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jueves, 26 de diciembre de 2019

A vueltas con el antisemitismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Que el sistema político norteamericano está afectado por determinados virus no se le escapa a nadie. El mayor o menor efecto de estos virus está en función del estado general del sistema, de la salud global norteamericana, que está bastante resentida. Probablemente existan varios niveles de explicación, una profundidad variable para encontrar los motivos, aunque en estas cosas de la vida social, lo cierto es que no hay puntos nítidos, sino situaciones oscuras, borrosas en las que se entremezclan muchas cosas.  Y unas llevan a otras mediante perversas asociaciones.
Esta vez, la paranoia instalada en el poder ha sacado uno de sus fantasmas favoritos, el antisemitismo. A Algunos les parecerá extraño que en un momento en el Trump ha apoyado las políticas de Netanyahu, que ha bendecido la ampliación de tierras para los colonos y ha cambiado la embajada de Tel Aviv hasta Jerusalén, se pueda hablar de "antisemitismo". Sin embargo, así es. Una de las características psíquicas de la vida política es precisamente la incongruencia. No hay racionalidad u objetividad en el pensamiento que se deja llevar por el deseo de poder y de oposición a otros a través del odio. El antisemitismo es una forma de odio de larga tradición y puede convivir perfectamente con las políticas de Trump, sin problema.


Una de las preocupaciones durante el mandato de Trump ha sido el aumento del racismo (desde el primer día) y del antisemitismo, con diversos atentados realizados contra grupos o en sinagogas. No le pidamos coherencia a su electorado. Ha sabido canalizar múltiples frustraciones y odios convirtiéndose en su paladín insinuante. Frases dudosas, guiños descarados, palabras alusivas, etc. han sabido calentar a su electorado haciéndoles creer que contaban con su pleno apoyo, que él era como ellos.
En pleno maremoto del impeachment, una de las piezas claves del pastel político, su abogado Rudy Giuliani ha realizado unas manifestaciones para calentar las teorías conspiracionistas contra Trump. Lo ha hecho atacando al multimillonario George Soros:

President Donald Trump's personal lawyer Rudy Giuliani claimed in a new interview that he's "more of a Jew" than billionaire philanthropist George Soros, who is a Holocaust survivor.
"Don't tell me I'm anti-Semitic if I oppose him," Giuliani, who was raised Roman Catholic, said in an interview with New York magazine published Monday. "Soros is hardly a Jew. I'm more of a Jew than Soros is. I probably know more about — he doesn't go to church, he doesn't go to religion — synagogue."
The former New York mayor also accused Soros of being "an enemy of Israel" and called him a "horrible human being."
Giuliani's remarks "are contemptible - and reflect his toxic campaign of misinformation and falsehoods - aimed at distracting from the gravity of the charges facing the President," Laura Silber, the chief communications officer for Soros' nonprofit, Open Society Foundations, tweeted in response.
Born in Hungary, Soros, then a young teenager, and his family survived the Nazi occupation by falsifying their identity papers and concealing their faith as Jews.
Soros later emigrated to the US in the 1950s, started his own hedge fund in 1970, and has since poured billions into liberal and Democratic causes through his Open Society foundations.
Conspiracy theorists have seized on his immense wealth, patronage of liberal causes and his Jewish heritage, making him a frequent target of the far right in the US.
Jonathan Greenblatt, the CEO of the Anti-Defamation League, wrote on Twitter that Giuliani's attacks against Soros were anti Semitic.*


Soros ha sido el objetivo en muchos momentos de los seguidores de Trump. En él han visto todo aquello que podía desatar el odio. Han tomado el antisemitismo de parte de su electorado y lo han canalizado hacia una figura que se les oponía y financiaba causas liberales.
La maniobra es una más dentro de la búsqueda de una política emocional y divisiva, una cultura del conflicto permanente, que necesita de otros como excusa para mantener el nivel de agresividad y su desahogo posterior en un sistema regulado que se va de las manos en muchas ocasiones.
Giuliani les ha dado a los seguidores "una explicación" a la situación actual, de la que él es uno de los primeros agentes y responsables, como mano oculta de Trump para liberarse de los compromisos y las lealtades, incluso de los testimonios, de los funcionarios o personal de la Casa Blanca. Una "explicación" es una narración que dé sentido al conjunto, algo que explique lo que está ocurriendo ante ellos  y que es necesario modular adecuadamente.


En el artículo de la CNN firmado por Lev Golinkin, un articulista especializado en el antisemitismo, se señala sobre las palabras polémicas de Giuliani:

Monday evening, as American Jews gathered to celebrate the second night of Hanukkah, news broke of Rudy Giuliani's anti-Semitic tirade against billionaire philanthropist George Soros.
The remarks, which came during an alcohol-laden interview with New York Magazine, cap off a long, alarming year for anti-Semitism both in the United States and abroad.
Indeed, the most dangerous thing about living at a time of constant stories about anti-Semitism is how quickly the hatred is normalized. Two and a half years ago, chants of "Jews will not replace us" in Charlottesville, Virginia, stunned America; today, anti-Semitism is just a part of the news cycle.
And so, as we take stock after this latest news, it's time to face three uncomfortable truths. First, despite his claims, Giuliani's comments are unmistakably anti-Semitic. Second, this anti-Semitism is not merely vile but dangerous: The anti-Soros tropes like those evoked by Giuliani may tacitly encourage those prone to violence, resulting in Jewish bodies on the streets. Most disturbingly, we can't write this off as the inebriated ravings of a single man. Everything Giuliani said had been repeated, over and over, by President Donald Trump, by Republican lawmakers and by Fox News hosts.**


En efecto, las palabras del abogado personal de Donald Trump son solo la punta del iceberg del antisemitismo, con el que se juega peligrosamente. La última vez que se habló en contra de los mejicanos, un descerebrado bajo hasta El Paso, bien armado, dispuesto a "combatir el peligro" que los inmigrantes suponían para la "América blanca". Hay muchos otros tarados de este tipo esperando que las palabras adecuadas los "activen", vayan a su arsenal y salgan pertrechados a la siguiente matanza. A Soros, según el artículo, también se le acusa de llevar inmigración a los Estados Unidos, de tratar de destruir el paraíso.
Lo preocupante es el modelo. Muchos países se están empeñando en trabajar sobre este tipo de motivaciones, en fabricar su populismo basándose en las imitaciones del triunfal Trump. Es muy preocupante.
The Washington Post traía ayer la noticia de una mujer detenida en Des Moines, Iowa, por el intento de asesinato mediante atropello, con apenas un par de horas de diferencia, de una niña mejicana y de un niño afroamericano de 12 años. Simplemente estaban en su camino.
Cuando el bosque está demasiado seco, no se deben tirar collillas. Y es eso lo que ha estado haciendo Rudy Giuliani. Da igaulk lo que él piensa, lo importante es lo que quiere hacer pensar. Se llama manipulación. 



* "Giuliani claims he's 'more of a Jew' than Holocaust survivor George Soros" CNN 25/12/2019 https://edition.cnn.com/2019/12/24/politics/rudy-giuliani-george-soros-jewish/index.html
** "Rudy Giuliani's anti-Soros tirade exposes three uncomfortable truths" CNN 25/12/2019 https://edition.cnn.com/2019/12/24/opinions/rudy-giuliani-george-soros-anti-semitism-golinkin/index.html
*** "Woman who drove into a girl for being ‘a Mexican’ hit a black child the same day, police say" The Washington Post  25/12/2019 https://www.washingtonpost.com/nation/2019/12/24/woman-who-drove-into-girl-being-mexican-hit-black-child-same-day-police-say/

martes, 16 de abril de 2013

Europa, silencios y clamores

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La entrevista que el diario El País ha realizado con el multimillonario George Soros, antiguo inversor y ahora filántropo, se cierra con la siguiente andanada contra la línea de flotación de la política "europea" actual:

Las autoridades han fallado en el liderazgo de Europa y estas crisis provocadas por el hombre han hecho que la gente esté pasando por un tremendo e innecesario sufrimiento que irrita a la ciudadanía. Esta ira permite a los extremismos ganar apoyos. Hay muchas expresiones de esta rabia, es desafortunado y lamentable, pero pienso que la gente todavía cree y aspira a los ideales que representa Europa. Hay una mayoría silenciosa a favor de la UE, pero no ha hallado una forma de expresarse en política. Hay una desilusión general, una gran desafección con los partidos que los electores expresan rechazando a las formaciones existentes, por lo que debería haber una regeneración política.*

Con cada una de las frases que componen el párrafo, desarrollándolas, se podría escribir un tratado erudito sobre política europea y, si se me apura, sobre la Política en general. El arranque es triple: la responsabilidad de las autoridades, lo "humano" de la crisis actual y el sufrimiento de los ciudadanos. Unos la provocan, otros son incapaces de frenarla y unos terceros la padecen. Ya con desarrollar estas tres afirmaciones, con desmenuzarlas y explicarlas siguiendo los recovecos de la irresponsabilidad política, de la codicia financiera y empresarial, y la diversidad de los daños y los retrocesos sociales  causados, podríamos pasar años realizando análisis. Desgraciadamente, no creo que nuestros actuales problemas aguanten tanto tiempo. Ahondar en ellos es, en cualquier caso, necesario.
Europa carece de liderazgo por diferentes motivos, pero principalmente porque no existen las figuras de una talla suficiente como para ser emblemas de un espíritu europeo por encima del de los países, porque han desaparecido los intelectuales comprometidos con la idea de Europa, por un lado, y porque el diseño del "liderazgo" se ha realizado pensando en países que poseen siempre unos intereses a los que difícilmente pueden renunciar. La idea de liderazgo se difumina en una clase política europea que se percibe como una clase burocrática colocada a instancias de los países integrantes. Es eso que se llama de forma genérica y en ocasiones despectivamente "Bruselas". A Bruselas, se dice, se va a defender los intereses nacionales. Eso es lo rentable.


El liderazgo europeo no es solo de gestión, sino de ilusión. Lo uno sin lo otro es un despropósito, como poner el carro delante de los bueyes. Europa es campo de discusión, no de convergencia identitaria. No se trata tanto de "unirse" sino de "identificarse" con algo que es más que la suma y que es común, la "idea de Europa". Es ilusorio pensar que se trata de hacer desaparecer las "ideas nacionales", pero ¿por qué renunciar a esa identidad que nos espera? Sin embargo, creo que se ha renunciado. No se perciben avances y sí retrocesos.
El europeísmo retrocede ante el euroescepticismo, como estamos viendo en diversos países. La causa es tanto la falta de liderazgo, como señala Soros, como la falta de ilusión y atractivo. Se ha presentado Europa como una fuente de recursos antes que como una identidad; como un mercado antes que como una casa común, algo que apenas pasa de la metáfora. La idea del "beneficio" es lo que se transmite a los pueblos como aliciente. El "nos irá mejor" en Europa se acaba volviendo contra ti cuando no te va mejor, a la primera dificultad, cuando comprendes el efecto de las retóricas fáciles de la integración.


Como idea, Europa tiene que gustar, que atraer, porque hay que inventarla, traducirla a la realidad, ya que nunca ha existido más que como un "no yo", como una "otredad" antes que como una identidad. Europa eran los otros. Ahora es una invención intelectual a medio camino, algo que hay que terminar de construir, cada día con un reto. El gran desafío es la creación de la conciencia común europea. No hay identidad sin conciencia y no hay conciencia sin valores comunes. Es ahí donde hay que ahondar. Y es ahí donde el liderazgo nacional y europeo fallan.
Señala Soros que hay "una mayoría silenciosa a favor de la UE" que todavía no ha encontrado la forma de expresarse políticamente. Es cierto. "La gente todavía cree y aspira a los ideales que representa Europa", señala. El centro de esta afirmación es la palabra "ideales", algo que en estos momentos no se percibe ni en los gobiernos de los países ni en las propias instituciones. "Ideales" e "intereses" son los dos extremos entre los que se mueve la idea europea. En la medida en que se aproxime a unos u otros, será capaz de ilusionar o desilusionar a los participantes en este proyecto histórico. Para construir un "nuevo mundo", Europa se tuvo que ir a América. Era más fácil emigrar que cambiar. ¿Para cuándo una "nueva Europa", un viejo sueño?
Señala George Soros en la entrevista de El País:

La crisis del euro ya ha transformado la UE de una asociación voluntaria entre estados iguales a una relación entre acreedor y deudor. Y en situación de crisis, los acreedores dictan los términos de la relación, que llevan a los deudores a una peor situación. Eso condena a la UE a un futuro muy sombrío.*


La sensación de que los países han perdido soberanía ante una Unión Europea que, por contra, no ha sabido "defenderles" como ciudadanos es lo que vacía la idea de Europa de sentido. Una Europa de acreedores y deudores no es lo que se imaginaba nadie, sino una Europa de convergencias en la que los países más desarrollados se empeñaban en las mejoras del resto. ¿Puede sobrevivirse a la idea de que los europeos están comprándose unos a otros? ¿De que sus instituciones, controladas por los más poderosos, lo han favorecido o son incapaces de evitarlo?
La inutilidad de sus soluciones deriva de la perversión de esa relación, que mina profundamente el sentido europeo al transformarlo en relaciones de poder entre unos y otros. O Europa encuentra pronto soluciones y recupera la ilusión de que es capaz de resolver problemas y no solo generarlos por su ineficacia, o pronto habrá un descontento, un desengaño activo que irá más allá de las protestas contra Angela Merkel o una burocrática Bruselas.


Hoy por hoy, las calles están ocupadas por los que queman banderas europeas y retratos de sus dirigentes. La "mayoría silenciosa" que todavía cree que Europa es posible y beneficiosa más allá de los intereses, como señala Soros, tiene cada vez más motivos para permanecer callada. Puede ser que cuando un día no muy lejano sea preguntada siga en silencio. Y taciturna.

* Entrevista con George Soros. “Alemania debe decidir si quiere rehacer Europa o salir del euro”. E País 14/04/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/14/actualidad/1365950222_008940.html




sábado, 15 de septiembre de 2012

Tras la celosía

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En la introducción de su última obra, una recopilación de artículos escritos entre 2008 y 2011 sobre la crisis económica, George Soros escribe lo siguiente:

[...] considero los desarrollos económicos y políticos inextricablemente entrelazados, y subrayo el papel de las ideas equivocadas. (27)*

La observación tiene interés por distintos motivos y se pueden extraer algunas consideraciones. Conectar la política con la economía no es ninguna novedad, desde luego. Las medidas políticas tienen efectos sobre la economía y las económicas sobre la política en forma de acción o reacción. Es algo que basta con que miremos los primeros titulares de cualquier medio para entenderlo. Este entrelazamiento proviene de la misma definición imperfecta de sus propios campos. Aunque podamos pensarlos de forma abstracta como separados, lo cierto es que forman parte de la misma realidad, que es solo una aunque la podamos describir y explicar desde perspectivas múltiples.

Es sin embargo el final —ese el papel determinante de las "ideas equivocadas"—, el que pudiera ser más desconcertante. Soros se declara en todos sus escritos deudor de las ideas del que fuera su maestro, el filósofo de la Ciencia, Karl Popper. Suele señalar que la diferencia que le distingue de otros economistas es que mientras que ellos son hijos de una racionalidad inicial que cree que es posible alcanzar una verdad, que él mundo funciona como un reloj y que nosotros podemos comprenderlo, él, en cambio —nos dice—, es hijo de una teoría epistemológica distinta, la que cree que son el error y el conocimiento imperfecto nuestro "estado natural", y que lo más a que podemos aspirar es a tratar de reducirlo o a cambiarlo, es decir, sustituir un error por otro.
Puede que la "verdad" sea "una", pero el error es múltiple; puede que haya una sola realidad, pero hay muchas percepciones a las que llamamos así, pues solo contamos con nuestras representaciones.
 Algo parecido señaló el poeta Charles Baudelaire, refiriéndose a la imaginación, al hablar de las ventanas abiertas y cerradas. Por una ventana abierta vemos todos lo que hay; por una ventana cerrada, cada uno podemos ver lo que nos gustaría ver, lo que esperamos, lo que tememos.


Imaginemos que construyéramos un mundo de relaciones a partir de un pacto especulativo sobre qué hay al otro lado de la ventana cerrada, que no pudiéramos abrirla jamás, y que transmitiéramos nuestras creencias sobre lo que hay al otro lado a las siguientes generaciones, que aceptarían lo que les decimos o lo rechazarían dando lugar a nuevos pactos o disputas. No hay mucho que imaginar; en realidad es el funcionamiento de toda cultura, un pacto sobre lo que hay al otro lado de la ventana, de lo que no conocemos.

El filósofo Karl R. Popper

Soros ha explicado que cree que en el ser humano hay dos funciones o principios, uno "cognitivo", que busca el conocimiento y otro "manipulativo" que trata de transformar al primero conforme al deseo para conseguir lo que quiere. En otra de sus obras, Mi filosofía, explica:

En una democracia, el discurso político no está dirigido a descubrir la realidad (la función cognitiva) sino a resultar elegido y a mantenerse en el poder (la función de manipulación). Por consiguiente, el discurso político libre no necesariamente da lugar a más políticas de altas miras que un régimen autoritario que suprime la disensión. (72)**

La función de la política no es cognitiva, sino manipulativa: busca mantener el poder a través de las acciones o discursos necesarios para ello. La democracia, como la Economía, también es hija de una racionalidad ingenua que cree —con Sócrates— que del diálogo político saldrá la verdad. Pero no hay mayéutica en el diálogo político, ninguna verdad emerge. Hay manipulación, seducción para obtener lo que se desea conseguir, el poder. Sócrates era un ingenuo o un manipulador que fingía serlo. También él nos hablaba de lo que había al otro lado de la ventana.


La idea —políticamente incorrecta— es que en una democracia la necesidad de mantener el poder acaba pervirtiendo esa función cognitiva que debería dirigirnos a un mejor análisis de la realidad. Y no es privativo de los políticos, sino de todo el que lucha por obtener un beneficio sobre los otros manipulándolos. Esto sitúa a Soros en la tradición "pesimista" respecto a la función de la política o, más ajustadamente, de los políticos en la política.
Soros señala en Mi filosofía:

A la gente no le preocupa especialmente la búsqueda de la verdad. Las personas han sido condicionadas mediante técnicas de manipulación cada vez más sofisticadas hasta el extremo de que no les importa que les engañen; de hecho, aparentemente invitan positivamente a ello. (73)**

No sé si nos importa o no que nos manipulen, si disfrutamos escuchando a nuestros manipuladores favoritos, escogiendo del amplio muestrario que tenemos delante cada día. Pero algunos sí parecen disfrutarlo verdaderamente.
Como especulador brillante, Soros no tenía que encontrar la verdad; solo saber por dónde iban las mentiras. El no era un científico o filósofo, alguien que buscara alguna verdad. Por el contrario, lo que trató de comprender es el funcionamiento de unos mercados en los que la verdad oficial y académica decían una cosa mientras que su comportamiento mostraba lo contrario. Los mercados, como la política, son espacios de manipulación para mover en la dirección adecuada y obtener lo que se desea el poder o el beneficio (o ambas cosas). Le salió rentable.
Defensor de la idea popperiana de "sociedad abierta", Soros ha comprobado que es más sencillo aprovecharse de la mentiras ajenas que tratar de convencer  a los demás de alguna verdad, especialmente de la que viven gustosos entre mentiras:

El examen que tiene que aprobar toda sociedad abierta para seguir siéndolo es que el electorado se niegue a verse influido por personas que intenten manipularlo, con un desprecio total por la verdad. (108)**

No es fácil. La creciente manipulación por el aumento en inmediatez, extensión y poder de los propios medios de comunicación, es un hecho que confirma los miedos de Walter Lippman sobre la expansión de la voluntad de poder y de la perversión de la democracia por la demagogia y el engaño.
Nos gustan pensarnos como amantes de la verdad, pero nos resulta más fácil hacer el amor con nuestras mentiras. Y tras la celosía de nuestra ventana escuchamos cada noche, con placer, las seductoras serenatas de los engominados amantes que escalarán, uno tras otro, la enredadera hasta llegar a besar nuestra casta mano y contarnos las maravillas que hay al otro lado de nuestras ventanas.


* George Soros (2012): La tormenta financiera. Destino, Barcelona.
** George Soros (2010): Mi filosofía. Taurus, Madrid.




Charles Baudelaire

lunes, 3 de septiembre de 2012

El pesimismo de Soros y Europa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La entrevista con George Soros publicada hace un par de días por el diario El País es de gran interés. A veces se complican demasiado las cosas y se dejan deliberadamente en la oscuridad no porque no se conozcan los problemas, sus orígenes y consecuencias, sino porque se teme el riesgo de la predicción ante la imposibilidad probatoria. Por eso se pondera tanto a los economistas que son capaces de vencer su miedo escénico y decirle al mundo lo que ocurre o puede ocurrir. Hace falta valor. 
Soros no tiene ese problema; incluso se ha aventurado a reprochar al mundo académico que siga manteniendo ficciones económicas en clases y manuales sobre cómo funciona el mundo, cuando tenemos delante de nuestros ojos un comportamiento distinto. Soros dice lo que piensa y lo que piensa lo dice.
Hay un par de puntos que creo que se acercan más a la realidad que las distintas versiones que nos ofrecen cada día. Preguntado sobre la crisis europea, tras criticar el papel que Alemania está desempeñando respecto a la deuda y al euro, comenta Soros:

[...] el verdadero peligro es que Europa quedará permanente dividida entre acreedores y deudores. A los primeros siempre les irá mejor que a los segundos porque estos tienen que pagar tipos de interés mucho mayores por el capital y eso se convierte en una desventaja permanente que ampliará las diferencias entre ambos. Así, la llamada periferia estará permanentemente deprimida y dependiente del centro, que acaparará toda la inversión y el talento, y que dejará a la periferia permanentemente en crisis. Ese es el destino que le depara a España y a Italia.*

Hace unos días comentábamos algo muy parecido, el coste político de la crisis económica. Si la crisis se resuelve según el "modelo alemán", esperar a ver quién sale a flote tras el naufragio, la fractura será un hecho porque los políticos serán incapaces de frenar el desarrollo del creciente nacionalismo. Las diferencias entre las dos "Europas" no podrán ser sostenidas en el tiempo, produciéndose una fractura que será difícil que los políticos, en franco descrédito, puedan frenar.
La crisis económica no es solo de la moneda o de la producción; es la crisis de los discursos oficiales que han sostenido que lo que está ocurriendo no podría pasar. De los discursos y de sus oradores. Si los pueblos del sur de Europa se ven abocados a una reducción drástica de sus niveles de vida y el único argumento es "la fábula de la cigarra mediterránea y la hormiga protestante", se habrá producido un ambiente que creará un cisma en poco tiempo. Nuestros políticos confían demasiado en su oratoria y en sus gabinetes de comunicación, en sus dotes de seducción. Pero el euroescepticismo ya no es cosa exclusiva de los británicos.


La idea de que el euro se haya convertido en una trampa a través de la deuda al tener que pagar unos intereses tan altos que se coman las posibilidades de crecimiento mientras que otros países se benefician de unos intereses más bajos para acaparar la producción europea es bastante creíble, fácil de entender y puede seducir a mucha gente. Los políticos que vean peligrar sus escaños comenzarán rápidamente a hablar de las "conspiraciones extranjeras", con el mismo convencimiento de los dictadores árabes caídos o por caer, para los que todos los males les llegan de fuera. Por eso, la predicción pesimista de Soros no puede ser otra que esta:

En ese contexto, las dinámicas políticas llevarán al auge de gobiernos nacionalistas extremistas en buena parte de Europa, lo que resulta terrorífico porque eso provocará reivindicaciones imposibles de unos contra otros y mucho resentimiento y hostilidad. En esa posición Europa estará peor de lo que estaba hasta entonces, pero lo peor es que ese es el escenario más probable.*


Defensor del modelo de "sociedad abierta" explicada por Karl Popper, Soros ve un futuro "cerrado", ultranacionalista y defensivo. Hasta el momento, con alguna excepción, se ha podido frenar parte del nacionalismo proteccionista, que es lo que triunfará por la izquierda y la derecha. La víctima habrá sido la idea de Europa y su convivencia.
Si ayer dedicábamos el comentario al "Elogio literario de Anders Breivik", del escritor y editor francés,  Richard Millet, un miembro de la "inteligencia cultural", reivindicando una Europa alejada del multiculturalismo, una Europa "cruzada", etc., el salto de ahí a los "patriotas nacionales" será solo un paso. [ver entrada] Puestos a dividir, se pasa rápido de los enemigos "culturales" a los enemigos "económicos". En esto nuestra capacidad es muy grande y podemos asumir un amplio abanico de responsables de nuestras desgracias. Si se llama "parásitos" a los del sur, estos responden llamando "buitres carroñeros" a los del norte. Y en las familias nada se olvida.

El discurso confuso de Jose Manuel Durao Barroso, máximo responsable de nuestros destinos europeos, diciendo que los "valores" de Europa deben ser cumplir sus "compromisos", mantener los "acuerdos" y pagar las "deudas", mayormente a Alemania, se queda pobre, romo y chapucero frente a lo que puede salvarla de sus excesos verbales.** Pero hemos de agradecérselo porque es el único que está intentando poner algo de sentido "común", en los dos sentidos del términos, en los discursos europeos que, hasta el momento es el de los intereses nacionales de unos respecto a los otros. Barroso parece más bien un mediador que un presidente de la Comisión.
La ausencia de un verdadero discurso europeísta por los políticos europeos ha hecho que el relevo sea tomado por los antieuropeos nacionalistas (Frentes nacionales, neonazis griegos, "verdaderos ciudadanos" de donde toque, etc.) o por los ultraeuropeos, como Millet, que ven en Europa una unidad combativa contra otras religiones o culturas.
Entre los que solo ven en Europa la moneda única, los que solo la ven como un monstruo devorador, y los que, finalmente, no ven más que una madre devorada por sus enemigos multiculturales, la Europa posible y deseable está por definir.


¿Hay que echarle la culpa a la intransigencia de Alemania, como hacen muchos? No lo sé. Pero lo que sí sé es que el responsable acaba siendo el que lleva la voz cantante, el que va con el estandarte delante del desfile o el que habla más alto en la reunión. Y esa es, hoy por hoy, Alemania, cuyas políticas se están manteniendo a rajatabla en Europa a través del instrumento que ella diseñó, el BCE. ¿Culpables? ¿Responsables? ¿Euroescepticismo o europesimismo? ¿Qué más da si el resultado es el mismo? Hoy tenemos opiniones para todos los gustos: los que quieren una sola zona, los que quieren varias y los que no quieren ninguna. A unos no les gusta la "U", a otros no les gusta la "E" y a otros ninguna de las dos.


Alemania está pagando el precio con el descenso de su exportaciones a la zona euro, que ha sido un auténtico desplome. Los países endeudados han comenzado a apretarse el cinturón siguiendo las indicaciones virtuosas de Merkel, y lo hacen dejando de lado la compra de productos alemanes. ¿Deuda y compras a la vez? Demasiado pedir. ¡Qué se le va a hacer!
A diferencia de las batallas, en las que la Historia suele tener claro quién ganó y quién perdió después del último disparo, el mundo de la Economía es mucho más complicado. Todavía se discute sobre si las decisiones que se tomaron en la "crisis del 29" fueron correctas, así que nuestros "líderes" pueden seguir tranquilos tomando decisiones a sabiendas de que la Historia tardará en juzgarlos por sus incompetencias y errores.
Lo expuesto por George Soros no es trivial. Las dos ideas centrales —la polarización progresiva de Europa en endeudados y deudores, limitando el crecimiento de unos y favoreciendo el de otros, y las consecuencias del aumento del nacionalismo agresivo— tienen que ser tomadas en cuenta. Aunque a nadie le importarán hasta que sea demasiado tarde. Suele ocurrir.

* "Soros: “Soy muy, muy pesimista con el futuro del euro”" El País 29/08/2012 http://economia.elpais.com/economia/2012/08/29/actualidad/1346251983_140396.html
** "Barroso culpa de la crisis a los países que 'no respetan los valores' de Europa" El País 01/09/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/01/economia/1346493003.html
*** "Las exportaciones y el empleo alemán acusan la crisis del euro" El País 30/08/2012 http://economia.elpais.com/economia/2012/08/30/actualidad/1346314726_561032.html