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miércoles, 5 de agosto de 2026

Pactos envenenados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La debilidad política se acaba pagando cara. Lo vemos en la situación del gobierno de Sánchez y lo vemos en la política de pactos del PP con Vox, un error que le costará caro. La política española es a cara de perro y no tardan mucho en reorganizarse las campañas contra unos y otros por cada paso en falso que se da.

Hay algo que falla: la idea de proximidad política. Los principios básicos no entienden de proximidad: se tienen o no se tienen. Eso de que la "derecha" y la "extrema derecha" están próximas solo es válido en ciertos puntos, pero no tiene que serlo con los principios básicos, como ocurre en el caso español y probablemente más allá.

La proximidad solo se usa como una excusa para encubrir de algo demasiado estigmatizado, de la mala conciencia política: la repetición electoral. Por no afrontarla, nos encontramos con la debilidad extrema del que las gana pero no tiene suficiente para mantener una estabilidad en el poder. El pacto es la solución fácil y pone en marcha la proximidad de los teóricamente próximos.

Pero no siempre funciona la teoría.

En tiempos en los que la comunicación lo es casi todo, los partidos se radicalizan como forma de distanciamiento, de diferenciación. Lo hacen precisamente de los más próximos, sus verdaderos competidores. No compiten por los votos de los más distantes, sino por los votos más próximos. Y es ahí donde entran los principios.

En RTVE.es nos cuentan ya los problemas de formar gobiernos, de repartir puestos, con gentes que han buscado distanciarse: 

Vox será el encargado de asumir las competencias de violencia de género en Andalucía como parte del pacto de Gobierno de la Junta entre el partido de Santiago Abascal y el PP regional, liderado por Juan Manuel Moreno Bonilla. Una decisión que ha sido calificada de "irresponsabilidad" por la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que considera que la atención de las víctimas no debe estar "en manos de quienes la niegan".

"La atención a las víctimas de violencia de género en manos de quienes la niegan. 290 mujeres han sido asesinadas en Andalucía desde 2003. Esto es una irresponsabilidad. Alberto Núñez Feijóo, ¿está usted rompiendo el Pacto de Estado?", ha escrito la ministra en redes sociales, apelando directamente al líder nacional del PP.

Según explica RNE, dichas competencias incluyen las unidades de valoración integral de la violencia de género, que recogen la estimación de riesgos en las víctimas. Entre junio y julio, se han producido once presuntos asesinatos por violencia machista en España. Cuatro víctimas estaban en Andalucía, tres de ellas, en Málaga. La comunidad andaluza es también la que más crímenes acumula en 2026 con nueve en total. El año pasado fueron 15.*


No hace falta mucha vista para entender lo que tiene el PP por delante, no solo con los que tiene oficialmente como rivales (la izquierda), sino con una parte de su propio al que se "radicaliza" indirectamente, al asumir a través de los cargos las políticas que llevar a la práctica. Si hay una diferencia de principios habrá un conflicto en cuanto que se pongan en marcha las políticas, los presupuestos, los nombramientos, etc.

No se puede compartir gobierno con quien busca, a través de los nombramientos y carteras específicas, atentar contra tus principios, lo que te han comprometido con tu propio electorado.

Evidentemente quien saca mayor provecho es el radical, que consigue lo que quiere sin tener que ganar votos, solo que el otro —el parasitado— no tenga todos los que necesite. Esto, aceptado por los partidos políticos españoles, es una perversión que lleva a la abstención, por un lado, y a la debilidad de los moderados, que se ven en manos de los más radicales, que tienden a mantener un cierto voto constante y se crece.


Hay países en los que las repeticiones electorales se producen cuando entienden que los principios no son negociables y que los pactos los desvirtúan. Fuera, los pactos suelen merar; aquí, por el contrario, radicalizan. Los pactos tienden a hacerse fuera con partidos moderados, mientras que en España es con grupos radicales ya que hemos eliminado los partidos del centro político, de lo que fue el CDS a Ciudadanos. La creciente crispación política española ha hecho desaparecer al moderado, ha hecho surgir poderosos grupos radicales y ha radicalizado a los partidos grandes para evitar que se les vaya el electorado. Pero lo que retiene a unos, echa a otros.

Esto tiene las consecuencias que ahora se señalan, que Vox solicite las carteras autonómicas con mayor poder de anulación de sus efectos. La ultraderecha no es democrática y se basa en principios rígidos: racismo y xenofobia (contra la inmigración), políticas restrictivas de género (negacionismo de género, orientación patriarcal) y tradicionalismo religioso (incluso contra la propia Iglesia o sus autoridades, islamofobia, etc.)

El País


Intentar convivir en un gobierno o, todavía más, situarla en puestos claves para su visión de la vida no tendrá buenas consecuencias para los ciudadanos, ciudadanas en este caso. El PP se hunde él mismo al aceptar (y justificar) su formas de ver la políticas y aceptar sus principio en detrimento de los propios. Los principios no se negocian. Como decimos, se tienen o no se tienen. Si se muestran como moneda de cambio, el votante no puede ya confiar en las personas que elige. Solo Vox sale reforzado. El PP está en el gobierno, ¿pero qué gobierna?


* "Vox asumirá las competencias de violencia de género en Andalucía e Igualdad lo califica de "irresponsabilidad"" RTVE.es 4/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260804/igualdad-moreno-vox-competencias-violencia-genero/17179110.shtml

lunes, 23 de marzo de 2026

Votos y pactos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

 Hace tiempo que algunos añoran el bipartidismo y la existencia de un eje en el centro político. Es cierto que España siempre ha tenido un modelo un tanto atípico, un extraño bipartidismo lleno de grupos atomizados que empezaron a crecer, a establecer fusiones, mientras que otros desaparecían o se rebautizaban con nuevos nombres. No se sabe muy bien por qué se llamó a eso bipartidismo. Inicialmente había un núcleo amplio: PP, PSOE, PC y CDS. Pronto empezó a lanzarse la idea de que el bipartidismo era que dos eran grandes partidos, PP y PSOE, y que eso era "poco representativo", incluso peligrosamente antidemocrático. Si a esto se le suman las trufas autonómicas y nacionalistas, el panorama se distancia bastante de ese "bipartidismo". Sumemos, como hemos dicho, a Ciudadanos, recién desaparecido. El resultado es que los dos grandes partidos compiten entre ellos, pero sobre todo compiten con aquellos que se sitúan a su derecha o a su izquierda, rivales directos por los votos.

Tal es la división y la competencia en zonas cercanas por el voto, que se hace prácticamente imposible tener una mayoría absoluta con la que gobernar. Esto produce un extraño efecto: los votos mayoritarios no sirven de mucho pero los votos minoritarios multiplican su valor, pues son necesarios para permitir gobernar. Los pequeños valen más que los grandes, ya que sus exigencias son grandes para pactar y entrar en los gobiernos, algo que nunca lograrían por sí mismos.

La acumulación de elecciones autonómicas, los problemas por estabilizar la izquierda y los conflictos por la derecha con las fuerzas extremas traen a primer plano todo esto, a lo que se añade el papel de los nacionalismos.

En RTVE.es, Abascal explica su visión del asunto:

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha cargado contra el PP porque, dice, "no soporta un Vox fuerte" y ha criticado que los 'populares' están "más empeñados en perjudicar" a la tercera fuerza política en España "que en ganar al PSOE", algo que, advierte, "puede ser letal". Además, ha avisado a los de Alberto Núñez Feijóo respecto a las negociaciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León para investir a sus candidatos: "No nos asusta ir a las andaluzas con o sin acuerdo. Las cosas han de hacerse bien con plazos y garantías".

"El PP ha vuelto por sus fueros, por su nerviosismo, porque no soporta un Vox fuerte y porque no acepta la realidad de que la sociología electoral ha cambiado en España. Están más empeñados en dañarnos que en ganar al PSOE. Y eso puede ser letal", ha señalado Abascal en una entrevista en ABC.* 

Los argumentos de Abascal se enmarca en el problema señalado anteriormente: los partidos próximos compiten por los mismos votos, el pequeño se quiere sentir grande por la necesidad que tienen de él.

Los que saben jugar sus bazas saben que deben apuntar siempre a debilitar al cercano y luego exigirle el máximo, sabedor de ser necesarios para el gobierno. Vox reinterpreta la historia responsabilizando al PP de lo que ocurra. El efecto es el de un chantaje con el que cualquier solución le beneficia. Es ya, nos dice Abascal, la tercera fuerza electoral.

El crecimiento de la ultraderecha es una constante, ya que se desplaza el voto conforme se percibe a un PP débil. Cuanto más se acerque, menos efecto tendrá el voto útil, que se puede ir desplazando hacia los de Abascal.

Un tercer elemento es cómo se trata de resaltar este aspecto desde la izquierda, es decir, cómo se responsabiliza al PP de ser el causante del crecimiento de Vox. De esta forma, todos contribuyen a que Vox crezca y cuanto más lo haga más exigirá en los pactos para hacer gobierno con el PP.

Es una pescadilla que se muerde la cola. Por la izquierda tampoco pierden ocasión, pero no les funciona tan bien; allí son tres los contendientes y tres las recriminaciones con argumentos similares. Estos pequeños juegan a hacer ver que el gobierno no se escora a la derecha gracias a ellos. De esta manera intentan sacar rentabilidad a esta situación de debilidad de unos y otros.

Con todo esto la política española se mueve recriminándose debilidades unos a otros. El hecho claro es que Vox sigue creciendo y que las exigencias para formar parte de los gobiernos autonómicos crecen desvirtuando al PP y llevándolo a situaciones complicadas que afectan a sus principios básicos. 

El argumento de Abascal de que no hacerle caso es ponerse en manos del PSOE es falaz, pero le funciona ante su electorado creciente. Es difícil que esto cambie, que se produzca un giro que dé la mayoría a uno de los grandes. Pero cada día es más fácil que los partidos y agrupaciones minoritarios consigan más cuotas de poder generándose una democracia distorsionada.

* "Abascal dice que el PP "no soporta un Vox fuerte": "Se empeña más en dañarnos que en ganar al PSOE y eso puede ser letal"" RTVE.es / Agencias 22/03/2026  https://www.rtve.es/noticias/20260322/abascal-dice-pp-no-soporta-vox-fuerte-se-empena-mas-danarnos-ganar-psoe-eso-puede-ser-letal/16991833.shtml

miércoles, 18 de febrero de 2026

El modo discreto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como era de esperar, las reacciones en el PP a las declaraciones sobre el “feminismo” de Vox y su igualdad con el de los populares ha levantado ronchas y rápidamente ha sido aprovechado como ayer anticipábamos tanto por Vox como por la izquierda y sus medios afines. Estaba cantado. No solo comentan unos las contradicciones de María Guardiola - el donde dije digo, digo Diego-, si no que Vox contiene las risas y la izquierda se rasga las vestiduras.

Pero lo que ha colmado el vaso, al que le faltaba muy poco para rebosar, han sido las palabras de Alberto Núñez Feijoo con su afirmación de que hay que hacer menos ruido y más negociar con discreción. ¿Cómo debemos entender esta afirmación? ¿Qué es el ruido, que la discreción?

Una de las conversaciones que han salido a la luz durante la dana levantina fue la recomendación de Núñez Feijoo sobre “no descuidar la comunicación”. Pase lo que pase, la información debe ser vigilada con esmero porque es donde se decide todo. Así, Núñez Feijoo, que venía desde Galicia con una imagen moderada, se nos muestra como un dirigente “moderno” (todo es comunicación), pero como un inoportuno comunicador obsesionado con  la comunicación. El modelo de la discreción ¿tiene límites?

“Discreción” no debe entenderse como “moderación” en absoluto. Lo que dice, juntando sus dos afirmaciones, viene a ser que es más importante controlar lo que se ve y se dice que lo que se hace, que siempre se podrá envolver en silencio o en palabras, según toque. Es un modo de pragmatismo que no todo el mundo va a entender: tú pacta, que ya lo explicamos luego con control de daños.

La dirigente extremeña se ha puesto ella misma la zancadilla al entrar al trapo de los micrófonos. ¿Creía lo que decía? Eso no es lo importante, sino lo que otros hayan creído. Pero la ha salido fatal y ha conseguido lo contrario de lo que quería, ruido y barreras.

Ahora es una parte del PP la que se ve perjudicada por la idea de que comparten “feminismo” con Vox. La simple idea de feminismo es negativa para Vox, algo que califica como “ideología”. Por mucho que se empeñe María Guardiola, Vox solo tiene “machismo”, que es como se debe etiquetar su propia “ideología”, que para ellos es reconocimiento de la ley natural, la que ha hecho diferentes a hombres y mujeres, la que les ha asignado “obligaciones” distintas a cada uno de ellos. Así de sencillo. Vox es el pasado milenario orgulloso de serlo. Los demás tienen ideologías; ellos mandato divino o natural, según el día, lo que tiene que ser.

Vox cree en la jerarquía familiar, en la raza y la sangre, en el vínculo natural con el suelo que pisas, que te ha sido concedido. Vox ha contagiado al PP que ya habla del “orgullo de ser español” como elemento para la nacionalización. Es como el americanismo de Trump, una gracia de Dios del que te excluyen por piel, lengua y antepasados.


En la medida que el PP, para alcanzar gobiernos, debe someterse a estos principios que, según Núñez Feijoo, se debe mantener en la oscuridad y discreción de los despachos, retrocede en la Historia y se acerca a esa vieja derecha tradicionalista, beata y mirando a los antepasados, que siempre fueron mejores. Lo demás, dicen, es decadencia.

El PP tiene un problema serio con ese tener que contar con Vox para  los gobiernos. Supone el riesgo de provocar el nacimiento de un movimiento centrista que pueda acostarse sin miedo a pesadillas y sin úlceras de estómago por las mañanas. Muchos ya lo echan de menos si la alternativa es ceder siempre a Vox y renunciar a sus ideas.

Entre el ruido y la discreción, los ciudadanos tenemos derecho a saber qué concesiones, qué retrocesos se están produciendo en las negociaciones. Si Núñez Feijoo cree que cambios políticos importantes se pueden considerar "ruido" por sus efectos, mucho me temo que ha perdido el rumbo. Pensar que Vox y PP van a crear una "nueva España" es un error grave que se volverá contra él, desde dentro y desde fuera. Puede que echar a Sánchez tenga un coste interno mayor de lo pensado.

No es la claridad la que provoca el ruido; no es cuestión de discreción. Lo importante es que se sepan los límites en función de las ideas y no teniendo el cuenta el ruido. Si estas provocan ruido, será por algo. Menos discreción y más claridad de ideas y compromiso. No es cuestión de "trabajo serio", sino de principios. Si se manda el mensaje de que son lo mismo, la gente lo creerá y muchos, como está ocurriendo, se deslizarán hacia Vox.

sábado, 20 de septiembre de 2025

La humanidad de la ley del mar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La ferocidad, carente de cualquier rasgo de humanidad, de la ultraderecha está comenzando a manifestarse con claridad, sin pudor. Si hace unos días mencionábamos aquí las "disculpas" del presentador de la cadena FOX tras pedir que a los enfermos mentales sin techo se les aplicara una inyección letal para sacarlo de la vida, ahora traemos la noticia que nos daba RTVE.es del jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante general Antonio Piñeiro contestando a la petición de nuestro Vox sobre el papel de nuestra Armada ante la inmigración en el mar.

La noticia lleva por titular "El jefe de la Armada responde a Vox que su misión es "ayudar y salvar" a los migrantes en peligro en el mar", centrando con claridad la respuesta dada. En el texto se señala:

El jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), el almirante general Antonio Piñeiro, ha replicado este viernes a Vox que, ante un cayuco en el mar, la misión de la Armada es "ayudar y salvar" a los ocupantes de la embarcación si se encuentran en peligro, y no devolverlos o bloquearles el paso, como han propuesto desde el partido de Santiago Abascal.

Así lo ha indicado durante su intervención en el Foro de la Nueva Defensa y el Espacio, en respuesta al dirigente de Vox, Javier Ortega Smith, quien le ha preguntado si veía necesario incrementar la presencia de barcos de la Armada en el Estrecho y en aguas de Canarias, Ceuta y Melilla para poner freno a la inmigración irregular que llega a las costas españolas a través de embarcaciones.

Vox ha propuesto en varias ocasiones desplegar a la Armada en las rutas migratorias habituales para bloquear la entrada de embarcaciones en territorio español. "No se puede, no estamos para eso", ha dicho rotundamente el AJEMA.

"Que nadie piense que la Armada va a combatir la inmigración"

"Que nadie piense que la Armada va a estar combatiendo en la mar la inmigración ilegal", ha recalcado el almirante Piñeiro, que ha precisado que pueden identificar los buques que transportan seres humanos de manera irregular o ponerlos al servicio de la justicia, como se está haciendo en la Operación Atalanta de la Unión Europea. "Pero que nadie espere que un barco de la Armada ante una situación de ese tipo vaya a proceder a apartarlos", ha añadido.*

La ferocidad de Vox y sus "soluciones" contrasta con la humanidad solidaria mostrada por el Jefe del Estado Mayor. Creo que el caso es un ejemplo de la incapacidad de entender que significa ser realmente "patriota", algo muy distinto a lo que estos grupos entienden. Que en Estados Unidos el presidente Trump haya cambiado el término "Defensa" por el de "Guerra", que haya mandado a los militares (marines, guardia nacional...) a reprimir a sus propios compatriotas, convertidos así en el "enemigo", hace que estos pobres imitadores de Trump ofendan a los militares españoles convirtiéndolos en inhumanos perros guardianes.

Los dictadores o los que tienen vocación para convertirse en dictadores entienden el ejército como guardia pretoriana, como una especie de matones de película, matones de gatillo fácil.

Hay muchas cosas de las que defender a España y una de ellas es precisamente de esa transformación en un estado maniqueo, violento por acción u omisión, como se le pide a la Armada.

El mensaje de Vox viene a decir que los inmigrantes, como no son "españoles" no son "seres humanos", no tienen dignidad y sobre todo no merecen vivir. La acción que se le exige a la Armada va contra los principios más elementales humanitarios, rechazarlos y dejarlos a su suerte en el mar, que no es más que uno: la muerte.

A estos de Vox no les afecta el drama de la desaparición en el mar de cientos, miles de inmigrantes cada año. No les importa, sencillamente, guiados por esas respuestas del orden del "que no vengan" o "no es mi problema".

Hace un tiempo reclamábamos desde aquí "otro patriotismo", no dejar que ellos mismos se auto titulen como "patriotas", que se apropien de palabras y símbolos. Lo suyo es un falso nacionalismo, una falsa religión y un falso progreso. Representan, por contra, la negación de esos principios porque revisten de inhumanidad "su nación", de cualquier sentido moral o religioso que se convierte en dogma cruel y exclusivo. No, deberíamos tener otra España en mente.

El almirante habla de la Ley del Mar, el deber de salvar a los que están en peligro. Frente a esto, las decenas, cientos de leyes que buscan blindar la inhumanidad. Pero no se hace uno marino para ser indiferente ante la muerte y los naufragios.

La misma crueldad del que reclamaba inyecciones letales para indigentes y enfermos es la que se manifiesta en el abandono a su suerte de los que están al borde de la muerte en el mar. Afortunadamente son los propios militares quienes han dado la respuesta; que no esperen de ellos lo que su honor y compromiso les pide hacer precisamente en el nombre y dignidad de un país, el nuestro. Les ha dicho el Almirante que ellos sufren por no poder salvar más vidas en el mar, que sufren con cada muerte. Muchos deberían aprender.

El gran problema, de nuevo, es una sociedad en la que los mensajes de odio e inhumanidad les resultan electoralmente rentables a este tipo de ideas y actitudes. Tenemos ya ejemplos lo suficientemente claros como para trata de frenar con razones, con argumentos, este tipo de actitudes y peticiones. Pero en una sociedad vaciada de principios y repletas de intereses, cada vez más egoísta y con menos memoria no es fácil encontrar una respuesta adecuado. Por eso agradecemos que alguien nos muestre un camino humanitario, como acaban de hacer. 

* "El jefe de la Armada responde a Vox que su misión es "ayudar y salvar" a los migrantes en peligro en el mar" RTVE.es 19/09/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250919/jefe-armada-responde-vox-mision-ayudar-migrantes-peligro/16736904.shtml

viernes, 5 de septiembre de 2025

Las tres fobias de la violencia ultra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Aumenta en España la violencia y su efecto intimidatorio hacia diversas causas. A esa violencia que hace que dos personas se disparen tras una discusión por una plaza de aparcamiento o situaciones similares de estallidos circunstanciales, hay que sumar otra, la dirigida contra causas sociales, hacia activistas que se ven atacados por su forma de pensar o defensas de causas a las que otros se oponen.

En 20minutos se recogen unos cuantos casos de agresiones, quemas de coches, etc. con el titular "Agresiones, ataques incendiarios e insultos, los ecologistas se sienten más en la diana que nunca: "Me niego a tener miedo"", firmada por Pablo Rodero el último día de agosto. Esta vez el objeto de los ataques son los ecologistas, cuyos programas y objetivos son elegidos para practicar esa violencia creciente.

En el texto se recogen los testimonios de agredidos, de víctimas de esta creciente forma de plantearse la vida pública. Tras citar uno de los casos ocurrido, el de Adolfo Rodríguez en 2024, se señala:

Agresiones como la sufrida por Rodríguez son algo cada vez más habitual, según denunció la organización Ecologistas en Acción mediante un comunicado público el pasado 18 de julio, en el que defendían que “la causa de la escalada de este tipo de violencia pueda encontrarse en el  avance de las ultraderechas xenófobas, misóginas y antiecologistas”.

En la larga trayectoria activista de Rodríguez en la sierra de Madrid, él y sus compañeros de grupo ecologista han parado numerosos proyectos de desarrollo urbanístico y han impedido lucrativos negocios lo que les ha costado no pocos conflictos con otros vecinos del pueblo. El propio Rodríguez, que fue concejal durante una legislatura, sufrió numerosas amenazas verbales y es un personaje bien conocido en el pueblo. Desde hace unos cuatro años, asegura el ecologista, los niveles de violencia han alcanzado cotas impensables.*

La conexión de la ultraderecha y sus tres fobias principales con los "negocios urbanísticos" y la especulación es una cuestión compleja, pero no por ello irreal, generando un tipo específico y creciente de violencia.

Ese trío de fobias —la xenofobia y el racismo, la misoginia y contra el ecologismo— forma el "pack" ideológico que le sirve para la captación de un tipo de gente que identifica todo ello bajo una extraña etiqueta, la de un "patriotismo" retrógrado, desfasado y ultra.

Esta trilogía del odio se reviste de extrañas motivaciones que no solo contemplan el uso de la violencia como un acto "heroico", sino que se va extendiendo como un reguero entre aquellos que desconocen la historia española y son fácilmente seducidos por la violencia. El ejemplo de lo ocurrido en Torre Pacheco, la idea de "cacería" ilustra con claridad el funcionamiento.

13 de julio 2025

Con la xenofobia y el racismo se crea una imagen mitificada de la "pureza española" frente a la "contaminación" exterior, que ignora que España es históricamente el resultado de todo tipo de mezclas desde sus inicios, de Roma a Al-Ándalus pasando por los que llegaron del Norte. El mito de la raza "pura" no es más que una caricatura de la pureza germánica que dio lugar a exterminios y guerras para conquistar lo que su superioridad les daba "derecho".

La mala copia de lo peor que se está gestando en los Estados Unidos de Donald Trump incentiva este tipo de fobias, en las que un falso patriotismo hace un uso folclórico de la idea de España para justificar ataques a todos los que llegan de fuera, que no sean turistas.

Hemos insistido aquí en la idea de que no debemos renunciar a un verdadero patriotismo evitando que manipulen símbolos e ideas que la ultraderecha considera propiedad. A esta distorsionada, violenta y caduca idea de España hay que contestar con una España civilizada, abierta, dialogante y plural. Esto no es "debilidad" ni "retroceso", sino un futuro posible y real.

Otra fobia que se cita es la "misoginia". De nuevo una idea contra el tiempo y la historia, algo que trata de atacar la idea de la igualdad de género. La reunión de Vox estos días ha sido reveladora por la claridad con que se ha expuesto su fobia misógina: no existe la violencia contra la mujer, es un invento, ideología, para justificar la verdadera violencia, con la que la mujer trata de justificar su ataque al orden natural y divino, la superioridad del varón.

De nuevo, la idea llega desde los Estados Unidos de Donald Trump. El machismo siempre ha sido una idea presente en España, con una estructura patriarcal con el refuerzo social y religioso. Pero esto era visto como una forma de atraso, algo que era necesario cambiar. Cuanto más crece la idea de igualdad, más crece la violencia contra las mujeres.

26 de agosto 2025

Vox va a celebrar en el Congreso de los Diputados una actividad en la que se parte del principio de que las denuncias por violencia son "falsas" y que todo se trata de "ideología de género". La presentación de esta actividad ha generado todo tipo de condenas y respuestas con datos en la mano. Las muertes que se producen no tienen nada de "falso"; cada cadáver tiene su nombre y apellidos. No hay nada de ideología, a no ser la machista. De nuevo, la ultraderecha camina sobre caminos trillados del pasado, intentado crear la idea de la falsedad de la violencia y de que con la "autoridad masculina" esto no pasaba y las familias eran como "Dios quería", ajustadas al orden natural.

El tercer elemento, el anti ecologismo, es más complejo y se une a intereses económicos subyacentes. El capitalismo inmobiliario, por llamarlo de alguna manera, necesita que le quiten los obstáculos para encontrar terrenos libres sobre los que se puedan asentar sus negocios especulativos. Los ataques a los que tratan de impedirlos son una mezcla de ideología y negocios. La ultraderecha sabe que puede usar el anti ecologismo si lo presenta como algo que afecta directamente al bolsillo de los ciudadanos al restringir las posibilidades de construcción. Lo ocurrido con la dana valenciana es bastante ilustrativo: una parte importante de los daños y muertes se han debido —los especialistas están de acuerdo—a construir donde no se debe. Convencer a los vecinos de que el ecologismo les impide lograr ingresos por el turismo, que la "tierra verde" es un "problema" para ellos, convierte automáticamente en enemigos a los ecologistas y dirige contra ellos el odio primero y la violencia después, tal como se nos cuenta en el artículo citado al inicio.

Esta trilogía de las fobias de la ultraderecha está funcionando en diversos países, entre ellos España, rentabilizándolo en las urnas. Pero es sobre todo el aumento de la violencia como arma, especialmente directa en el racismo y el ecologismo, e indirecta en el negacionismo de la violencia de género, que crea la violencia doble de la desprotección y del silencio, que se añade a la violencia directa sobre las mujeres.

Todas estas formas de violencia están creando una realidad española poco democrática, poco dialogante, que dificulta la convivencia. Un día son los ataques a inmigrantes, otros coches quemados o ataques físicos a ecologistas; el acto de Vox en el Congreso es una violencia contra todas las mujeres, a las que se les niega su condición de "victimas" y se retrocedes hacia una situación más de más poder patriarcal.

Desgraciadamente, estas violencias se intensifican, crecen cada día por más que se nieguen. Hay que combatir que esto, en cualquiera de sus variantes, se convierta en bandera patriótica. No hay que renunciar a una idea de España distinta, hacia el futuro y no hacia un pasado oscuro. 

Como sociedad, tenemos la responsabilidad de contestar todos estos discursos. El silencio les favorece, les hace crecer y hacerse con la calle.

 

* Pablo Rodero "Agresiones, ataques incendiarios e insultos, los ecologistas se sienten más en la diana que nunca: "Me niego a tener miedo" 20minutos 31/08/2025 https://www.20minutos.es/nacional/agresiones-ataques-incendiarios-e-insultos-ecologistas-sienten-diana-nunca-me-niego-miedo_6240301_0.html


lunes, 11 de agosto de 2025

Las consecuencias del caso Jumilla

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace unos días se trataba de defender la España cristiana; ahora de quemar a los obispos por estar del lado de la Ley. Hay que advertir que esta Ley es humana y se llama "Constitución", algo que les sobra desde que Moisés bajó del monte Sinaí con las "tablas" en la mano y las correspondientes "normas de aplicación", que no venían escritas, pero para eso estaban profetas y visionarios. Si la religión necesita de profetas, la ultraderecha populista es un semillero, por lo que escuchamos en cada intervención que los medios nos brindan.

El "caso Jumilla" —como mucho nos temíamos— ha revuelto a la ultraderecha a la española, católica preconciliar y de muchos concilios atrás. Para este discurso, Abascal y los suyos tienen que convencer al mundo de que están en comunicación directa con Dios y con los Reyes Católicos. El primero les dio la "verdad" y la "autoridad" en exclusiva; los segundos la idea de "unidad" y la "expulsión de los moros", momento identitario de máxima felicidad.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha cargado este domingo contra el "silencio" de parte de la "jerarquía eclesiástica" y ha sugerido que su falta de críticas al Gobierno de Pedro Sánchez esté motivada por "los ingresos públicos que reciben". Sus críticas llegan después de que la Conferencia Episcopal Española trasladara su apoyo a la comunidad musulmana tras la moción aprobada en Jumilla, que prohíbe los actos religiosos en las instalaciones deportivas.

En una entrevista en el canal Bipartidismo Stream en YouTube, Abascal ha asegurado que está "perplejo y entristecido" pues, en su opinión, una parte de los obispos no se oponen a la política migratoria o el "islamismo extremista que avanza" sino que están en "silencio" ante el Gobierno de Sánchez por sus "políticas de género".

Abascal, que también ha acusado a los islamistas de "imponer una ideología totalitaria" y creer "que esta tierra es suya", se ha mostrado "perplejo" ante el posicionamiento de los obispos.

"No sé a qué se debe", ha manifestado el líder de Vox, que ha planteado que esta posición de los obispos no sabe si obedece "a los ingresos públicos que obtiene la Iglesia y que le dificultan combatir determinadas políticas de los gobiernos"; o a los ingresos que reciben "como consecuencia del sistema de ayudas a la inmigración ilegal", en el cual "probablemente no todo el dinero va a esas personas supuestamente necesitadas, sino también al sostenimiento de estructuras", ha añadido.* 

Difícilmente se puede ser más rastrero y eso que el listón está alto. Las palabras del líder de Vox dejan en evidencia lo que supone la intimidación ante cualquier discurso o acto que discrepe con su adquisición en exclusiva del cristianismo español, que debe regresar a las "guerras de religión" y a la hoguera en las plazas, su mejor momento. A esto se le llama "progreso inverso". Caminamos hacia el pasado como si fuera el futuro.

Abascal definió hace unos días el islam como una ideología "que encierra a las mujeres y quema a los homosexuales". Lo cierto es que en esto no difiere mucho de las políticas de Abascal, que califica el "género" como "ideología" y la "diversidad" como una perversión mundana que ataca los valores familiares. Pero aquí vale todo.

Abascal ha ido más lejos en el arte que la ultraderecha ha desarrollado de Trump para abajo, el de la insinuación, el decir sin decir:

Abascal también ha cuestionado que los casos de pederastia en la Iglesia igual "la tienen absolutamente amordazada ante las acciones de determinados gobiernos liberticidas" que van contra de la libertad y la fe "en muchos casos".

[...]Por otro lado, el líder de Vox también ha reprochado en su entrevista que los obispos criticaran a Vox cuando propuso en Castilla y León escuchar el "latido fetal" para evitar abortos. "Recibimos el reproche del secretario general de la Conferencia Episcopal", ha censurado Abascal, que también ha lamentado la posición que tuvo "una parte de la jerarquía eclesiástica" con el Valle de los Caídos.

No obstante, el dirigente político ha limitado estas posiciones a determinados cargos de la Conferencia Episcopal. "Asisto perplejo a estas posiciones, pero que cada palo aguante su vela", ha dicho. "Soy católico, pero tengo una responsabilidad política y la voy a ejercer. Si otros no ejercen su responsabilidad, pues tendrán que dar cuenta en otras instancias", ha zanjado.*

Con su idea perversa de la "unidad" en todos los terrenos, lo que se busca es hacerse con la cabecera notoria destruyendo cualquier tipo de diálogo, El juego de Abascal es que los cristianos vean en la Iglesia, en los partidos, etc. algo que va contra su origen y "verdad histórica", algo que ellos representan.

Hace algún tiempo escribimos aquí que no hay que dejarse quitar el patriotismo, que ellos dicen representar en exclusiva, que hay que ser patriotas militantes de otro patriotismo, uno democrático y social. La democracia no es algo contra España, sino uno de sus grandes logros pues consiguió que los españoles salieran de oscuridades y conflictos, que se pusieran a dialogar abiertamente y decidieran su futuro entre todos. Eso la ultraderecha populista no lo admite. "España" es para ellos algo "indiscutible" cuyos principios —¡qué casualidad!— coinciden con los suyos. Por eso hay que evitar el error de dejar que ellos se definan como "patriotas", lo que deja a los demás como enemigos de la patria, según su mundo maniqueo.

La solución no es aceptar este esquema, sino subvertirlo y demostrar que España funciona mejor sobre la democracia, superando un historial de exclusiones y conflictos que solo causar destrucción, odio y conflictos.

Igual sucede ahora con la "religión". Tampoco se puede dejar que se autodefinan como los "verdaderos católicos" y hacer ver que existe un cristianismo cuyo centro es el "amor al prójimo", sea quien sea, que busca la convivencia, que la fe no supone la hoguera para otros.

El movimiento de Vox es hacer ver que ellos son los verdaderos garantes de la religión, que existe la conexión divina; que ellos "son" España, la única España posible, el fin de la Historia.

Por eso es importante que los partidos y grupos políticos, las personas mismas, acepten su propio papel y no se dejen "definir" por la ultraderecha y su esquematismo reductivo. No son ellos nadie para decir quién es español o quien es cristiano. Reivindico mi derecho a ser patriota, a ser cristiano por encima de los estereotipos y estigmas que Abascal y los suyos aplican como ley divina, como ley universal.

El uso y abuso de la religión y del nacionalismo en etapas anteriores ha condicionado la respuesta de las instituciones, que querían dejar fuera cualquier nacionalismo o cristianismo "mal entendido". Hoy es necesario eliminar esos miedos y hacer, como han hecho los obispos de la Conferencia, una declaración comprometida con un claro acercamiento institucional. Para ellos lo cómodo era haberse quedado callados. No lo han hecho y han asumido los valores de la convivencia expresados en la Constitución española.

Los partidos políticos al margen de la ultraderecha populista no han acabado de entender que los grandes favorecidos por sus luchas continuas son precisamente los populismos. Las malas estrategias políticas ante el caso Jumilla han sido aprovechadas por Vox para reafirmar su "mensaje". Los partidos grandes siguen miopes atacándose uno al otro en vez de establecer unas políticas que les dejen fuera de juego.  En vez de combatir desde la democracia y sus valores, se dedican a atacarse entre ellos.

Las estrategias seguidas por PP y PSOE son nefastas y solo los han hecho crecer, por eso lo que les ha hecho daño es la respuesta inesperada de los obispos. No esperaban que salieran reivindicando la convivencia cuando ellos, en nombre de la religión reivindicaban la exclusión y la reconversión para poder vivir en la "España reconquistada" frente a los "nuevos invasores", la inmigración.

La idea de que Jesucristo era un "refugiado" que le expresaron a Trump se respondió que era un inmigrante "legal". Pero el tiro dio en el centro de la diana al mostrar la incongruencia de un cristianismo para ricos, anti inmigración, etc. (véase "Trump y el dios de los ricos")

Durante décadas, los partidos políticos grandes trataban de no acercarse a la religión para evitar polemizar con el pasado del "nacional-catolicismo". Hoy ha pasado ese tiempo y el "nacional catolicismo" el que regresa cada día más fuerte y aprovecha esa debilidad nacional y religiosa para hacerse con el mensaje fácil y excluyente de ser defensores de la verdadera España y de la verdadera fe cristiana.

Lo que está en juego no solo es la reescritura del pasado que desde Vox proponen como "verdad histórica" o la vuelta de la Inquisición, sino el futuro de todos. 

El caso Jumilla ha hecho mella en Vox y le obliga a enfrentarse con malas artes (subvenciones, pederastia, etc.) a la Iglesia española, que le gustaría tener a su lado.  Antes eran los "curas rojos" el problema para el nacional catolicismo; hoy Abascal ataca con otras armas más rastreras: pederastia, subvenciones, etc. Como la iglesia claramente ha rechazado sus argumentos e intenciones ha pasado a ser un enemigo al que combatir y dividir. Lo veremos pronto.

Un cristianismo contra los más pobres y débiles, da igual de qué religión sean, no es cristianismo. Es es un "cristianismo" elitista y nacionalista, carente de amor, algo que va contra su humanitarismo y su universalismo. Lo demás es volver a la Edad Media e ignorar la historia; es sectario y peligroso. Hay muchas instituciones cristianas que practican la ayuda al prójimo sin pedir pasaporte o partida de bautismo. Y así debe ser. 

  

* "Abascal ataca a los obispos por Jumilla: "No sé si es por los ingresos públicos que reciben o por los casos de pederastia"" RTVE.es / Agencias 10/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250810/abascal-carga-obispos-posicion-jumilla-contra/16693024.shtml

miércoles, 9 de julio de 2025

Los del amor inmenso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las cuentas y declaraciones de Vox sobre la inmigración y sobre lo que habría que hacer con ella han dado lugar a réplicas y explicaciones. En un momento "complejo" de la política española, por usar un eufemismo, Vox quiere rentabilizar sus discursos y los demás alguien a quien señalar horrorizados con el dedo. Pero esta vez (puede que otras) han sido tan rotundos con su tema estrella, que han creado titulares estrella en un mundo mediático muy disputado.

Vox hace trumpismo puro y duro. El problema es que Trump lo hace desde el poder, con decenas de millones de votantes, mientras que Vox quiere ver crecer sus votos e influencias, que dependen en gran medida en poner en apuros al Partido Popular. Este se ve pillado en medio de tener que rechazar estos postulados por presentarse como "de centro" y rechazar los postulados extremistas de Vox o el terrible futuro de verse necesitado de sus votos para poder gobernar.

Lo dicho oficialmente y lo dicho fuera de cámara difieren y exige explicación convincente, especialmente si los postulados de Vox aumentan en radicalidad, algo planificado para meter presión y arrancar votos en un panorama cada vez más atractivo para la extrema derecha del corte de Vox.

La lista de personas y los tipos que deben ser expulsados de España, según Vox, depende de sus propias rectificaciones, de la voluntad de protagonismo y de las expectativas electorales. No hace mucho en España, los partidos daban un giro hacia el centro para asegurarse más apoyo electoral. Hoy las cosas no están ya tan claras y algunos apuestan por lo contrario, por la radicalidad.

En RTVE.es se recogen las divergencias en Vox sobre la estrategia, en este caso, sobre a quién expulsar y los "motivos" para hacerlo:

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha negado que su intención sea deportar a ocho millones de inmigrantes, incluidos sus hijos, y ha subrayado que su partido no ha dicho el número de los que deberían ser expulsados: "Simplemente porque no lo sabemos".

Abascal ha hecho estas afirmaciones en un mensaje en la red social X en respuesta a las "mentiras" que, según el líder de Vox, se han publicado sobre la política migratoria del partido tras una rueda de prensa de su portavoz de Asuntos de Interior, Samuel Vázquez, y la diputada Rocío de Meer este lunes en la sede del partido.

Vázquez apuntó a las repatriaciones "masivas" y la "remigración" como la solución "menos mala" al aumento de la inmigración y De Meer se refirió a ocho millones de personas, ("más de siete millones, porque tenemos que tener en cuenta a la segunda generación"), que han llegado en un muy corto periodo de tiempo y de diferentes orígenes.*


Se extraña Abascal de que se sume la lógica a lo que sus portavoces han dicho en la sede del partido. Las aclaraciones van en el sentido de proteger a Vox (y a él mismo) de la avalancha de críticas que le han llovido y de una demostración racista y xenófoba sin paliativos.

Abascal no es Trump, pero quiere serlo. Es una cuestión de cantidades de votos, como decíamos. Trump está en el poder y ellos no. La retórica anti inmigración de unos y otros se basa en elementos "emocionales", en presuntos "valores" y "peligros" que nos acechan. Pero cuando eso se expresa directamente, como han hecho, la cosa cambia y quedan al descubierto su profunda vena autoritaria.

Cuando Abascal ha querido "arreglar" las afirmaciones rotundas de sus acólitos, no ha arreglado nada y sí lo ha vuelto más turbio:

Abascal ha señalado que Vox pretende expulsar a todos los que hayan venido" a delinquir" o "vivir del esfuerzo de los demás", pretendan imponer una religión "extraña", "maltraten o menosprecien a las mujeres" y todos los menores mirantes no acompañados, porque "tienen que estar con sus padres".

"No sabemos cuántos son. Cuando lleguemos al Gobierno lo sabremos. Y se irán todos", ha subrayado el líder de Vox, convencido de que los primeros en celebrarlo, junto a los españoles, serán los inmigrantes legales que cumplen las normas y respetan al país que les acoge.*


Las explicaciones de Abascal van más allá del ridículo: es una especie de desmentido ratificante, pero otra cuestión es que le funcionen como le funcionan a Trump las suyas diciendo que todo lo que el llega de fuera es crimen organizado, enviado expresamente para hundir a los Estados Unidos, a los que todo el planeta envidia.

Las tesis de la ultraderecha son simples y simplistas: somos tan buenos que todos quieren venir por envidia. En qué consistan esas "bondades" variará según los momentos y lo que se necesite en cada uno de ellos.



Es sorprendente que en países avanzados (presuntamente avanzados, hay que añadir) estos argumento simples y emocionales puedan funcionar de la forma en la que lo hacen. Unas veces se dirigen contra la inmigración extracomunitaria, pero también en algunos países el "exceso de identidad" se dirige contra la Unión Europea como esa otra forma de "intervención" y de pérdida de nacionalidad. En España, donde afortunadamente el europeísmo se sostiene con firmeza (quizá debido a nuestros aislamientos de décadas), los "enemigos" vienen de otras fronteras y es hacia ellos que se dirigen los ataques y discursos, sin duda, xenófobos y racistas. Los argumentos "defensivos" solo funcionan si se define a un enemigo, una amenaza:

"¡Mentira! Yo no he dicho que había que expulsar 8 millones. Hay que expulsar los que haga falta para que ni una sola familia española más tenga que llorar el no haberlo hecho", ha asegurado también la propia De Meer en otro mensaje en X.*

La explicación es reveladora porque ya no se trata de amenazas a elementos abstractos, como la "economía" ni individuales, sino algo intermedio y emocional, la "familia española", que pasa a ser la amenazada. ¿Qué significa que la "familia española" vaya a "llorar"? Pues vaya usted a saber, porque aquí se trata de jugar con los miedos y fobias de cada uno. Ya se les ocurrirá algo a cada uno de sus atemorizados votantes.

La explicación más divertida para tratar de arreglar el desaguisado causado por los declaraciones iniciales son las del  portavoz José Antonio Fúster: ""No odiamos a nadie, lo que tenemos es un amor inmenso hacia los españoles. Tenemos que poder elegir quién vive con nosotros", ha explicado."* Es un ejemplo de convertir el odio en amor, que siempre es más fácil de vender.

No hace mucho escribíamos aquí que no se debía abandonar el verdadero patriotismo en manos de estos que se autoproclaman "patriotas", los únicos patriotas posibles. Todos los que no aceptan sus ideas y formas son anti patriotas, enemigos de la patria. Para Trump son "anti americanos" los que no le siguen la corriente.

El Partido Popular, si desea volver al centro de forma creíble, tiene que desmarcarse y condenar este tipo de planteamientos. Ya se han producido fisuras al plantear qué es preferible si pactar con Vox o la repetición electoral. A Díaz Ayuso casi le da un infarto al escuchar la segunda posibilidad. ¡Con lo que cuesta llegar al poder!

Hace pocos días, en Murcia, donde está Vox en el gobierno, han hecho cambiar unos fondos para la construcción de casas de acogida para menores inmigrantes no acompañados. La respuesta del propio PP ha sido, literalmente, "¡rectificar es de sabios!". Permítanme que lo dude.

¡Y no me quieran tanto, por favor! 


* "Vox aclara que quiere deportar a los migrantes "ilegales", los que delincan o "pretendan imponer una religión extraña"" RTVE.es  8/07/2025  https://www.rtve.es/noticias/20250708/abascal-niega-quiera-deportar-a-ocho-millones-inmigrantes-no-sabemos-cuantos-son/16655913.shtml

jueves, 27 de marzo de 2025

La política pirotécnica española

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras desde Europa se nos recomiendan "kits" de supervivencia para guerras, desastres climáticos, volcanes y terremotos, y el mundo avanza hacia un colapso económico con un loco en la Casa Blanca y otro en el Kremlin, ¿aquí seguimos con lo nuestro?

Lo "nuestro", todo hay que decirlo, son discusiones impresentables, declaraciones de Mazón sobre "lo que hay que tener", casos de esposas y hermanos, ausencia de presupuestos, polémicas futboleras, correos de fiscales, extorsiones de fugados... y un sinfín de naderías cuyo efecto conjunto es el de una mascletá.

No, no hay nada que pare este declive, esta decadencia global de la política española, esta incapacidad crónica para enfrentarse a una realidad que la supera. Da igual lo que ocurra fuera; nosotros seguimos nuestro rumbo pirotécnico hacia la nada.

El discurso reivindicativo de Mazón proponiéndose como el modelo de actuación y reclamando a los demás ese "lo que hay que tener" con el perfecto énfasis del que lo ha ensayado horas frente al espejo, levantado de ceja incluido (los asesores de imagen se gana el sueldo) muestra ese tránsito del que es llamado "asesino" en plena calle y se esconde en la tribuna tras las falleras, al "killer" amenazante, al duelo al amanecer en OK Corral.


Todo este barullo entre La Moncloa y los populares repartidos por nuestra sufrida superficie se ha resuelto de la peor manera posible: los pactos de los populares con Vox para poder gobernar con su "apoyo". ¡A grandes males, peores remedios! Una vez que se supera el tabú, los distintos gobiernos se lanzan a repetirlos. Mientras Europa cerca a la ultraderecha tratando de crear un cinturón de seguridad, en España les ponemos despacho y les damos la oportunidad de decidir.

Las dos condiciones de Vox son claras en muchos sentidos. Por un lado está el tema recurrente de la inmigración, que le permite ampliar sus discursos racista y xenófobos que tan buenos resultados le está dando, incluidos los Estados Unidos de Trump; pero por el otro se ataca (también con Trump como modelo) al "ecologismo", que se considera un freno radical a los intereses industriales por las limitaciones y cuidados que se exigen.

Todo lo que el trumpista Vox exige frenar y combatir es considerado "radical" y eso va del ecologismo a las políticas de igualdad de género, pasando por el tema central de la inmigración.

¿Sabe el Partido Popular dónde se ha metido? Critica a Sánchez depender del chantaje de Puigdemont... ¿y se entrega al chantaje de Vox?


Cuando crece la necesidad de alejarse de las políticas chantajistas, agresivas de Trump, ¿se lanzan en brazos de aquellos de los que Trump asegura que están haciendo un "buen trabajo"? Vox es el trumpismo en España. A Abascal le gusta que le pasen la mano por la espalda en las visitas a la Casa Blanca. Ahora se la van a pasar por las Autonomías españolas a cuyo gobierno se incorporen o controlen con sus votos.

¿No se acuerdan de las censuras en bibliotecas, de los recortes en sectores claves para ellos en ayuntamientos y Autonomías?

La inutilidad de las autoridades valencianas durante la danas es grave y muestra su defecto básico, su incapacidad para tomar decisiones que lesionen los intereses económicos de la zona. El resultado catastrófico está a la vista. Pero la alianza con Vox muestra algo más, otro tipo de incapacidades y de cegueras políticas. No sé si la cabeza de Mazón vale tanto como el precio que van a tener que pagar.

La fragmentación de la política española, que muchos saludaron como el "fin del bipartidismo", la hace débil, caprichosa y calculadora, la condena a estar el día contando los apoyos disponibles para cualquier cosa que tenga que aprobar. Eso quiebra el principio democrático al dar más poder al más pequeño, que puede decidir el destino de todos con solo un voto si este es el que falta para aprobar algo.

Produce también unos políticos que respetan poco la llamada "voluntad popular" que es suplantada por quienes saben que van a sacar un buen provecho de la debilidad de los otros. Todo se vuelve presente calculado, circunstancial.

Que el trumpismo tenga a Vox en España como su mejor aliado es algo que el PP no puede dejar de lado y que sentirá pronto. Esto le pasará factura y lo pagaremos entre todos.

¡Vaya panorama!