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domingo, 19 de julio de 2026

Los peligros de la hipersexualización y la IA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Podemos imaginarnos las pantallas y las primeras páginas de los medios como un escenario de lucha, de competencia temática por ganar las primeras posiciones, las de máxima exposición. Los medios se han transformado en una maquinaria para atraer la atención. Ya no accedemos a la información, la consumimos y en ese cambio se suman factores de atracción y manipulación. La idea es atraernos y convencernos de algo, que puede ir del propio consumo informativo a las compras de bienes o votos, crear estereotipos o fomentar los mensajes racistas.

En RTVE.es se ocupan de cómo se introducen mujeres híper sexualizadas en el flujo de imágenes que genera el Mundial de Fútbol. Son imágenes realizadas con Inteligencia artificial que buscan esa atracción dentro de las imágenes que el propio espectáculo proporciona. Son imágenes falsas que modifican las verdaderas.

En VerificaRTVE recogen una serie de casos y señalan:

VerificaRTVE ha detectado cómo, en la última semana, en redes sociales circulan como si fueran reales imágenes de aficionadas que nunca han existido porque han sido creadas con IA. Son chicas jóvenes hipersexualizadas que se presentan con amplios escotes o camisetas ajustadas.

Uno de los casos que hemos analizado es un hilo de mensajes en X que anuncia "las mujeres más TOP" del Mundial, pero con imágenes falsas. Se presentan como una serie de fotografías de aficionadas viendo partidos del Mundial desde la grada y todas ellas responden a un mismo canon de belleza.*

El caso nos muestra cómo un flujo informativo de gran intensidad —como es el Mundial— es manipulado y aprovechado con otros fines, comerciales o, como se explica también, racistas, ya que se impone un canon caucásico que sustituye a mujeres de rasgos muy diferentes.

El problema que se plantea es grave y supone la manipulación de la información. Manipular la realidad es manipular las conciencias de quienes reciben esa información sobre ella.

En ocasiones señalamos que hay una guerra informativa de consecuencias difíciles de comprender. Ya no nos acercamos a la información para comprender mejor el mundo y actuar, sino que es esta información la que se diseña y programa para obtener algo de nosotros.

Muchos medios se han transformado en sus fines y han perdido, en diverso grado, una parte importante de su función social. Entre el fino equilibrio entre informar y vender, se van inclinando hacia este último. Lo primero que venden es a ellos mismos y después aquello que les interese.

Una parte cada vez más importante es información intranscendente, que es la más barata. Aquí la trivialidad se envuelve en una retórica que lo transforma. Se trata después de instaurar un consumo continuado, es decir, hacer que nos importe lo que no tiene importancia.

Más que a informarnos, la presión del medio es para habituarnos a su consumo, para lo que se usan todo tipo de artificios traídos de otros terrenos del uso de la información, como pueda ser el marketing, la psicología social e individual, etc.

UNICEF 2020

Las espectadoras creadas con IA están híper sexualizadas, una forma básica de atracción de un tipo de público que responde a esas figuras artificiales. Si se usan es porque funcionan. Lo malo es que esas figuras tienen efectos sobre la propia realidad de muchas maneras. Se está retrocediendo en los principios sociales y la lucha por la igualdad de género, contra la violencia sexual, como podemos observar en los datos de aumento de la violencia y descenso de las edades.

En cuanto a este último aspecto, el de la edad, se recupera en RTVE.es el artículo de 2023 firmado por Lucía Blázquez titulado "Hipersexualización, la pandemia de los adolescentes: "A más sexualización, más likes""**

Basta darse una vuelta por las tiendas de ropa infantiles; o echar una ojeada a los bailes que los más jóvenes repiten en Tiktok y las tendencias que se ponen de moda en esta red social; o fijarnos en los mensajes que se lanzan en los anuncios de juguetes infantiles. La hipersexualización está ahí, de forma generalizada entre las adolescentes y las niñas, que compran y repiten mensajes, actitudes y comportamientos que las sexualizan de manera excesiva para su edad.

La presión por ser aceptados pesa a favor de este fenómeno. La ginecóloga y escritora Miriam Al Adib lo resume en: “Sus ademanes y posturas están muy sexualizada porque a más sexualización, más likes”.

María Garzón es experta en comunicación y género y nos explica que a ellos se les valora por su valentía o inteligencia. Sin embargo, ellas aprenden rápidamente que, como mujeres, “nos autoconfirmamos a través de nuestro cuerpo y el deseo que despertamos en otras personas”. **


La hipersexualización tiene, aseguran las expertas consultadas, efectos claros y descendentes en la edad. Fomenta la baja autoestima femenina y el deseo de emulación, de repetir esos modelos que se nos proponen. Por su propia función, es sexista; crea un modelo de mujer que vemos después en esos medios generadas por la IA. Basta con ver algunos de los videoclips de la MTV para comprender los modelos imperantes.

Son muchas las veces que hemos tratado aquí el problema del descenso de edad en la violencia contra las chicas, en problemas de discriminación por no ajustarse a los modelos propuestos, con problemas de violencia física, de violaciones en grupo en edades cada vez menores.

Awen Psicología 2022

Nos hemos metido en un mundo tecnológico —redes, IA— pero carecemos de una fuerza crítica para paliar sus efectos negativos. Son estos los que avanzan frente a la menor resistencia ofrecida. Es el mercado puro, el que trata de evitar las regulaciones que frenen su poder. Hay algo que descubrieron pronto: las redes generan adicción, su consumo es cada vez más automatizado en un mundo de inseguridades que se agarran a cualquier cosa para sobrevivir. Para que funcionen bien, es necesario rebajar las edades de acceso. Eso es lo que hacemos cuando compramos un teléfono a los menores. Cada vez más países tratan de regular la edad de acceso, pero probablemente ya sea tarde pues el problema nace en casa.

Hemos señalado las fechas de los artículos mencionados o mostrados para comprender que la preocupación no es de ahora, sino desde el principio de esta tendencia hasta la actualidad. Nadie ha hecho nada. Lo ocurrido durante el Mundial es una pieza más de esta cadena de manipulaciones usando la hipersexualización como arma. 

Los efectos sociales son muchos y negativos. Las advertencias está ahí por expertos de todo tipo. Pero se ignoran porque afectan a negocios de todo tipo, de los propios medios a las empresas. La atracción es lo que importa; lo que ocurra "no es su problema". El uso de la IA parece eximirles de responsabilidades legales: no son personas, solo figuras creadas en un ordenador.

Ya no es solo la incultura básica que produce. Es también la incapacidad de defenderse a edades tempranas sin apenas sentido crítico. Son etapas de máxima presión del grupo y es sobre ese grupo sobre el que se presiona.

Avanzamos tecnológicamente, pero los que aprovechan esos logros al máximo son los que quieren vendernos lo suyo a cualquier precio. La inseguridad es siempre el mejor cliente. 

The Conversation 2021

 * María Navarro Sorolla "Mujeres jóvenes con escote y camisetas ajustadas: la IA manipula y sexualiza fotos de aficionadas del Mundial 2026" VerificaRTVE 19/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260619/mundial-2026-mujeres-jovenes-escote-camisetas-ia-imagenes/17122018.shtml

** Lucía Blázquez "Hipersexualización, la pandemia de los adolescentes: "A más sexualización, más likes"" RTVE.es 4/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230604/objetivo-igualdad-hipersexualizacion-pandemia-adolescentes-mas-sexualizacion-mas-likes/2447650.shtml

El País 7/05/2026


lunes, 22 de abril de 2024

Los efectos psíquicos del calor

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ese "buen tiempo", ese "calorcito" que se extiende a lo largo del año y al que muchos miran con buenos ojos; esos pantalones cortos y camisetas veraniegas con los que nos paseamos en el mes de abril para satisfacción de las terracitas donde quedamos a charlar, etc. son el lado amable de algo preocupante.

En 20minutos, Clara Pinar nos ofrece un extenso y documentado artículo sobre estas cosas que traducimos a pequeños gestos perdiendo de vista origen y consecuencias. El titular de la noticia es "Copernicus augura un verano no tan cálido tras el tórrido 2023 que provocó en España hasta diez días de "estrés térmico extremo"*

La idea de "no tan cálido" se puede entender como menos de esos diez días de "estrés térmico extremo", que viene a ser la definición técnica de esos días en que se alcanzan temperaturas que crean situaciones difícilmente soportables. Pero también que nos espera el calor con algún que otro grado menos.

El estrés no es una cuestión solo de lo externo, la temperatura alcanzada, sino de los efectos que este tiene sobre el cuerpo humano y, menos estudiado, sobre nuestras relaciones, algo que entra menos en el campo de lo meteorológico y entra más en la psicología individual y social.

Un ejemplo. Hace años se modificó nuestro calendario universitario para unificarlo con Europa. Con la unificación, los alumnos extranjeros podían llegar a España con sus becas Erasmus y, viceversa, los españoles podían asistir a los cursos por Europa en los mismos periodos. Como consecuencia, los cursos comienzan a primeros de septiembre y no a primeros de octubre, como sucedía anteriormente. Esto significa que las clases comienzan con unas temperaturas que han ido aumentando en estos años y que ha llevado a inversiones en aclimatar las aulas de las facultades para hacer "soportables" las altas temperaturas que se alcanzaban en el interior. Mayor consumo energético, desde luego. Pero también efectos sobre el comportamiento, la fatiga, la atención, etc.

En el artículo de 20minutos podemos leer:

El informe de Copernicus sobre 2023 se centra especialmente esta ocasión en los aspectos sanitarios, en cómo el calor afecta a la salud humana. El elemento clave es el concepto de "estrés térmico", que mide cómo responde el cuerpo humano al impacto de las altas temperaturas combinadas con humedad o la velocidad del viento. Según los científicos que han colaborado con Copernicus, una exposición prolongada al estrés térmico puede agravar algunas enfermedades y aumentar el riesgo de sufrir otras. Sus causas son el calor, el agotamiento por calor o la insolación y afecta especialmente a la población más vulnerable, como personas mayores y niños.*

Es indudable que el calor nos afecta de muchas maneras. Están las más claras, las enfermedades, pero también hay muchas otras formas que no entran en esa categoría, como es ese "agotamiento" que se menciona.

Entre los compañeros, es frecuente escuchar este final de curso la sensación de estar más cansado de lo habitual, una sensación de fatiga. Puede que tenga que ver con ello estas temperaturas anómalas que nos acompañado durante el curso, con la batida constante de récords térmicos.

El calor no solo genera fatiga, sino también ansiedad e irritabilidad. Muchos hablan de una inusual agresividad en las aulas, algo que se correspondería también el aumento de la violencia en la sociedad, donde asistimos cada día a casos de mayor agresividad.

Público 18/07/2022

En los últimos años se observa una mayor atención a los efectos psicológicos del aumento de la temperaturas. Los medios le dedican más espacio cuando llegan los periodos de temperaturas más altas. El calor afecta, sin duda. Es una experiencia que tenemos todos. 

Los días de calor extremo son claros, pero el aumento de las medias y especialmente el calor fuera de tiempo y su larga duración producen fatiga, una sensación que deriva en otras y acaba creando unas respuestas diferentes. La coincidencia vacacional con los periodos de calor es cada vez más difícil de lograr por las modificaciones en los hábitos y por las condiciones laborales. Quizá algunos recuerden aquellos tiempos en los que "Madrid se quedaba vacío", aquellos agostos de gran calor en donde en casi todas partes lucían aquellos carteles de "cerrado por vacaciones". Hoy hay soluciones para combatir el calor, pero no es seguro que eso no afecte al cuerpo y mente.

Nos auguran, aunque las previsiones no son definitivas, que no se prevé yanto calor para este verano. La idea de que "El Niño" dejará paso al fenómeno meteorológico de "La Niña" es uno de las esperanzas.

Quizá no tengamos "largos y cálidos veranos", como le gustaban a Tennessee Williams para sus obras teatrales en las que el calor cocía a sus personajes sureños, "La Niña" dará paso a fenómenos contrarios, nos dicen. Pero aunque no batamos récords de temperatura, el calor prolongado, las sequías, etc. son un reto.

El argumento de que ese calor nos beneficia por la atracción de turismo se queda en poco si, como nos dicen, España será uno de las países más afectados por este cambio climático innegable. El "no tan cálido" verano tras el "tórrido" verano pasado puede significar muchas cosas. Lo de la sombra y la cervecita puede no ser suficiente.

Creo que debemos empezar a estudiar los efectos psicológicos del calor, sus consecuencias. Quizá haya que empezar a revisar calendarios y horarios en previsión de esos "estrés térmicos". 


* Clara Pinar "Copernicus augura un verano no tan cálido tras el tórrido 2023 que provocó en España hasta diez días de "estrés térmico extremo" 20minutos 22/04/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5237867/0/copernicus-augura-un-verano-no-tan-calido-tras-torrido-2023-que-espana-registro-hasta-diez-dias-estres-termico-extremo/

Cadena SER Cuenca 22/06/2023

Hipertextual


La Vanguardia 16/08/2023

martes, 15 de junio de 2021

La memoria y el coronavirus

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Conforme la pandemia se iba extendiendo y con ella los confinamientos, los expertos nos han ido dando consejos sobre nuestras preocupaciones y actualmente, ya con un periodo extenso de vida alterada son capaces de ofrecernos análisis de los efectos que han producido en nuestras vidas.

Los primeros consejos que nos daban, recuerden, eran los de hacer ejercicio y comer saludable. Era lo lógico pues los primeros efectos provenían de los relacionados con la movilidad. Me imagino que todos habremos visto o escuchado sobre cómo aprovechar el poco espacio disponible para realizar ejercicios que nos ayudaran a paliar los efectos de la falta de actividad. La primera preocupación venía de ahí. Comer sano se volvía esencial si a la falta de movilidad y al aburrimiento consecuente se le añadía el comer como forma de paliar la ansiedad generada.

Han aumentado los programas televisivos sobre ejercicio físico, sobre cocina y sobre mascotas, el elemento que completa el cuadro. Las mascotas —perros y gatos habitualmente, pero extensivo a todo tipo de animales— se convertían en otra forma de alivio de la soledad, el aburrimiento y el estrés generado por el encierro.

Ahora, pasado un tiempo, mucho tiempo para una situación así, una alteración profunda de la vida cotidiana, marcada por miedos y tensiones (sanitarias, laborales, económicas), por la reorganización de espacios y tiempos, modificación de las relaciones y comunicaciones, etc. los efectos que se miden son otros.

La BBC nos trae hoy un interesante artículo firmado por Claudia Hammond, una especialista en el campo de la memoria, titulado "Covid-19: Has the pandemic harmed our memories?". Hammond comienza observando que a raíz de un artículo suyo en la misma sección, Future en la BBC, estableció contacto con Catherine Loveday, profesora de Neurociencia Cognitiva en la Universidad de Westminster, para hablar sobre ello e indicarle que estaba realizando un estudio sobre esta cuestión. Ahora, gracias a la generosidad de Loveday, la autora del artículo ha tenido acceso al resultado del estudio, antes de su publicación académica, sobre cómo ha afectado el confinamiento al funcionamiento de la memoria. Los datos que le llegan le permiten hacer un repaso de aquellos aspectos más afectados.

Escribe Claudia Hammond sobre los datos obtenidos por Catherine Loveday:

 

The most common change was forgetting when an event or incident happened, which 55% of people said was happening to them. This suggests the pandemic has affected our perception of time, which is hardly surprising. When I examined the literature on time perception in my book Time Warped it was clear that some memories come with what's referred to as a time-stamp. When a memory is distinctive, vivid, personally involving and becomes a tale we have recounted many times since, we can pinpoint that memory exactly in the timeline of our life.*


 

Esto no solo es efecto de la pandemia. En cualquier vida rutinaria, la memoria tiende a forjar recuerdos sobre lo distintivo. Lo repetitivo es apenas recordado en situaciones normales y si ahora el porcentaje de repetición es mayor en ciertos campos, es lógico que no se formen recuerdos. Cuando un recuerdo es prácticamente igual a otro, el cerebro ahorra energía y espacio. Como bien señala Hammond, nuestra historia recordada es la de los vínculos entre elementos notables, que significan algo, o al menos distintivos. Tenemos dificultades para establecer líneas de tiempo cuando las cosas se parecen. Lo repetitivo confunde, lo inusual distingue y con ello estructura nuestro tiempo como un marcador.

Hasta ahí, no hay nada que no se supiera. Pero es en los siguientes aspectos en los que Hammond señala su sorpresa ante los resultados obtenidos:

 

I was interested to see that the next most common category where people said their memories had got worse was in remembering the right the word to say in a sentence. This is known in psychology at "the tip-of-tongue phenomenon". We all experience it from time to time and it happens more often with names.  (Usually, the name it comes back to us later on, when it's too late. "Oh yes, he's called Tom!")

Why this forgetfulness about words should have increased during Covid-19 restrictions is not clear, but it could simply be explained by the fact that many of us have been working from home alone or even distanced in a workplace, and we've therefore had fewer opportunities to talk with other people in person in the past year or so. We're out of practice at social interaction.*

 

La cuestión aquí es de grado. Evidentemente, largos periodos de inactividad comunicativa pueden implicar una "falta de forma" en el recuerdo de las palabras. El fenómeno lo observamos con los segundos idiomas. Cuando alguno de mis alumnos extranjeros regresa a España después de un periodo vacacional, lo primero que nota es ese fenómeno de las "palabras en la punta de la lengua". No las ha olvidado, sino que no surgen con la fluidez requerida. Pasados unos días su memoria recuerda las palabras en el momento necesario y a la velocidad necesaria. Efectivamente es un "out of practice".



Lo que podría sorprender del caso (y no tenemos más datos) es el papel que las comunicaciones online pueden desarrollar en este caso. Desconozco si el trabajo de Loveday introduce esta variable, la de personas que por razón de su trabajo, por ejemplo, han tenido que convertir en verbal online gran parte del día. En este sentido, no debería haberse producido ese olvido, salvo que exista un factor que desconocemos que establezca la presencia como un factor esencial.

Es cierto que nuestra experiencia del otro no solo afecta a la visión y al oído (como es online) sino que también experimentamos la "presencia" del otro como algo unificado por el cerebro, pero no sé hasta qué punto  afectaría negativamente a la fluidez del lenguaje, tal como se señala. La "interacción social" que se señala también forma parte de nuestra vida online, de la que es un componente cada vez más importante. Los efectos de un aislamiento prolongado junto con un exceso de contacto online podría explicar algún efecto que no se ha detectado anteriormente y que podría relacionarse con eso que algunos señalan "la fatiga" ante la comunicación online.

Es probable que no todos reaccionen de la misma manera, incluso, que muchas personas hayan aumentado su sociabilidad gracias a los contactos de la red. La soledad del encierro se ha visto compensada por los contactos telefónicos y a través de videoconferencias. ¿Puede producir fatiga y que sea esta también la responsable de esa fallas de memoria? Habrá que buscar más datos.

 

Other common memory difficulties revealed by the new data were forgetting you were told something, or forgetting to do things you said you'd do. The most likely explanation for this is a lack of cues in the external environment. Instead of travelling into work, moving about in an office, going to other places for meetings and bumping into people constantly, some of us have been mainly confined in one room at home, staring at the same screen for endless online meetings. When people were getting out more, they'd pass the room where they had a certain meeting or see someone walk past the desk, the sort of cues that remind us that, yes, we need to do a report for the next meeting or tomorrow is that friend's birthday.*

 

Somos seres espaciales, unidos a nuestro entorno. No solo ocupamos una parte en el espacio, sino que interactuamos  con en el diferentes planos. Nos movemos gracias a los planos mentales que trazamos. No movernos reduce esa actividad, nos deja sin estímulos. Espacio y acciones están conectados; lo que hacemos lo hacemos en un entrono determinado. Si espacio y acciones se vuelven rutinarios, la actividad de la memoria decrece. No es que lo "olvidamos", sino lo que no se registra por su repetición. Añade Hammond:  «People who got out and about and into different buildings, or who were able to go from room to room, reported fewer memory difficulties.» El movimiento, el desplazamiento de un lugar a otro, también mantiene activo al cerebro, que necesita situarse en el espacio, calcular el tiempo, etc. Nos damos cuenta de que por un lado está lo que nuestro ser consciente percibe y por otro la constante actividad cerebral, idas y venidas buscando información ya registrada, de la que no somos conscientes.



Lo que queda claro es que es la rutina, la falta de estímulo en el día a día, el "languidecer" lo que nos perjudica a través del olvido o la bajada del ritmo. Por eso el estímulo de muy diverso tipo es necesario para vencer a esa inactividad mental que baja el rendimiento de nuestra memoria. No se trata solo de pasear o no. Supongo que estímulos como la lectura u otros que nos hagan percibir más densamente el momento también actúan. La memoria involucra, como vemos, también al cuerpo, por lo que la inactividad, la repetición del mismo espacio o entorno, la rutina, en una palabra, nos debilita.

No es nuevo, por supuesto. Lo que miden ahora los estudios es este elemento a gran escala, entremezclado con otras combinaciones peligrosas, como la de rutina y estrés. En estos meses hemos encontrado noticias sobre los efectos depresivos especialmente en jóvenes y adultos. Hemos recibido también preocupantes noticias sobre el aumento de la violencia.



Al poco tiempo de la pandemia, las pérdidas de memoria se detectaban en personas que habían pasado por la enfermedad. Ahora se trata de otra cosa, de los efectos del confinamiento y de lo que este supone en nuestras vidas como alteración, por un lado, y como rutina por otro.

La mezcla de inactividad, estrés y —¿por qué no?— abundante información que aumenta el estrés, que se produce no solo por lo que nos ocurre sino por lo que "creemos que nos puede ocurrir" hace que la pandemia esté causando más estragos de los virus. Son los efectos colaterales.



El último de los factores señalados en la investigación de Catherine Loveday recogido por Hammond le resulta sorprendente:

 

The other big factor – more surprisingly at first sight – was gender. Women were more likely to say their memory had worsened. What could account for this? It seems women had higher scores because they experience more negative changes in their work situations, their relationships and higher rates of overall stress. This fits with other studies which have shown women being harder hit by lockdowns.*

 

Los datos surgen de la investigación, pero después hay que interpretarlos e intentar establecer conexiones no siempre fáciles. Pero el hecho está ahí. ¿Por qué cada vez que hay una crisis afecta en mayor medida a las mujeres? En el caso tratado, si el confinamiento afecta a la memoria, las mujeres estarían "más confinadas" que los hombres ya sea, como señala Hammond, por el trabajo y por la familia. De esta forma, el deterioro sería mayor por una mayor intensidad del encierro y una reducción de los estímulos. En estas circunstancias, cualquier novedad aporta, pero su duración es breve porque pronto se pierde el estímulo; se vuelve a la rutina que todo lo borra.

La pregunta podemos hacérnosla de otra forma y en un contexto español: ¿por qué ha aumentado la violencia de género en estos últimos meses hasta niveles no registrados anteriormente? Desconozco si el aumento —indiscutible— del grado de violencia se ha producido en otros países en igual forma o si es un fenómeno nacional, por llamarlo así.

No podemos pensar en la "memoria" como algo separado de nuestras vidas, algo específico. Somos nuestra memoria viva y si esta se encuentra afectada, es más que probable que esté afectando a nuestro comportamiento. Si es, por ejemplo, el estrés (que sabemos tiene un efecto negativo sobre la formación de recuerdo), una situación que nos provoca cierta distorsión del juicio, ¿cómo afecta a las personas? Nos hemos acostumbrado a ver estos fenómenos como "enfermedades", cuando hay que verlas también como "comportamientos" y como comportamientos con "consecuencias".

La memoria es más que el olvido o el recuerdo; es la fuente desde la que se toman decisiones y no es algo separado del cuerpo, como si fuera algo que se conecta y desconecta de nuestro cerebro, como si fuera un ordenador. Recordar o no es un síntoma de causas complejas derivadas, parece evidente, de ese gran cambio que es el confinamiento y la crisis provocada por la incertidumbre, la pérdida de recursos, la muerte de personas próximas, etc.

De todo ello, el estudio de la memoria, de la percepción del tiempo y del espacio, la fuerza de la acción, la rutina, etc. son piezas que debemos unir.

 

 

* Claudia Hammond "Covid-19: Has the pandemic harmed our memories?" 15/06/2021 https://www.bbc.com/future/article/20210614-covid-19-has-the-pandemic-harmed-our-memories