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miércoles, 6 de junio de 2018

Mona Prince, un espíritu libre

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como si no hubiera problemas de los que ocuparse en el Egipto de al-Sisi, se recupera uno de esos con los que las autoridades se muestran virtuosas: el de la profesora Mona Prince, del que nos hemos ocupado en un par de ocasiones. El problema —hay que decirlo desde el principio— solo existe en las mentes perversas que lo perciben como tal. Recordemos: la profesora Mona Prince escandalizó a los compañeros mojigatos de la Universidad del Canal de Suez por dedicarse a bailar en la terraza de su casa.
La recuperación del problema, en mitad de una tormenta de datos negativos y futuro amenazante de más tormentas, la universidad en la que imparte clases ha decidido despedirla. La noticia nos la trae el estatal Ahram Online con el titular "Egyptian university dismisses professor a year after dance video sparks controversy online", señalando en su contenido:

Egyptian English literature professor Mona Prince has been suspended from her job at Suez Canal University, more than a year after a video of her dancing sparked controversy online.
A copy of a decision by university head Al-Sayed Al-Sharqawy, which Prince shared online on Tuesday, showed that the university's disciplinary committee ordered her be suspended from her position three weeks ago. However, her dismissal was only announced and reported by local media on Tuesday.
Last year, the university launched investigations into Prince after she shared a video online of herself dancing on the rooftop of her home. The video, as well as other photos of Prince in a bikini, brought her under fire, with many calling her behavior inappropriate.*


No hay datos en la noticia del diario estatal que permitan saber si lo que cuenta se considera positivo, negativo o un acto del destino contra el que es mejor no rebelarse. Sin embargo, como veremos, Mona Prince lo hace porque es un espíritu libre en un Egipto lleno de prejuicios y dominado por eso que se llama "redes sociales" y que aquí llaman "controversia online".
El papel de estas "controversias" en la vida egipcia es importante porque se trata de una sociedad altamente invasiva en la vida privada de las personas, algo que se podría considerar casi un mito inexistente. La vida, más bien, es un espectáculo judicial en el que cualquiera puede opinar o, mejor, condenar a los demás en nombre de la virtud.
En este sentido, las redes, los "talk shows", etc. son el complemento perfecto de una sociedad en la que la "virtud" es algo que debe ser exhibido y la autonomía castigada, como ocurre con Prince. La profesora ya se reivindicó anunciando su programa vital, que presentó ante todos como una alternativa de gobierno. Mona Prince, ante la sorpresa de todos, anunció su presentación a las elecciones presidenciales, algo que no realizó finalmente, pero que le sirvió para decir lo que pensaba [ver Pisando charcos "Reír,cantar, bailar, escribir" 20/01/2018].
Mona Prince no se presentó, pero su mensaje estaba lanzado. Ella era libre, tanto como para decir que ella, una mujer, se presentaba a las elecciones a la presidencia para competir con al-Sisi. Evidentemente era un desafío, una forma de decir a los que la criticaban "no solo no soy culpable de nada, sino que puedo hacer lo que quiera". Pero en Egipto casi nunca se puede hacer lo que se quiere y menos en público y desafiando a los más activos en dimes y diretes.


Una de las características que definen las sociedades democráticas frente a las que no lo son es precisamente la autonomía de que disponen las personas para decidir sobre sus propias vidas. El caso de Mona Prince es grave e ilustrativo porque se da en una universidad, un espacio que debería ser abierto e ilustrado, y que, por el contrario, se muestra retrógrado e intrusivo en la vida privada de las personas. Lo hace además por las presiones de una parte de la sociedad a la que debería "ilustrar" y dar ejemplo, pero hace justo lo contrario.
Que para una serie de grupos sociales y profesionales les resulte intolerable que Mona Prince pueda disfrutar de su libertad y derecho a bailar en la terraza de su casa es un reflejo de la deriva autoritaria que la sociedad egipcia ha ido experimentando. Los egipcios ya no solo se pueden quejar de la represión policial o de su brutalidad; ahora se han convertido en jueces públicos, en represores de las conductas de sus conciudadanos, en anuladores motu propio de las libertades ajenas.
Pero Mona Prince no se calla fácilmente. En la segunda parte del texto de Ahram Online se nos muestra su reacción:

Following the decision, Prince pledged on Tuesday to take the matter to court.
"In the first incident of its kind in Egypt, the Arab world and the whole world, a university professor has been dismissed from her post, not because she accepts bribes, or sexually harasses her students or colleagues…or leaks exams…[but] because of the professor's pictures in a swimsuit and a video while dancing in a galabeya on her own Facebook page," Prince wrote on her Facebook page.
"Meet you in court, University of Suez," she added.*

De nuevo, la profesora Prince advierte y muestra la contradicción permanente de la sociedad y las autoridades egipcias. La modernidad no consiste en realizar grandes edificios acristalados; la modernidad consiste en dejar entrar la luz en las mentes oscuras, que son cada vez más.
El pasado agosto, Mona Prince se enfrentó a otra campaña en su contra por enseñanzas satánicas. La profesora de lengua y literatura inglesas había cometido el pecaminoso error de hacer una análisis de Paradise Lost, el poema de John Milton, una pieza angular en su campo de trabajo. Pero así es la mentalidad abierta, la hoja de ruta, en tiempos de al-Sisi. La palabería hueca no logra frenar el campo ultraconservador que encierra a escritores y demás artistas porque esa sociedad virtuosa se siente herida ante la cultura que no encaja en sus reducidas mentes.


El aplastamiento del espíritu del 25 de enero no solo ha sido en lo democrático, que apenas existió como esbozo. Ha sido, especialmente, en lo anímico. La libertad que se reclamaba estaba por encima de la economía o el derecho a votar. Se reivindicaba especialmente un derecho a ser uno mismo en una sociedad en la que el presidente se proclamaba —como ya hace el actual— el "padre de todos los egipcios", En una sociedad patriarcal como la egipcia, esa figura es ambivalente, pero representa sobre todo que debes aceptar lo que se te diga porque "es por tu bien". Ya decía Kant que la ilustración era salir del estado de infancia permanente en el que se tiene a la gente. Nada más claro en este paternalismo autoritario que te acaricia con la misma mano que te abofetea si discrepas.
Mona Prince es un ejemplo de lo que representó el 25 de enero de 2011. La propaganda egipcia intenta evitar que no se repita otro levantamiento mediante la estigmatización de la revolución asociando el momento con todos los males del país. Se ignora, pues, que el 25 de enero se produjo porque en los 30 años anteriores el país había sido una dictadura corrupta y represiva. La nueva narrativa, en cambio, la identifica con un mundo rico, feliz y permisivo. ¡Vaya memoria!


Irá a los juzgados y, sea cual sea el resultado, Mona Prince dejará en evidencia a sus colegas. Ella, como profesora —y ahí les duele—, es ejemplo práctico de libertad, actitud clave en su forma de ver la vida. Prince enfrentará a sus contradicciones a un sector educativo caduco y retrógrado, incapaz de dar ejemplo de libertad a sus alumnos. En vez de ilustrar, sus colegas son el ejemplo contrario, de dejarse llevar por los prejuicios y las corrientes retrógradas que disfrutan con ellos. Cuando la criticaron por su vídeo bailando, Mona Prince colgó otro.
Una vez más, nuestro apoyo a esta colega que disfruta de la vida bailando en su terraza, escribiendo como le place y enfrentándose a la oscuridad creciente, al rumor constante, desde la alegría de vivir y la honestidad personal.


* "Egyptian university dismisses professor a year after dance video sparks controversy online" Ahram Online 5/06/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/301850/Egypt/Politics-/Egyptian-university-dismisses-professor-a-year-aft.aspx




sábado, 20 de enero de 2018

Reír, bailar, cantar, escribir

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Su historia ya la contamos aquí. Egipto teje un relato de apariciones, reapariciones y desapariciones. Hoy toca reaparecer a los sones de la campaña electoral. Hemos asistido a apariciones fulgurantes que han acabado en retirada en pocas horas o en encarcelamiento en pocos segundos. Ayer mismo se anunciaba por parte del presidente al-Sisi su presentación a la reelección, algo cantado, la no-noticia.
Nos sorprende, en cambio, la reaparición que nos cuenta Egypt Independent, la de Mona Prince, profesora de Literatura Inglesa en la Universidad del Canal de Suez. A la profesora Prince además de su trabajo le gusta el baile, algo que la seriedad de la vida egipcia no encaja con la dignidad educativa. La aparición de un vídeo en su página mientras se divertía haciendo un poco de belly-dance en su terraza causó un gran revuelo entre las estrechas mentes de los claustros universitarios y los naturalmente dispuestos a la crítica de los demás. Esto lo vimos cuando sucedió y nos alegró ver esta ejemplar independencia en medio de una sociedad que no deja de mirar de reojo al vecino.
Pero la historia de Mona Prince viene de atrás, de su vocación de escritora de cuentos e historias sobre las experiencias en la vida. Una de sus obras define su actitud ante la vida "Revolution is my name", sobre las experiencias de la revolución de 2011. No es nueva en esto. El episodio del belly-dance fue uno más en su vida de resistencia, en su lucha por ser ella misma y no lo que los demás le dicen. Prince es activa y activista, idealista y realista, mente y cuerpo.
Ahora Egypt Independent nos cuenta su presentación a las elecciones:

Born in Cairo in 1970, El-Prince went on to complete her PhD in English Literature in 2004, studying at Ain Shams University’s Faculty of Arts.
After obtaining her PhD, she then worked as a professor at Cairo University, before recently securing her current position at Suez Canal Univeristy.
As the professor prepares for a presidential bid, it is not the first time she has been in the public eye.
In April 2017, she was investigated by Suez Canal University, after a video of her belly dancing went viral on social media.
She originally published the video on her Facebook page as a public post, but it was then shared widely, and sparked a wave of criticisms against her.
Students and others described her behavior in the video as “disgraceful,” saying a university professor should be a role model for young people.
Maher Mosbah, the dean of Suez University, told Egypt Independent at the time, that El-Prince had been investigated, as her actions violated the Egyptian universities’ code of conduct, which outlines the duties and obligations of university professors.
He explained that “Article 94 obliges any university professor in Egypt to abide to certain rules and morals and to avoid any behavior that may damage a university’s reputation.”*


Muchos se preguntarán si en una sociedad en la que hay tantos problemas y en el que la autoridad de su usa para el abuso, en el que la corrupción está instalada en lo cotidiano, el problema es que una profesora mueva un poco sus caderas por divertirse un poco. La anécdota daba cuenta de esa falsa seriedad que se debe aparentar para blindarse al el gran deporte nacional, la crítica contra las personas distintas, que convierten cualquier medio en una picota en la que se reciben los insultos y amenazas desde todos los rincones. Cualquier rasgo distinto es aprovechado por muchos para hacer ejercicio de virtud pública, la gran hipocresía general. Mona Prince lo ha padecido, pero también todo esto ha servido para demostrar que se puede plantar cara a las habladurías dejando al descubierto lo retrógrado de los vigilantes que la atacan por cuestiones que no deberían importarle más que a ella.
Egypt Independent nos habla de su reacción:

El-Prince subsequently appeared on a talk-show with renown host Wael el-Ebrashi, who discussed the incident on his show, airing on the privately-run channel Dream.
She defended her decision to post the video publically, saying it was a matter of personal freedom and no one has the right or the authority to interfere or comment on it.
On Ebrashi’s show, El-Prince said she did not feel shy or ashamed from any videos of her dancing, or any photos of her swimming in a bikini. She said the video should not reflect the integrity of her job or of the university, as her personal freedoms and capacity as a university professor are entirely separate issues.
The dean, however, said this video does not fall under her personal freedoms, as it caused outrage among students and ‘defamed’ the professor’s image.
Yet, in the face of hostility and wide-spread criticism from social media users which targeted her character, she defiantly posted a new video on Facebook of her dancing, with a caption which read: “I will never stop laughing, dancing, singing and writing.”
She also wrote a number of Facebook posts affirming her indifference to the investigations and the public backlash.
El-Prince explained that she will take all necessary legal measures in dealing with the university administration concerning the videos.*

"Reír, bailar, cantar, escribir" es un loable ideario frente a los que abogan por lo contrario. Prince muestra la rebeldía vitalista frente a un mundo asustado, sometido a la presión de la vigilancia de la autoridad, repartida esta por los rincones, pues cualquiera se considera capacitado para recriminar a una mujer.
Las posibilidades electorales no son muchas, pero no creo que sea esa su intención, sino la de hacer ver que nadie tiene el derecho de decirle lo que puede o no hacer. Mona Prince intenta ser un ejemplo de libertad precisamente porque eso es lo que no gusta a algunos de los que se presentan. El filtro electoral para poder llegar a estar presente entre los candidatos finales complica mucho su llegada. Los 20 diputados serán difíciles de obtener para el aval, como lo han sido para otros. El miedo general del parlamento a no avalar al presidente Sisi, el auténtico poder, ha hecho que le avalen en masa. Nadie quería quedar marcado. Solo algunos, como vimos el otro día, los miembros del "Block 25-30" o los salafistas del Partido Nour, no han avalado al presidente.
Pero lo importante es dar ese paso al frente que demuestra su valor y, sobre todo, su sentido de la libertad y la independencia. A veces la política se muestra en los pequeños gestos de la vida; no se trata de los grandes asuntos, sino de lo cotidiano. Bailar en la terraza de tu casa es un acto que adquiere esencial trascendencia si te lo critican o pretenden prohibir. Tu vida es tu vida y si interfieren en ella es porque te dejas, parece ser el juicioso programa con el que se dirige hacia la gente.
También ocuparon de ella en octubre, en plena polémica, en las noticias de MSN, en donde recogieron unas primeras declaraciones sobre su presentación a las elecciones presidenciales:

A Prince le gusta decir "¡No estamos condenados!" como una especie de grito de rebelión. Su plataforma se centra en utilizar la educación y las artes como una solución para los males que corroen Egipto, incluida la persistente crisis económica y la creciente insurgencia yihadista. Pero su candidatura ha sido recibida con trazas de burla, en parte por su poco ortodoxa manera de anunciar que se postulaba como candidata a través de un vídeo compartido en Facebook en el que aparecía bebiéndose una cerveza mientras departía sobre los problemas políticos del día.
"Ningún candidato presidencial osaría a publicar una foto con una copa de vino o de lo que sea en sus manos, incluso aunque beban", dice. "No es que quiera promover la bebida en la sociedad. ¡Simplemente estoy siendo honesta! No voy a publicar fotos de mí misma rezando para que la gente sepa que comulgo con la religión. Eso no es lo que me capacita para ser presidenta. Estoy aquí para hacer un trabajo, no para hablar de dios".
Pero para Prince la polémica, o estar en boca de todos, no es algo nuevo. Actualmente, está suspendida de su puesto en la Universidad en Suez después de enseñar a sus estudiantes el Paraíso Perdido de John Milton, que llevó a la universidad a acusarle de "propagar ideas destructivas" y "glorificar a Satán". A principios de este año, la universidad comenzó un juicio disciplinario –que sigue abierto– después de que publicase en Facebook un vídeo de sí misma bailando. Prince no solo podría perder su empleo, sino que la universidad podría ir más allá presentando cargos contra ella, lo que podría hacer que fuese completamente imposible que participase en la carrera presidencial.
La mayor parte de las críticas vertidas contra Prince en los medios locales son contra su género, rechazándola por "revelar su vida personal", y sosteniendo que los bailes y las fotos que publica en bikini no son apropiados para una profesora. Pero ella sigue adelante con su desafío. Asegura que este tipo de críticas no han hecho más que motivarla más para buscar la presidencia.
"La gente siente que necesitamos algún tipo de cambio y, ¿por qué no?", dice. "Hemos probado el prototipo, un presidente que mira y que habla de un modo. ¿Quizá sea el momento de probar una mujer?"**


Una vez más, los ejemplos de valor y honestidad en Egipto los dan las mujeres que son las que se ven enfrentadas a la doble represión. Mona El-Prince tiene el valor de decir que nadie le va a cambiar su vida, que ni ella misma se la va a cambiar para representarla hipócritamente ante los electores.
Como otras personas, Mona Prince es consciente de que el problema de Egipto nace de la perversión educativa que solo lleva hacia la obediencia y sumisión. Ayer hablábamos de la traición de los ilustrados, de las clases instruidas, que siguen mostrando comportamientos retrógrados. Son esas clases de privilegiados en una sociedad con enormes bolsas de ignorancia, de analfabetismo, las que han usado la educación para ahondar en sus privilegios y no en la mejora de la población, controlada por Al-Azhar a golpe de fatwa y sermón. Unas veces por miedo, otras por indiferencia y egoísmo, los que serían capaces de cambiar la sociedad temen perder los privilegios que tienen asegurados con su silencio.


Hace unos días, se realizaba una renovación del gabinete egipcio. El nuevo ministro de Desarrollo Local, Abu Bakr El-Guindy, comenzó con una vergonzosa polémica clasista:

Egypt's Prime Minister Sherif Ismail has stressed that his cabinet respects Upper Egyptians and that the development of the country's south is a priority, following controversial remarks by a newly-appointed minister which seemed to blame Upper Egyptians for contributing to the growth of Cairo's expansive slum areas.
Earlier this week, the newly-appointed Minister for Local Development Abu Bakr El-Guindy told satellite TV channel Al-Hayat that he aims to encourage investment in Upper Egypt to create job opportunities so that "Upper Egyptians stop taking the train and coming to Cairo ... and forming slums here."
His comments sparked uproar, with several MPs demanding that he apologise for what they deemed prejudiced comments.
The minister apologised shortly after, saying that his remarks were "misunderstood".***


El desprecio del ministro hacia los habitantes del sur que van a complicarles la vida a los cairotas construyendo barrios miserables es un pequeño apunte del ese clasismo que se manifiesta frecuentemente y que hace recelar a los habitantes de todo Egipto sobre la capital. La fotografía del ministro con el fondo del retrato de Hosni Mubarak no alerta del regreso de los de siempre y con las mismas maneras despectivas hacia todos los que no son ellos.
Frente a este tipo de políticos es refrescante poder apreciar personalidades que luchan contra el oscurantismo de los que ocupan los puestos, como en la universidad, en los que consideran un escándalo hablar de Milton y el Paraíso perdido. El objetivo de Mona Prince es demostrar que no les teme, que no va a renunciar a su ideario vitalista.
Le deseamos dos cosas: mucha suerte y una piel especialmente gruesa para poder soportar lo que le irá llegando desde sus compañeros y alumnos de esa fallida Universidad que enseña el prejuicio y la ignorancia, hasta aquellos que considerarán que es una ofensa a Egipto o al islam. Hay que decirle que ella es justo lo contrario: la demostración de que en Egipto todavía quedan personas vivas que no van a dejar de reír, cantar, bailar y escribir. Todo ello son muestras de libertad personal y de una apertura de ideas de la que carecen los que van buscando simples votos.
Ella lo ha dicho: si quisiera votos no saldría bebiendo una cerveza. Pronto saldrá alguien pidiendo que la encierren porque es un mal ejemplo para los buenos hijos de Egipto. Allí donde otros se han retirado antes de empezar; Mona Prince quiere que la escuchen. Y tiene muchas cosas que decir.



* "Meet Mona El-Prince, Egypt’s only potential female presidential candidate" Egypt Independent 19/01/2018 http://www.egyptindependent.com/meet-mona-el-prince-egypts-only-potential-female-presidential-candidate/
** "Fuma, baila y bebe cerveza con amigos: Mona Prince quiere ser la próxima presidenta de Egipto" MSN / el diario 8/10/2017 https://www.msn.com/es-ar/noticias/mundo/fuma-baila-y-bebe-cerveza-con-amigos-mona-prince-quiere-ser-la-pr%C3%B3xima-presidenta-de-egipto/ar-AAt5qvx

*** "Egypt's PM stresses respect for Upper Egyptians following minister's controversial remarks" Ahram Online 16/01/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/288233/Egypt/Politics-/Egypts-PM-stresses-respect-for-Upper-Egyptians-fol.aspx




viernes, 7 de abril de 2017

El baile virtuoso o los tres pasos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En estos días hemos estado tratando la cuestión del tratamiento dado por la visita del presidente al-Sisi a los Estados Unidos de Donald Trump. He creído que era importante comprender desde esa perspectiva lo que implica para las personas que tratan de tener una vida libre y respetable bajo el marco de los derechos humanos que muchos otros países viven. Se ha recriminado, así lo ha hecho la prensa norteamericana, que las alabanzas desmedidas de Trump hacia un régimen que no respeta los derechos humanos es un mal ejemplo y, sobre todo, es una licencia para continuar así, sin rectificar, sin estímulo correctivo de lo que se califica como un "fantastic job" y que incluye muchos aspectos negativos.
Pero no se comprende nada de Egipto sin entender que hay una parte importante de esa sociedad que tiene la intolerancia como principio, que no es capaz de convivir con aquellos que son diferentes en diversos aspectos de la vida personal y social. Son esos los que jalean y aplauden, según llegue el caso, a islamistas o a militares. No tienen interés alguno en la individualidad que nos distingue sino que no contemplan, en sus estrechas mentes, más que un mundo hecho a su imagen y semejanza, un mundo en el que resultan como modélicos, virtuosos, frente a los otros.
Ya sean islamistas o militaristas, es la intransigencia su norma de vida. Son atentos vigilantes de la vida de los otros y cuidadosos exhibidores de su propia conducta, que elevan al rango de virtud. Rezan más que nadie, aplauden más que nadie y acusan más que nadie. Así muestran su adhesión a Dios, al líder o a ambos.
Su objetivo es siempre la uniformidad social. Sus vidas les parecen poco y necesitan controlar las de los demás. Sí una película no les gusta, van a los jueces; si un libro no les gusta, van a los jueces... Así, desataron sus iras contra actores, directores, escritores, intelectuales que hablaban de algo nuevo, que proponían avanzar en algún sentido. Pero para ellos ese concepto no existe. Todo está dicho; lo tomas o lo dejas; te vas o te quedas.
Egipto nos da un nuevo ejemplo —insólito para casi el resto del mundo— que ha aparecido en la prensa y en las redes que muestra la persecución a las personas que simplemente viven de otra manera. Lo ha recogido el diario estatal Ahram Online con el titular "Egyptian university investigates professor after dancing video goes viral" y este es su contenido:

Egypt's Suez Canal University has decided to investigate English literature professor Mona Prince after personal images of her – including a two-minute video of her dancing on the roof of her home – went viral on social media on Tuesday.
The video and photos sparked controversy in the country, with many describing her behaviour as "inappropriate" for a university professor, Others defended the professor, saying it is a matter of personal freedom.
Professor Prince told Ahram Online on Wednesday that she has not received an official notice from the university regarding an investigation.
However, the university president said in a TV interview that the decision to investigate came after the university received many complaints that Prince violated academic principles when she posted the images, which included photos of her in a revealing swimsuit and drinking alcohol.
Hany Abu Zeid, a Facebook user who grabbed the professor's videos and photos and shared them on his page, said that the professor publically shared the material on her Facebook page.
Prince said "I do not know this man – who claims to be a journalist – either from social media or in person. He was probably pushed by someone else to defame me."
The professor defended her behaviour, saying it is a matter of personal freedom that harms no one, and called on the Egyptian community to consider discussing topics of more importance like health and education, instead of "a common citizen dancing at her home."
She added that she is ready to sue anyone who shared her photos and videos with the aim of to defaming her, since she shared this material on her private Facebook page a long time ago.*


De las grandes cuestiones de estado tratadas por el presidente en los Estados Unidos a los detalles reveladores de la situación real. Lo ocurrido con la doctora Mona Prince es realmente un ejemplo de una forma de actuar demasiado frecuente en el Egipto postrevolucionario, que desencadenó una reacción ultraconservadora en la que encajan igualmente islamistas y militaristas, pues ambos poseen una visión del control social semejante, son hijos de la vigilancia y la hipocresía, dos defectos nacionales de los que Egipto no se libra y le condenan a estas situaciones.
El caso tiene tres momentos. El primero de ellos está oculto. Se trata del desencadenante que haya podido dar pie a la vigilancia. La doctora Mona Prince es profesora de Literatura Inglesa. En sus clases se hablará de muchas obras, se leerán muchas de ellas, que no gusten a los piadosos guardianes de la sociedad perfecta. Alguien cuenta que han leído a un autor, pongamos Orwell, pongamos Joyce. Un día lo llevan a casa o lo ve un vecino o se entera un piadoso compañero de la propia universidad. Otro día surge un debate en las clases sobre cualquier aspecto relacionado con la vida al hilo de lo leído. Um... ¡qué peligro!
Los ataques contra la doctora Pince no son nuevos. Jadaliyya publicaba en mayo de 2013 la siguiente carta dirigida al rector de la Universidad de Suez y con copia al ministro de Educación:

President, Suez University
Cairo-Suez Road
Suez
Arab Republic of Egypt

Dear President Musbah,
I write on behalf of the Committee on Academic Freedom of the Middle East Studies Association (MESA) of North America in strong protest of the current investigation and informal suspension without pay of Dr. Mona Prince by officials at your university. We believe that this investigation is unwarranted by the facts of the case and badly undermines the principles of academic freedom. We are troubled, in addition, by evidence that the mistreatment of Dr. Prince by the university is politically motivated.
MESA was founded in 1966 to promote scholarship and teaching on the Middle East and North Africa. The preeminent organization in the field, the Association publishes the International Journal of Middle East Studies and has nearly 3,000 members worldwide. MESA is committed to ensuring academic freedom and freedom of expression, both within the region and in connection with the study of the region in North America and elsewhere.
As has been widely reported in Egyptian print and broadcast media, Dr. Prince stands accused by one of her students of expressing untoward sentiments about Islam during a class discussion about the problem of sectarian tensions in Egypt. We use a vague formulation because the exact complaint against Dr. Prince seems to change every few days. Originally, she was told she would be investigated for “contempt of religion.” In a 28 April interview with al-Youm al-Sabi‘, you indicated that this charge would be downgraded to “insulting Islam.” On 3 May, an article in al-Masry al-Youm suggested that she faces allegations of “contempt of religion and insults to certain Salafist sheikhs.”
As might be guessed from the fuzzy nature of the charges, the precipitating incident appears to have been a simple misunderstanding by the student of Dr. Prince’s points or at most a disagreement between the two of them. Dr. Prince’s April 16 appearance on Mona al-Shazli’s television program, “Gumla Mufida,” was instructive in this respect. When the student called in to the program to voice her grievances, she could not offer any examples of wrongdoing on Dr. Prince’s part. It was clear that the student had been offended by certain turns of phrase in readings that Dr. Prince had assigned about sexual harassment in Egypt and by Dr. Prince’s opinions about sectarian discord in the country. But that was all.**


La carta —más extensa, aboga por la libertad de expresión y enseñanza— la firmaba Peter Slugett, el presidente de MESA, de la Universidad de Singapur. Describe bastante bien los múltiples casos en los que son los alumnos —la generación más joven e islamizada— los que denuncian a sus profesores para evitar que se transmitan pensamientos liberales. La acusación es siempre, por supuesto, la "acusación virtuosa": el "insulto al islam", que implica cualquier tipo de crítica no ya a la religión sino a quienes se consideran su encarnación humana, en este caso a unos jeques salafistas. Recordemos que en esas fechas, todavía están en el poder los islamistas en Egipto. Ya se consideran dueños de la sociedad y han comenzado sus cazas de brujas para eliminar del panorama educativo, artístico, intelectual, etc. a todos aquellos que se les enfrentan o hablan críticamente de ellos. La carta de Slugett es de mayo, lo que implica que el caso venía de algún tiempo antes. Esta fue la "democracia" de Morsi, tan alabada por algunos ignorantes.
A veces hablar de los islamistas es engañoso. El problema de la intransigencia en Egipto va más allá del "islam político", problema de las alturas y los debates internacionales. Hay un ultra tradicionalismo intransigente de amplia base social, fruto del retroceso de las ideas tolerantes, abiertas y democráticas en beneficio del conservadurismo social islámico, categoría más amplia que la política. Muchos piensan que solo el "terrorismo" es el problema, pero no es cierto. Esa violencia sale de esa intransigencia social, amparada desde el mundo institucional (de jueces a académicos). Acostumbrados a actuar bajo las instituciones, las denuncias siempre buscan eliminar a los elementos liberales de la sociedad, a los que quieren vivir su propia vida. Ellos les convencen que eso es una falacia, que no existe una "vida propia", sino una "vida apropiada", la que se ajusta a sus cánones.
Con el caso de la doctora Mona Prince me viene a la memoria "Leer Lolita en Teherán", la extraordinaria obra de Azar Nafisi, profesora iraní de literatura inglesa, como Mona Prince. La obra muestra el choque cultural tras la revolución islámica y cómo se reunía con sus alumnas en la casa para poder seguir hablando de Nabokov, de Flaubert, de los autores que representaban un mundo diferente y, sobre todo, ponían en marcha tanto la imaginación como el espíritu crítico. Nafisi se tuvo que exiliar y ha podido dejarnos
En una entrevista publicada en 2014 en The Guardian, Azar Nafisi señalaba:

The importance of ideas and the imagination is that they really defy borders and limitations. Books are representative of the most democratic way of living. There’s a James Baldwin quote about feeling all alone and isolated until you read Dostoevsky and you discover that someone who lived a hundred years ago connects to you – and you don’t feel lonely any more.
The premise of this book is that “to deny literature is to deny pain and the dilemma that is called life”. In what way can fiction help us with this dilemma?
Fiction confronts a great many things that we cannot fully confront in real life. Fiction is the ability to be multi-vocal and to speak through the mind and the heart of even the villain. In doing that, it forces us to face the pain of being human and being transient. It’s what Nabokov talks about: “The conclusive evidence of having lived.”***


A las dictaduras no les molestan las ingenierías; les molestan las Humanidades y las Ciencias Sociales. Les molestan las ficciones y metáforas que las representan. Por eso causó tanto revuelo en Egipto el éxito espontáneo del orwelliano "1984", obra que ni Trump ni al-Sisi han leído, y comenzó a requisarse en la frontera libanesa después que las noticias hablaran de un estudiante detenido "por tener 1984" en la mochila. No creo que fuera por eso, pero al expresar irónicamente que llevaba en su mochila la obra, la convirtió en un emblema de resistencia.
La libertad de la Literatura, de los ensayos es opuesta a esta gente del "libro inamovible", ya sea religioso o las ordenanzas militares. Su rigidez contrasta con la flexibilidad del pensamiento crítico que se aventura más allá de lo que existe en un maravilloso movimiento de creatividad y crítica. Frente a ellos el estatismo como virtud, la inmovilidad del pensamiento.
Y si hay algo contrario a la "inmovilidad" es Mona Prince. En 2014, Arabic Literature, se ocupaba de la salida de su obra "Revolution is my name" y trazaba este retrato de ella:

Prince is many things – writer, academic, activist, former presidential candidate, some might say contrarion – but first and foremost she is herself. And it is this presence of self, accompanied by a blunt, slightly mischievous sense of humor that comes through in her narrative account of the 18 days of the 2011 Egyptian revolution, which is due to be released in the fall in English translation by the American University in Cairo Press. (Translator: Samia Mehrez, founder of AUC’s Center for Translation Studies.)
Prince’s writing trajectory began after she graduated from Ain Shams University with a degree in English literature in the early 90s. She was first influenced by leftist writer Radwa Ashour, who was one of her professors; later, Ibrahim Aslan helped her publish several short stories in Al Hayat newspaper.
[...]
Some writers would be content with producing work that reflected on such a significant political and historical shift, but Prince was inspired to do more. She decided to run for president. “I thought, now is the time to do something,” she says. “I wanted to break taboos, break stereotypes, get involved. We weren’t sure if the elections were going to happen or not [under SCAF] but the idea was to let the people know that there were different possibilities.” Prince failed to garner enough signatures to make it on the ballot, but said that the conversations she had about the country and ways to move forward were achievement enough. She’s currently finishing a short story about the experience.***


Esto mucho más que lo que los amantes del orden pueden asimilar. Mona Prince pertenece a ese grupo de egipcios vitalistas, inquietos y con sentido del humor. Yo los llamo acuáticos frente a aquellos que están más a gusto entre las arenas del desierto.
La mera ocurrencia de presentarse a la carrera presidencial ya demuestra que no es un personaje fácil de clasificar dentro del panorama egipcio, tanto de forma general como en sus variantes académicas y de género. Prince es un desafío constante.
El segundo momento es el de la vigilancia, el de buscar aspectos con los que se le pueda hundir social, personal o legalmente. Si algo caracteriza a estos vigilantes es que no tienen prisa. Vigilan y vigilan hasta que encuentran algo que les permita hundir a sus rivales, llevarles ante los tribunales, expulsarlos de  la Academia. Son vengativos y pacientes.
Como se nos contaba, han hecho circular imágenes en las que baila (belly dance) en un espacio cerrado y unas fotos en bañador y con un vaso. Con ello pretenden evidentemente hundir su vida académica. Esto deja en evidencia qué se entiende por vida académica en estos casos.
En casi cualquier lugar resultaría absurdo, como señala la propia Mona Prince, que esto tenga lugar, que haya un movimiento social enjuiciándola y no preocupándose de la crítica situación de Egipto en estos momentos. Pero muchos no van a dejar pasar la ocasión de mostrarse virtuosos y acusadores (en un movimiento bifacial) ante un caso como este.
Ese es el tercer momento, cuando una parte de la sociedad se siente más piadosa, más virtuosa lanzando la piedra contra la acusada de haber roto las normas. ¿Libertad personal, qué es eso? Nadie es libre; todos están atados por el juicio colectivo al que se somete al discordante. Y la doctora Mona Prince es discordante por naturaleza. Lo es en lo personal, en lo académico, en lo político, en la escritura que realiza. Es el blanco perfecto.


La sociedad egipcia puede luchar lo que quiera contra el terrorismo. Pero el crecimiento del totalitarismo social define su poco apego por la libertad ajena, especialmente por la femenina.
Estos años han sido de constante ataque a todas aquellas personas que se han enfrentado a las convenciones sociales. Con ello, Egipto pierde sus voces críticas, que es lo que van buscando unos y otros. En el aparente conflicto entre islamistas y militaristas, lo que siempre se ha manifestado es el carácter autoritario y la lucha por la imagen pública acorde a una sociedad cuyo fondo intolerante ha ido creciendo con cada generación. Se ha resaltado muchas veces las diferencias entre las tres generaciones que han marcado el Egipto moderno. La lucha que comenzó ya en los 50 se ha mantenido y los más liberales y tolerantes las empezaron a perder en los ochenta, cuando llegaron las corrientes oscuras desde el mundo del Golfo. De allí tomaron su apoyo las que existían en Egipto, especialmente los Hermanos Musulmanes y salafistas. Para todos ellos, las formas e ideas que venían del exterior eran la negación pecaminosa de la identidad musulmana que empezaron a igualar con la intransigencia. Sabían que su visión implicaba no una cuestión política formal sino de moral y de costumbres.
Igual que atacan hoy a la doctora Mona Prince, lo hicieron con los intelectuales que habían preconizado la apertura hacia otras ideas —desde el socialismo, del liberalismo, desde el arte—. Lo hicieron atentando contra Naguib Mahfuz, el premio Nobel árabe, al que acusaban de impío. Lo hicieron contra los reformistas que pedían abrir la doctrinas islámica para hacerla compatible con el mundo moderno y no dar por cerrado cualquier cambio. 
Mona Prince ha sido atacada en la época de Morsi, con los islamistas, y lo es ahora con al-Sisi porque el fondo es el mismo; son las mismas actitudes intransigentes y autoritarias. Y lo es desde el rectorado de su universidad. Se trata de seguir a los personajes "peligrosos" hasta cumplir los tres pasos de proceso: detección, vigilancia, acusación.
El gran error que llevó a la situación actual es que al perseguir a las personas tolerantes, poco a poco, solo acabaron quedando las intolerantes. Y son estas las que acuden a jueces o recurren al degüello cuando encuentran que alguien puede ser un mal ejemplo para su finalidad del control social absoluto.
El terrorismo no tiene líneas separadoras. Es un camino por el que se transita hasta llegar a la violencia de las armas. Pero se ha recorrido con la violencia de las ideas. Muchos no llegan a las armas gracias a la especialización del trabajo. Unos señalan y otros tiran la piedra. El árbol y las nueces.


El presidente Trump ha felicitado al presidente al-Sisi. Pero el presidente egipcio no ha conseguido ningún avance significativo en este otro camino, el de la intolerancia social, el verdadero semillero de la violencia. No se lo van a poner fácil en este terreno y más si trata de nadar institucionalmente entre dos aguas. Nacida en 1970, Mona Prince pertenece a una generación que ha tenido que mostrar su rechazo al conservadurismo social, que recibió el testigo de los que fueron capaces de transmitir tolerancia y modernidad de aquellos que sobrevivieron a las primeras purgas, cuando el régimen empezó a exigir silencio u obediencia y a penalizar la palabra. Ahora quieren separarlos de los jóvenes, evitar su influencia para que el Egipto que aspira a la libertad y a la modernidad desparezca bajo la presión de la intolerancia social disfrazada de religión y virtud.
Desde aquí nos solidarizamos con la doctora Mona Prince. Como es mujer combativa, la animamos a que siga con su lucha contra la intransigencia, los estereotipos, contra el rasgado hipócrita de vestiduras. Que baile cuanto quiera y como quiera, que es muy sano y trae alegría al alma. Que no le quiten sus enemigos el sentido del humor, su mejor arma para enfrentarse a esos eternamente serios hijos de la virtud.
En un acto de presentación en la Universidad Americana de El Cairo (AUC) de su obra Revolución es mi nombre (2014), Mona Prince comentó:

“When I started writing this book I discovered what a strong sense of sarcasm I have and I had to resort to that. It was obvious in Tahrir, seeing the people with their humor. It is humor, which can be harsh sometimes, that makes us survive. It is a major element in the book despite all the horror scenes,” she added****

Es el humor lo que hace sobrevivir a muchos egipcios. Es lo que les salva de una melancolía que queda en el fondo tapada. Que no pierda ese sentido del humor y esa independencia de criterio que debe servir de ejemplo para muchos. Egipto la necesita —y a muchos como ella— para no hundirse en la arenas de las que nunca saldrá.


* "Egyptian university investigates professor after dancing video goes viral" Ahram Online 5/04/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/262323/Egypt/Politics-/Egyptian-university-investigates-professor-after-d.aspx
** "Letter Concerning Suspension of Dr. Mona Prince of Suez University" Jadaliyya 19/05/2013 http://www.jadaliyya.com/pages/index/11805/letter-concerning-suspension-of-dr.-mona-prince-of
*** "Mona Prince: ‘Revolution is My Name’" Arabic Literature 7/07/2014 https://arablit.org/2014/07/07/mona-prince-revolution-is-my-name/