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martes, 4 de septiembre de 2018

Celebración de la traducción

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una de las mejores formas de combatir el dogmatismo es, sin duda, la traducción. A menudo castigada por los "puristas" que ven en las lenguas propias milagros que no ven en las otras, la traducción es la puerta al otro, un proceso que marca la riqueza de cada momento de la cultura. Si no fuera por nuestros propios prejuicios culturales, veríamos que nada nos enriquece más, que nada nos abre más a los otros que el esfuerzo de traducción a nuestras lenguas de lo que ha sido pensado en otras. Es un indicador de vitalidad, de curiosidad hacia el resto del mundo.
De hecho, parece haber una especie de oposición romántica entre el "creador" —aquellos que buscan en los límites de su lengua— y el traductor —el que trata de poner en contacto tangencial dos lenguas y a veces dos culturas—. No es tal. Son dos figuras esenciales y, si me apuran, hacen falta mejores traductores. Con unos cuantos genios por siglo nos apañamos, pero buenos traductores se necesitan muchos y en todo momento. Labor callada, pero inmensa.
Me alegra leer la noticia en Ahram Online (del 6 de agosto) sobre los seleccionados para los premios de traducción en Egipto y ver que entre ellos se encuentra una nueva traducción de un clásico como El decamerón, la obra con la que Giovanni Boccaccio describió un mundo revuelto e irreverente y, sobre todo, ayudó a estructurar las formas narrativas sirviendo de modelo para la posteridad. En efecto, el lenguaje es una primera fase, a la que sigue otras formas de codificación, que son los géneros discursivos, que tienen también sus propias modalidades culturales.
Señalan en Ahram Online los candidatos de este año:

Last week Egypt's National Centre for Translation announced the short lists for the ninth Refaa Al-Tahtawi Translation Awards.
According to the centre's director Anwar Mughith, the award — worth LE100,000 — is a way to pay tribute to the “unknown knights” of cultural exchange, who build “permanent bridges connecting civilisations”.
Five books have been shortlisted: a new, contemporary translation of Giovanni Boccaccio’s Decameron by Abdallah Al-Ati and Essam Al-Sayed, Anwar Mohamed’s first translation from the Russian of the 1923 classic The Diary and Reminiscences of Mme Dostoevsky and three scholarly works: Jean Aitchison’s A Practical Introduction to Contemporary Linguistics translated by Abdel-Kerim Gabal; Hank Johnston’s States and Social Movements translated by Ahmed Zayed; and Jan Kyrre Berg Olsen’s New Waves in Philosophy of Technology translated by Shawki Galal.
The award’s Youth and Scientific Culture subcategories, worth EGP 25,000 each, include Simon Critchely’s introduction to continental philosophy in the “Very Short Introduction” series, the Malaysian educator Syed Farid Al-Attas’ Ibn Khaldun and Unbounding the Future: The Nanotechnology Revolution by Chris Peterson, Gayle Pergamit and Eric Drexler.*


Es bonita la expresión "desconocidos caballeros" (más allá de la cuestión de género) para referirse a la labor de los traductores, en el sentido de conferirles la labor de paladines, es decir, personas defensoras de una causa noble, según reza la segunda acepción de nuestro diccionario.
Creo que no hay causa más noble que la de la traducción, precisamente por ese carácter de "puente" que se resalta, pero también por lo que tiene de modestia y muchas veces de poco reconocimiento exterior.

Al "creador" le queda la gloria que le fabrican entre lectores, críticos e historiadores, A los traductores, en cambio, les toca dejar toda su sabiduría y eficacia al servicio de estos, que tienden a olvidar o a ignorar sus nombres. La vida es esencialmente injusta, por lo que sus méritos se verán como propios del traducido, mientras que a los autores siempre les quedará el recurso de echarle la culpa al traductor de sus defectos jurando que en su propia lengua suenan mejor. Es un secreto que hay autores que suenan mejor traducidos, por actos de misericordia.  
A los traductores les ha salido además un extraño competidor, la traducción automatizada en la que las mentes de ingenieros y programadores conspiran contra todos ellos creando maravillosas y maquiavélicas máquinas dotadas de inteligencia artificial, con el infinito recurso del big data como alimento para traducir.
Así, entre la inteligencia natural de los creadores (poetas o científicos) y la inteligencia artificial de las máquinas competidoras, las personas dedicadas a traducir se ven en el olvido o en la invisibilidad.

Parece que cuando las máquinas puede hacer bien ciertas cosas, queda la actividad atenuada y como de menos mérito. Nada más lejos de la realidad. El aumento (indudable) de la calidad de las traducciones de las máquinas da un nuevo sentido a la labor traductora, convirtiéndola en lo que casi siempre han sido, un acto parejo de amor e inteligencia. La máquina puede tener mucha inteligencia, pero poco amor. Y no parece que vaya a ir por ahí la competencia.
El mundo árabe, que fue traductor nato, necesita urgentemente de combatientes, de paladines de las lenguas e ideas. Menos yihadista y más traducción.
En un mundo dogmático en el que la palabra se vuelve intocable y el sentido se inmoviliza sacralizándolo, es más que nunca necesaria la labor traductora. Lo es por lo que tiene de amor y por lo que necesita de sabiduría.
Nada condena más a una cultura que el aislamiento y su forma más cerril es cortar el flujo entre lenguas y culturas. A la literalidad del dogmatismo del verbo se le debe contraponer la gaya ciencia de la traducción, ejercicio de amor a los textos y servicio a los lectores que han de recibir los textos renacidos en otra lengua. Lo opuesto a la traducción es el "libro único", la "lengua única", etc. es decir, el dogmatismo, que ve en la traducción traición y en otros libros herejía.
Nadie necesita más conocimiento del idioma que quien traduce: nadie necesita conocer más y mejor los mínimos matices que cada término encierra, el valor de cada elección, cada ser o no ser semántico.


Sean quienes sean los que ganen los premios de traducción, el gran éxito es el reconocimiento de la importancia de la tarea de servir de puente entre dos culturas delimitadas por las fronteras del lenguaje. Ese es el premio global.
En estos tiempos de unilateralidad, ponderemos la riqueza espiritual, la alquimia de traducir de verbo a verbo, de mundo a mundo. Celebremos la traducción como apertura y voluntad de encuentro.

*"Five books shortlisted for Egypt's Refaa Al-Tahtawi translation awards" Ahram Online 6/08/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/18/107/309158/Books/Arab/Five-books-shortlisted-for-Egypts-Refaa-AlTahtawi-.aspx

domingo, 9 de abril de 2017

Problemas de traducción


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay traducciones que pierden y traducciones que ganan. También hay traducciones cuyos errores provocan malentendidos por exceso de voluntad traductora. Algo así ha debido pasar con los medios egipcios emocionados por la visita del presidente al-Sisi a Washington para encontrarse con su admirador confeso, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Me imagino que estas cosas le pueden ocurrir a cualquiera, pero no están los tiempos para cometer muchos errores en las traducciones. Ya es complicado discernir entre la verdad, la mentira y la "noticia falsa", como para tener que estar revisando más allá de los matices. Egypt Independent, tras el glorioso encuentro entre los dos viejos amigos, nos da el siguiente titular: "Translation error in Trump speech confuses Egyptian media". Es cierto que Donald Trump no es precisamente un orador que maneje un idioma pulcro; los lingüistas todavía están debatiendo algunas expresiones suyas durante la campaña electoral que pueden inducir a error. El error detectado es relevante:

A translation error in US President Donald Trump's speech on military cooperation between Egypt and the US during President Abdel Fattah al-Sisi's recent visit to Washington on Monday caused confusion among the Egyptian press.
At the beginning of his speech, Trump spoke of the United State's support for Egypt, confirming that Egypt and the United States will fight terrorism together and will be friends for a long time.
He demonstrated the importance of this support by addressing the great military potential of the United States, saying that he will raise the US military's capabilities to the highest levels through major deals for aircraft, aircraft carriers and warships.
From this statement, some Egyptian media outlets inferred that Trump has a plan for US-Egypt cooperation through a range of military deals that aim to raise the capabilities of the Egyptian army to the highest level.*


Como error, resulta bastante particular, pues da la impresión que lo que traía en la maleta el presidente es bastante menos de lo que declaró en la aduana, por expresarlo así. La foto de al-Sisi con Trump no es la misma que la foto de Trump con al-Sisi. Los egipcios han sacado sus consecuencias favorables de lo que Trump les haya podido prometer. Las expectativas del presidente egipcio han sido ampliadas por los medios egipcios que han querido vender la visita como un éxito sin parangón.
La forma de expresarse el presidente norteamericano es difícil de traducir por el sencillo motivo de que es difícil de entender. Esto es una habilidad del que quiere ser entendido de forma nebulosa para decir después que no dijo lo que dijo, que el sentido era otro y que ha sido malinterpretado. Como el vendedor que es, Trump habla para que cada uno se imagine lo mejor, mientras que él controla el sentido oculto, es decir, lo que realmente piensa hacer (si es que lo sabe). Esto puede ser astucia o sencillamente una incapacidad de decir la verdad y de dar un pensamiento ordenado. Es la diferencia entre tener un plan oculto y no tener ningún plan,
Los errores interpretando a Donald Trump no son exclusivos de los medios egipcios. Trump hace ver fantasmas agradables con sus palabras. El problema se plantea de forma directa con esa acción selectiva que es la traducción. Cuando los traductores intentan reducir las posibilidades del ambiguo significado del discurso a una sola posibilidad en el otro idioma es cuando se enfrentan al sinsentido.
La revista Newsweek señaló estos problemas a los que se enfrentaban los traductores en el mes de febrero:

Translators worldwide are struggling to render Donald Trump’s unique speaking style and Japanese interpreters are finding it a “nightmarish” experience, according to the Japan Times.
“He is so overconfident and yet so logically unconvincing that my interpreter friends and I often joke that if we translated his words as they are, we would end up making ourselves sound stupid,” said Chikako Tsuruta, a professor at Tokyo University who covers Trump-related news as an interpreter for CNN, ABC and CBS.
“He rarely speaks logically, and he only emphasizes one side of things as if it were the absolute truth,” she added. “There are lots of moments when I suspected his assertions were factually dubious.”
The U.S. president’s speaking style, which has been described as a “ stream of consciousness,” presents challenges even for Miwako Hibi, a Japanese broadcast interpreter with more than 20 years’ experience. She remembers translating a speech and wondering who the Secretariat was, and mistranslating it as if Trump was referring to Reince Preibus. Hibi said: “It didn’t even occur to me that he was talking about a race horse...It’s really hard to follow his train of thought.”**


Los traductores son los primeros en hacer saltar las alarmas. Cuando se enfrentan a lo dicho por Trump, el abanico de lo que quiere decir es demasiado amplio como para tener la seguridad de que lo que han traducido es correcto. Pero ¿qué es lo correcto con Trump? Pese a que la traducción siempre tiene unos márgenes de oscilación, los traductores están acostumbrados a trabajar con ellos y resuelven sus dudas mediante sus dudas mediante la aplicación de los principios de cohesión y coherencia.
La cohesión textual viene dada por su gramaticalidad, por su ajuste a las normas que lo hacen comprensible al hablante de una lengua, y por el factor léxico, la adecuación de las palabras seleccionadas para el texto. El otro factor, la coherencia, tiene que ver con el sentido. Se supone que el hablante ha dado al texto un sentido, en cuya obtención los elementos del texto trabajan. Esto implica que primero está claro en la cabeza de la persona y después se usan los recursos señalados, gramaticalidad y léxico, para expresarlos. Si el texto no sigue las reglas de la gramática y no somos capaces de entender su sentido porque es "incoherente" ("He rarely speaks logically"), el texto apenas puede ser comprendido.


¿Qué hacer entonces en una traducción si es este el caso? Si no hay más remedio, los traductores tendrán que exponerse e imponer al texto algo que no está en el original. Se enfrenta al terrible momento de tratar de construir un Trump "gramatical y coherente", algo que muchos no encuentran en el original. Empiezan a tener problemas serios con esta cuestión:

But some interpreters, like Tsuruta, are concerned that translating the U.S. president too accurately might reflect badly on them. Alina Cincan, a Romanian interpreter and translator, tells Newsweek: “He’s not known for his eloquence nor his diplomacy. Either you translate exactly what he says which means it’ll be repetitive and sometimes gibberish—you’ll be saying ‘tremendous’, ‘very’ or ‘great’ a lot, or you try to make some sense out of it and ‘beautify’ it. If you choose the former, some may judge your interpreting abilities as poor, whereas if you choose the latter, you’ll make him sound better.”
“If Trump is not making sense, you don’t get to make sense, either,” said Kumiko Torikai, a retired Japanese translator. “If his language is coarse, that’s the way you translate him.”**

El problema se agrava porque el mal hablante, el hablante confuso, es el presidente de los Estados Unidos de América y tienen un montón de cosas que deben ser claramente entendidas por todos.
Dudo que este problema se haya planteado anteriormente con esta intensidad. No son tantos los idiomas, como la voluntad de claridad o la imposibilidad de la misma. No tengo datos sobre la educación de Donald Trump, pero es obvio que el esfuerzo por entenderle lo han tenido que hacer siempre los demás. Problemas de nacer rico.
En Newsweek, un lector —profesor universitario de italiano— ha dejado su opinión:

It's not simply a question of translation/interpretation difficulties. Trump's use of language is often pure gibberish to a native speaker like myself. His limited vocabulary, inappropriate use of words, and incoherently organized content make me cringe with embarrassment on a daily basis.**

Y así es. Difícilmente se puede clarificar lo que no se tiene claro. La complejidad del mundo —el "lío" en su terminología— no cabe en la pobreza de ideas y palabras de Donald Trump. Y esto lo pagaremos todos en confusión o peores monedas.
Por lo pronto ha logrado que los que le apoyaban porque no quería ir a Siria, ya no le apoyen; que los terroristas le den las gracias por bombardear al ejército sirio; que Rusia —¡su Rusia!—, con la que quería entenderse, no entienda lo que ha hecho... Es mejor darle un poco de espacio antes de seguirle.
El primer malentendido oficial parece que le ha tocado a Egipto.  Y sobre armas, ejércitos y ayudas.


* "Translation error in Trump speech confuses Egyptian media" Egypt Independent 5/04/2017 http://www.egyptindependent.com//news/translation-error-trump-speech-confuses-egyptian-media
** "THE WORLDWIDE STRUGGLE TO TRANSLATE TRUMP" Newsweek 17/02/2017 http://www.newsweek.com/worldwide-struggle-translate-trump-557894

lunes, 4 de abril de 2016

La normalidad lectora o queda mucho por traducir

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Sin que se retire ninguna, una nueva polémica aparece en el horizonte egipcio. Esta vez afecta a una de sus figuras intelectuales. Nos referimos a la polémica suscitada por la traducción al hebreo de la novela de Alaa al-Aswany, El edificio Yacobián, un bestseller internacional, traducido a multitud de lenguas. En Egypt Independent aparece recogida la cuestión problemática:

The Israeli newspaper Yediot Aharonot announced the recent printing of Alaa al-Aswany's "The Yacoubian Building" in Hebrew. The celebrated novel, written by the 58 year old writer and dentist, will now be available in translation for an Israeli readership.
In 2010, the novel was illegally translated and printed in Israel by the Israel-Palestine Center for Research, after which Aswany announced he would litigate the publishers for theft of intellectual property, he told AP at the time. The novelist rejected the translation in a stance against cultural normalization with Israel.
But according to Yediot Ahronot, as of March 2016 the Egyptian's novel has been newly translated and put on the market in Israel. The work was published by an American publishing house in coordination with Israeli publishers.
Israeli army spokesman Avichay Adraee took to Twitter on March 30, congratulating Aswany in Arabic for the first print of his novel in Israel.
Aswany, however, has denied on Twitter that a Hebrew copy of "The Yacoubian Building" has been printed, claiming this to be yet another unauthorised attempt to publish his famous work in Hebrew.
A statement published by Aswany's office on Twitter read, "Dr. Alaa al-Aswany stresses that he did not — at any time — sign any contract with any Israeli publishing house to publish his works".*


Puede que a algunos la cuestión les pueda parecer sorprendente, pues va más allá de una cuestión meramente de derechos de autor: se trata de considerar el hebreo como una lengua prohibida. En términos absolutos: El edificio Yacoubian —o cualquier otra obra de Alaa al-Aswany— puede aparecer en cualquier lengua menos en la hebrea.
Las esperanzas de que algún día se llegue a solucionar este conflicto enquistado son prácticamente nulas. El parlamento egipcio ha expulsado mediante votación a uno de sus diputados, el controvertido Tawfiq Okasha, por encontrarse con el embajador israelí. La decisión es insólita, pero refleja un clima específico. A Okasha se le ha expulsado por casi unanimidad. Da igual que Egipto tenga firmados unos acuerdos de paz con Israel.


Uno puede pensar que la cultura es una herramienta importante para llevar hacia una mejor comprensión del otro, que estaría por encima de cualquier otra circunstancia. Sería engañarse. La sola idea de que un texto en árabe aparezca impreso en caracteres hebreos es vista como una traición, como una infamia. Se nos llena la boca de islamofobia, pero no nos bajamos del antisemitismo. Estar contra un gobierno y sus acciones puede ser comprensible; estar contra una lengua es irracional.
La cuestión con Alaa al-Aswany es más compleja porque es una figura crítica con el régimen de El-Sisi, al que retiró su apoyo al alejarse de la democracia. Eso quiere decir que deberá hacer todo tipo de demostraciones de indignación y recurrir a todas las vías de denuncia para no ser acusado de "traidor", algo que encantaría a muchos dado su protagonismo. A Al-Aswany se le prohibió no hace mucho, alegando motivos de seguridad, una conferencia. Aquí dimos cuenta de ello.
La segunda parte de la noticia recogida por Egypt Independent trae la polémica sobre la autorización de la traducción y publicación:

The statement came in response to news of the publication circulated in the media. According to Yediot Aharonot, voices in the Egyptian media have harshly criticized Aswany for authorising the book's translation and publication in Israel.
Meanwhile, in a lengthy report published in Maariv newspaper, Israeli journalist of Iraqi origin specializing in Arab affairs Jackie Hoji contradicted Aswany's official publicity statement. He said that Aswany had indeed signed a contract legally consenting to the translation of the work into Hebrew by US publishing house Toby Press. Toby Press, he went on, served as an intermediary for the transfer of those rights to Israeli publishing house Kinneret Zmora, which printed the novel in Israel.
Aswany "is not just a successful author, but rather a political icon", Hoji wrote on Facebook.
He pointed out that The Yacoubian Building has been translated to more than 30 languages ​​since it was first published in 2002 in Cairo.*


El carácter de "icono político", como se señala en la información aparecida en Israel, es lo que hará que Al-Aswany tenga que esmerarse en su propia defensa, ya que sobre él recaerá la carga de la prueba. La información de que pudiera haber firmado un acuerdo con la editorial hebrea norteamericana Toby Press y que esta haya cedido los derechos es poco probable dado la naturaleza de la editorial, centrada en autores hebreos, por lo que he podido comprobar en una visita a  su web.

La editorial que ha sacado el libro, Kinneret Zmora, es una de las más importantes de Israel, con más de 300 libros al año y una larga historia desde que sus fundadores en Odessa, en 1919, salieron de Rusia y recorrieron media Europa. Es una editorial que busca traducir las novedades mundiales. Por el contrario, Toby Press es una editorial "hebrea", dedicada a la difusión de los autores hebreos. Es poco probable (o de una ingenuidad pasmosa) que los representantes de Alaa al-Aswany —de ser cierto— no se hayan dado cuenta de qué editorial se trataba, algo que salta a los ojos. El edificio Yacoubian no tendría sentido en sus colecciones.
Pero todo eso, que será tan esencial para muchos y que usarán para desprestigiar a al-Aswany, es indicador de una intransigencia cultural desoladora. La cultura debería ser una herramienta de "normalización" y porque lo es se vigila e impide su desarrollo. No hay interés en ningún tipo de normalidad, como claman los exacerbados comentaristas de la página del portavoz israelí en lengua árabe, Avichay Adraee. Fue él quien dio la noticia congratulándose de la traducción del libro. Los comentarios a la noticia dejan ver el odio y los niveles a los que se puede llegar.


Lo terrible es que se exija ese nivel de odio a todos, que cualquier intento de encontrar un camino de diálogo —aunque sea a través de los libros— se vea como una traición imperdonable, que un encuentro con un embajador suponga la expulsión del parlamento. Independientemente de que haya sido una maniobra para expulsar al impresentable Okasha, se ha elevado a condena política el simple contacto.
Esto no es nuevo. Repasando la prensa hebrea en busca de noticias sobre la publicación de al-Aswany aparecen varias recientes relacionadas con el mundo de los libros. En el medio israelí Ynetnews, con el titular "Israeli book at center of Cairo controversy", encontramos que el conflicto se produce no solo porque se traduzcan al hebreo libros egipcios, sino también si libros de autores israelíes se traducen al árabe y aparecen en los estantes de la Feria del Libro de El Cairo:

Egyptian officials were outraged when they found out that a book by Army Radio  Arab Affairs analyst Jacky Hugi was on display at the Cairo book fair.
The book, Arabian Nights.com, analyzes Egyptian society and politics. After its Arabic-language version came out around two weeks ago, Hugi and the translator gave an interview to Yedioth Ahronoth in which they explained the complex relationship between Israel and Egypt, even in peacetime, as well as the fear in Egypt regarding Israeli books. The translator explained that there is a concern by literary institutions in Egypt of being labeled as someone who supports normalization of relations with Israel, and thus there's a fear of handling Hebrew-language books.
"If I get a phone call from Israel and I'm on public transport, I don't answer. I don't carry Hebrew books on public transportation either," the translator said.
When the interview was published, it was immediately translated by the Egyptian media, sparking a lively debate. The public discussion even reached the country's parliament, with one member, Mohamed Al-Masoud, demanding that the Culture Minister examine the publications.
Al-Masoud said that the visitors at the book fair were enraged, claiming that "the presence of this Israeli book constitutes normalization with the Zionist enemy." He demanded that the Culture Minister say how the book was given entry to the fair, "especially since its author work[e]d as an Arab affairs analyst for the Israeli military." Al-Masoud added that anyone who brought that book into the Cairo International Book Fair should be indicted.
Arabian Nights.com's translator said in response: "If we don't translate Hebrew-language books, how will we know what's written about us? How long will we keep burying our heads in the sand?"**


Se puede observar que el nombre del traductor permanece oculto en la información. Si se pide el procesamiento de todo aquel que compre el libro, ¿qué pena se solicitaría para el traductor?
Cerrar los caminos de la cultura, es decir, impedir que se pueda leer El edificio Yacoubian en lengua hebrea o que se puedan leer libros hebreos en lengua árabe, es una aberración y es una condena a la intransigencia de por vida. Difícilmente se puede aspirar a algún tipo de democracia si se carece de un mínimo de capacidad de diálogo.
Los que claman contra la islamofobia pueden ejercer sin rubor el antisemitismo. Cualquiera que se arriesgue a intentar romper esta dinámica se verá sometido a los ataques más brutales desde todas partes. Desde el parlamento hasta las calles, el sentimiento es el mismo.


La intolerancia es una enfermedad que tiende a extenderse. Una vez que uno se convence de que no hay más verdad que la suya, las demás van cayendo en cadena porque no se encuentra motivo para escuchar a nadie. ¿Para qué molestarse?
Hace unos días escribíamos aquí que una de las principales bazas para conseguir movilizar a unas sociedades que se mueven en el pesimismo y a las que se condena al aislamiento era "traducir, traducir y traducir". Si no queda ningún resquicio por el que comenzar a avanzar hacia soluciones posibles, la condena es al conflicto eterno. Y eso es algo que interesa a muchos.
La cultura es y ha sido siempre una forma de establecer puentes, pero traducir se ha convertido en un delito por el que puedes ser perseguido. Siempre ponemos como ejemplo de concordia la Escuela de Traductores de Toledo. 
La cultura árabe tuvo en la traducción un punto de apertura al mundo, pero esa apertura parece molestar ahora a los "señores de la cultura". Gracias a la labor de los traductores árabes, se pudo recuperar la cultura de Occidente perdida. Hoy parece que entre nacionalistas e islamistas se quieren cerrar todas las puertas para que solo se perciba una parte de la realidad. Los que se preguntan continuamente por la pérdida del esplendor podrían encontrarla en síntomas como esta falta de interés por la diversidad del mundo y su sustitución por el dogmatismo y el ensimismamiento.


Solo son posibles soluciones desde los diálogos. Quizá la demostración de la incapacidad absoluta de resolver conflictos que se ve en la zona no se deba a conspiraciones sino a esta pérdida del deseo de abrirse al mundo para conocerlo y darse a conocer.
El futuro en paz se puede soñar de distintas formas. Una de ellas es imaginarse una normalidad lectora, una libertad de elegir lo mejor de las culturas sin ser considerado un traidor. Una normalidad lectora es poder pasear por las casetas de la Feria del Libro en El Cairo sin que nadie llame a la guerra santa por encontrar libros traducidos del hebreo o que se pida la condena del autor egipcio traducido a la "lengua prohibida".
Queda mucho por traducir, mucho por andar, y el final está muy lejos.



* "Translating 'The Yacoubian Building' into Hebrew stirs controversy" Egypt Independent 3/04/2016 http://www.egyptindependent.com//news/translating-yacoubian-building-hebrew-stirs-controversy

** "Israeli book at center of Cairo controversy" Ynetnews 02/06/2016 http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4762588,00.html





domingo, 31 de marzo de 2013

Pigafetta y su muy ilustrado editor

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A veces las vicisitudes del manuscrito que describe un viaje son superiores a las del propio viaje, aunque este sea el primero que se dio alrededor del mundo. El italiano Antonio Pigafetta acompañó a Elcano y Magallanes en el recorrido dando cuenta, día a día, de lo que ocurrió en un diario del que hizo copias extractadas que fue entregando a las autoridades de España y Portugal, de Francia y otra a requerimiento del Papa Clemente VII y finalmente para el gran Maestre de Rodas, Felipe de Villers Lisle-Adam. La escrita para este último, muy detallada, aparece en la Biblioteca Ambrosiana de Milán siendo recogida por el ilustrado polígrafo Carlo Amoretti, quien la sacará a la luz en 1800 y posteriormente la traducirá él mismo al francés.
El viaje había finalizado en Sevilla en 1522, pero le faltaba al manuscrito pasar por las manos de Carlo Amoretti en donde vivió no menos peligros que los que Pigafetta había sufrido en su viaje alrededor del mundo. Amoretti padecía lo que podríamos llamar los "defectos del ilustrado" que comenzaron con hacer de menos a Pigafetta, del que dice en su introducción: «Pigafetta no era ciertamente muy sabio»* (28), aunque después cita cómo Marzari, "historiador vicentino", había señalado que era famoso por toda Europa por sus conocimientos de "filosofía, matemática y astronomía". La clave retórica para que su opinión prevalezca es que Pigafetta había nacido en Vicenza, por lo que el testimonio es de un paisano.

Poco más adelante nos incluirá la siguiente consideración del autor del manuscrito que saca a la luz:

Procuraba enterarse siempre de las cosas por sí mismo y así lo demostró en frecuentes ocasiones durante la realización de las misiones particulares de que fue encargado cerca de los reyezuelos de las islas que la escuadra visitó. Veremos por su relato que nunca dejó de recorrer los campos para examinar el cultivo de las principales producciones del país, de las cuales escribió la historia natural lo menos mal que pudo, sin la precisión de un botánico, es cierto, pero con toda la exactitud de un hombre de buen sentido. No limitándose a lo que se presentaba ante sus ojos, se esforzaba en instruirse sobre las comarcas donde la escuadra no anclaba, por los indios que voluntaria o forzosamente navegaban con él. Es preciso, por tanto, convenir en que no tenía conocimientos bastante extensos de Historia Natural y de Física para apreciar debidamente cuanto veía y para distinguir la verdad de las fábulas y mentiras que le contaron sobre cosas prodigiosas, sobre los orejones, sobre las amazonas, sobre los pigmeos, etcétera, de los que con la mayor buena fe hizo ridículas descripciones. (29)*


Irritante se hace la lectura de este editor empeñado en mostrarnos sus cualidades, su superioridad respecto a aquel con el que trata a través del texto que cayó en sus manos. La descalificación es continua. Amoretti arremete de forma constante contra el autor de la obra, no solo incapaz de describir el mundo ante él y sino de entenderlo, pasto de engaños allí por donde ha ido pasando. El caballero Pigafetta aparece como un ser ridículo ante los ojos de su ilustrado presentador, quien por supuesto, convertido en juez, sí posee los conocimientos necesarios para prevenir al lector sobre el autor del texto.


Tampoco se libran los que había dado a conocer, desde los otros manuscritos anteriores, el recorrido alrededor del mundo. El texto que él ha localizado en la Biblioteca Ambrosiana, es mucho más extenso que los resúmenes elaborados para ser entregados en las cortes. Las versiones anteriores son poco menos que desastrosas. Amoretti compara un fragmento de la edición del manuscrito de Fabre con el que él ha dado y señala:

Comparando este pasaje con la traducción que yo publico, se verá que Fabre dice de una manera ininteligible y en pocas líneas lo que Pigafetta expuso claramente en nueve páginas. No pretendo, sin embargo, con este ejemplo hacer creer que el extracto está en todas partes tan reducido como en la primera página; pero en general, es demasiado conciso, muy oscuro y poco exacto. (38)*


Donde anteriormente veíamos acusaciones contra Pigafetta, ahora lo son contra el editor anterior, el francés Antonio Fabre. Con otro lugar donde apuntar, a Amoretti le interesa resaltar la claridad de Pigafetta para resaltar los valores de su edición frente a las anteriores.

Charles de Brosses
Pero donde Carlo Amoretti revela todos sus defectos ilustrados es en el párrafo en el que describe cómo se ha enfrentado al texto y lo que ha hecho con él:

XXVII. Ahora bien: la que voy a publicar es la traducción de este manuscrito. Le he traducido en buen italiano, por decirlo así, de su lengua original, que es una mezcla de italiano, de veneciano y de español, porque si lo hubiese dado a la estampa tal y como está, en lugar de instruir deleitando, este viaje hubiera seguramente enojado y repelido al lector. Del italiano le he traducido al francés; pero en las notas frecuentemente he transcrito pasajes exactamente como están escritos en el manuscrito. He puesto los mismos nombres que el autor ha dado a los países nuevos que vio, indicando en las notas los que tienen actualmente. Por la misma razón he dejado en la obra los errores de Pigafetta sobre los objetos de Física y de Historia natural, contentándome con advertírselo al lector. He expuesto más decorosamente ciertas costumbres que el autor por sí mismo ha oído contar. No ignoro que en las narraciones de nuestro viajero hay frecuentemente cosas inútiles y algunas veces absurdas; pero diré, como el presidente De Brosses, que sobre todo se siente la curiosidad de saber cómo han sido vistas las cosas por el primero de todos los que las han visto, y que es necesario respetar las observaciones de los más antiguos viajeros, aunque a menudo carezcan de un recto juicio; y como los autores célebres han hecho llegar hasta nosotros, aun en los extractos, las faltas e inexactitudes de sus escritores, pienso que era preciso seguir su ejemplo al publicar este viaje. (34-35)*



El "buen italiano", claro, es el suyo, pareciéndole deleznable el usado originariamente, que le parece como es característico de un ilustrado una mezcla horrenda, casi contra natura. Lo ha hecho, por supuesto, para evitar el rechazo y enojo del lector, que se habría sentido ofendido ante lo que tenía delante. La idea de "instruir deleitando" que le ha guiado es el lema ilustrado que justifica los cambios. El "deleite" lo pone él con su estilo puro. También la "instrucción" mediante el sistema de aclaraciones sobre los errores del viajero Pigafetta. Dentro del marco de los desvelos para con los posibles lectores, Amoretti los ha protegido mediante la censura de todas aquellas "costumbres" que no consideraba adecuadas. Su labor de protección de la Lengua se extiende a las mentes de los receptores y su sentido del decoro.

Monumento a Pigafetta en su ciudad natal
Finalmente, se cita a Charles De Brosses, un célebre ilustrado, jurista, y autor entre otros textos de la Histoire des navegations australes terrestres (1756), como justificación de publicar la obra a pesar de lo "inútil" y "absurdo" de lo que se cuenta y de la ausencia de "recto juicio". Casi una disculpa que sirve para engrandecer su tarea en detrimento de la de los demás, incluido el autor, al que se mejora. Los historiadores posteriores se han enfrentado de forma muy crítica y recriminatoria al trabajo de Amoretti, falto quizá del amor que cualquier editor y traductor debe mantener con su texto. Parece que Amoretti encontró el documento, pero el documento no le encontró a él. Quizá su forma de enfocar la tarea, sus prejuicios, no eran la actitud más adecuada.
Padecía Carlo Amoretti los defectos clásicos del "ilustrado" de casi todas las épocas: el desprecio por lo que no considera a su propia altura, que es casi todo. Solo su trabajo y esfuerzo dignifica el de los demás, que deberían dar las gracias por pulirles los defectos en consideración a su público, al que dicen siempre proteger del aburrimiento, del engaño, la inexactitud o la indecencia. Si ellos hubieran estado allí, lo habrían hecho mejor. ¡Lástima no poder estar en todas partes, en todo tiempo!

* Antonio Pigafetta (1963 5ª) Primer viaje en torno al globo. Col. Austral 207. Espasa Calpe, Madrid.

Nota: Existe una versión on-line de la edición de la editorial Calpe, de la edición de 1922, previa a la citada aquí, que es la posterior de Espasa-Calpe, de 1941. El texto es el mismo con alguna variación en la paginación. 

http://archive.org/stream/primerviajeentor00piga#page/n0/mode/2up



Magallanes

jueves, 11 de octubre de 2012

El orden de Babel (entender y entenderse)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La construcción europea tiene muchas aristas. Europa se construye en dos sentidos, en uno se une, mientras que en el otro se mantienen las diferencias de cada país. De esta forma, mientras hay que trabajar para dotarnos de herramientas y políticas comunes, es también necesario mantener la posibilidad de que el encuentro se siga manteniendo respetando la diversidad de las lenguas y el acuerdo de mantenerlas con operatividad europea, es decir, no desatender ninguna para que no queden excluidos los ciudadanos que las hablan.
Europa es Babel, un conjunto de lenguas detrás de las que se encuentran millones de ciudadanos con derecho, entre otras muchas cosas, a entender y entenderse, dos dimensiones de la lengua igual de importantes. Si entender ni entenderse, la Unión no es más que una ficción que comenzará a suscitar rechazo o desinterés, según quien mueva los hilos. Que sea una Babel confusa u ordenada depende del buen funcionamiento y cumplimiento de los compromisos que nos llevan a querer estar juntos. Cuando en Babel no pudo nadie entenderse, cada uno partió con los que podía hacerlo y se desentendió de los demás. Babel perdió la lengua común, pero dio la posibilidad de la traducción, institución absolutamente esencial en la historia de las culturas, por más que a algunos les guste soltar tópicos o meterse con ella. Traduce o muere.

El diario El Mundo de hoy titula "El Defensor del Pueblo europeo recrimina a Bruselas su arbitraria política lingüística"*. Da cuenta del rapapolvo que el griego Nikiforos Diamandouros, nuestro común Defensor del Pueblo ha realizado a cuenta de la política traductora discriminatoria de Bruselas.
A diferencia de otras uniones en las que hay una lengua común, la Unión Europea tiene que tener una política lingüística bien definida y firme en lo que a la traducción de sus acuerdos y documentos se refiere para que puedan estar accesibles a todos sus ciudadanos, hablen la lengua que hablen. Europa tiene que vivir en traducción simultánea permanente para que sus ciudadanos la sitien como parte suya y no como abstracción distante, quimera administrativa cuya función es reducir su trabajo mediante la incomunicación y el aislamiento.
Señala el diario, citando a Diamandouros:
"La Comisión tiene el compromiso de trabajar de manera abierta, y se esfuerza por dar a conocer su trabajo y las decisiones que adopta. Antes de comenzar a legislar y elaborar políticas, la Comisión debe realizar numerosas consultas: la calidad de la política de la UE es el resultado de una amplia participación por parte de los ciudadanos, las organizaciones de la sociedad civil y todas las partes interesadas en el ámbito político".
Esta declaración de gobernanza de la institución presidida por José Manuel Barroso no se cumple por el simple hecho de que la Comisión no publica sus consultas públicas (las "numerosas" que debe realizar antes de comenzar a legislar y elaborar políticas) en los 23 idiomas de la Unión Europea sino básicamente en inglés y, como mucho, también en francés y alemán, a pesar de estar obligada a dirigirlas al público en general (esa citada "amplia participación") por cumplir con el juego democrático de la UE.
"La Comisión debe garantizar que todos los ciudadanos europeos puedan comprender sus consultas públicas, que, por principio, deben publicarse en todos los idiomas oficiales. No obrar de este modo constituye un caso de mala administración", concluye tras su investigación.*

El hecho es grave por distintos motivos, además de los señalados por el Defensor. La exigencia de "claridad" es consecuencia de la necesidad de "comprensión". No traducir los documentos, convocatorias, peticiones, etc. de la Unión a las lenguas de sus ciudadanos es dejar fuera a muchos de ellos. Pero también es comenzar a establecer diferencias, peligrosa tendencia que manifiesta dos cosas: la constitución de una casta funcionarial y el diferente tratamiento de los países según su poder político y económico, suponiendo que se puedan distinguir. Ninguna de las dos cosas es buena. Da igual que se niegue, si es lo que se percibe.


El mantenimiento de una política traductora amplia y rápida es, por supuesto, cara, probablemente carísima, pero absolutamente necesaria si se quiere construir una Unión como la pactada por todos. El coste no puede ser ni excusa ni encubrimiento de la formación de una casta que desarrolla su propia lengua franca y jerga institucional. No se trata solo de que los parlamentarios y funcionarios se entiendan, sino de que los entiendan los demás, todos. Europa se tiene que construir con "claridad" y no puede haberla sin la posibilidad de acceso lingüístico a las fuentes y consultas, a la participación de todos los ciudadanos.

Olga Sehnalová
El 14 de marzo de 2011, la parlamentaria de la República Checa, Olga Sehnalová, del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, realizó una consulta a la Comisión —que debería ser contestada por escrito— sobre esta cuestión. En ella exponía:

Existe la percepción que la comunicación de la Comisión con los ciudadanos de la UE, ya sea a nivel central o regional, es insuficiente tanto en lo relativo al modo de expresarse como a los canales elegidos para ello, pero principalmente resulta del todo insuficiente en la manera de adaptar dicha comunicación al ciudadano de a pie.
Sirva como ejemplo la estrategia de comunicación «Acta del Mercado Único de la UE», presentada el 27 de octubre de 2010 por la Comisión Europea. El listado de medidas propuestas fue sometido a consulta pública durante cuatro meses, durante los cuales, tal y como esperaba la Comisión, los ciudadanos utilizarían la oportunidad que se les brindaba para pronunciarse sobre la cuestión del mercado interior. En la última reunión del Comité del IMCO de 1 de febrero de 2011, supimos por parte de los representantes de la Comisión que tan sólo 150 personas, del total de 500 millones de ciudadanos, aprovecharon esta oportunidad.
Si la Comisión está realmente interesada en la opinión de los ciudadanos, debería intensificar sus esfuerzos. Un gran problema para los ciudadanos es, por ejemplo, el hecho de que hasta el momento la mayoría de consultas públicas de la Comisión se lleven a cabo únicamente en tres idiomas (inglés, alemán, francés), discriminando así a los ciudadanos del resto de países de la UE que no tienen estas lenguas como idioma propio.
Por ese motivo, sería necesario que la Comisión adaptara en la máxima medida posible la comunicación a las necesidades de los ciudadanos de a pie, por ejemplo haciendo accesible todas las consultas públicas de la Comisión en todas las lenguas oficiales de la UE.**

Las preguntas que seguían a esta exposición solicitaban respuestas. Como es lógico, Olga Sehnalová realizó la consulta en su propia lengua, el checo. Tal como aparece en la web del Parlamento, la pregunta fue traducida a 12 idiomas, incluido el español. Se dejaron fuera otras 11 lenguas oficiales, casi el 50%,  cuyos hablantes, ciudadanos europeos, no tuvieron acceso al texto.

La política europea interior está siempre sobre el filo de la navaja. Los parlamentarios que hacen preguntas son "políticos". Las preguntas realizadas serán observadas especialmente por sus electorados nacionales, que son quienes los eligen. Esas preguntas aparecerán en sus historiales y tendrán publicidad en sus feudos nacionales, en donde se les considerará más o menos activos en función del número de cuestiones planteadas. Desde un punto de vista limitado y parcial de la política, el que se traduzcan las preguntas puede parecer secundario. Pero no debe ser esa visión política la que debe ser tenida en cuenta. Hablamos de Europa y son parlamentarios para todos. Nos importa y nos afecta. Los medios tienden a centrarse en los parlamentarios europeos propios y menos en los ajenos, ignorando que todos deciden por nosotros.
Lo importante de la cuestión planteada por Olga Sehnalová son esas 150 personas que realizaron observaciones a un documento tan importante como el «Acta del Mercado Único de la UE», en el ejemplo que menciona.
¿Es un caso de círculo vicioso? ¿A menor difusión, menor interés y a menor interés, menor difusión? ¿Es la escasa respuesta ciudadana la que hace que no se invierta en traducción a más idiomas o es la falta de traducción la que hace que haya tan poca participación e interés? Da igual; hay que resolverlo.

La respuesta de la Comisión a la pregunta de Olga Sehnalová sobre la estrategia comunicativa fue doble, una explícita y otra implícita. Contestaron a su pregunta, como era su obligación, señalando:

The Commission is conscious of the fact that language barrier may constitute a hindrance for citizens to participate in its public consultations. The Commission is committed to multilingualism in relation to public consultations and constantly pursues its efforts to improve the situation in this regard. But this goal can only be achieved within the limits of available resources, as well as, in certain circumstances, within certain time constraints. The Commission tries its best however to limit as much as possible the effects of the fact that citizens often cannot consult texts in their own language. Indeed, every citizen has the right to address the European institutions in any of the Union's official languages and to receive a reply in that same language. All contributions received in the framework of public consultations are treated equally, regardless of the language in which they were drafted. There is no discrimination between contributions on a linguistic basis.***

Ni los recursos disponibles ni la circunstancias son excusas para algo que es prioritario, que los ciudadanos europeos se comprometan con sus propias instituciones, que nunca serán "propias" si no las pueden entender. El crecimiento del antieuropeísmo tiene en la discriminación lingüística una baza fuerte, al igual que el nacionalismo. Las lenguas conviven para que puedan convivir los que las usan.
La respuesta implícita fue también rotunda: solo se contestó en checo y en inglés. Fue más clara la tácita que la manifiesta. La primera eran palabras, la segunda hechos. Hechos que, por supuesto, se entienden en cualquier idioma porque no necesitan de traducción.

* "El Defensor del Pueblo europeo recrimina a Bruselas su arbitraria política lingüística" El Mundo 11/10/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/10/union_europea/1349861529.html
** Olga Sehnalová (S&D). Preguntas parlamentarias 11 marzo 2011 http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?type=WQ&reference=E-2011-002327&language=ES
*** J. M.D Barroso. Parliamentary Questions: Answer given by Mr Barroso on behalf of the Commission. 6/4/2011 http://www.europarl.europa.eu/sides/getAllAnswers.do?reference=E-2011-002327&language=ES


 Aviso en la respuesta de la Comisión: 
"Este documento no está disponible en su lengua y se le ofrece en una de las lenguas
 que están disponibles en la barra de lenguas", en este caso en checo e inglés.