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jueves, 31 de julio de 2025

El reconocimiento de Palestina

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La situación en Gaza es tan brutal que lo que pretendía Israel se ha dado la vuelta y ahora actúa en su contra. La excusa de Hamás y la recuperación de los rehenes judíos han dejado de funcionar ante la evidencia de lo poco que le importan al propio Netanyahu y su gobierno de radicales.

Cada vez es más evidente —si alguna vez no lo ha sido— que el fallo de la casi siempre eficiente inteligencia judía que posibilitó la entrada en territorio israelí de los terroristas de Hamás ha sido una excusa que ha permitido el genocidio palestino y los ataques a los países de la zona que Israel decidía que comprometían su "existencia". Lo que vemos cada día, en cambio, es un cruel ejercicio de exterminio masivo, que cuenta ya más de 60.000 muertos, la gran mayoría civiles, con mujeres y niños. A las bombas hay que sumar el hambre como instrumento de muerte.

Creo que ha quedado claro que el objetivo de Israel no es Hamás, que no es más que la excusa. El objetivo real es la población civil, que es la que habita el territorio, un espacio que Israel necesita para crecer, para instalar a sus colonos, ávidos de tierras que se convierten en "israelíes" mediante el método doble de devastación primero y ocupación después.

No hay muertes accidentales en Gaza; solo un sádico plan de crecimiento, de expansión, cuya imagen más cruel es ese vídeo generado por IA que nos muestra la Franja convertida en una "Riviera" de Oriente Medio en la que disfrutan de sus bebidas frías unos tostados Trump y Netanyahu. El propio Trump, incapaz de diplomacia o prudencia, colgó en sus páginas de redes sociales. No, no creo que el destino de su rostro sea precisamente el Monte Rushmore. La Historia lo podrá en su sitio, pero en uno muy diferente al que espera.

La crueldad e indiferencia ante el dolor y la muerte está haciendo que muchos países empiecen a notar la fuerza de la presión popular sobre sus gobiernos. El temor a los Estados Unidos de Trump y su arbitrariedad está que se vaya creando una clara respuesta. Solo la ultraderecha internacional está interesada en sostener las políticas destructivas de Trump y Netanyahu, además de crearle un problema a los países árabes que han estado manteniendo un apoyo casi invisible a Israel por los beneficios que les reportaba el apoyo americano a través del armamento y el respaldo a sus regímenes frente a los movimientos islamistas que buscan sus derrocamientos.

A mediados de mayo se conocía la noticia de la "conversión" de Arabia Saudí en "potencia" militar gracias a las compras de armas realizadas a los Estados Unidos. Armando al estado, se garantiza la permanencia de un régimen como el saudí y además el apoyo de "proveedor" de las armas en caso de conflicto.


Al reciente anuncio de Francia del reconocimiento de Palestina y su apoyo a la llamada "solución de los dos estados", hay que sumar el que la prensa de hoy nos trae de Canadá, un país en una posición peculiar dadas las manifestaciones de "anexión" y amenazas de más aranceles por parte del "zar" Trump´.

En RTVE.es podemos leer que

El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha anunciado este miércoles que Canadá tiene la intención de reconocer en la Asamblea General de la ONU de septiembre a Palestina como Estado, sumándose así a medidas similares tomadas recientemente por otros países occidentales.

"Esta intención se basa en el compromiso de la Autoridad Palestina con las reformas tan necesarias, incluyendo los compromisos del presidente (Mahmud) Abbas de reformar profundamente su gobernanza, celebrar elecciones generales en 2026 en las que Hamás no pueda participar, y desmilitarizar el Estado palestino", ha declarado en un comunicado.*



Evidentemente, todo esto no puede ocurrir si no se obtiene un compromiso claro por parte de Israel de aceptarlo también, algo que es poco probable con Benjamín Netanyahu en el poder.

Lo que Benjamín Netanyahu ha conseguido hasta el momento es destrozar la imagen del Israel "víctima", fomentar el sentimiento anti Israel —que prefieren llamar "antisemitismo"— e intensificar el "antisemitismo" real en aquellos que ya lo eran; además está consiguiendo lanzar a Hamás hacia el liderazgo del islamismo por el que compiten varias grupos y facciones desde diversos frentes.

Junto a lo señalado, se están consiguiendo varias cosas destacables y peligrosas: se está fomentando el "anti occidentalismo", ya que se aprovecha tanto el apoyo norteamericano como la falta de medidas de eficacia real por parte de Europa. Los negocios de Israel con Europa son importantes y se guarda un cuidadoso silencio hasta que saltan, como ha ocurrido en España con los contratos de compra de armas.


Trump está fusionando los ataques económicos en la guerra arancelaria con el suministro principal de armas y apoyo logístico a Israel. Para Trump, como sabemos, Netanyahu ha pedido públicamente el Premio Nobel, un chiste macabro que quedará en la antología del disparate histórico. Si Trump empieza a sancionar económicamente por la falta de apoyo a Israel, la cuestión se hará más abierta y complicada, algo que empezarán a experimentar los norteamericanos, que se están condenando ellos mismo al ostracismo.

La medida de Canadá debe entenderse como medida doble: contra la política de Israel y como un desafío / rechazo contra las políticas económicas imperialistas de Trump.



En el mundo internacional global, no existen piezas sueltas y todo tiene repercusiones, de ahí su complejidad. Netanyahu no podría haber hecho lo que hace sin el apoyo de los Estados Unidos de Trump. La apertura continua de frentes de conflictos es el resultado de abrir primero unos de los que se aprovechan para abrir otros. Cada vez hay más señales de guerra o de aumento de la compra de armamento, una señal de peligro.

Como señalamos en el inicio, lo que ha conseguido Israel es pasar de ser la "victima" a ser el "agresor" desproporcionado. Israel ha perdido cualquier resto de razón al dejar al descubierto su forma de proceder y el poco interés real en recuperar los rehenes que falta, algo que se le recrimina desde los mismos familiares. Lo que queda al descubierto, además de la crueldad, su intención colonial después de hacer desaparecer a, por ahora, 60.000 palestinos, un hueco humano que "necesita" para expandirse y debilitar a los residentes, a los que niega el derecho al espacio y a existir.


Cada vez se hace más difícil "aceptar" lo que ocurre con las acciones de Israel, su falta de sentido de diálogo, de busca de soluciones. Esto ya le está pasando factura por todo el mundo, desde la ciudadanía y la presión sobre los gobiernos, empresas, etc. Lo hemos podido ver desde cosas aparentemente fútiles, como el Festival de Eurovisión, a las relaciones comerciales y políticas.

Canadá ha señalado que es el "sufrimiento de los ciudadanos" lo que le mueve a su reconocimiento como Estado. Es un duro camino fruto de múltiples errores por parte de unos y otros a lo largo de la Historia pasada y reciente. Según nos informan, Trump ya está amenazando a Canadá por el reconocimiento de Palestina. No ha tardado mucho.

¿El gran beneficiado? Hamás, que presenta como "victoria" cualquier paso humanitario o crítico contra la política de Israel.  En realidad, Israel se está derrotando a sí mismo.


* "Canadá reconocerá en septiembre el Estado palestino por el "sufrimiento" de sus ciudadanos" RTVE.es / Agencias 331/07/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250730/canada-reconocera-septiembre-estado-palestino-por-sufrimiento-ciudadanos/16682833.shtml

miércoles, 11 de diciembre de 2024

El juego ruso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Mientras el mundo se pregunta cómo acabarán en Siria, los Asad acaban en Rusia, la patria de los que machacaron las suyas con impresentables dictaduras, con múltiples crímenes y represión sin fin, Es casi la descripción perfecta del amigo de Putin.

La estrategia rusa con Putin ha sido clara y este es solo un episodio más de confirmación. Lo que el mundo rechaza, lo acoge Putin bajo su sombra siniestra. Lo que se irá descubriendo de los horrores de las cárceles sirias son méritos a los ojos de Putin, el ex agente de la KGB que amplió el negocio.

En 20minutos les dedican unas páginas a contar quiénes son algunos de los amigos de Putin empezando, claro está, con los que llegan de Siria, los Asad, acogidos por "motivos humanitarios", lo que no deja de ser un chiste de mal gusto, teniendo en cuenta el más de medio millón de muertos y los muchos desplazados. La luz sobre los horrores sirios solo ha empezado. Bachar al Asad será un "refugiado de lujo", otro más en la nómina de huidos.


La lista incluye a los Asad, el expresidente prorruso ucraniano Viktor Yanukovich, el ex analista de la CIA Edward Snowden y el estafador y mafioso prorruso Jan Marsalek, de origen austriaco. De todos ellos se da cuenta en el texto.

La forma rusa de proceder es sencilla: puedes hacer lo que quieras —robar, traicionar, matar...— que siempre serás bien recibido en Moscú si has beneficiado a Rusia. Por "Rusia" debe entenderse los intereses de Putin al frente. Tener fuerza fuera es tener fuerza dentro. Lo de los "motivos humanitarios", como decimos, es un chiste; Putin te da seguridad, que es la forma de que contribuyas a sus intereses.

No es fácil entender la historia de Rusia con Putin al frente, pero solo la historia de Rusia explica a Rusia. El estudio de su paso por diferentes modos, del modelo imperial al actual pasando por el soviético permite entender las claves de adoración, de culto a la personalidad, de creencia en su papel salvador de la humanidad, de su destino.

Rusia siempre ha estado dividida entre los creyentes en un modelo de sumisión y los rebeldes alejados de esas raíces malsanas del país más grande del planeta, condenado a expandirse a costa de sus vecinos, a los que absorbe y "rusiza" por las buenas o las malas.

Putin no es un genio, solo practica la más vieja de las tácticas políticas, la corrupción, permitiendo que los que le son fieles roben y maten. A los ojos de Putin solo hay un pecado, la traición. La obediencia lo perdona todo. Da igual la sangre que lleve en las manos al Asad; lo importante es que ha sido fiel a los intereses rusos en la zona, que ha formado parte de ese cinturón de seguridad que siente necesitar a su alrededor.

La política exterior rusa se basa en el conflicto y en la desunión de los que considera enemigos. Trata de desunirlos aprovechando cualquier aspecto que debilite, que distraiga del verdadero motivo de preocupación. De esta forma se ha visto relacionado con Rusia de los separatismos nacionalistas europeos (incluida España) a los avances de la ultraderecha europea, de visita constante al Kremlin para recibir apoyos e instrucciones. Una parte importante, por ejemplo, del Brexit tuvo lugar gracias a los apoyos rusos.

El juego ruso no tiene reglas o quizá solo una: todo está permitido si favorece a Rusia. Si tenemos en cuenta que Rusia ve como favorable situaciones dictatoriales como las vividas en Siria o caos represores como el de Venezuela, las perspectivas mundiales son el aliento del caos y la violencia represiva.

Frente a esto, el aparato ruso de propaganda y represión funciona en el interior, manteniendo en el exilio, la cárcel o saltando por puentes y ventanas, bajo los efectos del polonio, etc., todo lo que le moleste. Las raíces eslavófilas y paneslavistas han sido retomadas por Putin para justificar el dominio ruso del mundo. Le hemos visto con el cirio en la mano y poniendo ojitos piadosos para regresar a su despacho y organizar represión y desmanes. 

Ha usado la tradición rusa para seguir mostrando a Occidente como la cuna del mal, que Rusia salvará tras la ocupación. Como ya lo hizo en la II Guerra Mundial, no hay que imaginar demasiado. 

Un mundo controlado por Rusia no es un mundo mejor, sino un mundo a su servicio, demostración clara de que algún dios está de su parte desde el origen de los tiempos.


* "Los "brazos abiertos" de Putin: Al Asad se une a Yanukovich, Snowden y otros protegidos del régimen ruso" 20minutos 11/12/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5662372/0/brazos-abiertos-putin-asad-protegidos-regimen-ruso-yanukovich-snowden/


sábado, 21 de octubre de 2023

¿Existe algo llamado los "medios occidentales"?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La campaña desde Egipto contra los medios occidentales desde hace algunos días es incesante. Comenzó con un artículo de opinión firmado por Ahmed Mustafa, calificado como freelancer, que llevaba por título "Bias of the Western media"*, en cuyo encabezamiento se podía leer: "It is sometimes said that the first victim of war is truth, but the Western media’s coverage of the Israeli war on Gaza goes beyond bias to become simply propaganda, writes Ahmed Mustafa". El autor, con una interesante trayectoria en diferentes países árabes y finalmente identificado por el medio como  establecido en Londres ("The writer is a London-based seasoned journalist", respetamos la negrita), no solo creaba una categoría amplia, "Western media", los medios occidentales, sino que señalaba que todos ellos mentían, sostenían un doble rasero, etc.

Es interesante que esta postura se produzca en un país en el que ha desaparecido la libertad de prensa, un país en el que los medios se dedican a refrendar la postura oficial, a tener que cerrar o ser encarcelados o exiliados. Es interesante que se haga desde un medio estatal y en medio de esta crisis de brutalidad.

En estos momentos los tres artículos de opinión seleccionados por Ahram Online son los siguientes: de la joven investigadora Namat Abulebada "Israel's 9/11? What about Palestine 24/7?", que es identificada como miembro del BUC Centre for Global Affairs, que se cierra con el siguiente párrafo: 

The Western media, and those who follow it, is now mostly no more than a propaganda tool for oppressors and their supporters. It would be as well if it now thought twice before preaching to others about the benefits of free speech, objectivity, honesty and fairness.** 

El segundo de los artículos, el firmado por Salman Abu Sitta, y titulado The return of the barbarians", se cierra así: 

These people are not yet liberated. On the contrary, they are now being attacked by the very same forces that liberated the European camps. Banning demonstrations in Europe and the US in support of the Palestinian right to return and criminalising justice in Palestine is evidence that the Crusader/Zionist war is still alive today.

But the Palestinians, even after three generations, have not forgotten where their homes are, and they are still determined to return to them. They will determine the future, for there is a basic rule, not comprehended by their enemies, that you cannot defeat the human quest for freedom.***


Aquí, los "bárbaros", "los cruzados/sionitas", etc. son los mismos atacados. Se aprovecha la situación para hacer de nuevo "anti occidentalismo".

El tercer artículo, cuyo título es "How is the Western media covering Gaza?", lo firma un británico, Chris Doyle, "director of the UK Council for Arab-British Understanding" y su encabezamiento resaltado es: "The Western media has always favoured Israel in the Israeli-Palestinian conflict, something seen again in its coverage of the war between Israel and Hamas, writes Chris Doyle"****

Esta extraña unanimidad en crear una etiqueta global procede, como en otras ocasiones, de artículos preparados para el "Weekly" del diario estatal que es donde se producen la gran mayoría de los artículos de opinión, más bien los que marcan la línea editorial que es equivalente a la gubernamental. Es un Think Tank en toda regla desde donde se difunden las ideas.

¿Es aceptable la existencia de una etiqueta como "medios occidentales", haciendo creer que son todos iguales, que todos dicen lo mismo y que todos falsean la realidad? Evidentemente la idea es insostenible. Apenas se citan fuentes o párrafos poniendo cabeceras a la vista, nombres, etc. Solo hay esa macro etiqueta y, en algún caso, se cita a la BBC, con la que Egipto tiene conflictos periódicos.


¿Es el conflicto actual, el brutal enfrentamiento, una cuestión de los medios? Indudablemente no, por más que los medios tienen su propio papel en todo esto, algo que sería inocente ignorar. Pero que el diario estatal egipcio alcance esa unanimidad "editorial" desde un medio que ha cortado todas las voces discrepantes del tipo que sea, donde el presidente Sisi dijo que la verdad salía solo de su boca por el hecho de ser suya y que solo había que escucharle a él, no deja de ser una ironía.

Indudablemente son muchas las informaciones que los "medios occidentales" barajan y expresas, muchos son claramente críticos con Israel. ¿Por qué entonces ese interés en su desprestigio, en convertirles en pura propaganda de Israel?

La idea de identificar los medios occidentales dentro de una misma etiqueta tiene como principal interés el desprestigiarlos, evitar que se lean. Muchos son críticos con las posturas oficiales egipcias, que tratan de jugar a todas las bazas, satisfaciendo los complicados intereses exteriores, (incluidos Israel y Estados Unidos) y los interiores, su propia población.

Decir que todos los medios occidentales mienten, que son propaganda "sionista", etc. no solo es faltar a la verdad, dada la diversidad de opiniones existentes.

Hay un otro aspecto que se repite entre las redes y que está también en los artículos de Ahram Online: la idea de que en Europa están prohibidas las manifestaciones en favor de los palestinos y se encarcela con años de prisión a los que exhiban banderas. Esto es evidentemente una equiparación de las propias situaciones prohibidas que impiden manifestarse.

El comienzo del artículo de Salman Abu Shita tiene esta selección del texto:

The banning of demonstrations in Europe and the US in support of justice for the Palestinians is evidence that the Zionist war against them is very much alive today, writes Salman Abu Sitta***

La extravagante idea es que "Europa" ha prohibido las manifestaciones en favor de la "justicia para los palestinos". Tamaño disparate circula por las redes sociales y hasta algunos han precisado las condena, 7 años. Como señala el autor, esto es "evidencia" del poder de los "sionistas". Basta con ver la prensa para encontrarse cientos de concentraciones, manifestaciones, etc. en España, por hablar solo de nuestro país. Contarle a los egipcios que se han prohibido las manifestaciones en favor de Palestina es una enorme mentira que puede crear además conflictos futuros incitando a la violencia y al anti occidentalismo.

¿Por qué todo esto? ¿Por qué esta serie de disparates desde un medio oficial, un medio controlado por el gobierno y que transmite sus filias y fobias en sus páginas? Lo más evidentes es que están trasladando sus propias categorías autoritarias a los demás en forma de esas macro etiquetas "medios occidentales" y manipulando la idea de la censura o la prohibición de expresarse. En España, como sabemos, ha sido precisamente lo contrario, miembros del gobierno han salido a la calle a manifestarse en favor de Palestina y en contra de Israel, lo que ha llevado hasta a una protesta diplomática.

Puede que todo esto tenga que ver con las críticas a Egipto por su manejo del paso de la ayuda humanitaria que, finalmente, parece que está pasando al otro lado de la barrera cerrada. De alguna forma, se contribuye a cerrar el acceso a los medios occidentales, declarado "propaganda sionista", falsos, etc. en su conjunto.

¿Necesita el gobierno egipcio de estos excesos de ataque mediático contra "Occidente" y sus "medios" para evitar que se les critique por lo hecho hasta el momento? Puede ser. ¿Se está buscando un descrédito mediático de Occidente en su conjunto? Puede ser también. ¿Se convierte el medio oficial egipcio de nuevo en la "verdad única"? Con toda seguridad.

Los medios occidentales es una etiqueta que no se puede convertir en algo uniforme. Los habrá de todas las opiniones, a favor en contra o neutrales. Es diversidad y así debe ser.

La explicación de todo esto nos la dan los titulares entrantes del mismo medio estatal en sus últimas noticias. Como siempre.


 

* Ahmed Mustafa "Bias of the Western media" Ahram Online 17/10/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1204/510435/AlAhram-Weekly/Opinion/Bias-of-the-Western-media.aspx

** Namat Abulebada "Israel's 9/11? What about Palestine 24/7?" Ahram Online 19/10/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/4/0/510576/Opinion//;Israel%E2%80%99s-;-What-about-Palestine%E2%80%99s-.aspx

*** Salman Abu Sitta " The return of the barbarians" Ahram Online 17/10/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1204/510462/AlAhram-Weekly/Opinion/The-return-of-the-barbarians-.aspx

**** Chris Doyle "How is the Western media covering Gaza?" Ahram Online  17/10/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/50/1204/510447/AlAhram-Weekly/Opinion/How-is-the-Western-media-covering-Gaza.aspx

miércoles, 22 de febrero de 2023

El discurso

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Lo que podía esperarse del discurso de Vladimir Putin ante las dos cámaras rusas no eran novedades, sino la condensación de las estrategias retóricas acumuladas en estos últimos años, los que llevaron a la anexión de Crimea y a la actual guerra de Ucrania. Es ahí donde radica el interés, en ver hasta que altura se eleva la muralla discursiva que Putin ha elevado para proteger a Rusia de las verdades inaceptables.

La guerra en Ucrania es también la guerra en Rusia, pero por otras vías. Lo que es agresión respecto a Ucrania se debe filtrar por los tamices de la propaganda del Kremlin para hacerla digerible por parte del pueblo ruso. Rusia, como hemos comentado en ocasiones tiene una percepción del mundo y de sí misma que hace que interprete todo en términos propios. La cuestión de la guerra no es cuánto va a durar sino cuánto van a resistir las mentiras sembradas y hasta qué punto el pueblo de Rusia va a permanecer en ellas como realidad.

La guerra en Ucrania —la "operación especial" para los rusos de Putin— es un caso que se debe estudiar con detenimiento pues es la combinación de una serie de factores que pueden presentarse de nuevo en otros puntos del planeta. En algunos ya se están aplicando las enseñanzas rusas sobre la creación de esa realidad discursiva y mediática.

Tendemos a pensar en las guerras como una cuestión de choque, armamentística, etc. pero las guerras modernas suceden en dos terrenos, en el campo de batalla y en el universo discursivo mediático en el que todo es signo, enunciado, frase, relato. Son pequeñas piezas que construyen un muro perceptivo, crean una ceguera que impide el paso de los hechos y sume a la gente en un universo alucinado percibido con alto grado de realismo. La realidad de ese universo depende del grado de aceptación que nos merezca el enunciador, es decir, la autoridad que aceptamos como fuente de información de lo real.

La mayor parte de nuestras experiencias del mundo son hoy informativas. Están mediadas por distintos tipos de discursos a los que accedemos. De todo lo que sé, solo una pequeña parte procede de mi experiencia; la inmensa mayoría de mis conocimientos proceden de terceros, cuya autoridad me garantiza su credibilidad. No vivimos todos en el mismo mundo, incluso estando sobre el mismo suelo. Las decenas de miles de rusos que salieron corriendo de Rusia no ven el mundo como lo ven los que aceptan el discurso de Putin. Desde fuera de Rusia, somos incompatibles con una narrativa que percibimos como claramente mentirosa, destinada a mantener en la fantasía a millones de personas.

Comprendemos el papel crítico de los medios cuando nos damos cuenta de los efectos que tiene su control oficialista, el hecho de que no puedan alterar o criticar, solo difundir, el discurso oficial. Por eso es triste ver el papel que adoptan los ciudadanos de estados libres con su desinterés y la aceptación de la trivialidad. La libertad de información es cada día más relevante y necesaria y está cada vez más amenazada en muchos lugares, mientras que otros no se valora su función orientadora y de equilibrios como se debe.

La pregunta que surge inmediatamente es si Vladimir Putin ha creado esa fantasía realmente, si se la cree, o si, por el contrario, es una creación destinada a mantenerse en el poder y seguir acumulándolo. El gran poder que hoy tiene una sociedad mediática reside precisamente en su manipulación, en su capacidad de convencer de esa realidad "alternativa", la creada a golpe de bit, a golpe de discursos, de imágenes, de mensajes repetidos hasta convertirse en esas "verdades de uso" aceptadas, manejadas sin prevención, "naturalizadas". Es, como estudiaron los analistas y teóricos de los textos, la construcción de un artefacto que parezca ser natural, lo que sucede por su propia lógica, ocultando su valor manipulador para arrastrarnos convencidos hasta aquellos estados en los que somos otros, los miembros de una comunidad de aceptación.

En RTVE.es nos hablan del discurso de ayer en estos términos:

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha acusado a Occidente de iniciar la guerra de Ucrania para acabar con Rusia y ha advertido que su país "es invencible en el campo de batalla". 

Putin ha ofrecido este martes su primer discurso del estado de la Federación tras el comienzo de la guerra, hace casi un año. No ha reconocido ningún error ni ha admitido ningún fallo en la "operación militar especial", ni tampoco ha hecho ningún anuncio novedoso, salvo que Rusia congela su participación en el tratado Nuevo START de control de armas nucleares estratégicas. *


La única novedad, resaltan todos los medios, es la suspensión del acuerdo nuclear. Todo lo demás, las dos horas de discurso, es una forma redundante, carente de nueva información. La relación entre información y redundancia es un elemento clave en esta construcción discursiva. Pronto, los discursos, las noticias, etc. dejan de ser novedosos y se limitan a su función de aceptación del mensaje dado, la descripción de un universo de comportamiento imaginario. En ese universo fantástico, Rusia ha sido "agredida" por un ente llamado "Occidente", su archivillano, un mundo sin valores y en los que se han destruido la familia, la que compone una mujer un hombre y unos hijos que aman la patria, la madre de todos. Esa patria tiene un destino, redimir a la humanidad de sus pecados, restaurar el orden existencial e internacional, librar a las naciones. Ucrania no ha sido invadida; las tropas están eliminando a los nazis, gais, etc. que la dirigen, los que están el poder para cumplir las perversas ideas de un occidente perverso.

Ante todo esto, Rusia tiene el derecho a defenderse. Lo que hace por generosidad, por compromiso con los rusos repartidos por tierras que antes fueron suyas y que ahora "claman" por regresar a la Madre Rusia, de la que nunca debieron alejarse, pero fueron engañadas, tentadas por esos perversos valores consumistas, hedonistas, etc.

Ante estos discursos, repetidos una y otra vez, una gran mayoría de los rusos reaccionan asintiendo, mueve la cabeza para mostrar su sintonía, el reconocimiento de la verdad de esas afirmaciones. ¿Quién puede dudar de ellas? El Patriarca Kirill I se encarga de reforzar y de dar sus bendiciones a la cruzada y asegura a los que caen en las batallas que tienen asegurada su entrada en el cielo. Todos los agujeros de esos discursos son tapados con más palabras, con bendiciones, con carteles callejeros, con noticias... La irrupción de la periodista de la TV rusa llevando un cartel diciendo "¡Os mienten, todo es mentira!" es un momento en el que se concreta en una pantalla el conflicto entre dos versiones del mundo, un instante simbólico.

La solemnidad, el boato, los soldados de opereta, el paseíllo habitual de Putin, toda la escenografía, etc. configuran un espacio simbólico que contribuye a revestir las mentiras que se acumulan. Cuanto mayor sea la mentira, más deben aumentar todos esos signos de verdad, signos de autoridad, que respalden lo dicho. Cuanto mayor deba ser la mentira, más se cerrará ese universo imaginario en el que se crea esa imagen desde el poder. Aumentará la represión. Las voces discrepantes serán detenidas, condenadas como traidores a la patria. Todo el que discrepe será convertido ante la opinión pública en "enemigo del pueblo", en agentes del enemigo, en renegados. "Son ellos los que empezaron la guerra. Nosotros hemos usado la fuerza parar detener esa guerra"*, citan en la noticia de RTVE.es

¿Cómo se puede quebrar esta imagen, hacer ver su fantasía controladora? Esa es la otra pregunta a la que debemos intentar encontrar respuesta. Pero nada es más difícil que sacar los mitos de dentro del ser humano, de dentro de una comunidad que se siente vinculada por esos mitos.

* Miguel Charte "Putin acusa a Occidente de "empezar la guerra" y advierte de que la llevará hasta el final: "Rusia es invencible"" RTVE.es 21/03/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230221/guerra-ucrania-rusia-aniversario-discurso-vladimir-putin/2426627.shtml

domingo, 30 de octubre de 2022

Putin y el fin de Occidente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno de los libros que nos ayudan a explicarnos la locura del mundo es el de la premio Nobel Svetlana Alexiévich, "El fin del «homo sovieticus»" (2013). En esta obra polifónica, la autora nos hace escuchar sin mediación los sueños y frustraciones de la época posterior a la desaparición de la Unión Soviética. Creo que es necesario comprender esos sentimientos para poder entender el sentido de algo que aparentemente no lo tiene y que nos hace vivir en una enorme incertidumbre con la llegada de una nueva guerra a Europa.

La retórica de la guerra es importante. Es necesario comprender qué lenguaje es capaz de arrastrar a un pueblo a la guerra. Es lenguaje es que es capaza de convencerles de la necesidad de la guerra, de su inevitabilidad, por un lado, y su justicia por otro.

Muchas personas, nos dicen han salido huyendo de Rusia ante el reclutamiento forzoso. Muchas personas han sido detenidas, pero muchas otras corean el nombre de Putin como el líder que ha de llevarles... ¿a dónde? El juego retórico muestra y oculta, revela y esconde sus intenciones.

Sabemos que ha sido esa retórica la que ha convencido a los rusos que estaban actuando para liberar a unos hermanos rusófonos de fuerzas fascistas y gais, que ponían en peligro la seguridad de la patria y de las familias en la "santa Rusia". Putin se hizo con el apoyo del patriarca de Moscú, que había perdido poder cuando los ucranianos, dándose cuenta de los objetivos de control, decidieron separarse de la iglesia rusa y pasar a una autocefalia. Los ucranianos rechazaban el control político y el religioso.

En Euronews podemos leer algo sobre la forma en que Vladimir Putin se plantea la situación actual:

Vladímir Putin predice el fin del dominio occidental. En un largo discurso ante expertos en política internacional, en el club de debate Valdái, el presidente ruso expuso su visión del mundo en el contexto de la guerra en Ucrania. La cita de este año tuvo por título: 'Un mundo posthegemónico: justicia y seguridad para todos'. 

"Ahora, el período histórico de dominio total de Occidente en los asuntos mundiales está llegando a su fin, el mundo unipolar se está convirtiendo en una cosa del pasado. Estamos en un giro histórico. Por delante está probablemente la década más peligrosa, impredecible y al mismo tiempo importante desde el final de la Segunda Guerra Mundial", dijo Putin.* 

El título dado es espeluznante si hacemos la lectura de lo que significa cada una de las palabras en boca de Putin: "posthegemonico" (vuelta a la confrontación), "justicia" (unilateralismo interpretativo), "seguridad" (invasiones), "para todos" (Rusia).

Ya no se habla de "Estados Unidos", sino de "Occidente", lo que implica una cuestión de espacio y fronteras, de proximidad. ¿Estamos finalmente ante la idea de "Eurasia"? ¿Hasta dónde está dispuesta Rusia a llegar para su "seguridad"?

La retórica, creo, está clara. Pero no lo están otros muchos aspectos, como esa amenaza generalizada a Occidente y es idea de la "década peligrosa". ¿Qué quiere decir? ¿Qué está preparando? ¿Otras reconfiguración de las fronteras rusas?

Lo que Putin pueda estar preparando no significa que lo pueda hacer, pero el hecho de que quiera hacerlo ya es suficiente. Occidente no puede ignorarlo, porque de hacerlo le estarían dando la posibilidad de hacerlo.

Putin considera la democracia una forma de debilidad. La diversidad de intereses que permite es inferior a la fuerza del líder. Ese es su punto de vista. Toda su retórica se ha desarrollado para convencer a los rusos de que él es la persona que les devolverá... ¿el qué?

Que el comunismo no triunfara triunfará allí donde Marx pensaba, sino en los países que ya tenían una larga historia autoritaria, es decir, de obediencia y sumisión a las autoridades de zares y emperadores, ha producido esa mentalidad que Svetlana Alexiévich refleja en la obra citada sobre el "homo sovieticus". Los que fueron sometidos siguen añorando el pasado en que se les temía. No tienen mucho más que guardar.

Hay un pasaje revelador en el comienzo de la obra, en la parte titulada "Apuntes de una cómplice": 

Los seres humanos quieren vivir sus vidas, sin necesidad de hacerlo movidos por un gran ideal. Y eso es algo que no ha conocido nunca Rusia, como tampoco es algo que aparezca en la literatura rusa. En el fondo, somos un pueblo proclive a la guerra. Nunca hemos vivido de otra manera. De ahí viene nuestra psicología guerrera. Ni siquiera en tiempos de paz hemos sabido sustraernos a nuestra pasión por la guerra. En cuanto suenan los tambores y se despliegan las banderas nuestros corazones palpitan con fuerza en nuestros pechos. Nunca fuimos conscientes de la esclavitud en que vivíamos; aquella esclavitud nos complacía.  (2015 trad. Jorge Ferrer)

 

Leído hoy, en plena guerra invasora contra Ucrania, el fragmento es estremecedor, asusta por su claridad nítida, por la ausencia de cualquier adorno. Es sencilla su idea y complejas son sus consecuencias.

Sea como sea, no se deben ignorar las palabras de Putin. En su retórica, se pasa de la palabra al acto. Putin no suele incumplir lo que dice. Le es necesario para mantener la confianza en su personaje. Putin no es solo peligroso porque tenga unas ideas políticas agresivas; lo es realmente porque tiene una idea unilateral de la Historia con Rusia como protagonista. 

* "Putin: "El período de dominio total de Occidente en los asuntos mundiales está llegando a su fin"" Euronews 27/10/2022 https://es.euronews.com/2022/10/27/putin-el-periodo-de-dominio-total-de-occidente-en-los-asuntos-mundiales-esta-llegando-a-su?utm_source=vuukle&utm_medium=talk_of_town

domingo, 27 de febrero de 2022

Occidente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En estos años de observación próxima de la vida en algunos países musulmanes, especialmente de Egipto, hemos tenido ocasión de constatar el uso que se hacía en ellos del término "Occidente". En muchos momentos nos ha llamado la atención el uso/construcción del término con fines de manipulación. "Occidente" es percibido como algo más que un espacio geográfico, como unos países; es concebido esencialmente como un foco de perversión de los valores de todo orden, de los religiosos a los familiares. La invocación negativa de "Occidente" se alienta como un elemento negativo incluso por países que mantienen unos estrechos lazos militares o comerciales.

A las feministas, por ejemplo, se las considera agentes infiltradas por Occidente para destruir las raíces familiares del islam, destructoras de las tradiciones. Muchos de sus dirigentes anti occidentales han estudiado en Occidente.


"Occidente" es un espacio exterior, un mundo diferente del que provienen todos los males. "Occidente" es un lugar indiferenciado, un concepto negativo, del que se desprende una retórica que hace dirigir las miradas hacia el punto al que señalan los diferentes agentes que buscan organizar al pueblo, ofrecerles un punto de odio y desprecio, un contraste con lo propio que se siente atacado. "Occidente" es, pues, lo "otro negativo", el reverso de lo que se es. Da igual que se reciban ayudas económicas, vacunas o cualquier otro elemento; todo se acepta, pero se excluye de Occidente, cuya imagen negativa se sigue acrecentando.

En RTVE.es tenemos un interesante artículo de Anna Bosch, titulado "Doctrina Putin: la confrontación de Moscú con la OTAN "es solo el principio"", cuyo comienzo hace referencia a esa idea de "Occidente": 

Запад (Zapad) significa oeste, Occidente, en ruso. Y es un concepto ubicuo en la retórica gubernamental rusa. El imaginario que se ha construido es que Occidente mantiene con Rusia la obsesión que tuvo con la URSS (no les falta razón) y que a partir de ahí casi todos los males que aquejan a la sociedad rusa tienen su origen de una manera u otra en la maldad del Zapad. Occidente, sostiene esa lógica, no cesará hasta acabar con Rusia como lo hizo con la URSS.* 


Más allá de la clásica definición del "otro opuesto", el enemigo hacia el que se dirige odio y acción, la idea de un "Occidente" se ha convertido en el gran monstruo para una parte importante de la población mundial. Esto debería inquietarnos y hacer que viéramos el sentido negativo que tiene y, si es posible, tratar de rectificarlo.

Saber si es posible no es fácil. Hoy vivimos en un universo manipulado desde múltiples fuentes. Es un hecho que los grandes avances en comunicación han tenido siempre una corriente paralela negativa de manipulación. La idea ingenua de que aumentando la comunicación tenemos más acceso a la verdad se viene abajo ante los hechos de cada día. Los diferentes medios con los que podemos modelar a la opinión pública son una tentación muy poderosa. Putin ha prohibido, bajo amenaza de "traición" usar palabras como "guerra", "invasión" o "víctimas civiles". Rusia es en estos momentos el lugar peor informado.



Desde hace décadas, las colecciones de Sociología, Filosofía o Historia, también las de economía, se han llenado del término "decadencia". No hace falta ir tan atrás como para llegar a Spengler, que ya heredó una preocupación que se había ido expandiendo en el seno de los imperios decimonónicos, en especial el británico, en expansión, y el español hacia el final de sus días hasta llegar al 98. Las preguntas sobre por qué los imperios entraban en decadencia eran constantes, en unos para reflexionar sobre su pasado, en otros para evitar ese final.

En el texto de Anna Bosch se explica cuál es la doctrina que sirve de fundamento a lo que Putin está haciendo: 

Esa es la tesis, que "Occidente está en un lento pero inevitable declive, tanto en la política internacional como en la economía", por eso, sigue la argumentación, Occidente ha empezado una nueva Guerra Fría. Una guerra que esta vez perderá, sostiene, y se convertirá en "un socio más razonable".

Simultáneamente, "Rusia deberá equilibrar su relación con una China cada vez más poderosa". Desde su perspectiva es "Occidente" y no Rusia quien está usando Ucrania como mero instrumento en esta pataleta para evitar el declive. ”Tenemos que convencer a Occidente de que se está auto lastimando”.

Resumiendo: Rusia tiene que aprovechar una doble oportunidad: el declive de Occidente y que el mundo ha virado a Oriente y eso sitúa Rusia en un lugar idóneo para recuperar peso en la escena internacional y vengar las sucesivas traiciones de la OTAN en estos últimos 30 años.* 

Nos puede parecer delirante, pero le funciona. Escuchamos lo que queremos oír y en esto los rusos no son diferentes al resto de la humanidad. Los intentos de romper es corriente de creencias se pagan con la muerte, el exilio o la cárcel. Por eso Putin no solo controla las voces oficiales, sino que necesita cortar de raíz cualquier disidencia. Los que se resisten son, como ya ha dicho de los que se opongan, saboteadores y terroristas. 

Envuelta en una burbuja, una parte de la sociedad rusa ha crecido mirando con odio a un Occidente que, según se les dice, ha incumplido los pactos del final de la Guerra Fría y pretende monopolizar el mundo. Lo incongruente es que no solo no lo consigue sino que ha entrado en decadencia, desplazándose el centro hacia Asia, con quien Putin está siempre interesado en mostrar buena sintonía. De allí pretende abastecerse cuando se le cierren los mercados y allí pretende vender igualmente cuando nadie le compre.

En la historia del pensamiento ruso siempre ha habido ocasión para la reflexión sobre su posición intermedia entre dos culturas, la de oriente y la de occidente, tomándose el cristianismo como el hecho diferencial, de ahí la idea de la "santa Rusia", lo que supone otra incongruencia para la "nueva alianza" con la que Putin cuenta para el futuro.

Pero puede que esto no resulte como tiene previsto y que lo que ha hecho haya sido justo lo contrario. Armado con la compañía de Bielorrusia y, a última hora, de Chechenia, no parece que el porvenir sea muy halagüeño. Son países sicarios, dependientes de él, con gobiernos dictatoriales Sin embargo, Putin tiene una ventaja: la falta de escrúpulos. Es decir, Putin no se va a parar ante nada y sus nuevas amenazas a países europeos son claras y no deben ser tomadas a broma.


Lo ocurrido en estos días se viene gestando y ya tuvo su primera versión en Oriente Medio, donde la falta de perspectiva de los Estados Unidos creó una sensación de debilidad. Esto se ha agravado con la desastrosa retirada de Afganistán de los Estados Unidos con Joe Biden al frente.

Todo esto se ha tomado como una debilidad y los huecos que quedan libres, como ocurrió en Siria, son rápidamente ocupados por Rusia. La idea de mostrarse un aliado fiable ha estado en la estrategia de Putin. Mientras Occidente se debatía sobre permanecer o no en función de los diversos panoramas, Putin se ofrecía como el apoyo que no duda, que no critica, que no juzga, que solo busca apoyos claros, lo que le ha permitido hacer buenas migas con dictadores. La palabrería de Donald Trump con los dictadores, sus abrazos, no eran nada en comparación con lo que Putin les ofrece: seguridad y duración.

El panorama en Ucrania no es bueno, solo un escenario de resistencia y heroicidad, un drama terrible ante el que estamos con las armas de las que podemos disponer. Si Putin temiera una respuesta militar conjunta, no lo habría hecho. Pero Putin lleva dos décadas de crímenes y acoso a las personas y libertades  mientras que todo el mundo lo considera "normal", porque es Rusia y es Putin. La lista de los negocios con Rusia es bastante sonrojante, especialmente después de que hayan salido a la luz la lista de los "amigos personales" de Putin, la de los políticos occidentales que están a su sueldo en grandes compañías bajo su control, la financiación de partidos democráticos, etc.. Es el mismo proceder de países como Arabia Saudí, que les basta esparcir su dinero para que se les disculpen sus atrocidades y evitar sanciones. No son los únicos.


El pago a todo esto, ya lo hemos dicho, es esa imagen de debilidad, de anteponer el dinero a cualquier otro principio, el transigir con los dictadores si nos abren las puertas de sus negocios. Esto lo hicieron de Sadam Husein a Gadafi, como bien sabemos, financiando, por ejemplo campañas presidenciales como las de Nicolás Sarkozy.

Ahora hay que encontrar "algo" que asuste a Putin, algo que le haga pensar antes de actuar, aunque no se ve fácil. Perder no está en su cabeza; solo cuando Ucrania esté lo suficientemente machacada como para no levantar cabeza. Es un aviso al mundo, a los países próximos. Pero es también un plan de futuro. Hay que distanciarle de aquello con lo que cuenta y espera atraer a su fantasía.

Debemos reflexionar sobre esta imagen de Occidente que una parte del mundo tiene. Somos el objetivo del terrorismo islámico y del rechazo popular de aquellos cuyos dirigentes nos sonríen a la cara pero se ríen después. Ahora la Rusia de Putin se lanza a morder el extremo de Europa, buscando aliados y colocando títeres, amenazando a países libres. Su sueño de dominio no tiene límite. Ve ante él a los enemigos debilitados, indecisos, discutidores. Él representa lo contrario. Putin ha demostrado lo que quería demostrar: que es fuerte, que Occidente es débil.

Una vez dinamitada la idea de que la guerra era imposible, solo queda lo posible. Y no es bueno.

 


* Anna Bosch "Doctrina Putin: la confrontación de Moscú con la OTAN "es solo el principio"" RTVE.es 27/02/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220227/doctrina-putin-confrontacion-moscu-otan/2297922.shtml