Mostrando entradas con la etiqueta Mawadda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mawadda. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de julio de 2019

Los malos divorcios o todos a clase

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El peculiar autoritarismo con el que se desenvuelve el régimen egipcio alcanza todos los niveles de la vida, de lo institucional a lo privado. Es el régimen quien define qué es un problema y decreta la forma, sí o sí, de "solucionarlo".
Hemos hablado aquí  en varias ocasiones de la cuestión del divorcio en Egipto. Las cifras son enormes, lo que hace que haya sido definido como un "problema". Así, lo que para unos puede ser un problema de su matrimonio, por lo que se divorcian, para el gobierno el problema es que se divorcien, algo a lo que se supone que tienen derecho a hacer si así lo estiman, como una decisión. En vez de pensar que el problema está en las condiciones del matrimonio, se pone el acento en evitar las cifras del divorcio sin pensar que este puede ser una liberación para alguno o ambos cónyuges. Con la poligamia, además, se introducen nuevos factores de discordia, como maridos que toman nueva esposa sin avisar a la primera, un tema discutido también últimamente, entre otros, con especial atención a la situación desequilibrada de la mujer, que además de los condicionamientos habituales (edad del matrimonio, falta de recursos económicos, limitación a los estudios, etc.), padece la desigualdad en el divorcio, cuya iniciativa resulta mucho más sencilla para el varón, que dispone incluso de las fórmulas exprés. De todo ello hemos hablado en múltiples ocasiones, cada vez que había alguna iniciativa o dato.
La elevadísima tasa de divorcios hizo —también lo tratamos— importar fórmulas de países en donde se había reducido la tasa de divorcio. Vimos que la forma admirada de reducirlo no era tanto atacar a sus raíces, sino dificultar las condiciones del divorcio, con lo que el matrimonio se convierte en cadena perpetua en muchos casos.


La puesta en marcha del programa sigue el camino habitual: al presidente al-Sisi le notifican que hay un problema, el presidente lo hace suyo y da instrucciones para que se solucione. El pueblo respira tranquilo porque con un presidente así no hay problema que se le resista. Esto vale para los ateos, homosexuales o parejas mal avenidas que no se dan cuenta de que su obligación es mantener la paz familiar y traer hijos a mayor gloria de Egipto y Dios.
Recordarán los lectores que igualmente en este caso se transmitieron las órdenes y, como en cualquier ejército bien engrasado y eficaz, la maquinaria se puso en marcha sin rechistar. Ya tenemos los planes en marcha, como nos cuenta la prensa egipcia desde hace unos días. El estatal Ahram Online titula "Egypt to make anti-divorce program mandatory for graduation starting next academic year: Official" y nos cuenta:

Egypt is planning to make a new anti-divorce program which offers mandatory lessons for university students starting this coming academic year in September, an official said Wednesday. Egypt's church and leading Islamic authority, Al-Azhar, are partners in the project.
Mawadda, which means affection, was launched earlier this year to qualify university students for marriage and educate them on how to choose their partners and handle marital conflicts. The project is intended to curb divorce rate which reached 211,000 cases in 2018, according the statics news agency CAPMAS.
The project has since been in a trial phase, but starting this September it will be mandatory for graduation, Amr Osman, social solidarity minister advisor said.
To date, 21,000 young people have received training as part of a project in the governorates of Cairo, Alexandria, and Port Said, where most divorce cases occur, he said, according to state news agency MENA.
The program is targeting 900,000 people in the 18-25 age bracket annually, mostly university students. It is also targeting married couples who resort to government's conflict settlement offices.
Egypt's Social Solidarity Minister Ghada Waly said last year that tough economic conditions and low employment rates were behind the significant rise in divorce rates.
Mawadda was launched after Egyptian President Abdel-Fattah El-Sisi urged action to combat the country's high divorce rates and said he was alarmed by the figures.*


El párrafo final lo dice todo. La preocupación del presidente es el principio del fin de los problemas. Es asombrosa la fe que el estado egipcio transmite. En un mundo lleno de problemas creado por su propia inoperancia, corrupción, etc., el estado se presenta como la solución para todo. El principio tiene su sentido: el pueblo no debe pensar por sí mismo, siempre debe escuchar la voz de aquellos que cuidan de él, es decir, el estado y los grupos religiosos representados por la Universidad de Al-Azhar, cuyo poder aumenta cada día, lo que acabará causando problemas en un plazo medio.
El estado no tiene otro interlocutor social y hacen entre ambos una especie de pinza ideológica en la que unos y otros se respaldan mutuamente para mantener el control. En vez de aumentar la autonomía de la sociedad civil, el estado egipcio ha optado por hacerse absolutamente necesario, por la mayor intromisión en la vida de los ciudadanos, a los que vigila y controla. Es algo más que una dictadura militar, es la deificación absoluta del estado y sus fuerzas, la religión y el ejército. La burocracia, de la que vive el régimen y los que viven bien con él, es el cuerpo por el que circulan, sin más remedio, los ciudadanos, obligados a cantar las maravillas de un sistema poco eficaz.


El hecho de que los universitarios no puedan graduarse sin haber cursado esta asignatura anti divorcio en la que se les explica con quién debe casarse, cuáles son las virtudes que deben tener sus parejas para evitar los conflictos matrimoniales que deriven en divorcios, es de un intervencionismo sin parangón porque no se trata de una cuestión religiosa, de cursillos, etc. como es frecuente. Se trata de mucho más.
Ese casi millón de jóvenes van a estar en manos durante un tiempo de personas que les van a decir las ventajas del matrimonio, considerado un fin social adecuado, piensen en casarse o no. Y eso lo deciden su nuevos profesores.
En Egyptian Streets reproducen la información dada por el diario estatal y añaden:

Marriage in Egypt is still considered a significant step in the lives of most Egyptians. Spouses alternatively pay a hefty sum securing a dowry, weddings, estate and a car. With the inflation and rise of prices, young couples have been facing difficulties getting married or maintaining a stable married life.
Moreover, there is strong stigma attached to divorced women in particular, with many voicing out problems of discrimination, belittling and increased harassment.**



No es casual este añadido. Esta bien visto que quien va a padecer más de lo que ya lo hace es la mujer. Desde el momento en el que el estado pone en marcha su programa anti divorcio, divorciarse es ya algo contra el estado. No hay estigma masculino por el divorcio; solo es la mujer divorciada la que lo padece. En un mundo desequilibrado por la poligamia, es la mujer la que pierde su "valor" en la sociedad patriarcal. El hombre sigue impoluto a través de sus divorcios, cosechando matrimonios si así lo desea. La mujer, por el contrario, una vez divorciada se tiene que enfrentar a la vergüenza. Si además tiene hijos en ese matrimonio roto, se verá sometida a todos los condicionamientos de retirada de los hijos en el caso de que decidiera volver a casarse, algo que no ocurre con el marido, que puede hacerlo cuando quiera. El desequilibrio es absoluto por las propias condiciones.
Los cursos para ese casi millón de jóvenes son una forma de presión y control social. Como decimos, "fallar" ahora, es hacerlo doblemente, ya que se defrauda al estado. La visión del matrimonio que van a recibir desde las instituciones es eminentemente patriarcal porque no puede serlo de otra manera. Todavía colean las declaraciones del jeque de Al-Azhar recordando que la regla de golpear a la esposa sin dejar marcas es conforme a la ley. Lo mismo ocurrió cuando se cuestionó el divorcio unilateral y sin aviso, el "ahí te quedas", del que ya hablamos en su momento. Todo lo que está escrito es inamovible, por lo que no hay más enseñanza que recordar que hay que seguir la palabra de Dios y cumplir lo que a los maridos se les promete.


Curiosamente, en 2008, las noticias eran que los eruditos islámicos consideraban autorizado el que la mujer respondiera a la violencia con la misma intensidad amparándose en que todos tienen el derecho a defenderse. ¡Curiosa forma de enfrentar los problemas matrimoniales! Contrasta con lo que escuchamos hoy donde parece que el derecho a la autodefensa se ha perdido y vuelve a ser el esposo el que tiene la vara. Eso sí, sin dejar señales. 
Este próximo año, un millón de estudiantes universitarios no se graduarán sin haber escuchado las bondades del matrimonio y de la importancia de las virtudes de paciencia y obediencia.

Al-Arabiya 2008

¿Solo se divorcian los universitarios? Esta pregunta tiene una respuesta fácil: son las mujeres universitarias las que están en mejor disposición de intentar cambiar de vida, ya que poseen una formación que les permite tratar de subsistir en el mundo post matrimonial, que puede ser un infierno. Son las que tienen menos difícil salir sin el acuerdo de sus maridos. Más fácil al menos que las que viven en los entornos rurales con menos educación y cerradas en un mundo pequeño. Allí las cosas se resuelven de otro modo.
Queda en evidencia una vez más que el plan de al-Sisi no es el aumento de la conciencia de la ciudadanía, sino la tutela constante, lo que transforma a la sociedad en una masa infantil que debe ser constantemente reeducada según los principios que le llegan desde arriba. 
La verticalidad de la sociedad egipcia es, en este sentido, absoluta, un continuo esperar a que los problemas que nacen abajo sean resueltos mediante ordeno y mando. Es un concepto que ha vertebrado la política egipcia desde que los ilustrados coroneles o los piadosos islamistas han accedido al poder. Madrasa o cuartel o, como ahora, la mezcla equilibrada de ambas. Mejor que hablar de amor y matrimonio en clase, habría que intentar reducir las escandalosas cifras del acoso sexual en el país, considerado uno de los peores en este sentido por todos los indicadores internacionales. Es la misma sociedad machista que acosa la que luego se divorcia. Pero ahí parece que no hay nada que hacer, como se vio en el caso del jugador de fútbol de la selección egipcia, Amr Warda, al que se le pidió una "segunda oportunidad" invocando mandatos piadosos por parte de Al-Azhar.
Lejos de dar las libertades que muchos reclamaron en 2011, al-Sisi se ha convertido en la referencia de todo, mostrándose como el virtuoso padre al que hay que imitar y obedecer. Para ello ha desarmado a la propia sociedad civil, de la que recela siempre. Solo una voz, solo una mano. La autoridad es la única alternativa.
Veremos lo que ocurre cuando el programa se desarrolle y las cifras muestren el resultado de unas enseñanzas que no van a la raíz del problema.



* "Egypt to make anti-divorce program mandatory for graduation starting next academic year: Official" Ahram Online 17/072019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/338156/Egypt/Politics-/Egypt-to-make-antidivorce-program-mandatory-for-gr.aspx
** "Obligatory Anti-Divorce Courses for Egyptian University Students" Egyptian Streets 18/07/2019 https://egyptianstreets.com/2019/07/18/obligatory-anti-divorce-courses-for-egyptian-university-students/

jueves, 16 de mayo de 2019

El divorcio en las aulas o el psicodrama egipcio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Recordarán los hipotéticos lectores de estas páginas el firme compromiso gubernamental egipcio de iniciar una campaña para acabar con uno de sus males nacionales: el divorcio. Al divorcio egipcio hay que dedicarle periódicamente alguna atención por varios motivos, el primero es el crecimiento; el segundo, las ideas que estimula sobre cómo acabar con él. Recordemos que, en episodios anteriores, el gobierno había encontrado la llave a la felicidad conyugal en Malasia (ver El divorcio egipcio y la solución malaya 11/03/2019), donde se había reducido el número de divorcios. El gobierno egipcio mira hacia Asia para lograr el modelo que le permita superar sus ¿problemas?, como ha ocurrido con las llamadas escuelas "japonesas" en la que se pretende implantar modelos educativos del Japón. Anteriormente, Egipto pretendió mandar a miles de estudiantes al país, pero Japón prefirió aceptar unos pocos y ayudar en el modelo. Hasta ahora hemos vistos a algunos niños con quimono.
Pero ya vemos las acciones sobre el divorcio en marcha. Cuando el presidente al-Sisi dice que algo se solucione hay que solucionarlo. La noticia de las nuevas iniciativas para llevar la armonía a los hogares y evitar los divorcios ya han empezado y nos la cuentan, con el titular" Egypt teaches students about love and marriage in attempt to curb divorce",  en Middle East Affairs:

CAIRO: During a recent class at Cairo University, students laughed as they watched a skit acted out by their peers about a married couple. The husband came home from work and asked his wife, who was sweeping the floor, why dinner wasn’t ready.
“I pick up the kids and I go to work … Am I neglecting something because the food is still on the stove?” the wife asked, to which the husband responded: “The apartment looks like a rubbish dump.”
The skit was part of a new government project called Mawadda, which offers lessons to university students about how to pick the right partner and how to handle conflicts in marriage. The goal is to prevent divorce after the number of divorces reached more than 198,000 in 2017, a 3.2 percent increase from the year before.
Mawadda, meaning affection, is still in a trial phase, but the goal is to target 800,000 young people yearly starting 2020 and to eventually make it mandatory for university students to take a class before graduating.
After watching the skit, some students and the teacher pointed out that the husband should carry out more household tasks.*



¿Ya...? ¿Se acabó? ¿Nada más...? El que se nos diga que los estudiantes se reían ya nos dice bastante. La situación la habrán visto en esas comedias a las que los egipcios son tan aficionados, ya sea en el cine o en las series de televisión, en donde el costumbrismo cómico ha servido para reírse de todo aquello que no se podía solucionar.
Pretender solucionar el "problema" del divorcio en Egipto dando consejos sobre cómo elegir la pareja ideal o cómo repartir el trabajo doméstico en casa es de una ingenuidad —mejor simpleza— sin límites. Esto ya lo dijimos, pero el escenario que se nos describe y la fotografía del psicodrama que Middle East Affairs nos muestra roza esos límites de la comedia antes mencionados.
Tomar el divorcio como un problema y no como el síntoma de un problema es característico de la forma de pensar del régimen. Es más fácil definir el problema como una cuestión de "indisciplina" que puede ser controlado como se hizo en Malasia, recrudeciendo las condiciones de los divorcios. No se soluciona ningún problema real, pero se camufla lo que más importa a los políticos de esta pluma, las cifras. Dar prioridad a las cifras es un viejo truco político. Las cifras son el resultado de las mediciones, que siempre pueden ser modificadas. Así se pueden presentar cifras mejores cuando no ha cambiado nada, solo la forma de representarlo.


En Reuters encontramos el texto fuente de Middle East Affairs sobre la iniciativa Mawadda, lo que nos permite detectar alguna interesante supresión en el citado anteriormente:

Mawadda’s lessons will be accompanied by YouTube videos, a radio program and educational plays. The church and Egypt’s top Sunni Muslim authority, Al-Azhar, are partners.
“If we want to solve the problem from the root we need to target people before they get married,” said Amr Othman, manager of Mawadda at the Social Solidarity Ministry. He added that there’s a correlation in Egypt between divorce and problems such as child homelessness and drug addiction.
At a youth conference in July, President Abdel Fattah al-Sisi said divorce and separation meant that millions of Egyptian children were living without one of their parents.
Islam allows men to end their marriages verbally, only by telling their wives they are divorcing them. Sisi has said he wants to see an end to this practice in Egypt because the divorce rate is too high. The Mawadda project was launched in response to Sisi’s concerns, officials said.
It typifies some of Sisi’s efforts to drive social change.
“He is patriarchal and speaks to Egyptians as if he was their father,” Barak Barfi, research fellow at New America, a think tank based in Washington, said of Sisi. “It (Mawadda) reflects his belief that transformation can be instituted from the top rather than from below at the grass roots level.”**


Lo de los vídeos de YouTube no requiere mucho esfuerzo, forma parte del intento de "modernidad" que el régimen siempre trata de transmitir. Pero las palabras del responsable establecen esa interesante "correlación" los niños sin hogar y las drogas. Evidentemente ninguno de los dos casos tiene que ver con el caso en sí. Los niños sin hogar, un problema real en las calles de Egipto, tiene que ver sobre todo con la falta de pensiones y el abandono de los hogares a través del simple divorcio oral (el "talaq, talaq, talaq"), es decir, se produce tras el divorcio que favorece al hombre, de la misma forma que deja desamparada a la mujer. Es decir, el divorcio es sobre todo contra la mujer. El problema es el machismo respaldado por la tradición, que deja a las mujeres a merced de las familias que usan a las hijas en los matrimonios forzados y juveniles (infantiles muchos) y el desamparo en el que quedan después por la facilidad y ventajas que el sistema da a los varones. Y lo usan con profusión.
Cuando la mujer sale de esa situación es solo a través del divorcio, que a ella le cuesta mucho más pues su iniciativa no tiene nada que ver con las del varón y, como añadido, las posibilidades de casarse son nulas (perdería a los hijos) y carece en muchas ocasiones de autonomía económica para sobrevivir sola.


Aunque el divorcio es uno, tiene dos caras: la del abandono y la de la liberación de un matrimonio en el que no hay ninguna salida más que aguantar. Recordemos de nuevo, que hace poco se debatía el derecho de la mujer a saber (solo saber) si su marido toma una segunda o tercera o cuarta esposa, algo por lo que no se le pueden pedir cuentas.
La sola posibilidad de poner más difícil el divorcio oral (talaq), es decir, que llegues y le digas a tu esposa que ya no lo es recitando la fórmula, levantó una gran polémica ya que se considera perfectamente acorde con la ley islámica. Y esta, por mucho que se empeñen, es patriarcal.
Por eso también lo es la visión de esta cuestión, como se señala en el texto anterior. No hay un enfoque progresista, ni si quiera de justicia, solo hay un intento de evitar que las cifras del divorcio evidencien un fracaso social, es decir, que un problema que crea otro problema.


El ideal matrimonial sigue siendo un sueño fantasioso que no se corresponde con la realidad. Es un sueño de autoengaño —otro más— en el que ya está definida qué es la "felicidad" y al que hay que amoldarse además de por ley, ahora por patriotismo.
La línea que se ha suprimido del texto de Reuters en el artículo de Middle East Affairs es la siguiente: "It typifies some of Sisi’s efforts to drive social change." Es cierto. Es un ejemplo de cómo funciona la mentalidad del régimen que el presidente está moldeando con mano de hierro. Su criterio ante un problema es que es el único para definir ese problema, que queda así cerrado. Una iniciativa como la de Mawadda es un sueño convertido en orden militar o una orden militar convertida en sueño.

Se cumple así el modelo egipcio de gobierno. Si se acusaba a Hosni Mubarak de desatención, de abandono del pueblo, el presidente al-Sisi muestra cada día cómo se preocupa por sus hijos. Esa visión vertical tiene unos efectos sociales en la percepción de la presidencia, pero no significa que los modelos transformen la realidad. Por mucho que se llene Egipto de carteles con el rostro del presidente, que está por todas partes, los problemas no se solucionan. Pero se trata de que cien millones de personas así lo crean. El estado existe como receptor y ejecutor de sus órdenes. Eso es lo que hay que percibir, que el patriarca no les abandona, que se preocupa por su sufrimiento, que les regaña cuando se quejan, como un padre. Mubarak lo intentó, pero era demasiado tarde. Nadie le quería como "padre", aunque él los quisiera como "hijos" y súbditos.
La representación de los estudiantes en la universidad tiene algo de psicodrama, pero es poco probable que las causas subyacentes se vean modificadas con estas tácticas de campo. Los problemas siguen sin modificarse porque es ese carácter patriarcal que define al presidente el que define a la sociedad. Unas cifras de divorcios como las de Egipto representa algo más que un problema sobre el reparto de las tareas domésticas. Habla de una crisis profunda del sistema que, como en otras cosas, no es fácil que cambie.




* "Egypt teaches students about love and marriage in attempt to curb divorce" Middle East Affairs 15/05/2019 https://middleeastaffairs.net/2019/05/15/egypt-teaches-students-about-love-and-marriage-in-attempt-to-curb-divorce/
** Lena Masri "Egypt teaches students about love and marriage in attempt to curb divorce" Reuters 14/05/2019 https://www.reuters.com/article/us-egypt-life/egypt-teaches-students-about-love-and-marriage-in-attempt-to-curb-divorce-idUSKCN1SK0XT