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viernes, 3 de abril de 2026

Una guerra tapa a otra o la realidad se esconde tras las noticias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una cosa es lo que ocurre y otras las "noticias", es decir, lo que se nos cuenta bajo el concepto de "actualidad". La idea de "actualidad" es subjetiva y variable. Es la interpretación de alguien cobre lo que "pueda interesar" a los que la van a recibir. Bajo la idea de "actualidad" se decide qué y cómo se van a presentar los acontecimientos.

No es descubrir nada la subjetividad de las selecciones y de las de la forma de representación. La idea de variedad de fuentes es la respuesta que se nos da ante la aparición de visiones unipartidistas que supondrían que no se puede contrastar lo que se nos dice. No hay más. Llegamos a los acontecimientos a través de una versión única.

Todo esto podemos comprobarlo cada día. Las muertes de periodistas en Gaza no es más que la señal de todo esto, de que solo debe existir una versión de los hechos, la de quien tiene el poder. Así aceptamos las "causas" y las "intenciones" de los que participan en esta guerra. Se nos dice quiénes son "terroristas" y quienes empiezan una guerra que debe ser vista como "operación militar" y justificada como "derecho existencial" o "acción preventiva", tal como se la calificó por nuestros medios.

Hoy nos enfrentamos a los retos de lo que supone la "actualidad", el "centro" o "foco" de las noticias. La atención se dirige hacia la guerra de Irán y nos olvidamos de lo que costó calificar como "genocidio" en Gaza, cuya población sigue sometida a las mismas violencias que antes de que estallara la guerra contra Irán.

En RTVE.es encontramos entre el resto de las noticias un intento de no perder el foco en Gaza. Su titular es "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar"*. El resumen que se nos da de la información en formato audiovisual es:

La escalada bélica en Irán ha desviado el foco informativo de la Franja de Gaza, agravando una situación ya desesperada para la población debido a una inflación asfixiante. Pese al alto el fuego, la continuidad de los ataques israelíes impide la entrada de ayuda humanitaria y mantiene el hacinamiento de los gazatíes, en lo que la UNRWA califica como una situación crítica. En este escenario, las "colas del hambre" se han convertido en el día a día para muchos, como es el caso de Lamis, una joven que relata cómo el conflicto en Irán ha triplicado el precio de los productos básicos. Ante la imposibilidad de comprar alimentos, Lamis y miles de personas más se ven obligadas a recurrir a comedores solidarios para intentar conseguir algo de comida en medio de una crisis que parece no tener fin.*

En un mundo competitivo, también parece que las guerras compiten por atraer la atención. Algunos incluso se aprovechan del cambio de foco informativo para intensificar sus campañas a sabiendas de que la opinión pública estará menos atenta a lo que hagan, tal como ocurre con la guerra de Ucrania por parte de Rusia. Debemos rastrear entre las informaciones para encontrar información sobre su situación antes de pasar rápidamente a otro conflicto de mayor "importancia".

Hemos pasado de preocuparnos por un gravísimo genocidio en Palestina a preocuparnos por si los petroleros pasan por el Estrecho de Ormuz y cómo afecta esto a los mercados. Evidentemente todo esto es también importante, pero el problema existe cuando el peligro es el olvido, como recuerda el texto de RTVE.es, cuando un titular eclipsa a otros por la sencilla razón de que nuestra atención es guiada hacia unos puntos en detrimento de otros.

Si a esto le añadimos que un porcentaje cada vez más elevado de la información es pura trivialidad, algo que me resisto a llamar "noticias", algo con lo que alimentamos la estupidez colectiva de forma barata, el panorama de la información se complica en sus fines y funciones.

Una guerra tapa a otra, esto lo saben los manipuladores de la realidad y su representación noticiosa en función de la atención disponible. A la guerra real, se le suma la guerra por los titulares, por el espacio informativo disponible. El gran maestro es, por supuesto, Donald Trump, el hombre con más poder sobre la realidad (puede ordenar guerras, detenciones, invasiones...) y sobre los titulares (cuenten cuántos tiene cada días). Trump ha comprendido bien la relación entre unos y otros, usando los primeros para lograr los segundos como nadie se había atrevido a hacer antes. Nunca se había concentrado tanto poder, pero tampoco había habido tanta irresponsabilidad concentrada.

Por muchos países y medios se multiplican mensajes que como este tratan de recuperar a Gaza en nuestra atención. No nos resignamos a eso que llaman "agenda" y que hace olvidar la realidad, que muchas veces es olvido intencionado, manipulación.

Gaza se merece más atención de la que se le está prestando. Lo merece el sufrimiento, las muertes, los desplazamientos, la destrucción masiva, el genocidio... Dicen a veces que la falta de noticias es buena noticia. ¡Falso! ¡No olvidemos Gaza, como no debemos olvidar a las mujeres afganas o tantos problemas que no pasan a ser menores por la falta de noticias!

 

* "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar" RTVE.es 2/04/2026 https://www.rtve.es/play/videos/la-tarde-en-24h/sombra-guerra-iran-asfixia-gaza-precios-triplicados-crisis-humanitaria-mundo-deja-mirar/17008375/

 

domingo, 8 de febrero de 2026

De los despidos en The Washington Post a los medios egipcios

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es nos dan amplia información sobre una crisis periodística, la de The Washington Post, toda una institución dentro del periodismo norteamericano y también mundial. Recordemos que el caso "Watergate", que acabó derribando la presidencia de Richard Nixon en el periodo 1972-1974, se gestó desde las investigaciones de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, pertenecientes a la plantilla de The Washington Post.

Pero mucho ha cambiado el papel y la forma de verse a sí misma de la Prensa. El triunfo final de las tesis instrumentalistas, por llamarlas así, aleja a los medios de la otra posibilidad: estar al servicio de la ciudadanía, una labor de vigilancia y explicación que asegure que los ciudadanos tienen una información objetiva y capaz de orientar sus decisiones.



Pero en un mundo que lleva a la presidencia al rey de las "fake news", que considera "antiamericanas" las críticas, etc., es difícil sobrevivir, por lo que se invierten los resultados y los medios son más poderosos en la medida en que se acercan al poder y concebidos como empresas cuya única obligación es conseguir beneficios. Lo que tengan que hacer para conseguirlos comienza a importar poco.

El artículo analiza los entramados de motivos por los que The Washington Post se deshace de una parte importante de su plantilla. Aunque es la dimisión de su director ejecutivo lo que llega a los titulares, el centro está en otro lugar:


El director financiero del periódico, Jeff D’Onofrio, será el editor y director ejecutivo interino. Se incorporó al Post en junio tras pasar por Google, Yahoo y otras empresas. En un mensaje al personal, señaló que los datos de los lectores guiarán las decisiones estratégicas del diario.

Los sindicatos del Post celebraron la salida de Lewis, afirmando que era necesaria y acusándole de haber intentado destruir una institución periodística histórica. Exigieron a Jeff Bezos, propietario del periódico desde 2013, que revierta los despidos o venda el diario a alguien dispuesto a invertir en su futuro. Bezos calificó el relevo en la dirección como una oportunidad extraordinaria para el periódico.

La marcha de Lewis se produce pocos días después de que el Post recortara aproximadamente un tercio de su plantilla, afectando a todos los departamentos. Fue criticado por no estar presente durante los despidos, que el exdirector ejecutivo Marty Baron describió como uno de los días más oscuros en la historia del periódico.*



Ya hay dos mensajes claros en el primer párrafo citado. Uno es la experiencia del recién incorporado a la dirección, Google y Yahoo, es decir las grandes empresas tecnológicas, las redes sociales, algo que no es precisamente el perfil para un periódico salvo que se valore su experiencia en ellas como lo que necesita un periódico. La otra es la idea perversa de que serán los lectores los que marquen la "dirección". Esta perversión informativa es la que permite manipular la información con la excusa del gusto o atracción. Por definición, el lector debe ser informado de lo que no sabe y es de su incumbencia. Las redes sociales parten del principio contrario: dan al lector o usuario lo que desea. Entendemos entonces que es la manipulación del deseo lo que prima. Te dan lo que quieres y las técnicas de manipulación te acercan o alejan, según los casos, de aquello que interesa a los nuevos medios con un enfoque basado en burbujas informativas y en atracciones triviales. Lo podemos ver con claridad en muchos medios nacionales e internacionales, que son capaces de inundarnos con informaciones intranscendentes, con personajillos elevado a la fama por las más increíbles trivialidades; son medios en los que los pasatiempos ascienden en la jerarquía informativa de la página, donde se crean crecientes secciones de mascotas mientras decrecen otras trascendentales para nuestra vida ciudadana.

El respaldo de las grandes tecnológicas al trumpismo es por la coincidencia estratégica que margina de las páginas todo aquello que se aleje de los intereses de los grandes grupos del llamado "capitalismo informativo".

En el mismo texto se nos explican los resultados de los despidos (llamados con el término eufemístico de "ajustes"):

 

La repercusión más crítica de este ajuste se ha centrado en los corresponsales que cubren conflictos bélicos y crisis internacionales. La periodista Lizzie Johnson, quien se encontraba en Ucrania de corresponsal, hizo público su despido a través de la plataforma de X: "Me acaban de despedir del Washington Post en plena guerra. No tengo palabras. Estoy devastada".

Según otros testimonios publicados en esta red social, el cese de Johnson no es un caso aislado. La jefa de la sede de El Cairo, Claire Parker, aseguró que había sido despedida junto con toda la plantilla de corresponsales en Oriente Medio por razones que no comprende: "Es difícil entender la lógica". También el corresponsal en Siria, Kareem Fahim, sentenció su salida tras años de cobertura de riesgo: "Un último viaje a Siria para el Washington Post que terminó con un despido".* 

Quizá no sea tan difícil comprender esa "lógica" en los despidos. Se trata de dejar fuera a los norteamericanos de dos centros informativos esenciales y en los que el trumpismo tiene especial interés en ejercer el control.

No es necesario siquiera que se realicen acciones informativas específicas, basta con hacer desaparecer los conflictos. El silencio, la invisibilidad, siempre han sido los mejores aliados de aquellos que tienen el poder y la voluntad de hacerse con el control de la sociedad. Los norteamericanos tienen desde ahora lo que supone ese recorte de corresponsales en zonas calientes, zonas en las que se ven envueltos directamente.

50 aniversario de Watergate en TWP

Esto no es la primera vez que ocurre. Este blog comenzó con la Primavera Árabe, especialmente en Egipto, donde tenía amigos y compañeros y existía una amplia prensa independiente en ingles. A través de ella se podía uno informar de lo que estaba ocurriendo críticamente; podías acceder a la situación y pensar sobre ello. La dictadura de Abdel Fattah al-Sisi lo cambio todo. No solo se dejó de ejercer la crítica (que pasó a considerarse como "anti egipcia", por lo que denunciar situaciones te podía llevar a la cárcel. Pronto los periódicos críticos fueron adquiridos por los empresarios poderosos y ofrecidos como "regalo", limpios de críticas, al presidente. Los efectos no se hicieron esperar: los medios solo ponderaban los "éxitos" de Egipto y salía hacia el extranjero ofreciendo una imagen limpia, centrada sobre todo en la atracción del turismo. Como resultado es muy difícil saber qué pasa realmente en Egipto tras esa cortina de felicidad aparente.

Sin información solo es posible el distanciamiento. A veces son informaciones que hay que leer entre líneas o recurrir a fuentes directas de otros medios extranjeros, sí como esos corresponsales despedidos de Egipto y Oriente Medio. Despidiendo a sus corresponsales en la zona The Washington Post contribuye al silencio y manipula nuestra percepción de la zona.

Escribir críticamente sobre Egipto, algo que inicialmente mis amigos egipcios valoraban positivamente, pronto se convirtió en un "problema" para ellos que veían complicaciones en nuestra amistad. Dejaron de luchar por un Egipto más justo y se adaptaron al Egipto de castas y dinero, empezaron a mirar para otro lado.

Amnistía Internacional  3/05/2020

The Washington Post mira también hacia otro lado con el despido de sus corresponsales de esas dos zonas. ¿Qué sentido tiene abandonarlas? Por mucho que se nos hable de ajustes, viabilidad, etc. la realidad es que los medios sobreviven por su calidad informativa entendida como una conexión con los problemas reales. Lo demás es negocio y claudicación.

El ejemplo de Egipto no tiene más intención que avisar sobre un desastre político que ya conocemos: el aumento de un populismo mezcla de fanatismo y trivialidad. Esto es lo que teorizan unos y practican otros para hacerse con el control político, económico y social.

Tenemos cada vez más unas sociedades bombardeadas por los medios y redes, pero con un desconocimiento creciente de lo que pasa a nuestra alrededor; es la perfección de la manipulación. Más información, menos conocimiento.

Muchas redacciones se sublevan ante estas perspectivas. La respuesta son los despidos renombrados como "ajustes" necesarios y una forma de poner el medio al "servicio" de los ciudadanos. Nada más falso. 

 

* "Dimite el director ejecutivo del Washington Post tras centenares de despidos" RTVE.es(Agencias 8/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20260208/dimite-director-ejecutivo-del-washington-post-tras-centenares-despidos/16928480.shtml

viernes, 23 de enero de 2026

Sobre las noticias y los hechos

  Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En el mundo ocurren acontecimientos y en el mundo se nos cuentan unos u otros, de una forma u otra. Contar implica seleccionar, aplicar un tratamiento u otro, darle una extensión mayor o menor. Contar significa olvidar otras cosas que suceden. La importancia de algo comienza a medirse en función de su extensión discursiva. Lo que no se cuenta no existe. La trivialidad, por el contrario, puede cubrirnos intensamente.

Me ha llamado la atención que en estos días de desagracia ferroviaria muchas de las personas entrevistadas, personas invitadas por los medios a contarnos lo que han vivido recurrieran a la expresión "como de película" o algunas similares, con el mismo sentido. Hemos aprendido a percibir y valorar la vida por lo que los medios nos muestran. Algo "de película" es lo máximo en una extraña gradación que parte de lo que se nos muestra. Antes se hablaba de una "vida novelesca" o "de novela"; después ha quedado la expresión una "vida de película" para expresar lo extraordinario. "Parecía una película" sirve para valorar lo que hemos vivido, una forma de etiquetarlo y valorarlo.

Esto lo saben los que tienen por misión impactar, ya sea por lo comercial —hacer de un producto algo extraordinario— o incluso por la vía del terrorismo, otro fenómeno publicitario.

El atentado del "11 de septiembre" fue un "atentado de película". No solo se cometió el bárbaro acto, sino que resultó un deliberado ejercicio de espectacularidad mediática. La elección del objetivo buscaba lo simbólico, pero especialmente lo espectacular, que fueran imágenes que quedaran grabadas en la imaginación colectiva. Muchos las confundieron. Hoy se invierte el proceso y muchos filmes se han alimentado visualmente del atentado.

Hemos llegado a la perversión frecuente de seleccionar muchas noticias por sus imágenes y su capacidad de impacto. Lo primero que hacen los regímenes totalitarios es controlar la salida de imágenes, crear cortafuegos para evitar que puedan dejarles en evidencia. Se expulsa a los periodistas y fotógrafos de las zonas de conflicto para evitar esa foto —sobre todo fotos o vídeos— que nos destruya la imagen fabricada en nuestro favor.

Al final una guerra se concentra en el horror de una fotografía. Desparecen los muertos tras un número, pero queda uno, el que la cámara captó, que queda instalado en nuestras memorias, que pasa a representar esa guerra y quizá muchas otras.

La lucha informativa ya no es tanto por la compresión, sino por lograr la atención, por la permanencia de la noticia. Las cadenas televisivas compiten por lograr las audiencias, muchas veces en aspectos informativamente triviales. Resaltan el número de personas que han accedido, como se ganan terreno unas a otras, algo que han convertido en "noticia" dentro de sus propios informativos. El medio o el periodista pasan a ser parte del espectáculo, como ocurre con los "tertulianos", una "modalidad informativa" que busca la atracción hacia la forma. Hoy la modalidad tertuliana invade con programas que contienen acaloradas discusiones sobre la nada o la trivialización de los grandes temas en beneficio del atractivo de la discusión.

En RTVE.es incluyen un titular que recoge una petición desde Radio Nacional: "N nos olvidemos de Gaza". Es algo más que una petición. Puede que los problemas se acrecienten, que crezca, pero eso no garantiza su atención ya que rivaliza con otros focos de noticias. Su presencia no depende del problema real, sino del foco mediático puesto en él, y este se coloca en función de la "atracción" que pueda provocar en las audiencias, que es el objetivo real.

El uso de la curiosidad en la titulación es otro fenómeno revelador. El titular ha cambiado de informar a buscar el atractivo del desconocimiento, para lo que se eluden datos. Una noticia intrascendente se puede esconder tras un titular que pique la curiosidad de los lectores. Todo lo que antes era una forma defectuosa de titulación se ha convertido en una forma de atraer lectores hacia la nada.

La perversión de los objetivos informativos se manifiesta en una creciente pérdida de información, lo que nos lleva a una pérdida de sentido crítico, algo esencial en las sociedades democráticas, donde la opinión es algo más que el resultado de las visitas a las páginas o lo espectadores televisivos. Sin buena información somos más manipulables. El problema hoy es que la manipulación no tiene necesidad de ser "política", aunque no deja de serlo, sino que se basa en la dirección de la atención hacia otros lugares más rentables desde otros puntos de vista, como es el comercialismo y el consumo.

Y lo primero que se consume es el propio medio. Ya no se trata del mcluhaniano "el medio es el mensaje", sino de algo más: el medio es el producto y la noticia el papel de envolverlo. Se crea así una relación peculiar —podríamos decir "perversa"— entre la noticia y los acontecimientos, por un lado, y entre la noticia y su receptor, lo que lleva a una comprensión distorsionada de muchos acontecimientos.

Quizá estos problemas se han dado siempre, pareo ahora en un mundo global e híper mediático, con el problema creciente de los "fakes" de todo tipo que buscan atraer nuestra atención, se hace más acuciante el ser conscientes de ello y sensibilizar a los medios y especialmente a los profesionales de la información que su función no es acumular lectores, que eso es solo el resultado, y que debería ser por la calidad de la información, entendida esta como la ayuda a la mejora de nuestra comprensión de los acontecimientos.


PD: esta página ha sido censurada mediante desplazamiento del feed, según lo definen los propietarios de la red. Como puede apreciarse no hay ninguna imagen que no forme parte del día a día. Se ha cambiado la primera imagen; no se ha quitado la del 11-S. Vivimos en un mundo controlado y arbitrario. Nos da la impresión de ser más libres, pero es una ilusión,

Sobre hechos y noticias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En el mundo ocurren acontecimientos y en el mundo se nos cuentan unos u otros, de una forma u otra. Contar implica seleccionar, aplicar un tratamiento u otro, darle una extensión mayor o menor. Contar significa olvidar otras cosas que suceden. La importancia de algo comienza a medirse en función de su extensión discursiva. Lo que no se cuenta no existe. La trivialidad, por el contrario, puede cubrirnos intensamente.

Me ha llamado la atención que en estos días de desagracia ferroviaria muchas de las personas entrevistadas, personas invitadas por los medios a contarnos lo que han vivido recurrieran a la expresión "como de película" o algunas similares, con el mismo sentido. Hemos aprendido a percibir y valorar la vida por lo que los medios nos muestran. Algo "de película" es lo máximo en una extraña gradación que parte de lo que se nos muestra. Antes se hablaba de una "vida novelesca" o "de novela"; después ha quedado la expresión una "vida de película" para expresar lo extraordinario. "Parecía una película" sirve para valorar lo que hemos vivido, una forma de etiquetarlo y valorarlo.

Esto lo saben los que tienen por misión impactar, ya sea por lo comercial —hacer de un producto algo extraordinario— o incluso por la vía del terrorismo, otro fenómeno publicitario.

El atentado del "11 de septiembre" fue un "atentado de película". No solo se cometió el bárbaro acto, sino que resultó un deliberado ejercicio de espectacularidad mediática. La elección del objetivo buscaba lo simbólico, pero especialmente lo espectacular, que fueran imágenes que quedaran grabadas en la imaginación colectiva. Muchos las confundieron. Hoy se invierte el proceso y muchos filmes se han alimentado visualmente del atentado.

Hemos llegado a la perversión frecuente de seleccionar muchas noticias por sus imágenes y su capacidad de impacto. Lo primero que hacen los regímenes totalitarios es controlar la salida de imágenes, crear cortafuegos para evitar que puedan dejarles en evidencia. Se expulsa a los periodistas y fotógrafos de las zonas de conflicto para evitar esa foto —sobre todo fotos o vídeos— que nos destruya la imagen fabricada en nuestro favor.

Al final una guerra se concentra en el horror de una fotografía. Desparecen los muertos tras un número, pero queda uno, el que la cámara captó, que queda instalado en nuestras memorias, que pasa a representar esa guerra y quizá muchas otras.

La lucha informativa ya no es tanto por la compresión, sino por lograr la atención, por la permanencia de la noticia. Las cadenas televisivas compiten por lograr las audiencias, muchas veces en aspectos informativamente triviales. Resaltan el número de personas que han accedido, como se ganan terreno unas a otras, algo que han convertido en "noticia" dentro de sus propios informativos. El medio o el periodista pasan a ser parte del espectáculo, como ocurre con los "tertulianos", una "modalidad informativa" que busca la atracción hacia la forma. Hoy la modalidad tertuliana invade con programas que contienen acaloradas discusiones sobre la nada o la trivialización de los grandes temas en beneficio del atractivo de la discusión.

En RTVE.es incluyen un titular que recoge una petición desde Radio Nacional: "N nos olvidemos de Gaza". Es algo más que una petición. Puede que los problemas se acrecienten, que crezca, pero eso no garantiza su atención ya que rivaliza con otros focos de noticias. Su presencia no depende del problema real, sino del foco mediático puesto en él, y este se coloca en función de la "atracción" que pueda provocar en las audiencias, que es el objetivo real.

El uso de la curiosidad en la titulación es otro fenómeno revelador. El titular ha cambiado de informar a buscar el atractivo del desconocimiento, para lo que se eluden datos. Una noticia intrascendente se puede esconder tras un titular que pique la curiosidad de los lectores. Todo lo que antes era una forma defectuosa de titulación se ha convertido en una forma de atraer lectores hacia la nada.

La perversión de los objetivos informativos se manifiesta en una creciente pérdida de información, lo que nos lleva a una pérdida de sentido crítico, algo esencial en las sociedades democráticas, donde la opinión es algo más que el resultado de las visitas a las páginas o lo espectadores televisivos. Sin buena información somos más manipulables. El problema hoy es que la manipulación no tiene necesidad de ser "política", aunque no deja de serlo, sino que se basa en la dirección de la atención hacia otros lugares más rentables desde otros puntos de vista, como es el comercialismo y el consumo.

Y lo primero que se consume es el propio medio. Ya no se trata del mcluhaniano "el medio es el mensaje", sino de algo más: el medio es el producto y la noticia el papel de envolverlo. Se crea así una relación peculiar —podríamos decir "perversa"— entre la noticia y los acontecimientos, por un lado, y entre la noticia y su receptor, lo que lleva a una comprensión distorsionada de muchos acontecimientos.

Quizá estos problemas se han dado siempre, pareo ahora en un mundo global e híper mediático, con el problema creciente de los "fakes" de todo tipo que buscan atraer nuestra atención, se hace más acuciante el ser conscientes de ello y sensibilizar a los medios y especialmente a los profesionales de la información que su función no es acumular lectores, que eso es solo el resultado, y que debería ser por la calidad de la información, entendida esta como la ayuda a la mejora de nuestra comprensión de los acontecimientos.

miércoles, 14 de enero de 2026

Crisis informativa y crítica en RTVE

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Dos noticias, una mala y una buena. La mala es la durísima crítica realizada a dos programas de la cadena RTVE por su sesgo político. La buena noticia es que ha sido el propio Consejo de RTVE el que ha realizado la crítica, autocrítica, en este caso, del medio dentro de una ya larga serie de enfrentamientos entre dirección y Consejo. Hace mucho tiempo que existe una crisis en los servicios informativos de la cadena pública y esto es una gota más en un vaso que no acaba de colmarse.

En varias ocasiones hemos hablado aquí del malestar de muchos profesionales que va por dos líneas. En primer lugar la pérdida del sentido informativo en beneficio del entretenimiento. Esto ha hecho que los programas que no son estrictamente informativos, ganen protagonismo en las páginas de información, que parecen orientarse hacia la "promoción" de sus propios programas y no a mantener informados a los que se interesan por lo que sucede en el mundo y no tanto por lo que sucede en la programación.

La segunda línea es precisamente que el hecho anterior hace perder el sentido periodístico a los que se consideran básicamente periodistas. Esto supone además una pérdida de su presencia. Una prueba de ello ha sido que de lo que ocurre en Venezuela han tenido que recurrir como "corresponsal" a una periodista venezolana que empezó con directos y se ha hecho insustituible para informarnos desde un punto caliente.

En 20minutos nos explican con profusión lo que ha ocurrido con el Consejo: 

El Consejo de Informativos de TVE denuncia que los programas Mañaneros 360 y Malas Lenguas incumplen "de forma habitual y reiterada" las normas fundamentales para la elaboración de información en RTVE, y afirma que sus presentadores "adolecen de sesgo", tanto en sus opiniones como en la forma de exponerlas.

De esta forma tan tajante se pronuncia el Consejo de Informativos, órgano deontológico interno constituido por 13 profesionales de base de TVE elegidos democráticamente cada 2 años que vela "por la independencia y buena praxis".

Lo hace en un informe que ha realizado el Consejo sobre estos dos espacios de producción externa y que ha elaborado "tras recibir más de 100 quejas y actuando también de oficio".*

 

Desde el punto de vista periodístico, el informe es durísimo, especialmente por lo que tiene de crítica de los profesionales del propio medio.

Más adelante se señala:

El Consejo de Informativos sostiene que ambos programas incumplen la normativa para la elaboración de informativos, con noticias falsas, mala praxis y un abuso de la opinión, unas prácticas que hacen que "la credibilidad de RTVE se vea alterada y que algunas fuentes y expertos no quieran colaborar con nuestros informativos".

Critica que la responsabilidad editorial de estos programas "es opaca y no se sabe, o al menos no se nos dice, quiénes son los responsables reales", y apuntan a que las decisiones fundamentales "las toma gente ajena" a RTVE.*

En varios momentos se apunta al "sesgo político" claro de esos programas, donde se favorece al "gobierno" y al "PSOE", interpelando o cortando bruscamente a las personas que traten de manifestar una opinión divergente.

Una vez más, la política acaba envenenando la profesionalidad de los programas del ente público. Hoy las guerras políticas se entienden en gran medida como guerras informativas, como trabajo directo o indirecto sobre la opinión pública.

Con la que está cayendo en España, más de uno habrá dado la orden de aumentar la presión desde los espacios informativos. Lo primero que sorprende es que se alegue que "no son informativos", sino algo que no queda muy claro, pero que indudablemente tiene su sesgo claro.

Ya sea por reducción o por sesgo, lo cierto es que la vida de los periodistas profesionales de RTVE tienen una cada vez más complicada situación por la conversión de la información en "espectáculo" o "atracción", las reducciones de plantillas (¡se informa sobre Irán desde Jerusalén!) y las agendas informativas puestas en marcha.

Como hemos dicho, los conflictos en el seno de los informativos con la dirección son constantes y sus decisiones de transformar la web (RTVE.es) de informativos en una herramienta promocional, con unas selecciones privilegiando sectores más espectaculares (sus propios realities, los concursos, el deporte, etc.) son cuestionadas.

Hace tiempo que RTVE está a la deriva o, si se prefiere, tomando decisiones que la alejan de lo que debería ser un servicio público de información y cultura de referencia, alejada de los móviles comerciales y políticos parciales. Echamos de menos más información sobre lo que pasa en un mundo candente; echamos en falta más cultura y menos entretenimiento: más cine de calidad con sus ciclos, más historia, más teatro, crítica cultural, etc. No deberían dedicarse a "competir", sino a edificar las bases culturales de calidad para la ciudadanía.

Me resultan chocantes esas "noticias" introducidas últimamente en los informativos en los que la cadena se proclama "vencedora", la más vista con algún programa, etc. No deberían preocuparse (ni preocuparnos) por cuál es la más "vista" (como por dónde se han seguido las campanadas, por ejemplo), sino la de mayor calidad. ¿Que eso supone que se ve menos? Pues muy bien. Lo que no se puede hacer es convertir la cadena pública en un chiringuito. 

Calidad, por favor: cultura e información de calidad. Profesionalidad. Hay muy buenos profesionales que, si les dejan, nos informan bien.

* "El Consejo de Informativos de TVE arremete contra 'Mañaneros 360' y 'Malas Lenguas': "Adolecen de sesgo"" 20minutos / EFE 13/01/2026 https://www.20minutos.es/television/consejo-informativos-tve-arremete-contra-mananeros-360-malas-lenguas-adolecen-sesgo_6920689_0.html

elDiario.es 17/09/2025

sábado, 22 de noviembre de 2025

¿Qué pasa con la información?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si los medios son el reflejo de los intereses sociales, ¡pobre sociedad! Una mirada a la prensa de hoy nos trae crea una especie de "depresión informativa". ¿De verdad es "esto" lo que interesa?

El cambio afecta prácticamente a todos los medios en mayor o menor medida. En muchos de ellos ha habido resistencia al cambio hacia lo trivial. De poco ha servido. Los medios se auto promocionan, especialmente cuando conectan se prensa y audiovisuales. La sacrificada es la prensa, que queda reducida a una función promocional de los programas audiovisuales. Estos, por su parte, se lanzan a la trivialidad.

En estos años se ha fabricado una pseudo sociedad espectáculo. Es la que ofrece un material creciente. Personas sin el más mínimo interés son convertidas en centro de la noticia. Los expertos en comunicación (un mal como otro cualquiera) descubrieron que hacer adictos a estos personajes era barato y rentable, que se podía cubrir la "necesidad" con muy poco. Bastaba con conseguir que estuvieran conectados con otros. Hijos e hijas, novios, amigos, parientes más o menos próximos se convertían en habituales de una trivialidad organizada, que el mundo era más interesante como "revista del corazón".

Así comparten espacios lo que ocurre en Gaza o Ucrania con lo que ha pasado en una pareja de "famosos", las crisis económicas con las sentimentales, las bodas y bautizos con los tratados internacionales. El problema grave es que saber si X se divorcia de Z nos adentra en una irrealidad fabricada, a la vez que nos aleja de los problemas del mundo en el que vivimos y sobre el que debemos actuar si queremos cambiarlo.


El problema es que este distanciamiento no solo nos entontece sino que nos convierte en seres manipulados, ciegos a los problemas reales, de lo que se benefician sectores en lo político y en lo económico.

Alguien decía el otro día "¡con la cantidad de información que hay hoy!" Es cierto en términos de cantidad, El problema es que la calidad de la información se ha reducido a límites indecorosos y la que es buena queda enterrada entre los escombros de la trivialidad. Mucho de la información ya no nos informa, sino que por el contrario nos aleja de lo que realmente pasa. Ya no se trata solo de la desinformación, sino de la trivialidad absorbente, la que nos obliga a crear una fijación a esa nada colorista, sentimental y chillona que se nos ofrece por toneladas.

Lo han llamado "economía de la atención" y consiste en disputarse nuestra mirada unos segundos en detrimento de lo que realmente nos interesa. Toda esta sociedad digital busca nuestros datos para poder envolvernos en una cortina de humos tras la que se oculta una realidad cada vez más distante en nuestro interés. Somos el producto de todo esto.

Los medios son el cebo para engancharnos adictivamente a la información. Se convierten en un espacio absorbente que se refuerza a sí mismo y del que ya no salimos. El espacio de atracción (no de información) va creciendo para desesperación de muchos profesionales que se ven desplazados de lo que tiene interés real, mientras ven que lo trivial crece a grandes pasos.


Saben que es la comprensión de la importancia de los temas lo que es el centro de su trabajo, pero que eso se pierde en la nada de la trivialidad. Cada vez es más difícil informar porque cada vez hay menos interés en ser informado. La nada trivial y colorista desplaza del interés de lo real.

Hemos informado en alguna ocasión sobre este debate entre los profesionales de RTVE.es, uno de los medios donde ha sido mayor el cambio y donde más resistencia ha habido. Pero es claro que han perdido la batalla. Las buenas informaciones quedan rodeadas, aisladas, por las grandes cantidades de espacio dedicada a promocionar sus propios programas, cada vez más intranscendentes.

Como medio público, el caso de RTVE es interesante porque muestra el conflicto entre la gran concentración de información política llevada sobre todo a través de debates periodísticos, mesas redondas, etc. y los programas cada vez más banales, espectáculos con los que competir con otras cadenas. Se ha difuminado el sentido de lo que debería ser un medio público, de apostar por la cultura, en beneficio de programas con objetivos muy diferentes y un único fin, las audiencias. El problema está en el círculo vicioso: las audiencias crecen, pero empeoran; exigen más trivialidad y rechazan una información que deja de interesarles.

Los medios solo miran las cantidades, no la calidad de la información. Lo chabacano gana terreno porque es lo que esa información produce. Lo malo es que a medio plazo, los medios informativos se están auto condenando a la extinción. Bastará un giro en un momento dado para descubrir que no necesitan informar, que la segmentación de las audiencias lograda con la IA y la obtención de datos encontrarán la forma perfecta de desconectarnos de la realidad, que solo nos interesará lo que se produzca en nuestro círculo más inmediato y por poco tiempo.

El periodista será un creador de situaciones atractivas, un fabricante de personajes frívolos con una vida de altibajos estudiados. Lo que ocurra en el mundo no pasa si no interesa a alguien. Ni pasado ni futuro, solo un presente atractivo.

Un añadido: los medios digitales han vuelto a apostar por la limitación de acceso junto a la suscripción. Ya se hizo y fue un fracaso. Ahora, con esta información de baja calidad ¿pretenden que la gente pague? Veremos dentro de poco los resultados. Creo que no solo perderán los ingresos por publicidad (menos acceso de lectores) sino que están sembrando la semilla del desinterés. Si no interesa la información importante, ¿van a pagar por la frivolidad creciente? Es un disparo en el pie.

Como ocurrió ya en su día, los que queden abiertos recibirán al público que desee informarse. No están ni los tiempos ni los sueldos para gastar en comprar información del tipo que se nos ofrece. En algún momento tendrán que ofrecer a los lectores que queden información sobre el mundo, análisis de calidad, información de primera mano sobre los problemas de la realidad, dejarse de frívolas fantasías.


viernes, 10 de octubre de 2025

Periodistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ser periodista nunca ha sido fácil. No solo llega a la realidad antes que los demás sino que tienes que contarla. Y eso no le gusta a todos, más en un mundo mediático en el que más y el que menos quiere ser la nueva otra cara de la moneda, un "influencer".

Este último no cuenta lo que ocurre sino que busca una reacción determinada ante lo que ocurre o se inventa. Se teoría básica es la de la mediación: entre los hechos y las reacciones pueden ocurrir muchas cosas según cómo lo cuentes.

Los "influencers" no son solo personas maquilladas diciendo lo primero que se les pasa por la bien peinada cabeza. Están los otros influencers, los que están en la sombra, los que miden con electrodos las repuestas de los demás antes de lanzarlas al aire, los de los gabinetes de comunicación al servicio de cualquier cosa o causa, los que deben consultar en el diccionario la diferencia entre palabras, como "verdadero" frente a "verosímil".


Pero hemos creado un mundo de influencers, lo que complica la vida del periodista, que deja de ser alguien que informa, para ser visto como un obstáculo para imponer una visión particular del mundo. La ingenuidad de pensar que en un mundo súper informado la gente estaría cerca de lo verdadero, lo bello o lo justo ha sido grande. Más información y más medios tienen como resultado una guerra por el control de la atención primero y de la opinión después.

Como en las mejores historias mafiosas, al que se percibe como peligroso se le amenaza e intimida y si se puede se le despide y arrincona. Es el drama periodístico actual. La concentración de medios es el signo del poder. Significa que se convierten, con los periodistas dentro, en piezas de una orquesta que ataca una misma melodía. Sonido armonioso, sin estridencias.

Los periodistas con su opinión propia se ven estigmatizados, objeto de campañas de descrédito en los mismos medios. Lo estamos viendo últimamente. En una sociedad cada vez más polarizada, se le exige al periodista —directa o indirectamente— que no se salga de las líneas que se le marcan desde arriba o desde los laterales, es decir, con órdenes  o con campañas de descrédito y  ataques desde ese monstruo informe que se llama las redes sociales.

En RTVE.es, como ente público, es frecuente que se ataque a sus profesionales y se nos cuente el acoso a algunos de ellos. Los ataques, por ejemplo, a Almudena Ariza son frecuentes por mostrar su horror ante lo que ocurre en Gaza, algo que según sus atacantes no debía hacer por "profesionalidad". 

Ahora se nos cuenta desde el medio otro caso: 

Silvia Intxaurrondo ha repasado sus mejores momentos en entrevistas con Alberto Núñez Feijóo, Pedro Sánchez o Isabel Díaz Ayuso. En la entrevista con el líder del PP cuando le afirma con rotundidad que "el dato no es correcto", sobre la revalorización de las pensiones conforme al IPC. La periodista confirmaba que su partido no lo había hecho en 2012, 2013 y 2017 y Alberto Núñez Feijóo rectificó dos días después, pero eso no evitó "la campaña de acoso a través de redes sociales" que denuncia Silvia Intxaurrondo, que todavía a día de hoy se mantiene.

"Han citado a mi marido, han dicho barbaridades de lo que he cobrado, de lo que hago con el dinero, de si me lo merezco o no, de cómo se me fiscaliza...", asegura la periodista, que infiere que lo que buscan es hacerle un daño moral a su persona. "Esta gente lo que quiere es que dé un paso atrás y diga: me voy. Pues es lo único que no voy a hacer", concluye.

Asegura que no solo es dura con los políticos conservadores y recuerda lo impactante que fue "ver en la televisión la cara de un presidente del Gobierno, viéndose a sí mismo decir: no lo voy a hacer", al ponerle las imágenes a Pedro Sánchez de cuándo negaba la amnistía, antes de las elecciones del 23 de julio de 2023.*


Sí, pero no importa a los acosadores informativos, ahora llamados "haters". Solo les importa lo que les afecta directamente. Exigen su misma parcialidad en términos absolutos. Se trata de eliminar voces que les contradigan, preguntas que no les gusten, observaciones o datos que no les interesen. La política ha "normalizado" esta forma de acoso; la necesita para funcionar.

La nueva situación mediático informativa permite ejercer un mayor control, empezando por las grandes empresas tecnológicas que pueden hace juego sucio a sus propios usuarios vigilándolos y censurando lo que pueden recibir (o no recibir), segmentándolos y enviándoles una información sesgada, y siguiendo con los propios medios, cuya orientación partidista se privilegia si les resulta rentable desde el punto de vista económico o de poder.

El profesional puede intentar resistirse y establecer su compromiso con lo que ve y entiende frente a lo que se le impone. Si eres crítico con una parte te atacan; si eres crítico con todos, te atacan todos. Eso del equilibrio, de ser ecuánime, etc. no va con estos tiempos.

Queda la fortaleza interior del profesional y su capacidad para hacer frente a las presiones. Necesita formación sólida que le permita no caer en trampas, confianza en sí mismo, ética firme y astucia retórica, es decir, la capacidad de construir mensajes eficaces, honestos y que los otros no les puedan dar la vuelta. Necesita además un fuerte compromiso ético con el mundo y con sus receptores. Informar no es un acto mecánico; es una manera de intentar mejorar lo mejorable.

No es sencillo informar con sinceridad y honestidad. No deja de ser interesante que cuanto más se valora la información, menos se valore la independencia del informador y se intente someterle y anularlo.

Otro detalle: se taca mucho más a las mujeres periodistas, lo que marca un sesgo de género bastante evidente. También las profesoras son más atacadas en las universidades por los alumnos "influencers" o "haters" que pululan por nuestras aulas. Saquen sus conclusiones. 

No todos son capaces de defender su independencia. Siempre ha habido los que gustosamente la han cedido si les reportaba beneficio o tranquilidad. Por eso es importante apoyar a los que defendiendo su independencia defienden la nuestra. 

Reporteros sin fronteras
 https://rsf.org/sites/default/files/rapport_cyber_violence_es_0.pdf

* Fran Mena "Silvia Intxaurrondo planta cara a los 'haters': "No voy a dar un paso atrás"" RTVE.es 9/10/2025 https://www.rtve.es/television/20251009/silvia-intxaurrondo-arturo-perez-reverte-en-primicia/16759257.shtml

jueves, 20 de febrero de 2025

La cabra y el asteroide

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hay en el mundo muchas cosas raras sobre las que se informa cada día. No siempre los periodistas que nos las cuentan son capaces de comprenderlas. Pese a ello, intentan explicar lo inexplicable, lo que no siempre es fácil. 

La noticia que nos trae RTVE.es junto con las agencias viene acompañada de un vídeo, lo que, lejos de permitirnos comprender, nos lleva al asombro, por no decir otra cosa.

La noticia en cuestión nos aleja de Trump (cualquier cosa es posible), de nuestro Fiscal General, de los parientes de cualquier político, de las comisiones, temas todos ya que han dejado de asombrarnos.

La propia RTVE no ofrece un artículo destacado en el que se nos habla de las posibilidades de que ese asteroide que viene pisando fuerte ha aumentado sus posibilidades de choque con la Tierra. En versión norteamericana, nos dicen, estamos con una probabilidad de 3'1%, mientras que en la versión de la agencia espacial europea estamos en un 2'8%*. Reconozco que, con ser inquietante, no ha acabado de interesarme tanto como la de la cabra, sí, la cabra.

La noticia en cuestión tiene el siguiente titular: "Los bomberos de Madrid rescatan una cabra posada sobre el alféizar de una ventana de un quinto piso en Villaverde"** La noticia es breve:

Los bomberos del Ayuntamiento de Madrid rescataron este martes a mediodía a una cabra que estaba posada sobre el alféizar de una ventana de una quinta planta de un edificio en el distrito de Villaverde.

Fue un vecino de ese edificio situado en la calle Puebla de Sanabria número 11, en la zona de Puente Alcocer, quien llamó al 112 sobre las 12:35 horas porque había visto a un animal caprino dentro de un piso quinto de los ocho que hay.

A la llegada de los Bomberos del parque décimo, comprobaron que se trataba de una cabra enana macho de color marrón con una mancha blanca entre los dos cuernecillos que se encontraba en un piso en el que no vive nadie. 

Las autoridades buscan al dueño

Entonces, accedieron a la terraza del piso contiguo mientras la cabra, nerviosa, saltaba al aparato de aire acondicionado exterior, con riegos de caída. Entonces, los bomberos colocaron una tabla espinal para llegar a la otra terraza y dieron comida al animal —zanahorias y lechuga—, logrando ganarse su confianza y que pasara por la pequeña pasarela.

Una vez rescatada, y como ningún vecino sabía a quién pertenecía, agentes de la Policía Municipal se hicieron cargo de la cabra, que fue derivada al Centro de Protección Animal del Ayuntamiento, donde se comprobó que el animal era adulto y se encontraba en buen estado de salud.

Desde los servicios veterinarios de Madrid Salud se acercarán al vecindario para averiguar su origen y saber si hay más animales. **

Leo y releo la noticia; veo el vídeo que me muestra a los bomberos intentando negociar una salida de la ventana con la cabra... y no acabo de entenderlo. Sé que hoy con los líos de la IA es posible ver de todo, pero ¿esto?

Todo lo que se nos dice y cómo se nos dice nos lleva a que los medios no saben cómo informar sobre estos sucesos poco habituales y poco comprensibles. ¿Cómo se cuenta esto? ¿A quién se envía a cubrir una información de algo que resulta incomprensible? ¿Y en qué estado de vuelve?

Los informadores tratan desesperadamente de contar con "normalidad", aparentar que estas cosas pasan y se utilizan expresiones como esa del "posada", se especifica la alimentación con la comida que se le dio —zanahorias y lechuga—, algo que se puede comprobar en las imágenes del vídeo. Se le llama, por ejemplo, "animal caprino", algo que nunca he escuchado llamar a una cabra, pero, en fin, tampoco esto es muy normal, no son gatitos rescatados de los árboles. Se nos precisa detalladamente el tiempo y el espacio, ese quinto piso de ocho posibles. Son intentos de acotar lo anómalo, de atarlo a datos para que la gente lo crea, algo que no es fácil.

¿Ha subido la cabra sola? ¿Subía o bajaba? ¿Quién deja una cabra en una ventana de un piso del que nadie sabe quién es dueño? Cuando nos dicen que los Servicios veterinarios intentarán saber si hay más animales por allí, ¿qué tratan de decirnos?

¿Debemos preparar a nuestras alumnas y alumnos de Periodismo a enfrentarse a cosas como el asteroide o la cabra? Ahora que casi todos apuntan al "periodismo deportivo" y a la "moda", ¿debemos hablarles de las cabras que "se posan" en las ventanas de pisos deshabitados?

Ayer coincidí en el ascensor con tres alumnas que debatían sobre lo que era "real" en la información periodística, llegando al quinto piso con la idea de que lo "real" era lo que decían los periódicos. La verdad es que el trayecto no da para más. Poco esperaba yo que lo "real" fuera tan "irreal" y que lo de la cabra me dejara es estado tan dubitativo.

Acostumbrado a las extravagancias y peligros diarios de Donald Trump, a lo del asteroide que se va acercando a la Tierra a gran velocidad, pese a haber visto hace apenas unos días un documental sobre la extinción masiva de vida como resultado de un choque con un meteorito anterior, lo que me deja intranquilo es lo que ha podido llevar a cabra a "posarse" en el alfeizar de un quinto piso madrileño. Lo demás es explicable, mejor o peor. Lo de la cabra necesita tiempo.

Quizá los dos límites de lo informable estén entre lo más o menos probable, el asteroide, y lo insólito, la cabra. Entre ambos, todo un mundo de hechos, medias verdades, fakes... con el que hay que lidiar.


** "Los bomberos de Madrid rescatan una cabra posada sobre el alféizar de una ventana de un quinto piso en Villaverde" RTVE.es /Agencias 19/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250219/bomberos-madrid-rescatan-cabra-posada-alfeizar-ventana-quinto-piso-villaverde/16457204.shtml