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lunes, 7 de enero de 2019

La peor lección del peor maestro o el monopolio del patriotismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La vida son los pequeños detalles. Hay grandes palabras, grandes hechos, pero no suelen ser los que llenan el 99% de nuestra vida. Al menos no para las personas normales. Por ello, el hecho de que podamos vivir una vida cotidiana con normalidad, entendiendo por esta el hecho de no tener que estar midiendo cualquier cosa que se haga, es importante para las personas. Puedes distanciarte de las grandes cosas, pero no de las pequeñas.
Egipto no es el lugar donde todo empezó, como dice la campaña publicitaria y nos recuerda el meteorólogo de la CNN, pues es su patrocinador. Es más bien el lugar donde nada acaba. Habría que preguntárselo, si no, a la cantante, a la estrella egipcia Sherine.
Recordarán —lo ponemos como ejemplo de absurdo con frecuencia— el caso de su observación chistosa en un concierto sobre "no beber agua del Nilo", pese a la recomendación de una popular canción. A Sherine se le ocurrió contestar en broma sobre los parásitos (un hecho comprobado e histórico, que ya muestran hasta las momias) y preferir el agua embotella. Todo ello le llevó a los tribunales, denunciada por los patriotas abogados que defiende el honor de Egipto de todo lo que haga falta. Hasta el  presidente del Sindicato de músicos tuvo que intervenir, no para defenderla, como parecería su obligación, sino para condenarla y prohibirle actuar.


Pues la pobre Sherine ha vuelto a "recaer". Como egipcia mordaz que es, se le ha escapado otro comentario tonto, de esos que decimos cada día sin demasiada intención, y la fuerza del fanatismo patriótico ha vuelto a caer sobre ella. El diario estatal Ahram Online titula Popstar Sherine Abdel-Wahab in hot water again for comments 'insulting Egypt'" y nos cuenta las nuevas osadías:

Egyptian pop-singer Sherine Abdel-Wahab is in hot water again over statements during a New Year concert, which prolific lawyer and litigator Samir Sabry has described as “offensive to Egypt”.
On Saturday, Samir Sabry filed a legal complaint with the general prosecutor against Abdel-Wahab for her statements during the concert when she mumbled the words “it's such a waste that I live in Egypt.”
Abdel-Wahab was not available for comment; however her husband, Hossam Habib, also a well-known singer, said in press statements that she was pointing out a sound malfunction during the concert which cut off her mike, due to the presence of multiple mirrors on stage which affected the sound.
Sabry, who is a lawyer well-known for filing legal complaints about statements or appearances by high-profile figures he deems as unpatriotic or “inciting debauchery”, said that Abdel-Wahab insulted Egypt through her statements, “thinking she was funny; however, if she [Abdel-Wahab] only knew that she is the silliest…of vicious characters, she wouldn’t have insulted the great Egypt.”
He said that Abdel-Wahab had not learnt her lesson, pointing at a 2016 case which saw the entertainer facing jail terms over statements perceived as offensive to the country.
Abdel-Wahab was originally sentenced in absentia to six months in prison in February 2018 over statements she made in August 2016 about the existence of the bilharzia parasite in the Nile.
She didn’t serve a jail term due to a pending appeal and subsequent acquittal in May of that year.*


Egipto ha pasado de ser un régimen autoritario a ser un régimen autoritariamente absurdo. Que personajes como el leguleyo estrella Samir Sabry se dedique a hacer méritos y acumular elogios como defensor del honor egipcio es un rasgo que convierte al régimen de al-Sisi en una opereta cómica, que era lo que le faltaba.
¿Explicará alguien a Sabry —si es que es posible— que quien está mancillando el nombre de Egipto, convirtiéndolo en motivo de chiste, es él? ¿Se puede vivir en un país en el que el fascismo patriótico se ha convertido en juez de las personas amargándoles la vida en sus detalles más pequeños?
Cada día son más detalles sobre la obsesión juzgadora y condenatoria del sector fanático nacionalista. Les están haciendo un gran favor al otro sector fanático, los islamistas, que ven cómo se acumula el desprestigio sin necesidad de que muevan un dedo. La reciente afirmación de que los Hermanos Musulmanes estaban detrás de las manifestaciones de los "chalecos amarillos" en Francia es una de las mayores estupideces políticas del año 2018, y eso que Trump mantiene el listón muy alto.


Uno y otro día, las noticias de Egipto son similares. Me imagino que muchos vivirán en la paranoia de no saber si están siendo escuchados en cualquiera de sus palabras y denunciados, por una queja, como "enemigos de Egipto". La intransigencia, el fanatismo político es el resultado de un régimen que lo está potenciando por temor a que la calle se la tomen los islamistas. Pues si esta era el final de la hoja de ruta hacia la democracia.
Lo que expresó en su enfado Sherine, son muchos los egipcios que lo piensan, aunque se cuiden mucho de decirlo cerca de aquellos de quienes ya no se pueden fiar, tal como ocurrió en la Alemania nazi o en la Rusia soviética. ¿Se puede vivir así, realmente?
Pero lo peor es la afirmación del infame y patriótico Samir Sabri de que Sherine no "aprendió" de lo ocurrido anteriormente gracias a su denuncia. ¿Es Sabri el "maestro egipcio"? ¿Es él quien representa ese "gran Egipto" del que habla? ¿O representa lo peor de él, la intolerancia, la vigilancia sobre los otros, el dogmatismo, el narcisismo?
A veces los países viven épocas de crisis, pero la egipcia se está extendiendo y, algo peor, algunos están tomando los defectos como virtudes. El camino de la intimidación acaba convirtiéndose en una trampa para quienes lo practican. Es interesante que se hable del abogado de la espada flamígera Samir Sabry, pero no exista una sola palabra de condena en las varias informaciones de la prensa. Citan sus palabras pero nadie se atreve a contradecirle.
El hecho de que las denuncias sean aceptadas por la fiscalía y prosperen en condenas, como ocurrió anteriormente es una maniobra bien estudiada y frecuente. Se denuncia desde la base, por lo que se mantiene la idea de que no es el gobierno quien está detrás, sino que son iniciativas populares. Posteriormente se les condena para finalmente indultarlas si se portan bien. 
Es es un patrón de actuaciones que hace quedar a los que indultan como muy liberales y generosos y, especialmente, hace que están en deuda con ellos. Es frecuente que tras llenar las cárceles, el presidente al-Sisi, con motivo de alguna celebración, muestre su generosidad con indultos. Es la forma de reciclar la contestación y evitar las protestas. El que ha sido indultado no vuelve a abrir la boca. La primera se le pasa; la segunda, no.

julio 2013
Curiosamente, Sherine fue una de las primeras artistas en lanzarse a la moda de canción patriótica, en 2013, tras la caída de Mohamed Morsi y el gobierno de la Hermandad. Quizá el hecho de que no fuera más allá o de que saliera de Egipto con su familia poco después debido a la inestabilidad, como recogió la prensa entonces, en 2013, se lo esté haciendo pagar alguien. La lucha por el monopolio de patriotismo es realmente encarnizada en Egipto. 
Veremos qué ocurre con Sherine en esta su segunda vez. Nuestra solidaridad es con ella. Es Sherine, como artista, la que prestigia con su arte a Egipto. Quien lo insulta es el letrado Samir Sabry, una losa para Egipto y un pésimo ejemplo y la peor promoción posible. 
 
agosto, 2013
* "Popstar Sherine Abdel-Wahab in hot water again for comments 'insulting Egypt'" Ahram Online 5/01/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/321222/Egypt/Politics-/Popstar-Sherine-AbdelWahab-in-hot-water-again-for-.aspx

sábado, 8 de septiembre de 2018

Más presión sobre los medios egipcios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los malos augurios sobre los medios egipcios se van cumpliendo. El régimen solo quiere propaganda para sus comunicados en los que se anuncian prodigios para dentro de dos, cinco o veinte años. La realidad de los egipcios se alimenta con sueños y para poder dormir a gusto lo mejor es mostrar a través de los medios la eficacia del régimen y el papel central de Egipto en el mundo. La realidad, desde luego, es otra aunque vaya desapareciendo en esas películas, llena de color y alegres canciones, con las que el régimen egipcio se muestra a los sufridos ciudadanos.
El papel de los medios es esencial para esta construcción y así se han diseñado las formas de control administrativo para deshacerse de los que tienden a tintes más sombríos de la realidad, a los que se acusa inmediatamente de difamar a Egipto, de estar a sueldo de los Hermanos o de recibir financiación exterior. Cualquiera de esas acusaciones hace que desaparezcas del panorama.


Hay dos casos en estos días con los medios o los profesionales en el punto de mira. El primero de ellos nos los brinda el titular de Mada Masr: "Anchor Lamis al-Hadidy’s absence from CBC show due to refusal to move to intelligence-owned channel". A la conocida presentadora la tuvieron esperando con su equipo preparado para ser finalmente sustituida por otros compañeros.

Prominent TV anchor Lamis al-Hadidy has remained away from CBC’s flagship daily show, Hona al-Asema (Here’s the Capital), despite announcing a few days ago that she would return after a “vacation” that lasted from July to August.
“I’m done with my vacation, going back to work. Hona al-Asema at 9 pm next Saturday, September 1, God willing,” Hadidy tweeted a few days ago.
However, the Saturday and Sunday editions of Hadidy’s show were hosted by Reham Ibrahim, another CBC host.
Sources familiar with the details of Hadidy’s absence tell Mada Masr that the television host has been held off screen in light of CBC management and Hadidy’s refusal to move her to ONtv, which is owned by the Egyptian Media Group, a media conglomerate in turn owned by Egypt’s General Intelligence Service (GIS).
A CBC employee, who spoke to Mada Masr on condition of anonymity, says that Hadidy was present at the studio on Saturday with her team to prepare for the show when they received a phone call from CBC’s administration informing them that Hadidy would not be hosting the episode and would be replaced by Ibrahim.
Hadidy left the studio without comment, according to the source, who said on Sunday that the team continued working on last night’s episode without being informed who would be presenting.*


De nuevo, las maniobras para hacerse con el control de los medios, ya sea mediante la adquisición o las fusiones para imponer una visión unilateral en Egipto. El empeño del régimen en controlar los medios, como ya hemos tenido ocasión de comprobar, parte de la ingenua creencia en que se puede cerrar exteriormente Egipto y después someterlo a la presión mediática de la propaganda. Todo ello es la preparación de lo que vaya a ocurrir con el régimen más adelante, cuando sea necesario afrontar la decisión de ampliar el segundo mandato presidencial de cuatro a seis años o, la otra solución, ampliar el número de mandatos. Ambas medidas requieren modificar la constitución, algo que con el parlamento actual podría hacerse, ya que están diseñados para esto. Para que se acepte esto es necesaria una campaña constante en la que desde los medios se haga comprender la necesidad de ello al pueblo egipcio. Pero el pueblo egipcio se sigue absteniendo en las elecciones presidenciales, que es el recurso que le queda ante la farsa electoral que el sistema organiza. Para esto se necesita un aparato mediático capaz de actuar de forma coordinada introduciendo los dos tiempos de este movimiento: 1) la creación de miedo y la preocupación por la "seguridad" y 2) la necesidad de que haya militares en el gobierno como forma de frenar el miedo interno y dar garantías exteriores de estabilidad. Ambos movimientos combinados servirían —esa es al menos la idea— para que se volviera a considerar la forma natural del mando, la militar, convenciendo al pueblo de que son ellos quienes lo piden, como contestó el presidente al-Sisi a la pregunta de un joven en el VI Foro Nacional de la Juventud, recientemente celebrado en la Universidad de El Cairo.


Toda la estrategia del poder en Egipto parte siempre de la necesidad del mando militar para salvaguardar la integridad y la seguridad nacional. Sin ellos, los militares, el país caería en la situación de Libia o de Siria, como constantemente se repite desde los medios afines (ya hemos tratado estos casos cuando se han hecho manifiestos). Es la forma de meter miedo a los egipcios y hacerlos depender psicológicamente del ente dominado por la misma clase social, las mismas familias, desde hace decenas de años.
El diario estatal Ahram Online publicó ayer el artículo de Dina Shehata (del centro de Estuidos Al-Arham) con el expresivo título "Is violent crime the new normal?" en el que se traen los más recientes crímenes que estos días salpican la prensa egipcia. El argumento, de nuevo, es el miedo:

Not surprisingly, the latest international crime index indicates that Egypt now ranks number 29 in the world in terms of crime levels, compared to number 37 in 2015, and number 44 in 2013.
According to the 2018 index, Egypt had the third-highest level of crime in the Arab world, coming third in line after war-torn Syria and Libya.
Thus, while Egypt may have been lucky enough to escape the turbulent fate of many Arab countries in the wake of the 2011 Arab Spring due to the robustness of its security apparatus, it may not escape the fate of many countries in Latin America such as Mexico, Argentina, and Brazil that have been suffering from very high levels of violent crime.**


El argumento no requiere muchas explicaciones. Es la "robustez" del aparato de seguridad —contra el que se levantaron los egipcios del Día Nacional de la Policía, el 25 de enero, por su brutalidad e impunidad— lo que evitó el destino de Egipto, ser Siria o Libia. Se necesita mucha presión mediática para convencer a un país que los que le reprimen son los que le salvan, que es mejor el autoritarismo que la libertad y que solo podrán ser salvados por militares, policías y servicios de inteligencia, construyendo cárceles una detrás de otra y llenándolas. Las muertes y detenciones arbitrarias incluyen a personas que no son un peligro para el país, sino especialmente para el gobierno.


La política de control de los medios ha sido denunciada por los propios profesionales que ven cómo se les maneja y vigila desde el poder. Mada Masr amplía la información sobre la presentadora apartada señalando sobre los medios:

The move comes against the backdrop of the state’s attempts to restructure private media, with various security apparatuses having acquired most television and radio stations over the past year from businessmen.
The new vision, which the sources say is still under construction, is to have two main networks owned by security: ONtv for sports and talk shows, and DMC for news.*

Que sean los servicios de Inteligencia los que controlen directamente los medios dice ya bastante sobre el papel del estado en Egipto y las perspectivas de futuro que se abren. Los egipcios se levantaron en 2011 contra un presidente militar que llevaba 30 años en el poder y que iba a ser sucedido por uno de sus hijos, y pidiendo acceso libre a los medios y redes sociales. Querían pluralidad en un mundo informativo controlado desde el poder. Lo que tienen ahora es peor que lo que tenían antes. Todo el mundo se burlaba de Mubarak y hacían chistes sobre él y la situación, que es la forma egipcia de responder. Hoy, por un chiste o la reproducción de un simple meme (como ya ocurrió) puedes acabar en la cárcel o desaparecer.


Las pretensiones de solemnidad del nuevo régimen son realmente grandes. Mubarak nunca pretendió ser un enviado, al-Sisi lo ha dicho y lo repite. Conforme los egipcios van comprendiendo que se libraron de los islamistas para volver a caer en manos de los militares y del entramado empresarial, financiero y mediático que controla el país, las esperanzas van decreciendo y el pesimismo aumenta. Pero ser pesimista también está penalizado. Hay que suscribir los delirios de grandeza y saludar, por ejemplo, las 200 escuelas japonesas con las que se pretende enderezar el indisciplinado carácter del pueblo, al que hay que meter en vereda, ya sea reduciéndole el número de hijos o pidiéndole que se suicide en otro lado para no manchar el nuevo metro, como veíamos hace un par de días. Hoy no sonreír esperanzados es alta traición.
El otro caso mediático es el cierre de la cadena LTC-TV. Las excusas es que habían realizado un programa de proselitismo sobre la comunidad LGTB, algo realmente pintoresco en un país que ha aumentado el control sobre los eventos culturales con la excusa de, como ocurrió ya, que haya gente que saque banderas arco iris en los conciertos reivindicado derechos.

Vídeo de LTC rechanzando las acusaciones, Facebook

La cadena se lamenta de lo que ha ocurrido y se defiende diciendo que un "error" no debe suponer el cierre definitivo, manteniendo a todos los trabajadores en la sede como muestra de resistencia. Pero aquí nadie desaprovecha una ocasión. El conocido y retrógrado abogado Samir Sabri (un viejo conocido aquí) se ha personado como denunciante añadiendo más presión. Egypt Independent explica el nuevo caso:

The Egyptian lawyer Samir Sabry filed a lawsuit against the LTC TV channel owner over charges of ‘funding terrorist groups.’
Sabry claims in his report to the Supreme State Security Prosecution “that the TV channel owner has a connection with the outlawed Muslim Brotherhood group,” and accused it of “funding group members.”
“The channel’s owner used (one of its hosts) to promote some medications and fake products to collect smuggled money belonging to the outlawed Brotherhood to reach its members and militant units inside the country,” Sabry’s report continued.
On Monday, the Supreme Media Council’s Head Makram Mohamed Ahmed ordered the suspension of the broadcast of LTC for two weeks and issued what the order described as a final warning for Al Hadath channel.
In a statement, the council said that it held two meetings in a row to look into complaints against LTC TV, as well as a number of professional violations. Therefore, the council decreed to suspend some TV shows of the channel, as well as halting its entire broadcasting.
The council said that despite “issuing over 10 decisions of suspending some of the channel’s TV shows and imposing fines, the LTC administration did not commit to media ethics and violated the council’s previous decision of banning the LGBT community from being hosted on media channels.”***


La combinación de promocionar a la comunidad LGTB y vender productos para financiar a la Hermandad Musulmana es una extraña combinación, que lo único que deja claro es la política del miedo llevada contra los propios medios y a través ellos. Sabri es un especialista en actuar desde la calle como francotirador a través de las denuncias. Es una voz retrógrada que presume de rechazar las políticas de derechos humanos y su concepto mismo.
La prohibición del Consejo de Medios sobre la aparición o promoción de miembros de la comunidad LGTB en pantalla es otra muestra más del sueño visionario de al-Sisi, acorde con un ideal moral en el que el bien y el mal están predeterminados y las libertades son molestias que tiende a perjudicar al país y al mundo.


En realidad, todo forma parte de la construcción mediática de la figura del dirigente piadoso, el equilibrio entre el militar y el santo, tan al gusto del tradicionalismo. El régimen camina por esa línea, que le sirve para reprimir y censurar bajo la coartada de la religiosidad y del cumplimiento de las leyes islámicas como garantía para el liderazgo. La maldad viene de fuera, de Occidente, o de los desviados de Qatar, a sueldo de Irán o Turquía. De allí llegan los destructores de la moral familiar (feministas y homosexuales) y del orden social (Hermanos Musulmanes); todos son terroristas. Egipto, como se les dice, es religioso por naturaleza y el presidente es su guía.
Y los medios deben reafirmarlo.


* "Anchor Lamis al-Hadidy’s absence from CBC show due to refusal to move to intelligence-owned channel" Mada Masr 3/09/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/09/03/feature/politics/anchor-lamis-al-hadidys-absence-from-cbc-show-due-to-refusal-to-move-to-intelligence-owned-channel/
** "Is violent crime the new normal?" Ahram Online 7/09/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/310970/Opinion/Is-violent-crime-the-new-normal.aspx
*** "Lawyer accuses LTC channel owner of ‘funding terrorist groups’" Daily News Egypt 6/09/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/09/06/lawyer-accuses-ltc-channel-owner-of-funding-terrorist-groups/







sábado, 14 de julio de 2018

Los virtuosos implacables o ahora le toca a Nawal El-Saadawi


Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
No hace mucho tiempo informamos aquí del escándalo que sacudía Egipto, cuando un abogado clamaba desde un programa televisivo por el deber patriótico de la violación contra aquellas mujeres que salían a la calle con pantalones rasgados. La respuesta fue instantánea en las redes sociales y desde todas partes se le consideraba un loco. Sin embargo, el "loco" en cuestión había sido el que años atrás se había lanzado con la misma contundencia contra la conocida feminista egipcia Nawal El-Saadawi pidiendo su enjuiciamiento.
Hay muchos locos de este tipo en Egipto. Son "virtuosos" ciudadanos cuya ocupación en la vida es ir a los juzgados a poner denuncias  con las que dicen proteger el pueblo egipcio de las malas influencias. Atacan a intelectuales, artistas, a cualquier persona que tenga una opinión propia o haga algo que no les gusta.
Con estas acciones consiguen dos cosas, llamar la atención y crearse una reputación de "virtuosos", algo que se valora mucho en la sociedad más tradicional. Hacen el trabajo sucio de los gobiernos, pues son los que se llevan en protagonismo y los jueces aceptan sus denuncias para proteger al pueblo de las malas influencias.


Pensamos que en Egipto existe un enfrentamiento entre laicos y religiosos. No es cierto. Los laicos son el objetivo de todos. La lucha se produce entre una ultratradicionalista clase política (y social), que mezcla nacionalismo y religión en forma extrema —hacia la que ha ido derivando el régimen— y la "internacional islamista", un fruto de los Hermanos Musulmanes, lo que de forma global se llama el "islam político". Los laicos y demócratas son una minoría perseguida por unos y otros, jóvenes la mayoría de ellos que quieren un Egipto diferente al que nació en los 50. Los militares les atacan porque cuestionan sus formas autoritarias, dictatoriales, sus negocios económicos, sus censuras de los medios, las torturas y desapariciones; los islamistas, por su parte, los critican porque no creen en la democracia, en las libertades individuales y no hay más ley que la coránica. Los que están en medio de ambos grupos están más tiempo en las cárceles que fuera, viven fuera del país ante la desesperación de que nada cambia.
En una sociedad altamente conservadora y sometida a la intervención religiosa constante desde arriba (Al-Azhar) y desde abajo, los predicadores islamistas, la religión se ha convertido en una obsesión social, haciendo retroceder los mínimos estándares existentes. El gobierno actual se ha caracterizado —los datos son los datos— por la persecución de intelectuales, de ateos, de reformistas, artistas, cineastas, novelistas, editores, etc. que no han seguido las pautas religiosas.


El populismo de al-Sisi se basa en religión y nacionalismo: los egipcios son únicos y son los mejores cumplidores de la ley de Dios, los más piadosos, el faro que guía al mundo desde los tiempos faraónicos primero y desde el islam después. Ellos trajeron la civilización al mundo y expandirán la luz de la verdad. Agitando estas dos ideas, se controla fácilmente y, en especial, se evitan las acusaciones de entreguismo a Occidente, por más que se sigan manteniendo las mismas alianzas, si bien bajo una discreción elevada.
La prensa egipcia recogía con esa misma discreción un nuevo caso de puesta en marcha de la piedad, de la virtud, del azote de la incredulidad. Esta vez la víctima es la mundialmente conocida feminista Nawal El-Saadawi. Es en Daily News Egypt en donde aparece recogido este nuevo caso:

A lawsuit was filed against controversial feminist Nawal El-Saadawi accusing her of “contempt of religion” over critical opinions she voiced about religious texts.
The lawsuit was filed by pro-government and politically conservative lawyer Samir Sabry, a vigorous plaintiff who files lawsuits against famous figures and trending personnel in several fields.
He accused El-Saadawi of insulting religion and “calling for atheism,” which he described as not part of freedom of speech. He sent the lawsuit to the prosecution, demanding that El-Saadawi be referred to the Criminal Court.
El-Saadawi is very well known within the Arab world and is viewed as an “outspoken Egyptian feminist.” She immigrated to the United States in 1993. Some 50 of her published works include novels, plays, and political texts. Perhaps, she is best known for her book Memoirs from the Women’s Prison. Through her works, she addresses domestic violence against women, prostitution, and religious fundamentalism.
During her interview, she said that among the objectives of the “renewal of the religious discourse” means the renewal of several of the original religious texts. She cited an example of the Quran, Islam’s holy book, saying that several verses should have been annulled, as it contradicts with “the common benefit.” She explained that the status, situation, and needs of society change, while these texts are constant.
She extended her criticism to say that changing religious texts should not be specified to Islam, but should reach other religions as well. She also described Al-Azhar, the country’s biggest Sunni institution, as a “dangerous backward and reactionary force.”
However, the writer refused any criticism directed to the government and the political leadership of the country. When asked by the BBC presenter about the freedom of speech in Egypt under President Abdel Fattah Al-Sisi, El-Saadawi angrily accused foreign media of “applying an agenda against Egypt,” and of “trying to show that Al-Sisi is a dictator who puts civilians in jails,” adding that Al-Sisi is better than former presidents.*


El texto de la noticia nos deja entrever interesantes aspectos de la situación egipcia y confirma lo señalado anteriormente, el interés del régimen en el control religioso. Recordemos que en Egipto los sermones de los viernes son escritos desde el ministerio  del ramo y son de obligada lectura. Sirve además de para el control de la mentalidad religiosa, para detectar quiénes son los que no siguen las directrices. En un país en el que todos están pendientes unos de otros, la distinción de las mezquitas pasa a ser esencial.
La lucha en Egipto no es entre moderados e islamistas, sino entre "tradicionalistas" e "islamistas". Los primeros están amparados desde el gobierno, que no quiere como ocurrió con Hosni Mubarak (o Nasser) ser acusado de irreligioso. Es lo mismo que ha hecho Putin en Rusia: mezclar nacionalismo y religión ultraconservadora. Como suele coincidir el progresismo con la democracia y el "libre pensamiento", la religión sirve de excusa doble: marca la identidad reforzando el sentido de grupo y permite convertir en enemigos (anti patriotas, traidores) a los que quedan fuera de él. Desde el principio de su mandato, al-Sisi y sus gobiernos tuvieron (como Putin) en su punto de mira a los ateos, a los reformistas, a los homosexuales y a las feministas. Si los terroristas atacan la patria en un sentido, todos estos grupos representan el peligro intelectual, la subversión, la pérdida de la identidad, de la tradición, quieren destruir lo que une, básicamente concentrado en una idea ultratradicionalista de "familia", que sirve de metáfora de la patria. Por supuesto, es un sistema patriarcal, cuyas virtudes se centran en la figura paternalista del "militar", símbolo de entrega, pureza y disciplina. Son los valores que al-Sisi pretende que la sociedad asuma como suyos. El militar, el policía, el juez, etc. son las figuras paternales y paternalistas que tiene la responsabilidad de defender a todos de los peligros.
El segundo aspecto interesante es que la denuncia se centra en el ataque a la religión y por la propagación del ateísmo, del que se dice que no entra en el concepto de "libertad de expresión". Es otra muestra clara de la tendencia expresada anteriormente. La sociedad que al-Sisi está creando no es una sociedad liberal. Es sencillamente una sociedad construida tras el exterminio de los Hermanos, pero absorbiendo su intransigencia religiosa disfrazada de moderación relativa. Solo hay un matiz: los coptos. Aquí interviene la otra parte: la idea de unidad nacional y de "protección" de los coptos, como hermanos egipcios. Los coptos siguen, por ello, siendo objeto de doble ataque, por ser cristianos y por ponerse bajo la protección de al-Sisi.


En numerosas ocasiones el presidente al-Sisi ha clamado —incluso con enfado— por la "reforma religiosa". Pero todos los casos planteados en este tiempo muestran más bien la intransigencia demostrada desde la Universidad de Al-Azhar. No existe el "islam moderado", solo existe el "islam", le han venido a decir. Lo que Dios ha dicho está escrito. Recuérdese que la denuncia contra El-Saadawi es precisamente sobre la forma de interpretar los textos antiguos en una sociedad moderna. Es un caso parecido al escándalo causado por Nasr Hamid Abu Zayd, el profesor acusado de ir contra la religión al modificar las interpretaciones, algo grave en una religión que sostiene que no fue Mahoma quien escribió el Corán, sino Dios.
La última parte contiene una gran ironía, la acusación de una "agenda internacional" contra Egipto haciendo aparecer a al-Sisi como un dictador que "encarcela a los civiles". Esperemos que Nawal El-Saadawi, que siempre ha mantenido que es Occidente el que ataca a Egipto, pese  haber vivido refugiada en los Estados Unidos, no tenga que aceptar las campañas que en Occidente se hagan para pedir su libertad en el caso de que el abogado Sabri no se salga con la suya.
Pero, ¿quién este Samir Sabri? Hace poco supimos de él por la denuncia contra la cantante Sherine por decir que no bebería agua del Nilo por estar contaminada durante un concierto. ¿Lo recuerdan?
En 2015, dos años después del "no-coup" que sacó a Morsi del poder y envió a la cárcel a miles de detenidos, con juicios masivos en pocas horas y cientos de condenas de muerte, saltó a la palestra el tal Samir Sabri, abogado impulsivo que pedía la ejecución inmediata de todos los detenidos. MEMO (Middle East Monitor) trazaba entonces un perfil espeluznante sobre este abogado:

A senior, renowned Egyptian lawyer, Samir Sabry, has exposed the Egyptian legal system by making rather frank revelations of his beliefs, and what can well be perceived as the mind-set of the Egyptian judiciary and legal system. The judiciary has been criticised internationally by human rights organisations for its politicised rulings against those who oppose the military regime in Egypt.
The Egyptian judiciary has, since the military coup on 3 July, 2013, carried out unprecedented shambolic rulings against political opponents, demonstrating the clear mockery of justice that now exists in Egypt. The grave travesty of justice has been deplored worldwide, yet no action, or condemnation on a governmental level, has been directed at the Egyptian regime and its judicial system.
“I personally do not believe in something called human rights,” Samir Sabry told Sabah Al-Assema on the Egyptian AlAssema satellite channel, “or organisations for human rights.”
The violations taking place in Egypt since the coup demonstrate clearly how the Egyptian regime and all its institutions, including the judicial system, have no respect for, or abide by, any human rights laws.**


Sabri dice "no creer" en algo que sean los "derechos humanos". Los que pierden no tienen derechos, solo ser eliminados cuando su vencedor lo considera necesario. No es una forma atípica de entender el derecho. Más de uno la entiende y la practica de esa manera rotunda. El destino del enemigo es desaparecer.
En enero de 2018, The New York Times*** le dedicó otro artículo a este personaje, mostrándolo como el azote de los intelectuales, de los famosos, de todos aquellos que se alejan de la "virtud". Ha presentado más de 2.500 denuncias de este tipo, señalaba el diario norteamericano, aterrorizando a los que temen verse envueltos en polémicas con él. Lo interesante del personaje —muy egipcio— es su notoriedad y el público que se ha hecho. Sabri se ha construido a sí mismo como una figura virtuosa, que debe velar por la moralidad pública.


El artículo de 2015 en MEMO dejaba al descubierto a este siniestro personaje en sus móviles interiores, en su dureza extrema:

In his TV interview, Sabry attacked the calls by human rights groups for a moratorium on executions. “No, we will not end executions,” he insisted. “On the contrary, we want to intensify the punishment of the death penalty… I have demanded that we execute and burn [the bodies]. We want the hearts of the mothers, and the children, of those executed, to burn with pain.”
With such vengeance and animosity towards the defendants and their families from the legal system, it is no wonder that detainees face the most horrific forms of torture and sexual assault. These are inflicted on men, women and children. Rights organisations have reported 948 cases of children being tortured by the security forces, and 78 cases of sexual violence against minors. Horrific reports claim that “anyone who hasn’t been raped is the exception.” Meanwhile, thousands lie deteriorating in solitary confinement for many months, against all international norms and conventions.
Sabry is a perfect reflection of the mind-set of the Egyptian legal system, a system which is used as a tool by the Egyptian military government to eliminate all opponents of the regime. Today, there have been 1,666 death sentences issued and referred to the Grand Mufti, including one given to Egypt’s first democratically-elected President, Dr Mohamed Morsi; 529 of the sentences have been approved by the mufti. Over 42,000 others wait in Egypt’s notorious prisons to hear their fate; many are being held without trial in conditions best described as inhumane, with police station cells filled to 400 per cent of their capacity and prisons to 160 per cent. On top of all this, detainees face torture and sexual assault as a matter of routine.**

Para el régimen todo esto son calumnias, pero aquí es Samir Sabri el que muestra esa sed de venganza que hace que Egipto siga siendo un país en el que la violencia física e institucional siga rigiendo las vidas. Ante planteamientos como este, se puede interpretar el concepto de "seguridad" de una forma confusa, alejada de los límites admisibles en la defensa.
El caso de la denuncia contra Nawal El-Saadawi tendrá repercusiones en el momento en el que un juez lo acepte. Por mucho menos de lo que El-Saadawi ha dicho hay reformistas en la cárcel desde hace tiempo. Para la feminista egipcia, todas las religiones son perversas porque todas van contra las mujeres. No sé si eso le servirá de mucho en su caso.


Mientras el abogado Samir Sabri sigue convertido en un héroe popular. Para evitar quedar en evidencia, jueces y fiscales tienen que llevar adelante los juicios y condenar. A Sherine le cayeron seis meses de cárcel por dudar de la salubridad del Nilo. No sabemos cuánto le puede caer a Nawal El-Saadawi por dudar del Corán.
No sabemos si le servirá de algo a la veterana feminista haber señalado que Abdel Fattah al-Sisi es mejor presidente que los anteriores. Hay más ministras en el gobierno, pero también hay mucha más gente en las cárceles. No sabemos si considera a Samir Sabri como un conspirador a sueldo de Occidente y si es condenada una maniobra para acusar al régimen de al-Sisi de dictatorial y de no respetar los derechos humanos, esos en los que el abogado no cree (ni el presidente, según su propia declaración).
Por supuesto, deseamos —como a todos los egipcios— que se le reconozca su libertad de pensamiento, de ser musulmana o atea según le dicten su razón y conciencia. A nadie le debería importar, pero... en Egipto todo importa a todos.




* "Lawsuit accuses feminist Nawal El-Saadawi of ‘contempt of religion’" Daily News 10/07/2018 https://eklutdvotyzsri.dailynewssegypt.com/2018/07/10/lawsuit-accuses-feminist-nawal-el-saadawi-of-contempt-of-religion/
** "Lawyer Samir Sabry: A perfect reflection of the Egyptian legal system" MEMO Middle East Monitor 5/06/2015 https://www.middleeastmonitor.com/20150605-lawyer-samir-sabry-a-perfect-reflection-of-the-egyptian-legal-system/
*** "Protecting His Nation From Puppeteers and Belly Dancers" The New York Times 12/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/12/world/middleeast/cairo-lawyer-lawsuit.html