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sábado, 30 de septiembre de 2023

Neovandalismo en el árbol de Robín Hood

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Quizá los vándalos no alcanzaran a comprender el sentido de "vandalismo", que se nos ha quedado corto. Lo malo de las palabras es que nos hacen creer que comprendemos las cosas. Pero el problema se produce especialmente con aquellas palabras con las que manifestamos no entender, algo cada día más complicado.

Así lo manifiestan en todos los medios los británicos que dicen "no entender" el penúltimo "acto vandálico", la tala de un emblemático árbol, llamado "el de Robín Hood" por su aparición en la película protagonizada por Kevin Costner, por parte de un adolescente de 16 años.

Como humanos, lo irracional nos proporciona cierta inquietud. La Ciencia reduce lo exterior, pero no logra explicar siempre las motivaciones de lo que aparece como "vandálico", "irracional", "sin sentido", "absurdo", etc. que son términos que muestran nuestro fracaso comprensivo ante lo que la realidad nos pone delante. 

En 20minutos se nos describe el acto y el árbol atacado:

El Sycamore Gap Tree se hizo famoso al aparecer en 1991 en la película protagonizada por Kevin Costner Robin Hood: Príncipe de los Ladrones y se había convertido en uno de los más fotografiados del país.

Los responsables del Parque Nacional de Northumberland aseguraron que el sicomoro, conocido popularmente como el 'árbol de Robin Hood', fue "derribado deliberadamente durante la noche".*


Comprender el sentido de este acto no es demasiado importante. Hay una explicación general: en el mundo de las pantallas hay que ofrecer algo, una "exclusiva" que te saque de esa oscuridad de la multitud. No eres nadie si no te ven, si no te miran.

Hay actos vengativos con los que se busca calmar esa ira, pero en este caso parece que esto falla y que se trata de buscar notoriedad. Vengarse del árbol no tiene muchos visos de ser la causa; con dieciséis años, no sé si la humanidad, el país, el condado, su barrio... le han hecho algo. Como tantos de estos de estos actos hay que entenderlo más como búsqueda de reacciones antes que como acciones con sentido.

El joven español de la misma edad que se lanzó contra profesores y compañeros armado de dos cuchillos de cocina, hiriendo a diestro y siniestro, tiene algún motivo, aunque sea desde su propia perspectiva distorsionada por la experiencia que haya vivido. Pero el que ha talado el árbol tiene una cabeza que seguramente le funciona de otra manera, con otros objetivos.

No sé que estamos haciendo en el mundo, un mundo de cámaras y pantallas, que necesitamos vernos en ellas. Necesitamos además ver las reacciones asustadas, indignadas, etc. de los demás. Es, claramente, un mundo vacío, inmaduro y peligroso. Lo es cada día más porque esto, como el circo, necesita un "más difícil" cada día. Los hay que mueren haciéndose un selfie allí donde otros no puede llegar... Se trata de salir de esa oscuridad de lo mediocre a través de estas acciones que despiertan la mirada indignada.

En The Independent en español leemos algunas de las muchas reacciones ante la tala del árbol:

La comisionada de policía y delitos de Northumbria, Kim McGuinness, mencionó que estaba “furiosa” ante lo que “parece un acto deliberado de vandalismo”.

Declaró el jueves: “Estoy devastada porque el famoso sicomoro desapareció. Ese árbol era nuestro. Era un monumento icónico del noreste que se erguía en nuestra hermosa Northumberland”.

“Estoy furiosa porque parece un acto deliberado de vandalismo. Voy a tratarlo personalmente hoy”.

 “Sé que la policía de Northumbria está en el lugar y los agentes harán todo lo posible para atrapar al responsable. Terrible noticia”.

Un portavoz de la Autoridad del Parque Nacional de Northumberland añadió: “Sycamore Gap era y es muy querido por personas de todo el mundo”.

El líder del consejo del condado de Northumberland, Glen Sanderson, manifestó: “Hoy es un día muy triste para nuestro condado. Me resulta difícil expresar la conmoción, la ira y el dolor que siento por la destrucción de este emblemático monumento”.**

 

"Atrapar al responsable" no es lo más complicado. Es más, muchas veces el responsable está deseando que le atrapen, pues eso forma parte de su plan de visibilidad. Los neovándalos no solo buscan destruir; la destrucción es el camino al éxito en esta sociedad de miradas enfermas, de búsqueda de notoriedad.

Algo estamos haciendo mal, muy mal, para que los datos que nos hablan de infancia y juventud empiecen a ser muy preocupantes. Aumenta la cantidad y gravedad de los actos delictivos. Muchos han comprendido que seguimos tratando a los infantes como si fueran piezas delicadas de cerámica. No ven que eso es una idealización, que están siendo deformados por nuestra propia mirada y el mundo distorsionado que hemos creado. Los niños no son solo lo que hacen en el presente, sino que, para bien y para mal, arrastrarán las bondades o las perversiones que les dejamos caer y muchos adoptan con ganas.

La única reacción que vemos en muchos incidentes es la grabación para subirlo a las redes sociales. Así lo hemos visto en una brutal pelea entre dos chicas adolescentes estos días. Nadie detenía la pelea, sino que era un espectáculo entretenido, digno de ser subido a las redes, que es la única idea en mentes vacías, cada vez más inmaduras.

Cuando surgen este tipo de actitudes —agresividad y violaciones en grupo, indiferencia ante las peleas de compañeras, destrucción sin motivo...— no hay que preguntarse sobre por qué lo hacen, sino qué hacemos todos, como sociedad, para que esto ocurra. Es parte de lo mismo, que se diversifica en cada ambiente y que acaba finalmente como aprendizaje.

Estamos haciendo un mundo profundamente egoísta, incapaz de comprender el valor de ciertas cosas, especialmente del legado, concepto que choca con este presente continuo en el que muchos viven. Es un mundo trivial, en el que lo único importante es gozar de esa notoriedad que te dan los medios sociales. Eso significa agredir, quemar, talar, destruir, en suma, algo existente ante la incapacidad de la enorme mayoría de construir algo valioso y salir de la mediocridad general.

Esta vez lo ha pagado un árbol. La próxima, quién sabe. Si las ideas que exponemos son ciertas, significa que todo lo valioso está en riesgo solo por serlo. El árbol solitario junto al muro de Adriano era querido, valorado. Ese fue su crimen. El adolescente talador quería unirse a su fama.


* "Detenido un joven de 16 años por talar el mítico 'árbol de Robín Hood'" 20minutos/ EFE 29/09/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5177371/0/detenido-joven-anos-talar-mitico-arbol-robin-hood/

** Jane Dalton y Tara Cobham “La desconexión es una enfermedad”: arrestan a un adolescente por la tala vandálica del árbol de Sycamore Gap" Independiente en español 29/09/2023 https://www.independentespanol.com/crimen/arbol-sycamore-gap-nino-arrestado-b2421283.html

domingo, 16 de julio de 2023

Viejas piedras

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Uno escucha muchas teorías sobre la estupidez y se niega muchas veces a creerlas por dejarnos mal, muy mal. Puede que no sepamos definir muy bien la "inteligencia", que haya discrepancias entre los científicos, que primero crean el concepto y luego meten la realidad, como decía Nietzsche, a martillazos. Pero en lo que sí puede haber más consenso es en el reconocimiento de la estupidez. Frente a cuestiones de orden físico y mental, la estupidez es netamente social. Se es estúpido a los ojos de los demás, que nos contemplan asombrado.

Si ayer hablábamos de la falta de sentido de la Historia, de lo que pueda haber más allá del fin de semana pasado, el diario El Mundo nos trae hoy otro caso de estupidez en la siguiente noticia:

Una joven suiza de 17 años ha sido grabada en vídeo mientras escribía la inicial de su nombre en una de las paredes del Coliseo de Roma, como ya sucedió hace algunas semanas con un turista procedente de Reino Unido, y tras denunciarla puede ser condenada a una pena de varios días de cárcel y a una multa de hasta 15.000 euros.

La escena fue filmada por David Battaglino, un guía turístico italiano, que estaba con un grupo de extranjeros visitando el anfiteatro cuando uno de ellos se dio cuenta.

Tras grabar a la turista suiza que escribía su inicial "N" en uno de los muros del Coliseo, Battaglino siguió a la chica, de vacaciones con su familia, para denunciarla al personal de seguridad del anfiteatro Flavio y entregar a los empleados una copia del video que luego fue visionado por la Policía, informan los medios locales.*


Dice el diario que unos aplaudían y otros abucheaban el acto vandálico de la joven suiza. Caigo en la idea de que ella no sabría por qué los actos vandálicos son vandálicos, pues probablemente no sepa quiénes fueron los vándalos y qué hacían para ser etiquetados de esta manera. Quizá alguien se lo haya explicado durante el tiempo que haya estado detenida y habrá salido un poco más culta, si bien el listón en su caso está muy bajo.

Confieso que me quedo un poco inquieto al ver a tanta gente viajando, con la maleta a cuestas. Ya no sé si van a tumbarse a las playas o si les da por marcar monumentos milenarios. Quizá haya que hacerles un test rápido antes de entrar en cada país o al acercarse a los documentos: ¿Sabe usted dónde está? ¿Sabe cuántos lleva este monumento en pie? ¿Sabe cuánto cuesta mantenerlo así al año? Incluso quizá más directas, menos generales: ¿sabe qué penas de cárcel y multas le pueden caer?

Pensamos que poner un cartel en las cercanías de los monumentos indicando las penas por dañar los documentos sería un poco "ofensivo" para algunos. Pero la realidad es que hay tanto ignorante suelto que sería mejor prevenir.

Hacía unos días, el diario ABC recomendaba las carreras con más salida y sueldo. En la punta negativa, es decir, con poco empleo y bajo sueldo, estaba la Arqueología. ¿Para qué estudiar Arqueología y similares? Es poco probable que alguien con cierto sentido del valor de la historia, de sus restos, alguien con sentido del valor del tiempo tratara con más respeto al mundo anterior. Pero el camino con más salidas y sueldo suele ser el de la Inteligencia Artificial que, aplicada a la enseñanza va a producir más idiotas naturales. La función de la educación es precisamente ayudarnos a entender el valor del mundo que nos rodea, pero eso era antes. Ahora solo se trata de rendir en lo tuyo, cobrar lo más posible e irte de vacaciones el fin de semana, los puentes y lo que te dejen a destrozar monumentos, rascar fachadas y hacerte selfies con cara de "yo estuve aquí y mola".

No sé porqué estamos todo el día hablando de Inteligencia Artificial cuando lo que debería preocuparnos es el crecimiento exponencial de la estupidez natural, que es el resultado del desconocimiento. El articulista hace memoria sobre el incidente: 

Hace algunas semanas circuló en todo el mundo el vídeo de Ivan Dimitrov, de 27 años, que vive en Bristol (Reino Unido) con su novia, Hayley Bracey, y que escribió el nombre de ambos también en las paredes del Coliseo.

Tras ser localizado, el turista escribió una carta de disculpas enviada a la Fiscalía de Roma, al alcalde, Roberto Gualtieri, y al ayuntamiento de la capital italiana en la que aseguraba que desconocía la antigüedad del monumento.

Los dos estaban visitando la capital italiana durante un viaje de tres semanas por Europa y durante una visita al Coliseo, el hombre escribió la frase "Ivan+Hayley 23" en una pared, como se pudo ver en un vídeo colgado por otro turista en una plataforma y que se hizo viral.* 

El desconocimiento de la antigüedad del monumento puede ser una excusa o una triste realidad. Yo me apunto a la segunda. No sé muy bien por qué, pero se percibe esa ignorancia de casi todo. No es solo una cuestión del sistema educativo, creo; pienso que hay más de desmotivación hacia todo lo que sea el presente y un sentimiento de vivir día a día. En las redes sociales se suele utilizar el pasado de forma cómica o ridícula, por ejemplo, mostrando en qué se han convertido las personas, el antes y el después. El tiempo se percibe como destructivo y ridículo. La persona que vive en el presente continuo se niega a evolucionar porque no tiene conciencia de su desplazamiento. La experiencia es algo que se capta con el teléfono móvil, que es el verdadero cerebro de una generación completa. Allí se alojan los recuerdos, de fotos a números de teléfono; allí queda todo registrado. Es la interfaz con la que nos comunicamos unos con otros y el agujero por el que miramos de forma modulada el mundo y su devenir.

Un monumento, como el capitolio, no es un recuerdo de hace miles de años; es un lugar en el que dejar una marca recordando que estuviste de la misma manera que te haces la foto para mostrar que has estado allí a los otros compartiendo la imagen. El compartir la imagen es esencial y hará aumentar los casos. Es la gloria. Si no se vuelve ejemplar el castigo, se volverá ejemplar el delito. Habrá que elegir.

Vivimos esto como "normalidad", pues es lo que hacen nuestros iguales, que son aquellos con los que prioritariamente nos comunicamos e imitamos. Lo que alguien hizo allí, lo hacemos. Los rituales sustituyen a la individualidad. Sin embargo, el aprendizaje social requiere de una cierta verticalidad, es decir, de ver lo que otros distintos hacen. Si todos repiten lo mismo, el estancamiento en todos los órdenes es evidente. Quizá sea una de las consecuencias de la híper comunicación horizontal a la que se añade ese sentido de la utilidad estricta que estamos introduciendo. Que un joven británico diga que desconoce la "antigüedad" del Coliseo romano es todo la una declaración de lo que significa vivir hoy. Algunos se preguntarán por qué fue al Coliseo si desconocía su valor y antigüedad. La respuesta es doble: a) porque encontró una oferta barata y b) porque otros lo hacen.

Es raro el día que no se nos da noticia de alguien muerto haciéndose un selfie en un puente, un edificio famoso o una pirámide, pongamos por caso. No se sabe qué son, cuál es su valor, pero están allí y hay que dejar marca, llevarse recuerdo o ambas cosas.

La estupidez no requiere demasiadas vueltas ni explicaciones. Lo que sí debemos es preocuparnos por sus orígenes y causas. Puede que ya sea tarde y que los grandes monumentos desaparezcan porque la gente se lleva piedras de recuerdo o les dé por subirse, lanzarse desde lo alto o cualquier otra moda. Esperemos que no.

* "Una segunda joven denunciada por grabar su inicial en una de las paredes del Coliseo de Roma" El Mundo / EFE 16/07/2023 https://www.elmundo.es/internacional/2023/07/16/64b3a87a21efa0452e8b4577.html