Mostrando entradas con la etiqueta Michael Flynn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Michael Flynn. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de enero de 2022

La narrativa de la conspiración

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Una de las cosas sociológicamente interesantes de la pandemia del COVID es su capacidad para entretejerse con todo tipo de situaciones, de las locales a las planetarias. El COVID puede entrar en casos tan distintos que sorprende esta capacidad explicativa.

En Independent en Español leemos el siguiente titular: "Teoría de conspiración de Michael Flynn: Soros, Gates y otros inventaron el covid-19 para derrotar a Trump". Que el narcisismo de Trump sea contagioso y llegue a convertirse en un motivo de la campaña es comprensible dada la personalidad peculiar del expresidente y máximo fabulador en el cargo. El pintoresco y maquiavélico Michael Flynn, ex militar y escritor de algunas de las fabulaciones que ayudaron a Trump desde su inclusión en los equipos de la Casa Blanca, contribuye con nuevos bulos a explicar el fracaso de Trump.

Señalan en el diario:

Michael Flynn afirmó que George Soros, Bill Gates y otros inventaron el covid-19 para derrotar a Donald Trump.

El antiguo general de tres estrellas y asesor del expresidente despotricó sobre la pandemia durante una participación en el sitio web de extrema derecha Infowars.

Flynn se ha convertido en una figura destacada del movimiento de la teoría de conspiración de QAnon, e incluso sugirió que el ejército estadounidense considerara un golpe al estilo de Birmania.

Le dijo a Infowars que la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas y otros grupos “se ven a sí mismos como ‘así es como podemos gobernar el mundo, así es como podemos controlar a las sociedades, así es como podemos controlar a la humanidad’”.

“Así que introduzcamos algo llamado covid-19, y lo hicieron, y lo hicieron por un par de razones, una de las principales fue robar una elección”, comentó.* 


Estas breves líneas no tienen desperdicio alguno y deberían servir de ejemplo de cómo se entretejen las narraciones para llegar a un resultado final en el que todo confluye para explicar la tesis central del trumpismo, el robo electoral. ¿Hasta cuándo va a estar la ultraderecha norteamericana con la misma cantilena? Covid-19, QAnon, la OMS, George Soros, Bill Gates, Naciones Unidas confluyen finalmente en la derrota electoral, lo que le da un toque entre épico y trágico a haber salido de la Casa Blanca, casi a rastras, y haber alentado un asalto al Capitolio para impedir la llegada de Biden.

En The Washington Post de hoy, Dan Balz se pregunta si los republicanos siguen amando a Trump de la misma forma que antes tras el asalto del 6 de enero (Do Republicans love Trump as they once did?), mientras que en la CNN nos muestra a Trump dando mítines por Texas en los que sigue insistiendo en que le "robaron" las elecciones, que los detenidos por el asalto al Capitolio son "tratados injustamente" y les concederá indultos cuando "llegue a la casa Blanca" tras las elecciones de 2024 —que ganará, claro— y aprovecha para insultar a los dos fiscales afroamericanos que le están investigando por sus poco claros negocios. 

El artículo de CNN se cierra con otro mensaje que alimenta la realidad alternativa que el ex presidente está fabricando frase a frase:

"These prosecutors are vicious, horrible people. They're racists and they're very sick -- they're mentally sick," he said. "They're going after me without any protection of my rights from the Supreme Court or most other courts. In reality, they're not after me, they're after you."**


Ese giro final señalando que no es él el perseguido, sino tú, ejemplifica a la perfección los mecanismos de la conspiración. Eres la víctima, él te advierte, al igual que el ex militar y asesor Mike Flynn, al que Trump indultó antes de salir de la Casa Blanca, tal como hizo con otros que le habían apoyado con sus mentiras. Los sacó de la cárcel en uno de los casos más sangrantes de pago de favores nunca visto. Ellos le salvaron el pellejo y él se lo devolvió con indultos.

Flynn, como otros, refuerzan las teorías sobre la salida de Trump. En su visión del mundo, nadie podía ganarle honestamente, como decía el bribón Barry Lyndon, el inmortal personaje picaresco creado por W.M. Thackeray en la época victoriana.

La construcción conjunta de todo este tipo de elementos forma un macro texto con un único sentido, a Trump le robaron las elecciones. Todo confluye en ese punto, da igual por los caminos que transite, el Capitolio o el Coronavirus. Son como estaciones de una línea circular de ferrocarril que te llevan finalmente a la misma estación central de la que saliste.


Hace unos días, la prensa mundial daba cuenta de la decisión del músico Neil Young de retirar sus canciones de Spotify por no estar de acuerdo con alojamiento allí de un podcast negacionista. Hoy se nos dice que la también canadiense Joni Mitchell ha tomado la misma resolución, retirar la música. No quieren participar en una plataforma de difusión que acepta semejantes personajes. La rentabilidad del podcast ultra hace que las empresas acaban apoyando a los negacionistas y trumpistas, muchas veces convergentes, como hemos visto en los "conspiranoicos" señalados.

¿Hasta qué punto se creen sus mentiras? El nuevo modelo de conspiranoico es un profesional. Tenemos a los creyentes que siguen las palabras, pero están los profesionales de la intoxicación, los que conocen y explotan esa dependencia respecto a los líderes a los que siguen, cuyo grado de fanatismo y credulidad es muy variable. La ausencia de sentido crítico en una parte importante e implica que necesitan ser reforzados en sus absurdos. Es lo que hacen expertos profesionales en manipulación, como es el caso del asesor Flynn o de Steve Bannon, otro importante difusor de teorías alternativas. No necesitan creerlo, solo reforzarlo en otros.

El País 25/11/2021

El objetivo final de todo esto solo es uno: llevar de nuevo a Trump a la Casa Blanca en 2024. No hay otro. Si lo consiguen, se irán configurando los intereses en cascada, los objetivos que cada uno se haya marcado con el acceso al poder. Pero todo pasa por cumplir ese objetivo. Por ello las concentraciones de elementos distintos para poder unir todas las fobias creadas en el electorado republicano. 

Si la parte del Partido Republicano que se resiste a ser arrastrada por Trump no reacciona rápidamente ante estos despropósitos y deja que sean estos los argumentos de la campaña  los que identifiquen a los republicanos, el futuro político norteamericano estará muy complicado. De hecho, ya lo está. La sombra de Trump sigue sobre Biden y este ya tiene suficientes problemas fuera.


* Graeme Massie "Teoría de conspiración de Michael Flynn: Soros, Gates y otros inventaron el covid-19 para derrotar a Trump" Independent en Español 29/01/2022 https://www.independentespanol.com/noticias/michael-flynn-conspiracion-trump-gates-b2003543.html

** Eric Bradner "Trump teases a presidential run and dangles pardons for January 6 rioters at Texas rally" CNN 30/01/2022 https://edition.cnn.com/2022/01/30/politics/trump-rally-texas/index.html

domingo, 20 de diciembre de 2020

Palabras mayores

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Lo de Trump ha dejado de ser un juego para pasar a ser algo mucho más serio y peligros. La democracia admite ciertos grados de virulencia verbal, pero debe estar sujeta a la ley, al Estado de Derecho. Pero lo que está ocurriendo no ha sucedido nunca en la historia norteamericana y hace lanzar las alertas por lo que pueda ocurrir. De los muchos límites que Trump y los suyos han sobrepasado no le queda tiempo ni fondo para mucho más, una vez que todas las instancias les han dado la espalda, incluidos estados republicanos cuya honestidad ha sido puesta en duda o el mismo Tribunal Supremo de mayoría conservadora y unánime en su rechazo.

El proceso de los equipos de Trump ha seguido una lógica evolutiva: conforme aumenta la desesperación los equipos resultan más radicalizados y los asesores más disparatados. Esto es un lógica elemental: los primeros que se van son los sensatos y solo quedan para elegir los más radicalizados y vehementes en sus planteamientos.

En la balanza política surgen muchas preguntas: ¿por qué esta resistencia tan brutal al abandono de la Casa Blanca, convertida en El Álamo, un espacio de resistencia a muerte? Los Estados Unidos lo más que han llegado a contemplar es algún desplante malévolo, pero las transiciones no han sido especialmente conflictivas en lo que yo recuerdo. Cuando se ha determinado la victoria del contrario, el derrotado hace las maletas y se va a descansar. Incluso el "club" de los ex presidentes actuales ha mantenido una relación cordial, algo que inevitablemente no va a pasar con Trump. ¿Por qué tanta y tan violenta resistencia a abandonar el poder? Esta obstrucción hace temer muchas cosas al llegar allí.

Las palabras que se están barajando son muy graves: ley marcial. Ha trascendido la violenta discusión en la Casa Blanca entre los asesores de Trump, con especial protagonismo del ex militar Michael Flynn, condenado por mentiroso y ahora liberado gracias al perdón presidencial. No le ha sentado bien la cárcel. ¿Qué hay detrás de estos personajes? Es algo que requiere mayor investigación para intentar comprender esta locura que está creando un cisma en la sociedad norteamericana y hundiendo el prestigio restante internacional.




La CNN titula de forma explícita "Chaos at The White House" en su página de inicio, dando paso al artículo firmado por Kevin Liptak y Pamela Brown titulado "Heated Oval Office meeting included talk of special counsel, martial law as Trump advisers clash". La trascendencia de un encuentro como el descrito y de los choques producidos es sin duda un intento de los resistentes de dejar clara su postura ante lo que se puede estar pergeñando en la mente de Trump y sus allegados. Así se nos describe la pugna en el despacho presidencial: 


President Donald Trump convened a heated meeting in the Oval Office on Friday, including lawyer Sidney Powell and her client, former national security adviser Michael Flynn, two people familiar with the matter said, describing a session that began as an impromptu gathering but devolved and eventually broke out into screaming matches at certain points as some of Trump's aides pushed back on Powell and Flynn's more outrageous suggestions about overturning the election.

Flynn had suggested earlier this week that Trump could invoke martial law as part of his efforts to overturn the election that he lost to President-elect Joe Biden -- an idea that arose again during the meeting in the Oval Office, one of the people said. It wasn't clear whether Trump endorsed the idea, but others in the room forcefully pushed back and shot it down.

The meeting was first reported by the New York Times.

White House aides who participated in the meeting, including White House chief of staff Mark Meadows and counsel Pat Cipollone, also pushed back intensely on the suggestion of naming Powell as a special counsel to investigate voter fraud allegations Trump's own administration has dismissed (or, as seems more feasible, hiring her in the administration for some kind of investigatory role). Powell has focused her conspiracies on voting machines and has floated the notion of having a special counsel inspect the machines for flaws.

Another idea floated in the meeting was an executive order that would permit the government to access voting machines to inspect them.

One person described the meeting as "ugly" as Powell and Flynn accused others of abandoning the President as he works to overturn the results of the election.

"It was heated -- people were really fighting it out in the Oval, really forceful about it," one of the sources said.*

 


¿Será el destino final matarse entre ellos a la vista de las propuestas descabelladas que están dinamitando la convivencia y el sistema con sus acusaciones sin fundamento y sus efectos imprevisibles?

A la ya tradicional pregunta sobre la locura de Trump le sigue otra, ¿qué les queda por hacer a los que comparten el barco en el hundimiento? Una vez que todo ha sido desestimado, los disparos vuelvan inciertos hacia objetivos como los fabricantes de las máquinas de registro de las votaciones, que ya han emprendido acciones legales.

La época Trump está fabricando demasiados "hechos alternativos" y muchos de ellos van a ser fijados para el futuro; son los que constituyen el argumento justificativo de Trump, la necesaria fuerza para que su mundo ficticio interior no se derrumbe, pero también —y esto es más peligroso— la base de la construcción retórica del futuro republicano. La mayor maldición es que Trump estará presente en los discursos futuros lo esté o no en la próxima campaña electoral. Puede parecer extraño hablar de las próximas elecciones cuando todavía no ha tomado posesión Joe Biden, pero es que la próxima campaña empezará al día siguiente, como ya hizo Trump en estos cuatro años.

Más de una vez hemos comentado que Trump ha sido un presidente en campaña constante, como es característico del populismo mediático, un mal que no es exclusivo de los Estados Unidos,  que padecemos igualmente en España, junto a otros países europeos. También llevamos en España unas semanas hablando de "chats de ex militares", algo inconcebible a estas alturas de democracia. Pero estas son las consecuencias del exceso político, de las descalificaciones de unos y otros, de entender la política como la satanización del otro. Deberíamos aprender de lo que ocurre fuera para evitar estas situaciones de crispación y conflicto permanente que solo encubre, como en Trump, la inoperancia política.



En La Vanguardia, Beatriz nos da más explicaciones sobre los implicados en este planteamiento militarista y su incidencia social:

 

Pero mientras Estados Unidos se prepara un nuevo relevo de poder, Trump sigue sin reconocer sus derrota y muchos de sus seguidores no pierden la fe en que “algo va a ocurrir” antes del 20 de enero y el presidente va a mantenerse en el poder. Por las buenas o por las malas.

Su última esperanza, evocada por las bases más radicalizadas en las redes sociales, manifestaciones y desde los medios de ultraderecha, que Trump invoque la ley de Insurrecciones de 1807, tome el control y despliegue tropas en los estados donde perdió las elecciones para que se repitan (y gane él, se supone).

El llamamiento ha sido repetido en los últimos días por varios exgenerales, un congresista y diferentes líderes del movimiento trumpista, una corriente ideológica dentro del Partido Republicano que sobrevivirá a Trump y probablemente formará parte de su herencia política.

“El presidente debe invocar la ley de Insurrecciones”, ha pedido esta semana el senador estatal de Carolina del Norte, Bob Steinburg, en alusión a la legislación del siglo XIX que da autoridad al presidente para enviar al ejército a sofocar rebeliones locales, una excepción a la norma de que las fuerzas armadas no pueden actuar dentro del país. Se ha usado en ocasiones contadas: durante la guerra de secesión, ante actos del Ku Klux Klan o para aplacar conflictos laborales violentos o las protestas raciales tras el asesinato de Martin Luther King.**

 


La locura megalómana de Trump es como una bola de nieve rodando por una ladera. A su rodar le sigue el de todos aquellos que se niegan a ver la realidad o, si se prefiere, que ya solo ven una "realidad", la que quieren ver. Esta "realidad alternativa" está llena de incongruencias y falsedades, pero es en la que viven mentalmente —y muchos existencialmente—, practicándola en su día a día, contribuyendo a su construcción ladrillo a ladrillo hasta elevar un muro que es su propio encierro.

Es difícil pensar en cómo van a poder salir de ahí o si van si quiera a querer hacerlo en el futuro. Los que han vivido el "mito del sur" pasados más de siglo y medio, pueden vivir varias generaciones en su propia jaula. Lo malo, como hemos señalado en ocasiones, es que a Trump le ha funcionado y será difícil que no haya quien decida recoger el discurso del fraude electoral para utilizarlo en su propio beneficio electoral.

Queda por delante, más allá de enero, el tiempo de la radicalización y la negación.

Deberíamos ser precavidos y darnos cuenta de las analogías que vivimos y de las consecuencias imprevisibles que la radicalización de nuestra propia vida política tiene para la convivencia. El trumpismo no está tan lejos como pensamos y la tendencia a radicalizar la vida política más de lo debido nos puede jugar una mala pasada y no poder frenar a tiempo. En fundamental redirigir la política hacia aguas más tranquilas.

 

 

*  Kevin Liptak y Pamela Brown "Heated Oval Office meeting included talk of special counsel, martial law as Trump advisers clash" CNN 19/12/2020 https://edition.cnn.com/2020/12/19/politics/trump-oval-office-meeting-special-counsel-martial-law/index.html

sábado, 13 de mayo de 2017

El despedidor o contando los días

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Estados Unidos está viviendo una pesadilla. Como pesadilla es persistente y provoca angustia en los que la viven con la ilusión de estar despiertos. Se pellizcan con insistencia pero no consiguen despertar. La realidad del sueño es demasiado real. La pesadilla se confirma cada día con un nuevo añadido, con un nuevo espanto.
Los durmientes pueden fantasear con lo que el sueño les traerá a sabiendas de que todo es posible en los sueños y en la realidad que se le parece. Eso hacía Gail Collins en The New York Times cuando escribía en su columna:

Donald Trump is going to meet soon with the pope. How do you think that will go? Maybe when Trump emerges, he’ll announce that Francis promised him canonization. Then the Vatican will deny it. Then Sean Spicer will hold a press conference in which he will explain that the president was simply working off a memo written by the deputy secretary of state.*

Especular sobre el futuro es casi una reacción orgánica cuando apuntas con el mando al televisor con la incertidumbre de si habrá guerra en Corea, si están deportando a millones y lanzándolos al otro lado del muro o si se anunciará el "impeachment" del presidente Trump. ¿Por qué no canonizarlo? ¡Si sirviera de algo!


Si los Estados Unidos han tenido duda sobre el "declive del imperio americano" no deberían tener duda de que la llegada de Donald Trump es el signo más evidente del fin de su liderazgo mundial. Trump está socavando toda su credibilidad. "America First" tiene consecuencias. "¡Llamadme Mr Brexit!" tiene consecuencias. "I love WikiLeaks!" tiene consecuencias.
Su llegada a la presidencia con casi tres millones menos de votos que su rival ya presentó una debilidad del sistema, aunque fuera por una mala distribución geográfica electoral. Pero esa perversión que da la presidencia a quien menos votos tiene no se está intentando arreglar, sino apuntalar con nuevas medidas contables que aseguren el futuro a los republicanos, que no ven más remedio que intentar conservar lo que les ha llevado a ese poder enfermizo que tienen. Solo los locos contracorriente han denunciado este apocalipsis-Z republicano.
Pero, con todo, no es el único presidente que llega así, apoyado por menos pero en los sitios adecuados. Se podría haber superado con un gobierno para todos. Pero no.


Donald Trump está demostrando el más absoluto nepotismo. Los que le votaron, han votado a su familia, que es la que se ha instalado en los puestos clave, dejando el protagonismo político y el asesoramiento del país más poderoso en manos de personas que carecen de la más mínima experiencia política. Otras elecciones han resultado peores, como la del defenestrado Mike Flynn, cuya historia está por salir a la luz. Que el asesor de Defensa de la Casa Blanca haya tenido "lazos" (algo más que el mecánico "contactos") y esté pidiendo inmunidad ya es grave. Que se diga que era potencial "víctima de chantaje" y se hable de "fotografías" lo es más todavía.
Pero lo norteamericanos están aprendiendo sobre Trump y la "cultura empresarial", la única que tiene, la del déspota al mando. Su actuación con el ya ex director del FBI, James Comey está siendo motivo de escándalo, otro más. ¿Cuándo se ha visto a un presidente de los Estados Unidos llamando "fanfarrón" al director del FBI, amenazándole con divulgar conversaciones?
En un demoledor editorial de The New York Times, el diario señala lo que los norteamericanos están empezando a saber sobre la persona que habita en la Casa Blanca:

It is often at moments of crisis that Americans get the clearest glimpses of a president’s character, and this week they had the chance to learn a good deal about the true Donald Trump after his abrupt decision to fire James Comey, the F.B.I. director.
Mr. Trump’s actions and the disclosures by those close to him revealed this president to be an insecure, fearful man who can’t eat or place a phone call without a backdrop of fawning aides. Rather than cultivate experienced, strong-minded advisers who might challenge his views, Mr. Trump prefers to govern by impulse and edict, demanding absurd pledges of “loyalty.”
Americans learned that Mr. Trump gave his bodyguard’s opinion on the Comey matter as much weight as any adviser’s, if not more. They saw that he was comfortable humiliating aides by flatly contradicting their accounts of his decision-making.
They saw, as many of them had no doubt suspected, that he has a limited understanding of, or respect for, the constitutional responsibilities of public officials. During a January dinner in the White House, in which Mr. Trump apparently tried and failed to extract a vow of loyalty from Mr. Comey, the president gave no sign of grasping the federal statute binding both men: “Public service is a public trust, requiring employees to place loyalty to the Constitution, the laws and ethical principles above private gain.” To Mr. Trump, “loyalty” meant abandoning an investigation into foreign interference in the last election.
Americans were also presented with a president obsessively watching cable television news and attacking imagined enemies. On the day before he fired Mr. Comey, according to Time magazine journalists who were in the White House with him, Mr. Trump surfed through recorded clips of Senate testimony about the Russia investigation, playing and replaying segments that he insisted backed up his false claims of Obama administration wiretapping, as Vice President Mike Pence and several aides stood by silently. Scouring testimony by Sally Yates, the acting attorney general he fired, and James Clapper, the former director of national intelligence, Mr. Trump gloated that they were choking “like dogs.” Later, over a dinner in which he got two scoops of ice cream to everyone else’s one, he marveled without irony at his critics’ “meanness.”**


El retrato desafía la comparación con la larga lista de presidentes paranoicos que los norteamericanos han imaginado en sus peores pesadillas cinematográficas o televisivas. Trump no puede ser comparado con la realidad; tan solo puede hacerse con esos presidentes ideados por guionistas de la guerra fría y que han sido llevados al cine. La imagen del último párrafo citado es especialmente vívida y nos muestra el clima existente en la Casa Blanca en estos momentos. Trump vive en un universo tan plano como su pantalla, un mundo filtrado, parcial y de los vívidos colores y acentos de la Fox News.
Uno de los reproches mayores que se le hace a Trump es su concepción "empresarial" de la "lealtad", la que exige a quienes le rodean. Esta mentalidad choca con la del funcionario, un mundo que Trump no entiende, que debe lealtad a la constitución, al país y al pueblo norteamericano. Pero no es ninguna novedad. Ya se planteó (incluso escribimos sobre ello) el tipo de equipo que Trump creaba: lealtad absoluta a su persona para poder tener confianza. Esto es especialmente importante para una persona que desconoce absolutamente los resortes políticos, carece de visión del estado y actúa mediante impulsos en los que confía al poseer una imagen mesiánica de sí mismo.
Para Trump, la buena información es la que le hace tomar buenas decisiones. El problema es que esa información —como se describe en The New York Times— le llega de personas que, ya por miedo o por incompetencia, le dicen lo que quiere escuchar.

La barrera de los cien días es psicológica. Pero no creo que muchos se hayan podido acostumbrar a esta presencia en la Casa Blanca. Las cadenas televisivas apenas se dedican a otra cosa que a comentar las acciones de Donald Trump, a hablar de sus efectos y peligros. El mundo se ha relativizado al tener en casa este gigantesco foco de preocupación. Pero eso no es más que una cuestión de atención. La realidad sigue su camino con la amenaza de las intervenciones de unos Estados Unidos imprevisibles, movidos al dictado de las apetencias de un presidente imprudente.
En estos días se habla mucho del bajo nivel de valoración. También se comenta que aquellos que le votaron mantienen su apoyo. Esto no hace sino confirmar lo que hemos dicho muchas veces. Donald Trump no convenció a casi nadie. Lo que hizo fue reforzar la crisis existente y ahondó en la división norteamericana. El simple mandato de Barack Obama ya atrajo el voto para aquellos que le atacaban. La campaña racista, misógina y xenófoba atrajo lo existente bajo esas etiquetas, juntas o por separado. El eje de sus decisiones es siempre mantener lo contrario de lo que Obama hizo. 


La herida americana es más profunda de lo que podemos pensar si el apoyo a Trump y a lo que representa, en maneras y fondo, se sigue manteniendo. Él juega con este fondo y lo alienta con sus maneras toscas y sus tuits insinuantes o incendiarios. Trump se está confirmando, que no revelando, como lo que siempre fue.
Con Trump se ha confirmado la falta de liderazgo americano. Desde el exterior, se asiste entre horrorizados e incrédulos al ascenso de una personalidad como Trump a la cima del imperio americano. Los medios periodísticos cada vez hablan más de Nixon cuando hablan de Trump. Hasta el momento, Donald Trump para los golpes y amenaza, pero puede atacar como ha hecho con James Comey, que le explicó que la lealtad es algo que se le debe al país y no a la persona. Después de insultarle y descalificarle públicamente, ejemplar resulta la declaración de la persona provisionalmente al mando. Tiene a su antiguo jefe en la mayor consideración porque ha cumplido con su deber. Lo contrario del entramado de intereses económicos y políticos a que se ven expuestos los asesores de Trump, la mayoría bajo sospecha y que ha tenido que ir eliminando.


Las amenazas de sacar a la luz conversaciones grabadas al director del FBI son graves, muy graves. Trump se considera Dios y que puede hacerlo todo. Pero hay unos límites en las formas. Dicen los periodistas de The Washington Post que cuando se entrevistaba a Trump por teléfono nunca se sabía cuánta gente más estaba escuchando. También lo dicen los que le conocen de su vida empresarial. Pero, de nuevo, Estados Unidos no es una empresa y Trump no ha llegado a arreglarla, como dijo. Más bien lo está enredando todo. Al final, ha hecho con Comey lo que mejor se le daba: despedir y amenazar. Pero esto tampoco es un reality, aunque en ocasiones lo parezca.
Estados Unidos, el mundo, cuenta los minutos, los días, los meses..., una cuenta atrás interminable y agónica. Y otros hacen apuestas sobre si terminará el mandato o si su mandato terminará con nosotros.




* "Trump Is Terrible at Firing!" The New York Times 12/05/2017 https://www.nytimes.com/2017/05/12/opinion/trump-is-terrible-at-firing.html?&moduleDetail=section-news-2&action=click&contentCollection=Opinion&region=Footer&module=MoreInSection&version=WhatsNext&contentID=WhatsNext&pgtype=article

** "President Trump Craves Loyalty, but Offers None" The New York Times 12/05/2016 https://www.nytimes.com/2017/05/12/opinion/president-trump-craves-loyalty-but-offers-none.html

sábado, 11 de marzo de 2017

Los lazos tóxicos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las revelaciones sobre el contrato que Michael Flynn, el ex militar y despedido tras poco más de 20 días en la Casa Blanca como asesor de Defensa, mantenía con Turquía van a marcar el gobierno de Donald Trump. Flynn recibió más de medio millón de dólares y parece ser que su objeto era suministrar informaciones sobre el clérigo Fethullah Gulen. El clérigo autoexiliado en Estados Unidos es la bestia negra de Erdogan. Estados Unidos no ha encontrado motivos para extraditarle pese a las peticiones insistentes del gobierno antes y después del golpe que sirvió como excusa para limpiar a miles de funcionarios —de maestros y periodistas a jueces y generales— despejándole el camino hacia el absolutismo.
Lo que está sobre la mesa es la incertidumbre de para quién están trabajando realmente las personas que Trump ha seleccionado para su equipo. Esto incluye desde los propios intereses económicos familiares, como la presencia de su hija promocionando sus líneas comerciales de vestidos y complementos o los intereses inmobiliarios por todo el mundo —que era lo esperable—, pero también incluyen especialmente a las personas a las que ha seleccionado para ocupar puestos relevantes y que se ven expuestas a escándalos como el de Flynn.
El primero fue "político", ya que implicaban sus contactos con el embajador ruso y las mentiras sobre ello al vicepresidente Mike Pence. Pero esto es algo más: tiene una dimensión política y también económica.
The Washington Post explica la situación:

Attorneys for Michael Flynn, President Trump’s former national security adviser, informed the incoming White House legal counsel during the transition that Flynn might need to register with the government as a foreign agent — a phone call that raised no alarms within Trump’s team, despite the unusual circumstance of having a top national security post filled by someone whose work may have benefited a foreign government.
The firm Flynn headed, Flynn Intel Group, was hired last year when Flynn was an adviser to the Trump campaign by the Netherlands-based firm ­Inovo BV, which is owned by Turkish businessman Ekim Alptekin. Alptekin has close ties to Turkish President Recep Tay­yip Erdogan.
Although the contract ended after the election, new details about the work Flynn did for Inovo resurrect the controversy over his short tenure as Trump’s top national security aide.
The national security adviser is supposed to be an honest broker within the executive branch, pulling together military and diplomatic options for the president so he can decide what policy to pursue. But Flynn’s work potentially benefiting Turkey meant he was representing the interests of a country other than the United States at the same time he was advising Trump on foreign policy during the election.
Flynn’s firm was paid more than $500,000 by Inovo for public relations and research work, including looking into exiled Turkish cleric Fethullah Gulen, who resides in Pennsylvania. His extradition is being sought by Turkey, which has accused him of fomenting a coup attempt last year.*


La gravedad de que un asesor de defensa esté a sueldo de un país extranjero es enorme y es una muestra del descontrol de Trump en su selección de personas. La excusa puesta, evidentemente, es que no se trata de un "contrato gubernamental", sino con una empresa. Sin embargo, los límites se difuminan cuando hoy estas empresas actúan como parte de la avanzadilla política en distintos países.
Uno de los más graves problemas que tienen hoy los países es el asalto empresarial al poder o si se prefiere los entramados políticos empresariales. No sabemos si son los políticos los que llegan a las empresas o si son las empresas las que se cuelan en la política, probablemente ambos casos sean así. Quizá siempre ha ocurrido y seguirá ocurriendo, pero la extensión mundial del negocio implica disponer de "contactos" útiles en las administraciones. Los políticos, por otra parte, salen de sus cargos y se incorporan a las multinacionales, que los usan por sus contactos dentro de partidos y gobiernos.


El caso de Michael Flynn es de una enorme gravedad porque se trataba de un asesor de defensa, la persona que debería haber guiado al presidente Trump en sus decisiones sobre cuestiones militares.
The New York Times nos informa del proceso y cómo trabajó Flynn:

On behalf of his firm, the Flynn Intel Group, Mr. Flynn signed a contract on Aug. 9 with Inovo, a Dutch firm owned by Ekim Alptekin, the chairman of the Turkish-American Business Council. Mr. Flynn’s firm was to receive $600,000 for 90 days of work. His initial registration as a lobbyist last year indicated he would receive less than $5,000 for lobbying, although that presumably indicates that he did not define most of the services he would provide Mr. Alptekin as lobbying under the law.
Mr. Alptekin has links to the government of Turkey’s president, Recep Tayyip Erdogan, which has engaged in a political crackdown after surviving a military coup attempt in July. In documents disclosed by the anti-secrecy group WikiLeaks, Mr. Alptekin emailed frequently with Egemen Bagis, the former Turkish minister for European Union affairs. In one email in 2013, Mr. Alptekin sent an article from The Wall Street Journal to Mr. Bagis, who then forwarded it to Berat Albayrak, Mr. Erdogan’s son-in-law and now the country’s energy minister.
Mr. Flynn was assigned to investigate Fethullah Gulen, a Turkish cleric who lives in Pennsylvania and was blamed by Mr. Erdogan for helping instigate the failed coup. Mr. Erdogan has demanded the United States extradite Mr. Gulen, which the Obama administration refused to do.
The forms filed this week indicate that Mr. Flynn’s firm was “to perform investigative research” on Mr. Gulen and “develop a short film piece on the results of its investigation.” In the end, the video was never completed, and Mr. Flynn’s firm received $530,000 before the contract terminated in November. But on Election Day, Mr. Flynn published an op-ed article in The Hill, a newspaper serving Congress, calling Mr. Gulen “a shady Islamic mullah” and “radical Islamist.”
“To professionals in the intelligence community, the stamp of terror is all over Mullah Gulen’s statements,” he wrote. “Gulen’s vast global network has all the right markings to fit the description of a dangerous sleeper terror network. From Turkey’s point of view, Washington is harboring Turkey’s Osama bin Laden.”
The forms said Mr. Flynn decided to write the piece “on his own initiative” and not at Inovo’s request, although they said that he shared a draft of it with Inovo before it was published. The Hill appended a note to the online version of the piece after this week’s filing: “Neither General Flynn nor his representatives disclosed this information when the essay was submitted.”
During the course of the work, Mr. Alptekin introduced Mr. Flynn to Foreign Minister Mevlut Cavusoglu and Mr. Albayrak, the president’s son-in-law, in New York on Sept. 19, the forms said.**


Con el artículo publicado en The Hill, Michael Flynn cumplió con creces su objetivo y se ganó esos 600.000 dólares. No se trataba de que investigara nada. Lo que estaba haciendo era declarando "terroristas" a Fethullah Gulen y a sus seguidores, algo mucho más grave. Para reunir información sobre Gulen, los turcos de Erdogan podían haber pagado a cualquier otro más irrelevante; no importaba el nombre. Sin embargo, para firmar un artículo, el nombre es relevante por la trascendencia que pueda tener. ¿No es importante que el futuro asesor presidencial de defensa declarara, en contra de la postura oficial hasta el momento, que Gulen y los suyos eran "terroristas" y que esto sirviera de argumento a los discursos de Erdogan en los que la idea de que Occidente ampara a los terroristas es recurrente?
El caso ya lo había señalado en noviembre The New York Times. Mostraba su extrañeza ante la línea habital de Flynn y su alineamiento con Erdogan tras la publicación en The Hill del artículo. Titulaban entonces "Turkey Cheered by Words of Michael Flynn, Trump’s Security Adviser"***. En efecto, la alineación con los discursos de Recep Tayyip Erdogan era absoluta, un ataque a su peor enemigo.


Si además de los lazos rusos hay que vigilar los turcos, Estados Unidos se enfrenta a una situación insólita. Ya no se trata de vigilar tanto el exterior como el interior, localizar aquellos que han estado trabajando para las administraciones de países con los que se tienen contenciosos más o menos abiertos. El entramado internacional de empresas es una cortina de humo con lo que es fácil esconder quienes son los destinatarios de las informaciones.
El acercamiento de Turquía a Rusia es otro camino peligroso, pues puede hacer encontrarse con lo que anteriormente era un aliado un poco más alejado de la OTAN y de Estados Unidos. Turquía está jugando la baza del distanciamiento de Washington porque ya le ha utilizado bastante: Erdogan ha tenido el amparo de Occidente a sus tropelías islamistas sin que nadie haya podido forzar su deriva. Cuando le ha interesado ha dado el giro hacia Rusia para mantenerse bajo la estrategia rusa en la zona. Los ataques a Europa son muestras de la misma estrategia. La tensión con Alemania es un ejemplo de lo que Erdogan pretende.


Ahora habrá que ver quiénes son sus valedores en la administración Trump. Por lo pronto, el asesor de defensa de Trump dimitió, pero solo por la mitad de lo que se sabía ahora, sus lazos rusos. Ahora salen los turcos. Veremos cuáles son los siguientes lazos tóxicos que salen.
Si la investigación de las conexiones rusas le está creando problemas a Trump, la turcas no lo van a ser menos. La postura de los republicanos puede empezar a resquebrajarse por insostenible ante cada nueva revelación de los lazos tóxicos. Son tóxicos para Estados Unidos, que tiene a un asesor de Defensa pagado por otro país,pero también de form especial para Trump. Su declaración de que tenía el mejor equipo de la historia presidencial tendrá que ser revisada. Ahora dice ignorar que Flynn debía estar registrado como "lobista extranjero". Si Michael Flynn no lo hizo, fue por algo.


El populismo a la norteamericana tiene muchas caras. El "América First" del presidente queda en evidencia. Vice News titula simplemente "Foreign Agent" y nos muestra una reunión de trabajo con un Trump muy serio al teléfono mientras le rodean sus principales asesores, la élite: Bannon, Spicer, Pence, Priebus... y Michael Flynn. Son la cabeza de los Estados Unidos.



* "Flynn told Trump team he might register as a foreign agent" The Washington Post 10/03/2017 https://www.washingtonpost.com/politics/flynn-told-trump-team-he-might-register-as-a-foreign-agent/2017/03/10/7e30713a-05cb-11e7-b9fa-ed727b644a0b_story.html

** "Michael Flynn Was Paid to Represent Turkey’s Interests During Trump Campaign" The New York Times 10/03/2017 https://www.nytimes.com/2017/03/10/us/politics/michael-flynn-turkey.html
*** "Turkey Cheered by Words of Michael Flynn, Trump’s Security Adviser" The New York Times 19/11/2016 https://www.nytimes.com/2016/11/20/world/europe/turkey-flynn-erdogan-gulen.html



jueves, 16 de febrero de 2017

Desde Washington con amor o nadie es inocente

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las televisiones norteamericanas se han convertido en una especie de ring en el que se discute con distinto grado de irritación sobre lo que está pasando, que —sea lo que sea— no tiene por beneficiario a los Estados Unidos. Las consecuencias de lo que algunos llamaron "era Trump" sin especificar su duración —semanas o décadas— son destructivas para los Estados Unidos a corto, medio y largo plazo. Desde las reacciones al día siguiente a la toma de posesión (la marcha de las mujeres) a las iniciativas legales para hacer ineficaz de la prohibición de entrada en el país, de los movimientos en aeropuertos apoyando a los que tienen problemas legales a las marchas para evitar deportaciones de hispanos, todo ello está marcando el destino americano dejando en evidencia lo que muchos se temían desde hace tiempo; la existencia de dos grandes visiones enfrentadas, de dos Américas. Trump ha sido la mecha que se prende para que todo estalle, convirtiendo en un barril de pólvora su presidencia. La lucha es feroz.
La Fox ha desatado la artillería mediática y los titulares en el Watch Now de sus artilleros son claros y rotundos: "Mass hysteria over General Michael Flynn", "Hannity: Do not trust the alt-left propaganda media", "Chaffetz: We want inspector general to investigate leaks", "Dr. Sebastian Gorka responds to attacks on his credibility", "Krauthammer on Puzder withdrawal, Flynn, Mideast policy", "Bruce: Ivanka attacks show feminist movement now anti-woman", "Piers Morgan: Media fueling 'crazy hysteria' against Trump", "Gutfeld: Under Trump, media lapdogs rediscover their bark"...


La CNN, por su parte, nos ofrece titulares como "The irony of Trump whining about leaks (Paul Begala)", "Flynn scandal proves Trump is not immune to laws of gravity (John McTernan)", "For Trump, chaotic White House becomes the norm (Stephen Collinson, Sara Murray and Elizabeth Landers)", "Chaffetz, Goodlatte ask government watchdog to investigate leaks (Eli Watkins)", "Russia: The problem Trump can't escape (Angela Dewan)"...
La división está por todas partes y con una virulencia creciente. ¿Creía Donald Trump que todo volvería a su cauce tras la elección? Como en una película de zombis, los que creía muertos regresan muy vivos y con ganas de molestar. Y lo están consiguiendo, sobre todo si se han puesto a estudiar tus tácticas de combate. ¿Creía Trump que podrían dirigir el mundo indefinidamente a golpe de Tuit? Parece ser que sí.


La primera fractura y el indicio del camino se produjo con la invocación de una matanza inexistente por parte de la encumbrada y cada vez menos poderosa Kellyanne Conway. The Washington Post titula "‘Morning Joe’ has blacklisted Kellyanne Conway". And that’s not all". La noticia de la eliminación de los invitados de una asesora considerada hasta el momento como una de las piezas esenciales de la Casa Blanca tiene unos tintes humillantes:

MSNBC's Mika Brzezinski said Wednesday that she refuses to book Kellyanne Conway on “Morning Joe” — and that wasn't even the harshest thing Brzezinski and co-host Joe Scarborough said about the counselor to the president.
“We know for a fact she tries to book herself on this show,” Brzezinski said. “I won't do it, 'cuz I don't believe in fake news or information that is not true. And that is — every time I've ever seen her on television, something’s askew, off or incorrect.”
The declaration that Conway is not welcome on “Morning Joe” is not very surprising. When CNN refused to put the former Trump campaign manager on its Sunday political talk show earlier this month, Brzezinksi tweeted that CNN was “not the first.” Wednesday marked the first time that she revealed a blanket ban on appearances by Conway, however.
Even more damning than their blacklisting of Conway was the way the “Morning Joe” hosts characterized her — as an attention seeker who texts TV producers in a constant effort to get on air, so she can speak for a White House where she actually isn't in the know.
“She's in none of the key meetings,” Scarborough said. “She goes out and books herself often. … I don't even think she's saying something that she knows to be untrue. She's just saying things, just to get in front of the TV set and prove her relevance because behind the scenes — behind the scenes, she's not in these meetings.”*



Que se haga público que no se acoge en pantalla a una asesora presidencial por 1) "mentirosa", 2) "irrelevante" y 3) "autopromocionable" es un caso peculiar tanto en lo político como en lo mediático. De alguna forma es dar a entender que Conway ya no pinta nada en la Casa Blanca donde, como se especifica, no asiste a las reuniones importantes. Se plantea, en realidad, que la propia Conway trataría de volver a centro del que ha sido desplazada ganando un protagonismo que la hiciera útil al "jefe". Pero el jefe ha tenido una semana muy complicada y todo se le está complicando más todavía.
Las preguntas lanzadas por los periodistas a su paso y que no ha contestado cuando cerraba la rueda de prensa con Benjamin Netanyahu seguirán en el aire y en algún momento alguien tendrá que contestarlas. Y las preguntas son las que se resumen en uno de los titulares de la CNN, el de Angela Dewan: "Russia: The problem Trump can't escape". Y lo intenta.
La artillería de la Fox trata de cubrir el problema de las filtraciones tratando de atacar al mensajero, pero eso no anula la cuestión que es de suma gravedad: ya no se trata de que Kellyanne Conway haga publicidad de la marca de ropa de la hija del presidente. Se trata de dilucidar los contactos que van saliendo del equipo del presidente durante la campaña y la transición con agentes de inteligencia rusos. ¿Fueron las peticiones de intervención de Rusia un lapsus revelador, le traicionó una vez más la boca, su principal problema?


La dimisión de Michael Flynn diciendo que las tres semanas de Trump al frente de la Casa Blanca configuran una de las mejores presidencias de la Historia no creo que le haya hecho un favor al presidente. Por muy partidario de Trump que se pueda ser, por muy enviado divino que se le considere, por mucho que represente no se sabe muy bien qué, las dudas sobre qué es lo que ha pasado realmente durante la campaña electoral e incluso las primarias. Algunos zombis pueden empezar a quejarse de cómo se les pasó al otro mundo con malas artes.
Trump fue el candidato que dijo que si perdía las elecciones sería por un fraude electoral y que ya vería si reconocía la victoria de Clinton si, como pensaba, el sistema estaba actuando contra él. Como se vio, el sistema realmente trabajó en su favor, ya que con casi tres millones de votos más que él, Trump ganó las elecciones. Aunque no sea posible medir el efecto que tuvieron las investigaciones del FBI sobre Clinton, es indudable que algunos tuvieron. Bastó el anuncio de que se volvían a reabrir para que las dudas se sembraran de nuevo sobre algo que no ha salido a la luz pero que Trump aumentaba diciendo que cuando llegara a la Casa Blanca lo primero que haría sería encarcelar a Clinton. A mucha gente le bastó con escuchar esto para que, un asunto que no acababa de entender, se le clarificara.  De poco sirvió que el director del FBI firmara una carta final, a pocos días de la apertura de las urnas, diciendo que no se había encontrado nada.
Las sospechas sobre las actuaciones del FBI se complican ahora con las filtraciones que han dado lugar a la dimisión del asesor de Defensa Michael Flynn, militar para más escarnio. No se trata de un empresario de comida rápida, como el que acaba de renunciar a la cartera de Trabajo (rechazado por ser lo contrario que el cargo debería tener, un partidario de la desregulación laboral, de la inexistencia del salario mínimo, etc.)


De todas las cosas que Trump ha dicho y que pueden estar en la balanza en estos momentos, considero que la que más le ha perjudicado son las vertidas en la entrevista de la Fox News con O'Reilly. Me refiero a aquellas en la que cuando el entrevistador, preocupado por la cuestión rusa, le dice que "Putin es una asesino" y el presidente no solo no le defiende sino que lo hace diciendo que "nadie es inocente", una forma de descalificar a los propios Estados Unidos. Decir que "nadie es inocente puede" quedar muy bien en una libro de Tom Wolfe o en una película de Oliver Stone, pero no en boca del presidente de los Estados Unidos en una entrevista ante la audiencia de la Super Bowl.
La defensa de Putin no es la primera  vez que hacía esta defensa. En diciembre de 2015, en plenas Primarias, Time recogía:

Donald Trump doubled down on his defense of Vladimir Putin, saying on Sunday there’s no evidence the Russian president has had any political opponents and journalists killed.
"Nobody has proven that he's killed anyone,” the Republican presidential front-runner said on ABC’s “This Week,” according to the Washington Post. “He's always denied it. It's never been proven that he's killed anybody.”
“You're supposed to be innocent until proven guilty, at least in our country,” Trump added. “It has not been proven that he's killed reporters."**


Por delante estaba la larga campaña para cobrarse esta decidida defensa del presidente del mayor rival de los Estados Unidos, Rusia. Pero en la entrevista con O'Reilly, Donald Trump fue más lejos:

Washington (CNN) President Donald Trump appeared to equate US actions with the authoritarian regime of Russian President Vladimir Putin in an interview released Saturday, saying, "There are a lot of killers. You think our country's so innocent?"
Trump made the remark during an interview with Fox News' Bill O'Reilly, saying he respected his Russian counterpart.
"But he's a killer," O'Reilly said to Trump.
"There are a lot of killers. You think our country's so innocent?" Trump replied.
A clip of the exchange was released Saturday and the full interview aired Sunday before the Super Bowl.
It was an unusual assertion coming from the President of the United States. Trump himself, however, has made similar points before.
"He's running his country and at least he's a leader, unlike what we have in this country," Trump told MSNBC's "Morning Joe" in December 2015.***


Se trata, como se señala al principio del texto de que el presidente de los Estados Unidos "disculpa" a su rival señalando que si él asesina, ellos (los Estados Unidos) también lo hacen. Si se tiene en cuenta que las acusaciones se dirigía a la muerte de periodistas y opositores, no hay que entender las afirmaciones de Trump como una visión "realista" de la política internacional, sino una afirmación —sin fundamento, una vez más— de que la política norteamericana comparte el mismo tipo de "autoritarismo" que la Rusia de Putin, con los jueces, empresarios, opositores, etc. sometidos a la presión política del Kremlin, etc. Una vez más, Trump se muestra con sus visiones apocalípticas, describiendo escenarios tipo "Mad Max", que es el que ha ido dando en la campaña. El problema es que ahora es el presidente de los Estados Unidos. La visión de las fábricas destruidas, de las legiones de violadores y narcotraficantes mejicanos circulando, madres con hijos famélicos en sus brazos, políticos delincuentes, etc. tiene ahora un sentido diferente.
No deja de ser una ironía que quien haya sacado la peor declaración de Trump, la más peligrosa para él, haya sido Bill O'Reilly, un partidario ferviente. La confianza es muy mala en ocasiones y nos juega pasadas que nos pasan factura.

La respuesta de la administración Trump y de los medios que la apoyan, la Fox News, por ejemplo, ante las exigencias de aclaración es acusar de antiamericanos a los que cuestionan su presidencia (el cuestionó la de todos los demás), sembrar la paranoia sobre los servicios de inteligencia (espían al presidente y a su equipo) y maldecir a los medios (ahora son calificados como "alt left media"). El caos en las respuestas es total y muchos se pueden arrepentir pronto por lo que dicen ahora.
Hay muchas preguntas por hacer y contestar sobre este breve periodo de tiempo de presidencia y el más extenso de las primarias y la campaña. Hay muchos interrogantes sobre cómo un personaje como Donald Trump llega a ocupar el despacho oval de la Casa Blanca. Evidentemente no lo ha hecho solo ni por sus propios méritos. Ha tenido un grupo o grupos que han estudiado cómo colocarlo allí y cuál era la mejor estrategia para conseguirlo. Les funcionó. Pero no se pueden dejar tantos cadáveres por el camino, sobre todo en un camino tan tortuoso.
Que se le recrimine a Trump una defensa de Putin y la afirmación de "nadie es inocente" referida a su propio país puede parecernos exagerada pues la percepción exterior de los Estados Unidos no es precisamente la de la "inocencia". Desde muchos países se le atribuyen todo tipo de maldades y conspiraciones. Pero no se trata de eso. Se trata de la propia percepción y justificación de su propia historia. Y eso es lo que los norteamericanos no esperan escuchar de su propio Comandante en Jefe. De él se espera que termine sus intervenciones diciendo "¡Dios bendiga América!" y no alabando a Caín o a Judas.
Como se ha dicho muchas veces, el mayor enemigo de Trump es Trump. El problema para él es que no es el único enemigo. Y tampoco se puede fiar mucho de algunos amigos.


* "‘Morning Joe’ has blacklisted Kellyanne Conway. And that’s not all" The Washington Post 15/02/2017 https://www.washingtonpost.com/news/the-fix/wp/2017/02/15/morning-joe-has-blacklisted-kellyanne-conway-and-thats-not-all/?hpid=hp_hp-banner-main_morningjoe-fix-145pm%3Ahomepage%2Fstory&utm_term=.7ff2d8d99c8c
** "Donald Trump on Putin: 'Nobody Has Proven That He's Killed Anyone'" Time 20/12/2015 http://time.com/4156335/donald-trump-putin/

*** "Trump defends Putin: 'You think our country's so innocent?'" CNN 6/02/2017 http://edition.cnn.com/2017/02/04/politics/donald-trump-vladimir-putin/