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lunes, 17 de noviembre de 2025

En la muerte de Encarnita Polo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Ustedes entienden algo del caso de la muerte de Encarnita Polo?  Indudablemente, hay algo que falla en eso que han dado en llamar "protocolos". Con el debido respeto a los implicados en el caso y la falta de información, que va saliendo con cuentagotas, da la impresión de una "chapuza" más.

Parece que el agresor no era octogenario, como todavía aparece en algunas informaciones, sino que se trata de una persona de 66 años. Se nos dice ahora que apenas llevaba dos días en la residencia donde se han producido los acontecimientos.

En el diario 20minutos se citan otras fuentes, como Telecinco, en donde se señala:

El hombre, que no había mostrado signos de agresividad, apenas llevaba dos días viviendo en la residencia Decanos de Ávila, donde han ocurrido los hechos. "Ingresó el día 12 de noviembre, un día y medio, dos días antes del terrible suceso", ha apuntado Ortiz.

Por su parte, desde el programa de Telecinco también han hablado con la directora de comunicación de la residencia, que les ha confirmado que tanto la cantante como el supuesto agresor estaban en el módulo de demencia. "Ese módulo tiene una vigilancia mayor, de hecho, no puede comunicarse con el resto de módulos porque para ese acceso hay una clave. Al parecer, todas las personas que sean residentes en esa parte del centro sí que podrían salir y entrar de sus habitaciones", señala Jota, periodista de Fiesta.

El diario El Mundo, que cita fuentes policiales, apunta que el asesinato de la cantante se habría producido mientras dormía en su habitación.*


El concepto de "vigilancia mayor" no me acaba de resultar claro. ¿La vigilancia era solo para que no salieran y se encontraran con los residentes "no dementes"? "Demencia" es un término amplio que puede querer señalar muchas circunstancias, entre ellas la violencia. ¿Nadie contemplaba esa posibilidad? Por la edad, 66 años, si se le ingresó en el módulo según llegó, debería venir con antecedentes e informes claros que suponemos que se tuvieron en cuenta para determinar su estancia en el módulo de demencia.

En RTVE.es se nos habla del presunto agresor:

Un hombre de 66 años se encuentra bajo custodia policial en un centro psiquiátrico hospitalario tras, supuestamente, acabar este viernes con la vida de la actriz y cantante Encarnita Polo, a la que según los indicios estranguló en la residencia de Ávila en la que ambos vivían, según han confirmado fuentes de la Subdelegación de Gobierno.

El hombre, que anteriormente no había mostrado signos de agresividad en esta residencia para personas mayores, permanecerá bajo custodia policial hasta que sus condiciones permitan pasar a disposición judicial, según las mismas fuentes.**


¿"Signos de agresividad en esta residencia"? Apenas llevaba allí día y medio, nos explican. Volvemos a la pregunta: ¿tenía antecedentes previos por violencia? De ser así, la residencia debería saberlo al decidir que debía estar con los del módulo de demencia. Es cierto que "demencia" no significa necesariamente "violencia", pero sí que se puede dar, por lo que habría que establecer el estado por el que ingresó directamente en el módulo.

De una forma u otra, me temo que estamos asistiendo a fallos en cadena en diversos tipos de protocolos de residencias de mayores, como también está ocurriendo con la violencia en otros espacios sensibles. Me refiero a los escolares, que se han vuelto inseguros y sin que haya un cumplimiento de los protocolos adecuados ni medios de prevención ajustados.

La demencia puede tomar caminos muy diferentes, pero la intranquilidad está sembrada. La lástima es que tengamos que descubrir los fallos de protocolo en muchos ámbitos con sangre y dolor. Las residencias de mayores, como los centros escolares, son lugares que se ven sometidos a riesgo por motivos obvios. Hay muchas residencias en España porque hay mucha gente mayor. No todas tienen los requisitos para enfrentarse a las situaciones que se pueden producir. La vigilancia y la prevención no son baratas y esto parece que vuelve a ser un problema de mercado.

Esperemos que se aclare el caso. Nadie va a quitar a las familias el dolor, pero sí podría evitar que se repitan este tipo de circunstancias.

Descanse en paz Encarnita Polo. Una salida triste de la vida.

 

* "El presunto autor de la muerte de Encarnita Polo ingresó en la residencia solo dos días antes: ambos estaban en un módulo especial" 20minutos 16/11/2025 https://www.20minutos.es/gente/encarnita-polo-presunto-autor-muerte-ingreso-residencia-dias-antes-modulo-especial_6898440_0.html

** "Un hombre de 66 años, bajo custodia policial por la muerte de Encarnita Polo" RTVE.es 15/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251115/encarnita-polo-hombre-acusado-muerte/16816911.shtml

sábado, 15 de marzo de 2025

La intensificación de la vigilancia de las mujeres en Irán

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si repetimos con frecuencia que no hay que olvidar a las mujeres afganas en sus luchas contra un sistema que las envuelve y trata de anularlas, el caso de las mujeres iraníes no le va a la zaga.

Es otro ejemplo más de cómo el sistema "virtuoso" trata de normalizar su opresión milenaria sobre las mujeres. Los sistemas que hacen de la opresión de las mujeres una "virtud" usan y abusan de sus poderes como forma de imposición, de vigilancia continua, lo que les permite su supervivencia destruyendo la idea de individualidad, que entienden es la base de la resistencia. Al normalizarse el modelo definido, la resistencia sirve como una forma de detección de aquellos que no lo aceptan.

En la BBC podemos leer el artículo, con fundamento en un informe de Naciones Unidas, firmado por Imogen Foulkes y Tom McArthur, con el siguiente titular sobre cómo va esta lucha: "Iran using drones and apps to enforce women's dress code"*. Se nos explica en el comienzo del texto que 

Iran is using drones and intrusive digital technology to crush dissent, especially among women who refuse to obey the Islamic republic's strict dress code, the United Nations has said.

Investigators say Iranian security officials are using a strategy of "state-sponsored vigilantism" to encourage people to use specialist phone apps to report women for alleged dress code violations in private vehicles such as taxis and ambulances.

Their new report also highlights the increasing use of drones and security cameras to monitor hijab compliance in Tehran and in southern Iran.

For women who defy the laws, or protest against them, the consequences are severe – arrest, beating, and even rape in custody.

 

[trad Google] Irán está utilizando drones y tecnología digital intrusiva para aplastar la disidencia, especialmente entre las mujeres que se niegan a obedecer el estricto código de vestimenta de la república islámica, dijo Naciones Unidas. 

Los investigadores dicen que los funcionarios de seguridad iraníes están utilizando una estrategia de "vigilantismo patrocinado por el Estado" para alentar a la gente a utilizar aplicaciones telefónicas especializadas para denunciar a las mujeres por presuntas violaciones del código de vestimenta en vehículos privados como taxis y ambulancias.

Su nuevo informe también destaca el uso creciente de drones y cámaras de seguridad para monitorear el cumplimiento del hijab en Teherán y el sur de Irán.

Para las mujeres que desafían las leyes o protestan contra ellas, las consecuencias son severas: arresto, palizas e incluso violación bajo custodia.

El uso de la tecnología para el control "virtuoso" de las mujeres se presenta como una acción necesaria para "salvar" la perfección del sistema, su ajuste a la Ley Divina, que es la que el sistema dice seguir. Todo el sistema se sostiene y justifica sobre esta premisa de la "divinidad" a la que se accede por revelación y transmisión de la palabra revelada, que es de obligado cumplimiento. No hacerlo es ir contra la divinidad, por lo que se justifica la represión y la unilateralidad del mensaje, cuya interpretación queda en manos de los auto erigidos como "guardianes", como vigilantes de la ortodoxia.

Si estos vigilantes ceden, transigen o no aplican las órdenes divinas, los modos de vida derivados, etc. se hacen responsables y puede surgir una facción que les acuse de "debilidad" o peor de "traición", por lo que pueden perder sus privilegios de vigilantes.

La noticia de la BBC nos muestra cómo el control debe usar todos los recursos a su alcance para mostrar su eficiencia en la vigilancia. A nadie se le escapará que la función de esos drones no está selectiva como para vigilar solo a las mujeres para evitar "incumplimientos". Es característico de la dictaduras extremas convertir a la mitad de la población en vigilante de la otra mitad, algo que ocurre cola aplicación de las denuncias, una herramienta de acción inmediata de denuncia.

La denuncia resultado de la vigilancia es un mecanismo clásico de las dictaduras para asegurarse la penetración social y la supervivencia de los principios. Las denuncias sirven para medir el grado de estabilidad de la dictadura. Muchas denuncias aseguran la pervivencia de los principios sobre los que la dictadura se asienta. Si, por el contrario, estas decaen, es señal de debilidad, de relajación de los principios y con ello del debilitamiento del poder.

¿Son todos estos mecanismos de vigilancia un síntoma del debilitamiento de los poderes dictatoriales, de la resistencia frente a ellos? Pudiera ser. Quizá esta vigilancia confirme que el grado de desafío que las mujeres muestran frente a la dictadura religiosa está aumentando. La vigilancia frente a la resistencia de las mujeres, se nos dice, está en la aplicación tecnológica, pero también se nos habla de palizas, encierros y violaciones en grupo a las mujeres. Es la cara tradicional de la represión contra las mujeres, el intento de destruirlas física y mentalmente, de dejarlas "marcadas" social y personalmente.

Las mujeres iraníes —como ocurre con las mujeres afganas y en algunos otros países con implantación del fundamentalismo— son las que encabezan la resistencia porque su programa es vital, se cimenta en el deseo de ser ellas mismas, de poder elegir un futuro libremente, de elegir su formación, sus lecturas, sus hábitos Y eso es lo que fundamentalismo religioso no quiere pues supone el cuestionamiento personal de lo que se muestra como obediencia ciega a la ley divina.

Las dictaduras de mentalidad vieja no tienen reparos en usar los nuevos avances tecnológicos para la represión. 

 

* Imogen Foulkes & Tom McArthur "Iran using drones and apps to enforce women's dress code" BBC 14/03/2025 https://www.bbc.com/news/articles/c0kg15jkpdeo

martes, 24 de octubre de 2023

El mosso controlador

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia que nos trae elDiario.es, con el titular "Un tribunal absuelve al mosso que buscó datos de su expareja en la base policial porque no logró “información sensible”", nos sitúa en un escenario preocupante, el del uso de recursos policiales para la "vigilancia" de la pareja. El titular no nos explica correctamente el caso en su necesidad de brevedad. En el texto del artículo si se nos detallan las cuestiones que han llevado a su absolución y se hace más comprensible. En realidad, la acusación no ha aportado los elementos probatorios de las circunstancias del caso, lo que no quita que el hecho de "buscar" sea condenable, al menos en un sentido de la palabra. A veces la Justicia se vuelve tan "técnica" que pierde sentido de su fin.

El caso, tal como se nos presenta, es el siguiente: 

La Audiencia de Barcelona ha absuelto al agente de los Mossos d’Esquadra acusado de espiar a su expareja al concluir que, si bien accedió a la base de datos policial para “realizar consultas” sobre la mujer, el uniformado no logró “información sensible”. 

Así se pronuncia la sección 20ª de la Audiencia de Barcelona en una sentencia a la que ha tenido acceso elDiario.es. En el juicio, la Fiscalía y la acusación particular de la mujer pidieron hasta siete años de cárcel para el agente por delitos de revelación de secretos y acoso, pero el tribunal se decanta por la tesis absolutoria planteada por la defensa del mosso.*

 

El hecho de que un agente policial, da igual el cuerpo, un funcionario, etc. pueda usar para sus propios fines de vigilancia o similar los datos registrados de las personas es preocupante. Lo es más si se inserta en lo que podríamos llamar "control de género", una categoría diferente ya que el Tribunal ha establecido que no le causó "perjuicios". La sutileza es necesaria porque parece que una vez absuelto, lo que le quedará es una sanción interna por el uso no justificado de la base de datos.

El control es una de las características que acaban estableciendo una forma de violencia sobre la mujer, sea o no perceptible en los términos que establezcan los jueces en su interpretación de las leyes.

El controlador se ha defendido señalando que fue ella la que le pidió que investigara, algo que la acusación niega por el hecho mismo de plantear la denuncia. 

El tribunal da por probado que el mosso accedió en veinte ocasiones a la base de datos de la dirección general de la policía catalana entre julio de 2016 y enero de 2018 para buscar información sobre su expareja bajo la función “sin especificar”, una de las opciones que permite el sistema de los Mossos.

Entre julio de 2016 y octubre de 2017, además, el mosso consultó en otras nueve ocasiones datos sobre el vehículo y la moto de la expareja de la mujer.

El tribunal concluye que ninguna de las búsquedas que realizó el mosso en la base de datos policiales “provocó perjuicio” ni a la mujer ni a su expareja, por lo que procede a absolver al acusado.* 

El "sin especificar" muestra que no buscaba algo "específico" sino que esos accesos múltiples eran una forma de rastreo, un buscar qué podía encontrar, sin tener un objetivo concreto, una forma de vigilancia.

El sistema evidentemente necesitaría algún tipo de control más preciso que el mostrado, ya que permite ese uso injustificado y personal de una servicio policial. Que lo haga además un mosso es una forma de extensión del poder controlador aprovechando lo que es privativo de la autoridad. Hay por ello una doble violencia, la del controlador y la del uso del aparato institucional en beneficio propio y en contra de una persona. Podemos entender que se entienda que no causó "daño" o "perjuicio", pero sí entendemos que es porque no encontró nada que pudiera utilizar en su contra en sus múltiples entradas y consultas a la base de datos.

La clave de la absolución se encuentra en que el tribunal no aprecia en la actuación del acusado los requisitos para condenar ni por el delito de revelación de secretos ni por el de acoso.

La condena por revelación de secretos, explican las magistradas, requiere que la consulta implique datos bien reservados o bien sensibles, esto es, que afecten a la privacidad de las personas o a su vida familiar, sexual, religiosa, su salud, su origen o su ideología, entre otros aspectos.

Los límites de Derecho quedan así claramente en evidencia, pues si no lo hizo fue porque no los encontró. Si bien, desde el punto de vista jurídico, esto no puede ser probado. La investigación realizada por los Mossos, además, no ha podido especificar el tipo de datos que obtuvo en sus consultas, lo que nos indica otro tipo de carencia del sistema.

Tampoco se aportaron pruebas por parte de la denunciante, nos dicen, sobre la instalación de un sistema de acceso al WhatsApp para su vigilancia. De ser cierto, la vigilancia controladora sería completa. Esto supondría un cerco completo a la víctima, algo que dejaría de ser porque no hay perjuicio, según esta extraña lógica. Si no se puede probar el acoso no hay acosada o vigilada.

Estamos en un mundo extraño en el que, por ejemplo, los estudiantes de Magisterio que deben educar a nuestros hijos sobre la violencia de género son denunciados por machistas y acosadores o donde las personas que deben protegernos usas los medios de protección para ejercer este tipo de presiones sobre las personas. Podrían ponerse muchos ejemplos de estas extrañas situaciones que nos hacen dudar de la eficacia de lo que hacemos o de la idoneidad de las personas que lo hacen.

La vigilancia obsesiva, que no se niega por los jueces sino que solo se valora el "daño", es una forma de intimidación de las personas, mujeres en la mayoría de los casos. Forma parte de esa violencia que no deja marcas físicas, pero sí psicológicas, que condiciona lo que haces porque no puedes dejar de pensar en que estás siendo observada.

Seguramente las juezas del caso han sido competentes y han hecho lo que han podido con lo que se les ha aportado. Pero la idea de que usar los servicios policiales para este tipo de acciones queda libre nos permite que son muchos los agujeros del sistema, que hay muchas cosas que mejorar y que aquellos elementos que son garantías para todos, como son en este caso los estamentos policiales y sus recursos, deberían ser cuidadosamente vigilados desde el interior para asegurarse su buen uso.

Por encima de los aspectos jurídicos del asunto en sí, está el mensaje social negativo que se envía, la idea de que se puede hacer lo que se hizo y ser absuelto. El control vigilante debería ser tipificado de alguna forma y no solo valorar si se encontró "información sensible" o no. Es un acto negativo por sí mismo, independientemente de que no encontrara lo que buscaba. Si hay que redefinir conceptos, no sería la primera vez. Es función del derecho hacerlo para que los ciudadanos se sientan más seguros y los controladores menos ufanos de salirse con la suya y de rositas.


 

* Oriol Solé Altimira "Un tribunal absuelve al mosso que buscó datos de su expareja en la base policial porque no logró “información sensible”" elDiario.es 23/10/2023 https://www.eldiario.es/catalunya/tribunal-absuelve-mosso-busco-datos-expareja-base-policial-no-logro-informacion-sensible_1_10589282.html

domingo, 12 de diciembre de 2021

Vigilantismo y sus consecuencias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Ayer tratábamos aquí la percepción de la presentación de Donald Trump a las próximas presidenciales, los efectos sobre el Partido Republicano y los temores de que se hiciera realidad la pesadilla de su nueva llegada a la Casa Blanca. En The Washington Post de hoy encontramos los siguientes artículos de opinión: "Jan. 6 wasn’t an insurrection. It was vigilantism. And more is coming", "Jan. 6 crossed a line. We need to say so before it’s too late for democracy" (Joanne B. Freeman), "I monitor Trump’s die-hard base. They’re still plotting out in the open" (Ron Filipkowski), "18 steps to a democratic breakdown" (Erica De Bruin y Risa Brooks), un abanico de temores no solo ante lo que podría llegar, sino ante todo a lo que ya se ha sembrado y sigue creciendo en parte de la sociedad norteamericana. En todos ellos se transmite la inquietante idea de que todo ese movimiento sigue creciendo, se está organizando y, especialmente preocupante, es inevitable.

Quizá este alarmismo busque la reacción, pero ¿de quién? ¿De los políticos demócratas, de los republicanos asustados de por dónde discurren los acontecimientos, de la gente misma en su día a día... quienes deben reaccionar a este movimiento?

Si nos centramos en el primero de los artículos, el de Sam Tanenhaus, la explicación de lo ocurrido tiene el más siniestro futuro pues lo ocurrido el 6 de enero —el asalto al Capitolio por los seguidores de Trump tratando de impedir el nombramiento de Biden— forma parte de una oscura tradición norteamericana, el vigilantismo, es decir, la asunción por parte de los ciudadanos de las funciones de vigilancia del Estado ante la inoperancia o la traición de los gobiernos. Esto significa que los asaltantes no son "terroristas" sino "patriotas" que quieren salvar la república.


Se comprende la importancia que tiene el hecho que señalábamos ayer, el "robo" de las elecciones presidenciales, el mecanismo por el que son posibles todas las acciones —una tras otra, en cadena— justificativas de la violencia.

El artículo de Sam Tanenhaus es interesante porque nos da una serie de conexiones y de informaciones de lo que está sucediendo en los Estados Unidos. No explica desde esta idea de "vigilantismo" la reciente sentencia absolutoria del hombre que mató a dos participantes negros durante una manifestación del "Black Lives Matter!". Se desplazó armado desde su población hasta la de la manifestación y allí abrió fuego.

La interpretación de los jueces que le han absuelto es que era un "defensor del orden" y no alguien que fue armado con intención de acabar con vidas de otras personas. Recordemos que fue el propio Trump el que interpretaba estos movimientos como contrarios al orden de la República.

Tanenhaus escribe sobre esta absolución:

In the months since Jan. 6, the appetite for vigilantism has been growing on the right — for instance, among those who celebrated the acquitted teenage shooter Kyle Rittenhouse, who in true vigilante form arrived on the scene in Kenosha, Wis., after driving 20 miles from his home in Illinois the day before to “help” authorities not doing enough to impose order during civil unrest there over a police shooting. After his acquittal, GOP lawmakers competed to honor Rittenhouse, making offers of internships. The most outspoken vigilante in the House of Representatives, Marjorie Taylor Greene (R-Ga.), introduced a bill that would award Rittenhouse the Congressional Gold Medal.*

 


Creo que el ejemplo es realmente revelador del clima vigilantista. No es ya que los jueces hayan aceptado la teoría de la ayuda "vigilante" a las autoridades por parte del "voluntario", es que se ha llegado a convertir en ese héroe que todos quieren tener junto a ellos en demostración pública de que estos conceptos son viables.

Tanenhaus hace un recorrido por los diferentes apoyos teóricos que ha habido de antiguo y en la actualidad a este fenómeno que parte, no lo olvidemos, de la existencia de una "amenaza" con la que hay que acabar para evitar el hundimiento de la República. Trump les dio luz verde haciendo creer que la presidencia había sido robada por sus enemigos seculares y que solo en él está la esperanza de la recuperación de la América "grande". Como veíamos ayer, el lema de su campaña para 2024 es "Save America!", lo que ya dice bastante. 

En este clima, en los medios que están fomentando e intensificando el fenómeno, los que viven de esta tensión, los asesinos vigilantes son proclamados héroes de la patria. Esto no hace sino que en un país donde cualquier idiota puede tener un arma, además decida usarla, convirtiéndose en un ejemplo aplaudido por muchos.


Escribe Sam Tanenhaus en su artículo: 

Vigilantism seems to be the defining strain of American conservatism today, embraced by both the mob and intellectuals. Kimball is one of many who, emancipated by former president Donald Trump, feel licensed to lead their own campaigns against the country as it becomes more egalitarian and inclusive.

In their minds, the storming of the Capitol on Jan. 6 was meant not to subvert democratic “traditions,” “procedures” and “norms” — the terms we hear so often — but rather to restore them through whatever means were necessary to stop a “stolen” election, “rigged” by the true enemies of “our democracy”: the election officials and vote counters, the judges in courts across the land, even Trump’s own attorney general, William Barr. So, too, the chilling words “Hang Mike Pence” were shouted in protest of the vice president’s refusal to “do the right thing,” as Trump recently said — which in this case meant decertifying the election won by Joe Biden.*


 Es esta conjunción de teóricos del vigilantismo y de personas armadas decididas a lanzarse a la práctica la mezcla explosiva que en cualquier momento se les pude ir de las manos. Lo ocurrido el 6 de enero de 2021 es solo una muestra espectacular con su asalto final del Capitolio, pero su función era ser una demostración de la fuerza comprimida y de lo que podría ocurrir si Trump era tocado tanto a republicanos como a demócratas o simplemente al orden público. Recordemos que Washington estuvo cercado durante semana ante el temor de lo que pudiera ocurrir con la toma de posesión de Joe Biden.

El ejemplo de la absolución de Kyle Rittenhouse por parte de los tribunales, con tres muertos en su haber, convertido en ídolo de otros muchos es un siniestro anticipo. Él mismo no se considera "racista" y hasta se declara partidario del "Black Lives Matter!", según relatan algunos titulares, en ejemplo de confusión mental o de cinismo legal para salvar su joven e influido pellejo.

Estados Unidos está regresando a lo peor de su historia más oscura. El vigilantismo no es más que una operación de exclusión de unos (los que se considera enemigos; los extranjeros, los no blancos, los "izquierdistas"...), considerados nocivos, y la apropiación de la nación y de sus leyes, de la interpretación de su historia y símbolos. Es un gigantesco robo, una gran mentira rodeada de grandes y bellas palabras. 

En el fondo, es la negación de todo lo que podría representar los Estados Unidos, un país que siempre se ha considerado a sí mismo creación de la voluntad. Ahora, la voluntad está torcida y es violenta y mesiánica. Necesita, además, alimentarse de poder en el exterior para justificar una especie de "grandeza" prometida y necesaria, algo con lo que Trump también jugó de forma clara.  Por eso lo fallos exteriores de Biden se vuelven contra él en el interior, ya que son aprovechados para ver su debilidad y falta de capacidad para llevar adelante esa "gran misión", ese destino manifiesto, que no es otra cosa que el recubrimiento de los propios intereses, cada vez menos escondidos y agresivos.


No se le concede suficiente atención a lo que está ocurriendo allí y nos acabará afectado de una forma u otra. Por nuestra parte, debemos estar atentos para que esto no se reproduzca aquí. Sin embargo, lo que escuchamos a algunos desde diferentes instancias no es tranquilizador. Estamos viviendo un efecto negador de los otros hasta límites no vistos hasta el momento. No habló ya de los que se declaran claramente trumpistas a la española, "patriotas", sino de los que también justifican la violencia de forma "vigilantista" (como está ocurriendo ya), que abanderan la exclusión del otro o la negación de los tribunales a los que anteponen sus "sagradas" misiones. Allí, como aquí, suponen una enorme erosión de los principios de la democracia.

De nuevo señalar que la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump sería un desastre para la convivencia en los Estados Unidos, para su política interna y externa. Lo que pueda ocurrir desbordará lo ocurrido en la primera llegada. Esta vez, su elección sería considerada como una afirmación de todo lo que haga, como una licencia. Para él y para los "vigilantes" que saldrían a la calles a cumplir su oscura función. Se considerarían legitimados a hacerlo.

Recomiendo la lectura completa del artículo de Sam Tanenhaus por lo que tiene de advertencia y explicación de lo que ocurre. Todo lo que ocurra allí nos afectará de una forma u otra. Ya lo está haciendo.


 * Sam Tanenhaus "Jan. 6 wasn’t an insurrection. It was vigilantism. And more is coming" The Washington Post 10/12/2021 https://www.washingtonpost.com/outlook/2021/12/10/january-6-vigilantes-insurrection/

miércoles, 30 de junio de 2021

Infiltrados fatales

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Una noticia llama la atención entre las rutinas informativas que aquejan Egipto desde que se fueron silenciando las voces periodísticas y se apretaron las clavijas a los medios, condenados a hablar de trivialidades o del presidente al-Sisi, una alternativa sobre la que se podrían decir varias cosas.

Esta vez, la noticia nos la trae Egyptian Streets, uno de los pocos medios independientes que resiste midiendo las palabras de cada texto o titular. Su titular, "Egyptian Parliament Approves Law Enabling Dismissal of Muslim Brotherhood Public Servants", nos advierte de un problema subyacente y augura nuevos movimientos.

Pasados ya unos cuantos años desde el "no-coup", con un control prácticamente absoluto sobre el país, se abre una nueva etapa, rastrear en las administraciones los posibles miembros, simpatizantes, etc. de la Hermandad Musulmana.

 

Egypt’s House of Representatives approved a new draft law that facilitates the dismissal of government employees with links to the Muslim Brotherhood on Monday 28 June.

The proposal, which was initially an amendment to the Non-Disciplinary Dismissal of Civil Servants Law (10/1973), was drafted and submitted by the MP Ali Badr, state media reported.

According to the Chair of the Legislative and Constitutional Affairs Committee, Ibrahim El-Heneidi, this new amendment further protects Egypt’s national security from any possible infiltration by members of the Muslim Brotherhood.

The draft law applies to employees working at government ministries, local council units, public sector companies, public organizations, and other governmental authorities.*

 


Las palabras son importantes e "infiltrados" lo es. Describe una relación en donde un estado "a" es perturbado por un agente exterior "b"; establece qué es lo normal y que es lo anormal. "Infiltrarse" implican un cuerpo extraño en el interior de otro con unos fines destructivos. La ley propuesta busca, pasados los años, a esos cuerpos extraños en el interior de la administración. ¿Por qué ahora?

A Erdogan, por ejemplo, estas acciones le sirvieron en Turquía para tras el intento de golpe (algunos no estarían de acuerdo con esta consideración) para hacer una monumental purga. Esto le sirvió para buscar simpatizantes "gullenistas" por todos los rincones del país, de jueces a profesores universitarios. Los "gullenistas", antiguos socios de Erdogan pero que empezaron a discrepar cuando vieron cómo se las gastaba desde el poder, eran el "cuerpo extraño" de Turquía, lo que había que eliminar para poder estar tranquilo en el poder. Pero la historia demuestra que los dictadores y regímenes autoritarios nunca están tranquilos y necesitan periódicamente de "enemigos" y "cuerpos extraños" que purgar del organismo que controlan, es decir, el estado y sus instituciones.



En Egipto, los "infiltrados" son tan habituales como los demás, porque siempre hay una parte del país que vive en la sombra. Hay "infiltrados", pero también "veletas", es decir, personas tan fieles y sonrientes con unos como con otros. Probablemente sea ya una costumbre, una forma de supervivencia. Se es fervoroso seguidor según soplen los vientos.

La existencia de infiltrados es además una excusa para las prácticas de rastreo, para mantener a la gente en su sitio mostrando cómo se eliminan del mapa a los sospechosos. El hecho de estar en constante vigilancia es una forma de aviso y sobre todo de hacer ver a la población que el enemigo no descansa, que está escondido entre las bases del estado, en cada rincón, y que hay que buscarlos. Pero tiene también un efecto más allá de vigilar a todo el mundo, que pasan a ser sospechosos. Es un importante mecanismo de responsabilidad de cualquier mal que ocurra.

En la segunda parte del artículo leemos:

 

The draft law comes after Egypt’s Minister of Transport Kamel Al-Wazir told members of parliament in April that the Railway Authority had at least 162 known Muslim Brotherhood ‘affiliated’ employees. The Minister argued that the employees had repeatedly undermined the Railway Authority’s work based on their affiliation and that the law should change to allow government authorities to dismiss “forces of darkness and evil”.

Al-Wazir had also called for changes in Egypt’s Civil Service Law to allow the Railway Authority to fire employees who abuse drugs or otherwise undermine the country’s plans to modernize and develop its railway network.

Al-Wazir’s statements came after 40 people were killed and dozens injured in two separate train accidents in March.

 

A la luz de estas líneas se nos hace más fácil comprender lo que realmente implica: la forma de responsabilizar por el escándalo de los continuos accidentes de ferrocarril que padece Egipto por mal funcionamiento, sistemas anticuados que no se renuevan, etc. El hecho de que en el Ministerio de Transportes se hayan encontrado esos 162 afiliados a la Hermandad sirve como "explicación" a los frecuentes accidentes, con muertos muchos de ellos, con los que la sociedad egipcia se encuentra.



Una vez un amigo egipcio me dijo "en Egipto la culpa de todo la tiene siempre el pueblo", señalando que las autoridades no asumían nunca la responsabilidad. La variante es que la culpa de todo lo que ocurra la tendrá la Hermandad. Es la forma de tener siempre una excusa a mano, porque unos serán afiliados, otros simpatizantes y algunos tendrán un pariente más o menos lejano que fue afiliado o simpatizante en algún momento de su vida. Así se redirige la indignación por los accidentes y fallos del sistema hacia un objetivo claro.

Hay que reconocer que esas "fuerzas de la oscuridad y el mal" son muy socorridas para tapar la ineficacia del régimen, su propia desidia en los muchos problemas que Egipto tiene. Toda su idea de "eficacia" se basa en el aumento de la vigilancia y en las futuras purgas que se atisban en el horizonte. Todo se resuelve de la misma manera. Es más barato vigilar constantemente que renovar los ferrocarriles.


 

* "Egyptian Parliament Approves Law Enabling Dismissal of Muslim Brotherhood Public Servants" Egyptian Streets 29/06/2021 https://egyptianstreets.com/2021/06/29/egyptian-parliament-approves-law-enabling-dismissal-of-muslim-brotherhood-public-servants/




domingo, 18 de agosto de 2019

Qué hace esa cámara ahí

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Preocupados por la política, no nos preocupamos de algo esencialmente político: la aplicación de la tecnología en el control de nuestra vida. El pasado día 13, la reportera de tecnología de la BBC, Zoe Kleinman, lanzaba un aviso sobre la vigilancia callejera con el titular " Facial recognition in King's Cross prompts call for new laws". Recogía así dos cuestiones, en primer lugar el hecho que las empresas e instituciones están controlando la vida de la gente a través de las tecnologías sin el consentimiento de las personas o las autorizaciones preceptivas para hacerlo y, en segundo lugar, la necesidad de hacer leyes de control que nos aseguren como ciudadanos nuestra privacidad y demás derechos.
Una de las características que definen esta Sociedad de la Información en la que vivimos es la "vigilancia". Vigilar, como bien señaló Michel Foucault forma parte especial de las sociedades nacidas en la era industrial y se ha convertido en una línea vertebral de esta sociedad nuestra gracias al poder de la Tecnología, que ha extendido la vigilancia, la predicción, etc. más allá de lo concebible y que desborda la imaginación planteada a través de las ficciones. Orwell dio un margen de tiempo para la sociedad distópica que imaginó. Nosotros no tenemos ya ese margen; vivimos en ella, aunque no lo sepamos.
Sobre eso precisamente trata el artículo de Zoe Klein Man, cuyo origen no está en la especulación sino en la constatación de la cámara instalada en el espacio de King's Cross:

There is growing pressure for more details about the use of facial recognition in London's King's Cross to be disclosed after a watchdog described the deployment as "alarming".
Developer Argent has confirmed it uses the technology to "ensure public safety" but did not reveal any details.
It raises the issue of how private land used by the public is monitored.
The UK's biometrics commissioner said the government needed to update the laws surrounding the technology.
Argent is responsible for a 67-acre site close to King's Cross station.
While the land is privately owned, it is widely used by the public and is home to a number of shops, cafes and restaurants, as well as considerable office space with tenants including Google and Central Saint Martins College.
There had been nothing to suggest that facial recognition was in use until the fact was revealed by the Financial Times.
UK biometrics commissioner Prof Paul Wiles has called for the government to take action over the use of facial recognition technology by the private sector as well as by law enforcement.*



La idea de vigilancia debe ser desarrollada y sus límites. Me imagino que usted, como yo, estará harto/a de entrar en una web donde le dicen estar "preocupados por su privacidad"; incluso los periódicos que dedican artículos a criticar la vigilancia y la invasión de la privacidad nos vigilan e invaden nuestra privacidad, según podemos comprobar al limpiar los trackers no que nos instalan cada vez que visitamos sus páginas. No sé si es un ejercicio de cinismo o una demostración de ignorancia.
Cualquier movimiento en las redes deja sus huellas y eso es aprovechado, vendido, revendido, etc. de muchas maneras. La mayoría de las veces esto ocurre sin que sepamos cuál es la finalidad de esta vigilancia y rastreo dentro de nuestras máquinas. Así ha sido desde el principio y no hay forma de que se prohíba esta práctica. Los casos están cada dos por tres en la prensa y desconocemos los fines y los autores. A veces salta un escándalo. Pero dura poco.
Los primeros interesados son los medios, pero también los políticos. Los partidos usan cada vez más el rastreo y la creación de perfiles a través de las redes sociales. Ya sean ellos o las empresas que les realizan el trabajo, a ellos les interesa la vigilancia del cuerpo social. Siempre habrá alguien que anteponga los intereses a los principios y cuando solo importa llegar al poder, está claro qué suele ocurrir.

Por eso son esos "watchdog" sociales los que avisan de que se está incumpliendo una normativa, que esta no existe o que no se sabe quién está detrás. A efectos de la actual ley británica, se nos dice, solo se consideran elementos biométricos el ADN y la huella dactilar, que pueden ser archivados. Nuestras huellas hace mucho tiempo que se almacenan y se imprimen en nuestro DNI. El ADN puede ser archivado.
El problema es que la nueva tecnología de reconocimiento facial es archivable. A todos nos habrá sorprendido el carácter instantáneo del reconocimiento de rostros de una red como Facebook. De una foto que subamos nos pide inmediatamente que la etiquetemos. Lo hagamos o no, esas caras están localizadas y almacenadas. Que nos pidan permiso no es más que una "deferencia" que la ley les impone. La velocidad vertiginosa con la que lo hace nos lleva a imaginar las aplicaciones que esta tecnología tiene no solo para la vigilancia sino para muchos otros fines, tarea a la que se dedican miles de personas para sacar rendimiento a lo almacenado.
El caso británico es complicado porque la propiedad del terreno que se vigila es determinante. Según eso, la propiedad privada se puede vigilar, pero eso es una parte del problema. La cuestión es que no se sabe qué protocolo aplican ni que se hace con esos datos obtenidos.
Uno de los expertos consultados sobre la cámara de King's Cross señala:

"I have no idea what they're trying to do in King's Cross," Prof Wiles told the BBC.
"There's no point in having facial-matching tech unless you are matching it against some kind of database - now what is that database?
"It's alarming whether they have constructed their own database or got it from somewhere else.
"There is a police database which I very much hope they don't have access to."*



Una cara solo es una cara hasta que se asocia a otros datos, como bien se señala. La cara es un punto que sirve para diferenciar primero y agrupar después. La cara servirá como punto de engarce de los datos. Un mismo rostro, una persona.
No necesitan, incluso, ser ellos, Argent (la empresa dueña de la cámara), quien use esos datos en una base. Pueden ser vendidos a diferentes clientes para innumerables objetivos. Pensemos en uno sencillo. Está usted de baja en su trabajo y su empleador o su seguro detecta que estaba usted rondando por el espacio de King's Cross, tomándose un café, cuando debía estar en su casa enfermo. A esto, como sabemos, se dedican ciertas empresas de vigilancia para evitar los fraudes. Eso tiene un precio y así sería mucho más barato. Imagine que, dado que es un centro recreativo y de ocio, pueden saber qué bebe y consume, compra, qué películas ve...
La vigilancia es solo una de las funciones, la que se pone por delante para la acpetemos como el contrapeso de la seguridad. Pero almacenar datos es otra. Ellos van configurando una imagen de nosotros mismos, de nuestros gustos y acciones, de nuestras compañías. Permiten establecer horarios, calendarios, etc. comprobando las frecuencias con las que aparecemos... Un sin fin de elemento que, aunque no lo creamos, pueden interesar a muchos. De hecho, esta es una de las bazas con las que cuentan, nuestra tranquilidad pensando a quién le puede importar lo que hagamos. No nos consideramos sujetos de interés. Pero, ¿quién sabe?


* "Facial recognition in King's Cross prompts call for new laws" BBC 13/08/2019 https://www.bbc.com/news/technology-49333352

martes, 5 de marzo de 2019

La falsa modernidad saudí

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Vuelve a saltar a las páginas de los medios de medio mundo la falsa modernidad, una modernidad de cartón piedra, de la monarquía saudí, empeñada en convencer al mundo de la bondad de sus reformas. Sin embargo, chirría.
Desde que el príncipe heredero, al que siguen llamando MBS, diera un ejemplo de liberalidad ordenando el secuestro y descuartizamiento del periodista discrepante Jamal Khashoggi, la monarquía saudí no acaba de levantar cabeza. La gente la sigue percibiendo el fondo perverso de su imagen.
Los saudís, como otras monarquías cercanas, invierten mucho en imágenes de realidad para facilitar a muchos gobiernos occidentales el hacer negocios con ellos sin levantar demasiadas ampollas. De esta forma es posible administrar, poco a poco, las llamadas "reformas" que siguen sin modificar un ápice el fondo de la cuestión.
Los países que viven del petróleo saben que su influencia está en declive en función de la liberación del carburante que buscan muchos países avanzando en el camino de la energía limpia y las amistades limpias. Ellos lo compensan con grandes campañas de promoción de lugares cristalinos, pero ninguna de ellas —incluidas las que les ligan a equipos de fútbol— puede compensar el enfrentamiento con las mujeres del mundo que se sienten solidarias con las que tratan de tener unas pequeñas dosis de libertad y autonomía.
El diario El País, por boca de su enviada especial, Ángeles Espinosa, nos habla de una nueva polémica con las mujeres de fondo:

Google se niega a retirar de su tienda online Absher, una aplicación del Gobierno de Arabia Saudí que, entre otras cosas, permite a los hombres controlar la salida del país de las mujeres que tienen bajo su tutela. La compañía responde así a una petición de 14 congresistas estadounidenses después de que algunas activistas lanzaran una campaña en EE UU denunciando la presencia de la app en Google y Apple. La controversia, que también ha llegado al Parlamento Europeo, apenas ha tenido eco en el Reino del Desierto, donde las mujeres consultadas subrayan que “el problema no es la aplicación, sino el sistema de tutela”.
“Antes era peor, teníamos que disponer del impreso amarillo cada vez que queríamos viajar”, explica una ejecutiva saudí durante una cena en Riad, en referencia a la autorización que el guardián debía obtener personalmente en la oficina de pasaportes. “Absher no resuelve el problema esencial de la tutela [la necesidad de tener el permiso del marido o del padre para sacar el pasaporte o viajar al extranjero], pero al menos ha hecho nuestra vida más fácil”, asegura. Varias de las presentes, entre las que hay una empresaria, una novelista y dos profesoras universitarias, se muestran de acuerdo.*


Arabia Saudí es el ejemplo perfecto —no el único— de que se puede ser retrógrado con dinero. Muchas veces intentan convencernos que todas estas cosas son "atraso", pero no es así. Se llama "principios", de dominación, en este caso. Por eso es una falsa modernidad; es, por el contrario, usar la tecnología y el dinero que supone para el mismo fin que durante siglos se ha bastado con la vara y la llave.
Esto nos demuestra que, efectivamente, la tecnología está para facilitarnos la vida, en este caso al vigilante en su control de las mujeres bajo su tutela. El hecho de que las mujeres puedan estar "contentas" porque no tengan que ir a por "impreso amarillo" sino que se pueda gestionar su vigilancia on line no es más que un ejemplo de la perversidad del sistema.
Cuando se jaleó el permiso de conducir como un rasgo de modernidad, planteamos que la cuestión no era el coche en sí, sino la capacidad de movimientos. Tienes coche, sí, pero no la libertad de viajar. No hay más que apariencia y un ahorro económico que dejarán de tener que pagar taxis para ir a cualquier sitio autorizado. Tampoco la actuación (y explicación) de Mariah Carey resultaron convincentes de que en el Reino hubiera cambiado algo. Solo ha cambiado la manera de gestionar la opresión, ahora mucho más "eficiente".


Las razones de Google son también algo que considerar. Como empresa, no desea perder beneficios por una cuestión de "principios". Solo entenderá la razón del boicot, pero ¿quién puede boicotear a Google?
The Telegraph explica lo que hace la aplicación:

Google is refusing to remove a Saudi government app that allows men to track and control women.
The app, which gives men the power to grant and rescind travel permission for women and to set up SMS alerts for when they use their passports, will remain available to buy.
Google said it had reviewed the app — called Absher — and concluded that it did not violate any agreements, and could therefore remain on its Google Play store.
The app, which is owned and operated by the kingdom’s interior ministry, also has features that send alerts if a woman leaves a certain area - making it difficult for women to leave without the say so of a “male guardian”.
Women in the ultra-conservative kingdom must by law have male guardians, whether it be a husband, father, brother or uncle, who gives permission for them to do everything including studying, marrying, renting a house, and travelling.
Google and Apple’s decision to host the app, which has been downloaded more than one million times, has drawn complaints, including from Human Rights Watch which said the tech companies were “facilitating human rights abuses”.**


La herramienta diseñada por el gobierno saudí es un ejemplo de cómo entienden estos la modernidad y Google la legalidad. Facilitar el trabajo de rastreo de las mujeres y poder anular sus permisos solo deslizando un dedo por la superficie del teléfono móvil debe hacer sentir a los hombres saudíes que el dedo de Dios sigue funcionando y que las aplicaciones son, en última instancia, obra divina. Ahora entienden bien el sentido del término árabe "algoritmo". Todo vuelve a su cauce.
La enviada especial de El País dice que el gobierno saudí se defiende señalando que

[...] la aplicación “permite a todos los miembros de la sociedad (…), incluidas las mujeres, las personas mayores y los discapacitados, el acceso a 160 servicios diferentes”. Entre estos se encuentran la renovación de carnés de identidad, pasaportes, permisos de residencia o licencias para negocios y, más recientemente, incluso algunas operaciones bancarias. En total la app tiene 11,6 millones de usuarios, dos de ellos mujeres, según ha declarado su responsable, Atiyah al Anazy, a la prensa local."*

¡Qué bien, cuánto ahorro de tiempo para seguir languideciendo en casa a la espera de que te autoricen a moverte!
El problema, se dice al final del artículo, no es la "app" sino el sistema de tutela. No estoy de acuerdo. La app forma parte de la mayor eficiencia de la perversa tutela, por lo que supone un aumento del control. A ver si ahora vamos a ponderar el ahorro de energía de sillas eléctricas alimentadas por paneles solares. La hipocresía del gestor la vemos por todas partes, no solo en Arabia Saudí. Esta consiste en seguir haciendo lo mismo pero con mayor eficiencia, por lo que el verdugo espera nuevas palmaditas en la espalda.


Google debería tener más cuidado con aquello que acoge porque no están las cosas como para echar una manita a los gobiernos retrógrados y opresores de mujeres. Ya encontrarán una forma de manifestar su desagrado visceral y su oposición. Es cuestión de tiempo.
La idea de que "antes era peor" aparece en varios medios, no solo en El País. En la opinión de algunos comentaristas, la aplicación permite "remover" a aquellos que lo deseen ciertas restricciones. No ´se si el argumento de que se beneficia a algunas es suficiente ante el grave problema del seguimiento que da a otras. Entiendo el razonamiento, pero no me acaba de convencer. Lo que se hace de esta forma es facilitar el control de unos y la apertura de otros. Se genera así una enorme separación social entre aquellos que deben tienen un régimen más abierto y otros que padecerán con más intensidad el seguimiento. La palabra clave, creo, es "solidaridad". La aplicación ofrece la tentación de vivir mejor y olvidarte del resto.


* "Google rechaza retirar una ‘app’ del Gobierno saudí que permite controlar a las mujeres" El País 4/03/2019 https://elpais.com/sociedad/2019/03/04/actualidad/1551714195_650888.html
** "Google rechaza retirar una ‘app’ del Gobierno saudí que permite controlar a las mujeres" El País 4/03/2019 https://elpais.com/sociedad/2019/03/04/actualidad/1551714195_650888.html