Joaquín
Mª Aguirre (UCM)

Finalmente
la ministra Darias ha pedido, sugerido, recomendado, etc. que nos pongamos las
mascarillas. Ya los "semáforos" y demás formas de descriptores
manejables al gusto son incapaces de mantener en la sombra los hechos: el
coronavirus crece a pasos agigantados. Las recomendaciones de la ministra son
preocupantes porque se hacen antes del verano, es decir, cuando deberíamos
haber bajado la incidencia para poder mandar a la gente a contagiarse a playas
y festivos varios. El hecho de que esto sea el "punto bajo"
teóricamente preocupa por lo que podemos encontrarnos en septiembre, a la
vuelta del verano y comienzo de las clases. Trabajo y clases son dos grandes puntos
de concentración en los que escuchas a la gente decir que ya todo ha pasado y
que en septiembre se "volverá a la normalidad". Es el efecto de la
política de silencio, de la mala comunicación, pensando más en las
consecuencias políticas y económicas —sobre todo en las primeras— que en las
sanitarias.
Ahora
RTVE.es nos da ya el titular "Darias recomienda usar la mascarilla ante el
aumento de la incidencia de COVID-19". En él leemos:
La ministra de Sanidad, Carolina
Darias, ha recomendado este viernes usar la mascarilla y
mantener otras medidas de prevención de contagios ante el aumento
de la incidencia de coronavirus. Ha insistido, además, en la
importancia de vacunarse con la dosis de refuerzo.
España registra cerca de
mil casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes en los mayores de 60 años,
según el último informe del Ministerio publicado este viernes. La tendencia es
alza: son 241 puntos más que hace una semana.
Darias ha explicado que el incremento
se debe a los nuevos sublinajes de ómicron que han aparecido, BA.4
y BA.5. "Sabemos por otros países, como Portugal, que
estamos ante sublinajes de ómicron que tienen una mayor
transmisibilidad, pero una menor gravedad en relación con etapas
anteriores", ha detallado. "En este tiempo hemos aprendido a
mantener el virus a raya".*
Es difícil que se dé un mensaje en una sola dirección. Aquí,
por ejemplo, se pide que se mantengan medidas mientras se alienta en la
dirección contraria quitándole gravedad a los contagios. De esta forma, el
político dice una cosa y la contraria. Decir que se transmite mucho pero que es
menos "grave"; decir que "mantenemos al virus a raya", pero
que hace falta que todo el mundo se ponga la cuarta dosis.
Esta es la forma en la que un ministerio
"político" de Sanidad manda mensajes: todo crece, pero lo mantenemos
a raya. Nunca pasa nada, todo va bien. Con esto último es con lo que se queda
el que no quiere tomar medidas y, peor, resta fuerza a la lucha que se da en la
calle, en cada puesto de trabajo.
No sé si los ministros y demás políticos viven tan aislados
de la realidad que no se han dado cuenta que cada medida que toman supone un
debate real en los momentos de la convivencia,
que cinco personas en una sala deben decidir si se abre una ventana o si se
lleva la más carilla, que tenemos gente en los trenes que no las usan y miran
desafiantes a los que le dirigen la mirada y se mantienen distantes de ellos.
Quitar importancia l virus es inclinar la balanza hacia los que rechazan las
medidas, a los que tienen que pasar los vigilantes del tren para que se pongan
las mascarillas.
Animados por las medidas que se retiran no están dispuestos
a volver a las medidas de seguridad. Por eso decíamos aquí hace unos días el
peligro de usar en los medios el término "pos-pandemia" para
referirse al momento actual. Es algo a lo que se agarran los que no quieren
estar en condiciones de vigilancia y prevención. Es muy peligroso que ese
pequeño tanto por ciento se considere autorizado en su desafío por las palabras
de alegría de los políticos.
Lo cierto es lo que nos decía un experto consultado en un
medio televisivo hace unos días: el virus no se ha ido nunca, siempre ha estado
y está ahí, entre nosotros. Las metáforas con las que interpretamos la vida
pueden ser engañosas y hacernos actuar de forma equivocada. Lo hemos repetido
hasta el aburrimiento: las olas las provocamos nosotros. No es que el virus
venga; es que nosotros vamos hacia él a través de nuestra propia proximidad
favoreciendo su expansión.
Por lo que percibo, la vuelta del verano va a ser
"negacionista"; mucha gente se ha convencido de que esto se ha
terminado, por lo que el mensaje de Darias y del ministerio debería ser claro.
Sin embargo, quién le pone el cascabel al gato, quién dice los datos que hoy no
se nos dan, pues solo se nos habla de los mayores de 60 años.
En el artículo citado se señala respecto a la nueva dosis de
vacuna para el otoño:
En su visita al Hospital Marqués de
Valdecilla, en Santander, Darias ha replicado que será la
Ponencia de Vacunas, que se reúne periódicamente, la que decida cuándo
es el mejor momento . "Estaremos, como siempre, a la espera de nuevas
propuestas de la Ponencia de Vacunas, para saber cuándo proceder en ese caso a
la inoculación de los mayores de 80, de mayores en las residencias o cualquier
otra posición que adopte la Ponencia", ha afirmado.
Desde la Ponencia de Vacunas han
declarado a TVE que la posibilidad está abierta: todo depende del
porcentaje de ocupación de las UCI. De momento, el indicador está
en riesgo bajo y, si sigue así, se esperará para poner la segunda dosis de
refuerzo después del verano.
El motivo es que es en
otoño, "cuando se presupone que va a haber una
mayor movilidad del virus" y puede que la protección de las vacunas esté
"más debilitada", según ha concretado en el Telediario
Amos García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología y
miembro de la Ponencia.
Sin embargo, la presión en los
hospitales cada vez es mayor. Hay 2.000 ingresos más que hace una semana y desde
la Sociedad de Medicina Preventiva reclaman que se tomen medidas. "No
podemos condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén
llenas, tenemos que actuar antes", ha pedido su presidente, Rafael Ortí.*
El "actuar antes" es lo más sensato tanto por la
vía de la vacunación como por la prevención. Pero si se retrasa la vacunación y
se desatiende la prevención por parte de la gente que se considera
"liberada" de obligaciones preventivas.
El argumento dado por Rafael Ortí — "No podemos
condicionar los resultados de la atención a que las UCI no estén llenas,
tenemos que actuar antes"— es palmario y muestra la profunda diferencia
con la política seguida. La política de solo preocuparse cuando las UCI se
llenan y los enfermos están por los pasillos es un tremendo error, por no decir
otra cosa. Es una forma de desperdiciar recursos, de agotar al personal
sanitario, harto ya; pero sobre todo es un enfoque que no va a acabar con el
virus y, lo que es peor, tampoco va a desarrollar una política inteligente de
convivencia con el COVID-19.
Por encima de cualquier otro tema, este es crucial porque
nos está condicionando la vida a todos, incluso a los que no quieren que el
coronavirus se la condicione. En vez de centrarse en cómo hacer que sea la
población la que se enfrente al virus ya es la afectada, se toman
"sectores" que se ven "afectados" económicamente.
El ejemplo más extremo de esto nos lo dio una fábrica de
alimentos en Estados Unidos, donde se encerró a los trabajadores, forzando la
convivencia de todos. Si alguien se contagiaba, se quedaba dentro. Lo
importante era la fábrica y no las personas. Hemos tenido ejemplos de estos
planteamientos "economicistas" frente a los sociales. Los tratamientos
sociales de la enfermedad no tratan de aislar los grupos sino tratan de que los
grupos aprendan a convivir cuidando la transmisión.
Toda la política que se ha seguido en estas fases últimas,
aprovechando la menor gravedad por la vacunación (lo que nos ha salvado aunque
no a todos), es intensificar la vida social mientras haya puestos libres en las
UCI, camas libres en los hospitales. Pero este juego tiene dos límites: la
debilitación del efecto protector de las vacunas y la aparición de nuevas variantes.
Las dos aparecen en las razones dadas anteriormente. Las vacunas dejan de ser
eficaces pasado cierto tiempo, por lo que iríamos a dosis periódicas de
refuerzo; pero la aparición de variantes supone el éxito evolutivo de
determinadas variantes, capaces de resistir y expandirse gracias a nuestras
facilidades y confianza. Hay gente que manifiesta que no está dispuesta a más
dosis, el terreno en el que siembran los antivacunas, que responsabilizan a las
vacunas de cualquier circunstancia adversa
Por eso es esencial pensar en la batalla del día a día, la
que se da en los sitios reales, donde personas reales se contagian de forma
real. No se puede seguir pensando solo en los números y hay que empezar a
pensar en cómo evitar que las personas se contagien, lo que solo se puede hacer
reconociendo la realidad de la situación actual y la que espera previsiblemente
en otoño cuando las alegrías veraniegas, para regocijo de los sectores
involucrados, siempre exigentes, nos pasen factura.
El ejemplo de las protestas sectoriales por las suspensiones
anteriores de viajes del IMSERSO, personas mayores de 65 años todas, deja claro
lo que nos importa a cada uno en esto. Recurrieron a los tribunales para
impedir quedarse sin "sus clientes". Tras distintos pasos por los
juzgados, en Canarias7 se nos dice
qué ocurrirá tras este verano en el que Darias nos ruega, recomienda o sugiere
extremar las medidas y usar las mascarillas:
El Ministerio
de Derechos Sociales ha decidido ampliar al máximo la oferta de los viajes
subvencionados para mayores del Imserso de cara a la próxima temporada. En
principio, va a poner a la venta en septiembre próximo 850.000 paquetes
turísticos para este colectivo, lo que supone un crecimiento de los viajes
superior al 60% con respecto a los de la temporada 2021-22. Es más, fuentes ministeriales
señalaron que en el caso de que la demanda fuese superior al cupo inicial
estarían dispuestos a ampliar la oferta.
El objetivo
gubernamental con este fuerte impulso del programa es doble. Por un lado,
satisfacer las enormes ganas de viajar de los mayores tras dos años de
suspensión de los desplazamientos del Imserso, primero, y de reanudación con
muchas limitaciones, después, provocadas en ambos casos por la pandemia del
coronavirus. Por otro, ayudar al sector turístico y hostelero español, muy
castigado por los confinamientos, y al sostenimiento del empleo en los meses de
la temporada baja.
Los números
que maneja el Imserso indican que su programa de viajes no solo sale del
socavón de la pandemia sino que incluso superará los números de participantes
previos a la plaga del coronavirus. La temporada que concluye a finales de este
mes, la primera casi completa desde 2019, ha rozado ya la normalidad. Los
altísimos índices de vacunación contra la covid entre los jubilados españoles y
la implantación de protocolos de seguridad permitieron, sobre todo desde las
navidades, que hasta medio millón de mayores viajase con el Imserso.**
La cuestión no puede estar más clara, dónde se ponen los
objetivos. Que sea en el sector de edad especialmente vulnerable no parece preocupar y
si hay más demanda de viajes, como se nos dice, se cubrirá. La oferta será bien recibida por clientes y por
sectores que se vuelven cada vez más presionantes sobre los responsables de la organización de los
viajes. No queda mucho para acabar la legislatura y todos tienen que estar
contentos.
Veremos los números que el verano "pos pandémico"
nos deja y cuáles son en otoño las expectativas para las personas que los
viajes del IMSERSO usan para que el sector no flojee. Ese aumento de los viajes
es otra señal más de lo que se quiere que se piense, que todo ha pasado.
Desgraciadamente este sueño puede terminar mal para algunos; serán muchos o pocos, según lo que estime cada uno.
Hace mucho que nos vemos las campañas de recomendación, los carteles que piden extremar las medidas. No son conforme a las alegrías veraniegas que se nos presentan. Precisamente es lo que hace falta, no mandar más mensajes contradictorios y tener una línea clara con el centro en la salud de todos. Puede que no sirva para conseguir votos (lo vimos en Madrid con Díaz Ayuso, que sí los consiguió), pero es lo que debería ser la línea de un Ministerio de Sanidad, la salud de todos.
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| Hoy, en Canarias7 |
En un artículo publicado en marzo de este año en Gaceta Médica por Rafael Ortí, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, titulado "Crónica de dos años de pandemia de COF", en el cierre del texto el autor se quejaba de lo poco que hemos aprendido:
Si algo nos ha enseñado esta pandemia
es que no hay que dar nada por sentado. Aunque
la sexta ola, la ómicron, nos haga cuestionar hasta la efectividad de
las vacunas no es el momento de ser catastrofista. No podemos asumir que se han
hecho las cosas bien, pero tampoco cuestionar todas las decisiones debido a la
novedad, dificultad, inexperiencia y falta de preparación y legislación para
combatir la pandemia.
En este contexto, el reto para 2022 es superar las
deficiencias relatadas y saber aprovechar la experiencia y el aprendizaje para realizar
cambios en el sistema de salud y de cuidado de la enfermedad (atención primaria
y hospitalaria). En seguridad del paciente decimos que un error o un evento
adverso es una oportunidad ya que aporta información clave para corregir las
deficiencias observadas, para conseguir una mejora continua de la calidad
asistencial y, en nuestro caso, de la salud pública española.
El gran desafío es no seguir
navegando a demanda de las olas sino parar un momento para atender las causas
latentes del problema: el rediseño de la educación sanitaria infantil y del
adulto en el país; la potenciación de la investigación específica y la
formación especializada en medicina preventiva, salud pública y gestión
sanitaria; la actualización de la Ley General de Salud Pública que debería dar
respaldo legal y armonizar la aplicación de las medidas preventivas
recomendadas; la distribución de recursos con un incremento importante de la
proporción destinada a la prevención de la enfermedad y a la promoción de la
salud; y la creación de un Centro
Estatal de Salud Pública que aglutine los recursos necesarios en
el ámbito estatal a la vez que tenga capacidad de actuación transversal a nivel
del ámbito autonómico, para priorizar las actuaciones preventivas y de
promoción de la salud. Un organismo autónomo o agencia independiente del poder
político, con prestigio y autoridad ofrecida por la evidencia científica,
trasparente para la población, … con una estructura descentralizada y en red
que integre nodos autonómicos, nodos temáticos y nodos centinela basados en
unos servicios de Medicina Preventiva de área sanitaria rediseñados para
integrar recursos hospitalarios y de salud pública.***

Ya estamos ante una séptima ola, por seguir usando esta referencia. No parece que se hayan hecho muchos cambios donde se debía. Es cierto que esto introduce una enorme novedad en cada momento, pero eso, como bien señala Ortí, no sirve para los errores que se repiten, de los que no solo no aprendemos sino que los convertimos en "costumbre".Toda esa necesidad de formación es parte de lo que hemos señalado, una política comunicativa constante y no los mensajes contradictorios de los ministerios compitiendo muchas veces por hacerse con el favor de aquellos que dependen de ellos. Nos veamos como nos veamos, somos un sistema interrelacionado y donde las frivolidades de unos repercuten sobre la salud de los otros. La constancia en la prevención es esencial y no este ejercicio intermitente de vigilancia cada vez más relajada.
La sugerencia que hacemos aquí es la de siempre y muy sencilla; siga manteniendo el control: distancia, mascarilla, ventilación e higiene. No hay otra hasta la siguiente dosis.
*
"Darias recomienda usar la mascarilla ante el aumento de la incidencia de
COVID-19" RTVE.es 1/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220701/covid-sanidad-darias-mascarilla-incidencia-vacuna/2386243.shtml
**
Alfonso Torices "El Imserso ofertará un 60% más de viajes a los mayores
" Canarias 7
https://www.canarias7.es/sociedad/imserso-ofertara-viajes-20220606171309-ntrc.html
*** Rafael Ortí "Crónica de dos años de pandemia de COF" Gaceta Médica 28/03/2022 https://gacetamedica.com/mas/anuario/cronica-de-dos-anos-de-pandemia-de-cof/