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sábado, 22 de marzo de 2025

La información trivial

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Imparable. Un recorrido por las páginas web de los medios informativos, de los periódicos, cadenas de televisión y demás, nos muestran el ascenso de lo trivial, el avance de una información elaborada para dos cosas, rellenar espacios y atraer la atención.

Aquello de "educar a los públicos" ha quedado diluido en el día a día. Por decirlo con claridad: el entre el 70 y el 80% de la información que se nos da es perfectamente prescindible.

En un mundo convulso, rodeado de crisis de todo tipo —de las financieras a las bélicas—, los medios nos dan cada vez más trivialidad prefabricada. Hemos pasado el hablar de los personajes del mundo real, con mayor o menor trascendencia, a ofrecer personajes creados expresamente para nuestro consumo informativo, algo que nos encadena a un mundo inexistente del que se elevan los aspectos dramáticos, para la felicidad o el dolor, con el fin de conmovernos, seducirnos, inquietarnos o lo que toque en cada momento según las estrategias.

Es muy triste ver cómo en vez de intentar evitarlo, muchos medios que han sido poderosos informativamente hablando, que han sido referencias en un mundo en conflicto por su seriedad en el tratamiento de lo que ocurre, en sus análisis certeros, en la selección temática, etc. se nos muestran ahora como un muestrario trivial, como un centro de fabricación de "noticias" atractivas dándole a este término un sentido absolutamente trivial.

La disponibilidad de amplio espacio virtual frente a la limitación de las páginas de los medios impresos ha sido sin duda uno de los alicientes de la trivialidad. La contra es el aumento del precio de la verdadera información. Tener unas noticias de interés es más caro y eso hace que redefinamos la idea de "interés", que cae dentro de los márgenes de un relativismo absoluto. Lo "interesante" es lo que se ve mucho sea esto lo que sea. Basta con ver esas listas de las noticias más visitadas en cada medio para entender que no es los que esperábamos de los antiguos lectores de periódicos, aquello que se enmarcaba como gente "generalmente bien informada", por usar un vejo tópico informativo.

Leer más noticias no es ya estar mejor enterado de lo que ocurre en el mundo, sino de aquello que quieren que consumas como información es sus páginas. En algunos casos en los que la página de información corresponde a una cadena de televisión, lo que era tarea de sus servicios informativos, se ha convertido en unas páginas de promoción de sus contenidos, relegando y reduciendo las noticias periodísticas. Han dejado de informar sobre lo que ocurre y han pasado a hacerlo sobre aquello que ofrecen en su cadena. El cambio de orientación es claro y ha provocado en lagunas cadenas la rebelión de los periodistas que se ven relegados a publicitarios promocionales.

La tendencia ya no es solo del cambio de las páginas web, sino que el tiempo en antena de sus programas se ve compartido con avances de la programación, redirigiendo al espectador hacia los programas, series, etc., que la cadena ofrece, es decir, autopromoción.

Creo que el nivel de información, según parámetros medianamente objetivos, ha descendido notablemente. Los que quieran estar informados se ven obligados a un peregrinaje mediático tratando de encontrar fuentes medianamente fiables y serias en el tratamiento. De otra forma pasan a ser meros terminales de unos flujos de intrascendencia, de personajes artificiales cuya única existencia se da en las pantallas, cuya vida se limita a intentar despertarnos de la apatía que acaban creando.

Tras el modelo se dan una serie de teorías sobre lo que debe ser el mundo informativo, que ya no se asienta sobre el mismo concepto. Ahora la información es consumo y, como ocurre en otros ámbitos, se trata de construir consumidores, personas para las que se crea un espacio determinado, unas necesidades específicas.

Esto nos hace estar peor informados y, por lo mismo, ser más manipulables. Hoy todos los ámbitos de poder saber manejar la información. El llamado "cuarto poder", que actuaba en gran medida como un elemento de equilibrio ante la manipulación es hoy un elemento más en el control, haciendo más dependientes a los "consumidores de información". El crecimiento de la desinformación, de los bulos, etc. tiene su origen en la reducción del sentido crítico y la incapacidad de centrarse en la importancia de lo real frente a la trivialidad imperante.

¿Está dando este tipo de fórmulas a individuos como Trump, llegado a presidente de los Estados Unidos y en fabricación constante de bulos y desinformaciones, cuando no de falsedades? Esa es la gran pregunta. El hecho mismo de que nos la hagamos ya es indicador del nivel del problema. Puede que en muy poco tiempo dejemos de hacerla y aceptemos que lo que los medios nos fabrican es la "realidad" envolvente a la que se nos hace adictos. La entrega de medios al poder, una constante en estos años —como lo ocurrido en USA— parece ser un signo de los tiempos y de un oscuro futuro.

La lógica del mercado irá haciendo desaparecer aquellos medios que tengan menos interés y proliferar aquellos que ofrezcan información más barata y atraigan más lectores. El foco se desplaza del mundo al consumo. Es cuestión de tiempo.

lunes, 14 de agosto de 2023

Cada cosa en su sitio (y las tonterías en ninguna parte)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Un periódico es como un gigantesco tablero dividido en que se van colocando las noticias. Cada noticia debe ir en su lugar, aunque este sea difícil de decidir por su ambigüedad, por el cruce de varias posibilidades. Pero hay dudas y dudas, errores y errores.

Recuerdo hace muchos años mi sorpresa cuando vi en una importante librería de Madrid un libro sobre la Ilustración en la sección de artes gráficas. Evidentemente, la "ilustración francesa" no pintaba nada allí deberían colocarse a los Diderot y D'Alembert ya sea por la Historia, la Política o incluso la Filosofía, según el enfoque del libro, pero nunca en "Artes Gráficas", como se había hecho. Un malentendido. El lenguaje o, si se prefiere, que el desconocimiento nos juega malas pasadas.

Si me remonto más en el tiempo, recuerdo a la dependienta de unos grandes almacenes a la que pregunté sobre un disco. Me dijo que le recordaba a Cole Porter. Lo dijo muy convencida y le pregunté. Me dijo que la persona que salía en la portada del disco "le recordaba a Cole Porter". Por supuesto, el cantante no tenía ni el más remoto parecido musical (y creo que tampoco físico).

Estos ejemplos extremos no llevan a otro mucho más complicado, el de las noticias en las secciones. Estas son como "cajas temáticas" en las que se depositan primero para que los lectores después encuentren lo que esperan encontrar. Es decir, si buscan economía, que encuentren economía, etc. Es como un pacto entre unos y otros para clasificar y localizar después. Si los mundos son dispares, si no hay ese convenio necesario, poco sentido tiene el orden establecido.

Cada vez nos encontramos con más noticias fuera de su sitio o, por decirlo de otra forma, en un lugar inadecuado. Por ejemplo, en "Sociedad" nos encontramos cosas increíblemente distintas. La mayor parte deberían ir en otras secciones, pero dónde.

Hoy me encuentro en la sección de "Deportes" de Antena 3 la noticia titulada "Un culturista transmite en directo cómo mata a su exmujer junto a dos personas y después se suicida ", en la que podemos leer lo siguiente:

Nermin Sulejmanovic, culturista y entrenador bosnio de 35 años, asesinó a su exmujer y a otras dos personas mientras retransmitía todo en vivo. Además, hirió a otras tres personas antes de suicidarse. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Gradacac (Bosnia), una ciudad al noroeste de Bosnia y Herzegovina.

El fisioculturista formaba parte de una banda de narcotraficantes con varias condenas por delitos violentos. "Mira, cuando estás tratando con una puta que te denuncia a la policía... verán cómo se ve un asesinato en vivo. Les advertí a todos que llegaría a esto", dijo el fisioculturista Nermin Sulejmanovicen previamente a cometer el asesinato sobre su exmujer.

Y antes de quitarse la vida, dijo lo siguiente: "Quien alguna vez me denunció a la policía no lo hizo bien. Tal vez no llegué a alguien, pero ahora se acabó". Y añadió: "Le disparé al policía, pero se escapó. Se escapó con el Skoda, no pude alcanzarlo con el BMW", señaló Sulejmanović.

En las otras dos grabaciones colgadas en su cuenta en Instagram, Nermin compartió la huída de la Policía asegurando que había matado a otras dos personas. A esto hay que añadirle que antes de suicidarse con su propia arma llegó a disparar a un policía, a otro hombre y a una mujer. La Fiscalía confirmó posteriormente que el culturista había asesinado a tiros en la calle a un padre y a su hijo.*


No sé si alguno de los que estén leyendo esto ven el "deporte" por algún lado. ¿Es un nuevo deporte" que se practica en Bosnia? Incluir esto en la sección de Deportes es casi insultar a los deportistas del mundo, incluso aquellos de deportes de acción o violentos. Además de confuso, el texto se ha hecho girar sobre el hecho de que sea "culturista", lo que motiva la fotografía de personas musculosas compitiendo con su físico, algo que no tiene nada que ver con lo que se nos cuenta.

Creo que la introducción de este tipo de noticias "lejanas" y "truculentas" (sangre y sexo) se van colando en las secciones, repartiéndose porque da cierta vergüenza ponerlas juntas, porque se nota más el efecto buscado.,

En la sección "Mundo" de Antena 3 nos encontramos estos cuatro titulares, de izquierda a derecha: "El ultraderechista Javier Milei irrumpe con fuerza y gana las elecciones primarias en Argentina", "El volcán Etna vuelve a entrar en erupción y obliga a cerrar el aeropuerto de Catania", "Erecciones dolorosas y duraderas por la picadura de una araña provocan el cierre de un mercado" y "Organiza una fiesta para anunciar su boda y acaba desvelando las infidelidades de su prometida". 

Las dos primeras pueden ser fácilmente identificadas como algo que ocurre en el panorama internacional, pero las dos siguientes difícilmente se podrían considerar como "información internacional" en el sentido tradicional. Simplemente es "algo" (perdonen la imprecisión) que ocurre fuera de España. Son intranscendentes y solo buscan rellenar y atraer lectores hacia esos insólitos temas. No sé en dónde puede cuadrar lo del las "erecciones dolorosas" o lo de la "fiesta de boda" con escándalo. Supongo que la diferencia entre una "noticia" y "esto" es lo que define la calidad de un medio, pero ahora ya solo cuentan los accesos. Y de esta forma se consigue.

Otro recuerdo: una dependienta de un gran almacén, está vez de la sección de música, me dio un ejemplo de cómo organizarse. Le pregunté por un CD que no encontraba. Era un pianista clásico, pero el material era jazzístico. No lo encontraba por el socorrido orden alfabético ni por ninguna de las otras dos secciones posibles. "Estará en New Age", me dijo muy segura. "¿En New Age?", le respondí manifestando mi extrañeza. "Sí, todo lo que no sabemos lo que es lo colocamos en New Age", me contestó. Me pareció una solución pasablemente aceptable para tratar de evitar que el mundo vaya hacia el caos. De esta forma, cada cosa estaba en su sitio y la que no lo estaba se encontraría en "New Age". La ambigüedad de la etiqueta en sí servía de espacio compartido con los que no sabían qué eran.

En el mundo pasan muchas cosas, muchísimas. Seleccionar bien lo que ocurre para ofrecérselo a los lectores es lo que determina la calidad y la responsabilidad del medio con sus lectores. La información tiene como función comprender mejor lo que ocurre y nos afecta. Es muy fácil llenar un periódico o un programa de tonterías "descolocadas", es decir, que no tienen un sentido en un marco más amplio. Satisfacen la curiosidad, el morbo, etc. pero no nos aportan "información" relevante sobre el mundo que nos rodea. Si transmitimos un mundo caótico y trivial, percibiremos un mundo caótico y trivial. No es algo intranscendente, tiene sus efectos.

Cada cosa debe ir en su sitio, sí, pero algunas no deberían ni aparecer; ofenden al lector y al propio nombre del medio, su credibilidad. Ya hay bastante ruido y desinformación para inundarnos con lo trivial. 

* "Un culturista transmite en directo cómo mata a su exmujer junto a dos personas y después se suicida" Antena 3 14/08/2023 https://www.antena3.com/noticias/deportes/culturista-transmite-directo-como-mata-exmujer-junto-dos-personas-despues-suicida_2023081464da0eef5df8e30001cb32f1.html



viernes, 9 de junio de 2023

El camino de la belleza

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es recogen un artículo de Pilar Martín (EFE) con el dibujante Milo Manara, un celebrado autor de novelas gráficas y adaptador al cómic de textos novelísticos. Es ese el motivo que le trae a Madrid, a nuestra tradicional y pasada por agua Feria del Libro madrileña. La adaptación de la novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa, le trae para presentarla ante el público de seguidores de literatura, del cómic y de la fusión de ambos.

El artículo de Pilar Martín nos habla de su llegada, pero rápidamente Manara se desplaza hacia otros derroteros, la muerte de la belleza y la difícil subsistencia de un mundo que prescinde de ella:

Parafraseando a los hermanos Karamazov, Manara (Luson, Italia, 1945) aboga en una entrevista a EFE por la belleza como mecanismo para "salvar" este mundo que ya no cuenta con algunos de esos referentes que lo hacían más habitable: Hugo PrattFederico Fellini o Umberto Eco, el culpable, este último de que esté en Madrid durante la Feria del Libro para presentar la primera parte de la adaptación de El nombre de la rosa (Lumen).

Pero Manara lamenta que no solo no estamos salvando el mundo, sino que tampoco "estamos salvando la belleza". Y la falta de esos "grandes intelectuales" le hace ser pesimista, ya que ellos podrían ser una suerte de salvavidas ante "este terremoto cultural" que considera que está sufriendo el mundo.

"Son días -ha explicado- verdaderamente muy difíciles y tendríamos que comprometernos a dar otro modelo de desarrollo porque ahora los ricos son más ricos, y los pobres son más pobres, tenemos un mundo lleno de plástico, estamos en un camino equivocado (...) si no cambiamos creo que iremos a pique todos".*


A algunos le parecerá esto un juego de intelectual masoquista y quejumbroso, cosas de viejo artista que no se acomoda a la modernidad de un mundo que orgullosamente proclama su grandeza cada día, que no mira al pasado más que con justificado desprecio porque para qué hace falta lo obsoleto o lo desaparecido en las brumas del tiempo. El mundo, según esta versión moderna, es lo que podemos tocar, palpar, recorrer, degustar, sudar, etc. Lo demás es cosa de libros y de nostálgicos del pasado, que lo idealizan.

Creo que Milo Manara tiene razón.

Hace mucho que se emprendió un camino sin prever sus consecuencias. Las aspiraciones de la Ilustración —un mundo mejor, donde "mejor" significaba más y mejor educado, más libre por comprender mejor, más igualitario por permitir el acceso a las fuentes reservadas a las élites...— se ha venido abajo.


Hay una palabra que me viene constantemente a la cabeza desde hace tiempo: "embrutecimiento". Por eso el artículo con las declaraciones de Milo Manara me ha decidido a centrar el texto en algo que hemos tratado aquí como efecto en diversas ocasiones.

El empobrecimiento cultural es un hecho detectable en rasgos y evidencias diarias que solo tenemos que juntar. El deterioro educativo proviene de la propia devaluación de la educación misma, que se ha convertido en un camino obligado a ninguna parte, porque lo que determina el nuevo destino —el éxito— va por otras vías.

Ocultamos a los que nos denuncian este estado y los contraponemos a los ejemplos de éxito en ciertos campos que no requieren más que la presencia. Lo visible es lo que impera en su variante imitable —un anuncio televisivo nos repite que "la originalidad está sobrevalorada" y que la gente que copia las buenas ideas de otros es la más lista—.

El éxito es la palabra clave. Tener éxito es ser imitado por otros. Lo importante es "influir", que es ser imitado a través de la creación de "tendencias". Influencia y tendencia son las dos caras de la moneda del éxito. La idea solo es válida si es imitada. Por eso la "originalidad" solo tiene sentido como cambio de tendencia.

En el fondo de esto está el descubrimiento anti ilustrado de nuestro tiempo: el comportamiento mimético, el descubrimiento de que es más fácil ser otro que ser uno mismo. Ser uno mismo se convierte en un proceso doloroso, ya que no hay un "yo" metido dentro de una caja. Descubrirse a uno mismo es un duro ejercicio de construcción. Como señalaban los existencialistas, el ser es lo que se ha formado tras la vida vivida. No hay nada previo, nos hacemos viviendo. La dureza de esto es notoria. Por eso es más fácil ser otro (es el otro el que vive, el que descubre, el que se crea...), que tener que hacerlo uno mismo.

En ese camino del ser en devenir, la belleza es una parte esencial del proceso. Llevo años, allí donde la gente comete el error de darme un micrófono, señalando lo erróneo de nuestro sistema de enseñar las artes, historicista y distante. Es la educación estética del ser humano lo que se debe primar, el camino diferente de cada uno a la belleza, y no la repetición social de qué es bello y qué no lo es. Por eso el poeta John Keats escribía en su poema Oda a una urna griega, 

Heard melodies are sweet, but those unheard

       Are sweeter; therefore, ye soft pipes, play on; 

El poema se cerraba con una afirmación rotunda y sencilla: 

 "Beauty is truth, truth beauty,—that is all

                Ye know on earth, and all ye need to know." 

https://www.poetryfoundation.org/poems/44477/ode-on-a-grecian-urn 

Pero la "belleza-verdad" a la que se refería Keats tiene poco o nada que ver con la "nueva belleza" basada no en el desarrollo del impulso más allá de lo que tenemos, que despierta esa sed de verdad, belleza y nos los lanza a la aventura vital y espiritual. Lo que hoy se busca es un pobre sucedáneo, que es el éxito, que no es un camino individual, sino una respuesta bajo el juicio de los demás. No hay camino propio, sino un caminar bajo la atenta mirada de aquellos que establecen su empatía con nosotros. El éxito solo tiene sentido ante los otros, que son quienes lo determinan.

No creo que haya un modelo único, universal o atemporal de belleza. Pero sí creo en que podemos educarnos para poder sentir un disfrute más auténtico y productivo para nuestra forma de estar en el mundo. A veces se piensa en el esteta como alguien que se separa del mundo que le rodea y vive en una burbuja. ¡Nada más alejado de la realidad! La educación estética nos permite desarrollar una faceta humana que si no se desarrolla nos lleva al embrutecimiento, en vivir un mundo desde unos parámetros que nos empobrecen como seres humanos. Pero esto, nuestra dimensión humana lo que vamos deteriorando rompiendo nuestros lazos con lo que hemos construido como cultura y sustituyéndolo con algo que nos provoca otro tipo de sensaciones, que pueden ser placenteras. El placer no es privativo del ser humano; es un mecanismo natural. Está en nosotros provocarlo por distintos medios. Transformar en humano el placer es una de las funciones de algo que está en nosotros, el sentido de la belleza.


Entretenimiento, distracción, matar el tiempo... son términos que se asocian con esta forma del éxito que lleva a este empobrecimiento que denuncia Manara junto a otros muchos otros. La cuestión problemática es, como señala el dibujante, es que cada vez quedan menos voces para señalar esto, pera denunciarlo. La filosofía del éxito trata de evitar la polémica o, por el contrario, la provoca como forma de atracción. Pero uno de los efectos principales del embrutecimiento es la distancia que se establece con cualquier forma crítica real. Todo lo que afecte a este placer de la colectividad es visto como agresión. Eso lleva a silenciar voces. Mana señala la desaparición simple de las personas; las generaciones van desapareciendo y las nuevas viven su mundo como totalidad, como un siempre ha sido así, con el que justifica su propia sordera.

No es una cuestión de la sustitución de la sospechosa idea de "intelectual" (aquellos a los que entender) por la de "influencers" (aquellos a los que imitar). La propia estructura mediática de nuestro mundo lo favorece. La experiencia se vive a través de un nuevo estado, el de "audiencia" o "público". Por mucho que se nos diga, somos receptores con aspiraciones de ser emisores. Están los eternos imitadores de la trivialidad y están los eternos ansiosos por convertirse en referencia. Es el efecto mediático, que ha renunciado en gran medida a incluir lo minoritario, lo individual en beneficio de la supervivencia económica en un encrespado mar, en un sistema de prueba-error comunicativo en el que se tantea hasta encontrar la "tendencia". Hasta que llega la siguiente y así sucesivamente.

Existe una enorme diferencia entre el que trata de enseñar a otro a pensar por sí mismo y el que busca que le sigamos imitándole. Esta diferencia es esencial en este cambio. Es lo que favorece un mundo en que todos tratan de decir nos qué hacer: qué consumir, a quién votar, qué comer... Y además poseen un aparato mediático tan poderoso que no solo nos envuelven, sino que pueden anticipar pensamiento y comportamiento y corregirlo. Nunca ha habido en nuestra historia un modelo así, del que desaparece incluso la posibilidad de criticarlo porque se necesita para transmitir la crítica.

Filósofos, historiadores, sociólogos, psicólogos... habla de la "aceleración" del tiempo, de un vivir en la cresta de una ola mirando hacia un horizonte que, por definición, solo es efecto de nuestra mirada. La aceleración nos muestra un viaje sin tiempo para pensar en uno mismo; las cosas se desvanecen en nuestras manos, ante nuestros ojos, solo cuenta lo siguiente.

Sin embargo, tenemos ante nosotros unas fuentes de enorme belleza. Están ahí esperando a que nuestra mirada se aparte de lo trivial, de lo llamativo, de la tendencia... Esa belleza tiene forma de novelas, poemas, cuentos; forma de cuadros, de películas, de música, de danzas... Son formas de las que regresamos distintos tras la lectura, tras la escucha, tras detener nuestra mirada en ellas. Pero esto se nos hace cada día más difícil en un entorno que, de la escuela a los medios, nos lleva hacia otros derroteros. Nos llevan hacia un mundo dividido en éxitos y fracasos, entre imitadores e imitados. Necesitan toda nuestra atención, hora a hora, día a día. Somos la materia prima.

El artista Milo Manara habla de otro modelo de desarrollo. Este modelo no solo se lo hemos dado al mundo, sino también a nuestras mentes. Somos producto de una mentalidad en la que individualmente solo contamos como consumidores de algo. Por eso es necesario abrir los ojos, educar en una nueva forma de ver el mundo, de disfrutarlo, de compartirlo. La belleza es uno de los caminos hacia esa verdad que reclamaba Keats. Puede que no sea la misma verdad para cada uno. En realidad, así debe ser. Solo la mentira es igual para todos.

 

* Pilar Martín  "Milo Manara lleva al cómic 'El nombre de la rosa': "Solo la belleza podrá salvar al mundo"" RTVE.es EFE 8/06/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230608/milo-manara-lleva-comic-nombre-rosa/2448946.shtml

viernes, 21 de enero de 2022

La atracción de lo trivial en TV

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La observación de nuestros informativos diarios revela la existencia de ciertas pautas en el tratamiento de lo informativo derivadas del propio medio, las relaciones con el público y los costes de producción. Hacer programas cuesta dinero y este coste es diferente según tengamos más o menos respuesta en términos de atención.

Desde hace tiempo se observa una clara tendencia: a mostrar imágenes "impresionantes" de muy bajo coste, tomadas en su mayoría de las redes sociales que se han convertido en fuente prioritaria. Son vídeos breves, a veces de segundos, que muestran situaciones llamativas, en general desgraciadas.

El medio es el mensaje, nos decía McLuhan. Cada vez es más cierto. Los medios transmiten aquello que pueden transmitir y lo adaptan a su propia forma. También decía otras cosas que se olvidan, como el hecho de que los medios aniden unos dentro de otros. En su ejemplo, el cine contenía a la novela, algo cierto, ya que ambos tienen un carácter narrativo y necesitan de las secuencias lógicas de conexión para construir su tejido.

Con las televisiones se está produciendo un fenómeno interesante como el señalado por McLuhan: contienen el material de las redes cada vez con más frecuencia. Una parte de los informativos se crea con material directamente tomado de las redes, vídeos domésticos tomados por la gente con sus teléfonos móviles o por cámaras de seguridad. Estos materiales proceden de las redes sociales en las que se han depositado anteriormente por los propios usuarios y han sido en ocasiones reproducidos por otras televisiones.

Hay programas específicos (la MTV tiene uno, por ejemplo) dedicados a vídeos "ridículos", desgracias de todo tipo, que se convierten en el centro informativo. El material tratado procede de ese otro medio que es parasitado o quizá al contrario sería más correcto: es la televisión la que pasa a estar "ocupada" por otro material.

Otra fuente de imágenes es la reemisión, es decir, alimentarse de sí misma, de los viejos programas que sirven para devolver al tiempo presente lo que forma parte del pasado. En este caso, el medio se alimenta de sí mismo, pero a la vez agota su propia esencia, que es el tiempo.

Si un periódico impreso es "espacio", la radio y la televisión son tiempo, tiempo de emisión. Ya no son páginas que rellenar, sino tiempo que ocupar. Tanto la inserción de material proveniente de las redes como el de sus fondos de imágenes, son baratos pero carecen de su elemento esencial: el valor informativo.


Uno de los aspectos que más padecen por esta forma de actuación en el medio televisivo es precisamente que dejan de cumplir su función esencial. En los 45 minutos de programa informativo se nos ofrece cada vez menos información relevante y cada vez más pseudo información, entendiendo por esto aquellas imágenes que carecen de interés real y son solo formas de mantener la atención fija en la pantalla.

Esto se logra mediante elementos exóticos, extravagantes, llamativos y, de forma generalizada, aquellos que nos hacen fijarnos por ser momentos de desgracia para alguien. Muchos de nuestros informativos se abren con "imágenes impresionantes" (es importante que los presentadores lo recalquen para mantener nuestra atención. Es frecuente que se nos introduzca con un "atención a estas impresionantes imágenes". Luego resultan ser un desprendimiento de nieve, un accidente de tráfico, unos coches patinando en el hielo, etc. por citar solo algunos de los vistos en estas últimas horas.

En ocasiones, el noticiario se consume con vídeos de este tipo hasta llegar a ese momento salvador, emocional por sí mismo, que es el deporte. Lo que no se hace con otras secciones se hace con los protagonistas deportivos sobre los que se especula y se pregunta en las ruedas de prensa que ellos mismo realizan pues necesitan también del medio como espectáculo que son. El medio televisivo tiene en el deporte un firme sostén gracias al soporte de los patrocinadores que necesitan que los deportistas hablen delante de unas botellas y con un fondo lleno de logos. Recordemos el escándalo inicial causado por la negativa de la tenista Naomi Osaka a presentarse a las ruedas de prensa por la tensión emocional que le creaban.


Otro factor del que abusan las cadenas televisivas es el tiempo dedicado a la climatología. La información del tiempo es barata y se extiende en algunas cadenas hasta el detalle mínimo de la temperatura de los pueblos y provincias. Hemos pasado de unos cuantos símbolos generales para hacernos una idea a la explicación detallada de las poblaciones de cada autonomía y dentro de ellas cada provincia y cada población. Pongan el cronómetro en marcha cuando comience y vean cuánto duran en total. Algunas cadenas ya anticipan en el sumario lo que viene para luego al final dar las explicaciones. Que el tiempo que va a hacer abra los noticiarios ya nos dice bastante. En otras cadenas internacionales no existe esta enorme dedicación, incluso en aquellas que dan tiempo en los continentes. Es nuestro interés en saber qué tiempo va a hacer casi en nuestro barrio. La importancia es grande ya que gran parte de la economía española se basa en la movilidad y para esto es fundamental saber el tiempo que va a hacer. La comprobación es precisamente la intensiva muestra de cómo va a estar el tiempo cuando llegan puentes, festivos o simples fines de semana. La meteorología pasa a ser un factor clave para incentivar la movilidad y las actividades que se espera. La pandemia está dejando en evidencia esta dependencia climática de nuestra economía, de la terracita a los viajes a las playas, lugares desde los que se producen las conexiones en los informativos para mostrarnos que "hace buen día", invitándosenos más o menos directamente a ir. Este papel de los informativos televisivos como incitadores a esta movilidad ha marcado sus propias líneas en los programas.

Si el deporte necesita de las cámaras para justificar sus inversiones y sueldos ante los patrocinadores, hay otro campo que lo necesita de forma clara: la política. La información política es básica en los informativo por el motivo señalado: es barata y se empaqueta ya por parte de los partidos, que son ya unidades organizadas de producción de materiales destinados al consumo mediático. Los políticos escriben poco y hablan mucho, lo que les hace materia aprovechable para los medios visuales. Ellos mismos se elaboran sus discursos y ofrecen algo llamativo: discusión constante, polarización, etc. Son espectáculo en un sentido poco respetable del término. Cada partido tiene hoy sus equipos que redactan, programan y escenifican sus propias actuaciones ante las cámaras. Muchas veces envían a los medios las imágenes que ellos mismos cuidan, pues la "imagen" pasa a serlo todo. De cada gresca política, los medios sacan provecho a través de la ocupación de una parte de sus programas, tanto en los informativos como en los derivados, la "tertulias" políticas en la que un grupo de profesionales de los medios ocupan de forma barata tiempo de la programación de la cadena. La cuidadosa selección de profesionales y el reparto de "papeles" crean un nuevo espectáculo político de valor periodístico o informativo muy relativo.

Si empezamos a descontar tiempos de bajo valor informativo, los programas se nos quedan en muy poca cosa. La buena información es cara, necesita de algo que es cada vez más difícil de encontrar, explicación, análisis real. Los programas dedicados a esto son cada vez más reducidos o inexistentes en muchas cadenas.

Una constante en los dramas de las muertes de periodistas españoles en estos últimos años ha sido precisamente que el riesgo que corrían lo hacía como "free lancers", es decir, las cadenas a las que vendían sus reportajes cada vez ofrecían menos dinero y exigían más riesgos, acercarse más al peligro, que es lo que después venderían a su público. Esto hacía que, sin poder gastarse dinero en protección, se tuvieran que arriesgar en zonas peligrosas que acababan muchas veces en ataques y muertes, como sabemos.


Es mucho más barato tener a personas en las redacciones dedicadas a explorar las redes sociales en busca de este tipo de situaciones trágicas, pintorescas, insólitas, etc. que elaborar información por parte de especialistas.

Las consecuencias de esto en la generación de pseudo información, la reducción de los corresponsales y enviados especiales, a los que muchas cadenas han renunciado prácticamente o comparten con otros medios. Las informaciones se estiran y se reproducen durante un par de días en muchas ocasiones. Se tiende a informar de "hechos" más que de "situaciones". Los primeros son puntuales, ocurren y se da cuenta de este acontecer. Las situaciones requieren valoración, interpretación y análisis, previsiones, consecuencias, etc. Esto supone más tiempo, un tiempo que es caro y es más fácil de rellenar con esas acumulaciones de hechos: tiroteos, accidentes, incendios, derrumbes, etc.

Los focos internacionales de información quedan reducidos a su mínima expresión: Estados Unidos y Bruselas, París o Londres, Moscú y Pekín en ocasiones. Pero quedan limitados a respuestas oficiales o a sucesos concretos. La información internacional ha quedado muy limitada a esos focos y generalmente con un análisis muy relativo. Si los corresponsales son costes fijos, sí se explota su presencia con informaciones. De no ser así, los análisis son muy relativos.

Esto está produciendo un interesante fenómeno, el del crecimiento de las web informativas de los canales de TV. Con un tiempo caro y limitado, las TV están desarrollando cosas que no aparecen en sus programas informativos. Uno de los casos interesantes es el planteado por Antena3 en el que las informaciones que se ofrecen en los noticieros se acompañan ahora de un código "QR" que permite "ampliar" la información dada en pantalla. Es una confirmación de la necesidad de resolver el problema de la información ante la liviandad que provoca la simple emisión.

Otras webs, como ocurre con la de RTVE.es, amplían y diversifican el exceso de dependencia, como canal estatal, de la información política. Han tratado de diversificar la información hacia muchos campos que se ignoran diariamente por falta de espacio televisivo. De alguna forma, esto representa el deseo del profesional de escapar de la mayor presión que se tiene en los informativos y la consiguiente limitación. En las webs es posible hacer un periodismo más denso, más abierto a los problemas de la realidad, al análisis, al descubrimiento de aquello que las rutinas y las fuerzas externas exigen. Con la crisis de la prensa escrita, el Periodismo se está refugiando en ese terreno intermedio que son las televisiones abiertas a través de sus webs. Las limitaciones de una prensa escrita que trata de forzar hacia sistemas de suscripciones está destinado al fracaso y es solo cuestión de tiempo.

Estas redacciones se acercan más a lo que es la función primaria del Periodismo que la información en televisión. Esto, una vez más, plantea la necesidad de profundizar en el camino macluhaniano del análisis de los medios más allá de sus contenidos. Se trata de comprender el carácter sistémico de la información, es decir, la constitución de un macrosistema en el que los diferentes medios interactúan y definen las formas en las que son moldeados por el uso de sus destinatarios y los factores señalados, como los económicos.

Como bien señaló el teórico canadiense, cada vez que aparece un nuevo medio se produce una remodelación del sistema en su conjunto. Los medios son puertas diversas de acceso a la información por parte de los usuarios. Usan las que están disponibles y los medios compiten por la atención.

Hoy, con la convergencia mediática, los usuarios pueden disponer de mucha información, accediendo a ella a través de canales y medios distintos. Eso determina, a su vez, los costes de la producción de información, que se recupera mediante distintas fórmulas.

¿Es posible que estemos peor informados por exceso de información? La respuesta es sí si esta se ajusta a lo que hemos visto y no a lo que es realmente valioso como información, lo que nos ayuda a comprender el estado del mundo, lo más relevante y no lo anecdótico, como estamos padeciendo. Los primeros que lo padecen, evidentemente, son los propios profesionales conscientes del valor de su función y que se ven relegados muchas veces a meros comparsas. Después son los espectadores los que muchas veces empiezan ese descenso trivial en su forma de ver el mundo desde lo que se les muestra cada día.