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jueves, 12 de diciembre de 2024

¿Qué Siria se van a encontrar?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Los temores de lo que pueda ocurrir en Siria van más allá de lo que haya supuesto la salida rápida de Bachar al Asad camino de la "madre Rusia". Hay muchas formas del destino y siempre parece que cuando se sale de una dictadura cruel se debería mejorar. Pero los temores están ahí. Los países de raíz islámica no lo tienen fácil para poder tener unas libertades que beneficien a todos piensen como piensen, sino que la forma de pensar es determinante de lo que el futuro pueda ser para el conjunto y, especialmente, para todos y cada uno de ellos. La idea de individualidad es precisamente la que queda en cuestión y con ella el futuro de cada uno, determinado por los otros,

La experiencia de las llamadas "Primaveras árabes" sirvió para desvanecer las expectativas de alguna forma de modernidad que permitiera libertades de algún tipo. Se vio pronto que lo único que se dejaba clara era la forma de obedecer y a quién había que hacerlo. "Libertad" no entra en el aparato conceptual político de los países árabe-musulmanes; sí "obediencia" y "sumisión". Los que dicen que eso de la "libertad" es un "invento occidental" que no va con ellos acaban imponiendo una visión del mundo que no pregunta a las personas qué quieren, algo irrelevante cuando el poder, según nos dicen, se limita a la obediencia divina, por supuesto, siempre delegada en algún intérprete de confianza.

En RTVE.es Pilar Requena hace un análisis sobre la situación de Siria y los precedentes, en ciertos aires de familia que no deben ser ignorados:

"Esta victoria significa una nueva historia para toda la umma (nación) islámica y para la región". Fueron las palabras de Abu Mohammad al Golani en la emblemática mezquita de los Omeyas de Damasco. El líder de HTS eligió ese lugar para proclamar la victoria sobre el dictador sirio, Bachar Al Asad. La imagen se asemeja a la del líder del autodenominado Estado Islámico, Abu Bakr al Baghdadi, proclamando el califato, en julio de 2014, desde la Gran Mezquita al Nuri de Mosul.

Para entonces, Al Golani ya se había distanciado de Al Baghdadi y, como líder del Frente Al Nusra, había jurado fidelidad al hombre fuerte de Al Qaeda, Al Zawahiri. En aquellos años, Al Golani mantenía que Siria sería gobernada bajo la ley islámica y que no habría lugar para las minorías religiosas. En 2016, rompió con Al Qaeda y su grupo adoptó el nombre de Hayat Tahrir al Sham (HTS, Organización para la Liberación del Levante), considerado terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU. Permaneció desde entonces en Idlib con el apoyo de Turquía y estableció una administración que incluye una limitada libertad religiosa y también medidas represivas. En 2013, Estados Unidos le incluyó en su lista de terroristas globales y ofreció una recompensa de 10 millones de dólares por cualquier información que condujese a su captura. Todavía sigue en esa lista.

Ahora tendrá que demostrar que se toma en serio su reciente promesa de moderación, diálogo e inclusión. Al Golani ha ido cambiando también su aspecto y su indumentaria, incluso se ha recortado la barba, para alejarse de la típica imagen del yihadista para mostrarse como un islamista moderado.* 


¿Existe algo como un "islamista moderado"? La experiencia histórica no parece conferirle demasiada credibilidad. Un "islamista moderado" es aquel que no tiene que decirte dos veces lo que tienes que hacer. Su moderación proviene de no tener que ejercer la fuerza en demasía. Lo que ocurra en Siria dependerá del caso que se haga a las nuevas autoridades. El gran temor viene, nos dicen, de la disparidad de "moderaciones" de los grupos de todo pelaje y que, siguiendo cierta tradición, comenzarán a disputar cuál de ellos se acerca más a la verdad. Pueden disputar sobre ello, lo que llevarán a enfrentamiento o, quizá peor, ponerse de acuerdo en cuál debe ser el estado de sometimiento más adecuado.

La esperanza en que los "islamistas" dejen de serlo es ilusoria, una pura contradicción, pues su fuerza es su verdad y su verdad su fuerza, con lo que la necesidad de mostrar una y otra es inevitable. No basta con ser "virtuoso"; hay que convertir a los demás para que ellos perciban el virtuosismo propio.

La invasión y anexión de zonas por parte de Israel —un Israel desbocado, sordo a cualquier llamamiento—no acaba de ayudar, aunque sí nos confirma en que (a la rusa) busca un expansionismo haciendo desaparecer las poblaciones, como ha hecho y sigue haciendo allí donde puede.

¿Será Israel quien permita el entendimiento entre los islamistas, el punto en común alrededor del cual consigan acuerdo? Es más que probable, pero la cuestión es hasta dónde y cuándo Israel puede actuar con total impunidad provocando el exterminio.

El nuevo régimen sirio ha hecho un llamamiento para que los exiliados regresen. "Hacen falta para la reconstrucción", han dicho. No han explicado mucho con qué se van a encontrar. Quizá algunos prefieran esperar un poco antes de regresar.

 

* Pilar Requena "El desafío del islamismo que sobrevuela el incierto futuro de Siria" RTVE.es  11/12/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241211/desafio-islamismo-siria-futuro/16366782.shtml

lunes, 9 de diciembre de 2024

Siria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El problema terminológico, por llamarlo así, se ha expandido desde el principio: ¿"rebeldes" o "terroristas"? Me refiero a algunas polémicas que han rondado las noticias a través de los comentarios realizados. "Rebeldes islamistas", "movimiento islamista", "líder islamista", etc. parecen ser algunas de las soluciones de los medios —en RTVE.es— para referirse a algo que llega del pasado y abre un oscuro y complejo futuro. Algunos tratan de poner matices, como el ABC, al precisar con "rebeldes islamistas suníes" en sus titulares, mientras que El País apuesta por "rebeldes" y habla de "sombra yihadista" para referirse al líder.

Indudablemente estamos en el inicio de algo que no sabemos muy bien hacia dónde puede dirigirse. El problema terminológico es real pues con él se marca la percepción del fenómeno y, de alguna forma, se anticipa lo que pensamos que pueda ocurrir.

Es el drama habitual del mundo periodístico, ponerle nombre a algo que puede estar muy claro o, por el contrario, ser fuente de incertidumbre. La forma que finalmente adoptemos —"rebeldes" o "terroristas", con sus variables intermedias— tendrá consecuencias en el posicionamiento y valoración de lo que ocurra en los próximos días en Siria y, especialmente, en la forma en que lo percibamos.

Donald Trump ya ha dicho que "no es problema suyo", una forma de percibirlo. Biden, en cambio, ha hablado de la caída de al Asad como "un acto de justicia". No son precisamente formas sutiles de percibir el problema. Por ahora parece más un problema ruso, que ha perdido un aliado, que otra cosa, pero quién sabe con qué nos podemos encontrar.

Algunos hablan del final de la llamada "primavera árabe", algo que desde la metáfora, sirvió para atraer "inviernos" en forma de múltiples dictaduras y forma de cientos de miles de muertos, como el más de medio millón que cuentan en Siria.

El drama de la Primavera Árabe fue la incapacidad de unirse para la libertad. En cambio, la dictadura religiosa siempre ha estado mejor organizada, con más facilidad para reprimir y vigilar, para encerrar mujeres, como hemos podido apreciar.

Se nos dice ahora que la mayor inestabilidad puede provenir de la disparidad de criterios políticos, es decir, sobre el grado de dictadura represiva aceptable por cada uno de los grupos que se han unido por un solo fin, el de acabar con al Asad, pero que pueden empezar a pelearse por el poder tras su caída. En los próximos días veremos si el derrocamiento trae los deseos de control y cómo se moverán los amigos exteriores.


La compleja situación que comenzó con los levantamientos reprimidos de la "primavera" va agotando sus posibilidades y provocando retrocesos, si es que puede aplicarse este término que presupone "avances", algo complicado de sostener. Los "juegos de poder" realizados en la zona no han tenido nunca la busca de libertades como fondo, sino el complejo equilibrio de poder entre diversos agentes interesados en el control de la zona. De esta forma, cualquiera de las vías ha traído formas de sufrimiento para las poblaciones, que solo ve zonas limitadas de avance político.

En estos tiempos convulsos en zonas en las que la democracia es un hecho consolidado, el mundo árabe se sigue moviendo conforme a atractores autoritarios hacia los que se lanza sin alternativa. Es difícil sobrevivir  en esas condiciones. Como ocurrió durante la Primavera, los únicos movimientos organizados llevan hacia la represión. Cualquier otro intento desaparece ante la tentación constante de la dictadura y la represión.

En el editorial del diario El País, se describía así la situación creada hace apenas 48 horas, antes de la caída definitiva de Bachar al Asad, ahora refugiado en la Rusia de Putin:

Un nuevo vuelco bélico acaba de alterar súbitamente el mapa, ya de por sí turbulento, de Oriente Próximo. La guerra de Siria, que se encendió en 2011 con la revuelta contra la dictadura de Bachar el Asad, ha despertado súbitamente con una rápida ofensiva de una fuerza rebelde yihadista que en una semana ha conquistado Alepo, la segunda ciudad del país, después Hama, otra importante capital provincial, y avanza hacia Homs. La enorme inestabilidad regional e incluso global ha proporcionado la oportunidad a las guerrillas Hayat Tahrir al Sham (HTS) o Comité de Liberación del Levante, antaño afiliadas a Al Qaeda y todavía clasificadas como terroristas, de asestar un golpe estratégico al régimen del dictador, y por efecto de carambola a sus patrocinadores, el vecino Irán y la Rusia de Putin.

La debilidad del régimen de Teherán y la sangría sufrida por Hezbolá han dejado a El Asad sin el auxilio de suficientes fuerzas de choque chiíes provenientes de Líbano, Siria e incluso Irán. Y a consecuencia de la guerra de Ucrania ha visto mermado el número de cazas de la fuerza aérea rusa, y por tanto la intensidad de los bombardeos. El ejército de El Asad, debilitado y desmoralizado por 13 años de guerra, se ha mostrado incapaz de resistir el empujón de las milicias yihadistas. Los rebeldes avanzan también hacia Tartus, donde Rusia tiene su última base naval en el Mediterráneo.*

El titular del editorial de El País habla de "un revés para Putin", personalizando la cuestión. Mucho me temo que sea algo más para los sirios afectados. La mezcla de motivos y circunstancias para una caída que abre una situación de enorme complejidad en todos los órdenes, afecta a múltiples escenarios. Con este panorama de "debilidades" y nuevas "influencias" en la zona, es probable que la situación cambie. ¿En qué dirección? Eso es lo más complejo de determinar, pero el sufrimiento es seguro.

La incertidumbre y las diferencias en la valoración nos llevan de nuevo al principio, a la variación terminológica en la forma de referirse a los hechos. No es fácil establecer diferencias entre dos formas de autoritarismo. ¿Podrá hacerse una "transición pacífica", como se está hablando, entre dos formas dictatoriales?

Las palabras son importantes, pero lo son más los hechos. Ahora dudamos sobre las etiquetas apostando hacia el futuro; quizá dentro de poco no haya tanta duda y la crudeza de los hechos se abra en el camino.

 

* Editorial "Un revés para Putin en Siria" El País 7/12/2024 https://elpais.com/opinion/2024-12-07/un-reves-para-putin-en-siria.html

viernes, 1 de julio de 2022

Los amigos de Putin se hacen notar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia de que Siria acaba de reconocer la existencia como "repúblicas independientes" de las zonas prorrusas ucranianas invadidas por Putin es una mala noticia que era cuestión de tiempo. Rusia está presionando u ordenando a los países bajo su manto para que den cobertura internacional a sus acciones militares. La nefasta política norteamericana tras la Primavera Árabe y cómo fueron fracasando uno tras otro los intentos de democratización tras los derribos exitosos o no de los dictadores de una zona que va desde Marruecos hasta Turquía se está haciendo notar todavía.

La política del "prefiero un dictador amigo (como Trump con su "dictador favorito" egipcio) a una democracia desfavorable a mis políticas" ha llevado a que esos dictadores busquen el amparo de una de las dos superpotencias, en especial, de una que no les cuestiones los métodos. De esta forma los saudíes pueden secuestrar, torturar y descuartizar a un periodista crítico, sin que pasen demasiadas cosas; Egipto puede secuestrar, torturar matar a un estudiante italiano que ha tenido la osadía de realizar una tesis doctoral sobre los sindicatos.

El peso de Rusia en la zona del Sahel (norte de África), que acaba de ser declarada como una peligrosa amenaza por el documento de la OTAN redactado en el encuentro recién cerrado de Madrid, es evidente. La diplomacia rusa ha sido astuta y paciente recogiendo los restos antiamericanos o, más ampliamente, antioccidentales. No ha habido problema en lanzar sonrisas mientras se recibían fondos y armamentos, mientras que se agitaban en las bases sociales el anti occidentalismo, como se ha hecho en varios países de la zona. No Occidente no resulta simpático por sus políticas confusas, a veces contradictorias. Rusia es mucho más claras.

Con el amparo de Rusia, algunos de los países de la región tienen mayor respaldo para políticas más agresivas. Putin —lo hemos comentado aquí desde hace años— representa el "aliado fiel", el que "no te juzga", el que siempre entiende que tus razones son buenas mientras no le perjudiquen. Trump intentó practicar el mismo pragmatismo maquiavélico que su admirado Putin, pero el sistema democrático norteamericano exigía mucho y criticaba a sus aliados, especialmente cuando se trataba de transferir fondos a estas "dictaduras amigas". En cambio, Rusia no tiene ese problema por muy manchas de sangre que tengan las manos. Putin, un dictador, no tiene problema en abrazar a los dictadores que sean necesarios para expandir el área de influencia. Siria acaba de mostrar sus efectos con el reconocimiento de la política y objetivos rusos. Es de esperar que pronto salgan diversos países con la misma cantilena, la del reconocimiento de los territorios invadidos por Rusia en Ucrania.

Las dictaduras saben que se sobrevive mucho mejor a la sombra de una potencia grande. Si esa potencia es además dictatorial, no necesita justificar por qué mata a sus opositores (dentro o en exilio), puede empezar guerras y quedarse con los territorios que invade, etc., los dictadores se siente mucho más arropados y saben que pueden reprimir sin problemas cualquier resistencia.


elDiario.es 16/05/2022

El problema del futuro se nos plantea dentro de la propia Unión Europea, en donde se encuentran algunos países que está bajo la lupa democrática porque evidentemente echan de menos los años soviéticos, aquellos en los que los tanques rusos acudían puntuales a aplastar cualquier intento de "desvío" del sistema comunista, que aseguraba el control distante desde Moscú. No olvidemos que Rusia, entonces con la etiqueta de Unión Soviética, se "tragó" media Europa, que costaron décadas, muchas muertes y sufrimiento, que aquellos países, desde una Alemania dividida en dos hasta países como Polonia, Hungría, los bálticos, etc. todos los existentes tras el llamado "telón de acero" y bajo algo que critican de la OTAN, el llamado "Pacto de Varsovia", que coordinaba las fuerzas de todos los países bajo control ruso. Olvidamos demasiado pronto.

Se diga lo que se diga, ha sido Rusia la que ha invadido un país vecino; lo ha hecho en dos ocasiones, siempre con la excusa insaciable de su "seguridad", un concepto que no ha inventado pero que sí usa con total descaro contra los deseos de países soberanos vecinos.  Ser vecino de Rusia es una maldición geográfica. Considera, como vemos, que no puedes tomar más decisiones que las que ella tolera; amenaza y si quieres defenderte te invade sin pudor. Esa es la política tautológica rusa; su extraña lógica se ha transferido a la violencia sin límite. En vez de intentar que sus vecinos no se sientan amenazados, prefiere pulverizarlos e invadirlos. Pero siempre habrá una frontera, un país con el que no se sienta feliz... ¡y vuelta a empezar!

Mientras, la diplomacia rusa sigue jugando con sus apoyos, dando armas a los que las usan contra sus vecinos y sus pueblos, asegurando que los dictadores amigos se mantengan en poder, como seguro de futuro.

Los analistas se dividen sobre el sentido de todo esto. Se repite algo obvio, que Putin ha conseguido lo contrario de lo que se proponía. Ha conseguido que dos países europeos (a los que ahora amenaza ya) entre en la OTAN; ha conseguido que se apruebe un aumento del gasto militar en medio mundo; ha acelerado la entrada en la Unión Europea de Ucrania. Se mire por donde se mire, la situación es peor para Rusia, declarada peligro, enemigo, excepto por todos aquellos que, como hemos dicho, se sientes felices en sus dictaduras. En teoría, nada de lo que tenía planeado le ha salido bien, incluida esa guerra relámpago de la que regresar victorioso para ser aclamado en un nuevo Día de la Victoria. Pero tampoco sabemos cuáles pueden ser sus intenciones "reales", si es que las hay. Solo vemos resultados.

Lo cierto es que las guerras se empiezan en un momento, pero las paces tardan mucho en producirse. Se habla mucho de "guerra fría", pero esta no tiene nada de "fría". No hay que jugar tanto con las palabras.

Esta guerra es caliente en su inicio y puede serlo mucho tiempo. Con su acción, Putin ha movido el mundo. No creo que haya sido capaz —nadie lo es— de prever todas las consecuencias de sus movimientos. Sí ha tenido, en cambio, que partir de un escenario posible, con unas condiciones dadas. ¿Calculó mal? No se trata ya de si "gana" o "no gana" esta guerra, sino de si se pueden parar o controlar sus efectos encadenados y sistémicos. Un tren con grano que no sale puede causar una revolución en el otro extremo del globo, movilizar un continente provocando una hambruna; un gas que no llega puede provocar un hundimiento de empresas y el desplome de la Bolsa, cientos de miles de desempleados, inflación disparada, etc.

La gran pregunta que nos podríamos hacer es: en este desafío global ¿tienen ventajas las dictaduras, que controlan mediante represión, silencio, desinformación, etc., frente a las democracias, sometidas a la opinión pública? ¿Es ese el fondo autoritario de resistencia en el que Putin cree? Sabemos desde hace años que una de las principales acciones agresivas de esta "guerra híbrida" que Rusia emprendió contra Occidente es la desestabilización, algo que va desde la desinformación en las redes sociales al apoyo a grupos de agitación, partidos populistas, separatistas, etc. No necesita crearlos, le basta con financiarlos y recibirlos en el Kremlin para darles visibilidad. Es vale para Nigel Farage, principal promotor del Brexit, o los movimientos independentistas europeos a los que se les promete el reconocimiento internacional, como Siria acaba de hacer con las "repúblicas" prorrusas invadidas.

La OTAN es importante y, precisamente por eso, es necesario que se analicen bien los pasos para evitar ser herramientas en algo que se nos escapa. La defensa europea es esencial y nuestro ahorro militar se paga ahora con mayor dependencia en la defensa ante un peligro real. 

En estos años han surgido varias veces, sobre todo bajo el mandato de Trump, la necesidad de que la Unión Europea tenga sus propias formas de defensa. De no hacerlo, tenemos el ejemplo ante los ojos de lo que ocurre.

elDiario.es 30/06/2022

sábado, 12 de marzo de 2022

La gran pregunta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Volvamos al principio: ¿qué gana Putin con todo esto? ¿Ha hecho a Rusia "más segura"? Creo que es imprescindible intentar penetrar en la mente opaca y oscura de Putin para poder saber, aunque no sepamos hasta dónde puede llegar, el porqué lo hace. No se puede jugar esta partida sin saber qué quiere o hasta dónde está dispuesto a llegar.

La excusa de la "seguridad" se ha desvanecido porque no ha hecho de sus fronteras espacios más seguros que los que tenía antes de invadir Ucrania. Hay algo que se nos escapa en todo esto, el punto de racionalidad que explique esta locura. Pero que necesitemos explicaciones no significa que estas existan o que nos resulten coherentes.

Las cosas que se escuchan sobrepasan la locura: desde la tercera guerra mundial hasta la importación de mercenarios sirios. Esto es una nueva amenaza que añadir a la que en su momento se barajó: la llegada de cuerpos especiales desde la islámica Chechenia, a cuyo frente hay otro horroroso payaso dictador. Desde el punto de vista de una guerra, todo el mundo entiende lo que significa esto: crímenes masivos, ataques sin piedad ante la seguridad de que desaparecerán sin huellas. El dictador Muamar El-Gadafi hizo algo así enviando a mercenarios que luchaban por África hacia las ciudades que se rebelaban; la amenaza era borrarlas del mapa, sepultarlas bajo un baño de sangre.

Putin ha mentido en todo. Le miente a su pueblo y le miente al mundo. Su aparato de propaganda suena heroico en Rusia, acompañado por la propaganda mediática y los gestos contra Occidente. Muchos rusos colocan las "Z" simbólicas en sus coches, ventanas, ropa, caminos o plazas. Lo hacen porque consideran un héroe a su presidente eternizado gracias a los cambios sucesivos de todo tipo que le permitían seguir en el poder, al que se agarra y del que no puede ya descabalgar.


Putin lleva tanto tiempo en el poder que nadie se lo imagina sin él. Es lo típico de las dictaduras, donde las instituciones acaban fusionándose en el rostro del poder, que el del presidente. Lo vemos en muchos países en los que los tiranos se han eternizado. Ya no hay diferencias.

¿Por qué este cambio en el "orden mundial"? ¿Qué reivindica Rusia, si se puede decir así, a qué aspira? Eso es lo que no acabamos de comprender y es esencial intentar hacerlo.

Tenemos la hipótesis de la maldad natural; simplemente, es malo, un diablo con cuernos, rabo y tridente. Eso vale para describir el comportamiento, pero no la motivación. ¿Una confrontación abierta con la Unión Europea, con Occidente, con la gran mayoría de los países que se han manifestado en contra? ¿Cree Putin que ha llegado el momento de crear un "eje" como el elaborado en la II Guerra Mundial, con Alemania, Japón e Italia? ¿Quiénes serían los integrantes de ese "eje" dictatorial, capaz de controlar el mundo? ¿Quiere un mundo orwelliano, un mundo dividido en zonas controladas por la propaganda y enfrentadas entre sí, como amenaza permanente? 

En otro orden, ¿es el ataque destructivo contra Ucrania un fin en sí mismo o una advertencia? ¿Ambas cosas? ¿Con qué fin, ya que es obvio que no consigue más espacio de defensa, sino prolongar su frontera de guerra hasta un límite peligroso?

¿Cabe la posibilidad de que Putin crea que la OTAN no va a intervenir nunca en defensa de nadie? Es lo que aprendieron algunos países de Oriente Medio sobre la presencia norteamericana, que basta la decisión de un nuevo presidente para dejarte colgado. Eso convirtió a Putin en una "valor seguro", en alguien que no te deja ni te critica porque seas un dictador, porque asesines o hagas desaparecer personas. Eso la Casa Blanca lo reserva para los muy amigos, como ocurre con Arabia Saudí y el príncipe Bin Salman. ¿Esa es la hipótesis sobre la que gira lo que ocurre, que la OTAN va de farol y no intervendrá? Que Rusia podrá ir tragándose país por país hasta llegar a ¿dónde? ¿Cuál será el límite? ¿Hemos pasado de la globalización económica al diseño de un planeta lleno de telones de acero, con cañones apuntando al otro lado? Hay muchos dictadores repartidos por el mundo que han hecho mejores migas con Putin que con Trump. Putin es un valor fijo; los Estados Unidos cambian cada cuatro años. A los dictadores les gusta la estabilidad y poco las sorpresas.

¿Ha jugado Putin estos años a entrar en el espacio aéreo de muchos países para comprobar que nadie le va a disparar por temor a una reacción rusa enloquecida e incontrolable? En noviembre de 2015, Turquía derribó un avión ruso que se había metido en su espacio aéreo camino del conflicto de Siria. Turquía apoyaba a los islamistas y Rusia al régimen del dictador Bachar al-Assad.

En La Vanguardia leíamos entonces:

No va a ser el inicio de la tercera guerra mundial, ni mucho menos... El derribo de un avión ruso de ataque por cazas turcos no va a provocar una confrontación entre Rusia y la OTAN. Nada parece indicarlo, ni lo sucedido ni los precedentes más recientes de invasión del espacio aéreo por unos y por otros (a menos que se produzca un error catastrófico). Además, por otra parte, los lazos e intereses que unen a Rusia y a Turquía son demasiado fuertes.

El ambiente expectante que reinaba ayer se diluyó rápidamente tras una reunión de urgencia en la sede de la OTAN en la que se llamó a la calma tanto a Turquía –país miembro- como a Rusia. A nadie le interesa una escalada, y menos en estos momentos.*

 

Lo que Rusia no quiso provocar, pese a las palabras de Putin diciendo que "pagarían" el derribo, se produce ahora en Ucrania, un riesgo elevadísimo. Ucrania no es miembro de la OTAN, Turquía sí lo es. 

La retirada del ejército norteamericano de la zona dejó a los kurdos literalmente al descubierto, algo que avergonzó a los propios militares. Fue una decisión "política" que hizo que abandonaran a aquellos con los que habían luchado codo con codo. Lo tratamos aquí en su momento. ¿Es el caso que ha servido a Putin para confiar que los norteamericano, el gran peso de la OTAN, no están dispuestos —pese a lo que diga Biden— a meterse en una guerra a gran escala, especialmente tras la vergonzosa retirada de Afganistán, dejando a su suerte a millones de personas? ¿Le ha tomado Putin la medida a la OTAN y a los Estados Unidos? ¿Cree firmemente que la OTAN no intervendrá y que se puede tragar todo lo que oficialmente no está en la organización? ¿Será ese el destino de los demás países "advertidos" de no entrar en la OTAN?

Es difícil evaluar lo que ocurre sin saber cuál es el objetivo real, que ha de estar en concordancia con el derroche de crueldad generado. El sufrimiento del pueblo ucraniano está solo comenzando. Rusia no se va a retirar de Ucrania. Se la va a anexionar y lo va a presentar como una "gran victoria", que será bendecida por el pope moscovita, cabeza de su Iglesia y que ya vio cómo Ucrania se le escapaba de la "diócesis". Putin va a poner a "los verdaderos ucranianos" al frente del país, por el que circularán libremente los tanques y soldados rusos haciendo una "limpieza" del territorio, descabezando las instituciones y colocando a los más proclives.

La resistencia del pueblo ucraniano está siendo feroz, sin importarles el tamaño del enemigo, algo que le ha fallado a Putin. Lo que ha quedado claro es que Putin no se va a retirar de Ucrania como "perdedor", por eso le interesa obligar a sentarse en una mesa a Ucrania a que acepte sus demandas, algo que los ucranianos no quieren. Es su decisión porque es su país y su destino. La cuestión es qué caro le puede salir a Putin, que se presenta como invencible. Si la OTAN no quiere participar y Rusia no quiere perder, el destino está claro en un sentido, pero no en las posibilidades que abre para el futuro. Putin cree controlarlo todo y puede que no todo le salga como quiere.

Las consecuencias de la guerra en Ucrania son devastadoras para ellos. Abren además una serie de incertidumbres sobre Europa y parte del mundo. Obligan a la desconexión de Rusia del sistema mundial, algo que no controlará, pero lo intentará a través de alianzas con aquellos que necesiten su ayuda y comprensión. Sabe también que a la fuerza militar y la brutalidad le debe añadir las penurias que causará fuera. El controla el hambre de su pueblo, pero la de Europa es otra cosa. Putin cuenta con la inflación como aliado.

En el artículo de 2015 sobre el avión derribado se señalaba,

-Turquía compra a Rusia el 60% del gas que consume (es el segundo mercado ruso después de Alemania) y tiene un contrato de 20.000 millones de dólares con Rusia para construir centrales nucleares. A ninguna de las partes les interesa perder estos negocios.

-Además, Turquía exporta a Rusia y sus socios de Unión Euroasiática frutas y verduras. Rusia fue el principal país importador de productos turcos en el 2014, según el diario ruso Kommersant.

-El año pasado visitaron Turquía 4,5 millones de turistas rusos. Esto parece quedar ahora en suspenso y es un importante golpe para Turquía, pero de todos modos el turismo ruso no está en su mejor momento.

-Rusia necesita a Turquía: para llegar a su base naval en Tartus (Siria) y abastecerla, sus barcos tienen que atravesar el estrecho del Bósforo desde el mar Negro. De otro lado, mercantes turcos atracan en la península de Crimea ignorando la prohibición del Gobierno ucraniano.

-Los rusos han demostrado que pueden responder a sanciones económicas incluso perjudicándose. Así ha hecho con la Unión Europea a propósito de la invasión de Ucrania. Las amenazas del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en este sentido no le han servido de nada.*

¿Podemos aprender algo de lo que ocurrió entonces para lo que está ocurriendo ahora? Los primeros párrafos nos muestran los lazos económicos y el freno que suponen para los conflictos. Pero también se nos contó que los rusos responden aunque se perjudiquen. Es lo malo. En junio del año siguiente, 2016, Erdogan, el presidente turco, se disculpaba por el derribo del avión ruso dentro de su espacio aéreo. No es fácil que se disculpe por algo, pero Putin ya había conseguido algo..

Queda por ver cómo le ha sentado a los oligarcas las requisas y cancelaciones. Pero Putin ya les ha ofrecido una compensación: nacionalizar las empresas extranjeras que cierren y "dárselas" a los que las quieran "trabajar". Es evidente que quienes las querrán trabajar son los mismos que están perdiendo poder por otro lado.

Vladimir Putin ha lanzado a Rusia a una locura. Cuál sea su finalidad está por verse pues, por mucho error de cálculo que haya cometido, es un camino de difícil retorno a algún tipo de "normalidad". Estamos acostumbrados a ver la guerra como algo intrínsecamente malo, algo que evitar. Putin nos la muestra como una herramientas más del poder y de una forma imperialista que considera "natural". Lo que se resiste, se destruye.

Putin ha creado una fisura en la forma de ver el mundo. Allí donde se nos explicaba por qué no había réplica al derribo del avión en 2015, no existe ahora explicación. ¿Ha estado tanteando estos años para llegar a este asalto bélico? ¿Es un camino o solo una etapa de un camino oscuro y violento que puede destruir ese nicho de paz que ha sido Europa tras la II Guerra Mundial? Entonces, la Rusia de la Unión Soviética llegó hasta el corazón de Europa, anexionándose países enteros que pudieron recuperar su libertad tras la caída del Muro muchos años después. Puede que sea ahí, en esa estrategia y objetivos de entonces, donde deberíamos mirar. La pregunta entonces sería "¿hasta dónde puede llegar?" 


* Félix Flores "Por qué el derribo del avión ruso no desata una guerra" La Vanguardia 25/11/2015 https://www.lavanguardia.com/internacional/20151125/30383703868/guerra-derribo-avion-ruso-rusia-turquia.html

sábado, 4 de enero de 2020

Crecen los conflictos, ahora Libia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El atentado selectivo contra el General Qasem Soleimani está empezando a plantear dilemas perceptivos como los del vaso medio lleno o medio vacío. Para Trump es una forma de evitar una guerra; para el resto, una forma de provocarla. En los divididos Estados Unidos de la era Trump, nada es, todo parece ser. Lo malo es que en estas circunstancias, lo que discutan los norteamericanos sobre las acciones de su presidente no importarán a la decisión que se pueda tomar en Teherán, donde claramente se percibe como un atentado.
El gran error de Trump —pero es su línea de actuación constante— es pensar que lo que él hace va a ser siempre respaldado por los que están bajo el escudo norteamericano. Lo malo es que este escudo está empezando a ser lesivo para el que está debajo, le expone a peligros en los que no ha decidido y es un sobresalto constante. La pregunta que se hacían ya ayer era "¿cómo responderá Europa?". Es una pregunta esencial, la segunda tras "¿cómo responderá Irán?".


Que Irán responderá parece fuera de toda duda. No puede permanecer impasible ante una provocación de tal calibre. El deporte de los asaltos a las embajadas es peligros y con cada nuevo precedente (Teherán, Bengasi...), el peligro se acumula.
En The Washington Post podemos leer el proceso de la toma de decisiones que llevó al lanzamiento de los misiles contra Soleimani. Los presentes dicen que el presidente les sorprendió por lo decidido que estaba. Después se señala:

On Friday, hours after a U.S. drone killed Soleimani and an Iraqi militia leader at the Baghdad airport, senior State Department officials told reporters that Iran had been plotting “imminent attacks directed at killing hundreds of Americans” but declined to offer specifics. Secretary of State Mike Pompeo told CNN on Friday that Soleimani “was actively plotting in the region to take actions, the big action as he described it, that would have put dozens if not hundreds of American lives at risk. We know it was imminent.”
On Capitol Hill, officials briefed lawmakers and staff but didn’t provide any details about the alleged Iranian targets or what made them imminent, according to people who were present.
Some analysts were skeptical about the need to kill Soleimani.
“There may well have been an ongoing plot as Pompeo claims, but Soleimani was a decision-maker, not an operational asset himself,” said Jon Bateman, who served as a senior intelligence analyst on Iran at the Defense Intelligence Agency. “Killing him would be neither necessary nor sufficient to disrupt the operational progression of an imminent plot. What it might do instead is shock Iran’s decision calculus” and deter future attack plans, Bateman said.*



Lo malo del futuro cambiado es que es indemostrable. Esa "the big action" que Pompeo señala como justificación de la acción, una vez perdida la credibilidad, es difícil de sostener. La acción es lo suficientemente contundente como para ir más allá de esas afirmaciones sin más fundamento que lo dicho.
Trump necesita presentarse ante los electores norteamericanos como un gran triunfador, como el salvador de vidas, como dice Pompeo, con sus acciones y decisiones. Esa es la única justificación posible frente a lo que parece un despropósito político, el desencadenante de una escalada que hasta en Oriente Medio se está pidiendo que reduzca.
Lo que ocurre en Irán, por otro lado, está sirviendo de tapadera de donde sí se está produciendo una gran escalada, en la castigada Libia. La decisión de Turquía, aprobada desde el parlamento (algo que se le recrimina a Trump no haber hecho) abre unas nuevas perspectivas de conflicto que no se esperaban en estos momentos. 


La astucia de Erdogan le permite jugar esta baza en un momento de máxima tensión junto a su país, con la jugada de arrinconar a los kurdos en Siria. Ahora se desplaza hacía el otro lado, hacia Libia, tratando de desequilibrar el conflicto "civil" que allí se vive en favor del gobierno reconocido, de carácter islamista. Como ya dijimos ayer, todo son formas de ampliar poder y desestabilizar a los otros en un mapa destrozado por las luchas constantes.
En el estatal egipcio Ahram Online leemos:

In a joint statement on Friday, the parliaments of Egypt, Saudi Arabia, the United Arab Emirates and Bahrain said they reject any form of foreign intervention in Libya's internal affairs.
The statement, issued by the Egyptian House of Representatives, the Shura Council of the Kingdom of Saudi Arabia, the Federal National Council of the United Arab Emirates, and the National Assembly of Bahrain declared that they strongly reject the approval of the Turkish parliament on Thursday to send military troops to Libya.
"This decision represents a flagrant violation of the rules of international law, and directs an assault on the independence of Libya and integrity of its land," said the statement.
The four Arab parliaments said they fully support the statement issued the Arab parliamentary union – which is affiliated with the Arab League – which denounced the decision of the Turkish parliament.
"We renew our firm and full stance in rejecting any foreign aggression on any Arab country, and that foreign intervention only helps reinforce the capabilities of terrorists, undermines peace efforts and political solutions, complicates the situation in the Middle East, leads to instability and creates humanitarian crises," said the statement.
The parliaments urged the international community to play its role in standing up to foreign violation of the sovereignty of Arab countries and support political solutions, “for the sake of preserving the security and stability of the peoples and states of the region."**


El salto de Turquía por encima de Egipto supone dejar a estos en una pinza y, sobre todo, dejar bien cubiertos a los movimientos islamistas, de Marruecos a la propia Libia, que es lo que Erdogan quiere dejar claro sobre el mapa. Ir en ayuda del gobierno islamista libio es poner "orden" en el oeste, una vez "normalizado" el este en Siria. Con Líbano desestabilizado y con Israel en fase agresiva, el panorama no puede ser más desolador.

Por muy bonitas que sean las palabras aprobadas por los parlamentos, lo que encubren es la lucha en la zona por controlar a los islamistas de la Hermandad Musulmana y todas sus franquicias. Egipto (no solo él) quedaría en un bocadillo islamista. Dar amparo a los grupos terroristas no es política de buena vecindad. Egipto no quiere islamistas en sus fronteras.
Una vez consolidado el frente sirio por Erdogan y Putin y fijo Al-Assad en su puesto, la estrategia es recuperar lo que hay al otro lado de Egipto. Recordemos que Egipto ha estado haciendo incursiones de represalia en Libia cada vez que ha habido un atentado terrorista, bombardeando los campos de entrenamiento y los refugios de terroristas.
En este contexto incendiario, Erdogan tratará de jugar sus bazas y reivindicarse como el líder del islamismo, arrastrando a Turquía hacia un conflicto que le haga conseguir prestigio y apoyos para su propio poder, debilitado. Lo malo es que hay varios empeñados en el mismo prestigio sucio.
Se siguen acumulando conflictos y países en muy poco espacio. Tras Irán, ahora Turquía, Libia, Egipto...


* Missy Ryan, Josh Dawsey, Dan Lamothe y John Hudson  "How Trump decided to kill a top Iranian general" The Washington Post 04/01/2020 https://www.washingtonpost.com/national-security/how-trump-decided-to-kill-a-top-iranian-general/2020/01/03/77ce3cc4-2e62-11ea-bcd4-24597950008f_story.html
** "Parliaments of Egypt, UAE, Saudi Arabia and Bahrain denounce Turkish decision to send troops to Libya" Ahram Online 3/01/2020  http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/358850/Egypt/Politics-/Parliaments-of-Egypt,-UAE,-Saudi-Arabia-and-Bahrai.aspx





domingo, 20 de octubre de 2019

Carta de una esposa o nadie gritará ¡hurra! de regreso a casa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los Ejércitos en los países democráticos suelen ser silenciosos, poco dados a manifestarse públicamente, pues no es su función el hacerlo. Sus obligaciones son la defensa, pero también el asesoramiento leal a los dirigentes políticos sobre la mejor política defensiva y los peligros en cada caso. La obligación de los militares es obedecer a sus mandos y la de estos estar en contacto con las autoridades civiles, a las que deben asesorar y advertir sobre las diferentes posibilidades y sus consecuencias.
The Washington Post recoge en un artículo los efectos sobre la comunidad militar de las decisiones tomadas por el presidente Donald Trump por la retirada y abandono de Siria. Desde que se produjo la retirada bajo órdenes presidenciales señalamos aquí que no solo había un factor estratégico, sino algo más, propio de la psicología militar o de cualquiera que haya combatido: el abandono de los aliados a su suerte.
El titular del diario es claro: "‘They are livid’: Trump’s withdrawal from Syria prompts rare public criticism from current, former military officials". En el texto se recogen, a condición de anonimato, las reacciones negativas suscitadas por la retirada y el abandono del frente dejando atrás a los combatientes.
Pero Trump ha ido más allá en una de sus actitudes más infames de su mandato: se ha permitido despreciar e insultar a los kurdos, burlarse de ellos. Esto es, de forma sencilla, una infamia que ningún militar que haya luchado junto a ellos puede admitir en su interior. Expresiones como que los kurdos y los turcos "tienen mucha arena para jugar" o que "no son ángeles" o que "no es su problema" han tenido que sembrar la indignación entre los militares norteamericanos.
Missy Ryan en su artículo habla de "una cascada de críticas" en la primera frase del texto para seguir con la publicaciones de militares retirados, que suelen ser los que actúan de portavoces de los militares sin voz. Pero esta vez, sí se han escuchado muchas voces activas:

The hurried drawdown also triggered an unusual wave of commentary, mostly anonymous, by current and former Special Operations troops who predicted that the unceremonious rupture of their partnership with Kurdish forces would spark a militant resurgence.
Those serving in Syria, according to one senior official with knowledge of the mission there, view a cease-fire deal trumpeted by the White House on Thursday as “a total capitulation” to Turkey. “They are livid,” said the official, who spoke on the condition of anonymity to speak candidly.
The discontent is straining an axiom that had long guided military officials’ conduct, including decisions about publicly weighing in: While elected leaders “have a right to be wrong,” the military’s role is to execute orders, said Peter Feaver, a scholar on civil-military relations at Duke University.*


Es precisamente ese "axioma" final con el que las decisiones de Trump han acabado. Habría que completar ese principio expuesto sobre que los "militares" se limitan a cumplir las órdenes. Eso es así porque la autoridad civil "escucha" y toma decisiones teniendo en cuenta las informaciones ofrecidas. El problema se plantea cuando la autoridad presidencial se niega a escuchar o actúa en contra de todas las indicaciones.

No es la primera vez que Trump choca con los militares. Podemos recordar que nada más llegar a la Casa Blanca obligó a realizar una chapucera operación  de rescate en Yemen que costó la vida a uno de los miembros del comando  enviado. El padre del militar fallecido se negó a participar en la teatralidad de los honores. Trump se encargó de introducir el caso durante el discurso del Estado de la Nación para evitar las críticas y forzar el aplauso ante la viuda, a la que hizo asistir después de usar a su hija como enviada a la familia. Pero todos sabían que aquello había sido un intento de espectáculo para ser manipulado en beneficio de Trump, que quería mostrarse como un "rescatador" a sabiendas de la popularidad. Posteriormente lo hizo con el regreso de ciudadanos norteamericanos, a los que recibía en la Casa Blanca para hacerlos aparecer como triunfos personales, como en el caso de Aya Hijazi en Egipto.


Esta vez Trump ha querido jugar con la idea de que el regreso de los soldados a casa siempre es una buena noticia. When Johnny Comes Marching Home, Hurrah, Hurrah... Su desconocimiento de la política internacional y su incapacidad de entender la psicología militar ha hecho estallar las críticas que nunca salen a la luz, las de los propios militares indignados. Trump ha vuelto inútiles las pérdidas de vidas norteamericanas en Siria por el hecho de abandonar lo que se había ganado.
Recogen en el artículo de The Washington Post:

The concerns have prompted some former military officials to set aside what some within the ranks see as a code of military silence, culminating last week in an opinion piece calling for the president’s replacement that was written by retired Adm. William McRaven, who headed U.S. Special Operations Command.
The United States is not powerful because of its military or economic might, McRaven wrote, but because its “ideals of universal freedom and equality have been backed up by our belief that we were champions of justice, the protectors of the less fortunate.” The president, he implied, has betrayed that.*

Desde que se produjo, hemos insistido en que no se trataba "solo" de una decisión militar. Con su decisión, Trump ha reducido las acciones norteamericanas a los "intereses propios", eliminando él mismo cualquier posibilidad de intervención que no sea exclusivamente "egoísta", algo que destruye los discursos norteamericanos, como se contempla en la cita anterior.
Hemos insistido igualmente que Trump, que se planteaba su "americanidad" como un factor exclusivamente interior (lo que justificaba sus acciones centrípetas) destruía la idea del "liderazgo norteamericano" que es, sin embargo, el eje central que justifica sus acciones.


Lo que recogíamos ayer de otro militar, en su entrevista en la CNN, que Trump estaba castigando a sus aliados con persistencia y abrazando con entusiasmo a los dictadores del mundo es precisamente la subversión del modelo e ideales que ha sostenido a los Estados Unidos. Por eso hemos hablado de la pérdida de liderazgo, el abandono de su poder moral frente a su poder militar y económico, lo que le convierte sencillamente en un país que usa su fuerza contra todos en función de sus intereses.
Es Trump el que ha acelerado la decadencia del "imperio americano". Que esto se lo digan sus indignados militares es motivo de reflexión para muchos. Con el abandono a su suerte de los kurdos, con sus insultos y desprecios a un compañero de batallas y sangre, Trump ha ido más allá de sus chantajes a los países europeos de la OTAN. El efecto ha sido la necesidad de contar con un Ejército europeo, es decir, el contrario del que esperaba.


Encontramos en la CNN lo que quizá sea hasta el momento el mayor golpe psicológico contra Trump. Ya no son los militares retirados los que ponen voz a la vergüenza. Esta vez es la desgarradora carta de una esposa de militar dirigida de forma abierta a los kurdos pidiendo perdón por la traición y ofreciendo su simpatía:

Dear Kurdish soldiers, 
You don't know me, but I have known of you for most of my adult life. When my military husband and I quickly married, knowing he was deploying to the Middle East to be part of the 2003 invasion of Iraq, I feared what he and his Special Operations unit would face when they arrived.
How bad would the fighting be? How long would they be gone? Would he survive?
Months later, he returned and recounted to me what he could about his experience. I asked how he had made it through. He replied, "We had help. We had the Kurds."
Ret. general: Syria pullback looks like an open door to disaster
Ret. general: Syria pullback looks like an open door to disaster
He told me stories of how the Kurdish people in Northern Iraq supported the troops, advised them, stood by them, fought shoulder to shoulder with them in combat, and became allies and friends. And I became grateful -- immensely, unwaveringly, and forever grateful for you.
Since then, the word "Kurds" in my home has meant something. It has meant "ally" and "friendship."
There are pictures of Iraqi Kurds alongside my husband and fellow soldiers in our home. I have a coffee mug with depictions of female Syrian Kurdish soldiers on it that I proudly use to remind me of you. My children play soccer in their Kurdistan jerseys.
The Kurdish people are not nameless, faceless people across the world. You hold a place of honor and respect in our home. It's important to me that all of you know that. I owe you so much. My husband is home safe today after years of fighting and I know you helped make that happen.
But now, I watch the news in horror. I see promises broken, progress destroyed, years of hard work and unimaginable sacrifice gone in a tweet. I see allies betrayed, their faces in my picture frame. While watching the news, my children turn to me and ask if those are our friends and I say yes. They have looks of confusion on their faces.
I can't imagine what your families are going through. I can't imagine their fear. I can't imagine these things because for the last 17 years you have fought to help us keep an attack off our soil, and I know that has now compromised your safety. It breaks my heart.
Where I come from, a person's word means something. Our honor and integrity are everything, as I know yours are to you. To read in international newspapers that the United States, my country, has abandoned the Kurds is absolutely heartbreaking.**


La carta continúa recriminando lo hecho por lo administración Trump. La carta es clara y dice en lenguaje sencillo lo que estén pensando la mayoría de los militares y familias respecto al abandono de los Estados Unidos, vergüenza e ira; vergüenza ante la retirada de las tropas e ira por dejar atrás a los amigos. La carta no habla de los kurdos como Trump, "no es nuestro problema", sino como de amigos, personas con las que se han compartido batallas y comida desde la guerra de Irak. Hoy esas personas están en las casas de los militares norteamericanos, en esas fotografías conjuntas a las que alude el texto.
El final del texto mantiene abierto el cariño de las familias militares:

I write you today, on behalf of my family, to say thank you for everything you have done for us. Thank you for your friendship, for keeping your word and fighting alongside us, for staying the course year after year. Thank you for keeping my husband safe so he could come back home to me and my children. You have my sincerest prayers today that you too may safely return to yours. Thank you to your families that sacrificed without you, so you could make this partnership happen.
I pray we return to your side, that we stand by you, and that this has not all been in vain.
Forever yours,
A Grateful Wife

Nada puede hacer más daño a Trump que esa carta precisamente porque le pisa el terreno que el ha planteado: el regreso a casa. La esperanza de ganar el respaldo de todos por haber retirado al Ejército se desvanece y la ira se vuelve en su contra. La América aislacionista tiene ahora el testimonio de lo que se está perdiendo en ese viaje. Trump ya no puede jugar al patriotismo; no frente al Ejército de los Estados Unidos.
Y luego está el otro aspecto. Los países de la zona saben (de nuevo) dónde se encuentra la fuerza fiable, en Rusia, que se ha mantenido al lado de Al-Asad contra viento y marea. Ahram Online, el diario estatal egipcio, da cuentas del acercamiento del país a Rusia. El "trato del siglo" no ha convencido a nadie; otra forma de perder aliados. Nadie se fía ya de Estados Unidos de este presidente.
Ese es el signo del "reinado" de Donald Trump. Nadie cantará ¡hurra! de regreso a casa. Es un regreso triste y avergonzado.


* Sissy Ryan "‘They are livid’: Trump’s withdrawal from Syria prompts rare public criticism from current, former military officials" The Washington Post 20/10/2019 https://www.washingtonpost.com/world/national-security/they-are-livid-trumps-withdrawal-from-syria-prompts-rare-public-criticism-from-current-former-military-officials/2019/10/19/d9455f08-f1ba-11e9-8693-f487e46784aa_story.html
** "A letter to Kurdish soldiers from a US military wife" CNN 18/10/2019 https://edition.cnn.com/2019/10/17/opinions/letter-to-kurdish-soldiers-from-military-wife-opinion/index.html