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jueves, 27 de agosto de 2026

El acuerdo sobre la adicción a las redes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Entre guerras y terremotos, entre riadas y tornados, el mundo recibe otra sacudida: el acuerdo alcanzado por META ante las denuncias en tribunales de 29 estados en USA por la adicción programada en sus redes sociales.

La noticia se abre paso entre otras muchas, pero corre el riesgo de quedar marginada y que no se entienda lo que supone y su alcance posterior, así como la eficacia de las propuestas.

En RTVE.es nos lo explican así en el inicio de la noticia: 

El gigante tecnológico Meta ha aceptado el pago de 16.700 millones de dólares para acabar con las demandas de 29 estados de EE.UU. que le acusaban de crear adicción en menores con sus redes sociales. Además, la compañía también adoptará medidas adicionales para proteger a niños y adolescentes de sus servicios.

La empresa que preside Mark Zuckerberg ha alcanzado este acuerdo con 52 fiscales generales de todo Estados Unidos. El pacto se ha cerrado en la segunda semana del juicio en el tribunal federal de Oakland (California) que analiza los efectos de la navegación sin límite por publicaciones, el envío de notificaciones o las recomendaciones de contenido en el bienestar de niños y adolescentes.

 

 

En primer lugar, está el hecho de la aceptación, es decir, ceder y pactar para evitar males mayores, como podría ser en su forma extrema el cierre si se declara legalmente su peligro. Muy mal lo deben haber visto en META para pagar esa friolera de 16.700 millones de dólares. También nos da cuenta de las cifras que se mueven en este negocio. Está también el daño reputacional de META que podría afectar a muchos usuarios, actuales y futuros.

Una condena supondría también un distanciamiento institucional, Las redes no están solo la vida de los usuarios, sino en muchas instituciones que se comunican con el exterior.

Pero otra cuestión es si es reparable una forma de comunicación asentada por las redes, es decir, si es posible vivir sin la adicción que generan. Esto no se trata solo de una cuestión de número de usuarios, sino de la forma de comunicación y sus efectos moldeadores de la costumbre, de los hábitos culturales.

La sociedad digital es una versión propia de la Sociedad de la Información. Determina formas específicas de pensar, interactuar y construir el mundo que nos rodea. Que los medios moldean la mente no es una novedad; ha ocurrido desde las formas orales hasta hoy pasando por todas las etapa intermedias. En la medida en que nos comunicamos nos formamos a nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás.

La adicción debe ser pensada como una forma simultánea de aislamiento y agrupamiento. Nos envuelve en un flujo informativo que nos une a otros de forma distante. Las redes general soledad y gregarismo de forma simultánea.

Lo dice la gente que se distancia de ellas, gente que las abandona al percibir cómo le cambian la vida, se les expone a una destructiva mirada ajena y se les limitan los horizontes.

Las redes han crecido a gran velocidad, con enormes intereses económicos detrás, con enormes intereses políticos (no es casual que los que estás detrás de las grandes tecnológicas hayan buscado la sombra de Trump para cobijarse). Las redes han permitido dar forma final a la sociedad del espectáculo, con lo que modifican nuestra mirada y la percepción de cualquier acontecimiento, que debe transformarse para ser vivido. Esto vale para una visita papal o un mundial de Fútbol, un terremoto o una concentración de incendios. Los medios producen y las redes, centros de adicción, concentran las miradas. Son miradas que producen dinero.

Las polémicas estos días de los "influencers" sustituyendo a los periodistas no es más que otro indicador del cambio. Ya no interesa la noticia, sino que esta es valorada en función de las audiencias que pueda atraer. Las páginas caóticas de los medios en busca de la atención, de los más serios a los más triviales, son un claro ejemplo.

La atención exige romper con otras formas de transmisión cultural. Las rupturas generacionales son más profundas por la dificultad de comunicarse, pues se han transformado en "target groups", término del marketing, nueva disciplina reina. Hoy las dificultades de comunicación se producen en el fondo (contenidos intergeneracionales, cultura común), como en la forma (jergas generacionales). De esta forma se hace más fácil llegar a ellos y fijarlos agrupados.

El acuerdo de META con los fiscales no significa que vaya a haber una transformación real del problema. Lo hemos llamado en ocasiones como "el problema de la segunda generación". Basta con pasear un poco para comprobar que esto no es un "problema infantil", que afecta ya a familias enteras que han normalizado el teléfono móvil en sus vidas.

"Toy Story 5" no es solo una historia de dibujos animados, sino la traducción a relato de los problemas de la imaginación y de las relaciones familiares y sociales en un mundo que gira alrededor de las pantallas, un mundo cuya mirada siempre pasa a través de ellas.

La estrategia infantil empleada por los juristas contra las redes sociales entra allí por donde la sociedad es más débil. Pero esto no es solo un problema infantil, sino un problema que comienza ya desde una infancia más temprana y que tiene efectos de muchos tipos por la configuración de la mente y de las relaciones sociales.

¿Es ya una utopía el cambio? ¿Tendremos un mundo de redes ocultas, nuevos negocios de falsificación de edades para participar, aparatos trucados para no detectar el tiempo de uso, etc.)?

Hemos hecho muy poderosos a los que controlan las redes y con ellas a nosotros, cada día más dependientes. Es una dulce manipulación, cuyo primer problema es el placer que genera y su comodidad.

La información ya no informa, simplemente se consume y da forma. El consumo genera dinero y poder en muchas formas. Se ha construido todo un sistema económico y político alrededor. Veremos cómo aceptan las limitaciones los que han hecho de las redes su negocio centrados en la adicción. 

¿Resuelve el acuerdo algo? Está claro que evitar perder los posibles juicios, pero más allá no está nada claro. Puede que el mal ya esté hecho.

* "Meta pagará 16.700 millones de dólares para resolver su frente judicial en EE.UU. por crear adicción en menores" RTVE.es 26/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260826/meta-pagara-millones-resolver-frente-judicial-estados-unidos-crear-adiccion-menores/17202704.shtml

miércoles, 19 de agosto de 2026

La estrategia de la adicción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez está más claro que la estrategia en la que se centra el consumo en esta Sociedad de la Información se basa en la adicción. Al igual que unos azucaraban los alimentos o hacían un tabaco más adictivo, hoy nos centramos en el consumo de información como finalidad directa o indirecta, la adicción que lleva a otros tipos de consumo. Es en este sentido que se han presentado demandas multimillonarias contra Meta y otras grandes empresas tecnológicas de la información, noticia estos días en los medios. Se acusa a Meta de una estrategia deliberada para aumentar las adicciones en edades cada vez más tempranas. La estrategia es comenzar cada vez más jóvenes, que es cuando se fijan las adicciones que será difícil evitar después.

Cada vez son más países los que plantean restringir el acceso a las redes a los más jóvenes, algo complicado y que nos daría un grave estado social con millones de jóvenes adictos a los que se les corta bruscamente el acceso a su adicción.

Ahora mismo hay países en los que se mercadea con las edades de acceso entre la industria y los gobiernos: ¿quince o dieciséis años? La industria responsabiliza a los padres, que son quienes compran y regalan los teléfonos móviles que dan acceso a la oferta adictiva y permiten construir un mundo dependiente. Ellos se defienden diciendo que ya "advierten" de los riesgos que se asumen; los padres deberían hacer el resto.


Basta con echar una mirada alrededor para comprobar que esta es ya la segunda generación adictiva. Los niños actuales ya tienen padres que fueron de niños adictos; no son ellos los que pueden cortar el proceso de adicción.

Es uno de los grandes errores tratar el problema como una cuestión de edad que se corta posteriormente. La adicción no se pierde, todo lo más se enganchará a nuevos aspectos que se le ofrezcan. La adicción no se frena; solo cambia de objeto y no siempre. Es un mecanismo de oferta del nuevo capitalismo informacional.

Pero no son las redes el único objeto de adicción. La adicción es una estrategia en la que se basan otros casos confluyentes. En 20minutos tenemos el siguiente titular "Un adolescente mata a tiros a otro en un instituto y lo retransmite en Facebook". En la noticia confluyen varios elementos de adicción:

Tragedia en Filipinas. Un adolescente retransmitió este martes en directo cómo disparaba contra estudiantes y profesores dentro de un instituto en la ciudad de Zamboanga. El atacante provocó la muerte de un menor e hirió a otros adolescentes antes de quitarse la vida. Este triste hecho supone un nuevo episodio de violencia escolar que ha avivado debates sobre el uso de armas y de redes sociales en el país. 

La Policía filipina explicó que el presunto tirador era un estudiante del noveno grado (de entre 14 y 15 años de edad), quien abrió fuego a las 7.50 hora local y difundió en Facebook el ataque, cuya transmisión se asemejaba al punto de vista de los videojuegos de disparos, según confirmó el secretario del Interior, Jonvic Remulla.

El atacante mató a un estudiante del décimo grado e hirió al menos a tres personas más, según informaron las autoridades locales,, aunque medios del país como ABS-CBN cifraron en nueve el total de afectados. La agencia estatal de Filipinas PNA indicó que, después de disparar varias veces contra estudiantes, el tirador se quitó la vida saltando del quinto piso del instituto, situado en la isla meridional de Mindanao.*


No se profundiza demasiado en la necesidad por parte de este tipo de sujetos de transmitir sus actos criminales y de vivirlos como un videojuego. Si las redes poseen mecanismos adictivos, el videojuego añade la violencia directa como forma de adicción. Los juegos siempre han tenido el riesgo de adicción, pero en los videojuegos este riesgo aumenta por la forma que adopta en la mayoría de los casos: la violencia. El hecho de que se consuma en casa o a través de las redes es solo una variante. Lo esencial es la violencia. Ganar es sobrevivir, matar antes de que te maten a ti.

Que el estudiante filipino transformara el mundo real en un escenario de videojuego y lo compartiera en directo a través de su retransmisión por Facebook es ya un acto que se repite con sus variaciones en otros lugares del mundo.


Pero tenemos noticias de otros muchos actos de violencia que son compartidos a través de las redes sociales. Ante cualquier acto violento, se esgrime el teléfono móvil, que busca captar las imágenes con las que hacerle saber que "yo estaba allí" o, peor, "esto es lo que he hecho".

Esto es recurrente en violaciones en grupo, cuya finalidad parece ser publicitar el hecho. Sin foto, sin testimonio gráfico, nada existe. Es un aliciente determinante. Se ha perdido el sentido real del acto violento cuando se está inmerso en fantasías violentas de continuo.

El caso del muchacho filipino tiene todas las agravantes: adicción a la violencia y las redes, del videojuego "real" a su transmisión en Facebook. El final es su muerte por suicidio. Final del videojuego vital.


La sociedad de la Información crece demasiado rápido. Los efectos adictivos están ahí con claridad, pero el beneficio es demasiado grandes y la responsabilidad muy poca. Son industrias muy poderosas a las que les es fácil manipular a políticos cuando tratan de poner freno a esto. ¿No se dan cuenta? ¡Claro que sí! Son perfectamente conscientes —esa es la acusación contra Meta— del poder adictivo. Unas cuantas muertes no les parece impedimento ante lo que consiguen. Pero esto tiene sus efectos sociales graves, del suicidio al asesinato, de la creciente incultura a la incomunicación.

Cada vez nos llegan más noticias de personas que cierran sus redes y tratan de vivir sin accesos ya sea por una presión insoportable, por críticas a su físico, machismo, presiones de todo tipo. Cuesta romper con la adicción especialmente cuando está programada conscientemente, cuando es una estrategia buscada.

La estrategia de la adicción aumenta y mejora. Se hace más eficaz y poderosa. Es más difícil frenarla. Sus principales afectados son sus máximos defensores, los adictos.

Los expertos dicen que es el abuso lo problemático, pero ¿cómo no abusar si la estrategia creativa impulsa a ello? Videojuegos con su violencia y redes con su absorción son una peligrosa combinación cuyos efectos individuales y sociales son graves, como apreciamos cada día. Pero son poderosos.

A los medios llegan los casos más extremos, como el caso filipino, pero es mayor la gravedad en lo que concierne a los hábitos, a la forma de ver el mundo y de dar respuestas. ¿Dónde está el límite? Responder no es fácil, pero sí se puede afirmar que asentar la adicción en la violencia es un gran riesgo.


 

* "Un adolescente mata a tiros a otro en un instituto y lo retransmite en Facebook" 20minutos / EFE 18/08/2026  https://www.20minutos.es/internacional/adolescente-mata-tiros-otro-joven-instituto-retransmite-facebook_7026965_0.html


sábado, 8 de agosto de 2026

La adicción, las redes y la sentencia

 Joaquín Mª Aguirre /UCM)

Internet nació como un espacio utópico, como un espacio en el que no repetir los errores del mundo real. Así al menos lo percibieron los padres fundadores, los que decidieron crear espacios "sanos". Pero el crecimiento rápido atrajo a las mismas fuerzas que controlaban el mundo real: el dinero, las manipulaciones políticas, etc. Lo que prometía libertades, independencia, se ha convertido en el mayor espacio de manipulación y control que ha visto la historia humana.

Hoy, eso que llamamos redes sociales, es un fondo oscuro en el que nadie se reconoce, pero tras el que están todos. Lo que iba a ser cultura, independencia, libertades, etc. es hoy lo contrario. Es difícil conocer su poder real, porque es precisamente su opacidad, su capacidad de diluirse, de anonimato, en donde reside su poder.

El ejemplo de lo ocurrido en Ceuta, el papel que se le otorga a las "redes sociales", es claro. Han sido las "redes sociales", nos dicen. Más allá es difícil avanzar, es donde empiezan las especulaciones: ¿Marruecos, mafias... Rusia?

El que hayan sido mayoritariamente jóvenes los que se han lanzado a la aventura, con término en la muerte para muchos de ellos, también nos dice algo sobre las principales víctimas, los jóvenes, para los que se han convertido las redes en una vida real, paralela. Es allí donde realmente viven.

La base de su eficacia se descubrió hace tiempo, la adicción que generan. Para que eso funcione realmente, deben ser adentrados en ellas desde una edad temprana, convertirse en su forma mediada de ver el mundo, de comprenderlo, de buscar las soluciones a todo. Una vez conseguida acompañará para siempre.


Escucho a gente que se sorprende al ver a familias enteras, a parejas, manejando silenciosamente sus teléfonos. No sale una palabra de sus bocas, sus dedos se mueven nerviosos en busca de "algo" que les entretenga hasta que el aburrimiento existencial regrese. Sí, para que eso funcione, las personas tienen que sentirse "vacías". Necesita el oráculo en forma de teléfono móvil, la gran herramienta que nos acompaña noche y día, que nos genera ansiedad. Basta con usar el transporte público para comprender su necesidad, su dependencia.

Ya no es cosa solo de niños, como nos hemos auto engañado. Sí que comienza con la infancia, fomentado por la atracción y la adicción de los padres, que buscan que sus hijos no les distraigan en su propia concentración telefónica. El bebé silenciado con su propio teléfono es una imagen clara. Son sus propios padres los que facilitan la dependencia, inconscientes de que es un signo de su propia dependencia.

La prensa nos trae hoy un elemento de resistencia a todo esto. Se trata de una condena judicial, lo que ya implica un reconocimiento del daño: 

Un juzgado del distrito de Santa Fe en Nuevo México (Estados Unidos) ha condenado al gigante tecnológico Meta a pagar 567 millones de dólares a un fondo de reparación para la salud mental de los jóvenes por considerar que su forma de operar perjudica la salud y seguridad de los adolescentes.

"Las plataformas de Meta constituyen una molestia pública porque su propósito y su efecto son maximizar la interacción de los usuarios, incluso de forma que resultan perjudiciales para la salud y la seguridad de los adolescentes", ha dicho el juez en un fallo difundido en medios estadounidenses.

La resolución del juez Bryan Biedscheid cierra la segunda fase de un proceso civil que se ha convertido en un caso histórico abierto en 2023 por el fiscal general de Nuevo México, Raúl Torrez, que ha acusado a las plataformas de redes sociales de Meta de provocar una crisis de salud mental entre los jóvenes del estado y exponer a los menores a la explotación por parte de depredadores sexuales.

Torrez ha calificado la decisión como una "victoria para todos los padres que se han preocupado por lo que las redes sociales les están haciendo a sus hijos y para todos los niños que merecen crecer más seguros en internet", según ha publicado el diario Santa Fe New Mexican.*


La condena es un signo de cambio, aunque se centre en aquellos aspectos más llamativos. La sentencia salva a los padres ignorando que no hay niño que tenga un teléfono que no le haya sido facilitado por los padres. Ataca a los depredadores sexuales que buscan en las redes, pero salva a las propias redes. Lo que la sentencia pide son redes más "seguras", pero obvia el papel de las redes en sí, el origen, crear adicción a las propias redes. Esto no es problema si se trata de adicciones positivas, parecen decir.

Los niños, dicen, "merecen crecer seguros en internet". Pueden cuestionarse los objetivos o los usos perversos, pero no se cuestiona el modelo de negocio ni la necesidad de trabajar sobre la idea de la adicción, lo que hace difícil unos resultados creíbles.

Al menos, se destinan unos millones a la recuperación de los efectos mentales negativos que el sistema causa. No hay prevención, solo reparación de daños. No se puede esperar mucho más. Las grandes compañías son acusadas, pero pueden lavar su imagen pública.

Por más evidente que sea el "problema", no serán muchos los que se enfrenten al origen e intereses por los que estos problemas surgen. Crece el número de países que prohíben el acceso las redes sociales a los menores, pero ¿sirve de algo ahora que se han implantado? Sería combatir una adicción masiva, nacional, algo ya difícil de controlar. Las cantidades de tiempo "correctas" dedicadas a las redes son formas de diluir el problema real: se busca la adicción, que es la forma de fijar clientela, adeptos, seguidores, votantes, etc. Es el centro de la sentencia: las redes están diseñadas para crearla.

Las redes sociales han permitido la creación de un modelo de negocio que va a hacer todo lo posible por mantenerse y crecer, algo que no será fácil de cortar. Ya invertirán ellas en captar defensores políticos locales allí donde sean denunciadas. Es mucho dinero y poder lo que hay en juego.

* "Un tribunal de EE.UU. multa a Meta con 567 millones de dólares por ser "perjudicial para la salud de los jóvenes" RTVE.es / Agencias 7/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260807/tribunal-ee-uu-multa-meta-567-millones-perjudicial-salud-jovenes/17183168.shtml

jueves, 26 de marzo de 2026

Crear adicción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hemos tratado aquí muchas veces el problema del crecimiento de problemas mentales, de las adicciones a las redes sociales y los efectos sociales que implican. En los últimos años aumentan los informes negativos de los efectos sobre los niños y jóvenes en los que se fomenta una relación absorbente con las redes. Son muchos los países —algunos ya lo han hecho— que buscan diversas formas legales para restringir el uso de la telefonía móvil y el acceso a las redes hasta llegar a ciertas edades, de los 14 a los 16 y algunos apuntan más lejos.

Me recuerda los problemas hasta que se reconoció que el consumo del tabaco tenía consecuencias para la salud. También entonces se intensificaron las mezclas para crear adicción por parte de las empresas, hasta que fue imposible negar los efectos nocivos del tabaco.

Hoy los medios nos informan sobre cómo se va estrechando el cerco legal sobre las grandes tecnológicas que controlan el mundo de las redes sociales y fomentan las adicciones. Citamos en extenso la información que nos ofrecen en RTVE.es: 

Un jurado en Los Ángeles, Estados Unidos, condenó este miércoles a Google —propietaria de YouTube— y a Meta —matriz de Instagram, Facebook y WhatsApp— a pagar tres millones de dólares en daños compensatorios y tres millones en daños punitivos en una histórica demanda por adicción a las redes sociales. Meta será responsable del 70% de esta cuantía y Google, del 30% restante.

La sentencia sienta precedente y podría influir en miles de casos similares contra las tecnológicas presentados por ‌padres y madres de menores, fiscales generales y distritos escolares en el país. El tribunal considera que sus aplicaciones y redes sociales fueron diseñadas para enganchar a los adolescentes, obviando el posible impacto en su salud mental

El caso de Los Ángeles se refiere a una joven de 20 años que afirma haberse vuelto adicta a aplicaciones como Instagram o YouTube en su adolescencia debido a su diseño llamativo. Los demandantes se han centrado en el diseño de las plataformas más que en el contenido, lo que ha dificultado a las empresas eludir su responsabilidad en este caso.

TikTok y Snapchat evitan la condena

La demanda de la joven, identificada como K.G.M., incluía a las herramientas TikTok y Snapchat, pero estas lograron alcanzar un acuerdo cuyos términos no han sido revelados para evitar el primero de una serie de juicios históricos contra las plataformas de redes sociales.

Esta resolución se suma a la sentencia dictaminada el martes por un jurado de Nuevo México que también encontró culpable a Meta de ocultar información sobre deficiencias en sus plataformas y prácticas comerciales que facilitaban la explotación sexual infantil y fue condenado a una multa de 375 millones de dólares (324 millones de euros).

Estos litigios forman parte de una ola más amplia de casos que cuestionan las prácticas de la industria tecnológica y podrían sentar precedentes sobre los límites de responsabilidad de las redes sociales en EE.UU.*

¿Cómo van a digerir y gestionar las grandes empresas estas sentencias que apuntan a su línea de flotación? El éxito de su negocio está precisamente en la adicción, que las convierte en un productivo escaparate para todo tipo de productos, en un espejo en el que reflejarse individual y colectivamente. Al igual que él tabaco, ¿son posibles unas redes "light"?

Nunca en la Historia se había dado una herramienta tan poderosa por su capacidad de influir, nunca hubo un medio tan capaz de manipular y deformar mentes, de aislarnos del mundo y hacer que nuestros ojos miren fijos lo que aparece en las pantallas. Hace unos días hablamos de este efecto del canal que destruye todos los otros, el teléfono móvil, algo con lo que caminamos, que nos acompaña noche y día y por lo que nos llegan un mundo polarizado, intenso y trivial, que nos convierte en receptores 24/7 y 365, como se expresa hoy en día. Es el medio que nos absorbe, que nos educa deformándonos, alejándonos de cualquier otro valor cultural que vemos como desaparece en prácticamente una generación.

Si anteriormente se planteaban que la lectura excesiva, como en el Quijote o Emma Bovary, podía hacernos falsear el mundo, si la televisión podía tenernos sentados en casa más tiempo del debido, etc. la combinación de redes y telefonía crean un entorno absoluto que dinamita muchas cosas, de la cultura a las relaciones de personas, familiares, laborales, etc.

Ayer nos daban en los medios las cifras de atropellos de personas por cruzar las calles mirando el teléfono. Usted, como yo, hará tenido que apartarse por personas que caminan mirando las pantallas, incapaces de desconectar.

No son solo los contenidos, como bien señala la sentencia. Es el diseño hipnótico, adictivo, lo que nos atrapa y modela. Son esas niñas que nos mostraban hace unos días grabando con sus teléfonos una feroz pelea entre compañeras. No es solo lo que vemos, es el deseo de sumarnos al proceso, la creación de una cultura que pasa por las pantallas, que se centra en ver y ser visto perdiendo valor lo que ocurre fuera de ellas y donde el deseo se sumarse a las imágenes nos lleva a esa mirada perversa. Un chiste gráfico me viene a la memoria: la cruz del Calvario rodeada de manos con teléfonos móviles captando la crucifixión.

¿Puede cambiar algo que ya nos ha cambiado? ¿Podemos intentar salir de la adicción masiva en la que nos encontramos? ¿Podrán reaccionar inteligentemente aquellos a los que se ha arrastrado hacia la estupidez del automatismo? ¿Podremos reconducir esta colosal herramienta? ¿Podremos alejarla de una concepción mercantil del mundo donde cualquier método es bueno para asegurar su eficacia y rentabilidad? 


* "Meta y Google, condenadas por fomentar la adicción a las redes sociales en una histórica sentencia" RTVE.es / AGENCIAS 25/03/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260325/meta-google-condenadas-adiccion-redes-historica-sentencia/16997413.shtml

domingo, 22 de marzo de 2026

La adicción telefónica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Durante décadas se habló de la televisión como "la caja tonta", pero creo que los teléfonos móviles deberían asumir esta denominación. Méritos no les faltan. Hemos creado la máquina de la estupidez perfecta pasiva y activa. Es pasiva por lo que dejas de hacer con tu tiempo, la falta de un tiempo aprovechable, y es activa por la cantidad de estupidez que te llega y absorbes.

Viajar en transporte público te da una perspectiva diferente del sentido del tiempo aprovechable. Ves cómo el mundo se divide en tres grupos: los que viajan durmiendo, los que aprovechan ese tiempo leyendo con un libro (en papel o digital) en las manos y, el grupo mayoritario, los que pasan el pulgar por la pantalla del móvil. Hay otros pequeños grupos, como los que van de charla porque coinciden en el trayecto.

En ocasiones tienes la ocasión de ver lo que tienen en sus pantallas. La posición elevada te permite ver lo que ellos ven. Es variado, pero lo interesante —es lo que han señalado investigadores— es el tránsito, el movimiento continuo de una pantalla a otra, un movimiento constante que no encuentra nada en lo que detenerse, una exploración de la trivialidad.



Un viaje reciente me permitió ver ese paseo continuo: varias pantallas de perritos, un breve clip que se repetía de un pequeño orangután... La nada en imágenes breves que el dedo pulgar iba cambiando. Yo contaba el tiempo que se permanecía entre cambios: uno, dos, tres... El tiempo era entre siete y diez segundos. No era mucho.

Muchas veces me causa tristeza ver a tantos jóvenes perdiendo el tiempo, dejando cosas de interés, que pueden ser hasta divertidas, en beneficio de esta trivialidad embrutecedoras que no solo tienen efectos educativos, sino psicológicos, como nos avisan con frecuencia.

En 20minutos se vuelve a tomar la cuestión y los efectos:

 

Hace apenas unas semanas, Clara decidió poner remedio a la sensación de estar perdiendo cada rato libre entre notificaciones y scroll infinito. A sus 25 años, acaba de terminar el MIR y ha encontrado en el ganchillo una forma extraña de paz: "Cuando estoy haciendo ganchillo desconecto totalmente de todo, entro en un bucle en el que no paro, pero mi mente se va y el tiempo pasa volando", explica.

Lo que busca Clara es cada vez más común: jóvenes que han crecido entre pantallas, pero que ahora pagan por pintar un cuadro con vino, aprender crochet o sentarse a tejer en grupo para, literalmente, dejar el móvil a un lado. No reniegan de lo digital —de hecho, muchos llegan por TikTok o Instagram—, pero necesitan un espacio donde el resultado sea algo que se toca, se estrena o se cuelga en la pared.

En el distrito barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi, el estudio de pintura de Belén Almodóvar, artista, bel.alma.art, lleva siete años abierto, pero hace dos y medio puso en marcha una actividad que se ha convertido en plan de culto entre grupos de veinteañeras y treintañeros: el Art and Wine. "La experiencia es tomarse una copita de vino mientras estás con tus amigos pintando un cuadro, con un poco de queso, almendras, buena música y mucha charla", resume Belén.

En los últimos años, cuenta que llegan cada vez más grupos de gente joven "cansados de estar haciendo siempre lo mismo" y buscando "experiencias distintas". Lo que le repiten es casi siempre igual: quieren "hacer algo con las manos, algo relajante, algo que no sea una pantalla" y que, al final, les permita llevarse a casa un objeto hecho por ellas mismas.*


No nos interesa la forma —el ganchillo y el vino—, sino la sensación de pérdida, de vacío improductivo que provoca ese siniestro "agujero negro" en que se han convertido los teléfonos móviles, una siniestra constatación de que Marshall McLuhan tenía razón: el medio es el mensaje.

El hecho de que cada vez más gente necesite alejarse del móvil es el síntoma de una adicción programada que ha hecho millonaria a una industria en diversos niveles que van desde las redes sociales a las tecnológicas, pasando por eso que llaman "creadores de contenido", publicitas, comunicadores, etc.

El vacío, la soledad, el imperio de lo trivial, etc. van generando una especie de enfermedad que nos convierte en víctimas activas de un modelo social que se basa en esa anulación de la inteligencia individual y colectiva. Se ha creado la herramienta perfecta para promover la nada, el tiempo improductivo en lo personal que hace ricos a los que están detrás con múltiples negocios. Incluso, crea el negocio de alejarse de la adicción, como se nos cuenta en el artículo de 20minutos. Como se suele decir, no es un problema, sino una oportunidad.

Llevamos el tiempo suficiente con todo esto para saber que no son exageraciones sino una triste realidad que se ha convertido en un gran negocio que transforma nuestro mundo global. Cuando se intenta promover medidas, las fuerzas poderosas se activan tratando de evitarlas.

Tenemos una sociedad cada vez más inculta, más manipulable. Lo que podría usarse para promover la cultura, se usa para destruirla. España es especialmente sensible a esto y los efectos los vemos en escuelas, institutos y universidades cada día. Falla todo aquello que debería promover un uso inteligente de esa nueva caja tonta por la que se accede al universo trivial.

El problema es complejo en su doble dimensión de lo que se transmite y los efectos de la exposición exclusiva. Quieren nuestro tiempo, todo nuestro tiempo, en este sistema de "economía de la atención".

No sé si la solución está en sustituir una forma de atracción por otra. Creo que hay muchas alternativas con consecuencias distintas, que permitan vivir más allá del "no móvil". Una adicción se sustituye por otra menos exigente que nos aleje de la primera. Hay que avanzar en algo que nos sea constructivo en lo personal y en lo social, No es fácil desde el nivel al que hemos llegado.

Nos centramos en niños y jóvenes, pero la realidad nos muestra una vez más nuestra hipocresía. ¿Cuántas parejas vemos cada uno con su teléfono? ¿Cuántos padres dejan a los niños mientras atienden a sus móviles? No, no es "algo de niños", sino algo que "empieza en la infancia" y avanza con nosotros. Pero es más fácil convertirnos en "defensores de los niños" que enfrentarnos al negocio de adultos y ampararnos en su libertad y responsabilidad.

 

* Andrea Gabarro "Tejer y pintar para no hacer 'scroll': "El reto de mi generación es concentrarse en algo que no sea el móvil"" 20minutos 22/03/2026 https://www.20minutos.es/nacional/tejer-pintar-para-no-hacer-scroll-reto-mi-generacion-es-concentrarse-algo-que-no-sea-movil_6948256_0.html

 

miércoles, 3 de enero de 2024

Adicción

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nos encontramos dos artículos en el diario El Mundo que pueden ser conectados en un nivel explicativo superior. Los medios tienden a darnos sectorialmente los hechos y pocas veces a conectarlo. El primero de los artículos se publicó en el medio el día 22 pasado y lleva por título "China anuncia restricciones en los videojuegos, un golpe para las empresas del sector"; el segundo se ha publicado hoy mismo en la sección Papel y está firmado por Raquel R. Inciertis con el título "Canciones cada vez más cortas y pegadizas en la era de TikTok: "Escuchar a Queen ahora sería impensable".

En el primero se intenta dar un matiz político (¡qué no es política!) a las decisiones tomadas por el gobierno chino para las restricciones a los videojuegos. El diario nos explica:

China anunció este viernes un plan para imponer nuevas restricciones a la industria de los juegos en línea para luchar contra la adicción, una noticia que sacudió al sector tecnológico y varios gigantes registraron caídas en bolsa con pérdidas millonarias.

Este borrador publicado en internet por el regulador chino busca limitar las compras que un jugador puede hacer para mejorar su desempeño y está orientado a combatir los comportamientos compulsivos en un país que es el mayor mercado mundial de este.

China impuso las primeras restricciones al sector de los videojuegos en 2021, estableciendo límites en el tiempo que los menores pueden pasar en un juego en línea, en el marco de una campaña más amplia para regular a los gigantes tecnológicos.

El plan anunciado este viernes impone límites a las recargas que un usuario puede hacer en la cartera de un juego, suprime funciones orientadas a aumentar el tiempo de uso de una aplicación y las recompensas a quienes se conectan a diario.

Además, las autoridades quieren obligar a introducir ventanas emergentes que adviertan a los usuarios sobre los comportamientos "irracionales".* 

El artículo introduce una palabra clave desde las primeras líneas, el término "adicción" que, lejos de estar ceñido a la práctica del videojuego se extiende hasta donde pueda ser aplicado. La "adicción" es una forma psicológica, una actitud de dependencia necesaria en un tipo específico de funcionamiento de la mente. El contenido de la adicción es variable, pero es también cierto que un comportamiento adictivo puede extenderse a diferentes objetos. Socialmente, hay "adicciones legales", las que son permitidas por la sociedad. La adicción lleva a un vínculo compulsivo con algo.

En teoría, habría comportamientos que podemos controlar, mientras que existirían otros incontrolables, compulsivos, aquellos que son insaciables y se demanda más, se pierde la noción del tiempo y se genera dependencia. Puede haber adictos a cualquier cosa, a las compras, a la gimnasia, al baile, a la comida... Todo aquello que no podemos controlar y nos enajena convirtiéndose en la referencia única de la vida, se puede considerar como compulsivo.

Un factor esencial es el control, aprender a controlar la dependencia. No se trata solo de la dependencia en sí, sino de su carácter absorbente. La mente del adicto no piensa en otra cosa. Mientras satisface su adicción no piensa más que en ello, pero lo mismo ocurre cuando no la satisface.

Hay un tercer campo, además de los mencionados, que está en los medios de continuo como debate: los móviles. Cuando se plantea restringir el uso entre los niños se apela precisamente a su carácter adictivo. El teléfono móvil es un dispositivo, pero activa el mecanismo asociativo con los contenidos lo que lo conecta con la adicción. Son conocidos los problemas de restringir el uso de los móviles a los niños que han desarrollado la adicción. El castigo que se les impone es la retirada del teléfono, lo que establece con claridad el estado de ansiedad que provoca. Si bien de forma excepcional, los medios informan de casos en los que la retirada del móvil o el corte del acceso a Internet han tenido respuestas trágicas por parte de aquellos que han estallado ante el corte del objeto de su adicción.

Es un hecho denunciado que cada vez se desciende más en la edad de acceso. Esta tarea es consciente y busca aquella etapa más favorable a la creación de los mecanismos adictivos, es decir, cuando no existen las defensas suficientes. Los niños son el objetivo inicial. Ellos serán los adolescentes y los adultos. Como hemos señalado en varias ocasiones, es el mismo sujeto. Creemos en un modelo en un modelo fraccionado en el que las personas se transforman al llegar a esos momentos de paso de una categoría a otra. Sin embargo, esto no es así. Por eso es tan preocupante lo que ocurre en la infancia, ese modelo es el plano sobre el que se construirá el adulto, con sus filias y fobias adaptándose a las nuevas situaciones de los entornos. ¿Creemos que estos maltratadores que son cada vez más pequeños sufrirán una transformación reveladora, que el que maltrata, ataca, viola, acosa, como estamos viendo, apenas traspasada la decena de años, se va a transformar en lo contrario? El crecimiento de la violencia de género, por ejemplo, está descendiendo en edad y aumentando en intensidad y frecuencia al crecer. La introducción, por ejemplo, de juegos machistas ¿no tendrá efectos en quienes los juegan una y otra vez?

Las medidas del gobierno chino son posibles por su propio estatus autoritario y por una tradición pedagógica, directiva, propia del país. La autoridad enseña. Lo que aplican tiene sentido para evitar algo que ya están experimentando sobre las actividades, el efecto de la adicción.

El artículo se centra en la fuerte caída de las empresas del sector, verdaderos poderes mundiales. Pero más allá de la política, está el hecho de la adicción y de sus efectos, que son denunciados una y otra vez por especialistas de todo el mundo (no solo de China) y contra los que no se hace apenas nada, con las administraciones pasando la pelota entre ellas y con los padres y el sistema educativo interviniendo.

Los efectos son claros y se perciben ya en la misma universidad, donde están llegando las generaciones que han crecido en este entorno adictivo. Falta de atención y concentración, incapacidad para seguir procesos complejos, tiempos cortos... y sobre todo la falta de todo aquello que la adicción impidió, el acceso a las cosas que se podrían haber hecho. El retroceso de conocimientos es un hecho, guste o no. Se ha leído menos, se ha visto menos cine, se ha escuchado menos música... durante los periodos educativos. Es lo que se ha dejado de hacer y, lo que es peor, la barrera con lo producido anteriormente, con la cultura anterior al centrarse en el momento, en una "actualidad" que les llama y les encierra adictivamente en una burbuja.

El segundo de los artículos, el referido a la forma de escuchar música, nos permite comprender ese mecanismo: 

La obsesión por los vídeos cortos y la dictadura del skip nos ha vuelto infinitamente más impacientes; he aquí el resultado. Los estribillos tempranos por los que apuestan hoy numerosos artistas son, además, fruto de nuestra menguante capacidad de atención y lo extremadamente fácil que nos resulta cambiar de estímulo cuando el presente nos resulta insatisfactorio. Un estudio reciente de la University of Southern California determinó que los ganchos musicales son más memorables hoy en día que en cualquier otro momento en las últimas décadas. Dicho de otro modo, el algoritmo está diseñado para potenciar canciones que tienden a ser pegajosas. "Se concentra lo mejor en los primeros 30 segundos para proporcionar el gancho. Old Town Road, de Lil Nas X, es un ejemplo clarísimo", dice Ceballos.

Para la musicóloga Sandra Muñoz, esta tendencia decreciente tiene mucho que ver con el ritmo acelerado del día a día y la "necesidad de desconexión", que ha alterado la relación del ser humano con la música. "La instantaneidad en la que nos vemos sumidos nos obliga a consumir cosas fáciles y rápidas. No estamos educados en la escucha activa. Prestamos poca atención a lo que hacemos diariamente porque estamos tan acostumbrados a dividir nuestra atención en varias tareas que nos resulta prácticamente imposible poner el foco en una sola actividad", sostiene.**


La incapacidad de acercarse a aquello que no ha sido creado expresamente para nosotros, dentro de unos modelos cada vez más fáciles de asimilar (eliminación de lo complejo o de lo diferente). La referencia al "algoritmo" es importante porque nos muestra cómo esa música surge de un estudio de nuestros límites, cada vez más reducidos, y que la propia industria fomenta y desarrolla.

De esta forma, vivimos rodeados de estímulos que compiten por hacerse con nuestra atención y fijarnos a un modelo adictivo. La adicción es la forma de asentarnos en ese modelo en el que la combinación de principios extraídos de las ciencias cognitivas, por un lado, y por el uso del Big Data y formas de recogida de nuestros comportamientos, lo que permite darnos lo que esperamos, nos ofrece.

A este modelo se puede llegar desde múltiples puntos. Los efectos son también un modelo humano, un tipo de persona limitada, adicta, redirigido constantemente hacia el consumo que, a su vez, refuerza las dependencias.

En el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social se preguntas sobre la realidad de estos efectos sobre la persona y muestran cómo la propia industria (u otras nuevas) ofrecen alternativas a estas situaciones que diagnostican:

El bienestar digital es una industria en ciernes en estos días, con varios gurús de la autoayuda que ofrecen curas milagrosas para la adicción a la pantalla. Algunas de esas soluciones involucran nuevos dispositivos, como el “Light Phone“, un dispositivo con un conjunto de funciones extremadamente limitado que está destinado a alejar a los usuarios de las aplicaciones que consumen mucho tiempo. Otros se centran en cortar las pantallas por completo durante semanas. Además, ahora puedes comprar paquetes de “desintoxicación digital” de 200€ en hoteles de lujo o unirse al movimiento del “sabbath digital”, cuyos seguidores prometen pasar un día a la semana sin usar tecnología alguna.

Los teléfonos móviles se han convertido en herramientas tan poderosas y versátiles que, para muchas personas, se sienten literalmente indispensables. De hecho, es fácil sentir que eres tú el que está perdido cuando no puedes encontrar tu teléfono. Entonces, ¿cómo saber si tu apego al teléfono es solo un fenómeno cultural del siglo XXI o una adicción genuina que altera tu vida?*** 

En realidad, es igual el motivo; Lo importante es el hecho en sí. Y se nos dan los nombres de algunas de las nuevas enfermedades producidas por la adicción: 

·       nomofobia: el miedo a quedarse sin teléfono

·       textaphrenia: es una aprensión de que ha llegado un mensaje de texto, cuando no es así

·      vibraciones fantasmas: la sensación de que su teléfono le está alertando cuando en realidad no lo está***

Esto es ya algo más que curiosidades. La ausencia de regulación, amparándose las leyes del mercado, debería corregirse mediante diferentes medidas que protegieran ante esta búsqueda deliberada de la adicción como forma de asegurar el consumo desde la infancia.

Hoy disponemos de las tecnologías capaces de ofrecernos los refuerzos (en un sentido conductista) constantes para mantenernos dentro del modelo. Su centro son los Estados Unidos y su campo de acción el mundo entero. Los que quieren ver una acción política contra la penetración norteamericana en China, ven solo una parte. La caída en bolsa de las compañías hace ver que estas son "poderosas" en la medida en que afectan a un mercado mayor o menor. La reducción de los mercados, su limitación o el control de su efecto adictivo en cualquier nivel, reduce también su poder y, por ello, su valor.

No todos los países tienen el poder del gobierno chino. Su poder es doble: su autoridad y el tamaño de su mercado. Si la industria del cine se ha adaptado a sus preferencias culturales (y políticas) para no perder un mercado enorme, la de los videojuegos puede comportarse de un modo similar.

Con el tiempo veremos (o no) los efectos de estas medidas. Lo cierto es que las autoridades nacionales no deberían contentarse con ser meras reguladoras de los mercados dejando a los ciudadanos en manos de las industrias y empresas. Deberían tener un sentido mayor de la ciudadanía que estableciera el progreso real y cultural de las personas que están bajo su responsabilidad. Pero no es esto lo que sucede, permitiendo que las industrias y empresas tengan cada vez más control de los políticos en una peligrosa interacción. En Estados Unidos se habla del poder de la industria armamentística desde hace décadas o de cómo la Asociación Nacional del Rifle apoya a aquellos políticos que aseguran que no habrá más controles de las armas, como hizo Donald Trump.

Hoy podemos hablar del poder de las industrias de las comunicaciones y de la generación de una cultura digital descendente, que tiene sus propios problemas (como cualquier otra cultura). En tiempos de globalización y mercados interconectados, con aspectos que inciden en cada uno de los días de nuestras vidas, de la infancia a su final, es peligroso no darse cuenta o no tomar medidas. Se pierde mucho cada día en este avances hacia la cultura de la adicción como eje.

Podemos presentar el uso indiscriminado del móvil como una forma de "libertad" frente a las formas autoritarias de restringirlo, lo mismo con los videojuegos, pero solo será una estrategia. Hay mucho más. Los efectos psicológicos y sociales, culturales, etc. están ahí, señalados cada día. 


* "China anuncia restricciones en los videojuegos, un golpe para las empresas del sector" El Mundo / AFP 22/12/2024 https://www.elmundo.es/tecnologia/2023/12/22/658566d3e9cf4adc148b45ba.html

** Raquel R. Inciertis "Canciones cada vez más cortas y pegadizas en la era de TikTok: "Escuchar a Queen ahora sería impensable" El Mundo Papel 3/01/2024 https://www.elmundo.es/papel/cultura/2024/01/03/658ea9e721efa0fd628b4588.html

*** "ADICCIÓN A LOS MÓVILES: ¿ES LA NOMOFOBIA ALGO REAL?" Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social https://institutoeuropeo.es/articulos/adiccion-a-los-moviles-es-la-nomofobia-algo-real/