Mostrando entradas con la etiqueta Mohamed Anwar El-Sadat. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mohamed Anwar El-Sadat. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de febrero de 2018

El quinto consejo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En enero de 2016, el periodista y eventual cineasta Mohamed Abdel Kareem publicó en Daily News Egypt (antes de que fuera "amansado" por sus nuevos compradores) un artículo con el título "4 tips to keep your TV programme running in Egypt". Con ironía, centrándose en casos ocurridos en los medios egipcios, donde todo es posible, daba cuatro consejos: 1) que nada te importe (Do not care); 2) corta la emisión (Cut broadcasting); 3) di lo que te dé la gana (Say whatever you want to say); y 4) recurre a las amenazas (Resort to threats). Los cuatro consejos siguen siendo válidos siempre y cuando no critiques al régimen, que sería la condición necesaria para que los otros cuatro se pusieran en marcha.
Los medios siguen siendo una pieza esencial en el panorama político y social egipcio. No hay magnate que no ponga en marcha uno o se compre algunos para satisfacción propia y para la adulación del poder. ¿Qué mejor gesto que crear un medio para reafirmar públicamente la adhesión incondicional y denigrar a los enemigos? Entonces se cumplen los cuatro principios que Mohamed Abdel Kareem da para los programas de televisión y que son extensivos a otros medios.


Refiriéndose al primero de ellos, el que nada te importe, señalaba: "Do not care about anything; do not care about ethics, norms, or professionalism." Usaba para ilustrar este principio a la presentadora Reham Saeed, a la que llamamos la "presentadora patriótica" por su gusto por envolverse en la bandera nacional, ser una fan incondicional del régimen y haber arrojado comida desde un camión a refugiados sirios para grabarlos y que el pueblo egipcio se diera cuenta de la suerte de tener un firme defensor en el presidente Abdel Fatah al-Sisi, cuyas acciones habrían evitado estar igual que los sirios.
Sin embargo, el hecho por el que Kareem la recuerda es por otro incidente tratado también aquí: la invitación a su programa a una mujer que había sido acosada públicamente y abofeteada (las cámaras del centro comercial lo registraron) al resistirse al agresor. Reham Saeed se cebó en ella en pantalla acusándola mientras le registraban el teléfono móvil dejado en el camerino en busca de fotos que fueron sacadas durante el programa. Reham Saeed es, en efecto, uno de los niveles más bajos de profesionalidad localizables en Egipto entre las figuras mediáticas y sufrió el repudio de prácticamente todo el mundo. Pero el éxito tiene sus sacrificios.


Los otros tres consejos de Kareem tienen también nombres ilustres. "Cortar la emisión" es lo que hizo el productor Wael El-Ebrashi durante una entrevista con el ex candidato nasserista a la presidencia Hamdeen Sabahy. Es más "elegante" cortar la electricidad que cortar al que habla directamente. Como ejemplo de "di lo que te dé la gana" se nos propone a otro viejo conocido, el presentador Ahmed Moussa, que quiso hacer pasar unas imágenes de un video juego de combates aéreos por unos ataques de bombarderos rusos contra el Estado Islámico.
Finalmente, el consejo de las "amenazas" lo encarna Tawfiq Okasha, otro conocido, del que se explica: «He threatened Syrians residing in Egypt that Egyptians will destroy their houses, he threatened the Ministry of Interior with a scandal , and he threatened the owner of a competing channel that he and his team will hold a sit-in in front of their office.» Okasha ha tenido su asiento parlamentario y se destacó por negarse a jurar una constitución que consideraba positivamente la revolución del 25 de enero de 2011, fecha nefasta para él y contra la que ha trabajado estos años difamando y amenazando a todas las figuras que la apoyaron. Para él, no era más que una conspiración de judíos, islamistas y norteamericanos. Pero fue precisamente una entrevista en su casa, una invitación a cenar al embajador, lo que le hizo caer en desgracia. Algunos medios le llaman  el "Dr" Twafiq Okasha por el escándalo de su falsificación del título de doctor, que lucía ostentosamente. Demasiado protagonismo, mucha vanidad.


Cuando crees que se ha llegado a tocar fondo —y los cuatro consejos de Kareem parecían difíciles de superar— siempre hay algo que supera el récord aunque sea por unas milésimas. Lo ha hecho la presentadora patriótica, Reham Saeed, tal como nos cuentan, con el titular "Controversial TV presenter Reham Saeed imprisoned for 4 days", en Daily News Egypt:

East Cairo Prosecution Office, headed by Ibrahim Saleh, ordered the imprisonment of television presenter Reham Saeed, and other crew members of her show for four days pending investigations, for allegedly inciting the kidnapping of children in the process of preparing an episode of Saeed’s show.
The editor-in-chief, cameraman, and the producer of the television programme “Sabaya Al-Khair” have also been imprisoned along with Saeed for being involved in the case.
Saeed, who hosts Sabaya Al-Khair—aired on privately-owned Al-Nahar channel—wanted to present an episode about the abduction of children, so she and her crew agreed with a mediator to convince kidnappers to abduct two children in exchange for money, claiming that they would be sold to a family in an Arab country.
The TV presenter and her team are facing charges of human trafficking, involvement in kidnapping and selling two children, as well as broadcasting false news that disturbs social peace.
Security forces arrested the crew while closing the deal. The prosecution had previously ordered the detention of the programme producer and photographer for 15 days in relation to the case.
The TV presenter’s aim was to record the incident to air it on her show and discuss cases of child abduction. However, she was accused of following unethical means to tackle the issue, amid a lack of a legal permission to act in such manner.
During the investigation, Saeed denied any connection to the agreement, and said that she was not informed about the process but only knew of the topic, adding that her job is only to present an episode after discussing it with programme’s the editor. She also stressed that she had assisted Egyptian children through her show.  On the other hand, the producer of the show said that Saeed is both the presenter and editor of the show.
In late January, the family of the two children involved in the agreement reported their disappearance.
According to investigations, the producer agreed with the editor and the presenter to participate in the kidnapping to prove the existence of child abductions in Egypt.**


Como vemos, la presentadora y su equipo están abonados al primer consejo, "haz lo que te dé la gana". Secuestrar niños para demostrar que existe el secuestro de niños puede parecer de una simpleza monstruosa, pero es que es esa la clave del asunto, su obviedad por encima de cualquier principio.
Como en los demás campos, si eliminas a los críticos, a los buenos profesionales, te queda... ¡Reham Saeed! Te quedan los falsos, los inmorales, los que pisotean todos los principios para conseguir lo que quieren. Todo por una audiencia.
Pero Reham Saeed es algo más. Es un producto de una sociedad que le es adicta. Todos los casos contados por Mohamed Abdel Kareem son reales y reflejan lo que él expresa con ironía: el triunfo sobre las audiencias. Para triunfar hay que ser un inmoral, un bravucón intimidante y practicar la intolerancia. Eso es lo que se aplaude, lo que te lleva al éxito de público.
En los medios se refleja el "estado egipcio", por algo los usa para la difamación de los opositores y el mantenimiento de una falsa imagen patriótica, como Reham Saeed envuelta en su bandera nacional.
Lo hemos dicho muchas veces: en Egipto se ve lo mejor y lo peor de los medios. Quedan todavía periodistas que son capaces de arriesgarse a decir lo que ven y lo que piensan. Pero son cada vez menos. Se van o los echan cuando lo que dicen molesta al poder. Hemos visto el canto del presidente del parlamento egipcio estos días culpando a la "libertad de expresión" y a la "democracia" de ser los causantes del caos en Egipto. No lo ha dicho un aspirante a político, sino una de las máximas autoridades del país, todo un presidente del parlamento. Pero el parlamento es también otro espejo del régimen.


Los medios son comprados por los magnates para situarse en buenas posiciones dentro del régimen. Se compra el apoyo a al-Sisi y se le asegura fidelidad mediática. Medios críticos han sido comprados y han despedido a sus presentadores pasadas algunas horas. No se quieren críticas, solo sumisión. La preocupación por los medios es grande porque estos son los que establecen la imagen  exterior.
Hace apenas unos días, los miembros de la oposición democrática, tras pedir la abstención en la farsa electoral, demandaban sitio en los medios:

Head of Egypt’s Reform and Development Party Mohammed Anwar al-Sadat called on television hosts and owners of satellite TV channels to receive members of Egypt’s political opposition – which incorporates politicians, writers, and intellectuals – to express their opinions on the policies of the ruling regime.
Sadat rejected the oppression of opposition voices within Egypt and its media in a statement released on Thursday, as he clarified that foreign-based TV channels like Qatari-owned Al-Jazeera have become the only platform for the free expression of opinion.
“We must realize that whenever the state shuts down [media] outlets against those voices, they [the voices] will unwillingly appear or make phone calls on channels such Al-Jazeera and other TV channels, and release statements to foreign news websites,” Sadat said.
Sadat said that the state must at least allow for the freedom of opinion through different media outlets as a means for the political opposition to express their opinions in a patriotic manner which maintains public interest, and to leave the audience to form their views.
Sadat went on to ask, “Has the time not yet come to know what urges anti-Muslim Brotherhood politicians and intellectuals to resort to the MB-media platforms and outlets?”***


 Pero ¿quién se va a arriesgar a dar voz a la oposición en un régimen como el egipcio, que va cerrando puertas a todos los críticos, que no admite la más mínima discrepancia? La detención de Abdel Moniem Aboul-Fotouh se ha producido tras una entrevista en Londres en el canal de televisión qatari Al-Jazeera. Las noticias de ayer nos dan cuenta de su inclusión en la lista de "terroristas". Como se ha declarado a Qatar un estado que apoya al terrorismo, la entrevista se considera un acto contra Egipto:

South Cairo Criminal Court ruled on Tuesday to place head of the Strong Egypt Party Abdel Moniem Aboul-Fotouh, along with 15 others, on a terrorism list, state news agency MENA reported.
The opposition figure was arrested on Wednesday night on charges of being affiliated with Egypt’s outlawed Muslim Brotherhood (MB) group.
The arrest came shortly after a statement submitted on February 12 by lawyer Samir Sabry to the Public Prosecution against Aboul-Fotouh, who allegedly voiced harsh criticism against the current regime during an interview with the Qatari-owned Al-Jazeera TV channel. Sabry accused Aboul-Fotouh of intending to disseminate false news and severely censuring Egyptian President Abdel Fattah al-Sisi.****


Una vez considerado "terrorista", su partido pasa a ser una organización dirigida por un terrorista, por lo que otra parte de la prensa se pregunta ya sobre su disolución. Khaled Ali fue atendido por el diario El Mundo, pero no tenía el valor simbólico que la cadena qatarí, de la que Egipto pidió el cierre inmediato, algo que evidentemente no se produjo. Pero la petición revela mucho sobre lo que importa al régimen. Por eso falla una y otra vez, agravando cada vez más la percepción internacional, justo el efecto contrario al deseado: cuanto más intente silenciar a medios y opositores, más atención mediática y política atraerá.
La oposición reclama espacio en los medios, pero los medios no están abiertos a todos, sino que se limitan a repetir las consignas del poder. Reflejan el aumento de descubrimientos arqueológicos, las inauguraciones de al-Sisi, lo que ocurrirá en el futuro —si Dios quiere—, la eficacia militar y la maldad de todos los demás. Los que quieren ejercer la crítica miden sus palabras al milímetro o importan las noticias de agencias tratando de mostrar un cierto distanciamiento preventivo.
La historia de Reham Saeed, secuestrando niños para poder meter en el cuerpo más miedo a los egipcios del que ya tienen, tiene algo de fábula ejemplar. Habrá que esperar a que la incombustible y patriótica vuelva a atacar (seguro que lo hará).
El quinto consejo sigue funcionando. Alejando al buen periodismo, impidiéndole ejercer su labor crítica, impidiendo el acceso a los medios a la oposición democrática, lo que quedan son los Saeed, los Okasha y demás aduladores del poder, perros de presa mediáticos que se lanzan contra los opositores o buscan la notoriedad y el éxito por encima de cualquier principio. Si se silencia a todos, solo quedan estas voces.



* "4 tips to keep your TV programme running in Egypt" Daily News Egypt
12/01/2016 https://dailynewsegypt.com/2016/01/12/4-tips-to-keep-your-tv-programme-running-in-egypt/
** "Controversial TV presenter Reham Saeed imprisoned for 4 days" Daily News Egypt 20/02/2018  https://dailynewsegypt.com/2018/02/20/controversial-tv-presenter-reham-saeed-imprisoned-4-days/
*** "Sadat calls on Egyptian media platforms to give voice to political opposition" Egypt Independent 16/02/2018  http://www.egyptindependent.com/sadat-calls-on-egyptian-media-platforms-to-give-voice-to-political-opposition/
**** "Opposition figure Abdel Moniem Aboul-Fotouh placed on terrorism list" Egypt Independent 20/02/2018 http://www.egyptindependent.com/opposition-figure-abdel-moniem-aboul-fotouh-placed-on-terrorism-list/


martes, 16 de enero de 2018

Las reglas del juego

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia sobre las elecciones egipcias que nos llegaba ayer era la "retirada" de Mohamed Anwar El-Sadat. Dentro de sus grandes peculiaridades, las elecciones tienen esta extraña fase en la que algunos anuncian su pretensión de ser candidatos, algo que solo es oficial cuando han conseguido salvar los obstáculos que el sistema pone en cuanto a la recolección de 20 avales de miembros del parlamento o 25.000 firmas de electores, con un mínimo de 1.000 por cada provincia.
Cuando se tiene la mirada acostumbrada a los partidos políticos convencionales, la retirada de unas elecciones es un asunto muy grave si es el partido quien lo hace o por una cuestión personal —siempre respetable por privada— si es un candidato, que será sustituido por otro para concurrir a las elecciones. Sin embargo, la mentalidad política no funciona de la misma manera en la medida en que, salvo alguna excepción histórica cuya influencia hoy es testimonial, los partidos son "movimientos" que se construyen alrededor de las personas. Hay actualmente 19 partidos en el parlamento egipcio, de los cuales 12 tienen menos de 6 diputados y el que más 65 escaños. Y hay 351 miembros "independientes". La ley electoral estaba ya diseñada para que los partidos perdieran protagonismo frente a un modelo insólito que crea un parlamento atomizado al que solo le une su apoyo al poder.
El ejemplo claro lo tenemos hoy en las estructuras de apoyo creadas por el presidente al-Sisi para que respalden su política. Primero se eligió un presidente y después se realizaron las elecciones generales —en contra de lo que harían en casi todas partes con un sistema parlamentario—, para lo que se crearon "movimientos" electorales para garantizar (desde el poder) que su voluntad se cumple. Eso implica una cámara de diputados absolutamente sumisa al poder, que legisla para el poder mismo y no tanto para el pueblo. Saben que sus escaños se los deben al presidente y al aparato que le apoya.


Los islamistas decían que para qué hacía falta constitución si ya tenían el Corán y los que llevaron a al-Sisi al poder se preguntaban para qué querían un parlamento si tenían al mejor presidente del mundo, anunciado además en un sueño. Con esta mentalidad caudillista es difícil que se pueda desarrollar un sistema democrático real, ya que tiende al autoritarismo y a legislar para favorecer al que está en el poder, como de hecho ocurre.
La retirada antes casi de empezar de Mohamed Anwar El-Sadat viene tanto del convencimiento de que luchar servirá de poco como de aceptación en el fondo de este sistema. Tienen la convicción de que es imposible alcanzar el poder, al que nunca se llega por medios democráticos. La excepción, obviamente, es Mohamed Morsi. Y esta confirma la regla. Se accede al poder mediante la fuerza y una vez allí es cuando se organizan las elecciones para ganarlas. La sisimanía se produce cuando al-Sisi ya controla todos los resortes que le asegurarán ser elegido presidente. Cuando ya lo es, se crean los grupos que garantizan un cómodo gobierno sin oposición parlamentaria.


Mada Masr publica un esclarecedor artículo con el título "Who in Parliament hasn’t endorsed Sisi?", en el que se señala: «The day after the National Elections Authority announced the timeline for Egypt’s upcoming presidential elections earlier this month, 516 members of Parliament signed endorsements for President Abdel Fattah al-Sisi to run for a second term, leaving only 79 MPs that didn’t.»*
Pasa después a explicarnos quiénes son algunos de esos diputados que no le han firmado el aval al presidente: los 16 miembros de la "Alianza 25-30", que se manifiesta en favor de una posible candidatura del abogado Khaled Ali; los 4 miembros del partido de Ahmed Shafiq; y los 9 salafistas. No se da cuenta en el texto de los demás.
El caso de la Alianza 25-30, que no llega a tener los 20 diputados para avalar la candidatura de Khaled Ali, significa que tendrán que acceder por las 25.000 firmas. Ya hay quejas de las dificultades que implica salir a la calle, con denuncias de detenciones de activistas que buscaban los votos o notarios que no reconocen las firmas.
Con todo, el caso más interesante es el de los miembros del partido de Shafiq:

Mohamed Badrawy, head of the parliamentary block of the Egyptian National Movement Party, led by former Prime Minister Ahmed Shafiq, said that the party would have considered endorsing former Military Chief of Staff Sami Anan. However, Anan never officially announced his bid for the presidency. Badrawy said that the other three members of the block have signed endorsements for Sisi and that he plans to do the same, because the current president is the “most rational” of the current options.
Badrawy said that his choice is not based on satisfaction with Sisi’s performance in his first term, but rather a lack of alternatives. “The competition is coming down to Sisi and Khaled Ali, and since we belong to the state’s camp and Shafiq is not running, we will choose Sisi, because Ali’s experience and history do not make him favorable.”
Shafiq withdrew from the race earlier this month, after announcing his intention to run in late November.*


La idea esbozada del "campo del Estado" (we belong to the state’s camp) deja claro lo que señalábamos antes, esa diferencia "pueblo/estado", en donde esa parte última es la estructura alimenticia de muchos. ¿Es Khaled Ali un enemigo del "estado" al que no se puede respaldar? Lo que no pertenece es a la "maquinaria estatal", tomada desde hace décadas por militares, jueces, etc. que la consideran una propiedad, considerando enemigos a todos los que intentan desalojarlos de allí. Se ve así la verdadera naturaleza de eso que llaman "estado profundo", que no lo es tanto, pues es perfectamente perceptible como "normalidad", es decir, la forma de vida y supervivencia con la que los egipcios llevan viviendo desde los años 50.
Las explicaciones dadas por el representante del partido que hasta hace unos días iba a disputar el poder presidencial a al-Sisi pronto se han adaptado a la "normalidad". Lo importante para ellos es poder seguir como estaban, con la pequeña o grande cuota de poder que se traduce a su vida personal. Mientras no hagan mucho ruido, el poder les agradece su presencia testimonial pues son necesarios para el simulacro parlamentario de una oposición.
En la información sobre la retirada de Mohamed Anwar El-Sadat, Egypt Independent señala:

Sadat said that the slogan of his campaign “people’s rule, tomorrow’s hope” means that the people rule through civil institutions which are the outcome of real elections, so that the people have a say.
He added that he and his supporters felt that “the people were not a partner in any of the projects that were put forward in the last period, and the people did not participate in determining [the country’s] priorities.” He addeded that “the people must play a part through real and independent institutions,” pointing out that it was not available in the media for anyone who have different opinions to share or give their views.**


El eslogan de su campaña, "el gobierno del pueblo, la esperanza del mañana", es acertado a la vista de la situación. Es difícil que ese gobierno del pueblo se produzca cuando todo el sistema construido durante décadas trabaja en su propio beneficio. Cuando el impresentable ex ministro de Justicia al-Zind dijo que "solo lo hijos de los jueces deberían llegar a ser jueces", estaba expresando ese sentido de propiedad del Estado, ese clasismo que lleva a contemplar al pueblo como una carga que los privilegiados tutelan y controlan. Ese pueblo estalla y se rebela en ocasiones, pero nada que la fuerza bruta y unas dosis de caudillismo no pueda solucionar. Cuando Mubarak se "gastó", se le sustituyó por otro que permitiera la ilusión de que algo cambiaría. Apenas lo ha hecho.


Estas son las palabras mediante las que Mohamed Anwar El-Sadat explica su decisión de no presentarse a las elecciones:

Head of Egypt’s Reform and Development Party Mohamed Anwar al-Sadat said that he is retracting his bid to run in the upcoming presidential elections scheduled for March.
“This came after the opinion of the campaign, we decided not to participate in the elections, or continue in the electoral process. However we call on people to actively participate in the electoral process,” Sadat said during a press conference held at the party headquarters on Monday.
“We asked for things and did not find them, so we will not fight a losing battle. We addressed the House of Representatives to use our constitutional right to obtain the signatures of deputies from within the council, and the council did not respond, and as I was an MP I have connections with many deputies, but I preferred to meet them inside the council to get their support, as a right stipulated by the constitution, and as we saw a festival of signatures of support for the President by the MPs,” Sadat said.
He went on to say that “We saw in previous elections the wait until the last minute to know the outcome of the election, and this is prevailing around the world, and this is what we want, and not to approve the determination of the elections before its start.”
“I was astounded a few days ago by a book distributed as a free gift […] which is an attack on me and written by a fugitive who is wanted and sentenced to two years in prison. The question is: who finances such a book?,” he wondered.**

Esta y otras muchas preguntas pueblan las elecciones egipcias. Pero esta, como tantas otras, permanecerá sin responder.
La cuestión dura, como señala, es el ánimo necesario para competir en una carrera a sabiendas que el ganador está ya designado y que se te pida que corras para hacer bulto. No hay más política que la que mantiene al poder. Ir más allá implica saber a lo que te arriesgas.
La consideración de que el poder es el Estado y los enemigos del poder son enemigos del estado explica muchas de las perversiones de la política egipcia. Es la negación del otro. Todo aquel que no apoye al poder, que lo critique, es un enemigo del Estado. Esto convierte al opositor democrático en un "enemigo del estado" y al poder en algo que nunca se debe perder porque implica el desmantelamiento de la ocupación por años de la administración y las instituciones. En esta mentalidad no existe ni la igualdad ni el diálogo. El poder siempre será el poder.
En año electoral, bien está que los egipcios conozcan a su presidente con un biopic. También forma parte de las reglas del juego.


* Rana Mamdouh "Who in Parliament hasn’t endorsed Sisi?" Mada Masr 15/01/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/01/15/feature/politics/who-in-parliament-hasnt-endorsed-sisi/

** "MP Anwar al-Sadat backtracks on presidential bid" Egypt Independent 15/01/2018 http://www.egyptindependent.com/mp-anwar-al-sadat-backtracks-on-presidential-bid/




viernes, 12 de enero de 2018

El editorial o ¡a quién le importa Shafiq!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País publica un duro editorial sobre Egipto con el titular "Al Sisi quiere la reelección". Es un editorial de tres párrafos que no tengo claro que ilustre a los lectores demasiado bien sobre la situación de la que pretende informar, quedándose excesivamente corto y realizando un flaco servicio a los que resisten intentando presentar alguna candidatura que al menos dé aliento a los egipcios que piensan en términos democráticos reales.
Este es el texto íntegro del editorial:

El mariscal Abdelfatá al Sisi ha convocado elecciones presidenciales en Egipto para los próximos 26, 27 y 28 de marzo. Al Sisi, que llegó al poder tras perpetrar un golpe de Estado en julio de 2013, se presenta a su segunda —y en teoría última— elección tras vencer en los comicios de 2014 en un proceso plagado de irregularidades. Las elecciones que se van a celebrar ahora no tienen el más mínimo viso de igualdad de condiciones para los contendientes.
Para allanar aún más el camino a Al Sisi, el ex primer ministro Ahmed Shafiq anunció el domingo su decisión de no concurrir a la contienda. Shafiq era considerado un candidato si no con posibilidades de victoria —algo completamente descartado por el entramado electoral organizado por el Gobierno— sí al menos con un importante tirón popular que permitiría calentar la campaña hasta el último momento y, eventualmente, servir de argumento para protestas tras el recuento. A principios de diciembre, cuando Shafiq anunció su candidatura, fue objeto de una abrupta deportación desde Emiratos Árabes Unidos y estuvo 24 horas desaparecido tras su llegada a El Cairo mientras la prensa oficialista le acusaba de vínculos con los Hermanos Musulmanes. Finalmente el candidato reapareció, pero se ha mantenido en liza apenas un mes.
En cualquier caso, Shafiq ya no será un problema y Al Sisi —que ha renovado por tres meses el estado de emergencia en el país— acudirá a las urnas sin rivales de relevancia. Además, ha decretado que los colegios electorales permanezcan abiertos durante tres días. El exmilitar necesita perentoriamente un mínimo respaldo electoral para esgrimirlo y legitimar su mandato. En 2014, ampliando sobre la marcha el periodo de votación, apenas logró superar el 40% de participación. Un buen indicativo de la verdadera opinión sobre las elecciones que convoca el mariscal golpista.*


Junto al texto se incluye la relación de los editoriales anteriores: "Cartas marcadas en Egipto" (26/10/2015), "Un Egipto más autoritario" (22/08/2015), "Intimidación inaceptable" (05/07/2015) y "Una condena aberrante" (21/05/2015). Como se puede observar inmediatamente es la concentración en las fechas, en 2015, periodo en el que se apunta el interés del diario sobre Egipto. En el orden expuesto, el primero cuestiona la legitimidad del régimen de Al-Sisi; el segundo sigue en la misma línea centrándose en la aprobación de la ley antiterrorista con el efecto de un aumento del 60% de la actividad terrorista además de acusar que se usa contra la oposición democrática; el tercero se centra en la intimidación y salida de Egipto del corresponsal de El país, Ricard González, denunciando la situación de la libertad de expresión e información; y el más remoto, finalmente, "Una condena aberrante" se refiere a la condena a muerte de Mohamed Morsi, criticando a Morsi por su gobierno de "un año desastroso" pero considerando que no estaba justificado el golpe de estado y mucho menos la posible ejecución de Morsi. Morsi sigue vivo, pero la condena está ahí.
He recuperado los mensajes editoriales sobre Egipto porque en la secuencia se ve el tema central de la legitimidad del presidente al-Sisi, al que se refieren de forma continuada como el "mariscal golpista" ("mariscal golpista devenido presidente", se dice en "Una condena aberrante"**). El término parece casi una cuestión estilística o norma de estilo para identificar a Abdel Fattah al-Sisi ante sus lectores. 


Un editorial es un espacio para las ideas principales que identifican una línea interpretativa de la realidad por parte del medio en el que se publican, por lo constituye una suerte de manifestación oficial.
El editorial se centra en la figura de Ahmed Shafiq y su retirada pero lo hace desde una peculiar interpretación o teoría, si se prefiere. Repito las líneas en las que se describe cuál es el efecto de la eliminación de Shafiq:

Shafiq era considerado un candidato si no con posibilidades de victoria —algo completamente descartado por el entramado electoral organizado por el Gobierno— sí al menos con un importante tirón popular que permitiría calentar la campaña hasta el último momento y, eventualmente, servir de argumento para protestas tras el recuento.*

Hay que rendirse ante la extraña explicación: ¿se trata de un candidato que no tiene posibilidades, pero que gracias a su "tirón popular" permitirá "protestas tras el recuento"? ¿Qué extraño plan es ese? ¡Qué retorcido argumento para atacar un régimen al que se considera no democrático y al que solo se le ven salidas en las protestas post electorales!
La simpleza del editorial, entre el tópico reincidente y la fantasía especulativa, distorsiona el papel de Ahmed Shafiq. Puestos a lamentarse por la retirada o las penalidades por las que se hace pasar a los candidatos a la presidencia egipcia, ¿no tiene más sentido apoyar,  defender o mostrar las agresiones que viven candidatos con trayectorias más limpias que la de Shafiq? Es decir: si todos tienen claro que será al-Sisi quien siga en el poder, apostemos por los que representan un futuro democrático por más que ese futuro no se vea en el horizonte. ¿Qué sentido, más allá de esas protestas hipotéticas por fraude, tiene lamentarse por la retirada de Shafiq del panorama electoral? Al menos él lo ha hecho por su propia voluntad. Pero ¿y los que han sido forzados o se les ha amenazado con cárcel o ya están encarcelados por presentarse, como el coronel Ahmed Qonsowa?

2012
Gran parte del problema egipcio deviene de la presentación de Shafiq a las elecciones que perdió contra Morsi. Ahmed Shafiq fue el último jefe de gabinete de Hosni Mubarak. Era el representan de todo aquello contra lo que los egipcios se habían levantado el 25 de enero de 2011. Su campaña se planteó como anti revolucionaria, como un referéndum sobre los 30 años de Mubarak frente a un futuro oscuro. Mucha gente votó la engañosa campaña de Morsi (gobernar para todos) por no votar a Shafiq, alguien que se presentaba como reválida del régimen de Mubarak.
El País puede llamar a al-Sisi "mariscal golpista devenido presidente", pero no debe presentar a Shafiq como una alternativa deseable en términos morales, ya que en ese campo se debe barajar si se da la elección por perdida dados los tejemanejes constantes que dan forma a las elecciones en Egipto. Decir que "acudirá a las urnas sin rivales de relevancia" es despreciar a las personas que, precisamente por tener muy pocas probabilidades, tienen un mayor mérito moral en algunos casos.
Presentarse en Egipto frente a al-Sisi —le hemos dedicado a esto varios artículos— es una decisión dura para esas personas y sus familias. Habrá algunos que nos gusten más y otros menos, pero hay que reconocer que tienen más valor que el huidizo y oscuro Shafiq, que ha vivido muy bien en Emiratos y que no ha tenido ocasión de decir unas palabras sobre la situación egipcia. Lo del "tirón popular" está por ver en una situación nueva y diferente a las primeras elecciones en las que era el seleccionado por el mando militar. Shafiq no pudo ganar cuando tenía casi todo a favor; menos posibilidades ahora, teniendo todo en contra. Egipto no puede seguir apostando por candidatos que surgen para confirmar un pasado que el presente hace bueno.

2012

Los otros candidatos han experimentado en sus carnes y fama lo que implica presentarse. Ya hemos hablado del militar que se anunció y está en una cárcel, condenado por hacerlo sin permiso y vistiendo el uniforme; llevaba varios años intentando salir del ejército. El abogado y activista Khaled Ali está a la espera de que se decida en un juicio si hizo un gesto obsceno con su dedo; de aceptar los jueces que lo hizo, podría ser anulado como candidato. Khaled Ali encabezó las protestas contra la entrega a Arabia saudí de las islas de Tiran y Sanafir por parte del presidente, que tanta indignación causó. El Mundo entrevistaba hace unos días a Ali, que se despacha a gusto sobre la situación egipcia y el poder anti democrático que ejerce.
Ayer se dirigía Mohamed Anwar El-Sadat, ex diputado opositor y ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos, un puesto demasiado molesto para el régimen; le acabaron defenestrando acusándole de traidor al Parlamento para solicitar las veinte cartas de aval necesarias, según la controvertida ley electoral egipcia (hecha a la medida del poder), para poder concurrir a las elecciones,  con lo que se confirma un candidato más para enfrentarse en la carrera de obstáculos.


En junio de 2017, la publicación OZY entrevistaba a Essam Heggy sobre las futuras elecciones egipcias. Puede que algunos lectores recuerden quién es el entrevistado. Essam Heggy es un importante científico egipcio que trabaja en la NASA que fichó al inicio de su mandato el presidente al-Sisi como asesor de Ciencia tratando de dar una sensación de modernidad a su mandato. Heggy salió huyendo poco después al platearse uno de los escándalos mayores: la presentación por parte de los militares de un dispositivo "milagroso" capaz de curar enfermedades como el SIDA y la hepatitis C. 



El escándalo abrió los ojos al científico Heggy de que el régimen le estaba utilizando para su imagen, pero que allí solo había propaganda y oscurantismo. Regresó a los Estados Unidos, por lo que fue atacado por los medios e incluso se llegó al extremo de borrarlo de los libros de texto, en donde aparecía como una celebridad científica egipcia. Pero Heggy no se quedó cruzado de brazos y planteó la creación de un grupo científico académico de apoyo a cualquier candidato democrático al que se le aportaría programas basados en el conocimiento científico y no en la magia propagandística de los militares, convertido en míticos titanes.
Estas fueron dos preguntas que le formularon y sus respuestas sobre el futuro electoral:

—THE DAY AFTER THE CIVIL DEMOCRATIC PARTY’S ANNOUNCED OPPOSITION PLANS, THE GOVERNMENT ARRESTED KHALED ALI AND BLOCKED AT LEAST 21 WEBSITES FOR “SPREADING LIES AND TERRORISM.” WHAT HAPPENED?
—Essam Heggy: We presented a list of conditions we think are integral to fair elections and our vision of why education, justice and human rights should be the foundation of government. We also discussed our communication with other civil society forces in Egypt, uniting liberal opposition parties to present a single, cohesive challenge to Sisi in next year’s election. Our team of academics broke the silence and fear that has been built around the succession of Sisi, turning what was supposed to be just a formality into a real confrontation between him and civil society — a confrontation the current regime can no longer escape. So they started arresting our activists. But instead of silencing us, they ignited a massive firestorm with the arrest of Khaled Ali, one of three potential presidential candidates [including Hisham Guenena and Massoum Marzouk] we are rallying behind. The next day, liberal news sites were shut down in an egregious crackdown on freedom of speech. Then they launched an effort to persuade the public that elections are a Western luxury Egypt can’t afford. We are less than 10 months away from elections, and there is no government-announced pathway to the vote, which is anticipated by millions of Egyptians as an opportunity to break with five decades of failed authoritarian military regimes, violence and social injustice.
—TWO OF THE CANDIDATES YOU’VE BEEN SUPPORTING, KHALED AND HISHAM, HAVE BEEN ARRESTED BY SECURITY FORCES. DOES THIS DISQUALIFY THEIR CANDIDACIES?
—We are not waiting for Sisi to change his autocratic methods. He inherited them from long years of service as head of Egypt’s military intelligence, during which time he repressed many of the country’s most qualified military personnel to protect Mubarak’s regime from internal disruptions. Today he is cracking down in an identical way on Egypt’s most courageous, honest and decent public figures, who he sees as a threat to his hold on power. We hope our persistence will show Egyptians that peaceful change is possible if everyone participates, and we are calling for the existing government and the opposition to act responsibly and sincerely in these elections. It may be our last chance to save the country from an uncertain future. If legitimate candidates are disqualified, this will be an open call for chaos by the regime.***


Como puede apreciarse, la situación es bastante más compleja que el reduccionismo aplicado en el editorial de El País. Heggy menciona la necesidad de candidatos honestos y democráticos, comprometidos con los derechos humanos, con el progreso, que luchen contra los males internos —la crisis económica, la corrupción...—  para poder afrontar los retos del exterior a los que Egipto se enfrenta.
Essam Heggy presenta tres candidatos posibles con esas características, a los que apoyan. A uno ya se la ha mencionado, el abogado Khaled Ali pendiente de su juicio por el dedo obsceno. A otro de ellos, Hisham Guenena (Geneina), lo conocemos también: es el ex director de la Oficina de la Auditoría del Estado, defenestrado por un informe en que le puso número a lo que costaba la corrupción en el país. Geneina fue acusado de desprestigiar la imagen de Egipto, de atacar a sus instituciones y de expandir mentiras y llevado a juicio. El régimen le atacó con toda la virulencia. Su familia, su hija en concreto, también sufrió las represalias en su trabajo.


El otro nombre dado por Essam Heggy para ser apoyado por su equipo de científicos al servicio de candidatos que lo merezca es el del ex embajador Massoum Marzouk. El último artículo que Marzouk publicó en el estatal Ahram Online precisamente tenía por referencia la corrupción, haciéndose eco de lo ocurrido con quien la denunciaba, en este caso, el ex Auditor General del Estado, Hisham Geneina. En aquel artículo publicado en mayo de 2016, con el titular "Reflections for Egypt from the Book of Judges", Marzouk concluía lo siguiente:

I am certain that if the organisation’s report is handled in a positive way and the will to combat corruption is obvious, this will encourage serious investors to come to Egypt. This certainty comes from experiences and observations of many countries in the world.
What raises surprise and doubt is that methodical media campaign waged for a long time against the Central Auditing Agency, as if it were self-defence from the sector that has the wealth which allows it to control the media space.
Thus, it is a campaign waged from the trenches of corruption which has become cancerous in the state key apparatus and more dangerous than terrorism on the security and stability of the country.
Since this is the case, there will be nobody standing for the rights of the poor for fearing for himself. Then finally, is it appropriate to treat a venerable judge in this humiliating way in the media, even if we agree that he has made mistakes?****


El ataque contra el régimen de Al-Sisi es frontal. Se elimina a quien denuncia la corrupción; solo los corruptos se benefician de ello. La tesis de Marzouk es correcta: lo inversores acudirán cuando Egipto demuestre que se ha eliminado la corrupción y no cuando los corruptos logren silenciar las denuncias que dejen al descubierto sus vergüenzas. Y la idea es correcta porque los hechos le dan la razón. Marzouk señala en el texto que la corrupción se ha convertido en un "cáncer" en el aparato del estado Egipto que es "more dangerous than terrorism on the security and stability of the country". Se explica que este sea el artículo que haya quebrado sus aportaciones en el diario estatal. En este tiempo pasado, además, ha criticado públicamente la tibieza del gobierno egipcio ante la situación de los palestinos (recuérdese el escándalo de hace unos días sobre las presuntas grabaciones de The New York Times dejando caer que la postura frente a Trump por el traslado de la capital a Jerusalén no era más que teatro).


Ayer publicaba el mismo diario estatal una noticia habitual en Egipto pero siempre sorprendente: "Egypt's Court of Cassation orders retrial for former interior minister Habib El-Adly in illicit gains case". Un nuevo caso de repetición de juicios a los corruptos para lavarles la cara. Mientras a unos se les quiere meter en la cárcel por hacer una peineta al sistema a otros, responsable de muertes y corrupción, de haber vaciado las arcas del estado se les repiten los juicios de forma escandalosa. Es especialmente vergonzoso en el caso de El-Adly porque ha estado "perdido" hasta que fue encontrado con el tiempo justo para acudir a la revisión de su condena anterior.
Así nos cuenta el caso Ahram Online:

Egypt's Court of Cassation overturned on Thursday a seven-year prison sentence for former Interior Minister Habib El-Adly on charges of illicit gains, ordering a retrial.
El-Adly and 12 other defendants in the case were convicted by a lower court in April 2017 on charges of illicit gains of EGP 2 billion from the interior ministry in the period between 2000 to 2011.
The Court of Cassation ordered the retrial of all defendants in the case.
El-Adly served as minister of interior under former President Hosni Mubarak from 1997 until Mubarak was ousted in 2011.
Following the April 2017 ruling, El-Adly disappeared until he was arrested in December by security forces.
In May 2017, the former minister lost an initial appeal against the sentence in the case due to failure to appear in person in court.
El-Adly's lawyer Fareed El-Deeb appealed against the criminal court's ruling before the Court of Cassation.
The former minister is set to be released from his detention within hours upon the completion of legal procedures.
The long-serving former minister faced several trials since the ouster President Mubarak in the January 2011 revolution, including for the killing of protesters and the cutting of telecommunications, but he was acquitted in all of the cases except for two.
In 2013, El-Adly was sentenced to three years in prison in the case known in the media as “the conscripts' enslavement case." The Cassation Court upheld that ruling in February 2014.
The current illicit gains trial is the last case pending against El-Adly.*****


El caso de "esclavitud" de los soldados es especialmente sangrante. El ex ministro de Mubarak fue condenado junto algunos jefes militares por usar en beneficio propio a los soldados, que les labraban las tierras propias y de sus familias, además de cualquier menester que hiciera falta. A eso se le suman muchos otros delitos de extrema gravedad. Sorprende, en cambio, la facilidad para condenar a la cárcel a una cantante que ironiza sobre no beber agua del Nilo, una profesora a la que le parece cruel matar millones de corderos, un novelista que provoca taquicardia en los lectores más púdicos, bailarinas que se mueven más de la cuenta y que comen plátanos demasiado lentamente en sus videoclips. La perversión del criterio para considerar la gravedad de los delitos es evidente. Extraña vara de medir la que libera al corrupto y encierra al denunciante.
Esos son los vicios que aquejan al sistema egipcio: una corrupción galopante sumada a un clasismo infinito que hace que el Ejército, los jueces, etc. sean nichos de explotación y favoritismo endogámico en donde se defienden los privilegios y se castiga la osadía de intentar saltar las barreras de décadas. Los soldados, el pueblo llano, eran usados como esclavos al servicio de unos incansables depredadores. Tenía razón el ex embajador: ¿quién defiende a los pobres, millones de personas en un país de 90 millones, si el estado es una institución dedicada el enriquecimiento personal y a defender los privilegios de unos pocos?


Como se puede apreciar, la complejidad de las elecciones en Egipto va más allá de si se presenta Shafiq o no. Nada de lo dicho cambiaría con la llegada al poder de Ahmed Shafiq, un candidato que no reivindicaba la democracia sino al régimen que la había ignorado hasta el momento. Habría que pedir un poco más de densidad a los editoriales de un medio, un poco de carne pegada al hueso del esquematismo que puede llegara a desinformar más que a informar.
Los procedimientos de al-Sisi no son democráticos en absoluto. El silenciamiento por cualquier medio de los opositores es constante. Pero puestos a lamentar la suerte de alguien es mejor lamentar la de los activistas democráticos encerrados por reclamar derechos y libertades. Shafiq ha vivido muy bien en Emiratos y solo se ha complicado la vida cuando ha querido molestar a los de su cuerda.
No es justo ignorar a tantas personas valiosas condenadas al silencio, al exilio, a la cárcel o aparecer muertos en una cuneta. Egipto tiene un complicado futuro que Shafiq no es la persona más adecuada para cambiar. Podemos jugar a hacer extrañas cábalas sobre lo que debería ocurrir, pero esas ideas hay que contrastarlas con la realidad y con el dolor que producen.


La estrategia de al-Sisi no es la libertad, es el miedo. Miedo a los terroristas, reales e imaginarios; miedo a las conspiraciones; miedo a quedarse sin agua del Nilo, la última de las argucias. El que critica es acusado de atacar al estado depositando sobre ellos el fracaso del sistema, con una sociedad dividida, en donde solo una minoría cree en un futuro democrático, y son muchos piden a gritos el exterminio del otro.
Apoyemos a esas minorías que luchan cada día por abrir los ojos de los que prefieren mirar para otro lado. No condenemos al silencio a los que denuncian. Que tengan al menos el beneficio del reconocimiento de formar parte de una lucha pacífica, de ideas, de resistencia a un régimen que busca una sola voz. Shafiq es una anécdota y no la más ilustrativa.
La situación de Egipto requiere más profundidad en el análisis para que los lectores puedan tener una imagen más clara de lo que ocurre, comprender mejor el drama egipcio,  quiénes son los personajes y cuál es su alcance.


* Editorial "Al Sisi quiere la reelección" El País 11/01/2018 https://elpais.com/elpais/2018/01/10/opinion/1515609406_968211.html
** Editorial "Una condena aberrante" El País 21/05/2015 https://elpais.com/elpais/2015/05/20/opinion/1432141398_713690.html
*** Tafline Laylin "INSIDE THE MIDDLE EAST'S MOST IMPORTANT UPCOMING ELECTION" OZY 12/06/2017 http://www.ozy.com/opinion/inside-the-middle-easts-most-important-upcoming-election/78967
**** Massoum Marzouk "Reflections for Egypt from the Book of Judges" Ahram Online 3/05/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/199609/Opinion/Reflections-for-Egypt-from-the-Book-of-Judges-.aspx

***** "Egypt's Court of Cassation orders retrial for former interior minister Habib El-Adly in illicit gains case" Ahram Online





lunes, 25 de diciembre de 2017

El peligro de ser candidato

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como participar en las elecciones presidenciales egipcias se ha convertido en un deporte de alto riesgo, los que deseen ser candidatos harán mejor en guardarse sus intenciones hasta que llegue el momento adecuado, no sea que se queden por el camino en estado lamentable. Eso es lo que piensa Mohamed Anwar El-Sadat, que ha decidido posponer sus intenciones de presentarse.
Con el titular "Sadat postpones announcing presidential bid", Egypt Independent nos da cuenta de la decisión del antiguo diputado y ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento egipcio:

Head of Egypt’s Reform and Development Party Mohamed Anwar al-Sadat said that he had to postpone announcing his final position on his candidacy for the upcoming presidential elections because he needed to re-examine the situation after former Prime Minister Ahmed Shafiq allegedly have been exposed to campaigns by authorities to distort him recently.
Sadat told Al-Masry Al-Youm he will hold a press conference soon after he makes a final decision on his possible candidacy.
“We are open to many [political] movements and we are in contact them. Some of them are popular, others are young and also partisan. But we do this without media coverage because of the atmosphere around us, so as to not expose anyone to harassment under the surrounding circumstances,” he said.
“We have all noticed the position taken with regards to Shafiq and Ahmed Qonsowa, and we do not yet know what the Court of Appeal will do with Khaled Ali. The issue has made us premeditate […] Moreover, I will not accept to play the role of a background actor in the upcoming presidential elections,” Sadat mentioned.
He added that he has a platform prepared by a group of experts and specialists which will be announced if he decides to run for president.*


Desde luego, es para pensárselo. Como estaba ya apuntado, el aparato del sistema se ha lanzado desde todos los ángulos, de la prensa a la justicia, contra los que osan desafiar la candidatura —no anunciada— del presidente Sisi a la reelección presidencial. Lo ocurrido con Ahmed Shafiq en su odisea desde Emiratos es un  buen ejemplo, pero los otros dos candidatos están en peores situaciones; el candidato militar, el coronel Ahmed Qonsowa ha sido condenado a seis años de prisión por participar en política y uso indebido del uniforme (algo que Sisi hace cuando quiere), y el abogado Khaled Ali está pendiente de lo que la justicia estime sobre su "dedo díscolo", acusado de hacer un  gesto obsceno de desafío con él. Ese "dedo" puede costarle una condena que le inhabilite para la carrera presidencial.
Inhabilitar candidatos es una de las especialidades egipcias, de la misma forma que existen especialidades culinarias. En las elecciones celebradas últimamente siempre las ha habido. De hecho, Mohamed Morsi fue presidente como segunda alternativa de los Hermanos ya que Khairat el-Shater fue descalificado porque no habían pasado seis años desde su última detención. Otro porque su madre se había nacionalizado en los Estados Unidos, que ya es rizar el rizo. El repertorio de inhabilitaciones es amplio.


El gobierno egipcio muestra su deseo de controlar el país bajo una capa de modernidad e incluso de "democracia". A diferencia de otros momentos de su historia moderna, el gobierno egipcio quiere nadar y guardar la ropa, es decir, quiere mantener un control autocrático del país y que los demás le aplaudan sus logros democráticos, que no son fáciles de identificar por expertos en estas cuestiones.
El régimen se construye sobre una promesa permanente y una mano firme. En estos días en los que se multiplican las noticias sobre los éxitos del país bajo la tutela del presidente, muchos egipcios se muestran escépticos al vivir una crisis que no se resuelve pese a los titulares triunfantes. Estos no proceden de los éxitos reales sino de una prensa comprada por el régimen y por sus apoyos empresariales, que le barren las posibles críticas que puedan darse.
Los cierres y bloqueos de medios ha sido una de las grandes noticias negativas de 2017 que han visto desaparecer las críticas, sustituidas por la información sobre hallazgos arqueológicos —forma de atracción turística—; los éxitos deportivos individuales y colectivos; las visitas de celebridades, muchas de ellas pagadas, a Egipto, como forma promocional; y las inauguraciones parciales del gobierno, junto a las promesas de poner en marcha proyectos dudosos, como la agencia espacial egipcia, entre otros. La otra fuente negativa de noticias ha estado en el parlamento, que se ha dedicado a expulsar a los parlamentarios —como Sadat— que trataban de defender los principios de democracia, y especialmente en la cantidad de titulares producidos por iniciativas impresentables, con propuestas presentadas sobre exámenes de virginidad para las estudiantes universitarias, por ejemplo. No deben llegar muchas reformas desde este parlamento de muy baja calidad, la institución peor valorada por los egipcios.


Las trabas puestas a los candidatos presidenciales muestran el bajo contenido democrático del sistema egipcio en la mente de quienes lo controlan. No pueden salir de unas políticas personalistas que en el fondo no son más que la representación de la única institución con el poder real de controlar el país, el Ejército, auténtica columna vertebral. El poder militar usa a la administración para sus fines y trata de controlar a Al-Azhar en un tira y afloja contante. Es muy difícil que esto cambie.
En Mada Masr, Amr Abdel Rahman trata de explicar los problemas que la oposición democrática se plante ante esta situación. Lo hace con el titular "Searching for a battle: Why boycotting the presidential elections is a bad idea". Después de un análisis de la situación actual, el artículo se cierra con estas consideraciones:

Dissecting the situation in such a manner is integral to delineating the aims of the democratic current from that of the presidential elections, due to take place in six months. The challenge is not to find an alternative to a collapsing regime, because the regime is not in a weak position. Nor is the challenge to prove its illegitimacy through boycott, because this will not have a significant impact given the cohesion of the ruling elite and the strength of its regional and global alliances. The real challenge is to develop a new democratic discourse out of our current reality, and form a radical oppositional coalition that can help accelerate a future dismantling of the regime.
But developing tactics requires a battle to fight. This is where the presidential elections, somewhat ironically, can have some utility in forming a new democratic bloc in Egypt.
All other channels for political participation are either closed (including student unions and professional and workers’ syndicates) or biased in a certain direction (such as parliamentary and local elections). Four years of Sisi’s monopoly over the press has left an impression that there is no significant institution in the country except the presidency, and that any change will require challenging the palace.
And ultimately boycotting the elections is akin to announcing to the government and its Islamist opponents that democratic forces are exiting the scene. It is not an option to wait until an ideal candidate is identified, although such a person may have a role to play in future — when a semi-serious possibility of changing the government arises, then we can find consensus on someone. Meanwhile there is no viable alternative to democratic forces representing themselves in whatever way they can in the elections. When other conditions for the disintegration of the current order exist, we can talk again.**


La oposición democrática es la más temida por el régimen y siempre lo ha sido. El motivo es claro: el régimen solo necesita enemigos, los islamistas, que justifiquen su existencia y duración. Mientras existan enemigos, reales o imaginarios, el régimen podrá vender la necesidad de protección y fuerza, de mano dura. El régimen se alimenta del caos y el miedo. Mubarak se mantuvo con una ley de excepción 30 años; Sisi se mantiene con la suya.
La mejor forma de mantener alejada la posibilidad de una oposición democrática fuerte es sembrar la discordia entre los grupos y descalificar a sus líderes mediante el ataque mediático. Es al que hace referencia Mohamed Anwar El-Sadat cuando dice que se lo pensará. Sabe que en el momento en que diga que se presenta, como ha ocurrido con los otros candidatos, la maquinaria de la destrucción se pone en marcha.
Todo el aparato del estado, más el de los mantenedores del régimen apoyan a Al-Sisi. Es la apuesta por el poder que abre muchas puertas. Le perjudica su relación con Donald Trump —como era previsible— y por eso Egipto fue quien presentó el texto contra el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén ante el Consejo de Seguridad. Era una maniobra destinada a evitar las acusaciones de plegarse a Estados Unidos. Tendrá que afrontar, por otro lado, otras parecidas. Me refiero a la obediencia a Arabia Saudí en el caso de la entrega de las islas de Tiran y Sanafir, con lo que tendrá un segundo punto débil. Ese es el que le ha costado el arresto y la posibilidad de inhabilitación para la carrera presidencial al abogado Khaled Ali.
Presentarse a la elecciones presidenciales en Egipto, como decíamos al principio, es algo arriesgado. El gobierno emplea las habituales tácticas de intimidación para lo que necesita que sea una carrera triunfal de su candidato. Presentarse o no, boicotear o participar... esos son los dilemas en un espacio electoral tan distorsionado.


* "Sadat postpones announcing presidential bid" Egypt Independent 25/11/2017 http://www.egyptindependent.com/sadat-postpones-announcing-presidential-bid/

** Amr Abdel Rahman "Searching for a battle: Why boycotting the presidential elections is a bad idea" Mada Masr 19/12/2017 https://www.madamasr.com/en/2017/12/19/opinion/u/searching-for-a-battle-why-boycotting-the-presidential-elections-is-a-bad-idea/