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martes, 25 de agosto de 2026

Enemigos y traidores, el odio en el Fútbol

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La Liga acaba de comenzar y ya tenemos problemas. La conversión del Fútbol en el súper espectáculo tiene estas consecuencias; a mayor visibilidad, mayor riesgo pues el espectáculo se utiliza para llegar más lejos y a más personas, a más medios que se ocuparan de ello. Esto es inevitable en la Sociedad del Espectáculo, pues el espectáculo se ha convertido en el objetivo para alcanzar la visibilidad máxima.

Esta pasada jornada nos ha dejado algunos incidentes que, es de suponer, irán a más, pues han conseguido sus fines.

Del primero nos da cuenta el titular de RTVE.es —en TDPplay — son las palabras de respuesta del seleccionador nacional Luis de a Fuente: "De la Fuente siente "mucha pena" por los pitos en San Mamés a los campeones del mundo con la selección""*

El técnico ha lamentado la reacción de una parte de la afición del Athletic Club ante el homenaje que se hizo en el estadio de San Mamés antes del partido de Liga del equipo bilbaíno a los jugadores que formaron parte de la selección española y que se proclamaron campeones.*


Se trata, no lo olvidemos, de los propios jugadores del club en su propio estadio, ante su afición. No se les perdona haber participado con la selección española. Ya tratamos de este asunto cuando concluyó en Mundial y señalamos que había lugares en España donde la victoria de la selección española se había llevado peor que en Argentina. El Fútbol, el estadio, sirve para dar salida al antiespañolismo. Lo pagan los jugadores; ellos "pertenecen" a un club y es club a una idea, a una tierra. No hay término medio ni compatibilidad.

El otro caso que nos ha dejado la jornada tiene también que ver con el nacionalismo local, aunque con un matiz muy diferente. Se ha dado en el campo del Elche, donde jugaba el FC Barcelona, Esta vez el incidente se ha dado al requisar la Policía las "esteladas", las banderas nacionalistas catalanas entre el público. El titular de RTVE.es: "El Barça condena el uso "desproporcionado" de la fuerza policial en el partido contra el Elche"**. El fútbol sirve una vez más de escenario, más allá de la actuación policial y su desproporción. El comunicado del club tampoco ayuda a evitar futuros enfrentamientos y trata de congraciarse con una fuerza que difícilmente controlará en su propio territorio:

Desde el FC Barcelona han manifestado que el procedimiento de detención "fue desproporcionado y careció de la necesaria congruencia y oportunidad en el uso de la fuerza" y han lamentado que las autoridades requisaran las banderas. "La estelada es un símbolo legal y su exhibición constituye una manifestación legítima de la libertad de expresión y no puede ser considerada, por sí misma, una incitación al odio o a la violencia", han expresado desde el club.

El equipo azulgrana se ha puesto a disposición del detenido y sus familiares. Además, se ha reservado el derecho de emprender actuaciones ya sea en el Camp Nou o en estadios de equipos rivales para defender la integridad, los derechos y la libertad de sus aficionados.**


Saben que la exhibición de "esteladas" en el Nou Camp es incontrolable, pero lo preocupante son los conflictos que se llevará a las gradas en otros campos de juego de España, donde puede que se vean como una provocación. El espectáculo futbolístico, una vez más, convertido en escenarios para otros conflictos más allá del rectángulo de juego. Veremos que ocurre en las próximas jornadas.

Pero tenemos un tercer caso, el del jugador Julián Álvarez.

El odio mostrado por parte del público hacia el jugador del Atlético de Madrid tras anunciar su deseo de cambiar de equipo, de dejar el actual club y fichar por el Barcelona nos muestra que aquello del espíritu "noble" del deporte no pasaba de ser retórica. Aquí no hay un "nacionalismo" militante, sino la conversión del club en una "patria" de la que no se puede huir ni "traicionar". Lo que es una profesión para el futbolista, es la pertenencia a un lugar sagrado, mítico, del que huir es un imposible pues eres como la pertenencia de unas siglas que pasan a ser un ADN irrenunciable. El fanatismo se extiende del club a los jugadores, que pasan a ser considerados infames traidores si lo abandonan.

El Fútbol, convertido en intenso espectáculo, ha pasado a ser escuela de malas costumbres, de racismo, de bullying, de odio hacia los demás, ya sean clubes, regiones, ciudades, barrios o países. Genera violencia y hasta muerte, como hemos visto en algún partido internacional, con destrozos y enfrentamientos graves.

Lo malo de esto es que no solo no se considera "negativo", sino que pasa a ser considerado (aunque no se diga) un factor necesario para asegurarse la asistencia, el compromiso violento y apasionado.

Los de los otros bandos son enemigos natos, objetos de odio por su propia naturaleza. A estos hay que añadir los "traidores", como lo son a los ojos de sus aficiones los que han participado en la selección nacional o los que han deseado cambiar de equipo. Enemigos y traidores recogen el odio en forma de pitos e insultos. 

Habría que reflexionar mucho sobre este fenómeno que se ve intensificado por un denso sistema globalizado y mediático. El odio se genera y fermenta con el apoyo de muchos interesados y otros tantos irresponsables. La consecuencia es que los deportes masivos se han convertido en semilleros de violencia, en forma de desahogo muchas veces de la represión en otros ámbitos. El odio engancha, da sentido a lo que no lo tiene. Como en las redes, el deporte masivo ofrece el anonimato tras el que se disfraza un deseo de destrucción, una profunda violencia. Y esto se traduce en ese espectáculo al que asistimos y que, desgraciadamente, no ha hecho más que empezar.

Las batallas se están preparando en los cuarteles.  Me temo que esta temporada va a ser para recordar.


* "De la Fuente siente "mucha pena" por los pitos en San Mamés a los campeones del mundo con la selección" RTVE.es / tdpplay 24/08/2026 https://www.rtve.es/play/videos/teledeporte/luis-fuente-entrevista-campeones-mundo/17200706/

 

** "El Barça condena el uso "desproporcionado" de la fuerza policial en el partido contra el Elche" RTVE.es 24/08/2026 https://www.rtve.es/deportes/20260824/barca-condena-uso-desproporcionado-fuerza-policial-partido-contra-elche/17199983.shtml

sábado, 5 de octubre de 2024

Trump, el martillo y la guitarra de Taylor Swift

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo, los Estados Unidos se convierten en ejemplo negativo para la democracia. Uno más. Esta vez se le puede poner precio al odio, pues es hacia este sentimiento negativo el que se mueven los actos. Con alguien que odia al contrario no es necesario tener ideas brillantes, tan solo darle objetivos que odiar y momentos en los que darle salida.

Eso es de lo que nos habla Independent en Español a través de la noticia titulada "Hombre destroza guitarra autografiada de Taylor Swift subastada en $4.000 dólares"* y firmada por Kevin EG Perry. El hecho ha ocurrido en Texas y ante los ojos y móviles de los asistentes a la subasta.

Las imágenes del incidente que ocurrió durante una subasta benéfica en el condado de Ellis, en Waxahachie (Texas), se volvieron virales.

La guitarra fue solo uno de los numerosos objetos subastados, que también incluían boletos para ver a George Strait y Chris Stapleton, un safari en África, una expedición de caza de palomas y un recorrido por el Bourbon Trail en Kentucky.

En declaraciones a The Independent, uno de los organizadores afirmó que la guitarra de Taylor Swift era una “guitarra auténticamente autografiada” y que se vendió por USD 4.000.

En el vídeo se ve al hombre aproximarse al escenario, donde lo espera un miembro del equipo de la subasta con la guitarra, decorada con imágenes de Taylor Swift de su exitosa gira Eras Tour, y un martillo.

Acto seguido, el hombre toma ambos objetos y golpea la parte frontal de la guitarra con el martillo, mientras el público lo ovaciona con entusiasmo.*


El hecho es sencillo: pago 4.000 dólares por la guitarra de Swift y luego la destruyo a martillazos. Sencillo.

Ese es el punto en el que se concentra el odio, los martillazos, y su objeto simbólico, la figura de la cantante Taylor Swift, que ha manifestado, como otros famosos, que votará por Kamala Harris y no por Donald Trump.

Son varios los incidentes electorales que se han generado entre ellos. El origen es la manipulación de imágenes de la cantante por la campaña republicana asegurando que Swift y los "swifties" estaban con Trump y votarían por él, algo que ella desmintió rápidamente. Luego ella anunció que votaría por Kamal Harris tras el debate entre los dos candidatos, Harris y Trump. Después vino el episodio de los gatos, también mencionado aquí. Las fotos de Taylor Swift con su gato era una contestación a las ideas del vicepresidente sobre lo nada patriótico comportamiento de las mujeres que no tienen hijos a mayor gloria de las Estados Unidos y tiene, en cambio, gatos. Para la campaña republicana, no tener hijos es favorecer la invasión de la inmigración, que sí tienen hijos como parte de su "plan de invasión" del país. A largo plazo, los Estados Unidos estarán llenos, opinan, de traficantes e  hijos de traficantes con derecho a voto. Esa es su visión.

Taylor Swift lució su gato con orgullo, tal como hicieron decenas de miles de mujeres que entendían que tener o no tener hijos no las hacía más o menos norteamericanas. Era su decisión, no la de Trump o Vance.

Pagar 4.000 dólares para poder darse el gustazo de destruir a martillazos una guitarra firmada por Taylor Swift nos dice mucho del lo que está siendo la campaña electoral presidencial y de lo que se le pasa por la cabeza a algunos.

A nadie se le escapa que el generoso comprador de la guitarra y destructor de la misma estaba realizando un acto simbólico, que aquellos martillazos destructores de la guitarra estaban destruyendo otra cosa. Se empieza por lo simbólico y pronto todo te parece poco.  No sabemos cuántos objetos necesitará destruir para calmar su odio el generoso comprador de la guitarra, pero seguro que se puede convertir en una mala costumbre.

Según Rob Bartley, uno de los asistentes, la subasta de una guitarra de Taylor Swift “no fue una sorpresa”, ya que un artículo similar se había vendido en otro evento anterior a principios de año.

Sin embargo, cuando el hombre anunció que planeaba “destruirla”, muchos de los presentes comenzaron a sacar sus móviles para grabar.

Bartley añadió: “Fue inesperado, pero no sorprendente”. Explicó que esta región de Texas tiende a ser muy “conservadora” y la administración Biden/Harris “no cuenta con mucha popularidad”.

En sus palabras, muchos trabajadores locales sienten que, en lugar de apoyarlos, el gobierno comenzó a “actuar en su contra”.*

La normalización y trivialización del odio es siempre peligrosa porque mañana alguien lo ve "lógico" y se sube a un tejado con un rifle automático, como bien sabe la oreja de Donald Trump.

La campaña norteamericana es una desvirtualización de la democracia. Es un paso más en lo que es lucha por el poder sin más. Los temores —que hemos comentado varias veces aquí— sobre una "guerra civil" son un temor real. Especialmente desde el asalto violento al Capitolio y los intentos de evitar que Biden llegara al poder revirtiendo los votos conseguidos en las urnas en determinados estados. Eso está ahora sobre la mesa de los jueces.

Si los candidatos republicanos, Trump y su acompañante como vicepresidente, siguen sembrando el odio entre los votantes, las elecciones se convierten en otra cosa, en ocasión de violencia. Aquello de la "fiesta de la democracia" pasó a mejor vida en favor de un escenario bélico cada vez menos simbólico y más real en su violencia.

Si Trump ya lo hizo una vez antes de traspasar el poder, ¿puede hacerlo de nuevo? Lo que pueda haber en la mente de Trump se acerca a los peores escenarios posibles, si los precedentes son como estos, los de la siembra del odio, que es una forma de señalar con el dedo a los que puedan ser víctimas en un conflicto con las urnas como centro. ¿El martillo que destrozó la guitarra de Taylor Swift romperá las urnas con los votos si estos no se prevén favorables? ¿Alguna cabeza por el camino? 

 

* Kevin EG Perry "Hombre destroza guitarra autografiada de Taylor Swift subastada en $4.000 dólares" 4/10/2024 https://www.independentespanol.com/entretenimiento/musica/taylor-swift-guitarra-destrozada-subasta-texas-b2624221.html

jueves, 14 de marzo de 2024

La radiografía del odio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es esencial para cualquier sociedad comprender sus defectos, ya sea el origen como las consecuencias. Ponerle nombre y cara a los delitos de odio es importante en una sociedad que ha hecho de la presión sobre la opinión pública uno de sus ejes principales. El odio se convierte en mensaje circulante y busca sus adeptos. Estos buscarán la forma de dar salida a ese odio acumulado que servirá para reafirmarlo y dar alas a esa actitud hacia los que se ha estigmatizado.

El odio es una expresión que adquiere un nuevo sentido en estas sociedades donde todo se convierte en mensaje, del selfie al vídeo. No basta con odiar hay que escenificarlo, fotografiarlo, grabarlos, enviarlo a miles de personas. Eso vale para las ejecuciones de rehenes de los terroristas a las palizas a un chico del colegio o de un mendigo en las calles.

Por eso es de gran interés comprender cómo se articula esta nueva forma de un viejo concepto, el odio. RTVE.es no informa de la presentación de un informe de los últimos años: 

La orientación o identidad sexual de la víctima fue el motivo más frecuente de los delitos de odio cometidos en España entre 2002 y 2021, según recoge un estudio sobre racismo, xenofobia, LGTBIfobia y otras formas de intolerancia, fruto de un acuerdo con la Fiscalía y varios ministerios, que ha sido presentado este miércoles en el CGPJ.

Uno de cada cinco delitos de odio cometidos en España entre 2002 y 2021, el 22,7% tuvo como objetivo la orientación y la identidad sexual de las víctimas. Mientras, los cometidos por su origen racial o étnico representaron el 18,8%; la ideología, el 15,3% y la nacionalidad, el 10,2%.

Menos frecuentes son los actos discriminatorios motivados por la discapacidad de la víctima, el 6,3%, su religión o creencias, el 2,8 %, el antisemitismo, el 2,3 %, el antigitanismo, el 1,7% y la aporofobia, solo el 0,6%.

Estos datos están recogidos en el estudio 'Ánálisis de casos y sentencias en materia de racismo, xenofobia, LGTBIfobia y otras formas de intolerancia 2018-2022', que ha presentado este miércoles el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Vicente Guilarte, en un acto conducido por el vocal José Antonio Ballestero.

El estudio, elaborado por los profesores Andrea Giménez-Salinas Framis, de la Universidad Pontificia de Comillas, y Jon-Mirena Landa Gorostiza, de la Universidad del País Vasco, se ha realizado en el marco del acuerdo de cooperación en la lucha contra el racismo, la xenofobia, la LGTBIfobia y otras formas de intolerancia suscrito por el CGPJ, la Fiscalía General del Estado, el Centro de Estudios Jurídicos y los ministerios de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Interior, Trabajo y Economía Social y Cultura y Deporte.*


La radiografía del odio lograda es bastante precisa. Nos da, en forma estadística un perfil de aquellos elementos que se han convertido en objetivo del odio. Creo que es importante resaltar el carácter orquestado del odio. No dudo en que haya casos de odio individualizado, pero creo que es más importante centrarse en las formas organizadas del odio porque este se ha convertido, en un mundo polarizado, en un dedo que señala a través de medios sociales hacia las víctimas. El odio necesita de ellas para justificar su propia existencia. Ya sea porque se considera una amenaza o por desprecio, el odio necesita manifestarse en formas verbalizadas (del insulto a la amenaza) o a través de actos (agresiones, manifestaciones...). Es fácil que se pase de la primera fase verbal a la acción, que el insulto se convierta en agresión.

Que, por este orden, sean la condición sexual, las diferencias étnicas, las ideológicas y las nacionales, los motivos principales que han hecho considerarlos como "delitos de odio" por los jueces es bastante significativo y establece un marco visible del odio y, por ello, de aquellos que lo practican y han sido condenados, que es lo que el informe recoge.

Es ya una forma política habitual redirigir los problemas y sus consecuencias hacia otros. Esto explica el aumento de la xenofobia y el racismo. Sin embargo, que las condenas mayoritarias sean sobre "LGTBIfobia", como se indica nos está dando otro mensaje con su propia lectura. La intolerancia y el odio son las dos caras de la moneda. Una sociedad que se polariza se vuelve intolerante. Los ataques por odio la comunidad LGTBI son los restos de una sociedad que hacía chiste de la condición sexual convirtiendo a los miembros del grupo en una especie de payasos sociales sobre los que recaía esa constante humillación y prejuicios. Cuanto más avanzan los derechos de las personas que han sido estigmatizadas más se enquistan sus restos discriminatorios que aprovechan la visibilidad para volver a poner en marcha el odio como salida final de la burla tradicional, del estigma.

El caso del racismo es una consecuencia del aprovechamiento populista de la globalización, por un lado, y de la necesidad de importación de mano de obra ante el envejecimiento de la población y el descenso de la natalidad. El racismo y la xenofobia no acaban de desaparecer y se aprovecha para responsabilizar al que viene de fuera de los males de dentro. Esto lo estamos viendo crecer en las sociedades liberales, que cada vez lo son menos por esta presión que incita al odio y del que se benefician grupos y partidos emergentes, que van acumulando respuestas a sus insinuaciones. Lo vemos de Estados Unidos a Francia, Italia, Hungría o España, donde la rentabilización política es clara. No extraña que esa insistencia señalando al que llega de fuera acaba dando esos frutos agresivos de odio.

La información que se nos da sobre el perfil de los condenados es de interés: 

La información sobre los acusados se ha obtenido a partir del análisis de 296 individuos que, en el 70% de los casos, actúan de forma individual. El 86 % son hombres, frente a un 14 % de mujeres, y, casi la misma proporción, el 88 % son mayores de edad y el 12 %, menores.

Pese a que la edad exacta de los acusados no figura en la mayoría de las resoluciones analizadas (sí aparece el dato relativo a la mayoría o minoría de edad), el estudio puede concluir que oscila entre los 13 y los 77 años, siendo la media de 32,3 años y la edad más común, los 21 años.

El dato sobre la nacionalidad de los acusados figura solo en la mitad de los hechos sometidos a estudio (48 %). Dentro de ese número, el 79,7 % tienen nacionalidad española. * 

El perfil más común, según lo anterior, es "varón",  español, que actúa individualmente y tiene poco más de veinte años. Como hemos comentado en ocasiones anteriores, a nadie se le despierta el odio a los veinte años. Recordemos que se refieren a los casos de condenas, con sentencias, que no exime de haber realizado acciones anteriores con distintos resultados.

Si es esa la edad, nos toca de lleno en las universidades, donde debería profundizarse en campañas o, como se ha hecho en ocasiones, la incorporación de estos temas a la temática conflictiva en diferentes materias.

Las instituciones hacen su vida ciegas a los problemas sociales existente. Esto hace que no solo no se enfrente a los problemas reales sino que pueden ser en ocasiones focos por confluencia y generar en ellas los grupos de los que salga después la acción de odio.

Cuando se nos habla de las víctimas se señala que 

...el 64,1% de las víctimas pertenecen al colectivo LGTBIQ; la causa de la discriminación es el origen racial para el 16,7%; para un 12,8% es la pertenencia a una etnia minoritaria, sobre todo la gitana, y para el 6,4%, la discapacidad. * 

Creo que el reparto del odio es bastante claro, que queda claro qué víctimas se escogen. Cuadra bastante con los perfiles de violencia que están aumentando, las edades, etc.


Los que han trabajado en el estudio han manejado ya las sentencias, pero el odio va más allá y su extensión social hace que lo que llegue a los tribunales sea una pequeña parte de la realidad del odio. Hay muchas formas que no necesariamente llegan a los tribunales.

Necesitamos algo más que las estadísticas y sus resultados. Necesitamos adentrarnos en las dos vías del odio, las psicológicas y las sociales. Necesitamos comprender cómo nos llega el odio y cómo se agarra en nuestras mentes hasta llegar al acto, hasta la acción de odio. Para eso necesitamos las radiografías que las artes —la novela, el cine, los documentales...— nos puedan aportar; necesitamos de un buen periodismo que introduzca el escalpelo en el cuerpo social. Su función es revelar, mostrarnos cómo funciona,

Repetimos lo que hemos señalado al inicio: cuando las sociedades no profundizan para conocer sus problemas, debilidades, etc. realizan una especie de juego del avestruz. Hay que enfrentar los problemas y el odio lo es.

* "La orientación o identidad sexual, el motivo más frecuente de los delitos de odio cometidos en España" RTVE.es 13/03/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240313/orientacion-identidad-sexual-motivo-mas-frecuente-delitos-odio-cometidos-espana/16013454.shtml

viernes, 13 de octubre de 2023

El odio mutuo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los palestinos de Gaza tienen dos carceleros: Hamás y el estado de Israel. El primero es un grupo terrorista al que se le ha permitido usar a la población civil para esconderse y actuar. Como ya hizo Gadafi en su momento, necesitan rodearse de civiles para causar víctimas y protegerse ellos mismos con la intención de no ser contra atacados. El segundo un estado que usa de la violencia sin límites, un estado que no escucha las llamadas a la proporcionalidad, aunque no sepamos muy bien cómo se mide eso.

Se empieza condenando los ataques de Hamás y se acaban condenando las represalias de Israel. No hay límites para cada uno de ellos. Es el ensañamiento mutuo, un ciclo infernal de acciones y reacciones sin fin, un crecimiento de la violencia irracional sin importar sus consecuencias para los que están allí.

El momento elegido por Hamás para lanzar su ataque es relevante y hay que ver cuál es su intención o la de los que están detrás de él. Cuando hablo de intención no me refiero a la evidente de arrastrar la mayor cantidad de gente posible y así obtener más visibilidad y apoyos. Me refiero al momento estratégico elegido, a ese elemento en la oscuridad que ha determinado el instante de una bien preparada operación con la intención primero de mostrar su fuerza ante Israel y el mundo, algo que conlleva la idea de debilidad del enemigo, algo que Israel no se puede permitir.

Lo que se ha resaltado del ataque de Hamás ha sido lo bien orquestado —como la elección del concierto cerca de la frontera y el ataque aéreo con los parapentes— y, sobre todo, el fallo de seguridad, el fracaso de la Inteligencia israelí, probablemente distraída con otros posibles planes de ataques fingidos. Por mucho que se diga que "muy pocos los sabían", que basta una orden, etc. un ataque así no se produce sin una doble situación: planificación y fallo preventivo.

En esta guerra discontinua se buscan las muertes porque son la motivación. Para unos las muertes de civiles les hace ganar simpatías para la causa. No hay misericordia para los propios, que son tratados como simples cuerpos que exponer destrozados. Por otro lado, los bombardeos destruyen todo lo que alcanzan, sea lo que sea. Es la guerra de barbarie de la que hemos hablado. Destruir es la solución para ambos bandos, independientemente del dolor causado sin importar a quién. Los más inocentes son los que están más expuestos; son los que son sacrificados sin ser preguntados.

Se busca la escalada que lleve al final, tratando de evitar una guerra de desgaste, un enquistamiento. Se busca multiplicar los conflictos en distintas zonas o, si es necesario, por todo el mundo. El yihadismo violento no tiene distinciones en los enemigos.

En Antena 3 leemos sobre la amenaza mundial lanzada por Hamás, llamamiento a la "ira" en todas partes donde haya un musulmán: 

Jaled Meshal, líder político de los combatientes de Hamás y uno de los fundadores del grupo, emitió un llamado el pasado miércoles donde instó a musulmanes de todo el mundo a participar en una "jornada de ira" este viernes y a comprometerse en la yihad islámica, lo que se percibe como una amenaza potencial para las comunidades judías en todo el mundo.

Se encienden las alarmas en todo el mundo

Ciudades de todo el mundo están fortaleciendo sus medidas de seguridad en previsión de posibles acciones de individuos conocidos como "lobos solitarios". Las capitales de diversas naciones han decidido cerrar colegios judíos este viernes como precaución ante cualquier eventualidad. Tanto los gobiernos como las instituciones han emitido advertencias sobre la posibilidad de ataques yihadistas, después de que el grupo Hamás instara a actuar en todo el mundo en lo que han denominado "viernes de ira".

Los gobiernos de la Unión Europea, incluyendo el gobierno de España, han tomado nota de esta declaración y han tomado medidas para prevenir posibles incidentes como resultado del llamado de Meshal, el cual insta a "manifestar enojo, especialmente el próximo viernes, tanto en países de mayoría musulmana como en la diáspora musulmana en todo el mundo".

También ha pedido no subestimar la amenaza de los terroristas el alcalde de Nueva York. El Capitolio de Estado Unidos ha reforzado su seguridad. Y en Ámsterdam cierran hoy los colegios judíos.*

A lo que se llama es a destruir. Un simple paseante —como ya ha ocurrido— puede ser víctima de un acuchillamiento, de un disparo o de una explosión; puedes estar trabajando en una torre de oficinas o ir viajando en un avión. La víctima no sabrá nunca porqué y a los demás solo les queda llorar.

Esta irracionalidad no es solo desde la yihad, desde el extremismo islámico. La actitud de Israel es advertir sobre la destrucción y después ejercerla. No se permiten miramientos en la administración de su propia violencia. Han lanzado una advertencia para que la población huya. Los que se queden es por su cuenta y riesgo. Hamás, dentro de su política de "martirio" les ha dicho que se queden.

Una de las primeras noticias que salieron a la luz fue el ajusticiamiento por parte de Hamás de palestinos lejos de su orden. Todos los que no obedezcan, serán eliminados. No quieren tener palestinos que busquen algún tipo de calma o acuerdo. Ellos solo tienen un objetivo, la destrucción de Israel. Eso implica todo tipo de prácticas y objetivos, incluidos los que por extensión consideran amigos de Israel.

La realidad de esta situación, puesto que es imposible resistir en Gaza, no es otra que elevar el conflicto y extender su contagio dentro de la lucha por el prestigio "islámico" entre grupos y países. En esto es esencial la diferenciación entre gobiernos y sociedades, cuyo vínculo no es democrático. En el mundo islámico el poder, incluido el más autoritario se justifica por su línea islámica. No se puede derribar a un gobernante autoritario, pero sí a uno que incumpla los preceptos religiosos. La propia Universidad de Al-Azhar, como vimos hace unos años, ya se ocupó de dejarlo claro. De esta forma, los gobiernos que se acercaban a la normalización con Israel (de hecho, muchos tienen lazos de diverso tipo) se ven en un conflicto con su población (a la que acabarán reprimiendo) si se manifiestan contra de las acciones de Hamás.

La brutalidad israelí, su política de represión, de ocupación, etc. alientan lo mismo que combate, la violencia. ¿Por qué el diálogo, una solución, es imposible? Probablemente porque nadie la quiere, nadie la busca. Los que lo han intentado por ambos bandos han sido asesinados por sus propios radicales, de Sadat a Rabin.

Lo terrible de lo que ocurre es que no se escucha a nadie hablar de "paz", solo de guerra, muerte, violencia, odio. No es un conflicto "enquistado", como se suele decir. Es un conflicto en el que el odio (terrible palabra normalizada), el deseo de extinción absoluta del otro está siempre presente. La deshumanización del otro acaba siendo la deshumanización de uno mismo arrastrado por ese odio que crece. Es el odio que solo ve una parte, la propia. 

Nada de lo que el odio preside acaba bien. La historia lo demuestra. No se trata de estar con unos o con otros, sino del lado de los que sufren sin buscarlo, solo por haber nacido en un sitio u otro, tener una religión u otra. Desgraciadamente, los que buscan los desastres pensando que van a sobrevivir a él se equivocan. Lo que queda es tan poco y está tan manchado de sangre que apenas merece la pena los sacrificios y martirios.

Hace falta más gente que busque la paz. Desgraciadamente solo se busca el desastre, la destrucción, que no quede nada. Los que quieren la paz son los enemigos de ambos.

 

* "Alerta global: Hamás declara el 'viernes de ira' e insta a la yihad a actuar por todo el mundo" Antena 3 13/10/2023 https://www.antena3.com/noticias/mundo/alerta-global-hamas-declara-viernes-ira-insta-yihad-actuar-todo-mundo_202310136528f42de0d762000129fe7a.html

lunes, 19 de junio de 2023

El odio y sus discursos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me entero que ayer fue el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio. En RTVE.es nos explican cómo han ido aumentando este tipo de discursos en los últimos años y las distinciones de los expertos entre el "odio" y la libertad de expresión, un bien que hay que sostener. A veces, nos dicen, no es tan fácil distinguirlos, por lo que han puesto el énfasis en la educación en valores. Todo sencillo sobre el terreno, pero que se te viene abajo cuando aparecen las primeras noticias sobre la campaña electoral, donde lo que escuchas se parece mucho a lo que los expertos han descrito. La teoría está muy bien, pero en la práctica...

Nos explican en RTVE.es que

No existe una definición universal de discurso de odio en el derecho internacional, pues el concepto todavía se continúa debatiendo. En el lenguaje común, sin embargo, la ONU explica que la expresión hace referencia a cualquier tipo de comunicación que ataca o discrimina a una persona o grupo basándose en "factores de identidad" como la raza, la religión, la orientación sexual o el género, descripción similar a la que ofrece la Comisión Europea. 

En general, los expertos entrevistados por RTVE.es coinciden en señalar que pueden identificarse igualmente por una serie de características generales, siendo la más clara que "buscan presentar como una amenaza a grupos de la sociedad", explica Pérez Zafrilla. Lo hacen estableciendo una "asimetría insalvable" entre los "odiados" y el resto con el ánimo de generar violencia y "ganar poder" mediante la denigración de colectivos vulnerables.*


La descripción permite identificar el odio, pero el hecho de que se aplique a "grupos vulnerables" hace que se justifique el odio hacia los que no lo son. La política juega con esos mecanismos. Curiosamente, el concepto de "política" como campo de odio no aparece en las definiciones. ¿Se considera "natural" que se odie en política? ¿No se gesta ese odio a través de elementos como "la raza, la religión, la orientación sexual o el género", tal como se indica en el artículo?

Esas fuentes de discriminación primero y de odio después, ¿no están cada vez más entretejidas con la política, muchas veces centradas en su base? Hace un par de días hemos escrito aquí sobre la "existencia" de la violencia de género, algo que algunos niegan. ¿Forma eso parte de los discursos de odio?

Creo que el odio es mucho más sencillo y evidente que las cuestiones que se plantean, como la distinción entre "discursos de odio" y "delitos de odio". La queja que escuchamos en ocasiones sobre que ya no se puede atacar a otros sin que se considere improcedente tiene un punto de hipocresía.

El discurso crítico no tiene porque ser un discurso de odio. La democracia se basa en la posibilidad de defender las ideas propias (libertad de expresión) y en la posibilidad de criticar las otras. Pero la crítica no es el odio, que se caracteriza la mayoría de las veces por su incapacidad de ejercerla realmente. El odio, de hecho, suele ser absoluto, es decir, no entra en menudencias; se odia y punto. Se habla sobre los males que vendrán, pero eso no es "crítica".

Me preocupa como ciudadano el crecimiento del odio (no solo de los discursos, no solo de los delitos). Me preocupa que se pida el voto para que otros no lleguen al poder. Para poder hacer esto hay que criminalizar a los otros. Y entonces deja de discutirse, solo hay acusaciones destinadas a conseguir calentar a los propios seguidores.

Los grupos radicales aprovechan este tipo de iniciativas. El odio es lo suyo. Primero generarlo, después difundirlo. Los expertos consultados por RTVE.es señalan que el odio siempre ha estado ahí:

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede afirmar que los discursos de odio siempre han estado presentes a lo largo de la historia. Si bien reconoce que el anonimato de las redes sociales, la pandemia de coronavirus y el ascenso de la extrema derecha los han exacerbado, el responsable de investigación del Institut de Drets Humans de Catalunya, Karlos Castilla, apunta a la existencia de un gran, complejo y antiguo "iceberg" bajo ellos. "Siempre se ha degradado como ciudadanos de segunda a una parte de la población, cargamos con muchos prejuicios y estereotipos que nos hemos parado a cuestionar", asegura. Y ahora, cuando es más sencilla su difusión, salen rápidamente a la luz.*

Los tres motivos son muy diferentes: redes sociales, pandemia y extrema derecha. ¿Funcionan los tres juntos? Podríamos invertir el orden y señalar que la extrema derecha ha tenido más tiempo libre por la pandemia y ha difundido sus mensajes por las redes sociales, a las que la gente ha estado más tiempo conectada por los confinamientos. Habríamos unido así los tres términos.

Pero eso no nos resuelve muchos casos de odio que vemos cada día. Es más como un fondo crispado que hace elevar el tono y extender más de la cuenta el dedo acusador en distintas direcciones.

El discurso de odio es sobre todo un discurso, una construcción del lenguaje mediante la que tratamos de movilizar a unos contra otros. No hace falta que sean "colectivos débiles", como se señala. El discurso de odio es un espacio de lugares comunes, de tópicos que se aceptan como verdades desde las que se parte para realizar ciertas acciones, que los demás las perciban como ciertas y se adhieran a nuestros postulados. El discurso de odio es negativo en un sentido, pero positivo en otro, ya que busca convertir la negación en acción.

El artículo nos trae un gráfico con esa "pirámide del odio", la que comienza en su base con los estereotipos y prejuicios, pasa a la "cosificación" del otro para llegar al "discurso de odio", el punto intermedio. Hacía arriba se pasa a la "discriminación", después la "violencia" y se llega finalmente al "genocidio". La transformación de la política en odio implica jugar en ese medio camino del "discurso de odio", un espacio cómodo para hacer "política". El problema es el ambiente que se crea y la deriva de algunos hacia la violencia.

Pero no debemos pensar que el odio es condenable solo porque nos acaba exigiendo ese paso más que será violento. Lo es porque corrompe un aspecto esencial de la democracia: la convivencia. Cuando las sociedades están muy divididas, se produce ese efecto de creación de "distancias insalvables" en las que el odio es el garante. Los partidos han aprendido que el odio es una manifestación que atrae a unos y repele a otros. A golpe de odio perfilan sus campos semánticos y sus receptores votantes.

No es casual que los líderes de los partidos dediquen más tiempo a hablar de los rivales, a describirlos, modelarlos antes los ojos de sus audiencias, que a explicar sus propios programas e ideas. Es una estrategia dirigida principalmente a comenzar esos niveles primarios del prejuicio y el estereotipo (definición del otro), la cosificación (su conversión en peligro) y finalmente la aparición de los discursos de odio. Pronto aparecen incidentes violentos, porque no siempre es fácil frenar o dirigir lo que se ha creado.

Una democracia basada en el odio no es una buena democracia. Pero la captación de la atención y su control hacen que el diálogo, la convergencia, etc. no resulten atractivos según los ruidosos parámetros de la comunicación política actual. Esta es entendida como una forma de generar discursos hacia los propios votantes, a los que se alimenta con esa visión negativa del otro.

A lo que ha llevado no es solo a la aparición de radicales, sino a la radicalización de todos los participantes en la política, lo que crea un difícil clima de convivencia, incluso en el plano verbal.

Sobre esto hemos tratado en diversas ocasiones y se sigue confirmando día a día. La desaparición de los moderados es también la desaparición de la moderación. Puede haber moderados nominales, pero que necesitan radicalizar sus discursos para poder sobrevivir en este mundo cacofónico. Peor todavía: se realiza un proceso de selección saliendo adelante un liderazgo que necesita ser radical para prosperar. Se llega moderado y se acaban radicalizando. No es fácil mantener la calma en este clima. Lo vemos en muchos países democráticos en los que el odio ha polarizado a las poblaciones permitiendo el acceso de líderes que buscan la confrontación constante. Necesitan tener en marcha esta maquinaria del odio.

"Con odio no habrá paz", dice el eslogan de la "pirámide". Con odio, añadimos, no habrá democracia, solo apariencia. Hay odios perfectamente identificados, rechazables, que afectan a los más desprotegidos, a las minorías de diverso tipo. Pero hay otro tipo de odio, el que busca normalizarse, confundirse ante nuestros ojos, que nos acostumbremos a él. Y eso es muy peligroso. 

* Laura Gómez Sánchez "Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio Libertad de expresión, pero "con lucidez y cordura": las claves de la lucha contra el auge de los discursos de odio" RTVE.es 18/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230618/discursos-odio-libertad-expresion/2448879.shtml

miércoles, 4 de agosto de 2021

Odio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



El tiempo del confinamiento está siendo especialmente intenso en un sentimiento que representa lo peor del ser humano, el odio. Leo en RTVE.es el artículo titulado "Aumenta el odio a la discapacidad: más delitos que perseguir y menos barreras para denunciar", firmado por Jessica Martín, y no dejo de sorprenderme.

En estos tiempos hemos visto el odio relacionado con la xenofobia y el racismo, por un lado, y contra la diversidad sexual, por otro, como más frecuentes. Debo reconocer que la lectura me ha dejado bastante descolocado.

Las brutales palizas —algunas con muertes como resultado— propinadas a personas que hemos presenciado en estos últimos días hacen saltar las alarmas de nuevo, pues llevan mucho tiempo sonando sin que nadie haga algo para frenarlas.

Ayer, uno de los Jefes policiales que explicaban uno de los últimos actos violentos decía que personas que no tenían contacto con la víctima fueron saliendo de diversos locales sin saber qué ocurría pero teniendo claro lo que iban a hacer: agredir a la víctima. No les importaba qué pasaba. Cuanto más se explica, menos se comprende.

Podemos decir que somos una sociedad enferma. Lo somos. Parte de nuestra enfermedad es negarlo. Vivimos en una especie de situación de bipolaridad entre lo social y lo individual, en donde lo uno no corrige lo otro. No hay una sociedad con proyecto, con sentido de unidad y de responsabilidad conjunta, sino unas agrupaciones en burbujas comunitarias en las que se vive con las propias reglas. Es, en cierto sentido, una tribalización. Es lo que explicaría en parte ese sentido de grupo que ha supuesto ir a matar a golpes y patadas a alguien sin saber por qué, solo porque la "tribu", el "grupo" lo demanda. Matas primero y te aclaras después.

Esto es especialmente grave en la medida en que esta forma de violencia está formando parte de los ritos de paso de unos sectores de edad, especialmente entre los jóvenes, que es donde la experiencia de grupo se vive con más intensidad antes de pasar a otros tipos de grupos derivados de las situaciones familiares o laborales.



Sin embargo, la dureza de la sociedad que estamos haciendo hace que esos nuevos grupos no sean satisfactorios y se añoren los lazos de grupos anteriores, básicamente emocionales, lazos primarios. Esto crea diversas barreras en las personas que hace que la violencia estalle en cuanto que hay ocasión. La frustración que se percibe en amplios sectores es una forma enquistada que sale con estos estallidos irracionales de violencia e ira.

Cada vez vemos más fenómenos de este tipo, grupos violentos con respuestas violentas. La pandemia está haciendo aflorar muchos de estos comportamientos porque supone una mayor presión sobre las personas al no poder satisfacer muchas de sus aspiraciones que les permiten desahogarlas regularmente.

El odio empieza a vincularse a muchos delitos y no es sencillo hacerlo en muchos casos por la propia irracionalidad del acto delictivo. Hay actos que buscan un objetivo específico —un objeto de odio—, pero otros son el estallido irracional de la violencia que solo busca una excusa para salir.

Tras analizar el aumento de los casos de delitos de odio, leemos en el artículo de Jessica Martín:

 

Casos como estos podrían estar ligados, dicen, al clima general de crispación e intolerancia que se vive en el presente, una realidad que desde las entidades piden frenar cuanto antes en beneficio de todos:

"Últimamente se están radicalizando los mensajes, hay un clima que favorece el odio y la intolerancia. Nos olvidamos de las personas (...) Es imprescindible pedir también que se rebaje el tono político, muchas veces haciendo referencia a cuestiones sobre colectivos vulnerables. No pueden ser armas arrojadizas que se utilicen para otro tipo de cuestiones", sostiene el director general de Plena Inclusión Madrid, Javier Luengo.*

 


Desgraciadamente, vivimos en una sociedad sin liderazgo o, si se prefiere, de deterioro de este. Ese "clima general de crispación" se ha convertido en una coletilla en las crisis, es ya como un decorado ante el que transcurre la vida cotidiana. Se ha convertido en una "explicación no-explicación", en algo que se da por hecho y frente a lo que hay muy poco que hacer, una fatalidad.

Es urgente intentar comprender esto, pero es difícil en una Sociedad del Ruido (más que de la Información). La trivialidad la recorre en medio de una grandilocuencia cacofónica,  grandes falsos mensajes que se desvanecen cuando dejan de sonar. No hay contenido entre el "minuto de silencio" y la "manifestación reivindicativa", son los gestos que no implican precisamente lo más necesario: la comprensión de los hechos para poder combatirlos.

Que se puedan calificar como "delitos de odio" los ataques a personas con discapacidades, que sufran por el hecho de serlo discriminación o burlas, resulta incomprensible y nos retrotrae a un estado salvaje donde al más débil se le lanza por un acantilado.



Pero ¿no tuvimos ocasión de ver al entonces presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, burlarse en un mitin, públicamente, de un periodista con discapacidad, imitando burdamente sus movimientos descontrolados? Trump es Trump y no podemos esperar más de lo que vemos. Pero los que le aplaudieron en aquel mitin eran muchos, los que le rieron la gracia o la disculparon después son una importante bases social. Hay un solo Trump, pero hay muchos trumpistas por el mundo. Lo que era deleznable para cualquiera, lo era mucho más a manos del presidente de los Estados Unidos.  Sin embargo, no se le juzgará por esto.



Es urgente comprendernos, explicarnos, saber sobre esta irracionalidad que lleva a la negación de la convivencia, de valores colectivos, compartidos. Sin embargo, no parece factible. Nuestros focos están en otros lugares, en gran parte dirigidos. Carecemos de personas que nos digan lo que no queremos escuchar, de referencias morales. No es casual que sean niñas —Malala, Greta— las que nos sirvan de referencia en un mundo donde los adultos viven sin guías y de forma sombría. Ellas representan la solidaridad y entrega de las que carecemos como sociedad. Son la esperanza de que llegue lo que hemos perdido, que lo podamos recuperar.

Las imágenes del incendio de un centro de vacunación en Polonia se deben sumar a esta forma de odio, en la que se busca continuamente lo que nos divide y no lo que nos une, que parece finalmente una quimera.



No hay sentimiento más destructivo que el odio. Aquel que necesita del odio para sentirse vivo es el resto más triste de humanidad. El odio crece cuando las personas sienten que son diferentes, que no importan y que no les importa el mundo que les rodea. El odio se alimenta y realimenta en estos grupos que hoy disponen de importantes lazos tecnológicos para mantener el odio vivo. La circulación de estos mensajes fortalece los lazos e intensifican el odio, que va buscando las víctimas en las que cebarse en cuanto que haya ocasión. Es un odio en espera permanente.

Creo que junto al odio hay fondo de violencia reprimida que se redirige hacia esos objetos con los que descargarse. Somos una sociedad violenta. Hemos incorporado formas de violencia sutiles en nuestra vida cotidiana, que desfilan ante nosotros como normalidad. No es solo la violencia física; esta no es más que la manifestación de lo subyacente.  Es un tipo más profundo de violencia que hace de cualquier actividad un enfrentamiento, con lo que se genera un eterno rencor que hace que se aplique a los otros. Y son esos "otros" los que enmarcamos para justificar desahogar nuestra violencia. Hay un odio que se enseña y transmite, pero hay una violencia que busca racionalizarse en el odio dirigido hacia un grupo definido, con mayor o menor amplitud.


El odio siempre busca donde descargar su violencia. Tiene que existir un grupo objetivo que es el que nos justifica en la descarga. Eso afecta a un equipo rival, al inmigrante, a la persona con una identidad sexual diferente a la nuestra, a la misoginia, a las personas de otro barrio... y ahora, según parece, a las personas con discapacidades. Las excusas son cada vez más débiles, menos necesitadas de justificación

Odio y fanatismo, odio y discriminación, odio y envidia, odio y frustración... Los pares son muchos para adaptarse al momento violento en el que descargarlo. Necesitamos hablar y reflexionar, observar cómo se produce, quiénes lo fomentan y buscan, quiénes lo jalean y justifican. Necesitamos darnos cuenta de cuán destructivo es el odio y lo que nos está haciendo. 

 

 

* Jessica Martín "Aumenta el odio a la discapacidad: más delitos que perseguir y menos barreras para denunciar" RTVE.es 3/08/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210803/delitos-odio-personas-discapacidad/2141480.shtml