Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de enero de 2025

La violencia impune contra las mujeres

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario ABC entrelaza dos textos con una misma temática, el aumento de las violaciones. En el titulado "Crecen un 6,6% las violaciones pese a las políticas en defensa de la mujer del Gobierno", el más reciente, Pablo Muñoz analiza las cifras y las excusas. Estas se centran, como siempre, en la idea de que "ahora se denuncia más", un principio ya gastado y que resulta cada vez más pobre en la explicación. Es evidente que las denuncias (quitando el porcentaje de posibles denuncias falsas) responden a hechos. La presunción de que permanecen estables o se reducen los hechos pero aumentan las denuncias tiene un límite. Sin embargo llevamos décadas ya escuchándolo. El principio es una confesión de inutilidad operativa, pues animaría a denunciar pero no serviría para frenar los hechos denunciados, es decir, la violencia. Supone no cambiar una estrategia que se ve desbordada constantemente por los hechos. Si se redujera la violencia también acabaría descendiendo la violencia. En realidad, lo que se defienden son las políticas e instituciones creadas teóricamente para defender a las mujeres aunque no se consiga su eficacia real, algo que los hechos mismos nos muestran.

Hace unos días criticábamos aquí las palabras de una reportera considerando que el asesinato de una mujer no era un caso de "violencia de género" porque el criminal y su víctima "no eran familia", lo que supone una visión absurda más que debatida en estos años.

Pero el diario ABC incluye en los enlaces de la noticia a otro caso muy ilustrativo sobre lo que supone hoy la violencia de género en España.  Está fechado a mediados de diciembre y su titular es "El Ministerio de Justicia indemnizará con 60.000 euros a una profesora de la que abusó sexualmente el ex decano de Ciencias de la Educación de Sevilla"**

El Ministerio de Justicia indemnizará con 60.000 euros a una profesora sevillana que fue víctima de abusos sexuales por el entonces decano de Ciencias de la Educación de Sevilla, Santiago Romero, por las dilaciones indebidas en el procedimiento judicial. La abogada Amparo Díaz Ramos asegura que se trata de una actuación muy novedosa «porque esas indemnizaciones sólo se conceden a personas que pasaron algún tiempo en prisión y resultaron finalmente absueltas y no a víctimas que sufrieron retrasos injustificados en sus procesos por parte de la Administración de Justicia, como fue el caso de mi defendida».

La Audiencia de Sevilla consideró probados los abusos y el acoso sexual y condenó al catedrático, aunque se le redujo su pena de siete años y nueve meses a dos años y nueve meses de cárcel, al aplicar la atenuante de dilaciones indebidas, esto es, el elevado tiempo transcurrido entre los hechos y el fallo judicial.

Amparo Díaz Ramos cree necesaria una reflexión al más alto nivel judicial sobre los abusos sexuales y cómo se está aplicando en el Código Penal el tema de las dilaciones indebidas. «Mi defendida siempre ha reclamado que no se normalicen las dilaciones indebidas como coartada para beneficiar a las agresiones y perjudicar a las víctimas y creemos que esta resolución puede servir a otras víctimas de violencia sexual y violencia de género«, dice.

Laura, una de las víctimas del exdecano, pidió esa indemnización porque la sentencia definitiva del Tribunal Constitucional no se pudo ejecutar. Romero nunca entró en la cárcel y acabó beneficiándose de un caso en el que, según la resolución, los tribunales no aplicaron la diligencia debida ni la perspectiva de género.* 

Como se puede intuir, la noticia tiene muchas capas de interés sobre todos los niveles del caso.

El primero de ellos es de la violencia en sí, el ejercicio continuado de la violencia sobre las mujeres aprovechando una situación de "poder". El agresor era el decano de la Facultad de Educación; las víctimas, tres profesoras a lo largo, según se nos dice, de un periodo comprendido entre "1997 y 2005",

Pero, en segundo lugar, está la dilación, eso que llamamos "lentitud de la justicia". Pero esa lentitud tiene sus ventajas para el agresor, reducciones de pena y no salir entrar finalmente en la cárcel.

Al final, la tercera capa, será el Ministerio de Justicia (todos nosotros) quien pague una indemnización a la víctima por el tiempo transcurrido esperando. ¿Esto es que la Justicia "funcione"? ¿Para esto es para lo que se anima a denunciar?

Cuando comentábamos el otro día el sistema de protección VioGen, veíamos que cada agente al cuidado tenía más de 130 mujeres bajo su vigilancia. ¿Operativo? Se producían muertes de mujeres bajo protección porque no es más que cuestión de que los criminales se decidan.

Lo que se nos cuenta de lo ocurrido en Sevilla es una vergüenza en todos los niveles. Lo es en el plano universitario por el tipo de persona que estaba al frente de la facultad, porque no se frenó lo que la mayoría sabría. Lo es en el plano laboral, pues la facultad era su espacio de trabajo, con sus representantes sindicales. Pero lo es también en el plano judicial, en el que se han dejado pasar los años ignorando el sufrimiento de las víctimas, convertidas en simples expedientes que algún día habría que "resolver".

Esto está más cerca de la realidad que esas explicaciones de que "denuncia más". Esto es un reflejo de como la violencia de género no es solo algo que "ocurre en las familias o parejas". Es un reflejo de cómo no hay respuesta judicial a lo que está bien definido en las leyes y cómo el sistema se saca de encima el "exceso de trabajo".

La violencia de género no es cuestión de una "guerra entre hombres y mujeres". Es una lucha entre un sistema que se resiste a considerar la violencia como un atentado a los derechos o a la vida de la mitad de población, que cree en el derecho del varón a ejercer la violencia... o la pasividad ante ella. No solo es cuestión de "hechos", sino de "actitudes".

En esos espacios inverosímiles que son las páginas de nuestros medios, muchas de ellas sexistas, aparecen una y otra vez los datos, a veces escondidos en el fondo. Un enlace a una entrevista anterior, de abril del 24, con la abogada Díaz Ramos lleva por titular «Nos llegan cada vez más casos de niñas de 13 ó 14 años violadas por compañeros de clase»** y en una entrada destacada afirma  «Nuestros jueces, fiscales, abogados y peritos forenses son muy mejorables»**.

Mientras sigamos pensando que el aumento de casos es un "buen síntoma" porque supone "más denuncias", estaremos estancados, algo que es perceptible por el aumento de casos entre los jóvenes, que han aprendido un sistema que naturaliza su violencia (no solo la sexual).  

El caso del exdecano de Educación en Sevilla es un buen ejemplo de cómo ciertas cosas se diluyen en el tiempo y en las sombras, de como el sistema se vuelve inútil contra el problema. Quizá alguno diga que la tardanza judicial es un ejemplo de lo mucho y bien que se trabaja porque no se puede abarcar todo lo generado por las denuncias, la base del sistema.

La "indemnización", dicen, es una buena noticia porque se ha aplicado el mismo criterio que con las personas inocentes encarceladas por error. Quizá sea otra ironía, como lo es su localización en la Facultad de Educación. El otro lado es, claro está, que el condenado ha visto rebajada su pena y no pisará la cárcel. ¿Otra "buena noticia"? ¿Otro "buen ejemplo"?

Son muchas cosas que hay que revisar, que ajustar a la realidad de la violencia.

 

* Pablo Muñoz "Crecen un 6,6% las violaciones pese a las políticas en defensa de la mujer del Gobierno" ABC 03/01/2025 https://www.abc.es/espana/crecen-violaciones-pese-politicas-defensa-mujer-gobierno-20250103040516-nt.html

** Jesús Álvarez "Amparo Díaz Ramos: «Nos llegan cada vez más casos de niñas de 13 ó 14 años violadas por compañeros de clase»" ABC 14/04/2024 https://www.abc.es/sevilla/ciudad/llegan-vez-casos-violaciones-ninas-anos-cometidas-20240414141900-nts.html


El País

martes, 10 de mayo de 2022

De la caseta a la farmacia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Algunos dirigentes políticos andaluces ya han empezado a curarse en salud, como dice el refrán. Ya es difícil que algún político español, del color que sea, rectifique algo, lo que nos dará cuenta de la magnitud del "error". Creo que más bien están preparando las trincheras antes de que les comience el bombardeo por las alegrías tomadas tras la Feria, esa a ala que la gente ha ido con tantas ganas a dar palmas y lucir palmito, o sonrisa, que diría nuestra Ministra de Sanidad que, por cierto, ha encontrado otro eslogan poético con la presentación del teléfono para la prevención del suicidio, presentado ayer.

Pero volvamos a Sevilla y sus datos. RTVE.es se traslada de la caseta, "con la última sevillana" nos dicen, al centro hospitalario, donde se han disparado los datos. "La mayoría son casos leves, pero reconocen estar desbordados", señalan en el reportaje. Los datos: en Andalucía, las ventas de test han aumentado un 600%. Pues ya es aumentar. En otros puntos de España achacan el crecimiento de las ventas a que ya no se cuida nadie a menos que estés para ingresar. Otro experto señala, de forma general, que "en otras circunstancias habríamos llamado a esto "ola"", pero ahora apenas lo hacen, aunque en los medios se habla cada vez más de "la séptima ola".

Pero lo de Sevilla se da con naturalidad pasmosa, de la feria a la farmacia o al hospital. Ya todo el mundo parece tener asimilado que tras el palmoteo y el taconeo, tras el paseo por El Real, lo pillas. Pero ¡cómo vas a presumir de ello el resto de tu vida social!

Son ya muchas las voces de expertos que no quieren ser responsables del desaguisado pandémico que se está produciendo por las alegrías del quitado de las mascarillas en interiores. Hemos insistido en ello desde que se anunciaron las nuevas medidas y se quitaron los sistemas contables con la pretensión de que dando solo las cifras de los contagiados de más de 60 años, el resto del país asumiría que ya había llegado el momento "de la sonrisa" y de las celebraciones, el momento —como les gusta repetir a los medios— de "recuperar" el tiempo perdido. "¡Había ganas!", nos dicen desde las pantallas. La consecuencia es esa multiplicación de la demanda de test ante la negativa a recibirte si no vas con la fiebre por delante. La consecuencia es otra frase clásica en nuestro sistema sanitario "¡estamos desbordados!".

En Antena 3 leemos el titular "El epidemiólogo Oriol Mitjá: "Un 30% de la población española se puede contagiar de coronavirus en las próximas semanas"", señalando la especial incidencia en los que quedan a expensas de los liberados de tomar medidas, es decir, a los mayores de 60 años: 

El epidemiólogo Oriol Mitjá, asesor en materia de coronavirus del gobierno autonómico de Cataluña, ha alertado sobre una nueva ola tras los aumentos diarios de la incidencia acumulada y la relajación de las restricciones y el comportamiento de las personas.

La pandemia todavía no ha terminado, los contagios continúan aumentando y según la última actualización del Ministerio de Sanidad, la incidencia actual en mayores de 60 años no deja de crecer, estando en este momento por encima de los 790 casos. Esto supone un aumento de 114 puntos con respecto a los datos ofrecidos el último día, cuya incidencia acumulada era de 676,43. Por su parte, el 25% de los tests que se realizan dan positivo, esto significa que "la incidencia real es entre tres y cuatro veces más alta de lo que se había detectado", explica Oriol.

Las personas vulnerables preocupan especialmente al médico. "Las personas mayores de 60 años han tenido muchas menos infecciones naturales que los niños y jóvenes. Por tanto, es posible que los mayores tengan más riesgo".

La no obligatoriedad del uso de mascarillas en interiores parece ser el detonante de lo que algunos expertos advierten de la séptima ola.

Oriol ha alertado a través de su cuenta de Twitter de lo que puede pasar en las próximas semanas con la variante ómicron. "Ómicron es una variante con escape vacunal con el potencial de infectar hasta el 60-70% de la población. Un 30% se infectó en Navidad, un 30% se librará y un 30% se puede contagiar ahora", comentaba.*


Por muy equitativo que les puedan parecer esos grupos de 30% entre los que la cogieron, los que la cogerán y los que se librarán, la triste realidad es que los apaños cosméticos gubernamentales sobre el comportamiento del coronavirus y, en paralelo, la vida social española, se corresponden. Que los test se disparen antes y después de la navidades, la Semana Santa y ahora la Feria de Abril sevillana es un indicador de por dónde discurren los caminos que le abrimos al virus y cómo se traducen en contagios. El argumento gubernamental es que, como estamos vacunados, los contagios son leves y se puede seguir dando palmas para mantener la economía en pie.

Pero el aumento de la circulación del virus, con pocos o muchos síntomas, es el peligro de que llegue a personas con inmunodeficiencias —¡mala suerte, chico!— o que cualquier nueva variante se extienda a gran velocidad. Ya se vuelve a hablar de "relajación", de medidas "precipitadas", como se reconoce desde la Junta por temor a lo que está por llegar en unos días.

Nuestro drama sigue siendo que nuestra economía funciona alrededor del jolgorio, la celebración, de la caseta al chiringuito playero, de la calle corriendo detrás o delante de los toros o prendiéndole fuego a las fallas. Nuestros enemigos son los virus y las lluvias.

Muchos van de la caseta de la feria a la farmacia; otros directamente a urgencias, por lo que los sanitarios se quejan doblemente. La ilusión oficial de que todo va bien choca con la dura realidad de que la gente va a urgencias colapsando los servicios. Una cosa es camuflar los números y otra las camas. Ahora piden distinguir a los enfermos "con" COVID y los enfermos "por" COVID, una sutileza que no le sirve da nada el que acaba en la UCI o en el cementerio.

Lo más lamentable es la incapacidad de salir de este modelo de la pandereta, la castañuela y el aceite en la espalda para no quemarnos, claro causante junto a todo tipo de festejos inventados y por inventar. En el fondo, todos creen que el virus se irá en algún momento, como se fueron los dinosaurios. 


* "El epidemiólogo Oriol Mitjá: "Un 30% de la población española se puede contagiar de coronavirus en las próximas semanas"" Antena 3 9/05/2022  https://www.antena3.com/noticias/salud/epidemiologo-oriol-mitja-30-poblacion-espanola-puede-contagiar-coronavirus-proximas-semanas_202205096278d9e1b54ff300011d2a26.html