Mostrando entradas con la etiqueta contagios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta contagios. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de enero de 2024

La normalidad feliz

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La información sobre la esperada reunión que se recriminaba a la ministra de Sanidad no haber realizado antes se ha resuelto como si fuera una comedia oscura con García Berlanga, un Patrimonio (sanitario) nacional o similar. ¿Es tan difícil ponerse de acuerdo en algo

En RTVE.es se nos dice que un tema de meridiana claridad, como es hacer obligatoria la mascarilla en la asistencia a hospitales, centros de salud, ha chocado con una serie de respuestas que hacen dudar de que algo tan sencillo sea realmente sencillo.

El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas no han llegado finalmente a un acuerdo para imponer el uso obligatorio de las mascarillas en centros sanitarios, sociosanitarios y farmacias de todo el país, como medida ante el repunte de los últimos días de los virus respiratorios en España.

Este lunes el departamento que dirige Mónica García ha reunido de manera extraordinaria a los consejeros del ramo a través del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) con el fin de "unificar criterios".

Según ha informado Sanidad, el Ministerio ha trasladado a las comunidades un documento al que las comunidades deberán presentar sus alegaciones en las próximas 48 horas, y que rebaja la obligatoriedad solo a centros sanitarios, y lo deja en recomendación en centros sociosanitarios y farmacias.

Fuentes de Sanidad han informado de que la propuesta del Ministerio pretende ofrecer "el mismo nivel de protección para todos los ciudadanos" y dar cobertura legal a las comunidades que ya lo han decretado (Comunidad Valenciana, Cataluña y Murcia).

En un audio remitido a los medios, la ministra Mónica García ha señalado que en el encuentro, celebrado de manera telemática, se ha reflexionado sobre el uso de esta medida que ha considerado "efectiva y de sentido común" y que, además, está avalada por la evidencia científica y "es bien recibida por la población".

García ha informado de que en la reunión el Ministerio ha recogido la iniciativa de algunas comunidades para que la obligación de su uso se ampliase a las farmacias y ha insistido en la necesidad de dar soporte jurídico a las comunidades "de diferentes colores políticos que ya han introducido la obligatoriedad en sus sistemas sanitarios".*


¿Qué es eso del "mismo nivel de protección"? ¿Eso existe? ¿Qué sentido tiene? ¿Depende la salud de una persona de que se pongan todos de acuerdo, algo cada día más imposible? Para evitar los colapsos y contagios en centros al ir a pedir la baja, se inventa la "auto baja" responsable, que no ha convencido a los más cercanos a los empresarios, que recelan de los que tomen la decisión de no ir a trabajar sin un papel médico que lo justifique.

¿Quién responde de las medidas (o falta de ellas) en los centros de salud? ¿En qué quedan las peticiones de más recursos y personal sanitario por parte de los profesionales que deben dar la cara en los centros?  

¿Cuáles son los intereses reales que hacen sea imposible un acuerdo en algo tan elemental? ¿Qué hay detrás de estas luchas entre comunidades en algo tan elemental como eso?

La mascarilla —ya vimos algo así hace tiempo, cuando la lucha era similar— es un objeto con una serie de connotaciones, la principal de ellas es la consideración de la elevación de la gravedad de la situación. Si no hay mascarilla, es que no es tan grave la situación... aunque lo sea. La percepción de gravedad tiene efectos que afecta al consumo.

Se trata de aparentar la "normalidad" que nos hace lanzar a la gente a las cabalgatas para decirnos pocas horas después que subirá la incidencia y que se esperan los picos por "el regreso al cole". Sin mascarillas obligatorias es posible fingir cierta normalidad feliz, la que nos hace salir a mantener esa institución española que se llama "bares" y similares en la que ahora los empresarios le han pedido al gobierno que no les cree conflictos añadidos. Tenemos, dicen, la mejor relación servicio -  precios ya que somos el país con más bares por habitante del mundo. ¡Todo un orgullo!

Sin embargo, se desoyen otras voces. También en RTVE.es se nos dan informaciones sobre lo que hicimos durante la pandemia y el resultado. El pasado día 21 de diciembre se nos explicaba nuestro estado: 

Los evaluadores independientes de la gestión de la COVID-19 dan por sentado que una nueva pandemia de virus "de alta gravedad" está cerca y, sin embargo, "hemos aprendido poco" y "desgraciadamente" apenas se ha avanzado para evitar que sea igual de "demoledora" que lo ha sido esta.

Así lo plasman en el informe Evaluación del desempeño del Sistema Nacional de Salud Español frente a la pandemia de COVID-19elaborado por Rosa Urbanos, especialista en Economía de la Salud de la Universidad Complutense de Madrid (UCM); Fernando Rodríguez Artalejo, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM); Carmen Pérez, de la Escuela Andaluza de Salud Publica, y Xurxo Hervada, epidemiólogo de la Xunta de Galicia ya jubilado.

La auditoría de la gestión de la covid fue encargada a estos cuatro expertos por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud hace ya más de dos años. En su recorrido por los aciertos y errores cometidos, el informe apremia a tomar una serie de medidas si se quiere evitar los estragos que la descoordinación, las decisiones contradictorias o la falta de protocolos hicieron de España uno de los países con mayor mortalidad del mundo en la primera ola.

Y lo primero es, precisamente, "interiorizar que una nueva pandemia de virus respiratorios de alta gravedad no solo es posible sino probable, a corto o medio plazo". Sin embargo, "desgraciadamente, las cosas no van bien" porque a pesar de la experiencia de la covid y los avisos que dieron previamente la gripe A y el primer SARS, "los progresos realizados son escasos". "Parece que hemos aprendido poco a nivel global de la experiencia de la reciente pandemia", sentencian.**


Creo que no se puede decir más claro. Mientras tanto nuestros responsables autonómicos siguen jugando a la discusión acumulando todo tipo de vaguedades y decisiones que eluden lo básico: la gente se contagia porque está junta. La gente se contagia mayoritariamente cuando van a los centros de salud y se encuentran con el panorama desbordado, con tiempos de espera que son tan largos que sale peor que entra.

En gran medida, no se toman las medidas por los mismos motivos que no se tomaron, para no hacer sentir que había peligro en nuestras actividades de celebración constante. Cuando no son las fallas, son los sanfermines, cuando no la feria de abril, etc. Ahora se suma el recelo ante las autobajas, con lo que no quedará más remedio que ir a los centros, un poderoso centro de contagios. Quien manda, manda.

Lo que dice el comité de expertos independientes es muy serio. Tienen razón; no existe prevención ni aprendizaje de lo ocurrido, y esto es lo peor de todo lo que nos podía ocurrir. Como entonces, los cuatro factores esenciales siguen siendo los mismos: vacuna, distancia, higiene y mascarilla. No hay mucho más. Solo evitar aquello hacia lo que nos siguen empujando ignorando los riesgos reales.

Nos dicen que tras el fiasco de la reunión con las autonomías, el Ministerios de Sanidad hará que las mascarillas sean obligatorias en los Centros. ¿Es la única salida que queda ante estas disparidades absurdas? Parece ser que sí.

 

* "Sanidad y las comunidades no llegan a un acuerdo sobre el uso obligatorio de las mascarillas en centros sociosanitarios" RTVE.es / AGENCIAS 8/01/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240108/sanidad-reunion-ccaa-mascarilla-repunte-virus-respiratorios/2470568.shtml 

** "Una auditoría de expertos avisa de otra pandemia cercana y revela "contradicciones" en la gestión de la COVID-19" RTVE.es / AGENCIAS 21/12/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231221/auditoria-expertos-coronavirus-avisan-otra-pandemia-cercana/2468894.shtml

jueves, 12 de enero de 2023

Entrando en el cuarto año

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En España no le hemos hecho la guerra al coronavirus; se la hemos hecho a la mascarilla, tomando el efecto por la causa. El problema era siempre qué hacer para no tener que llevarla, considerada un obstáculo, una mala señal. Los mensajes que la estigmatizaban iban desde el resaltado de los psicólogos infantiles diciendo que los niños podían crecer con problemas emocionales al no poder observar las reacciones faciales a los dentistas que veían el declinar de los blanqueados por llevar la boca tapada, pasando por los dueños de las discotecas y locales de ocio nocturno que las veían como un impedimento a esa confraternización universal que se produce al ritmo de la música con una copa en la mano. Sí, la mascarilla era un obstáculo. Ya solo verla te recordaba que algo malo pasaba. Muchos, decían, se vacunaban para "no tener que llevar la mascarilla" y poder "salir de marcha con tranquilidad". Son expresiones oídas con frecuencia en esos barridos informativos a pie de calle.

Pero tenemos de nuevo la mascarilla en primer plano ante las perspectivas de nuevas complicaciones. Con lo que estamos de nuevo en la división social. Por un lado están los que se encuentran en grupos de riesgo y, por otro, aquellos que consideran que llevan sobreviviendo tres años, que lo pasaron y no han tenido secuelas y los que no están dispuestos a seguir con la mascarilla pase lo que pase.

De nuevo, tenemos el conflicto social, el entender que ponerse la mascarilla no es una decisión personal exclusivamente, sino que puede tener consecuencias para los demás. Pero eso no siempre se quiere entender.

En RTVE.es recogen las palabras de responsables de la Organización Mundial de la Salud con mensajes nuevos que suenan ya como parte del pasado:

 

"Después de tres largos años de pandemia, con muchos países lidiando con sistemas de salud sobrecargados, escasez de medicamentos esenciales y una fuerza laboral de salud agotada, no podemos permitirnos más presiones sobre nuestros sistemas de salud", ha enfatizado el dirigente europeo de la OMS.

“No podemos permitirnos más presiones sobre nuestros sistemas de salud“

Dicho esto, ha pedido a los países de Europa y Asia central redoblar sus esfuerzos para implementar estrategias efectivas comprobadas y evitar ser complacientes. "Esto significa reinvertir urgentemente y volver a comprometerse con una vigilancia virológica y genómica mejorada, incluida la vigilancia de aguas residuales, según sea factible. Esto significa invertir y salvaguardar el personal sanitario, cuya precaria situación en muchos lugares podría socavar la prestación eficaz de los servicios de salud", ha añadido.

Ciencia, vigilancia y responsabilidad, claves para controlar los contagios

Finalmente, Kluge ha aconsejado aumentar la aceptación de vacunas en la población general, administrar dosis adicionales de vacunas a grupos prioritarios, ventilar espacios públicos y concurridos como escuelas, bares y restaurantes, oficinas al aire libre y transporte público, y proporcionar terapias tempranas y apropiadas a pacientes con riesgo de enfermedad grave.*

Resulta sorprendente (no tanto) que eso que se dice en el texto —" implementar estrategias efectivas comprobadas " — sea la forma refinada y comprimida de lo que se nos dice después: vacunar, dosis adicionales a los que estén más expuestos a riesgos, ventilar espacios públicos, oficinas y transportes, atención a los casos para evitar que vayan a más. A esto se le añade el cuidado del personal médico, expuestos a situaciones de estrés después del tiempo transcurrido en tensión laboral y emocional. Esto no es nada nuevo, se nos ha repetido mil veces, pero el deseo de no creerlo es fuerte, al igual que los intereses de los que ven en las medidas de protección un riesgo para sus negocios, es decir, los basados en las concentraciones de personas, sea un local deportivo, un restaurante, una discoteca o un espacio educativo, por poner ejemplos claros y cotidianos.

Se nos muestran imágenes de urgencias colapsadas, se nos habla de pacientes que están aparcados hasta cuatro días antes de poder ser llevados a planta, etc.,  pero no se habla de las medidas que se ignoran y que podrían mitigar los flujos hacia las urgencias.

La política del "ha llegado el tiempo de las sonrisas", de Carolina Darias, anunciando pomposamente la retirada de las mascarillas, a las que hubo que volver parece que sigue vigente. Pero esa guerra al virus se convierte en parte de la guerra política general, donde volver a la mascarilla sería como una especie de fracaso que podría ser explotado por la oposición.

¿Qué es "volver a la mascarilla"? Nos lo han dicho y recomendado, esas cuatro medidas que se siguen ignorando: mascarilla, distancia, ventilación y vacuna. Es lo básico antes, mientras y ahora. No salva la cuarta, que la elevada vacunación española mitiga los efectos. Pero todo ello está sujeto al azar de que pueda surgir una variante peligrosa al aumentar el número de casos, una variante ante la cual la vacuna no fuera eficaz.

Dentro del autoengaño, la vacuna sirve para todo y dura siempre. Sabemos que no, pero es incómodo tener que aplicar las consecuencias. Las autoridades de los sectores —políticos, educativos, etc.— no están dispuestas a desgastarse haciendo una política restrictiva o de mayor vigilancia. Por ello, el grado de incumplimiento allí donde es exigida la mascarilla crece, pese a las noticias sobre colapsos y riesgos de nuevas variantes.

El artículo de RTVE.es se cierra así:

"Estas medidas también pueden reducir el impacto de otras infecciones respiratorias, en particular, la gripe, con las que nuestros servicios de salud están luchando en este momento. Ciencia, vigilancia, responsabilidad: todos estos deben unirse cada vez más, ahora que entramos en el cuarto año de la pandemia para garantizar un futuro para todos", ha zanjado.

"Cuarto año" es más preciso que ese "pospandemia" que se usa acrítica e interesadamente por políticos y medios. No, la pandemia no ha terminado.

Las perspectivas son malas. Los medios hablan de "cifras anteriores a la pandemia", como si esta hubiera desparecido. No lo ha hecho, solo ha estado oculta tras expresiones como "gripalización", eliminación de los datos para menores de 60 años, etc. En mi contacto con gente joven por mi condición de docente, es raro el día que no me llegue noticia de algún contagio. Es cierto que no suele tener consecuencias graves, pero en este tipo de enfermedad, la consecuencia más grave es la que generalmente no vemos, el contagio a otros hasta que llega a alguien para quien sí es grave el contagio. Son finalmente esos que ocupan las camillas, apilados en urgencias.

Aplaudimos cada día, cada tarde, el esfuerzo de los sanitarios, pero la respuesta política ha sido otra. El esfuerzo no ha servido de mucho; no ha logrado cambiar la política sanitaria ante un futuro que se prevé complicado por el propio envejecimiento de la sociedad española y las apariciones anunciadas de nuevas enfermedades contagiosas debidas a la globalización y a la movilidad mundial, que convierten a España en país de enorme riesgo por ser cruce de caminos y destino turístico para sobrevivir la economía.

Se nos dijo que había que controlar la pandemia para evitar que los hospitales se colapsaran. Ese era el argumento. Hoy todos los medios nos hablan de una Sanidad puesta en pie de guerra por las reivindicaciones de todo tipo, del desbordamiento a la falta de personal, pasando por los salarios. Evidentemente, no se ha cumplido el principio de crecimiento para poder atender los casos. Y esto se hace tangible en cuanto aumentan los casos. Si no se realiza prevención, difícilmente se podrá mantener la atención. Y es la prevención social la que muestra nuestra percepción de la propia enfermedad, sus condiciones y efectos. Negarla solo lleva al desastre en forma de desbordamiento, al colapso. Con más pacientes en urgencias, con más tiempo de espera por falta de personal o de espacio, las muertes aumentan, así como la gravedad de las enfermedades no atendidas adecuadamente. Las estadísticas ya recogen esos excesos de mortandad.

No querer ver la realidad o no hablar de ella, no la elimina. 

* "La OMS recomienda a Europa usar mascarillas en interiores y transportes públicos por los casos de COVID en China" RTVE.es / Agencias 11/01/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230111/oms-recomienda-mascarillas-interiores-transportes-europa/2415190.shtml



sábado, 27 de agosto de 2022

El turista que lo pilló todo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La prensa de hace unos días nos hablaba del caso de un italiano venido unos días a España y al que al regreso a Italia le detectaron "Viruela del mono", COVID y VIH. Lamentando mucho el caso, ya es aprovechar el tiempo. Lo cierto es que el historial anterior del contagiado italiano era un compendio médico, en el que aparecía de todo. Pero esto no está al alcance de cualquiera, desde luego.

El caso se ha recogido por los medios de todo el mundo y hay que diferenciar con claridad los aspectos clínicos de los aspectos sociales del asunto. En el diario Público se nos explica lo ocurrido:

El primer caso de infección simultánea de covid-19, viruela del mono y VIH ha sido detectado en Italia. Así lo anuncia la revista Journal of infection, que informa de que el paciente es un hombre de 36 años.

Entre el 16 y el 20 de junio estuvo en España, donde mantuvo relaciones sexuales con otros hombres sin protección, según especifica la publicación médica. A su vuelta a Italia, comenzó a mostrar fiebre, llegando hasta los 39º, junto a otros síntomas como el dolor de garganta, de cabeza, la fatiga y la inflamación en los ganglios. El 2 de julio dio positivo en coronavirus. "En la tarde del mismo día comenzó a desarrollarse una erupción en su brazo izquierdo", acompañada de vesículas dolorosas en torso, piernas, cara y glúteos.

El 5 de julio, acudió a Urgencias del Policlínico G. Rodolico - San Marco del Hospital Universitario de Catania y en dicho centro se le hizo la prueba de la viruela del mono: positivo.  

Allí mismo se le practicó la prueba del VIH, para la cual dio también positivo. Los investigadores aseguran que "se puede asumir que la infección fue relativamente reciente".

En Journal of infection apuntan que "este caso destaca cómo la viruela del mono y los síntomas de covid-19 pueden superponerse, y corrobora cómo en caso de coinfección, la exploración clínica y los hábitos sexuales son cruciales para realizar el diagnóstico correcto", en concreto en pacientes que hayan estado en zonas con brotes activos de viruela del mono. 

Asimismo, especifican que este caso es una nueva muestra de que la vía sexual es la principal forma de contagio de la viruela del mono, si bien aclaran que no está considerada como una enfermedad de transmisión sexual.* 

Esta última distinción es interesante porque nos muestra la diferencia entre enfocar las cosas de una manera o de otra, según interese. Evidentemente la viruela del mono se puede contagiar con otro tipo de contactos que no sean sexuales, pero los datos dicen lo que dicen.

Con la viruela del mono está brotando otra epidemia, la homófoba, como ya se puede apreciar desgraciadamente en los comentarios a las noticias en las que se da cuenta de las relaciones sexuales implicadas en el contagio. Tal como ocurrió en su momento con el VIH, significó el aprovechamiento de la intransigencia para volcar sus odios y prejuicios, consideran la enfermedad como una "castigo divino" u otra variante de castigo. Tuvieron que empezar a aparecer casos que no eran de transmisión sexual para que la cuestión se relajara un poco.

Con los casos de viruela del mono está ocurriendo algo similar. Cuando el VIH estaba en plena efervescencia no teníamos los medios de intoxicación mediática que hoy tenemos en las redes sociales y que se practican con profusión por parte de determinados grupos de activistas. Del comentario en las redes a los memes, se aprovechan las enfermedades para hacer moralina y sembrar odios. "¿Cuánto dinero nos cuestan las veleidades de los grupos LGTBI?", se preguntaba un anónimo comentarista en un diario madrileño ante esta noticia hace unos días. Es una forma relativamente sutil de atacar, un modelo tomado de esas obras de mercadotecnia que nos enseñan a "convencer" a los demás apelando a diversas formas, en este caso, al bolsillo.




Por otro lado, la queja de los grupos por no querer ser estigmatizados responsabilizándolos de la transmisión de las enfermedades tiene su lógica, pero tampoco se puede ocultar lo que los datos muestran en la mayoría de los casos, la trasmisión sexual. Que hayamos vuelto a este punto significa que se hace poca pedagogía, que el ego de algunos los hace considerarse indestructibles o cualquier otra circunstancias que lleve a contagiarse.

Lo preocupante es que la viruela del mono tenga en España el alcance que se nos está diciendo que tenemos desde hace tiempo. Y es aquí donde entra la segunda parte, como en toda enfermedad de transmisión: la social. Contagiarse de COVID, de Viruela del Mono y de VIH en apenas unos días en España nos manda un mensaje. Es el mismo que nos mandaba la sauna madrileña junto al cartel "seguro" o el foco de contagios del centro de tatuajes de hace unas semanas. Se baja demasiado la guardia cuando se da por hecho que no es preocupante una situación que sí lo es.

Las enfermedades se transmiten por la ausencia de cuidado en quienes deben tenerlo, sea un turista, el compañero de una sauna o un tatuador. Pero, como ocurre con el ahorro del aire acondicionado, las patronales se quejan de que pierden clientela si cambian las condiciones de las temperaturas. Valga la comparación para señalar que, en el fondo, saunas, tatuajes o centros turísticos, todos son formas de negocio y nadie quiere perder clientela, aunque la salud esté por medio. Al final te tienen que acabar cerrando el negocio porque has antepuesto tus ganancias a las exigencias de seguridad que hagan menos peligrosa la actividad que se desarrolla en él.

En el horizonte nuevas enfermedades amenazantes, como la "gripe del tomate", llegada de India o las sospechas sobre esta Viruela del Mono de la que algunos (nos dice The New York Times) empiezan a recelar.

El turista italiano que lo pilló en España está claro que aprovechó bien sus pocos días en España. Si lo pillo todo es que lo tenemos todo. Le deseamos una pronta recuperación. Oficialmente, nos dice el gobierno, estamos estupendamente. Todo vuelve a algún tipo de normalidad, sea eso lo que sea.

 

* "Detectada en Italia la primera infección simultánea de covid, viruela del mono y VIH" Público 25/08/2022 https://www.publico.es/sociedad/detectada-italia-primera-infeccion-simultanea-covid-viruela-mono-vih.html

El País

The New York Times

26/08/2022

sábado, 30 de julio de 2022

Lo esencial y lo accesorio en la viruela del mono

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A vueltas de nuevo con la Viruela del Mono, de la que seguimos en cabeza mundial, otro triste récord que apuntarnos. No vamos a insistir demasiado en que en toda enfermedad de transmisión, lo importante es establecer las prácticas, escenarios, situaciones, etc. en las que se transmite, es decir, se producen los contagios.

Las quejas de grupos sociales porque dicen que "se les estigmatiza" son realmente absurdas si eso es lo que dicen los datos. Con ellos en la mano, que cada uno asuma los riesgos que quiera porque está informado.

La última identificación de escenario y prácticas había sido en una sauna madrileña, en la que un cartel en la entrada confirmaba la "seguridad" del lugar. Fue cerrada, como no podía ser de otra forma. La última la hemos tenido hace unos días, cuando se han identificado más de diez contagios en un local de tatuajes en Cádiz. El Diario de Cádiz se pregunta en titulares "Viruela del mono en Cádiz: ¿Por qué ha habido un brote en un local de tatuajes de San Fernando?" y nos cuenta: 

El brote de viruela del mono en San Fernando con 12 contagios, de momento, ha activado todas las alarmas en este municipio isleño. El foco de las infecciones está situado en un negocio de tatuajes, que ya ha sido cerrado por la Consejería de Salud. 

De momento, no se han confirmado más contagiados y las autoridades esperan que no vaya a más. Ahora, se están abriendo investigaciones para esclarecer la causa de este brote en el local de tatuajes.

A la espera de conocer la explicación oficial de las instituciones, sí que hay una serie de consejos y recomendaciones por parte de profesionales sanitarios para evitar contraer esta enfermedad. 

¿Cómo se contagia la viruela del mono?

Esta enfermedad infecciosa que ya suma en España un total de 3.125 positivos, el país europeo con más, se propaga por el contacto estrecho. En el caso del local de tatuajes, alguna persona infectada propagó esta enfermedad y se fue transmitiendo entre clientes.

Una persona con viruela del mono puede infectar mientras tenga síntomas y entre la semana dos y cuatro, según la OMS. Esta enfermedad puede contraerse a través del contacto físico, algo casi obligado en un local de tatuajes, con las erupciones y costras que aparecen en el cuerpo y con fluidos corporales como pus, sangre o saliva. 

Y no solo con el contacto físico, también a través de objetos. La ropa o los utensilios usados por una persona infectada pueden servir para hacer caer a otra. Por lo que en caso de convivir con un positivo, si no es posible abandonar el hogar, es necesario esterilizar todo lo que toque el contagiado.* 


Pese a llevar ya unos años sumergidos en una crisis sanitaria, la manera de informar apenas ha cambiado, induciendo a polémicas inútiles y absurdas como forma de atracción del público. Se confunden en la mayoría de los casos los efectos con las causas, creando falsas seguridades sobre los cambios de escenarios. Se supone que si uno hace lo mismo en otro sitio, no pasará nada, lo que no es cierto.

Cada día descubrimos un lugar o actividad nueva en la que se producen los contagios. En este caso ha sido un local de tatuajes, ya que es una práctica de contacto de elevado riesgo ya que implica la manipulación de la piel con una serie de instrumentos que pueden no estar correctamente desinfectados. Pero podría ser perfectamente en muchos otros espacios y actividades diferentes.

En toda enfermedad que tiene incidencia por la transmisión social, la prevención a través del sentido común es esencial. Si creo que solo en saunas y locales de tatuaje me contagio, estoy preparando el terreno para contagiarme en el nuevo espacio que descubriremos mañana. Es cuestión de tiempo.

Es necesario separar lo circunstancial de lo esencial para percibir dónde está el foco real del contagio y extrapolarlo a las actividades que podamos realizar. Sin embargo, pese a todo, los medios se dedican a fijarse en lo circunstancial antes que en lo esencial.


La explicación es clara: lo circunstancia es lo que se percibe y lo que se puede recoger y transmitir. Los medios tienden a favorecer lo excepcional frente a lo normal; es parte de su naturaleza. Di la misma forma, la noticia está en el salto de la sauna al tatuaje, aunque los contagios respondan a la misma lógica.

En el COVID da igual que el que se contagie sea Boris Johnson que Donald Trump o que un ciudadano común que viaja en el metro. Nos puede afectar en lo social, impactarnos más o menos por el revuelo mediático, pero lo cierto es que el mecanismo biológico es absolutamente el mismo. Uno se contagiará en el transporte público por no mantener las distancias, el otro por dar la mano a un jefe de estado; al coronavirus le da exactamente igual. La larga mesa de Vladimir Putin no es la de Charles Foster Kane en Xanadú. Es poder, sí, pero sobre todo distancia por seguridad.


El temor a causar estropicios económicos (que no vaya nadie a las saunas, que no se haga nadie tatuajes, que haya estigmatización de las personas, etc.) es un elemento circunstancial. Son las administraciones y nosotros mismos los que debemos exigir la seguridad o, sencillamente, no realizar la actividad si vemos que allí no se dan las circunstancias. No se trata de tener miedo a todo, sino de ser siempre vigilantes. Si no lo hacemos nosotros, ocurrirá siempre algo si se dan las circunstancias que lo posibiliten.

Si usted piensa que como no frecuenta saunas o no se hace tatuajes está libre de peligros, se equivoca. Lo importante no es eso, sino el contacto, que puede ser de muchos tipos evidentemente. Higiene y distancia, vigilancia de lo que hace; controle los tiempos y contactos más allá de cualquier otra circunstancia.

No empeñamos en que nos pongan una etiqueta en la entrada de cualquier sitio que diga "es seguro", pero poner el cartel, como ocurrió con la sauna madrileña (con un "Madrid es seguro"), no sirvió de mucho. Más bien al contrario. Nos gusta más confiar en los demás que vigilar nosotros mismos. Así nos va. Ayer se notificó la primer víctima mortal en España y, como señalamos, vamos a la cabeza de contagios. 


* "Viruela del mono en Cádiz: ¿Por qué ha habido un brote en un local de tatuajes de San Fernando?" Diario de Cádiz 26/07/2022 https://www.diariodecadiz.es/vivir_en_cadiz/Viruela-mono-cadiz-San-Fernando-brote-local-tatuajes_0_1705330153.html

sábado, 2 de julio de 2022

La ministra Darias sugiere, recomienda, pide

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Finalmente la ministra Darias ha pedido, sugerido, recomendado, etc. que nos pongamos las mascarillas. Ya los "semáforos" y demás formas de descriptores manejables al gusto son incapaces de mantener en la sombra los hechos: el coronavirus crece a pasos agigantados. Las recomendaciones de la ministra son preocupantes porque se hacen antes del verano, es decir, cuando deberíamos haber bajado la incidencia para poder mandar a la gente a contagiarse a playas y festivos varios. El hecho de que esto sea el "punto bajo" teóricamente preocupa por lo que podemos encontrarnos en septiembre, a la vuelta del verano y comienzo de las clases. Trabajo y clases son dos grandes puntos de concentración en los que escuchas a la gente decir que ya todo ha pasado y que en septiembre se "volverá a la normalidad". Es el efecto de la política de silencio, de la mala comunicación, pensando más en las consecuencias políticas y económicas —sobre todo en las primeras— que en las sanitarias.

Ahora RTVE.es nos da ya el titular "Darias recomienda usar la mascarilla ante el aumento de la incidencia de COVID-19". En él leemos:

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha recomendado este viernes usar la mascarilla y mantener otras medidas de prevención de contagios ante el aumento de la incidencia de coronavirus. Ha insistido, además, en la importancia de vacunarse con la dosis de refuerzo. 

España registra cerca de mil casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes en los mayores de 60 años, según el último informe del Ministerio publicado este viernes. La tendencia es alza: son 241 puntos más que hace una semana. 

Darias ha explicado que el incremento se debe a los nuevos sublinajes de ómicron que han aparecido, BA.4 y BA.5. "Sabemos por otros países, como Portugal, que estamos ante sublinajes de ómicron que tienen una mayor transmisibilidad, pero una menor gravedad en relación con etapas anteriores", ha detallado. "En este tiempo hemos aprendido a mantener el virus a raya".*


Es difícil que se dé un mensaje en una sola dirección. Aquí, por ejemplo, se pide que se mantengan medidas mientras se alienta en la dirección contraria quitándole gravedad a los contagios. De esta forma, el político dice una cosa y la contraria. Decir que se transmite mucho pero que es menos "grave"; decir que "mantenemos al virus a raya", pero que hace falta que todo el mundo se ponga la cuarta dosis.

Esta es la forma en la que un ministerio "político" de Sanidad manda mensajes: todo crece, pero lo mantenemos a raya. Nunca pasa nada, todo va bien. Con esto último es con lo que se queda el que no quiere tomar medidas y, peor, resta fuerza a la lucha que se da en la calle, en cada puesto de trabajo.

No sé si los ministros y demás políticos viven tan aislados de la realidad que no se han dado cuenta que cada medida que toman supone un debate real en los momentos de la convivencia, que cinco personas en una sala deben decidir si se abre una ventana o si se lleva la más carilla, que tenemos gente en los trenes que no las usan y miran desafiantes a los que le dirigen la mirada y se mantienen distantes de ellos. Quitar importancia l virus es inclinar la balanza hacia los que rechazan las medidas, a los que tienen que pasar los vigilantes del tren para que se pongan las mascarillas.

Animados por las medidas que se retiran no están dispuestos a volver a las medidas de seguridad. Por eso decíamos aquí hace unos días el peligro de usar en los medios el término "pos-pandemia" para referirse al momento actual. Es algo a lo que se agarran los que no quieren estar en condiciones de vigilancia y prevención. Es muy peligroso que ese pequeño tanto por ciento se considere autorizado en su desafío por las palabras de alegría de los políticos.

Lo cierto es lo que nos decía un experto consultado en un medio televisivo hace unos días: el virus no se ha ido nunca, siempre ha estado y está ahí, entre nosotros. Las metáforas con las que interpretamos la vida pueden ser engañosas y hacernos actuar de forma equivocada. Lo hemos repetido hasta el aburrimiento: las olas las provocamos nosotros. No es que el virus venga; es que nosotros vamos hacia él a través de nuestra propia proximidad favoreciendo su expansión.

Por lo que percibo, la vuelta del verano va a ser "negacionista"; mucha gente se ha convencido de que esto se ha terminado, por lo que el mensaje de Darias y del ministerio debería ser claro. Sin embargo, quién le pone el cascabel al gato, quién dice los datos que hoy no se nos dan, pues solo se nos habla de los mayores de 60 años.

En el artículo citado se señala respecto a la nueva dosis de vacuna para el otoño:

En su visita al Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander, Darias ha replicado que será la Ponencia de Vacunas, que se reúne periódicamente, la que decida cuándo es el mejor momento . "Estaremos, como siempre, a la espera de nuevas propuestas de la Ponencia de Vacunas, para saber cuándo proceder en ese caso a la inoculación de los mayores de 80, de mayores en las residencias o cualquier otra posición que adopte la Ponencia", ha afirmado. 

Desde la Ponencia de Vacunas han declarado a TVE que la posibilidad está abierta: todo depende del porcentaje de ocupación de las UCI. De momento, el indicador está en riesgo bajo y, si sigue así, se esperará para poner la segunda dosis de refuerzo después del verano. 

El motivo es que es en otoño, "cuando se presupone que va a haber una mayor movilidad del virus" y puede que la protección de las vacunas esté "más debilitada", según ha concretado en el Telediario Amos García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y miembro de la Ponencia.

Sin embargo, la presión en los hospitales cada vez es mayor. Hay 2.000 ingresos más que hace una semana y desde la Sociedad de Medicina Preventiva reclaman que se tomen medidas. "No podemos condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén llenas, tenemos que actuar antes", ha pedido su presidente, Rafael Ortí.*

El "actuar antes" es lo más sensato tanto por la vía de la vacunación como por la prevención. Pero si se retrasa la vacunación y se desatiende la prevención por parte de la gente que se considera "liberada" de obligaciones preventivas.

El argumento dado por Rafael Ortí — "No podemos condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén llenas, tenemos que actuar antes"— es palmario y muestra la profunda diferencia con la política seguida. La política de solo preocuparse cuando las UCI se llenan y los enfermos están por los pasillos es un tremendo error, por no decir otra cosa. Es una forma de desperdiciar recursos, de agotar al personal sanitario, harto ya; pero sobre todo es un enfoque que no va a acabar con el virus y, lo que es peor, tampoco va a desarrollar una política inteligente de convivencia con el COVID-19.

Por encima de cualquier otro tema, este es crucial porque nos está condicionando la vida a todos, incluso a los que no quieren que el coronavirus se la condicione. En vez de centrarse en cómo hacer que sea la población la que se enfrente al virus ya es la afectada, se toman "sectores" que se ven "afectados" económicamente.

El ejemplo más extremo de esto nos lo dio una fábrica de alimentos en Estados Unidos, donde se encerró a los trabajadores, forzando la convivencia de todos. Si alguien se contagiaba, se quedaba dentro. Lo importante era la fábrica y no las personas. Hemos tenido ejemplos de estos planteamientos "economicistas" frente a los sociales. Los tratamientos sociales de la enfermedad no tratan de aislar los grupos sino tratan de que los grupos aprendan a convivir cuidando la transmisión.

Toda la política que se ha seguido en estas fases últimas, aprovechando la menor gravedad por la vacunación (lo que nos ha salvado aunque no a todos), es intensificar la vida social mientras haya puestos libres en las UCI, camas libres en los hospitales. Pero este juego tiene dos límites: la debilitación del efecto protector de las vacunas y la aparición de nuevas variantes. Las dos aparecen en las razones dadas anteriormente. Las vacunas dejan de ser eficaces pasado cierto tiempo, por lo que iríamos a dosis periódicas de refuerzo; pero la aparición de variantes supone el éxito evolutivo de determinadas variantes, capaces de resistir y expandirse gracias a nuestras facilidades y confianza. Hay gente que manifiesta que no está dispuesta a más dosis, el terreno en el que siembran los antivacunas, que responsabilizan a las vacunas de cualquier circunstancia adversa

Por eso es esencial pensar en la batalla del día a día, la que se da en los sitios reales, donde personas reales se contagian de forma real. No se puede seguir pensando solo en los números y hay que empezar a pensar en cómo evitar que las personas se contagien, lo que solo se puede hacer reconociendo la realidad de la situación actual y la que espera previsiblemente en otoño cuando las alegrías veraniegas, para regocijo de los sectores involucrados, siempre exigentes, nos pasen factura.

El ejemplo de las protestas sectoriales por las suspensiones anteriores de viajes del IMSERSO, personas mayores de 65 años todas, deja claro lo que nos importa a cada uno en esto. Recurrieron a los tribunales para impedir quedarse sin "sus clientes". Tras distintos pasos por los juzgados, en Canarias7 se nos dice qué ocurrirá tras este verano en el que Darias nos ruega, recomienda o sugiere extremar las medidas y usar las mascarillas:

El Ministerio de Derechos Sociales ha decidido ampliar al máximo la oferta de los viajes subvencionados para mayores del Imserso de cara a la próxima temporada. En principio, va a poner a la venta en septiembre próximo 850.000 paquetes turísticos para este colectivo, lo que supone un crecimiento de los viajes superior al 60% con respecto a los de la temporada 2021-22. Es más, fuentes ministeriales señalaron que en el caso de que la demanda fuese superior al cupo inicial estarían dispuestos a ampliar la oferta.

El objetivo gubernamental con este fuerte impulso del programa es doble. Por un lado, satisfacer las enormes ganas de viajar de los mayores tras dos años de suspensión de los desplazamientos del Imserso, primero, y de reanudación con muchas limitaciones, después, provocadas en ambos casos por la pandemia del coronavirus. Por otro, ayudar al sector turístico y hostelero español, muy castigado por los confinamientos, y al sostenimiento del empleo en los meses de la temporada baja.

Los números que maneja el Imserso indican que su programa de viajes no solo sale del socavón de la pandemia sino que incluso superará los números de participantes previos a la plaga del coronavirus. La temporada que concluye a finales de este mes, la primera casi completa desde 2019, ha rozado ya la normalidad. Los altísimos índices de vacunación contra la covid entre los jubilados españoles y la implantación de protocolos de seguridad permitieron, sobre todo desde las navidades, que hasta medio millón de mayores viajase con el Imserso.**

La cuestión no puede estar más clara, dónde se ponen los objetivos. Que sea en el sector de edad especialmente vulnerable no parece preocupar y si hay más demanda de viajes, como se nos dice, se cubrirá. La oferta será bien recibida por clientes y por sectores que se vuelven cada vez más presionantes sobre los responsables de la organización de los viajes. No queda mucho para acabar la legislatura y todos tienen que estar contentos.

Veremos los números que el verano "pos pandémico" nos deja y cuáles son en otoño las expectativas para las personas que los viajes del IMSERSO usan para que el sector no flojee. Ese aumento de los viajes es otra señal más de lo que se quiere que se piense, que todo ha pasado. Desgraciadamente este sueño puede terminar mal para algunos; serán muchos o pocos, según lo que estime cada uno.

Hace mucho que nos vemos las campañas de recomendación, los carteles que piden extremar las medidas. No son conforme a las alegrías veraniegas que se nos presentan. Precisamente es lo que hace falta, no mandar más mensajes contradictorios y tener una línea clara con el centro en la salud de todos. Puede que no sirva para conseguir votos (lo vimos en Madrid con Díaz Ayuso, que sí los consiguió), pero es lo que debería ser la línea de un Ministerio de Sanidad, la salud de todos.

Hoy, en Canarias7

En un artículo publicado en marzo de este año en Gaceta Médica por Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, titulado "Crónica de dos años de pandemia de COF", en el cierre del texto el autor se quejaba de lo poco que hemos aprendido:

Si algo nos ha enseñado esta pandemia es que no hay que dar nada por sentado. Aunque la sexta ola, la ómicron, nos haga cuestionar hasta la efectividad de las vacunas no es el momento de ser catastrofista. No podemos asumir que se han hecho las cosas bien, pero tampoco cuestionar todas las decisiones debido a la novedad, dificultad, inexperiencia y falta de preparación y legislación para combatir la pandemia.

En este contexto, el reto para 2022 es superar las deficiencias relatadas y saber aprovechar la experiencia y el aprendizaje para realizar cambios en el sistema de salud y de cuidado de la enfermedad (atención primaria y hospitalaria). En seguridad del paciente decimos que un error o un evento adverso es una oportunidad ya que aporta información clave para corregir las deficiencias observadas, para conseguir una mejora continua de la calidad asistencial y, en nuestro caso, de la salud pública española. 

El gran desafío es no seguir navegando a demanda de las olas sino parar un momento para atender las causas latentes del problema: el rediseño de la educación sanitaria infantil y del adulto en el país; la potenciación de la investigación específica y la formación especializada en medicina preventiva, salud pública y gestión sanitaria; la actualización de la Ley General de Salud Pública que debería dar respaldo legal y armonizar la aplicación de las medidas preventivas recomendadas; la distribución de recursos con un incremento importante de la proporción destinada a la prevención de la enfermedad y a la promoción de la salud; y la creación de un Centro Estatal de Salud Pública que aglutine los recursos necesarios en el ámbito estatal a la vez que tenga capacidad de actuación transversal a nivel del ámbito autonómico, para priorizar las actuaciones preventivas y de promoción de la salud. Un organismo autónomo o agencia independiente del poder político, con prestigio y autoridad ofrecida por la evidencia científica, trasparente para la población, … con una estructura descentralizada y en red que integre nodos autonómicos, nodos temáticos y nodos centinela basados en unos servicios de Medicina Preventiva de área sanitaria rediseñados para integrar recursos hospitalarios y de salud pública.***


Ya estamos ante una séptima ola, por seguir usando esta referencia. No parece que se hayan hecho muchos cambios donde se debía. Es cierto que esto introduce una enorme novedad en cada momento, pero eso, como bien señala Ortí, no sirve para los errores que se repiten, de los que no solo no aprendemos sino que los convertimos en "costumbre".

Toda esa necesidad de formación es parte de lo que hemos señalado, una política comunicativa constante y no los mensajes contradictorios de los ministerios compitiendo muchas veces por hacerse con el favor de aquellos que dependen de ellos. Nos veamos como nos veamos, somos un sistema interrelacionado y donde las frivolidades de unos repercuten sobre la salud de los otros. La constancia en la prevención es esencial y no este ejercicio intermitente de vigilancia cada vez más relajada.

La sugerencia que hacemos aquí es la de siempre y muy sencilla; siga manteniendo el control: distancia, mascarilla, ventilación e higiene. No hay otra hasta la siguiente dosis.

 * "Darias recomienda usar la mascarilla ante el aumento de la incidencia de COVID-19" RTVE.es 1/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220701/covid-sanidad-darias-mascarilla-incidencia-vacuna/2386243.shtml

** Alfonso Torices "El Imserso ofertará un 60% más de viajes a los mayores " Canarias 7  https://www.canarias7.es/sociedad/imserso-ofertara-viajes-20220606171309-ntrc.html

*** Rafael Ortí "Crónica de dos años de pandemia de COF" Gaceta Médica 28/03/2022 https://gacetamedica.com/mas/anuario/cronica-de-dos-anos-de-pandemia-de-cof/


domingo, 22 de mayo de 2022

Hechos, datos y lo políticamente correcto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los hechos dicen que casi todos los casos dados en España de la Viruela del Mono han sido hombres. Hay un caso en estudio de una mujer en Extremadura. Algunos de los focos de contagio de los hombres han sido fiestas gais y una sauna gay. Los expertos nos dicen que no es una enfermedad de transmisión sexual y mucho menos una enfermedad de "homosexuales".

Los hechos son los que son y los casos son los que son. El hecho es que se trata de una enfermedad que se transmite por contactos personales intensos, no circunstanciales, y que los brotes han tenido lugar en determinados espacios y eventos a los que rápidamente se ha identificado.

En RTVE.es, con el titular, "Siete comunidades estudian casos del viruela del mono: "La transmisión ha sido más alta de lo esperado"", los vínculos entre la enfermedad

Esta es la primera vez que se notifican cadenas de transmisión en Europa sin vínculos epidemiológicos conocidos con África occidental o central y que la mayoría de casos que han ido detectándose estos días en España y otros países se ha dado en hombres que han mantenido relaciones de riesgo con otros hombres.

Sin embargo, y "a tenor de la información disponible en estos momentos, se hace patente la importancia de prestar una especial atención a la población afectada sin descartar la posibilidad de aparición de nuevos casos en otros grupos de población", asume el órgano técnico del Ministerio de Sanidad y las comunidades, que apela a "abordar el estudio de estos casos evitando cualquier estigmatización del colectivo LGTBI+".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido sobre la posibilidad de que la viruela del mono se extienda entre humanos con la llegada del verano, fiestas y eventos multitudinarios que se celebran aprovechando el buen tiempo. * 

Las cifras que se daban hace dos días están muy por debajo de las últimas que se nos dan. Las primeras voces explicando lo poco probable de su extensión son desmentidas por los casos, que siguen creciendo. Los expertos, además, explican que la estigmatización puede hacer que los casos tiendan a no declararse y se agrave la situación extendiéndose el número de contagios.

La inclusión del término "relaciones de riesgo" en la información, no es muy afortunada, venga de donde venga. Ya que el riesgo es otra cosa para el que mantiene relaciones, especialmente si son relaciones sexuales. No hay relación más intensa que la relación con contacto físico. Por lo que entiendo, el contagio de la viruela podría darse igualmente en un combate de lucha grecorromana. Es el contacto, no el sentimiento lo que contagia, haciendo pasar de uno a otro. Evidentemente, cuanto más intenso sea el contacto y con más personas, las posibilidades de contagiarse y contagiar son mayores. 


Es lo mismo que se ha hecho con el COVID cuando se ha hablado de "grupos burbuja" o se hablaba de "convivientes", personas con los contactos reducidos al mismo grupo, pareja, aula, etc. Las enfermedades contagiosas siempre tienen en el aislamiento o en los contactos reducidos un factor favorable, mientras que con la diversidad y multiplicidad se favorece lo contrario.

En La Vanguardia leemos:

La viruela de los monos puede afectar tanto a hombres como a mujeres independientemente de su orientación sexual, han informado esta semana especialistas en enfermedades infecciosas y salud pública. Puede transmitirse por gotas respiratorias relativamente grandes que tienden a caer al suelo a poca distancia, por lo que el contagio requiere un contacto estrecho. Ni está demostrado ni se descarta que pueda transmitirse por vía sexual, ha informado la OMS, dado que una relación sexual requiere un contacto estrecho que puede permitir la transmisión respiratoria.

El motivo por el que el episodio actual en Europa afecta sobre todo a hombres que tienen sexo con hombres es que en este colectivo se han producido episodios de contagio múltiple.

“Una proporción notable de los casos recientes en el Reino Unido y Europa se han detectado en hombres homosexuales y bisexuales, por lo que los animamos especialmente a que estén atentos a los síntomas y busquen ayuda si están preocupados”, ha declarado en un comunicado Susan Hopkins, directora médica de la agencia UKHSA.** 

No hay maldición. La naturaleza se ha limitado a aprovechar lo que la cultura, en este caso, en forma de celebraciones o saunas ha favorecido de forma circunstancial. Los que piensan que es solo una enfermedad de "hombres" y más específicamente de "hombres gais" se equivocan porque eso es solo el inicio de los brotes. Lógicamente, en este tipo de contagio próximo, los contagiados son los que tenemos más cerca. 

La coexistencia física y mental de esta forma de viruela con el coronavirus no nos hace demasiado favor, pues tendemos a interpretar una, la viruela, en claves de la otra, el coronavirus. En la COPE se recoge un debate entre el doctor César Carballo y el bioquímico Marcos Gallego, que opina en sentido contrario sobre las similitudes: 

Carballo ha asegurado que de momento es muy pronto para dictar sentencia sobre la gravedad de la enfermedad, ya que la cepa del virus que está circulando por España, Portugal y Reino Unido aún no ha sido secuenciada. El doctor Carballo concluía asegurando que la situación es muy parecida a la que se vivió al comienzo de la pandemia, cuando políticos, expertos y muchos medios de comunicación quitaban importancia a los casos y aseguraban que la situación estaba comprobada.

“Nos recuerda a lo que nos pasó por el COVID al principio, en marzo de 2020”, ha admitido el médico, quien ha lamentado: “No tenemos información, nadie nos ha dicho nada, no sabemos cuál es el caso sospechoso, tienes que ir a la prensa, a evidencias”. 

Ante esta tesitura, Marcos Gallego ha respondido de manera cortante: “El virus de la viruela del mono no tiene nada que ver con el del covid”. Afirma además cuatro razones distintas por las que no tiene ningún punto de comparación con la devastadora experiencia del COVID 19: “1. No es nuevo. 2. Hay vacuna. Es la vacuna normal de la viruela. 3. Es un virus ADN. No ARN. Casi no muta. 4. Es mucho menos transmisible que el covid. 5. Normalmente no se da transmisión asintomática”, ha enumerado.*** 

Los cinco factores apuntados por Marcos Gallego son claros y distintos respecto a lo que supone el COVID-19 y sus variantes respecto a este de la Viruela del Mono. Uno importante y decisivo es el que va en primer lugar: no es nuevo.

Una enfermedad nueva, con un virus que cambia constantemente en función de su extensión, es un desafío y, sobre todo, un desconcierto. Lo hemos comprobado. La Ciencia ha trabajado como nunca para encontrar soluciones en un tiempo récord ante algo que se desconocía. Cada paciente era un paso hacia la comprensión desde un mínimo. Pese a los más de seis millones de muertos y los más de quinientos sesenta millones de contagiados, cifras actuales, hemos conseguido frenar su gravedad con vacunas. No hemos conseguido todavía una vacuna contra la inconsciencia de algunos ni contra la irresponsabilidad o el egoísmo, pero sí contra el COVID-19. Ahora los efectos están en nuestras manos con la mejor vacuna, la prudencia, que es convertir lo que sabemos en acciones sensatas.

El hecho de tener una vacuna contra la viruela es importante porque esa lucha se hizo hace tiempo y se ganó en lo que se pensaba como la última batalla. Pero está claro que todo vuelve porque el mundo es inabarcable y mal repartido, quedando siempre huecos olvidados en los que se mantienen los peligros al acecho. Nuestra forma de vivir, nuestras concentraciones y viajes ponen las cosas más fáciles a este tipo de enfermedades viajeras. Habrá otros factores, pero está claro que el principal son nuestros movimientos esparciendo rápidamente lo que pasa de ser local a mundial en muy poco tiempo. Cuando nos queremos dar cuenta, tenemos focos repartidos por medio mundo.

Que se necesite mayor intensidad del contacto para contagiarse que con el COVID también es una señal de que es poco probable contagiarse estando en espacios en los que no se produzcan esos contactos porque no es el espacio lo que contagia, sino lo que se hace en ellos. De ahí la queja del dueño de la sauna Paraíso, la clausurada en Madrid: "lo harán en otro lado".


La carencia de la figura del asintomático es decisiva. El hecho de que todo contagiado sea "visible" y esté "afectado" es esencial desde el punto de vista social. Ya no tendremos la figura del irresponsable que, al no tener síntomas, sigue su vida contagiando a otros. No es políticamente correcto decirlo, pero es una realidad. Tampoco han ayudado mucho las medidas últimas que, confiando en la menor gravedad con las vacunas, han eliminado prácticamente cualquier restricción, animando a considerar el COVID como una "gripe". Pero con la Viruela del Mono es distinto. Los síntomas aparecen rápido y son visibles, muy visibles. Eso reduce los riesgos de la fase invisible de la enfermedad.

Con lo que estamos viviendo estos últimos dos o tres años, con avisos anteriores, deberíamos tener algo claro: si no nos anticipamos a las causas, esto va a ser una epidemia o pandemia detrás de otra. Tiene que realizarse una labor pedagógica importante sobre estos cambios que hemos introducido con nuestra movilidad y los efectos que el cambio climático está produciendo en el mundo de los virus. Ya no se habla tanto del estrés animal por la reducción de su medio ambientes y cómo esto favoreces las transmisiones entre animales y humanos, como se vio con los murciélagos de los que nadie se acuerda ya en los inicios del coronavirus.

La investigadora Margarita del Val lo señala en Antena 3:

La investigadora del CSIC Margarita del Val ha apuntado esta semana que, aunque la incidencia informativa sobre el coronavirus haya disminuido, no quiere decir que la pandemia ya no exista y tengamos que relajarnos del todo. En su opinión, "atravesamos un momento muy difícil debido a la falta de datos". "Tenemos que aprender y no olvidar que igual que con el cólera se evitaron muchas muertes al potabilizar el agua, ahora tenemos que pasar a limpiar el aire, porque así bajará la transmisión del SARS-CoV-2 y de otras enfermedades respiratorias, vamos a lograr menos bajas laborales y más concentración", comenta Del Val.

Margarita del Val asegura que la próxima pandemia podría venir por el aire, por lo que es muy importante su limpieza "como han hecho en los colegios y universidades con medidores de CO₂". "Queremos que se pongan unas normas para saber cuándo el aire está muy respirado por otras personas y, por lo tanto, es probable que me contagie de cualquier cosa", ha señalado en la primera Cumbre Internacional sobre Gestión de Pandemias celebrada en Valencia.

Esta falta de datos genera un desconocimiento sobre lo que está por venir, la investigadora del CSIC asegura que "cuando vengan las navidades, con nuestro comportamiento habitual, nos contagiaremos de otras enfermedades respiratorias y de Covid".**** 

La petición es muy sensata y es hora de invertir en prevención, ya sea de limpieza del aire como de la desinfección de espacios y la creación de protocolos para las concentraciones de personas, como exigencias de ventilación, purificadores de aire, límites de aforos, etc.

Hay que invertir en ciencia, que es la que nos protege, incluso de nosotros mismos. Y hay que ser más conscientes, menos relajados para no perjudicar los negocios de algunos. Hay que normalizar la prevención para evitar estos procesos que parece que se encadenan unos con otros. Muchos lo llevan advirtiendo desde hace mucho, pero es preferible no escuchar. Es lo peor que podemos hacer.

Más inversión en investigación, más inversión en medidas, más didáctica nueva sobre la prevención y más mentalización a que es nuestra vigilancia la que puede evitar el próximo caso o, al menos, responder antes y mejor. 

 

* "Siete comunidades estudian casos del viruela del mono: "La transmisión ha sido más alta de lo esperado"" RTVE.es 21/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220521/siete-comunidades-detectan-ya-casos-sospechosos-viruela-mono/2350644.shtml

** J. Corbella & C. López "La OMS pide que no se estigmatice a nadie por la viruela de los monos" La Vanguardia 22/05/2022 https://www.lavanguardia.com/vida/20220522/8283906/oms-pide-estigmatice-nadie-viruela-monos.html

*** "Un bioquímico responde tajante al doctor Carballo tras sus palabras sobre la viruela del mono: "Nada que ver"" COPE 21705/2022 https://www.cope.es/actualidad/sociedad/noticias/bioquimico-responde-tajante-doctor-carballo-tras-sus-palabras-sobre-viruela-del-mono-nada-que-ver-20220521_2096192

**** "La alerta de la investigadora Margarita del Val tras el coronavirus: "Tenemos que pasar a limpiar el aire"" Antena 3 21/05/2022  https://www.antena3.com/noticias/salud/alerta-investigadora-margarita-val-coronavirus-tenemos-que-pasar-limpiar-aire_202205216288da83cd15240001034ac7.html