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martes, 27 de mayo de 2025

Los Gasol contra la obesidad infantil (y sus causas)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Estamos en un mundo raro o, quizás, al contrario, un mundo muy clarito. Las luchas políticas nos distraen de muchas cosas que nos afectan, pero que tenemos delante con muchos intereses de por medio. Es el "mercado", la lógica del beneficio lo que está detrás de esos intereses que cuando son tocados crean un conflicto.

Lo vemos en el caso de las residencias de mayores en la pandemia, lo vemos en los "pisos turísticos", en los intereses inmobiliarios tras el desastre de la dana en la región valenciana y en un sinfín de casos que aparecen y desaparecen de la vista en medio de un universo deportivo y trivial que requiere nuestra constante atención.

Hay cosas que no las puedes creer hasta que te las confirman. Eso les ha pasado a los hermanos Gasol cuando se les ocurrió cumplimentar su brillante carrera deportiva devolviendo a la sociedad algo de lo recibido. En 20minutos podemos leer:

El exjugador de baloncesto Pau Gasol ha denunciado haber recibido "presiones de la industria alimentaria" en una entrevista ofrecida a EFE en la que recalca que la entidad que fundó junto a su hermano Marc en 2013 para atajar la obesidad infantil no va contra ella, sino que quiere, incluso, que "sea parte del cambio".

Así lo ha desvelado en el marco de la presentación del documental 'Obesidad infantil. La pandemia ignorada', de Movistar+, que ahonda en un problema mundial y silenciado y que requiere de actuaciones urgentes.

"Obviamente ha habido momentos donde hemos recibido, de forma sutil o directa, mensajes, 'mails' o diferentes formas de presión de la industria", admite el exbaloncestista.*


Podría parecernos a todos que la causa de combatir la obesidad infantil es lo suficientemente noble y necesaria como para poder ser compartida por todos. Sin embargo, no es así, como nos confirman los Gasol.

La capacidad de la industria (de las empresas) para eliminar obstáculos a sus obtenciones de beneficios pese a los estragos sociales que puedan causar, de los males en la salud que pueden provocar, ha ido aumentando a la vez que disminuye la capacidad de enfrentarse a ella.

Cuanto más poderosas se hacen estas industrias, más difícil se hace frenarlas. Los Gasol afirman en repetidas ocasiones que "no van contra la industria", aunque ellos saben bien que no es eso lo que la industria percibe, siempre sensible a todo lo que pueda interferir en su imagen y beneficios.

Nos explican en el artículo que

España no es ajena al problema, pues uno de cada tres menores tiene obesidad o sobrepeso en nuestro país. Es más, aquí, como en otros países mediterráneos, la curva de la obesidad infantil ha crecido en la última década a la misma velocidad con la que se abandonaba la dieta mediterránea.

La covid-19 vino a agudizar las cifras por "la destrucción de hábitos y al estado emocional de niños", el aumento del sedentarismo y del uso de pantallas y las menos horas dedicadas al sueño.

A lo que se suman las desigualdades sociales, que explican en buena parte la expansión de la enfermedad en los entornos socioeconómicos más vulnerables.

Después "hay industrias muy importantes que están muy presentes en nuestro día a día y que tienen una influencia grande en la construcción de estos entornos", y que solo en publicidad de algunos de sus productos gasta más de 900 millones de euros al año.*

No hace falta demasiada imaginación para comprender las dimensiones del problema y sus posteriores ramificaciones. En un sistema donde los problemas se perciben como "oportunidades", donde la obesidad infantil se acaba "equilibrando" con negocios como los gimnasios, por ejemplo, en edades posteriores como respuesta a la "gordofobia" reinante y creciente, las angustias y dependencias mantienen a los sujetos en constante inseguridad. Y la inseguridad también vende. De esta forma, cada problema se transforma en un nuevo negocio. Nada se soluciona, solo se traslada.

Los Gasol tratan de evitar mostrar un enfrentamiento directo con la industria alimentaria que controla muchos sectores y lo hace sobre un sector indefenso, sensible a manipulaciones mediáticas y publicitarias que les llevan hacia esos alimentos poco sanos. Saben de las consecuencias de enfrentarse directamente a enemigos poderosos. Hay que agradecerles que tomen posición para tratar de reducir el efecto de estos negocios de pocos escrúpulos. Curiosamente, la noticia se ha etiquetado como "baloncesto".

Cada vez veo más niños y niñas llevados en sillitas a edades en que tenían que haberlas abandonado y caminar. Los padres las empujan mientras miran sus teléfonos. 


* "Pau Gasol denuncia haber sufrido "presiones de la industria" alimentaria por su cruzada contra la obesidad infantil" 20minutos 26/05/2025 https://www.20minutos.es/deportes/noticia/5715942/0/pau-gasol-denuncia-haber-sufrido-presiones-industria-alimentaria-por-su-cruzada-contra-obesidad-infantil/

viernes, 28 de junio de 2024

La hora de la acción frente a la violencia de género

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No siempre es fácil distinguir entre "problemas"; no es fácil establecer las responsabilidades y las competencias. Entre problemas "personales", "institucionales" y "sociales" no es fácil muchas veces establecer las líneas que nos unen a ellos o que nos separan.

En RTVE.es nos lanzan el titular "Igualdad lanza una campaña para que los entornos actúen contra la violencia de género: "¿Vas a hacer algo?"" con esa pregunta final dirigida a todos.

Cada día nos llegan noticias de violencia, de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas. Frente a casos más complejos de detectar y que se resuelven en estallidos de violencia, como los de hijos contra padres (hoy mismo hay otro caso en Murcia), los de violencia contra las mujeres suelen moverse por patrones más continuados que pueden detectarse. Sin embargo, siguen chocando con una barrera resistente, que es el mal entendimiento del concepto de "intimidad".

Considerar que la violencia es cosa de la "intimidad" es una aberración que todavía se mantiene y para evitarla es necesaria la participación de todos, algo que no es fácil de lograr precisamente por ese supuesto tácito de que la violencia, la discusión y una hipotética reconciliación forman parte de la vida "normal" de la pareja.

No es fácil desterrar estas ideas que son transmitidas como modelos de comportamiento a través frecuentemente de los comportamientos de los propios padres. La discusión, incluso la violencia, se consideran de forma tácita parte de la vida de la pareja. Esto es hoy inadmisible. Sin embargo, esa idea sigue perviviendo.

Las encuestas entre jóvenes nos hablan de esa idea de "admisión" de la violencia como parte de la pareja y la acaban justificando en ocasiones como parte de esa "normalidad". Evidentemente esa visión "normalizada" es el semillero de acciones futuras donde las reacciones acaban siendo violentas.

Creo que los modelos "justificativos" ya están suficientemente explicados desde diversas disciplinas, pero nos falta llegar a esa sociedad que lo considera "normal". En el artículo se nos expone el sentido de la campaña:

El Ministerio de Igualdad recuerda con esta acción que el papel de los entornos no se limita a interponer una denuncia, sino que va mucho más allá. Así, se promueve el acompañamiento a las víctimas, la escucha y el apoyo que necesitan. Es también una forma de mostrar a los agresores que están solos, porque las víctimas cuentan con el apoyo de todos sus entornos, de toda la sociedad.

Solo una de cada cuatro personas actúa ante un signo de violencia de género

“Es importante que los vecinos, los amigos, los profesionales con quienes interactúan la víctima y su agresor sepan que es importante mantener siempre la puerta abierta, para que las víctimas no sientan vergüenza ni culpa cuando den el paso de buscar ayuda. Un pequeño paso de cada una y cada uno de nosotros puede ser decisivo en la vida de muchas mujeres”, ha explicado la ministra.* 

El porqué se produce este fenómeno social es por ese conflicto señalado anteriormente: la violencia forma parte de la intimidad desde esa percepción resistente.  Su normalización, queremos pensar, impide pensar en que las consecuencias pueden ser tan trágicas como lo son en ocasiones. La idea de que es algo que "ellos" han de resolver está demasiado prendida socialmente.

No ayuda mucho esas ideas que se repiten en las noticias, como "no había denuncias previas" (que busca liberar de responsabilidad especialmente a las instituciones) o esa otra de "ella retiró la denuncia interpuesta", que da a entender que hay un "perdón" que lo arregla todo, que es una especie de "calentón" que ella comprende, que forma parte de la dinámica de la pareja.


No ayuda nada —más bien lo contrario— el ascenso de una "ultraderecha populista" que tiene en el negacionismo de la violencia de género una de sus señas de identidad. Para ello necesita recomponer una idealización jerárquica de la familia, una institucionalización de un orden basado en la "lógica" del poder del "pater familias", un orden justificado doblemente desde la naturaleza y la divinidad. Todo este anacronismo retrógrado es mal asimilado por unos jóvenes que ven así justificado un orden exterior que les evita tener que pensar en un orden basado en la igualdad, un orden que les exige lo que todavía no tienen, madurez. Y no será fácil renunciar a estos privilegios para los que siempre encuentran defensores y argumentos.


La campaña del Ministerio quiere luchar contra ese mirar hacia otro lado ante la violencia de género. No es sencillo hacerlo ante los impedimentos que se amontonan como barrera e impiden considerarlos negativos. Los populismos hacen del "viejo orden" las puertas del "nuevo orden". La aceptación de la violencia es un retroceso, pero lo es más la justificación de la violencia para enfrentarse a lo que llaman "ideología", los principios de igualdad y que algunos rechazan en nombre de una inadmisible "responsabilidad" parental en la educación. 

Ya no se trata de sacar a la luz la violencia invisible, sino de actuar, de no mirar hacia otro lado cuando se produce y tratar de frenarla. No se pueden formar ciudadanos en la creencia que las mujeres deben ser castigadas por sus parejas, convertidos en fiscales y jueces, creyendo que la violencia es un "correctivo" de las malas conductas inducidas por el feminismo. 

No sé si la campaña será suficiente para frenar esas tendencias que se nos muestran en las encuestas y en los titulares de prensa. Es probable que haya que utilizar estrategias más eficaces y directas para ir al centro de los males. Es indudable que los centros escolares están siendo parte del problema porque allí se transmiten las actitudes que se generan en las propias familias a través de la exposición a una violencia "normalizada".  Después ya es tarde.

 

* "Igualdad lanza una campaña para que los entornos actúen contra la violencia de género: "¿Vas a hacer algo?"" RTVE.es 25('6/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240625/igualdad-lanza-campana-entornos-actuen-contra-violencia-genero-vas-a-hacer-algo/16162327.shtml

jueves, 16 de mayo de 2024

"Si dice no", un desastre absoluto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Cómo es posible equivocarse tanto, ser tan brutos? Hay cosas que saltan a la vista inmediatamente, pero para eso hay que mirar... y pensar. Pero como dice el popular dicho "no me pagan por pensar". Lo que permanece invisible por la ceguera de los automatismos, de las inercias, de la falta de interés es cada vez más gordo. Puede que lo vea —¿cómo dejar de verlo?—, pero piense que no es asunto suyo,

Lo anterior viene a cuento por lo ocurrido en la ciudad de Almería, en la que se les ha colado inverosímilmente un mensaje en los carteles que se pegaron por la ciudad. En RTVE.es nos lo cuentan:

El Ayuntamiento de Almería ha ordenado este miércoles la retirada de un cartel incluido en una campaña sufragada con fondos del Pacto contra la Violencia de Género en el que se incluía un mensaje erróneo sobre las agresiones sexuales a menores al vincular implícitamente las violaciones a que el infante no dé su consentimiento.

En concreto, la cartelería a retirar contiene en su cabecera la imagen de un niño bajo el que reza el mensaje 'Si dice no, no es sexo es agresión' e informa, con datos del Ministerio del Interior de 2023, que "el 72,3% de las agresiones a menores se producen en el entorno familiar y escolar de la víctima".

Dicho cartel, del que se han dispuesto copias en céntricos espacios como la Rambla Federico García Lorca a la altura de dos centros educativos o en la Plaza Altamira, incluye los logotipos del Ayuntamiento de Almería, del Pacto de Estado contra la Violencia de Género y del Ministerio de Igualdad. 

Con ese eslogan, se daba a entender de forma implícita que si el niño da una respuesta afirmativa no es violencia sexual. "Fomentando la pederastia", "los niños no se tocan", "asco", "esclavistas pederastas", son algunas de las numerosas críticas que se pueden leer en las redes sociales.*


Puede que estuvieran pensando en dónde acabaría Mbappé la próxima temporada, qué pactos dejarían la elecciones catalanas, si deberíamos haber ido a Eurovisión con otro tema o cualquier cosa que nos quite el sueño..., no sé, en cualquier cosa trascendental para España. Sea por lo que fuera, lo cierto es que el cartel bárbaro pasó por delante de mucha gente... ¡y a todos les pareció "normal"! Es cierto que no todas las normalidades son iguales, pero en esta coincidieron. Solo alguien que iba probablemente aburrido, lo leyó y dio un salto. ¿Qué era aquella barbaridad?

Es cierto que hacemos muchas cosas sin pensar. Sea como sea, a alguien le pareció "normal" porque el cartel "se hizo", es decir, alguien tuvo la idea, lo diseño y se ofreció como posibilidad. Después las cosas ruedan en la ineptitud: el cartel se rechaza, dice, pero por algún motivo acaba impreso y colocado. Un error, dicen. ¿Uno?

Estamos en un mundo lleno de "fakes" y de desinformación. ¿No es bastante?

La barbaridad del cartel contra los abusos sexuales es tan enorme que la firmarían todos los desinformantes del planeta, convencidos de que les sería difícil conseguir un éxito de este calibre por sus propios medios. Nadie lo hubiera pensado... y, sin embargo, está ahí.

De todos los males posibles, es la desidia la que permite que ese cartel llegue a las marquesinas. La indiferencia, el no pensar, el no es mi problema, etc. son males modernos que quizá procedan del exceso de información, que nos hace insensibles, automatizados. La incapacidad de razonar ante lo que nos llega, la falta de crítica ante lo que vemos, la ausencia de atención que convierte un mundo de reclamos en un espacio boscoso... Muchas cosas, quizá una mezcla de todas ellas.

Como es normal y previsible, el cartel que da al pedófilo la posibilidad de tener relaciones con un menor si este no dice explícitamente "no" se debate a muerte en Almería. Donde había indiferencia, ahora se concitan las luchas políticas con los rasgados de vestiduras pertinentes. La perversión, sí, se ha hecho con dinero público, en espacio públicos, a la vista de todos y con los sellos oficiales del Estado y de la ciudad de Almería. ¡Todo un logro!

Como aprovechamos todo para pelearnos, algunos aprovechan que la campaña lleva el logo del Ministerio para endosarles la responsabilidad. Evidentemente, la financiación no se dio para eso. Creo que se deberían incluir cláusulas que exigieran que no saliera a la luz nada sin la revisión de aquellos cuyos logos figuran en las campañas financiadas.

¿Cómo se arregla esto? Evidentemente no encargando los trabajos sobre menores a alguien que no sabe qué debe decir. Los carteles institucionales no solo deben ser bonitos; tienen una función, lo que exige que quienes los hacen sepan de qué están hablando. Según parece, el "genio" que tuvo la idea y los otros "genios" por los que fue pasando no notaron nada. 

Ese eslogan no debería haber salido de la cabeza que salió y mucho menos plasmarse en un cartel. Que después pasara, aunque fuera como "posibilidad" y acabará hecho "realidad" en la calle, en las marquesinas de la ciudad nos muestra que no son los pederastas los únicos peligros sueltos por Almería.

Que alguien pueda pensar ese cartel, es indicativo de que muchos piensan cuando no deberían hacerlo, porque son un peligro, deben estar vigilados, pro sobre todo lejos de este tipo de campañas que están por encima de su nivel intelectual, por lo que se ha visto.

Nunca se insistirá bastante en la necesidad de "amueblar" las cabezas de los comunicadores en cualquiera de sus modalidades.  Que alguien no entienda la diferencia y tenga en sus manos una herramienta comunicativa es para echarse a temblar.

Al eslogan perverso se le añade una cita del Ministerio del Interior señalando dónde se producen las agresiones mayoritariamente, en el entorno familiar y en el escolar, con lo que acaban de arreglarlo.

Entre la ignorancia (no saber de qué están hablando, de los conceptos que manejan y su alcance) y la desidia (no importarles mucho lo que hacen o lo que tienen delante), el error cometido va mucho más allá de sí mismo.

Los genios creativos lo que han hecho es "reciclar" un eslogan contra las agresiones para adultos, donde debe quedar clara la aceptación. Han cogido la idea sin pensar que, en esto, un "pequeño detalle" puede ser un océano. ¿Se ha encargado la campaña a gente que es incapaz de ver las diferencias? ¿Se ha hecho sin contar con especialistas capaces de evitar tal despropósito? Hay muchos, seguro que encantados de asesorar.

Todos se han rasgado las vestiduras, del PSOE a Vox, ante esta inmensa y peligrosa metedura de pata en un tema tan sensible. Ahora tratan de aprovechar la "metedura de pata" para echar más leña. en diversos lugares Unos ven estupidez, otros maldad; todos quieren dimisiones. ¡Así es la política española!

 

* "El Ayuntamiento de Almería retira un polémico cartel contra las agresiones sexuales a menores por un mensaje erróneo" RTVE.es / Agencias 15/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240515/ayuntamiento-almeria-retira-polemico-cartel-agresiones-sexuales-menores-erroneo/16105122.shtml

miércoles, 9 de febrero de 2022

Defina "trato humano"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Hay algo en la campaña "soy mayor, no idiota" que afecta por un lado al uso de las maquinas, pero también al desprecio que se le da a la persona a la que no se valora, al "no se entera", que es la parte del "idiota", lo que te hacen sentir cuando vas a preguntar. Pero esto va más allá de las ventanillas.

La edad se vincula con petición de una atención "humanizada" y no se percibe como una condición exigible por cualquier cliente de una entidad bancaria y, si se me apura, en cualquier otra situación de atención al público. La banca es una parte importante dentro de este proceso de "distanciamiento", en la atención a base de rutinas y protocolos, de "marque 1" o "marque 2" según proceda, etc. 

Todo se centra en evitar el contacto humano por diversos motivos. El primero y más evidente es el abaratamiento del servicio, que se transforma en beneficio para la empresa y en despidos de trabajadores. Los medios nos daban cuenta estos días del crecimiento enorme de los beneficios de la banca a la vez se señalaban el cierre de sucursales y el despido de trabajadores. Esto antes se achacaba a las pérdidas, hoy lo vemos como lógico.

Hace unos años, fui a mi sucursal a hacer unos pagos. Una señorita, muy ufana, me dijo que lo hiciera en el cajero. Me preguntó si tenía la "app", a lo que conteste que no y que no tenía interés en tenerla, pues el método más seguro es no tener hacer operaciones con el teléfono a las que se nos va empujando. Me contó que la "app" del banco había sido elegida como "una de las mejores de Europa". Mi respuesta fue que yo estaba defendiendo "su puesto de trabajo", ante lo que me dirigió una mirada prepotente.

No pasó mucho tiempo antes de que, evidentemente, la cerraran. Para ir a otra sucursal, debía desplazarme poco más de un kilómetro. Cuando entre la vi en su mesa atendiendo clientes. En la ventanilla había un par de compañeros con los que se volvió a establecer la misma discusión. Yo tenía que instalarme la app premiada.

Cuando iba a salir del banco, se me acercó uno de los trabajadores y me dijo discretamente: "Tiene usted razón. Yo me voy a jubilar en cuatro años. Ahora se les dice que esto es ventajoso, pero en un futuro próximo será obligatorio y se les cobrará".



Una de las quejas actuales es el cobro por atenderte tu propio banco en la ventanilla. No pueden cerrarlas, pero sí dificultarte todo lo posible con restricciones de horario, reducción del personal que te atiende y ahora el cobro por atenderte en las ventanillas.

El mismo banco que no quiere atenderme en sus ventanillas, me llamó a casa cuando detecto un ingreso superior al del sueldo. Era una transferencia por una herencia. Me enteré por esta llamada en la que se me proponía, con todas las técnicas de la amabilidad, posibles inversiones. Me gustaría tener la misma amabilidad en todo, pero las máquinas son otras cosas.

Lo del "trato más humano" pasa a ser sencillamente "trato con humanos" y no es cuestión de edad, que es dar la batalla por perdida. "Hemos llegado tarde a esto", decían para defender la iniciativa con la entrega de las 600.000 firmas con la petición. Por eso digo que la estrategia es equivocada y que hay que rehumanizar los servicios frente a esta tendencia a la que asistimos en cada sector, más allá del bancario.

Nos están "colocando" en filas de procesos automáticos. Se niega el contacto humano y se reduce el servicio, algo que la pandemia ha dejado en evidencia. Todo está llevado al límite y con lo más limitado. Mínimo de personal y máxima exigencia de esfuerzo. Esto unido a la precariedad de los contratos temporales masivos lleva a unas tensiones cada vez mayores en los puntos de fricción, entendiendo por estos aquellos en los que nos encontramos unos con otros.

Las técnicas son muy variadas y las vemos cada día. El hipermercado al que voy ha desarrollado un sistema de colas centralizadas repartiendo los clientes mediante un dispositivo de aviso que te indica el número de la caja disponible, a la que te debes dirigir. Pero cuando llegas a ella, te encuentras con que el cliente anterior todavía está pagando o, incluso, tiene parte de su compra por pasar. La presencia del nuevo cliente que llega es una forma de presión para acelerar el pago. He asistido ya a varios incidentes en estas colas bajo presión. Lo último fue una mujer mayor que no guardaba su compra a la velocidad que el cajero consideraba adecuada. Cuando la señora se alejó, el impresentable cajero le dirigió un perfectamente audible desprecio. Me dieron ganas de ir al servicio de Atención al Cliente. En el pasillo en el que esperamos, un cartel con un ejecutivo sonriente nos dice "Queremos saber su opinión". Afortunadamente, quedan buenas cajeras, humanas, pero no eliges con quién te toca.

También aquí son los mayores los más perjudicados. Su velocidad de guardar en las bolsas no es la suficiente, al menos, para la velocidad del cajero. Pronto empezarán a salir campañas en el mismo sentido, "Soy mayor, no idiota".

Expongo este segundo caso para que veamos que la "deshumanización" va más allá del encuentro con las máquinas. En las cajas —junto a otros cajeros amables— se van buscando perfiles que hagan el máximo de registros por hora. Me imagino que habrá bonificación para los más rápidos y penalización para los más lentos. Todo se mide, se evalúa y se toman decisiones. No son dos personas, es un punto de fricción en el que el beneficio está en juego.

Todas estas técnicas proceden de una misma mentalidad, la que evalúa todo para conseguir el mayor beneficio. Para ello es necesario la extensión de esa mentalidad a los clientes, que dejan de ser vistos como tales y pasan a ser un elemento de resistencia al beneficio programado, que se deriva de los tiempos estimados, etc.

La amabilidad se siente —como me ocurrió en el caso relatado anteriormente— a los momentos en los que debes decidir y ellos esperan algo. Cuando lo consiguen o no, esa amabilidad desaparece y nos encontramos con la maquina que elimina cualquier proceso.

No hay que dejarse engañar por toda esa parafernalia amable, todo esos carteles y mensajes en los que indican estar preocupados por nosotros, los clientes. Es pura retórica comercial y se enseña ya en las Facultades y Escuelas del ramo, son puras técnicas publicitarias que tratan de camuflar esa situación en la que el cliente ha dejado de ser lo importante.

Cuando había una mayor oferta bancaria, la atención al cliente era importante. No tenías más que salir de una sucursal de un banco para entrar en otra de un banco diferente. Pero las fusiones y cierres de sucursales han complicado algo que antes era un servicio personalizado, "tu sucursal de toda la vida", allí donde te conocían y te explicaban sin mirarte como un despreciable obstáculo a su eficiencia, como ahora.

El sector bancario es el más descarado en este proceso. Gracias al poder de las fusiones y, sobre todo, la obligatoriedad de domiciliar bancariamente todo tipo de transacciones, cobros, pagos, ingresos, etc. Los bancos imponen su ley a sabiendas que son intocables.

En RTVE.es nos explican cómo ve el promotor de la campaña la situación:

El impulsor de la iniciativa ha agradecido la respuesta que ha obtenido por parte de la sociedad pero ha pedido a los bancos y a los políticos "medidas urgentes" y no "invitaciones" llenas de "paternalismo". Argumenta que la digitalización deja atrás a las personas más vulnerables y solicita atención presencial en las sucursales bancarias.

"Esto va a ser una tarea dura", ha reconocido a la entrada del Ministerio de Economía antes de registrar las firmas y reunirse con el secretario general del Tesoro, Carlos Cuerpo. Una de sus principales reivindicaciones es acabar con las colas en las oficinas bancarias, que se forman al reducir el horario para hacer operaciones en las ventanillas.*


Me temo que no habrá mucho más. Hablamos de un momento en el que pueblos enteros se están quedando sin sucursales, cerradas por poco rentables. También están llenos de gente mayor que deberá manejarse con sus teléfonos para intentar realizar operaciones y resolver problemas bancarios. La España vaciada no lo está de sus problemas, los viejos y los nuevos.

La ministra de Economía salió a dar el respaldo al peticionario y hacerse con él la foto de rigor. Es lo menos, pero la cuestión qué es lo más que se puede hacer ante una situación que llaman de "modernización". Las respuestas, efectivamente, se plantearán en el ámbito de las relaciones públicas mientras dure el problema de imagen, pues no se percibe en otros términos. En las sucursales se habilitará a alguien para acompañar al cajero a las personas que no entiendan el proceso y suavizarán las medidas escandalosas como que tu propio banco te obligue, bajo pena de multa, a huir de los mostradores. El cobro de esta "comisión" es claramente una maniobra disuasoria escondida como precio de los servicios.

El personal podrá seguir atendiendo a los clientes en función del dinero de que dispongan para invertir en aquello que al banco le interese, tiempo al que no le ponen trabas si sacan una buena tajada. Los pensionistas (de eso se trata en la mayoría de los casos) no tienen grandes fondos y sí requieren tiempo a sus pequeñas operaciones. Antes eran víctimas de los robos a la salida de las sucursales, lo que llevó a sacar poco y muchas veces. Hoy se les agrede dentro con las penalizaciones, una auténtica inmoralidad deshumanizada.

El proceso va más allá de la automatización y empieza a ser una tendencia preocupante porque nos está deshumanizando a todos, desde el trato en la administración a cualquier otro tipo de empresas. Antes hablaban de "agilizar" tus gestiones; ahora te cobran por tratar de resolver en el mostrador una situación, duda o cualquier otra incidencia.

Hay que humanizar las relaciones con los demás porque, si no lo hago, soy yo quien me deshumanizo. Es sorprendente que las mismas personas que reivindican "terracitas" y "cafetitos", el "ocio nocturno" y el "botellón", todo ello en nombre de las relaciones sociales, miren a los demás con el desprecio del cajero de hipermercado o de la oficina bancaria. Pero es así como vivimos nuestras vidas, dentro de máscaras que nos permiten sobrevivir o prosperar.

Las muertes en las residencias de mayores no son una casualidad. Tampoco lo es que se manifieste el desprecio en colas de hipermercados o bancos. Son la parte débil de nuestra sociedad, un gasto, cuyos ingresos son pocos y de los que no hay mucho que sacar. No hacen grandes compras ni mueven grandes sumas de dinero; tienden a ser conservadores. De un banco o un mercado, compran poco y sacan dinero repetidas veces y poquito.

No nos quedemos solo con unas colas bancarias, sino con un problema más profundo, que nos afecta a todos, la deshumanización y el trato interesado en el beneficio. No se trata ya de la pérdida de puestos de trabajo; se trata de la percepción del otro como un obstáculo, un impedimento, de la visión del trato humano como una pérdida de dinero y energía. Esto está repercutiendo en muchas otras instancias relacionales haciéndonos más egoístas e indiferentes.

 


* "El impulsor de "Soy mayor, no idiota" entrega 600.000 firmas para pedir un trato "más humano" en la banca" RTVE.es 8/02/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220208/jubilado-pide-trato-humano-banca-calvino-reconoce-mayores-no-tienen-servicio-merecen/2285122.shtml

viernes, 24 de julio de 2020

La trampa del afecto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País reproduce el vídeo de la nueva campaña para la mentalización ante el coronavirus puesta en marcha por el Gobierno de Canarias. Lo hace con el título "La impactante campaña de Canarias sobre el virus: de soplar las velas en una celebración familiar a la UCI". El uso del término "impactante" obedece a  la idea de la propia campaña de hacernos ver como aberrante lo que hasta el momento era una situación de normalidad.
La campaña trata de abrir una brecha en nuestras conciencias separando el pasado del presente, es decir, mostrando la "vieja normalidad", que es la que nos lleva al peligro. En esto se evidencia claramente un cambio en la tendencia comunicativa, cambio necesario una vez que se ha comprobado, como señalan todas las informaciones, que la gran mayoría de los contagios se producen en entornos familiares y festivos.
Desde el punto de vista interpretativo, nos muestra con claridad cómo el texto se lee desde el contexto. La campaña no crea un mensaje explicativo específico sino que recurre a la efectividad de lo que todos hemos vivido con anterioridad, un cumpleaños familiar, el abuelo cumple años. Nada "anormal" hasta que se abre el último regalo, un respirador. La celebración acaba con el pariente querido, el celebrado, en la UCI.


Hay algo en nuestro cerebro que se niega a considerar "peligroso" algo que hemos hecho siempre y que es de carácter amable y festivo, gestos de afecto. Pero es el problema de la manzana de Blancanieves o de los caramelos envenenados, nadie desconfía de la golosina, de lo apetitoso o de lo cotidiano. Es la trampa social, la trampa afectuosa. Lo que hemos hecho siempre se vuelve peligroso, mortal. Y es muy difícil desmontar los hábitos, todos los automatismos y costumbres personales y sociales. Hay también el problema del recelo, la violencia de tener que mostrar distanciamiento ante personas conocidas, queridas, algo difícil de entender desde la mente, ya que el impulso social, del afecto es importante. Hay un conflicto entre atracción y prevención mucho más fuerte de lo que se piensa. En muchos caso, vence la confianza y es cuando llegan los problemas.


Hay enfermedades a las que podemos enfrentarnos racionalmente, pero esta necesita de un esfuerzo mucho mayor. El hecho de que las personas puedan ser asintomáticas, estar enfermas pero exteriormente saludables, es un motivo de confusión interna. Estamos acostumbrados a ver síntomas. Las personas griposas suelen decir "¡no me beses, que estoy fatal!" o "¡no te acerques que te lo pego!". Nosotros mismos solemos reaccionar de igual manera cuando vemos claramente que alguien tiene una nariz rojiza y goteante, la voz gangosa o tiene marcas en la piel. Todos son síntomas perceptibles ante los cuales se desautomatizan nuestra costumbres afectivas y mantenemos las distancias. ¿Por qué nos mantenemos a distancia de alguien con síntomas visibles mientras que nos cuesta aceptar que puede estar enfermo alguien que no los manifiesta y alguien, además, con quien tenemos lazos afectivos?


Ante lo perceptible como peligroso —síntomas visibles, audibles, olfativos, etc.— reaccionamos, pero ante las personas asintomáticas, nuestras alarmas no se ponen en marcha. Resulta más grave cuando estas personas son más próximas —familiares, amigos— a nosotros. Seguimos escuchando los involuntarios cantos de sirena afectivos que nos arrastran al desastre. Si ha sido nuestra sociabilidad la que nos ha hecho avanzar en la evolución, ahora las personas poco sociables, las aisladas, son las que tienen ahora menores riesgos. No hace falta volverse antisocial, pero sí tratar de mostrar el afecto de otra manera, con otras formas más adecuadas. No es fácil.
El nuevo anuncio institucional canario incide en la normalidad de lo que hacemos y vemos. Finalmente, lo hace en sus consecuencias. Aprovecha el cariño mostrado en la celebración del cumpleaños del abuelo para que sean más intensos los resultados: el abuelo en la UCI. En el fondo la idea es sencilla y clara: infectamos a los que queremos. Cuanto mayores sean nuestras muestras de afecto, más probable es el contagio.


* "La impactante campaña de Canarias sobre el virus: de soplar las velas en una celebración familiar a la UCI" El País 23/07/2020 https://elpais.com/politica/2020/07/23/diario_de_espana/1595503847_315491.html

martes, 22 de agosto de 2017

Tristes pancartas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El presidente Sisi está perdiendo el liderazgo social. La sisimanía ha desaparecido pese al silenciamiento de los medios de comunicación que no pueden dejar de contar lo que ocurre. No se trata ya de las cuestiones económicas o de la seguridad, sus dos únicas apuestas, sino el abandono de las propuestas de liderar a una sociedad dejando claro cuáles son sus valores y sus objetivos de progreso.
No puede soslayarse que Abdel Fattah al-Sisi llegó al poder mediante un movimiento social de reacción contra los Hermanos Musulmanes que se canalizó hacia un  "no-coup". En un primer momento, el cambio social equidistaba del periodo que se cerraba del abandono de Mubarak y del breve periodo de ultraconservadurismo islamista de los Hermanos Musulmanes. Ni dictadura ni extremismo religioso parecían ser los límites del nuevo estado egipcio. Sin embargo, lejos de alejarse de esos dos extremos, el estado egipcio parece haberse ampliado para acoger a ambos en niveles distintos.
En el primer caso, la vieja clase del régimen de Mubarak y él mismo y su familia fueron exonerados discretamente de casi todos los cargos que le habían caído, quedan limpios. Lo mismo ocurría con muchos significativos miembros del régimen. Se sacrificaron las cabezas justas para aparentar un cambio. Sin embargo, nada cambió y todo fue volviendo rápidamente a su lugar, a la inercia del viejo régimen. La crítica desaparecía silenciada y las personalidades más significativas que habían creído que esta vez se podría iniciar un nuevo régimen fueron abandonando la nave ante la falta de libertades y la consideración de las críticas como traición. Algunos, como Alaa Al-Aswani, anunciaron públicamente su regreso al silencio.
La constitución enmendada —lo mejor, hecho en un momento de euforia— se fue convirtiendo en un obstáculo para las propias acciones del gobierno. Ahora —como hemos visto— se pretende enmendar desde el parlamento. Su objetivo, entre otros, la ampliación a seis años del periodo de la presidencia. El terror a enfrentarse a elecciones presidenciales el próximo año sin tener nada que ofrecer ante los ojos de los castigados económica y políticamente egipcios asusta al régimen. La idea de que el presidente "necesita" dos años más para completar su labor es una historia realmente sorprendente. No se hace en ninguna democracia; solo en las dictaduras en donde los controles parlamentarios permiten hacer estas cosas con el maquillaje suficiente. Si quiere terminar lo que empezó, es muy sencillo lo que debe hacer.
Sin embargo, lo más preocupante es el retroceso social que se produciendo con la intensificación del conservadurismo, en especial en lo referente a la mujer. La primera acción del presidente fue ir a llevar flores a una convaleciente, víctima de un ataque de acosadores. Hoy todo ha cambiado. Los cantos al número de mujeres (previsto) en el parlamento como signo de modernidad han quedado en el olvido en un parlamento cuyas propuestas hacen enrojecer a los egipcios con un mínimo de sentido común e indignarse a muchas egipcias ante su misoginia.
Ayer hablábamos de cómo se está canalizando la frustración hacia las mujeres, responsabilizándolas de los males sociales. Hoy es necesario hacerlo de nuevo ante las noticias que presenta la prensa egipcia.
Egyptian Streets, con el titular "Banners in Cairo Urge Men to Prevent Women from Wearing Tight Clothes", se hace eco de la campaña que puede verse en algunas calles de El Cairo. Nos cuentan:

Banners have appeared in Cairo streets urging men to prevent their daughters, wives, and sisters from wearing revealing and tight outfits.
The banners were spotted after multiple social media users in Egypt launched a campaign called “Man up and don’t let your daughters wear tight clothes” on Facebook.
Banners were reportedly seen in other governorates as well.
For people who are campaigning for the cause, they said that men should follow the teachings of religions, adding that men cannot enter heaven if they are not “jealous for their women”.
They also believe that they are promoting morals and social standards. However, several users opposed the campaign for promoting sexual harassment and objectifying women. They also believe that it is a clear violation of the rule of law that grants people the right to choose what to wear.
Opposers of the campaign also said that it should be “Man up and don’t harass her” or “Man up and stop catcalls”.
In Egypt, it is deemed common for men to be in control of what female members of their families wear, particularly depending on the social class.
According to a UN study, which was conducted in cooperation with Egyptian NGOs and officials, 99 percent of women in Egypt have witnessed some form of sexual harassment.*


La noticia muestra un avance en la visibilidad consentida del control de los hombres sobre las mujeres y, especialmente, lo hace en un contexto de debate sobre lo planteado en Túnez por su presidente al tratar de establecer la igualdad en la herencia y la posibilidad de que las mujeres musulmanas pudieran contraer matrimonio con varones de otra religión.
En este contexto, la afirmación de que los hombres no entrarán en el "cielo" si no se muestran "celosos de sus mujeres", es decir, vigilantes y responsables de lo que hagan, es claramente una muestra de retroceso social.
La misoginia vende. Y lo hace en el parlamento y en las calles. La mujer es el instrumento mediante el que el hombre muestra su piedad. Cuanto más la vigile, mejor será. Hubo parlamentarios que abrieron por primera vez la boca para asegurarse de que las mujeres elegidas para la cámara irían correctamente vestidas al parlamento. Hoy ese mensaje cuelga en las calles, en las calles de las ciudades egipcias y se repite por las redes sociales.
La noticia la recoge —con más fotografías— Al-Arabiya:

Photos of banners calling males in a family to subject their women to a modest dress code were reportedly spotted in a few Egyptian neighborhoods.
A campaign named “Estargel”, in what literally reads in English “to act manly,” signed its name on the banners. Pictures on Facebook showed long strips of cloth bearing a slogan that read: “Act manly, and do not let your daughters wear tight clothes.”
The banners sparked a lot of debate on social media, with many users expressing unhappiness with the message of the campaign.
Those against it said it was justifying harassment against women by holding them responsible for it on the premise of what they wear.
“I wish [those behind this campaign] called on men ‘to act manly’ by looking for jobs instead,” one Facebook user wrote.
Others suggested that the message of the campaign could be aiming to boost public morals and enforcing modesty standards.**


La intención es clara. Quien decide la "moral pública" son los hombres. Es mejor sentir que los ataques a las mujeres son una acción cívica que el resultado de una mentalidad enfermiza y reprimida que es incapaz de controlarse a sí misma.
Es el entorno de sumisión el que garantiza el poder de decidir a los que no tienen otro. En este sentido, el patriarcado es la socialización del poder sobre las mujeres al justificar en cada casa el dominio sobre las mujeres que la habitan varón. Este dominio, además, se extiende más allá de la mera familia y hace que todos se conviertan en jueces callejeros.
La llamada callejera se hace en el nombre de la "religión", ¿quién va a arriesgar su puesto en el paraíso? Los intentos del presidente Sisi de cambiar el discurso religioso han chocado desde el principio con los sectores más conservadores de la sociedad y en especial con la Universidad de Al-Azhar. La prensa de ayer recogía las declaraciones de su máximo responsable, Ahmed Al-Tayed, quien arremetía de nuevo contra la propuesta de la presidencia tunecina que igualaba los derechos de las mujeres en varios campos:

"Al-Azhar rejects categorically the intervention of any policy or regulations that affect/change the beliefs of the Muslims or the rulings of their Sharia or tamper with them," Al-Tayeb said in his statement.
The senior scholar said that some texts that are clear and direct in their meaning cannot be subjected to re-interpretation, such as those verses of the Quran relating to inheritance.
"There is no room for re-interpretation, and it is not accepted by the public or non-specialists, whatever their culture," the statement read.
Such rulings should not be changed, the imam said, adding that such ideas "provoke the Muslim masses who adhere to their religion, and endangers the stability of Muslim societies."
"It must be known to everyone that jurisprudential law is logical, as agreed scientists, and rational," the statement added.***


Obsérvese la visión apocalíptica de lo que puede ocurrir en el mundo si se deja de obedecer lo escrito. La mención a "otras culturas" implica que no es una cuestión musulmana sino "humana". Los demás no tienen otras costumbres, sino que están simplemente incumpliendo las normas universales. De los no creyentes se espera que vivan en el error;  para los creyentes, sencillamente, es intolerable. Y nadie debe permitirlo bajo la amenaza de desestabilización de las "Muslim masses" que cumplen su religión.
Se avecina pues una importante controversia entre los favorables a un concepto igualitario de ciudadanía, que no distinga entre hombres y mujeres en sus derechos, y aquellos cuyo argumento es que "ciudadano" es un concepto (occidental) opuesto al de "creyente", cuyos derechos y deberes les han sido expuestos y cuya observancia es obligatoria.
La aparición de esta campaña en Egipto es otra mala señal, otra señal de que el conservadurismo socio-religioso no tiene quien lo frene y eso va en detrimento de una democracia y un estado modernos como al que se dice aspirar.
La suma de la influencia saudí y la expulsión de los demócratas por el rumbo autoritario  tomado por el régimen dejan el campo libre a los ultraconservadores religiosos que se vuelven a hacer con la calle, como ocurrió en la época de Hosni Mubarak en los que la Hermandad se hizo con la base social por la desidia gubernamental. Los mensajes que salen de Al-Azhar como erudición se convierten en las calles en amenaza y fiscalización de las personas.
Más preocupado por silenciar las voces de los medios y las críticas exteriores, el régimen egipcio comete de nuevo el mismo error: dejar la calle a los ultraconservadores. Ellos sí han entendido que lo importante es seguir ahondando en el conservadurismo social a través del acoso, la vigilancia social y familiar y demás medios a su alcance.
Preocupados en encontrar de dónde les llega el dinero a los opositores y en cerrar periódicos, el gobierno no entiende que así sigue consolidando su base social. El papel de Al-Azhar es decisivo, como puede apreciarse, pues es el organismo en el que se ha fundamentado para "corregir el extremismo", sin comprender que eso no servirá de nada si se sigue reforzando una sociedad ultraconservadora y misógina, que hace de las mujeres las víctimas del acoso, la ablación y ahora la vestimenta.

El gobierno egipcio ha renunciado a sus ideales de modernidad. La mentalidad militar sigue pensando en términos de "seguridad", pero es el "soft power" el que le está haciendo perder la batalla a medio y largo plazo. Con un simulacro de parlamento que es caja de resonancia del poder y que no es tomado en serio por los propios egipcios, el poder está en la calle de nuevo en la calle, aprovechando el conservadurismo social. Va entrando por allí por donde le es más favorable, por donde hay menos resistencia: la mujer, víctima permanente de la misoginia egipcia, cuya traducción es el acoso omnipresente y el desprecio a las mujeres.
Egipto, lugar de nacimiento del feminismo árabe, lugar donde, hará pronto cien años, Huda Shaarawi se quitó su velo ante la multitud para mostrar su rostro. Lo hizo en la estación de tren de El Cairo, un lugar que representaba la modernidad, el primero del imperio otomano y de África. Huda Shaarawi fundó escuelas, periódicos y la Unión Feminista Egipcia, que todavía funciona. 
Hoy, en las calles, las mujeres egipcias pueden ver las llamadas a sus padres, maridos, hermanos y tíos a que vigilen sus vestidos si salen a las calles. Hasta la risa de Nasser cuando le dijeron que impusiera el velo ha quedado olvidada en el tiempo. Control y obediencia.


En julio, Al Arabiya titulaba "Egypt debate: Should divorced women get part of their ex-husband’s salary?". Daba cuentan entonces del debate producido por la propuesta de la profesora de Derecho Comparado Amina Nossair junto con un experto en derecho islámico. Su propuesta era algo tan "escandaloso" como una especie de "pensión" para las mujeres que se divorcian. Señalaba la profesora Nossair:

“Millions of women find themselves on the streets, with no fixed source of income after their husbands divorce them, and in the case of their death. These women deserve a clear law that secures their finances and future,” she said.
“How is this fair to women? Many Egyptian women spend all their life cooking, cleaning and raising kids at home and in one minute she is left stranded in the streets because she got divorced,” she continued.
Nossair is basing her argument on her understanding of Islamic teachings and writings, which their means provide women with the legal and social rights they need.
“One has to leave the door open for further education and diligence,” she argued.
“I acknowledge any new ideas related to women’s rights or their future, provided they don’t wander away from the fixed teachings of Islamic law, and my suggestion does not,” she added.
But her suggestion was not welcomed by Al Azhar, which expressed discontent over Nossair’s remarks in a statement to local media outlets.
“Diligence (Ejtehad) is open in Islam no doubt, but that is for issues that do not contain a clear text,” Omar Hamroush, Secretary General of the religious affairs committee said in the statement.
“The inheritance of women is stipulated by the Quran and Sunnah and is defined by Sharia law, there is no room for further diligence in this case,” he said.****



Da igual; la respuesta es contundente. Nada tiene aceptación aunque se ajuste a la ley islámica. Aquello que pueda dar autonomía o reducir la dependencia del hombre no tiene salida. Inmediatamente Al-Azhar lo corta, una estrategia eficaz para tener el apoyo social que le da la autoridad. Cuando no hay dudas, solo queda la parálisis.
La prohibición a las mujeres musulmanas del matrimonio con personas de otros credos o sin credos no es más que una estrategia de cierre, la forma de evitar salir de una sociedad machista que no tiene necesidad de encubrirse como tal. La desigualdad en la herencia trata de evitar la independencia económica de las mujeres, ser autosuficientes.
La presidencia ha perdido el pulso con Al-Azhar, que ha pasado a convertirse en la institución que controla Egipto en los aspectos que más les interesan. El terrorismo se seguirá produciendo porque se justificará, al igual que el acoso, en la virtud y la piedad.
Los que denuncian que la campaña promueve y justifica el acoso y la violencia contra las mujeres tienen razón. Son tristes pancartas.



* "Banners in Cairo Urge Men to Prevent Women from Wearing Tight Clothes" Egyptian Streets 21/08/2017 https://egyptianstreets.com/2017/08/21/banners-in-cairo-urge-men-to-prevent-women-from-wearing-tight-clothes/
** "Banners calling men to make women dress modestly spark outrage in Egypt" Al Arabiya 21/08/2017 https://english.alarabiya.net/en/variety/2017/08/21/Banners-calling-men-to-make-women-dress-modestly-spark-outrage-in-Egypt.html
*** "Egypt's Al-Azhar's grand imam says Islamic inheritance law is 'not up for reinterpretation'" Ahram Online 21/08/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/275762/Egypt/Politics-/Egypts-AlAzhars-grand-imam-says-Islamic-inheritanc.aspx