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martes, 18 de julio de 2017

Información y fronteras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En el texto dedicado "Al Lector" en una de esas olvidadas novelas de nuestro Vicente Blasco Ibáñez —El paraíso de las mujeres, publicada en 1922—, este escribe:

Yo puedo decir que una de mis mayores satisfacciones literarias la tuve hace dos años, estando en California, al conversar con un japonés que había viajado por toda Asia.
Este hombre me habló de una de mis novelas, contándome su "argumento" del principio al desenlace para convencerme de que la conocía bien. No la había leído, por no estar traducida aún al idioma de su país, y pensaba comprar la versión inglesa.
Pero la había "visto" en un cinema de Pekín.

El espectador del cine sin palabras podía ser global. Lo que el cine le ofrecía podía ser disfrutado en cines de todo el mundo sin apenas cambios.
La situación que tenemos hoy es otra muy distinta. Nuestra globalización cultural no se basa en silenciar las lenguas y buscar el idioma del gesto sino en el camino contrario. La multiplicación de las lenguas busca precisamente la expansión más allá de los espacios propios a través de diversas fórmulas.

Nuestros medios hoy tienen sus versiones internacionales para que puedan llegar lo más lejos posible o simplemente al otro lado de la frontera. Cuando visitamos las webs de los grandes medios observamos que generalmente tienen una versión en inglés, que sirve como lengua franca; muchos otros disponen de versiones en lenguas de amplia difusión pero más localizadas. Ampliar las lenguas de las noticias es ampliar los públicos.
Los canales de televisión se han convertido igualmente en globales por la expansión y por su comprensión; llegan más lejos y a más gente. La información es global porque el mundo es global.
Las fronteras son solo los límites físicos. Hasta no hace mucho, no era fácil que la información pasara las fronteras. Era posible encerrar a los pueblos, aislarlos y mediante combinaciones de propaganda y censura imponer una visión de la realidad totalmente diseñada para mantenerse en el poder.
Hoy estamos volviendo a una situación así en muchos países en los que son bloqueados los medios exteriores para evitar la disonancia que produce la versión oficial impuesta y las versiones críticas o alternativas. La información periodística se ha convertido en una presencia peligrosa allí donde el poder no admite divergencias. Lo que antes eran fenómenos locales que enfrentaban a medios y gobiernos, ahora alcanza una dimensión mundial gracias a la expansión. Y esto crea nuevos problemas.


La digitalización del mundo hace muy difícil frenar el paso de la información y, como contrapartida, muy fácil que proliferen nuevos medios de todos los tamaños. Una página web puede conseguir millones de seguidores en poco tiempo si sabe elegir las informaciones y orientarlas hacia los segmentos que desean escucharlos.
El mundo global de las televisiones, con sus canales internacionales; de la prensa con su acceso global y sus versiones en otras lenguas, y de las redes sociales del campo digital conforman el entramado que ha hecho que las barreras y fronteras se hayan deshecho.
El reciente lío qatarí ha puesto el acento en el papel del canal de televisión Aljazeera. El motivo de las protestas de los países contrarios (Arabia Saudí, Jordania, Emiratos y Egipto) es que se les desafía en el interior con una corriente informativa que discrepa de sus propias versiones oficiales. No están, dicen, dispuestos a tolerarlo. No se respetan sus pactos de no interferencia en los asuntos de cada uno. Informar es, dicen, una forma de interferir.
Oriente Medio está lleno desde hace muchos años de canales televisivos con predicadores islamistas y salafistas. Llegan sin problemas a todos los rincones de la geografía. Centrarse en Al-Jazeera como terrorismo es realmente un exceso después de décadas de radicalismo furibundo en las ondas que nadie ha frenado.


Ayer contábamos aquí el cierre, por orden gubernamental, de la empresa francesa dedicada a las encuestas de audiencias televisivas en Egipto. El mundo islámico es muy sensible a la información porque tienen un sentido propietario de los pueblos. Son "sus" pueblos. Como la democracia brilla por su ausencia, la única forma de mantenerse estables es controlar los focos de información eliminando las críticas.
Las fronteras pasan a ser esenciales para su estabilidad. Se convierten en "telones de acero". Se intenta hacerlas impermeables a las informaciones. La exigencia de cierre de Al-Jazeera es un intento a la desesperada de frenar la información.
Ya sea la batalla contra las "fake news" o sea contra la censura y los bloqueos, el mundo está viviendo un momento crítico para el periodismo y la información. Los que perciben la información exterior como una amenaza van aumentando en número y en intensidad sus respuestas agresivas. Turquía, Egipto, Arabia Saudí... creen que pueden filtrar la informaciones eliminando las críticas. Confunden, en muchos casos, el país o su pueblo con sus propios intereses. Aprovechan con frecuencia la acusación de terrorismo para acabar con sus opositores. Los ejemplos son muchos.


Quizá, entre tanta sofisticación, nada simbolice mejor esta relación entre información y fronteras que los gigantescos altavoces con los que los coreanos del norte y del sur se bombardean mutuamente. Unos y otros colocan atronadoras maquinarias para penetrar en el territorio vecino. Señalaba la BBC en 2016:

A South Korean military spokesperson said there were two to six hours of broadcasts daily, day and night, at irregular hours.
Not your usual roadies: the huge speaker stacks are assembled by army engineers
While the exact distance the sound travels will depend on topography, weather conditions and so on, the South Korean military claim the broadcasts can be heard as much as 10 km (6.2 miles) across the border in the day, and up to 24 km (15 miles) across at night.
That would easily reach North Korean troops, and would be audible by any civilians in the area.
In August, when the South briefly turned its speakers back on after an 11-year break, the military said there were 11 loudspeaker sites. But it has not confirmed if that is still the case. Their exact location along the border is also not officially disclosed.
One South Korean government official said the North appears to have expanded its own speaker operations, from two sites to "several".
"In fact, the anti-South loudspeaker broadcasts appear to be coming from every location where we are broadcasting," the unnamed official told the Yonhap news agency.*


Hoy ya no es posible cerrar los países. La tecnología ha convertido nuestro planeta en más pequeño y las barreras existentes son las de la comprensión, las de las lenguas que nos permiten acceder a nuevas fuentes. La velocidad del cambio hace que la resistencia por las diferencias culturales y políticas sea grande en muchos casos. Sin embargo, no puede defenderse la ignorancia como una diferencia cultural, sino como una carencia contra la que hay que luchar.
Aquel japonés que pudo ver una película sobre una novela de Blasco Ibáñez en un cine de una ciudad china era un primer paso en el mundo global. Se han dado muchos otros. Hoy la información se ha hecho muy conflictiva en muchos espacios precisamente porque no puede ser detenida fácilmente.
Siempre se ha dicho que la información es poder; pero la falta de información es también otra forma de poder. 



* "Korean loudspeakers: What are the North and South shouting about?" BBC 12/01/2016 http://www.bbc.com/news/world-asia-35278451


sábado, 24 de junio de 2017

Hacia el caos qatarí o las 13 exigencias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El lío qatarí avanza hasta su punto de máximo caos. Como planteamos en su momento, la prensa internacional resalta la exigencia de Arabia Saudí y de los demás "aislantes" del cierre de Aljazeera. Es el que todos resaltan. Después, romper lazos con Irán, declararse culpable y pagar por ello. ¡Insólito!
La situación, tras la visita de Donald Trump a la zona, quedó en estado lamentable y caótico. El desplazamiento del foco desde Israel hacia Irán no deja de ser sorprendente pues Irán no parece mucho tener que ver con el terrorismo del Estado Islámico, al que combate sobre el terreno. Pero los recelos son constantes, tal como ocurre con Turquía con los kurdos. En teoría, están combatiendo contra los mismos aunque se combaten entre ellos. Es uno de los problemas de las guerra superpuestas, como ocurre en Siria.
Tras la visita de Trump, todos se lanzaron contra Qatar, e indirectamente contra Turquía, su aliada. El problema básico es que los Estados Unidos es aliado de todos ellos, por lo que solo las palabras de Trump han podido desencadenar este caótico movimiento.


Estas son las 13 exigencias a Qatar —les han dado diez días— que circulan, recogidas por el Middle East Eye (que también está incluido en las demandas):

Demand 1: Curb diplomatic ties with Iran and close its diplomatic missions there. Expel members of Iran's Revolutionary Guard and cut off any joint military cooperation with Iran. Only trade and commerce with Iran that complies with US and international sanctions will be permitted.  
Demand 2: Immediately terminate the Turkish military presence currently in Qatar and end any joint military cooperation with Turkey inside of Qatar.
Demand 3:  Sever all ties to 'terrorist organisations' - specifically the Muslim Brotherhood, the Islamic State group, al-Qaeda and Lebanon's Hezbollah. Formally declare those entities to be terrorist groups.
Demand 4: Stop all means of funding for individuals, groups or organisations that have been designated as terrorists by Saudi Arabia, the UAE, Egypt, Bahrain, the US and other countries. 
Demand 5: Hand over 'terrorist figures' and wanted individuals from Saudi Arabia, the UAE, Egypt and Bahrain to their countries of origin. Freeze their assets, and provide any desired information about their residency, movements and finances.
Demand 6: Shut down Al Jazeera and its affiliate stations.
Demand 7: End interference in sovereign countries' internal affairs. Stop granting citizenship to wanted nationals from Saudi Arabia, the UAE, Egypt and Bahrain. Revoke Qatari citizenship for existing nationals where such citizenship violates those countries' laws.
Demand 8: Pay reparations and compensation for loss of life and other, financial losses caused by Qatar's policies in recent years. The sum will be determined in coordination with Qatar.
Demand 9: Align itself with the other Gulf and Arab countries militarily, politically, socially and economically, as well as on economic matters, in line with an agreement reached with Saudi Arabia in 2014. 
Demand 10: Stop all contacts with the political opposition in Saudi Arabia, the UAE, Egypt and Bahrain. Hand over all files detailing Qatar's prior contacts with and support for those opposition groups.
Demand 11: Shut down news outlets that Qatar funds, directly and indirectly, including Arabi21, Rassd, Al Araby Al-Jadeed and Middle East Eye.
Demand 12: Agree to all the demands within 10 days of them being submitted to Qatar, or the list becomes invalid.
Demand 13: Consent to monthly audits for the first year after agreeing to the demands, then once per quarter during the second year. For the following 10 years, Qatar would be monitored annually for compliance.*


La lista resulta sorprendente y arrogante teniendo en cuenta que se trata de un país soberano y que lo que se le está aplicando es lo más parecido a un acta de rendición tras una guerra victoriosa para el invasor. Difícilmente puede admitir nadie una lista —con compensaciones económica por pérdidas de vidas en atentados— de esta naturaleza.
La lista tiene, en cualquier caso, un tremendo valor revelador sobre la naturaleza de los exigentes, encabezados por Egipto y Arabia Saudí. Revela los métodos que se utilizan para acallar países cuyas actuaciones no les gustan y, peor, cuyas versiones difieren de las suyas.
Criticar la lista en sí y los métodos para intimidar a un país no significa necesariamente simpatía alguna por Qatar y lo que haga o deje de hacer. Significa constatar que es casi imposible que Oriente Medio pueda llegar a disfrutar un día de una paz real mientras se mantengan esta visión de la política y de la soberanía.
La prensa se ha centrado en la más llamativa de las peticiones, el cierre de Aljazeera (la 6ª) y de otros medios qataríes (la 11ª). Se plantea junto a la exigencia de no intromisión en los llamados "asuntos internos". Eso significa, en término mediáticos, que nadie puede opinar de ellos y de lo que ocurre entre sus fronteras. Muchos países árabes no han entrado todavía en el concepto de "prensa" y siguen agarrados al de "propaganda", únicos medios que admiten en su interior. Este criterio propio es el que consideran en los otros. Tú controlas a tus medios y yo controlo a los míos.
Según esta teoría, los gobiernos deben silenciar, encerrar o hacer desaparecer a los opositores de otros países como hacen desaparecer a los suyos. Es una política de buena vecindad. La máxima amabilidad es devolverlos encadenados a los países de los que han huido y a los que critican.
Si entendemos el modelo profundo que esto implica es el de unos países sin libertades, que se deben identificar con las políticas seguidas por sus dirigentes "sí o sí". Las personas son súbditos obedientes. Presionando a Qatar, los exigentes revelan que su modelo ideal deja bastante que desear.


¿Cómo no va a exigir Egipto que cierren Aljazeera o cualquier medio que critique al país o a su presidente si su gobierno ha bloqueado más de cien medios para impedir que los egipcios tengan una versión distinta? Como el caso lo hemos estado siguiendo, no será necesario extenderse: no es solo Aljazeera lo que se ha perseguido sino a todos los medios críticos, muchos de ellos sin conexión con cualquier tipo de "terrorismo". La doctrina de que "la prensa es el enemigo del pueblo" ya estaba inventada antes de Trump. Los países árabes la han practicado todo lo que han podido. Nadie puede tocar a sus presidentes o a sus familias reales a menos que se trate de un juego de rivalidad ante el poder. 
El diario El País se hace eco de la noticia y señala:

[...] Qatar ha dicho repetidamente que estaba preparado a negociar concesiones si se le facilitaba una lista de quejas, pero sólo si va acompañada de pruebas y en la medida en que no ponga en entredicho su independencia. “Estamos convencidos de que esto no tiene nada que ver con la lucha contra el terrorismo; quieren minar nuestra soberanía”, ha declarado el embajador catarí en Washington, Meshal Bin Hamad al Thani.
Es una idea que comparten numerosos observadores. “No hay nada nuevo en las acusaciones. ¿Qué Qatar apoya al terrorismo? Quienes le acusan también”, señala una fuente diplomática occidental que se ha entrevistado recientemente con altos funcionarios saudíes y emiratíes. “En cuanto a Irán, no justifica lo encabronados que están y el lenguaje que están empleando”, añade en el convencimiento de que no hay mediación posible. “Arabia Saudí no está dispuesto a hacer ninguna concesión; sienten que [Qatar] se rio de ellos en 2014 y no se fían de que Kuwait logre el objetivo de traerlo al redil”, concluye.**


¿Por qué ha estallado todo esto? La visita de Trump ha sido decisiva en ello, en mi opinión. Cuando Trump, sorprendentemente, se presenta ante ellos y les dice que el peligro es Irán, muchos ven la ocasión para lanzarse contra sus críticos, en especial con los que no han seguido las instrucciones del verdadero amo de la zona, Arabia Saudí, como muestra la situación creada en Egipto con las islas de Tiran y Sanafir, el cobro por el sostenimiento del país.
Los ataques a la prensa proliferan entre ellos. Hemos citado Egipto, ¿pero no está ocurriendo lo mismo en Turquía, en donde Erdogan cierra un periódico tras otro? La excusa es el terrorismo, que existe, pero tras el que se esconden ataques a los rivales, críticos y opositores. Si se les da una excusa suficiente, estos gobiernos, cuyo sostenimiento solo puede ser el estado autoritario y represivo, el silencio ante las corrupciones familiares y la explotación esclavista de la mano de obra, se lanzan contra ellos, como hemos visto que ocurrió durante la Primavera Árabe.
El control de los medios y de las redes sociales va más allá del terrorismo. Erdogan tras el fallido golpe, aprovechó para deshacerse de sus opositores, encarcelar funcionarios, militares, profesores, policías, maestros, jueces, etc. y sustituirlos por otros de su cuerda. Cerró periódicos para acallar sus voces críticas. Y como ahora hacen con Qatar, exigió que le entregaran a los que había salido huyendo (Grecia) o estaban exiliados (Estados Unidos).


Las políticas maquiavélicas de los estados árabes, de enormes diferencias, implican un juego entre la información, la acogida de enemigos ajenos y la represión propia. Qatar ha quedado en fuera de juego con la maniobra de Trump y es hacia él contra quien se han vuelto las miradas, antes que contra Irán, al que no se van a enfrentar directamente o Turquía.
La cuestión se plantea problemática para la diplomacia norteamericana que obviamente no se puede permitir perder la pieza de Qatar, su base más importante en la zona para atacar al Estado Islámico. Pero a los países árabes alineados con Arabia Saudí les preocupa más los que tienen debajo de los pies que lo que está en una extraña guerra que no se acaba nunca y durante la cual, en cambio, pueden conseguir muchas cosas de Estados Unidos y Europa. No se ve ninguna prisa por terminarla, ya que lo que se está discutiendo no es cómo acabar con el Estado Islámico, sino cómo se va a gestionar lo que me resisto a llamar "paz" desde el punto de vista del territorio y del gobierno.
Oriente Medio es un tablero en el que se está permanentemente dilucidando quién mantiene el control y la influencia en diversos niveles. Los pueblos importan poco a dictaduras militares o a familias dueñas de países. Solo importa el poder. Y el poder no es solamente algo que se ejerce en un espacio propio, el territorio, sino algo que surge de enrevesados juegos internos y externos, de alianzas dentro y fuera de las familias.
La insólita petición de que cierren sus medios de comunicación revela la naturaleza fascista de la presión. Podrían haber pedido la entrega de terroristas o haber denunciado operaciones realizadas desde Qatar. Pero el verdadero objeto de todo esto es la molestia que les produce un medio árabe que mantiene una política informativa diferente a los medios estatales y progubernamentales que la mayoría de estos países mantienen. De Turquía a Egipto, pasando por Arabia Saudí, la libertad de información es un absurdo que solo tienen sentido si sirve para debilitar posiciones dentro del juego de equilibrios.
Señala El País en otro artículo la reacción de la cadena qatarí:

La cadena catarí Al Jazeera ha calificado de "intento desesperado de silenciar los medios de comunicación libres" y de reducir la libertad de opinión y prensa en Oriente Medio la petición de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto al Gobierno de Doha para que cierre la cadena televisiva si quiere que levanten el bloqueo con el que intentan aislar económica y políticamente el país. El grupo de comunicación ha divulgado una declaración escrita en la que se reafirma en su intención de seguir trabajando "sin ningún tipo de restricciones por parte de gobiernos o entidades".
"Al Jazeera mantendrá su misión de practicar el periodismo profesional haciendo caso omiso a las presiones ejercidas por los países de la región que tienen como objetivo silenciarla o cambiar su línea editorial independiente", asegura el comunicado, que considera la petición de los países que ejercen el veto sobre Qatar como un intento de "amordazar una voz independiente".***


Más allá de la retórica de unos y otros, el auténtico problema se le plantea a la política norteamericana. Desde el momento en el que Trump hizo su anuncio, la Secretaría de Estado se llevó las manos a la cabeza e intentó arreglar el embrollo. Pero era exactamente lo que los países árabes estaban deseando, tener una excusa para ir contra Qatar. Antes de que la Secretaría de Estado pudiera matizar el asunto, antes de Kuwait pudiera escenificar la mediación y que todo quedara tranquilo trabajándose en la sombra, el lío qatarí ya estaba montado.
En los distintos países, especialmente en Egipto, un coro mediático uniforme se levantaba contra Qatar. El pequeño país era el responsable de todo. La explicación de Egipto está clara y le ha servido para ir contra diversos países, inicialmente contra Turquía y ahora contra Qatar. La acusación es acoger a los Hermanos Musulmanes y permitirles crear medios de información para "desestabilizarlos". Desde el "no-coup" que dejó fuera del gobierno a Mohamed Morsi y a los suyos, Egipto ha tratado por todos los medios de que se condenara como "organización terrorista" a la Hermandad. Para el gobierno no es una cuestión de "verdad" o "mentira", algo que haya que probar, sino una cuestión de "legitimidad". No lo llamaron "golpe", sino "rectificación de la revolución" por indicación del pueblo, que ya es hilar fino. Unos días toca decir que la revolución de 25 de enero fue obra de fuerzas extranjeras para destruir Egipto y otros que fue el pueblo el que se levantó. Pero la cuestión de la Hermandad es una pieza clave del gobierno porque la necesita para justificar sus propias actuaciones. En ellas, claro, el silenciamiento de toda prensa discordante, hasta llegar a esos más de cien medios bloqueados.
Aljazeera es una pieza esencial con la que están luchando acusándola de difundir "noticias falsas" (no repetir lo que dice el gobierno) y de apoyar doctrinas terroristas (seguir las doctrinas de los Hermanos). Pero la única evidencia de todo esto hasta el momento es que donde están los Hermanos y sus simpatizantes en el propio Egipto, lugar de origen y donde les votaron hasta alcanzar la presidencia. Puede que el gobierno argumente que los Hermanos están todos en Qatar, pero no se ha visto tal descenso de la población egipcia. Muchos de ellos están agitando las banderitas a la espera de tiempos mejores.
La cuestión ahora es cómo va a evolucionar esta situación. Evidentemente, si no se detiene la presión/agresión sobre Qatar por parte de quien puede hacerlo (Estados Unidos, el mismo que la desencadenó) el conflicto irá creciendo hasta límites que no podemos aventurar. ¿Puede haber una invasión, como la de Bahréin, por parte de las fuerzas saudíes y aliados?


El destructor "efecto Trump" es de una fuerza incalculable porque puede crear un enorme conflicto internacional solo para intentar demostrar que está "arreglando el mundo" y aliviar los conflictos domésticos, que son grandes. Así salió de su gira monoteísta, dando a entender que todo estaba camino de arreglarse. Como vemos, no es así y está muy lejos de hacerlo. Por el contrario, al conflicto con la guerra siria y el Estados Islámico se le están añadiendo los conflictos de poder de la zona y, lo que es peor, un frente ante Irán en el momento en el que han empezado a retirarse las sanciones. Es el factor que permite hacer una alianza con Israel, pero ¿a qué precio?
La doctrina de "asuntos internos", ¿implica el cerco a un país, como se está haciendo? ¿Cómo va a reaccionar la comunidad internacional que mira absolutamente escéptica las maniobras saudíes y sus asalariados? ¿Es aceptable una lista cuyas exigencia primera es que te declares culpable, pagues por aquello que has aceptado culpabilizarte y te obliguen a servir a otros países, pues no es otra cosa la renuncia a una línea independiente?
En Egypt Independent se recogen informaciones con fuente en Reuters:

“The demands are so aggressive that it makes it close to impossible to currently see a resolution of that conflict,” said Olivier Jakob, a strategist at Switzerland-based oil consultancy Petromatrix.
Several Qataris who spoke to Reuters described the demands as unreasonable. “Imagine another country demanding that CNN be closed,” said 40-year-old Haseeb Mansour, who works for telecom operator Ooredoo.
Abdullah al-Muhanadi, a retired public sector shopping for groceries in Doha on Friday morning, said the boycott must be lifted before negotiations to resolve the dispute could start.
“There’s a lot on the list that is simply not true or unreasonable, so how can we comply?” he said. “There are no IRGC (Iranian Revolutionary Guard Corps) elements in Qatar and the agreement with Turkey is a long-standing diplomatic agreement so we cannot ask them to leave.****



Es difícil leer la lista sin sonrojarse, por lo que dice del autoritarismo violento, por lo que tiene de ausencia de diplomacia. Muestra, una vez más, que las políticas de alianzas seguidas por la administración norteamericana solo han generado vicios políticos y reforzado el despotismo. Esa es la consecuencia del viaje de Trump.
El problema de fondo es la sombra que esto echa sobre cualquier proceso de democratización, de cualquier sentido aceptable de ciudadanía. ¿Qué esperanza les queda? Su mentalidad es autoritaria, intransigente y es difícil que se modifique la forma de hacer política en la zona, que seguirá siendo la más inestable, la más autoritaria, la más armada y la más violenta. Hasta lo que llaman "paz" es violento porque solo tienen derecho a ella los que aceptan del orden dado.


Como señalamos al principio del lío, la pieza que quieren cazar es Aljazeera. Es la que les incomoda e irrita. Les incomoda que un país pequeño no sea sumiso, que tenga su propia línea diplomática y la expanda a través de la cadena. En un mundo de "verdades oficiales" y de "falsas noticias", disponer de un poder comunicativo que discrepa de lo dicho por los gobiernos no les es tolerable. Los bloqueos de la información son constantes; las detenciones de periodistas aumentan. Pero Aljazeera lea pilla lejos; por eso exigen que se cierre. Incita, dicen, a levantarse contra los gobiernos y al terrorismo, que no es exactamente lo mismo aunque algunos lo digan.
El silencio de muchos países tiene cierta lógica: ¡que lo arregle Trump, que es quien ha creado el lío! Su ignorancia la deben arreglar ellos, aunque la paguemos todos.


* "Bonfire of vanities: Saudi demands expose fear and loathing of Qatar
#GulfTensions" Middle East Eye 23/06/2017 http://www.middleeasteye.net/news/bonfire-vanities-saudi-demands-expose-fear-and-loathing-qatar-382011438
** "Arabia Saudí exige a Qatar el cierre de Al Jazeera para levantar el bloqueo" El País 23706/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/23/actualidad/1498209841_592480.html
*** "Al Jazeera mantendrá sus emisiones pese a que Arabia Saudí exige a Qatar su cierre" El País 23/06/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/23/actualidad/1498246110_154804.html

**** "Arab states demand Qatar closes Jazeera, cuts back ties to Iran" Egypt Independent 23/06/2017 http://www.egyptindependent.com/arab-states-demand-qatar-closes-jazeera-cuts-back-ties-iran/


 

martes, 6 de junio de 2017

El lío qatarí

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La primera etapa de la gira monoteísta del presidente Trump ya tiene sus primeros frutos palpables: una mayor división y enfrentamiento en el mundo árabe. La simpleza del presidente norteamericano ha intensificado una de las patas que sostienen los múltiples conflictos de la zona: la rivalidad con Irán.
Trump llegó con un mensaje que es el que sus anfitriones querían escuchar: Irán tiene la culpa de todo. Como vendedor nato, Trump sabía que los presentes mantienen un enfrentamiento centenario con la parte chiita del islam. Los conflictos de la zona son el reflejo de las luchas por el poder y el liderazgo. No es necesario recordar un enfrentamiento que comienza ya tras la muerte de Mahoma y que llega hasta la explosión de la revolución iraní. Basta con señalar que este conflicto por la cabecera del islam es muy anterior al problema actual que afecta a la zona y al mundo: el terrorismo del Estado Islámico. Y este es claramente suní, nacido del espíritu salafista.
Dentro de las constantes teorías de la conspiración en la zona, la versión "cool" de la historia hacía responsable a Estados Unidos (para variar) de la creación del Estado Islámico, algo que hemos comentado en muchas ocasiones. La ceguera y la capacidad de autoengaño son infinitas. Lejos de reconocer el origen del fundamentalismo que exportan buscan siempre la paja en el ojo ajeno.
La llegada de Trump ha hecho cambiar la narrativa. ¿Cómo discutir con alguien que te vende armas? Poseído por su proverbial espíritu humanitario, Trump llegó con ganas de vender y vendió. Les vendió dos cosas: armas y una alternativa. La alternativa era "Irán", hacia la que desviaba la atención. Era el mismo día que Irán apostaba por la moderación y la apertura con la victoria de Rohani en las urnas cuando Trump le señalaba con el dedo como responsable de lo que ocurre en la zona.


Irán es lo que Trump necesita, un "enemigo perfecto". Lo es en un doble sentido: a) los norteamericanos tienen frescas las imágenes de los conflictos, con las quemas de banderas y rehenes; y b) Obama levantó las sanciones y trató de reconducir las relaciones, como hizo con Cuba, otro "clásico" del "enemigo perfecto". No necesita más.
La ignorancia de Trump es desconocer que su dedo acusador le podría traer nuevos conflictos al introducir un nuevo elemento de discusión que esta vez ha estallado con Qatar.
Hasta el momento, la vieja idea norteamericana de "guerra al terror" ha sido bien utilizada por todos aquellos que han visto en ella una patente de corso para deshacerse de sus enemigos. Primero defines quién es "terrorista" y luego lo eliminas. ¿Dónde está el problema? El problema suele estar en que además de a los terroristas nítidos, se suele eliminar a una serie de personas que no lo son, se aprovecha para recortar libertades en nombre de la seguridad, y se refuerza el autoritarismo del poder.
La fórmula de Trump de que "hay que acabar con el terrorismo y con los países que lo apoyan" se asentaba en esta especie de nube definitoria en la que se acusa de "terrorista" o de apoyar el terrorismo a cualquiera, incluidos los Estados Unidos. Pero como esta vez la idea provenía de un presidente norteamericano que señalaba a Irán como causa del terrorismo, los beligerantes suníes han ido a por los que no han creído que Irán fuera el enemigo detrás del Estado Islámico. Y allí estaba Qatar.


La consecuencia es lo que tenemos hoy en la prensa: la ruptura de Arabia Saudí, Egipto, Yemen, Maldivas y Emiratos con Qatar, al que acusan de ser pro-iraní y terrorista. Una vez establecido por Trump que "Irán es el problema", los países que no consideran que lo sea en la cuestión del Estado Islámico pasan a ser los que "apoyan al terrorismo". Trump les ha dado, indirectamente, el beneplácito.
La CNN comenta:

Just two weeks after President Donald Trump celebrated the unity of Gulf nations in efforts to contain Iran and defeat ISIS, Saudi Arabia, the United Arab Emirates and Bahrain have led a dramatic move to cut off diplomatic relations with Qatar, host to the largest US military base in the Middle East.
The triad of Gulf nations, joined by Egypt, Yemen and Maldives, have halted flights to Qatar, closed their borders, and ordered Qatari citizens and diplomats out of their countries in the latest flare-up of long-simmering tensions, driven partly by the belief that Qatar is aligned too closely with Iran.
Countries in the Gulf are key to the US-led coalition against ISIS, with Qatar hosting the US military's Al Udeid Air Base, the main regional center for daily air missions and coordination of all air operations. But US officials, including Defense Secretary James Mattis, say the diplomatic rift will not disrupt that campaign.*


O Estados Unidos se equivoca siempre eligiendo el lugar de sus bases o hay algo que falla en el razonamiento. ¿Es normal que el país que tiene la mayor base de operaciones contra el Estado Islámico sea un país que apoye el "terrorismo" y quede aislado por otros aliados como Arabia Saudí o Egipto, por señalar los más importantes?
Es más sencillo ir a la rutina. La preocupación del presidente no era la solución de los problemas, sino su exhibición pública en el extranjero ante la inconsistencia de su labor interior. La gira monoteísta, que él mismo calificó como "gloriosa" y Sean Spicer elevó sin pudor a los cielos, ha sido un gigantesco fiasco en donde los europeos se han convencido que deben vivir sin Estados Unidos, y los países árabes han recibido más argumentos para estar desunidos. ¡Demasiado para un viaje!
El hombre que dijo que aprendería, cuando tocara, la diferencia en Hamás y Hezbollah fue feliz danzando con su cimitarra y se vio como un nuevo Lawrence. Luego despertó y se fue.
Como es habitual, la discordia estaba sembrada.
La administración norteamericana, por supuesto, dice que estás cosas no afectarán, pero ¿cómo no va a afectar que un socio al que acoges lance indirectamente a tus enemigos contra ti? En este momento, los qataríes están haciendo sus maletas precipitadamente en muchos países bajo la acusación de ser "terroristas". En estos momentos tienen cerradas las fronteras, con lo que solo les queda el aire y el mar.
Señalan en la CNN la opinión de algunos expertos en la zona:

Bruce Riedel, a former CIA officer and Middle East adviser to four administrations, says the situation highlights a major weakness among US allies in the Middle East when it comes to confronting Iran.
"It puts to rest the whole notion that the Gulf is somehow united behind a consensus on confronting Iran -- it's just not true," Riedel said. "The Gulf is not united, and the Muslim world is not united."
Pointing to the sectarian element to the divide between the Sunni Gulf nations and Shiite Iran, Riedel noted that "there are a lot of Muslims who think this whole jihad against Shiias is a mistake."
While Iran leads "a very disciplined and solid coalition which it controls with a great deal of authority, on the other side, there's this very disparate group of opponents who in many cases don't have diplomatic relations with each other," Ibish said.
He pointed to Gulf Arabs and Israelis, who have no formal relations, or relationships that are riven with tension, like the strained ties between Turkey and both the Arabs and Israel.
This rift with Qatar "just emphasizes the lack of unity," Ibish said. "It potentially creates openings for the pro-Iranian camp, at least in terms of public opinion within the Arab world -- Arab nationalists will side with Qatar, Islamists will side with Qatar, some liberals will side with Qatar, too."*

Un lío. Pero es que es una definición correcta de todas las líneas de enfrentamiento que corrompen la situación de Oriente Medio y del mundo musulmán. La religión, el nacionalismo, las alianzas, etc. todo divide, nada une. Y ahora Trump.


Egipto tiene la ocasión de lanzarse contra Qatar, un país al que no podía controlar en lo mediático y del que encarceló a los corresponsales de Aljazeera, lo que le valió las condenas mundiales de los medios de comunicación. Un artículo anterior (30 de mayo) de Amr el-Shobaki en Egypt Independent ya lanzaba su artillería contra Qatar acusándolo de un amplio repertorio de maldades y de ser una mezcla de modernidad estilosa y medievalismo autoritario, de financiar el terrorismo en el Sinaí y amparar a los Hermanos y luego vender liberalismo mediático.** El artículo se correspondía con el revuelo del que dimos cuenta con el jaqueo mediático que introducía elemento de crítica a cuenta de la opinión contra Irán. Ya dimos cuenta en su momento aquí. Hoy es otro lío, continuación de aquel.


Esta es la noticia mediante la que Ahram Online informa sobre el plazo de 48 horas dado al embajador de Qatar para abandonar Egipto:

Egypt announced on Monday that Qatar's ambassador to Cairo had 48 hours to leave the country following a decision earlier in the day to sever ties with the Gulf state, state news agency MENA reported.
Egypt said it was cutting ties with Qatar due to its insistence on "supporting terrorist organizations" and meddling in Egypt's internal affairs.
Meanwhile, Egypt informed its charge d'affaires in Doha that he should return to Cairo within the next 48 hours.
The decision to cut ties with Qatar followed a move on the part of Bahrain to sever diplomatic and transport links with the Gulf state. This in turn prompted similar actions on the part of Saudi Arabia, the UAE, Egypt, Yemen and the eastern-based government of Libya.
All of the governments said that their decision was based on Qatar's ongoing support for terrorist organisations such as Daesh and Al-Qaeda, as well as interference in the internal affairs of nations in the region.
Egypt said it took the decision "in light of the continued insistence of the Qatari government to take a stance against Egypt."***


Puede que la administración norteamericana siga diciendo que no cree que el lío que su presidente ha montado tenga consecuencias. Está por ver la reacción de Qatar. Trump ha permitido a sus enemigos —a los que no les gusta Aljazeera— que se lancen contra él. Qatar es pequeño, pero influyente. Y, lo que es más importante, tiene la base norteamericana desde la que bombardean al Estado Islámico.
Donald Trump sigue haciendo su aprendizaje del funcionamiento del mundo mientras queda algo en pie.



* "Gulf rift over Qatar could complicate US goals in Mideast" CNN 6/06/2017 http://edition.cnn.com/2017/06/05/politics/us-gulf-rift/index.html
** "The Qatari contradictions" Egypt Independent 30/05(2017 http://www.egyptindependent.com/the-qatari-contradictions/

*** "Egypt gives Qatari ambassador 48 hours to leave following severing of diplomatic ties" Ahram Online 5/06/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/270281/Egypt/Politics-/Egypt-gives-Qatari-ambassador--hours-to-leave-foll.aspx


viernes, 27 de diciembre de 2013

Erdogan y las conspiraciones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
A veces no solo hay que leer los textos, sino leer también las caras. La de Recep Tayyip Erdogan ayer, mientras los fotógrafos recogían imágenes de los nuevos ministros, era bastante elocuente. La habitual energía y firmeza que le gusta transmitir estaba ausente de su rostro. Sus hombros caídos, la mirada esquiva mientras esperaba el fin del trabajo fotográfico nos mostraban que la procesión islamista de Erdogan va por dentro.
Acabo de ver una debate con analistas turcos en la cadena Al-Jazeera en el que la constante presión de los titulares y de las preguntas, pese a los intentos de los interrogados, era llamar la atención sobre el grupo Hizmet, de Fethullah Gülen, del que dimos cuenta hace un  par de días. Desde la perspectiva de algunos medios (y los medios tienden a contagiarse de la "main stream" cuando no entienden algo) todo el escándalo turco no es más que un "ajuste de cuentas" entre un clérigo exiliado en Estados Unidos, antiguo aliado, y el partido de Erdogan [ver entrada]. Como tuvo que decirle a la presentadora uno de los intervinientes en el programa, el hecho principal es la corrupción, los negocios en los que están envueltos los ministros, alcaldes, banqueros y demás políticos de AKP, el partido en el poder. Ahí no hay más responsabilidad más que la suya y de los suyos.


Los medios se están centrando en las cuestiones inmobiliarias, que suelen ser más sencillas de explicar, pero quizá debieran centrarse en lo más complicado: las relaciones con Irán y las formas en las que se han establecido negocios fraudulentos, saltándose el bloqueo y jugando con fuego, como todo lo que tiene que ver con Irán, caja de truenos. La conexión iraní es un hilo que rápidamente se ha dejado de lado —por ahora, espero—  porque tiene unas implicaciones más complejas y a lo mejor deja en evidencia, tanto en Turquía como en Irán, a algunos sectores, poniéndoles en un compromiso ante terceros. El efecto dominó siempre es aquí imprevisible porque las fichas se extienden muchas veces más allá del horizonte.


Ante la pregunta de la periodista de Al-Jazeera sobre el efecto del escándalo sobre la política inmediata turca, con unas elecciones a la vuelta de la esquina, ninguno de los tres invitados se atrevió a hacer demasiados pronósticos. Todo depende —y tienen razón— de por dónde continúe y hasta dónde llegue el escándalo, de lo que deje al descubierto. Pero los síntomas no son de remisión, sino de lo contrario.
El diario egipcio Al-Ahram nos trae hoy mismo algunas pistas recogidas de medios turcos:

The son of Turkey's prime minister will likely be the next target of a widening graft probe that led to a major cabinet reshuffle after three ministers resigned, Turkish media said Thursday.
Several newspapers said a bitter struggle between Prime Minister Recep Tayyip Erdogan and his one-time ally turned opponent Fethullah Gulen was set to become more venomous as the corruption scandal inches closer to the premier's inner circle.
The opposition Cumhuriyet daily predicted an "earthquake" as investigators turn their attention to an NGO connected to the premier's son Bilal.*


Si el escándalo finalmente llega hasta las puertas mismas de la familia Erdogan, las consecuencias serán ya más previsibles. Una vez renovado el gabinete ministerial y lanzada su artillería nacional e internacional contra los jueces y fiscales que llevan adelante la investigación —que comenzó hace dos años—, además de las destituciones de los jefes de policía, a Erdogan no le quedan muchas salidas.

Hay algo que casa mal en estos escándalos de corrupción con los partidos islamistas: todos han jugado con la "pureza" presentándose como la mano de Dios, mano que resulta ser demasiado larga y dirigida a donde no deben. El descubrimiento que estos rezadores puritanos, a los que les gusta exhibir su piedad y recato en actos públicos y discursos, que se preocupan tanto por que no haya colegios estudiantiles mixtos, por la decencia de las serie televisivas, etc. —casos todos ellos recientes y de los que hemos dado cuenta aquí— son tan corruptos como los ateos, suele tener consecuencias graves para su imagen que pisotean ellos mismos. Si Erdogan podía justificar su autoritarismo en su sentido estricto del orden, la moral y la justicia, poco tiene que argumentar ante la corrupción desvelada y la que amenaza con salir.
La cuestión radica entonces en la capacidad de renovación, de resurgimiento antes de las elecciones próximas, en saber si dentro de su propio partido disponen de personas que no hayan estado salpicadas por todas estas maniobras corruptas hechas a la sombra del partido. Si las evidencias son abrumadoras y salpican a los de arriba, no será fácil encontrar abajo recambio. La razón es sencilla: el poder interno los habrá apartado lo suficiente como para no tener rivales o testigos. Ese es el mecanismo perverso que opera en los partidos cuando no tienen de librarse de sus propios detritos. Cuando los que tienen el poder no quieren ser molestados, apartan a los que pueden ser un estorbo en sus maquinaciones. Hasta que estalla.


No se debe dejar de intentar comprender por qué Erdogan habla de "conspiración internacional" contra Turquía, es decir, contra él. En primer lugar, es el más socorrido argumento de todos los que se ven acorralados. Suele ser usado por los que no tienen más argumento. Siempre es fácil hablar de los "enemigos de Turquía";  a la gente le gusta escucharlo y nunca se dan demasiadas explicaciones. Excepto en caso muy evidentes, no se suele ir más allá y se juega con la complicidad del que escucha, que completa el "enemigo" que le parece más adecuado a sus propias fobias. Hay países en los que la culpa de sus errores siempre la tienen los demás, en unos se habla de "crisis" y en otros "conspiración". Pero lo cierto es que los que se han llenado los bolsillos son los militantes, políticos y familiares del AKP.

Lo interesante del segundo argumento, la venganza de Fethullah Gülen, es que permite conjugar una "explicación" múltiple a Erdogan y sus apoyos: dicen que el movimiento Hizmet tiene "intereses" económicos en Turquía y que su red de instituciones educativas se reparte por medio mundo. Eso lo convierte ya en una "conspiración internacional".
El "mito Erdogan" se desmorona junto con el islamismo político al que servía de estandarte y modelo. Lo exitoso del sistema económico puede quedar al descubierto si se revela que tras todas esas tramas políticas están las financieras. La percepción de los partidos islamistas como religiosos oculta los grandes intereses económicos que  manejan y, sobre todo, las tramas internacionales de apoyos mutuos que se establecen entre los partidos y el mundo empresarial islamista, que tiende a la endogamia, a establecer negocios entre ellos a través de sus conexiones con los grupos de cada país. 
El islamismo no es solo una visión política y religiosa, es un carro económico al que se suben muchos con expectativas de buenos negocios, nacionales e internacionales. Por abajo, fe sencilla, madrasas; por arriba, las mejores escuelas de negocios.

Veremos, por ejemplo, en qué queda una noticia aparecida hace un par de días en Egipto sobre los negocios de importación de acero turco:

Egypt’s Ministry of Trade and Industry opened Tuesday an investigation into the harmful impact of state steel imports from Turkey, the ministry stated.
According to the statement, steel imports increased 20 times in December to record 60,000 tons, compared to 3,000 tons in October.
The stoking rise in imports followed Egypt issuing in November a decree to lift anti-dumping duties on imported steel after authorities concluded there is no harm to domestic steel production from more imports.
The decree came after 12 Egyptian steelmakers submitted an appeal in September 2012 to the trade and industry ministry due to concerns that more steel imports may cause a deterioration in the domestic steel market.
The monthly steel consumption of Egyptians stands at 500,000 tons, which are more than covered by domestic production.
Consumers demand imported steel despite the availability of local rebars because of the significant price difference, as the imports stand at $600 per ton while domestic steel is sold for $715 per ton.
Earlier this week, Egypt's Metallurgical Industries Chamber estimated the losses that domestic steel producers have witnessed — due to the large imported quantities — at $0.4 billion since November.**


La cuestión del acero turco lleva años siendo problemática, ya desde la época de Mubarak, con la firma del acuerdo turco-egipcio de comercio, suscitándose protestas del sector pues condenaba a la industria local ante la invasión. Si los egipcios tuvieron en la época de Mubarak problemas con las exportaciones de gas a Israel por parte de las tramas corruptas del régimen, que les hicieron perder millones de libras egipcias, la importación excesiva de acero desde Turquía puede ser un signo de los tiempos en que las relaciones entre los dos países eran mejores, bajo el gobierno de Morsi. La investigación abierta ahora por el gobierno puede dejarnos algunas sorpresas sobre los negocios entre Turquía y Egipto. Pueden preguntarse por qué tanto interés en un acero turco que no hacía demasiada falta y que perjudicaba a su propios productores. En la economía siempre es bueno que además de la mano invisible de Adam Smith haya alguna otra mano ayudando.


Los "piadosos" tienen su lado oscuro y veremos ahora cuánta luz puede entrar en sus complejos negocios. El hecho de que uno de los primeros en caer haya sido el director ejecutivo del banco estatal Türkiye Halk Bankasi es bastante revelador de lo institucionalizado de las tramas económicas. La conexión "iraní" de la crisis —política y económica— no debe desestimarse y tendrá efectos políticos en ambos lados. Puede que la internacionalización del asunto vaya más lejos de lo que Erdogan piensa o quiere y deje al descubierto otras piezas de la maquinaria empresarial y política, que no le sirvan como justificación o excusas victimistas, sino como nuevo escándalo que añadir a la lista, que se promete larga. Puede que lo que salga sean otras conspiraciones distintas a las que tiene en mente.
Quizá Recept Tayyip Erdogan esté lanzando demasiadas piedras sobre su propio tejado incendiado.


* "Turkish PM's son next target of graft probe: Media" Ahram-Online 26/12/2013 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/90110/World/Region/Turkish-PMs-son-next-target-of-graft-probe-Media.aspx

** "Egypt investigates Turkish 'dumping' on local steel industry" Ahram-Online 25/12/2013  http://english.ahram.org.eg/NewsContent/3/12/90032/Business/Economy/Egypt-investigates-Turkish-dumping-on-local-steel-.aspx