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viernes, 22 de agosto de 2025

La Torrevieja plumífera

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia podría ser una de esas con las que nos hacen caer los medios en la festividad de los Santos Inocentes, ya saben,  noticias falsas, muchas veces divertidas pero que hoy son complicadas por su proliferación a los largo del resto del año.

Si fuera solo un día, nos resultaría divertido; 364 días de rigurosa "verdad" y uno de tomarse libertades con ella. Pero lo malo es que es tal la cantidad de noticias falsas que ya no funciona.

La noticia a la que me refiero lleva el siguiente titular en RTVE Play, "Gallos y gallinas invaden los parques de Torrevieja" y la sinopsis que nos describe lo que ocurre es la siguiente:

En Torrevieja, Alicante, siguen sin librarse de lo que algunos consideran una invasión de gallos y gallinas. Hace un año alguien comenzó a abandonar estas aves en un parque. Pero se han ido reproduciendo. Ahora mismo son más de 700 gallos y gallinas los que campan a sus anchas por las calles, aceras o plazas de esta ciudad turística en la costa alicantina.

La empresa que debía retirarlas dice que no tiene espacio a donde llevarlas y el Ayuntamiento ha vuelto a adjudicar a otra empresa este servicio. Han dicho que a primeros de septiembre comenzarán a llevarse todas estas aves de los parques.*

 

Hace mucho que no voy por Torrevieja, pero la verdad es que no la recuerdo como un espacio apropiado para gallos y gallinas y menos todavía que los animales hayan pasado a ser un peligro a menos, como me comentaban, que los gallos despierten a los que se han pasado la noche de juerga. De darse este caso, las zonas en las que esos cientos de gallos canten a la salida del sol sí se verían castigadas, para desesperación de los que intentan dormir y recuperarse para poder seguir una noche más.

Pero si la noticia puede parecer insólita, en cambio no lo es tanto lo que la rodea. Los líos entre gallos y gallinas, Ayuntamiento y empresas es un caso más de inoperancia y abandono, de desidia y falta de eficacia.

Intervienen en el clip televisivo la Concejala de Protección Animal —ahora de gallos y gallinas— señalando que no son un peligro; también dan voz en el reportaje a un veterinario que alerta de los riesgos de transmisión de enfermedades de estas aves. Hay abuelos que llevan a sus nietos a darles de comer, lo que merece el comentario de lo contraproducente de esta acción, pues así no se van. Pero seguro que donde algunos ven amenazas otros ven negocio y un atractivo turístico

Nos muestran a los gallos y gallinas campando a sus anchas por determinadas zonas, conviviendo con las palomas. Es una Torrevieja curiosa y veraniega, que la nueva empresa contratada asegura que se acabará en septiembre, cuando serán retiradas de los parques torrevejenses. Seguro que muchos las echarán de menos.

Es frecuente que nos den informaciones sobre invasiones de animales. Las noticias nos hablan de jabalíes y hasta de osos. No encuentran comida en sus hábitats naturales y son atraídos por los alimentos que los humanos dejamos. Pero este caso de las aves no recuerdo haberlo visto anteriormente. 

Una ciudad tan poco bucólica como Torrevieja, más bien pachanguera y de turismo masivo, la hermana pequeña de Benidorm, que fue la que abrió el camino, no parece el lugar más adecuado para abandonar gallos y gallinas. Llevan, nos dicen, un año así. Lo que no nos queda claro es la incapacidad de la empresa contratada, ¿qué esperaban?

En estos tiempos de abandonos animales, muchos han tenido peor suerte, como el caso de los burros abandonados y muertos en Castellón, un caso que sentó en los tribunales a diversos responsables del desastre. La prensa nos trajo también un caso reciente de perros fallecidos tras su cruel abandono.

Los gallos y gallinas de Torrevieja han tenido mejor suerte y, pese a su reproducción hasta ser más de 700, seguro que alguno se ha hecho algún bocata de tortilla a cuenta de los invasores o incluso algo con más fundamento.  

  
 
* "Gallos y gallinas invaden los parques de Torrevieja" RTVE Play https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/gallos-gallinas-invaden-parques-torrevieja/16703377/

lunes, 21 de abril de 2025

Los animales de compañía en el Metro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Probablemente nadie le ha preguntado a los perros. Quizá ellos preferirían ir andando. Pero los amos, una vez que se sienten como "peso político", les ponen voz: quieren ir con ellos en el Metro.

No entiendan que estoy en contra, simplemente me llaman la atención los argumentos alegados por los amos para justificar que les hagan compañía en el transporte público. No olvidemos que los que va a alguna parte son los amos; los perros les acompañan, con la posible excepción de las visitas al veterinario en las que, lógicamente, el que viaja es el animal y el amo les lleva. Lo demás entra en la facilidad del amo.

Algunos justificaban la adquisición de animales porque así se veían obligados a salir de casa y moverse. Hoy los motivos cambian y se apela a argumentos de tipo emocional ("es como de la familia") o contaminantes ("si tengo que ir en coche contamino más") en entre otros.

El artículo llevado a posición preferente en la web de RTVE.es nos muestra varias cosas encadenadas: que si tiene ese lugar es porque hay lectores interesados en esta cuestión de los perros y el Metro en diferentes ciudades, lo que nos lleva a los hechos el gran crecimiento de los animales de compañía y la comodidad de sus poseedores para no modificar los hábitos anteriores, es decir, ya sea por la vía de sus derechos o los que se transfieran como derechos de los animales, desean seguir haciendo (viajando en este caso en el transporte público, en el metro especialmente). 

El problema radica en la aplicación vaga de la Ley de Bienestar Animal, especialmente en relación con el acceso de animales de compañía al transporte público. En su artículo 29 dice: "Los transportes públicos y privados facilitarán la entrada de animales de compañía que no constituyan un riesgo para las personas, otros animales y las cosas, sin perjuicio de lo dispuesto en la normativa sobre salud pública, en las ordenanzas municipales o normativa específica". Esta redacción "deja la decisión en manos de los municipios y las empresas de transporte", como señala la representante de ANADEL. 

Este enfoque podría llevar a consecuencias no deseadas, como advierte Alberto Colomera, quien sugiere que el aumento de restricciones podría resultar en un mayor abandono de animales, particularmente durante las vacaciones. "Muchos pueden sentir que fue un error adoptar, ya que les restringes sus planes o su vida drásticamente. Les obligas a tener que elegir muchas veces", lo que genera un dilema ético y social. Ambos señalan que "no hay justificación" para las prohibiciones absolutas de perros de más de 8 kg, especialmente "si se ejerce una tenencia responsable".* 

Tras leer varías veces el "artículo 29", se percibe claramente que es algo tan indefinido como cualquier otra norma que producen para pasar el problema a otros. La indefinición de la categoría, empezando por la de "animal de compañía", es notoria ya que esas mismas palabras definen un vínculo. En los casos de los perros lazarillos, por ejemplo, la "compañía" es además "necesidad", por lo que es la excepción que todos recogen. Pero más allá, la cuestión se complica cuando la "compañía" se produce en una sociedad en la que no de los problemas principales es precisamente la soledad y en la que cada vez una cantidad mayor de personas mayores viven solas.

El problema se hace más complejo cuando los estudios nos advierten que ya no se trata solo de los mayores, sino de que las mascotas están cumpliendo la función de los hijos en las parejas. Directamente hablan de los "niños" para referirse a aquello de lo que carecen y que es difícil acabar teniendo hijos debido a los bajos sueldos, la precariedad de muchos empleos y lo reducido de las casas.

En Bilbao, una de las ciudades afectadas, hay ya más perros que niños, nos dicen en el reportaje:

En Bilbao, la población canina supera a la infantil, con más de 40.000 perros. Por lo que, tanto para David como para Isabel, la situación en un "sinsentido", que va incluso en contra del modelo pet friendly que quiere promover la ciudad. "Nos empuja a contaminar más solo por ir acompañados de nuestro perro", señala Isabel, quien subraya que su vida sería más fácil si cambiasen la normativa.¨*

El argumento de la "contaminación" es usado de forma peculiar: si tengo que usar el coche cuando me muevo con el perro por la ciudad, contamino más. Evidentemente las circunstancias han cambiado en la tenencia de los perros, convertidos en una forma de socialización (vean los círculos de amistades que se forman en algunos puntos al sacar al perro) en los barrios. Tener perro, claramente, une.

Recordemos lo ocurrido en la campaña electoral norteamericana con el conflicto alrededor de las "cat ladies", definiendo como "antiamericanos" a los que tienen gatos en vez de hijos. Lanzada contra Kamala Harris, la campaña se basaba en que tener "hijos" es más patriótico que tener mascotas. Los hijos votarán y los gatos no; los inmigrantes tienen muchos hijos y las "cat ladies" no, según afirmaban los trumpistas.

Todo esto muestra un giro mundial hacia las mascotas que puede ser visto como un problema de transporte o, más allá, como el futuro. Muchas mujeres con gatos se mostraron orgullosas de tenerlos, pero Kamala Harris perdió y Trump llegó al poder.

Conforme aumenta el número de animales de compañía (y su definición, incluidas las gallinas o boas), se seguirá produciendo presión de los propietarios para llevarlos en el transporte público. Hace años, eran los niños los que sacaban los perros por las mañanas. Hoy son los adultos los que lo hacen a falta de niños. Ya no son solo animales de compañía sino animales de soledad, lo que sirven para compensar a lo que hemos renunciado o nos han hecho renunciar.

La tenencia de animales se extiende y con ellos muchas otras necesidades que generan y que se perciben como derechos dentro de ese marco que es el "pet friendly", algo que ya se percibe en el comercio. Curiosamente nadie habla de cobrar la entrada a los animales, ya que son de la familia. Todo se andará.


* Eva Cezón "La paradoja 'pet friendly': ciudades que aman a los perros, pero no en su metro" RTVE.es 20/04/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250420/desigual-acceso-perros-metro-espana-siento-sola-aisla-mucho-mas/16515195.shtml

sábado, 12 de junio de 2021

La fábula del burro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



No sé si es que las noticias de España son tan complicadas que no interesan a nadie más allá de los resultados de la Liga o la Copa, que es el hueco que tenemos asegurado los lunes en casi todos los medios del mundo. Por dejar de interesar, nuestras habituales discusiones, peleas y navajazos traperos, se han convertido en objeto de consumo local y solo alguna que otra simpleza trasciende más allá de los Pirineos, como ha ocurrido estos días con lo del lío de Marruecos, empeñado en que lo suyo es cosa de dos, es decir, en imponer su visión al mundo entero.

Por ello, lejos de la política y del deporte, me ha sorprendido ver esta mañana en La Stampa, el diario italiano, la reproducción de una noticia con origen videográfico en Canal Sur, el canal andaluz, con el siguiente titular "Galileo, l’asino che crede di essere un cane adesso verrà rieducato", donde se nos informa de lo siguiente:

 

Galileo è un asino che crede di essere un cane. L’animale era stato abbandonato a Huelva, un comune spagnolo situato nella comunità autonoma dell'Andalusia, e quando è stato trovato dopo l'abbandono dei suoi precedenti proprietari  è stato accolto nel "Centro Municipal de Acogida de Animales". In questo centro Galileo ha trascorso nove mesi durante i quali è stato curato e accudito dello staff della struttura. “Lo abbiamo curato e riabilitato facendogli anche i vaccini e mettendogli un microchip” hanno detto. In questo luogo l’asino ha vissuto insieme ad altri cani ed è per questo che siccome ha trascorso molto tempo con loro si è convinto di essere un cane anche lui, e ha cominciato ad imitare i loro comportamenti.

[trad. Galileo es un burro que se cree un perro. El animal había sido abandonado en Huelva, municipio español ubicado en la comunidad autónoma de Andalucía, y cuando fue encontrado tras el abandono de sus anteriores dueños, fue acogido en el "Centro Municipal de Acogida de Animales". En este centro Galileo pasó nueve meses durante los cuales fue curado y atendido por el personal de la asociación. "Lo tratamos y rehabilitamos, también le pusimos vacunas y un microchip", dijeron. En este lugar el burro convivía con otros perros y por eso, como pasaba mucho tiempo con ellos, se convenció de que él también era un perro y comenzó a imitar sus comportamientos.]*

 


¡Cómo se lo hubieran pasado Esopo, LaFontaine e Iriarte, fabuladores ellos, con esta historia que tiene mucho de fábula sin necesidad de echarle ingenio; tal cual, funciona bien.

La fábula muestra el comportamiento del burro y demás animales, lo que considero virtud razonable —donde fueres haz lo que vieres— y, a la vez, —para eso están las fábulas— los defectos del ser humano, que son muchos.

Hace tiempo que con esto de la pandemia le dedica uno más tiempo a las noticias, curiosidad que tiene su justo castigo ante el espectáculo poco ejemplar que reflejan. Ver noticias es sufrir, no por lo que son sino por lo que representan. Por saluda mental huyes a territorios gastronómicos —suele haber paz, a menos que haya dos cocinantes— o sobre el mundo animal, que te acaba pareciendo más próximo.

Estos últimos suelen ser programas muy interesantes y que hacen salir cierta melancolía evolutiva por las muchas cosas que hemos dejado por el camino y las pesadas cargas que nos hemos echado a las espaldas. Una de las consecuencias que saca uno con más frecuencia es que todo nuestra civilización construida sobre el verbo "ser" tiene mucho de ficción equívoca e interesada, que con esto del "ser" hemos perdido de vista nuestra plasticidad natural convirtiéndonos en seres rígidos, por una parte; por otra, hemos transferido nuestra rigidez al mundo exterior encerrándolo todo en nuestras definiciones, verdaderas cárceles de la realidad, incluido este último concepto. Lo "real" es lo que vemos, pensamos y sentimos, que hacemos extensivo o exclusivo —según convenga— a los demás.



En términos de la fábula de Galileo (¡vaya nombre para un burro, una vez que hemos decidido que un burro es un "burro"!), se le está sometiendo a un ejercicio de "reconstrucción", una vez que se ha decidido que "no es un perro". ¿Qué nos molestaba a nosotros la felicidad de Galileo con sus colegas perros, si a ellos no les importaba? Tampoco los perros "son" perros. Ahora que está tan de moda la "crisis de las identidades", la redefinición de todo lo que se nos ocurra, ¿por qué someter a ese proceso de "reeducación" al feliz Galileo?

La explicación la encontramos no en el texto italiano, que solo hablaba de curioso equívoco en el que había encontrado la felicidad, sino en el vídeo de Canal Sur donde se nos explica que el destino de la reeducación es convertirle en "burro bombero", en fin, lo que los humanos llamaríamos un destino aplicado.

No han nacido los burros para ser dueños de su destino, sino que deben esperar pacientemente a que nosotros los humanos los dediquemos a algo, redimiéndolos así de su destino animal que solo es extinguirse o ser útil al hombre.

La explicación que cierra la información de La Stampa tiene un fondo orwelliano, como toda esta fábula:

 

Adesso Galileo è stato affidato all’Associazione El Burrito Feliz. «Qui l’animale potrà stare con altri asini, capire la sua vera identità e natura e  dimenticare il suo passato 'da cane' grazie a un percorso di rieducazione».

[trad. Ahora Galileo ha sido confiado a la Asociación El Burrito Feliz. Aquí el animal podrá quedarse con otros burros, comprender su verdadera identidad y naturaleza y olvidar su pasado 'como perro' gracias a un programa de reeducación ”.]

 


¿"Burrito Feliz"? ¿"Comprender su verdadera identidad y naturaleza"? ¿Es "su verdadera identidad" la de "bombero"? ¡Pobre Galileo, del que ya tomaron posesión los humanos llamándolo "Galileo" y definiendo qué debe ser un "auténtico" burro! En burros, como en tantas otras cosas, los humanos tenemos la primera y la última palabra.

Debo advertir que tanta contemplación televisiva de animales y dueños, de gente que elige perros a medida a esto del burro bombero, me ha hecho especialmente sensible a este tipo de manipulación del destino animal, y ponerme de su lado más que del de unos "amos" caprichosos e incongruentes las más de las veces. ¿Qué mal hacia a nadie Galileo feliz?, me pregunto, ¡si hasta los perros le habían aceptado en sus juegos y paseos, uno más de la manada!



Pero no nos basta querer elegir tu propio destino, sino que tienes que marcárselo a los demás, a todo el que se ponga por delante, humano, bestia, vegetal o mineral. Quizá algún día Galileo sea declarado "bombero del año" por alguna asociación humana en reconocimiento de los servicios prestados escalando empinadas laderas incendiadas, atravesando bosques en llamas con riesgo de salir chamuscado. En su nueva identidad de bombero, convenientemente reeducado, todo tendrá sentido para él. 

El reportaje de Canal Sur comenzaba con un "¡Casi me muerde!" del responsable de El Burrito Feliz y terminaba con una pregunta dirigida al espectador, "¿Ladra o rebuzna?", a cargo del mismo responsable de la felicidad de los burros que pasan por sus manos. Tras la terapia, ni morderá ni ladrará; habrá alcanzado su verdadero ser.

¡Los asnos se creen cualquier cosa!, nos dicen. ¡No trivialicemos! ¿No seremos nosotros los que nos creemos cualquier cosa con este férreo convencimiento que nos da el verbo "ser"?

Pero estoy seguro que, en esta fábula que planteo, habrá un destello triste en su mirada al echar de menos la época en que era un perro feliz, aceptado, perfectamente adaptado a lo que le rodeaba. Cuando finalmente Galileo sea llamado al otro mundo (un mundo, espero, sin tantas etiquetas), pasarán en un instante ante su mente, como un destello, las vidas que vivió, una de ellas como perro.

 


* Cristina Insalaco "Galileo, l’asino che crede di essere un cane adesso verrà rieducato" La Stampa 11/06/2021 https://www.lastampa.it/la-zampa/altri-animali/2021/06/11/news/galileo-l-asino-che-crede-di-essere-un-cane-adesso-verra-rieducato-1.40377355

lunes, 31 de diciembre de 2018

El caso del mono acosado o lo decente es el silencio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace unos días, el 28 de diciembre, los titulares de la prensa egipcia nos contaban una gran noticia: la condena a tres años de cárcel a una mujer por manipular los genitales de un mono en una tienda de animales, grabarlo en vídeo y animar a los observadores, según se decía en las noticias. La noticia estaba en lugar preferente de diversos periódicos.
La opinión pública, en cualquier caso, se dividía en dos líneas: las que les parecía que el delito se había realizado contra la dignidad del mono (la modernidad) y los que opinaban que era un atentado a la dignidad del público y una incitación al libertinaje (los tradicionalistas). Algunos incluso mencionaban como algunos monos habían sido considerados como animales sagrados en el antiguo Egipto, apelando a la historia y a la falta de respeto. Algunas fuentes señalan que la mujer se dedicaba a la prostitución y usaba el vídeo como "promoción".
Ya se tomara por el lado de los derechos animales o por el del escándalo público, el caso del mono manipulado (o del público manipulado, pues es claro el fenómeno de identificación buscado), una vez más la sociedad egipcia se encontraba dividida. La difusión por los canales de televisión del debate público no hizo sino aumentar la notoriedad del caso del mono acosado.
Egypt Independent explicaba así el caso:

The Mansoura Misdemeanor Court on Thursday sentenced a housewife to three years in prison for sexually harassing a monkey in a pet shop in Mansoura city, al-Dakahlia governorate, by touching its genitals.
The court charged her with inciting sedition and provoking emotions and lewd acts in public.
A video of the incident went viral on social media in October showing the defendant while she was touching the genitals of a monkey in a public store with the intention of arousing the animal’s sexual instincts and inciting the public to commit adultery.
The police identified the suspect and found that she is named Nesma, 25, and a resident of a village in Dakahlia. She, with help from a friend who recorded the video, made moves to arouse the monkey sexually while it was in a cage in a shop by fondling its genitals.*


Ya se sintieran conmovidos por el pobre animal o por los que miraban, lanzados a la depravación por la imagen de tanta lascivia, el caso no dejó a nadie indiferente, creándose una situación de esas con las que se disfruta discutiendo mientras que la vida pasa por delante como el falso gorila del experimento de percepción, como el gorila invisible entre los jugadores de baloncesto.
El hecho de que se pueda hablar cada vez de menos cosas y que de las que se habla sean cada vez más arriesgadas, lleva a la prensa egipcia a convertirse en una especie de feria friki en la que este tipo de acontecimientos caseros alcanza una inesperada expansión social.
Uno de los comentaristas extranjeros de la noticia pone el dedo en el centro de la dolorosa cuestión en un tuit: "Woman sentenced to 3 years in jail for ‘sexually harassing’ monkey in Egypt. The same Egypt hardly lifts a finger when women are routinely harassed and raped." El comentario es del editor Charles Onyango-Obbo y resulta ilustrativo de la situación egipcia y de la enorme hipocresía social con la que se encara el acoso.


Si hemos traído la noticia del mono acosado al que todos defienden y ante cuyo caso se  rasgan las vestiduras ha sido precisamente a la luz de una noticia en el estatal Ahram Online, con el titular "Egypt court upholds two-year sentence for activist Amal Fathy":

A Cairo appeals court upheld on Sunday a two-year prison term for prominent Egyptian activist Amal Fathy, who was arrested after posting a video online about being sexually harassed earlier this year.
The court rejected an appeal by Fathy against a two-year prison sentence in September and a fine of EGP 10,000 over charges of spreading false news that threatened national security in a video that went viral where she spoke about her experience with sexual harassment at a local bank.
Fathy, a member of the now-banned 6 April Youth Movement, was arrested in May, days after she took her rage online, accusing the government of failing to protect women from sexual harassment, and criticising poor service at a state-owned bank and the deterioration in living conditions and public services.
Sunday's decision comes less than a week after she was granted a conditional release in another case with similar charges, including joining an outlawed group; requiring her to report in to a police station one day a week.
Fathy can still appeal Sunday's sentence with the Court of Cassation.**


El contraste entre las dos noticias nos permite apreciar directamente la sinrazón que se vive en Egipto y el estado distorsionado de percepción de la realizada que el régimen impone a la opinión pública.
¿Condenar por "amenaza a la seguridad nacional"; condenar por "difundir noticias falsas" la persona que denuncia su propio acoso? Es posible solo desde un principio general que el régimen de al-Sisi ha instaurado: los problemas no existen. De nuevo, no se solucionan los problemas sino que se penaliza hablar de ellos.
El régimen carece de cualquier tipo de principio que no sea encarcelar al que protesta, acallar al que denuncia. Me vienen a la memoria las palabras de dos egipcios sentados entre el público, amenazando a una de las editoras del número dedicado a las mujeres en la Primavera Árabe, en la revista Espéculo que dirijo. "¿A ver qué vas a decir?", le dijeron. El matonismo es un acto constante, una forma de intimidación a cualquiera que se atreva a dar una imagen distanciada de la oficial. Y eso afecta a Egipto o al control que las embajadas hacen de sus residentes en cada país. De ahí el interés de la ministra de hacer un censo de expatriados, de egipcios en el extranjero. Así se les tiene bajo vigilancia, controlados de forma permanente. Y en esto, como ya hicieran las dictaduras militares de Cono Sur latinoamericano, comparten informaciones con sus aliados. El caso reciente del asesinato de Jamal Khashoggi en el consulado de Turquía es una evidencia de que el papel de las embajadas no es servir a los ciudadanos extranjeros, sino para vigilarlos.


La condena a dos años a Amal Fathy por denunciar el acoso sexual al que fue sometida, tras la inutilidad de las denuncias, que vienen a ser peores, es un ejemplo claro de la deriva de un estado policial y vigilante.
La denuncia estos días de cientos de periodistas sobre la condena al silencio o a la cárcel de aquellos que se atrevan a dar una versión distinta a la oficial, la única posible, es un ejemplo más de cómo está viviendo el país lo que fue descrito por su presidente como el "final de la hoja de ruta a la democracia". Denuncias y renuncias, como señalábamos hace unos días.
Hace unos meses, una turista libanesa fue detenida y acusada de insultar a los egipcios después de que se desahogara en las redes sociales subiendo un vídeo en el que denunciaba el episodio de acoso sufrido. Ahora le toca a Amal Fathy, con el agravante aquí del carácter político de la detención. No se trata solo de una "turista enfadada", sino una activista de los derechos civiles que denuncia el acoso y la inoperancia del régimen.


Durante la Revolución de 2011, el acoso sexual fue usado como una forma de terrorismo (se llegó a usar el término "terrorismo sexual") contra aquellas que salían a manifestarse contra el régimen y las actividades de los militares. Recordemos los "exámenes de virginidad" realizado por los heroicos médicos militares para garantizar a los padres de las manifestantes que sus hijas estaban en "perfecto estado". Era claramente una forma de abuso e intimidación por parte del estado, al igual que cuando se hace desaparecer a alguien se amenaza con difundir informes sobre la "vergonzosa" homosexualidad del desaparecido. Es lo que se hizo inicialmente con Giulio Regeni en cuanto se empezó a exigir cuentas sobre su paradero. Forma parte de loa infames prácticas del régimen egipcio durante décadas y así se han formado sus cuadros y bases, difamando, encarcelando, acusando a las personas que les criticaban. Ni Regeni ni otra víctima, Shaimaa al-Sabbagh tuvieron la suerte de sobrevivir. También se intentó acusar de la muerte de al-Sabbagh a sus propios compañeros, que se vieron detenidos cuando acudían como testigos. Afortunadamente los vídeos y fotografías mostraban con claridad la mano del oficial asesino. Pero para todos aquellos que no tienen la suerte de tener detrás un país, como en el caso de Regeni, o un grupo, como en el de al-Sabbagh, las cosas son más difíciles y oscilan entre el silencio y la difamación.


Considerar "amenazas a la seguridad nacional" la denuncia del acoso es peor una bellaquería. El grupo político, el Movimiento Juvenil 6 de abril, con una larga historia de denuncia de la dictadura desde 2009, fue prohibido por el régimen actual en 2014. De nada han servido las denuncias contra esta decisión. El régimen se deshace de los grupos, fabricando su propia oposición (como se pudo ver en la pantomima de las presidenciales de este año y tras ellas, con el intento de organizar una "oposición" parlamentaria), y también de las voces individuales, que son como en el caso de Amal Fathy, condenadas a penas cárcel por delitos absurdos.
Aprendamos la lección: en Egipto, denunciar el acoso es una amenaza a la seguridad nacional y decir que no te hacen caso "difundir noticias falsas" contra el estado. No se sabe cuánto tiempo podrá estar calentándose el agua antes de que hierva. En poco más de tres semanas, volverá a repetirse el momento del año que el régimen más teme, el aniversario del levantamiento del 25 de enero de 2011, el comienzo de la primavera árabe.


Con la narrativa bien ensayada de que cualquier protesta o crítica es una maniobra de los Hermanos Musulmanes (¡hasta se dijo que el movimiento francés de los chalecos amarillos estaba controlado por los Hermanos!), los que se atrevan a salir a la calle corren el riesgo de acabar como Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de las flores, asesinada por llevar una corona de flores en recuerdo de los caídos. Pero en Egipto no hay recuerdo que no sea manipulado y apropiado por la narrativa del régimen militar. El miedo a las amenazas, reales o ficticias, es lo que justifica la vigilancia, el control, por más que sea inútil (como se ve en cada atentado, cada vez más simples, de las bombas al paso de los autocares turísticos a las encerronas a las patrullas), como ha ocurrido en varios ocasiones, para irritación del régimen.
El año 2018 ha sido de nuevos recortes de libertades. Por muchos Foros de Jóvenes que se organicen, por muchas tumbas que se desentierren, por muy escandalizados que se muestren ante faldas o películas, por más que se quiera negar la evidencia del acoso y se quiera dar imagen de una sociedad idílica, etc. lo cierto es  que cada día se tienen noticias de nuevas tropelías, de nuevos intentos de silenciar lo que es un hecho: la vida política no es más que un farsa y la social una aventura peligrosa.


El debate social así es imposible o se convierte en un sarcasmo, como ocurre con el caso del "mono acosado" en un país donde no se puede denunciar el acoso bajo riesgo de ser acusado de difamar al país o ser una amenaza nacional. El caso del mono, además, se produce en el contexto de convertir a perros y gatos en alimento cotidiano (una vez comprobado que no va contra el Corán, como informaron los eruditos) o exportable (a Corea), por lo que el estatus de las mascotas está un tanto devaluado. No hablemos de los burros despellejados para exportar sus cueros a Asia, donde son apreciados por la medicina tradicional. Ninguno de esos casos se ha considerado como un problema. El del mono sí; hay que defender a las familias egipcias. Las mujeres acosadas no existen, no deberían vestirse así, ni estar en la calle o... Tenía razón el tuit. Si el mono se hubiera quejado públicamente del acoso, también habría sido condenado como amenaza a la seguridad.
Los egipcios han aprendido la lección: le sale caro a una mujer acosar a un mono y sale caro denunciar el acoso a las mujeres. Sale caro quejarse porque va contra la imagen idílica de la sociedad cuyos principios sirven para defender a los monos y a los varones de las mujeres lascivas de largos y perversos dedos. 
Como egipcia, Amal Fathy debe sufrir en silencio las provocaciones su manera de actuar, hablar, vestirse, etc. causan a los píos varones que abandonan sus deberes seducidos por sus perversas maniobras. En la defensa del mono, ven muchos la propia. ¡Ay, la lascivia femenina sin límite!
Deseamos que Amal Fathy logre justicia en el recurso que tiene por delante. Hay que recordarla porque el silencio es lo que se traga la vida egipcia diariamente, sus esperanzas de un futuro mejor, en paz y libertad. Hay que mantener visibles sus casos, pues es el silencio lo que se busca.
¡Libertad para Amal Fathy!


* "Egypt court imprisons woman for sexually harassing a monkey" Egypt Independent 27/12/2018 https://ww.egyptindependent.com/egypt-court-imprisons-woman-for-sexually-harassing-a-monkey/
** "Egypt court upholds two-year sentence for activist Amal Fathy" Ahram Online 30/12/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/320947/Egypt/Politics-/Egypt-court-upholds-twoyear-sentence-for-activist-.aspx





miércoles, 15 de octubre de 2014

El regreso de Nigel o en todas partes cuecen fábulas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Son las seis de la mañana y, como cualquier mañana, intentas superar el choque que te producen las cinco primeras noticas de lo que ocurre en el mudo, tres en el caso de España, mucho más duro. Pero me encontré con la historia de Nigel.
Ayer fue la inauguración de nuestro máster de Periodismo. Se hizo con una conferencia a cargo del periodista norteamericano William Lyon. Desde su acento americano, pero su correcto orden de ideas español, nos alertó sobre algunos de los males del periodismo español, entre otros la seriedad y las subordinadas. Contra el primer mal pedía sentido del humor; para el segundo, pensamiento claro. En su defecto, recomendó la práctica de los "editores", personas que —por las buenas o las malas— te ordenan el texto para que la gente te entienda y tenga una imagen errónea de ti.
Por eso el artículo sobre Nigel en el diario El Mundo me ha permitido superar ese drama matutino que nos tiene siempre en el brete de volver a la cama y no salir de ella hasta que nos avisen para evacuar el planeta camino de Marte. Como la historia es de loros, es decir, de animales que hablan sin saber lo que dicen, explicamos que lo de "estar o ponerle a uno en un brete" se refiere literalmente al cepo de hierro que ponían en los pies a los condenados. Metafóricamente, significa ponerle a uno en situación dificultosa o comprometida. En un brete, por ejemplo, pone Junqueras a Mas; en un brete pone Mas a Rajoy, etc., etc. En un brete, de una forma u otra, estamos todos.


El Mundo lo ha titulado así: "La historia del loro Nigel: hablaba inglés cuando se perdió y vuelve a casa expresándose en español". Las historias con animales siempre tienen algo de fábula y la de Nigel lo tiene. En este caso, se mantiene esa tradición y Nigel pasa a ser algo más que un loro africano políglota. Otros, en cambio, como ABC, lo han incluido en la sección de Ciencia, aunque no sé muy bien porqué.
Nos dice El Mundo en su arranque:

Nigel es un simpático loro gris africano que ha permanecido fuera de su hogar durante los últimos cuatro años. Esta semana su dueño, el británico Darren Chick, que vive en Terrance (California), se sorprendió al tenerlo de vuelta a casa, después que una veterinaria lograse identificar a su propietario gracias al chip localizador del animalito.
Lo curioso del asunto es que el ave cuando desapareció hablaba en inglés con el acento británico que copió de su dueño. Pero ahora no se entienden. El loro sólo se expresa en español, y con acento mexicano.*


Aunque el periodismo debe buscar la claridad, como nos recomendó el maestro Lyon, la fábula comienza gracias a ese "ahora no se entienden". El uso del plural no solo hace que el dueño no entienda al loro (periodismo), sino que el loro no entienda al dueño (literatura). Desde esa pequeña licencia lingüística y evolutiva se lee el texto de otra manera. Y es ahí donde le sacamos el provecho a las historias intranscendentes, convirtiéndolas en fábulas.
No nos extraña, pues, lo que nos transmiten desde Miami para el diario:

En un estado donde los activistas contra los inmigrantes intentan frenar la llegada de personas procedentes del sur del Río Grande y quieren imponer el inglés como idioma único, Nigel se ha convertido en la nueva bandera de los activistas pro inmigrantes, especialmente activos en las redes sociales. "Los anti inmigrantes defensores del inglés se van a volver locos con esto", ha escrito una periodista de 'La Opinión' de Los Ángeles en su página de Facebook.
"Nigel es nuestro símbolo; chúpense ésa, señores racistas", ha agregado en Twitter un usuario que se identifica como La raza mexicana. Proliferan opiniones más o menos similares, como la de Mexicoin, quien considera que el pájaro "muestra que el español vino para quedarse en Estados Unidos".*


Por algunos estados del sur circulan pegatinas y chapas con la inscripción "no se habla español" o "inglés primero" mediante las que algunos expresan su rechazo al crecimiento de la cultura y el idioma que consideran que les invade desde el otro lado de la frontera. Que Nigel haya regresado a casa hablando español pasa a formar parte de una guerra simbólica y no tan simbólica que mantienen las comunidades allí.
Donde unos ven un secuestro con lavado de cerebro, otros ven el triunfo del idioma español que ha hecho que el loro gris africano regrese como si hubiera pasado por el Instituto Cervantes de Albuquerque.


Una vez que una historia se transforma en fábula, nuestra forma de contarla necesita de todos los ingredientes narrativos para reforzar su moraleja, punto que justifica existencia. No dicen en El Mundo:

El loro fue encontrado por una pareja que, curiosamente, regenta una peluquería para animales. "Escuché una voz que decía, 'Aló, aló'. Pensé que era un cliente, pero no vi a nadie hasta que me fijé en el loro", ha contado Julissa Sperling al diario 'The Daily Breeze'.
"Parecía un pájaro muy feliz. Cantaba todo el tiempo, hablaba mucho, sin control. 'Ladraba' constantemente y repetía '¿qué pasa, qué pasa?' en español. Soy de Panamá y lo entendí todo", añade Sperling.*

Todo concuerda. Nigel podría haber aparecido en una ferretería o en una tienda de motores fuera borda, pero no, lo hace en una peluquería de animales, como si hubiera llamado el día antes para pedir hora para hacerse unas mechas o cortarse las puntas. Sin embargo, indago sobre "Julissa Sperling" y compruebo que existe, que vive en Los Ángeles y es de Chiriqui, Panamá, un lugar precioso. Las evidencias sobre el caso se van acumulando, pero no por esto deja de ser una fábula, ya que no lo es por lo inverosímil, sino por la forma en que está contada.


Aunque siempre se nos diga que los hechos son los hechos, como norma del periodismo, la forma es que se cuenta tiene la máxima importancia. Por eso podemos seguir pensando en ella como historia ejemplar.
¿Qué ocurrió con el regreso del loro hispanizado?:

Al principio, el inglés dijo que no había perdido ningún loro, pero pensó que ella estaba hablando de algo reciente, no de hace cuatro años. "Cuando ella me habló del 'chip' y le miré a los ojos amarillos y marrones, reconocí a Nigel al instante. Nunca pensé verlo de nuevo", ha dicho Chick al rotativo.
Ahora, el loro y su dueño se enfrentan a otro dilema: la incomunicación. "Ya nos iremos entendiendo. Lo importante es que ha vuelto a casa", asegura Chick. Mientras, Nigel es el nuevo héroe de los inmigrantes hispanos en Estados Unidos y, quizá, su embajador en el reino animal.*


La actualización de la fábula exige que se adapte al universo de los lectores que la reciben, por eso queda algo entre Antonioni y Konrad Lorenz. Es lo que han hecho los activistas que defienden el español de los ataques de los que no quieren ni escucharlo. Las fábulas son además poderosas viajeras. Pensemos que hubiera podido ser el loro africano de Oriol Junqueras y que después de cuatro años regresa a casa diciendo "¿Qué pasa, qué pasa?, o que fuera el de Mariano Rajoy y regresara hablando catalán y tenga que decir lo mismo que Chick, "Ya nos iremos entendiendo. Lo importante es que ha vuelto a casa". Un sin fin de posibilidades interpretativas, como es propio de las fábulas.
No sé si Nigel volverá al inglés una vez que se le pase el síndrome de Estocolmo. Desconozco si Chick, el dueño legal de su cuerpo, pero no de su alma, hará el esfuerzo amoroso de aprender el español o incluso llegará a pasarse al catolicismo. Lo importante es, como él señala, que están juntos de nuevo.
¡Che bella, bella notte!




* "La historia del loro Nigel: hablaba inglés cuando se perdió y vuelve a casa expresándose en español" El Mundo 14/10/2014 http://www.elmundo.es/america/2014/10/14/543d79a722601d76278b456d.html





jueves, 12 de junio de 2014

Las estrategias del pollo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El actual número de la revista Investigación y ciencia (n 453 - junio 2014) trae un estupendo artículo titulado "Un ave ingeniosa". Entre textos dedicados a los problemas que se le plantean al "modelo estándar" en Física si no aparece pronto lo que tiene que aparecer y lo de la supersimetría sale adelante, otros dedicados a cuestiones moleculares o al calentamiento global, problemas para los que uno está ya mentalizado, me ha dejado a anonadado uno dedicado a los pollos, pues a ellos hace referencia el título del artículo. Pollos.
Las autoras del texto, Carolyn L. Smith y Sarah L. Zielinski (investigadora en cognición animal de la australiana Universidad de Macquarie y escritora científica, respectivamente), nos desarrollan un interesante panorama sobre el comportamiento de estas aves. Con la investigación animal suele ocurrir lo contrario que con la humana, es decir, que cuanto más profundizamos en el comportamiento de los animales descubrimos mayores grados de inteligencia. Partimos del principio de la estupidez animal y luego nos sorprende encontrarnos con muestras de lo contrario.
Como debe ser en un buen artículo de este tipo, las autoras comienzan haciendo un poco de historia sobre los descubrimientos paulatinos que nos han ido llevando a interesarnos por los pollos más allá de la gastronomía, guiados por descubrimientos interesantes sobre sus capacidades y comportamientos. Con un poco de observación, los investigadores pronto se dieron cuenta de que los pollos no eran unas aves estúpidas como habíamos pensado, sino que tenía comportamientos inteligentes. Diseñando formas de observación interesantes de sus relaciones en grupo, comenzaron a recoger sus reacciones y formas de comunicarse. Les crearon un entorno virtual controlado mediante el que podían hacerles ver en pantallas distintos elementos (compañeros, rivales, depredadores) y observaron sus reacciones en cada caso. Nos dicen:

La realidad virtual condujo a una revelación sorprendente: las vocalizaciones y los gestos del pollo transmiten información específica que sus semejantes entienden. Así pues un ave no necesita ver una rapaz con sus propios ojos para comportarse como si la estuviera viendo; le basta con oír la señal de alarma de un compañero. Según los etólogos, las llamadas de los pollos son "funcionalmente referenciales", esto es, se refieren a objetos y acontecimientos concretos, de modo muy similar a las palabras. Es como si el ave creara una imagen mental del objeto al oír la llamada que le incita a reaccionar, ya sea huir ante un depredador o acercarse a una fuente de alimento. (84-85)*


Hasta aquí las cosas se pueden explicar y comprender sin demasiados problemas. Los pollos, como otros animales, pueden traducir una situación u objeto a un tipo específico de señal. Esa señal provoca una respuesta también específica en los demás. No sabemos si el pollo se representa mentalmente una "imagen" de lo que la señal quiere transmitir, lo que sería un signo, o simplemente provoca una reacción asociada, conductista, como por ejemplo salir corriendo ante un peligro. Simplemente vemos cómo reaccionan unos ante el peligro (emitiendo una señal) y cómo reaccionan otros cuando la escuchan o ven (su reacción).
Pero las sorpresas llegaron con la observación detallada de los pollos:

El mundo virtual también reveló que los pollos adaptaban los mensajes a la audiencia del momento. De este modo, el gallo que descubre una amenaza sobre sus cabezas da la voz de alarma si sabe que hay una gallina cerca, pero guarda silencio si por allí merodea un macho rival. Las gallinas son igualmente selectivas, pues solo prorrumpen en gritos si tienen polluelos.
En conjunto, tales hallazgos indican que el ave no se limita a reflejar su estado de ánimo en las vocalizaciones, como cuando está asustada o hambrienta, sino que interpreta la trascendencia de los acontecimientos y, lejos de responder por simple reflejo, parece meditar sus acciones. Se diría que piensa antes de actuar, un rasgo más propio de los mamíferos de cerebro [más] desarrollado que las aves. (85)

¡Sorprendente! Y no es para menos, pues lo que nos cuentan convierte a los pollos y gallinas en estrategas maquiavélicos para conseguir poder dentro de su grupo. Los gallos más débiles (machos subordinados) se guardan la información para hacer que los depredadores les hagan el trabajo sucio eliminado al gallo dominante (macho alfa) y quedarse con las hembras. Las investigadoras, abandonado el distanciamiento científico, no pueden contenerse: "De hecho, cada vez existen más indicios de que los pollos pueden comportarse como unos perfectos canallas" (85)*


Una vez destapada la inteligencia de los pollos, las preguntas sobre su mente saltan en masa hacia cuestiones reservadas hasta el momento a esta especie perversa, casi en exclusiva, que es la humana:

Las llamadas referenciales demuestran que habíamos subestimado la inteligencia del pollo. Los estudios también han planteado una pregunta intrigante: si pueden transmitir información sobre acontecimientos que tienen lugar en su entorno, ¿podrían ocultar esas noticias o incluso difundir información falsa para obtener provecho de esa conducta engañosa? (85)

El salto del mundo del corral al de las finanzas ya está dado, como si de un "2001, odisea espacial" aviar se tratara. Las famosa metáfora visual del filme de Kubrick con el mono lanzando al aire la quijada que le ha servido de arma, se puede sustituir por un hueso de pollo o más correctamente por un cacareo enlazado con el chirriar de las naves espaciales, que no chirrían, pero da igual porque es una licencia poética.


La pregunta sobre la capacidad de guardarse información o usarla selectivamente para controlar el mundo en el que viven, sitúa a los pollos en el terreno de los actos de habla, algo impensable. Qué un animal pueda tener un lenguaje es admirable, un puntazo para la evolución; pero que ese animal se calle es un chupinazo evolutivo. Su silencio deja de ser mudez y pasa a ser pura estrategia, un "sin comentarios" a ver si se llevan por delante al gallo poderoso y se queda con el harén.
Descubrimos gracias al artículo, además que el mundo de los pollos, que llevamos siglos teniendo delante, ha sido muy mal interpretado o ignorado. Gracias a la tecnología, hemos podido saber algo más sobre el comportamiento de las bandadas de aves y su organización social, muy elaborada y conflictiva como hemos visto. Hoy, con nuevos métodos de observación y registro es posible tener una visión más amplia, sistémica, del conjunto. Nos dicen las autoras del artículo:

Con anterioridad no se había identificado esta conducta oculta porque las relaciones entre los miembros de la bandada son breves y con frecuencia reservadas; pollos y gallinas prefieren esconderse en herbazales altos y entre arbustos. Además una sola persona no puede observar todas las aves a la vez. Una de las autoras (Smith) encontró la solución para superar estas dificultades y la llamó "El Gran Hermano Pollo". (85)


Como era de imaginar, llenaron de cámaras todos los rincones del corral para no perder detalles de estos "concursantes" y de sus relaciones. Pero las cámaras no fueron suficientes: los gallos y gallinas disimulaban demasiado y emitían ruiditos o hacían gestos "solo para sus ojos", dentro de esas estrategias de ocultación y manejo de informaciones reservadas. Tuvieron que instalarles micros para poder percibir los matices que las cámaras y micrófonos generales no recogían. Los resultados son fascinantes.
Las investigadoras avanzan entre los logros que han detectado en los pollos y relatan los establecidos por otros trabajos sobre ellos: capacidad de empatía, "distinguir número y usas geometría" (87). Todo ello les lleva a una conclusión importante:

[...] nos lleva a reflexionar sobre el origen de la inteligencia. En lugar de tratarse de un rasgo poco frecuente y de difícil aparición en el reino animal, quizá resulte más común de lo que pensamos y surja siempre que concurren las condiciones sociales apropiadas. (87)


El texto se cierra, como no podía ser de otra manera, con un alegato en favor de la mejora de las condiciones industriales de los pollos, auténticamente canallescas para animales de su inteligencia (o menor, incluso).
Lo interesante, más allá de los hechos —que ya lo son—, es esa idea de las "condiciones sociales apropiadas" que se expresa en la cita anterior. La inteligencia es una habilidad que se desarrolla socialmente. Los humanos somos el ejemplo más claro de ello. Sus habilidades tienen que ver con la comunicación y las estrategias comunicativas, presuponen una intencionalidad que está tras los hechos semióticos: usan su lenguaje, incluido silencio y mentiras, para conseguir lo que quieren. Para ello desarrollan sus propias estrategias y evalúan sus efectos. Ya no viven en simples bandadas, sino en sociedades complejas en las que tienen que gestionar sus recursos, establecer sus objetivos y buscar la forma de cumplirlos.

Dicen las autoras que los machos subordinados, si están a cubierto y su rival está al descubierto, cantan más y más alto para atraer a los depredadores. Ellos están seguros y tratan de eliminar al otro. Puede que lo gallos inventaran la política y que sea su forma de hacer primarias para hacerse con el control del grupo, que tiene ventajas de poder, pero te convierte en objetivo. Al igual que los partidos políticos, tienen enemigos dentro y fuera y tratan de encontrar el equilibrio entre las luchas internas, la rivalidad, y la supervivencia frente a las amenazas exteriores. En el interior, nos contaban al principio del texto, existe lo que llaman la "jerarquía del picotazo", de nombre suficientemente explícito como para requerir más explicación. Ante ese poder del macho alfa, los aspirantes a quedarse con la bandada desarrollan sus estrategias para burlarle (por ejemplo, si encuentran comida atraen a las gallinas con gestos visuales disimulados para que el gallo alfa no acuda) y conseguir comida y gallinas (las gallinas también tienen las suyas, claro).
Como en cualquier grupo social, hay estrategias para conseguir el poder (internas) y de supervivencia (externas). Señalan las autoras refiriéndose al mundo de los pollos silvestres, antes de que los metiéramos en jaulas destinadas al engorde:

Estas condiciones les obligaron a idear tácticas inteligentes para lidiar con sus congéneres y con los peligros del entorno, así como maneras de comunicarse en tales circunstancias. (87)


El artículo, recomendable para cualquier curioso del comportamiento, humano o animal, es un ejemplo de buenas prácticas comunicativas dentro del campo científico. Después el lector podrá aplicar sus enseñanzas generales a los campos o corrales que le parezcan más adecuados, dando el salto de la ciencia a la fábula, si así le apetece. 

* Carolyn L. Smith y Sarah L. Zielinski "Un ave ingeniosa" Investigación y ciencia nº 453 - junio 2014, pp. 84-87.