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lunes, 2 de mayo de 2022

Una libertad de todos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La asistencia del presidente Joe Biden a la cena anual de corresponsales ha sido una noticia que el propio presidente se encargó de resaltar: «"Esta es la primera vez que un presidente ha asistido a esta cena en seis años. Es comprensible, tuvimos una plaga horrible seguida de dos años de COVID", bromeó Biden en referencia al mandato de Trump, que nunca asistió a la gala durante sus cuatro años en el poder.»* La broma, recogida por RTVE.es, no endulza una realidad amarga, el hecho de que en los Estados Unidos la prensa fuera vista como un peligro contra poder en la época Trump cuando se le criticaba por sus mentiras continuas.

El mundo con libertad de información ha asistido a un peligroso deterioro de la prensa, mucho menos manejable que las redes sociales, el vehículo actualmente preferido por los políticos, un escenario en donde la manipulación es más fácil. El uso partidista de la prensa, incluso la prensa de partido, ha ido en retroceso con la propia decadencia de los medios tradicionales ante el avance incontenible del espacio multiuso de las redes sociales que se han convertido en medios de vida y no solo de información.


En el espacio virtual convergen la información y la vida. Los medios tradicionales, especialmente la prensa, eran fuentes de información que se elegían para cumplir una función. Los nuevos espacios son convergentes y multiusos; en ellos todo se entremezcla y tienen una forma más natural de usar lo aprendido en la Psicología Social sobre los grupos, su formación y peso en la vida cotidiana. La vida se nos ha hecho más tribal y trivial, ha crecido la dependencia y la angustia por la soledad buscando la conexión con otros.

Desde el poder, la prensa es atacada por las jerarquías políticas, como ocurre en muchos países, como México, donde los periodistas mueren en las calles y sufren las afrentas del presidente López Obrador, que utiliza las ruedas de prensa para denigrarlos. Lo mismo ocurre en países como Venezuela y otros muchos del continente.

En Europa, La Vanguardia titulaba hace un año "Bruselas recrimina a Hungría, Polonia y Eslovenia los ataques a la prensa" y señalaba por parte de su corresponsal en Bruselas: 

Hungría y Polonia son las ovejas negras de la Unión Europea en cuestión de respeto de los valores democráticos, y ahora en esta lista de sospechosos habituales se les está aproximando también otro país del este, Eslovenia. Ayer, los tres estados fueron acusados de atacar la libertad de expresión al debilitar a los medios de comunicación y presionar a los periodistas.

Fue un debate en el Parlamento Europeo en el que la comisaria de Justicia, Vera Jourova, dijo que “desgraciadamente, en los últimos meses se han producido acontecimientos preocupantes”, en referencia a legislación, impuestos y presiones para socavar la independencia o incluso la supervivencia de los medios en estos tres países.** 

El ascenso de partidos populistas con poca o nula sensibilidad ante la libertad de expresión y de prensa, portadores de mensajes mesiánicos y descalificadores, sitúa a la prensa y a la multiplicidad de fuentes informativas en el punto de mira. La prensa es vista como una piedra en el zapato del poder, un incordio que hace que los intentos de fabricar un sistema de verdad única se vea frenado.

Lo que vemos hoy en Rusia, la censura y la propaganda actuando combinadas para impedir el acceso a los hechos que se producen cada día, desgraciadamente se repite por otros muchos países, como Egipto, en donde ha desaparecido prácticamente la prensa y los periodistas independientes, donde se vive en una melosa burbuja en la que solo existe la palabra del presidente, se disfrazan los datos y solo se pregonan las posturas oficiales. Sí, desgraciadamente, Egipto es un ejemplo de destrucción de la independencia informativa en favor de un coro mediático plano, en el que solo se canta en favor del régimen., Cualquier discrepancia o crítica ha sido eliminada en favor de las posturas oficiales. Los periódicos han sido comprados y regalados al poder, estrangulados económicamente y con leyes de censura estrictas.

Reporteros sin Fronteras 22/01/2021

Los reductos en los que queda prensa libre y en acción, multiplicidad de puntos de vista, voces libres sin temor, son cada vez menos debido a la ola autoritaria que se va desarrollando en países recién llegados a la democracia o incluso con cierta tradición. Los regímenes autoritarios inundan con su propaganda los nuevos espacios ofrecidos por las redes, que son sometidas a vigilancia constante para mantenerlas en la senda útil al poder.

La pérdida de audiencias y públicos en las nuevas generaciones es obvia. La respuesta de muchos medios es la trivialización, es decir, acercarse a los mismos tipos de informaciones que circulan por las redes y tienen millones de seguidores. Muchas veces, los medios viven de reproducir los mismos contenidos circulantes. La expresión "qué se cuece en las redes" sirve muchas veces de introducción a los contenidos que se extraen de ellas en una forma de invertir el efecto de los medios. La rápida transformación de la sociedad mediática está invirtiendo los modos de circulación. Ya no es la audiencia la informada, sino que esta la que informa en una extraña circularidad que incita a la manipulación a través de todo tipo de recursos disponibles, desde los influencers hasta los bots que replican las informaciones para mantenerlas vivas.

"Cuando se usan mentiras para enterrar la verdad (...), lo que está claro, y esto lo digo desde el corazón, es que ustedes en la prensa libre importan más que nunca en el pasado siglo", recalcó Biden.*

Es cierto. La prensa importa más que nunca porque hay cada vez más herramientas para enterrar hechos y verdades que se derivan de ellas. Gran parte de la prensa libre del momento se dedica a retirar los escombros con los que se trata de confundir a la ciudadanía, desde falsedades de datos, de imágenes y situaciones, hasta discursos del poder llenos de mentiras o medias verdades, como ocurrió con Trump. Se le debe agradecer al presidente más mentiroso que favoreciera con sus excesos el sentido de la verdad y de la importancia de su defensa. Aunque haya millones de norteamericanos que sigan pensando que Trump ganó las elecciones y que el asalto al Capitolio fue un acto "patriótico", el efecto de sus mentiras e insinuaciones ha servido para ser conscientes del peligro. Eso en el país en el que las libertades están fuertemente afianzadas en el sistema. Sin embargo, Trump consiguió sacar a la luz la facilidad con la que la manipulación puede ser realizada y la fragilidad de las libertades, desarrollando las respuestas defensivas ante ese avance de la semilla del negacionismo informativo.

El daño hecho por Donald Trump a la prensa y a sus objetivos democráticos exceden los propios Estados Unidos. Ha sido un ejemplo de manipulación y desprecio de la verdad como valores antidemocráticos.

La defensa por parte de Biden de la Prensa se ha centrado en el papel que los corresponsales de guerra están teniendo en Ucrania. Vemos a miles de periodistas de todo el mundo esparcidos por la geografía ucraniana intentando reconstruir los hechos que el Kremlin niega a través de una "verdad" organizada desde el poder. Frente a la negación de los hechos y la imposición de lo sectario, los miles de periodistas son garantía para nosotros de que tenemos acceso a una realidad muy distinta a la dictada desde los despachos rusos. Pocas veces hemos tenido acceso a una divergencia tan enorme.

Biden cerró su intervención dando entrada al humorista y presentador Trevor Noah, señalando "Ahora puede usted reírse del presidente, y al contrario que lo que pasaría en Moscú, no irá a la cárcel"*.

Mañana, día 3 de mayo, es el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Es importante ser conscientes de la importancia que tiene para todos este tipo de libertad y las consecuencias nocivas que tienen los ataques y limitaciones contra ella. Una prensa libre es una prensa con periodistas libres, honestos y comprometidos con aquellos que los leerán. La libertad de prensa es cuestión de todos.

 

* "Biden defiende a los corresponsales de guerra: "La prensa importa más que nunca en el último siglo"" RTVE.es 1/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220501/biden-defiende-corresponsales-guerra-prensa-importa-mas-nunca-ultimo-siglo/2345660.shtml 

** Jaume Masdeu "Bruselas recrimina a Hungría, Polonia y Eslovenia los ataques a la prensa" La Vanguardia 11/03/2021 https://www.lavanguardia.com/internacional/20210311/6299529/bruselas-hungria-polonia-eslovenia-ataques-prensa.html

domingo, 3 de mayo de 2020

El Día Mundial de la Libertad de Prensa en tiempos del COVID-19

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hoy, 3 de mayo, declarado por la UNESCO, es el Día Internacional de la Libertad de Prensa, que a luz del contexto en el que nos encontramos adquiere un sentido propio, específico, acorde con nuestra crisis actual, en la que la información se ha convertido en algo imprescindible y ha dejado al descubierto nuestras virtudes junto a nuestras miserias y carencias.
En la lucha contra el COVID-19, la prensa es un factor más, una variable, dentro de un marco global. La globalidad de la pandemia actual no lo es solo por su extensión geográfica, la totalidad del planeta. Lo es también porque afecta a todas las dimensiones de la vida privada, pública, instituciones e internacional. No hay nada que no se haya visto afectado por el COVID-19, todo se ha visto sacudido. De la educación al deporte, de los ritos funerarios a las sesiones parlamentarias, de los juzgados a los hospitales, del comercio minorista a la producción mundial... todo.

Es la primera vez que esto ocurre y que ocurre a esta velocidad. Solo hay algo que viaje a la misma o a mayor velocidad: la información. Pero la velocidad de la información en un mundo globalmente interconectado se ve afectada por el otro aspecto, la calidad de la información, un concepto pragmático, no objetivable como lo es la calidad de la transmisión y su velocidad. La calidad de la información depende de nuestras necesidades, su capacidad de anticipación a los problemas y de la adecuación de las respuestas. La información no solo tiene que ser verdadera, sino que —en este y en otros contextos— debe ser "útil", ayudarnos a resolver las situaciones de conflicto.
La racionalidad de muchos principios generales se sostiene en ideas que son cada vez más complicadas en un mundo de intereses y conflictos. En esta situación actual, se ve mejor que nunca, con más claridad, que el concepto de "libertad de prensa" que algunos tienen excede la información y entra de lleno en la "desinformación", es decir, el uso de la información para crear situaciones en las que la opinión pública reciba información no veraz con la intención de sacar algún provecho particular en contra del conjunto, crear el caos y la falta de entendimiento.
En el contexto de una pandemia de este tipo, en el que la información veraz es esencial para la supervivencia personal y social, estamos comprobando la lucha entre la información y la desinformación en muchas esferas, de la política a la salud, de la economía a vida privada. Los viejos principios siguen siendo claros en su dimensión ética, pero la información se da en un mundo mucho más complejo precisamente y quizá debido a la propia circulación de la información.
La mayor parte de nuestros principios, en la teoría tienden al bien; en la práctica en una sociedad definida como el escenario de intereses y conflictos generalizados la información se convierte en una forma más de lucha. Es ahí donde si sitúan muchos de los conflictos a los que asistimos, que están siendo amplificados porque la pandemia clarifica algunos conceptos que en otros contextos son menos verificables. De ahí la importancia que se le da al combate de los "bulos" informaciones que no se corresponden con la verdad o, al menos, con las informaciones de fuentes fiables e independientes, como suponemos a las fuentes sanitarias o científicas.


Entendemos precisamente que la información que nos hacen llegar obedece a criterios objetivos y, sobre todo, carentes de otro interés que no sea el frenado de la pandemia y nuestra salud. En otra dimensión situamos a aquellos que entendemos sí tienen algún interés al margen de nuestra salud y anteponen el propio o de grupo al conjunto. Es difícil manejar esto en la realidad, aunque conceptualmente sea claro.
Lo que sí podemos ver en los extremos los casos más claros —la información fidedigna y carente de interés privado frente a la partidista y que busca el daño ajeno— mientras que conforme nos alejamos de ellos se van oscureciendo los casos. No es tan sencillo. ¿Cómo podemos considerar, por ejemplo, lo dicho por Donald Trump sobre los desinfectantes? Es un caso extremo, pero a la vez, proviene de alguien que se supone debería ser responsable buscando el bien de los norteamericanos. Pero quizá es ahí donde empiezan las discrepancias.
Lo que está claro es que quizá la idea de "libertad de prensa" y de "prensa libre" no sean exactamente lo mismo o, incluso, que puedan estar en oposición, como vemos a través de los que reivindican la libertad de prensa para difundir bulos. Cada día se producen este tipo de conflictos que ponen a prueba los conceptos y el sistema mismo. La cuestión es compleja y se debe debatir y tener de forma permanente sobre la mesa.
En su página sobre el Día de la Libertad de Prensa, la UNESCO señala los siguientes puntos: 
  •     Apoyemos el periodismo independiente para que los trabajadores de los medios puedan informar sin temor y de manera imparcial. Las salas de redacción deben ser libres para tomar decisiones editoriales que favorezcan el interés público y preserven la rendición de cuentas.
  •     Una prensa libre e independiente es esencial en todo momento, pero es particularmente importante durante una crisis de salud como la que estamos viviendo. En un momento en que muchos buscan información principalmente en línea, el papel de los periodistas profesionales, que están capacitados para ayudar a ordenar el flujo de la información y proporcionar la orientación necesaria, es vital.
  •      Ninguna crisis se resuelve sin información precisa y fiable. En todos los niveles, desde los gobiernos hasta los individuos, las decisiones que tomamos pueden ser una cuestión de vida o muerte y deben estar basadas en hechos y en la ciencia.
  •     Sólo mediante esfuerzos multilaterales se pueden abordar con éxito estas cuestiones cruciales. Comprometámonos con este esfuerzo mundial.
  •         Ayudemos a los medios de comunicación y a los periodistas a informar sobre la crisis de manera eficaz y segura, y promover el pensamiento crítico para limitar la propagación de rumores y la desinformación.
  •      Este 3 de mayo, el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la UNESCO hace un llamamiento a los gobiernos, los medios de comunicación y la sociedad civil para unirse a este movimiento mundial para llamar la atención sobre estas cuestiones esenciales para la supervivencia de nuestras democracias. Juntos, nos aseguraremos de que nuestra respuesta a la crisis sea eficaz. Esta crisis sanitaria sin precedentes tiene el potencial de reconstruir la confianza de los ciudadanos en los medios de comunicación.*




Los puntos son asumibles claramente. El problema es que algunos de ellos parten de supuestos que no son fáciles de reivindicar, cuando la información se ha convertido en un escenario de conflicto como prolongación de otro tipo de conflictos. Al final, tras cada lucha están las mentes y estas deciden y actúan en función de la información de que disponen.
Muchos aceptan hoy el hecho de la manipulación como una forma "natural" de actuar sobre el otro para conseguir unos objetivos. Se enseña en nuestras facultades en un tiempo en que los conceptos de "verdad" o "hechos" han pasado a formar parte de "narrativas" naifs. Los gobiernos actúan sobre la opinión estudiando los efectos a través de los sondeos constantes y prueban los mensajes, actitudes, modos, etc. más rentables para conseguir sus niveles de aprobación. Investigan para saber cómo deben decir lo que los demás esperan escuchar.
El periodismo independiente, preocupado por la verdad, los hecho y el bien común, del que habla la UNESCO puede que pertenezca a las mentes románticas en mitad de unas luchas partidistas en las que los profesionales no buscan la verdad sino la eficiencia de la versiones más ajustadas a los intereses de quienes les pagan. Esta "eficiencia" se mide en términos de retornos, de respuestas adecuadas a lo que se esperaba.
Lo vemos cada día en este gigantesco rifirrafe universal que es la lucha a través de la información. No, no es sencillo encontrar la objetividad, independencia y la libertad de informar que hace libres de pensar a los otros. Quizá nos hemos vuelto demasiado cínicos en estos tiempos de manipulación. Quizá todos lo hayan sido, pero ahora tenemos las más grandes herramientas de manipulación que han existido, cubriendo cada rincón del globo. No es casual que desde hace tiempo se use el término "infodemia" para describir la "epidemia informativa".

La lucha por la libertad de prensa es cada día más importante. Las fuentes ya no son solo los medios. La extensión de la información y su conversión en un panorama global ha hecho que estemos rodeados de estímulos informativos, no solo de los medios sino de otros muchos que se han transformado en sus propias fuentes, controlando al menos su propia emisión. La gran trasformación de la información, merced a la digitalización, es precisamente la "medialización" social, es decir, la conversión de todos, de un gobierno a un ciudadano, de una institución pública a una empresa privada, en pseudomedios. Lo que antes era tarea de los medios de comunicación es realizado por cada uno, de los micromedios a las redes sociales. La sociedad se ha horizontalizado informativamente, al menos en las democráticas y se ha convertido en propaganda allí donde se quiere seguir manteniendo el control, censurando y vigilando, restringiendo, los medios sociales.

En este contexto globalizado y mediatizado, el problema de la información falsa, de la desinformación, de los bulos intencionales, etc. se intensifica llegando a su máxima amplitud cuando es un solo tema el que se vuelve central, el COVID-19, del que derivan todos los demás, que se van distribuyendo a su sombra.
Hoy, por todo ello, es esencial la formación de los profesionales no solo técnicamente, sino fortalecer su sentido de la independencia y recuperar la idea esencial de la información como un bien público, volver a desarrollar el sentido de lo común, lo que todos compartimos y lo que a todos nos afecta, por encima —como se ha estado haciendo— un concepto conflictivo y fraccionado de la sociedad en todos los niveles. ¿Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en nuestra salud, en el riesgo de nuestras vidas, sobre qué lo podemos hacer? Todo lo demás está sujeto a disputa.
La pandemia ha tenido un efecto importante sobre la información: muchos han comprendido la importancia de estar bien informados sobre lo esencial. Hay que desmercantilizar la información para poder compartir lo básico. No es fácil determinar lo esencial porque anteponemos el punto de vista propio al romper cada vez más lazos sociales.
Hay que tener las libertades como reivindicación, como motor que nos haga movernos hacia delante, no acostumbrarnos a su ausencia o vacío. La Prensa es importante, pero para que lo sea más debe recuperar mucho del camino perdido a cambio de platos de lentejas o en crisis para sobrevivir de mala manera. 
Quizá haya que empezar por el principio y, sí, reclamar un periodismo valiente e imparcial, como hace la UNESCO en este día de hoy y para todos los demás días del año. En tiempos de bulos y medias verdades, es lo mejor.



* "Por un periodismo valiente e imparcial" UNESCO 3%05/2020 https://es.unesco.org/commemorations/worldpressfreedomday/2020/mediaresources