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martes, 29 de octubre de 2024

Las vías de las denuncias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las reacciones por el caso Errejón dejan claro algo: los canales tradicionales no funcionan. Asistimos a una cadena de exculpaciones que, una tras otra, dejan en evidencia el sistema, por llamarlo de alguna manera. Escuchamos por boca de autoridades políticas cómo se pasaron la pelota unos a otros, cómo nadie se atrevió a tomar decisiones a la espera de que otros lo hicieran. Algunos de los motivos los hemos explicado ya en estos días: la fabricación del ídolo, algo más que líder, en política les hace intocables por las consecuencias de arrastre. 

Hoy vemos en RTVE.es el siguiente titular "Las denuncias anónimas frente a la violencia sexual, a debate tras el estallido del caso Errejón", firmado por que acompaña a un reportaje de poco más de un minuto, del que se nos ofrece por el medio la siguiente sinopsis:

El caso Errejón estalló la semana pasada gracias a un testimonio anónimo publicado por la periodista Cristina Fallarás en una red social. Y tras él, han llegado nuevas acusaciones, también anónimas. Es una forma de sacar a la luz estos comportamientos pero los juristas recuerdan que es importante seguir los canales judiciales y policiales para poder perseguir estos casos.*

Lo que se pone sobre la mesa es el papel de las denuncias anónimas y a través de las redes sociales, recomendando la denuncia en comisaría y ante los juzgados.

Esto está muy bien y tienen mucha razón... en un mundo ideal, en el que todo funcionara como debe, algo que no es el caso.

El hecho de que las denuncias se produzcan de forma anónima y a través de redes sociales ya nos dice algo de la baja fiabilidad del sistema desde la perspectiva de las víctimas, especialmente en casos tan mediáticos y con el poder político de por medio.

Es precisamente el hecho de ser "poderoso" y de "sentirse por encima de la ley" lo que el agresor utiliza para mantenerse en la sombra y alejar de la víctima la sensación de que pueda hacer algo contra él. Por más que las instituciones que deben participar lo hagan, en casos como el actual lo que ha funcionado de forma fulminante ha sido el levantamiento ruidoso de la liebre. No debemos olvidar —es esencial para comprenderlo— el hecho del cierre automático de la cuenta de Instagram de la periodista Cristina Fallarás. Solo después de quedar en evidencia el sistema de la red por la imposibilidad de controlar los efectos, la red dio marcha atrás.

[Un apunte: el artículo de ayer sobre la censura de la redes fue eliminado por F B a los 30 segundos de colocarse el enlace al blog]

Lo ocurrido es precisamente lo contrario de lo recomendado por el sistema porque sencillamente el sistema es lento y poco fiable en todos sus niveles. No solo es el cierre de la cuenta en la que se denuncia, sino el conocimiento de que los grupos políticos involucrados, los que hoy se pasan la pelota "cabizbajos y meditabundos" tenían conocimientos de estos comportamientos desde 2023, tiempo más que suficiente para haber tomado conocimiento y medidas. Ahora les ha estallado en las manos y, en estado de shock político, no pueden explicar su propio comportamiento al respecto.

¿Seguir los pasos judiciales y policiales? Sí, claro. Pero el miedo que los poderosos meten a sus víctimas les aleja de ellos, como su "prudencia" y "lentitud". En el caso de políticos hay mucha "prudencia", pues los propios mecanismos políticos de acoso y derribo mutuos hacen todo se trate de otra manera.

En cierta forma, también el sistema policial y judicial queda en entredicho y se reclama como vía frente a las "denuncias anónimas" y a través de "redes sociales". No es que lo hagan mal, sencillamente es que es una vía que a algunas mujeres puede no parecerles segura o rápida para lo que necesitan en lo psicológico y en lo vital, en su día a día, que se ha visto trastornado. Como pudimos apreciar, surgieron algunas voces de apoyo al autor del caso. Es la inercia resistente, es la incapacidad de creer lo que se dice del amado líder.

El caso es complejo porque se ha alcanzado un nivel de violencia hacia las mujeres que se traduce en esos crímenes constantes, los asesinatos con los que muchas pagan la resistencia. Los violentos desarrollan muchas estrategias de encubrimiento, con las que pueden llevar décadas. Son fingidores habituales y les ha funcionado. Para muchos de estos depredadores sexuales (no es metáfora) el ascenso en el prestigio social es una estrategia eficaz. ¿Cómo creer lo que hacen si media hora antes han estado haciendo cantos en favor de la igualdad de género, de protección a la mujer, etc.?

Las denuncias serán anónimas en la mayoría de este tipo de casos, es decir, en aquellos en los que el agresor tenga un alto prestigio social al que las víctimas tengan que enfrentarse. Como hemos podido apreciar, tras la primera denuncia comenzaron a aparecer muchas otras que hacen crecer el caso y hunden al depredador. Pero hasta el momento, hasta que alguien no da ese primer paso, el miedo cierra la posibilidad de la denuncia. Los depredadores de este tipo saben elegir bien a sus víctimas, han desarrollado a lo largo de su vida esas dotes de observación que les permite minimizar los riesgos. Estos casos no son "calentones", sino conducta practicada y refinada en su propia brutalidad.

Está muy bien usar el sistema... cuando el sistema funciona. No siempre lo hace. Está muy bien ponderar la necesidad de ir a denunciar. Pero luego ves las noticias y te cuentan que el agresor se pasa por el forro las órdenes de alejamiento, que la víctima estaba en el sistema de protección o que se tardan años en sentarse en el banquillo, etc. etc. Son este tipo de noticias las que obligan a usar las vías "rápidas", las que reducen los riesgos mediante el anonimato y la denuncia en redes. Eso es lo que la experiencia muestra y demuestra. Lo de las vías legales está genial, pero... funciona cuando funciona, en ocasiones cuando ya es demasiado tarde. Si la justicia es lenta, como nos quejamos, lo es para todo. Si no hay suficientes recursos para proteger a las víctimas, no los hay y eso las víctimas lo saben.

Creo que no es el momento de poner demasiados reparos a los medios imperfectos, cuando los teóricamente perfectos no logran ser suficientes ni su velocidad de respuesta la más adecuada. Lo importante es la seguridad de las víctimas y que puedan dar salida a su caso para sentirse escuchadas.

Hay muchas imperfecciones, pero son las que se ponen en marcha ante algo que socialmente plantea muchos problemas por su propio sustrato machista. No pongamos muchos peros a lo que ha funcionado sacando a la luz a un "impensable" depredador. 

* "Las denuncias anónimas frente a la violencia sexual, a debate tras el estallido del caso Errejón" RTVE.es 28/10/2024 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-1/denuncias-anonimas-acoso-sexual-debate-errejon/16306728/

domingo, 27 de octubre de 2024

Entre el apocalipsis y el personalismo o vigila a tu líder

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El caso Errejón sigue el guion anticipado ayer, entre los "mea culpa" y los "dedos acusadores", según el reparto de papeles. La política española padece el mal que ella misma ha gestado, del que se alimenta; el personalismo.

El personalismo funciona como un antes y un después del escándalo, cuya potencia está ligado, claro está, al peso mediático y político del señalado. El personalismo es lo que ha hecho que algunas acusaciones previas no salieran a la luz y que algunos miraran para otro lado entre incrédulos y temerosos, El personalismo, igualmente, actúa amplificando el escándalo y lanzándose contra él y lo que representa. Este último factor es importante porque sirve para la lucha ideológica de las negaciones. Si, pequeño favor le ha hecho el acusado a las causas que defendía públicamente aunque las incumpliera en privado.

Ante esto, los próximos se han declarado públicamente tontos y ciegos en diversas proporciones. Alguna ilusa salió a defenderle y ahora se encuentra ya en la calle.

La personalización y promoción de los líderes es peligrosa cuando se dan casos como este. El líder, la cara visible, la voz autorizada, etc. se vuelve contra todos y el edificio al completo se derrumba tras él. Los rivales lo atacan y sacan consecuencia generales destructiva. "¡Ya lo decía yo!", dicen los rivales. "¡Esta claridad no pasa en la derecha, que no defiende a las mujeres!", decía una voz ayer haciendo de la necesidad virtud.

Desaparecidos en la sombra los "partidos" porque los asesores de comunicación creen que es más eficaz la política personalista que las ideologías, que la gente pasa de eso y se aferra a la empatía, a las emociones, al chiste ocurrente y al ingenio, a la buena presencia, los partidos políticos pasan a depender de los giros vitales, de los errores y aciertos, de sus líderes. Es más fácil engatusar al electorado que convencerle con explicaciones. Ahí es donde un buen líder gana la partida a un mal líder.

La única salida que le queda al sistema es la "ejemplaridad". Errejón va a pagar lo suyo y lo de los demás, deseosos todos de salir del fango creado. El País habla de "panorama brumoso", interesante expresión.

Como la lucha política española (y en más lugares) se produce en ese fango de lo asqueroso, a Errejón solo le queda experimentar el daño común de sus compañeros que tras confesarse inútiles y crédulos, se lanzan sobre él para tratar de evitar el previsible daño causado y los aprovechamientos de los amigos de siempre.

Ahora podemos apreciar la distancia entre la "imagen" construida y la "realidad" de los hechos. Podemos apreciar también la doble violencia sobre las víctimas: la que ejerce el personaje en cuestión sobre ellas y la que ejercen los círculos protectores de popularidad y poder. Las víctimas lo son de maltratador, acosador, violador, etc., por un lado, y de la falta de respuesta, del silencio o, peor, de la reacción contra ellas, algo que también se ha dado inicialmente en este caso. La gente no quiere que le derribe los ídolos y se revuelve furiosa contra quienes lo hacen. Luego vienen los golpes en el pecho y los actos de contrición con la evaluación de daños. Hay muchas cosas que aprender de nosotros mismos en este caso. Hay mucho que aprender de cómo elegimos líderes, de cómo no hay que dejar de mirarlos con el rabillo del ojo por si acaso.


Hay que evitar las chapuzas. La violencia machista, desgraciadamente, está por encima de la ideología. Otra cosa es el machismo, que como ideología violenta puede ser reformulado en principios políticos y acciones, como, por ejemplo, las prohibiciones de determinados libros en las bibliotecas, o con políticas restrictivas a los derechos de las mujeres.

La guerra de las mujeres por la igualdad de derechos, por su libertad plena en todos los ámbitos, es una guerra que ganamos todos, pero que para muchos debilita un mundo construido patriarcalmente. La política necesita en lo social de personas que se preocupen por los demás, pero en lo personal atrae narcisistas a los que el poder les fascina y ejercerlo es una tentación muy poderosa. Es difícil acabar con esa atracción totalitaria del poder, ese deseo de ejercerlo sobre los demás. La política personalista atrae a narcisistas personas deseosas de que el mundo se rinda a sus pies. La adulación constante, el estar representando continuamente un "papel" es peligroso y muchos sucumben, cayendo en la doble vida. Atraen con su imagen construida y destruyen después. No se esperaban algo así, dicen las víctimas, atraídas por la imagen pública. A solas ya es otra cosa.

Tras el caso Errejón, que acapara todas las miradas, hay otros con patrones parecidos:

Ecologistas en Acción ha iniciado una investigación interna contra uno de sus fundadores, el histórico activista Santiago Martín Barajas, tras ser acusado de agresión sexual. La organización ecologista ha comunicado que busca "esclarecer lo ocurrido, colaborar con la investigación policial y tomar las medidas que sean necesarias" tras conocer "la gravedad de los hechos que se comunican".

Según ha adelantado elDiario.es, una mujer le denunció el verano pasado, relatando que quedó con el investigado para tomar un café tras años sin verle, y él aprovechó que estaban solos en su casa para agredirla sexualmente. El activista declarará como investigado el próximo 30 de octubre ante la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 6 de Arganda del Rey por estos hechos, según han confirmado a EFE fuentes jurídicas.

El juzgado tuvo conocimiento de los hechos por dos vías: por un parte de lesiones que envió la médica de un centro de salud que atendió a la mujer y por la denuncia que la víctima interpuso. Esta mujer supo después que a otras dos mujeres, que a día de hoy no han denunciado, el presunto agresor les había hecho lo mismo, según detalla Eldiario.es*


El prestigio se usa para vencer las barreras de desconfianza. Sin embargo, cuando menos se espera salta el violento, el violador, el agresor. El caso no debería influir sobre la validez del ecologismo, de la misma manera que el caso Errejón no debería acabar con lo que es positivo. Lo que  sí debería someter a juicio son las formas de selección y control de las personas que se ponen en situación de liderazgo y se carga sobre ellas un peso representativo grande. Con el aumento de las denuncias y la salida a la luz de los casos, es un riesgo.

No es fácil manejarse con esta doble condición de público y privado. Lo público actúa como cebo y en privado se enfrentan a esa realidad tapada. Después, la tendencia a defenderse, a minimizar o a desconfiar de lo que el propio líder ha hecho. ¿Cuentan con ello los agresores? ¿Saben que la tendencia natural es a protegerle para protegerse ellos mismos?

Las caras y voces en Sumar que nos mostraban los medios eran penosas, de no saber realmente como enfrentarse a esa situación a la defensiva. Tampoco las de la oposición eran demasiado convincentes, aunque intentaban parecerlo. Lo ocurrido no debería ser una "buena noticia" ni para la oposición, Es una muy mala noticia para el sistema y para la sociedad en su conjunto. No es solo cuestión de "Sumar", es un problema de todos que aparece y reaparece por distintos lugares. Que cree una crisis política tiene su propia lógica, pero no es la única.

Habría que llevar la cuestión más arriba para intentar comprender la profundidad de las huellas de la violencia machista en nuestra sociedad. Deberíamos aprovechar estos casos para reflexionar y poner remedios más allá de las cuestiones partidistas. Sin embargo, no parece que esto atraiga tanto.

Preocupante es también la censura y cierre de la cuenta de Instagram de la periodista denunciante del caso ante la avalancha de quejas. Nos muestra el tipo de "reacción" defensiva del "popular" y el papel oscuro de las redes sociales, tomadas por grupos y consignas.

Los medios tiran de hemeroteca y nos muestran a Errejón lanzando encendidos discursos contra machistas y violadores, participando al frente de manifestaciones en defensa del feminismo. Un novelista intentaría indagar sobre lo que había en su cabeza en esos momentos. Hoy nos lo preguntamos todos.

Entre el personalismo de los líderes y el apocalipsis de su caída tiene que haber un espacio en el que las cosas adquieran su dimensión adecuada. Nadie va a renunciar a la rentabilidad política de la caída, pero sí deberíamos pensar que mañana puede ocurrir en muchos ámbitos y grupos. 

Hoy los partidos e instituciones se enfrentan a las caídas de líderes, ministros, presidentes, diputados, asesores, familiares, líderes sociales, culturales, etc. Ya sea por machismo, por corrupción o por cualquier otra causa, la confianza queda minada hasta la próxima promesa. Aquellos que estaban protegidos por su poder y admiración, hoy lo están menos. Más dura será la caída.

Muchas cosas para pensar. 

* "Ecologistas en Acción abre una investigación contra uno de sus fundadores tras ser acusado de agresión sexual" RTVE.es 24/10/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241024/ecologistas-accion-investigacion-fundadores-agresion-sexual/16302099.shtml 

viernes, 25 de octubre de 2024

La sombra del machismo es alargada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No gana uno para sorpresas, traducidas en defenestraciones, guillotinas y "ya lo decía yo". Lo de Errejón te pilla entre el primer y segundo plato. No sabes nada y te leen en ese teléfono que no se nos cae de las manos ni para comer unos largos e incomprensibles párrafos, más dignos de un congreso que de una arrepentimiento, más cercanos a la excusa "patriarcal" que a otra cosa. En fin, escuchas y sigues comiendo.

La sorpresa de todo esto es que la ideología actúa estableciendo perplejidades. ¿Existe una doble condición masculina de cintura para arriba y para abajo? ¿Es posible que el varón este dividido, como el viejo Berlín por un muro, que unos pocos centímetros de distancia separen dos mundos tan diferentes, contradictorios? Ya no es lo de la mano derecha y la izquierda; esto va más allá.

Leo en RTVE.es y otros medios unas largas semblanzas vitales de Íñigo Errejón, un resumen de una vida política, una historia de desavenencias y construcciones alternativas al pasado en el presente, un historial de paladín, de estratega, de ideólogo. Pues, según parece, faltaba una pieza, la que han definido con la etiqueta "violencia machista".

Leemos el siguiente artículo, el de los testimonios de esta historia que empieza por el final, con la renuncia del político de sus cargos. Las personas perjudicadas comienzan a ser parte de esta obra realista que nos aparece condensada: 

"Fue acoso sexual, hay pruebas, hay testigos y hay una denuncia". Son las declaraciones de la actriz Elisa Mouliaá, que este jueves se ha convertido en una de las primeras mujeres en dar el paso y denunciar públicamente haber sido víctima del hasta ahora portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón. Mouliáa, con quien ha podido hablar RTVE.es, ha afirmado que sufrió acoso sexual y que la denuncia "se hará pública", si bien ha preferido no aportar más detalles por el momento.

La actriz, que dice sentirse desbordada, cuenta que para ella dar su nombre era fundamental tanto para demostrar que no se tratan solo de "denuncias anónimas y, por tanto, falsas" como para intentar "esclarecer" los hechos y apoyar al resto de mujeres. "Que se vea que más mujeres hemos sido acosadas por parte de este hombre", ha subrayado. "He pensado que era conveniente dar nombres y apellidos", ha afirmado en conversación telefónica con RTVE.es.

La publicación de varias acusaciones anónimas de acoso sexual y machista en los últimos días ha desembocado en la dimisión de Errejón, a quien se han atribuido estos hechos y contra el que su partido ha iniciado una investigación este mismo jueves. Horas más tarde, Mouliáa se atrevía a publicar en sus redes sociales su testimonio, afirmando querer "denunciarlo". "¿Y todo este tiempo?", le cuestionaba un usuario. "Miedo", ha respondido la actriz.* 

Errejón ha procurado abreviar diciendo que lo dicho "era verdad", lo que simplifica un tanto lo que vienes después, por un lado, pero también se complica por otro. La manifestaciones de "amigos", como Pablo Iglesias diciendo que "de esto se hablaba hace un año", nos sitúa en el segundo centro problemático tras el de los hechos.

Es interesante la forma en que se califica lo que sea que haya pasado, de "comportamientos machistas" a "violencia machista", algo que polariza las informaciones. Vamos de lo explícito de la portada digital de ABC ("La denuncia a Errejón por agresión sexual: «Me empujó sobre la cama y se sacó el miembro»") o otras que apuntan ya a los dardos envenenados de Iglesias de que "era cosa sabida" y el aviso de la periodista Cristina Fallarás sobre denuncias contra otros líderes políticos.

¿Apocalipsis machista en la política española? Pues no tendría nada de particular por lo que se va sabiendo. Lo primero son las víctimas, que son las realmente perjudicadas. El morbo de los efectos políticos está en una dimensión diferente. En cierto sentido los perjudicados somos indirectamente todos, ya que son nuestros representantes, los que recogen nuestros votos con hermosas palabras.

Que tengamos políticos ladrones, corruptos y practicantes de "violencia machista" exige, como ya reclaman algunos, una "reflexión". El machismo, según parece, es transversal, que diría un cursi académico.

Las preguntas que surgirán son muchas, claro. Lo serán sobre las oposiciones "público/privado", sobre las contraposiciones entre "valores/ideologías", sobre  "acciones políticas/acciones de género"... Podremos hablar de "hipocresía" particular y de partido... de muchas cosas.

El caso de Íñigo Errejón dará mucho que hablar, hará que muchas altas torres tambaleen según se vaya tirando de la manta y sigan saliendo nombres de afectadas que han perdido el miedo y de partidos que ahora son todo miedo. Coaliciones, acuerdos, socios, etc. en el aire por... este machismo subyacente.

Parece mentira que este país siga debatiendo entre los machismos reales y los de activistas republicanos. Tenía razón el que decía que el hábito no hace al monje y que desnudos, todos los hombres son iguales. A muchos se les habrá caído un ídolo y les habrá salido un inconfesable escindido ideólogo. Empezarán a salir de las hemerotecas los discursos bonitos, que quedarán enterrados por los feos actos y demás parafernalia que acompaña a estos sucesos. ¡Todo patas arriba!

Hay que alegrarse, al menos, porque haya caído una máscara y unos cuantos tópicos con ella. Hay que tener cuidado con lo que se presupone. Donde menos se espera salta el agresor. Al menos se ha vencido el miedo a denunciar.

Hoy todas las televisiones dedicaban sus mañanas tertulianas a esto; los periódicos sus páginas. Unos para atacar, otros para explicar lo que tenían delante de las narices y no quisieron o supieron ver. Algunos para cumplir viejas venganzas atrasadas... no nos alejemos de la verdad de los hechos. Lo importante es ponérselo más difícil a los que abusan, a los violentos, a los violadores.

¡Ay, el poder! La sombra del machismo es alargada. 

* Elisa Frediani "Elisa Mouliaá, sobre la denuncia a Errejón: "Fue acoso sexual, hay pruebas, hay testigos y hay una denuncia"" RTVE.es 24/10/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241024/denuncia-errejon-fue-acoso-sexual-testigos/16302445.shtml

ABC



domingo, 19 de junio de 2022

Citas para la salud mental

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace tiempo que el término se repite en nuestros noticieros: salud mental. El diputado que le gritó entre risas "¡Vete al médico!" cuando escuchó plantearlo en el Congreso debe estar escondido en algún sitio profundo para que no se lo recuerden. Sin embargo y a su pesar, parte del problema está en ese "ir al médico", una tarea casi imposible y prácticamente ineficaz teniendo en cuenta lo que los propios facultativos señalan.

En RTVE.es leíamos ayer el siguiente titular sobre este problema de la atención médica: "Detectar depresiones o posibles suicidios en cinco minutos, el reto de la atención primaria que "cuesta vidas""* La clave está, evidentemente, en esos "cinco minutos" que son los que se conceden para la consulta y en los que los médicos deben tratar de conocer y reconocer a su paciente. Uno no lleva los problemas mentales de la misma manera que los de rodilla, por ejemplo; aquí no hay un "le duele a usted aquí" mientras te aprietan. ¿La solución dada? También nos la daban: el aumento de las recetas de ansiolíticos, algo en lo que estamos a la cabeza del consumo mundial. Cuando no hay tiempo para saber, la pastilla lo arregla todo. Sedados por la vida, anestesiado emocionales, es la respuesta que el sistema da a los que no siguen el aumento de presión que estamos padeciendo en estos últimos tiempos (y lo que tenemos por delante).

"No pensé que fuera tan grave", le dijeron no hace mucho un conocido tras una atención telefónica. Los teléfonos se han convertido en la herramienta de muchas consultas. Te escuchan, pero hay un límite en un campo donde es imprescindible captar todos los gestos, movimientos, miradas. Es un campo en el que el cuerpo dice tanto como las palabras, a veces más que ellas.

La presión de la pandemia, la economía y, sobre todo, el ambiente laboral nos está sometiendo a unas presiones que nos hacen estallar. Primero es una implosión, todo se vuelca hacia adentro; después el riesgo de la explosión, el segundo movimiento, el que se puede dirigir contra ellos mismos o contra otros.  

Es fundamental que la persona se sienta escuchada porque muchas veces esto es parte del problema, el silencio que nos rodea, la incapacidad de poder expresar las debilidades tras la máscara de fortaleza e indiferencia que muchos están obligados a llevar día y noche.

Nos dicen en el texto de RTVE.es:

De cinco a ocho minutos. Ese es el tiempo que un médico de familia suele tener por consulta en gran parte de los centros de salud en España. En menos de lo que duran algunas conversaciones de pasillo, la atención primaria afronta el diagnóstico de todo tipo de patologías. Algo que quema y sobrecarga a los profesionales, pero que, además, puede perjudicar gravemente a los pacientes. Y la presión del cronómetro, opina el coordinador de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (Semg), Antonio Torres, se nota especialmente en la salud mental. "La falta de tiempo está costando vidas y mucho sufrimiento", insiste a RTVE.es.

La atención primaria es el primer eslabón del sistema sanitario. Estos profesionales son los primeros a los que acude la mayoría de los pacientes antes de ser derivados a los distintos especialistas y con los que más confianza suelen tener. La cercanía hace que su función sea crucial y que su posición sea la mejor "para diagnosticar los problemas de salud mental más frecuentes", opina el coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), Vicente Gasull.

Pero en la detección de un trastorno psicológico suele hacer falta algo más que la confianza. "Por eso es una pena que tengamos tanto déficit de tiempo", apunta. Como recuerdan los expertos, el estigma y el desconocimiento, aunque cada vez menores, suponen que muchas veces se somaticen este tipo de dificultades. La clave, entonces, está en observar los pequeños detalles. Pero en cinco minutos, resulta una tarea más que complicada.*

Volvemos otra vez a la especialidad que actúa de primer frente, los Médicos de Familia, esa especialidad que, nos dicen, se queda sin cubrir porque los médicos prefieren estar en la segunda línea, la de las especialidades. Se comprende cada día más esas decisiones.

De la misma forma, se comprenden las protestas de los profesionales de la Salud ante el abandono en que se encuentra sumidos por la dejación del sistema, que aplica una y otra vez elemento que reducen el tiempo disponible para los diagnósticos en un país en el que cada vez hay más personas mayores que atender, donde la salud empeora precisamente por la falta de atención adecuada, por los retrasos en la atención y donde muchos mueren cada año esperando a que les llegue la cita.

Las enfermedades mentales, con la excepción de las de origen orgánico, son fruto del ambiente, del mundo que nos rodea, de las presiones que nos van dejando cada vez más exhaustos y tocados. Los remedios son complejos pues muchos de ellos implican un cambio en nuestra forma de ver el mundo, de asimilar los problemas porque el "mundo" apenas va a cambiar.

La forma de ver el mundo requiere de tiempo para adaptarse a las circunstancias. Muchas veces lo que hace falta es liberar las tensiones que se producen de forma natural, pero esto es cada vez más difícil. Aumentan los bestsellers de autoayuda, que son el gran negocio cuando nadie te ayuda. Forman parte de esa política de sacarle provecho a las necesidades de otros, de venderles —con mejor o peor voluntad y fortuna— soluciones a sus problemas, que son escollos inevitables.

La cuestión de la salud mental está empezando a ser muy preocupante. Lo es sobre todo por la indiferencia del sistema, que no mueve un dedo pese a las protestas de los profesionales y de las personas afectadas, entre las que por cierto, se encuentran ya los propios profesionales sometidos a un fuerte estrés en su trabajo.

Hay un aumento de la visibilidad porque uno de los campos de mayor proyección mediática es el deporte, donde vemos que muchos deportistas han roto el silencio y la vergüenza o estigma que significa hablar de ello, como ocurrió con Naomi Osaka o con otros deportistas de élite. Llegó a los titulares y, tras los primeros ataques, se ha visto la gravedad y extensión del problema, algo que nadie quería ver.

Los dos espacios más conflictivos son la familia y el trabajo. Estamos viendo situaciones familiares violentas y un enorme aumento de la violencia fuera de casa en edades muy tempranas. Peleas, violaciones en grupo, aumento de la violencia de género, etc. están empezando a ser suficientemente importantes como para pensar que existe una fuerte tensión que se deriva hacia la violencia. En el trabajo aumenta igualmente la tensión del estrés. Te sorprende escuchar de muchas personas el mal clima que se genera en los trabajos. Todo son indicadores de un ambiente negativo que se va extendiendo ante la falta de salidas o remedios. Hay una enorme agresividad latente que estalla en cuanto tiene ocasión.

Estamos creando una jungla violenta con una vegetación cada vez más espesa que nos impide ver los peligros. Vemos sus efectos en la violencia, la agresividad, en los suicidios, las depresiones, en el estrés... El suicidio ya es la primera causa de muerte entre jóvenes y los datos que nos dan sobre cuántos piensan en él asustan.

Me siento en un banco del parque a leer. La mayoría de los grupos que pasan junto a mí exhiben unas actitudes de desahogo, lo ves en sus gestos, en el tono de su voz. Se desahogan unos con otros y contra otros. Al menos se escuchan. No sé si les sirve de algo y liberan tensión.

Nos dicen en RTVE.es:

Solo en 2020, la atención primaria recibió 243,5 millones de consultas y, según estima el portavoz de Semergen, alrededor del 30% de las visitas suelen estar relacionadas con la salud mental. De hecho, las personas con trastornos psicológicos van de media unas 13,1 veces al año a los centros de atención primaria. Pero en España hay únicamente 36.259 médicos de familia y pediatras en la Seguridad Social, de acuerdo a los últimos datos del Ministerio de Sanidad. "Yo he llegado a tener hasta 29 personas en una hora", explica como la principal consecuencia de esta disparidad. * 

Los datos hablan por sí solos. Están claras dos cosas: que hay que cambiar el sistema para ajustarlo a la realidad y que se necesita mucho más personal en ese punto que nadie quiere. Pero mucho me temo que el caos sanitario sea demasiado fuerte, incapaz de atender lo que se nos viene encima.

No somos capaces de mejorar nuestro entorno laboral, pese a lo que nos cuentan; no somos capaces de mejorar la enseñanza, otra fuente de conflictos en varios niveles; y no somos capaces de atender ni detectar los efectos de todo ello sobre la salud mental.

Somos una sociedad fiestera, pero no una sociedad feliz. En nuestras fiestas desahogamos nuestras múltiples frustraciones, nuestras heridas diarias. Esos cinco minutos de consulta para detectar trastornos, enfermedades, tendencia al suicidio, agresividad, depresiones, estrés, etc. son una carrera contra reloj que acaba muchas veces de forma trágica, para los pacientes o para los que les rodean.

Las risas del hemiciclo al plantear en el Congreso la cuestión de la salud mental fueron claras. El "¡Vete al médico!" era una ironía mucho más real de lo que el poco sensible "padre de la patria" quiso expresar. Los médicos reclaman poder dedicar el tiempo necesario a los pacientes. No es motivo de risas. No es solo revisar la cuestión de la atención a la salud mental, sino la mejora del conjunto del sistema sanitario que no está atendido como debe.  


* Laura Gómez Sánchez "Detectar depresiones o posibles suicidios en cinco minutos, el reto de la atención primaria que "cuesta vidas"" RTVE.es 18/06/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220618/atencion-primaria-suicidio-depresion-salud-mental-tiempo/2384027.shtml