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viernes, 18 de agosto de 2023

El ex presidente naranja

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Por si alguien tenía dudas sobre aquello que llaman globalmente "la imagen" y que tanto preocupa a algunos políticos en plena tormenta judicial, Donald Trump ha hecho una proclama contra sus antiguos amigo de la Fox.

La historia de Donald Trump y la Fox News dará en el futuro mucho que hablar. Es un caso que permitirá comprender el papel que en esta sociedad de la Información juegan los medios en su relación con el poder. El sistema se construye sobre la necesidad de ser visto, de ser enfocado. Esto pasa a ser literal en el caso de Trump que nos muestra hoy ABC con el titular "Trump exige a Fox News que dejen de mostrar imágenes poco favorecedoras en las que se le ve «naranja»". En el texto se nos dice que 

El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump ha exigido que Fox News deje de usar fotografías poco favorecedoras de su imagen donde lo hacen lucir 'grande y naranja'.

Trump, se ha quejado este jueves de que además de usar su imagen, el medio de noticias no muestra los datos de las encuestas donde le está 'ganando' a Biden por 'mucho', según ha recopilado el medio Daily Mail.

Así lo ha hecho saber por su red Truth Social: «¿Por qué Fox & Friends no muestran todas las encuestas donde estoy superando a Biden, por mucho? Simplemente no lo hacen. Además, muestran a propósito las peores fotos mías, especialmente la naranja con la barbilla hacia atrás». «Creen que se están saliendo con la suya, pero no es así. Como en 2016 otras vez… ¡Y luego quieren que debata!», ha señalado.* 

Lo del "grande" y "naranja" tiene su punto de coquetería en esa exigencia de verse favorecido. El naranja artificial con los ojos más claros (las marcas de las gafas mientras se brocea) fue utilizado previamente como una muestra de "buena salud" (al menos en su visión). Pero pronto el color empezó a ser objeto de burlas por partes de alguna prensa.

En la revista Forbes, el articulista Bruce Y. Lee especulaba en los titulares sobre si Trump sería el primer presidente "naranja" de los Estados Unidos.** Pero se podía ir más lejos.


Pero los comentarios en 2016 sobre el pelo del candidato no se pararon ahí. En Fast Company, la articulista Diana Budd se preguntaba, en un sarcasmo continuado, por el pantone que podía ser el "naranja" de Donald Trump:

No, Donald Trump didn’t descent from Loompaland, but one look at his unmistakably orange complexion, and you’d be forgiven for thinking so.  

Puzzled citizens have questioned the origins of the Republican presidential candidate’s orange skin tone: Is it a Jersey Shore spray tan? The work of a cancer-causing tanning bed? The after-effects of chemical peels? A beta-carotene addiction? (Perhaps if he squeezed a few carrots between taco bowls.) Some have speculated what he would look like without the rumored fake tan.***

 

Los aficionados a "Charlie y la fábrica de chocolate" habrán identificado el Loompaland. Una vez establecido que no viene de allí, las siguientes suposiciones no dejan el naranja Trump en muy buen lugar.

Y todo esto ocurría en la campaña presidencial. Trump pretendía transmitir —no solo por el "color saludable" una idea de futuro y "juventud" para los votantes norteamericanos. Él era lo que necesitaban para superar los baches demócratas. Trump seguía vendiendo, como siempre, su imagen de poder, destino y salud incombustible. Recuerden el gesto de desafío al quitarse la mascarilla en la terraza de la Casa Blanca tras ser ingresado por COVID.

Hoy, el naranja se ha vuelto contra él. Las fotos en la Fox le desesperan y forman parte, dice, de la conspiración universal contra su persona para evitar que "América se grande otras vez" (MAGA), su lema. Ese naranja del que presumía, ahora se ha vuelto un peligro para él, no ya como indicador de la salud, sino como simplemente ridículo y signo de vanidad.

En Fast Company aventuran varias posibilidades sobre el naranja:

WHAT HIS COLORING MEANS

Argument 1: Trump is orange because it matches his brash personality

All colors connote certain feelings–blue is universally understood as calm and yellow represents levity. To Pressman, the color orange is about vibrancy.

[...]

Argument 2: Trump is orange because he wants to make things happen

Color is one of the most useful tools in branding as it shapes a consumer’s perception of a product or company. Green and blue can make consumers think a corporation is more environmentally friendly and ethical, for instance.***

Finalmente (aunque luego pasarán a su pelo) aventuraban una hipótesis: "Perhaps there’s a subconscious tactic in Trump’s orange glow: It riles people up." Fastidiar a la gente, irritarla, hacer que hablen y ser el provocador de sus irritaciones. Es una posibilidad. Aunque el tiempo no pasa en balde y lo que Trump hacía entonces le molesta que lo hagan ahora.

Ironías y sarcasmos para identificar el tipo de pantone del naranja 

Las causas por las que Trump se queja pueden ser varias. La primera es poner en contra de la Fox a la gente para que presione. Al ser Trump tan poco fiable en sus manifestaciones, la brecha con la FOX a cuenta de no dejarse arrastrar al fraude por el que ahora la Justicia reclama al expresidente, con una cuarta y grave línea abierta contra él, la necesidad de que haya medios que apuesten por él y no solo las maniobras de la redes sociales es evidente.

 La otra queja de Trump es que no dan la encuestas que le muestran como ganador por mucho, según él. Este es un truco habitual de Trump: acusa de ocultar los datos favorables. De esta forma, sus seguidores no dudan de su propia palabra y creen lo que les dice, que va por delante y que hay una conspiración para evitarlo. Lo hace continuamente.

Lo que queda por delante, primarias republicanas y campaña presidencial, ya está marcando los pasos y manifestaciones de Trump. 


* "Trump exige a Fox News que dejen de mostrar imágenes poco favorecedoras en las que se le ve «naranja»" ABC 18/08/2023 https://www.abc.es/play/television/trump-exige-fox-news-dejen-mostrar-imagenes-20230818093536-nt.html

** Bruce Y. Lee "Donald Trump Could Become The First Orange President" Forbes 20/09/2026 https://www.forbes.com/sites/brucelee/2016/10/20/if-elected-donald-trump-could-become-the-first-orange-president/

*** Diana Budds "What Pantone Color Is Donald Trump?" Fast Company 07/09/2016 https://www.fastcompany.com/3063462/what-pantone-color-is-donald-trump



lunes, 18 de abril de 2022

Sánchez y los algoritmos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer hablábamos aquí del uso del "Big Data" en la campaña de la DGT tras la cual todo el mundo empezará hoy a ver si se cumplió, con la atribución de un carácter mágico al término, una especie de "profecía" oracular, hoy es otro de los términos, "algoritmo", el que acude a la primera plana de ABC en un gran titular en la primera página de su edición impresa e igual protagonismo en su edición digital.

De nuevo se crea un sentido a partir del desconocimiento popular de estos términos, por lo que se contribuye a crear en los lectores una sensación de terror ante lo que se pueda ocultar tras esas palabras que nos llegan, como Terminator, desde el futuro.

El titular de ABC es "La Moncloa usa algoritmos para controlar la imagen de Sánchez",  seguido de la "inquietante" entradilla "El programa de inteligencia artificial permite al aparato de comunicación del Gobierno conocer en tiempo real cualquier alusión al presidente". A ello se suma un editorial, «Narcisismo en La Moncloa» y un tercer artículo con el titular "La tecnología que permite guiar la acción política en tiempo real" y una entradilla con el siguiente texto: "Si hace unos años equipos humanos se dedicaban a escuchar de forma tradicional la radio y la televisión, ahora la inteligencia artificial reduce el tiempo necesario para conseguir esa información".

Nada de lo expresado en ninguno de estos textos difiere de lo que hacen la mayor parte de los dirigentes mundiales en nuestra escala, que usan las posibilidades tecnológicas para tener un seguimiento de la opinión.

Aquí hemos señalado en varias ocasiones que esta preocupación constante por la opinión puede caer en algo distinto al "narcisismo", como se señala en el editorial, que es en una dependencia de los gustos para tratar de tener siempre el respaldo popular por encima de principios o límites. El mal no es el narcisismo sino la falta de estabilidad por obsesión con la permanencia. Hoy que nos planteamos —como en Francia— el por qué de la desaparición de los llamados partidos tradicionales, quizá la respuesta pueda estar en esa indefinición referencial frente al oportunismo del día a día que nos marcan encuestas o análisis de tendencias, para los que resultan esenciales las aplicaciones tecnológicas. No creo que haya partido en España que no las utilice porque es la forma barata (salvo apariciones de amigos) y rápida de saber lo que es una obsesión de todos los líderes y partidos: qué piensan de nosotros. No es cuestión de narcisismo, sino de la deriva pragmática del comportamiento político, que no va por delante, marcando camino, sino por detrás de la opinión pública satisfaciendo deseos. Esto puede funcionar mientras no se den bandazos y se satisfagan deseos sin la necesaria pedagogía que el poder debe realizar para que vaya mejorando el estado de la opinión.

El artículo titulado "La tecnología que permite guiar la acción política en tiempo real" recoge en su interior la esencia de lo dicho, donde se introduce otro de los términos "inquietantes", el de "tiempo real", que tiende a interpretarse, en combinación con los demás" como una especie de espionaje desde La Moncloa a cada ciudadano. En el artículo se nos explica: 

El desarrollo de la tecnología ha cambiado radicalmente la forma en la que empresas e instituciones están al tanto de la imagen que se proyecta sobre ellos. Si hace unos años equipos humanos se dedicaban a escuchar de forma tradicional la radio y la televisión para estar al tanto sobre lo que se decía sobre sus clientes, ahora la inteligencia artificial (IA) ha reducido enormemente el tiempo necesario para conseguir esa información. «La IA es la mejor manera de hacer un análisis rápido, eficaz y centrado en el usuario», explica a ABC Almudena Ruiz Iniesta, directora del Máster en Inteligencia Artificial de la Universidad Internacional de La Rioja.

Precisamente, el uso de la IA es lo que va a permitir que, ahora, el equipo de comunicación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pueda estar al tanto sobre lo que se diga sobre él en tiempo real y que, además, esa información sea valiosa eliminando por completo todo aquello que no interesa. La comunicación entre la empresa que ofrece el servicio de ‘clipping’ de medios y el Ejecutivo debe ser constante para que el trabajo realizado sea los más consistente posible. «Si buscas ‘clips’ de audio sobre Pedro Sánchez te vas a encontrar con millones de resultados cada día. El objetivo de las empresas que ofrecemos este servicio no es el de recopilar absolutamente toda la información que se comparte sobre nuestros clientes, ya sean empresas, instituciones o agrupaciones políticas. Por el contrario, debemos conseguir los resultados interesantes. Y eso se consigue con inteligencia artificial, pero también con inteligencia humana», dice Margarita Jerez de la Vega, consultora externa que lleva desde la década de los noventa creando y dirigiendo empresas encargadas de realizar labores similares a las que Hallon Intelligence ofrece ahora al Gobierno de España.** 

La frase "que, ahora, el equipo de comunicación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pueda estar al tanto sobre lo que se diga sobre él en tiempo real" nos incita a hablar en voz baja, a temer al Gran Hermano de La Moncloa que a todos nos acecha. Parece una advertencia para que bajemos el volumen de nuestras voces, a que antes de que escribamos "Pedro Sánchez" lo pensemos dos veces al sonar algún timbre en los despachos siniestros desde los que se nos espía en cada instante.

Es interesante que en los dos párrafos citados anteriores lo que dicen los expertos es con total normalidad, situando esta actividad como otra de análisis cualquiera, en contraste con el carácter totalitario que se le quiere dar. El propio hecho de que haya másteres en inteligencia artificial (mi propia facultad inaugura este próximo curso uno relacionándolos con los Derechos Humanos para evitar los malos usos) o de que la experta consultada diga que lleva desde la "década de los noventa creando y dirigiendo empresas encargadas de realizar labores similares" no supone cortapisa para el argumento orwelliano sobre La Moncloa.

No creo que Pedro Sánchez esté más o menos preocupado por su imagen que otros dirigentes políticos. Y si lo está, peor para él, ya que es esclavo de lo que los demás piensen. Pero ¿no hemos convertido en eso la política?

Las formas de determinan el estado de la opinión pública se establecen ya en todos los niveles empresariales, la cuestión está en qué información es útil en cada caso. Hay campañas publicitarias, por ejemplo, que suscitan rechazo porque aparecen aspectos que se midieron mal. La forma de rectificar es testar los efectos y para eso sirven los algoritmos que maneja la Inteligencia Artificial. Se busca la mayor eficacia de la comunicación mediante toda una serie de técnicas de prueba que se han ido afinando en el tiempo gracias a las mayores cantidades de información (aquí entra la tecnología denominada Big Data y que parte de otros principios selectivos o, si se prefiere, del tratamiento masivo de datos sin realizar los filtros que podrían reducir la eficacia dejando que emerjan las pautas buscadas) y al refinamiento de los protocolos y algoritmos, que son las secuencias matemáticas que permiten manejar los datos recogidos masivamente. La potencia de cálculo de nuestros ordenadores y el crecimiento brutal de las fuentes y cantidades de información, incluida ahora la llamada Internet de las Cosas, que suministrarán muchos más datos para extraer la información que deseamos obtener.


Si esto fuera solo cuestión de Pedro Sánchez podríamos respirar tranquilos. La cuestión es que, como señala el propio texto por boca de Margarita Jerez de la Vega, esto es ya el objetivo de cualquier empresa en el mercado. La imagen del presidente no es distinta de la de una sopa de verduras, un refresco sin azúcar o ropa interior negra. No lo es para las máquinas, ni para los algoritmos. Solo lo es para los que leen esos datos, pasados por la máquina.

En el editorial titulado "Narcisismo en La Moncloa", tras señalar los gastos en medios y en controlar la opinión pública por parte de Sánchez, se explica:

(...) Por si no fuera suficiente este despliegue de medios, La Moncloa ha contratado a una empresa especializada en la monitorización de información para que mantenga permanentemente al tanto al equipo de Sánchez de cualquier comentario, publicación o noticia que afecte al presidente del Gobierno. El servicio se basa en un sistema de algoritmos que rastrean emisoras de radio y cadenas de televisión para localizar contenidos de interés para La Moncloa; contenidos que llegan en pocos minutos a los terminales de los responsables de comunicación y propaganda de la Presidencia del Gobierno. El coste de este servicio no es excesivo, algo más de 16.000 euros al año, pero lo importante es su significado político, que revela una clara obsesión de La Moncloa por preservar una imagen de Sánchez cada día más sometido al deterioro que impone la realidad. Tampoco parece que tanta información esté sirviendo para que La Moncloa esté al tanto de cuáles son los datos de la vida cotidiana en nuestro país. Al contrario, el empecinamiento del discurso oficial en pintar la realidad de España como un oasis de recuperación y estabilidad o bien demuestra que la información es sometida a un proceso de manipulación para que llegue distorsionada a su destinatario, o bien significa que el objetivo de tanto algoritmo es crear un contrarrelato, una constante campaña de contrainformación.**


Es difícil no esbozar una sonrisa al leer esto, basado en la extrañeza ante esos conceptos ya peligrosos que provienen de las máquinas. Convertir a Pedro Sánchez en un narcisista "Señor de la Máquinas" es ridículo, cuando la crítica política se puede ejercer desde muchos otros parámetros razonables. Sánchez no es mejor o peor por utilizar ese económico servicio anual. ¿No crean todos permanentemente sus relatos y contrarrelatos?

Los medios nos dicen que ni Alberto Núñez Feijóo ni el presidente autonómico andaluz van a asistir a la toma de posesión del presidente de Castilla y León. Evidentemente es una cuestión de "imagen". No quieren la foto con Vox. Ya sea por principios o por sus efectos nocivos, prefieren tomar su decisión de no asistir aduciendo "problemas de agenda". Cada uno lo interpretará y contestará a su manera dentro de la brega constante en la que unos tratan de atacar y otros de defenderse.


La política hoy —nos guste o no y por parte de todos— se basa en este monitoreo constante de la imagen. Si debemos preocuparnos por algo es por la intromisión constante —incluida la de los periódicos que dicen atacar la IA, el Big Data, el "tiempo real", etc.— en nuestras vidas. Hoy entrar en cualquier medio es navegar en un océano de "cookies" cuya función es monitorizar nuestra vida en la red al milímetro. De las páginas que visitamos los algoritmos deducen nuestro comportamiento, de las horas que pasamos ante un monitor si estamos casados o solteros, de nuestras compras nuestros gustos, etc. Todo forma parte ya de ese big data, de esa Internet de las Cosas, de ese Alexa en el salón recibiendo órdenes y de los múltiples dulces que se nos ofrecen para que cedamos nuestros datos, aunque esto no importe ya mucho, porque quedan muy pocos por ceder. Todavía hay quien tapa con cello la cámara de su portátil, aunque luego suba decenas de selfies a su cuenta, donde deducen a través de algoritmos faciales con quién ha estado, dónde y a qué hora, qué ha hecho. Todo se guarda y ya le servirá a alguien.

Los que pagan porque se extraiga información útil (según cada uno) son ya todos, pues es lo que les permite dirigir, planificar y tomar decisiones al segundo. Que esto ocurra en la política va más allá del narcisismo. Si ABC revisa su propia política de cookies, verá que sus equipos directivos toman decisiones según el conocimiento que tienen de sus propios lectores.

¿Triste? Puede que sí, pero todos lo están utilizando, por lo que emprender campañas en su contra, sin tomar medidas en el campo propio, no es más que un intento naif de desmarcarse.

Hoy los partidos funcionan como empresas y las empresas tal como les dejan las leyes salvajes del mercado, aprovechando toda la información, que según cómo la filtremos nos dará información sobre unas cosas u otras.

Sería interesante saber cuántos partidos políticos lo practican, es decir, cuántos tienen contratados este tipo de servicios de chequeo de redes y medios. Probablemente todos los que puedan pagárselo. Especular sobre narcisismo en esto no tiene muncho sentido cuando todos los partidos están trabajando sobre la imagen de sus líderes y tratan de hundir la de los ajenos en esta batalla sin cuartel que se ha convertido la política, en la que se golpea donde más duele, en la imagen

Para bien o para mal, es lo que hay. No entiendo el escándalo a estas alturas.  Hay motivos suficientes para la crítica y la preocupación como para tener que recurrir al uso de algoritmos y demás cuestiones tecnológicas que están ahí desde hace mucho tiempo.


* "La Moncloa usa algoritmos para controlar la imagen de Sánchez" ABC 18/04/2022 https://www.abc.es/espana/abci-moncloa-algortimos-para-saber-minuto-dice-sanchez-202204171810_noticia.html

** "Editorial: «Narcisismo en La Moncloa»" ABC 18/04/2022 https://www.abc.es/opinion/abci-editorial-abc-narcisismo-moncloa-202204172216_noticia.html

miércoles, 17 de marzo de 2021

Moisés iracundos o ¡adiós a la moderación!

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



No sé qué tiene la palabra "elecciones" que saca lo peor de muchas personas. Parece que se da un pistoletazo para aumentar el grado perverso de teatralización que la propia política conlleva. El político vive en un escenario, en un plató, ante una audiencia posible las veinticuatro horas del día desde que se escucha la palabra "elecciones". Van a renovar el vestuario de insultos, descalificaciones y categorías de los oponentes como van a renovar el vestuario o el look global si es necesario.

Se detecta la labor de los "grupos de ingenio", etiqueta con la que nombro a esas personas de cada partido (o exclusivas para el candidato) que suministran tópicos ingeniosos para la descalificación del contrario. Ayer escuché algunos de nuevo cuño, estrenados para la ocasión, como "depredadores de lo público". Son la respuesta a expresiones "comunismo o libertad", acuñadas en la otra banda del campo en sustitución de la anterior, de vida breve, "socialismo o libertad", que los planes políticos cambiantes hicieron rectificar.



La política española es como una película de Cecil B. DeMille, que ha quedado para la historia por aquella frase, de que hay que empezar con un terremoto y luego subir en intensidad. Esto y por la imagen de un Moisés separando las aguas con Charlton Heston en Los diez Mandamientos. La política española tiene muchos Moisés iracundos, bajados del Sinaí con las tablas de su propia Ley revelada en la mano, dispuestos a darte en la cabeza con ellas para que las "entiendas" mejor. Demasiados profetas sueltos a los que seguir.

¡Adiós a la moderación! es el lema general. El moderado desaparece en todos los sentidos de la palabra. Ya nadie dice aquello de España es del centro, quizá por ser acusados de "centralistas", que es otra cosa. La moderación desaparece entre las voces gritonas y llamativas. No se puede ser moderado a voces, pese a que algunos lo intentan.



El terremoto político con epicentro fallido en Murcia, ¡quién nos lo iba a decir de una autonomía uniprovincial! pasó a otra, Madrid, hizo una rápida gira por España, como la bolita de la ruleta "a ver dónde cae" y acabó (por ahora) haciendo descender a la arena madrileña al vicepresidente del gobierno, que no ha sido excesivamente bien recibido en el cuadrilátero. Quizá porque ven en él a otro Moisés que viene con las tablas bajo el brazo.

Quizá haya en ello mucho de fenómeno mediático, que los medios atiendan más al que grita e insulta, al que da juego, como se suele decir. Mientras los medios dediquen más espacio al que insulta que al que piensa, al agresivo antes que al dialogante, estaremos condenados al crescendo del insulto y a una política irritante en todos los sentidos de la palabra.



Hace unos días se proponía detener los partidos de fútbol en los que se produjeran insultos homófobos, algo que se ha intentado anteriormente con los de tipo racistas, otro clásico del insulto. Algunos pensarán que qué gracia tiene ir al estadio si no se puede insultar, porque hay gente así. ¿Se podría hacer algo así en la política, detener el juego si los insultos y descalificaciones suben de tono? A veces se intenta en el parlamento cuando se les va la lengua, pero son reprimendas protocolarias, poco enérgicas.

Convertir las elecciones en la guerra del insulto parece un destino, pero me resisto a ello, me resisto a aceptarlo. El problema es que eso te deja aislado en un mundo en el que se ha convertido en normalidad. ¿No se entiende que la moderación debe ser en todo y que la radicalidad no implica la mala educación? Por supuesto que no se entiende, ¡qué iluso!, pensarán algunos con razón.

Me viene a la memoria —mucho, mucho tiempo ha pasado— el caso de una señora anciana, de Murcia para más señas, que votaba a un político radical (de entonces). "Pero, abuela —le decían—, ¡que va en contra de todo lo suyo!". "Pero es tan educado", contestaba ella, que identificaba aquel hablar pausado y de curilla con sus propias ideas, si es que las tenía. A la señora lo que le gustaba es que no se metiera con nadie y que, si lo hacía (que lo hacía), ella no lo entendiera. Valoraba las formas por encima de otra cosa.



Todos los partidos deberían —quizá por ley— tener un moderado en la expresión, aunque fuera radical en las ideas. Incluso, pasado el tiempo se podría hablar de "paridades" y de "cuotas" para poder alentar el voto de los que se declaran objetores por la mala educación de los políticos. Quizá hubiera que sortearlo entre los candidatos y al que le toque que se aguante. Pero algo tiene que hacerse. Ironías aparte, creo que los ciudadanos deberíamos empezar a presionar en este asunto, exigir a nuestros representantes (que lo son de todos) mejorar su maneras.

Es triste tener que ver las campañas electorales con el sonido quitado. Como ya sabes de qué va cada uno, te ahorras los insultos y las ironías fáciles. No sé a cuántos da trabajo el sector del insulto ingenioso, del discurso agresivo, pero quizá hubiera que ampliar el perfil y contratar una cuantas personas educaditas capaces de expresar las ideas sin faltar.

Pero, vuelvo a la idea expresada, ¿qué gracia tienen unas elecciones si no se puede insultar? Pues a lo mejor no tienen por qué tener gracia, sino ideas que la gente entienda. A lo mejor es ahí donde radica el problema, que exista una relación entre la carencia de ideas y la proliferación del insulto, la descalificación y el chiste facilón. Una vez más, el rey en esto ha sido Trump. Nadie ha insultado tanto, se ha burlado tanto ni ha mentido tanto como él. Y, pese a perder —¡no se lo recuerden!—, ha tenido más de 70 millones de votantes. Ideas planas y excluyentes, maximalistas, como "America First!". ¿Es posible un mensaje más reducido que deje en manos del que lo escucha la lista de los que sobran de "América" y los que quedan en segundo lugar. Por eso, como comentábamos ayer del senador republicano Ron Johnson, es posible pensar que los que asaltaron el Capitolio, con cinco muertos en su haber, eran "personas amantes de su país, pacíficos y respetuosos de la ley".

Una política que se basa en el insulto, la descalificación del otro estigmatizándolo y llamando a la radicalidad ante la proximidad del apocalipsis local, está condenándose a un enfrentamiento constante que siempre acabará mal. Eso o el abstencionismo, la desconexión, el otro mal de la política a cara de perro. Hay mucha gente, valiosa en sus campos, que no participan en la política porque sencillamente no va con su forma de ser esta agresividad constante. ¡Hasta los pacifistas son violentos!



Antiguamente —términos político-temporales— se podía jugar aquellos partidos de fútbol de confraternización en los que unos partidos políticos jugaban contra los del otro bando. También los había de "políticos" contra "periodistas". Era un intento naif de hacer ver que lo que se discutía en el parlamento no implicaba enemistad real. Había políticos que tenían amistades profundas con gente del otro bando y a nadie le extrañaba que fueran padrinos de boda o de algún hijo. ¡Se imaginan algo así hoy! Eran gestos, pero los gestos son importantes en política representativa. Hoy, si haces algo así, te acusan de tránsfuga.

Con la extensión de las campañas a la totalidad de las legislaturas, los votantes no tenemos una pausa pacífica, educadita. Algunos necesitamos un respiro, seguir confiando en la política, al menos, diferente en sus formas y maneras. Lo malo es que esto ha salido ya del ámbito estrictamente político y hay mucho vocacional suelto que exhibe sus malas manera allí donde hay un foro público. Parece que la inteligencia solo brilla mediante el insulto ingenioso y la descalificación.

Descubro esperanzado que los políticos españoles son capaces de unirse en la celebración en Castilla-La Mancha de un partido de "fútbol solidario" por los "derechos humanos en Rusia"  y que quien lo organiza es Amnistía Internacional. Quizá en Rusia se haya organizado un partido solidario en favor de la buena educación política en España y no nos hayamos enterado. ¿Por qué no? Si ese es el camino, bienvenido sea.

 


jueves, 5 de noviembre de 2020

Aquiles y la tortuga norteamericana


Joaquín Mª Aguirre
(UCM)

El recuento de votos presidenciales me trae a la mente la paradoja de Zenón sobre la imposibilidad de Aquiles para alcanzar la tortuga. Si la tortuga es el resultado que el veloz Aquiles quiere alcanzar, la lentitud del recuento y las maniobras de Trump hacen que el proceso sea casi eterno para un mundo expectante y unos Estados Unidos encendidos por la retórica de Trump maldiciendo el sistema, sembrando dudas y llamando ladrones a los demócratas. Lo dice el presidente más marrullero y que más ha atacado el sistema desprestigiándolo. Lo malo es que nadie puede frenar a Trump, algo que hemos aprendido en cuatro años, algo que los propios republicanos han aprendido saliendo hartos de los cargos por voluntad propia o por decisiones del presidente, que ha tenido una administración como ninguna otra. Trump ha batido récords de despidos, quizá marcado por su emblemático grito de guerra "You're fired!", transformado en versiones presidenciales pero con el mismo espíritu. Él manda; él despide.


La lentitud del sistema electoral contrasta con la velocidad con la que el primer ministro de Eslovenia, el señor Janes Janša ha felicitado a Donald Trump, algo que esperemos no le pase factura en el futuro, pues en estos momentos es Joe Biden quien le saca una ventaja. Para el señor Janša estaba "pretty clear", según su propia expresión en el tuit de felicitación, la victoria de Trump. Va a ser uno de los privilegiados que van a poder mandar dos felicitaciones distintas por el triunfo para una misma. Suponemos que su pragmatismo será superior a su entusiasmo. La Unión Europea le ha llamado la atención y ha dicho oficialmente que solo se dará una notificación oficial cuando los resultados sean oficiales, algo sensato. Pero algunos no saben controlar su entusiasmo.


Egipto y al-Sisi, su presidente, presumían de haber sido los primeros en felicitar a Trump por su elección en 2016. Esto constituía un especial e incomprensible mérito para ellos, que lo pregonaban. La idea de adular al amigo poderoso, por razones diversas, suele ser causa de precipitación, algo que después te puede crear un conflicto a lo tonto, aunque solo sea en el plano diplomático. Estas cosas no se olvidan y siempre acaban devolviéndotela de una forma u otra.

De nuevo en Egipto, presumir de la "amistad" con Trump (suponiendo que eso sea posible), resultó rentable para fomentar el prestigio del presidente que tenía un amigo tan poderoso. Forma parte del imaginario popular de la zona esa idea del "amigo poderoso", pues tener "amigos" suele ser la forma de medir el poder de alguien. Eres tan poderoso como el poder acumulado de tus amigos. Este principio social tiene que ver más con los lazos que con la ley y el estado de derecho, pero es la base de la política en muchos lugares donde es mejor tener amigos que tener razón.


Por el mismo motivo, en ningún sitio se recibió mejor a Vladimir Putin que en Egipto, con retratos colgados de las farolas en las avenidas de El Cairo. Pero así es Egipto. Los motivos eslovenos para el amor a Trump y su deseo de continuidad, por el contrario, provienen del miedo a la Rusia de Putin, que le pilla cerca y siempre es plato tentador la interferencia. Con Putin, te convierten Eslovenia en una nueva Ucrania en un pispás.

En estos momentos, la portada de la CNN muestra que Joe Biden tiene 253 votos del colegio electoral, mientras que Donald Trump sigue estancado en 213 votos. Su principal titular "Biden eyes 270 as counts continue" se limita prudentemente a manifestar esa proximidad a los 270 necesarios para acceder a la presidencia.

Pero lo que llama la atención es otro titular junto a él, el del artículo de análisis firmado por James Griffiths, "Trump's baseless claims of election fraud undermine US credibility overseas", que refleja una cuestión que hemos tratado aquí en varias ocasiones, el prestigio o, si se prefiere, el deterioro de la imagen de los Estados Unidos desde la llegada de Trump. Las simpatías, motivadas o no, que atrajo el presidente Obama las destruyó, como una cuestión personal, el propio Trump, empeñado de forma traumática en destruir legado e imagen de su antecesor. Para Trump es esencial ganar y no admite otra opción, pero necesita desahogar es ira interior que lleva destruyendo, pulverizando la memoria. Trump es un totalitario y una totalidad; es el centro de un universo vacío donde solo caben los adoradores justos para recargar su ego cada mañana.

El artículo de Griffiths recoge las reacciones en diversos países sobre lo que Trump está haciendo con el sistema democrático norteamericano, pero lo enfoca desde algo más allá del reduccionismo local. Las advertencias de Trump de que si pierde siempre será un fraude se van haciendo realidad una vez que el proceso no avanza en su favor. Su incapacidad política, su pensamiento sobre que el poder se ejerce para mantener el poder es la negación de la democracia, basado en el principio de alternancia.

Griffiths escribe sobre lo que estaba ya anunciado, pero sobre lo que no se debe perder el foco:

In a news conference a few hours after midnight at the White House, Donald Trump had railed against his rival, Joe Biden, saying that "all voting must stop" and baselessly accusing the Democrats of fraud. He continued to hit these points on Twitter, leading the social media platform to label several of his posts as "disputed" or "misleading."

Chaotic debates and a ugly campaign had already marred the standing of the US democratic system overseas this year, but the sight of the American leader openly seeking to delegitimize the vote was still a shock for many. Trump's comments were greeted with horror in many countries, and some glee in others, where critics of the US have long accused Washington of hypocrisy regarding democratic rights.* 

Esta dimensión de la falta de ejemplaridad democrática del presentado como líder de la democracia, el país democrático y modelo, se ha visto hundido por el propio Trump y, como hemos insistido aquí desde que llegó a la Casa Blanca, por la actitud oportunista y débil del propio partido republicano que es quien no ha querido desaprovechar la ocasión del poder frente a la defensa de los valores democráticos. Ha sido una parte del partido republicano quien ha sostenido los desmanes antidemocráticos de Trump amparándose en sus mayorías. Lo realizado por nombrar para el Supremo a una jueza ultraconservadoras, además de ese oportunismo, explica la prisa con la que Trump habla de llevar los resultados electorales ante el Tribunal Supremo, arrastrando a la vergüenza descarada al propio Tribunal al que Trump exigirá el pago por los favores prestados a los republicanos en la institución. Como han señalado algunos comentaristas, con esa decisión autoritaria y nada respetuosa de las reglas, Trump ha marcado el futuro del Tribunal por décadas desequilibrándolo. La jueza, por decirlo así, era una inversión rentable a los ojos de Trump, algo que le deben devolver en término de decisiones favorable. Es así como se destruyen las instituciones democráticas.

Y eso es lo que ha hecho Trump. Los republicanos se han visto contra la espada y la pared teniendo que apoyar las decisiones autoritarias de Trump. Quizá estas palabras parezca que ese verse obligados les exonera de culpa. En absoluto. Son totalmente responsables de haber contravenido sus propios principios y los del sistema democrático. Es el efecto perverso de arrastre al que Trump ha llevado a parte de la sociedad y a las instituciones.

La prueba de esta complacencia con el poder —Trump ha sabido hacerles ver a muchos donde estaba el negocio para las elites favorecidas— ha sido que para muchos ha sido intolerable. Hemos dado cuenta aquí de angustiosos procesos de distanciamiento de un presidente que te exigía la ignominia, la renuncia a tus propios valores, como fue el caso de empresario, donante de la campaña de Trump, que asumió la embajada norteamericana ante la Unión Europea y se le trató como un sicario a sueldo que debía hacer los trabajos sucios que se le pedían desde la Casa Blanca. Muchas de las renuncias de personal de su administración han sido sucedidas de ataques vergonzosos contra personas que habían puesto límites éticos a su comportamiento y no compartían la falta de criterios morales de Trump sobre lo que significa ser presidente de los Estados Unidos.

El movimiento republicano "Never Trump!" es el resultado de haber cruzado todas las líneas aceptables. Republicanos de larga data se han manifestado incapaces de votar por un presidente cuya forma de actuar excede los límites de la decencia política. Son muchos políticos republicanos de administraciones anteriores los que han apoyada a Biden no por ser demócratas, sino por no soportar el daño que Trump ha hecho a las instituciones y a la imagen del país.

Pese a todo, Trump tiene un enorme apoyo allí donde los valores son otros. Es necesaria una profunda reflexión política, social, comunicativa y hasta filosófica sobre la atracción de una persona como Trump. Es necesaria para evitar fenómenos como los que sacudieron Europa en la década de los veinte del siglo pasado. Trump representa una mentalidad autoritaria que es peligrosa si conecta con extensas capas de la población, especialmente las capas más populares, que son las que sufren más el desempleo, el aumento de las diferencias sociales, el abandono de sectores enteros en beneficio de la automatización, la marginación del resto del mundo, que empieza a verse como extraño y alejado de viejos principios, que Trump ha sabido promover. Es muy peligrosa la conexión de las élites económicas con las bases de personas que piensan que nadie se preocupa de ellos, los olvidadas, más que en momentos electorales. Es lo que explica que un millonario de nacimiento, ignorante y brutal en maneras y palabras, haya sido convertido en "uno de nosotros" para esa capa que es la que le ha dado el voto masivamente. 

El regreso al populismo como fuerza electoral lo estamos viendo en distintos países y promueven estas figuras de "uno de nosotros", en los Salvini, Bolsonaro, Janes Janša o Duterte de turno, repartido por el globo en sintonía con situaciones promovidas por las propias élites económicas, las grandes favorecidas por la globalización económica que deslocalizó las empresas. Trump, a quien le importa un bledo cualquier otra cosa que no sea él mismo, ha conseguido convencerles que él sí se preocupa por ellos. Ha conseguido devolverles un orgullo de la fuerza convenciéndolos de que es el poderío militar el que se debe poner por delante en el mundo y que ser fuerte significa imponer las reglas de juego y deshacer todos los juegos anteriores, pues es lo que ha propuesto con la salida o voladura de todos los acuerdos internacionales. Trump no les ha vendido internacionalismo ni liderazgo, sino proteccionismo nacionalista e imposición por la fuerza de las nuevas reglas.

En estos instantes, el recuento de las cámaras da un empate a 48 en el senado, con 50 como mayoría y una ventaja de 205 sobre 190, para una mayoría de 218 en la cámara de representantes. Cada vez se le hace más difícil a Trump proclamar la victoria, lo que quiere decir que sus argumentos sobre fraude aumentaran en volumen e intensidad. Esto puede ser incendiario, como han señalado múltiples comentaristas si una simple cerilla se lanza contra los bidones de gasolina que ha ido repartiendo por todo el país. Como comentamos hace unos días, la venta de armas se ha disparado ante el temor de lo que pueda ocurrir. Hacen falta muchas personas inteligentes para construir, pero basta un loco para destruir. Con uno en la Casa Blanca, incapaz patológicamente de asumir una derrota en cualquier terreno, basta otro loco en la calle para que la mecha prenda.

Lo que es evidente, y se debe seguir resaltado, es ese efecto de arrastre al que Trump ha llevado a los Estados Unidos. Los comentaristas, como Griffiths y muchos otros, señala el daño hecho a la imagen exterior norteamericana y, más allá, a la de la propia democracia que se ha visto debilitada en aquellos lugares en los que es débil o una aspiración de futuro. Los dirigentes de países no democráticos se frotan las manos ante las imágenes y palabras que Trump y los Estados Unidos les brindan. "¿Es esto lo que queréis?", les dicen burlones.

Pero todo esto no le importa a Trump. Tampoco a las élites que detrás quieren un orden norteamericano del mundo ante los augurios del ascenso de otras partes, como Asia, o evitar la autonomía de Europa. Con la Guerra Fría, todo iba mejor. Todos se acogían a la protección del escudo americano y estaba prohibido tratar con la otra parte. A Putin le gustaba la idea, porque sería volver al "esplendor" de la era soviética, que muchos añoran; pero no a China, que se ha convertido en el objetivo de iras y sanciones porque es ya una competencia real en aquellos campos que Estados Unidos nunca pensó que alcanzaría.

Sigue el lento recuento, Aquiles intenta que la tortuga se detenga, le grita, la amenaza, la insulta, recurre a todo tipo de triquiñuelas, pero no llega a alcanzarla. Puede que, en la paradoja de Zenón, Aquiles no alcance a la tortuga, pero la tortuga llegará a algún sitio, en algún momento. A diferencia de Aquiles, el populista esloveno Janes Janša logró adelantar a la tortuga antes de que sonara el pistoletazo de salida. La tortuga sigue su camino y acabará llegado. La nueva paradoja es que Aquiles va cada vez más retrasado. 

* James Griffiths "Trump's baseless claims of election fraud undermine US credibility overseas" CNN 5/11/2020 https://edition.cnn.com/2020/11/05/asia/trump-election-fraud-world-reax-intl-hnk/index.html



miércoles, 5 de agosto de 2020

El falso líder

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los intentos de Donald Trump de recuperarse a base de entrevistas e intervenciones, una vez desestimados los mítines por el temor a que tanto asiento vacío se vuelva contra él parece que no funcionan como tenía pensado.
La prensa norteamericana de hoy  le saca punta a la entrevista que le ha realizado Jonathan Swan para Axios/HBO. La sensación de que aumenta la pendiente que les precipita a las elecciones de noviembre hace que los detalles sean cada vez más importantes y, a la vez, muestran que, conforme se agota el tiempo, la presión sobre el presidente, con un pie fuera, aumenta. Lejos quedan las entrevistas con el control de Trump. Este se tiene que arriesgar con medios y periodistas menos afines y respetuosos.
The Washington Post se hace eco de la entrevista y de sus posteriores declaraciones sobre ella a otros medios:

During an appearance today on CNN, Swan said he “wasn’t trying to score a point or gotcha” in the interview. “What I was trying to get him to do was grapple with the question of why,” he said. “Why is it that America with its incredibly sophisticated and advanced science and medicine, the leader of the free world, is doing so much worse than so many other advanced countries on a death-as-a-proportion-of-population basis?” *



Aquí hemos señalado en muchas ocasiones que esa pregunta que ahora se hacen los norteamericanos se la han hecho ya en medio mundo. Es una pena que la tradicional mirada interior, por no decir su incomprensión general de cómo son percibidos desde el exterior, haga que esta pregunta llegue tan tarde.
La pregunta mundial es la segunda gran pregunta. La primera ha sido cómo una potencia mundial de estas características tiene por presidente a Donald Trump. Las demás preguntas están supeditadas a esa primera respuesta.
¿Está viviendo los Estados Unidos una gigantesca ficción? Es más que probable. Los países que no son capaces de autocrítica suelen tener dificultades de comunicación. No he escuchado nunca fuera de los Estados Unidos referirse al país como "the leader of the free world", un título auto conferido, nacido de la II Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría, que es incompatible con lo que hace algunas décadas se está imponiendo, un unilateralismo orgullos que no lidera sino ordena o impone. Incluso la época de Obama ha tenido este problema de actitud ante el resto del mundo.


¿Es compatible es supuesto "liderazgo" con el "America First!", con las extorsiones de la OTAN o la política agresiva de los aranceles? ¿Es compatible con el abandono de las instituciones internacionales, de los tratados alcanzados para resolver crisis previas? ¿Es compatible con un presidente que dice que le llamen "Mr. Brexit"? ¿Es compatible con ese concepto misterioso y absoluto llamado "los intereses norteamericanos"? ¿Es compatible con los abrazos a dictadores, con ventas de armas a esas dictaduras que las emplea para su expansión y, muchas veces, para la represión?
Trump es el cierre de una actitud cada vez más autista al mundo, lo contrario del liderazgo, que no queda más que en retórica. La más mínima discrepancia lleva a la amenaza que no tiene por qué ser velada. No, Estados Unidos ya no lidera nada. Es una superpotencia a la que hay que seguir y obedecer bajo pena de sanciones.


Con Trump ya no hay "mundo libre", sino maniobras de mercado puro y duro. La prensa norteamericana ya no silencia este tipo de maniobras para favorecer los manejos de las empresas norteamericanas en el mundo, cuyo poder debe ser indiscutible. El caso de Huawei o ahora de Tiktok son muestras claras del nuevo sentido de la "competencia" que se ha desarrollado, consecuencia de la pérdida de influencia en el mundo. La política (y la salud) se ponen al servicio de los intereses económicos.
No, Trump no es líder de nada. Ha dejado de serlo de los propios Estados Unidos a los que ha dividido con una fractura que puede durar décadas. Ha fomentado el racismo, el machismo; ha debilitado la ciencia, la sanidad, la educación... Nada ha quedado fuera del alcance de su narcisismo destructor.
Las preguntas del periodista australiano de Axios llegan un poco tarde y dan por descontado un liderazgo que hoy es inexistente. ¿No recuerdan los corrillos con presidentes mundiales gastando bromas a su costa?
El patriotismo de Trump es de opereta, como lo es su sentido religioso; su ignorancia es de una osadía solo explicable del que nació rico y le enseñaron que eso significaba tener siempre razón. No da el tipo de "líder" de nada. Los que lo quieren como líder, para ellos.


Los norteamericanos le votaron, pero es también el resto del mundo, que deja empantanado, el que ha soportado sus obsesiones y meteduras de pata, desde el cambio climático hasta la creación de conflictos en determinadas zonas, maniobras que necesitaba para ganar algún "prestigio". Con Trump el mundo es mucho más inseguro que con cualquiera de los presidentes norteamericanos y el futuro más oscuro.
En realidad, lejos de liderar el "mundo libre", Trump ha mostrado la necesidad absoluta de depender menos de los Estados Unidos, como se ha decidido en Europa con los tanteos para la creación de un ejército que garantice la defensa de la Unión y no el chantaje permanente, como ocurre en estos días con la retirada de tropas norteamericanas en Alemania o como ya ocurrió en Siria, dejando al descubierto a los aliados kurdos, algo que avergonzó a las propias tropas norteamericanas. No sabemos cuál es el sentido de la "libertad" de un presidente que no ha hecho más que poner barreras y restricciones, lanzar amenazas contra enemigos y aliados sin que se note mucho la diferencia, que amenaza con hundir una economía con un tuit o acusa sin fundamento alguno a países, personas y empresas. Creo que la "libertad" es otra cosa y Trump, desde luego, no la encarna ni la defiende.
No, no hay liderazgo y eso probablemente sea bueno en cierto sentido, pues deberemos asumir más responsabilidades y reclamar otras posiciones. El problema es que en los Estados Unidos se siga creyendo que ese papel es real y esencial, un destino que los demás tendrán que aguantar. Ha dividido a los Estados Unidos y lo ha hecho con el mundo. Quizá por eso cada día el país esté más aislado y solo. Es la consecuencia clara de una política de aislamiento que empezó mucho antes del COVID19.



* "Axios’s Jonathan Swan is the latest interviewer to leave Trump grasping on TV" The Washington Post 5/08/2020  https://www.washingtonpost.com/media/2020/08/04/axios-jonathan-swan-president-trump-interview-hbo/?hpid=hp_lifestyle1-8-12_trump-veep554pm%3Ahomepage%2Fstory-ans

viernes, 26 de julio de 2019

El cuello de la ministra

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
Cualquier intento del régimen egipcio por mejorar su imagen se salda con un fracaso. De ello no tiene nadie la culpa; solo ellos. Su obsesión con el control se salda siempre con metedura de patas monumental sobre la que luego hay que dar explicaciones. La prensa egipcia trata de enmendar los errores, pero hay límites en los que ya nadie se juega la cara por ellos.
La nueva controversia -una sucede a otra- llega esta vez de la ministra Nabila Makram, la encargada de la emigración, es decir, de los egipcios que residen fuera de Egipto.
En un país en el que desde su moderna fundación en 1952 han existido dos bandos mal avenidos, en donde las cárceles son viejas conocidas de muchos de sus ciudadanos, es normal que la población exterior sea abundante. No solo es cuestión de economía, sino de poner distancia por lo que pueda ocurrir.
A diferencia de otros estados -lo hemos señalado en diversas ocasiones- el estado egipcio tiene un sentido “propietario” de sus ciudadanos, es decir, son una propiedad del estado y estás a su servicio. Cualquier acción que hagas no siguiendo su órdenes es considerada una traición y si no lo paga el de fuera, lo pagarán los de dentro, que pillan más cerca. Las críticas son entendidas como actos de traición.


Recordemos, por ejemplo, lo ocurrido con la cantante Sherine al decir sobre un escenario libanés que ya podía hablar con tranquilidad, después de haber sido previamente denunciada por hacer un chiste sobre no beber las aguas del Nilo. Se consideró difamación de Egipto. Lo mismo es quejarse de cualquier cosa. Hay gente encarcelada por protestar por el terrible accidente de tren en la estación central de El Cairo. Allí no había pasado nada.
Durante las pasadas elecciones presidenciales, una farsa con retirada o encarcelamiento de los opositores, invitando a participar como rival a un declarado admirador, se advirtió a la prensa extranjera lo que podría ocurrir a aquellos que "no informaran con profesionalidad”, que en término egipcios significa aceptar las versiones oficiales. Al director de un medio egipcio le costó el puesto por decir algo que era verdad, que estaban reclutando votantes pagados para cubrir la bajísima participación.


Se podrían poner cientos de ejemplos de estos constantes ejercicios de prepotencia y propiedad de los ciudadanos o de la mera verdad, de la que tienen la exclusiva.
Esta vez ha sido la ministra de emigración, un ministerio clave, pues sirve al régimen para agudizar el control sobre los que están el exterior mediante el objetivo prioritario de confeccionar un censo exterior.
La ministra Makram va recorriendo los países para leerle la cartilla a los egipcios en el exterior, para recordarles que no por estar fuera están lejos de su mano. Como muchos de los que están fuera son opositores, la ministra no ha tenido problema en decirles el destino que les espera.
Así nos lo cuenta, es importante señalarlo, el diario estatal Ahram Online:

Egypt's Minister of Immigration and Expatriate Affairs Nabila Makram said that the intention behind a recent statement she made that has sparked controversy "was not to promote violence towards any Egyptian or foreigner."Makram's remarks came in a statement issued on Thursday in response to foreign media reports about comments the minister made earlier this week at a meeting with the Egyptian community in Toronto. A video of the meeting has been circulated on social media platforms and has stirred controversy.The video shows the minister saying that "anyone who speaks against Egypt abroad will be cut up" while making a throat-slitting gesture.In the statement, Makram said that she attended an informal meeting with members of the Egyptian community in Canada on 22 July."The meeting, like many others that I attend during my trips overseas, was an opportunity for me to engage with Egyptians in an open and supportive environment," she said.During this meeting, she says, "I spoke about unity and the importance of Egypt as a common bridge between various Egyptian communities in Canada and across the world."Makram said that she was speaking about how highly Egyptians living abroad regard their country."In saying this, and in response to members of the audience, I used a colloquial Egyptian-Arabic phrase and made a gesture that has been taken out of context and its intentions misunderstood," the minister said. 


Por muchas vueltas que le demos a la semántica, a la semiótica o a las teorías hermenéuticas, si hay un gesto claro, universal y comprensible es pasarse el canto de la mano por la garganta. En modo alguno puede considerarse un gesto desenfadado o amigable, especialmente si estás hablando de que no vas a consentir que hablen mal de Egipto, obsesión enfermiza, patológica del gobierno.
Es una pena que el mundo se haya llenado de teléfonos móviles y de cámara digitales que permite colocar en las redes sociales la última tontería dicha por un ministro o presidente. 
Los intentos de la ministra se han quedado en sus absurdos comentarios sobre lo que quiere decir su gesto y palabras. La claridad es evidente.
Una de las ideas viejas de al-Sisi y su gabinete era usar ese ministerio para convertir a todos los egipcios en agentes propagandísticos del régimen, defender a Egipto de los “ataques” o “críticas” que se le hacen en los países.


La ministra se ha excedido en sus amenazas, lo que es intolerable en suelo extranjero,
El diario estatal es especialmente duro con lo dicho por la ministra, a la que no necesita añadir comentarios, sino dejar que se explique para quedar en evidencia.
"For many in the audience, and for many Egyptians, the image of their country – particularly in the eyes of foreigners – is highly important. The phrase and gesture I used were implying that many Egyptians living abroad have strong ties to Egypt."As such, they want to protect the reputation of their homeland to the extent that they would openly challenge and want to prove wrong any false assertions made about Egypt," Makram explained."I can understand how the phrase and gesture I made may be construed as offensive or insensitive."In particular, I would like to highlight that my statement was not targeted at any 'dissidents', 'opposition' or 'critics' as has been reported in certain media outlets. Unfortunately, a number of media outlets have not only misinterpreted my statements, but have also misrepresented them to their readers, falsely claiming that I support violence," she stressed.Makram added that she and the Ministry of Emigration and Egyptian Expatriate Affairs recognise the important role Egyptian communities play in the pursuit of the economic, social, cultural and political development of Egypt – development which requires the voice of all Egyptians.*
Intentando arreglarlo, la ministra Makram lo estropea más. De esta forma la amenaza se percibe en su intensidad: los que no tomen una posición activa para “desmentir” las mentiras extranjeras sobre Egipto, quedarán en evidencia y serán considerados traidores. La discusión sobre si es partidaria o no de la violencia es un recurso pueril.No nos imaginamos a la ministra cortando cuello, pero Jamal Khashoggi, que en paz descanse, seguro que sí. Su problema era criticar al gobierno de su país, y el príncipe heredero se lo tomó como algo personal.
Hace mucho tiempo que se habla del plan de transformar a la comunidad exterior en una especie de vanguardia luchadora al servicio del régimen, lo que no deja de ser un motivo más de conflictos presentes y futuros. Lo que quieren es que unos egipcios vigilen a los otros, convirtiendo a unos en ejército y a otros en perseguidos. Esto va más allá de luchar contra la Hermandad. Es todo tipo de disidencia. Por supuesto, los Hermanos ya han aprovechado la metedura de pata de la ministra.


La ministra, el gabinete en su conjunto, no entiende que la forma de arreglar un país no es mandando silencio sino escuchando, creando vida civil, algo que no hace. El actual problema de imagen de Egipto lo ha causado, miré por dónde, la propia ministra con sus propias palabras y gestos. Ella misma se ha cortado el cuello.
Una cosa más. Si se molestan en escuchar y ver el vídeo que ha causado el problema, se darán cuenta que tras las palabras y el gesto de la ministra se escuchan los aplausos de los incondicionales. De esos, nadie habla- 



* "Egypt's immigration minister says controversial statement 'was not to promote violence'" Ahram Online 25/07/2019http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/339628/Egypt/Politics-/Egypts-immigration-minister-says-controversial-sta.aspx