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sábado, 9 de noviembre de 2013

Ideas y caras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sé por qué se empeñan los políticos en encontrar nuevas ideas cuando lo que deberían hacer es abandonar las viejas. Más que cambiar de ideas, deberían pensar en cambiar de hábitos, que son las ideas que ya no hay que pensar, que salen solas. Los problemas que vivimos todos —con diferente intensidad, eso sí— vienen del exceso de malas ideas acumulado. Los problemas no son las ideas; el problema es lo que hacen o no con ellas.
De hecho —para algo estamos en el siglo que estamos— los problemas suelen estar cantados, y lo que falta verdaderamente es la voluntad de resolverlos antes de que crezcan. ¡Es tan barato tener ideas!
El Partido Popular también dice tener "buenas ideas", aunque se pasa el día repitiendo que han tenido que abandonar las que tanto les gustaban porque se encontraron todo peor de lo que pensaban y que las que aplican son buenas pero no son las suyas ni les gustan —aquí se lían un poco—, lo que lleva a una nueva definición de la Política como el arte de tener ideas en la oposición y luego tomarlas prestadas en el gobierno. Tomarlas prestadas de aquellos que no las aplicaron cuando estaban en el gobierno, claro, porque si las hubieran aplicado no estarían unos en un sitio y otros en otro. ¡Otro lío que convierte el votar en la bonoloto!

Hay ideas que son buenas solo durante unos segundos, como las que tiene el ministro Wert sobre las becas Erasmus. Son como los fuegos artificiales, suben, suben, suben... explotan y se vuelve a la oscuridad. Otros dicen que la única idea que Mariano Rajoy duda que sea buena ha sido precisamente el nombramiento de Wert, pero de esa idea no puede echarle la culpa a nadie diciendo que se lo encontraron ya en el Ministerio.

El otro día salió un señor del PSOE en la tele diciendo que no tenían ni idea —porque nadie les avisó, ni el Banco de España, dijo— de lo que ocurría con la Cajas o con la burbuja inmobiliaria. Ya es mucho no enterarse, cuando yo recuerdo los avisos que Europa daba sobre las consecuencias de seguir estimulando fiscalmente la adquisición de viviendas en España. Quizá le pareció excesivo decir que no tenían ni idea y explicó que se arrepentían de no haber pinchado la burbuja, aunque añadió que no podían políticamente hacerlo. Le duró la contrición unos segundos más; paso como ángel. Y se fue. Los que se lo perdieron desperdiciaron la ocasión de ver a un político reconociendo por unos instantes que se habían equivocado, que les faltó la voluntad y la valentía de decirle a la gente que no estuvieran tan contentos porque el precio de sus casas entonces subía pero luego caería de golpe.
Hoy la gente queda para "tener ideas" como queda para tomar unas cañas. Tenerlas ya es un signo de modernidad, progreso y justificación del pasado, presente y futuro. Las ideas nuevas borran las ideas anteriores —aunque sean las mismas— gracias al autoengaño; son mercancía en el presente y permiten la euforia resolutiva —¡ya tienes solución para todos los males!—; y, lo mejor de todo, nadie se acuerda de ellas en el futuro o puedes decir, como el PP, que las cambias porque la realidad estaba escondida debajo de unos pliegues posmodernos y afrancesados —¿por qué los filósofos franceses siempre hablan de "pliegues"?—, por ejemplo.


Antonio Elorza despierta hoy a los cofrades del PSOE con un artículo duramente amable en El País, con el título significativo de Los árboles y el bosque, diciéndoles que han llenado cuatrocientas páginas de obviedades, sin análisis, y llenas de complacencia:

Muchas propuestas son razonables. ¿Quién discute la necesidad de la transparencia en los partidos, de poner fin a la corrupción o de definir una nueva política económica en la que el factor trabajo no sea siempre la variable dependiente? Este último aspecto es el más elaborado de la ponencia y representa la única justificación clara para otorgar el voto al PSOE en las circunstancias actuales. Pero lo que Tzvetan Todorov llamaba la infracción al orden, en este caso el silencio sobre cuestiones cruciales, revela hasta qué punto prevalece la voluntad de rehuir el examen de la realidad cuando esta es desfavorable. De poco sirve una retahíla de medidas anti-corrupción si es pasado por alto el tema de la corrupción actual en España, tanto en el partido de Gobierno como en el propio. En cuanto a la transparencia y a la participación en el partido, ¿dónde se encuentran en el PSOE actual, cuando la lluvia y el buen tiempo resultan de una sola voz y de un solo centro de decisión? ¿Cómo es posible encubrir la responsabilidad de la crisis, llegando incluso a sugerir que la derrota de 2011 puso fin a “una ambiciosa agenda modernizadora”?*


Pero la finalidad de tener ideas no es discutirlas por más que nos preguntemos "¿quién discute?". Lo esencial es decir que se tienen, comunicar la "nueva nueva" antes de que llegue la "nueva 'nueva nueva'" que sustituirá a la anterior. Puede ser la misma o la contraria porque todo se centra en la convicción con que se transmite a los demás. No se transmiten ideas, sino la sensación de que se tienen. Es como la "confianza" económica, son indicadores.
Pero la gente de lo que quiere discutir realmente es de "caras", pero no les dejan, y para ello se lanzan ideas, como la tinta del calamar, con la doble función de avanzar y de obstaculizar la visión del contrario. Están todos como locos por hablar de "primarias", y hasta Carme Chacón ha abandonado sus tareas académicas en los Estados Unidos para venir a decir que está también por aquí, que no se olviden. Por supuesto, también viene con sus ideas.


Todo el mundo se ha puesto a decir cosas crípticas —otro síntoma—, como lo del "de frente" y "de perfil" o la "pomada". Porque una cosa es comunicar ideas con claridad y otras exponer ambiciones demasiado descarnadamente. Las primeras se hacen a la luz, las otras por los rincones y con palabras misteriosas. El extremeño Guillermo Fernández Vara ha tenido que hacer síntesis de declaraciones para aclarar un poco el panorama:

"Aquí ahora unos dicen que no se van a poner de perfil, otros que depende del número que lleven, aquí todo el mundo dice algo pero la realidad es que nadie ha dado un paso todavía al frente", ha señalado Fernández Vara en una entrevista en la Cadena Ser y recogida por Europa Press.**

No está mal, pero no es eso lo que cuentan los periódicos, que hablan de reuniones y más reuniones, llenas de ideas y pactos que no aparecerán en las cuatrocientas páginas de distracción ideológica.


Dice José Bono que cuando se hicieron "primarias" con Borrell y Almunia fueron un desastre, pero es mucho peor estar en la oposición con los datos actuales en la mano. Pero, por mucho que las temas, están todos como locos por debatir sobre liderazgo, aunque no por mostrar las cartas y así cuando unos hablan de "perfiles", otros lo hacen de "dorsales", como señalaba Fernández Vara, variando el campo semántico de la metáfora para adecuarlas a las carreras deportivas:

La exministra de Vivienda y Defensa y aspirante a liderar el PSOE en el 38 Congreso, Carme Chacón, ha asegurado este jueves que formará parte de "un proyecto de renovación" de su partido pero no sabe todavía "con qué dorsal", porque, según ha dicho, será el que decidan sus compañeros.***


Está los "aspirantes" y los "respirantes", que son los que tienen el control del aire que respiran los demás; también están los "asfixiados", que ni aspiran ni respiran, pero de esos mejor no hablar. Los que quieren continuar donde están hablan de "ideas" y dicen que no es tiempo para otra cosa. Los que quieren ocupar su espacio quieren hablar de las "caras" pero sin parecer ambiciosos, por más que lleven moviendo las sillas varias temporadas y tomando posiciones. Todo esto es muy legítimo, claro. Lo sorprendente es que no lo hagan de forma más clara, sin tanto paripé y eufemismo. Pero se ven obligados a hacerlo porque en el fondo no hay demasiadas ideas; se trata de hacer pensar que sí las hay, pero las ideas son muy sencillas y están inventadas hace mucho tiempo. No se puede a estas alturas de la película salir diciendo, como su fuera un sueño de Martin Luther King, que se va a hacer pagar más impuestos a los que más tienen y menos a los que no los tienen o lo de la transparencia, como se quejaba Antonio Elorza, porque..., bueno, pues porque es evidente y causa sonrojo que un partido de izquierdas diga estas cosas ahora como novedad.

A la oposición le toca jugar con las ideas como al gobierno le toca jugar con las realidades. Como la realidad es deprimente y desgasta al poder y las ideas, en cambio, pueden ser muy bonitas y se pueden expresar con mucha gracia y salero, para quitarle protagonismo al caninita encuentro socialista de estos días, el Partido Popular ha realizado también un sarao de "confirmación de ideas", que es la variante desde el poder. Me dio un poco de sonrojo escuchar a Dolores de Cospedal dirigirse a su público afiliado y simpatizante para hablarles del Partido y de lo que significaba estar en él. Lo digo sin ningún tipo de ironía o reticencia. Lo suyo no fue un discurso, fue un publirreportaje. Reunir a la gente para decirles "lo importante que es ser del partido" no es demasiado serio o es irrelevante si está ya dentro. Pero tampoco se trata de ser serio, solo de repetirlo con solemnidad.


Creo que los partidos se están equivocando, unos y otros. Me parece entender que la gente está un poco harta de ciertos comportamientos y realidades como para marearles la perdiz con "ideas" y "caras", Es a nosotros a los que nos salen "caras" sus "ideas" cuando son incapaces de hacer aquello para lo que han sido elegidos.
En mi modesta opinión de afectado, de lo que la gente se queja es de tres cosas: de la cantidad de sinvergüenzas que han hecho de todo ante la pasividad o connivencia de los compañeros dirigentes y militantes, por un lado; de la falta de anticipación ante problemas cantados, como ha sido la burbuja inmobiliaria y sus consecuencia derivadas; y finalmente por no haber sabido resolver un problema que ha crecido durante dos décadas sin cesar, el paro, verdadero crimen provocado por la falta de acuerdo político y, especialmente, por la falta de un verdadero liderazgo que dibujara uno objetivos reales y alcanzables por España en su conjunto.

Es función de los políticos ofrecer un modelo con el que identificarse positivamente y ofrecerlo como camino, ofrecer expectativas que se pueden alcanzar para beneficio general del conjunto. Sin embargo, eso no ha ocurrido porque la política española hace mucho tiempo que es a cara de perro, destructiva antes que constructiva, motivo de conflicto más que de integración, demagogia antes que acuerdo. Es más fácil reunirse para criticar a otros que para ofrecer soluciones al conjunto. Los portavoces dedican sus intervenciones públicas a "explicar" a sus rivales antes que a explicarse ellos mismos. Es más sencillo, necesitas menos luces y la gente se engancha mejor al insulto que a complicadas teorías.
¿Ideas?... ¡A montones! Pero lo que hoy se exige es otra cosa: realidades, demostraciones palpables, acuerdos para acabar con situaciones insostenibles, compromiso, negociación para mejorar lo mejorable... Lo que se pide es más voluntad y menos protagonismo, más generosidad y menos ambición, más diálogo y menos condescendencia con los males propios. Y eso no se ve por ninguna parte. Solo caras y más caras. 
Si quieren ver caras, miren las de la gente, que son bastante expresivas.

* Antonio Elorza: "Los árboles y el bosque" El País 9/11/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/11/08/actualidad/1383935225_190255.html
** "Vara cree que "nadie ha dado un paso al frente" para las primarias porque esperan "a que se dé el pistoletazo de salida"" El diario 7/11/2013 http://www.eldiario.es/politica/Vara-frente-primarias-esperan-pistoletazo_0_194231507.html

*** "Chacón: "Estaré en el proyecto de renovación del PSOE aunque no sé con qué dorsal"" RTVE 7/11/2013 http://www.rtve.es/noticias/20131107/chacon-dice-estara-proyecto-cambio-psoe-aunque-sabe-dorsal/785942.shtml




miércoles, 24 de julio de 2013

Un bebé nuevo en palacio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No es frecuente que El País y El Mundo coincidan en la descripción de las personas, pero una lo ha logrado, Susana Díaz, del PSOE andaluz, que acaba de hacer de una sola tacada una primarias sin rivales, que se han quedado en las "pre-primarias", que es esa zona dudosa en la que si te ayudan arrasas y si no lo hacen te quedas por el camino. El Mundo titula "Susana Díaz: Presidenta antes que candidata"*; por su parte, El País lo hace así: "La escaladora de ‘ochomil’", e incluye dos aclaraciones a continuación por si alguien no entiende el símil: "Susana Díaz es una escaladora política nata" y "Tiene más currículo en los despachos del PSOE de Andalucía que en las instituciones"**. El País la llama "la alpinista de Triana".
Los semblantes que ambos periódicos realizan —será por ser de Madrid— coinciden plenamente: entró de jovencita en el partido, tardó diez años en hacer la carrera de Derecho, no ha hecho otra cosa que trepar por la organización. ¡Ah, y otra cosa!: su especialidad política parece ser el apuñalamiento de los que la ayudan a ascender. Será presidenta por la retirada anunciada de Griñán tras el verano. Era la única duda que quedaba.


El ABC tampoco se queda atrás y titula si concesiones metafóricas: "Susana Díaz, la sucesora de Griñán: de profesión, política; especialidad, aparato". En su texto afirma: "Susana Díaz vino al mundo en una sede del PSOE"***. El Correo de Andalucía llamaba a esto "larga trayectoria orgánica". Parece que Susana Díaz despierta la inspiración colectiva: pluralidad de formas para llegar a la misma conclusión, casi periodismo junguiano. Como decían de un conocido, estaba allí y le construyeron la sede alrededor. 
Dicen que unos la "odian" y otros la "admiran", que no es lo contrario; te pueden admirar por muchas cosas. No he visto comentarios amables hacia ella. En España se sospecha de quien todos hablan bien y se valora que todos hablen mal de ti. Lo consideran un mérito, como ocurre con algún ministro actual.
El País cierra así su semblante de Susana Díaz:

Algunos mantienen que Griñán ejerce con ella de Pigmalión, aconsejándole lecturas y películas. Otros discrepan de esta tesis y subrayan que no es Griñán el que la está cambiando, sino el cargo institucional que ocupa.
Díaz es osada, pero no pierde nunca la cabeza. Y es directa con sus interlocutores, los conozca o no; sean poderosos o no. Puede llamarte a la segunda frase tesoro, cielo, corazón o canijo. Y otras cosas.**


No se especifican qué otras cosas puede llamarte, pero reconocemos la figura estilística empleada por la autora del artículo. Lo entendemos.
El Mundo, por su parte, señala:

Susana Díaz, de 39 años y licenciada en Derecho tras diez años de carrera, es un prototipo de esa última generación de políticos criada en las sedes de los partidos sin experiencia laboral más allá de sus cargos orgánicos. En su versión andaluza, ha recibido el apelativo de griñaninis (copyright del periodista Francisco Robles).
Tan odiada por los críticos andaluces como admirada por su presidente, Díaz ha tenido una carrera meteórica de la mano de Griñán. Él ha visto en ella algo más que una killer del partido, reputación que se ha ganado a base de ascender en el PSOE a costa de sacrificar a sus mentores. "No estoy en política para hacer amigos", es una de sus frases habituales.*


La política local siempre ha gustado del realismo costumbrista, de cierto regionalismo descriptivo de flora y fauna, de espacios y personajes. Aquí no se cortan un pelo. Tener tan de cerca a los líderes y en espacios más pequeños hace que la gente dé pelos y señales allí donde otros solo pueden hacer trabajo grueso. Los conocen de cerca, sus carreras, méritos y víctimas; han explorado los armarios y sus cadáveres. Los cadáveres políticos que se dejan en los caminos son los que más hablan, aunque lo hagan bajito.
Todos parecen coincidir en que Griñán, según el modelo español tan asentado, se deja bien atado todo. De esta forma puedes salir y disponer de ciertas seguridades durante un tiempo. Nunca dejes que un crítico de tu labor te suceda; no hablarán bien de ti.


Definida como "killer", ya no sabe uno cómo entender las palabras de Griñán en el inicio del artículo de El Mundo: "Es una de las mayores inteligencias políticas que he conocido en mi vida. Tengo mucha suerte de contar con ella". Dado que Griñán se "retira", sus posibilidades de no desaparecer por maniobras de su sucesora quedan reducidas, a menos que trate de volver algún día o ella sienta que le roban protagonismo. Los diarios dan todos ellos cuenta de los procesos de amor odio, ascenso de ella y defenestración de sus padrinos, llevados a cabo por Susana Díaz en su carrera. Forman parte de su currículum político, a falta de otro.
Quizá la unanimidad periodística se deba a motivos no achacables ni al centralismo ni al machismo, que son las armas más socorridas en estos casos. Quizá la unanimidad de los diferentes puntos de vista que los periódicos encarnan, en este caso, se deba a que interpretan que la sociedad está pidiendo el cese de este modelo de promoción política y piden otro tipo de movimientos que permitan que no caiga la bolita siempre en el mismo número, algo que sucede con demasiada frecuencia.
La maneras son las mismas. A la generación que ha ocupado el poder durante décadas, tanto el interno de los partidos como el de las instituciones, le sigue apeteciendo dejar sucesores (se utiliza en la prensa el término "delfín") elegidos dentro de procesos de formación en los que los han seleccionado a su imagen y semejanza.
La sociedad está pidiendo otro tipo de políticos. De esta manera, solo se consigue despertar el rechazo, el aburrimiento o —peor— que la política es una actividad en la que hay que ascender mediante reglas internas —reglas de las tribus y clanes— que nada tienen que ver con lo que la sociedad necesita y demanda: personas con una preparación para enfrentarse a los problemas que se le plantean a la sociedad. Acumular políticos que lo único que conocen es el aparato y su forma de supervivencia en él es negativo para el conjunto de la sociedad, a la que se le pide que refrende a los supervivientes de las luchas internas de los partidos. Te entrenan para una cosa y te destinan a otra. Lo que cuentan los diarios de que Griñán le recomienda libros y películas para aumentar su cultura general es enternecedor.


Le deseo lo mejor en su vida política a Susana Díaz, que honre a sus padres políticos, bendita la rama que al tronco sale, etc., etc., pero más que su felicidad y ascenso de sus "primeros ocho mil", como dice El País, me preocupan los millones de andaluces que están limitados a ver cómo las tan cacareadas renovaciones se quedan en operaciones sucesorias. Una vez más, se ha escamoteado cualquier debate o crítica. El ejemplo andaluz es solo uno más. De aquí no se va nadie sin hacer un último gesto, de autoridad y generosidad: dejar sucesor, que el líder de la joven camada reciba el pago por la fidelidad y servicios prestados. Esa es la regla de oro de la política española: busca buena sombra y ten paciencia.
Gran Bretaña celebra la llegada del tercero en la línea de sucesión al trono. Un bebé gordito y con mucho pelo. Los padres, prudentes, no han querido decir a quién se parece más. El tiempo lo dirá.



* "Susana Díaz: Presidenta antes que candidata" El Mundo 24/07/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/07/23/andalucia/1374609853.html
** "La escaladora de ‘ochomil’" El País 21/07/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/07/21/actualidad/1374423752_157801.html

*** "Susana Díaz, la sucesora de Griñán: de profesión, política; especialidad, aparato" ABC 24/07/2013 http://www.abc.es/espana/20130724/abci-susana-diaz-sucesora-grinan-201307241003.html





lunes, 23 de enero de 2012

En clave de Re o la cuestión de la utilidad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Cree de verdad el editorialista del diario El País —la pluma que ha escrito “Por una oposición útil”*— que solución de la crisis del PSOE es una cuestión ideológica? ¿Lo cree realmente o es un ejercicio más del distanciamiento de la realidad que si en los políticos es gravísimo en los informadores es demencial? ¿Es posible que se plantee en serio —denle el sentido que quieran a esta palabra— lo que se pregunta en el escrito?:

El ex de Interior propone un regreso a fórmulas socialdemócratas clásicas: crecimiento más redistribución, y recuperación del apoyo de las clases medias, con la voluntad de construir un partido con capacidad de atraer el voto útil de la izquierda si desde la izquierda se le percibe con capacidad de conquistar el Gobierno. Chacón habla de abrirse a la izquierda, insiste en la renovación del partido y agita vagas banderas de refundación de la socialdemocracia, pero no acaba de decir qué proyecto político tiene para combatir la crisis desde la oposición, y menos aún desde un eventual Gobierno.

¿Redistribución? ¿Recuperación? ¿Refundación? ¿Renovación? ¿La oposición en clave de Re? Curiosamente no habla de “reconquista” sino de “conquista del Gobierno” omitiendo la “re”. ¿Política ficción quizá? Lo de "combatir la crisis desde la oposición", cuando se ha sido incapaz desde el poder, es una de los mejores chistes políticos que se recuerdan en mucho tiempo. Una muestra más de la burbuja de aislamiento en la que algunos viven.


Los dos candidatos del partido están haciendo ahora lo que antes no hicieron pensando, con evidente error de cálculo, que sería un desastre: unas primarias. Si hubieran escenificado siquiera una mínima pantomima, un tongo, haciendo ver que alguien no estaba de acuerdo con el camino al desastre de los cinco millones de parados y el déficit colosal, entre otras muchas cosas, quizá alguien se lo hubiera creído. Pero fueron incapaces de hacerlo. La sumisión fantástica y el silencio se pagan. Se vendió en un caso como ejercicio de responsabilidad (así se le llaman en España a retirarse) y en otro como ejercicio de responsabilidad (así se le llama en España a no retirarse). Y siguieron a lo suyo, como personajes de El sexto sentido deambulando sin saber que llevan muertos una buena temporada, como señalaban las perversas encuestas. Pero en España —la España del ¡esto lo arreglo yo en un pis pas!—, desde El Cid, no se ve mal lo de muerto y a caballo. La leyenda dice que se ganan batallas.

Insiste mucho el editorialista en que, además de discutir sobre el poder, traten de indagar sobre por qué han perdido tan estrepitosamente unas elecciones. Le cuesta sumar dos y dos al oráculo editorial. Si se hubieran tomado algo más en serio las críticas que la ciudadanía realizó desde el estallido de los “indignados”, en vez de tomárselos a chirigota, que es lo que hicieron, se habrían percatado de que, independientemente de lo vago de las propuestas o lo extravagante de los métodos o el romanticismo de las fórmulas asamblearias, se señalaban grandes verdades que ignoraban: el profundo descontento popular originado por su incapacidad comunicativa —fruto de su soberbia política— y por su incapacidad gestora para solucionar nada—resultado de sus negaciones de los problemas—. La respuesta es muy sencilla: perdieron estrepitosamente las elecciones porque lo hicieron muy mal. Al final la gente se quedó con la musiquilla más evidente: nadie se había hecho responsable de nuestra crisis propia, algo inaceptable tras dos legislaturas en el poder. Pesó más el sostenerla que el enmendarla. Lo que el editorialista pide urgentemente no es una explicación que, como decimos es muy sencilla; lo que les pide de rodillas es una explicación convincente, un argumento que les permita pasar históricamente de la muerte a la vida: otra “re”, la de “resurrección”. Pero vemos que no es fácil.

La actitud de Alfredo Pérez Rubalcaba, proponiendo soluciones imaginativas y eficaces quince días después de renunciar al ministerio (que no al poder), era un insulto a la inteligencia política de los ciudadanos. ¡Sigue felicitando a los Cuerpos de Seguridad, como si fuera cosa suya, en cada detención durante su campaña de primarias como ya lo hizo en la campaña electoral! Alguien debería decirle que ya no es ministro. O que, ya en clave interna, Carme Chacón se ponga a felicitar también al Ejército para equilibrar. ¿Qué necesitan para volver a la realidad?
Los que enterraron al partido han sido sus propios miembros, que fueron incapaces —por un mal sentido de lo que debe ser la política— de parar la bola de nieve que llevaba tiempo rodando por la ladera, creciendo como descontento ante la ineficacia y el agravamiento constante de una crisis inexistente, unos millones de parados cuyo número ya no podía aumentar porque se había tocado techo, o una recuperación económica que se esperaba para el siguiente semestre. ¡Maldita realidad!
Al contrario del pastor que mentía sobre la llegada del lobo, aquí nuestros pastores políticos actuaron en sentido contrario, afirmando que el lobo nunca llegaría. Y llegó. Y se lanzó a la yugular de todo el que pilló por el camino.


Si se acepta que a Aznar le costó las elecciones su “mentira” sobre los atentados de 11-M, atribuyendo a ETA la autoría, podemos aceptar — ¿por qué no?— que las mentiras sobre economía también se cobran factura en las urnas. No ha sido otro el argumento principal que la entonces oposición y ahora gobierno ha tenido que esgrimir ante el electorado. Lo demás es de patio de colegio.

El hundimiento electoral de un partido, tal como se ha producido en España, no necesita grandes análisis de estrategias ni afinamiento hermenéutico. Es de cajón. Los que votaban al PP lo han seguido votando y algo han subido y los millones que votaron al PSOE dejaron de hacerlo porque habían llegado al límite de su santa paciencia hartos de ver la distancia inmensa entre lo que les decían cada día y lo que tenían delante.
El titular del editorial es “Por una oposición útil”. Habría que preguntar: ¿útil, para quién? Dirán unos que hace falta una oposición fuerte y otros un partido fuerte. Pero hasta el momento no se ve más que el deseo de verse fuertes en el partido, que es otra cosa.

Esa fantasía del Ave Fénix no lava los restos del naufragio. No, no es solo un problema de oposición. Evidentemente es necesaria una buena oposición, como es necesario un buen gobierno, para bien de los ciudadanos, no de los partidos sobre los que no hay que hacer recaer misticismo ni destinos manifiestos. Es un problema de la forma de entender los partidos políticos y cuáles son sus funciones, a quienes tienen que tener en su seno, cómo se deben renovar, qué deben hacer con los problemas que ellos mismos causan, cómo evitar que se les peguen como lapas los parásitos que se benefician de lo público, cómo evitar el clientelismo, etc. Ninguno es un problema exclusivo del partido socialista, pero eso es otra cuestión.


* Editorial: "Por una oposición útil" El País 22/01/2012 http://www.elpais.com/articulo/opinion/oposicion/util/elpepiopi/20120122elpepiopi_2/Tes