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viernes, 25 de marzo de 2016

El (¿falso?) final perfecto o #iononcicredo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si el Ministerio del Interior egipcio tuviera un mínimo de credibilidad, muchos podrían pensar que el final del caso del secuestro, tortura y asesinato de Giulio Regeni había llegado. La cuestión es que el Ministerio del Interior no tiene la más mínima credibilidad a fuerza de falsear y negar la realidad misma. No decimos que no sea verdad lo que dicen, sino que su bien trabajado desprestigio hace que nadie crea lo que dicen. Son los riesgos de estar falsificando pruebas durante años y ofreciendo las más increíbles historias.
Recordamos, por ejemplo, que la huelga de los médicos y los conflictos actuales se producen por las presiones y violencia que la Policía ejerce sobre ellos para obligarles a falsear parte médicos que puedan ser utilizados posteriormente como acreditativos de lesiones.
La historia que se pretende que se crea es la siguiente: La Policía se enfrenta a una banda de atracadores especializados en robar a extranjeros y que se hacen pasar por agentes de Policía. Matan a todos y posteriormente se encuentran los documentos (en impecable estado) de Regeni: pasaporte, carné de la UAC, carné de la Universidad de Oxford, de la que provenía.


El final es perfecto: no eran policías, sino delincuentes disfrazados de policías, que —no se sabe muy bien por qué— torturaron a Regeni (quizá para que creyera realmente que eran policías), lo matan y lo dejan abandonado cuando las autoridades italianas exigen que aparezca, una semana después de muerto. La Policía egipcia se enfrenta a ellos y no deja con vida a nadie. Los documentos de identidad y otras pertenencias aparecen.
Por empezar por el final, reproduzcamos el tuit con el que el ex primer ministro italiano, Enrico Letta, ha contestado a esta versión del asunto hace un par de horas y ha sido reproducido por La Stampa: "Mi spiace, #iononcicredo. #Regeni. #Egitto. Non fermarsi a chiedere #veritapergiulioregeni"*. Me pasa lo mismo que a Letta: #nomelocreo.


La prensa egipcia empezó diciendo que sí, que se creía que los cinco muertos estaban conectados, después pasó a desmentirlo y finalmente la página web del Ministerio del Interior nos da el comunicado de confirmación y añade las tres fotos con los documentos.
Independientemente de la falta de credibilidad que merece la Policía egipcia en su larga tradición represora y falsificadora de pruebas, el caso en sí es poco creíble. Se podrían citar muchos casos de falsificaciones, desde la tortura y asesinato de Khaled Said (uno de los detonantes de la explosión revolucionaria en 2011, el Día de la Policía precisamente) o el de Shaimaa al-Sabbagh, muerta de un disparo a bocajarro, con testigos y grabaciones, y que se intentó colgar a sus propios compañeros de manifestación, que fueron a declarar como testigo y los metieron como sospechosos. Los últimos incidentes de muertes a manos de policías en plena calle también han empezado con versiones inverosímiles ante lo que eran casos tan sencillos como sacar un arma y volar la cabeza a la persona con la que discutías por el pago de un transporte. Dejamos aparte las muertes en comisarías en interrogatorios.


La historia es absurda en sí porque una banda de estas características no hubiera hecho aparecer el cadáver cuando las presiones internacionales eran mayores, se hubiera desecho de él quemándolo o enterrándolo y, sobre todo, no hubieran guardado las pruebas que los comprometían con el crimen, es decir, habrían destruido inmediatamente los documentos. No nos molestamos en decir que hubieran desaparecido una temporada del panorama porque nos parece obvio.
La prensa italiana está en la misma línea de Enrico Letta, no se lo creen. Il Corriere della Sera señala:

Le immagini diffuse giovedì mattina dal quotidiano egiziano “Al Tahrir” mostravano un minibus bianco crivellato da una trentina di proiettili e, all'interno, i cadaveri di due giovani in jeans. Venivano descritti come due dei cinque presunti criminali, accusati di essere «specializzati nel rapimento di stranieri», che sono stati uccisi dalle forze speciali egiziane in una sparatoria alla periferia del Cairo. Che queste persone fossero legate al caso di Giulio Regeni, il ricercatore italiano torturato e ucciso al Cairo due mesi fa, lo avevano suggerito, oltre a “Al Tahrir”, anche altri due giornali egiziani - “Al Mogaz” e “Al Watan” - tutti in qualche modo vicini al regime. Le indiscrezioni - considerate l'ennesimo depistaggio - erano subito state accolte con un misto di critiche e di derisione sui social media, e anche con qualche frenata e cautela da parte di altri giornali egiziani. Poi nella notte “la tesi del legame” tra i due casi è stata sposata dalle autorità del Cairo. Non dicono esplicitamente che Giulio sarebbe stato assassinato da questa banda, ma l'omicidio viene inserito in quella pista della criminalità che sin dall'inizio i potenti d'Egitto hanno perseguito, negando strenuamente le accuse di torture e sparizioni forzate per mano delle proprie forze di sicurezza.**


Que los propios egipcios, a través de las redes sociales, se lo tomara a broma ya es bastante indicador del nivel de credibilidad que merece el asunto. Que hayan sido periódicos afectos al régimen, como señala Il Corriere, tampoco es trivial. Sale de ellos la conexión que inicialmente no estaba confirmada, es más, diarios como Mada Masr recogieron la negación del ministerio. Tienen ahora dos artículos con titulares distintos, los que niegan y los que afirman.
La vieja idea de que los muertos no hablan se aplica aquí a rajatabla. Parece que se hubiera estado esperando la ocasión de tener los muertos para que aparecieran los documentos de Regeni, insisto, en estado impecable, como si hubieran estado guardados con todo esmero.
Los documentos son el único elemento que vincula a los delincuentes muertos con Regeni. Es sencillo sacarlos del cajón y fotografiarlos cuando se da la ocasión propicia para fabricar el caso. Tienes los muertos, se sacan los documentos. Insistimos en que no hay ninguna razón para conservar una prueba que te incrimina. Hay que presumir algo más de inteligencia a los ladrones que a esta Policía. El caso es perfecto: mueren todos los incriminados y aparecen los testigos. No hay nadie que contradiga la versión oficial. Por ahora, claro.
La prensa británica reacciona de la misma manera que la italiana, con escepticismo. The Guardian titula: "Egyptian government claims Cambridge student’s belongings found after whole gang dies in shootout – though human rights groups point to security services"***. Tampoco les convence.


Il Corriere no puede dejar de hacerse las preguntas que cualquiera se haría ante lo que el gobierno propone:

I tanti interrogativi
Il ritrovamento della presunta borsa di Regeni nella casa dei criminali - che sono tutti morti, dunque incapaci di raccontare la propria versione - difficilmente verrà accolta come una soluzione da chi cerca la verità per Giulio. La ricostruzione lascia aperti molti interrogativi. Se la banda era specializzata nel rapire stranieri, come mai non si è mai avuto notizia di altri sequestrati da loro? Mentre il giornale Tahrir parlava di ben 40 rapine, il ministero dell'Interno sostiene che i criminali avrebbero fatto nove rapine nella zona di Nasser City e di New Cairo: ad essere derubati sarebbero stati un italiano identificato come David K, un portoghese di nome Carlos, un nigeriano e sei egiziani. Certo: tre stranieri sembrano pochi per una banda "specializzata in stranieri". A questo punto, le loro testimonianze sarebbero preziose: spunteranno mai fuori? Ma se anche fosse vero che quei nove sono stati derubati, perché mai Regeni è stato l'unico straniero di cui si ha notizia ad essere ritrovato morto con chiari segni di tortura?**

Hasta hace pocos días seguían corriendo rumores que eran desmentidos poco después, entre ellos la existencia de una grabación de vídeo de seguridad en la que se recogería un incidente violento entre Regeni y otra persona. Los rumores y especulaciones han sido constantes. Los desmentidos iniciales del ministerio negando vínculos entre el caso de Regeni y los delincuentes acribillados seguían en la misma línea. Después, aparecen los documentos.
El caso reaparece también en un momento específico: tras los atentados de Bruselas, es decir, en un momento de conmoción mundial en el que la atención informativa y los recursos se concentran en otras cuestiones. Parece que se buscara diluir el caso entre el torrente de informaciones y de atención distribuida. Si yo tuviera que hacerlo, también elegiría un momento así.


Como suele ocurrir en estos casos, el gobierno está pagando su falta de credibilidad. Que nadie le crea en lo que afirma es mérito exclusivamente suyo. Hoy mismo el ministro de Asuntos Exteriores —que debería fusionarse con el de Defensa— sigue sosteniendo que no hay persecuciones a las ONG de la misma manera que el de Interior dice que no hay tortura en su cárceles o que no ha desaparecido nadie, pese a las denuncias y condenas internacionales desde todos los ámbitos. Egipto está permanentemente a la defensiva; es el fruto de sus errores constantes.
En febrero, Mada Masr nos informaba de quién era el oficial de Policía encargado de esclarecer la investigación:

A senior police officer in charge of the preliminary investigation into the murder of visiting Italian student Giulio Regeni has a prior conviction for torturing a man to death and forging a police report, according to rights activists.
Alexandria Criminal Court sentenced Major General Khaled Shalaby to one year in prison in 2003 on charges of complicity in the abduction, torture, and murder of an Egyptian man, identified as Shawqy Abdel Aal, as well as falsifing official documents, according to human rights reports. However, Shalaby, along with two fellow officers from Alexandria’s Montazah Police Station, was issued a suspended sentence.
Shalaby, who currently serves as chief of Giza’s General Directorate for Police Investigations, was involved in Egypt’s fact-finding committee investigating Regeni’s brutal murder. He claimed Regeni died in a traffic accident, the privately owned Al-Shorouk newspaper reported, stating that there is no suspicion of foul play in the death of the 28-year-old Italian doctoral candidate. Preliminary findings revealed no signs of gunshot or stab wounds on Regeni’s body, Shalaby alleged.****


Con semejante elemento al frente de la investigación, no podía esperarse una mejor resolución del caso. Son acciones como estas las que le cuestan la credibilidad. Es el coste de no haberse desprendido de la corrupción y de la represión. Egipto está reivindicando las prácticas de la época de Mubarak a través de los hechos. Incluso los que fueron condenados por torturas y falsificación en la misma época de Mubarak son ahora puestos al frente de la maquinaria del Estado. No es trivial ni casual: es la constatación del enterramiento de los ideales de la revolución como democracia con futuro frente a la consagración de la represión y la falsedad institucional.
La cuestión que se plantea ahora es si empiezan a surgir contradicciones, testimonios, etc. que vayan en contra de la versión oficial. ¿Cómo se justifica entonces la tenencia de los documentos y demás pertenencias de Giulio Regeni? El "final perfecto" se habrá venido abajo y con él lo que le quede de crédito al gobierno. No creo que nadie se de por satisfecho con este final de la historia.
El caso de Giulio Regeni no está ni mucho menos cerrado. La crisis ministerial —otra más— intenta cubrir el desprestigio y la ineficacia de las distintas carteras del gabinete. El caso Regeni es otro de los enormes errores cometidos por el gobierno.
Habrá que decir con Enrico Letta: o siento, pero #iononcicredo.



* "“Regeni ucciso da una banda di rapinatori”" La Stampa, 25/03/2016  http://www.lastampa.it/2016/03/25/italia/cronache/regeni-ucciso-da-una-banda-di-rapinatori-FsCoYFK8pqyOP6nlM2eNjL/pagina.html
** "L’Egitto: «Uccisi i killer di Regeni»" Il Corriere della Sera 25/03/2016 http://www.corriere.it/esteri/16_marzo_25/passaporto-tesserini-universitari-hashish-egitto-borsa-giulio-mano-criminali-5e5a9054-f224-11e5-b685-3157f420423f.shtml
*** "Giulio Regeni murder: student's bag found 'with dead criminal gang'" The Guardian 24/03/2016 http://www.theguardian.com/world/2016/mar/24/giulio-regeni-students-bag-found-dead-criminal-gang
**** "Officer investigating Giulio Regeni death previously convicted of torture, murder" Mada Masr 10/02/2016 http://www.madamasr.com/news/officer-investigating-giulio-regeni-death-previously-convicted-torture-murder









domingo, 2 de marzo de 2014

Sueños y somnolencias europeas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País titula su editorial de hoy con un llamativo "Mayoría por Europa". Los sondeos electorales dan un posible panorama que no gusta a los que en estos momentos componen el parlamento europeo y dan un aviso, una voz de alarma sobre lo que puede ocurrir en la legislatura próxima.
Señala el editorialista:

La preocupación ante la perspectiva de un Europarlamento —el que surja de las elecciones del 25 de mayo— con más poderes que nunca, y con más eurodiputados contrarios al proyecto europeo que nunca, ha estado en el centro de los debates de la reunión celebrada en Madrid por el Consejo para el Futuro de Europa, formado en 2011 por políticos, empresarios y académicos a instancias del Instituto Berggruen para la Gobernanza. Todos los participantes —conservadores, liberales, socialdemócratas, verdes— señalaron la amenaza. “Las fuerzas euroescépticas están al acecho para dinamitar el proyecto desde dentro porque son incapaces de construir una alternativa”, afirmó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la clausura. Para contrarrestar el peligro, había dicho el ex primer ministro italiano Enrico Letta, “hay que construir una mayoría por Europa”.*


No será fácil. La situación europea actual es compleja. Hay que decir inmediatamente "como siempre lo es y será". La complejidad de Europa es una situación que deriva de su propio ser, indefinido y voluntario, resultado de un hacer y de un querer ser, sin un modelo propio, sin referencias. Nunca habrá una Europa "sencilla"; siempre será una aventura.
La debilidad de Europa proviene no solo de los "euroescépticos", "populistas", etc., sino que estos son el resultado, en gran medida, de las políticas de los que hoy reclaman esa "mayoría por Europa". Han mantenido adormecida a una Europa a la que ahora se le piden bríos en defensa de algo que no se acaba de entender y a la que se ha presentado como problema en muchas ocasiones. El problema es real, pero sus causas también lo son.

La preocupación de algunos por el auge de los antieuropeos tiene más fundamento en clave local que en decidido europeísmo. Invocar a Europa a unas semanas de unas elecciones europeas es confiar demasiado, más un compromiso de última hora que una apuesta decidida.
La idea de que los euroescépticos y populistas carecen de un programa efectivo, de "alternativa", y que por eso van a reventar el sistema desde dentro, presentada por el presidente Rajoy, está muy bien, pero no significa que no le pase lo mismo: que el europeísmo carezca de alternativa para Europa. Y esta creo que es la raíz del problema.
Mientras la Unión Europea no resuelva sus propias dudas y titubeos, será ella su mayor enemiga por inoperancia y por dotar de argumentos a los enemigos de la idea de Europa. Digo "idea" porque mientras no seamos conscientes de que Europa es ante todo una "idea", es decir, algo que debe ser expresado como una constante voluntad de ser, y no una intermitencia electoral, no se avanzará mucho. Mientras no se ahonde en la idea de Europa, sin misticismos, como proyecto común, institucional, como algo que compartir, como un escenario de posibilidades, será difícil que no surjan los virus populistas y nacionalistas, que tienen varios siglos de experiencia en esto de la motivación y apelan a emociones básicas, fáciles de entender y manipular.


Hemos insistido estos días anteriores en el caso ucraniano, en estos momentos en un punto crítico, porque ellos han tenido esa percepción ilusionada de una Europa entrevista en sus propios conflictos. Ucrania, sin ser Europa oficialmente, es también la muestra del conflicto europeo que en otro lugares se da con otras formas y riesgos. Una Ucrania que quiere ser europea, enfrentada a otra parte secesionista, amenazada por el peligro de ser devorada por Rusia. Si algunos tienen dudas de cuál puede ser la fortaleza de la idea de Europa, no tienen más que mirar a Ucrania. También pueden mirar a Ucrania para contemplar esa misma debilidad, surgida de su indefinición, de no renunciar a los intereses particulares. Hoy no piden una "Europa unida", sino una mayoría parlamentaria, que no es exactamente lo mismo.
Creo que tienen interés las palabras dichas por el ex primer ministro italiano Enrico Letta:

A los europeístas nos “falta un sueño. Los demás lo tienen. Que termine el euro, que se rompa la Unión… Nosotros lo hemos perdido. Antes lo teníamos. En 1984: las cuatro libertades; 1994: el euro; 2004: la ampliación al Este. ¿Y ahora? Ahora no hemos construido ninguna perspectiva de ese tipo. El sueño tiene que ser la unión política”, dijo el también ex primer ministro italiano Enrico Letta en su intervención como ponente. Letta apeló a los europeístas a dotar a su mensaje de épica, de grandeza; sentimientos a los que sí recurren con gran destreza los movimientos nacionalistas y que tan buenas perspectivas electorales le dan para las elecciones europeas. La épica, como bien dijo el expresidente del Gobierno español Felipe González minutos antes de comenzar el foro, “es la principal herramienta de los nacionalistas”, y subrayó que por eso es necesario advertir a la gente que detrás de ese mensaje “no hay nada”.**

No sé si Felipe González y Enrico Letta quieren decir lo mismo con "épica", si uno se refiere al discurso y el otro a los contenidos. Estamos llenos de épica comunicativa, la capaz de transformar la cenicienta ideológica en princesa deslumbrante con solo un toque mágico de la varita de la comunicación. Luego, dan las doce y todo vuelve a ser lo que era.
Me imagino que eso que llama "épica" Enrico Letta tendrá que ver con una primera movilización interior, una motivación propia que se ha perdido, la de los sueños. Los políticos suelen tener una idea pasiva de los ciudadanos; piensan que son ellos los que los mueven o "movilizan", que es moverlos hacia un fin concreto. Sin embargo, esa concepción del ciudadano es muy negativa, pues nos lo muestra en un estado natural de reposo, a la espera de que esas fuerzas épicas lo pongan en movimiento desde fuera. Hacia dónde se desplace será el resultado de las fuerzas que se le apliquen, las distintas épicas, por decirlo así.  Demasiada física social.


Letta habla de "sueños", pero parece más un movimiento por "objetivos", zanahorias delante del burro, que una formulación identitaria que es hacia lo que nos debemos dirigir y trabajar. Los europeos queremos saber qué somos porque la identidad europea no llega por participar en unas elecciones con ese nombre. Quizá la gente no necesita tanto que la muevan, sino que le den raíces, que se profundice en lo que es adecuado para esa construcción de Europa común. Si para percibir la ciudadanía europea en nosotros debemos esperar a que los políticos nos la expliquen, la cuestión será más complicada. 


Desde fuera se nos percibe como "Europa"; desde dentro, en cambio, nos seguimos percibiendo de forma diferenciada e incluso conflictiva en muchos aspectos. Y de eso tienen mucho la culpa los que hoy piden más épica, los políticos que alientan el "europeísmo" cuando ven flojear sus rentas internas porque les crecen los rivales. Esos movimientos populistas son locales antes que europeos y han crecido tanto por las malas políticas nacionales como por las malas europeas. Buscan su crecimiento por el lado más débil, que es precisamente el europeo. Y de eso la culpa la tienen los políticos que no han sido capaces de contribuir a la formación de esa idea común más que de forma retórica. Europa se silencia hasta que no tienen más remedio que invocarla porque está el hecho electoral por medio.
Ha señalado Enrico Letta:

“Por primera vez nos acercamos a unas elecciones europeas en las que la diferencia más importante no será izquierda y derecha, sino pro y antieuropa. Siempre fueron elecciones nacionales camufladas. Ahora son verdaderamente europeas y un gran riesgo para el futuro de Europa. ¿Cuál puede ser su impacto sobre las instituciones europeas y el crecimiento? Primero sobre el Parlamento europeo: habrá un 20-25% de los diputados que serán antieuropeos. También habrá que tener cuidado con el filibusterismo. Estoy seguro de que lo habrá en una Cámara que no está acostumbrada a ello. Otro riesgo son los ataques al mercado interior, a la competencia. Una de las consecuencias es el aumento del proteccionismo. Es la respuesta más fácil”, dijo Letta.**


¿Dejarán de ser elecciones nacionales camufladas? No lo sé, pero me temo que no, que el principio jerárquico de la supervivencia se ponga a funcionar y recurran a Europa para salvar de nuevo los papeles en casa. Eso es lo malo de la motivación negativa, que siempre necesita de factores como el miedo para funcionar. Necesitamos motivaciones positivas, que queramos ser europeos y no que no lleguen los antieuropeos a la eurocámara. Pero es más fácil señalar enemigos que presentar ideas. Hace mucho que la política nos pide que trabajemos con el lado emocional más que con el racional. Y eso siempre es peligroso.

* "Mayoría por Europa" El País 2/03/2014 http://elpais.com/elpais/2014/03/01/opinion/1393702895_943044.html

** "Letta: “Los europeístas no tenemos un sueño, los otros sí”" El País 27/02/2014 http://internacional.elpais.com/internacional/2014/02/27/actualidad/1393520063_505111.html



 

viernes, 1 de noviembre de 2013

Si yo fuera dictador o Letta y Europa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El cambio que ha supuesto Enrico Letta para Italia es grande. Ya lo supuso Monti anteriormente, pues cualquiera que suceda a Berlusconi en el gobierno de la República ya es una gran cambio, dada la irrepetibilidad del "caballero". Afortunadamente, dirán algunos, pues es difícil que un país sobreviva a tamaña jugada del destino o del azar.
El diario El País publica una interesante entrevista con él centrada esencialmente en la cuestión de Europa y el temor al ascenso de los populistas antieuropeos por todo el continente en las próximas elecciones de la Unión.
La preocupación por la política está llegando a través de Europa, especialmente si se produce una confluencia electoral de intereses antieuropeos. Letta admite que el riesgo es grande. La experiencia de la inestabilidad italiana convertida en "europea" asusta lógicamente a los que piensan que es necesario mejorar el funcionamiento de las instituciones antes que bloquearlas. Señala Enrico Letta:

Aunque está muy subestimado, existe un riesgo muy grande de que el próximo mes de mayo se elija el Parlamento Europeo más antieuropeo de la historia. Lo más probable es que en algunos de los grandes países y también en los más pequeños nos encontremos con un crecimiento de todos los partidos y movimientos euroescépticos y antieuropeos. Con un efecto muy negativo y peligroso. [...] Es urgente una gran batalla europeísta, la Europa de los pueblos contra la Europa de los populismos: esto es lo que está en juego en los próximos seis meses.*


Mucho me temo que sea un mal comienzo hacerlo con un juego de palabras que ya ha dado poco de sí —pueblos vs populismos— y que admite todo tipo de variantes con "naciones", "regiones", etc. según le convenga a cada uno una visión de Europa u otra. Está bien que haya propuestas sobre la mesa, pero el primer obstáculo, desde luego, es la percepción de la inoperancia en las instituciones como un reflejo de la propia falta de eficacia en los países que ha dado lugar al traslado de la política ineficaz de los partidos.

Es difícil que un país se vuelva antieuropeo y populista si sus instituciones funcionan correctamente y, por ello, mantienen una relación "saludable" con Europa. El antieuropeísmo de los que funcionan bien es por su percepción de que son víctimas del parasitismo de los que funcionan mal o por un sentimiento romántico de pérdida de soberanía. También este último se beneficia de la falta de eficacia europea para resolver.
Es importante distinguir el antieuropeísta negativo del positivo porque obedecen a causas distintas. No es lo mismo percibir una agresión que un obstáculo o freno. Se pueden, es cierto, percibir las dos cosas, pero es interesante saber dónde están las causas, reales o manipuladas, del sentimiento que se genera en cada caso.
También es cierto que en la mente caben y conviven sentimientos contradictorios y que se pueden mantener de forma intermitente. Puedo considerar que los beneficios son naturales mientras que los aspectos negativos son grandes conspiraciones que se han urdido contra mi país. Esto es lo más fácil de manipular y despertar.


Sin embargo creo que sería más correcto concebir el populismo antieuropeísta más como un fracaso de los políticos locales que como una responsabilidad de Europa misma. El antieuropeísmo se forma primero como una reacción local ante la costumbre de los políticos nacionales de trasladar las responsabilidades de su mala gestión hacia arriba y presentarla como agresión o ineficacia europea. Los partidos populistas no surgen tanto por un deseo de cubrir un espacio político sino por el fracaso de los partidos convencionales que son incapaces de afrontar los retos que se les presentan —nacionales y europeos— con eficacia.
En el caso italiano, clarísimamente, la responsabilidad del surgimiento del populismo es del propio Silvio Berlusconi y su forma de hacer y llevar la política del país. La semilla del antieuropeísmo las lanzan los partidos nacionales que han usado la fachada europea para responsabilizarla —como si fuera un ente extraño— de sus fracasos. Es la Europa como terapia de la frustración, sobre la que descargar aquello que nos resulta difícil justificar.


No digo que desde "Europa" —es decir, sus instituciones— no se puedan cometer errores, sino que los que cometen errores en Europa son los mismos que los comenten en sus respectivos países, que es donde los eligen. Sin embargo, "Europa" no existe o se percibe de esa manera, sino como una instancia extraña y monolítica, la "otra" y no una prolongación ponderada de nosotros mismos. Esa Europa es un "alien". Mientras se hable de Europa como de otra cosa, será difícil abordar los problemas más allá de los problemas técnicos, por muy complejos que puedan llegar a ser.
Cuando Letta habla de Europa incurre en ese mismo error porque en realidad no se está defendiendo de "Europa" sino de lo que puedan hacer "desde Europa" sus enemigos locales. Sus enemigos crecerán —en Italia y en Europa— simultáneamente. El riesgo actual es que estos "populistas" están aprendiendo a estrechar lazos, alianzas, y sacarán más fuerza que la que puedan tener en sus propios escenarios locales. Su ejemplo, además, sirve de estímulo para su proliferación.
Dice Enrico Letta:

Si fuese dictador europeo durante media hora, publicaría dos edictos. Creo que el primero sería inmediatamente compartido por la opinión pública: la unificación del presidente de la Comisión y del presidente del Consejo Europeo en una única figura. Esto se puede hacer sin cambiar los tratados, basta con proponer a la misma persona. Una unión personal —digámoslo así— de las dos funciones ya sería una decisión importante. Sé que desde el punto de vista de la perfección jurídica de Bruselas estoy diciendo una especie de blasfemia porque el presidente del Consejo desempeña un papel de gestión, mientras el presidente de la Comisión tiene otra función, pero sería más práctico y todo el mundo lo entendería.

No sé si Europa se arregla a base de blasfemias, como dice Letta, pero la separación es precisamente una garantía de que nadie tendrá tanto poder como para liderar Europa por encima de los propios países, que son quienes diseñaron un modelo de unión que situara a alguien por encima de los poderes de los países. Por eso no hay "presidente de Europa", sino presidentes de Consejo y Comisión, para dejar bien claro que tiene un modelo más burocrático, que dirigen órganos y no países. ¿Cómo llamaría Letta a ese "presidente" que reuniera los dos poderes en una sola persona? Pues mientras existieran los dos organismos sería obligado llamarle de las dos formas. Desde el punto de vista práctico no supondría ningún avance, ya que tendría que actuar en función de un solo organismo en cada momento. El que lo "entendiera todo el mundo" tampoco es probable, pues es más difícil entender por qué una sola persona preside dos órganos distintos, con funciones distintas, a que lo hagan dos personas. Eso sí, habría menos posibilidades de error al recordar su nombre y ponerle cara, algo que gusta mucho al político profesional.
Pero como la media hora como dictador de Enrico Letta dan para mucho más que cuatro de años de legislatura para los demás, hace una segunda propuesta:

Con el segundo edicto aboliría todos los acrónimos que son incomprensibles para todos. La burocracia de Bruselas los utiliza como una brújula, pero el resto de la gente se pierde. Solo basta pensar en el asunto de la crisis: EFS, ESM, SIX PACK TWO PACK…, esto es, una lista de términos absolutamente incomprensibles entre los que nos perdemos. Haría falta volver a llamar a las cosas por su nombre para volver a acercar a los ciudadanos.*

Si esto se hiciera en Europa, tendría algún sentido, pero esto no es más que una deriva constante que se produce en los demás países y que afecta desde la LFP al INEM. Esta siglas las conocemos todos los españoles, pero no preguntes por ellas a italianos, alemanes o franceses. Tampoco se solucionaría ningún problema.


No es casual que Enrico Letta, como político, piense que los problemas de la política son problemas de "comprensión de los ciudadanos", que es como decir que la política es perfecta y los ciudadanos unos paletos cazurros que no se enteran y al que hay que simplificarle el mundo porque se pierde, un Paco Martínez Soria en una especie de "La política no es para mí". En España se escuchó aquella frase de "lo hacemos bien pero no lo sabemos explicar" como justificación de una derrota histórica. Al menos echaba parte de la responsabilidad al maestrillo y su librillo además de a ese poco aplicado alumno que todo los políticos miran por encima del hombro.
Los problemas de Europa no son problemas de comunicación —identificar autoridades o interpretar siglas— sino de fines y funcionamiento. Aunque haya muchos problemas nuevos, como no podía ser de otra manera, el principal es la incapacidad de los que tienen que afrontarlos proponiendo soluciones y esos son los políticos que elegimos para hacerlos. La cuestión es muy sencilla: si unos no funcionan y se acumulan los problemas, crecen respuestas positivas o peligrosas, según los casos.


A unos les gustará pensar que el ascenso de nuevos partidos se debe a sus propios méritos y a que tienen líderes "guais", pero en la mayoría de los casos las tendencias al cambio del voto provienen de los errores y el descrédito alcanzado por los partidos asentados en cada país. Son votos del descontento con los políticos locales y, porque son los mismos partidos los que están en Europa, se trasladan a Bruselas.
Una de las limitaciones más graves de los movimientos populistas es que no necesitan ser demasiado inteligentes en sus propuestas; les basta ser demagógicos para recoger el voto que se escapa harto y aburrido de la falta de respuesta de los partidos profesionales y mayoritarios. Es ahí donde está realmente el peligro. Letta, en cambio, ve las diferencias en los objetivos de cada grupo en términos de Europa:

Sería un grandísimo problema si los populistas europeos superan el 25%. Esto lo debemos tener todos muy presente. Hay que tener en cuenta algo: desde 1979 hasta hoy todos los resultados de las elecciones europeas se han mirado en clave nacional, para ver las consecuencias internas de la subida o la bajada de tal o cual partido. Nunca en estos 35 años se ha mirado el resultado de forma conjunta. Ahora, en cambio, por primera vez la partida será de europeístas contra populistas. Y creo que esta dinámica será idéntica en el resto de los grandes países.

La facilidad del planteamiento no debe hacernos meter en ese saco de los "populismos" a elementos muy distintos y con diferentes grados de peligro. Hay que distinguir los movimientos caóticos que han surgido como contestación al deterioro de la política nacional —en el caso de Italia, por el desastre de los populistas Berlusconi-Bossi— de aquellos de largo recorrido histórico que se están fortaleciendo por el descontento ante la ineficacia de los grandes partidos que aprovechan para identificar con Europa misma. Me refiero en concreto a casos como el de la Ultraderecha francesa con Marine LePen al frente y sus alianzas con otros grupos similares repartidos por Europa y fuera de ella.


La mejor forma de hacer una Europa eficaz es tener políticos eficaces en la política nacional, ya que no es lo mismo sacar adelante una Europa con países que funcionan razonablemente bien que tener que hacerlo con países sumidos en los desastres de la mala gestión. Pero esto es ya complicado dada la deriva histórica de una profesionalización no basada en los principios (ideólogos, renovadores de ideas) o en la capacitación (gestores).
Los partidos —y me refiero a España— no son ya espacios de debate sobre cómo hacer las cosas, sino simples estructuras burocráticas —pero se quejan de Europa— en donde se aprende a trepar por mecanismos oscuros a través de la única institución que ha prosperado, el "delfinado". Si los partidos no se sanean y oxigenan, si no se renuevan para ofrecer alternativas reales y no demagogias baratas y efectistas, campañas de imagen y gestos de cara a la galería (pedir la renovación en un hotel de cinco estrellas o romper una foto de tu tesorero encarcelado), la gente buscará —aunque sea como castigo o por curiosidad— alternativas que surjan del descontento.
Las palabras de Letta, quizá por rutina, caen en la misma crítica de Europa antes que en la crítica de lo que hemos hecho con ella, pervirtiéndola ante los ojos de los electores cuando nos interesa o convirtiéndola en nuestra devoción cuando nos viene bien.


Creo que no hace falta soñar con ser dictador, aunque sea durante media hora, para cambiar Europa. Al contrario: se trata de ser verdaderamente democráticos —aquí y allí, en nuestros países y en la Unión— para demostrar que es la democracia el gran logro de Europa, que está en su origen como pensamiento de vida en común y como traslado de la democracia primera que se vive y desea vivir en cada estado. Es la democracia y la voluntad de que todos vivan bajo ella la que frenara el avance de tendencias peligrosas —xenofobia, racismo, cierre de fronteras, recortes de derechos sociales y políticos— que anidan en algunos de esos populismos que el mal funcionamiento de una Europa llevada por malos gestores puede sacar al primer plano de la política. Se identifica a Europa con la "burocracia" y los "burócratas" porque el vedetismo de los políticos nacionales no permiten que surja nadie capaz de provocar la identificación con ideas y principios. Es así de sencillo; los estados no admiten un protagonismo europeo más que de forma controlada y gris.
La crisis de Europa es el reflejo de las crisis que viven sus miembros, proyectada hacia esas instituciones que son de todos. Resolvamos nuestras crisis, y la de Europa se reducirá porque permitirá avanzar hacia donde nos gustaría ir y no, como ahora, hacia donde estamos obligados, por nuestra propia inoperancia, a ir. Estoy de acuerdo con Letta —que merece mis respetos aunque quiera ser dictador durante media hora— en que "es urgente una batalla europeísta", pero esa batalla empieza en los propios países, en concreto en la renovación de los partidos nacionales y en su forma de hacer política.




* “Es urgente una gran batalla europeísta” El País 1/11/2013 http://internacional.elpais.com/internacional/2013/10/31/actualidad/1383252211_143749.html





jueves, 10 de octubre de 2013

La tragedia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Dice el presidente de la Comisión europea, José Manuel Durão Barroso, que nunca olvidará los ataúdes apilados en Lampedusa, ataúdes de niños, de madres con recién nacidos. No soy yo quién para dudar de la sinceridad de su dolor. Tampoco podrá olvidar él los gritos de "¡asesino!", probablemente injustos en lo personal, que le han lanzado los habitantes del pueblo cuando se han dirigido a visitar a los cadáveres y después a los vivos, a los que consiguieron, por los motivos que fuera —¿qué no es azar aquí?—, sobrevivir. Dos visitas incómodas porque tu miras a los muertos y los vivos te miran a ti. Es un triste mirar y ser mirado.
De los testimonios, nadie más cercano que los buceadores que se sumergen cada día a recoger los cuerpos encerrados en esas bodegas inmundas. Euronews entrevistó a dos de ellos; declaraciones breves, parcas, con el ánimo trastornado. Les ha impresionado verlos con los brazos extendidos, pidiendo ayuda. Uno de ellos ha quedado impactado por una imagen: la del rostro de un ahogados pegado a su máscara al girarse cuando lo tenía agarrado. "Parece que me pedía ayuda", dice. Es difícil sobreponer a algo así, no salir destrozado de esa tumba sumergida para no volver. Deberán vivir con esos recuerdos. Solo el deber humanitario puede ayudarnos ante un horror similar, tratar de devolverles algo de la caridad que se les negó en vida, en donde nacieron, por donde pasaron, desde donde salieron. No quedan muchos más momentos para demostrarles que vivían en un mundo humano, rodeados de humanos.


Barroso y Letta han tenido el valor de ir a dar la cara en nombre de todos. Italia y Europa. Han ido a mostrar ante sus cadáveres el respeto que no se les tuvo la vida. Italia les ha concedido la nacionalidad a los muertos, pero repatriará a los vivos, en cumplimiento de su legislación, que podrán ser sancionados con multas, premios incomprensibles en la lucha por la vida. Quizá logren que alguno lamente no haber quedado en el fondo, cerrando un ciclo absurdo de vida.
No sé cuánto duran los golpes de pecho, pero este problema grave, inhumano, de un mar con dos mundos, no con dos orillas, tendría que ir encontrando algún tipo de solución a un problema que no se plantea por el mal tiempo para la navegación sino por una moderna forma de esclavitud que encuentra acomodo en los rincones de nuestra Europa común.


Esta vez nos toca a los "periféricos", al "sur", a los mediterráneos, en suma, recoger supervivientes en este mar civilizado y enterrar a los que no llegaron. Lo que comenzó con las crisis de Libia y Túnez y los conflictos entre Sarkozy y Berlusconi por saber qué había que hacer con los que llegaban hasta las playas  de Lampedusa, la misma isla a la que siguen llegando hoy ante el hartazgo de sus habitantes, a los que solo les queda abuchear a los políticos de turno y rezar por los muertos. No es malo recordar los términos en los que The Guardian recogía el rifirrafe entre los dos mandatarios estrella de la política europea:

Nicolas Sarkozy and Silvio Berlusconi are expected to call on Tuesday for a partial reintroduction of national border controls across Europe, a move that would put the brakes on European integration and curb passport-free travel for more than 400 million people in 25 countries. 
The French president and the Italian prime minister are meeting in Rome after weeks of tension between their two countries over how to cope with an influx of more than 25,000 immigrants fleeing revolutions in north Africa. The migrants, mostly Tunisian, reached the EU by way of Italian islands such as Lampedusa, but many hoped to get work in France where they have relatives and friends.*


No es un ejercicio trivial de memoria. Es solo una constatación de un hecho, de una situación. El panorama sigue siendo desolador en este problema que se deja reposar hasta que se pasan los efectos sociales de las desgracias. Lo único que hemos conseguido es establecer un floreciente negocio de contrabando humano sin derecho a reclamaciones, una nueva forma de tráfico de personas, los que huyen de guerras y miserias. Todo el mundo tiene derecho a ganar con las guerras, pero siempre pierden los mismos.
Las respuestas a las crisis de Libia y Túnez fueron, por parte de Italia, mandar a Europa a los recién llegados y la francesa cerrar el "espacio Schengen", levantar las fronteras para protegerse de los invasores. Tampoco hemos hecho mucho los demás.


La idea de Europa se queda chica ante la del Mediterráneo, algo de lo que pueden prescindir nuestros vecinos del Norte pero que no podemos ignorar los del Sur. Europa quiere inmigrantes selectos, con títulos universitarios, a los que poder emplear allí donde le resulta productivo, pero no quiere asumir las vecindades molestas de la miseria y la persecución política o bélica. Es como el que eleva el volumen de la música para no escuchar discutir a los vecinos.
No sé cuál es la solución a este grave problema. Hay quien dice que tratarlos "bien" conlleva un efecto llamada; los hay que los apalean o matan, como los crímenes xenófobos de Grecia; o los hay, más sutiles, que se limitan a no destinar más recursos a patrullar esas aguas para que ocurra lo que tiene que ocurrir y ocurre.


Son muchas voces las que han señalado que esto no es más que una concentración escandalosa de muertes frente al goteo diario del que nadie se ocupa. No les falta razón, pero así funcionamos, a golpe de titular. No nos llama el sentido del deber, sino la vergüenza que no se puede ya esconder.
Esos trescientos féretros alineados, en los que la mano del hombre ha impuesto orden tranquilizador buscando la simetría, tratan de ocultar el horrible caos de la muerte conjunta en una lucha brutal por escapar. Los muertos, dóciles, se dejan ordenar en sus ataúdes.
Alguien ha puesto unos osos de peluche sobre los ataúdes blancos de los niños. Flores y unos osos de peluche con un gran corazón rojo bordado en su pecho; la compañía para la eternidad.
Dicen que pasaron tres barcos y no les socorrieron.




* "Sarkozy and Berlusconi to call for return of border controls in Europe" 25/04/2011 The Guardian http://www.theguardian.com/world/2011/apr/25/sarkozy-berlusconi-border-controls-europe