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miércoles, 13 de julio de 2022

La desmemoria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nos dicen en RTVE.es algo que debería hacernos reflexionar sobre pasado, presente y futuro. En estos días que se cumplen los 25 años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, una gran mayoría de los jóvenes no saben quién es, qué pasó o no podrían identificar su imagen. Hace años que no escuchaba la expresión “Espíritu de Ermua” que estos días se repite. Sumando la anterior, deberíamos reflexionar sobre la forma en que experimentamos la historia, la forma en que la construimos entre todos o, para ser más precisos, la olvidamos colectivamente.

No creo que este olvido y desconocimiento -no se puede olvidar lo que nos se sabe- sea casual, sino más bien un efecto natural de una forma de comportarnos que se ha ido consolidando entre nosotros.

Todavía recuerdo vívidamente el momento de tensa espera en que finalmente se encontró el cuerpo de Miguel Ángel mientras millones de personas pedían por toda España, en sus calles, la liberación del joven. Acostumbrados a la inmediatez brutal de los atentados de ETA, el suceso del secuestro de Miguel Ángel Blanco y el ultimátum dado para cumplir la amenaza de asesinarlo fue un enorme choque, un salto que provocó un intensísimo estado de conmoción emocional. Mi cuerpo lo recuerda cuando pienso en ello, el llanto convulso, las sacudidas. No era solo yo; eran calles, plazas llenas de gente en el mismo estado emocional por todas partes. Fue un impacto terrible; nos sentimos parte de algo y rechazamos con fuerza lo que significaba esa forma criminal de actuar.

En vez de ahondar en la unión que aquello representó para todos ante una situación horrible, sin medida, en estos años hemos -intencionadamente o no- elegido una desmemoria selectiva.

La sociedad española que siguió a aquellos años ha crecido en la desmemoria, desestructurada, inmersa en un espacio caótico de mensajes políticos en el que todos son iguales y se superponen.

Hace unos días recogíamos aquí el diagnóstico de Yolanda Díaz para lanzarse a su peregrinación auditiva, a escuchar al país para ver qué quiere. La palabra que usó fue “desafección”. Es propio de los políticos, de uno y otro signo, la incapacidad de reconocer que son ellos los que están en la base de muchos de los problemas. Díaz escuchará que la gente no cree en los políticos, que la gente vive en un presente continuo y que no se siente identificada (representada es otra cosa) con la clase política.

Vivir en un presente continuo es vivir cada día sin recurrir a la historia ni al futuro, que se concreta en la supervivencia en un mundo precario, empaquetado entre festividades, que es en lo único que se cree, un mundo de olvidos. Mucho me temo que lo que escuche es lo que sabe que escuchará y que el mensaje de salida será como el de entrada.

Que los jóvenes actuales no sepan quién fue Miguel Ángel Blanco ni lo que significó es una consecuencia clara de que ha sido eliminado de cualquier tipo de manifestación que no se entienda como lo que ayudó a superar, los límites del partidismo absoluto, que es el mal que nos aqueja con su unilateralismo y búsqueda constante de la separación.

No somos capaces de compartir el presente y, mucho menos el pasado y nada del futuro. Las únicas menciones a un futuro real son las amenazas que los políticos se hace de derogar las leyes que se aprueban sin su participación.

La incapacidad de sentir y pensar unidos es precisamente lo que ha llevado  a que el espíritu surgido estos años sea el contrario al de Ermua. Es la desunión, el no compartir lo que nos identifica, por lo que no hay Historia, solo historias fragmentarias en las que cada relato tiene sus propios fines, los de quien los escribe. El discurso en que vivimos nos lleva a estar creando constantemente leyes sobre la “memoria” cuando lo que queremos es recordar selectivamente, lanzarnos los “pasados” perdiendo el presente y, por supuesto, el futuro. No compartimos nada.

El olvido de la figura de Miguel Ángel Blanco y de su sentido entre los jóvenes y los no tan jóvenes es un ejemplo claro de esta división que nos afecta a todos como desafección y sectarismo, que son los dos extremos.

Son los propios políticos los que han enterrado cualquier atisbo de unión porque practican cada día lo contrario. Es lo que llamaron los estudiosos la “cultura de la polémica”, la que necesita del enfrentamiento continuo para mantener la atención y la definición identitaria. No hay espíritu de compartir, solo el enfrentamiento, la estigmatización y la redirección de los odios.

No hay Historia porque no hay memoria real, solo relatos y metarrelatos, intentos de hacerse con las frustraciones reinsertándolas en flujos que puedan canalizarse como votos en el futuro. No hay otra aspiración.

¿Causa esto desafección y, por ende, el rechazo de cualquier intento de poder compartir unas causas generales, unos fines comunes que nos competen a todos? Ningún país puede sobrevivir a la ignorancia de sí, especialmente de lo que ha sido positivo porque ha representado la unión. Poner el énfasis continuo en los que nos separa tiene unas consecuencias que ya vemos entre nosotros a través de síntomas del egoísmo y del todo vale. La crisis que tenemos por delante necesita de mucho espíritu comunitario, de una clara necesidad de unión y solidaridad.

Empeñados en borrar, en tachar, nos borramos a nosotros mismos. 

 



sábado, 21 de abril de 2018

La importancia del matiz o la agenda española de Euronews


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace tiempo que la "agenda española" de "Euronews" tiene una peculiar visión y selección de lo que ocurre en España. El canal tiene muchas virtudes, pero la selección y construcción de piezas informativas, al ser tan reducida (apenas 5 o 6 noticias por boletín), muestra mucho más la tendencia hacia la que se orienta la información. Desde hace algún tiempo, las noticias (no solo sobre España) sino sobre determinadas situaciones (Turquía, Rusia, Ucrania, especialmente) siguen ciertas pautas u orientaciones peculiares en cuanto a los enfoques que el minuto escaso que suelen tener las piezas permite contemplar. Lo que nació para frenar la penetración informativa norteamericana parece no haberlo hecho con otras visiones.
Es comprensible que un canal con tantos intereses y tantos públicos diversos no satisfaga a muchos y mucho menos a todos. Pero también es extraño que a quienes pueda satisfacer no sea precisamente a los europeos. No ha dejado de sorprenderme, por ejemplo, la asiduidad del embajador ruso ante la UE y sus puntos de vista cada vez que hay un conflicto. Desconozco si es un problema solo con las emisiones en español o si este problema se traslada a las emisiones en otros idiomas como el ruso o el turco.
Esta mañana, el boletín que he visto de Euronews trataba la noticia del comunicado de ETA, la banda terrorista que durante décadas sembró de muerte y dolor, en estos términos:

En un comunicado dirigido al pueblo vasco, la organización terrorista ETA pide perdón. El grupo ha publicado un comunicado en los diarios vascos Gara y Berri en el que, por primera vez en más de cincuenta años de historia, reconoce la responsabilidad en el “sufrimiento desmedido” causado por sus asesinatos y se disculpa con sus víctimas “tanto en Euskal Herria como fuera de ella”. El documento sale a la luz después de que el miércoles se anunciase que la banda se disolvería oficialmente en un acto el cinco de mayo en el País Vasco francés.
La organización terrorista, que anunció el cese de la lucha armada en 2011, ha admitido que su actividad no debió prolongarse durante tanto tiempo. Además, asegura que lo que denomina “conflicto” debía haber contado con una solución democrática justa. ETA afirma también que la reconciliación es un ejercicio necesario.
La actividad del grupo armado, que se reforzó durante los años 80, ya en democracia, se alargó durante casi 60 años. ETA nació en 1959, en plena dictadura franquista y durante su historia asesinó a cerca de 850 personas.*


Toda la prensa actual sobre la mesa o en sus pantallas no es esto lo que dice ni ha entendido. De hecho, lo que se le ha recriminado a la banda terrorista es que solo lamente las "muertes colaterales", un auténtico sarcasmo cuando se han realizado atentados tan brutales como el de Hipercor (¿quién no era "colateral" en un supermercado?) o el de la Casa Cuartel (que mató a niños, hijos de guardias civiles). El comunicado de ETA no lamenta las muertes, sino que es un auténtico ejercicio cínico para cubrir su propia obsolescencia.
Que eso lo haga ETA es completamente coherente con su propia historia de crímenes y de retórica defendiendo el terror. Pero que esto se asuma en una noticia, eludiendo que la banda solo dice arrepentirse de las muertes que le interesa silenciar mientras que considera justificados sus crímenes cobardes de tiros en la nuca en plena calle o de bombas colocadas allá donde más daño podían hacer, no es lógico en una información que dice estar dirigida a los europeos, además de a rusos, turcos e iraníes, entre otros, cuyo conocimiento de lo que ETA ha sido o hecho es muy reducido.


ETA era un anacronismo que nunca se rindió a la democratización de España o a su entrada en la Unión Europea. Quedó en evidencia que no era la democracia el obstáculo, sino la existencia misma de España, como ocurre con otros secesionismos. Como rasgo diferencial, ellos mataban. Eso les convertía en valientes gudaris, aunque los tiros fueran por la espalda o las víctimas niños. Después se dedicaron a hacer la vida imposible a los que no pensaban como ellos y lo llamaron "socializar el dolor", eufemismo para el terrorismo callejero y la creación de un fascismo social intimidatorio. ETA vivió entre crímenes, extorsiones a empresarios a los que cobraba el llamado "impuesto revolucionario". Era su forma de vida, sangre y latrocinio jaleado por sus incondicionales y con la connivencia exterior de algunos países y grupos independentistas que los consideraban "luchadores por la libertad" dándoles amparo, como el caso de Venezuela.


La noticia de Euronews convierte a los terroristas en "arrepentidos", cosa que no es cierta, pues a los que se arrepintieron también los persiguieron con saña, llamándolos traidores a patria y raza.
Toda la prensa española ha reconocido la existencia de esa contrición limitada que considera válidos muchos crímenes, la mayoría, frente al dolor por haberse llevado por delante a personas que no sabían ni quiénes eran. Pero Euronews nos convierte a ETA en una banda arrepentida que pide "perdón al pueblo vasco" (¿solo?). 
El titular utilizado, "ETA reconoce el daño causado y pide perdón a las víctimas", es una afirmación falsa: ellos definen quiénes son víctimas no deseadas y quiénes eran objetivos, de los que no se arrepienten. En el vídeo, el titular es todavía más general y, por ello, más falso: "ETA pide perdón". Este es el mismo texto que se puede ver en este momento (10'50 de la mañana) y a lo largo de la mañana.


Creo que el escándalo del titular ha llevado a elaborar una segunda información, esta vez firmada por Francisco Fuentes y situada en la web en lugar preferente, lo que implica las tensiones que la forma de elaborar la noticia ha debido producir en redacción. El texto con el título —"El matiz sobre las víctimas del comunicado de ETA" — es el siguiente:

El comunicado de la banda terrorista en el que pide perdón a las víctimas incluye un matiz, al distinguir entre las que tuvieron y las que no relación directa en lo que la organización califica de "conflicto".
Un matiz que no ha dejado indiferente a nadie.
El Gobierno español ha negado cualquier contrapartida: "Estamos, hemos estado siempre con las víctimas y estaremos siempre con las víctimas. Y en segundo lugar este comunicado lo que certifica es algo que ya sabíamos, que es la derrota total de ETA, la derrota total, la derrota política, la derrota social, la derrota internacional", ha explicado su portavoz, Íñigo Méndez de Vigo.
A quince días para su anunciada disolución definitiva, prevista para el primer fin de semana de mayo, el presidente del Gobierno vasco ha pedido a ETA que tenga a todas las víctimas en la "misma consideración".
"Tienen oportunidad para en aquel momento, en el momento de la declaración definitiva de su final de manera unilateral, para tener en la misma consideración a todas las víctimas y para reconocer el daño injusto causado por su actividad. Me gustaría por lo tanto, que el final tuviera un componente de fundamentación ética", ha comentado Íñigo Urkullu.
Desde la izquierda radical vasca, su actual coordinador general y líder histórico, Arnaldo Otegi, ha dicho que el documento es "una interpelación para que todos asuman sus propias responsabilidades".
"No sólo es una aportación constructiva en la medida en la que ofrece una valoración humana y política en términos de autocrítica sino que supone además una contribución definitiva a la paz y la reconciliación en nuestro pueblo", ha dicho Otegi.
También los obispos del País Vasco, Navarra y de la localidad francesa de Bayona han aprovechado el comunicado para pedir "sinceramente perdón" por las "complicidades, ambigüedades y omisiones" que se han dado en el seno de la Iglesia católica.
Agencias • EFE*


La distancia entre las dos noticias es abismal. No tiene importancia que una sea en forma audiovisual mientras que la otra es escrita. Una sola frase hubiera marcado la diferencia entre la petición de perdón que se da en titulares de arranque —"ETA pide perdón"—, el que ha servido para titular el vídeo de la noticia —"ETA reconoce el daño causado y pide perdón a las víctimas"— y el que ha sido firmado por Francisco Fuentes —"El matiz sobre las víctimas del comunicado de ETA"—. Son tres formas diferentes que marcan una actitud distinta ante ETA y ante su negro historial de muerte.
La misma utilización del término "matiz" en el titular muestra la conciencia de la carencia informativa del vídeo difundido por la cadena. Sí, aunque sea algo más un matiz el existente entre "ETA pide perdón" y una ETA que solo se arrepiente de su mala puntería.
El problema es que no es una cuestión nueva ni baladí. La agenda de Euronews hacia las noticias sobre España ha ido redirigiéndose desde hace mucho hacia el independentismo. Antes de que estallara el "procés", la agenda secesionista de Artur Mas ya estaba en lugar privilegiado en el muy selecto —por escaso— grupo de noticias que Euronews ofrece sobre España. A los obligados datos cada mes respecto al paro, los movimientos de Mas y después de Puigdemont (hasta los gallegos en ocasiones) han sido más dignos de una agencia de relaciones públicas que de una agencia informativa por el sesgo promocional. Creo que no es el único caso (es el de España). 

ABC 21/04/2018

La publicidad promocional sobre países no es el mejor sistema para mantener distancias ecuánimes sobre algunos de ellos, cuyas bellas y paradisíacas imágenes turísticas contrastan con la dureza de su realidad política y social. De otros solo conocemos los festivales y campeonatos deportivos creados ex profeso para salir al exterior olvidando la crueldad de sus dictaduras. Casi nunca ocupan titulares, solo el espacio publicitario.
Euronews, como cadena, es un caso único y una buena idea. Tiene, ya lo hemos dicho, secciones muy valiosas sobre ciencia y cultura, sobre moda, etc. Pero la forma de tratar la noticia de ETA muestra una manera de confundir a sus audiencias que ellos mismos —algunos, al menos— han tratado de compensar. Las noticias muestran el contraste entre lo que es una información tendenciosa y el intento de recuperar la credibilidad recogiendo lo que ha estado claro para toda la prensa menos para ellos. El "matiz", como lo han calificado, era en realidad la esencia de la hipocresía terrorista. Todos lo han visto menos los que elaboraron el vídeo informativo que da en sus boletines y transmite a todo el mundo. Ellos sabrán porqué lo hacen.
El vídeo se sigue emitiendo una y otra vez. 



* "ETA reconoce el daño causado y pide perdón a las víctimas" Euronews 20/04/2018 http://es.euronews.com/2018/04/20/eta-reconce-el-dano-causado-y-pide-perdon-a-las-victimas
** "El matiz sobre las víctimas del comunicado de ETA" Euronews 20/04/2018 http://es.euronews.com/2018/04/20/el-matiz-sobre-las-victimas-del-comunicado-de-eta






miércoles, 8 de mayo de 2013

La broma y un momento menos afortunado que otros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace pocos días, por gastar una "broma" de mal gusto en el programa "Gran Hermano" —ese "experimento sociológico", como se calificó en un principio— se expulsó a una concursante de la "casa". Mientras cocinaban, los concurdantes hablan de las huelgas por los recortes, de las manifestaciones a las que han asistido. Un de ellas,  dice: "Yo solo he ido a una, la de "que vuelva ETA". "Joder, Argi, eso no lo digas ni en broma", le comenta una compañera.  La cadena —no la productora— decidió que la concursante no debía seguir en el concurso:

"Lo siento, lo siento, lo siento...". La concursante pidió perdón una y mil veces con disculpas como "Es un comentario que no tenía que haber dicho", "La cagué", "Soy una bocazas", "Sólo puedo pedir perdón" y "No es para nada lo que pienso".*

Pero la cadena ya lo tenía decidido: "Mediaset no puede pasar por alto este tipo de bromas". [...] "Hay temáticas sobre las que no se pueden aceptar bromas en un medio de comunicación".*
La "temática" de la broma era sobre la "necesidad" de que volviera la banda terrorista ETA. Cuando a la concursante se le mostraron sus palabras, tras el choque inicial y entre lagrimas lo vio con claridad "Soy una bocazas", "¡La rectificación..., ya ves tú... A una persona a la que le hayan matado un familiar, ya sé que no hay rectificación que valga!". Entendió rápidamente el proceso: que se había equivocado, que lo sentía, que pedía perdón, pero que ese perdón servía de poco ante el daño causado.
Contrasta esa actitud con la del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que en rueda de prensa se permitió, entre dientes, alguna frivolidad irresponsable y dañina. No tomo sus palabras de ningún medio escrito, sin que las transcribo tal como las escucho, porque no es lo mismo leer que escuchar. Es en la escucha en donde se perciben las intenciones y los sentidos en la ironía o el sarcasmo. Contestando a la pregunta de un periodista señala:

"Esto lo dejamos para luego, si le parece... Primero hablamos de lo de hoy y luego hablamos de otras cosas, porque el aborto tiene poco que ver con ETA, ¿verdad? Bueno, tiene algo que ver, en fin, pero no demasiado.**


La intención está, sobre todo, en el "bueno" y en el "en fin", que es donde reposa la conexión de los dos términos entre los que se hace la comparación entre el terrorismo y el aborto. Es en "bueno" donde se establece el vínculo y es en el "en fin" en donde se carga el sobreentendido. "Bueno" significa pragmáticamente "sí hay conexión" y "en fin" viene a significar "no voy a explicar lo evidente". La intención está también reflejada en esa mirada baja con la que lo dice, escondiendo los ojos, en cómo va bajando el volumen de su voz respecto a sus palabras anteriores. Todo eso es la intención que se muestra y se esconde en un doble movimiento. No hay duda sobre la intención.
Pero, a diferencia de la concursante que comenzó a decir "lo siento, lo siento, lo siento",  el ministro del interior —político— entra a "explicar" no lo que dijo sino lo que "no quiso decir".

Es evidente que en ningún momento se ha pasado por mi cabeza ni por mi voluntad, vincular el terrorismo etarra con el aborto o con las mujeres que practican aborto, eso por supuesto, jamás se ha pasado por mi cabeza, eso...**

El espectáculo pasa a ser sesión doble: el despropósito inicial de la declaración —absolutamente inaceptable — y el cinismo hipócrita de la aclaración negadora. Diciendo que "no se le pasó por la cabeza", el ministro ni rectifica ni pide perdón a nadie. ¿Por qué tiene que pedir disculpas por algo que ni ha dicho ni ha querido decir? Sin embargo, ha dicho lo que ha dicho y lo que quiso decir.


Dice el ministro en su aclaración en que "hay momentos en los que se está más afortunado que en otros". Una salvedad: en ninguno de los dos momento ha estado afortunado, ni en lo dicho ni en su explicación. Quizá es lo más que se puede esperar de un político, no que se pidan disculpas sino que nos quiera convencer de que entendemos mal. Entendemos correctamente, ministro.
Lo que la concursante de Gran Hermano entendió rápidamente —que había sido irresponsable, que lo sentía y que había hecho daño innecesario y que sus disculpas no iban a remediar ya nada—, le cuesta a este ministro que tiene, como algún otro, problemas de incontinencia verbal y estreñimiento rectificador, doble enfermedad que tiene su raíz genética en la soberbia.
Además de tener ministros "eficaces", que les gusta hacer ruedas de prensa cuando detienen etarras, habría que tener ministros "sensatos", que sepan mantener la boca cerrada, sin soltar la primera estupidez que se les pasa por la cabeza. Hay gente a la que los micrófonos les sienta muy mal.
Así lo entendió la diputada popular Celia Villalobos:

La vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos, ha exigido este martes "una rectificación en toda regla" por parte del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, por su comparación "impresentable" del aborto con ETA.
"Espero que (el ministro) se haya equivocado porque me parece un error gravísimo que no comparto en absoluto", ha manifestado a los periodistas Villalobos, para quien comparar "cualquier cosa con ETA es impresentable".***


Villalobos acabó abandonando el hemiciclo por la intervención en el debate de una compañera suya que señaló "la mayoría de los abortos que tienen lugar en España se registran entre las mujeres "con menos formación"."*** Demasiado para el mismo día. Y se fue. Ahora todo parece arreglarse con "formación", del paro al aborto. A lo mejor también, con "formación", se podía arreglar la "política", porque hay mucho necesitado. Pero no tengo mucha esperanza.

La política está suficientemente encrespada para que se eche leña innecesaria al fuego. La incapacidad de saber estar, de saber diferenciar entre el eslogan callejero —reino natural de la demagogia— y la responsabilidad institucional, por su alcance y compromiso, es un mal que nos ataca sin piedad. La "broma" de la concursante era repetir lo que había escuchado en la "manifestación", que "volviera ETA" —el regreso del grito "¡ETA, mátalos!"—; la "broma" del ministro es lo que se puede leer y escuchar en cualquier manifestación contra el aborto: "aborto=terrorismo". La demagogia callejera asciende hasta llegar a las más altas cotas de la vida pública, contagiadas de estas afirmaciones irresponsables de muchos de sus miembros. Pero los gobiernos deberían ser un poco más responsables. Es lo menos que se puede pedir.
Jugamos con demasiadas cosas, con cosas muy serias, que necesitan reflexión y cordura. No es admisible la broma en la casa de Gran Hermano, pero menos todavía en una rueda de prensa con un ministro del Interior. Sus explicaciones, patéticas. La concursante fue expulsada y ahora sus seguidores se manifestarán para que sea readmitida en la casa. Se han conmovido por sus lágrimas.
Los ministros no lloran, ni en sus momentos menos afortunados.

* "Telecinco expulsa a una concursante de 'Gran Hermano' por un comentario sobre ETA" El Mundo 02/05/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/02/television/1367493002.html
** "Fernández Díaz rectifica: "En ningún momento he querido vincular el aborto con el terrorismo""  RTVE 7/05/2013 http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/fernandez-diaz-rectifica-ningun-momento-he-querido-vincular-aborto-terrorismo/1806773/
*** "Villalobos se va tras decir una diputada del PP que abortan las de 'menos formación' El Mundo 07/05/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/07/espana/1367954610.html






viernes, 21 de octubre de 2011

Celebraciones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La última comensal que faltaba por sumarse a nuestra mesa trae la noticia: Gadafi ha muerto. Mientras nos llegan los múltiples y variados  platos egipcios, comentamos su final. Los egipcios no le dan más importancia; es un final buscado a pulso. Un loco menos en el mundo. Solo Chávez, según parece, lamenta la desaparición de su héroe. Él sabrá. Esperemos que la fijación que tiene con el que califica como “mártir” pase de ahí. También a Chávez, como a Gadafi, le gusta que todos le amen. Hay amores que matan, decimos.
Los egipcios discuten sobre lo suyo. Siguen preocupados por las relaciones con los militares y el futuro de su democracia. Los militares les siguen diciendo que ellos no piensan quedarse ahí, en el poder, que se retirarán. No se fían, pero es lo suyo, no fiarse. Hacen bien, porque una larga tradición de engaños así lo aconseja. El papel del ejército los divide: los que no los quieren, los que no se fían, los que los aman. Luego están los que los quieren, pero quieren que se vayan, y los que los quieren y desean que estén ahí, liderando.

Por la mañana, entre clases, me pidieron que acudiera a un caso de urgencia: un mubarakista recalcitrante del que han perdido ya toda esperanza. Entiendo que acudo en calidad de exorcista político, a ver si logro liberar su alma de los diablos dictatoriales que la poseen y torturan. Los terribles espíritus le hacen cantar bondades de las dictaduras y lanzar improperios terribles sobre la incapacidad del pueblo egipcio para gobernarse; necesitan líderes fuertes, porque los pueblos son débiles. Le digo, mientras lanzo gotas de té con hierbabuena sobre él, que son los hombres fuertes los que hacen a los pueblos débiles para poder seguir vendiendo su fortaleza. Él se agita convulso, pero me sigue sonriendo desde su seguridad de habitado por inquilinos diabólicos.
Comienzo el ritual con una larga ristra de argumentos sobre las ventajas de la democracia que dudo que eviten las seguras recaídas. El exorcismo concluye con la frase ritual que se suele repetir como cierre de estas ceremonias: “¡Pobre de la que caiga en tus manos!”. Dado que mis poderes no me autorizan a lanzar augurios sobre su futuro matrimonial (eso son asuntos internos), salgo a mi nuevo encuentro con los que son el futuro, los alumnos, por otro tipo de espíritus mucho más saludables.
Cuando salimos de restaurante, en el recorrido por el caos que son las calles de El Cairo, vemos celebraciones de libios que agitan sus banderas por las calles. Las nuevas banderas de Libia se agitan por la alegría que les produce la desaparición del dictador, cazado en su pueblo natal. Según me entero posteriormente, fue herido en una mano y la balas acabaron en su cabeza. Las versiones oficiales nos piden cada vez más imaginación. A Gadafi le pilló el fuego cruzado, probablemente, al intentar poner paz entre ambos bandos. Todos conocemos sus deseos de paz y de que el conflicto acabase pronto.


Si la conferencia para la Paz en España hubiera dedicado sus esfuerzos a solucionar los de Libia, ¡cuántos problemas se habrían acabado! ¡Eso es eficacia y convencimiento! Pero, ¡qué se le va a hacer!, nosotros los llamamos primero. Gerry se ha felicitado a sí mismo al comprobar asombrado su eficacia. No sabe Gadafi –yo me entero al llegar de madrugada al hotel- que ETA ha decidido abandonar la luchar armada. ¡Mala suerte la de Muamar! ¡Qué triste saber que la banda de encapuchados le ha robado, al menos en España, lo único que valoraba: las primeras páginas y las entradas de los noticiarios! ¡Qué humillación! ¡El gran final arruinado por las toses del espectador acatarrado de la primera fila! Pero el mundo de las dictaduras y el choubisnes son así de duros y de injustos. Te montas un gran final y te lo arruinan unos advenedizos. El Bad Boy nº 1 ninguneado por tres encapuchados.
La escenografía de los etarras sigue su vieja representación, su kabuki ridículo de máscaras anónimas. El momento ha sido elegido con cierta precisión, el momento electoral para tratar de aprovechar sus efectos. Con eso han conseguido que todos traten de robarse el protagonismo. Como no han disuelto el negocio, sino que lo han cerrado por reformas, algunos recelan, pero lo cierto es que, salvo escisiones de radicales dentro de la radicalidad, el anuncio no debería tener marcha atrás. La prudencia siempre debe mantenerse, pero si la banda hace alguna de las suyas, caería en un ridículo autoinducido del que les sería difícil salir. Mucha sangre, mucho dolor, mucha angustia… son sus méritos para participar en el futuro que los demás les acepten. Pienso en sus propios correligionarios o simpatizantes, que tanto los jalearon y que, ahora, pueden tener recelos de con quién han de hacerse las fotos. La capucha nunca ha sido fotogénica.

En el hotel, ya en la noche, contemplo en el canal 24 horas de RTVE los dos clips del día, el patrocinado por los servicios audiovisuales de ETA y el documental de la muerte de Gadafi. Sigo con mi costumbre de no alegrarme de la muerte de nadie, aunque sí de sus consecuencias. De nuevo, me repugna la humillación. Me causa un profunda repulsa ver a los milicianos haciéndose fotos con el móvil acercando su cara a la del dictador caído y arrastrado. Ya he escrito algo sobre esto. Hasta el asesinato, como pedía Thomas de Quincey, debía respetar cierta estética para ocultar la brutalidad del sentimiento primario que esconde. Puede que no podamos reprimir la crueldad de la venganza o el exceso de la justicia, que siempre son de aplicación local, pero para el espectador global solo queda la alternativa de sumarse al espectáculo, arrastrado por las pasiones, o desear que lleguen pronto los anuncios. La misma repulsa me produce leer la portada de The Sun: “That’s for Lockerbie”. Las formas, decían siempre los británicos, son lo más importantes, pero en la época del sensacionalismo, las portadas son el espejo del alma.
Que Gadafi, como Osama Bin Laden, haya desaparecido de la faz de la tierra es una buena noticia, especialmente para los pueblos que decían defender. Ahora tienen toda la responsabilidad de sus manos. El futuro no es bueno ni malo; se trata de que sea tuyo, que aciertes o te equivoques tú.
Me viene al recuerdo el título de un libro teológico que reposaba tumbado en los viejos anaqueles del departamento de español y que repasé mientras esperaba: “Dios no quiere, permite”.