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jueves, 20 de septiembre de 2018

El ente o ¡vaya nivelazo!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras la prensa norteamericana se debate sobre el tamaño del pene del presidente Trump, por debajo de la media, según la experta en porno Stormy Daniels y la británica lo hace sobre las consecuencias del Brexit, la española lo sigue haciendo sobre la tesis de nuestros gobernantes.
Es sorprendente el gran salto adelante que ha dado la sociedad española, que ha pasado del comienzo de OT,  la expulsión de Cristiano o el tiempo del fin de semana, a debatir —¡vaya nivelazo!— sobre las tesis de los próceres que el destino nos ha dado.
La prensa, feliz. Cada periódico ha elegido su propio candidato a plagiario. Si tú escarbas allí, yo escarbo aquí. Que nadie se quede sin elegir cuál es la tesis más fraudulenta, cuál contiene más párrafos calcados y autores sin identificar en los textos. Se publican las tesis con mucho bombo y todos reclaman desde sus columnas la llegada de la verdad sacando el látigo para fustigar a tanto mercader en el templo sagrado de la ciencia.
Pero la cosa se está empezando a enredar con cada vuelta de tuerca. Verán. La hipótesis de que el presidente Sánchez había sacado su tesis de un libro en colaboración, se encuentra en expansión al descubrirse que el texto que ambos firmaban contiene, a su vez, el plagio de un discurso o lección impartido por un diplomático, que haciendo honor a su condición, ha preferido no mover el asunto. Dice que él no leyó nada, sino que llevo unos folios sobre los que improvisó en la Universidad de Don Camilo, recibiendo más tarde una transcripción de lo dicho por parte de la Universidad. El texto en cuestión acabó en la tesis de Sánchez y en el libro conjunto. 
Eso es lo que nos cuenta el diario El País en el artículo titulado "El libro de Pedro Sánchez y Carlos Ocaña copia párrafos de la conferencia de un diplomático"*. ¡Vaya! Pero no acaba aquí la cosa.


La empresa propietaria del sistema antiplagio denuncia a La Moncloa por el uso fraudulento de su sistema para evaluar las tesis y afirmar que no se ha plagiado nada. Aquí nos encontramos ante un notable problema de imagen. La empresa (hay un par en liza) que demuestre ser más eficaz detectando plagios y haciendo que rueden cabezas, se puede llevar el gato al agua de una sustanciosa tajada. ¿Qué universidad española se va a arriesgar a no defenderse contra el plagio comprando un buen sistema? Pero si el sistema se truca para que no lo detecte, se vuelve una publicidad negativa, por lo que la denuncia es obligada si se quieren mantener entre los servicios rentables. Si de La Moncloa salen diciendo que ellos han verificado con el programa de una determinada empresa el texto doctoral señalando que está "limpio" y las pruebas hechas a ojo (como ha hecho El País) muestran lo contrario, han hundido el invento, que queda desprestigiado.
Con buen criterio filológico en la reconstrucción de las copias, el diario El País ha encontrado la prueba por excelencia, la errata repetida, que para mayor belleza y elegancia es la palabra "ente", de amplia tradición filosófica. El vulgar "entre" de "entre un país y otro" se ve reproducido en el libro y en la tesis como "ente", una metedura de pata ontológica, la casa del ser chapucero.


El diario ABC nos habla de las exigencias de Rivera. Los que antes pedían que se publicara la tesis, ahora piden que se publique el informe antiplagio. En tres párrafos que harían temblar a Donald Trump, si este se hubiera presentado como doctor en algo, ABC señala:

Albert Rivera ha reclamado hoy a La Moncloa que publique el informe «antiplagio» con el que el Ejecutivo intentó el viernes dar carpetazo a la polémica por la tesis del presidente. Según el comunicado oficial de Moncloa, dos empresas especializadas rebajaban al 13% (Turniting) y al 0,96% (Plagscan) el nivel de coincidencia del contenido del trabajo universitario con otros textos. Sin embargo, esta última empresa ha denunciado que el Gobierno «manipuló» el resultado aplicando filtros específicos en su software para reducir el plagio, que llegaría al 21% y no al 0,96%.
El líder de Ciudadanos exige a Pedro Sánchez que dé la cara y acuda al Congreso para explicar todas las sombras de duda, incluida si su equipo de gobierno alteró la prueba antiplagio. En concreto, quiere que precise el contenido técnico del informe encargado por La Moncloa y distribuido a los medios, pero sin hacerlo público. «Queremos saber de dónde ha salido el conejo, de qué chistera», ha añadido.
«Todo apunta a que hay un fraude en la tesis. El señor Sánchez no se va a escapara de esta Cámara», ha asegurado insisitendo en que tratarán de forzar sus explicaciones en el Congreso. Ciudadanos apoyará la comparecencia en el Senado, solicitada hoy por el PP, aunque considera que esa Cámara, de carácter territorial, no es el lugar idóneo para que el presidente despeje dudas.**


¡Qué contundencia! ¡Qué firmeza! ¡Qué de erratas, por cierto! ¡Cómo sobrecoge lo del conejo y la chistera! ¡Cómo abruma lo del "todo apunta", lo de las "sombras", lo del "no se va a escapar de esta Cámara". aunque no sea la adecuada!
¡Por fin en España no se discute de tonterías, sino sobre hipótesis, refutaciones, falsaciones y paradigmas! No sabemos qué cámara es la adecuada para esto, pero seguro que se encuentra alguna.
¡Y Casado camino del Supremo, en el mejor sentido de la palabra!
La gresca ha quedado reducida a los líderes, Casado vs Sánchez vs Rivera, ¡una gran velada a tres bandas de jóvenes políticos! ¡Esto tiene más nivel que los escándalos de cama de Trump o la trama rusa! ¡Por fin la política se reivindica!


* "El libro de Pedro Sánchez y Carlos Ocaña copia párrafos de la conferencia de un diplomático" El País 18/09/2018 https://elpais.com/politica/2018/09/18/actualidad/1537257490_808244.html
** "Rivera pide a Moncloa que publique su informe «antiplagio» tras la denuncia de las empresas" ABC 19/09/2018 https://www.abc.es/espana/abci-rivera-pide-moncloa-publique-informe-antiplagio-tras-denuncia-empresas-201809191344_noticia.html




viernes, 12 de abril de 2013

La decepción

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Antes se usaba la expresión "madera de héroe" para indicar cualidades de la persona, su valentía y arrojo, su carácter ejemplar, su solidez. Mucho me temo que en estos tiempos no pasemos del cartón piedra, de la fachada coloreada y con apariencia consistente que no resiste la más mínima embestida del viento de la contrariedad. Si ayer hablábamos de la caída del ex Secretario de Energía británico y de su salida de prisión, la prensa de hoy no habla de la dimisión del Gran Rabino de Francia por la "enfermedad curricular", es decir, por plagio y falsificación del grado académico y profesional. El ministro portugués de Asuntos Parlamentarios, Miguel Revas, tuvo que dimitir hace unos días por otro escándalo de este tipo. Era el último caso hasta el momento de esta preocupante enfermedad que está causando estragos por todo el mundo.
Al rabino Gilles Uriel Berheim, según nos cuenta el diario El Mundo, también le han pillado esas huestes dedicadas a cotejar escritos, tesis y manifestaciones de cualquiera de las personas que les parezcan sospechosas o a las que quieran hundir por diferentes motivos. El rabino ha dimitido y se ha explicado así:

"A poco que tengas éxito, mucha gente te percibe como una especie de héroe", se justificó entonces Bernheim. "No tienes ganas de decepcionarles y te encierras en esa imagen que los demás tienen de ti".*


Debo confesar que los argumentos me han parecido conmovedores y filosóficamente consistentes. Primero te presentas diciendo una mentira, pues el rabino Berheim no tenía la "agregación" de Filosofía que había hecho constar en su currículo; tampoco era el autor de muchas de las cosas que aparecían en sus publicaciones. Y después, cuando los demás "te admiran" por lo que no has hecho, temes decepcionarles. No hay prisiones más crueles que las que levanta uno a su alrededor. La frase "te encierras en esa imagen que los demás tienen de ti", siendo trágica, no tiene en cuenta que desde este momento el rabino vivirá encerrado en otra "imagen" que tendrán de él, aunque bastante diferente. El rabino, a estas alturas de la vida, ha descubierto a Sartre y que el infierno son los otros. «L'enfer, c'est l´Autre», ese otro al que trato de impresionar. Algunos se lanzan a los fuegos infernales haciendo un salto con doble tirabuzón.
El razonamiento de rabino podría extenderse a muchas figuras que van cayendo bajo el peso de las cosas que nadie les exigió, pero que ellos ofrecieron con la generosidad del que da lo que no es suyo.

Lo preocupante es ese sonido a hueco, a cartón piedra que se va apoderando de los "héroes", como dice el dimitido, de las figuras que necesitan inventarse su propia vida para sobrevivir entre las ajenas. No sé si es muy importante la posesión de los títulos académicos y publicar obras sobre temas diversos para llegar a ser Gran Rabino. Me imagino que habrá unos conocimientos que se dan por supuestos y otros que no son necesarios, pero que los interesados no dudan en contabilizar.
El querer ser más es toda una epidemia. Nadie parece satisfecho con lo que es. Desde que los méritos se publicitan más que el ejemplo, el discurso de los hechos engorda más que los hechos mismos. Y, en efecto, ese es el descubrimiento que une el presente con el pasado: hay que hablar de los héroes para que no se olviden. La diferencia estriba en que antes había que volver con el oso entero y ahora no hace falta ni la piel, sino que nos basta con un simple certificado expedido por los Arthur Andersen de turno diciendo que somos buenos, muy buenos, competentes y competitivos.



El rabino ha puesto el dedo en la herida moderna. Con él, se nos convierten todos estos héroes modernos en devaluados sanmanueles —sin bondad y sin martirio—, héroes que no nos quieren decepcionar, guardianes del trágico secreto de su propia vanidad, ejemplares sin ejemplaridad, estudiosos sin estudio, políticos sin discurso, discurso sin políticos, abogados sin justicia, maestros sin enseñanza..., en fin, todos aquellos que buscan nuestro bien ocultando su mal.
Cuando sus miserias ven finalmente la luz, es tal su congoja que hasta algunos, como el rabino plagiario y ascendido filósofo, se confiesan liberados de haber tenido que sostener con dolor la ilusión de los demás. Nos han querido ahorrar la tragedia de la decepción. Y mientras ellos caminan, purgados ya, hacia la redención, nosotros quedamos perplejos, hundidos en la duda, temerosos de que cada día nos traiga la terrible revelación de que esos héroes que admiramos no sean más que pulgas agrandadas con el chupado de nuestra sangre.
El apocalíptico caballo de la decepción recorre el mundo pisoteándolo sin piedad. El protector velo de Maya de la ignorancia es un telón que sube y baja dos veces al día, en sesiones de tarde y noche.

* "Dimite el Gran Rabino de Francia tras ser acusado de plagio literario y falsificación" El Mundo 11/04/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/11/internacional/1365687583.html




martes, 6 de noviembre de 2012

Bryce Echenique, el plagio y las clases literarias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Leo en el diario El País que a Bryce Echenique le han tenido que hacer entrega del premio concedido por la Feria del Libro de Guadalajara (México) en su casa de Lima*, en privado, para evitar el posible escándalo en una entrega oficial en tierras mejicanas, en las que estaba el ambiente bastante caldeado.
El barullo viene de las acusaciones de plagio vertidas contra él por sus artículos periodísticos, algo de lo que ha ocurrido con cierta frecuencia. La respuesta queda explícita en el titular de la entrevista de El País: «¡Que se jodan!». Señala el escritor que todo ha sido por la "maldad" de alguien, por "envidia", gente que "quieren los premios para ellos". Una extraña mescolanza defensiva que no acaba uno de entender.
Nos cuenta el diario:

Con un panorama dividido entre la indiscutible calidad de la obra de ficción de Bryce Echenique y su obra periodística en entredicho, la FIL decidió, en un hecho inédito, entregarle el premio la semana pasada en su casa de Lima, y no durante la celebración de la feria, del 24 de noviembre al 2 de diciembre. El escritor se muestra un poco triste y al tiempo comprensivo ante esta medida de precaución: “Allá me querían linchar”.
Ante las reflexiones de escritores como Juan Villoro que argumentan que “la ética de un autor no puede estar al margen de su escritura”, Bryce Echenique insiste en que no ha plagiado, y acto seguido pregunta: “¿Cuántos poetas han estado fuera de la ética?”. Lo dice en su habitual tono tranquilo, pausado y sin inmutarse.*


Conocí hace algo más veinte años a Alfredo Bryce Echenique durante una cena aquí en Madrid. Conversador afable y con gran sentido del humor, con un verbo pausado, tiene un innegable sentido dramático de la narración. Nos contó una anécdota que me viene ahora a la mente, una perfecta pieza, medida en sus detalles y efectos. No tengo más constancia de ella que sus palabras. Comenzó describiendo sus primeros años en París, sin dinero, buscándose la vida, cargando las tintas en la situación precaria de un joven en la gran ciudad. Después, llegado a ese punto en el que todos podíamos ver con nuestra imaginación a nuestro pobre, pobre joven peruano vagando por un París cosmopolita, pasó a describirnos su entrada en una librería en la que, entre miles de libros, como una aparición milagrosa, surgía un libro suyo, su primer libro. Pasaba entonces el autor a contarnos su profunda emoción ante la visión del libro publicado, nos transmitía lo que aquello iba a suponer para toda su familia y amigos. Casi podíamos llorar con la emoción del momento, nos parecía vivirla. Pronto llegaba el tercer acto: ¡no tenía dinero para comprarlo! Pasaba a referirnos el drama, la lucha interior del joven que tenía ante sí aquella obra que le consagraría pero que no podía comprar por encontrarse casi en la indigencia. Pero, como si fuera un personaje de Dostoievski, decidía lanzarse al crimen y robar el libro de los estantes. Describía cómo tomó el libro y lo escondió bajo su abrigo. Tenso, se encaminó hacia la puerta y, cuando estaba casi alcanzando la salida, una mano posada sobre su hombro acompañada de una voz que gritaba "¡alto!", le detenían. Tras el miedo del robo, llegaba el terror de la detención. El joven entonces, con voz llorosa, decía «¡Sí, sí... Lo he robado! Pero, miren, ¡soy el autor!», mientras señalaba su nombre en la portada. Eso nos contó en la cena.
No sé si la historia es cierta. Solo sé que él nos la contó. La maestría con que lo hizo provienen tanto de su calidad narrativa como del disfrute que contar aquella historia, plagada de estereotipos, le producía. No sé si Bryce Echenique la ha contado más veces; me imagino que sí, porque lo merece.


Cuando Alfredo Bryce Echenique pregunta "¿cuántos poetas han estado fuera de la ética?", como hace en el párrafo citado en la entrevista comete un grave error literario y probablemente ético. Efectivamente, puede discutirse si personas carentes de "ética" pueden producir obra de "calidad", algo que la historia nos confirma a través de la biografía de grandes canallas que han sido maravillosos artistas en casi todos los campos. La virtud hace mucho que dejó de ser una cualidad literaria. Pero el valor de la obra no exime al hombre que la produce de juicio; eso es pedir demasiado, aunque se ha intentado. El rechazo de la persona no es el rechazo de la obra, aunque a nadie se le puede negar el derecho a despreciar al hombre por sus actos repudiables; luego podremos ignorar o rendirnos a sus obras. Todos elegimos a quién leer. La pregunta está fuera de lugar porque el que plagia deja de ser automáticamente "poeta", es decir, creador. El detalle es importante y sobre eso gira el concepto de "creador". La pregunta es entonces "¿cuántos plagiarios han estado fuera de la ética y de la estética?" La respuesta: todos. El plagio no es un acto estético; no hay poeta.

Entrevista en 2010 con diario que denunció el plagio, Perú 21

Todos podemos comprender la diferencia entre el que roba un libro —aunque sea su autor— y el que roba una idea o plagia un texto. Puede que Bryce Echenique sea un ciudadano ejemplar en muchas cosas, pero las protestas por el premio de la Feria de Guadalajara no van por ese camino. Por el contrario, son protestas contra una acción literaria negativa como es la copia de los artículos que le achacan.
En su propio país, Perú, podemos leer en el diario económico Gestión:

El escritor Alfredo Bryce Echenique plagió 16 artículos periodísticos de 15 autores, publicados en diversos medios de comunicación, confirmó la Sala de Propiedad Intelectual del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi).
El ente decidió sancionar al escritor con una multa de 20 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), equivalentes a 71 mil soles. Para fijar la multa tomó en cuenta que los plagios fueron reiterados y se difundieron a través de medios de comunicación masiva.**

A pesar de lo que se dice en la entrevista en El País, Bryce no ha sido exonerado de ninguna de las acusaciones de plagio, que, por el contrario, han sido confirmadas tras sus apelaciones. Todas las instancias que han revisado el caso, lo han reafirmado. Lo de la "extrema derecha" que le persigue es patético, a menos que Bryce considere el plagio "comunismo literario".
En el diario Clarín (en su Revista Eñe), de Buenos Aires, Patricia Kolesnicov, en el artículo "El 'plagio' inevitable de Bryce", confirma lo señalado y pone, finalmente, el dedo en la llaga:

Revisó una apelación el Tribunal de Defensa de la Competencia y de la Propiedad Intelectual. La conclusión: la misma: plagio inteligente (con cambios) y plagio servil. 
No eran obras literarias, eran artículos periodísticos de distintos autores que aparecían en otro medio con la firma ilustre de Bryce, un autor admirado por obras como Un mundo para Julius. En esas instancias, Bryce se defendió con muchos argumentos digamos elusivos: que la institución no tenía competencia, que no lo notificaron adecuadamente, que no se puede hablar de plagio sin preguntarles a los autores  “plagiados” porque puede haber un acuerdo privado, esas cosas. Una sola vez, en la apelación, declara algo concreto: que “No consintió jamás la publicación de sus artículos en ‘El Comercio’ ni en ningún otro medio peruano”. Y que fuera de Perú, INDECOPI no puede actuar. Alega, también, que la multa es excesiva. Esto es lo único que le concede la apelación, que se la baja de 50 unidades tributarias (hoy, unos 70.000 dólares) a 20 (unos 28.000).
En estos días, sin embargo, Bryce dijo que va ganando y que le devolvieron plata, INDECOPI lo negó, salieron intelectuales a pedir que se revea el premio y otros, como Jorge Volpi, a explicar que el jurado –del que él es miembro– “consideró que no es función de un jurado literario erigirse en jurado criminal”. Y habló de “inquisición literaria”. Más sorprendente es lo del rumano Andrei Mihailescu, vocero del jurado, que  explicó: “Desde nuestro punto de vista creemos que el plagio de unos artículos, sea una o 17 columnas, de pequeños artículos periodísticos, es algo menor que no toca a su gran obra”. Pequeños artículos periodísticos, dice. ¿Qué problema? Y dijo más: “Después de haber escrito 50 columnas empiezas a repetirte, en el caso de Bryce Echenique, cuando hay un tipo de confluencia entre prensa diaria y literatura que es única, hay momentos de crisis como este, yo no lo llamaría plagio sino plagio inevitable, una repetición inevitable”. Raro: o yo entendí mal o a Bryce no lo multan por repetirse, lo multan por ponerles su nombre a palabras de otros. ¿Esto desmerece sus grandes novelas? Creo que no, pero ¿no vuelve un poco raro darle plata, honores, aplausos?***

Tiene razón Patricia Koleniscov. Es sorprendente que para defender a una persona de un plagio comprobado, se atenúe su acción por la "inevitabilidad" del plagio y por la "calidad" de la víctima. Pues no se trata aquí de otra cosa que de una especie de racismo literario en el que el derecho de pernada se puede aplicar impunemente a la prensa, mientras que se desata la ira de los dioses si se trata de un texto literario. El problema ya no es tanto Bryce como los argumentos que se esgrimen para justificar el premio. Es peor el remedio que la enfermedad.


Podemos buscar todas las excusas que queramos, pero a menos que queramos incurrir en una hipocresía galopante, como creo que ha hecho el jurado, no podemos ignorarlo. No me refiero a los premios o a las multas, que son la parte terrenal del asunto. Me refiero al hecho mismo del plagio, hecho textual, que afecta al menos a cuatro instancias: al que firma lo que no debe (el plagiario), al que escribió lo que no firma (el plagiado), al que lee atribuyendo a otro la autoría (el lector) y al que paga lo que no es obra propia (al editor). El escándalo no es que plagie; el verdadero escándalo son las excusas y justificaciones, auténtico insulto y desprecio para las personas —profesionales respetables—  que han sufrido el plagio. Bryce Echenique les reconoció méritos literarios y periodísticos suficientes como para usarlos y aprovecharse de su obra, pero les despreció al ignorar sus nombres.

Alfredo Bryce Echenique puede ser un gran escritor. Y lo es. El premio dado no es a una obra en concreto, sino al "conjunto de su obra". ¿Incluye eso los artículos plagiados? Me temo que sí. ¿Le invalida eso para recibir premios? No lo sé. Me imagino que unos sí y otros no. En cualquier caso lo que queda en cuestión es la persona, sus prácticas, porque no son los jurados de los premios los únicos que tienen derecho a juzgar. Ellos, efectivamente, juzgan obras y no personas. Sin embargo, aquí lo que se cuestiona es la autoría, que afecta a la persona y a su forma se actuar, y para justificar su propia decisión cometen una tropelía mayor: despreciar a los artículos periodísticos escritos también por "personas". Que es exactamente lo mismo que hizo Bryce Echenique cuando los eligió para plagiarlos, despreciarlos.
Si en la anécdota del robo en la librería parisina Bryce Echenique podía buscar la complicidad y simpatía de los que le escuchamos relatarla y reírnos con aquel tembloroso "¡Soy el autor!". Hoy es la única frase que no puede esgrimir en su defensa cuando le señalen los dieciséis artículos resueltos como plagiados.
El estudiante pobre que robaba su propio libro porque no tenía dinero para comprarlo y quería enseñárselo a su familia tenía nuestra simpatía cómplice. El afamado y presumiblemente adinero autor que coge los textos periodísticos de otros y es bien pagado por poner su firma al final, ya no tiene tanta simpatía.
El "¡que se jodan!" de la entrevista resulta excesivo a la vista del conjunto. No es ni ético ni estético.

* “Hay algunos que quieren todos los premios para ellos... ¡que se jodan!” El País 6/11/2012 http://cultura.elpais.com/cultura/2012/11/05/actualidad/1352147480_768541.html
** "Indecopi confirmó plagios de Alfredo Bryce" Gestión s/f http://gestion.pe/noticia/363899/indecopi-confirmo-plagios-alfredo-bryce
*** Patricia Kolesnicov "El “plagio inevitable” de Bryce" Clarín / Revista Ñ 12/10/2012 http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Flora-fauna_0_790721158.html




lunes, 15 de octubre de 2012

El futuro o el que no corre, vuela

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa nos avisa de la posible caída en desgracia de la ministra de educación alemana, la señora Anette Schavan, por otro caso de plagio, tal como el que ya afectó a su ministro estrella, Karl-Theodor zu Guttenberg, hace un año, al que se le retiró el título de doctor por motivos similares, el uso de las ideas ajenas más allá de los debido. Por otro lado, el mismo periódico nos informa también de las actividades de algunos de nuestros jóvenes emprendedores, que seguramente acabarán como ellos.
Dos muchachos "universitarios", nos dice la noticia*, con las aulas todavía poco pisadas —nos dicen que tienen apenas 18 y 19 años—, se han montando un negocio para facilitar "trabajos". Cuando digo "trabajos" no me refiero a "empleos", claro —que eso aquí no lo hace nadie—, sino a ese conjunto de páginas con una grapita que los profesores solicitamos a los alumnos para tratar de adivinar si se van enterando de algo, qué piensan, que aprendan a redactar, etc., asuntos banales, como se puede apreciar.

Lo sorprendente del caso es lo bien organizados que están, lo cumplidores de las reglas del mercado y, especialmente, el desparpajo con que el fraudulento negocio es explicado. Ellos, como buenos empresarios, explican que se limitan a poner en contacto a gente que tienen una necesidad con otros que pueden satisfacerla, es decir, la oferta y la demanda. Que necesitas un trabajo sobre "Karl Marx y la idea de alienación" que te han pedido para la semana que viene, pues nada, dices cuánto ofreces y los que se sientan capacitados para realizarlo se ponen manos a la obra y después —no pierdan detalle— un "comité de expertos" (lo llamaríamos "control de calidad") revisa para seleccionar el que esté en mejores condiciones y, además, se asegura de que no sea un plagio, por aquello de que cree el ladrón que todos son de su condición que dice el refrán. ¡Buen material, oiga, de primera!
El mal, piensan, está en el plagio, que es copiar el trabajo de los demás. Aquí no hay plagio, sino ideas frescas y originales. ¡Por fin se reconocen! El único inconveniente es que no son de quienes las firman, solo de quien las paga. Así tendrá mejores notas aquel que pueda pagar los mejores trabajos. No hay como una sociedad competitiva y que remunere bien el trabajo de cada uno. Los únicos estafados, al fin y al cabo, somos los profesores, pero para eso estamos. 
Yo los tenía haciendo exámenes orales lo que les quede de carrera.


Creo que nos estamos pasando de motivación. La señora del "Ecce homo" —por cierto, best seller para Halloween en USA— se pasó de motivación piadosa y estética, y salió lo que salió, aunque también está generando puestos de trabajo e ingresos a los más avispados. Ahora son estos muchachos, a los que se les ha dicho que no hay nada como ser emprendedores en sus clases de empresariales. Con tres o cuatro más así, nos acaban cuadrando los presupuestos de este año. Lo malo es que a estos nos los fichan Merkel o los chinos, que ya me conozco el patio.

Hace un par de años premiaron a unos jóvenes estudiantes por un proyecto empresarial que habían presentado a un concurso de la universidad. ¡Qué alegría! Cuando tuvieron que pasar del papel a la realidad aquel proyecto, se presentaron en la Facultad a pedir cuarenta becarios, que eran los que necesitaban para poner en marcha el negocio y poder vivir ellos dos. ¡Hola, mundo cruel! Me ahorro los comentarios de entonces y de ahora.
De lo que se come se cría, nos dice el refrán. Hartos de ver la explotación y la desvergüenza con la que son tratados los jóvenes en este país, cuando se ponen a emprender, les sale el "crimen organizado", que dirían en las series americanas. A ellos les han dicho sus profesores de empresariales que busquen una necesidad en el mercado y que canalicen la oferta y así lo hacen. ¡Lástima que sea para un fin perverso; pero esa preocupación es para países en los que se pueden permitir la ética!


Ellos se defiende diciendo que ya saben que la idea es polémica —¡tiene bemoles el eufemismo!—, pero que hacen un "bien" a la sociedad porque dan "empleo", más bien unos eurillos, a los que se dedican a redactar los trabajos para escuelas y universidades. Incluso, ya puestos, podrían realizar programas electorales para los partidos y discursos para los políticos.... ¡Quién sabe si no llegarán hasta la misma Alemania —allí parece que hay mercado— a fuerza de expandir el negocio!
Luego, pasados unos años, les saldrá algún "cuervo vaticano" que filtre la lista de los malos estudiantes a los medios cuando muchos de ellos estén repartidos por ayuntamientos, ministerios, consejerías, etc., ocupando los más altos cargos, con coche, despacho y escolta incluidos.
No hay duda de que esta naturalidad del fraude augura mejores tiempos para España; por fin tendremos la futura y competente clase ilustrada que tanto necesitamos servida por una espléndida y emprendedora clase empresarial. Unos y otros se habrán forjado en los mismos campos prácticos del fraude. Se entenderán bien.
¡Y luego dicen que no se lo curran! ¡Aquí el que no corre, vuela!

* "Trabajos de estudiantes a precio pactado" El Mundo 14/10/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/10/13/economia/1350132278.html




miércoles, 16 de marzo de 2011

Saif al Islam, doctor en Filosofía


Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La risa de Saif al Islam ha vuelto a sonar relajada mientras levanta su ceja condescendiente en una entrevista en exclusiva con Euronews*. Cuando le preguntan, él ya da por zanjada esa pequeña cuestión del Este y se muestra magnánimo. Las ratas rebeldes y sus familias, los mercenarios llegados de fuera, ya se han ido dejando libre Libia. Los que quedan serán considerados buenos libios, seducidos por las ratas drogadictas y alcohólicas entrenadas por Al Qaeda y Estados Unidos, Francia e Inglaterra conjuntamente. Él lo tiene muy claro; los demás, no. Pero le da igual. Su capacidad de razonar está limitada a la necesidad. Si no necesita ser razonable, ¿para qué serlo?
Cuando le preguntan sobre Francia, suelta una perla: Libia ha financiado la campaña electoral de Sarkozy. No son palabras vanas, dice, tiene todas las pruebas y sacarán los papeles cuando sea necesario. Sarkozy les ha defraudado, insiste, porque ellos le financiaron para defender los intereses libios y no lo ha hecho.
Saif El Islam es un caballero y no va a mentir en estas cosas, desde luego. La perla política es una amenaza descarada para evitar que Francia, la que se equivocó con Túnez, pero la más beligerante con Libia, la primera en reconocer a los rebeldes como legítimos responsables del pueblo, siga tomando iniciativas en este sentido. Innecesarias, según el hijo mediático, porque en 48 horas ya no habrá nada que hacer. Todo estará consumado y los discursos sobre la paz serán coincidentes con la realidad del país. Ha costado, pero por fin en Libia todo casa, palabras y hechos.
Saif está acostumbrado a que todo le salga bien o casi. Al igual que el dimitido “Dr. Googleberg”, el ex ministro que plagió su tesis, también él está bajo sospecha académica. Como la lucha política hoy se da en todos los frentes, tiene abierta una sección wiki para enseñar al mundo cómo plagió su tesis doctoral. Borrachos, drogadictos y mercenarios del planeta se dedican a analizar su trabajo de investigación para mostrar al mundo su capacidad de análisis. El apasionante caso del plagio de Saif al Islam se puede seguir, párrafo a párrafo, en Wikia**. Su título es “The Role of Civil Society in the Democratisation of Global Governance Institutions: From 'Soft Power' to Collective Decision-Making”. Deberíamos preguntarle qué significan para él, como teórico del asunto (y de paso al resto de la familia), “sociedad civil”, “democratización”, "decisiones colectivas" e “instituciones”.
Más allá de cualquier ironía, es interesante saber qué pasa por la mente de alguien que ha escrito hace un par de años una tesis sobre la necesidad de que las ONG dejen de ser un “poder blando” y pasen a formar parte del gobierno real de las instituciones internacionales, esas ONG que hoy cuidan de los que huyen de él y los suyos en las fronteras de Túnez y Egipto. En sus propias palabras (al menos las que encabezan su tesis), señala:
This dissertation analyses the problem of how to create more just and democratic global governing institutions, exploring the approach of a more formal system of collective decision-making by the three main actors in global society: governments, civil society and the business sector. The thesis seeks to make a contribution by presenting for discussion an addition to the system of international governance that is morally justified and potentially practicable, referred to as ‘Collective Management’. The thesis focuses on the role of civil society, analysing arguments for and against a role for civil society that goes beyond ‘soft power’ to inclusion as voting members in inter-governmental decision-making structures in the United Nations (UN) system, the Bretton Woods institutions, the World Trade Organisation (WTO) and other institutions.
The thesis defends the argument that inclusion of elected representatives of non-governmental organisations (NGOs) in tripartite decision-making structures could potentially create a more democratic global governing system. This conclusion is supported by a specially-commissioned survey of leading figures in NGOs and IGO decision-making structures. The argument is developed in a case study of the WTO.
No deja de ser curioso que el autor de este trabajo académico sea miembro preferente de un régimen que ha sido condenado mayoritariamente por todas las instituciones a las que quería dar mayor poder para el mejor gobierno del mundo como freno al autoritarismo. Más que por plagio, se le debería retirar el título por incongruencia.
En Alemania, a Karl Theodor zu Guttenberg, conocido impopularmente como “Dr. Googleberg”, el plagio le costó el puesto de ministro, su futuro como delfín de Merkel, y el doctorado. Alemania es una democracia y Libia evidentemente no. Nadie va a salir criticándole ni su padre le va a retirar su favor. No sé si las cuantiosas donaciones recibidas en The London School of Economics and Political Science por parte del régimen de Gadafi permitirán la retirada del título de doctor. En cualquier caso, estos dictadores son siempre generosos en dinero y en palabras con todos aquellos que los acogen y los escuchan. Saif, además, lo es en ideas.
Con sus pueblos no lo son tanto.

* “Exclusiva: El hijo de Gadafi revela que Libia pagó la campaña de Sarkozy” Euronews 16/03/2011 http://es.euronews.net/2011/03/16/el-hijo-de-gadafi-revela-que-libia-pago-la-campana-electoral-de-sarkozy/
** http://saifalislamgaddafithesis.wikia.com/wiki/Plagiarism