no cree que exista, esos que creen que el papel de la mujer está en la casa y en la obediencia...), que aumentan las tendencias suicidas entre los jóvenes, algo a lo que dedicamos aquí espacio en los últimos, etc. Todo en su conjunto supone un deprimente y preocupante retrato social ante la indiferencia distraída de una mayoría escindida entre deportes, entretenimiento político y trivialidades sociales con canciones alusivas o sin ellas.

Ayer los medios nos ofrecían en el mismo día el caso de las gemelas y el de la amenaza de dimisión de un instituto ante la falta de recursos para poder atender los 15 casos problemáticos —de las amenazas de suicidio a la violencia— que tenían en su centro. Hoy tenemos esos detalles que no solo no tranquilizan sino que se mueven en dirección contraria. Se nos dice:

Una de las gemelas había sido derivada a los servicios de salud mental (CESMIJ), además de ser atendidas las dos por una psicóloga del centro y una orientadora por su situación familiar, ya que era inestable por la relación entre los padres, así como social, ya que la familia cuenta con otro hijo menor. Se estaba indagando si sufrían algún tipo de trastorno.*

¿"Trastorno"? Las maniobras para difuminar el papel del acoso, que es responsabilidad de los centros son claras.  Pese a todo el apoyo de expertos dispensado, nos vienen a decir, había algún "trastorno". De esta forma, la responsabilidad se diluye y las víctimas acaban siendo responsables de su destino.

Tenemos un serio problema. Esto crece y los acosadores no se quedan en la infancia; acaban reapareciendo en empresas, fábricas, barrios, etc. Son los maltratadores del mañana, los acosadores permanentes, los que apuñalan en una noche de viernes, los que violan en grupo, las bandas que se disputan los barrios... Perdemos el tiempo en disputas, las más de las veces inútiles, pero somos incapaces de afrontar los problemas en su raíz. Ponemos flores, encendemos velas..., pero poco más.

En una sociedad como es la nuestra, con cada día más diferencias, más entremezclada, los puntos de fricción son claros, estando la escuela, los institutos en primera línea. Es instituto que se rebela porque no se le concede personal especializado para poder enfrentarse a lo que tiene cada día en las aulas es un ejemplo de lo que ocurre. Pero también es revelador de una forma de percibir el mundo: el suicidio no es un tema de expertos, como lo es el acoso o la violencia. Es un problema que dejamos en manos de otros para no mancharnos demasiado. Es un problema humano, no técnico. Hay que darse cuenta que es es las mentes de los que están realmente enfermos, los acosadores, donde hay que actuar, que es nuestra forma de ver el mundo, de relacionarnos en donde está el problema.


* Germán González "Las cartas de Alana y Leila revelan que se quisieron suicidar por un posible acoso por transfobia a una de ellas" El Mundo 24/02/2023 https://www.elmundo.es/cataluna/2023/02/24/63f7cbd121efa00c6b8b4598.html

jueves, 23 de febrero de 2023

Más suicidios infantiles

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo saltan a las noticias los casos de suicidios o intentos de suicidio infantiles y juveniles. En el caso de las gemelas de 12 años, una fallecida y otra en estado grave, que han saltado desde un tercer piso dejando una carta de despedida, hay pocas dudas. Es lo que parece. Sin embargo, los espacios de especulación se centran esta vez en los motivos que pudieran tener.

En obvio que en estos casos, investigar "lo que ha ocurrido" es buena idea, pero es mejor todavía "evitar que hubiera pasado". Es una constante la maniobra de mandar a investigar después a los que no se mandó antes.

Que dos niñas de 12 años se lancen desde una terraza significa que hay una ceguera, algo que impide darse cuenta de lo que ocurre, que hay una sordera que desoye los avisos de lo que puede ocurrir y acaba ocurriendo.

Sabemos que están aumentando los casos de suicidio, que aumenta el número de tentativas al igual que lo hacen otros comportamientos autodestructivos en jóvenes y niños.

La noticia del salto al vacío de las dos niñas se complementa con otra ocurrida en la Comunidad Valenciana, que nos traen en Antena 3 con el titular "El equipo directivo de un colegio de Mislata (Valencia) denuncia la falta de medios ante casos de riesgo de suicidio"

Todo el equipo directivo del IES La Moreria de Mislata (Valencia) estaba dispuesto a presentar su dimisión. Se sienten impotentes ante la falta de recursos para gestionar los 15 procedimientos por conductas suicidas entre su alumnado. Después de hacerse pública la denuncia, se han aceptado sus peticiones.

El claustro del instituto ha emitido un comunicado apoyando a la directiva en su decisión de dimitir. Los profesores se sienten desamparados por parte de Conselleria y denuncian la falta de recursos para afrontar varias situaciones con alumnos relacionadas con la salud mental.* 

La noticia se cierra con esta otra información sobre la situación del centro: 

En este momento el centro tiene abiertos 15 procedimientos por conductas suicidas, autolesivas o violentas. Aseguran que son casos graves de intentos de suicidio entre varios alumnos y también agresiones a miembros de la comunidad educativa. Además denuncian que han solicitado personal de Pedagogía Terapéutica para prevenir y controlar los casos más graves, pero que de momento no les han hecho caso en su petición.* 

Lo que se nos cuenta es de enorme gravedad porque implica el riesgo de más vidas en un ámbito en el que se detectan cada vez más comportamientos peligrosos, que acaban en los titulares convertidos en hechos irreversibles en muchos casos. Las dos gemelas que saltaron desde el tercer piso son un buen ejemplo de cómo la presión crece son niños y adolescentes y cómo, por diferentes motivos, no se impide que ocurra.

Lo que ocurre en el instituto de Mislata es muy grave y se puede ver desde diferentes perspectivas. La primera es ¿por qué allí, por qué se da esa incidencia de casos que lleva a hacer insostenible la vida del centro? La segunda es, obviamente, si solo es posible obtener una respuesta ante situaciones de este tipo con amenazas de dimisión de la totalidad de los responsables del centro. La tercera nos lleva a considerar las relaciones entre recursos disponibles y las situaciones peligrosas. 

En el caso de las gemelas se nos anticipa que "no era bullying", pese a lo que opinan los demás:

Según contaron los familiares después de llegar al municipio catalán empezaron a sufrir bullying. Aunque, el Departamento de Educación de la Generalitat indica que la investigación policial descarta el acoso escolar. La Consellería de Educación, por su parte afirma, mediante un comunicado, que las alumnas recibían "Atención psicológica y seguimiento especial" por parte de una orientadora del centro educativo debido a su "Situación familiar y social". Sin embargo, en varias ocasiones, los padres -que tenían una delicada situación económica- contaron a sus conocidos que las menores sufrían acoso y "Siempre estaban llorando" incluso, "Tenían que acudir a buscarlas cada dos por tres al colegio", así afirmaba un monitor escolar.

Es decir, las niñas se lanzaron por cuestiones, vamos a decirlo así, "personales" y el Departamento de Educación queda liberado de responsabilidad porque puso una orientadora, que es lo suyo.

Me temo que estamos atendiendo como una tarea burocrática la cuestión de los suicidios y otros comportamientos autolesivos. Lo difícil es intentar comprender primero y frenar después las causas encadenadas que llevan a que el sufrimiento se convierta en una acción irreversible.

Decía Camus que el suicidio era el verdadero tema filosófico. Para que niños y adolescentes se quieran quitar la vida y muchos lo logren es que la muerte sea preferible a lo que se extiende ante ellos. Que existan personas que vean esto como preferible a lo que la sociedad les podemos ofrecer quiere decir que nuestra "oferta" es un fracaso o, peor, puede ser la causa.

Nos hemos acostumbrada a preguntarnos simplemente si había un "orientador", la respuesta técnica a un problema de otra índole, social y personal. Cuando unos niños y adolescentes se quitan la vida, el problema es algo más que personal.

Los centros escolares se han convertido en la parte visible de situaciones muy complicadas. Si los centros no cuentan con la capacidad de poder dar una respuesta, como ocurre en Mislata, las tragedias aumentarán y la presión aumentará. La alternativa al suicidio no puede ser un "especialista", sino una respuesta social conjunta, en este caso, del propio instituto. Si las gemelas se lanzaron por el balcón, el sistema falla; está claro que no era "terapia" la solución que buscaban, sino probablemente una acogida diferente. Pero hemos normalizado las aberraciones sociales, los comportamientos agresivos, de ridiculización del otro, en vez de la solidaridad que ayude a superar los conflictos.

Cada vez que escarbas un poco en las situaciones de los otros, cada vez que consigues que las personas se abran, sale a la luz lo que se oculta tras el selfie sonriente. Las tensiones sociales existentes han debilitado las defensas de las personas, que se acercan a otros para intentar recibir apoyo, solidaridad, empatía. Pero lo que encuentran es a otras personas que canalizan sus propias fracturas hacia los demás como formas violentas, acoso, burlas, etc.

Todos (menos la administración) entienden que sufrían acoso en los centros por los que pasaron. Hoy preferimos encontrar culpables en las circunstancias, antes que enfrentarnos a un entorno y decirles que son responsables por su inhumanidad, por su dureza. No dudo de que existan causas patológicas en las personas, pero también que una mayoría de casos es respuesta a la falta de sensibilidad en un mundo que vende sonrisas y diversión, fiesta, mientras se hunde dolorosamente. Es un mundo implacable que va de las empresas que explotan y hacen vivir en tensión continua a la violencia en el aula donde se ceban con el que es distinto, con el más débil.

La deshumanización burocrática en un mundo en el que apenas se habla (se guía por protocolos, por automatismos, por pulsado de teclas, como experimentan dolorosamente nuestros ancianos), en el que nadie tiene tiempo para escuchar o si te escucha alguien es un "profesional" asignado.

Las cifras de comportamientos suicidad, de actitudes negativas, crecen. Deberíamos pensar que es porque el mundo empeora en algún sentido y que nuestras respuestas son insuficientes, por no decir inadecuadas.

Dos niñas de 12 años se lanzan por un balcón. Un instituto amenaza con la dimisión en pleno porque no se les asigna nadie que les ayude a combatir (¿controlar?) los comportamientos peligrosos. Todo esto sobre un fondo de datos inquietantes. Habría que empezar a planteárselo de otra manera porque la actual no resuelve nada. Hay que empezar a pensar que nosotros somos el problema, la causa, y ellos, los suicidas, el resultado.  

* "El equipo directivo de un colegio de Mislata (Valencia) denuncia la falta de medios ante casos de riesgo de suicidio" Antena 3 22/02/2023 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/equipo-directivo-colegio-mislata-valencia-denuncia-falta-medios-casos-riesgo-suicidio_2023022263f61afdaf4bff000164e11e.html

** "Vecinos y familiares de las gemelas de Sallent aseguran que sufrían acoso en el instituto: "Siempre estaban llorando"" Antena 3 22/02/2023 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/vecinos-familiares-gemelas-sallent-aseguran-que-sufrian-acoso-instituto-siempre-estaban-llorando_2023022263f651c5b3856000015a3cef.html