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viernes, 26 de diciembre de 2025

El Rey, de pie ¿dónde está la noticia?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Debe ser triste que hagas un discurso a la nación y se destaque que por primera vez lo haces de pie, comenten si es adecuada tu forma de mover las manos o si necesitas asistir a alguna clase para evitar un tono monótono. Es lo que se llama la "opinión de un experto" y es lo que escuché está mañana en un canal televisivo.

Lo del discurso de pie se repitió ayer como una especie de mantra comunicativo por parte de unos y otros. Quizá sea un signo más del problema, un signo de la vaciedad de los tiempos, una variante más del problema comunicacional o de la comunicación como problema.

En RTVE.es, entre varios textos dedicados al discurso, podemos leer con el título "De pie, de nuevo desde el Palacio Real y más breve: las claves del discurso de Navidad del rey Felipe VI" lo siguiente en el inicio del texto:

El rey Felipe VI ha ofrecido por primera vez su tradicional mensaje de Navidad de pie, sin sentarse en ningún momento, y, en un gesto de cercanía, pero sin perder la solemnidad. El monarca ha acercado a los españoles al lugar donde hace 40 años se firmó la adhesión de España a las Comunidades Europeas, el Salón de Columnas del Palacio Real, en un año histórico por el 50 aniversario de la restauración de la monarquía, el "inicio de nuestra tradición democrática", en palabras del propio don Felipe.

A pie de calle, desde el exterior al interior del Palacio Real, por tercera vez escenario de este discurso —en 2015 lo hizo desde el Salón del Trono—, este ha sido el mensaje navideño con más dinamismo desde que el rey Juan Carlos ofreció el primer discurso de Navidad en 1975. Estas son algunas claves del entorno, la decoración y los gestos del monarca:

Por primera vez de pie, un gesto inédito

Sin duda, lo más destacado de este mensaje es que el rey Felipe VI permanece de pie durante todo el tiempo, un gesto inédito en esta tradición, al que solo se había aproximado en una ocasión su padre, el rey Juan Carlos, que lo hizo ligeramente apoyado sobre una mesa de su despacho.*

 No sé si este tipo de cosas pueden llamarse "claves" en un discurso de este tipo. ¿De verdad lo son? ¿O son solo un subterfugio para evitar el análisis y dejarles a otros el meollo?

Este análisis, por llamarlo de alguna manera, es el modo de elevar la vaciedad comunicativa al altar de la insignificancia. Deja abiertos los titulares para el próximo discurso: a) "Segundo año de pie" o b) "El rey vuelve a sentarse". Quizá cambie de lugar, lo introducirá toda una serie de interpretaciones de estos expertos que nos dejarán pensativos hasta las uvas de noche vieja.

¿De verdad aporta algo esta interpretación escénica o no es más que una proyección de las tonterías que se dicen en los cursillos que algunos montan sobre comunicación y las claves? Estos que recomiendan que el Rey Felipe vaya a clase para mejorar sus movimientos de manos o salir de la monotonía de la voz ¿le harán descuento cuando se recurra a ellos como expertos en la materia?



Al problema de nuestros políticos debemos añadir el de los medios en los que conviven noticias sobre Gaza o Ucrania con otros titulares sobre algo que difícilmente se pueden llamar "noticias", trivialidades amplificadas, envueltas en palabras e imágenes con purpurina.

Si ayer decíamos que el Rey tiraba de las orejas a los políticos, hoy lo hacemos a los propios medios que buscan atraer la atención sobre lo irrelevante y la pretensión de que es ahí donde residen las "claves" de lo dicho.

Nos vemos inmersos en un universo donde las cosas entran por los ojos más que por los oídos y muchas veces no pasan de ahí. Podemos teorizar sobre ello, pero la triste realidad es que no estamos mejor informados en este exceso mediático que nos rodea simplificándolo todo. El principio de que lo simple atrae, frente a lo complejo que aleja nos está dando unos medios cada vez menos preocupados por lo esencial y que nos sumergen en lo trivial, eso sí, con aires de profundidad.

Ayer junto, a otros análisis, lo que todos comentaban es que el rey estaba de pie, los detalles de la sala y otras cosas altamente significativas para el futuro preocupante de la nación. Es decir, "las claves". 

La abundancia de artículos destacando que el Rey estaba de pie libera de hacer muchas consideraciones. Es el dedo que señala la luna..., ya saben.

 

* Silvia Quílez Iglesias "De pie, de nuevo desde el Palacio Real y más breve: las claves del discurso de Navidad del rey Felipe VI" RTVE.es 24/12/2025   https://www.rtve.es/noticias/20251224/rey-felipe-vi-discurso-navidad-2025-detalles/16872899.shtml

miércoles, 5 de marzo de 2025

El discurso de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Del silencio de los Oscar a la explosión jubilosa republicana ante las palabras de su presidente en el Discurso sobre el Estado de la Nación. Dicen que Trump ha batido el récord de duración. Es el destino de Trump, romperlo todo.

Más allá de la duración, ha logrado la fractura del país —dividido ahora en "patriotas" y "traidores", además de "locos", "asesinos" y "narcotraficantes" de importación, de los que piensa desprenderse— y el distanciamiento del resto del mundo. Especialmente ha logrado borrar del diccionario la palabra "aliado", que deja de tener sentido y sobra. Con Trump no hay alianzas, solo sumisión y pago.

Tampoco valen ciertos conceptos de la economía. El "proteccionismo" trumpista es agresivo y revanchista, según su definición. Para Trump, el mundo ha estado robando, estafando, parasitando a los Estados Unidos y ha llegado el momento de pasar facturas, anexionar, tomar posesión de sectores o países. El canadiense Trudeau —al que ha querido humillar llamándole "gobernador"— habla directamente de intento de anexión del país destruyendo su economía.

El día antes del discurso, Justin Trudeau había dejado clara la postura canadiense: 

"La imposición de los aranceles es una idea muy mala", ha asegurado el primer ministro. "Esta vez estoy de acuerdo con el Wall Street Journal, aunque seas muy listo, esto es una cosa muy estúpida de hacer", ha añadido, mientras se dirigía a directamente a Donald Trump. Trudeau ha asegurado que, con estos gravámenes, Trump busca colapsar la economía canadiense y "que sea más fácil de anexionar" el país.

"Lo que ha dicho de forma repetida es que quiere ver el total colapso de la economía canadiense porque así será más fácil anexionarnos. En primer lugar, eso nunca va a pasar. Nunca seremos el 51 estado", ha sentenciado Trudeau.*


 

La contestación de Trump en su red social es una nueva amenaza: cada arancel que Canadá imponga, verá un nuevo incremento de los ya impuestos.

La exposición detallada y morbosa de sus propuestas agresivas, salpicadas de tópicos ya manidos, de acusaciones a las administraciones anteriores de ser desastrosas, de un mundo infernal que oprime a la celestial América, vista en su espectáculo, tal como hemos podido verla escenificada durante el discurso, es grotesca. Sorprende la forma, vista solo en las grandes dictaduras, del comportamiento entregado de esa mayoría republicana que está asegurando por décadas el antiamericanismo correspondiente a los insultos y amenazas permanentes.



En la medida en que hace suyo el discurso, los Estados Unidos deberán afrontar sus consecuencias, que no tardarán en aparecer en múltiples lugares con diferentes efectos. En un sentido claro, Trump ha comenzado una guerra, la económica. No deja de ser un sarcasmo que acusara a Zelenski de buscar la "tercera guerra mundial" cuando es él quien está creando las condiciones para que estallen muchas otras.

Que Trump y sus acólitos consideren que la mayor seguridad se obtiene al entregar las fuentes de riqueza a los Estados Unidos forma parte de ese sarcasmo. Según esto, la paz final solo es posible convirtiéndose en colonia o estado perteneciente a USA. Como bien ha señalado el canadiense Trudeau, ellos "nunca serán el estado 51". Esa frase puede empezar a convertirse en recurrente en muchos otros países.

Trump ha arremetido contra los demócratas y los medios de comunicación hostiles. Desde los fundamentos de sus ideas, sus planes son un destino que hay que cumplir sí o sí, pues enlaza con esa idea mesiánica asociada propia de la ultraderecha religiosa. "God Bless America" es algo más que una buena intención; son el nuevo "pueblo elegido" que tiene su propio mesías autoproclamado, Trump. Por eso los asaltantes del Capitolio son "mártires" y han recibido el indulto presidencial en la primera hornada de medidas. El país necesita de esos héroes para confirmar su nueva forma.


Independent en español

Creo que solo los grandes dictadores, que sabemos cómo acabaron, han tenido un grado de culto a la personalidad de este nivel, Hitler, Stalin y poco más. Que esto ocurra en un país como los Estados Unidos, que desde allí se tumbe el orden mundial, el orden político y económico, se produzcan deportaciones masivas en un país construido con inmigrantes, se criminalice a cualquiera que no haya sido bendecido por un pasaporte norteamericano, se estandarice el colonialismo y la anexión en un país que consiguió su independencia mediante sangre y dolor, que el país de la economía libre esté impidiendo el desarrollo de países que compiten con él en el mercado, etc. es una mala noticia para el mundo, un cambio de rumbo del que hay que aprender muchas cosas antes de que sea demasiado tarde.

Más allá de lo que estamos viendo, está nuestra sensación de inseguridad, que nos obligará a ser más conscientes de nuestras debilidades, que nos llevará a ser menos dependientes y reestructurar nuestras economías y ajustar nuestras formas de vida.

El discurso triunfalista de Trump es un gran desastre para el resto del mundo. Pronto lo será también para los propios Estados Unidos que verán no solo reducido su liderazgo sino sus posibilidades de actuación y crecimiento. Un mundo a la defensiva no es el mejor modelo para la estabilidad. ¿Por qué los medios le ponen comillas a "guerra comercial"?

La idea de Trump de para qué negociar si tienes la fuerza de imponer se puede volver contra él cuando tenga demasiados frentes abiertos y sienta su debilidad.

El Mundo

 

* "Trudeau responde a la "guerra comercial" de Trump con aranceles del 25% y advierte: "Va a ser difícil"" RTVE.es / Agencias 4/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250304/trudeau-responde-a-trump-con-aranceles-del-25-advierte-a-canadienses-esto-va-a-ser-dificil/16476335.shtml

jueves, 23 de enero de 2025

El discurso de Trump (2ª parte)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si la primera parte del discurso mostraba la confianza en el comienzo de una nueva era, un futuro vinculado a la inevitabilidad del éxito de los Estados Unidos en su camino, en la segunda parte del tono cambia y la mirada se dirige hacia las dificultades, los obstáculos que ese proyecto, es destino ha tenido.

Los obstáculos y problemas que se definan servirán para justificar el estado anterior negativo y, especialmente, servirán para justificar acciones futuras que no podrán ser evitadas.

Hay en el fondo una idea persisten de la "bondad", "generosidad" norteamericana, un planteamiento que convierte al resto del mundo en parásitos que han abusado de esa bondad generosa. Los "malos gobiernos" norteamericanos de han dejado engañar, seducir o, simplemente, ha incumplido la idea del avance que natural en el país. La idea de progreso debe llevar a los Estados Unidos a su lugar predestinado, es decir, al lugar que le corresponde.

Este lugar supone la inferioridad de los otros, sus trampas, sus acciones consentidas. Trump empieza a descargar andanadas contra el mundo, que trata de frenar lo que con él ya no podrán hacer.

Las explicaciones de retraso es precisamente esa maldad exterior que trata de evitar, parasitando, el éxito y el dominio norteamericano. Estados Unidos es el paraíso al que todos tratan de acceder y el lugar al que el mundo manda lo negativo, lo que no tolera en sus propios espacios nacionales. Así podemos escuchar que los Estados Unidos

[...] está siendo un refugio para muchos delincuentes. Muchos vienen de centros psiquiátricos que han entrado en nuestro país de manera ilegal, provenientes de todo el mundo. Tenemos un Gobierno que ha dado financiación sin límite a la defensa de fronteras extranjeras, pero que se niega a defender las fronteras de Estados Unidos o, lo que es más importante, a sus propios ciudadanos. [...]*

En esas pocas líneas Trump descalifica a los que llegan de "todo el mundo": son delincuentes, enfermos mentales, parásitos... Esta tesis no de Trump, no solo es una barbaridad xenófoba, sino que ignora una realidad: los Estados Unidos han estado despoblando de genio a muchos países a base de compras, a golpe de talonario. Esas personas han buscado o han sido buscadas. El dinero norteamericano se ha hecho con cientos de miles de personas que podrían haber sido útiles para el desarrollo. No todos son criminales o tarados.

El planteamiento de esta parte es claramente injusto con lo mucho que los inmigrantes han aportado al crecimiento. El sistema económico se ha aprovechado de sus miedos y carencias para explotarlos. No es el único país que lo hace, por cierto. Muchos siguen este modelo de explotación. Ahora son criminales y tarados, pero "baratos".

El argumento de la defensa de las fronteras es sibilino y retorcido, porque tiende a señalar que toda esa "invasión" se produce porque la generosidad norteamericana protege a otros antes que a ellos mismos. La falacia es enorme. Estados Unidos se ha expandido por medio mundo precisamente para controlar espacios más que por "defenderlos", aunque este sea el argumento oficial que ha justificado tener bases por medio mundo desde las que se vigila y controla. Esto, evidentemente, tiene un precio, pero no es desde luego la generosidad sino la constitución de una forma de imperialismo vigilante que ahora se presenta como nocivo. Las bases norteamericanas están repartidas  por todo el mundo y sirven como primer frente para vigilar a los rivales estratégicos. Si ahora se vuelve a sus bases locales es para vender la defensa y exigir mayores inversiones en armas, algo que favorece a sus empresas armamentísticas, algo que quedó evidencia cuando se planteó la necesidad de un ejército europeo con armamento europeo. La irritación de Trump fue notable.

Quizá los límites de la hipocresía se alcance cuando se lamenta de las consecuencias de los desastres, como los recientes incendios de California. Viniendo de un negacionista militante contra la idea de cambio climático es todo un ejercicio de cinismo, casi un sarcasmo

Nuestro país ya no puede prestar servicios básicos en momentos de emergencia, tal y como hemos visto hace poco. Los maravillosos ciudadanos de Carolina del Norte han sido tratados de manera horrible. Otros estados siguen sufriendo por un huracán que ocurrió hace muchos meses o hace menos tiempo. Recientemente, en Los Ángeles, estamos viendo que los incendios han creado un desastre llegando a casas, hacia barrios e incluso afectando a algunas de las personas más ricas y poderosas de este país. Algunos están aquí sentados y ya no tienen casa. Es interesante. No podemos permitir que ocurra. Nadie ha podido hacer nada al respecto y eso va a cambiar. Nuestro sistema sanitario no está cumpliendo ahora, en este momento, este desastre. Gastamos más que ningún país del mundo. El sistema educativo, lo mismo. A nuestros hijos se les enseña a odiar nuestro país. Todo esto va a cambiar y esto empieza hoy y va a cambiar rápidamente. [...]*

Hay que compadecerse de los ricos y no de los pobres; hay que hacerlo de esas mansiones arrasadas, que no han podido ser salvadas, viene a decirnos porque los fondos sociales van a "proteger" a quien no debe.

La amenaza al sistema educativo es clara. La acusación de que se enseña a "odiar nuestro país" es de nuevo una identificación de las ideas de Trump como las "nacionales", correctas. Si no se siguen, se actúa contra el país. Me imagino que ese "odio" se debe a cosas como, por ejemplo, la responsabilidad ante el cambio climático. Después del "canto petrolífero" que el discurso hace expreso —"Vamos a perforar, perforar, perforar", dice, además de la promesa de acabar con el "coche eléctrico"—, se avanza una presión típicamente autoritaria sobre la educación, digna de las dictaduras. Estados Unidos deberá aceptarla en nombre de su grandeza, en las aulas se deberá aplaudir la grandeza que Trump le ha devuelto.

En el discurso, tras las ataques a los malos tiempos y a sus causantes —inmigrantes y traidores— se produce un momento lírico de desfachatez, invocando el Día de Martin Luther King, en el que se está produciendo el discurso. El presidente xenófobo hace un demagógico canto a la unión de razas y religiones, niega que en Estados Unidos exista el racismo, algo que ya escuchamos a alguna candidata republicana, Es un insulto a la inteligencia y especialmente a la propia historia norteamericana.

Tras definir el frustrante pasado, Donald Trump aborda la perspectiva de futuro con un nuevo "canto al yo":

Mi elección es un mandato para dar la vuelta completamente a una venganza horrible y muchas otras que han ocurrido. Vamos a devolver a la gente su fe, su riqueza, y vamos a devolver su democracia y de hecho, también su libertad. Desde este momento, el declive de Estados Unidos ha terminado. Nuestras libertades y el destino glorioso de nuestra nación ya no volverán a ser negados. Y vamos a restaurar inmediatamente la competencia y la lealtad del Gobierno de Estados Unidos.

[...]  El 20 de enero de 2025 para los ciudadanos de Estados Unidos es el día de la liberación. *

La exposición del discurso ha mostrado claramente la línea que va de un pasado frustrado a un futuro glorioso bajo su guía. La idea del "día de la liberación" introduce un tono que es algo más que demagógico, es amenazante para dentro y fuera del país. la idea de "liberación" es claramente agresiva por lo que supone después de haber señalado a los "culpables", a los que acusa de antipatriotas, algo que debemos ir acostumbrándonos a escuchar en la política del día a día norteamericana, pues lo escucharemos cada vez que alguien se oponga o critique sus medidas.

Acabamos de tener un primer ejemplo. En la ceremonia interreligiosa de la celebración, Trump y Vance tuvieron que escuchar su primer discurso crítico, el de la obispa episcopaliana, la reverenda Mariann Edgar Budde:

Las cámaras registraron la cara de desagrado que puso el presidente al escuchar a la oficiante de la ceremonia de oración pedir compasión con los inmigrantes que Trump quiere devolver al país.

En una misa en la que Trump asistió junto a la primera dama, Melania Trump, y se sentó junto al vicepresidente, JD Vance, y su esposa, Usha, la obispa pidió a ambos tener "misericordia" con "los gais, lesbianas y niños transgénero", así como por los que "recogen nuestras cosechas y limpian nuestras oficinas, los que lavan nuestros platos en un restaurante o los que hacen los turnos de noche en los hospitales".

"Puede que no sean ciudadanos o puede que no tengan la documentación apropiada, pero la gran mayoría de los inmigrantes no son criminales", recordó Budde, ante la incómoda mirada de Vance, que en un momento buscó a Trump.**

La prensa de hoy ya recoge la reacción inmediata de Trump acusando a la obispa de "radical", de "anti Trump", etc. las respuestas características ante los que le plantan cara. Trump es mal enemigo, vengativo. Los que se le enfrenten deberán vencer ese miedo a las respuestas del nuevo presidente y enfrentarse a las iras de sus seguidores, algo que puede empezar a ser un problema tras ver los indultos masivos a los asaltantes del Capitolio, un mal ejemplo convertido en patriótico.

Nos llegan los primero avisos. Elon Musk ha empezado a hablar de "MEGA", donde la "A" de "MAGA" es sustituida por la "E" de Europa. Los que piensen que esto no nos afecta descubrirán pronto lo contrario. Musk ya empezó a apoyar a la ultraderecha alemana y los invitados a la toma de posesión dejan pocas dudas sobre sus apoyos futuros.

Trump tiene razón en una cosa: ha comenzado una nueva época. Lo que tenemos claro es que para muchos no será "dorada". Serán los más débiles los que sufran sus consecuencias. Comienza una era, según se deduce del discurso, de proteccionismo fuerte, pero también de expansionismo basado en la fuerza. No hay más que un objetivo: que la fuerza de los Estados Unidos se traduzca en hechos, en políticas, que aseguren su dominio.

Tras esas palabras se medio esconden las industrias, las grandes empresas, etc. que ahora serán consideradas patrióticas y contarán con el aplauso del gobierno y de todos aquellos que creen que es salvar el mundo. Estados Unidos busca, con la fuerza que les asiste, sus nuevas colonias y mercados. 

 

* "El discurso íntegro de Donald Trump al jurar como presidente de Estados Unidos por segunda vez" RTVE.es 20/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250120/discurso-integro-donald-trump/16415002.shtml

** "Trump exige disculpas a la obispa que le pidió "misericordia" con la comunidad LGTBI, los niños y los inmigrantes" RTVE / Agencias 22/01/2025  https://www.rtve.es/noticias/20250122/trump-exige-disculpas-obispa-misericordia-comunidad-lgtbi-ninos-inmigrantes/16417390.shtml

 

viernes, 2 de agosto de 2019

Los discursos que nos atrapan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De la entrevista que La Vanguardia publicó ayer con el lingüista Teun Van Dijk, realizada por Lluis Amiguet, me quedo con una respuesta: "[...] los comunicadores deben ser militantes por las mejores causas y utilizar todos sus recursos expresivos para ayudar a comprender a las audiencias que esas causas son importantes." Creo que se debería grabar en la entrada de todas las Facultades de Ciencias de la Información, de las de Comunicación y en todas las escuelas vinculadas con estas profesiones. Por extensión, debería incluirse en otras que hacen de la comunicación su base, como pueda ser la Pedagogía.
La necesidad de entender lo que explica Van Dijk es enorme. Estamos viviendo en una sociedad que ha perdido gran parte de las referencias, centradas en lo que me es necesario y cada vez más distante. El papel de los medios es esencial para tratar de construir discursos que hagan una sociedad que entienda mejor sus propios problemas o, al menos, los reconozca.


El primer paso es siempre la definición como problema de una situación determinada. La abundancia del "periodismo del hecho" y no del "periodismo de situación" es uno de los grandes males de la información actual.
La necesidad de encontrar y de identificar las buenas causas es enorme. Hace varias décadas que muchos medios perdieron su voluntad de identificarlas y se lanzaron a un abuso del entretenimiento y la trivialidad. Se ha formado un círculo vicioso en donde la falta de valoración de la información procede del embrutecimiento que se observa en las sociedades mediáticas. La conversión digital llevó a la reformulación del negocio de la información, entrando agentes nuevos que daban prioridad a la popularidad, por lo que actuaba como filtro.
Es necesario tener en cuenta el aspecto esencial de la información: no solo informa, sino que forma. Es ese carácter formativo de la información lo que hace que el receptor se modifique —para bien o para mal— al recibir la información. Los medios tienen su didáctica, como la tienen otros mensajes que nos educan.

La buena información es exigente con su receptor; le obliga a esforzarse para comprender, a abrir sus marcos. Cada día el propio receptor se hace más exigente, más selectivo con lo que recibe. Pero esto se vuelve negativo cuando lo que se produce el empobrecimiento informativo que lleva al embrutecimiento de las personas. Se vuelven cada vez menos exigentes sencillamente porque dejan de comprender, solo desean que se atienda la pobreza de su vida mediante estímulos cada vez más primarios.
Van Dijk pone el énfasis en la entrevista —al igual que en sus estudios— en el poder del lenguaje, en cómo nos dejamos atrapar en las metáforas, verbales y visuales, que dirigen nuestra forma de percibir el mundo. Aunque pensemos que controlamos el lenguaje, es en realidad el lenguaje el que nos controla a nosotros. Van Dijk habla de las "elites simbólicas" como las fuerzas capaces de dar forma al lenguaje, el que después usaremos de forma casi automática, sin ser conscientes de la ideología que estamos transmitiendo, de la forma que le estamos dando a la realidad, pensándola a través de las palabras y de las metáforas.
Nos hemos sensibilizado respecto a algunas palabras, como ocurre con la crítica del machismo, que han quedado con ese poder de dar forma a la mente. Ya somos capaces de observar cómo esas palabras esconden sus recursos de control para que las usemos. Y han comenzado las discusiones sociales sobre su uso. Otras siguen sin ser percibidas en su agresividad, con su carácter de prejuicios.


La conciencia de los medios, de sus profesionales, es esencial. Frente a las palabras del patriarcado nos quedan por descubrir las metáforas que tapan la exclusión social. Esencial en este mundo global es descubrir las metáforas que encubren el racismo y la xenofobia. Son esas metáforas las expresiones que se nos ofrecen como opciones al construir nuestro discurso y que debemos entender en su alcance.
Debería formar de nuestra propia educación el ser conscientes de cómo el lenguaje es heredero de ideas que le dieron forma y que usamos muchas veces sin conocimiento. Pero la educación en estos tiempos va por otros lados, mucho más simplistas. Se busca un tipo de eficiencia que solo necesita que comprendas lo que se te ordena para que los hagas bien.
El lenguaje es nuestra verdadera patria, la de la cultura, no entendida como forma de legado artístico, sino como un herramienta heredada que da forma a nuestras mentes y a nuestra percepción del mundo.

Seguimos pensando en la lengua como un conjunto de normas gramaticales, como "corrección", no como sustrato desde el que surge nuestra visión del mundo. Decimos "llamar a las cosas por su nombre", pero nada tiene nombre; todo forma parte de nuestra voluntad de nombrar y en ella está el poder de definir el mundo, los objetos, sus relaciones. Nada es natural ni neutral.
La forma en que transmitamos el mundo, los hechos, en que le demos forma es ya una valoración. Dice Teun Van Dijk, cuando le piden un ejemplo, que la expresión "ola" u "oleada" de inmigrantes ya implica una valoración negativa, es "racista". Es solo un ejemplo de algo que nos parece inicuo, pero que no lo es.
Por eso la formación de los profesionales de los medios debe ir más allá de, como quieren muchos hoy, el mero uso de la tecnología. Nunca hemos vivido una manipulación mayor a través de un mundo en el que los discursos tapan, camuflan, esconden, imponen. 
En estos tiempos de competencia feroz entre los medios y las empresas que están detrás, es fácil caer en la tentación del lenguaje degradante para el otro. Hemos perdido el sentido de la corrección, del trato mismo, del sentido del respeto al otro, con la política como especial mal ejemplo; el deporte, en donde parece que el racismo carece de importancia, etc. Hay una enorme agresividad en los discursos, en el uso de la palabra, donde el insulto sustituye al diálogo, a la comprensión. Somos cada vez más hirientes; nos importante menos los otros.
Hace bien Van Dijk en recordarlo porque —como hemos señalado en ocasiones— hoy se aprende y enseña la forma de manipular, no la de defenderse de la manipulación. Lo primero da dinero; lo segundo; independencia. No hay color, claro.



" Lluis Amiguet Entrevista Teun Van Dijk "“Si hablas de una ola de inmigración ya eres racista”" La Vanguardia 1/08/2019 https://www.lavanguardia.com/lacontra/20190801/463803450485/si-hablas-de-una-ola-de-inmigracion-ya-eres-racista.html

sábado, 23 de febrero de 2019

Basado en hechos reales o la realidad no cabe en la Historia

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
El historiador Keith Jenkins nos advierte de las trampas del lenguaje cuando confundimos con el término "historia" los hechos ocurridos y el relato que los describe (agrupa e interpreta). Es cierto que eso lleva a confundir los planos considerando que la historia (discurso) y los hechos son lo mismo. No es así. De los hechos sabemos más o menos; se trabaja muchas veces bajo mínimos y se interpreta a partir de lo conocido, cuyas fuentes muchas veces son otras formas de relato (documentos, testimonios) que a su vez son contradictorias, sometidos a errores interpretativos, parciales, etc. Por eso los historiadores profesionales son tan celosos de su trabajo. Está expuesto a la mala interpretación, al mal uso y a la manipulación.
El estatus de la historiografía, del discurso histórico, ha sufrido una necesaria y permanente autocrítica que desembocó en un gran enfrentamiento entre aquellos para los que la Historia tenía su verdad inamovible y aquellos para los que la Historia era la forma de llamar a nuestra precepción de lo pasado frente al intento de detenerla, por un lado, y de manipularla de forma constante, por otro.
Como ocurre con tantos otros campos, los académicos no tienen la exclusiva de la producción del marco del pasado. Antes que la Historia académica en sí, existió la "novela histórica", con sir Walter Scott al frente, convertido en enorme best seller de la época, pero más allá de su éxito como novelista (anónimo, cierto), lo cierto es que desarrolló el gusto popular por el pasado y le dio forma entremezclando lo novelesco con los actos del pasado.
Hace unas décadas comenzó el interés de nuevo por las novelas históricas y todavía hoy continúa. Basta con ver los listados de éxito para comprender que el fenómeno sigue vigente.

El cine también ha tenido su papel en la transmisión y gusto por el pasado. Nacido con una vocación natural por el presente que se encuentra ante la cámara, pronto trasformó el presente para recrear un pasado que no siempre ha sido del gusto de los historiadores profesionales aunque sí del de los espectadores.
Disponemos en la pantalla actual de varios ejemplos de formas de afrontar nuestra relación con lo acontecido, de recrear nuestra forma de ver el pasado, que puede ajustarse más o menos a lo ocurrido desde diferentes criterios. Hay dos películas sobresalientes por sus características esenciales —dirección, interpretación y guión—, me refiero a "La favorita" (Yorgos Lanthimos 2018) y "María, reina de Escocia (Josie Rourke 2018)
Lo sorprendente para algunos es que el director de La favorita les puso a sus actrices tres clips de tres comedias que no es lo que podríamos pensar: La extraña pareja (Gene Sacks 1968), La fiera de mi niña (Bringing Up Baby, Howard Hawks 1938) y ¿Qué me pasa, doctor? (What's Up, Doc? Peter Bogdanovich 1972), según relatan las actrices protagonistas en la entrevista para la IMDB.
Son tres comedias basadas en los diálogos "chispeantes", en el enfrentamiento entre dos caracteres opuestos a través del diálogo. Ese era el clima que Lanthimos, un gran guionista anteriormente premiado, quería tratar en su ¿drama, comedia? La misma IMDB ha mantenido ambas etiquetas (tags) para clasificarla con un resultado extraño: "Biography, Comedy, Drama".


Los tres elementos parecen estar en contradicción, ya que la "biografía", cercana a la historia, aparece como un extraño elemento entre otros dos que aparentemente se encuentran separados, hasta ser considerado como géneros opuestos. Pero no hay contradicción. Los géneros no preexisten a los textos más que cuando se decide encuadrar la obra dentro de ellos. Este filme escapa a las clasificaciones, como lo hace la vida misma. ¿Por qué no, si la Historia es una forma de discurso narrativo, no se puede escribir desde otro tipo de géneros? Si Truman Capote buscaba una "novela-verdad" con su A sangre fría, ¿porqué no ir en la otra dirección? ¿Implica falsedad el tono empleado?
La referencia a los géneros cinematográficos (y teatrales) muestra una voluntad clara al tratar la "materia histórica"; esta es la percepción y el tono que se traslada a la escritura fílmica.


Otra obra destacable es "María, reina de Escocia", llevada de forma distinta e igualmente eficiente. Con una interpretaciones sobresalientes, toda la película está construida para llegar al momento cumbre, el encuentro entre las dos reinas, momento en el que nos encontramos con un tratamiento estético muy diferente al que hemos visto anteriormente. Al realismo mostrado anteriormente, le sucede un momento de lirismo que muestra el trasfondo de la situación.
Ambas obras nos llevan al pasado, pero sabemos que estamos tratando problemas del presente. Son obras políticas, situadas en el centro de la cuestión del poder, abordado desde la perspectiva de unas mujeres que nos revelan los límites o la naturaleza del poder en su sentido más profundo y amplio, del pueblo a la vida de las personas. Ambas tratan de ofrecernos (y lo logran) un análisis de las condiciones del poder. Ya sea bajo el ropaje de la comedia o bajo el del drama histórico, nos hablan de hoy, a las personas de hoy. El pasado es una excusa para entendernos mejor y aprovechar para conocer un mundo no tan distante como parece. ¿O se trata de un espejismo y nunca salimos del nuestro?
Otras dos películas tienen que vérselas con el presente próximo. Son "El vicio del poder" (Vice, Adam McKay 2018) e "Infiltrado en el KKKlan" (BlacKkKlansman, Spike Lee 2018). Ambas están llevadas como comedias disparatadas. ¿Es la forma de tratar los hechos cercanos? Es, desde luego, una forma de hacerlo.

Ambas están basadas en hechos y personajes reales, tanto como un Vicepresidente de los Estados Unidos, un Dick Cheney convertido en centro de una película que acaba mostrando que la realidad contada es puro cuento. Allí donde la película de Spike Lee se acoge a unas formas genéricas más "tradicionales" para contar la historia real del infiltrado en el KKK y las conexiones del racismo profundo con los Estados Unidos de Donald Trump, la película de Adam McKay elige otra muy distinta: una narración jugando con el propio lenguaje cinematográfico e introduciendo formas de distanciamiento hasta llegar al absurdo, en un sentido pleno. Ya no necesita explicar nada, indagar, sino crear unos efectos de choque a través de las situaciones y las palabras que se dicen. Si eran unos embusteros que engañaron a todos, ¿qué necesidad tenemos de escuchar lo que dijeron? ¿No sería mejor escuchar lo que no dijeron, pero pensaban? Los efectos de la película en este sentido dejarán a más de uno sorprendido, como la escena de la visita el club, con las ofertas por parte del maitre y sus peticiones, o el falso cierre de la película.
Hace unos pocos años el panorama era muy diferente. Ha habido dos películas sobre el presente cercano, Spotlight (Tom McCarthy) ganadora del Oscar a la Mejor Película en 2015, con una forma casi documental, sobre los abusos sexuales en la diócesis de Boston, y Los papeles del Pentágono (The Post, S. Spielberg 2017), que han seguido una estrategia más documental, tratando de acercar los filmes a géneros más cercanos documentales y biográficos. Es la misma línea que se ha seguido para la película estrenada este fin de semana, Una cuestión de género, sobre la vida de la jueza Ginsberg, una figura esencial en el desarrollo de los cambios legales en las políticas de defensa de las mujeres en los Estados Unidos.


El plano final de esta última nos muestra a la actriz subiendo las escaleras y termina con el cambio a la persona real, a la jueza Ginsberg. La película reconoce a la persona y el deseo de contar su vida como un ejemplo de honestidad y dedicación a la causa de la igualdad. Ese plano es el "sello de realidad" que se nos ha ofrecido.
Desde hace dos años, la vida política norteamericana se ha convertido en un circo. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha hecho de la vida espectáculo. Los historiadores tendrán que explicar  —si no huyen de la realidad— el fenómeno ocurrido en este periodo en el que los humoristas han logrado convertirse en historiadores del presente con sus imitaciones de Trump, con sketchs en los que igualaban la excentricidad presidencial, sus maneras y forma de expresarse. En el futuro, los actores tendrán dificultades para interpretar a Trump de una forma "seria". Puede que les pase lo mismo a los historiadores; puede que el género histórico, el documental, etc. no puedan albergar una realidad como la de Bush, Cheney o, en especial, Trump, ignorando esa percepción que tuvieron en su tiempo de ellos.


Acostumbrados a vivir la Historia con seriedad, quizá hemos dejado fuera los elementos que Charles Dickens ya consideraba entreverados, la comedia y la tragedia. Los hechos son los que son, pero la manera de contarlos, la manera de transformarlos en distintas formas de escritura parece ampliarse más allá los géneros convencionales.
Durante un tiempo, la Historia era el teatro, los dramas con los que Lope, Shakespeare, Schiller o Goethe hacían subir a los escenarios a los personajes reales. Ellos dieron forma a la Historia. Los novelistas y periodistas dieron forma también al pasado y al presente a través de sus formas de escritura, de la entrevista al reportaje.

No todo lo que es arte es ficción. Hay muchas formas de narrar y contar. "Basado en hechos reales" es la forma en que muchas películas nos informan sobre lo que vamos a ver. A veces no sorprenden con su tono o con aquello que nos cuentan. ¿Deberían llevar los libros de Historia también ese mensaje al inicio, basados en hechos reales, para dar cuenta de su carácter incompleto?
¿Es "Historia" o alguna forma de historia? Es un tipo de discurso que se somete al juicio público. Curiosamente, la película que más debates sobre lo cierto o no de lo que se mostraba ha sido la película Bohemian Rhapsody, un biopic sobre el cantante del grupo Queen, Freddie Mercury. Pero el hecho de que se pudieran enumerar los errores implica que también se aportaban elementos correctos. Quizá nuestro conocimiento del pasado es así, incompleto y fraccionario, construido por discursos y géneros diferentes.
La película Spotlight incluía en su cartel anunciador un lema con un brillante juego de palabras: "Read between the lies". Quizá ahí esté parte de la explicación del fenómeno. 
La mentira se ha hecho consustancial en un universo tomado por la comunicación, un mundo que ha saltado de la realidad al escenario o plató, un mundo de pantalla. Cuando la realidad se convierte en puro teatro, ¡cuál es el lenguaje más adecuado para describirla? Puede que ese sea el gran éxito de SNL y demás programas que recrean lo que se nos ofrece con otra vuelta de tuerca. Y quizá sea eso lo que ha animado —dentro del delirio actual— a que el presidente les amenace con pedir comisión por las parodias, según cuenta la CNN.


El discurso sobre la Historia, creo que esto es claro, no es exclusivo de los historiadores profesionales y nunca lo ha sido. Sin embargo sí está bien que ejerzan como correctores de aquellos aspectos que no sea claros o nunca pudieron haber sido. 
La tarea de los historiadores es cada vez más difícil, pues su trabajo ya no consiste en buscar documentación, sino en no dejarse arrastrar por océanos de documentos elaborados muchos de ellos por expertos en comunicación, personas con la misión de tapar agujeros, rellenar vacíos y hacer parecer presentables las indecencias. Ser conscientes de la Historia misma no hace posar en demasía, interpretar el papel que hemos elegido o para el que nos han seleccionado en el casting de la política.
Hoy, cuando la realidad tiene guionistas, no tiene nada de particular que se entienden mejor muchas cosas desde la parodia o el exceso. La historia nos habla con el lenguaje de la época que la escribe.





lunes, 15 de octubre de 2018

Los incomprendidos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los artículos del profesor Tewfick Aclimandos en el diario estatal egipcio Ahram Online (previamente publicado en el no menos estatal Al-Ahram Weekly) siempre muestran algún punto de interés respecto a la comprensión del país. Tiende más a los análisis y evaluaciones de conjunto, con los riesgos y aciertos que esto conlleva en los resultados. Las más de las veces se mueve a lo largo de la delicada línea de tratar de comprender (y hacer comprender) un país de tanta complejidad como es Egipto. En ocasiones, hemos comentado algunos de sus artículos, manifestando al respecto un acuerdo o desacuerdo mayor o menor.
Esta vez el profesor Aclimandos nos trae un texto, titulado "The discourse on Egypt", en el que trata de asentar algunas ideas características de la forma de percibir los egipcios su propia situación.
Empieza el autor, como es habitual en el país y en el propio medio, con el principio general de la incomprensión, es decir, la creencia asentada en que nadie entiende la situación egipcia, que nadie entiende sus posturas y acciones. Después de citar algunas palabras en este sentido, el autor señala:

My colleagues did not understand why many of our Western colleagues “persistently underestimate the risk of civil war,” and they did not understand how “post-modern” societies such as those in Europe could seriously “think extremism does not pose a threat to women and minorities”.
They did not understand why many European analysts and scholars could spend so much time studying “stupid thinkers” belonging to the Islamist camp.
“These thinkers simply eructate, belching out high-sounding nonsense, and the European academics say this is deep and beautiful logic.” A few Egyptian colleagues think the European discourse is the legitimisation of an ongoing plot.*



Las palabras que Aclimandos recoge son parte de la letanía oficial de quejas del régimen egipcio. ¿Por qué no nos entienden? La afirmación parte de una presunción: ¿y si realmente se comprendiera de forma clara el fenómeno egipcio, que no sería tan complicado de entender como a muchos les gustaría? Pero es casi ofensivo decir que se entiende lo que ocurre en Egipto. Porque a los egipcios, en el fondo, les encanta su propia complejidad, por más que esta esté más en su imaginación que en otro sitio.
Forma parte del discurso egipcio, pues, la incomprensión. Son tan especiales que nadie puede entender su propio drama histórico, entre cuyas acciones se incluye la defensa del mundo, aunque este no lo sepa. Tales afirmaciones pueden ser leídas en cualquier intervención del presidente al-Sisi como parte del papel histórico del país y de las catastróficas desdichas que ocurrirían de no mantener la vigilancia.
¿Se siente fascinado Occidente por los pensadores islamistas? No lo creo. Pero lo que sí es una evidencia es la desaparición de los intelectuales egipcios, agotada la generación que tenía algo que decir y, sobre todo, harta de tener que justificar con palabras o silencios el autoritarismo represivo de sus propios dirigentes. Eso es mucho más grave.


La causa es sencilla y repetida. Los pensadores islamistas publican. Los pensadores egipcios no islamistas callan por temor a ser críticos y a jugarse sus puestos acomodados en la academia, sus cargos en la administración, etc. o se limitan a callarse para mayor comodidad.
Hoy Egipto es un espacio polarizado entre el silencio precavido, que ha arrasado con magníficos periodistas, excelentes escritores, innovadores artistas, etc., y los aduladores y propagandístas sin vergüenza ni límites, que luchan por hacer favores comunicativos al régimen, que solo quiere escuchar loas. Si alguien tiene algún mensaje que dar, mejor que lo guarde.
El propio Aclimandos reconoce que la investigación sobre el país está financiada por el estado, por lo que solo sale aquello que interesa que salga. A ello le dedicamos hace tiempo una larga entrada del blog, señalando el silenciamiento de la investigación social. Si hay alguien se conoce poco, son los egipcios, que reciben su imagen de un espejo pulido que embellece cuanto se le coloca delante.



Tewfick Aclimandos señala sobre esta circunstancia de la falta de auto conocimiento:

Study should lead the researcher to modify these, if only because a subject seldom yields the answers one expects. But modifying views requires time and an agile mind.
There needs to be a willingness to reconsider assumptions and the social and academic context that allows this to take place. Moreover, any modification should not be seen as a threat to the researcher’s own discourse on himself. It should be seen as a way of bettering it.
These considerations are incomplete, but I prefer to switch to another issue. Any young person, Egyptian or foreign, who studies Egyptian society after finishing his formal education has many reasons to be shocked.
Relations between those in power and those in subordinate positions often look like master/slave relationships, for example. The work ethic is not our strongest virtue.
Relations between women and men are often despicable. The crude differences between rich and poor can be heartbreaking. Worse, fewer and fewer people can climb the social ladder. Despite talk to the contrary, there are low and not so low levels of violence. Political behaviour is often grotesque.
A young scholar then has a choice: he either thinks that this is appalling and that the country needs a revolution, or he recognises the strangeness all about him while seeing that it seems to work. His task then becomes how to understand it and how and why it reproduces itself.*

La distancia, en efecto, entre los discursos oficiales egipcios y la propia realidad es difícil de afrontar para aquel que despierta del letargo. Aquellos artistas que tratan a través de la literatura o del cine, de dar una visión crítica son acusados de ser enemigos de Egipto. Desde el poder se les anima a abandonar los temas  que se consideran oscuros. Hasta un inocente chiste sobre las aguas del Nilo puede hacer dar con tus huesos en la cárcel, como a la cantante Sherine; o desahogarte ante el acoso sexual en las redes sociales, o que un hombre te abofetee en pleno centro comercial puede hacer que los medios se vuelvan contra ti porque pones en evidencia un insólito y bien cultivado machismo que va de los miembros del parlamento, que piden la ablación sumisa, a los acosadores callejeros. Hablar de lo negativo es peligroso y te aleja de las prebendas. Mejor adentrarse en lo insustancial.


Los argumentos del miedo han prosperado de forma inquietante para justificar una realidad social cada vez más injusta, como se ha señalado en el artículo, y no favorecer ningún cambio. Miedo a una guerra civil, miedo a la desaparición del estado. Ambos miedos se combinan para tener que aceptar la represión, las desapariciones, la violencia... Sirven para justificar una justicia interesada en sostener al poder y defender a los torturadores.
Pensar que todos los que no aceptan esto son "islamistas" es una de las falacias más infames que se han podido realizar. E infame ha sido el régimen Egipto con todos aquellos que dieron sus vidas en la calles intentando cambiar un régimen que no solo no ha cambiado sino que se ha fortalecido en su intransigencia y autoritarismo, añadiendo las gotas piadosas que han acrecentado los movimientos contra las mujeres o contra los cristianos en las zonas en las que el sectarismo no se considera problema, sino parte de la realidad. Las denuncias de todos estos grupos son constantes y por ello acusados de conspiradores o desagradecidos.
Las palabras hace unos días del presidente diciendo que el 25 de enero de 2011 se usó una medicina equivocada para un diagnóstico equivocado es una infamia contra los que se levantaron contra los abusos de la policía en un régimen autoritario.


El discurso egipcio es hoy más oficialista que nunca, más afecto al poder que nunca y más alejado de la realidad que nunca. Solo las ayudas de los Estados Unidos de Trump y de la Arabia Saudí mantienen en pie a un régimen que no admite espejos, solo espejismos.
La realidad es la de un régimen que lleva décadas en el poder, sostenido por las familias tradicionales de jueces, policías, militares, profesores universitarios, empresarios, periodistas, etc. una élite que sabe que su propia subsistencia pasa por resistir, por convencer al pueblo que tanto Dios como la Historia quiere que ellos estén ahí hasta el final de los tiempos. Si los islamistas son un problema, uno mucho mayor es el inmovilismo. Los primeros son la excusa para el segundo. Es mejor una política de enfrentamiento constante que un intento real de transformar la sociedad egipcia.


Es la triste realidad del discurso oficial egipcio, que tras décadas de revolución nominal la situación social haya creado todas esas barreras a las que se refiere Tewfick Aclimandos en su escrito. Son barreras sociales, elevadas por la intransigencia y la falta de interés en modernizar una sociedad olvidad en muchos puntos de su geografía o, como dice Aclimandos, demasiado cairota en sus punto de vista.
El discurso egipcio es un lamento porque se escucha o lee a los miembros de la Hermandad y no a ellos. ¡Excusas! Es que ese discurso que esperamos escuchar está silenciado por la realidad militar egipcia: no hay más voz que la que sale de los cuarteles, no hay más que el aplauso y la fanfarria. La crítica no existe y, por ello, el discurso oficial egipcio carece de interés alguno. Es oficialista, victimista y juega a demasiadas bazas, todo ello camuflado bajo los clarines de un nacionalismo ajado.


El régimen ha renunciado a cualquier discurso que no sea el halago. Eso fuera no funciona. No creo que haya muchas simpatías por el discurso de los islamistas en occidente. Pero tampoco hay ningún interés por la pobreza de un discurso que se basa en el control de los ciudadanos, en la intimidación de todos aquellos que desde fuera puedan ser divergentes en sus opiniones. Ni siquiera en África se ve con buenos ojos un discurso despectivo, basada en la "superioridad" egipcia. Recordemos el incidente ocurrido en mayo de 2016, en la reunión africana de Naciones Unidas, que tuvo que ser silenciado.


El egipcio tiende a callar cuando discrepa y a elevar mucho la voz en el halago. Son los hábitos de décadas viviendo bajo regímenes que solo han buscado la obediencia y justificarse en la necesidad de defenderse de un mundo que no les entiende.
Hay muchos jóvenes, mucha gente con muchas cosas que decir sobre cómo ven el futuro de un Egipto del que no quieren verse excluidos. Pero estos se van o se condenan al silencio en su propio país, siendo cada vez más vigilados. Ya hay acuerdo casi general en que el régimen de Al-Sisi supera al de Mubarak en represión. De nuevo la excusa del terrorismo y la posibilidad de una guerra civil. Pero la detención de críticos, de personas de base demócrata, no tiene nada que ver con estas excusas. Son estas "confusiones" las que ni occidente ni nadie entiende.
No es fácil para ningún pueblo hacer examen de conciencia, pero no es este el caso. Se trata más bien de un discurso construido desde arriba con la intención de hacer perdurar el poder y el control social. Convencidos de que nadie les entiende, están en cambio sumergidos en el error de su propia autopercepción, distorsionada por la manipulación constante.
Cada vez la imagen egipcia es más irreal y así lo reflejan sus discursos oficiales, en constante choque con una realidad que no se desea afrontar. Una vida larga en una burbuja es complicada y te acaba distanciando del mundo.

Fotografía del detenido Shawkan

* Tewfick Aclimandos "The discourse on Egypt" Ahram Online 13/10/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/313155/Opinion/The-discourse-on-Egypt.aspx