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lunes, 5 de agosto de 2024

Olimpiadas y populismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si de algo están sirviendo estas Olimpiadas es para mostrar la diversidad y romper los estereotipos nacionales. Los equipos nacionales en las diversas especialidades deportivas lucen una enorme variedad de rasgos que permiten comprender que las sociedades han cambiado y que ya no funcionan los estereotipos en la realidad. Algo que ocurría solo en algunos países con gran diversidad, como los Estados Unidos, se ha extendido a otros países que han cambiado su población por efecto de las migraciones.

Hoy podemos ver equipos nacionales en los que actúan, como ocurre en nuestra selección española de Fútbol, personas de muy diversos orígenes que defienden los colores nacionales.

Este tipo de situaciones no gustan demasiado a los crecientes grupos populistas, con claras tendencias xenófobas y racistas que tratan de minar los apoyos de los deportistas y aprovechan para crear líneas de ataque clamando que no se identifican con personas cuyos orígenes no son (supuestamente) iguales a los suyos. Estos grupos xenófobos aprovechan la trascendencia de las Olimpiadas para ganar protagonismo social y arrastrar hacia sus posiciones al mayor número de personas posible.

La importancia del deporte olímpico sirve también para conocer el difícil reto de integración que muchos de estos deportistas, que hoy defienden nuestros colores y nos dan alegrías (o tristezas), han tenido que pasar.

En ABC se nos habla de uno de estos casos: 

Nacido en Marbella en 1998, Ayoub Ghadfa Drissi El Aissaoui busca hoy su pase a la final de los Juegos Olímpicos de París 2024 tras vencer a Kamshybek Konkabayev en la categoría peso super pesado masculino.

Pero antes de llegar aquí, el boxeador tuvo que enfrentar varios retos. Empezó en el kickboxing, pero no por deporte, sino porque sufría ataques de racismo-por sus raíces marroquíes- y bullying desde muy pequeño debido a que su padre, quien le recomendó iniciarse en esta disciplina para defenderse, es nacido en Casablanca y su madre en Fez. «Me hacían buying, se reían de mí», contó en una entrevista a Diario Sur.*


No puede ser más claro. Aquí el deporte nos muestra una suerte de ironía final: el acosado por "no ser español" acaba compitiendo por las medallas olímpicas por España, todo un giro ejemplar.

Estos días pasados hablábamos aquí de la obra de Kwame Anthony Appaih, "Las mentiras que nos unen" (2019, 2024), cuyo tema central es la construcción de las "identidades", siendo de las más esencializadas las que se vinculan con las aspectos "étnicos" y los "nacionales".

El deporte es uno de los campos más usados para la construcción de las identidades "nacionales". La creación de una forma épica deportiva sirve para crear procesos de identificación fuertes, capaces de generan corrientes de atracción o, si se da la ocasión, de rechazo. Los "colores nacionales" no son solo los de las banderas, sino también los de los propios deportistas que pueden quedar bajo sospecha,

El diario ABC muestra otro caso bajo ataque, el de nuestra saltadora Ana Peleteiro: 

Sin embargo, más allá de la decepción que supuso su actuación para los seguidores del atletismo español, la de Ribeira también ha tenido que salir al paso de las críticas por otro motivo: la posición de su dorsal.

En las últimas horas, son muchos los usuarios que han cargado contra Ana Peleteiro por tapar el nombre de España con el dorsal en la equipación que lucen los atletas nacionales. Un gesto que han tomado como una falta de respeto hacia su país natal: «Ana Peleteiro vuelve a competir tapando el nombre de España con el dorsal. Espero que este personaje vomitivo no gane medalla», escribía uno de ellos.**


Como puede apreciarse, la difusión de este tipo de prejuicios puede llegar a ser muy agresiva. La propia épica de los medios hace que se esté arriba o que se descienda a los abismos en los que todo se mezcla. Los profesionales de la comunicación deberían percibir cuándo se convierten en cómplices de este tipo de prejuicios derivados de una excesiva identificación entre "países" y "personas", especialmente cuando se hace sobre tópicos. No siempre lo hacen.

Los prejuicios populistas tienen en los deportistas que no cumplen los "cánones" un blanco de ataque. Su notoriedad les sitúa en el centro del conflicto. Los medios deberían cuidar su tono y los aspectos que se resaltan en las informaciones porque pueden ser usados por los populistas.


En las ligas nacionales, los insultos racistas son frecuentes. No deben ser minimizados, Son una muestra más de ese choque que se produce entre el prejuicio y la realidad. Y la realidad es que el mundo ha cambiado. La gente se mueve por el mundo y se adapta a las nuevas situaciones. Los populistas son reacios a los cambios y se centran en la construcción del odio sobre todo aquello que consideran "diferente" en algún sentido.

La imagen de equipos representando a países en la diversidad nos hace ver que lo importante son las personas y que estás son diversas en muchos aspectos, pero iguales en su dignidad y respeto. Aprovechemos las Olimpiadas para ver el esfuerzo de las personas, ganen o pierdan. No veamos con los ojos del prejuicio, sino con la alegría de la diversidad.

* M.S.J. "Quién es Ayoub Ghadfa, boxeador español en los Juegos Olímpicos: de dónde es, el bullying y el racismo que sufrió en su infancia" ABC 02/08/2024 https://www.abc.es/deportes/juegos-olimpicos/quien-es-ayoub-ghadfa-boxeador-espanol-juegos-olimpicos-paris-donde-es-bullying-infancia-20240802221109-nt.html

** María Albert "Ana Peleteiro responde a los que la acusan de tapar el nombre de España con su dorsal: «Aclaración a los ofendiditos»" ABC 04/08/2024 https://www.abc.es/deportes/juegos-olimpicos/ana-peleteiro-responde-acusan-tapar-nombre-espana-20240804155659-nt.html

sábado, 27 de mayo de 2023

Héroe a la fuga o las trampas del patriotismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me habían llegado noticias. Se trataba de una nueva controversia llegada desde Egipto: un deportista se había marchado del país ante las penosas condiciones en que se encontraba. Se trata de un joven luchador, Ahmed Baghdouda, que desaparece y se va a Europa. Sin haber cesado la polémica sobre el color de la piel de Cleopatra, comienza una nueva discusión nacional. Este tipo de polémicas son el pan de cada día egipcio, un país en el que no cambia casi nada pero se discute todo.

Como en otras ocasiones, lo que levanta la indignación de unos y los aplausos de otros, se convierte en parte del deporte que mantiene en forma a la opinión pública egipcia, alimentado por esto "dramas" a falta de poder discutir los verdaderos problemas del país, que no son pocos, desde luego.

En Egyptian Streets se nos cuenta el caso del joven luchador que decide no regresar para ser aplaudido a mayor gloria patriótica y manifestación del "poder egipcio" sobre el resto: 

Baghdouda’s escape to Europe sparked a heated debate on social media over Egypt’s treatment of athletes, their compensation, and the lot of those representing their country in athletic contests.

Some social media users criticized Baghdouda’s decision as selfish and an embarrassment to Egypt in the sporting world. Other users sympathized with the young wrestler, believing the country fails to adequately reward and recognize its champion athletes.

In Baghdouda’s case, El-Nawar confirmed that he receives a monthly gross income of EGP 3,000 (USD 97) as a wrestler.

Egyptian billionaire Naguib Sawiris took to Twitter to urge Baghdouda to return.

“Come back and I will fix everything that bothers you,” Sawiris tweeted to his eight million followers. “We’re your fellow countrymen, and we want you back.”

Ahmed Baghdouda’s father, Fouad, also went on air with El-Hadidy on 23 May to address his son’s departure amidst widespread debate. Baghouda, a tuk-tuk (auto rickshaw) driver, asserted that he remains unaware of his son’s whereabouts. He confirmed that the final communication between them occurred shortly after his son won the second-place position in the championship.*

 

Para el aparato de propaganda egipcio, la huida del héroe es una mala noticia. Egipto necesita héroes a los que glorificar a falta de otros bienes más aprovechables para el bienestar del país. Mientras haya héroes hay orgullo. Pero este no se traduce en condiciones suficientes como para poder vivir. El héroe es solo una excusa para desplegar el útil aparato del aplauso y hacer ver que los egipcios dominan el mundo. En esto, el aparato mediático es esencial, la forma en que enfoca las noticias van en este sentido. Pero la realidad es tozuda y los héroes se cansan de ser aplaudidos, exhibidos y salen en busca de las oportunidades más concretas que los efímeros aplausos.

El padre del joven fugado da algunas pistas sobre la desaparición —la "fuga" a Europa— y sus motivos: 

The elder Baghdouda later talked about the pressures and injustices his son faced, alleging that his son did receive any financial compensation from the federation for years.

“I swear to you that my son has been registered in the wrestling federation for 12 years and has not received a single pound,” Baghdouda asserted.

He added that his son received a reward of EGP 16,000 (USD 517) for the silver medal, but EGP 14,000 (USD 478) were deducted as taxes, leaving Ahmed with only EGP 1,200 Egyptian pounds (USD 38).

Egypt’s Tax Authority later explained that the deduction was the outcome of a ten percent income taxation, a three percent development fee, and repayment of a EGP 13,680 (USD 442) loan.

El-Hadidy, upon hearing of the compensation, voiced her opinion that athletes of Baghdouda’s level require more to maintain a proper standard of living.* 

No hace falta mucha imaginación para pensar en la cara que se le debió quedar a Ahmed Baghdouda cuando vio en qué se le había quedado su medalla de plata, fruto de su esfuerzo, sacrificio y valor en aquel campeonato. Si tenemos en cuenta la depreciación de la libra de la libra egipcia y el aumento de los precios de casi todo, el sentimiento debió ser de decepción absoluta, de tristeza infinita ante un presente pobre y un futuro oscuro. Nadie le culparía por desear algo parecido a un futuro. Pero en Egipto eso no cuenta. Aquel canto de "¡levanta la cabeza, eres egipcio!" era un bonito gesto a la galería.

 

La escapada del héroe es una evidencia fáctica de que la realidad no es la que se canta o aplaude, que es mucho más oscura y que muchos egipcios toman la decisión de salir a buscar una vida mejor. Sin embargo, eso, en casos como el de Ahmed Baghdouda se considera como una traición imperdonable. Pero eso solo ocurre con aquellos que pueden ser presentados de forma modélica ante el pueblo. El sistema necesita de esos héroes para subsistir y mantener el nivel de cantos y aplausos.

Los otros que se van importan menos porque solo representan la negatividad. Serán los que manden parte de sus ingresos a las familias que quedaron atrás. Los expatriados son el negocio inconfesable, el sostén de muchos que no podrían vivir con lo que se les ofrece.

Pero el héroe que no regresa es mala prensa, una denuncia de que las cosas no funcionan tan bien como se dice. Es un claro aviso de que algo va mal y una fuente de males mayores si otros lo toman  como ejemplo.

Cuando los egipcios se quejaron no hace mucho sobre el hambre, el presidente al-Sisi les reprendió y se propuso como héroe al que imitar diciendo que había pasado partes de su vida solo con agua en el frigorífico. Ello se tradujo en una campaña contra la obesidad; ser gordo pasó a ser antipatriótico, dado el exceso de celo de los sicarios informativos al tomarse las palabras del presidente literalmente. A alguna presentadora se le fue la mano atacando a los gordos, considerados como plaga nacional. 


La cantante Sherine fue condenada a seis meses de arresto en 2018 cuando se permitió hacer un chiste sobre las aguas del Nilo en un concierto en el extranjero. No hay bromas cuando se trata de la imagen de Egipto o de sus autoridades. Si alguien hubiera hecho pública broma de la afirmación de al-Sisi sobre cómo sobrevivió un mes con solo agua en la nevera para acallar las protestas por el hambre, hubiera tenido una condena superior por dudar de la heroicidad del presidente. Por supuesto, las bromas y chistes circularon; fue difícil contenerse. 

Todo esto parte de un principio: los egipcios son propiedad del gobierno Egipcio que, a su vez, es propietario de la Historia de Egipto y responsable de su imagen. Cualquier egipcio al que le pase una desgracia es culpable sin la muestra. Los ojos del mundo están mirando siempre a Egipto, según la versión oficial, y cualquier cosa que pueda ser interpretada como "negativa" (el simple hecho de marcharse ya lo es) es valorada como un atentado y, por ello, penalizado. Un chiste sobre beber las aguas del Nilo se convierte en un ataque al estado, que es una realidad compuesta por Ejército (su cabeza visible), Policía y Administración). Los demás son súbditos a su servicio y no al contrario. Muchas de las sorprendentes condenas que se dan en Egipto solo se explican desde este sentido del "perjuicio" causado a la imagen egipcia o a aquellos que la representan, por ejemplo, el presidente.

Muchos deportistas de todo el mundo se van a otros países sin más problema. La gente lo entiende. Pero no es así en Egipto, donde se considera como alta traición, como un insulto al pueblo, orgulloso de su historia. El joven luchador vio en lo que se quedaba el honor de haber representado a Egipto después de que la agencia tributaria se lo dejara reducido a la mínima expresión. ¿Eso es lo que podía esperar?

Si regresa, se enfrentará probablemente a algo más que a las redes sociales. Alguien pedirá que lo castiguen por haber transmitido una mala imagen. 


* Shereif Barakat "Egypt Divided Over Silver-Medal Winning Wrestler Who Fled to France" Egyptian Streets 24/05/2023  https://egyptianstreets.com/2023/05/24/egypt-divided-over-silver-medal-winning-wrestler-who-fled-to-france/