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lunes, 29 de enero de 2024

Taylor Swift, víctima

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si era predecible, pero sí que era inevitable. Los medios nos dan cuenta de la aplicación de la IA que fusiona imágenes de cuerpos y rostros, con carácter pornográfico, en la figura de la cantante Taylor Swift, un icono actual en el mundo mediático. Swift ha dejado de ser una fantasía erótica para convertirse en una virtualidad pornográfica. Lo que antes quedaba a la imaginación calenturienta de algunos de sus fans obsesivos, ahora es una curiosidad de los que gustan de compartir estas cosas. Hay gente para todo... y cada vez más para lo mismo.

En el caso de Taylor Swift se ha empezado por arriba en la escala. Swift está en la cumbre y sus imágenes se siembran por el planeta a la velocidad del rayo. Pronto irán cayendo en la lista Margot Robbie, Jennifer Lawrence, Emma Stone... o la vecina de arriba que no se quita los tacones desde que se levanta. Ya sea por admiración o por venganza, la imagen desnuda añade al aburrimiento pornográfico la gracia de lo prohibido o de lo inexistente creado por el morbo.

En un mundo donde la imagen es casi todo, por encima de la propia realidad, que se elude o esconde, este tipo de aplicaciones recicladas como erótico pornográficas son la mejor promoción para aquellos que las crean. Con estas imágenes alimentan el deseo doble de poseer, a la persona (a la que manipulas) y a la herramienta (que te permite hacerlo por un módico precio), que es posible comprar o alquilar por usos con precios de mercado, al alcance de cualquier aburrido con pocos recursos e imaginación.

Muchas de las críticas se refieren a que —por ahora— los ataques (o devociones mal entendidas, como quieran) se centran en las mujeres. Es cierto. La mujer es víctima de esta venganza del machismo sistémico y ancestral. Es sorprendente cómo los avances científicos y tecnológicos acaban siendo utilizados para viejas cosas, las de siempre, para aquello que se encuentra cada día (y noche) en la mente de los hombres decir, de los varones calenturientos. Ya desde la creación de la imprenta, nos cuentan los historiadores, se imprimían biblias y, a la vez, textos pornográficos. Una de cal y otra de arena, una vela a Dios y otra al diablo.

En Antena3 nos explican que no es un caso único:

El nombre de Taylor Swift es uno más de una larga lista de mujeres que se han visto afectadas por esta práctica, como la influencer Laura Escanes, la artista Rosalía o el caso de las niñas de Almendralejo, de las que modificaron imágenes para ponerlas desnudas y publicarlas en internet.

En el caso de Taylor Swift, sus imágenes estuvieron disponibles en la red social durante 17 horas hasta que se pudieron eliminar y suspender el perfil del usuario, ya que incumple la política de 'X'. Las fotos falsas llegaron a acumular, nada más y nada menos, que 45 millones de impresiones.*


 

17 horas son muchas horas en esto de la Sociedad de la Información. Es un siglo en términos de difusión. Esos 45 millones de accesos lo confirman. No hay muchos estudios sobre la velocidad de difusión en términos de verdad o falsedad de los mensajes. ¿Una buena noticia corre más o menos que una mala noticia o una noticia falsa? Esta ha corrido a gran velocidad. Y no se ha frenado sola; ha sido X quien lo ha frenado y jurado ocuparse seriamente de este caso. !7 horas son muchas horas para bloquear una cuenta.

Como se dice en el texto, si hasta los niños de Almendralejo se pueden permitir estas cosas con sus compañeras de cole o insti, ¿dónde está el límite? Creo que es lo más preocupante, la creencia en que esto es natural por normalizado, por habitual. Todos lo hacen. Una gracia, vamos. ¿Por qué te pones así?

Taylor Swift paga así su éxito, su presencia en los medios, sus millones de seguidores. Es el precio del éxito, dirán algunos. Pero no debería ser así.

Como siempre, lo que sorprende es la estupidez de la maldad o, si se prefiere, la maldad de la estupidez. En el fondo hemos creado una sociedad vacía, hueca, que necesita entretenerse para seguir no pensando. Y si piensa es en algo malo.

Que sean las mujeres las mayoritariamente agredidas, degradadas con estas prácticas, ya nos anticipa que no hay reducción del machismo patriarcal, que es algo profundamente arraigado y que, rotos los consensos, se pasa a considerar una nueva virtud, una vuelta al estado de naturaleza, al orden divino, que hizo al varón el centro del universo y a la mujer su entretenimiento y paridora de descendientes.

Es triste ver cómo fallan los auténticos sistemas de educación en la civilidad, que es la base de cualquier otro aprendizaje y de la convivencia, lo más importante. Curiosamente, la misma IA que va a permitir cerrar millones de trabajos por todo el mundo nos ofrece el entretenimiento para los que se aburren y se desahogan con risas tontas ante su incierto (o demasiado cierto) futuro. La mediocridad, por definición, no suele tener buenas ideas. 

El titular de Antena 3 responsabiliza a la IA. No creo que sea justo, pero vende, sobre todo el deseo de acercarse a ella y hacer visibles esas fantasías, envidias y venganzas de género.


 * Ángela Clemente "Taylor Swift, víctima de la Inteligencia Artificial: difunden imágenes suyas de contenido pornográfico en redes" Antena 3 Noticias 29/01/2024 https://www.antena3.com/noticias/tecnologia/taylor-swift-victima-inteligencia-artificial-difunden-imagenes-suyas-contenido-pornografico-redes_2024012965b758f8b83407000148a2bb.html

sábado, 4 de noviembre de 2023

El irresistible arma machista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La capacidad para convertir cualquier descubrimiento, invención, aplicación, etc. en herramienta de maldad o fraude es sorprendente. Cualquier cosa que hagamos podemos convertirla en algo para hacer daño a alguien. De esta forma se desahoga esa voluntad de maldad que nos define como humanos, por parafrasear a Nietzsche. Más que el poder es el mal lo que nos deja satisfechos, lo que nos complace porque desarrolla una inventiva irresponsable. El poder implica qué hacer con él; la maldad, en cambio, es instantánea, nos complace mientras la hacemos y el simple pensar en la consecuencias negativas que pueda tener para nuestras víctimas ya es placentero por sí mismo.

Nos dice el titular de RTVE.es —en su sección VerificaRTVE— que "Los deepfakes pornográficos aumentan un 464% con la mujer como víctima principal" y se nos señala que 

Los vídeos ultrafalsos (deepfake, en inglés) de contenido pornográfico se han disparado en el último año con las mujeres como principales víctimas protagonizando en contra de su voluntad estos contenidos audiovisuales generados con inteligencia artificial. Así se desprende del estudio ‘State of deepfakes 2023’, que pone de manifiesto que los montajes sexuales de este tipo son una tendencia al alza, con un “aumento del 464% en el último año”. El informe que firma la empresa de ciberseguridad Home Security Heroes también deja claro que “las mujeres son víctimas del 99% de los deepfakes pornográficos”.

En VerificaRTVE ya te hemos explicado que los deepfakes son "vídeos ultrafalsos que destacan por su alto nivel de credibilidad al conseguir mostrar imágenes muy similares a una grabación real superponiendo millones de fotografías" de una determinada persona para suplantarlo "en un vídeo grabado por un actor" o actriz. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) advierte de que estos contenidos "son vídeos manipulados para hacer creer a los usuarios que ven a una determinada persona realizando declaraciones o acciones que nunca ocurrieron”. Los deepfake pueden crearse con “herramientas o programas de inteligencia artificial que permiten el intercambio de rostros en imágenes y la modificación de la voz”.


 

Que se produzca tan enorme aumento de este procedimiento de destrucción de la imagen personal, que sea la mujer la víctima en un 99% de los casos, nos dice mucho sobre el fondo del asunto.

Los "deepfakes" pornográficos revelan varias cosas. Lo primero es la elevada frustración masculina, que debe ser el elemento que hace la falsificación se produzca. En este caso, la víctima tiene rostro. Se trata precisamente de eso, de ponerle el rostro a unas imágenes pornográficas que se hacen circular en el entorno de la víctima. No se elige cualquier persona y cualquier público, es esencial que este último reconozca a la víctimas para que la venganza o como queramos llamar al ataque surta efecto. Es un ejercicio controlado de maldad, perfectamente elegido y diseñado para hacer daño a alguien.


Que este sea el sistema elegido para intimidar y, esto es importante, sembrar el miedo a que te pueda ocurrir a ti revela sus posibilidades. El que lo hace busca complicidad, como en otros casos que vemos cada día. La maldad se ejerce en grupo, lo que permite el refuerzo de los atacantes y aumenta su sentido de impunidad. Es la cobardía grupal que se disfraza de osadía.

Revela también el fondo conservador y machista en el que el "honor de la mujer" se sigue considerando como materia de trabajo en la maldad. Es una variante sofisticada del machismo que ha dominado las relaciones sociales. Hablar mal de una mujer es difundir su vida sexual; el donjuanismo, en cambio, considera la exhibición sexual como un mérito. Es sorprendente cómo retrocedemos a los mismos planteamientos pese a la apariencia de progreso. Una razón más en esto es el descenso de la edad de la villanía contra las mujeres. Los primeros casos que se notificaron eran de niños, ni siquiera de adolescentes.

Con esto volvemos al mismo problema: el fallo de los valores, palabra que muchos dieron por "anticuada" y ahora vemos sus frutos. Puede que se hayan cambiado muchos valores, pero la convivencia se centra en aquellos que garantizan la convivencia. Puede que los valores deban evolucionar, pero su función es precisamente a lo que hoy no tenemos: límites. El descenso en edad hace ver que no se transmiten ni familiar ni educativamente o, si se hace, son inútiles por el efecto doble del aumento de la circulación de información y la codicia combinados.

Lo que percibimos es que cuanto mayor es la presencia de las mujeres en la sociedad, el sustrato machista se resiste y recrudece sus ofensivas contra ellas. La igualdad o el respeto les resultan intolerables. Quizá el machismo secular haya servido para tapar la incompetencia y las frustraciones, que quedan al descubierto ahora, en una sociedad más igualitaria.

La mujer que rechaza, la mujer que supera, la mujer que hace... se convierte en víctima de estas maldades en las que los frustrados, los incapaces de hacer otra cosa, se revuelven haciendo lo que la tecnología les permite: difamar, distorsionar, engañar... Ufanos, se divierten viendo cómo hacen saltar el buen nombre de las personas con estos vídeos sexuales. Son sus propias fantasías llevadas a las pantallas lo que constituye su mundo en la nueva opinión pública de los teléfonos. En un mundo en el que se valora sobre todo la imagen, la imagen pública pasa a ser el principal objetivo a destruir. Cuando la imagen lo es todo se convierte en el principal objetivo.

Esas cifras del 99% de ataque a las mujeres y el crecimiento del 464% de los casos lo dejan bastante claro y nos alejan de logros anteriores al dar armas más potentes para frenar la igualdad y el respeto. Pero lo preocupante es la falta de valores o incluso tendencias negativas en crecimiento que nos dejan desarmados ante nosotros mismos. De la educción a las leyes pasando por los medios, deberíamos pensar en lo que estamos construyendo.

 

* Blanca Bayo Pérez / VerificaRTVE  "Los deepfakes pornográficos aumentan un 464% con la mujer como víctima principal" RTVE.es / VerificaRTVE 3/11/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231103/deepfake-pornograficos-aumentan-464-mujeres-principales-victimas/2459989.shtml

domingo, 28 de mayo de 2023

Matar y mirar, sobre los crímenes de Pioz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Desde hace años tratamos aquí una preocupación, la interrelación existente entre el crimen y su reproducción, es decir, en papel que desempeña el deseo de ser visto, de mostrar el crimen a través de redes sociales u otras formas de compartir información que la tecnología ha puesto en nuestras manos. Este fenómeno requiere ser observado y comprendido. Sin embargo, no se reflexiona lo suficiente, sino que forma parte de un espectáculo social que se reproduce.

Hemos visto cómo algunas personas necesitan visualizar su crímenes y delitos, necesitan insertarlo en sus vidas y en las de los demás convirtiéndolo en "relato", en una serie de imágenes, vídeos, etc. que dan lugar a comentarios de esos observadores que reaccionan de forma diversa, desde el horror a la diversión.

En Antena 3 encontramos el anuncio del comienzo de una serie documental sobre el llamado "crimen de Pioz", un asesinato múltiple de la propia familia, convertido en documental. En Antena3 se recoge y recuerda lo que ocurrió anticipando la emisión del documental: 

"No bastaba con matar había que hacer vídeos, fotos, burlarse..." la crueldad y el ensañamiento mostrados en el crimen de Pioz sigue siendo escalofriante. En agosto de 2016 Patrick Nogueira, no solo asesinó a sus tíos y primos sino que compartió la monstruosidad de sus actos con su amigo Marvin Henriques a través de mensajes de WhatsApp.

Patrick Nogueira está condenado en España a 3 penas de prisión permanente revisable por el cuádruple asesinato de sus tíos y sus primos de 1 y 4 años. Al matrimonio lo degolló, a los niños no aunque tras los crímenes metió todos los cadáveres en bolsas de basura.*


 

La cuestión que se nos plantea es doble: en primer lugar, la motivación que lleva a compartir el crimen, a convertirlo en una clase de relato que necesita ser compartido; pero la segunda cuestión nos afecta a todos como sociedad, ¿cómo se vincula el texto con su audiencia, con los espectadores? Estos últimos somos la sociedad, la cultura de las redes en donde los canales son infinitos y dejan al descubierto —al estar al margen de censuras— nuestras apetencias.

Hubo un tiempo en que los asesinos coleccionaban objetos, "recuerdos" de sus crímenes. Lo hacían por el placer morboso que les proporcionaba el recordarlos y el objeto establecía un vínculo simbólico con la víctima. Los asesinados ya no estaban físicamente, pero los objetos marcados les hacían "regresar" a la mente. Pero esto era un enfermizo, morboso acto privado. Ahora, en cambio, el crimen es compartido, no es ya un recuerdo solitario. Al placer del recordad se le suma el placer de compartir.

Nos hemos transformado en una sociedad morbosa. Los hay que desean mostrar sus transgresiones y hay quienes desean compartirlo. Se genera una extraña complicidad en ese acto de mirar.

Los medios tienen un papel importante en ello. Es parte de la historia de la prensa primero y de los demás medios después generar este interés. Desde el inicio de los periódicos en el siglo XIX, los crímenes han sido un factor de atracción. Los periódicos y las ciudades se expandieron de forma conjunta. El ejemplo más claro lo tenemos en la prensa británica con el caso de Jack el destripador, donde se generó un modelo criminal que mantenía su atracción de los lectores en un impulso mezclado de miedo, asco y morbosidad. Algunas de las novelas más importantes del siglo XIX tenían su origen en noticias sobre crímenes que las autoras sabían que iban a despertar interés en el nuevo formato. Lo mismo sucedió con el cine y la televisión. Hoy podemos empaquetar en cualquier tipo de formato el crimen y distribuirlo instantáneamente, en directo incluso.

De este caso, se nos dice sobre este aspecto: 

Atresplayer Premium estrena este domingo 28 de mayo 'No se lo digas a nadie' un documental de un true crime compuesto por 5 episodios. La docuserie profundiza en un caso que enfrentó a los investigadores a un reto sin precedentes: el primer crimen compartido por WhatsApp. Incluye testimonios inéditos, conversaciones reales, archivos oficiales y material aportado por familiares y amigos.

Marvin, el receptor de los mensajes de Patrick, muestra en el documental de Atresplayer Premium esas conversaciones. "Fui tonto, ingenuo, idiota.... y yo le respondí", se defiende el joven. 'No se lo digas a nadie', es la petición que, encarecidamente, le hace Nogueira en los últimos mensajes.

Sin embargo, esas pruebas se reenviaron a todo el grupo de amigos, y solo una, Jordana, decidió avisar a la policía. Esta joven ha sido una de las piezas claves del caso y explica en este documental que no se podía creer lo que estaba ocurriendo: "¿Lo habéis visto todo? ¿No vais a hacer nada? Alguien tiene que hacer algo y visto lo visto la única que lo va a hacer soy yo", recuerda en 'No se lo digas a nadie'.* 

Es necesario entender y explicar, prevenir, etc. lo que esas dos preguntas suponen: "¿Lo habéis visto todo? ¿No vais a hacer nada?". Es necesario hacerlo porque nos va en ello mucho, mucho más de lo que pensamos.

Convertimos el crimen en una forma de consumo normalizado junto a otras tantas aceptadas. Sin embargo, el deseo de exhibición, lo que caracteriza a esta sociedad narcisista, necesitada de mirarse actuado, de hacerse ver, nos está cercando de forma peligrosa. Cada vez es mayor la presión de la necesidad de ver, para unos, y de hacerse ver para otros. Ignorarlo es suicida.


En ocasiones hemos considerado el fenómeno del bullying, del acoso, como una variante de este deseo de llamar la atención, de ser vistos. Unos actúan y otros miran. Los que actúan se sienten poderosos, alimentándose de las miradas de los observadores, que se vuelven pasivos. Este entrenamiento en la pasividad se refleja en ese "alguien tiene que hacer algo", manifestado por la única persona que decidió actuar frente a lo que veía. Los demás quedaron paralizados, bloqueados ante lo que se les estaba ofreciendo.

Los ataques y violaciones de "manadas" son otro ejemplo de esa necesidad de miradas en la acción criminal. Muchas se acompañan de las imágenes grabadas por parte de los atacantes. Necesitan verlo después. No se trata solo del chantaje a la víctima. La imagen es un testimonio vivo de la pertenencia a "grupo", de la necesidad de compartir, de comentar de mostrarse unos a otros.


Hay una clara patología en nuestra mirada, que se sorprende al encontrarse en las pantallas (un fenómeno incontrolable que vemos en las actividades deportivas retransmitidas). La instalación de grandes pantallas en los estadios es una forma de dar salida a esa necesidad narcisista del espejo. Las pantallas son hoy espejos compartidos. Ante ellos nos comportamos muchas veces de manera enfermiza, con un placer incontrolado creado por nuestra propia visión. Si nos vemos haciendo un acto criminal o transgresor, el placer se duplica y aumenta con el número creciente de observadores.

Este fenómeno necesita ser observado. Quizá algunos recuerden un filme clásico, El fotógrafo del pánico. Nos contaba la historia de un asesino en serie que necesitaba grabar el momento de sus asesinatos. Necesitaba fotografiar aquel momento para su propia satisfacción: la imagen era la que daba sentido al crimen.

Algunas veces, ante casos como el que nos van a contar en la serie documental, si no era el comienzo, un aviso de lo que acabaría llegando. Fausto le decía al momento hermoso que se detuviera para retenerlo. Ahora no es momento bello, sino el criminal el que algunos quieren registrar, que quede grabado y compartido. Es fijar el horror para compartirlo, recrearlo, recordarlo, volver a sentir el placer de la transgresión. Quizá sea el resultado de una sociedad hueca, vacía, sino más destino que el bostezo, como nos predijo T.S. Eliot. Esa vaciedad, esa necesidad de estímulos cada vez más peligrosos para sentirnos vivos, puede que esté en el centro de nuestro extraño destino.

Hay que indagar en la mente del criminal, sí, pero también en la de los nuevos espectadores de sus crímenes. Sin embargo, resulta más rentable hacerlo para explotar la curiosidad y la fascinación por el crimen. No sabemos los efectos que despiertan en algunos ese deseo de notoriedad, pero seguro que no todos son buenos.

ABC 9/11/2015

* Miriam Vázquez "Los mensajes y las fotos que Patrick Nogueira envió por WhatsApp del crimen de Pioz: "No bastaba con matar"" Antena 3 28/95/2023 https://www.antena3.com/noticias/sociedad/mensajes-fotos-que-patrick-nogueira-envio-whatsapp-crimen-pioz-bastaba-matar_20230528646ca17d910a1b0001d57f68.html

jueves, 22 de abril de 2021

La democratización de la imagen

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Frente a los casos anecdóticos, divertidos, familiares... con los que se nos ha estado alimentando durante años a través de programas que nos muestran que "la cámara estaba allí", estamos asistiendo a una revolución en cuanto a las consecuencias de ese "estar allí", variable en su intensidad en función de los hechos captados.

En poco más de un par de décadas, el mundo se ha poblado de cámaras. Las de todo tipo, de las fijas del tráfico o de seguridad a las que llevamos encima con teléfonos o mini cámaras de gran resolución que caben en nuestros bolsillos. Las hay en drones y satélites, dándonos perspectivas desde el cielo. Las hay de visión nocturna, con autonomía variable que permiten transmitir sus imágenes desde madrigueras y nidos, desde hormigueros o desde el fondo de ríos y mares.

Vivimos en un espacio captado, fotografiado desde perspectivas múltiples, desde puntos de vista diferentes que convierten cualquier puntos en una concentración de miradas. Pronto el mundo se dividirá en lo visible y en lo invisible. El concepto de lo invisible tendrá forzosamente que institucionalizarse ya que la visibilidad es la que representa la nueva normalidad.

Hace unos días comentábamos aquí el escándalo creado por la estimación judicial de que si uno orina en público y es mujer es legal congal sin su consentimiento las imágenes en una web porno. Las cámaras estaban instaladas allí exprofeso, buscaban la intimidad. Pero lo que hace en público es público. Tendrán que revisar sus señorías el concepto de lo público al igual que lo tendrán que hacer con el de intimidad y muchos otros que se ven afectados por este nuevo mundo de miradas y mirones individuales o institucionales. En un mundo donde todos se exhiben, vienen a decir algunos, cómo puedes frenarlo a voluntad.

Hay mucho que reflexionar sobre el nuevo estatus de la imagen, sobre las relaciones entre la imagen y las personas, sobre la mirada y el ser mirado y reproducido hasta el infinito.



La CNN publica un interesante artículo contraponiendo la ocultación de la palabra frente a la transparencia inmediata de la imagen. El texto muestra cómo el lenguaje de los informes policiales sobre la muerte de George Floyd se contrapone a las imágenes captadas. El artículo, firmado por Steve Levenson, comienza con el titular de la nota de prensa ofrecido por la Policía de Minneapolis:

  

"Man Dies After Medical Incident During Police Interaction."

That was the headline of a Minneapolis Police press release on May 25, 2020, in the hours after an unnamed man in his 40s died. Absent from the nearly 200-word post is any mention of officers restraining him on the ground, a knee on his neck, or any sense of how long this "interaction" lasted.

Thanks to video from a 17-year-old bystander, we now know what really happened: Former police officer Derek Chauvin murdered George Floyd, a 46-year-old Black man, by using excessive and unreasonable force when he kneeled on Floyd's neck and back for 9 minutes and 29 seconds. Chauvin was convicted Tuesday on two counts of murder and a count of manslaughter in a Minnesota criminal court.

In light of his conviction, that original press release is worth revisiting to understand the ways that police statements can hide the truth with a mix of passive language, blatant omissions and mangled sense of timing.*

 


Arrojados a una cultura de la imagen, todavía razonamos desde la palabra. La palabra es fuente de verdad... o forma de ocultación. El lenguaje lo permite todo porque depende el arte de la retórica, de la capacidad de manipulación. Los estudios sobre cómo el poder es capaz de torcer la realidad para obtener sus objetivos —el principal es seguir en el poder— no son nuevos y van, por centrarnos en la modernidad, de Nietzsche, el padre del recelo, a todos sus discípulos, de Michel Foucault como segundo foco. El lenguaje es un medio de actuación sobre el otro, lo que hace esencial el control de los discursos. Esto es especialmente real en todo lo relacionado con el poder, como bien señaló el filósofo francés estableciendo diversas formas de control en sus trabajos. La función de ese control es el modelado de la realidad y la fijación de una forma interpretativa, es decir, de fijar el sentido del acontecer. La frase final del último párrafo citado es clara: " [...] the ways that police statements can hide the truth with a mix of passive language, blatant omissions and mangled sense of timing." Merece la pena retenerla porque aparecerá en la operación de buceo de profundidad que se va a realizar al Departamento de Policía de Minneapolis y, ¿por qué no? a muchos otros departamentos donde se han estado creando partes, informes, notas de prensa, etc. con un lenguaje ambiguo, una barroca retórica administrativa, una jerga técnica, etc. cuya función no era iluminar lo ocurrido, sino darle forma. Ahora, la proliferación de cámaras en todas partes —incluidos los uniformes y coches de los policías— permite tener una referencia para comprobar lo que se ha escrito confrontándolo con lo que podemos ver.

El artículo hace un recuento de las cámaras que fueron acumulando "vistas" de lo acontecido, un auténtico registro del recorrido hasta llegar al momento fatídico de la muerte de Floyd:

 

The 17-year-old, Darnella Frazier, posted her video to Facebook, which was seen by people across the world, including the Minneapolis Police chief. Genevieve Hansen, an off-duty firefighter who was rebuffed from rendering aid to Floyd, also filmed parts of the scene from a slightly different angle. Another high school student used her friend's phone to film the incident, she testified.

A city surveillance camera from across the street showed the restraint of Floyd from a distance. A 911 dispatcher who watched the live feed of that video called her supervisor to voice her concerns about what she had seen. Other videos from inside the Cup Foods store, outside a Chinese restaurant and from a bystander in his car showed what happened prior to the fatal restraint.

Finally, three of the officers' body cameras showed their extended interactions with Floyd up close. Chauvin's camera fell underneath the squad car prior to the restraint so does not show everything, but it reveals his arrival to the scene and his attempt to defend his actions afterward.*

 

En estas dos últimas semanas —en las noticias de hoy hay más— nos han llegado imágenes directas de la muerte de diversas personas, de un niño de 13 años con las manos en alto a las de hoy de la muerte a balazos de una joven, pasando por la instructora de Policía que confundió el táser con el arma de fuego y disparó a bocajarro.

La aceleración en la llegada de imágenes puede deberse a un aumento de casos o a la simple emergencia de lo que antes estaba oculto tras la palabra en los informes.

Si es cierta la segunda posibilidad, si no se trata de una coincidencia temporal, implicaría el afloramiento de ese "racismo institucional" que se ha mantenido durante décadas al amparo de la falta de pruebas y la creencia en la justicia del poder.

Pocos creían que se pudiera condenar al agente que estuvo durante más de nueve minutos sobre el cuello de George Floyd. Para comprender su visión pesimista basta con escuchar las cifras de condenas de policías blancos implicados en la muerte de afroamericanos. Son sencillamente ridículas.

En la información de Sara Rancaño, la corresponsal de RTVE en Nueva York, se nos ofrece estos datos: «Alrededor de un millar personas en EE.UU. cada año mueren a manos de la policía y en el 98% no se imputa a los agentes, al alegar defensa propia. Así que Dereck Chauvin es de los pocos termina acusado y un 54% acaban siendo absueltos.»** Creo que son suficientemente claros y elocuentes.



Las cámaras están cambiando el mundo, para bien y para mal. Lo importante es ser conscientes de su poder y que no ocurran casos como los que desgraciadamente ocurren cuando muchas personas sufren intromisiones en su vida y no pueden controlar ni la observación ni la difusión de las imágenes.

Hoy nuestros medios hablan de la Inteligencia Artificial en la vigilancia. En realidad esa IA trabaja con lo que las cámaras le ofrecen; procesa imágenes, identifica personas en su base de datos.

Por supuesto, las imágenes también pueden ser forzadas a mentir. En el otro extremo tenemos una tecnología capaz de crear imágenes de cualquier cosa, personas incluidas, que nos pueden hacer dudar de lo que vemos. Este vídeo "deepfake" nos permite revivir a Lola Flores y escuchar a Barack Obama un discurso que jamás dijo. La nueva imagen lleva ya en su interior el germen de la falsificación. Todo tipo de filtros permiten a cualquiera recortar, transformar, borrar, etc. las imágenes. Puede quitarse años, pecas y granos, quilos... lo que quiera. Las redes están llenas de falsificaciones de identidades cuya imagen no se corresponde con la real.



Entre el realismo extremo de los vídeos de la muerte de Floyd y demás casos recientes y las imágenes creadas para conseguir resultados del tipo que sean (políticos, venganzas, económicos...), vamos a tener que vivir en este futuro que ya es presente desde hace tiempo.

Sabernos vigilados o, al menos observados, ¿nos hará mejores o sentirnos más seguros? Al menos sabemos que los que se saben observados tendrán que tener cautela o atenerse a las consecuencias. Los casos de estos días lo demuestran. La imagen se convertirá en un elemento imprescindible al aparecer múltiples focos, lo que representa que ya no hay una versión/visión oficial, sino que esta se puede confrontar con las grabaciones recogidas de fuentes diversas.

Hoy una parte de Estados Unidos y casi todo el mundo celebran la condena del agente de policía en el juicio por la muerte de George Floyd. Para que fuera posible, teléfonos, cámaras de seguridad, etc. han recogido lo que había ante ellas.

En cierto sentido, podemos hablar de un "democratización" de la imagen oponiéndola a la versión oficial. Las fuentes han sido múltiples y estaban presentes en lugares desde donde mostraban, indiferentes, lo que sucedía ante ellas. Las imágenes, en este caso, han sido puestas al servicio de la justicia. No siempre es para un buen fin, pero esta vez sí que hay que celebrarlo como un triunfo. 

Es también buen momento para reflexionar sobre este mundo que construimos a gran velocidad sin saber muy bien dónde vamos. La manipulación se adapta a todos los lenguajes.

 


* Eric Levenson How Minneapolis Police first described the murder of George Floyd, and what we know now" CNN 21/04/2021 https://edition.cnn.com/2021/04/21/us/minneapolis-police-george-floyd-death/index.html

** Sara Rancaño "Las claves del veredicto por la muerte de George Floyd: Dereck Chauvin, declarado culpable de los tres cargos" RTVE.es 21/04/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210421/claves-veredicto-dereck-chauvin-george-floyd/2087109.shtml