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domingo, 21 de diciembre de 2025

Cuerpos anestesiados

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los tiempos cambian. Se supone que uno se hace médico porque siente el deseo de aliviar la vida de la gente de los dolores que producen enfermedades y demás. Pero como ya ocurre con otras profesiones —como también con el periodismo— los antiguos principios están cambiando.

La noticia del cirujano plástico violador durante la anestesia de sus pacientes/víctimas nos deja perplejos por lo que supone tanto para los que lo han sufrido directamente como para nuestras percepciones del orden social.

En RTVE.es nos resumen el caso, que se amplía con otras posibles víctimas:

Una segunda paciente ha denunciado al cirujano plástico que se encuentra en prisión, acusado de violar a una mujer sedada en una clínica de Murcia. La Policía Nacional ha confirmado la nueva agresión a RTVE, aunque aún no ha trascendido si tuvo lugar en el mismo centro sanitario.

El cirujano fue detenido por la Policía Nacional como presunto autor de una agresión sexual a una paciente mientras le realizaba una cirugía mamaria en el hospital privado IMED Virgen de la Fuensanta de Murcia. Según ha informado el centro médico, los hechos ocurrieron el jueves 4 de diciembre. Fue ese día cuando dos enfermeras observaron un comportamiento anómalo del cirujano en el quirófano, lo grabaron con su teléfono móvil y comunicaron los hechos a la dirección del hospital, que los puso en conocimiento de la Policía.*

Nos estamos acostumbrando a casi todo. Los casos que nos llegan cada día tienen marcas exclusivas, como si los que cometen estos atropellos buscaran un "más difícil cada día", una especie de innovación en el mal. Parece que el mal estuviera en la repetición, en su vulgaridad, mientras que ahora el delincuente se auto redime con estos casos peculiares, con esta forma de delinquir.

Levante


¿Se hace uno médico, estudia muchos años, para acabar violando en un quirófano alquilado? ¿Cuál era su auténtica "vocación", la cirugía plástica o la de violador? No son preguntas banales, sino sobre la cambiante percepción del mal.

Quizá estamos creando una sociedad que no va más allá del "mercado", carente de principios o responsabilidades y no nos atrevemos a afrontarlo. Las cosas han ido cambiando y la antigua vara de medir no nos sirve ya para los nuevos casos.

También en RTVE.es encontramos las secuelas del "caso Pelicot", el de otra mujer sedada para ser violada, ofrecida por su marido durante años. El interesante reportaje nos habla de las reacciones de las esposas, hijas, etc. de los violadores. ¿Cómo han reaccionado ante estas acciones que no solo incumben a los intervinientes, sino que afectan a las familias?

La vergüenza debe cambiar de bando es el mensaje que Gisèle Pelicot lanzó al mundo. Las víctimas no tienen de qué avergonzarse y, en cambio, sí lo deben hacer los agresores.

Pero este hecho supuso un trauma adicional para estas mujeres, esposas, madres e hijas de los violadores. Presentes en uno de los juicios más mediáticos del momento y obligadas a declarar, “sacó a la luz su implicación, su decisión de permanecer al lado y apoyar”. Patricia explica que, aunque no apruebe en absoluto los actos que haya podido cometer su marido, “he vuelto con él, le he perdonado”, confiesa. “Le sigo queriendo igual, es mi hijo”, relata Nathalie. “La gente se ensañó en las redes sociales”, continúa.

Los expertos en violencia de género aseguran que estas mujeres sufren dobles penas: soportan los deleznables hechos que conciernen a sus hombres y padecen el maltrato de una sociedad que no puede comprender sus comportamientos. **

Lo horrendo del hecho se entremezcla con esa especie de "perdón familia" en la que esos lazos están por encima de la barbarie, del sadismo demostrado. No sé si la sociedad puede "comprender" o no sus "comportamientos", pero sí que lo que hicieron está mal, muy mal.

Siempre se ha hablado del extraño atractivo que algunos criminales ejercían sobre ciertas mujeres. Pero esto es distinto. ¿"Perdonar"? ¿Qué están "perdonando" estás personas? ¿Tienen capacidad para hacerlo? Puede que perdonen lo que les afecta directamente, pero eso tampoco es una buena señal.

Desconozco el estado civil del cirujano murciano, el violador del quirófano, pero ¿hay alguien que pueda, deba o quiera perdonarle? ¿No estamos pervirtiendo el "perdón"? ¿Es este el "perdón" que nos hace mejores? Lo dudo.

Como señalábamos al inicio, puede que los tiempos estén cambiando, que no seamos capaces de identificarnos con ellos, pero esto no hace sino complicarnos un poco más el día a día. De las violaciones forzadas pasamos a este modo de operar basado en anestesiar a las víctimas, ya sea en un quirófano o en su casa. De no ser por las dos enfermeras que grabaron el comportamiento del cirujano y lo denunciaron, habría seguido, tal como siguió el marido de Pelicot grabando cómo violaban a su esposa sedada.

Esto es la otra cara de la moneda de la famosa "liberación sexual" de los 60-70. Pero aquí no hay liberación alguna porque lo que aflora es una sexualidad criminal, reprimida, y amparada por esos "perdones", como en el caso Pelicot. Estamos perdiendo "claridad" y aumentando el desprecio hacia los demás, cuyos cuerpos usamos anestesiados, como pura materia. Es una sexualidad perversa que parece que algunos no valoran en sus justas dimensiones e implicaciones. 

Son dos casos distintos, pero con esa anestesia común de los cuerpos, esa sensación de enfermizo poder absoluto sobre la mujer indefensa.  ¿Qué lleva a un cirujano a violar a sus pacientes? ¿Qué lleva a un marido a hacer que violen a su esposa durante años?

 

* "Una segunda paciente denuncia al cirujano acusado de violar a una mujer sedada en una clínica de Murcia" RTVE.es 18/12/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251218/segunda-paciente-denuncia-cirujano-acusado-violar-a-mujer-sedada-clinica-murcia/16864192.shtml

** Milagro de Diego Cerezo "Las mujeres de los violadores de Gisèle Pelicot: ¿se sienten traicionadas o perdonan a sus hombres?" RTVE.es 18/12/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251218/mujeres-violadores-gisele-pelicot-se-sienten-traicionadas-perdonan-a-hombres/16843225.shtml

miércoles, 19 de junio de 2024

La violación antisemita

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia de violación en grupo de una menor judía que nos trae 20minutos es preocupante por varios motivos. El primero de ellos, evidentemente, es el hecho en sí, la violación como un acto agresivo y machista, como acto de violencia. Pero este hecho tiene otras capas subyacentes que revelan algo más.

En el medio se nos dan detalles de lo ocurrido:

Un nuevo caso de violación ha conmocionado a Francia. Según ha adelantado este martes Le Figaro, tres adolescentes de 12 y 13 años han sido detenidos en Courbevoie, en los Altos del Sena, acusados de la brutal violación a otra menor de 15, de religión judía. Los chicos habrían sometido a la joven a actos sexuales violentos, además de a amenazas de muerte y comentarios antisemitas. 

Según relata el rotativo francés, los autores de los hechos han pasado este martes por la tarde a disposición judicial acusados de agresión sexual, intento de extorsión, invasión de la intimidad y amenazas de muerte. Los delitos, además, se ven agravados los comentarios antisemitas hacia la víctima. *


Los "comentarios antisemitas" es una forma suave de entender la motivación del acto violento. El "comentario" es algo que se superpone al hecho en sí. No parece que este sea el caso. Aquí es importante la secuencia motivacional del hecho. No es lo mismo "violar en grupo y realizar comentarios antisemitas" que "violar por ser judía y realizar comentarios antisemitas". Por lo que se nos dice, el caso está más cerca de la versión dos que de la una. Todo nos dirige a un acto de violación racista.

El otro aspecto que no se puede ignorar es la baja edad de los violadores, doce y trece años. No es un caso único, pero el descenso de las edades de los violadores en un hacho creciente.

Los violadores pueden ser definidos como muy jóvenes, racistas, machistas y extremadamente violentos. Cada una de esas piezas forma un conjunto preocupante. No considerar socialmente los hechos es el mayor error que podemos cometer. No debemos ignorar que son causas socio-culturales. El "odio racista" no es innato, se produce por transmisión social, Eso jóvenes de 12 y 13 años tienen ya una visión de la vida como resultado de su exposición a ambientes en los que el racismo es activo. Ya sea por familia, escuela o ambos han recibido un "modelo", una forma de interpretar el mundo, los "peligros" que les rondan; tienen ya una visión del "bien y del mal", este último extremo ocupado por "los judíos". Han aprendido, además, que su sexualidad puede ser utilizada como una herramienta de "justicia" con la que controlar el mundo ordenándolo. Ellos son jurados, jueces y verdugo en el mundo que habitan, un mundo poblado por malvados judíos a los que hay que poner en su sitio. Han aprendido, además, que ellos son varones, que las mujeres judías son sometidas a castigo mediante la violencia sexual y el insulto. Es su sentido de la "justicia" que debe imperar.

Indudablemente, están equivocados. Pero también es indudable que sus acciones son fruto de un aprendizaje, de una serie de prejuicios que han llegado hasta ellos desde distintas fuentes. ¿Sabían lo que hacían? Indudablemente. Que lo hecho sea criminal no los hace menos culpables por ser menores. Eso es una cuestión de otro orden. Por eso no debemos separar las capas señaladas sino comprenderlas en su conjunto, en sus interacciones y en su origen.

El racismo crece en nuestras sociedades. Podemos pensar en hechos "aislados", en "energúmenos", o podemos tratar de buscar las causas e intentar paliar sus efectos. Tenemos que vigilar los efectos de lo que hacemos y decimos, de nuestra tolerancia ante fenómenos que tienen un crecimiento y, en ocasiones, justificación pública.

Llevamos tiempo viendo cómo crecen dos factores, el racismo y la violencia machista. Son cada vez más y peores los síntomas de estas tendencias. Ponemos nuestros principios en letras de oro, pero es en la mentes, en el sistema educativo, en los actos sociales donde debe grabarse con determinación y claridad.

Algunos se han sorprendido porque el futbolista Mbappé ha pedido alejarse de los extremos en una Francia que se ve arrojada a la ultraderecha. La crisis de Los Republicanos, con derrocamiento y expulsión de su presidente, recuperado por los jueces. Todo forma parte de lo mismo. Los embrollos por arriba se traducen en conductas de diverso tipo en la sociedad, que interpreta a su manera la violencia y le da cuerpo.

Los insultos racistas en el deporte, por ejemplo, que conocemos bien en España, forman parte de ese proceso de traducción de la violencia verbal a violencia real, algo que se puede traducir en "gritos" o golpes.

La violación de la joven judía por parte de esos jóvenes de 12 y 13 años, entre gritos antisemitas. Es una manifestación más de ese proceso de traducción. No es un hecho casual, sino el final de un proceso, la emergencia de una conducta que es la traducción de lo que hay en el ambiente, una crispación constante, un enfrentamiento cada vez más polarizado.

Creer que cada judío o judía es responsable de lo que haga Netanyahu es lo mismo que creer que cada musulmán es responsable de lo que haga el Estado Islámico, Irán o la Yihad Islámica, pongamos por caso. Es un error cuya difusión provoca nueva violencia que pagan inocentes que no tienen nada que ver.

Hay que tener cuidado con la forma en que se expresan las informaciones para no contribuir a que en esta ceremonia de la confusión se sigan sumando injusticias. No voy a quitar un ápice de responsabilidad a lo hecho por esos muy jóvenes franceses. Sí creo que hay muchos responsables por su falta de mesura, por su parcialismo y por su deseo de confusión.

No es solo una violación; es una violación racista, una violación por el hecho de "ser judía", lo que a sus ojos es un crimen. No basta con denunciar a Netanyahu; hay que evitar que el antisemitismo y cualquier forma de racismo se extienda y sobre todo hay que evitar que se use como escudo y como justificación.

 

* "Conmoción en Francia por la violación grupal a una menor judía bajo amenazas de muerte: tres chicos de 12 y 13 años han sido detenidos" 20minutos 18/06/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5522269/0/conmocion-francia-por-violacion-grupal-una-menor-judia-bajo-amenazas-muerte-tres-chicos-12-13-anos-han-sido-detenidos/

miércoles, 7 de junio de 2023

El sentido de las fiestas o la agresión que no cesa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El anuncio de las fiestas de San Fermín ha cambiado dramáticamente. El cartel, que se nos muestra en RTVE.es, transmite un nuevo mensaje acorde a las circunstancias cada vez más frecuentes de las violaciones y agresiones sexuales aprovechando las concentraciones festivas principalmente. No son solo en ellas, pero las que se producen en torno a las grandes celebraciones tienen una mayor repercusión mediática.

Se nos explica en el inicio del artículo: 

'Navarra es fiesta. Stop agresores' es el lema de la campaña lanzada por el Gobierno de Navarra para reivindicar unas fiestas "libres de agresiones sexistas", protagonizada por el futbolista del C.A. Osasuna Aimar Oroz, el cantante Kutxi Romero y el pelotari Unai Laso. La iniciativa, que cada año se presenta cuando queda poco para el chupinazo de los Sanfermines, ha cobrado más relevancia desde que en 2016 se produjo en Pamplona la violación grupal a una joven y fueron condenados sus cinco agresores, conocidos como 'La Manada'.

El Gobierno de Navarra y el Instituto Navarro para la Igualdad (INAI) han valorado "muy positivamente" su colaboración, según ha asegurado la directora gerente del INAI, Eva Istúriz, en la rueda de prensa de presentación de la campaña este martes coincidiendo con la celebración del "último peldaño" de la 'Escalerica de San Fermín', a un mes para el inicio de una de las fiestas más importantes de España.* 


El hecho de que el cartel de la campaña reúna a las tres personas señaladas —un futbolista, un cantante y un pelotari— puede entenderse como un mensaje de "masculinidad sana", aprovechando su tirón local. Evidentemente, el mensaje tiene como destinatarios a los posibles tentados por la violencia sexual.

En un país en el que las "fiestas" son más esperadas que la lluvia de mayo, este tipo de incidentes de agresiones sexuales en grupo son la peor publicidad. Y eso acaba afectando al bolsillo de la comunidad, que ve reducidos sus ingresos a acudir menos gente por temor. Las violaciones en grupo son "mala prensa".

Contrasta con lo que está ocurriendo en Badalona, donde se multiplican las agresiones sexuales, las violaciones de menores. Estas "manadas" de menores parecen haber tomado la ciudad sin que nadie pueda frenarles.

En el diario El Mundo se nos informa de estos casos reiterados:

Son víctimas muy jóvenes, algunas de ellas en situación de vulnerabilidad, de lo que aprovechan los agresores para violarlas en grupo para causarles más humillación y que no denuncien. A veces las asaltan a punta de navaja y otras un menor suele contactar por redes sociales o en un centro educativo. Una vez se ganan su confianza les proponen quedar para tener relaciones sexuales consentidas y es ahí cuando aparecen amigos o familiares del menor para atacarlas. Es lo que pasó con la niña de 13 años agredida sexualmente el pasado sábado por la tarde por un grupo de 8 o 9 menores en un descampado cerca de la estación de tren de Badalona pero no es un caso aislado ya que en poco más de un año se han registrado otros cuatro ataques grupales a menores cometidos también por jóvenes con menos de 18 años.

Los otros cuatro habían tenido lugar en los lavabos del centro comercial Màgic de Badalona pero tras la agresión sexual del pasado sábado se han encendido todas las alarmas ante la posibilidad de que se repitan hechos similares en otros puntos de la ciudad. La Unidad Central contra las Agresiones Sexuales (UCAS) de los Mossos d'Esquadra, la misma que investiga las violaciones del Màgic, también busca a los sospechosos del ataque de hace unos días. La menor explicó que había quedado con su pareja, a la que conoció por una red social, para tener sexo pero cuando se vieron aparecieron otros menores que la violaron en grupo e, incluso, grabaron la escena.** 


Las violaciones en grupo por parte de menores quedan muy faltas de información. La frecuencia con la que se producen, incluso usando los mismos lugares, es más que preocupante. Lo es tanto por los hechos en sí como por la inoperancia manifiesta. Aquí lo hemos mostrado como un fracaso del propio sistema educativo, del que han desaparecido responsabilidades y valores, además del evidente fracaso familiar en los mismos aspectos.

Pero eso es solo una parte. Que los hechos ocurran en los mismos lugares es algo más que una pauta. Es una muestra de falta de mecanismos de prevención útiles. Hay algo que falla y en lo que no parece que funcionen los mecanismos de prevención.

Es obvio que la prevención de delitos requiere de unas acciones muy diferentes a lo que es la resolución de casos consumados. Son dos procedimientos muy diferentes y de costes también muy distintos. Prevenir eficazmente es vigilar y disuadir, una acción no siempre gratificante, silenciosa.

Necesitamos conocer qué lleva a estas violaciones en grupo para poder prevenir estableciendo campañas eficaces. Lo que se realiza en Pamplona en prevención de lo que pueda ocurrir en los sanfermines es otro tipo de campaña. No sé si será eficaz o si se volverá un incentivo desafiante.

Hay que entrar en esas mentes y saber cómo actúa. No se trata de un fenómeno individual, sino grupal. Tiene que manifestarse de alguna forma porque lo que buscan es visibilidad, notoriedad en sus hazañas. Y eso deja huellas. Hay que buscar patrones y educar en la prevención, que es ir contracorriente en lo que otros artículos señalan: la hipersexualización de las niñas y el adentrarse en un mundo que las envuelve, agrede y destroza marcándolas con esta experiencia para toda la vida.

Habría que hacer una seria reflexión sobre cómo se está creando esta tormenta perfecta de una violenta sexualidad. Tiene poco que ver con la libertad o cualquier otra circunstancia positiva. Sí, en cambio, con las formas de inducir a una forma de vivir de las que algunos se benefician al crear unas circunstancias que acaban favoreciendo este tipo de situaciones.


Ha habido casos insólitos, como los de Badalona, en la que los mismos vigilantes se negaban a escuchar a las víctimas en el lugar de los hechos. Nuestra sociedad responde de forma fría a los problemas de los demás, aunque luego se vuelva emocional ante los resultados cuando le son mostrados.

El titular sobre la campaña navarra habla de "fiestas en igualdad". No creo que esto sea una cuestión de "fiesta" y de "igualdad". La "fiesta" es el escenario común, pero no creo que haya un sentido de la "fiesta" igual entre violadores en grupo y sus víctimas. Cada uno va atraído por su propio sentido de la "fiesta". Es como abogar por una "sabana igualitaria" para leones y gacelas. La fiesta, obviamente, no es la culpable, sino cómo la entienden algunos, cuál es su verdadera celebración, esa fiesta de barbarie narcisista, agresiva y dominadora. En el centro de la fiesta está el rito, la celebración. Ellos tienen la suya. El escenario ya no les es tan necesario y conforme desciende la edad, la fiesta anual se centra en el fin de semana, el momento de su ritual.

El caso último en Badalona en el que fue la propia pareja la que citó e invitó a los otros a la violación empieza a ser una muestra más de esa patología social que se extiende sin que nos preguntemos sobre el origen. Después hablamos de "salud mental" y responsabilizamos a la chica que se suicida y lamentamos que no haya ido a tratamiento. Cada vez es menor la edad de víctimas y verdugos. Queda poco margen para esa imagen idílica del niños que la publicidad nos ofrece. Poco después es irreconocible.

Llega el verano y las fiestas se multiplican. Los riesgos también lo hacen. Los casos se diseminan por toda España alrededor de las fiestas. Son nuestro gran negocio.

Esperemos que la campaña tenga más efectos que lavar posibles responsabilidades y la imagen de la fiesta, que es una forma de capital en el que se invierte. Unos carteles pegados pueden hacer muy poco para frenar esto. Hace falta algo más. 

* ""Stop agresores": Navarra presenta su campaña para unas fiestas de San Fermín en igualdad" RTVE.es 6/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230606/san-fermin-2023-campana-contra-agresiones-sexistas/2448609.shtml

** Germán González "Alerta por las reiteradas violaciones grupales a menores en Badalona: "Siguen un mismo patrón"" El Mundo 7/o6/2023 https://www.elmundo.es/cataluna/2023/06/07/647f647021efa04f728b45d2.html

miércoles, 12 de abril de 2023

Tres mil manadas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo nos abren el día con noticias de violaciones en grupo de menores en grupo. Esta vez ha sido en Logroño lo que días antes ha sido en Badalona, Sabadell o Valencia. Es una trágica rutina que no debería dejarnos indiferentes ni caer en la "normalidad". Por el contrario, debería hacernos reflexionar e investigar con detalle en las causas más allá de los expertos. No estamos hablando de algo lejano, sino de algo que ocurre ante nuestros ojos y a los que se responde muchas veces —ha ocurrido en un par de casos recientes— con indiferencia manifiesta, con desentendimiento por parte de quienes deberían velar por nuestra seguridad.

Pero nadie está más obligado que nosotros mismos a hacerlo. Este tipo de delitos, las violaciones en grupo, tiene una serie de componentes psicosociales que los convierten en indicadores de la salud de nuestra sociedad e instituciones, de las familias a las judiciales, de los que deben vigilar los centros donde se producen a las escuelas en donde se nos forma.

Indudablemente, estamos fallando. A la repetición se le suma un descenso de las edades y un aumento de los grupos agresores participantes. En este nuevo caso se nos dice en RTVE.es:

La Policía ha detenido a cinco menores en el marco de la investigación de una presunta agresión sexual grupal a dos niñas de 14 años en Logroño en la que habrían participado unos diez o doce adolescentes, con edades comprendidas entre los 13 y los 16 años. Los hechos ocurrieron en la tarde del pasado domingo, 9 de abril, en un local privado de la capital riojana.

El lugar donde se produjeron los hechos se encuentra en concreto en la zona de avenida de Navarra de la capital riojana, en las inmediaciones del Casco Antiguo, según han indicado a fuentes de la investigación. Al parecer, los menores quedaron con las víctimas y, cuando estas accedieron al local, hacia las 20:15 horas, fueron agredidas sexualmente.

Alrededor de una hora y media después, las dos menores, nacidas en 2009, se encontraron en las inmediaciones con agentes de la Policía Local de Logroño, a los que relataron los hechos.

[...]

En el local donde ocurrieron los hechos todavía se encontraban algunos de los presuntos agresores, según pudieron comprobar los agentes y han señalado a Efe fuentes de la investigación.

Los menores de 14 años presuntamente implicados en estos hechos, según fuentes de la Jefatura Superior de la Policía de La Rioja, quedaron bajo la tutela de sus padres y los mayores de esa edad han sido detenidos, sin que aún se conozca el número exacto, según recoge Efe. *  



Ya son raros los días en los que no se producen casos como estos. Los argumentos sobre que "ahora se denuncia más", que se utilizan de forma habitual en estos y otros casos, no son satisfactorios. Ahora los expertos lo señalan como influencia del "porno", que tampoco acaba de explicar el fenómeno de la actuación en grupos, que ha ido teniendo mayor presencia desde la tristemente célebre actuación de la "manada" de Pamplona, en 2016. Recordemos que el grupo, originario de Sevilla, se encontraban un guardia civil y un militar de la Unidad de Emergencia. Los miembros del grupo, que se autodenominaban como "La manada" en su grupo compartido de WhatsApp, habían nacido en 1988 y 1991, es decir, contaban entre 28 y 25 años, bastante superior a los 13-13 que se nos están señalando en el caso de hoy.

Echarle la culpa al "porno" no explica lo que ocurre, solo las formas. Pensar que los adolescentes confunden la realidad con la ficción de la pornografía no puede ser sostenido de forma demasiado coherente y es demasiado mecánica y convierte en personas aisladas parcialmente de la realidad. No digo que esto no sea un factor más, pero creo que lo determinante de estas acciones es que los miedos individuales a ser castigados (indudablemente son conscientes de que lo que hacen está mal, que es un delito) son desplazados por la actuación grupal. La clave está en el grupo, en su formación, en las relaciones entre sus miembros y en lo que parece ser una forma de ritual. El grupo es fuerte y la responsabilidad se diluye entre sus miembros; tiene ya su estructura de poder, sus líderes, sus machos alpha.

Fallamos como sociedad. Por mucho porno que exista, es precisamente la incapacidad de distinguir las fantasías de la realidad tanto o más preocupante que las fantasías mismas. Una parte del porno, precisamente, incorpora al principio y al final imágenes directas del consentimiento y de que aquellas relaciones que se han mostrado son una ficción, que no hay una agresión real, que es una ficción. Sin embargo, lo que nos traen las noticias no es la satisfacción de la imaginación, la incapacidad de distinguir realidad y fantasía, sino precisamente lo contrario: un acto de poder.

Las violaciones en grupo no son "fantasías" mal asimiladas, sino manifestaciones del poder real sobre las personas. Son prácticas anticipadas de lo que la propia sociedad fomenta a través de prácticas muchos más "honorables" de dominación. Lo que se aprende hoy es que esta sociedad en la que vivimos se divide en dominadores y dominados, ya sea de forma económica, política o sexual. Lo que se ha hecho es una versión sexualizada y violenta de la propia violencia social.

Los medios son precisamente una forma privilegiada del análisis de esta violencia simbólica que traduce la violencia social textualizándola, convirtiéndola en discursos, y que se vuelve a traducir en violencia real a través de las violaciones y de otros comportamientos violentos que han ido descendiendo en las edades.

Ha aumentado la violencia sexual porque ha ambientado la violencia general. ¿Qué otra cosa es el aumento de los delitos por agresiones con arma blanca, el otro caso constante en nuestros medios? La vida de los niños y adolescentes está marcada por la violencia, por el acoso en las aulas, por el acoso en las redes, por casos de violencia familiar.

Nos gusta pensar que estas cosas son excepciones, pero ya no lo son. Son consecuencias, síntomas, indicadores de una situación que muestra el fracaso de muchas cosas y el triunfo de una sola: el poder, la agresividad, etc. disfrazados de múltiples formas. Se disfraza con ese fondo ruidoso al que contribuyen nuestros dirigentes, mostrando unos niveles de violencia verbal nada ejemplares y llamando la atención sobre ellos más que sobre los problemas.

No analizamos el mundo que nos rodea ni sus causas. Seguimos pensando que existe algo que se "cura con la edad". Pero no hay "cura", solo transformación. El violador de 13 años sabe lo que hace, pero no sabemos lo que hará. Si las víctimas quedan traumatizadas toda su vida, ¿por qué pensamos que un par de años después los violadores serán ciudadanos ejemplares, maridos ejemplares, padres ejemplares, cuando lo que han aprendido es precisamente lo contrario, que pueden borrar sus huellas?

Vivimos en una sociedad compleja y complicada. Los indicadores de problemas en la salud mental se disparan, especialmente entre los jóvenes. Los ignoramos, pero son claros. No sabemos dónde poner los bueyes y dónde el carro; no sabemos si colocar a los violadores como "víctimas" o como "agresores", mientras que las víctimas lo tienen muy claro que lo son y quiénes les atacaron. Nos hemos convencido que los problemas sociales son cosa de "expertos", de las instituciones, etc. que son quienes deben arreglar los problemas. Sin embargo, somos parte del problema, el caldo de cultivo y muchas veces el riego que lo hace crecer. Somos una sociedad que se inhibe de muchas cosas y que cree que guardar un minuto de silencio a la puerta de un ayuntamiento resuelve algo; una sociedad que asiste al espectáculo vecinal del maltrato de ocho hijos sin mover un dedo, pero que luego lava sus culpas declarando ante los periodistas que pensaban que algo raro ocurría, como en el caso reciente de Colmenar Viejo. ¿Buena vecindad?

La violencia nos rodea en múltiples formas, reales y simbólicas. Lo que absorbemos es que se sobrevive a ellas siendo implacables. Y eso ya lo vivimos en las escuelas, cuyo profesorado dice sentirse desbordado por la violencia y los problemas mentales de los estudiantes. Nadie ve el acoso; solo las desgracias lo hacen visible.

Los casos se han normalizado y ya no escandalizan. ¡Pobre sociedad la que da por normal todo esto, la que no ve en sí misma el origen! Nos dicen que desde "La manada" se han producido tres mil violaciones grupales en España. ¿Imitadores? ¿De qué?  


* "La policía detiene a cinco menores por una agresión sexual en grupo a dos niñas de 14 años en Logroño" RTVE.es 11/04/2022 https://www.rtve.es/noticias/20230411/investigan-agresion-sexual-grupal-dos-ninas-rioja/2438097.shtml

miércoles, 8 de marzo de 2023

Inimputables

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una de las consecuencias de la inmadurez social es el descenso en edad de muchos delitos, entre ellos especialmente la violencia sexual. Nos hemos acostumbrado a percibir muchos de los problemas en los que aparecen envueltos menores como cuestiones educativas, algo que se construye sobre nuestras ideas sobre la infancia, el aprendizaje, la educación, etc. Es "su" universo y sobre él se construyen las interpretaciones. Sin embargo, esta idea es hoy demasiado simple. La educación hoy es algo más que lo que se aprende en la escuela, que anteriormente era la ventana primera al mundo en nuestros reducidos y poco comunicados ámbitos. Hoy el mundo es global e intercomunicado, lo que quiere decir que solo una pequeña parte de lo que aprendemos lo hacemos en la escuela. Hoy "aprendemos" más con un teléfono que con un libro de texto. El problema, evidentemente, es que el teléfono no tiene detrás un equipo editorial preocupado por nuestra educación y futuro, sino más bien lo contrario. Es un aquí y ahora acrítico e irresponsable.

Me viene a la mente una frase que escuchábamos cuando era niño y alguien te sorprendía en algún acto poco educado: "¿Eso es lo que aprendes en el colegio?" Se confiaba entonces en el poder educativo de escuelas y colegios, centros educativos. Pero en estos días de acoso escolar es el aprendizaje de la violencia, de lo que supone ser dominador o dominado, la principal enseñanza que se realiza y que marca las vidas de las víctimas y de los depredadores, que acabarán buscando espacios en la vida en los que experimentar esa sensación de dominio, especialmente el dominio en el espacio doméstico (maltrato, violencia de género...) y en el laboral (acoso, abusos...).

En RTVE.es leemos el titular de una noticia fechada ayer, "Detenidos dos menores por una presunta agresión sexual grupal a una niña de 11 años en Badalona": 

En declaraciones al programa de 'TV3', la hermana mayor de la víctima ha explicado que la niña estaba viendo ropa de un escaparate de un centro comercial de Badalona cuando "unos seis chicos" la abordaron, uno de ellos con un cuchillo en la mano, y tras amenazarla se la llevaron a los lavabos del centro comercial.

La niña se dirigió al vigilante de seguridad, pero no le dio importancia

Una vez allí, añade la hermana de la víctima, "hicieron lo que querían con ella", sin que la menor pudiera escapar porque "tenía el cuchillo en el cuello" y sus agresores "amenazaban con matarla".

Cuando salió de los baños, precisa, la niña se dirigió a un vigilante de seguridad del recinto tratando de "articular" en palabras lo que le había sucedido, pero este la despachó contestándole, "Qué dices, vete para allá".

"No entiendo que esa sea su respuesta", ha agregado la hermana de la niña violada, quien ha añadido que la víctima está siguiendo tratamiento psicológico para tratar de "olvidar lo que ha pasado".* 

La inmadurez se nos muestra en todos los órdenes. Tendemos a pensar en que los "niños" imitan lo que hacen los mayores con esa mentalidad que establece una separación entre ambos mundos, el de la infancia y el de los adultos, pero lo cierto es que eso es una separación simbólica, que establece unas categorías culturales; lo real es que solo hay un mundo, que seas menor o adulto, eres la misma persona, actuando en cada momento con los recursos y posibilidades disponibles.

Cada día se dispone de más información, por lo que los malos ejemplos circulan antes y se convierten en nuevas posibilidades a la imaginación del que desea probar algo nuevo que le atrae. Violar a punta de cuchillo no es algo que podamos colocar fácilmente en nuestra visión de lo que es la infancia, cuando nuestra preocupación suele ser su "protección". Pero lo cierto aquí es que los hechos son los hechos y que la única infancia desprotegida ha sido esa niña de 11 años, víctima de otros menores.

La única forma de asimilar ese suceso es tratar de evitar que se destruya nuestra consideración idealizada (idílica, podríamos decir) de la infancia, algo que hemos construido para sentirnos "protectores" porque es nuestra mala conciencia social la que tratamos de preservar al "proteger" a la infancia... de los adultos. ¿Pero qué ocurre cuando hay que protegerse de ella? ¿Quién protege a aquellos que esos seis menores eligen como víctima sabedores de que pueden eludir las responsabilidades por su edad? Son la comprensión de estas responsabilidades las que determinan la madurez o inmadurez.

A la luz de los sucesos que conocemos, la infancia es hoy un rango amplio que va desde la inocencia extrema hasta perversiones crueles que se concretan en víctimas de escuelas, barrios o cualquier otro espacio por el que se muevan. Hoy algunos piden bajar el voto a los 16 años, permitir antes la conducción, etc. Parece ser que es lo único que interesa, ya sea política o económicamente, las dos dimensiones que interesan en la realidad más práctica.

El aumento de los suicidios entre jóvenes, el desarrollo de enfermedades mentales, el crecimiento de la violencia en edades más tempranas y el cometer delitos cada vez más violentos empiezan a desdibujar nuestro concepto de "infancia", es decir, qué supone, que la caracteriza y, finalmente, cuáles son sus límites legales.

La descripción que la hermana de la víctima hace de la respuesta del vigilante tiene un valor simbólico: la ausencia de respuesta. El querer quitarse de encima el problema es una actitud general ante los problemas que genera este tipo de sucesos para quienes tienen que colocarlos en algún casillero y no gusta donde hay que hacerlo.

Los menores criminales son un problema precisamente por la incapacidad de colocarlos en el lugar adecuado:

[...] la familia de la niña interpuso una denuncia el pasado mes de diciembre por esta supuesta agresión sexual, tras lo cual la unidad de Menores de los Mossos abrió una investigación, por la que hasta el momento se han identificado a cinco de los supuestos autores.

La Fiscalía pidió el ingreso en un centro de régimen cerrado para los dos detenidos y finalmente uno, el que se considera más responsable, está encerrado en un centro de régimen cerrado como medida preventiva y el otro está en libertad vigilada. Los otros tres son menores de 14 años, por tanto son inimputables.*

Ante hechos como estos, cada vez más frecuentes, nos encontramos tropezando con nuestras propias defensas; aquello que debía proteger se convierte en una forma de impunidad que impulsa a vivir a tope antes de que se acabe ese privilegio que la ley concede y que te convierte en "inimputable". Desgraciadamente, no podemos ignorarlo.

No podrá ignorarlo, claro está, esa niña de 11 años que fue agredida sexualmente por los seis menores. La idea de que por ser menores no son responsables, de que la gente cambia, que cuando son adultos serán de otra manera, etc. no pesa demasiado.

Las "manadas" no surgen de la nada. Son la actualización de comportamientos practicados de una forma u otra. Uno no se convierte en "mala persona" en un instante. Tenemos cada vez más comportamientos que previsiblemente acabarán repitiéndose con distintos grados. En Diari Més Digital se nos ofrece un detalle:

La niña llegó a casa y no dijo nada de lo que había pasado, y no lo hizo hasta que a mediados de diciembre un hermano suyo explicó que en el instituto le habían dicho que circulaba un vídeo del hecho. Entonces sí que dijo todo el que había pasado y la familia fue inmediatamente a denunciarlo.**


El hecho del vídeo circulante nos ofrece una perspectiva diferente, que es ya una constante en aumento y generacional. La creación de vídeos es una patología específica que ha fundado un oscuro sistema de oferta y demanda. Esa patología es doble, la de la cámara que graba y la de la mirada de una audiencia que mira y hace circular las grabaciones, despertándose en muchos un sentido de admiración y de emulación. No es visto como "delito", sino como acto de afirmación, una especie de rito de paso, como muestra el carácter marcadamente grupal.

Desconozco si existen datos que recojan los recorridos de estos "inimputable" en el futuro. Me imagino que el sistema obliga a olvidarlos legalmente. Lo que se hace en la infancia se queda en la infancia. El problema es que la gravedad y crueldad de lo que ocurre en ese periodo sigue aumentando. Puedes acosar a dos gemelas argentinas hasta lograr que salten por una ventana, puedes violar a punta de cuchillo en un centro comercial donde los vigilantes no desean ser molestados cuando se lo intentas contar. Son las víctimas las que nos incomodan con su dolor, con sus muertes. Las que sobreviven difícilmente olvidarán lo que les ocurrió y la respuesta del sistema.

Los datos dicen que aumenta el número de víctimas entre la infancia y dan unos modelos de los violadores acosadores. Pero no podemos obviar los problemas internos, los que surgen entre menores, que crecen igualmente y proyectan hacia el futuro determinados comportamientos. Ignorarlo es comportarse como ese vigilante —al que, por cierto, dicen no poder localizar— que se sacude su responsabilidad. 


* "Detenidos dos menores por una presunta agresión sexual grupal a una niña de 11 años en Badalona" RTVE.es 7/03/2022 https://www.rtve.es/noticias/20230307/detenidos-dos-menores-identificados-otros-tres-presunta-agresion-sexual-nina-once-anos-badalona/2430377.shtml

** "Badalona: Investigan la violación de seis menores a una niña de once años en el Centro Comercial Màgic" 7/03/2023 https://www.diarimes.com/es/noticias/actualidad/2023/03/07/badalona_investigan_violacion_seis_menores_una_nina_once_anos_centro_comercial_magic_134741_1095.html

sábado, 29 de octubre de 2022

La violencia retransmitida

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno no puede dejar de entristecerse cuando ve cómo aparecen noticias en las que las agresiones sexuales (también de otro tipo) se ven amplificadas por el uso de teléfonos. Me pregunto si el sentido de las agresiones no es precisamente su retransmisión, con el carácter de humillación pública que esto conlleva.

Hoy el teléfono móvil es muchas cosas más que un teléfono. Es el centro de la vida de las personas en una nueva forma de relación que tiene en la construcción de la imagen su principal idea. Por el mismo motivo, es una herramienta de destrucción. Es tan irracional que muchas personas detenidas lo son por precisamente haber publicitado sus acciones delictivas. Anteponen el deseo de notoriedad a su propia seguridad.

En el diario ABC se nos cuenta un nuevo caso de violencia retransmitida:

La Policía Nacional ha detenido a un menor de edad por agredir sexualmente a una chica -también menor de 18 años- durante la celebración de una fiesta en Palma, y a otra menor por difundir la violación en redes sociales a través de un directo.

Según ha informado la Policía en nota de prensa, la investigación se inició a raíz de la denuncia interpuesta por la madre de la víctima, que contó que su hija había sido agredida sexualmente y que fue grabada en ese momento con un móvil por otra chica, que lo difundió además en vivo.

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del 16 de octubre en una vivienda particular de Palma, donde se celebraba una fiesta a la que acudieron varios menores. Uno de ellos acabó agrediendo sexualmente a la chica aprovechando que ésta estaba ebria, casi inconsciente.*

Parece que nada de lo que ocurre tiene sentido si no se difunde. Es diametralmente opuesto al sentido de ocultación que muchos delitos buscan. Aquí, por el contrario, se hacen adelantamientos a gran velocidad, se retransmite en directo (como es el caso citado) una agresión sexual o cualquier otro delito.

Diríamos que el sentido del "delito" ha sido sustituido por el del "espectáculo". Siempre ha existido la gente que buscaba notoriedad a través de la transgresión de las normas. Pero esto es otra cosa; es la necesidad de ser visto, de ser mirado por los otros en la comisión del delito.

No sé si se ha indagado suficientemente en esto, pero mucho me temo que nos encontremos, como en tantas otras ocasiones, con la disculpa económica, la justificación de que crezcan con un teléfono en las manos personas profundamente inmaduras, un fenómeno demasiado extendido como para ser ignorado.

Vivimos en una especie de desajuste permanente en el que la necesidad de ser mirados es lo que nos da la "entidad" como para existir ante los otros. Más allá de los delitos, la sociedad se muestra cada vez más volcada hacia el exterior, hacia esa mirada que ofrecemos exhibiendo nuestra propia imagen.

En El Mundo se trata el aumento de los casos de ciberbulling en la redes WhatsApp, TikTok e Instagram. Nos señalan en el diario tras darnos las cifras alarmantes:

Pero, ¿quiénes están detrás de estos ataques? “Existe una creencia errónea de cómo es el perfil de un acosador online, en base a ideas preconcebidas, pero lo cierto es que no hay uno concreto. Cualquier menor con acceso a un dispositivo puede acabar convirtiéndose en un acosador o incluso formar parte de este tipo de actos sin siquiera ser muy consciente de ello”, recalca Silvia Pastor, técnica responsable de ciberbullying en la Asociación REA Valladolid. De hecho, uno de cada cuatro alumnos reconoce haber participado en un caso de bullying o ciberbullying sin darse cuenta, según el informe de la fundación. Y es que “dar un me gusta, responder a un comentario ofensivo, o reírse del ataque en la red es una forma de meterse en la espiral de ciberacoso como parte acosadora y eso es algo que les cuesta mucho entender”, añade.**

Creo que la observación de ese carácter casi inconsciente del acoso o de los ataques en la medida en que se consideran "naturales", forma parte de un modo de vida. En efecto, no hay que buscar un perfil especial, cualquiera puede serlo si se dan las circunstancias adecuadas, que son cada vez más presentes. Hay una especie de inmadurez criminal, una ausencia de conciencia de los efectos reales. Es un deseo de destruir al otro mediante la exposición pública.

Mucho me temo que muchas personas están creciendo en esa conciencia o, si se prefiere, en su ausencia. Todas las prevenciones que había inicialmente con los teléfonos y los menores han ido desapareciendo de forma rápida. Ya nadie se preocupa de ellas. Forman parte de la normalidad.

En El Mundo señalan:

Otro rasgo compartido es que “se consideran impunes en la red, por lo que hay que hacer mucho hincapié en que no lo son, en concienciarles de que están cometiendo un delito, en que si se denuncia se puede rastrear la IP, y que sus actos tendrán consecuencias”, afirma Sánchez. Una visión que comparte totalmente Pastor, que añade a la ecuación una mayor crueldad ante la falta de empatía, ya que “al no ver la reacción de la víctima, como sí pasa en el presencial, el acosador no es tan consciente de lo que provoca”.**

Uno debe preguntarse si no habremos creado indirectamente un arma colectiva que favorece al desaprensivo y al cruel o, peor, que educa en la crueldad. Con diversos tipos de gravedad, el acoso, las violaciones grupales, la retransmisión de los actos criminales, etc. han creado una forma de vida, una manera de difundirnos a través de las redes, que son las que crean un peculiar prestigio con estas cosas. En el fondo es una forma de tapar la más absoluta mediocridad de personas que solo se muestran en estas hazañas para ser vistas, para conseguir ser mirados y acumular comentarios y likes. Vivimos en una sociedad mediocre llena de seres mediocres a los que se les da la oportunidad de mostrarse o de mostrarse a otros cometiendo delitos, saltándose las normas. 

 

* "Detenidos en Palma dos menores por violar a una chica en una fiesta y difundirlo en directo en redes" ABC 28/10/2022 https://www.abc.es/sociedad/detenidos-palma-menores-violar-chica-fiesta-difundirlo-20221028172312-nt.html

** "WhatsApp, Instagram y TikTok, las 3 plataformas donde más se practica ciberbullying a menores" El Mundo https://porunusolove.elmundo.es/whatsapp-instagram-y-tiktok-las-3-plataformas-donde-mas-se-practica-ciberbullying-a-menores.html

jueves, 24 de junio de 2021

La violación en el matrimonio, otro escándalo egipcio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Los casos sobre la situación negativa de las mujeres no dejan de salir en Egipto. Si hace unos días tratábamos aquí las condenas de 3 a 10 años de jóvenes acusadas de "tráfico de personas", "incitación al libertinaje" en nombre de unos indefinidos y sagrados "valores familiares egipcios", otro escándalo ha saltado a las redes y medios. Egyptian Streets lo titula "Calls for Marital Rape Criminalization in Egypt After Viral Instagram Video" y da cuenta del escándalo creado cuando han salido a la luz, a través de una red social, las acusaciones de "violación marital", algo que entra en cierta contradicción, digámoslo así, con esos sagrados valores de las familias egipcias, una peligrosa etiqueta que sirve para meter en la cárcel a quien sale en un vídeo, pero permite la ocultación del fenómeno de las violaciones dentro del matrimonio, un fenómeno significativamente no legislado y sobre el que se reclama ahora algún tipo de norma y sanción que lo evite dándole forma jurídica. Oficialmente, jurídicamente, no existe, con las implicaciones que esto tiene.

El artículo, firmado por Mona Bassel y Mirna Abdulaal, nos introduce en el caso:

 

The subject of marital rape made recent headlines in Egypt after Nada Adel, the owner of local fashion brand Nada Adel Apparel, took to Instagram on the 18th June to speak up about marital rape allegations against her ex-husband singer Tameem Youness.

This isn’t the first time the subject of marital rape made national headlines this year; Ramadan TV series Leabet Newton (Newton’s Cradle) stirred up the debate when an episode portrayed one of the characters attempting to force himself on his wife. Actress Mona Zaki, who played the wife in the marital rape scene, later discussed how pleased she was to shed light on the topic and explained that young girls need to know that their bodies are their own, even after marriage. “We aren’t animals. Even animals don’t do that,” she said on MBC’s Al Hekaya Program in May.*

 


Pero el cuerpo femenino, una vez dentro del matrimonio, pasa a ser como una especie de propiedad del varón, que satisface sus propias necesidades sin tener que contar con un consentimiento, aceptación o voluntad. Simplemente es suya y si se resiste lo toma a la fuerza.

Entre el fuerte acoso exterior y la posibilidad de la violación en el interior, la situación de la mujer pasa a ser muy precaria. La teoría tradicional es clara: dentro del matrimonio no existe la violación. En esas pocas palabras está implícita la práctica totalidad del sistema patriarcal, ya que se percibe a la mujer como el resultado de una compra a su familia de origen y que la función interna del matrimonio (la externa es establecer vínculos) es el disfrute sexual del varón.

El artículo relata los apoyos recibidos por la denunciante, que sin embargo dice haber pasado página tras el divorcio y el paso del tiempo. Eso no ha evitado que el caso se convirtiera en viral, con medio millón de reproducciones. Muchos, nos dicen, han dejado comentarios burlándose de ella. 

En la segunda parte se realiza un interesante recorrido por los aspectos legales y sociales del caso:

 

While Egyptian law does not explicitly recognize marital rape, it recognizes other forms of rape such as defilement (sex with a woman through the anus, since it is forbidden in Sharia law). Egyptian law also criminalizes rape that does not occur between spouses and the severity of a rapist’s sentence could be increased if the rape was preceded by assault or battery.

Some conservatives and religious figures in Egypt consider sexual intercourse a marital “duty” that must be fulfilled by the wife. Although rape is illegal in Egypt according to Article 267 of the Egyptian Penal Code, the reason why marital rape often goes unpunished is speculated to be due to Article 60, which states that “the provisions of the Penal Code shall not apply to any deed committed in good faith, pursuant to a right determined by virtue of Sharia law.”

According to Abo El Komsan though, Article 60’s applicability to marital rape would be inconsistent with Quranic text. This, she explains, is evidenced by the Quranic verse “إمساكٌ بمعروفٍ أوْ تسريحٌ بإحسانٍ” (keep with kindness or let go with kindness) from Surat Al Baqarah.

Abo El Komsan notes that the term ‘marital rape’ in itself is yet not well understood, adding: “Many ask the question ‘How is it rape when the purpose of marriage itself is to permit a sexual relationship with one another?’ Yet, there is nothing in the marriage contract to prove that it is also permissible to force sexual intercourse and abuse the other person’s freedom, and in the case of compulsion, then this violates the terms of the marriage contract.”*

 

La explicación a esto mismo es la que no se quiere ver, lo que hemos señalado: el matrimonio es concebido como una compra a partir de la que se generan unos derechos, como se señala claramente en la última intervención. Introducir la "libertad" es una relación de "propiedad" se percibe como un absurdo. Si la mujer es "libre" de decidir, ¿qué queda del matrimonio, para qué sirve? Evidentemente hay muchos aspectos que están determinados por el matrimonio desde el punto de vista jurídico, pero sin embargo la relación íntima no lo está más que curiosamente con esa prohibición del coito anal, que la Sharía condena, sea consentida o no. Queda claro qué es lo que importa: está implícito que es el deseo del marido el que está bajo la libertad, mientras que la respuesta de la mujer está condicionada, por lo que él puede tomar violentamente aquello a lo que tiene derecho y se le niega.



La violencia dentro del matrimonio, igualmente, se erige sobre la idea de su superioridad moral. Es el varón siempre el que es "vigilante" de la mujer y no al contrario. La autoridad del varón es considerado como un hecho natural con reconocimiento en las leyes, que se orientan desde la voluntad divina.

La denuncia, aunque sea tardía, ha servido para poner de nuevo el problema de la situación de las mujeres en un sociedad que ha hecho todo lo posible por mantenerlos ocultos para poder tener de sí misma una imagen basada en esos "valores familiares egipcios", donde choca ese empeño en "nacionalizar", que nos muestra cómo han entrado en una narrativa retórica de la idealización. Esa conversión en seña de identidad nacionalista choca con la propia realidad, que es muy diferente a la que gustaría exhibir.

De la misma forma, los casos de acoso callejero hasta poco antes de la llegada de la Primavera egipcia de 2011, eran rechazados en las propias comisarías donde se iba a denunciar convenciendo a la víctima de que era mejor para ella evitar el "escándalo". El propio cine egipcio convirtió en filme el caso de esa primera denuncia en el que la víctima decidió seguir adelante.



Cambiar la mentalidad sobre la violencia intrafamiliar, especialmente contra la mujer, es un paso grande que tiene muchas resistencias. La principal, como señalamos, es la diferencia de estatus que pasa a tener el matrimonio con el cambio de relación entre la pareja. Que el varón no pueda ejercer la fuerza sobre la mujer es algo que no será fácil asimilar si se sigue entendiendo como una situación asimétrica y menos todavía si se da a esa diferencia un sentido divino y natural.

Habrá quienes expliquen que la violación en el matrimonio es la forma de "evitar" la violación fuera. Pero eso tiene unas implicaciones que entran de lleno en una concepción brutal de la sexualidad y su conversión en una violencia que puede estar legalizada, organizada socialmente.

Las soluciones que apuntan no es contra la violencia en sí, sino la posibilidad del divorcio, es decir, que el hecho de violar no es penable y solo puede ser invocado en el caso de un divorcio como una circunstancia. Esto es un reconocimiento de facto del derecho a la violación.



En un contexto que habla de los "valores familiares egipcios", dándolos por hecho, el sentimiento más evidente es el de vergüenza y ocultación de toda aquellos que va en contra de esa retórica. Más todavía si se siguen a las denuncias —como hemos visto en algunas ocasiones— campañas contra la víctima. Las fuerzas reaccionarias son implacables tratando de amedrentar a las futuras denunciantes, que se ven sometidas a campañas de apoyo, pero también de burlas, insultos y hasta amenazas.

Creo que este caso no se puede separar del de las condenas hace unos días a las jóvenes que pusieron vídeos en TikTok y ahora están encarceladas. Las condenaron en nombre de esos valores familiares. La inexistencia de una figura que tipifique la violación dentro del matrimonio lo convierte en un espacio de fuerza y violencia, de impunidad, algo muy diferente a los que nos gustaría que fuera.

De la misma forma, la falta de reconocimiento de la parte negativa convierte en una trágica ironía las afirmaciones de perfección del sistema. Una y otra vez tiene que producirse un estallido social para que se reconozca lo que la versión oficial niega. Mientras tanto, son las mujeres las que padecen este tipo de violencia con el visto bueno del sistema. Puede que no sea fácil cambiar los hechos, pero lo que no es asumible es la falta de respuesta legal, la ocultación de un fenómeno, el mirar para otro lado, lo que contribuye al crecimiento de las ideas de impunidad de la violencia y dominación sobre las mujeres dentro del marco matrimonial.

 


* Mona Bassel & Mirna Abdulaal "Calls for Marital Rape Criminalization in Egypt After Viral Instagram Video" Egyptian Streets 22/06/2021 https://egyptianstreets.com/2021/06/22/calls-for-marital-rape-criminalization-in-egypt-after-viral-instagram-video/