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jueves, 1 de enero de 2026

Año nuevo, viejos problemas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


A veces simplificamos más de la cuenta y en aspectos socialmente relevantes, como es la violencia de género, puede llegar a ser peligroso hacerlo. Cualquier deseo de enfrentarse al problema se encuentra con la dificultad de que nos acostumbremos a ello y se pierda la auténtica medida de ese problema.

Por eso es adecuado darle la perspectiva correcta en estos momentos del año en que tendemos a mirar con otros ojos lo que nos rodea.  Que este primer día del año sea el primero en que nos planteamos las cuestión de la violencia contra las mujeres, uno de los temas que han tenido protagonismo en 2025 y que corremos de que lo tenga en 2026. Hablar de ello es necesario, porque una parte importante corresponde al silencio y la ausencia del debate adecuado.

 En RTVE.es, nos hacen balance del 2025 y valoran las dimensiones del problema desde la perspectiva de la Delegada de Gobierno para la Violencia de Género: 

Desde que el Gobierno comenzó en 2003 a recabar datos estadísticos de esta lacra, más de 1.300 mujeres han perdido la vida por este tipo de violencia, 46 de ellas en 2025. Y las cifras no dejan de crecer, con un final de año especialmente negro y un dibujo general que deja retos pendientes.

La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género confía en “no normalizar nunca estas cifras” porque Pilar, Oriana y Sayuri “no son números” sino “mujeres con nombre, con familias, con proyectos de vida truncados por la violencia machista”. Cada asesinato, advierten fuentes de dicha institución a RTVE Noticias, “es un fracaso colectivo del conjunto de la sociedad y de las instituciones y, por tanto, exige un análisis permanente y autocrítico”. Hay que examinar con lupa los datos para tomar medidas.

El 12,7% de las mujeres residentes en España de más de 16 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida. En tres de cada cinco casos, no fue sólo una vez, según consta en la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer publicada hace unas semanas.*


Me parece adecuado hablar de "fracaso colectivo", pues las cifras de muertes son solo una parte de un problema mucho más extendido de lo que se piensa, un problema que juega con el silencio y el miedo a las denuncias y que casi siempre sale al centro de la escena cuando ya la víctima ha dejado de existir.

La violencia de género es algo enquistado en la sociedad, el problema más grave que tenemos porque afecta al conjunto. Los escándalos del acoso en los partidos políticos e instituciones es algo más que una herramienta para la lucha política. Es una demostración de que esto está metido allí de donde debían surgir las soluciones.

El problema no es "el deterioro de la imagen" de los partidos, sino la constatación de que esto es mucho más grave de lo que pensábamos. En cualquier caso, que sea algo que afecte a los partidos tiene una parte positiva: la explosión informativa que lleva a tener conciencia.

Pero lo malo de la conversión en "noticia" es que estas van y vienen en función de otros parámetros, los que produce el mundo de la información. Por eso la "normalización" puede convertirse en el mayor problema en la medida en que entra en competición con otras muchas cosas y esto es algo muy distinto. No se trata de "noticias" en los medios, sino precisamente del problema del silencio y que, por contra, solo salgan a la luz los casos llamativos, como ocurre con los ocurridos en el ámbito político,

Cuando los hechos se convierte en cifras, en estadísticas, se corre un riesgo especial. Por eso está bien que se señale en el artículo de Daniel Herrero que "las víctimas son algo más que números", que son "personas" a las que el sistema, en todas sus dimensiones, ha fallado. Por eso, igualmente, es adecuado que se hable de "fracaso colectivo".

Quizá sea inevitable que en un sistema mediático el criterio de lo noticioso prime sobre otros criterios, que la crueldad o el número se antepongan a otro criterios, pero es imprescindible que cada crimen, que cada caso de acoso, de maltrato, etc. tenga su justa dimensión que es la que despierte en la sociedad la conciencia del problema y su gravedad.

El problema de la violencia machista no es solo un problema noticioso. Está profundamente anclado en los rincones más escondidos de nuestra sociedad. Se transmite como falta de valores de igualdad en las familias, en las escuelas, en muchas instituciones sociales. 

El machismo patriarcal no es un tópico feminista, como pretenden los crecientes negacionistas, alentados desde su protagonismo en los Estados Unidos. Es una realidad histórica que puede rastrearse en el tiempo, pueden comprobarse en sus acciones, en sus leyes, en sus refranes y dichos, en sus textos o películas. Se puede discutir sobre las "clases", pero no se puede discutir sobre la existencia de las diferencias de género y la dominación patriarcal. Todo esto castiga a una parte importante de la población, que se enfrenta a esta forma de violencia, generada desde una conciencia de posesión, de ser las mujeres propiedades cuya resistencia (es decir, independencia, deseo de igualdad, etc.) hay que evitar.


En algunos países esto es perfectamente visible, como ocurre en Afganistán, quizá uno de los casos más extremos de violencia normalizada e institucional contra las mujeres. Pero los casos extremos no evitan que en otros, como en el nuestro, proliferen también otras formas de violencia de género.

Tenemos la teoría, pero evidentemente no controlamos la práctica, que es lo que ocurre en espacios familiares y laborales. La cuestión está variando porque se discute, como hemos dicho, la propia teoría para actuar sobre la práctica, que no son solo los asesinatos de mujeres, sino esa otra situación que va saliendo a la luz y muestra cierto retroceso y, sobre todo, una polarización.

En España lo comenzamos a percibir cuando empezaron a frenarse las formas emancipadoras en las escuelas y bibliotecas públicas, amparándose en el "derecho de los padres" a decidir cómo formar a sus hijos y evitar que se les "adoctrinara". Cuando Vox llegaba a algún ayuntamiento, pasaba a controlar la compra de libros que pudieran afectar a su negacionismo del patriarcado. Son precisamente familias y escuelas los principales focos de formación de la violencia de género.

Que sea desde el gobierno, como nos dice el titulas de RTVE.es desde donde se hable de "fracaso colectivo", podrá parecer a algunos una especie de poner la pelota en el tejado de otros el problema. Más allá de esto, hay que exigir medidas, vigilancia y más medios, pero también realizar nosotros desde la sociedad, acciones para tratar de frenar esto. Hay que hablar, romper los silencios, denunciar, explicar, compartir...

No es una cuestión sencilla y necesita de una conciencia clara del camino y de los obstáculos que se siembran. Hay que evitar muertes, evitar su normalización, pero eso es solo una parte de la tarea. Si no lo logramos, el "fracaso colectivo" seguirá ganando terreno. 


* Daniel Herrero "La violencia de género, un "fracaso colectivo" en un año con casi medio centenar de asesinatos" RTVE.es 31/12/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251231/violencia-genero-fracaso-colectivo-asesinatos/16870999.shtml 

sábado, 22 de febrero de 2025

Defina "aliado"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que jamás se ha visto algo como esto, un movimiento reaccionario de tal calado. Ya no se trata de "dejar libertad" operativa, sino de imponer las condiciones retrógradas a todos, incluidos los que operan si quieren acceder al mercado norteamericano.

Si hemos entendido correctamente la información que se nos da, los Estados Unidos de Trump exigirán que las empresas que operen en su mercado renuncien expresamente a las políticas de igualdad y diversidad, de inclusión, etc. para trabajar en su espacio. No se trata ya de que no se apliquen en los Estados Unidos, sino la exigencia de que renuncien a esas políticas.

En RTVE.es se nos explica: 

El Ministerio de Trabajo y Economía Social considera que exigir a las empresas que no apliquen políticas de igualdad y de diversidad para poder operar con Estados Unidos (EE.UU.) es una "flagrante vulneración de la legislación vigente en nuestro país".

Las compañías españolas "tienen que cumplir escrupulosamente" con los planes de igualdad y su normativa, y con la protección a la diversidad que figura en el ordenamiento jurídico y constitucional español, según han indicado fuentes de Trabajo a RTVE.

Por tanto, el ministerio encabezado por Yolanda Díaz ha indicado que "no permitirá que ninguna empresa esquive el marco normativo del que nos hemos dotado democráticamente", ni que se incumplan las obligaciones en materia de igualdad, diversidad y no discriminación para poder operar con EE.UU. La Inspección de Trabajo velará para que las compañías cumplan con la normativa vigente en estas materias.

Las compañías de más de 50 trabajadores tiene que cumplir las normativas de igualdad, recuerda Trabajo, y quienes lo incumplan pueden enfrentarse a una infracción grave con multas de 751 a 7.500 euros. Podría considerarse muy grave —con una sanción de 7501 a 225.018 euros— si hubiera situaciones de acoso o discriminación efectiva en el ámbito laboral.

 

De esta forma, Donald Trump pretenden cambiar el mundo imponiendo su visión dentro y fuera y sobre todo le permite apoyar a aquellos que la sustentan fuera. Si quieres vender en Estados Unidos, debes practicar una política populista de ultraderecha, negacionista de la igualdad y diversidad. De esta forma, las empresas se ven obligadas a elegir entre entrar al mercado americano o contravenir las políticas de igualdad.

Recordemos, por ejemplo, que apenas hace unos días ha cerrado las ayudas a los centros educativos que exijan la vacunación contra el COVID.

Esta vez, Trump llega con algo más que con un ego; trae además un plan bien confeccionado para un rápido desarrollo del populismo y algo más: su proyección fuera del país a través de esa internacional ultraderechista con la que no pierde ocasión de promocionarse y respaldar en un doble movimiento de apoyo.

Los pasos de estas medidas de Trump son claros: provocar el cambio a través de movimientos de mercado, lo que obligará a las empresas a enfrentarse dentro y fuera sus gobiernos y a presionar para desprenderse de la políticas de igualdad y diversidad. Esto es lo que Vance y demás llaman el "problema interno" de Europa y hacen el llamamiento para la salvación bajo de signo del "MEGA" (Make Europe Great Again). La salvación, por supuesto, llega de la propia grandeza norteamericana que muestra el camino.

En el artículo leemos las reacciones desde el gobierno español:

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha recalcado que la postura del Ejecutivo con respecto a políticas de inclusión y defensa de los derechos de las mujeres es "clara". Así, ha recordado que las empresas también "tienen que aplicar e integrar" esa política de igualdad.

"Nosotros impulsamos una política de igualdad y de diversidad, de promoción y defensa de los derechos de las mujeres, igual que del colectivo LGTBI", ha expresado este jueves Albares en una reunión de ministros de Exteriores del G20 en Johannesburgo, Sudáfrica).

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, se ha mostrado este jueves "preocupada" por el movimiento de EE.UU. Con todo, ha pedido ser "ser muy conscientes" de la situación internacional, "en un cambio completo de paradigma y de perspectiva de lo que son las relaciones laborales, de lo que son las relaciones internacionales y también de lo que es la democracia en el mundo". Además, se ha referido a Estados Unidos como "un aliado muy potente".*


Hace bien la ministra Redondo en advertir que esto es mucho más que lo que se ve en la superficie. Es un plan detallado y preciso para ese cambio de "paradigma" y sobre todo provocar la polarización social, como hace por toda Europa la ultraderecha manifestando su proximidad a los fuertes Estados Unidos. Esto será especialmente relevante cuando empiecen a notarse los efectos de la presiones norteamericanas (aranceles, exclusiones, etc.)

Si las empresas norteamericanas en Europa empiezan a presentarse sin políticas de igualdad y diversidad, los mercados interiores serán sometidos a presiones imprevisibles y las empresas nacionales verán por su parte dificultades para entrar en el mercado norteamericano.

¿Esto ha salido de la cabeza de Trump? Lo dudo. Es más bien un complejo plan trazado en la sombra por esos equipos que están detrás, que han visto que Trump es la interface populista que necesitaban.

Los medios nos dicen que Trump acaba de purgar las fuerzas armadas eliminando al general C.Q. Brown, promotor de políticas de igualdad en el ejército. Vemos cómo se van eliminando piezas en una misma dirección. Entiendo que no se trata solo de cuestiones de igualdad, sino que estas son señal de otras facetas interconectadas. De esta forma la purga elimina otras posibles resistencias. La opinión en este terreno es una pieza del conjunto, pues las ideas están unidas y forman en su conjunto esa personalidad que Trump y los suyos desean eliminar.

Lo que está muy claro es lo que la ministra señala, el cambio de paradigma. Esto obliga a algo más que palabras y declaraciones. Los políticos de cualquier ideología que compartan los principios de igualdad, de defensa de los derechos de las mujeres en ese camino común e igualitario, los que acojan la diversidad como un avance contra los prejuicios, deberían saber dos cosas: que es necesario anteponer estos principios y que deberán reconsiderar la política y el concepto de "aliado". 

Estados Unidos ya no es "aliado" más que de sí mismo y la vara de medir el mundo ha pasado a ser la aceptación de sus políticas. Esto afecta a la inmigración y también a todos los que sitúan en el mismo nivel de peligro, los defensores de la igualdad.

El mundo de Trump y de la ultraderecha es maniqueo y sin más principios que los suyos, que son mesiánicos en su visión. Trump necesita la acción exterior para reafirmar la acción interna. Las políticas, por ejemplo, con el desplazamiento de los gazatíes es de enorme inmoralidad, como lo es el pago en tierras raras a cambio de la "paz" en una Ucrania desmembrada en el que se le da la razón a Rusia, se llama "dictador" al presidente ucraniano y se habla de la "buena relación" con Putin, el verdadero dictador cuyos opositores mueren envenenados o saltando por las ventanas "involuntariamente".

Esto es ya una sólida realidad que debemos asimilar. Estados Unidos ya no es lo que era y sus acciones no buscan la defensa aliada, sino la absorción de tierras, recursos y zonas de influencia. Es "amigo" de genocidas y de invasores imperialistas. Esto no es fácil de asimilar, pero tendremos que hacerlo en un momento u otro, separar el trigo de la paja, y saber quiénes son los verdaderos aliados. Habrá que definir con claridad el término, lo que representa y si la realidad encaja en el término.

Cuanto antes, mejor. Tardar es mostrar debilidad y dejar crecer el problema. 

* "Trabajo ve ilegal la petición de EE.UU. de que sus proveedores en España certifiquen que no aplican políticas de género" RTVE.es /AGENCIAS 21/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250221/trabajo-ilegal-peticion-eeuu-proveedores-espana-certifiquen-aplican-politicas-genero/16460472.shtml

sábado, 28 de diciembre de 2024

El ejemplo de la Ley contra la violencia de género

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se cumplen en estos días los 20 años de la puesta en marcha con su aprobación de la Ley que concentraba las medidas y definía un problema, la violencia de género. El aniversario no solo sirve para recordar un problema, sino para poner en evidencia lo mucho que queda y la confusión que se mantiene, parte de la respuesta a la ley.

De poco sirve una ley si no hay acuerdo sobre su espíritu y, sobre todo, sobre su eficacia frente a un problema que se va desplegando conforme avanza históricamente. Los "problemas", como otros elementos de la naturaleza, se adaptan a su entorno, aprovechan las nuevas oportunidades. Y me temo que nos estamos quedando atrasados respecto al "problema", que aprovecha mejor que los demás las oportunidades.

En RTVE.es se nos recuerda cómo fue la aprobación de la Ley: 

Hace 20 años, el 28 de diciembre de 2004, echaba a andar oficialmente la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Tan sólo seis días antes se había aprobado, los aplausos habían estallado en el Congreso de los Diputados sin siquiera dar tiempo al presidente de la Mesa a anunciar el resultado de la votación. Se alcanzaba un gran acuerdo en materia de igualdad y el panel luminoso se teñía de un único color, el verde: 325 'síes' y 325 votos emitidos. Las casillas del 'no' y de la abstención estaban apagadas. 

Pocas votaciones han salido adelante con tal unanimidad. Esta normativa, pionera a nivel europeo y a escala mundial, marcó un antes y un después en la sociedad española. Por primera vez, se reconocía de manera explícita la violencia contra las mujeres como una violación de los derechos humanos y se establecían medidas integrales para prevenirla, proteger a las víctimas y perseguir a los agresores.* 

De estas breves líneas de presentación de cómo ocurrió sorprenden varias cosas, la primera de ellas que existiera un "gran acuerdo", concepto hoy casi impensable en cualquier orden de la vida política.

La deriva política ha establecido una especie de ley de la gravedad de los conflictos cuya tendencia es a agravarse, a crecer, a acumular insultos y descalificaciones. ¿En dónde ha quedado esa capacidad de acuerdo? Me temo que aquí la culpa la tienen los teóricos de la comunicación que ha estudiado las ventajas del desacuerdo para la polarización. No es importante lo que defiendes si convencer a los votantes que jamás deben votar a los otros, seres maléficos que arrastrarán al infierno.

Los más moderados y dialogantes, pasadas unas semanas en el poder o simplemente al frente de sus partidos, se transforman en seres grotescos, parodias de políticos. Gritan y gesticulan o adoptan las poses contrarias, reclaman los objetivos de las cámaras y convocan ruedas de prensa para poder decir al mundo lo que está bien y mal. No es de extrañar que no se tenga la sensación de que se avanza sino más bien de lo contrario.

23/11/2023

Pero el elemento decisivo es el negacionismo surgido de los populismos de derechas, que han hecho suyo por vía negativa el destino de las mujeres. Lo hemos podido ver en la cuna del mal ejemplo, los Estados Unidos, cómo las campañas contra Kamala Harris han estado creando una línea personalizada contra ella, pero a la vez lo han hecho considerándola como un "mal ejemplo" de lo que no debería ser una mujer.

A Harris se le ha acusado, por ejemplo, de "tener gatos y no hijos", algo que se ha elevado a un nivel moral. "Tener hijos" es considerado un acto patriótico fundamentalmente contra la inmigración, que tiene una extensa "prole", lo que le permitirá conquistar el país al tener estos el derecho a voto. De esta forma, mediante un cuidadoso, medido juego retórico, se hace recaer sobre la mujer el peso del destino político de los Estados Unidos. Volvemos a los que denunció Betty Friedan a principios de los 60: las mujeres cumplen cuando se casan y tienen hijos. Lo demás es revolución, antipatriotismo.

El acuerdo que se consiguió hace 20 años, del fondo y forma del problema, hoy es prácticamente imposible, ya que se aprovecha todo para distintos objetivos parciales, como base para los enfrentamientos.

La fragmentación del espacio político ha tenido una consecuencia: las decisiones de acercamiento son rechazadas por los grupos minoritarios surgidos a izquierda y derecha. Son acusados de "traidores" en el momento en el que no se acercan a ellos y tratan de ir hacia el centro. De esta forma, solo se consiguen apoyos minoritarios para cualquier propuesta.

Las leyes contra la violencia hacia las mujeres necesitan de esa unanimidad que tuvieron hace 20 años, algo cada vez más difícil. El veneno populista se va extendiendo por la sociedad normalizando el comportamiento de los agresores a la vez que se expande la idea de las mujeres en casa.

11/06/2024

Hemos tratado aquí en varias ocasiones las agresiones que en mayor medida sufren las mujeres trabajadoras en diversos sectores. No hace mucho lo hicimos sobre las agresiones a las mujeres por manifestar sus opiniones profesionales sobre el cambio climático. Las redes sociales son aprovechadas por su anonimato para el insulto y la amenaza, creando así un clima desfavorable para las mujeres.

Especialmente preocupantes son los datos que se nos dan del sistema educativo. Lo que se hace o dice entre adultos, acaba de una manera u otra en las escuelas y desde allí se expande. Las noticias de agresiones sexuales en edades cada vez más bajas es una muy mala noticia. Pese al empeño en parcelarlas, lo cierto es que son avisos hacia el futuro. Lo que hay son seres humanos educados de una forma valorativa que atraviesan el sistema educativo y finalmente llegan al final de su trayecto, No disponemos de datos sobre los casos de violencia y de cuándo se manifestaron los primeros síntomas. Hemos decidido que la "infancia" es "pura", "inocente" y "olvidadiza", que lo que pasa en la infancia se queda en la infancia... y no es así. Quizá saber la realidad nos trastornara demasiado.

19/09/2024

La violencia contra las mujeres está teniendo un uso que no parece ayudar a cambiar mentalidades, pues de eso se trata. La violencia se percibe como un derecho "tradicional" sobre las mujeres, como la capacidad de "corregir" sus conductas desviadas o sus desajustes. Esa violencia se admite, pues trata de restaurar un "orden natural", teorizado desde religiones y políticas que hunden sus principios en ellas.

El acoso crece, como lo hacen otras formas de violencia contra ellas. Ahí están los datos. Existe una disculpa universal; ahora se denuncia más. No crece la violencia, crecen las denuncias. Podemos contentarnos con esa explicación, que sirve para justificar la inutilidad de la vigilancia y de la detección. Para que funcionen debe haber muchos acuerdos entre todos y que queden en evidencia los que no se suman, los que consideran, que hay que contenerlas para evitar que el mundo vaya a peor. El pensamiento patriarcal tiene cada vez las raíces más profundas y los pasos más largos. Se camufla y confunde entre las ideas, pero acaba saliendo en normas y hechos. Hay que denunciar los casos y forzar los acuerdos y compromisos, que se mejoren los sistemas de defensa y visibilización.

Lo que se logró hace 20 años fue doble, la ley y el acuerdo unánime. Habría que volver a esta unidad. El objetivo lo vale.

* Lucía González "Dos décadas de la Ley contra la Violencia de Género: un antes y un después con materias pendientes" RTVE.es 27/12/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241227/dos-decadas-ley-contra-violencia-genero/16381873.shtml


domingo, 15 de diciembre de 2024

El aumento de la violencia machista en las escuelas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las dos denuncias en un mismo colegio por agresiones sexuales a diferentes niñas por el mismo grupo de atacantes se pierden entre otras noticias diarias que se superponen en la lucha cotidiana por la atención. Los medios empiezan a ser como una especie de tren en el que viajamos mirando por la ventanilla. A veces para, pero cada vez nos bajamos menos, consideramos que lo que nos muestran forma parte de un paisaje que se pierde en la siguiente arrancada, algo que queda lejano.

Sin embargo, nada más lejos de la verdad. Lo que nos cuentan no está todo a la misma distancia ni tienen la misma vinculación con nosotros. Crecen los casos de violencia, de abusos, de agresiones en un entorno para el que se ha creado una etiqueta, "inimputables", como si fuera un entorno del que no debiéramos saber nada, cuando es precisamente el que más nos afecta socialmente y para el que debiéramos encontrar soluciones para evitar que se incremente y expanda. Pero, pese a ello, evitamos entrar en algo que está empezando a definirnos como sociedad, el aumento de la violencia sexual, desde edades más tempranas y en espacios que suponemos vigilados, como son las escuelas o colegios.

El pasado día 9 de diciembre, en RTVE.es leíamos el siguiente titular "Crece la violencia machista en los entornos escolares, un 11% más en el último curso"*. Es probable que este incremento hubiera puesto el grito en el cielo por parte de muchos, hubiera creado angustia social. Es probable que los que tienen hijos varones estén menos preocupados que los que tienen hijas; eso ha existido siempre, aunque apenas se comente. Las raíces del machismo son profundas y se transmiten en la familia viendo determinados comportamientos y escuchando ciertas opiniones. Hay factores externos obviamente, pero es de esos precisamente de los que hay que defenderse si los de casa son valiosos.

La violencia machista en entornos escolares aumentó en un 11% en el curso 2023-2024 respecto al anterior, el dato más alto de los últimos cuatro años. Este incremento se explica por factores como el acceso cada vez más temprano a la pornografía, la banalización de las violaciones o la carencia de educación sexual.

Es una de las conclusiones de la tercera edición del manual El trabajo invisible de los agentes tutores y tutoras, elaborado por la Asociación Nacional de Agentes Tutores (ANAT) en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y el Gobierno. El estudio se ha presentado este lunes en el Congreso de los Diputados, donde ha acudido la presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol.

El dato demuestra que "la formación y los grandes esfuerzos en igualdad no están germinando" como deberían y existe un "déficit en la educación de valores", ha señalado Juan Jesús Alcántara, oficial de agentes tutores de la Policía Local de Córdoba y vocal de ANAT.

Entre los motivos esgrimidos, Alcántara también ha mencionado el consumo de alcohol y drogas a edades tempranas y ha subrayado la necesidad de "deconstruir" estos comportamientos y prevenirlos a través de la educación.

El mando policial también ha destacado el aumento de la violencia doméstica, que ha llegado a 4.400 casos detectados por los agentes tutores en el presente curso escolar, lo que puede dar una pista sobre el estado de "salud" de las familias donde crecen los niños, su "primera referencia" conductual.* 

Antes unos datos de crecimiento en los términos expresados en el estudio, los dedos acusadores van en diferentes direcciones, del entorno familiar al escolar, ida y vuelta. Se trata de esquivar responsabilidades ante un caso complejo de menores que son dejados en un entorno, el escolar, que se supone "seguro" pero que no lo es, a la vista de los casos denunciados.

De nuevo insistimos que no se trata de un "momento", sino de un "inicio", algo que se continuará con muchas probabilidades en la adolescencia y en la etapa adulta, que es lo que detectan los diferentes estudios y casos.

Pero el estudio insiste en algo clave: el sistema no funciona. Mientras que como sociedad hablamos de valores de igualdad, de feminismo, de retroceso del machismo, de reducción de los valores patriarcales, etc. etc., la realidad nos muestra lo contrario. No por gritar más fuerte o más veces, no por repetir lo que nos gusta, cambia lo que no nos gusta, máxime cuando se han transformado los "problemas" en "valores".

Los Estados Unidos han elegido por millones de votos a una persona con un largo historial de acciones y declaraciones machistas. Lo han hecho a golpe de Biblia que el susodicho ha tenido la humorada de usar como parapeto. El caso del político español que ha tenido que renunciar por las múltiples acusaciones de este tipo no es un caso lejano.

"La violencia se está normalizando", ha advertido el mando policial, que también ha puesto el foco en la violencia filioparental, es decir, la que profieren los niños hacia sus padres debido al consumo de sustancias y alcohol y la "reacción" cuando les imponen normas.

"Vemos a niños muy pequeños usando pantallas y se nos olvida que, cuando se les retira, se le hace a un niño que tiene una adicción", ha añadido, antes de manifestar que la mayoría de estas agresiones las sufren las madres que viven solas.

El agente ha abogado por abordar todas estas problemáticas, también el acoso escolar, desde el ámbito educativo. "Debemos dejar el derecho penal para cosas muy graves", ha opinado.

"Pese a todo, la buena noticia es que estas conductas son aprendidas. Todo se puede desaprender y deconstruir y volver a construir, especialmente a edades tempranas", ha resumido.*

No estamos tan convencidos de lo que señala Juan Jesús Alcántara, el mando policial, que sea tan sencillo "desaprender", aunque es la única opción que nos queda. Las noticias sobre personas ya adultas que salen de la cárcel y lo primero que hacen es agredir a las mujeres por las que les encerraron, hace que dudemos de los valores del "deshacer". No digo que no pueda haber casos en los que se pueda deshacer, pero otros seguirán esperando nuevas ocasiones y aprenderán el sigilo necesario, a borrar las huellas de los ataques y acosos.

Un caso que aparece hoy mismo es el de la pareja de raperos gemelos granadinos:

"La primera vez que P* me pegó, llevábamos cinco meses saliendo (...) (Meses después), fuimos a Venecia, me pegó delante de todo el mundo, me dejó el brazo destrozado. No se cortaba porque no le reconocían por la calle y le gustaba sembrar el terror en mí. Ya no sabía cómo salir de esta relación. Infidelidad tras infidelidad que me dejaban rota, indefensión aprendida y disonancia cognitiva (...) Aguanté otros tres meses más con mucha violencia, muchas mentiras y mucho maltrato psicológico…", es uno de los testimonios anónimos que recoge el perfil de Instagram @denunciasgranada. Una cuenta creada para "dar voz a las víctimas de dos raperos muy conocidos (gemelos de Granada)".

La cuenta ha publicado ya casi un centenar de denuncias anónimas sobre presuntos casos de abusos, sumisión química, violación, agresiones y acoso hacia muchas mujeres, entre ellas menores. Se trata de los raperos, Ayax y Prok, que, como publican las gestoras de este perfil, "sabemos que esto ya se ha intentado en varias ocasiones, pero por distintos motivos (miedo, dinámicas de poder, encubrimiento, etc), finalmente han quedado IMPUNES, y ellas, SILENCIADAS y DESACREDITADAS"

Este perfil de instagram —con más de 38 mil seguidores—, se creó a finales de octubre tras la publicación de la periodista y escritora, Cristina Fallarás (que recogió la primera denuncia contra Íñigo Errejón), en su perfil. La agresión habría sido perpetrada por, según indicaba ella en el mensaje, "un cantante muy famoso de aquí (Granada) que por aquel entonces era solo conocido aquí, ahora mismo ha hecho hasta series y películas para Netflix".

A partir de ahí, muchas otras supuestas víctimas se han ido poniendo en contacto con @denunciasgranada para compartir testimonios parecidos, algunos mucho más graves, y que señalan directamente a Ayax, Prok (Adrián) y su entorno.**

No parece esto una actitud propicia para "desaprender", para ir un rato a la escuela de buenas costumbres y principios loables. Más bien parece el resultado de una manifestación de poder, de percepción de que en ciertas circunstancias el "macho" tiene derecho a "coger" lo que esté a su alcance. ¿Se ha convertido la sexualidad en una forma de "poder"? Siempre lo ha sido y es por eso por lo que se resiste a perder sus ámbitos de aplicación, del colegio a la política, pasando por la música. 

El negacionismo de la violencia contra las mujeres no dice que no exista, sino que es necesaria, que forma parte del proceso de defensa del sistema expresando que es la mujer la que necesita ser "corregida", "reeducada", no el varón "tradicional", que sigue el mandato de Dios, la Naturaleza o de ambos. El enganche que tienen estas peregrinas teorías es grande porque justifican el dominio y el castigo. Esas palizas e insultos que se nos cuenta de las acusaciones contra los raperos se "justifican" en la propia necesidad de tener controlada a la mujer, ya sea porque no obedece o no se pliega a los deseos del varón.

Debemos comprender que la base de la organización social, de los valores, está precisamente en la definición de la igualdad de derechos de hombres y mujeres, una novedad histórica contra la que la propia historia, marcada por los varones, se rebela.

Esto tiene hoy una cara social en la violencia y otra política en la teorización y justificación del origen de este dominio.

Es el dominio "natural" que se ejerce en la escuela o en la vida adulta ante la inhibición de muchos que consideran primero que son "cosas de niños" y más adelante que "ellas provocan", etc.

Como sociedad, deberíamos estar alarmados por esos incrementos de la violencia sexual en los entornos escolares de más de un 11%. No se trata solo de la escuela, sino de lo que se aprende y refuerza en ese espacio de socialización. Hace falta mayor vigilancia y mejor educación contra el acoso, pero sobre todo contra esos principios subyacentes en los que se fundamentan. Es una guerra con un enemigo en diferentes frentes. Su mayor aliado es la inacción.

En otros años, floreció en las escuelas la negativa de ciertas familias a la educación sexual a sus hijos. Eso, decían, era cosa de las familias. Terrible error ya que las víctimas también lo serán de fuera de las mismas. Como sociedad estamos fracasando en esto y es algo esencial para la convivencia en el presente y en el futuro.

Hay que erradicar esa mentalidad que considera el "éxito" como una licencia para tomar lo que que se quiera, como algunos parecen creer. Es propio de los que creen que vivimos en la jungla donde los fuertes se imponen a los débiles, los hombres a las mujeres.  

* "Crece la violencia machista en los entornos escolares, un 11% más en el último curso" RTVE.es / Agencias https://www.rtve.es/noticias/20241209/crece-violencia-machista-entornos-escolares/16364783.shtml

** Andrés Simón (RNE) "Más de 80 mujeres alzan su voz contra los raperos Ayax y Prok: "Fui acosada y abusada"" RTVE.es 12/12/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241214/raperos-ayax-prok-acusados-abuso-sexual/16329455.shtml

viernes, 28 de junio de 2024

La hora de la acción frente a la violencia de género

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No siempre es fácil distinguir entre "problemas"; no es fácil establecer las responsabilidades y las competencias. Entre problemas "personales", "institucionales" y "sociales" no es fácil muchas veces establecer las líneas que nos unen a ellos o que nos separan.

En RTVE.es nos lanzan el titular "Igualdad lanza una campaña para que los entornos actúen contra la violencia de género: "¿Vas a hacer algo?"" con esa pregunta final dirigida a todos.

Cada día nos llegan noticias de violencia, de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas. Frente a casos más complejos de detectar y que se resuelven en estallidos de violencia, como los de hijos contra padres (hoy mismo hay otro caso en Murcia), los de violencia contra las mujeres suelen moverse por patrones más continuados que pueden detectarse. Sin embargo, siguen chocando con una barrera resistente, que es el mal entendimiento del concepto de "intimidad".

Considerar que la violencia es cosa de la "intimidad" es una aberración que todavía se mantiene y para evitarla es necesaria la participación de todos, algo que no es fácil de lograr precisamente por ese supuesto tácito de que la violencia, la discusión y una hipotética reconciliación forman parte de la vida "normal" de la pareja.

No es fácil desterrar estas ideas que son transmitidas como modelos de comportamiento a través frecuentemente de los comportamientos de los propios padres. La discusión, incluso la violencia, se consideran de forma tácita parte de la vida de la pareja. Esto es hoy inadmisible. Sin embargo, esa idea sigue perviviendo.

Las encuestas entre jóvenes nos hablan de esa idea de "admisión" de la violencia como parte de la pareja y la acaban justificando en ocasiones como parte de esa "normalidad". Evidentemente esa visión "normalizada" es el semillero de acciones futuras donde las reacciones acaban siendo violentas.

Creo que los modelos "justificativos" ya están suficientemente explicados desde diversas disciplinas, pero nos falta llegar a esa sociedad que lo considera "normal". En el artículo se nos expone el sentido de la campaña:

El Ministerio de Igualdad recuerda con esta acción que el papel de los entornos no se limita a interponer una denuncia, sino que va mucho más allá. Así, se promueve el acompañamiento a las víctimas, la escucha y el apoyo que necesitan. Es también una forma de mostrar a los agresores que están solos, porque las víctimas cuentan con el apoyo de todos sus entornos, de toda la sociedad.

Solo una de cada cuatro personas actúa ante un signo de violencia de género

“Es importante que los vecinos, los amigos, los profesionales con quienes interactúan la víctima y su agresor sepan que es importante mantener siempre la puerta abierta, para que las víctimas no sientan vergüenza ni culpa cuando den el paso de buscar ayuda. Un pequeño paso de cada una y cada uno de nosotros puede ser decisivo en la vida de muchas mujeres”, ha explicado la ministra.* 

El porqué se produce este fenómeno social es por ese conflicto señalado anteriormente: la violencia forma parte de la intimidad desde esa percepción resistente.  Su normalización, queremos pensar, impide pensar en que las consecuencias pueden ser tan trágicas como lo son en ocasiones. La idea de que es algo que "ellos" han de resolver está demasiado prendida socialmente.

No ayuda mucho esas ideas que se repiten en las noticias, como "no había denuncias previas" (que busca liberar de responsabilidad especialmente a las instituciones) o esa otra de "ella retiró la denuncia interpuesta", que da a entender que hay un "perdón" que lo arregla todo, que es una especie de "calentón" que ella comprende, que forma parte de la dinámica de la pareja.


No ayuda nada —más bien lo contrario— el ascenso de una "ultraderecha populista" que tiene en el negacionismo de la violencia de género una de sus señas de identidad. Para ello necesita recomponer una idealización jerárquica de la familia, una institucionalización de un orden basado en la "lógica" del poder del "pater familias", un orden justificado doblemente desde la naturaleza y la divinidad. Todo este anacronismo retrógrado es mal asimilado por unos jóvenes que ven así justificado un orden exterior que les evita tener que pensar en un orden basado en la igualdad, un orden que les exige lo que todavía no tienen, madurez. Y no será fácil renunciar a estos privilegios para los que siempre encuentran defensores y argumentos.


La campaña del Ministerio quiere luchar contra ese mirar hacia otro lado ante la violencia de género. No es sencillo hacerlo ante los impedimentos que se amontonan como barrera e impiden considerarlos negativos. Los populismos hacen del "viejo orden" las puertas del "nuevo orden". La aceptación de la violencia es un retroceso, pero lo es más la justificación de la violencia para enfrentarse a lo que llaman "ideología", los principios de igualdad y que algunos rechazan en nombre de una inadmisible "responsabilidad" parental en la educación. 

Ya no se trata de sacar a la luz la violencia invisible, sino de actuar, de no mirar hacia otro lado cuando se produce y tratar de frenarla. No se pueden formar ciudadanos en la creencia que las mujeres deben ser castigadas por sus parejas, convertidos en fiscales y jueces, creyendo que la violencia es un "correctivo" de las malas conductas inducidas por el feminismo. 

No sé si la campaña será suficiente para frenar esas tendencias que se nos muestran en las encuestas y en los titulares de prensa. Es probable que haya que utilizar estrategias más eficaces y directas para ir al centro de los males. Es indudable que los centros escolares están siendo parte del problema porque allí se transmiten las actitudes que se generan en las propias familias a través de la exposición a una violencia "normalizada".  Después ya es tarde.

 

* "Igualdad lanza una campaña para que los entornos actúen contra la violencia de género: "¿Vas a hacer algo?"" RTVE.es 25('6/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240625/igualdad-lanza-campana-entornos-actuen-contra-violencia-genero-vas-a-hacer-algo/16162327.shtml

viernes, 29 de marzo de 2024

Crece la delincuencia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El retrato español sigue saliendo raro, contradictorio. Esos cantos políticos al estado de una economía que crece y crece, que deja a Europa al nivel del betún, ese retrato en el que los buenos gestores de todos los colores son loados, especialmente ahora, ante la proximidad de un torrente electoral, etc. no casan bien con la realidad ni con otros muchos datos que la reflejan.

Si la economía va tan bien ¿por qué nuestros datos de felicidad, dados el otro día, se alejan, caen en picado, especialmente entre los jóvenes? De esto ya hablamos hace unos días. Pero es ahora otro dato, el del aumento de los delitos el que tampoco nos refleja esa España feliz que se nos vende cada día, desde tribunas políticas y coros mediáticos.

Lo que nos dicen, recogido en RTVE.es, es lo siguiente;

La criminalidad aumentó en España un 5,9% en el año 2023 arrastrada por el alza de la ciberdelincuencia, que fue del 25,5%, aunque también por los delitos contra la libertad sexual, con un aumento del 15%.

Según el balance de criminalidad del año 2023 publicado por el Ministerio del Interior, el año cerró con cerca de 2,5 millones de infracciones penales, de las que casi dos millones corresponden a la delincuencia convencional (un 2,1 % más que en 2022) y 470.388 son ciberdelitos.

De ellos, el 90% son estafas informáticas, que crecen un 27% con respecto al año anterior. Interior destaca que en 8 años este tipo de estafas han aumentado un 508%, dado que en 2016 apenas se registraron 70.178.*


Ninguna de las modalidades citadas es un indicador de ese estado de perfección y felicidad del que se nos habla. Dedicarse a las ciberestafas puede ser un síntoma del desarrollo de nuestras capacidades tecnológicas, pero no por ello deja de ser una alternativa criminal al empleo honesto, que es a lo que deberíamos aspirar. Sin embargo, si el empleo no es ni estable, ni está bien pagado más que para algunos pocos, etc. la respuesta es la delincuencia.

Un factor que incide en la ciberestafa es el aumento de personas mayores, lanzadas a un mundo en el que todos los servicios se automatizan, empezando por los bancos y las administraciones, haciendo que sean presa fácil de los estafadores que buscan quedarse con pensiones y ahorros. ¡Es la cara oscura de la "silver economy", donde muchos ven el futuro! "¡Mantenlos con vida mientras quede un euro en sus cuentas!", podría ser el lema. 

Sabemos de personas que han ocultado sus muertes para cobrar sus pensiones; otros han preferido una especie de secuestros cobrando ellos las pensiones de familiares y vecinos. Todo un mundo de "felicidad" a la española sobre el que necesitaríamos un nuevo García Berlanga que lo llevara a las pantallas para vergüenza de muchos.

La delincuencia en España se está dividiendo en tres grupos, la de los ricos que roban para ser más ricos, la de los nuevos ricos a base de pelotazos (los casos a lo Koldo, a lo Rubiales, etc.), y finalmente las de los pobres que quieren dejar de serlo. Todos buscan subir al peldaño siguiente. Si comparamos los millones de euros conseguidos por algunos en su afán de enriquecimiento y lo comparamos con unos cuantos miles de euros conseguidos por algunas de esas bandas estafadoras detenidas recientemente lo entendemos. Vemos cómo se establece un continuo de ganancias

Todo ello lleva al redescubrimiento que en España se hace cada cierto tiempo cuando cunde el mal ejemplo: trabajar honestamente no trae cuenta. Es de tontos, decimos. Lo del "pobre, pero honrado" ha quedado definitivamente sustituido por el "que me quiten lo baila'o".

Otro factor muy preocupante es el del aumento de los delitos de índoles sexual, algo que se va produciendo a edades cada vez más tempranas.

También ha sido significativo el incremento del tráfico de drogas, casi un 10%, y de los delitos conocidos contra la libertad sexual. Interior vincula este aumento con una mayor disposición de las víctimas a denunciar.

En total, el año pasado se cometieron 19.981 delitos contra la libertad sexual, de los que cerca de 5.000 fueron agresiones con penetración, un 14,2 % más que en 2022.

En 2023 se registraron un 3,1% más de asesinatos, 336 en total. Además se produjeron 122 secuestros, un 45,2 % más que en 2002, año en el que se contabilizaron 84.

Los delitos contra el patrimonio, que representan cerca de la mitad de la delincuencia convencional, aumentaron también un 3% el año hasta casi los 900.000 casos. La mayoría fueron con fuerza en el interior del domicilio, establecimientos y otras instalaciones. Sin embargo, los robos en casas han disminuido un 2,4%, siendo también los únicos que se redujeron durante el año pasado.

Por otro lado, los hurtos han aumentado un 3,3%, en especial las sustracciones de vehículos.*

No deja de ser ya un tópico que haya más delitos contra la libertad sexual porque "se denuncia más". Es una forma de negar lo evidente, que el negacionismo que estamos empezando a padecer con claridad haga que otros datos nos hablen de que un porcentaje creciente de jóvenes no cree en eso del género, lo que algunos les venden como "ideología". Llevamos muchos años con la historia de que hay más porque se denuncia más. ¿Dejará de denunciarse más porque hay más? Sin embargo, esto contrasta con las constantes denuncias de la falta de asistencia a las víctimas, de la ralentización de los trámites judiciales, etc.


En ningún sitio se acumulan más excusas y menos autocrítica que en las cuestiones de violencia de género. Y es necesario resolver esto, pues son las vidas de muchas mujeres las que están en juego. Las excusas surgen especialmente en el sector educativo, que nos falla claramente en la definición de qué es ser un buen ciudadano, mientras que por el contrario se aprenden allí demasiados malos hábitos, como el ascoso, otro elemento creciente.


Las denuncias por saturación en todos los sectores, de médicos a policiales, de justicia a educativos, etc. son constantes. No tenemos los servicios que debiéramos y nuestro "éxito económico" se debe en gran medida a los recortes en servicios de todo tipo que vamos sufriendo. Una sociedad de servicios, ajustada, es lo que se nos niega. Somos nosotros los que debemos "ajustarnos" a lo que hay, que es cada vez menos. De esta forma se hace un estado más barato.... y queda más dinero para los negocios de mascarillas, etc.

Tenemos más delitos y menos felicidad, según nos dicen los datos. Sin embargo, los políticos viven satisfechos y se quejan de que no les agradezcamos lo suficiente todo lo que hacen por nosotros.

No se trata de ser pesimistas, sino de ser exigentes. La política se está convirtiendo cada vez más en espectáculo y en el arte de la negación, es decir, de justificar carencias que no llenan y de errores que cometen. Lo que ocurre con la violencia de género es muy claro al respecto; lo mismo ocurre con el crecimiento de otros delitos, como los que se cometen contra la gente mayor, que carece de asistencia. Somos ya un país de viejos y eso debería significar algo más que ponérselo en bandeja a los estafadores que se aprovechan de ellos. La política se aleja así de la realidad y necesita disfrazarla para eludir sus responsabilidades ante los ciudadanos a los que después pide el voto.

Ya ha habido diversas iniciativas ciudadanas, desde los lugares que "no existen" reclamando su atención hasta los "viejos" pidiendo que no se les considere "tontos". Son igualmente reflejo de esa falta de atención a una realidad cambiante que la política se empeña en pintar como fotos fijas y favorecidas.

Si estamos a la cabeza del desempleo europeo, si caemos en la felicidad (especialmente entre los jóvenes, que no ven futuro), si aumenta la criminalidad, la violencia de género, el acoso, el suicidio, etc., ¿dónde está esa mejora de la que se sienten tan orgullosos los políticos? 

Un aumento del 60% de la criminalidad en 2023 no es una broma. 

* "La criminalidad aumentó un 6% en España en 2023 y los ciberdelitos, un 25%" RTVE.es / Agencias 28/03/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240328/criminalidad-ciberdelitos-aumenta-espana-2023/16036514.shtml