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miércoles, 29 de abril de 2026

Malos datos jóvenes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Desde hace tiempo es preocupante la deriva de la juventud española en medio del caos social y de valores provocado por la mala imagen de los que deberían ser ejemplares y no lo son, especialmente por los casos de corrupción y la demostración de que el único valor seguro es el de sacar lo más posible antes que otros lo agoten. Esto va de una ejemplaridad muy negativa que va de los que se hacen de oro en tiempos de enfermedad vendiendo mascarillas, a los médicos que violan a sus pacientes en el quirófanos, a los políticos de todos los partidos permanentes en los tribunales, guarderías en las que se maltrata a los niños o un sin fin de casos que nos muestran cada día que no vamos en el mejor camino- Cada día aparecen casos en los que se evidencia una enorme falta de solidaridad.

Puede argüirse que estos son los casos excepcionales y que son muchos más los que cumplen. Pero la idea de ejemplaridad negativa se basa precisamente en el deseo de emular a los que trasgreden las normas para saltarse lo que afecta al común de los mortales. Otros países tienen unos principios más firmes y asentados. Nosotros, en cambio, somos más volubles ante lo negativo que vemos y nos convencemos que seguir las normas y cumplir acaba siendo de tontos, mientras que los listos son los que se salen con la suya.

Por mucho que la propaganda nos haga ver que estamos al frente de Europa y somos la envidia del mundo, la realidad es muy otra porque es más fácil camuflarla que enmendarla. Problemas como la estabilidad en el empleo o el acceso a la vivienda siguen creciendo pese a las noticias propagandísticas de que todo va bien, que nos repiten los gobiernos en todos sus niveles y colores.

Esto queda en evidencia cuando se realizan encuestas de satisfacción, especialmente cuando son los jóvenes los interrogados. En 20minutos nos dan los resultados de uno de estos estudios: 

El 68% de la juventud española declara poca o ninguna satisfacción con el funcionamiento de la democracia. Esta es una de las principales conclusiones del informe Jóvenes Españoles 2026que este martes ha presentado la Fundación SM, y que apunta a un "desplazamiento hacia valores más individualistas y hedonistas", junto a una "clara disminución de los valores idealistas" como el compromiso con el medio ambiente, la igualdad social o de género. 

Según el estudio, realizado en la primavera del año pasado a partir de casi 1.700 entrevistas con jóvenes de 15 a 29 años, la espiritualidad gana terreno en la vida de los jóvenes: para el 38% es importante o muy importante la religión, el nivel más alto desde que comenzó a realizarse este informe, en 1984. "Además, el porcentaje de jóvenes que se identifica como católicos —incluidos los no practicantes— pasa del 31,6% en 2020 al 45% en 2025. * 

No se entiende muy bien qué forma es esta de entender la religión cuando aumentan los valores "hedonistas" e "individualistas", qué tipo de combinación hacen estos tipos de valores religiosos con otros claramente poco cristianos. Se nos explica en el texto algo de las incongruencias que se detectan:

Sin embargo, este repunte religioso no supone un retorno al paradigma tradicional. El trabajo recoge que "las identidades religiosas se vuelven más flexibles y combinan elementos de distintas tradiciones espirituales. Entre los jóvenes que se identifican como católicos practicantes, una proporción significativa afirma creer también en el karma (60,7%), la reencarnación (48,5%), las artes mágicas (44,1%), la predicción del futuro (37,1%) y las energías curativas (40,3%)".*

Lo que esto muestra no es el ascenso del sentimiento religioso sino el caos mental producido por la falta de recursos humanísticos, religiosos, etc. Es una mezcla caótica que responde precisamente a la falta de entidad y a la mezcla caótica producida por las presiones sobre la juventud.

Por muchas vueltas que le demos, solo se percibe un sistema en el que la religión, entre otros aspectos, se traduce como venta de discos de Rosalía y conciertos que revelan este caos. Poco más hay.

Preocupante es la ausencia de sentido democrático ante el mal ejemplo de los políticos:

[...] González-Anleo ha destacado que, además, el 55,8% de los encuestados está de acuerdo con que "a veces hace falta mano dura, aunque se sacrifiquen libertades" y que el 73,8% piensa que "todos los políticos son iguales". El informe recoge que "el descontento generalizado hacia la clase política refuerza el apoyo hacia soluciones tecnocráticas". De esta forma, el 75% opina que "la democracia mejoraría con más expertos elegidos por méritos y menos políticos elegidos en las urnas".*

Lo del "mano dura" se pide desde los sectores juveniles que lejos de proclamarse en rebeldía democrática, recurren a soluciones de fuerza, violentas si son necesarias. Aquí destaca la influencia de la extrema derecha de corte evangélico que proviene de los Estados Unidos y que gente como S. Bannon trajeron para Europa. Es una extraña mezcla de misticismo, autoritarismo y tecnocracia que está creciendo en muchas partes del mundo. Aquí también.

La clara ausencia de valores humanísticos ante una sociedad con la que no se sienten identificado ni amparados hace que se produzca un aumento de la violencia entre jóvenes junto a un descenso en las edades. Es una suerte de "tradicionalismo" perverso ante la carencia de modelos saludables, con valores. Frente a esto los negacionismos de la igualdad, de la ciencia, de la violencia, etc. Los datos siguen siendo preocupantes en muchos otros sectores y no auguran un futuro mejor, sino más radicalizado y con un sentido del "orden social" complicado.

Tenemos un problema o, peor aún, nuestros problemas han dejado de importarnos ya que algunos los ven como "oportunidades". Es triste que los jóvenes hayan dejado de confiar en nosotros y se lancen a un mundo alternativo en el que se entremezcla todo sin criterios. Los que viven de ríos revueltos quieren que se rebaje la edad del voto a los 16. Ellos sabrán por qué.

Preocupante la forma de enmarcar la inmigración:

Estos datos vienen a decir, según ha expuesto la también autora del informe, Ariana Pérez, que "se está asentando en una parte significativa de la juventud un discurso que interpreta la migración como una amenaza hacia la identidad cultural española" y que considera que "para integrarse en España han de dejar de lado todo su origen cultural". 

De ahí a justificar los ataques contra inmigrantes no va mucho. Copiamos lo peor de fuera y no tenemos ya recursos para enfrentarnos a ello.

Debemos leer estos informes y sacar conclusiones sobre lo más adecuado para evitar estas derivas. Lo primero es ser ejemplares en la condena y sanción de lo negativo. ¿Pero cómo hacerlo, desde qué institución que no esté ya contaminada por esta normalización perversa de lo irregular? Las instituciones en las que debíamos confiar —de jueces a Policía, de médicos a educadores, por no hablar de los políticos— ocupan negativamente nuestros titulares cada día. ¡Muchos malos ejemplos! ¡Pocas esperanzas de futuro!

 

* Lolita Belenguer "Casi el 70% de la juventud española no está satisfecha con la democracia y más de la mitad cree que "hace falta mano dura"" 20minutos 28/04/2026 https://www.20minutos.es/nacional/casi-70-juventud-espanola-no-esta-satisfecha-con-democracia-mas-mitad-cree-que-hace-falta-mano-dura_6963681_0.html

viernes, 13 de marzo de 2026

Aumenta la violencia de género entre jóvenes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La preocupación crece ante el aumento de la violencia contra las mujeres. Lo hace en dos sentido, el de los actos violentos y el de la organización de los violentos. La irrupción de treinta enmascarados en la Universidad Complutense para arrancar la cartelería convocando a las manifestaciones del 8-M puede parecer poco en comparación con los asesinatos machistas, pero es muy preocupante por lo que significa de la existencia de grupos organizados, de la creación de una cierta (in)cultura machista que empieza a extenderse, a captar adeptos y va penetrando entre los jóvenes.

Leo en el mujeres.com, de 20minutos, el artículo titulado "Si hay violencia en los primeros noviazgos, continuará en la vida adulta", Lo firma María Mariño dentro de una sección llamada "El blog de Lilih Blue". En su comienzo señala:

 

Los desequilibrios que se están dando en las primeras relaciones, esas que tienen lugar en la adolescencia, bajo mi punto de vista, no son lo bastante preocupantes todavía. Ni siquiera cuando contamos con diagnósticos como el elaborado por la Mesa de Coordinación para la Atención de la Violencia Machista de Gipuzkoa que afirma que "un elevado porcentaje de las víctimas de violencia de pareja o expareja se concentra en mujeres jóvenes".

De hecho, en la propia Gipuzkoa han visto (no sin alarmarse), como el 31% de las mujeres que acceden a centros de acogida tienen entre 18 y 25 años y es una tendencia que va en aumento. ¿Qué está pasando para que chicas que están en edad de terminar el colegio o vivir sus primeros años de universidad necesiten ser atendidas de urgencia?

Tampoco podemos caer en el error de pensar que esto es algo excepcional, cosas "de chavales" o que se quedan en la adolescencia. Sí, las evidencias de que su impacto va más allá, por mucho que madure la corteza prefrontal, dejan entrever que el control se exacerba y puede derivar en más violencia.*

 


En el primer párrafo se trata de restar importancia ("no son lo bastante preocupantes todavía") al aumento del número de jóvenes, mientras que poco después, en el tercer párrafo, se llama al aviso con el "tampoco podemos caer en el error" de ignorar la cuestión.

Me llama la atención y preocupa que la autora tenga que llevar una máscara de gato, que supongo que, además de su gusto por el animal, le sirve para mantener su rostro sin identificar. A mí, en cambio, me preocupa el creciente uso de máscaras para tratar temas de las mujeres por parte de las mujeres. ¿Miedo a ser acosada?

El hecho que se comenta lo hemos traído aquí en muchas ocasiones por que sí es preocupante el aumento de casos y el descenso de las edades. También lo es el grado de normalización o aceptación de mucha gente joven de la dominación masculina. Esto está detectado por muchos estudios, como los que acaba citando la autora. Finalmente, como conclusión escribe:

Mi reflexión de hoy es que no basta con informar a las adolescentes de que no es normal que su novio quiera saber donde están, obligue a pedirle permiso, les aíslen de sus amigos, amenacen si no obedecen o presionen para mantener sexo o ciertas prácticas. Tampoco basta con insistir a los padres en la importancia de mantener una comunicación abierta con sus hijas e hijos para saber sobre sus relaciones y poder detectar si se dan casos de violencia camuflados de amor.

Necesitamos una educación sexual y afectiva que no se quede solo en estar aprobada legalmente, sino que se organice a nivel nacional que compita contra lo que ven en sus pantallas: los discursos machacones y constantes de que tienen que ser dominantes o 'machos alfa'. Pero también que desmonte los vídeos pornográficos que les enseñan a perpetrar esa violencia.*


El primer párrafo que citamos se destruye por la propia autora que finalmente debe reconocer el problema, su aumento y la necesidad de hacer algo para evitarlo desde la familia o la educación.

Que los comportamientos abusivos que se dan en estos comienzos se trasladarán a otros similares, con crecimiento de la violencia conforme se avanza en el tiempo es otro hecho sobre el que insistimos con frecuencia. Chocamos aquí con los tópicos sociales sobre la infancia y en especial de la adolescencia, como si fuera algo que se olvida al llegar a una edad más adulta. Esto es radicalmente falso. Hay continuidad en muchos casos, tanto en el modelo de agresión o control como muchas veces en el papel de las víctimas, cuyo perfil los agresores aprenden a detectar. El último caso en nuestra prensa muestra la carrera previa por separado de agresor y de víctima con diferentes parejas. No es un caso único. Tropezamos en las mismas piedras. El agresor busca su víctima, aquella que ha normalizado la violencia, que se siente culpable por "provocar",  que se cree los argumentos del agresor, etc. Si se resisten es cuando aumenta la violencia y llega a sus extremos más sangrientos.

Esto es lo que están detectando estudios que se liberan de tópicos culturales, de mitificaciones de la infancia (inocencia) y de la juventud (aquel ¡divino tesoro!). Estos tópicos son absolutamente engañosos y sirven para camuflar comportamiento que, lejos de cambiarse con la edad, aumentan en su violencia. El descenso de las edades y el aumento de la violencia (ataques, violaciones, control, etc.) en ellas es preocupante, como tiene que acabar reconociendo en su blog la autora.


Save the children


Un aspecto también preocupante es que siendo la falta de control de las redes sociales un factor importante se muestran resistencias por el gran negocio resultante. Hemos aprendido a hacer caja con los problemas, por terribles y destructivos que estos sean. Siempre ha existido, pero nunca con las dimensiones globales de un mundo mediatizado. Las luchas contra los mecanismos creados para asegurarse la adicción a las redes están destruyendo la cultura borrando el pasado en beneficio de un presente efímero y trivial. Es anónimo e incontrolable, lo que crea unos efectos desastrosos sobre las personas en edades de formación. Esto, insisto, nos lo dicen todos los días desde múltiples puntos, pero los millones diarios que esto genera se anteponen.

El resultado en un sociedad inmadura, inculta, inestable y violenta; una sociedad de soledades no compartidas o compartidas ahora con la IA; aumentan los suicidios, las enfermedades mentales...

En una sociedad así no es extraño que los más débiles lo paguen. En este caso, el aumento detectado del machismo vuelve a hacer a las mujeres víctimas claras del acoso en redes o en calles, de la violencia en sus hogares o con sus parejas. Que esto se normalice entre los jóvenes nos lleva a ese segundo gran problema, el de la organización machista y el ideal de volver a una sociedad patriarcal y autoritaria, que se muestra como efecto del caos creciente. 

La paradoja, que debería hacernos reflexionar, es que es al feminismo, a la igualdad de derechos, etc. a los que se acusa por el aumento de la violencia al transgredir el orden natural. La violencia se justifica y crece, deja de ser una patología social. El violento trata de reinstaurar el orden. Eso es lo que mostraba la pancarta ultra que se puso contra el 8-M: feminidad contra feminismo.

El blog comienza con una idea y termina con otra. Entre medias los datos.

Estamos perdiendo el control porque perdemos la capacidad de generar valores. Hay que enfrentarse a los problemas, comprenderlos e intentar solucionarlos. De otra forma...

 

 

* María Mariño (El blog de Lilih Blue) "Si hay violencia en los primeros noviazgos, continuará en la vida adulta"  20minutos / Mujer.es 10/03/2026 /https://www.20minutos.es/mujer/blogs/el-blog-de-lilih-blue/si-hay-violencia-los-primeros-noviazgos-continuara-vida-adulta_6941270_0.html

viernes, 3 de febrero de 2023

Malos datos sobre la percepción del género

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras nuestros políticos (y medios de comunicación) discuten, debaten y se tiran los trastos a la cabeza sobre la llamada ley del "solo sí es sí" (cuidado con no acentuar), nos llegan noticias que deberían ser preocupantes si no estuviéramos tan preocupados por lo mencionado anteriormente. Pero la ley se ocupa de castigar lo que ya está hecho y no entra en lo que debemos hacer los ciudadanos para evitar que se produzcan los ataques, los delitos y haya que estar celebrando juicios sin poder evitar ya realizado. La ley no es del "es", sino del "fue", ya que nos lleva a lo pasado, a lo que es ya pasado y no se evitó. Es como si solo se hicieran leyes sobre los accidentes de tráfico y no se pusieran semáforos, pasos de cebra, etc. para evitarlos.

Es curiosamente el escenario (el ocio nocturno y similares) los que están empezando a tomar medidas que eviten, al menos, que su imagen se deteriore por asociación de espacios y sucesos.

Sin embargo, esto no es un "contagio vírico"; es el resultado de una forma de ver el mundo, de una forma de evaluar a los demás, a las mujeres en este caso, a las que se acosa y agrede.

En RTVE.es leemos el titular "El porcentaje de adolescentes preocupados por el machismo y la violencia de género cae más de un 10% desde 2019". En la noticia podemos leer en su inicio:

Los adolescentes ya no tienen las mismas inquietudes. Según el tercer Barómetro de Opinión de la Infancia y Adolescencia publicado este jueves por Unicef, el porcentaje de jóvenes preocupados por las desigualdades, el machismo y la violencia de género ha caído un 14% desde 2019.

Mientras en la primera edición del barómetro (2019-2020) este problema ocupaba el primer lugar (a un 89,1% le preocupaba mucho o bastante), en la segunda edición (2020-2021) pasó al octavo puesto (con un 80,5%) y en este informe, a la decimotercera posición (75,1%). 

Asimismo, el machismo inquieta más a las chicas que a los chicos: es la quinta preocupación para ellas, mientras que ellos lo sitúan en el décimo lugar.

El encargado de realizar la investigación para Unicef ha sido por tercera vez un equipo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla, que ha recogido las opiniones de 9.505 niños y adolescentes de entre 11 y 18 años de 208 centros educativos españoles entre diciembre de 2021 y mayo de 2022.* 

Como cada vez es más frecuente, los datos eluden cualquier interpretación más allá de lo obvio. Pero "¿por qué ocurre esto?" es lo que tenemos que preguntarnos como sociedad porque es evidente que se trata de un problema que surge de nuestra forma de relacionarnos, de vernos unos a otros. La pregunta sobre el origen es incómoda porque lógicamente nos lleva a errores, malentendidos, injusticias, desigualdades y a un sinfín de situaciones que deberíamos cambiar. Pero es más sencillo no cambiar nuestra forma de vida, mantenernos dentro de nuestras zonas de confort, antes que intentar asumir las responsabilidades e intentar cambiarlo.

Lo que las cifras del estudio realizado nos muestran es un cambio a peor, un retroceso en la aceptación del machismo o, peor, la negación de que sea un problema social. Se discuten las "penas", pero no se habla de las causas, de dónde salen esas pérdidas. Indudablemente, los cambios sociales no se producen solos; tienen un origen que hace cambiar las actitudes, las formas de percibir y actuar.

La tendencia a no ir al fondo de las cuestiones y quedarse sobrevolando el desastre está siempre presente desgraciadamente. Entiendo que la prevención va más allá de poner carteles, "puntos morados", "palabras clave", etc.

Lo que nos dibuja el estudio es el caldo de cultivo en el que se van a dar esas acciones futuras o presentes, ya que el estudio llega a los 18 años y, en muchos casos, los acosos, agresiones de todo tipo, se realizan por menores. Si cae en picado la valoración negativa de esta situaciones y empiezan a verse con indiferencia, desde perspectivas negacionistas, etc. es que hay algo que no se está haciendo bien.

Pero lo peor es esa distancia con la que valoramos lo que ocurre a los menores, como si estos no crezcan posteriormente. Hay una cosa clara: la violencia de género se produce a lo largo de todas las edades y es mortífera desde edades cada vez más tempranas. Las tempranas ilusiones de que se ha vencido el modelo patriarcal son cada vez más claras. El modelo resiste de forma obvia y es lo que dato de UNICEF nos muestra. Son los niños y adolescentes los que aseguran su existencia futura.

Lo hemos repetido en ocasiones: los jóvenes que son machistas, por usar un término claro, lo serán a lo largo de su vida y solo se trata de que exista un detonante, una situación de crisis para que estallen. Los violadores reinciden en muchos casos, incluso en sus permisos penitenciarios; los maltratadores pasan de una pareja a otra maltratando, con pulsera o sin ella. Son los hechos. Y a esos hechos solo enfrentamos nuestras cotidianas discusiones y reproches.

Más allá tenemos incluso negacionistas que creen que no existe, que hay que defender modelos obsoletos como "garantía" de paz familiar o, directamente, la sumisión de la mujer, la obediencia, como se pregona en países de tradiciones retrógradas en los que millones de mujeres intentan obtener algo de libertad, aunque sea la de estudiar o salir a la calle, jugándose la vida, enfrentándose al más férreo machismo violento e integrista.

En la noticia sobre el estudio se recoge:

También se mantiene la idea de que hay actitudes más propias de un género que de otro: los adolescentes opinan que "ser dominantes" y "actuar como un líder" es más propio de los hombres, frente a comportamientos más frecuentes en mujeres como "expresar cariño abiertamente" y "querer lucir un buen aspecto", según recoge el estudio.*

Estas son las personas de hoy y de mañana. ¿Cómo es posible qué esto se siga percibiendo como "normalidad"? Significa que sostenemos una líneas, pero que vamos en dirección contraria. Significa, igualmente, que estos principios negativos van venciendo a los esfuerzos de años, que los positivos quedan sepultados bajo toneladas de basura informativa. No me refiero solo a los medios, aunque sin duda estos participan de la situación. Hoy existen fuentes paralelas que tienen más fuerza en la creación de opiniones, que condicionan más los comportamientos grupales que los propios medios de comunicación. Toda nuestra investigación mediática, por ejemplo, se basa no en la ejemplaridad, sino en el deseo: se ofrece lo que se desea.

Por eso es preocupante que esto se vuelva crónico, un tema recurrente de discusión política, un tópico escolar con un capítulo de un manual, salir con cada muerte a la calle a protestar un minuto y volver después a casa.

Estos estudios nos radiografían esta sociedad que se configura cada vez más horizontalmente, donde cualquier cosa se puede dar instantáneamente ante que sea posible frenarla y contener su daño, como ha ocurrido con "la bofetada viral" hace unos días.

Leyes, principios, valores, etc. todo nos suena a "represión". No hay nada malo... hasta que ocurre. Que sean los empresarios del ocio nocturno los más preocupados es de una enorme ironía, casi un chiste; que sean los vendedores de bebidas los que se preocupen por las drogas que se echan en las bebidas, etc.

Quien considera que es el dominante y que las mujeres deben obedecer sus deseos, que puede conseguir lo que desee por la fuerza, etc. es una bomba de relojería, un problema que se crea hoy pero estallará en el futuro. No es algo ocasional, sino algo que afecta a nuestra posición en la vida, a las relaciones con la familia, en el trabajo, en una fiesta, etc.

Nos falla la educación; nos falla la ejemplaridad y, sobre todo, nos falla la comodidad, es decir, el deseo de tener un mundo sin preocupaciones en el que nos nos alteren los planes los problemas de los demás. ¿No estaremos empezando la casa por el tejado en nuestras discusiones?  

* "El porcentaje de adolescentes preocupados por el machismo y la violencia de género cae más de un 10% desde 2019" RTVE.es 2/02/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230202/unicef-barometro-adolescentes-preocupaciones-machismo/2420328.shtml

 

martes, 24 de enero de 2023

La violencia no es "cosa de chavales"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


El modelo de sociedad que hemos creado y en el que vivimos genera un cierto sentido de impunidad. Lo favorecen muchas cosas, pero es especialmente significativa la generación de inconsciencia, el sentido de impunidad y el arrastre del anonimato producido por el sentido grupal. Hemos producido un movimiento polarizado que lleva a una extrema individualidad, que produce una serie de fenómenos, y, a la vez, un fuerte sentido grupal que nos arrastra y en el que nos replegamos para disolvernos en el anonimato. Esto nos lleva a un extremo narcisista y de obsesión con la imagen individual (que genera enormes crisis de identidad, de sentirse poco atractivo), por un lado, y por otro a fenómenos grupales que van de las violaciones en grupo a los mensajes de acoso amparándose en el anonimato o  al bullying directo en escuelas y barrios.

Todo esto viene a cuento por un ejemplo más que nos trae el diario ABC, firmado por Miriam Villanueva desde Bilbao, que lleva por título "El joven al que todos pegan y nadie hace nada para evitarlo", ya de por sí elocuente, claro del problema. La historia que nos trae es la siguiente:

«Por favor, hablad con vuestros hijos». Es el llamamiento desesperado de una madre de la localidad vizcaína de Amorebieta. El mensaje lo ha publicado a través de las redes sociales, y también ha acudido en persona a los colegios de la zona para hablar con sus directores. Es la única manera que ha encontrado para conseguir que los jóvenes del municipio, de poco más de 19.000 habitantes, dejen de hostigar a su hijo. Su mensaje de auxilio ha provocado una reacción multitudinaria entre los vecinos, que este fin de semana no han dudado en mostrarle su solidaridad.

Haitz tiene 18 años y sufre una discapacidad intelectual. Desde hace cuatro años las cuadrillas del municipio parecen haber encontrado en burlarse de él una forma de entretenimiento. ABC se ha puesto en contacto con el entorno de la familia, que ha preferido no hacer declaraciones porque aseguran sentirse abrumados por la repercusión que ha tenido el caso, aunque la madre ha plasmado lo ocurrido en redes sociales.

Lo ha hecho precisamente después de vivir un episodio de «acoso» e «insultos» que le hizo temer por la integridad de su hijo. Según relata en un grupo de Facebook que reúne a vecinos del municipio, se encontraba «tomando algo» en un bar del pueblo cuando su hijo decidió ir «a por un kebab». «Cuando ha vuelto he visto que había una cuadrilla de por lo menos 20 chavales siguiéndole y acosándole», asegura.*


Haiz es la diversión gratuita del pueblo. La historia de Haitz no es única. Refleja los dos elementos señalados, la necesidad de sentirse superior mediante la dominación de otros a los que se percibe más débiles y demuestra, en la otra línea señalada, que la violencia sobre otros sale gratis porque aprenden rápidamente cuáles son los elementos protectores, en especial, como se señala en el artículo, la minoría de edad, convertida rápidamente en inmunidad ante cualquier agresión o violencia de cualquier tipo. El menor es irresponsable y se da cuenta pronto para ponerlo en práctica.

Nos extraña el crecimiento de la violencia de género, de las violaciones en grupo, contra los inmigrantes, racismo, etc. pero es lo que aprendemos en esa educación paralela que se produce en el interior de los grupos que pronto se organizan. No hay mucha opción: perteneces a uno de ellos o acabará siendo víctima solitaria de acoso; se reirán de ti, te zarandearán porque nadie intervendrá para frenar la diversión. Las instituciones educativas señalan a los padres y las familias lo hacen a los centros educativos.

En el mismo artículo se nos cuenta cómo las denuncias desesperadas de la madre, su llamamiento a la dirección y profesorado de las escuelas han tenido una respuesta por parte de estos, al igual que la reacción solidaria de la población. Palabras.

En el texto se nos explica:

Muchas de las familias que se acercaron hasta la céntrica plaza de Amorebieta lo hicieron alarmados tras enterarse de la situación en los centros escolares donde estudian sus hijos. «Esto se ha convertido en un juego para los chavales, pero para la familia es una situación dolorosa e insoportable que se está alargando en el tiempo», puede leerse en la carta que ha enviado la ikastola Andramari, uno de los centros educativos a los que acudió la mujer en busca de ayuda, a todas las familias.

En ella explican que ya están «trabajando» con los alumnos para «impulsar la convivencia» y piden también un esfuerzo a los padres. «Entre todos podemos evitar que situaciones como esa se repitan», añaden. Entre los asistentes a la concentración también estaba Aitor San Millán, uno de los directores del centro. En declaraciones a la radio pública vasca, se mostró especialmente preocupado por cómo la violencia se está normalizando en las relaciones entre los jóvenes.* 


Hay varias cosas en esos dos párrafos. La primera es la expresión "un juego para los chavales", que nos dice mucho más de lo que nos quiere mostrar. Los dos términos, "juego" y "chavales" son formas atenuadas del problema real: se reduce a algo que se realiza por personas que no son conscientes de lo que hacen. Esto es un tremendo error y pagamos las consecuencias.

En diversas ocasiones hemos señalado el profundo error de pensar que "niños", "jóvenes", "chavales", representan a seres distintos que, una vez llegados a un punto, se "transforman" como por arte de magia en ciudadanos ejemplares, justos, magnánimos, solidarios, etc. Pero nada más lejos de la realidad. Somos los mismos y lo que hemos aprendido a hacer —porque nos ha causado "placer", sentirnos superiores, etc.— se trasladará a otras situaciones. Somos los mismos en procesos de cambio. Para unas cosas la infancia es importante y marca; para otras, en cambio, son "juegos de chavales", algo intranscendente y que si causa dolor a otros es solo porque todavía no entienden lo que hacen.

El otro aspecto es la "normalización" de la violencia. ¿Es también un juego de chavales? Ha habido demasiadas décadas de justificación de violencia de "chavales" como para que no tenga efecto. La violencia se justifica en muchas ocasiones; todos los días tenemos ejemplos. Pero lo que te lleva a usar la violencia que se justifica no siempre necesita justificación; el violento lo es. Todos los juegos políticos, sociales, etc. que queramos hacer no pueden esconder esa evidencia. La violencia es una opción. El que la elige, puede hacerlo más veces; encontrará natural resolver violentamente lo que se le presente en su vida. Los que hablan de "juego de chavales" están atenuando la violencia y lo que representa en este caso, pero también aplicables a otros. No hay justificación, no hay juego, no hay chavales. Hay violencia, abuso, sadismo.

El acoso a Haiz es un deporte del municipio. Se ha convertido en una práctica ritual acosar al joven. El aumento de los casos de suicidio entre menores por acoso ha aumentado en sus dos cifras, las de intentos y la de realizados. De igual forma aumentan los casos de problemas mentales, con pensamientos negativos, angustia, ansiedad. Tenemos el récord en consumo de ansiolíticos. Todo forma parte del mismo sistema, nuestra sociedad. No son aspectos desconectados, sino que todo acaba en el mismo espacio. 

El que se acostumbra a maltratar, acosar, insultar, etc. impunemente recibe una educación negativa, realiza un aprendizaje perverso de lo que hará consciente o impulsivamente en el futuro. Puede que hasta se sorprenda por su propia respuesta, que saldrá de él como un automatismo. Lo que hacemos una vez lo podemos hacer dos. Las probabilidades aumentan.


Las manifestaciones de pesar de la sociedad forman parte de su intento de conservar la autoestima y de decirse que esas cosas no deben ocurrir, pero ocurren. Y ocurren con lo que permitimos y los que aprenden de nosotros. Hemos convertido el espacio de la infancia y adolescencia en un espacio crítico, en el que el acoso se normaliza porque no hay deseo, por parte de unos, ni capacidad por parte de otros para oponerse. Nos hemos convertido en unos de esos institutos que veíamos desde hace veinte o treinta años ("Hemos sobrevivido al instituto!" exclamaban aliviados los protagonistas de Buffy al término de su tercera temporada, la que cerraba su etapa en secundaria, un instituto situado simbólicamente en la "boca del infierno").

Lo malo de estos casos es que cuando se producen ya no hay remedio, el mal está hecho. Son el resultado de un proceso de esos mecanismos de "superioridad" (identificado como violencia contra otros) y de grupo, las "manadas", nuestras modernas Fuenteovejuna negativas. Las familia, como señalamos, miran a las escuelas y las escuelas a las familias. Nadie se siente responsable. Todos lo somos.

La escuela, nos dicen, está para enseñar; los valores ya se enseñan en casa, es cosa de cada uno. Este es el resultado, la incapacidad de construir algo sólido y compartido en una sociedad en la que cada vez vemos más violencia e incapacidad de diálogo porque ha hecho del conflicto su centro y motor. Hay aspectos solidarios, sí, pero esos no tapan lo que los que no lo son aprenden y realizan. Demasiados ejemplos negativos a nuestro alrededor; demasiada complacencia.

Los que hoy acosan a Haiz mañana lo harán con otros. Ejercerán su violencia sobre inmigrantes o sobre cualquier persona sobre la que se sientan capaces de organizar eso que les causa placer, una forma de violencia gratificante para su ego frustrado por tantas cosas. Ejercerán la violencia doméstica, la machista fuera de casa. Los inferiores serán inmigrantes, refugiados, mujeres... Ellos son superiores y los demás están para que ellos se diviertan. Son "juegos de chavales"; ya crecerán.

El hecho de que España encabece la lista de acoso escolar en Europa es algo más que un dato; es un destino. Es la garantía de una deformación futura, de una distorsión social, en el que la violencia se habrá normalizado porque formará parte de nuestra experiencia básica. Lo que suponga en la maleta mental de cada uno se verá con el tiempo en víctimas y acosadores.

El título del artículo —"El joven al que todos pegan y nadie hace nada para evitarlo"— es triste y en muchos sentidos verdadero. Deja en evidencia que Haiz es una víctima doble, de quienes le pegan y de los que lo contemplan pensando que es cosa de chavales, que se pasará con la edad. Hay tragedias que empiezan así. Nos hablan del repunte del acoso escolar tras la pandemia; también lo estamos viendo en la violencia machista. Es la siembra de años.

Si tenemos que explicar a alguien que está mal acosar, perseguir y golpear a un joven discapacitado hay algo que falla en el resto del programa. 

* Miriam Villamediana "El joven al que todos pegan y nadie hace nada para evitarlo" ABC 24/1/2023 https://www.abc.es/sociedad/nino-pegan-evitarlo-20230124202306-nt.html

jueves, 10 de noviembre de 2022

El aumento del racismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los datos sobre la existencia de racismo y xenofobia entre los jóvenes son algo más que preocupantes. Tal como decíamos ayer de la infancia, la juventud no es más que una fotografía que anticipa el futuro. Hablamos de infancia y juventud como si fueran categorías estancas, algo diferente a lo que es el adulto, que solo es otro estado del mismo sujeto. Lo que se va viendo en la infancia reaparece en la mayoría de los casos en la juventud y lo que se detecta en esta acaba apareciendo en los adultos. No hay esas barreras que las categorías, que el lenguaje propone. Las personas crecen; algunas corrigen ciertas actitudes, otras muchas las mantienen o las intensifican.

El racismo y la xenofobia no es una "moda" en las personas. Es, por el contrario, una raíz profunda que se manifiesta a lo largo de la vida desde que se inculca o aprende dentro del aprendizaje social. Se absorbe del entrono, ya sea familiar o social, incluso educativo. No necesita de teorías, comienza muchas veces por mera imitación en los grupos, dejándose arrastrar hacia esas posiciones, de las que posteriormente es muy difícil salir, ya que el individuo se defiende para el mantenimiento de esas creencias básicas que dan forma a su percepción del mundo.

El titular del diario El Mundo es claro: "Uno de cada cuatro jóvenes es racista". Surge de una encuesta realizada por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud. En él se señala:

El 30% de los jóvenes españoles está en contra de tener un alcalde gitano. Un 25% se opone a que puedan ejercer como policías, más o menos el mismo porcentaje que se niega a tenerlos como vecinos, como profesores y como jefes.

Los datos de la encuesta a 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años que presentó ayer el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación Fad Juventud revelan que hay una gran mayoría de jóvenes -el 75%- con opiniones alejadas de estereotipos y prejuicios xenófobos. Pero también muestran que un 25% tiene opiniones o actitudes racistas. En la era de la diversidad y de la autodeterminación identitaria, todavía existen demasiados adolescentes que afirman que «los inmigrantes nos quitan el trabajo» o que se burlan de otros por su aspecto.

Los gitanos son los más rechazados. El 16% de los sondeados dice que preferiría no tener una relación personal, de amistad o íntima, con miembros de esta etnia. El segundo grupo que sufre mayor discriminación social está formado por las personas procedentes de Marruecos y del África Subsahariana.* 

Los datos son preocupantes por lo que hemos señalado: el racismo no surge de forma espontánea, sino que surge sobre una serie de condiciones de circulación y de expansión de los mensajes.

Este hecho es determinante porque tenemos una sociedad en la que cualquiera puede hacer circular mensajes de todo tipo de radicalidad. La horizontalidad de la sociedad de la Información hace que salten por los aires los posibles filtros informativos, que quedan reducidos a una parte, la de los medios institucionales y profesionales, pero que están ausentes de lo que tiene cada vez un peso mayor, los medios sociales. Hoy la "opinión pública" no se hace desde los grandes medios, sino desde los micro medios, desde las redes sociales, a golpe de tuit o de vídeo de Tiktok. Es ahí donde se crean los mensajes que son repetidos a todos los extremos del espectro mediático.

Comprendiendo su implante social, llega después la apropiación de los partidos populistas que buscan pescar sobre seguro en ese río revuelto del racismo y la xenofobia. Se crea entonces una interacción que intensifica y canaliza esos estados personales y sociales racistas, que se funden con otro tipo de radicalidad.

La mente radical asume el paquete completo, junto al racismo se van asumiendo otras actitudes a la contra mediante las que los individuos reafirman su posición en los grupos, que se van haciendo más complejos, pero también más compactos.

Leemos en el mismo artículo: 

El informe no explica si la situación está peor o mejor que hace unos años, pero Anna Sanmartín, subdirectora del Centro Reina Sofía, remite a los últimos datos del Ministerio del Interior: «Los delitos de odio han aumentado un 5,6% en relación a 2019, y los que más se han incrementado han sido los de racismo y xenofobia, que representan más del 35% del total». El origen étnico es, de hecho, el principal motivo por el que se discrimina en España (42,3%), seguido por el sexo o género y por la orientación sexual. El perfil del racista tipo, según este estudio, es el de un varón que se posiciona en el lado más extremo de la derecha y que no tiene estudios universitarios.*

Esa tríada —racismo, género y orientación sexual— acaban formando una ideología que podemos ver con claridad cómo se cristaliza en programa radical: racismo, antifeminismo y homofobia. ¿Nos suena? Hace unos días comentábamos aquí la creación de la Fundación Antifeminista de la ex dirigente de Vox, Macarena Olona. Meses atrás nos ocupábamos de la necesidad de la "demografía" por parte del vicepresidente de Castilla y León, de Vox, que asumía la doctrina del "gran reemplazo", teoría importada de los Estados Unidos, en la que la inmigración busca arrebatar el poder mediante un mayor crecimiento de la población al tener más hijos que los nativos. Las doctrinas homofóbicas, igualmente, se consideran como parte de un movimiento de destrucción de la "familia tradicional".

El plan estratégico del radicalismo populista cuenta con ese trío señalado. Desde ahí se construye la estrategia comunicativa y se acelera la circulación de los discursos de odio. El crecimiento de los delitos de odio, de la violencia de género, etc. forman parte del resultado "lógico" de la expansión de los discursos.

La forma de contrarrestar estos discursos es cortarlos en su origen allí donde se aproximan a las personas más desprotegidas críticamente, sin defensas. Sería la escuela el lugar donde vacunarse. Pero la escuela se ha convertido en lo contrario, con el aumento de la violencia y del acoso. Es lo que veíamos ayer con las cifras del crecimiento del acoso escolar. Es allí donde comienza el aprendizaje del radicalismo, con la práctica sobre los que se considera más débiles; es allí donde se comienza a practicar sobre los otros la discriminación, el abuso y el uso de la fuerza. También se aprende que la institución, salvo en ocasiones, mira para otro lado, al igual que la familia que sería la responsable de la primera corrección. ¿Pero qué corregir si es en ella donde se ha vista en la gran mayoría de las ocasiones el mal ejemplo?

Desgraciadamente, todos los datos que nos vayan llegando muestran lo mismo: la pérdida del sentido de la convivencia, del diálogo, y el aumento de la intransigencia y la violencia hacia los más débiles. Nos lo muestran en diversos niveles y estadios, pero todos reflejan esa visión de conjunto que los datos presentados de forma separada muchas veces impiden comprender. El fenómeno va más allá de lo local, pero es aquí donde debemos plantearnos objetivos claros para corregir esto.

¿Cómo enseñar la convivencia si lo que aprendemos en la práctica es lo contrario? ¿Cómo crear instituciones que la practiquen cuando son el escenario de lo opuesto? Esa es la gran pregunta urgente que pocos quieren hacerse. 

 

* Olga R. Sanmartín "Uno de cada cuatro jóvenes es racista" El Mundo 9/11/2022 https://www.elmundo.es/espana/2022/11/09/636b8ae1fc6c83ad798b45d1.html

miércoles, 31 de agosto de 2022

Japón quiere que los jóvenes beban más alcohol

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que hay pocos ejemplos más claros de cómo funciona el "sistema" con aquello que primero se considera "peligroso" y se suben los impuestos y después "se fomenta" para poder recaudar más por parte del estado.

La noticia la vi primero en Euronews y me causó algo de confusión porque no podía acabar de creer que pudiera ser cierto lo que se nos contaba; algo de exageración habría, me imaginé.

El titular de EPE nos da información detallada "Japón quiere que sus jóvenes beban más alcohol: el consumo medio en bares y restaurantes es de 65 euros al año". El artículo corrobora lo dicho en la primera noticia y no deja de producir asombro ante la "naturalidad" con la que se aborda el problema en Japón: 

La Agencia Tributaria de Japón ha abierto un concurso para recabar ideas de negocio destinadas a promover que los jóvenes beban más alcohol, ante el descenso de su consumo a raíz de la pandemia y la consiguiente caída de la recaudación fiscal.

La campaña, bautizada 'Sake viva!' (un juego de palabras que emplea el término japonés para bebidas alcohólicas y el vocablo castellano), invita a enviar propuestas destinadas a "revitalizar la industria de las bebidas alcohólicas y solucionar sus problemas", según consta en su página web.

El objetivo de la misma es "incrementar el conocimiento entre la población sobre el sector de las bebidas alcohólicas, que está atravesando dificultades debido al covid y a la baja tasa de natalidad, que conlleva que haya menos consumidores", según explicó a Efe un portavoz de la Agencia Tributaria nipona.

Este organismo también trabaja para apoyar a la industria alcohólica nacional promoviendo la exportación de productos como el sake (licor de arroz), "que son una parte importante de la cultura y la tradición de Japón", según la misma fuente.

Ante las críticas que está recibiendo la campaña en las redes sociales por promover hábitos poco saludables, el portavoz señaló que la Agencia Tributaria "no busca que haya un consumo excesivo de alcohol y también trabaja para educar a los jóvenes para un consumo moderado".* 

El principio de la Economía en que se basa esto es que los únicos que no pueden "sufrir" son los llamados "sectores empresariales" ni, por supuesto, las arcas niponas, que deben recibir sus porcentajes para no decaer.

Lo que se busca es muy claro. Lo interesante son los mecanismos retóricos con los que se explica la forma de satisfacer los objetivos que no son otros que la obtención de mayores ingresos para la hacienda japonesa.

Las explicaciones de que no quieren que la gente se emborrache (o enferme), sino que el consumo sea moderado es realmente un ejercicio retórico, que de no ser Japón, pensaríamos que es hipócrita. Pero lo que libra de la hipocresía es precisamente la claridad.

Hipocresía, en cambio, es lo nuestro, que buscamos obtener más ingresos subiendo los precios del alcohol y el tabaco, poniendo normas que aparentan virtud, cuando no son más que mecanismos para incentivar el consumo.

Lo vemos en todas estas celebraciones continuas de fiestas que acaban con la consabida borrachera. Lo vemos con las denuncias contra el llamado "turismo de borrachera", que molesta a unos, que consideran que meten mucho ruido para lo poco que gastan, mientras que hace ricos (no sé si felices) a los propietarios de los "barrios húmedos" de las ciudades, de las zonas de copas, etc.

La apelación japonesa a la "cultura" del sake es igualmente una justificación porque en muchas partes del mundo se reduce la importación de las bebidas alcohólicas gravándolas y así evitar la competencia con los productos propios. La solución es, claro, aumentar el consumo rebajando la edad de la bebida.

España es un país con un grave problema de bebida entre los jóvenes. Ha sido patético ver cómo los propietarios de zonas de bebidas se reivindicaban durante la pandemia diciendo que ello sí cumplían las normas frente a los incontrolados botellones, para lo que reclamaban más liberalidad en las normas. El "botellón" era "competencia desleal, aseguraban.

En Madrid, a la presidenta Díaz Ayuso se la conoce como la "reina de los bares". Su política "aperturística" (nunca mejor dicho) le ha granjeado votos y simpatías. Lo primero es lo primero.

Las celebraciones de fiestas estos días acaban en grescas a las que el alcohol no es ajeno. El descenso de la edad no solo afecta a la bebida (ya se saben las cifras de cuándo se empieza a beber).

Según datos del Ministerio de Sanidad,

El tipo de bebida más consumida entre los estudiantes de 14 a 18 años fueron los combinados (29%). En ambos sexos son el tipo de bebida más frecuente, pero se observó un mayor consumo en las chicas. Además, es el tipo de bebida más consumida tanto por chicos como chicas que se han emborrachado, han hecho binge drinking o han hecho botellón.

El 94,9% de los estudiantes de 14 a 18 años no tuvo ninguna dificultad para conseguir bebidas alcohólicas, tanto si eran mayores como menores de edad. El 37,7% de las personas menores de edad accedieron directamente al alcohol, por ellos mismos (29,2%) o a través de otros menores (8,5%).

Las personas menores de 18 años adquirieron las bebidas en bares o pubs (52,5%), supermercados (52,4%), tiendas de barrio, quioscos o bodegas (50,8%) o discotecas (42%) y el 21,4% en la propia casa. Las consumieron donde las adquirieron (bares o pubs, 53,2% o discotecas, 46,4%) pero también en calles, plazas, parques, playas o espacios públicos abiertos (51,6%) o en las casas de otras personas (43,6%) y, con menos frecuencia, en la casa donde viven (23,9%).

La percepción que tienen los estudiantes del riesgo de consumir alcohol es muy baja, aunque sus consecuencias no son nada despreciables. Así, el 2,7% condujo un vehículo de motor bajo los efectos del alcohol en los últimos 12 meses, siendo más elevado en el grupo masculino que en el femenino (4,0% frente al 1,5% respectivamente). El 18,9% declaró haber viajado como pasajero en un vehículo conducido por alguien bajo los efectos del alcohol (el 20,5% de las chicas y el 17,2% de los chicos). Por otro lado, de los que se emborracharon el último mes, el 16,9% reconoció haberse visto implicado en una pelea o agresión y el 30,6% haber tenido relaciones sexuales sin preservativo. (p.7) ** 

Evidentemente, con estos datos no es necesario estimular nada, simplemente mirar más a otro lado. Está muy bien realizar estudios como este del Ministerio, del Observatorio de la Drogadicción, pero luego tener que enfrentarse a las patronales del sector, tanto productivas como del consumo. De vez en cuando aparecen algunas tímidas insinuaciones de que un "copita" en las comidas "es beneficioso para la salud", que ayuda para prevenir no sé qué, etc. No llegamos tan descaradamente a solicitarlo como los japoneses, pero las administraciones no controlan realmente el consumo. He visto antes muchas discusiones en los supermercados sobre la venta; dejaron de producirse y los viernes y sábados, se llenan de compradores juveniles que salen cargados para hacer sus "combinados".

El alcoholismo es un problema social y más en la juventud, cuando los efectos pueden crear problemas en el desarrollo y además crear futuras adicciones. La prensa se llena de campañas de pueblos para tratar de frenar el consumo de alcohol, principalmente de los jóvenes, durante sus fiestas. No sirve de mucho, visto lo visto. 

La política japonesa incita al consumo y rebaja la edad. El concurso que se ha convocado para crear una campaña de incitación al consumo entre los jóvenes es algo que no acabamos de entender conforme a las políticas estándar, pero "economía" no hay más que una y esa es la que vale. El gobierno nipón ha visto una oportunidad y no la desaprovecha. 

Parece que a las Haciendas no les preocupa mucho la salud, solo que aumenten los ingresos. Los que beben no se oponen, los que venden están contentos y los que recaudan satisfechos. Hay demasiados intereses alrededor del consumo y los mensajes son contrapuestos, los que avisan de los peligros y los que, por el contrario, te invitan a sumergirte en ellos.

¡Todo sea por Hacienda! 


* "Japón quiere que sus jóvenes beban más alcohol: el consumo medio en bares y restaurantes es de 65 euros al año" El Periódico de España (EPE) 18/08/2022 https://www.epe.es/es/internacional/20220818/japon-quiere-jovenes-beban-alcohol-14303520

** "Alcohol 20-21 Consumo y consecuencias". Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Monografía alcohol 2021. Consumo y consecuencias. Madrid: Ministerio de Sanidad. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, 2021.   https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/publicaciones/catalogo/catalogoPNSD/publicaciones/pdf/2021_Monografia_Alcohol_consumos_y_consecuencias.pdf